Capítulo 16: Hogwarts.

Había muchas personas que podrían ayudar a Draco, demasiadas que le habían ayudado últimamente que no pudo imaginar y es posible que siguiera vivo solamente por las conexiones y lazos que se formaron alrededor de sus vidas. Tanto de Orion como Draco, el estar aquí esa noche es el resultado de muchas conexiones que pensó que no tendrían tal fuerza y ahora las tienen. Desde Lyra Black que seguía con vida en alguna parte de Rusia, desde Antón que conoció por la familia Tonks, los dragones que ha conocido por Orion y lo respetan, desde dragones primordiales hasta amigos que ha hecho en el camino como Charlie o Sirius. Nunca les había dado tanta importancia a las relaciones, simplemente fue como quiso ser, pero ahora, forman parte de él de maneras que no pudo imaginar.

Hilos.

Cuerdas.

Vínculos.

Las personas al final del día son importantes, por suerte para ellos, Voldemort es un idiota que no piensa como ellos y no entiende como esto pudo haber hecho la diferencia. Para alguien tan capaz en la magia oscura, sin duda tiene otras desventajas.

Draco puede que perdiera cosas.

Pero ha ganado muchas otras.

Nunca pensó en esto, hasta que esta noche sin duda la persona que menos hubiera esperado, estaba aquí para ver nuevamente que tanto alguien del pasado puede ser una pieza importante para el futuro.

—No puedo creer esto, primero nos apareció el rumor sobre esta mañana cuando se irrumpió el banco de los estúpidos duendes, todos aquí están en caos y ahora apareces; eres un dolor de trasero—

—También eres encantador Smith—

El chico volteo a verlo de mala manera, pero se aseguró de vigilarlos cuando pasaban por otro pasillo, aunque no tenía idea de donde parecía llevarlos, le siguieron.

Curioso.

Últimamente confiaba en demasiadas personas que no pensó que confiaría nunca.

Zacharias no dejo de darle miradas desconfiadas a Theo, pero lejos de gritarles o gruñirles para que lo dejaran por fuera, parecía inusualmente sumiso. Draco quiso preguntar, pero la cortada en su mano que parecía vendada, le hizo quedarse en silencio.

Como si no pudiera preguntar.

¿Qué han estado viviendo aquí?

Se estremeció de pensarlo.

Claro que ellos no tuvieron una buena vida el último año, cargado de momentos en blanco de los cuales Draco no quiere pensar mucho (puede ver a futuro como eso serán traumas que agregar a una larga lista), villanos que buscaban matarlos cada segundo y muchas criatura mitológicas que no habían podido escuchar ni en sus más grandes fantasías.

Pero eran libres.

En el mundo exterior.

Aquí en Hogwarts, dependiendo de quien estuviera a cargo, podría ser visto como una prisión y eso hizo que su interior se retorciera en preocupación.

No hubo fantasmas, o alguien que los viera, Zacharias parecía inusualmente funcional y no el desastre andante que podría hacer; así que cuando vio el pasillo familiar se estremeció. Hogwarts no parecía tan cuidado como siempre, todo parecía opaco, como si el castillo mismo estuviera triste y probablemente lo era. Los hogares o edificios mágicos tienen una especie de vida latente, lo ha visto en la casa Black o la mansión Potter, este castillo también estaba con vida.

Ahora parece apagado.

Triste.

Tocar las paredes era frio y no cálido como cuando era niño.

No hay risas o secretos, solo lo que parece un lugar frio.

—La sala de los menesteres—musita Luna cuando llegan frente a ella, no cuesta mucho que aparezca una puerta justo antes que unos pasos parecieran resonar cerca.

Zacharias literalmente los empuja con fuerza y este entra detrás de ellos.

Draco cae de rodillas, con Luna a su lado de trasero y Theo solamente se tropieza ligeramente sin caer, le da una mirada indignada, pero se detiene; Theo parece ver a su alrededor con sorpresa en su rostro, lo que hace que Draco levante la mirada para ver que sucede.

No reconocía el dormitorio. Era enorme, y parecía más bien como el interior de una particularmente suntuosa casa de árbol, o tal vez un gigantesco camarote de barco. Hamacas multicolores colgaban del techo y de la galería que corría a lo largo de las paredes cubiertas de paneles de madera y sin ventanas, que estaban cubiertas por brillantes tapices. Draco vio el león dorado de Gryffindor, engalanado de rojo; el tejón negro de Hufflepuff, contrastando sobre un fondo amarillo; y el águila color bronce de Ravenclaw, sobre fondo azul; también el plata y verde de Slytherin. Había estanterías repletas, unas pocas escobas apoyadas contra las paredes, y en una esquina una gran radio inalámbrica recubierta en madera.

Una silueta alta, que avanzaba cojeando, con aspecto cansado. Llevaba el pelo más largo de lo que Draco le había visto nunca. Estaba pálido y agotado. Él, con su pelo demasiado largo, la cara cortada, la túnica desgarrada, surgió trepando el auténtico Neville Longbotton, que soltó un rugido de alegría mientras ayudaba a Luna a ponerse de pie.

Luna reacciono más rápido abrazando al chico de forma emocionada.

—Neville—dice esta con felicidad.

Draco toma un segundo levantándose con Theo, mientras Zacharias toma un asiento del lugar con cansancio. Hay personas, nota rápidamente Draco, varios estudiantes que lo miran sorprendidos y no es hasta que una persona se acerca rápidamente, que lo comprende.

—Pans—susurra cuando la figura de su amiga, casi con ropa más muggle que otra cosa, lo abraza de forma fuerte y casi dolorosa.

Dejándolo casi sin aire.

¿Pansy?

Joder siempre ha sido tan fuerte como un gorila.

Draco no entiende bien que hace su amiga aquí, pero la abraza con fuerza mientras Blaise sale también de entre el grupo de estudiantes de aspecto claramente desgastado; nadie parece verse tan mal como Neville por otro lado, lo cual no lo deja muy tranquilo.

Blaise y Pansy parecen ver sorprendidos a Theo, quien se aclara la garganta tímidamente.

—¿Qué hacen aquí? —pregunta notando preocupado el cabello de Pansy cortado de forma desigual o la manera en que Blaise parece cojear un poco.

Algo dentro de él gruñe molesto.

—Que no ha pasado—dice una alumna, un Hufflepuff, Hannah Abbott quien ayuda a Neville que se tambaleo un poco al separarse de Luna.

Probablemente cansado.

Muy probablemente torturado.

Hay un caos general entre los estudiantes, muchos de ellos habían estado en su quinto año en el ejército de Dumbledore (a pesar de que el hombre este muerto, sigue en contra de ese nombre) que hablan al mismo tiempo. Escucha algunos decir que los pasillos fueron cerrados, que no hay forma de escapar solo por el retrato a una taberna de Hogsmeade. Sobre lo pésimo que son los Carrow y como habían torturado a varios estudiantes, muchos ahí presentes que hizo que Draco se sintiera pálido.

Cruciatus.

Lo recuerda.

En el cementerio.

En la mansión.

Su madre muerta.

Toma todas las malas experiencias y las arroja al baúl de cosas que esta reprimiendo, porque ahora mismo no es el momento para explotar.

—Hay un rumor, dicen que Harry escapo de Gringotts y monto un dragón—habla Neville luciendo emocionado y con una chispa de ejército revolucionario que le dio un poco de miedo.

Luego proceso lo que dijo.

—¿Un dragón? —dice casi sin aire imaginando al trio dorado en medio de una bóveda de Gringotts y escapando en un dragón—¿Qué tan estúpido se puede ser?, nadie es tan idiota para escaparse en un dragón o montarlo—brama casi airado, porque Harry y compañía es un milagro si no están muertos a estas alturas.

Theo y Luna lo ven fijamente, lo cual hace que se sonroje al entender sus insinuaciones.

Él era diferente.

Sangre Black en sus venas, por supuesto que puede montar un dragón, Harry por otro lado es un no total.

—Mejor volvamos al tema de los Carrow—intenta comentar Luna curiosa.

Todos hacen una mueca.

—¿Esos dos mortífagos que enseñan aquí? —cuestiona Theo curioso y probablemente sabe más que ellos de quienes eran.

El nombre se le hace familia.

—Hacen más que enseñar—dijo Neville.

—Están a cargo de la disciplina. A los Carrow le gustan los castigos—

—¿Cómo a Umbridge?—pregunta Draco recordando a esa perra casi con fastidio, recordando que aún tiene algo pendiente con ella.

—Nah, comparada con ellos es mansa—debatible, piensa ante las palabras de Neville, pero igualmente lo escucha—Se supone que los otros profesores deben recurrir a los Carrow si hacemos las cosas mal. Aunque no lo hacen, si pueden evitarlo. Se nota que todos los odian tanto como nosotros—este suspira luciendo cansado y es Blaise quien se adelanta.

—Amycus, el hombre, enseña lo que antes solía ser Defensa Contra las Artes Oscuras, salvo que ahora es simplemente Artes Oscuras. Se supone que debemos practicar la Maldición Cruciato con las personas que han merecido una detención…—musita luciendo bastante contrariado.

—¿Qué? —susurra Draco sin aire.

El recuerdo de la maldición nunca es agradable, pero ahora mismo le están dando un poco de ganas de vomitar.

—Si, —dijo Neville con seriedad—. Así fue como me hicieron esto —dijo apuntando a un corte particularmente profundo que tenía en la mejilla—No quise hacerlo. Aunque alguna gente lo hace; a Crabbe y Goyle les encanta. Supongo que es la primera vez que sobresalen en algo.—

Draco voltea a ver a Blaise y Pansy, quienes suspiran al mismo tiempo, tiene tantas preguntas, específicamente sobre porque ellos están aquí.

No se imagina a sus amigos haciendo algo tan bajo, pero son Slytherin, el señor tenebroso les daría más prioridad a ellos si fuera así; sangre pura.

De reojo nota a Astoria y Daphne sentadas a lo lejos, con el mentón en alto.

—Alecto, la hermana de Amycus, enseña Estudios Muggles, lo cual es obligatorio para todos. Todos tenemos que escuchar sus explicaciones de cómo los muggles son como animales, estúpidos y sucios, y como obligan a los brujos a permanecer escondidos, siendo despiadados con ellos, y como está siendo restablecido el orden natural. Este me lo hicieron —dijo Pansy indicando la venda de su brazo—, por preguntarle cuanta sangre de muggle tenían ella y su hermano—dice ella con orgullo.

Oh no.

—Pansy—susurra caminando hacía ella y tocando su brazo con suavidad, la chica no parece en lo más mínima avergonzada o arrepentida.

¿Por qué?, pregunta con su mirada a lo cual la chica sonríe.

—Draco fuiste tú—habla Blaise para su sorpresa y cuando voltea a verlo ingenuo, Blaise casi parece divertido, aunque nadie puede estar realmente divertido—Siempre eras quien apoyabas la unión de casas, lo creas o no, algunos Slytherin realmente pensamos igual…no queríamos llegar a estos extremos e intentamos cuidar a los pequeños tanto como pudimos; pero no dejaremos que esos idiotas arruinen lo que creemos nosotros, no nuestros padres—

—Blaise—dice sin saber que más decir.

¿Fue él?

¿Realmente hizo esto?

Blaise cuya familia era totalmente ajena a ambos bandos, había tomado uno y eso era una consecuencia, simplemente pudo seguir su vida. Pero supone que al final del día era más su amigo de lo que estimo, porque su estupidez de alguna forma se le ha pegado.

No entiende de que hablan, ya que Draco siente que no hizo nada, pero de alguna manera cuando ve el rostro de otros, todos familiares; recuerda su último año en Hogwarts y como casi al final, las separaciones de casas eran casi inexistentes.

Harry le había dicho en lo que parecen años, que él había hecho un cambio.

Pero no lo intento activamente.

—No importa. No desean derramar demasiada sangre pura, así que si somos bocazas nos torturan un poco pero realmente no nos matan—habla Neville con calma.

Draco no sabía que era peor, las cosas que estaba contando Neville o el tono de resignación en el que las decía.

Le recuerda un poco a él y eso bajo ningún concepto es algo positivo.

—Las únicas personas que corren peligro son aquellas cuyos amigos y parientes están dando problemas fuera de aquí. Se los llevan como rehenes—admite Blaise con los brazos cruzados de manera pensativa.

Draco voltea a ver a Luna y Theo, este último hace una mueca antes de asentir.

Lo recordó.

Xeno Lovegood estaba siendo un demasiado franco en lo que publicaba en El Quisquilloso, por lo que a Luna la sacaron apenas pudieron además de haber sido su amiga cercana.

Por eso mismo habían enviado a las familias de los demás lejos.

Neville continúa explicando con una moneda de oro como se habían estado comunicando y por un momento Draco puede volver al pasado de quinto año, cuando se reunían para estudiar y donde todo era un poco más fácil. Donde todavía estaba Anthony a su lado y sus manos no estaban manchadas con sangre, con muertes en su espalda o en medio de un caos que parecía no hacer más que avanzar.

En un extraño agujero o vórtice de horror.

—Los Carrow nunca han sabido como nos comunicábamos, se volvían locos. Solíamos salir furtivamente por la noche y poníamos graffitis en las paredes: El Ejército de Dumbledore sigue reclutando, cosas como esa. Snape lo odiaba—

Las palabras de Neville dejan de tener importancia por un momento.

Levanta el rostro alarmado.

Severus.

Su interior se encoge de dolor, desde sexto año no había visto al hombre realmente y aunque en todas sus incursiones dentro del grupo de Voldemort no había estado presente, sigue siendo su padrino.

Piensa en su padre.

En el único miembro de su familia cercana con vida.

Pero también piensa en Severus, quien, si bien siempre fue un poco aleatorio con él, siempre lo había cuidado de una forma u otra. Al igual que Barty le había terminado ayudando en más de una ocasión (Por Luna, piensa deprimido), Severus hasta cierto punto le inspiraba la confianza suficiente para confiar en él; a diferencia de los presentes que menos Blaise y Pansy, no parecían tener el mejor concepto del mismo.

Se mordió el pulgar pensativo.

—¿Y los Carrow no pueden entrar? —preguntó Luna trayendo de regreso una conversación menos peligrosa potencialmente.

Aunque algo se está comenzando a colar en su mente.

—No, —dijo Seamus Finnigan, el rostro de Seamus estaba amoratado e hinchado—Es un refugio apropiado, siempre y cuando uno de nosotros permanezca dentro, no pueden llegar a nosotros, la puerta no se abre. Todo gracias a Neville. Realmente entiende esta habitación. Tienes que pedir exactamente lo que necesitas… como, por ejemplo, "No quiero que ningún partidario de los Carrow sea capaz de entrar" … ¡y lo hace para ti! Solo tienes que asegurarte de ser preciso y prestar atención a los detalles. ¡Neville es genial! —

Era mejor que la cámara de los secretos, que hasta ahora solamente había podido habilitarse con ayuda de Draco después de todo.

Neville parece un poco avergonzado de las palabras de Seamus, pero sigue hablando.

—En realidad es bastante sencillo, —dijo Neville modestamente—. Había estado aquí alrededor de un día y medio, estaba realmente hambriento, y deseando conseguir algo de comer, y ahí fue cuando el pasadizo hacia Hog's Head se abrió. Lo atravesé y conocí a Aberforth. Nos ha estado abasteciendo de comida, porque por alguna razón, esa es realmente la única cosa que la habitación no fabrica—

Vaya defecto, pero bastante útil hasta donde podía apreciar.

—Así que nos hemos estado escondiendo aquí durante casi dos semanas, —dijo Seamus—, y simplemente fabrica más hamacas cada vez que necesitamos espacio, y hasta hizo brotar un baño bastante decente cuando empezaron a venir chicas…—

—… ya que a ellas les gusta asearse, verdad, —añadió Lavender Brown y Draco admiro a la chica.

Recordó el vergonzoso beso con Terry el año pasado con la chica, pero no parecía en lo más mínimo afectada ahora.

Su rostro parecía el de alguien dispuesto a luchar, lo cual es algo que Draco puede respetar. Ahora que miraba detenidamente a su alrededor, reconoció varios rostros familiares. Parvati estaban allí luciendo claramente preocupada por su hermana, Ernie Macmillan, varios chicos Gryffindor como chicas de Hufflepuff, sin olvidar a Zacharias que parecía no querer estar ahí.

Pero estaba.

Draco no sabe que pensar al respecto.

—¿Pero qué hacen aquí? —cuestiona Parvati de repente, probablemente intentando cuestionar por su hermana al mismo tiempo y viendo a Theo enojada.

Oh si, Theo, muchos deben odiarlo.

Bueno.

Draco realmente no sabe bien que hacer aquí, pero se encoge de hombros.

—Ocupo hablar con Severus, y probablemente este lugar pronto se convierta en un campo de batalla—dice con tranquilidad.

El pandemonio se alza entre todos.

.

.

En defensa de Draco le echa la culpa a Harry, lo cual todos aceptan ya que si el chico entro a Gringotts simplemente debe volverse loco. Theo del cual nadie confía en absoluto, comenta que Voldemort había estado planeando venir a Hogwarts hace tiempo y eso provoca que más de uno comience a preocuparse. No es que tengan nada definido todavía, Draco admite tener refuerzos en el bosque esperando si algo pasa a lo cual todos simplemente parecen pensar en que serían otros Ravenclaw.

Lo cual Draco espera de todo corazón.

Deben estar en Rusia.

¿O ya volvieron?

Su pie se mueve de forma incomoda cuando todos admiten que ir al despacho de Severus podría ser una loca idea, así que deja a Luna, lo cual no la hace feliz.

—Cuida el lugar, si los chicos aparecen en los diarios o si sabes más sobre Harry, ocupo que cuides de todos aquí—le dice Draco.

No tiene pruebas o alguna forma de saber que Harry vendría aquí, excepto viejos sueños, viejas memorias de un universo que ya no existe y que apenas si recuerda. Pero tiene la sensación de que al igual que toda su historia empezó aquí, es donde terminaría.

Theo y Zacharias lo ven casi como si fuera un idiota.

Uno sabe la verdad.

El otro no la sabe.

Es un poco ofensivo.

La propia habitación les crea una manta de tela lo suficientemente grande que Draco utiliza rápidamente para convertir en una capa de invisibilidad improvisada ante el gruñido de varios estudiantes que admiten que esto habría hecho sus vidas más fáciles.

Con un fuerte abrazo a Luna, ve a los demás.

—Volveré pronto—dice un poco inseguro, porque, aunque quiere volver aquí para planear algo, simplemente no puede pensar en algo mejor que hablar primero con Severus.

¿Con que esperanza?

No lo sabe, con suerte termine con algún plan para matar a un idiota con nariz.

Empuja a Theo con fuerza y a Zacharias que había obtenido el palito corto para acompañarlos, lo cual hace que Draco en realidad se sienta muy inseguro los primeros minutos del viaje. No es que no confié en Zacharias, pero es un poco extraño estar en el mismo lugar de una persona que claramente te ha tratado con odio durante años. Parece cansado y al igual que todos en la habitación de los menesteres, tiene algunos cortes y heridas que lo hacen sentir inquieto.

Theo no dice nada.

Aunque pudo haberse quedado con Luna, quien sin duda lo protegería de los demás miembros del ejército de Dumbledore, insistió en ir con él.

No le da seguridad.

Lo ha personado, Una parte de él sin embargo teme volver a ser traicionado.

—¿Por qué? —pregunta Draco confundido de todo lo que representa Zacharias en este momento, lo cual hace que este se detenga, han llegado a un pasillo de Hogwarts más iluminado, pero al igual que todo el lugar, parece un poco deteriorado.

El castillo no es feliz, Draco puede entender por qué.

Zacharias lo ve sobre su hombro, su rostro no parece tener emociones, pero tampoco parece verlo con el odio de antaño.

—No lo sé, simplemente parecía correcto, estar en ese estúpido club de niños idiotas y ayudar a otros, algo que haría Draco Malfoy—dice con burla en su voz, pero no cizaña, solamente como si dijera algo que significara una cuestión inescrutable.

Tienen que detenerse cuando ven a Fitch haciendo guardia, parece un poco más viejo de lo que recuerda, pero no tan mal como podrían estar otros. No hay estudiantes a la redonda y no se han topado con nadie, Zacharias comenta que hace mucho que nadie rompe el toque de queda, menos los estúpidos del ejército de Dumbledore; Draco señala que este es uno de esos estúpidos le guste o no.

Tampoco parece feliz de que lo señale.

No es la oficina de Dumbledore a donde se dirigen y eso coloca a Draco con nervios de punta, aunque intenta evitarlo, a veces cuando se mueven por los pasillos oscuros puede notar algunas sombras como si vibraran y estuvieran listas para salir de sus acciones.

Debe aprender a controlarse.

Lo cual sería fácil, si no estuviera en medio de una puta guerra y una lucha a punto de estallar en cualquier momento.

Las mazmorras no son un lugar mucho más seguro, aunque milagrosamente nadie parece saltar para atacarlos, Draco reconoce la puerta que los llevaría a la oficina de Snape. Ha pasado mucho tiempo desde que estuvo aquí, mucho más tiempo desde que visito a su padrino y probablemente desde antes del regreso de Voldemort no había pasado por aquí tan a menudo.

Se sintió culpable.

Pensó en su madre, en todo el tiempo que no la visito, que no paso con ella antes que muriera.

Su mano se movió involuntariamente a la perilla, pero se encontraba cerrada.

Zacharias suelta una risa burlista.

—¿Esperabas que estuviera abierta? —pregunta como si pensara que era un idiota, la mirada de Theo indicaba que no estaba muy lejos de ese pensamiento.

La idea de que ambos idiotas pensaran similar lo lleno de molestia, justo antes de tocar la puerta con sus nudillos, haciendo a Theo pestañear y a Zacharias abrir sus ojos como si pensara que era un idiota. Puede que estuviera apostando todo sin pensarlo, algo mucho más digno de un Gryffindor de lo que debería, pero cuando la puerta se abrió y mostro a Severus.

Se congelo un momento.

Era el mismo hombre que había ido a su casa, que era su padrino y le enseño pociones cuando era niño, que se quejaba de sus actitudes y, aun así, había mantenido entre sus posesiones un viejo dragón de origami que había hecho cuando era niño.

Ha envejecido.

¿No lo son todos?

Su cabello tiene alguna que otra cana que no estaba antes, sus arrugas no son tan prominentes, pero sus ojos parecen aún más cansados que antes.

Se quita la cortina, Zacharias suelta un chillido mientras que Theo lo sigue a medias, notando sorprendido como Draco se queda ahí.

Frente a su padrino.

Un mortifago.

Severus parpadea, tomado por la guardia baja como pocas veces logro hacer Draco, pero mientras que muchas emociones pasan por su rostro, puede notar un poco de fastidio como alivio cuando solamente se hace de lado para que pase dentro de la habitación. Draco ni siquiera duda en entrar, puede notar que Theo lo sigue y Zacharias lo hace como si quisiera marcharse de ahí.

Ese habría sido un buen momento para irse, pero se quedó.

Idiota.

Un Hufflepuff después de todo.

—Una sorpresa verlo señor Malfoy, sin duda veo que la idiotez de tus amigos se te ha contagiado para venir aquí en lugar de escapar por tu vida; muy lejos de aquí—habla Severus con un tono de voz monótono, pero en sus ojos hay algo.

Una chispa que tal vez Draco está desesperado en ver.

Severus legalmente es un mortifago, pero no ha llamado a los demás Mortifagos y Draco quiere pensar que no lo traicionaría.

Piensa en su padre.

Esa noche en la mansión, no sabe si sabía que era él debajo de la cortina, pero de alguna forma lo había salvado y aunque entonces no quería pensar en las posibilidades; quiere hacerlo ahora. Quiere pensar que, aunque ahí afuera (o incluso dentro de Hogwarts si lo pensamos bien) aún hay personas que no quieren asesinarlo y que de alguna forma u otra, no lo traicionarían.

De entre todos ellos, Draco está eligiendo creer en Severus y puede que sea su peor error hasta ahora.

No importa.

Espera que las posibilidades y la suerte lo recompensen ahora luego de años de sufrimiento.

—Es bueno verte padrino—Theo apenas si pestañea por la forma de llamar a Severus, mientras que Zacharias jadea de forma dramática.

Está bien.

Severus le da una larga mirada, antes de cruzarse de brazos ligeramente aburrido.

—Debes salir de aquí ahora—

—El vendrá, lo sé, vendrá pronto—

Severus le da una mala mirada a Theo, que tiene el descaro de sonrojarse antes de moverse incomodo en su lugar, Zacharias por otro lado dejo de pensar para tener su rostro enterrado entre sus manos, probablemente pensando a estas alturas que estaría mejor en cualquier lugar menos ahí.

Lo entiende.

Draco voltea a ver por la habitación casi de manera pensativa, su rostro se suaviza cuando lo ve, en uno de los estantes con pociones, en medio de ese lugar el viejo origami de un dragón protegido de alguna forma del mal del mundo.

Olvido la edad que tenía al hacerlo.

Un niño.

Un padrino aburrido que acepto el regalo.

—Hay que detenerlo—anuncia Draco al final, pero Severus solamente niega con la cabeza.

—Siempre has sido terco Draco, pero esta no es tu lucha, eres un niño—

Sonríe, porque hace tiempo que ningún adulto a su alrededor lo ha visto como un niño, pero Severus de alguna forma se las ha arreglado para que a pesar de los años que han pasado, siga pensando en él como si fuera un niño; como si hubiera algo que proteger en él.

Tristemente este mundo no es así.

—Horrocrux—si Severus se muestra sorprendido o no de su conocimiento, Draco no le importa; Theo y Zacharias por otro lado parecen confundidos—Harry los está buscando, los está destruyendo—y puede que este diciendo mucho para alguien que podría ser un traidor o no, pero Draco solamente puede tener fe, es todo lo que le queda—tenemos que ayudarle cuando venga—finaliza con los ojos llenos de decisión.

Ha estado corriendo durante un año.

Claro que la mitad de ese parece haber sido robado por los espacios mágicos donde ha estado y los poderes sobrenaturales que lo dejaban en medio de lugares donde el espacio tiempo parecía ser relativo y muy negativo para él. No importa, puede que haya generado traumas y que no tenga más que tomar muchos medicamentos o ayuda psiquiátrica cuando termine.

Pero ahora.

No es importante.

Solo es importante derrotar a Voldemort, cueste lo que cueste.

—Convoco una reunión, el niño Potter debió robar uno hace unas pocas horas, está alistando su ejército para venir aquí—afirma Severus muy a su pesar, lo cual hace que el rostro de Draco se vuelva una máscara seria.

Zacharias sisea por bajo nervioso y Theo por otro lado solamente asiente como si pensara que tiene sentido.

Entonces.

Aunque no recuerda bien su vida anterior, aunque todo es borroso, es como si todo tuviera sentido y por un momento puede verlo. El rostro de Selene mientras están sentados en el comedor, la niña charlando emocionada mientras indica algo sobre las películas de Harry Potter, que eran todo lo que la niña podía hacerle feliz.

—La batalla final en Hogwarts, todas las piezas estaban ahí Draco, oh fue tan genial—

Habría dicho Selene como si le fascinara la idea que el autor original de la obra, al final hubiera jugado con todos los libros para montar el escenario de una lucha final en el lugar que habían estado todos los años estudiando; Draco no recuerda que dijo como Orion, pero creía que era como algo poco impresionado que ahora por otro lado se ve diferente.

Años en Hogwarts terminarían gracias a una lucha.

Aquí.

El lugar que había sido su lugar seguro por mucho tiempo, donde conoció sus amigos, donde conoció a Harry, donde aprendió sobre la magia y los secretos de muchas cosas.

Incluyendo su vida.

—Barty está muerto—las palabras de Severus no tienen sentido al inicio, parpadea confundido antes de levantar la mirada como si no quisiera creerle.

Sus oídos zumban un momento.

El dolor en su pecho.

El vacío.

El recuerdo del hombre la ultima vez que lo hizo huir.

Pensó que no dolería más, que la herida ya no duele cuando no son tus amigos cercanos quienes mueren, pero la verdad es que duele más de lo que quiere decir.

—Oh no—es el susurro sorprendido de Theo, mientras que Zacharias ladea la cabeza curioso viendo en todas direcciones.

—¿Quién es Barty? —cuestiona un poco perdido.

Draco no lo escucha, solamente mira a los ojos de Severus casi queriendo que este mintiendo, pero sabe que no lo hace. Curioso, hasta ahora había estado presente en cada una de las muertes que habían sido su culpa, probablemente es muy pretencioso de su parte el pensar que esto también es su culpa, pero sabe que lo es. Nadie dice nada, pero Draco lo sabe, el hombre que les había estado ayudando por culpa de Luna, había terminado muriendo.

Como el traidor que había sido.

Nunca sonrió.

Simplemente estuvo a su lado ayudándolo cuando más lo necesitaba y ahora estaba muerto.

Solo hay un motivo para que lo asesinaran.

—Lo descubrieron al final—dice casi sin aire, antes de soltar una risa ahogada sin emociones mientras intenta ocultar su rostro contra una mano casi al borde de un ataque de pánico.

No Draco.

No es momento.

Vendrá un momento para llorar a los muertos.

Las sombras de la habitación se agitan, haciendo a Zacharias saltar alarmado más cerca de Theo que ve a su alrededor preocupado antes de verlo a él; Severus sigue manteniendo su mirada en él y Draco tiene que tomar toda la fuerza de voluntad que le queda para no desencadenar sus emociones.

O podrían morir todos los presentes con sus sombras, caer desmayado y despertarse con suerte cuando todo esto terminara.

Es imposible que haga esto.

Sujeta con fuerza su frente, intentando mantenerse unido, sin pensar en Barty que lo ayudo a escapar el año pasado, en Barty que los ayudo cuando perdieron a Padma y Michael, en el mismo Barty que le había salvado el culo durante el cementerio cuando Draco no pudo hacer un simple hechizo para atraer la copa.

¿Cómo murió?

¿Cuándo?

Draco no sintió nada, no sintió como si algo hubiera cambiado en el mundo o una alerta de que algo estaba mal, probablemente murió cuando estaban con las dríadas y puede que incluso pensara que pudieron haber llegado a salvarlo como este hizo con él.

No lo hizo.

La culpa amenaza con tragarlo con vida.

Otra muerte en su espalda, siente el cansancio en su espalda con tantos muertos que comienzan ahogarlo desde todos los lugares.

Su inutilidad.

Su…

Severus cae de rodillas en ese mismo instante, sin darle tiempo a Draco para procesar otra perdida, toma un momento más del debido el agacharse al lado de Severus intentando escapar de la imagen de Barty muerto como un perro en alguna esquina sin nadie que llore su muerte. Su padrino sujeta con fuerza la marca en su mano, lo cual alarma un poco a Draco que había olvidado momentáneamente que su padrino es un mortifago.

Como su padre.

Tienen un deber que cumplir.

—Los está llamando—susurra Theo a su lado agachado, Zacharias parece un poco perdido sobre qué hacer, pero Theo por otro lado ve a Severus con seriedad—lo está llamando, pasaba con mi padre, él quiere verlo—anuncia Theo con seriedad.

Oh mierda.

Draco ve a Severus, quien comienza a respirar algo agitado y no sabe cómo o porque, pero lo comprende.

—Te estaba llamando antes, cuando vinimos, ibas a ir—susurra ahora sintiéndose incluso más culpable de lo que ya se sentía.

Es fácil sentirse culpable estos días.

Todo lo que hace parece hacerlo mal.

—No sabía que estabas aquí niño mimado—dice con voz tensa, pero no parece reprocharle nada, no es que sea necesario.

Esto está mal, muy mal.

Draco admira la marca tenebrosa, nunca había visto muy seriamente la de su padre, pero ve el cráneo, la serpiente, podría pasar por un tatuaje muggle, solamente que ahora parece estar generando un dolor en su padrino.

Debe dejarle ir.

Pero ir con Voldemort ahora, piensa en Barty, si descubre que estaba aquí ayudándolo o no entregándolos, es probable que muera de inmediato.

Toca la marca de Severus, quien sisea de dolor intentando alejarla, algo poco común en él por lo que el dolor debe ser insoportable. Es magia oscura totalmente, casi una especie de contrato vinculante como cuando se hace un juramento inquebrantable, como si hubiera un vínculo y…Draco se detiene.

Draco sabe sobre vínculos.

Lo recuerda del libro de Orion.

Cuando investigaba sobre dragones.

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El vínculo con un dragón o cualquier otra criatura se puede generar involuntariamente, esta pocion (adjunta pasos elaborados de una pocion de 27 pasos) ayuda a mantener el interior del núcleo mágico de un mago paralizado momentáneamente mientras se retrae el lazo unido al alma. El alma de un mago no puede unirse a diferentes criaturas, podría generar un destrozo del núcleo mágico y por lo tanto se debe tener cuidado de las uniones.

No se recomienda tener un vínculo con un número mayor de 7 criaturas mágicas o el alma del portador podría romperse.

Se recomienda otra especie de uniones fuera del vínculo del alma.

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—Puedo romperlo, puedo romper el vínculo—dice sujetando la muñeca de Severus, quien levanta la mirada como si fuera un idiota, Theo le da una mirada claramente incrédulo, pero mucho más accesible que Severus.

Zacharias por otro lado se ha acercado temeroso a su lado.

—No hay forma de romper un vínculo inquebrantable—farfulla Severus en un tono muy de profesor, que tal vez tiene razón.

Una persona normal no debería saberlo.

Un mago normal jamás pensaría en una forma de romperlo, solamente asesinando a uno de los lados del vínculo se eliminaría y como no tiene tiempo ahora mismo para ir tras Voldemort. Draco se abalanza al gabinete de ingredientes que había visto a su padrino usar tantas veces antes, escudriña todo rápidamente hasta llegar a las escamas de dragón secas y los cabellos de sirena que son probablemente dos de los ingredientes más raros de conseguir en el mundo mágico.

Obviamente su padrino lo tendría.

Friki de las pociones.

Se arrodillas al lado de Severus nuevamente.

—Hay una pocion, 27 pasos, dura aproximadamente dos meses en hacerse—lleva su dedo a su mano y sin piedad lo muerde sacando sangre, que hace que Zacharias haga una mueca para vomitar, mientras comienza a dibujas una runa en la mano de Severus al lado de su marca.

Theo salta sobre eso.

—Es mi runa—susurra sorprendido, la misma runa que había utilizado para hacerlo inutilizable a la magia, lo cual solamente ocupaba un poco de sangre de dragón para funcionar.

ᚾᚩ ᛗᚪᚷᛁᚪ

Draco asiente.

—Si es una teoría, no tenemos tiempo, pero si logro bloquear el flujo de magia, debilitaría el vínculo lo cual las escamas de dragón y cabello de Sirena podrían funcionar como catalizador para contener el vínculo y después de eso solo quedaría cortar su mano…solo es una teoría—admite a regañadientes, mientras todo queda en silencio por un segundo.

—¿Qué? —dice Zacharias incrédulo, a pesar que no era con él, luciendo en shock.

Severus parece verlo horrorizado un segundo como Theo, probablemente no esperando esto, tal vez no sirva para nada.

Imprudente.

Temeroso.

Un poco como Harry supone.

Draco piensa en Barty, piensa en que debió ofrecerle esta idea hace tiempo, pero no lo hizo, porque había confiado simplemente que nada malo le pasaría; pensó que al final sobreviviría como lo hizo hasta ahora.

Es egoísta.

Draco siempre lo supo.

Suficientemente egoísta para…

—Lo siento, no puedo perder a nadie más—susurra con dolor, sin importarle mucho si Severus lo odia o no, pero si esto lo hace sobrevivir, bien valdría la pena.

Una luz aparece en el brazo de su padrino.

—Draco—inicia su padrino, pero la sombra es rápida, ágil, como una vez Draco había desarmado a Greyback.

El brazo de Severus se desprende justo sobre su marca tenebrosa, hay un poco de sangre que salpica su rostro, pero lo ignora mientras su padrino comienza a retorcerse de dolor. Draco corta parte de su camisa, para sujetar contra el muñón que aparece. Theo rápidamente ayuda a sostener al hombre que se mueve involuntariamente y Zacharias al borde del desmayo también lo hace, Draco invoca su magia de oscuridad, que también quema para poder contener el sangrado.

Puede que sean minutos o horas, pero cuando la sangre deja de salir, su padrino esta desmayado y Draco respirando agitado mientras mira el muñón sangrante en el suelo.

—Mierda—susurra Zacharias un poco traumatizado, con sangre en su rostro, mientras Theo tiembla al lado de Draco.

Si.

Mierda.

¿Y ahora qué?

.

.

Llevar un cuerpo mutilado era mucho más difícil de lo que había imaginado inicialmente, también era un pensamiento que nunca pensó que tendría, pero aquí estaba. Draco llevaba de los brazos, o por las axilas a Severus mientras que Theo tenía las piernas de este y Zacharias hizo maravillas intentando mantener la capa de invisibilidad temporal sobre ellos. La cual aparentemente no realizo con la precisión que necesitaba, porque mientras caminaban por las escaleras, una sombra hizo que se congelaran y antes de saberlo estaba Flitwick frente a ellos con una varita fuera luciendo amenazador mientras les quitaba la cortina de sus cabezas.

Fue un momento muy incómodo entre todos, porque estaban llenos de sangre, llevando alguien de apariencia casi muerta.

Sin un brazo.

Para sorpresa de los estudiantes, Flitwick en realidad luego de verlos un buen rato, termina ayudándolos a llevar el cuerpo hacía la enfermería donde deben despertar a Pomfrey. Draco toma nota de que Flitwick podría ser uno de esos amigos (cuando no sea su estudiante) a quien llamar por si ocupara enterrar un cuerpo sin que nadie se diera cuenta.

—Me alegra verlo de nuevo joven Malfoy, aunque creo que estas circunstancias son…anormales—comenta Flitwick aclarándose la garganta, lo cual hace a Draco reír sin mucho humor.

Pomfrey parece hacer todo lo posible para asegurar que Severus no muera, mientras este se encuentra inconsciente en la cama sin un brazo.

Si alguien ha notado que es el brazo donde debería estar su marca tenebrosa, bueno, tal vez nadie lo sabe ahora.

—Si bueno, largo viaje es…creo que ocupamos hablar con McGonagall—dice Draco, gimoteando un poco cuando Pomfrey lo obliga a tomar asiento en la camilla cercana para examinarlo, no es que pueda hacer algo que no hubieran hecho antes.

Theo se ríe cuando la mujer mayor, aun en pijama, le pinche la mejilla y eso lo hace gimotear porque no es un niño.

Ya es un maldito adulto.

—¿McGonagall? —habla su jefe de casa, con el cual Draco solamente ve un poco nervioso, antes de tomar aire y volverse un poco más firme.

Su mente está a mil por hora, pero si Voldemort descubre que el vínculo se rompió, que Harry y compañía obtuvieron otro Horrocrux, que probablemente todos vienen hacía este lugar; si, ocuparían ayuda lo más pronto posible como actuar contra tiempo.

Tiene miedo.

Está cansado.

Pero parece que pronto será el final de todo. Aunque le gustaría actuar como un loco total e irse a la lucha contra Voldemort, la verdad es que no será tan fácil, hay mucho que hacer en Hogwarts para prepararse para la llegara de todos.

Especialmente.

—Hay que evacuar Hogwarts, los niños especialmente—dice Draco con voz firme, causando que todos en el lugar volteen a verlo sorprendido, pero su expresión no cae—la lucha viene hacía aquí y nos estamos quedando sin tiempo—añade con el rostro tenso.

Se hace silencio.

Si bueno.

Supone que hay algunas basuras que sacar por ahora y con Severus totalmente inconsciente, ocuparan toda la ayuda posible.

.

.

Se pregunto vagamente porque Voldemort no dejo mejor custodiado Hogwarts, fue una pregunta casi capciosa cuando buscando a McGonagall, Theo suelta un chillido mientras Draco solamente ata a uno de los hermanos Carrow antes que pueda hacer algo, lo deja inconsciente y lo arroja al primer armario que encuentran; con un hechizo de cerrado y una varita rota. El chico parece casi horrorizado de la facilidad de Draco, quien se encoge de hombros antes de comenzar a correr hacía la torre Gryffindor, donde se supone que las habitaciones del jefe de casa no quedan demasiado lejos.

No es que nunca supiera sobre sus habitaciones de McGonagall.

Pero había ido hace muchos años a las de Flitwick cuando era su orientación vocacional.

Como piensa, las habitaciones de McGonagall están cerca.

La mujer que abre la puerta luce ligeramente sorprendida al verlo, Theo a su lado saluda torpemente y en menos de unos minutos están caminando hacía la enfermería que parecía ser su nuevo centro de operaciones provisionales.

Encuentra al otro Carrow y repite un proceso.

—20 puntos a Ravenclaw—dice McGonagall, antes de toser y aclararse la garganta nerviosa cuando ambos jóvenes voltean a verle.

Luego de McGonagall van por los demás profesores, Draco no parece cansado y en realidad esta de buen humor, cuando esta vez logra atrapar a los pocos Mortifagos o magos oscuros que estaban presentes en Hogwarts con relativa facilidad. Su rostro termina con una ligera cortada, pero no es como si hiciera la diferencia a estas alturas con todas sus cicatrices, no van a la oficina de Dumbledore.

Bien.

Draco no quiere ir ahí.

—¿Evacuar a los niños? —pregunta McGonagall con el ceño fruncido, no porque este en contra, más bien parece estar meditando sobre las posibilidades.

Se sorprende de lo rápido que le han hecho caso, hasta ahora no hay forma de confirmar que Voldemort sin nariz venga en esta dirección, pero los profesores deben saber cosas ya que fueron muy receptivos. Theo termina sentado en una camilla comiendo dulces, mientras Zacharias gime cuando Pomfrey parece tomarlo de ayudante.

Si bien Severus sigue dormido, están tratando de salvar lo mejor que pueden su brazo.

El cortar el vínculo es realmente lo que teme Draco.

Es con Voldemort, así que esta mejor ahora, pero eso no significa que perder un vínculo que ha tenido atada su alma por muchos años, de forma experimental, vaya a salir mal. Hasta donde sabe Draco, podría haber matado a Severus por intentar ayudarlo o dejarlo en estado catatónico.

Tristemente no tiene mucho tiempo para pensar en eso.

—La cámara de los secretos es suficientemente grande para soportar a los estudiantes—habla Draco en voz alta cuando están diciendo formas de sacar a los estudiantes.

Todos los adultos voltean a verlo, se sonroja ligeramente abochornado de sus rostros incrédulos.

—¿La cámara de los secretos? —es el profesor Vector que dice incrédulo.

Tose y se aclara la garganta.

—Si, yo como…que puedo abrir una de las entradas, es un lugar seguro y soporta buenas explosiones, podrían estar seguros ahí si alguna lucha estalla—dice Draco con un poco de nervioso, ve a Flitwick restregarse el rostro como si pensara que está demasiado viejo para esto.

Oye.

Eso es lo que piensa Draco.

Se encuentra muy cansado de todo últimamente, pero tiene que seguir adelante.

—¿Realmente alguien debería sorprenderse a estas alturas? —habla Sprout casi sonriente—si no era el trio de oro de la escuela, todos sabíamos que los Ravenclaw de Flitwick estaban causando algún caos—añade luego de soltar una risa divertida.

Ver a los otros profesores asentir con diferentes grados de aceptación, hizo que Draco se sintiera solo un poco ofendido.

—El ejército de Dumbledore en quinto año, dime que no usaste ese lugar Draco—suplica Flitwick.

Las mejillas de Draco se sonrojan.

—Le debemos dinero a Severus—dice McGonagall con tristeza, lo cual solamente hace que Draco bufe.

Por supuesto que los profesores apostarían por eso.

.

.

La mayoría de Mortifagos habían sido eliminados (inconscientes, amordazados y en algún armario) sin mucha dificultad, estaba claro que la idea no duraría mucho antes que Voldemort los llamara, pero eso hizo que se pudiera anunciar rápidamente una evacuación de estudiantes de forma mucho más práctica. Si bien los de primer año no conocían a Draco cuando se asomo a la torre Ravenclaw con Flitwick, todos los de segundo año y superiores prácticamente lo recibieron con abrazos o sonidos de alivio. Los rostros de algunos niños parecían demacrados, otros asustados y más de uno parecía al borde de llorar cuando el profesor Flitwick anuncio que era hora de marcharse.

Querían irse.

Draco trago saliva, porque los niños estaban asustados y eso no era justo, no tendrían que estarlo.

Eran solo niños.

Aborreció la idea de Voldemort no por primera vez esa noche o en su vida, mientras una niña de segundo año se sujetaba de su mano; tenía un hematoma en su mejilla que le hizo rechinar los dientes, mientras caminaba rápidamente hacía el gran comedor.

—Hay niños mayores que quieren luchar, son adultos, no podríamos negarlo—susurra Flitwick cuando se asoman por el pasillo, Draco ahora sujeta la mano de la niña antes de asegurarle con calma que cualquier cosa que pase, no le toca luchar.

Eso la dejo tranquila.

Draco le aseguro que lucharía por ella.

—Ocuparemos números, pero eso significara muertes—musita mientras ahora carga a la niña que se sujeta de él cual un pequeño koala.

El rostro de Flitwick se agria ante el pensamiento, no muy diferente a Draco. Ha pasado un año huyendo, pero muchos más entrenando o preparándose, pero esta noche algunos estudiantes si decidieran quedarse, no tendrían preparación.

Contra Mortifagos, Wendigos, lo que Voldemort prepare.

Tienen dragones, eso sería una ventaja, pero incluso con ellos, es posible que tengan muertes.

McGonagall estaba en el gran comedor, no solamente ella, muchos del ejército de Dumbledore también estaban ahí. Los Slytherins, Ravenclaw, Hufflepuff, Gryffindor estaban revueltos entre todos; se sorprendió de ver tal unión de casas. Hannah fue la que se acercó a él rápidamente, anunciando que Neville y Luna se habían quedado en la sala de los menesteres, porque querían ir hablar con el dueño de una tienda en Hogsmeade para pedirle ayuda.

Draco gruño por pensar en Luna haciendo algo demasiado atrevido.

—Es tu amiga joven Malfoy—dice Flitwick un poco preocupado y divertido, lo ignora, porque, aunque quiera ir por ella para arrastrarla donde este a salvo.

Solamente él puede abrir la cámara de los secretos.

—Queremos luchar—dicen algunos estudiantes mayores, como si quisieran luchar una guerra, como si supieran lo que les espera.

Los Slytherin no parecían emocionados al respecto, pero algunos como Daphne o Pansy tenían el mentón en alto y listas para la lucha. Draco quiso sentirse orgulloso, realmente lo hizo, pero estaba demasiado preocupado y nervioso para serlo.

Todo su cuerpo pareció desconectarse.

Esto era.

Todo para lo que se había preparado, ese día descubriría si había valido la pena. Theo rápidamente se acercó a su lado, lucia nervioso, no le diría que se uniera a la lucha; a pesar que hace menos de un año podría haberlo asesinado con sus propias manos.

—No tienes que luchar, ya has pasado suficiente—indica Draco en voz baja, sorprendiéndose de la suavidad y leve aprecio de sus palabras.

Theo parece inquieto jugando con una varita que no es suya, que tal vez no funcionaba como la que le perteneció, pero con el rostro serio.

—¿Bromeas? Siempre quise luchar en medio de una guerra contra un mago oscuro, para poder contarlo de anécdota si sobrevivía—su voz suena nerviosa y sus manos se mueven inquietas, pero Draco solamente asiente.

No quisiera perderlo, se sorprende también de ese pensamiento.

Pero ahora, solamente queda la lucha.

—Los estudiantes menores de edad no tienen permitido quedarse, eso es todo—finaliza McGonagall con voz seria, haciendo que algunos se quejen, pero ella no se va dejar amedrentar y su rostro es bastante firme al tomar su decisión.

Bastante coherente y pensando en otros, Draco pestañea el rostro admirado, antes que la profesora indique el camino para guiar a los estudiantes menores. Algunos profesores y estudiantes adultos esperaran ahí en el gran comedor, pero McGonagall estará liderando la evacuación hasta que lleguen al pasillo que Draco les había indicado anteriormente.

Vector y Trelawney serán quienes guíen a los niños, mientras que todos los demás se quedarán ahí para esperar lo que se avecina. Draco traga saliva nervioso, antes de comenzar a caminar, ve de reojo a Hagrid que entraba apresurado al lugar, los ojos del semigigante se llenan de lágrimas al verlo de reojo y Draco solo saluda, porque no hay tiempo que perder.

Puede escuchar el susurro apresurado de Hagrid a McGonagall.

—El bosque parece muerto, algo se acerca—había dicho este nervioso, lo cual hace que McGonagall tense la quijada antes de empezar a caminar.

La Ravenclaw que nuevamente se aferra a él, con otro estudiante de primer año Gryffindor que por algún motivo piensa que es buena idea sujetar la mano de Draco, solamente se ven asustados.

Draco suspira.

Esta noche será muy larga.

.

.

Curiosamente el inicio de la evacuación parecía totalmente bien, todos los niños, aunque asustados se comportaron y excepto por dos que casi caen por las escaleras o una que termino llorando, el viaje fue relativamente rápido. McGonagall le dio un rostro inexpresivo cuando Draco abrió la pared que los llevaría a su lugar seguro, era un voto de fe, porque Draco no pensaba ir, pero Trelawney y Vector pudieron hacer un patronus corpóreos junto con un lumos, que ilumino el camino que deberían seguir. Los estudiantes comenzaron a ir temblorosos, muchos sujetos de la mano y el corazón de Draco se debilito un poco cuando vio a una niña de Gryffindor darle la mano a una niña de Slytherin que parecía estar temblando mientras parecía alarmada diciendo que su padre la mataría.

Tal vez la hija de algún mortifago.

—Oh no—susurro un niño de tercer año, Hufflepuff que miraba por un ventanal cercano y Draco solamente trago saliva cuando lo vio.

Un ataque.

Hacía ellos a la distancia, que se estrelló con el muro invisible que estaba alrededor del terreno.

—Llegaron—musito Draco con el rostro pálido, sabiendo que era cuestión de tiempo, antes que el caos estallara finalmente contra ellos.

La batalla finalmente estaba aquí.

Entonces.

Todo se vuelve oscuro para él.

Continuara

Es un capítulo algo cortito, pero lo tuve que hacer porque una vez que iniciemos el ritmo desenfrenado de los siguientes capítulos, será muy difícil poder cortarlo. Tengo que editar este capítulo y alargarlo en algunas partes más, pero por ahora me está gustando el ritmo de la historia, tal vez algo más rápido que otras, pero es porque quiero agregar un poco más de post war en este libro.

Me gusta la intervención de Zacharias, que de alguna forma es de ayuda, lo cual es divertido tomando en cuenta el historial de Draco y Zacharias.

Mi Severus quedo manco.

Una idea que había pensado hace tiempo, pero hasta ahora lo logre.

En el próximo capitulo inicia la guerra.