Capítulo 9

Vida Nueva

19 de Marzo del año 844, Bosques de Hi no Kuni

Jiraiya luego de haber recogido a la niña de pelo castaño en hombros, partió hacia Konoha lo más rápido que pudo. Supuso que si el 'Demonio escondido entre la Niebla' Zabuza Momochi, tenía compañeros o conocía algunos mercenarios que le tendieran la mano, es probable que fuera tras él con el fin de recuperar a la niña. Así que para evitar cualquier clase de conflictos, aumentó el ritmo de viaje en su regreso a Konoha. Pasando el desierto, los bosques, hasta encontrar la aldea. Haisu tuvo la intención de despertar, pero Jiraiya la indujo en un Genjutsu que la durmiera, con el fin de lidiar con el problema mucho más fácil, ya que no estaba dentro de sus planes traer de regreso a una niña con habilidades especiales.

Seguramente su maestro y líder de la aldea, Hiruzen, no se molestará, pero es probable que los dos consejeros ancianos reciban de mala manera la idea de traer a alguien que filtre información a una persona peligrosa. Además, estaba Danzo... Jiraiya debía asegurarse de que esa niña no acabara en manos de alguien como él, sino sus intenciones se desmoronarían. Por supuesto, Jiraiya había escuchado rumores sobre la cancelación de todo Root, pero conociendo a Danzo Shimura, seguramente la célula de Root, seguía activa solo que más por debajo de la mesa que de costumbre.

Konoha

Al llegar a Konoha fue recibido con varios parpadeos de parte de los que cumplían la función de porteros, estaban sorprendidos de ver a un Sannin, pero los sorprendía más el hecho de que este hombre estrafalario frente a ellos, llevara una niña en brazos.

Además, su ropa andrajosa y de color turquesa, junto con unas sandalias de tacones y una falda hasta las tobillos de color verde la hacían ver casi tan extraña como la apariencia de Jiraiya, por lo que de una vez hicieron suposiciones de que esta persona es de otra aldea y sí la llevaba así, seguramente era una criminal, pero ellos no estaban allí para juzgar, así que dieron paso al Sannin.

El Sannin avanzó con tranquilidad por la entrada de Konoha mientras observaba a la niña dormida. Jiraiya estaba seguro que no podía ir a descansar un poco y estar ocultando a esta niña por más tiempo, por lo que acudir a una reunión con el Hokage y los consejeros tan pronto como fuera posible, arreglaría posibles problemas que puedan surgir. Así que eso hizo. Se enfiló hasta la Torre Hokage, aquella torre de varios pisos y con una escalera de serpiente que rodeaba todo el edificio, dando acceso a diversas áreas de la torre, como la enorme azotea, que podía verse muy parecida a un salón al aire libre, con pequeños muros curvados que le hacían lucir como una flor abriendo su capullo.

Cuando Jiraiya llegó a la entrada de la torre los guardias en la entrada del recinto asintieron en reconocimiento de su persona y no discutieron acerca de por qué llevaba una niña en brazos. Su trabajo era cuidar, no preguntar y en manos de este hombre, seguro todo estaría bien.

El Sannin continuó su recorrido hacia la oficina del Hokage pasando de largo, saludando a la secretaria y subiendo las escaleras de caracol, llego hasta la oficina del Hokage y entonces abrió la puerta. Dentro estaba su antiguo sensei acompañado por tres personas. Uno de ellos era un hombre que tenía la mitad del rostro cubierto con vendas, una cicatriz en forma de cruz sobre su barbilla y encima llevaba algo parecido a un kimono con una especie de capucha en la parte de atrás; Siendo sinceros, era un atuendo bastante raro, pero en esta persona, era común vérsela. Ese hombre era Danzo Shimura, el exlíder de Root y ahora simplemente consejero de la aldea.

Los otros dos también eran ancianos, al igual que Danzo y el Hokage, llevaban sus respectivas túnicas color crema y violeta que demarcaban su posición importante dentro de la política de la ciudad. Ellos observaban fijamente a Jiraiya y a la niña que hasta el momento no habían visto correctamente. Estos eran Homura y Koharu, ex compañeros de Hiruzen y actuales miembros del consejo.

Con suavidad, Jiraiya la dejó recostada a la pared y volvió a colocarse derecho frente a las figuras respetadas dentro de esta sala. Aun siendo un Sannin, él debía dar sus respetos a las personas frente a él, ya que eran los líderes de la aldea.

—Lamento la tardanza y el que me presente de este modo, sin embargo, ocultar información para con ustedes sería una falta de respeto de mi parte —inició Jiraiya mientras los ancianos asentían.

Hiruzen lo vio con malos ojos, sin embargo, los apaciguó con el fin de llegar al fondo del por qué.

—Jiraiya, ¿Puedo saber quién es ella y por qué está aquí? —preguntó con voz soberana.

—Es una niña mercenaria que me atacó saliendo de Sunagakure —respondió a secas, a lo que los ancianos se miraron entre ellos.

—¿Puedes explicar qué significa esto y lo que dijiste? —dijo Danzo con un gruñido.

—Tu respuesta no es suficiente para que entendamos el por qué, necesitamos que seas completamente sincero —dijo la anciana que servía de consejera de la aldea.

Hiruzen le asintió a Jiraiya y él decidió seguir.

—Bien, su nombre es Haisu. Fui atacado por un Shinobi renegado de Kirigakure, Zabuza Momochi y ésta niña iba con él. Ellos me emboscaron al salir de la aldea aliada, por lo que pueden hacer sus conclusiones. Respecto al atacante, le perdoné la vida a cambio de entregármela y la razón de ello, es gracias a sus habilidades únicas, ella es usuaria del Hyoton.

Hiruzen estaba muy molesto, desde un punto de vista objetivo, esto era secuestro y eso iba en contra de todos sus principios... Aunque quitarla de manos de uno de los mercenarios y desertores que se encontraban en el Libro Bingo, no era como tal un crimen, pero el problema para él estaba en sus habilidades. Hiruzen por un momento creyó, que Jiraiya estaba siendo influenciado por Danzo, ya que en todos los años que el Sannin fue su discípulo, nunca le enseñó tales agravios. Quizás por eso lo consideraban un líder débil, pero a él no le quitaba el sueño esas críticas sobre su manera de ser. Él no veía honor en aplastar ciudades, masacrar personas inocentes, robar fortunas a la fuerza y esclavizar niños. La voluntad de fuego se lo impedía.

—Era de esperarse de ti, haz hecho bien —dijo Homura.

—Siempre pensando en fortalecer la aldea, impresionante —dijo Koharu mientras sonreía gustosa.

—Hiruzen, permite que esa niña esté bajo mi tutela, seguro que podré sacar todo su poder a flote —dijo Danzo con cierto grado de alegría.

—¿Por qué? ¿Por qué soy el único que no está contento con esto? —pensó Hiruzen para sus adentros.

Y entonces, lo extraño llegó, Jiraiya pidió la palabra y Hiruzen asintió con el fin de escuchar a ver qué tenía él para decir.

—Hokage-sama, discúlpeme pero pido que rechace esa propuesta. Mi opinión es que esta chica debe formar parte de la academia y despertar un genuino amor a la aldea, no algo implementado por maltratos y reglas grotescas para personas sin sentimientos ni emoción —dijo Jiraiya, retando con la mirada a Danzo.

Luego de escuchar esto, los tres ancianos distintos de Hiruzen, cambiaron por completo su cara, como sí las palabras de Jiraiya les hubiera generado un malestar profundo, como sí hubiesen arruinado todos sus planes.

—¡¿Qué clase de broma es esta?! ¿Quieres poner en peligro la aldea dando información y entrenamiento a una niña que podría atacarnos? —dijo Danzo iracundo, con mirada afilada, aunque Jiraiya ni siquiera se inmutó. Los otros dos ancianos se mantuvieron en silencio y Hiruzen estaba completamente sumido en sus pensamientos. Qué hacer, qué no hacer... Acceder a Danzo o acceder a Jiraiya...

En manos de Danzo, esa niña seguramente acabaría odiando aún más la aldea. Sí los entrenamientos y enseñanzas que recibía de su parte eran tan fuertes e inhumanos como en Root, seguramente esa niña acabaría atacando a la aldea con todo lo que tiene y aunque no es una amenaza ahora, en el futuro quizás pueda serlo. En manos de la academia, podía despertar amistad con los niños y la generación de la que podría formar parte, seguramente será beneficiosa para ella, pero el problema cae en la soledad que va a sentir y en las repetidas ocasiones que podría escapar... El resultado sigue siendo el mismo, obligar a una niña a vivir una vida que seguramente no quiere.

—Ya no puedo dar marcha atrás, no luego de lo que ha hecho Jiraiya y lo que dijo para evitar los problemas con Danzo —Pensaba Hiruzen mientras los ancianos seguían sus réplicas a Jiraiya con rostros enfurecidos y asentimientos que apoyaban los comentarios de los otros.

Entonces Hiruzen alzó la mano, pidiendo silencio a todos y habló.

—Primero que nada, hace 10 años luego del ataque del Kyubi, tu organización fue disuelta Danzo y sin reparos, sabes que un escuadrón ANBU está encargado de vigilarte a ti y tus allegados, por esa razón debo rechazar tu petición acerca de poner a esta chica bajo tu tutoría. Consejeros, ciertamente agradezco sus comentarios, pero infundiendo las técnicas de Danzo en esa niña, solo crearemos una bomba de tiempo que podría explotar sobre nosotros mismos; Y Jiraiya... Pese a que no lo veo como la decisión correcta, acepto tu moción de que esa chica vaya a la academia —dijo Hiruzen luego de todos sus pensamientos.

—Gracias, agradezco su comprensión Hokage-sama. Venerables consejeros —dijo Jiraiya entre murmullos, dando un asentimiento con la cabeza.

Los ancianos asintieron, sabiendo que sus comentarios eran tomados en cuenta como figuras respetadas de la aldea... Pero Danzo, eso era otro cuento.

—¿Por qué siempre ignoras mis peticiones Hiruzen? ¿Vas a aceptar las propuestas de este hombre que su mayor logro es vender libros eróticos por encima de mí que soy el único de nosotros que tiene el valor de hacer lo que nadie quiere? —dijo Danzo, completamente en rabia.

—Danzo, cálmate un poco, no estamos en tu célula disuelta para que hables de esa forma —inició Hiruzen con una mirada afilada hacia su viejo amigo y continuó— Tu actitud y objetivos, son completamente dudosos y aunque siempre hiciste cosas por la aldea, hoy rechazo tu idea al igual que hace 10 años —completó.

Se pudo escuchar un murmullo de Danzo, maldiciendo y pataleando y el golpeteo de su bastón era completamente pesado, pero Jiraiya supo que tomó la decisión correcta al escuchar la respuesta de Hiruzen, por lo que se mantuvo en silencio. Luego de escuchar sus cuchicheos y comentarios sin sentido, dirigieron sus palabras hacia Jiraiya.

—Jiraiya, despierta a la niña —ordenó Hiruzen.

Jiraiya se acercó a la chica, disipó el Genjutsu y ella empezó a despertar, como sí lo que hubiese vivido fue una pesadilla, sin embargo, su mirada se horrorizó al ver que estaba muy lejos del último lugar que recuerda.

—Niña, contrólate —dijo Jiraiya mientras se volteó a mirar a sus superiores.

—¿Dó-Dónde estoy? —preguntó con temor la niña.

—Quiero que escuches atentamente... —dijo Hiruzen llamando su atención— Soy Hiruzen Sarutobi, y en mis manos está tu futuro, no te pasará nada malo, pero a cambio debes formar parte de esta aldea e ir a la academia ninja.

—¿Por qu-qué? No quiero estar aquí, quiero volver con Zabuza-san y Haku-nii... Déjenme... —dijo la niña, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

—Niña, sí no haces lo que te decimos, mataremos a ese Zabuza y a ese Haku, así que aprende a respetar —dijo Danzo con rabia y furia en su voz.

Hiruzen reprendió con la mirada a Danzo y luego giró hacia ella y le sonrió, como tratando de opacar aquella bestia que estaba contenida en un cuerpo viejo y vendado.

—Vive y trabaja con nosotros y te prometo que no les pasará nada malo a esas personas que te importan —dijo Hiruzen intentando calmarla.

—¿Por qu-qué hacen esto? ¿Por qué yo? —preguntó Haisu muy tímida.

—Por qué eres especial y nos gustaría que formes parte de nosotros... ¿Puedes decirnos tu nombre?—preguntó nuevamente el Hokage.

—Ha-Haisu Yuuki.

—Mucho gusto Haisu, ahora... Quiero que entiendas una cosa, no puedes decir a nadie de donde eras antes, piensa en esto como una nueva vida.

—Pero... Mi hermano... —dijo lo niña cuando fue interrumpida.

—Nadie puede saber quién eres y sí comunicas algo de tu pasado o de esta reunión, me encargaré de que esas personas mueran —dijo Danzo.

Hecho el cual se volvió a ganar miradas acusadoras de parte de Jiraiya, pero después de todo, con algo había que contener las palabras de esta niña. Si la ciudad se enterara de esto, podría haber revueltas dentro de la misma. Konoha debía mantener su imagen como la ciudad ninja soñada, lejos de todos los crímenes y abominaciones que hacían los líderes políticos y militares de las demás naciones en busca del poder y riqueza.

—S-Sí... —respondió Haisu cabizbaja.

Luego de terminar esta incomoda y difícil reunión, Jiraiya decidió que era hora de despedirse y decirle a su antiguo sensei que se marcharía una vez más de la aldea en uno de sus famosos viajes de inspiración para su saga literaria. Pero eso no estaba en los planes de Hiruzen.

—Jiraiya, ¿Cuándo piensas ir a conocer a tu ahijado? —Preguntó el Hokage— Minato estaría decepcionado de su decisión al escogerte como Padrino del niño.

—Aún no es el momento, Sarutobi-sensei.

—¿Acaso eres tan egoísta y cobarde como para permitir que los rechazos pasados de Tsunade hacia ti, impidan el conocer a tu ahijado y cumplir la voluntad de tu ultimo discípulo en su muerte?

Jiraiya no respondió a esta pregunta, solo se quedó quieto y con la mirada pérdida, algo avergonzado se podría decir, pero aún así, no respondió.

—Pues me temo que no podré permitir más de tus vagos y pervertidos viajes –continuó Hiruzen mientras buscaba en el bolsillo interior de su gabardina lo que parecía ser un pequeño pergamino— Tengo otra misión de urgencia para ti y solo para ti.

Jiraiya suspiró pesadamente antes de recibir dicho pergamino y sin preámbulos se dirigió al Hokage.

—¿Es otra negociación entre naciones? Porque no sé si pueda lograrlo dos veces seguidas —dijo con un tono de broma el Sannin.

—Digamos que sí. Necesito que partas de inmediato, ya que deberás hacer una pequeña búsqueda antes de comenzar, así que, es mejor que partas al alba —concluyó Hiruzen.

Jiraiya entendió que si el Hokage no le dotó de más información es porque esto debía ser alguna misión secreta y no quería dar detalles a los consejeros, por ende, en el pequeño pergamino todo debía estar muy bien explicado. El Sannin no objetó nada y selló el pergamino dentro de un pergamino más grande que hizo aparecer mediante invocación, saliendo así de la sala.

¿Cómo pudo pasar todo esto? Ni siquiera pudo despedirse de su hermano, tampoco de su protector... Y él, fue gravemente herido. Haisu lloraba desconsolada en el rincón de una habitación, luego de ser separada de lo único que conocía como familia. En su interior habitaba una llama que ardía de furia y dolor. Que solo quería volver a aquellos días cuando era una pequeña niña junto a su madre y su hermano, o aquellos días dónde Zabuza le compraba las cosas para hacer su comida favorita. Haisu deseó por un momento que todo fuera una mentira, pero el caso es que era completamente cierto y sí quería que ellos estuvieran bien, debía hacer lo que le pedían... Debía protegerlos y volverse fuerte para encontrarlos algún día.

—Te prometo que te encontraré, nii-chan —Esas palabras por alguna razón retumbaban en su cabeza con la dulce voz de su hermano y hasta que ya no pudo llorar más, simplemente cayó dormida. Rendida por el dolor, el vacío, la ira y la impotencia de no poder hacer nada... No todavía.

Academia Ninja de Konoha, 20 de Marzo del año 844

Luego de aquella noche tortuosa, Haisu fue llevada a través de la aldea. Durante su camino observó muchos establecimientos de comida y venta de cosas, pero nada que llamara su atención. Notó a los niños jugando y corriendo sin ser conscientes del dolor y angustia que se vivía fuera de esta aldea llamada Konoha y ella era llevada por un par de ninjas, acompañada de aquel viejo que la había recibido con una sonrisa y una oportunidad. Ese tal 'Hokage'.

No sabía realmente a dónde se dirigían, pero el día anterior había escuchado algo de una academia, así que probablemente la llevarían a estudiar. La verdad no estaba muy deseosa de ello, puesto que ella nunca había estudiado académicamente como tal, y en términos de fuerza, seguramente todos allí eran débiles en comparación con ella y ni siquiera comprenderían lo que es el dolor de la pérdida, seguro algunos eran demasiado inocentes. Ella ya era una asesina y ninja, ellos solo jugaban a serlo.

Caminaron buen rato hasta llegar al lugar, un gran patio dentro de una gran muralla y un gran edificio con muchas ventanas. Se veían niños asomados por todos lados, como preguntándose por qué el Hokage estaría aquí en persona, pero no hicieron muchas preguntas, ya que debían concentrarse o sus madres los regañarían por reprobar. Algunos de esos niños quedaron congelados e hipnotizados con la belleza de aquella niña oculta, así que hasta no ser regañados, no se movieron de la ventana.

Haisu ignoró las miradas de todos esos chicos y seguía su recorrido siendo guiada por el anciano. Una vez dieron las suficientes vueltas dentro del lugar, entraron en una oficina que en la puerta de entrada tenía escrito el nombre de 'Iruka' y algo más... Haisu no alcanzó a ver, pero no le dio mucha importancia. Al entrar, un hombre con una cicatriz entre su nariz y mejillas lo recibió, tenía piel morena y un una banda ninja en la cabeza con el símbolo de Konoha, además tenía una cola de caballo que estaba erguida en lo alto de su cabeza con mechones puntiagudos y llevaba un chaleco verde, además de eso, para la niña fue sorprendente que aquel hombre no pareciera aterrador ni mucho menos. Este hombre era todo lo contrario, le parecía encantador a simple vista, ya que era todo sonrisas y parecía muy entregado a su trabajo, seguro en el pasado habría sido de mucha ayuda tener un maestro así, sin embargo, las cosas no salieron bien.

—Hokage-sama, ¿A qué debo este honor? —preguntó Iruka haciendo una reverencia.

—Iruka, hoy he traído a alguien para que entre en la academia... Entiendo que van avanzados en el año, pero estoy seguro de que estará a la altura de los estándares —dijo Hiruzen con sus manos a la espalda como de costumbre.

—Entiendo... —Iruka bajó un poco la cabeza y miró a la pequeña niña tras el Hokage y continuó— Soy Iruka Umino, puedes decirme Iruka-sensei, ¿Cómo te llamas? —preguntó con una sonrisa.

—Haisu Yuuki —dijo la niña, un poco más reconfortada luego del shock de ayer.

—Hola Haisu, ¿Cuántos años tienes? —preguntó Iruka nuevamente entre sonrisas.

—Diez años.

Iruka la miró y luego miró de vuelta al Hokage, quién sin esperar una palabra, estiró la mano con un pergamino en su mano.

Lee esto y tus dudas serán resueltas.

Iruka asintió y desenrolló el pergamino para leer su contenido.

"INFORMACIÓN CLASIFICADA, EL PASADO DE HAISU YUUKI ESTÁ PROTEGIDO POR EL RANGO DE CLASE 'S' CUALQUIER PERSONA QUE INDAGUE SOBRE ELLA, SERÁ CONSIDERADO UN TRAIDOR E INSUBORDINADO. EL CASTIGO DE ELLO, ES LA MUERTE.

FIRMADO: Sarutobi Hiruzen. Danzo Shimura. Koharu Utatane. Homura Mitokado"

Iruka tragó saliva luego de leerlo y respondió afirmativamente.

El Hokage y él tuvieron una pequeña charla en dónde dio los puntos como tener una educación normal, informar a los maestros sobre su inmunidad y evitar problemas ya que era imperativo que esta niña tuviera una vida normal dentro de la aldea.

Iruka por ende no cuestionó sus órdenes y luego de un par de afinación de detalles, dejó a la niña en su oficina, con las palabras "Ya vuelvo, siéntete como en casa" mientras le sonreía, con el fin de que entendiese que debía resolver algunas cosas.

Academia Ninja de Konoha

Iruka dio vueltas por la academia alrededor de treinta minutos, buscando maestros y hablando con cada uno de ellos, mientras pensaba en varias cosas como: ¿Dónde colocarla? ¿Cómo evitar que se metan en problemas?

Después de buscar y buscar, encontró el lugar perfecto, la clase que el siguiente año estaría bajo su tutela, una generación que prometía mucho, luego de los eventos con Ibiki y los ANBU. El salón de civiles, era el único que no había visitado hasta ahora, así que sacó a su maestro al igual que en el resto de casos, dio instrucciones y mostró el pergamino, igual que antes y le pidió que esperase mientras la traía.

Iruka no era tonto, sabía que en ese salón al igual que en otros de civiles, había huérfanos, así que desde un punto de vista objetivo, gracias a los prometedores que eran, seguro sacarían las mejores cualidades de Haisu. Eso lo creía fervientemente.

—Haisu, ¿Puedes venir conmigo? Quiero que conozcas a tus nuevos compañeros —dijo Iruka con una sonrisa luego de volver a su oficina.

La niña no respondió, tampoco parecía emocionada, eso hablaba de lo mal que se sentía en ese lugar y por supuesto, su trabajo como maestro era hacerla feliz o al menos quitarle esa tristeza de encima que la rodeaba. Caminaron en silencio hasta que llegaron al salón y el profesor respectivo, seguía fuera como las instrucciones indicaban.

—Haisu, él será tu maestro este año, por favor, siéntete a gusto —dijo Iruka mientras hacía una leve reverencia con el maestro quién hizo lo mismo.

El maestro se presentó como Aoba Yamashiro y luego pasó al salón con ella a su lado. Se escuchaban murmullos de parte de varios niños y niñas, por razones diferentes y completamente opuestas por supuesto.

"Waoh, qué linda es" era el murmullo que más se escuchaba por parte de los chicos, pero ella no hizo caso alguno a esos comentarios y siguió caminando hasta el centro.

—Chicos, por favor, silencio —dijo Aoba aplaudiendo y llamando la atención— Ella es Haisu Yuuki, por favor, recíbanla bien.

Así iniciaba la nueva vida de Haisu Yuuki.

Notas del autor:

Libro Bingo: En este libro aparecen los nombres de los ninjas y mercenarios traidores más buscados dentro de un país. Cada país tiene su propio libro Bingo. Se clasifican como criminales de rango D, C, B, A o S.

Capítulo escrito por: Diego A. Perdomo