Al llegar a la casa de Irasue, una mansión de estilo occidental alejada del bullicio de la ciudad de Tokio cuyos muros de hormigón blanco le daba ese aire moderno al lugar. Izayoi, en contadas ocasiones había pisado aquel lugar, aún no dejaba de asombrarse con la imponencia de esa casa de gran tamaño.
De la misma salió Irasue bastante contenta por las visitas, había días en los que ambas mujeres no podían verse pero, si su relación afectaría a la de sus hijos, lo mejor era tener un trato cordial. Inuyasha, como niño pequeño, divagaba viendo el auto de su hermano y algunos de los lujos que le permitían su trabajo como abogado ahora que recientemente se había graduado.
Desde atrás se oyó un silbido e inmediatamente el joven hanyō levantó sus orejas alertado por ese sonido, se giró para ver quién era y justamente se trataba de Sesshomaru que sostenía un balón de fútbol en su mano izquierda.
—Demuéstrame lo que sabes, Inuyasha
Para mala fortuna del hanyō el youkai que tenía por hermano mayor era un excelente deportista, pero eso no significa que iba a claudicar tan fácil. Cuando el mayor le lanzó el balón, Inuyasha lo paró con el lecho y lo de tuvo con su pie derecho, en ese momento Sesshomaru sonrió de medio lado y se lanzó hacia él queriendo quitarle el balón, entonces el hanyō logró desplazarlo hacia su derecha provocando, de esta manera, que su hermano mayor resbalara y cayera al suelo.
—¿Qué decías? — preguntó Inuyasha y Sesshomaru le quitó el balón y salió con él corriendo por el jardín de la casa —, vuelve aquí.
Estando en el jardín trasero el youkai demostró sus capacidades haciéndole dos caños seguidos a su hermano solamente, para que un instante después, Inuyasha se deslizara quitándole el balón.
—Qué lento — Sesshomaru volvió a quitarle el balón.
—No siempre — Inuyasha lo recuperó.
Sin embargo, Sesshomaru en un intento por distraer a Inuyasha pateó con fuerza el balón que terminó dando en toda la ventana de la casa y alertó a Irasue e Izayoi que salieron alarmadas por sus hijos.
—¿Quién rompió el vidrio? — Irasue preguntó enojada e Inuyasha señaló a su hermano mayor —¡Venga que no es pa' eso!
Sesshomaru aplicó la de "mejor aquí corrió que aquí murió" y se fue corriendo de la casa mientras Irasue entraba por una chancla; antes de siquiera el youkai saliera a la calle, la mujer le lanzó la sandalia con una precisión digna de un francotirador paciente para atacar a su presa. Tan solo unos dos segundos más tarde el hermano mayor de los Taisho regresó con un chichón de gran tamaño a la casa de su mamá, podría tener veintiún años pero siempre que aparecía Inuyasha volvía a tener quince.
—¿Y qué tal te ha ido en la escuela? — preguntó Sesshomaru poniéndose una bolsa de hielo en la cabeza.
—Bien, tal parece Sango y Miroku están saliendo y a Kikyo le levantaron rumores de que es lesbiana — mencionó el menor.
—Conozco a Tanaka y no me sorprendería — el mayor afirmó —, una prima de ella, Yura Sakasagami, salió con una tal Midoriko y que actualmente parece ser la esposa de Kirinmaru.
—¿El señor Kirin está casado? — el joven quedó sorprendido —... Es que...
—El tipo se casó hace una semana — Sesshomaru esbozó una sonrisa —, y no se dignó a invitarnos. Bueno, de hecho ya estaba con una mujer llamada Midoriko o algo parecido.
—En fin — murmuró el menor —. Aún no se me ocurre nada para tocar en el concurso de talentos a finales del mes.
Sesshomaru miró a su hermano, normalmente estaría con un semblante demasiado duro para cualquier persona, pero este mitad demonio le hacía cambiar de expresión rápidamente. Algunos instantes llegaron dos personas más, y los hermanos Taisho se miraron mutuamente con cara de limón agrio pues de quién se trataba esa otra personita era su prima obsesionada con el K-Pop.
Con un gesto Sesshomaru señaló una consola de videojuegos de última generación e Inuyasha, inteligente como él solo, asintió y se apoltronaron frente al televisor. El mayor se encargó de configurar el aparato para poder jugar con su hermano menor, mientras Inuyasha jugaba con varios cadejos de su cabello blanco.
—Ya podrías quitarte ese maquillaje, te molesta demasiado — murmuró el hanyō.
—No te imagino usando una gorra — el youkai le entregó un control a su hermano —. Talvez una capucha, pero nada más.
Al comenzar la partida del videojuego los dos se quedaron enmudecidos durante diez minutos, eso alertó a Izayoi pues su hijo siempre se la pasaba haciendo algún tipo de ruido, pero ahí estaba tan tranquilo sentado junto a Sesshomaru jugando un videojuego extremadamente violento bajo la atenta mirada de su prima.
No decían nada, no se miraban y tampoco hacían ningún ruido, solamente el tecleo de los botones del mando de los dos muchachos.
—El que pierda lava los platos — afirmó Inuyasha en un tono monótono.
Sesshomaru entonces sonrió levemente pero, esa confianza en sí mismo lo llevó a su perdición, con dos movimientos su hermano terminó ganando la partida y haciéndole un movimiento llamado "Fatality" al personaje que escogió él.
—¿De dónde sacaste ese movimiento? — Sesshomaru le recriminó en tono enfadado, pero no lo estaba.
—Solamente presioné todos los botones al azar — el menor se rio —, bueno ahora te tocará ayudar a tu mamá a lavar los platos.
En tono molesto Sesshomaru le levantó el dedo medio de la mano derecha pero a Inuyasha solamente soltó una sonora carcajada para posteriormente ser atacado por un cojín lanzando por su hermano que, risueño, salió corriendo hacia el jardín. Allí tomó la manguera y comenzó a mojar a Inuyasha.
—¡Esta es mi venganza, Inuyasha! — voceó el youkai.
—¡Canalla! — el menor le hizo un placaje y lo tiró al suelo —¡No me mojes con esa cosa!
Antes de que pudieran levantarse apareció Izayoi preocupada por su hijo; es bien sabido, por todos los familiares de los Taisho, que esos dos hermanos son unos pesados cuando de hacer bromas se trataba. Sesshomaru, sin querer, mojó a la mamá de su medio hermano menor con el agua que salía de la manguera.
—Venía a decirles que la cena está lista — dijo Izayoi con cara de pocos amigos —, y ya dejen de comportarse como niños pequeños que ya no tienen cinco años. Tienen barro hasta en el pelo, que desastre ¡por Dios!
Sesshomaru le ayudó a levantarse a su hermano, se limpiaron la tierra que se les pegó a los pantalones, los dos no dejaban de mirarse riéndose por la expresión en el rostro de Izayoi.
Si juntabas a Inuyasha y Sesshomaru era cuestión de tiempo para verlos explorar, ambos son como el sodio y el agua que una vez juntos generan una explosión.
