Notas iniciales: Hoy les traigo esta historia inspirada en una idea encontrada en Facebook y que me hizo pensar en un escenario con Aemond huyendo con Lucerys en medio de su boda con Rhaena. Espero que lo disfruten.

Le dedico este fanfic a Clary Carstairs Ivashkov, te prometí esta historia y también es un regalo atrasado de cumpleaños ¡Felicidades y que cumplas muchos más!

Capítulo único

Año 129 d.C.

El mundo en Westeros había sufrido una transformación tras el estallido de la guerra conocida como la Danza de los Dragones. La muerte del Rey Viserys causó un caos que en vida quiso evitar, pero que su débil carácter no le ayudó y su familia se vio inmersa en una sangrienta pelea, o al menos ese hubiera sido el escenario que hubiera acontecido, sino hubiera sido porque los mismos miembros de los Targaryen pusieron de su parte para evitar la guerra.

Por un lado, de parte del grupo de los verdes Otto Hightower, así como la reina viuda Alicent tenían toda la intención de mantener a su heredero Aegon II en el trono, con lo que no contaban fue que, a días posteriores de la coronación, Aegon, junto con su hermano menor Aemond, escaparon al Pozo de Dragón para huir en la montura de sus dragones con rumbo a Rocadragón, donde podrían encontrar a su media hermana y legítima heredera del trono Rhaenyra Targaryen.

Denme una sola razón para no córtales la cabeza en este mismo instante – amenazó Daemon, el esposo de Rhaenyra empuñando su espada, la mortífera Hermana Oscura en las costas de Rocadragón, donde recibió a sus dos sobrinos junto con quince caballeros armados

Vinimos en son de paz. Por estar aquí somos traidores a nuestra familia – dijo Aemond con total calma, pero listo a desenvainar su espada ante la más mínima amenaza contra él o su hermano

¿Y qué es lo que hacen aquí entonces? – exigió saber Daemon sin soltar su espada y con su dragón Caraxes viendo hacia Fuegosol y Vhagar

No me interesa ser rey, esos son los planes de mi abuelo y mi madre, no los míos – respondió Aegon asustado por dentro, pero tratando de mostrar firmeza en su tono de voz – estoy dispuesto a rendirme y doblar la rodilla ante mi media hermana, solo quiero que perdonen mi vida, la de mis hermanos, mi esposa y mis hijos

¿Y qué hay del traidor de tu abuelo y la perra de tu madre? – aquella era una pregunta que Aegon temía mucho responder, pero ya no había vuelta atrás

Por mi abuelo sé qué no podré pedir ningún tipo de consideración, por mi madre el exilio podría ser suficiente… si así lo estipulan – respondió Aegon susurrando con miedo la última parte

Bien, veamos que dice la reina…

Ya estando en audiencia junto con todos los miembros de su consejo y sus tres hijos mayores, Rhaenyra escuchó la historia de sus medios hermanos que iba desde la muerte de su padre, la ceremonia de coronación de los Hightower para Aegon y el plan que entre los dos fraguaron para huir en cuanto tuvieron oportunidad en sus dragones. Tanto a Aegon como Aemond les dolía el haber dejado atrás a Helaena, pero sabían que ella no accedería a irse sin sus hijos, por lo que se quedó en Desembarco del Rey para cuidar a los niños y ayudar a sus hermanos a escapar de la extrema vigilancia de su madre Alicent.

Mi esposa e hijos son inocentes y no tienen nada que ver en los planes de mi abuelo, por eso pido que se respete sus vidas. También pido por la vida de Daeron, desde muy pequeño lo apartaron de nuestro lado para educarlo en Antigua y no tiene nada que ver con los planes de poder de mi abuelo – indicó Aegon temeroso ante la posible suerte de sus vástagos y su hermano menor a pesar de tener años de no verlo

Si son realmente inocentes de todo acto de traición no tienes que temer por ellos, tengo aprecio por mi media hermana y jamás consentiría el derramamiento de sangre de niños. Sobre Daeron él deberá doblar la rodilla sino quiere ser considerado como traidor – argumentó Rhaenyra con tono solemne viendo a su medio hermano directamente a los ojos, teniendo a su izquierda a sus hijos y a su derecha a Daemon cual perro guardián – en cuanto a ustedes, debo decir que me siento sorprendida de verlos ir en contra de los deseos de Alicent

Aegon jamás ha tenido aptitudes para gobernar – mencionó Aemond tranquilo, con los brazos en la espalda – y, por mi parte, no tengo deseos de que mi dragona y yo seamos usados como armas de guerra, tengo cosas más importantes de las cuales ocuparme – al terminar dirigió una rápida pero penetrante mirada a su sobrino Lucerys, quien se removió al sentirse observado

Muy bien, planearemos la toma de Desembarco del Rey, mientras nosotros estamos fuera, ustedes deberán quedarse confinados aquí y tendrán prohibido volar en sus dragones – dictaminó Rhaenyra alerta ante la primera señal de inconformidad, mas eso nunca pasó

Acataremos tu orden, era algo que esperábamos, sin mí los Verdes no tendrán oportunidad de oponerse a tu reclamo – ante la certeza de las palabras de Aemond, los negros se encargaron de planear su estrategia para salir a primera hora de la mañana

La toma de la capital fue rápida y contundente. En cuanto la población vio llegar la procesión de Syrax, Caraxes, Vermax, Arrax, Meleys y Danzarina Lunar, supieron que los Verdes no tendrían modo de poner resistencia. Tanto Alicent como Otto sabían que no había modo de ganar, la huida de los dos hijos varones de Alicent los había condenado, tanto porque Helaena nunca podría a pelear a su dragona como porque el único dragón con el que contaban; Tessarion el dragón de Daeron, no llegaría a tiempo desde Antigua y, además, qué podría hacer solo contra seis dragones. Era el fin de los planes de la Mano del rey para mantener la corona.

Ese mismo día fue coronada la reina Rhaenyra Targaryen, primera de nombre e iniciaba un nuevo capítulo en la historia de Poniente, pero eso no es lo que nos interesa conocer. Sino la historia que tuvo desarrollo en paralelo con estos acontecimientos.

Año 134 d.C. décimo quinto día de la sexta luna:

A pesar de todas las reclamaciones y dudas puestas en la legitimidad de su herencia, Rhaenyra ha mostrado ser una soberana justa y centrada. Aquellos que ponían en tela de juicio su capacidad por ser mujer, tuvieron que morderse la lengua al ver cómo la monarquía se establecía sin mayor problema y la población aceptaba a su reina. Tal y como en el pasado, cuando Rhaenyra fue declarada heredera del trono por su padre, todos los señores de las grandes casas acudieron a la capital para doblar la rodilla y jurar lealtad a su reina. Otra de las causas por las cuales los nobles temían del cambio de gobierno se dio cuando Daemon fue declarado Mano de la reina, muchos hombres estaban seguros de que el Príncipe Canalla se apropiaría del poder por medio de su esposa, pero nada más lejos de la realidad, Daemon mostró que era leal a su esposa y, si bien algunas de sus propuestas y acciones en contra de posibles levantamientos contra la corona eran extremos al querer usar el fuego de Caraxes como pena de muerte, nadie podía negar su eficacia y los siete reinos estaban en paz.

Ya con las cosas mejor acomodadas, Rhaenyra dictaminó que sus hijos también debían empezar a involucrarse en sus obligaciones como herederos. Dos años después de que su madre subió al trono, Jacaerys hizo honor a su compromiso y se casó con Lady Baela Targaryen, ambos se mudaron a la capital para que Jacaerys continuara su formación como heredero de la corona y ahí llegaron al mundo sus dos hijos, los gemelos Leanor y Aenys II Velaryon.

Para Rhaenyra era maravilloso admirar como su primogénito que, si bien se casó por motivos políticos, amaba con sinceridad a su esposa y sus hijos. El amor entre Jace y Baela era notorio para cualquiera que viera su relación y la reina rogaba porque lo mismo ocurriera para su segundo hijo, su niño amado; Lucerys. Por esa razón, es que hizo un anuncio declarando que Lucerys, como heredero de Marcaderiva, deberá cumplir su compromiso con la segunda hija de Daemon; Rhaena Targaryen en un plazo no mayor a seis lunas.

Por tal motivo, es que toda la familia real viajó hacía Marcaderiva para ser testigos de la ceremonia, toda la preparación fue determinada por Rhaenys, ya que Rhaena llegaría junto con la reina y el resto de su familia para llevar a cabo la boda. Todos se encontraban felices y expectantes de la gran boda, todos con excepción del novio…

"¿Cómo fue que llegamos a esto?" se preguntaba un joven Lucerys de dieciocho años, mientras admiraba a los dragones de su familia llegar a las costas de su hogar familiar.

A ojos de todo el mundo, Lucerys siempre había sido el niño consentido de mamá, el favorito de su papá Daemon y el orgullo de su abuelo Corlys, siempre fue visto como el príncipe que cumplía cabalmente con su deber y que buscaba enorgullecer a su familia para que nadie nunca volviera a dudar de la legitimidad de su herencia. Sin embargo, lo que nadie sabe, es que Lucerys tenía a alguien más en su corazón, alguien que no era su prima Rhaena, alguien que nunca podría ser considerado como una pareja ideal para el heredero de Marcaderiva, y no solo porque era alguien sin ninguna herencia, sino porque además se trataba de un hombre.

Aemond Targaryen era el verdadero amor de Lucerys…

Lucerys era consciente de sus sentimientos desde los trece años, aún podía recordar cómo, tras seis años sin verse, al viajar a Desembarco del Rey para pelear por su legitimidad ante la corte del rey, Lucerys se reencontró con su tío Aemond en el patio de entrenamiento, durante una sesión con Ser Criston Cole. Lucerys fue testigo de la destreza y fiereza de su pariente en el uso de la espada. Alto, musculoso, de larga y lisa cabellera rubia platinada con un parche sobre su ojo izquierdo, ese era Aemond y Lucerys estaba seguro de que nunca había visto a alguien más atractivo que él. Mas esa impresión se evaporó en cuanto su tío demostró sentir odio y resentimiento contra los hermanos Velaryon y todo empeoró en la cena de esa noche, cuando tanto Aemond como Aegon hicieron mofa de ellos remarcando su estado como hijos bastardos.

Esa noche, ya en su recamara a solas en cama y con apenas un par de velas encendidas, Lucerys reflexionaba sobre lo ocurrido, de por si le molestaba cuando la gente común lo veía y sabían que por sus ojos y su cabello no era hijo biológico de Leanor Velaryon, pero el que su propia sangre también lo usara como arma en su contra era demasiado para su estado emocional, tan ensimismado estaba en sus cavilaciones, que no se dio cuenta cuando una figura alta y silenciosa se estaba acercando a un lado de su cama.

Mi Lord Strong – susurró una voz masculina pero que, por el silencio de la noche, se escuchó más fuerte de lo esperado, provocando el sobresalto de Luke

¿Pero qué…? ¿Tío Aemond? – era correcto, al lado de su cama, se encontraba Aemond Targaryen, todavía vestido con sus ropas formales y con una sonrisa engreída y pretenciosa - ¿qué haces aquí? ¿cómo entraste?

Por la puerta, sobrino tonto, no eres muy cauto en tu seguridad por lo que veo – en efecto, Luke recordó que no puso ningún tipo de traba en la puerta, ¿por qué lo haría si se suponía que estaba en su hogar familiar? – de seguro piensas que este debería ser un lugar seguro para ti ¿no es así?

Lo que pienso es que es muy osado de tu parte venir a mis habitaciones en medio de la noche, ¿qué es lo que quieres?

Vengo a cobrar la deuda que tienes conmigo – sentenció Aemond viendo a Luke fijamente a los ojos y, por un instante, Luke se sintió aterrado, por lo que no pudo evitar su siguiente pregunta

¿Acaso pretendes matarme? – tal sugerencia hizo que Aemond soltara una risa tan fría que provocó un escalofrío en el chico menor

Claro que no sobrino, sin importar lo que creas de mí, yo no soy un mata sangre

¿Y entonces? ¿A qué deuda te refieres? Te recuerdo que tú dijiste que el perder un ojo era el pago por tu dragón, dragón que robaste a Rheana

No es mi problema si tu estúpida prometida no aprovechó la ocasión para reclamar a Vhagar

¡Estaba de luto, maldito imbécil! Había perdido a su madre, ¿cómo podría pensar en otra cosa?

Y por eso es que no era apta para mi dragona, Vhagar no aceptaría alguien tan débil y patética

¡Ya basta, Aemond! No pienso permitir que sigas insultando a Rheana – lo que Luke no esperaba tras decir eso, era que de repente Aemond apresara su cuello con una mano y el resto de su cuerpo se posicionara encima de Luke sobre la cama, impidiéndole toda vía de escape

¿O qué, Strong? ¿Qué harás para evitar que insulte a esa insulsa niñata que se atreve a querer robarse lo que es mío?

¿De qué hablas? – preguntó Luke con dificultad, sintiendo la presión de la mano de Aemond en su cuello impidiéndole hablar muy alto – Tú ya tienes a Vhagar, ¿qué otra cosa podría querer robarte mi prima?

A ti, mi Lord Strong – susurró Aemond posando sus labios en los de Lucerys para pasar a besarlo de forma cruda y demandante

La experiencia del joven Velaryon con las doncellas era escasa, apenas un par de besos inocentes con una mucama de Rocadragón un poco mayor que Luke, de ahí en fuera nunca había estado en este tipo de situaciones y menos aún con un hombre, pero ese beso hizo explotar la mente de Lucerys. Duro, fiero y absorbente, esa era la forma de besar de Aemond, en cuanto sus lenguas hicieron contacto toda noción de realidad fue borrada, Luke intentaba seguirle el paso, pero le era difícil, hubiera también querido abrazar a su tío, pero los mismos brazos y torso de Aemond lo tenían bien retenido y era nulo todo intento de movimiento.

Aemond… espera… por favor… - intentó decir Lucerys, sintiendo como el aire se le estaba acabando, finalmente Aemond se detuvo y, ambos con la respiración acelerada, se veían a los ojos prácticamente sin pestañar

No tienes idea… de lo mucho que deseaba hacer esto… quien diría… que el mocoso llorón y desaliñado de mi media hermana… crecería para volverse en alguien hermoso y deseable…

¿Qué?... – algo no tenía sentido, a pesar de lo que escuchaba, Luke no terminaba de creer en las palabras de su tío

Si… en cuanto te vi en el patio de entrenamiento, supe que debía tenerte, tal vez no lo sepas sobrino, pero tengo debilidad por el cabello castaño y tú eres, sin duda alguna, el ser más hermoso que he visto, y mira que he acompañado a Aegon a la Calle de la Seda en varias ocasiones, donde puedes encontrar de todo en cuanto a prostitutos, hombres y mujeres, he conocido a muchos, pero ninguno como tú

¿Eso es lo que quieres de mí? ¿qué me prostituya ante ti? – cuestionó Luke sintiéndose avergonzado y humillado ante las intenciones de Aemond

No puedes quejarte, te trataré bien, además… esto es usual en nuestra familia, deberías estar agradecido – antes de que pudiera replicar algo más, Aemond volvió a besar a Lucerys hasta dejarlo sin aliento

Gran parte de la noche se la pasaron de esa forma, sin que Luke se diera cuenta, la mano que presionaba su cuello fue perdiendo fuerza poco a poco para pasar a acariciar su cabello, la otra mano de Aemond se dedicó a vagar por el costado de su sobrino regalando caricias que hicieron que cierta parte de su anatomía empezara a sentirse dura, los gemidos y suspiros suplieron a las palabras. Fue casi al amanecer cuando Aemond finalmente liberó a su sobrino y se retiró sin decir nada más, dejando a Lucerys con los labios hinchados, semi erecto y sin terminar de procesar lo que acababa de pasar.

Noches como esa se siguieron repitiendo durante todo el tiempo que duró la visita de Rhaenyra y su familia en la capital. En el día no se decían nada, aun cuando muchas veces Lucerys intentó captar la mirada de Aemond, éste nunca lo vio ni habló en absoluto, lo ignoraba totalmente hasta la noche en que volvía a visitarlo en sus aposentos. La segunda vez que lo visitó, Lucerys intentó poner mayor resistencia, pero todo fue en vano, una vez que los labios de Aemond lo besaban perdía su fuerza de voluntad, para la tercera noche las cosas fueron escalando.

De nueva cuenta, Aemond tenía a Lucerys contra la cama, sus bocas se besaban con desesperación, con la diferencia de que la mano derecha de Aemond empezó a desabrochar los pantalones de Luke y no paró hasta dejar a su sobrino desnudo de la cintura para abajo, dejando ver su pene un poco erecto.

Aemond qué… ¿qué vas a hacer? – preguntó Luke para después soltar un fuerte gemido, al sentir como Aemond empezó a bombear su pene, el movimiento pronto lo hizo endurecer en su totalidad

Tienes un buen pene Lord Strong, ¿quién diría que un bastardo tan lindo como tú tendría tan buena herramienta entre las piernas – el pene de Luke tal vez no era tan grueso, pero si era largo con un glande de tamaño considerable – y eso que te falta crecer – pasándose la lengua por los labios, Aemond acercó su boca para hacerle una felación a Lucerys, por el largo no podía cubrirlo todo con la boca, pero se esforzó para llegar a la mitad y, con su mano, daba masaje en sus testículos que estaban enloqueciendo al más joven

Aemond… Aemond… ¿qué es esto?... se siente tan bien… - Luke no sabía que eso se podía hacer, no tenía idea de lo que era el sexo oral, solo sabía que nunca había sentido tanto placer, ni siquiera en las contadas veces que él mismo se realizó alguna masturbación en el inicio de su pubertad, de forma inconsciente quiso balancear la cadera hacia la boca de Aemond, pero la otra mano del mayor se aseguraba de retenerlo contra la cama

Tranquilo Strong, no me quieras asfixiar o te tendré que castrar – a pesar de la amenaza, el usar un tono juguetón hacía la situación más íntima que agresiva, las lamidas y chupones continuaron hasta que Luke se corrió en la boca de Aemond soltando un gemido ruidoso y largo – silencio ¿acaso quiénes que nos descubran? – amonestó Aemond con rastros de la corrida de Luke en sus labios, haciendo que el más joven se sonrojara ante tal visión

No pude… evitarlo… fue increíble – y como si su voz entrecortada no fuera suficiente, la mirada perdida y brillosa de Lucerys era suficiente prueba para Aemond de lo mucho que disfrutó la felación

Pues espero que hayas aprendido a hacerlo, porque mañana en la noche te tocara a ti hacerlo

A la siguiente noche Aemond cumplió su advertencia, ahora a Lucerys le tocó desprender a su tío de sus pantalones hasta dejarlo semidesnudo, a diferencia de Luke, el pene de Aemond era largo y grueso, con el rastro de venas a lo largo. Por alguna razón, el ver el pene erecto de Aemond hizo que a Lucerys se le hiciera agua la boca. Al principio se sintió cohibido, por su inexperiencia temía no hacer disfrutar a Aemond como lo había hecho él la noche anterior, pero tampoco era un cobarde y quería demostrar a su tío lo buen alumno que era, así que inició con suaves besos por toda la verga de Aemond que le hicieron soltar un par de suspiros. Aemond estaba muy curioso de ver lo que haría su sobrino, todas esas noches entre sábanas le hicieron constatar que el chico no tenía ningún tipo de experiencia sexual. Ser el primero en llenarlo de esos placeres lo hacía sentir vigoroso y egoísta, quería retener al chico a su lado a toda costa.

Mío, es mío, mío y de nadie más. No de la hija de Daemon ni de ninguna otra persona, solo mío…

Sus pensamientos codiciosos fueron interrumpidos cuando sintió como su falo era apresado por los suaves labios de Luke haciéndole gemir. No es como si no hubiera recibido una felación antes, al contrario, fueron diversos los prostitutos los que dieron placer al segundo hijo varón de Viserys con la boca. A comparación, la técnica de Luke era torpe, pero por ser él, por ser Lucerys el que chupaba su pene teniendo cuidado con sus dientes, era lo que llevaba a Aemond a otro nivel de placer.

Muy bien… mi Lord Strong… veo que aprendes rápido – intercalaba Aemond sus palabras con gemidos que hacían subir la confianza de Luke, al punto de que se sintió con libertad de usar sus manos para acariciar el abdomen y piernas de Aemond con parsimonia

¿Te gusta, tío Aemond? – preguntó Luke dichoso de ver el ojo cerrado de Aemond como producto de su placer

Claro que sí, niño. Me gusta mucho…

Esa noche fue lo más lejos que llegaron durante esa visita, después de eso no hubo más momentos con ambos perdidos en la cama ya que Rhaenyra y Daemon decidieron volver a Rocadragón con todos sus hijos. Lucerys se había sentido desolado al tener que irse de forma tan abrupta y hubiera querido intercambiar unas palabras con Aemond, pero no fue posible, ya que su tío no acudió a verlo siquiera para despedirlo. El haber recibido ese trato tan frío y desconsiderado tras todas esas noches apasionadas hicieron que Lucerys se sintiera desdichado, incluso empezó a cuestionar si todo fue real o fueron solo sueños. Las cosas empeoraron cuando llegó Rhaenys con las noticias de la muerte del rey Viserys y la usurpación de trono de Aegon.

Todo parecía indicar que sus tíos eran traidores y que la guerra sería inevitable, o así fue hasta que Aegon y Aemond llegaron volando en sus dragones para rendirse ante Rhaenyra. Cuando Lucerys fue testigo de cómo Aemond declaraba querer abstenerse de pelear sintió como su corazón latía de forma desenfrenada, sabía que él sería incapaz de dañar a Aemond por muy en bandos opuestos que se encontraran, pero el ver como también su tío manifestaba su deseo de rendición lo hizo sentir júbilo. Ahora no tendrían que ser enemigos, no tendrían que enfrentarse uno al otro. Lamentablemente, no pudieron intercambiar palabras ya que la madre de Lucerys ordenó que tanto Aegon como Aemond fueran confinados a dos habitaciones cómodas, pero fuertemente custodiadas. La toma de la capital al día siguiente tampoco les ayudó en nada, sin embargo, una vez instalada en el trono, la ahora Reina Rhaenyra ordenó que Jacaerys y Lucerys debían volver a Rocadragón para vigilar el confinamiento de sus tíos para prever cualquier intento de ataque por la espalda, así como comunicarles las decisiones de la reina sobre el destino de los suyos. A Daemon no le hacía gracia dejar que sus dos hijos mayores se fueran solos en sus dragones, especialmente porque no confiaba en Aemond, pero también sabía que no podía dejar sola a su esposa, así que dejo partir a los dos chicos poniéndolos sobre advertencia y pidiéndoles que tuvieran mucho cuidado. Ante la más leve muestra de insurrección debían ordenar la ejecución de los hijos de Alicent sin ninguna contemplación.

Con las advertencias bien comprendidas, ambos hermanos montaron sobre Vermax y Arrax para regresar a Rocadragón. Contra todas las sospechas de Rhaenyra y Daemon, los chicos Velaryon descubriendo que sus tíos cumplieron su palabra y estaban tranquilamente aguardando el resultado de la toma de la ciudad. Jace les comunicó tanto a Aegon como Aemond que todo salió mucho mejor de lo que planearon, del mismo modo les compartió que Otto Hightower, junto con otros adeptos del consejo de los Verdes como Larys Strong y Criston Cole fueron condenados a muerte por mano de Hermana Oscura, ambos hermanos sabían que eso pasaría, no llorarían por la muerte de su abuelo, pero si se preocupaban por su madre, Helaena, Daeron y los niños.

Por órdenes de la reina Rhaenyra, su madre Alicent fue condenada al exilio en Antigua, mi madre no olvida que Alicent fue la compañera de vida de mi abuelo y, en honor a la vieja amistad que tuvieron en su juventud, le permitirá volver a su hogar ancestral con la condición de nunca volver a Desembarco del Rey y cortar toda relación con la reina – Jace tomó en momento para que sus tíos asimilaran sus palabras y soltaran suspiros de alivio – en cuanto a Helaena, mi tía podrá seguir permaneciendo en la Fortaleza Roja como agradecimiento a su ayuda en el escape de ustedes junto con sus hijos si así lo decide ella

¿Y sobre nosotros y Daeron? - preguntó Aegon

La reina sigue considerando su situación, por lo mientras seguirán permaneciendo aquí bajo nuestra vigilancia

La idea original de Jacaerys era dejar a sus tíos bajo arresto permanente en sus habitaciones y durante la primera semana así fue, sin embargo, con toda su familia lejos y considerando que ninguno hizo nada que fuera sospechoso, tanto Jace como Luke llegaron al acuerdo de dejar a sus tíos deambular por los pasillos del castillo bajo su constante vigilancia. Al ser dos lo mejor era dividirse la responsabilidad. Jacaerys sería el encargado de vigilar a Aegon y Lucerys a Aemond, tomando en cuenta su pasado, Jace se había ofrecido a vigilar a Aemond, pero su hermanito fue muy efusivo en decir que eso no sería necesario.

De esa manera los días en Rocadragón estuvieron llenos de una convivencia que hace tiempo hubiera parecido imposible de realizar. Por una parte, Aegon y Jacaerys redescubrieron la vieja amistad que habían tenido de niños e intercambian anécdotas de sus años separados. Por el otro lado, Aemond seguía actuando de forma soberbia y engreía a ojos de todo el mundo, se la pasaba más tiempo encerrado en la biblioteca o en el campo de entrenamiento practicando sus estocadas contra muñecos de paja que en convivencia con los demás, al menos eso era durante el día, porque en las noches se escabullía a los aposentos de Lucerys para continuar con sus lascivas interacciones. La primera noche que volvieron a reunirse Lucerys temía que les costaría volver a lo que sea que tuvieron en Desembarco del Rey, pero en cuanto tuvo a Aemond entre sus piernas y con su boca chupando y mordisqueando sus pezones se dio cuenta de que sus miedos fueron infundados.

¿Me extrañaste, mi Lord Strong? – preguntó Aemond teniendo como respuesta los gemidos y balbuceos de Lucerys

Aemond… por favor… Aemond

No eres más que una pequeña puta anhelando mi verga ¿no es así?

Si, si, te extrañé mucho, pensé… pensé que ya nunca…

¿Qué ya nunca me tendrías entre tus lechosos muslos? – cuestionó Aemond pasando su boca ahora por el cuello de su sobrino mientras daba suaves mordidas que le causaban escalofríos – eso nunca, tu lugar es conmigo en mi cama

Técnicamente, esta es mi cama – respondió Lucerys con la poca coherencia que le quedaba en su pensar

Te crees muy gracioso ¿no? Veamos por cuanto tiempo sigues de impertinente – determinó Aemond metiendo tres dedos en la boca de Lucerys, los cuales comenzó a chupar con ahínco, tras asegurarse de que estaban debidamente húmedos, Aemond posicionó un primer dedo en el canal anal y enteramente virgen de Lucerys, trazó unos pequeños círculos antes de empezar a meterlo con cuidado

Ohh… qué… ¿qué estás haciendo?

Tranquilo Strong, por ahora solo serán mis dedos, necesito que aprendas a relajar esta parte de tu cuerpo antes de meterte mi verga y eso no creo que sea hoy, así que relájate y disfruta

Lucerys no estaba seguro de qué estaba pasando, sabía que el sexo entre mujer y hombre consistía en que el hombre penetrara con su pene en el cuerpo de la mujer, pero, como él era hombre, pensó que para ellos las cosas no eran iguales y que no era posible que su cuerpo fuera penetrado, ahora sabía que si había forma. Sentir ese primer dígito entrando y saliendo de su ano fue extraño y un poco incómodo al principio, mas conforme se iba adaptando y relajando empezaba a experimentar una clase distinta de placer, el cual fue en aumento el sentir un segundo y un tercer dedo.

Aemond, se siente… creo que se siente bien

Qué bueno, pero no es justo que solo tú goces ¿verdad? – aclaró Aemond mostrando que su pene igual estaba duro, esa era una clara señal para que Lucerys se lo llevara a la boca, la cual acató inmediatamente, chupando con ahínco hasta sentir el semen de su tío en la boca – cada vez eres mejor en esto sobrino

A veces, cuando el alba llegaba y era momento para que ambos se separaran hasta la noche siguiente, Lucerys pensaba si en lo que hacía era correcto. Él estaba seguro de que no era así, no solo porque la práctica de sexo entre miembros del mismo género fuera considerada como pecado ante la fe de los siete, sino que también porque Lucerys sabía que le era infiel a su prometida en acción y pensamiento, nunca imaginó estar de esa misma manera con Rhaena y estaba seguro de que jamás lo querría, es más, no podía concebir en estar con alguien que no fuera Aemond y ya era muy tarde para cualquier tipo de arrepentimiento.

Luke, ¿estás bien? – preguntó Jacaerys, quien veía a su hermano menor perdido en sus pensamientos, estando ambos rompiendo el ayuno juntos

¿Qué? Ah… si, perdón Jace, estaba pensando en… cosas – a Lucerys le encantaría tener a alguien con quien compartir su secreto y pedir consejo, pero estaba seguro de que su hermano mayor sería una pésima opción en este caso - ¿te puedo hacer una pregunta?

Claro, ¿qué sucede?

¿Tú alguna vez has…tenido fantasías con Baela? – preguntó Lucerys sin estar muy seguro de haber estructurado bien su duda

¿A qué te refieres con fantasías? – Jacaerys no estaba muy seguro de lo que acababa de escuchar, y menos si era lo que estaba pensando

Tú sabes… fantasías… - Luke comenzaba a pensar que fue una mala idea, no sabía cómo darse a entender y el fuerte sonrojo que se propagaba por su cara tampoco ayudaba, eso fue hasta que escucharon la voz de Aegon entrando imperiosamente al comedor

Fantasías sexuales, sobrino, a eso se refiere tu lindo y tímido hermano menor

¡Aegon! – exclamaron los dos hijos de Rhaenyra

¿Qué? ¡Oh, por favor! Lucerys ya no eres un niñito de mamá y Jace, tu hermano ha crecido, es normal que tenga curiosidad por los placeres mundanos de la carne – comentaba Aegon con emoción sentándose al lado izquierdo de Jacaerys – en lo personal no puedo comprender el desear a una sola mujer, sin embargo, lo que les puedo decir es que si no fantaseas con quien se supone estás condenado a pasar el resto de tu vida, entonces hay un grave problema

Aegon, por favor, no le hables a mi hermano de tus vulgaridades – exigió Jace algo cohibido de tener que comentar un tema que, a su punto de vista, era en extremo privado

¡Por los dioses! ¿qué clase de educación les dieron a ustedes? Me sorprende teniendo al Príncipe Canalla como padrastro. El sexo es la cosa más común y natural para el hombre, ¿cómo tendríamos hijos de no ser así?

Eso no implica ser tan descarado al respecto

No hay nada mejor que un par de buenas tetas y un coño húmedo para enterrar la verga, la Calle de la Seda es lo único que extraño de estar en casa, eso no es ser descarado, es ser honesto con mis deseos y apetitos – comentó Aegon antes de ver fijamente a Lucerys – y es en serio lo que te dije sobrino, sino tienes fantasías con tu futura esposa, el matrimonio se irá al mismísimo carajo

¡Hay cosas más importantes en un matrimonio que el sexo! El respeto, la confianza… - dijo Jacaerys tratando de tomar algo de seriedad en el asunto

El respeto y la confianza te los puedes meter por el culo, te lo digo yo que estoy casado

¡Tú no amas a tu esposa y le eres infiel a cada momento!

Precisamente, sin deseo y atracción es lo mismo que compartir cuarto con tu hermana, aunque claro, entre nuestra familia eso es lo normal – terminó Aegon soltándose a reír para total desconcierto de Jace, Luke, por otro lado, se quedó pensando en lo dicho por su tío de mayor edad

A Rhaena la quería, en serio la quería, pero entre más analizaba su cariño se daba cuenta de que era uno destinado a la familia, a una amiga muy cercana pero no a una esposa y, definitivamente, jamás sintió deseo sexual hacia ella. Siendo, así las cosas, ¿cómo se supone que cumpliera con su deber de casarse y fortalecer el apellido Velaryon-Targaryen? Peor aún, ¿a dónde iría su relación o lo que sea que tuviera con Aemond? Esas fueron las dudas que le asaltaron la mente todo el día, no era su intención defraudar a su familia y faltar a su palabra, pero el pensar en renunciar a Aemond era como un castigo cruel. Rápidamente llegó la noche, hubiera querido tener mayor claridad sobre su situación, pero al final, Lucerys decidió que lo mejor era vivir el presente, ya podría preocuparse por sus responsabilidades en otro momento, en ese instante lo único que quería era sentir los fuertes brazos de su tío a su alrededor hasta que llegara el amanecer.

Ya se encontraba en su habitación frente a la chimenea, esperando a que Aemond llegara, sea lo que sea que su tío estuviera planeado tras todas esas noches de pasión era claro que ocurriría en ese momento y Lucerys se sentía un poco nervioso, al final de la noche él y Aemond cruzarán un límite para el que ya no había forma de volver y quería estar totalmente entregado para ese momento. Tal eran sus reflexiones que no sintió la presencia de Aemond hasta que sintió los brazos de éste rodear su cuello por la espalda.

No te escuché entrar

Ya me di cuenta ¿En qué tanto piensas, taoba? – en lugar de responder a su pregunta, Lucerys externó una diferente

¿Crees que lo que hacemos es correcto?

¿A qué te refieres?

Me refiero a que… tú sabes que yo fui comprometido con Rhaena, estabas en la audiencia cuando mi abuela Rhaenys salió con esa idea para comprometernos a mí y a Jace. No quiero defraudar a mi familia, pero el pensar en separarnos hace que sienta mal – queriendo conocer el sentir de su tío, Lucerys se soltó de sus brazos para voltear y verlo directamente a la cara - ¿Tú que piensas de esto? ¿de lo nuestro?

Tras esas últimas palabras el silencio se comenzó a adueñar de la habitación, silencio que empezaba a poner a Lucerys con los nervios de punta, comenzaba a arrepentirse de haber sacado el tema a colación.

Tal vez hubiera sido mejor solo dejarme llevar como cada noche…

No sé lo que vaya a pasar en el futuro – comenzó a decir Aemond de repente – es más, ni siquiera sé que planea tu madre hacer con nosotros, pero hay algo que tengo muy claro, taoba. Mientras tenga aliento en el cuerpo no pienso renunciar a ti, sé que tarde o temprano deberás cumplir con tu deber, pero, por ahora, no pienses en eso, no pienses en nada, solo en ti y en mí, aquí y ahora

Aquí y ahora – repitió Luke aceptando su situación y lanzándose a besar a Aemond para dar rienda suelta a sus pasiones

Siendo ambos conscientes de lo que estaba por pasar, sintieron un golpe duro de adrenalina que les hizo querer arrancar al otro de su ropa tan rápido como pudieran mientras iban encaminando a la cama sin despegar sus bocas. Les costó un par de tropezones que casi los lleva al piso, pero, una vez que tocaron el suave colchón relleno de plumas, Aemond no perdió el tiempo y acomodó a Lucerys en el centro de la cama mientras retiraba el resto de su ropa. Ya teniéndolo desnudo en toda su gloria, Aemond recorrió con su ojo la etérea visión que era Lucerys desde la punta de su cabeza hasta sus pies, maravillándose de lo bello que era. Él estaba seguro que, en algún momento de su vida, llegó a sentir odio por el sobrino que le había arrancado su ojo de una apuñalada, sin embargo, en ese instante era incapaz de recordar eso, aunque quisiera, no había lugar ahora para el dolor y viejos rencores.

Eres hermoso, Lucerys

No más que tú Aemond, eres demasiado guapo – Lucerys era sincero en sus palabras y, para probarlo, comenzó a acariciar el rostro de su pareja, cuando sus manos llegaron al borde del parche que cubría su ojo izquierdo lo comenzó a retirar hasta dejar totalmente descubierta la cicatriz que cruzaba su párpado y la piedra de zafiro que llenaba su cuenca ocular, tras tantas noches a su lado no era la primera vez que Lucerys veía esa piedra preciosa, aunque, por primera vez, hacía mención de ella – nunca me disculpé por esto, a pesar de que te apuñale por defender a mi hermano y puede que ya sea tarde para esto, pero quiero que sepas que lo siento, nunca quise hacerte tanto daño

Lo sé – respondió Aemond tomando la mano de Lucerys que seguía trazando la línea de su cicatriz para darle un suave beso – eso ya no importa, yo tampoco me disculpé por golpearte en la nariz, hasta te hice sangrar

¿Qué es una herida leve contra la pérdida de una parte de tu cuerpo? Lo siendo, Aemond. No tengo forma de remediarlo, pero en verdad lo lamento

Olvídalo, eso dejo de interesarme hace mucho tiempo

¿Ah sí? ¿desde cuándo?

Desde la primera vez que me metí en tu cama – respondió Aemond antes de volver a cubrir la boca de su sobrino con la suya propia

A partir de ese momento terminaron las palabras y pasaron a la acción. Para ello, Aemond se aseguró de recorrer todo el cuerpo de Lucerys con su boca, a excepción de su miembro, no hubo parte de Lucerys que no fuera lamida, besada o chupada dejando tras de sí una serie de marcas y moretones que serían visibles los siguientes días. Desde su largo cuello, pasando por su pecho, deteniéndose en los pezones que se aseguró de dejar duros, húmedos y sensibles, bajando por el abdomen, el ombligo, dio un suave mordisco en el hueso de la cadera y continúo el recorrido por sus largas y esbeltas piernas.

Aemond… Aemond… por favor…

¿Qué necesitas, Lucerys?

Por favor, te necesito, ahí abajo…

¿Ahí dónde, sobrino? No sabré a que te refieres sino me lo dices claramente – era muy obvia la mofa de Aemond, sabía lo que su sobrino quería, pero no se lo daría hasta que lo pidiera correctamente

No seas cruel… sabes a lo que me refiero – Lucerys sabía lo que tenía que decir, pero le ganaba todavía algo de pudor y se avergonzaba al decir lo que tanto anhelaba

No, no lo sé, pero, para que veas que no soy cruel, tal vez quieras demostrar en mi cuerpo lo que quieres que te haga – respondió Aemond recostándose a su lado boca arriba, dejan salir su muy erecto miembro, el cual no tardó en ser alcanzado por la mano y boca de Lucerys y que empezó a chupar con ahínco – Lucerys… si, sigue así… se siente tan bien – aprovechando el entusiasmo de su sobrino, Aemond se metió a la boca tres dedos para humedecerlo y después, con ellos, empezar a dilatar la zona anal de Luke

T-tío… por favor…

Tú a lo tuyo sobrino, humedece bien mi verga para que pueda meterla por tu lindo agujero

Para Lucerys resultó ser una agonía el continuar con la felación a Aemond, los dedos en su trasero lo distraían demasiado y le hacían perder el ritmo de la mamada. Afortunadamente, logró su cometido y, de un momento a otro, sintió como Aemond lo volvía a recostar sobre la cama y se posicionaba entre sus piernas.

Respira y relájate Luke, lo haré muy despacio, pero, si llegas a sentir dolor, quiero que me lo digas ¿de acuerdo?

Si, este bien – respondió Luke antes de sentir como sus piernas eran elevadas hasta posicionarse sobre los hombros de Aemond

Lucerys agarró aire en cuanto sintió como algo más grueso que los dedos de su tío quería penetrarlo, era claro que se trataba de su miembro, el cual había tenido tanto en la mano como en su boca incontables veces, pero, hasta ese momento, Luke empezó a ser consciente de su grosor y tamaño.

Respira Luke – volvió a repetir Aemond adentrando poco a poco su pene, también para él resultaba difícil la penetración, el cuerpo de Luke era más estrecho y cálido de lo que imaginaba y se sentía demasiado bien, tenía unas ganas inmensas de comenzar a dar estocadas fuertes, pero de ninguna manera quería dañar a Lucerys, así que también tomaba bocanadas de aire para frenar sus deseos

Aemond… Aemond… siento como si me partieras en dos

¿Sientes dolor?

No, es extraño, pero no es dolor en sí, no quiero que pares

No lo haré Luke, ya casi estoy adentro

Una vez estando completamente adentro y sintiendo como sus testículos hacían contacto con el trasero del más joven, Aemond contemplaba cada reacción de Lucerys, el sonrojo que se extendía por su rostro, cuello y hombros hacía que su sobrino se viera pecaminosamente tentador de follar duro y feroz, sin embargo, logró volver a refrenarse y no moverse hasta estar seguro de que Lucerys quería continuar.

¿Cómo te sientes? ¿quiénes continuar?

Creo… creo que bien – respondió Lucerys con los ojos cerrados – ya puedes moverte

Las primeras embestidas fueron suaves y pausadas, era importante que ambos se sintieras cómodos antes tantas nuevas sensaciones, sensaciones que fueron elevándose conforme agarraban un ritmo estable y continuo.

Más… más Aemond… quiero más…

¿Más qué, Lucerys?

Más fuerte… más rápido… no lo sé, solo sé que quiero más – respondía Lucerys entre gemidos, gemidos que ayudaban a elevar el lívido de su compañero para comenzar a embestir de forma más fuerte y rápida

Lucerys pensó que eso era todo, hasta que Aemond golpeó un punto en su interior que lo hizo retorcerse y gritar de la pura dicha.

Aemond… Dioses, Aemond…

¿Te lastimé? ¿quiénes que pare? – cuestionó Aemond asustado por el grito

No… no te atrevas… no te detengas… no sé qué fue, pero me diste en un punto que me hizo sentir muy bien

¿Será aquí? – ya más seguro de cuál era la situación, Aemond se aseguró de seguir golpeando en ese lugar que hacía sentir a Lucerys en una vorágine de placer que no quería que terminara jamás

Si… si… ahí es ¿qué es, Aemond?... ¿qué es este placer tan arrollador?

Ese, querido sobrino, es tu punto de placer interno – las estocadas contra su próstata era lo que hacía a Lucerys enloquecer, no sabía por cuánto tiempo más soportaría antes de correrse

Aemond… ya casi… me voy a correr…

Yo también Luke – respondió Aemond mientras comenzaba a bombear el pene de Luke, lo cual aumentaba su sentir sexual – juntos… corrámonos juntos

Si… si… por favor… ¡Aemond!

¡Lucerys!

Con un último grito, Lucerys sintió una arrebatadora carga de placer que le hizo eyacular, la tensión provocada en su ano hizo que Aemond sintiera una total estrechez alrededor de su pene que también le hizo correrse dentro del cuerpo de su sobrino. Al principio tenía la intención de retirarse a último momento, pero el placer fue tal que no le permitió abandonar el cálido y húmedo cuerpo de Lucerys hasta llenarlo con su semilla.

Ya sin más fuerzas en sus cuerpos, Aemond se dejó caer sobre su sobrino, ambos con la respiración acelerada y con ninguna intención de separase por el momento, por lo que Luke estrechó a Aemond entre sus brazos. En lo que regulaba su respirar pasaba una mano de arriba abajo por toda la espalda de Aemond con la intención de hacerle sentir su cariño y presencia. Todas las dudas de un inicio sobre lo que pasaría entre ellos aún seguían presentes, pero, por ahora, en ese instante, todo dejo de importar y solo hubo una cosa que Luke quiso decir.

Avy jorrāelan (te amo)

Aemond no dijo nada, no era necesario, solo se aseguró de abrazar a Lucerys contra su cuerpo por el resto de la noche.

Después de esa noche las cosas empezaron a tomar un rumbo más estable. Finalmente, la reina Rhaenyra los convocó a los cuatro a la capital con la finalidad de hacerles saber su decisión. Aegon, a pesar de haber doblado la rodilla, lo cierto es que fue coronado delante del pueblo de Desembarco del Rey, su mera presencia sería suficiente pretexto para que aquellos que buscaban ser gobernados por un hombre se quisieran levantar en armas, por lo tanto, Aegon fue condenado al exilio, debía dirigirse en su dragón hacia Ciudades Libres y cortar todo contacto con su familia, al menos durante los próximos cinco años, tras ese tiempo podría regresar si esa era su intención sin temer ninguna repercusión.

Aegon no se quejaba de su destino, había escuchado que en esa parte del continente abundaban las casas de vino y prostíbulos con una extensa variedad de bellas mujeres, tenía mucha curiosidad por una en particular que se decía ser una contorsionista experta en las artes amatorias. Helaena y sus hijos tuvieron la opción de irse con él también, pero, en vista de que su matrimonio para empezar nunca fue por amor y, pensando en la comodidad de sus hijos, Helaena decidió quedarse bajo el cuidado de Rhaenyra, igual los niños nunca tuvieron demasiados lazos afectivos con su padre, así que no represento mayor problema y Aegon estuvo de acuerdo con eso. A Aemond y Daeron se les presentó dos opciones, la primera sería contraer matrimonio con alguna segunda hija de familia noble para crear lazos con los partidarios de la reina o, la segunda opción, formar parte de la Guardia Real y consagrar su vida en la protección de Rhaenyra y los suyos. Daeron siempre había tenido más vocación de guerrero que de señor, así que accedió a ponerse bajo las órdenes del Rey Consorte Daemon.

Aemond, por su parte, también accedió a volverse parte de la guardia, aunque, con una pequeña condición. El que le permitieran jurar su espada a Lucerys y acompañarlo a Marcaderiva para ser su guardia personal. Al inicio, ni Rhaenyra ni Daemon estaban de acuerdo, temían que estando lejos de su vigía, Aemond aprovechara las circunstancias para dañar a su hijo, mayor fue su sorpresa cuando fue el mismo Lucerys el que pidió por la aprobación de dicha solicitud, por lo que no les quedó otra que acceder, a pesar de sus reservas.

El día que Aegon se fue montando a Fuegosol, tuvo una gran audiencia para despedirlo, no solo los reyes, sino que sus hermanos y sobrinos también. Jacaerys le dio un fuerte abrazo deseándole suerte. Helaena y los niños también se despidieron confiando en la buenaventura del otro. Para Aemond era difícil el despedirse de sus hermanos, incluso de Aegon, a pesar de las dificultades de su relación compartían sangre y sería difícil mantenerse apartado de ellos. Salvo que, al ver la alegría de Aegon de irse para evitar cualquier responsabilidad, era suficiente para despedirse de su hermano mayor, esperando volver a verlo algún día. Pero no había tiempo para lamentarse, dos días después Aemond también alzó vuelo en Vhagar con Arrax y su jinete a su lado con destino a Marcaderiva, donde Lucerys aprendería de su abuelo como heredero, si había algo que agradecía Aemond era que Rhaena no iría con ellos, la hija de Daemon se quedaría en la capital para estar con su hermana.

De esa forma fue que la vida de Lucerys y Aemond cambio para bien de los dos. A ojos de todo el mundo, Aemond fungía como el fiel guardia de mayor confianza para Lucerys, siempre se les veía juntos en reuniones, audiencias y lecciones, tanto dentro del castillo como en los puertos para aprender sobre el manejo de los barcos. Incluso Aemond aprovechó la situación para aprender cómo navegar y sobrevivir mar adentro, aun cuando siempre sería un jinete de dragón, era muy consciente de que su vieja dragona no viviría para siempre. A Vhagar cada vez le costaba más alzar el vuelo y tarde que temprano un día no volvería a volar, así que debía aprender nuevas cosas que puedan ayudar a futuro.

En las noches, cuando todo el mundo estaba dormido, Aemond aprovechaba el pasaje secreto que conectaba sus cámaras con las de Luke para estar juntos y dar rienda suelta a sus encuentros pasionales, tal vez no podían actuar como pareja en público, pero siempre estaban juntos y la vida era buena para ellos.

De esa forma transcurrieron cinco años. En ese tiempo tanto Lucerys como Aemond descubrían nuevas facetas del otro que les ayudaba a reforzar el lazo de su relación, por ejemplo, Lucerys aprendió que Aemond disfrutaba de leer un libro con una copa de vino en la mano antes de ir a la cama, a veces lo cambiaba por cerveza, pero siempre preferiría el vino, igual descubrió que si besaba a Aemond detrás de su oreja derecha, provocaría que el rubio gimiera de gusto sintiendo como su cuerpo se estremecía, era un punto altamente sensible para el mayor y Lucerys gustaba de usarlo de forma espontánea y sorpresiva. Aemond, por su parte, descubrió que, si bien su sobrino se ha habituado a la comida propia de la costa, no soportaba comer pulpo, tal vez por la textura o el sabor, pero Lucerys detestaba comer pulpo en cualquier tipo de presentación, igual descubrió que, durante el sexo, si mordía justo en el punto donde conectaba su cuello con el hombro, lograría que Lucerys se corriera inmediatamente. Y no todo se limitaba al sexo, también habían compartido noches en las que conversaban, de todo y de nada, se contaban sus secretos, experiencias y cosas que nunca compartieron con algún otro miembro de sus familias, todo era perfecto para ellos, hasta aquella mañana en que llegó una carta de Rhaenyra donde ordenaba cumplir con el matrimonio de Lucerys con Rhaena, lo cual los llevó a tener una terrible pelea.

No tengo opción, Aemond. Es la orden de la reina – quiso aclarar Lucerys estando ambos en el estudio privado del menor con la carta de su madre en la mano

No sé por qué sale con esto, en cinco años no se volvió a mencionar tu compromiso – reclamaba Aemond sin ver a su pareja, haciendo denotar su gran enfado

Lo sé, después de la boda de Jacaerys pensé que comentaría algo, pero pasó el tiempo y no hubo palabras al respecto

Esto es cosa de tu abuela, estoy seguro

No creo que la abuela Rhaenys…

¡Por favor, Lucerys! Ella fue la que te metió en el compromiso forzado para empezar

Fue porque el hermano de mi abuelo no aceptaba mi herencia

No te engañes, tu abuela nunca ha querido que tú heredes, solo respeta los deseos de su esposo, pero para asegurar que su sangre quede al frente te hace casarte con la perra hija de Daemon – Luke sabía que Aemond estaba en lo correcto, Rhaenys nunca estuvo conforme con su posición de futuro señor de Marcaderiva, por lo que, qué mejor que casarlo con su verdadera nieta

Aún si es así, no me dejaran romper el compromiso, no sin una razón válida. tras decir eso Lucerys tomo la mano de Aemond buscando su mirada – Aemond, esto tampoco me gusta, pero no sé qué hacer – por más que le doliera admitirlo, el joven rubio platinado sabía que Luke tenía razón

Lo sé, lo sabíamos desde un principio – la mirada triste que puso al decir eso le rompía el corazón a Luke, por lo que trataba de pensar en alguna solución

Sé que no será fácil, pero si me dejas hablar con Rhaena, yo sé que ella lo podrá comprender y entonces…

¿Entonces qué? – interrumpió Aemond con renuencia - ¿la llevaras a la cama para ponerle un heredero en el vientre, mientras a mí me tienes para calentarte la polla cuando te aburras?

¡No! ¡No digas eso! Es… jamás serías eso… Yo solo…

¿Tú qué, taoba? ¿Creíste qué? ¿Qué hablarías con ella y viviríamos felices los tres? ¿Qué ella aceptaría felizmente ser la esposa cornuda? Porque no es como si tú y yo hayamos sido siempre discretos, los sirvientes siempre escuchan y no tardarían en inventarte toda clase de chismes ya habladurías. Ninguna mujer aceptaría de buena gana ser objeto de burlas y señalamientos, y yo tampoco estoy dispuesto a que me ridiculicen – dijo Aemond solándose del toque de Lucerys

No es lo que pretendo, no quiero hacerte daño a ti o a Rhaena pero ¿qué puedo hacer?

Renuncia

¿Qué dices?

Eso mismo, renuncia, renuncia a ser el heredero de Marcaderiva, renuncia a tu posición y vámonos de aquí

No puedes hablar en serio – susurró Luke atónito ante lo dicho por Aemond

¿Y por qué no? Nunca quisiste heredar, aprendiste sobre el mar y la sal, pero no deseas el poder que conlleva

Puede que así sea, mas tengo un deber, no solo soy yo, es toda la gente que depende de Marcaderiva, si me voy ¿qué será de ellos?

Corlys podrá encontrar otro heredero

¿Y si no es así? No podría vivir en paz sabiendo que defraude a mi madre, a mi abuelo, a toda mi familia… No es eso lo que me han enseñado – esas últimas palabras fueron seguidas por un crudo silencio, tan denso y pesado que Lucerys empezaba sentir asfixia y estaba a punto de decir cualquier cosa con tal de que terminara, hasta que Aemond continuó

Lo sé, eres un hombre fiel a tus principios y eso es algo que admiro de ti – la suave caricia que su tío le regaló en su rostro ayudó a Luke a sentirse mejor, tanto que, por un instante, creyó que todo se solucionaría – pero eso no es suficiente – hasta que sintió como Aemond se empezaba a alejar cada vez más hacia la puerta

Espera... ¿A qué te refieres?

Me voy Lucerys, tomaré a Vhagar y me iré de Poniente – declaró el más alto dándole la espalda a Luke

¿Irte? No entiendo

Es muy sencillo, sé que has de cumplir tu deber, pero no tengo intención alguna de presenciarlo, así que me iré para no volver – la perspectiva de jamás volverlo a ver hizo que Lucerys sintiera pánico, por lo que empezó a buscar pretextos para evitarlo

¡No puedes! ¡No puedes solo marcharte!

Ya no tengo nada que hacer aquí

La orden de mi madre fue que…

Que me quedara a tu lado para protegerte y lo he cumplido. Una vez que te cases y tomes posesión como señor de Marcaderiva, tendrás a tu disposición el poder de comando sobre todas sus tropas, ya no me necesitas

¡Aemond! ¡Por favor! No hagas esto… no nos hagas esto, no puedo vivir sin ti. Dame tiempo, solo… solo unos días para encontrar una solución, yo sé que algo podremos hacer juntos – era tal la desesperación en su tono, que Aemond comenzó a dudar sobre su decisión, sin embargo, ya no había vuelta atrás

No lo hay, aceptémoslo, nada es eterno y lo nuestro no es la excepción

¡No lo hagas!

Que seas feliz, Lucerys – y con eso terminó por retirarse, dejando atrás a Lucerys hecho un mar de lágrimas

El más joven no entendía que acababa de pasar, hacía solo unas horas era feliz retozando con Aemond en su cama y ahora lo había abandonado. Por esa puerta acababan de irse cinco hermosos años al lado del hombre que amaba, de eso estaba seguro Luke, amaba a Aemond con todo su corazón y sabía que el otro le correspondía, si era así ¿por qué no podían estar juntos? ¿qué pecado tan grande estaban cometiendo que los estaban separando? Era consciente de que la mera idea de tenerlo de amante como un sucio secreto a espaldas de su esposa no era su mejor idea, Luke nunca quiso ofender a Aemond y a Rhaena para el caso, pero se sintió desesperado. De repente se hallaba ante una terrible encrucijada; si huía con Aemond el remordimiento de defraudar a su familia lo perseguiría por siempre, pero si se casaba con Rhaena moriría por tener el corazón roto.

¿Deber o amor?...

Es así como llegamos al inicio de nuestra historia, con Lucerys siendo testigo de la llegada de su familia. Hacía dos semanas que Aemond había salido por la puerta de su estudio y nadie lo volvió a ver. Esas últimas noches habían sido un tormento para Lucerys, esperanzado porque la puerta de su habitación se abriera dejando ver a su amor, pero eso no pasó, nunca apareció y Lucerys se sentía morir con cada nuevo amanecer. Todo el mundo se preguntaba por qué había desaparecido Aemond de repente, pero nadie se atrevía a preguntarle a Lucerys al respecto, la ausencia de su usual buen humor, junto con grandes ojeras bajo sus ojos impedían que cualquiera fuera tan atrevido.

Lucerys estaba expectante para recibir a su familia en las puertas de su castillo, la primera persona en ver fue a su hermano Jacaerys, quien de inmediato abrazó a su hermano menor.

¡Luke, hermano! ¿cómo estás? – preguntó Jace feliz, hacía tiempo que no veía a su hermano y que mejor que cuando estaba a punto de celebrar su boda

Hola Jace, espero hayan tenido un buen viaje

Si, tuvimos que hacer algunas paradas en espera de que los barcos donde viajaban mis hijos, los de Helaena y tu futura esposa nos dieran alcance, pero todo tranquilo

Me alegra escuchar eso – a pesar de lo dicho, a Jacaerys le comenzó a llamar la atención la evidente falta de entusiasmo de su hermano

¿Te encuentras bien? No me digas que estás enfermo

No, estoy cansado, eso es todo – Luke siempre había sido alguien transparente en sus emociones, le era difícil mostrarse feliz cuando era todo lo opuesto, pero debía hacer un esfuerzo por su madre y los otros. Hablando de la reina, ella fue la siguiente en llegar

¡Lucerys! ¡Mi dulce hijo!

Su gracia, que dicha volver a verla – aun cuando técnicamente deberían mantener el protocolo, Rhaenyra no pudo evitar abrazar fuertemente a su vástago, tenía años de no verlo a pesar de siempre estar en constante comunicación por correspondencia

Has crecido tanto, ya no eres más mi dulce niño, ya eres todo un hombre – junto con Rhaenyra, también venían Daemon y Baela

Padre – saludó Lucerys con gozo de ver a Daemon tan bien de salud

Mi muchacho, estas más alto – para nadie era secreto que Lucerys era el favorito de su padrastro, aunque no compartieran sangre, Daemon siempre procuró por educar bien a Luke, lo sentía tan suyo como sus hijas y se sentía feliz de verlo ya convertido en un adulto

Baela, tan hermosa como siempre – saludó Lucerys a su cuñada con un abrazo y un beso en el dorso de su mano

Lucerys, no te veía desde hace tres años ¿verdad? Cuando nacieron los gemelos

Es correcto, en esa ocasión yo fui a la capital para conocer a tus hijos

Cierto, ¿y dónde está el cascarrabias de Aemond? Creía que nunca se separaba de tu lado – preguntó Baela con intención de hacer rabiar a Aemond, y no notó que a Lucerys se le borró la pequeña sonrisa que había logrado articular

Él no está aquí, salió de viaje – respondió Lucerys lo más tranquilo que pudo, pero su semblante no pasó desapercibido por su madre

Mejor que no esté, no necesitamos a un estorbo como él – comentó Daemon con su particular sonrisa altiva

¿Te sientes bien, hijo? Luces cansado – señalo Rheanyra – revisando la frente de su hijo, igual a como lo hacía cuando era más pequeño y se enfermaba

No es nada, estoy cansado, eso es todo

Las desventajas del poder, ¿no es así hijo? Siempre hay algo que resolver, pero estos días son para celebrar – dijo Daemon creyendo que su hijastro estaba cansado por exceso del trabajo

Claro, por favor acompáñenme, los están esperando mis abuelos adentro

La cena de recepción como bienvenida para la reina y la futura señora de Marcaderiva era un gran acontecimiento lleno de risas, comida y bebida. Rhaenys estaba tan feliz de tener a sus nietas y bisnietos en casa que no dudo en tirar la casa por la ventana para recibirlos por todo lo alto, la gente comía y bailaba sin cesar, desbordando alegría, lástima que el futuro señor del lugar estuviera tan desconectado de todo. No importaba cuanto lo intentara, no podía sentirse feliz. Claro que le alegraba el ver a su familia y no dudo en saludar a su prima como todo un caballero, pero se sentía tan mal. A donde quiera que mirara, de forma inconsciente, buscaba a alguien con un parche o un largo cabello rubio platinado, mas era inútil, Aemond no estaba y jamás lo estaría.

Era tanta la tristeza que conllevaba esa aseveración, que Luke decidió retirarse sin dar aviso a ninguna persona, todos estaban tan inmersos en la fiesta que esperaba que su ausencia fuera desapercibida, con lo que no contaba era con que su madre fuera testigo de su silenciosa huida, por lo que decidió seguirlo hasta sus habitaciones. Lucerys no tenía ninguna gana de hablar con nadie, ni siquiera con su madre, pero no podía ser tan grosero como para pedirle que se fuera.

Te hacía en la fiesta, madre ¿Necesitas algo?

Necesito saber qué es lo que ocurre contigo, salir de esa forma del salón no es apropiado. Un señor debe estar siempre pendiente de su gente

Te lo dije, estoy cansado. No pasa nada, mañana estaré mejor- intentó Lucerys desviar el regaño de su madre, solo quería estar solo para seguir lamentándose de su suerte

Hijo, no quieras engañarme, soy tu madre y sé cuándo algo te inquieta – dijo Rhaenyra acercándose a su hijo hasta poner su mano sobre su brazo queriendo reconfortarlo – yo sé mejor que nadie lo cansado y frustrante que es el gobernar, en tus últimas cartas me contaste que tu abuelo te ha delegado mayores responsabilidades y sé que eso puede ser…

¡No, madre! No es nada de eso

¿Qué ocurre entonces?

Nada… estoy bien, solo necesito estar solo – respondió Lucerys sintiéndose cada vez peor y a punto de estallar

Hijo, cuéntame por favor – insistía Rhaenyra – ¿es sobre tu matrimonio? ¿es eso lo que te preocupa? Porque si es así te aseguro que Rhaena y tú formarán una maravillosa pareja, tal como Jace y Baela, serán muy felices juntos, tendrán hijos maravillosos y…

¡Basta madre! ¡Ya basta, por favor! – no pudo soportarlo más, Lucerys finalmente explotó y terminó gritándole a su madre

¡Lucerys! ¿Qué te pasa? ¿por qué me hablas así? – cuestionó Rhaenyra estupefacta, su amado hijo nunca le había hablado así

¡No sigas! ¡Ya no hables! ¡No repitas que Rhaena y yo hacemos buena pareja! – era claro que su pobre madre no entendía que le pasaba, pero ya no podía seguir fingiendo

No lo entiendo, ¿por qué te molestas?

Ya no puedo más mamá, ¿acaso no ves que me estoy muriendo por dentro?

¿A qué te re…?

¡No amo a Rheana, mamá! No la amo y nunca la voy a amar, porque yo amo a otra persona – en los cinco años que duró su relación, Lucerys jamás habló con nadie sobre Aemond, de repente sintió la lucidez de haberse confesado y a nada menos que su madre

¿Qué? Pero… no entiendo, pensé que ustedes dos se entendían muy bien, en la boda de tu hermano yo los veía muy cercanos

Si mamá, si, nos entendemos, pero eso no es suficiente, solo la veo como mi hermana, pero sabía que era mi deber desposarla, porque no importa el tiempo que pase, nadie jamás olvidará que no soy hijo verdadero de Leanor Velaryon

¡Lucerys! – exclamó Rhaenyra conmocionada

¡Es cierto, mamá! Por mucho que lo quieras ocultar, y por mucho que me quiera a mi abuelo, su esposa jamás me ha visto como su heredero, yo respeto mucho a Rhaenys, pero siempre he sido consciente de que no me acepta, por eso celebró que Jace se casara con Baela y que ahora yo lo haga con Rhaena. La misma gente de aquí sabe la verdad – pasa ese punto la voz de Luke sonaba tosca y entrecortada con los primeros vestigios de su llanto, ver a su hijo así le rompía el corazón a su gracia

¡Oh, Lucerys! Mi pobre niño, lamento tanto que te sientas de ese modo, pero eso no es verdad. Tú eres digno hijo de mi difunto esposo Laenor, y quien ose a decir lo contrario será condenado al fuego de nuestros dragones, nadie tiene porque poner en duda tu herencia – Rhaenyra abrazó fuertemente a su hijo, aun cuando ahora fuera más alto que ella, siempre lo vería como su pequeño – en cuanto a tu matrimonio, es cierto que se ha de cumplir por honor y deber, pero quiero saber, esa persona que mencionaste, la mujer a la que amas ¿es acaso una habitante de Marcaderiva? ¿la hija de alguno de los hombres de tu abuelo, quizás? – queriendo que Luke sea lo más honesto con ella, deshizo el abrazo para verlo fijamente a los ojos, si había alguna forma de ayudar a su hijo le gustaría saberla

Si solo fuera tan fácil, mamá – exclamó Luke con tono irónico – creo que incluso amar a una de las lavanderas sería más sencillo que afrontar la verdad

Explícate Lucerys, ¿a qué verdad te refieres?

Estoy enamorado de un hombre – ya no tenía sentido seguir fingiendo, que más daba cuando ya no se tiene nada que perder

¿Un… un hombre? – claro que para Rhaenyra era difícil procesar tal información – bueno, confieso que no estaba preparada para esto, pero, a ver hijo. Te lo acabo de decir, tu matrimonio no puede ser cancelado, pero es igual a cualquier trato político, el que desposes a Rhaena y tengas herederos con ella no significa que debas de renunciar definitivamente a… a quien sea que te haga feliz – Lucerys lo sabía, sabía que su madre diría algo así, antes que madre era reina. El cumplimiento del deber está antes que todo y ella sabía de primera mano lo que era vivir un matrimonio de esa clase, lo que no quitaba que era un panorama espantoso en opinión de Lucerys

Mamá, sé que lo dices porque buscas mi bienestar y porque eso mismo te toco vivir, y siento mucho si te ofende lo que voy a decir, pero yo no puedo hacer eso. La sola idea de casarme a vista de la gente y tener un amante en las sombras me provoca rechazo. No quiero irrespetarte, si eso es lo que hago te pido me castigues, pero debo ser honesto conmigo mismo y por eso es que él se fue, no estaba dispuesto a compartirme y ser objeto de habladurías – confesó Lucerys dolido ante sus propias palabras, viéndolo desde esa perspectiva, probablemente tampoco hubiera aceptado ser solo el amante de Aemond

No me ofendes Luke, yo tampoco quisiera que tuvieras que vivir así y me gustaría poderte dar una alternativa hijo, créeme que sí, pero es lo que no tocó vivir. Tenemos deberes que no podemos eludir – a pesar de sus palabras, le rompía el corazón ver la mirada tan triste y rota de su segundo hijo - ¿puede decirme de quién se trata?

De saberlo, creerás que enloquecí

Dame un poco más de crédito hijo, he vivido lo suficiente y no me asunto tan fácil – Luke no estaba seguro de decirlo, primeramente, porque no creía ser capaz de explicarlo, aunque quisiera, pero si ya había dicho todo lo anterior, solo quedaba el seguir con su verdad

Aemond. Se trata de Aemond, mi propio tío al que apuñale hasta dejar sin un ojo y que daba muestras de odiarme a muerte

Rhaenyra trataba de entender lo que acababa de escuchar, en serio quería comprender a su hijo, pero le era difícil de aceptar que su hijo declarara amar a su tío y que fuera un amor destinado a resquebrajarse. La reina empezaba a cuestionarse si lo que ocurría era el pago por las decisiones de su propia vida.

No entiendo, como es que… con Aemond… es que no… - ni siquiera podía terminar de articular sus pensamientos, menos sus palabras y eso Lucerys lo tomo como rechazo hacía la naturaleza de sus sentimientos

Lo sé, madre. Sé que es algo atroz de mi parte, me enamoré de quien pudo haber ayudado en la guerra por la usurpación de tu trono y lo peor de todo es que se trata de un hombre – comenzó a decir Lucerys dispuesto a sacar todo el dolor que llevaba cargando en su pecho en las últimas dos semanas – quisiera ser diferente, sabes, quisiera querer a Rhaena de la misma forma que quiero a Aemond pero no puedo, tal vez es que estoy defectuoso

No digas eso… - a Rhaenyra le encantaría saber cómo fue que pasó todo esto, cómo fue que Aemond y Lucerys habían estado juntos, pero era claro que no lo sabría, no ese momento al menos

Es la verdad. Odio a los dioses por haberme hecho como soy

Esas últimas palabras le dolieron a Rhaenyra, fue un dolor tan profundo en su alma que se sintió transportada a aquel lejano día cuando Laenor le dijo exactamente lo mismo, y siendo así, la reina sabía que responder.

Yo no. Eres un hombre honorable hijo mío, con un buen corazón y mucho amor por tu familia, eso es poco común. Quisiera tanto borrar tu dolor ante la ida de Aemond

Lo extraño mamá, lo extraño tanto…

Sin nada más que decir, por fin Lucerys se permitió llorar mientras su madre lo abrazaba fuertemente, parte de su llanto era por al fin poder ser honesto con alguien sobre su situación y la otra era por el dolor de saber que Aemond se había ido de su vida. No supieron cuánto tiempo estuvieron así, pudieron ser minutos o pudieron ser horas, pero Rhaenyra no se apartó de su lado hasta que su hijo soltó hasta la última lágrima.

El desahogo provocado al confesarse a su madre y romper en llanto ayudaron a Lucerys a quitarse un peso de encima y obtener algunas horas de sueño reparador, aunque eso no duró mucho tiempo. Tres días habían transcurrido y esa mañana se llevaría a cabo la boda. Lucerys sentía que no había escapatoria, en todo ese tiempo su madre no volvió a mencionar el tema, por lo que Lucerys dictaminó que la reina había optado por ignorarlo y hacer como que todo estaba perfecto.

"Donde quiera que estés espero que te encuentres bien y puedas perdonarme" pensaba Lucerys al ver su reflejo totalmente vestido para casarse con Rhaena

¿Estás listo, hermano? Todos nos esperan – dijo Jace recargado en la puerta, dispuesto a escolar a Luke

Sí, es hora

La ceremonia se llevaría a cabo en la playa, Rhaenys dispuso un espacio bellamente decorado con todo lo necesario para oficiar la ceremonia. Tanto los invitados como el novio se encontraban en posición, justo entonces, por el pasillo, apareció Rhaena, más hermosa que nunca, escoltada por su padre y sonriendo encantada con rumbo a su futuro esposo. Una opresión en el pecho no dejaba en paz a Lucerys, creía que era producto de los nervios y su rechazo a lo que sucedía, pero no había vuelta atrás, era su deber casarse y haría su mejor esfuerzo para llevarlo a cabo y cumplir con sus obligaciones. Por necesidad de oficializar su enlace ante la fe de los siete, se celebraría la boda con sus rituales ante un septón.

Cuando dio inicio la ceremonia, Luke era consciente de que el hombre frente a él estaba hablando y que Rhaena se encontraba a lado suyo, pero no podía concentrarse, era como si el sonido empezara a distorsionarse hasta volverse un eco lejano.

Ahora, Príncipe Lucerys, cubra a Lady Rheana con su capa como muestra de que se encontrará bajo su protección y reciten los votos

Sabía lo que tenía que hacer, sabía que tenía que retirar su capa con el símbolo de los Velaryos para cubrir a su novia con ella, entonces el Septón uniría sus manos y recitarían sus votos matrimoniales ante el padre, herrero, guerrero, madre, doncella, anciana y extraño, pero no pudo hacerlo. Lucerys estaba congelado y, de repente, empezó a preguntarse qué estaba haciendo, cómo había permitido que todo llegara tan lejos, ante tanta duda e incertidumbre no notaba como Rhaena y el resto de la gente empezaba a impacientarse y a verlo con preocupación y contrariedad.

Lucerys, ¿qué ocurre? ¿qué te pasa? – susurró Rhaena angustiada por la mirada perdida de su prometido

Yo... yo no... no puedo. Perdóname Rhaena – dijo Lucerys con voz tan baja que solo la mujer su lado lo pudo escuchar, dejándola completamente desconcertada, y antes de que pudiera decir algo más todo el lugar fue sacudido por un fuerte rugido de dragón

A la vista de todo el mundo, el rugido fue provocado por Vhagar, quien los estaba sobrevolando con su jinete a cuestas.

¡¿Qué significa esto?! – exigió saber Rhaenys

¿Cómo se atreve ese estúpido a aparecer por aquí? – cuestionó Daemon enfurecido y desenvainando a Hermana Oscura

Espera Daemon, veamos qué es lo que pretende – ordenó Rhaenyra mostrándose sorprendida

¿Cómo quieres que me espere, Rhaenyra? Ese hijo de puta arruinó la boda de mi hija

¿Y qué piensas hacer, esposo? Desde esta altura no lograrás atacarlo, te recuerdo que nuestros dragones salieron esta mañana de cacería y no han vuelto

Lo último dicho provocó que Daemon se impacientara todavía más, porque era cierto, desde la madrugada todos los dragones había alzado vuelo para conseguir alimento y no habían dado señales de regresar, el único dragón disponible era Arrax, y eso porque ya estaba acostumbrado a que la gente de los puertos le llevara comida.

Aemond, ¿qué es todo esto? ¿cómo llegas así a la boda de Lucerys? – gritó Jacaerys a su tío, también impactado ante tal escena

Es muy fácil, querido sobrino, vine a buscar algo que me pertenece – gritó Aemond desde su montura

¿Pero de qué mierda estás hablando? Aquí no hay nada tuyo. Baja ahora mismo sino quieres que te de una paliza – declaró Daemon furioso

Te equivocas, tío. Justo enfrente de nosotros está lo que me pertenece – señalo Aemons hacía el puesto de los novios, específicamente a donde estaba el novio – Lucerys, está la última oportunidad que nos queda

¿De qué habla este loco? – exclamó Corlys consternado

Luke, es la última vez que te lo voy a pedir, de decir que no me iré y te juro que jamás te volveré a molestar. Huye conmigo, vámonos juntos – para poner énfasis en el mensaje, Aemond extendió su mano en espera de que Luke accediera a montar en Vhagar

En toda esta escena Lucerys estaba paralizado, no podía terminar de creer que Aemond realmente estuviera ahí, montando a su dragón y pidiéndole que se fueran juntos. Estaba tan tentado a decir que sí, tomar su mano e irse sin mirar atrás pero ¿cómo podría hacerlo? No se sentía capaz de deshonrar a su prometida, en eso estaba pensando cuando, sorpresivamente, Rhaena lo tomo de las manos sacándolo de su ensoñación.

Vete con él – dijo Rhaena

Pero qué… Rhaena…

Lo sé, tuve mis sospechas, especialmente cuando se volvió tu escolta y, en Desembarco del Rey, no dejaba tu lado en ningún momento en la boda de nuestros hermanos. Tal vez nadie más se dio cuenta, pero la forma en que se miraban y aprovechaban cada momento para rozar sus manos me dijeron todo, solo que no lo quise aceptar. Supongo que deseaba ser tu esposa y preferí callar – confesó la joven doncella triste por lo que sucedía, pero quería ser honesta antes de hacer algo que los dos lamenten por el resto de sus vidas

No te merezco, en serio – dijo Lucerys sorprendido por lo que acababa de escuchar

Lo sé, pero ya encontraré alguien para mí. Ahora vete, antes de que mi padre obligue a tu… lo que sea, a bajar de Vhagar y lo haga picadillo con su espada, pero mándame un cuervo para saber que estás bien y dar consuelo a tu madre

Lo haré, gracias por todo – con un abrazo y un beso en la mejilla que hizo rabiar a Aemond, fue que Lucerys se despidió de su hermana, para después correr hacia la enorme dragona y comenzar a trepar hasta su lomo

¡Lucerys! ¡¿Pero qué haces?! – demandó saber Daemon atónito ante el actuar de su hijastro y la aparente tranquilidad de su hija

Lo siento, en serio lo siento, sé que no es correcto lo que hago y me duele defraudarlos, especialmente a ti madre, pero espero que un día entiendan que no lo hago para lastimarlos, sino porque no quiero renunciar a mi felicidad y mi amor – declaró Lucerys posicionándose detrás de su tío y abrazándolo fuertemente por la cintura

Porque el amor es la muerte del deber…

Vhagar, Ivestragī's jikagon – comandó Aemond a su dragona para alzar vuelo, todavía debían parar en el puerto para recoger a Arrax, así que debían darse prisa o Daemon y Corlys comenzarían una cacería hasta alcanzarlos

Todo el mundo empezó a caer en pánico, Jacaerys no podía comprender el actuar de su hermana y Baela estaba preocupada por Rhaena, quien, si bien estaba triste por el desenlace, al menos le consolaba saber que Lucerys sería feliz y libre de una carga que en realidad nunca quiso. Helaena parecía tan perdida en su mundo como de costumbre, por lo que nadie se fijó en la sonrisa complacida que tenía al ver que su hermanito ya no estaría solo. Daemon estaba furioso y no dejaba de despotricar contra su hijo ingrato y el sobrino que seguro era el culpable de todo. Mientras que Rhaenyra estaba en paz con lo sucedido, como reina no podía aprobar lo hecho por su medio hermano y su propio hijo, pero, como madre, deseaba que su retoño encontrara la felicidad a donde sea que lo llevara su camino.

Madre, tenemos que hacer algo, no podemos dejar que Aemond se lleve a mi hermano – exclamó Jacaerys todavía alterado

No hijo, no haremos nada

¿Cómo dices?

Ya me escuchaste, no haremos nada, ahora Lucerys deberá afrontar la suerte de sus elecciones

Tres años después, 137 d. C…

El escenario de una ciudad antigua y esplendorosa al atardecer era lo que Lucerys podía observar por su ventana. Una vez que huyeron de Marcaderiva montando sus dragones, tanto él como Aemond acordaron huir hacia Essos, primero pasaron un tiempo en Pentos, luego Bravos, Norvos, Qohor hasta llegar a Volantis, donde se encontraron con Aegon quien vivía sin mayores complicaciones. No era mucho el tiempo que se quedaban en un mismo lugar, por miedo a que los estuvieran buscando, y eso no cambio hasta que Luke recibió noticias de Rhaena, quien le comunicaba por medio de su intercambio de mensajes que la situación se había calmado. Tanto Daemon como Corlys seguía furiosos por lo sucedido, pero prometieron no seguir buscándolos y esperar a que Luke quisiera volver por su propia voluntad.

Lucerys no estaba seguro de volver, deseaba ver a su familia y poderse disculpar apropiadamente, pero ante la incertidumbre de separarse de Aemond lo hacía rechazar tal idea, tal vez, dentro de algunos años más, al fin podría volver y explicar el porqué de sus acciones. Por lo mientras, no deseaba otra cosa más que seguir junto a Aemond, quien, por cierto, acababa de llegar de trabajar, abrazó a Luke por la espalda y posó su cabeza sobre el hombro de su sobrino.

¿En qué piensas? – preguntó el mayor depositando un suave beso en el cuello de Luke

En que te amo

Taoba, cuidado con lo que dices o te volveré a meter en la cama

¿Y por qué crees que te lo digo? – preguntó Luke juguetonamente, ganándose una sonrisa pícara de su pareja

Sinvergüenza, tú lo pediste – dijo Aemond antes de besar ferozmente a su sobrino, dirigiéndolo hacía su cama donde, una vez más, se dejaron llevar por el deseo

La vida en pareja era maravillosa. Al principio no fue fácil, el no contar con el recurso económico familiar había obligado a ambos buscarse el sustento. Afortunadamente, gracias a sus formaciones, Lucerys consiguió empleo como pescador y reparando naves náuticas. Aemond, por su parte, gano el favor del dueño de un pequeño negocio de abarrotes cuando le enseño como administrar de forma más eficaz sus recursos y ganancias, volviéndose así en el administrador y contador del lugar. Tal vez no era lo que estaban destinados a ser, pero era trabajo que se ganaron por mérito propio y estaban orgullosos del hogar que lograron levantar. La gente en esa región no era tan voluble al tipo de relación que sostenían, así que tampoco tenían que temer por ser señalados o juzgados.

Hubo peleas, claro que hubo peleas, el carácter ardiente por la sangre de dragón de los dos hacía que chocaran de vez de cuando, aunque eso no era malo, no eran una pareja perfecta, pero ¿quién lo era? Lo importante era que, sin importar que tan grande haya sido la diferencia, al final del día se buscarían para disculparse y resolver lo que tuvieran que resolver. También hubo muchos celos, por parte de Aemond se encelaba de todos los hombres y mujeres que se acercaban a su taoba con la intención de seducirlo, Lucerys siempre le decía que exageraba, pero Aemond lo sabía, su pareja era muy hermoso y era obvio que alguien se lo quisiera arrebatar, por eso era su deber protegerlo de ojos codiciosos, después de todo era un dragón y los dragones mantienen seguros sus tesoros.

Esta clase de situaciones eran hilarantes para Lucerys, él siempre le recordaba a Aemond cuanto lo amaba y que no tenía sentido el celarlo, claro que tuvo que tragarse sus palabras poco después de que llegaran a Volantis. Se corría el rumor de la existencia de una bruja llamada Alys Rivers, que llegó huyendo de los bosques de Harrenhal, una hermosa mujer de la que se decían muchas cosas, pero la más importante era que se trataba de una hija bastarda de los Strong, lo que despertó la curiosidad de Lucerys haciéndolo querer conocer a esa mujer, ya que era probable que fueran parientes y, de ser así, le gustaría mantener un contacto con ella. Sin embargo, se arrepintió casi al minuto de conocerla, era cierto que se trataba de una mujer muy bella, que usaba sus conocimientos en herbolaría para sanar a quien lo necesitara, su cabello y ojos era castaños y los recibió de buena gana, el problema fue cuando vio por primera vez a Aemond y le dijo:

Sean, bienvenidos a mi humilde hogar, especialmente tú Príncipe Aemond, el hombre que estaba destinado a ser mi amante y padre de mis hijos muertos, sino fuera por el giro tan curioso que dio el destino – la última parte fue mencionada mientras daba un vistazo intrusivo y un poco burlón hacia Lucerys

Fue realmente incómodo el haberla escuchado decir eso, no encontraban sentido a lo de los hijos muertos, pero a Lucerys no le gustó para nada que esa mujer declarara que Aemond y ella serían amantes de no ser por él, por lo que salieron de aquel lugar inmediatamente para ir a cualquier lugar, pero lejos de esa persona ¿Qué se creía esa mujer para decir tal barbaridad? ¿Acaso pensaba interponerse entre ambos? Porque si era así, esa mujer estaba muy equivocada.

Ya olvídala, es claro que esa mujer es una demente, nos mantendremos alejados de ella e ignoraremos su existencia – le pidió Aemond igualmente molesto por las atrevidas palabras de esa mujer, pero también un poco ufano de ver a Luke celoso

Que ni se le ocurra acercarse a ti, no respondo de lo que haga en ese caso - Lucerys jamás ha sido partidario de la violencia, mucho menos contra una mujer, pero no dudaría en defender lo suyo por el método que fuera necesario

Te digo que lo olvides, no vale la pena pensar en ella

Dime la verdad, ¿te pareció atractiva? – Lucerys jamás se había sentido inseguro sobre el cariño de Aemond, sus acciones siempre decían más que las palabras, pero de repente fue consciente de que alguien más encontrara atractivo a su tío y se lo quisiera arrebatar

No, claro que no, la única manera en que esa mujer podría interesarme es porque sus ojos y cabello son como los tuyos, tiene rasgos parecidos a los tuyos, pero jamás podría verla de otra forma

¿En serio? – preguntó Luke todavía algo inseguro, aunque la mirada que le regalaba Aemond era más honesta que cualquier otra palabra

En serio, tú taoba, lo eres todo para mí, contigo no necesito nada más

Después de eso ambos decidieron mantener sus distancias que la tal Alys, solo hubo una vez en que tuvieron que buscarla, porque Lucerys había caído víctima de una epidemia y era la única que contaba con el remedio necesario. Al final, Lucerys le agradeció su ayuda y le aseguró que algún día le pagaría el favor, hasta entonces seguía guardando su distancia.

Aún había una cosa que le seguía causando curiosidad a Lucerys, por lo que, una vez que terminaron de hacer el amor y estando entre los brazos de Aemond, el segundo hijo de la reina Rhaenyra hizo una pregunta.

Hay algo que aún me genera duda

¿De qué se trata? – cuestionó Aemond un poco adormilado y asegurándose de que todo su cuerpo estuviera en contacto con el de Lucerys

Cuando llegó la orden de realizar mi boda con Rhaena tú habías decidido irte, y pensé que jamás te volvería a ver. Sin embargo, regresaste e interrumpiste la boda ¿eso a qué se debió? ¿cómo fue que regresaste por mí?

Esa era una pregunta difícil de responder, y no porque Aemond no supiera qué fue lo que lo orillo a quererse robar al novio en medio de la ceremonia, sino porque le causaba extrañeza que, para esas alturas, Lucerys aún no entendiera lo mucho que lo necesitaba y que estaba dispuesto a cualquier barbaridad con tal de tenerlo a su lado.

No fue algo fácil de decidir, aquel día cuando salí de tu estudio tenía toda la intención de irme y jamás volver. Pensé que eso era lo mejor para ti y que, a la larga, me olvidarías y serías el gran señor de Marcaderiva que estabas destinado a ser – en esta parte hizo una pequeña pausa, pensando en las palabras correctas para continuar con su explicación – pero, aunque pensara en que hacía lo correcto, nunca me había sentido más desolado en toda mi vida. Pensaba lo que era sentirse triste y decepcionado, ser el segundo hijo varón sin derecho a una herencia y con un huevo de dragón sin eclosionar ayudaron en eso, pero esto era algo diferente. Soy un hombre egoísta Lucerys, tal vez contigo siempre busco ser una mejor persona, pero no puedo negar mis defectos, quería tenerte conmigo a pesar de todo, ser quien te diera placer en las noches y te estrechara entre sus brazos con cada amanecer. Por eso, y con todas las posibilidades de que las cosas salieran mal, fue que monté a Vhagar y fui a buscarte, porque sin ti Lucerys, no tengo ninguna razón para seguir viviendo

Aquellas palabras formaron un nudo en la garganta de Lucerys, no era capaz de responder ante aquella declaración como le gustaría y también sentía que se echaría a llorar en cualquier instante, por lo que, en lugar de decir algo se abalanzó sobre los labios de Aemond para volverse a amar hasta altas horas de la noche.

Ninguno de los dos sabía que les aguardaba el destino, no sabían si se arrepentirían o no de sus decisiones, no sabían si algún día podrían regresar a Poniente sin temer que los llegaran a separar, lo único de lo que estaban seguros era de que se amaban y que estaban dispuestos a afrontar cualquier obstáculo o problema que se presentara, tal y como lo habían hecho hasta ahora.

Juntos.

Notas finales: Es posible que algunas cosas fueran algo aceleradas, pero mi intención original era dejar esta historia como One-Shot y solo enfocarme en la interacción de Lucemond. Tal vez algún día haga algún extra que narre la boda de Jace y Baela o la vida de Luke y Aemond en ciudades libres, pero, por ahora, lo dejaré hasta aquí.

Espero que les haya gustado, son bienvenidos sus comentarios. Si hay alguien por aquí que también lea mi historia de El Camino del Orgulloso y Perverso Príncipe Tuerto, si habrá actualización esta semana, pero puede que se atrase un poco.

¡Saludos y que siga adelante el Lucemond!