NOTA: Atención, en los últimos días he publicado dos capítulos muy seguidos. Antes de leer este capítulo, aseguraos de que no se os ha pasado el anterior :).


El teléfono de Marinette sonó a las siete de la mañana, pero ella estaba despierta, porque apenas había dormido, en realidad. La noche anterior, suponiendo que Adrián tenía mucho que asimilar, se había despedido de él de madrugada y había regresado a casa para encontrarse con sus padres, a los que no había visto desde el fallido evento en el Grand Palais. Habían hablado de todo lo que había sucedido en las últimas horas: de las revelaciones acerca de la identidad secreta de Gabriel Agreste, del papel de Ladybug y Cat Noir y de la derrota de Kallima, la nueva portadora del prodigio de la mariposa. Marinette no se había atrevido a contarles que ella era Ladybug, por el momento. Aunque parecía que su enemiga había sido derrotada y ya no corrían peligro, necesitaba un tiempo para hacerse a la idea.

También había hablado por teléfono con Alya, que llevaba toda la noche tratando de contactar con ella para pedirle disculpas por haber creído las acusaciones del vídeo de Lila.

—No puedo creer que haya caído en su trampa otra vez —se lamentó—, y que me hayan akumatizado por su culpa. Pero es que me pareció tan sospechoso que nos pidieses a todos que te devolviésemos los prodigios… Porque te conozco, Marinette, y sé reconocer tus malas excusas cuando las oigo.

—Lo sé, lo sé, y lo siento. Es una larga historia, pero lo que te conté anoche es verdad: Lila era la Polilla y me robó los prodigios… o, mejor dicho, me chantajeó para que se los entregara. Pero ya está en manos de la policía y todos los prodigios, incluido el suyo, han vuelto a la caja otra vez. —Suspiró—. París está a salvo por fin.

—Oh, Marinette…, no sabes cuánto me alegro. No solo por nosotros, los parisinos, sino, sobre todo, por ti. Pero dime, ¿es verdad que el anterior Monarca era… el padre de Adrián?

—Sí —susurró ella.

—¿Y tú lo sabías?

—Sí…

—¿Y cuándo pensabas contármelo?

—Nunca —confesó Marinette—. No quería decírselo a nadie, porque no quería que Adrián se enterase. Pero ya es demasiado tarde para eso, supongo.

Le prometió a Alya que hablarían con calma en cuanto hubiesen descansado un poco y que se lo contaría todo, pero en cuanto cortó la comunicación comprendió que había cosas que, sencillamente, no podía compartir con ella. Como, por ejemplo, el secreto de la verdadera naturaleza de Adrián. Porque aquello era algo que le atañía solamente a él, que era quien debía decidir si quería o no que sus amigos se enterasen y, en ese caso, cuándo y cómo contárselo.

Marinette se sentía tan agotada que estaba convencida de que caería dormida nada más tocar las sábanas. Sin embargo, no podía dejar de pensar en Adrián, que había resultado ser Cat Noir. Aún le parecía todo un hermoso sueño, demasiado bonito para ser real. Y también… extraño. Porque ella había aprendido a amar a Adrián y a Cat Noir como dos personas diferentes, y le costaba asimilar el hecho de que fueran la misma, hasta el punto de que ya no sabía cómo comportarse con él. Quizá por eso la despedida de la noche anterior había sido un poco incómoda, como si tuviesen que reiniciar su relación por tercera vez, después de haber estado juntos como Adrián y Marinette… y como Ladybug y Cat Noir. Ahora eran ellos dos, con máscara y sin ella, y, aunque tenían claro que querían seguir juntos, ella aún no sabía si tratar a su compañero como Adrián o como Cat Noir.

Pasó la noche en un inquieto duermevela, evocando los momentos que habían pasado los dos, conciliando el hecho de que ambos chicos eran en realidad el mismo. Que habían vencido definitivamente, que los prodigios estaban a salvo y ellos eran libres por fin para estar juntos sin temor a provocar el fin del mundo. Era algo tan novedoso que Marinette no terminaba de creer que estuviese sucediendo de verdad.

Por eso, cuando sonó el teléfono al amanecer, ella abrió los ojos de inmediato y atendió la llamada sin rastro de sueño.

Se trataba de Félix.

—Marinette, tengo que hablar contigo y con Cat Noir antes de que vayáis a ver a la alcaldesa.

—¿Ah, sí? —preguntó ella, intrigada—. ¿Por qué?

—¿Recuerdas los ordenadores que encontramos en la guarida de Lila? Había también una memoria externa encima de la mesa y supuse que sería una copia de seguridad.

—¿De verdad? No recuerdo haberla visto…

—Eso es porque, mientras todo el mundo estaba entretenido con los mapas y las pelucas, me las arreglé para… agenciármela —confesó él, sin un ápice de remordimiento—. Kagami y yo hemos pasado toda la noche examinando los archivos. Y hemos encontrado algunas cosas interesantes.

—¿Ah, sí? —repitió Marinette, incorporándose—. Voy para allá. ¿Dónde nos vemos?

—En un sitio discreto, donde nadie pueda escucharnos. Un tejado, mejor.

—Muy bien. Enviaré un mensaje a Cat Noir y nos veremos allí en un rato.

Cuando colgó el teléfono, Marinette pensó entonces que ya no tenía ninguna necesidad de contactar con Cat Noir. Marcó el número de Adrián con el corazón un poco acelerado. ¿Y si todo había sido un sueño y él no era realmente Cat Noir?

El chico respondió enseguida.

—Buenos días, milady —la saludó con una sonrisa.

Ella se sonrojó de inmediato.

—Buenos… buenos días —tartamudeó—. Siento haberte despertado.

—No me has despertado. No he dormido muy bien esta noche, en realidad. Tenía demasiadas cosas en que pensar.

Marinette hizo una pausa, recordando todo lo que había sucedido la noche anterior y lo que había supuesto para él.

—¿Has hablado con Nathalie?

—Sí. Sí, le he dicho… que ya sabía lo de mi padre. Lo que se contaba en el vídeo de Lila, al menos. Que lo había descubierto por mi cuenta. No le he hablado de todo lo demás. De mi madre…, de los anillos… Tampoco le he dicho que yo soy Cat Noir. No sé, creo que es demasiada información para digerirla de golpe. Ella me contó que mi padre usó su deseo para salvarle la vida y que por eso se siente en deuda con él a pesar de todo lo que hizo. Que ambos querían que yo tuviese una vida lo más normal y feliz posible, dadas las circunstancias. Pero lo cierto es que yo nunca les pedí que se convirtiesen en supervillanos por mí. He dedicado un año entero de mi vida a luchar contra los supervillanos, de hecho. —Sacudió la cabeza con desconcierto—. Todo esto es un poco absurdo. Supongo que tardaré un tiempo en recolocar todas las piezas para volver a encontrarles cierto sentido.

—Yo te ayudaré —le prometió ella—. Afrontaremos esto juntos, como hemos hecho siempre.

Él la contempló dubitativo desde el otro lado de la pantalla.

—¿Como hemos hecho… siempre? —repitió con suavidad, y Marinette comprendió que aún le costaba perdonarle que le hubiese ocultado tanta información importante, que no hubiese sido capaz de confiar en él como Adrián… y como Cat Noir.

—Como haremos siempre, a partir de ahora —le prometió ella—. Y eso me recuerda algo: si no estás muy cansado, necesito que te transformes y te reúnas conmigo donde siempre. Félix tiene algo que contarnos.

Adrián alzó una ceja, intrigado.


Se encontraron los cuatro en un tejado no lejos de la mansión Agreste, oculto de todas las miradas. Argos llegó con Kagami en brazos, y Marinette se apresuró a devolverle el prodigio del dragón para que pudiese transformarse en Ryuko. Ella lo hizo de inmediato y cruzó una mirada de complicidad con su novio.

—Tenemos algo importante que contaros —empezó Argos—. Algo que no tiene que ver con Lila, para variar.

Ryuko inclinó la cabeza, pesarosa.

—Me temo que está relacionado con mi madre —continuó—. Llevo un tiempo espiándola, escuchando sus conversaciones a escondidas… Y conseguí enterarme de algunas cosas…, como, por ejemplo, de que todo el plan ecológico que está implementando la alcaldesa es en realidad obra suya.

Ladybug y Cat Noir cruzaron una mirada.

—¿Y eso es… malo? —preguntó ella.

—Industrias Tsurugi no se limita a apoyar la transición ecológica —explicó Argos—: quiere liderarla. No dudo que la alcaldesa Bustier tiene buenas intenciones, pero cuando promulga todas esas leyes… prohibiendo los vehículos de combustión, las fuentes de energía tradicionales e incluso regulando la alimentación…, en la práctica la única alternativa que deja a la gente es comprar las cosas que fabrica la empresa de la madre de Kagami. Ninguna otra compañía está lo suficientemente avanzada como para poder ofrecer algo que cumpla con las exigencias de la nueva normativa.

—Quieren imponer un monopolio —comprendió Cat Noir.

—Es todavía peor. Toda la trama que habían urdido Tomoe y Gabriel Agreste se basaba en construir un nuevo mundo hipertecnológico controlado por ellos. Cuando su complot de los anillos Alliance falló, Tomoe cambió de estrategia, pero el objetivo es el mismo: asegurarse que ella y su círculo atesoran todo el poder.

—Pero ¿cómo? —preguntó Ladybug sin comprender.

—Los nuevos vehículos eléctricos son mucho más caros que los tradicionales, y no todo el mundo se los podrá permitir —explicó Kagami, avergonzada—. De modo que los ricos podrán seguir desplazándose en coche, pero los pobres se verán obligados a usar el transporte público, lo quieran o no. Y eso es solo un ejemplo: todo será muchísimo más caro, así que cosas que antes podía permitirse todo el mundo ahora serán solo un privilegio para la gente más adinerada.

—La transformación ecológica de la ciudad costará mucho dinero, además —añadió Argos—. La alcaldesa subirá los impuestos e impondrá más tasas para poder pagarlo. Los parisinos serán cada vez más pobres mientras que los artífices de todo esto se enriquecerán cada día más. Por el bien del planeta, ya sabes.

Ladybug los contempló, horrorizada. Se volvió para mirar a Cat Noir y sorprendió una expresión sombría en el rostro de su compañero, como si en el fondo todo aquello no le extrañara.

—Está todo aquí, en los archivos que Lila robó del portátil de Tomoe Tsurugi —concluyó Argos—. El plan A consistía en imponer un imperio tecnológico mediante los anillos Alliance y los robots policías que le ofrecieron al alcalde Bourgeois; pero Tomoe tenía también este plan B, por si acaso el primero no funcionaba o el alcalde se mostraba reticente. Ella pensaba que sería más sencillo que los ciudadanos aceptasen la esclavitud si creían que la estaban escogiendo libremente, en favor de una buena causa, que si se la imponían a la fuerza, ya fuera mediante la represión policial o mediante la trampa virtual de los anillos. Al final, los escrúpulos del alcalde Bourgeois lo llevaron a renunciar a su cargo, pero la nueva alcaldesa resultó ser aún más fácil de manipular en ese sentido. Porque realmente cree que está salvando el mundo.

Ladybug se quedó mirándolo, desolada. Sabía que era verdad, porque conocía a Caline Bustier, la misma persona capaz de hacer la vista gorda durante años ante los abusos de Chloé solo porque creía haber visto algo bueno en ella. Tolerando pequeñas injusticias cotidianas a cambio de un hipotético bien mayor que nunca se alcanzaba.

—Tenemos una reunión con ella en el ayuntamiento, dentro de un rato —murmuró—. ¿Cómo vamos a contarle todo esto?

—No lo hagáis —aconsejó Argos—. Hemos reunido todos los documentos comprometedores aquí —añadió, tendiéndole un pendrive—. Entregádselo para que ella pueda comprobar por sí misma qué clase de persona es su socia. De todas formas, esta información la tiene también la policía, así que irán a interrogarla al respecto tarde o temprano. No obstante, es importante que nosotros lo sepamos, y que esté enterada la alcaldesa de antemano, también, por si a alguien se le ocurre… intentar taparlo de alguna manera.

Ryuko desvió la mirada, pero no dijo nada. Ladybug lo notó.

—Y tú… ¿estás de acuerdo con todo esto? —preguntó.

—Solo quiero que se sepa la verdad —se limitó a responder ella.

Cat Noir se quedó mirándola con simpatía. Decidió que tendrían que mantener los dos una conversación al respecto. Sobre cómo enfrentarse al mundo cuando tu padre o tu madre, la persona que se supone que tiene que cuidar de ti, resulta ser un criminal en la sombra. Cuando todo sale a la luz y sabes que no es culpa tuya, pero te va a afectar de todas maneras.

—Va a ser un día muy largo —suspiró Ladybug.

Cat Noir se volvió hacia ella, le dedicó una sonrisa alentadora y la tomó de la mano.

—Lo superaremos juntos, milady.

Ella le devolvió la sonrisa.


Fue, en efecto, un día muy largo. Primero visitaron a la alcaldesa y Ladybug confesó que, en efecto, Gabriel Agreste había sido Monarca y que ella lo sabía desde el mismo día en que había sido derrotado. La señorita Bustier se quedó mirándola con desconcierto.

—¿Cómo es posible? ¿Por qué no dijiste nada?

Ladybug, sonrojada como una cereza, fue a responder, pero Cat Noir se le adelantó:

—Porque el prodigio de la mariposa se perdió justo después de la batalla, y Ladybug sospechaba que algún aliado de Monarca se había hecho con él. Así que montó todo este teatro para hacerle creer que Gabriel Agreste nos había engañado a todos una vez más, mientras investigaba discretamente a su entorno, esperando que la nueva portadora del prodigio se confiara y cometiera un error.

Ladybug y la alcaldesa lo miraron con sorpresa.

—¡Cat Noir! —exclamó la superheroína.

—Sé que eres muy modesta, milady, pero creo que ya podemos contar a todo el mundo lo increíblemente ingeniosa que eres y cómo le tendiste una trampa a la nueva supervillana para obligarla a dar la cara y recuperar su prodigio. ¿Verdad que Ladybug es muy lista, seño… alcaldesa Bustier?

—Sí…, sí, claro que sí —respondió ella, aún perpleja.

Ladybug seguía tan sorprendida que no fue capaz de pronunciar palabra, así que Cat Noir siguió hablando en su lugar. Explicó que la policía ya había detenido a Lila, una antigua colaboradora de Gabriel Agreste que estaba resentida con él por haberla sustituido por Kagami Tsurugi como avatar de los anillos Alliance, y que había ocupado su lugar para vengarse de los Agreste gracias al poder del prodigio de la mariposa.

—El teniente Raincomprix le contará más detalles —concluyó por fin—. Están registrando la guarida de Lila y han encontrado un ordenador con mucha información. Entre otras cosas…

Se detuvo y miró a su compañera, dubitativo. Esta tomó el relevo:

—El ordenador pertenecía a la señora Tomoe Tsurugi. Parece ser que ella… fue cómplice de Gabriel Agreste en el complot de los anillos Alliance, que no fueron hackeados por Monarca, sino diseñados por él. Y tiene… —vaciló un momento antes de continuar—: Tiene otro plan en marcha. Para dominar París.

La alcaldesa se quedó mirándola con incredulidad.

—¿Tomoe? ¿Estás diciendo que Tomoe es aliada de esta… Lila?

—No, ambas trabajan por libre. Está todo aquí —terminó Ladybug, entregándole el pendrive—. Por favor, estudie esta información detenidamente. La policía está trabajando en ella también.

La alcaldesa Bustier asintió, aún desconcertada.

Dado que ya no tenían nada más que decir, los superhéroes se despidieron y salieron del ayuntamiento. Tenían una cita en la televisión apenas un rato después, pero antes se detuvieron en un tejado para conferenciar.

—¿Por qué no les has dicho la verdad? —preguntó Ladybug—. Que mentí sobre la identidad de Monarca… para protegerte.

—Porque eso habría planteado muchas preguntas, como, por ejemplo, qué relación tiene Ladybug con el hijo de Gabriel Agreste —respondió él—. Y sé que hemos vencido y París está a salvo, pero quizá quieras mantener en secreto tu identidad durante un tiempo más… no solo por seguridad, sino también para proteger tu privacidad. Créeme, sé de lo que hablo. Si quieres vivir una vida normal, como una adolescente normal…, no te recomiendo ser una celebridad.

Ella lo miró con sorpresa, incapaz de responder. Cat Noir sonrió y continuó:

—Además, has tenido que mentir durante mucho tiempo… por mí. Ya iba siendo hora de que yo te devolviese el favor. Y, si tengo que mentir para protegerte, lo haré sin dudar.

—Esto… esto es… —empezó ella, abrumada.

—¿Y bien? —prosiguió él—. ¿Estamos de acuerdo en que esta es la versión que vamos a contar al mundo? Deberíamos tenerlo claro antes de ir a una entrevista en la televisión.

Ladybug apenas había tenido tiempo de analizar todas las implicaciones, pero estaba bastante segura de que Cat Noir ya lo tenía todo pensado. De modo que decidió confiar en él y dejarlo en sus manos y asintió.

—De acuerdo —dijo—. Lo haremos así.

De modo que acudieron a la entrevista con Nadia Chamak y explicaron que habían detenido a la nueva portadora de la mariposa y recuperado su prodigio, y que, en efecto, Gabriel Agreste había sido Monarca y Ladybug lo sabía, pero lo había ocultado al mundo para hacer creer a Lila Rossi que no andaban tras sus pasos. No dieron muchos detalles, sin embargo, porque el teniente Raincomprix tenía previsto ofrecer una rueda de prensa después para compartir los hallazgos de la policía en la guarida de Lila. Ahora que los prodigios estaban a salvo y ya no era una supervillana, sino una vulgar delincuente, aquel asunto quedaba definitivamente en manos de las autoridades.

Dedicaron el resto del día a devolver los prodigios a sus legítimos portadores. Y, en esta ocasión, no lo hizo Ladybug sola, sino que se encargaron los dos, como superdúo.


Por la tarde, cuando el sol ya se ponía por el horizonte, se detuvieron en un tejado a contemplar juntos el atardecer.

Fue Ladybug quien rompió el silencio por fin.

—Bueno, pues… —empezó, un tanto incómoda—, supongo que tendría que volver a casa.

—Sí —asintió Cat Noir, pesaroso—. Sí, yo también.

Cruzaron una mirada apenada. Después de todo lo que había pasado, aún se sentían desbordados, abrumados por tantos acontecimientos y revelaciones. Y se necesitaban el uno al otro para afrontarlo.

—No quiero despedirme de ti todavía —murmuró él—. Te eché tanto de menos anoche que apenas pude dormir.

Ella se ruborizó.

—A mí me pasó igual —reconoció—. Quiero decir que tenía muchas cosas en qué pensar y no pude dejar de darle vueltas a todo esto. Creo que me hubiese venido bien poder hablar contigo. De todo en general, y de nada en particular. Aún tenemos… mucho que asimilar.

—Es verdad. ¿A lo mejor podría… quedarme a dormir en tu casa? —sugirió entonces Cat Noir, esperanzado—. Como ayer, mientras buscábamos la manera de recuperar mis anillos. —Ella se quedó mirándolo, un poco perpleja, y él se apresuró a rectificar—: O mejor no… Quiero decir, quizá es demasiado atrevido por mi parte suponer…

—No —cortó Ladybug, deprisa—. No, está bien. A mí también me gustaría mucho. —Reflexionó un momento—. Llama a Nathalie y dile que mis padres te han invitado a pasar la noche en mi casa —resolvió—. Que necesitas desconectar un poco de todo lo que está pasando… Le puedes contar también que volvemos a estar juntos, si quieres —añadió con timidez.

Aún un poco perplejo, Cat Noir se destransformó y llamó a Nathalie como Adrián para contarle todo lo que Ladybug le había dicho. Ella no puso ninguna objeción. Se alegró mucho, de hecho, de saber que los dos adolescentes habían retomado su relación.

—Si puedes quedarte con los Dupain-Cheng un par de días, sería lo mejor —añadió—. Hay muchos periodistas rondando la casa ahora que se ha descubierto lo de tu padre, y en los próximos días quizá… —Se interrumpió—. Bueno, no importa. Que descanses, Adrián. Saluda a Marinette de mi parte.

Él le prometió que así lo haría. Cuando se volvió hacia su compañera, descubrió que ella se había destransformado también y había sacado el teléfono del bolso para llamar a su propia madre. Ante el asombro de Adrián, le pidió permiso para pasar la noche en la mansión Agreste.

—Adrián está un poco angustiado con todo lo que está pasando —le dijo—, y creo que le sentará bien tener un poco de compañía.

—Entiendo —respondió Sabine al otro lado—. Todo se lleva mejor en compañía de amigos, ¿verdad? —insinuó con suavidad.

Marinette se ruborizó.

—Sí, sí, eso es… —Adrián se rió a su lado y ella rectificó—. Bueno…, la verdad es que ya no somos solamente amigos. Creo que… creo que volvemos a estar juntos, mamá —concluyó con timidez.

Se oyó de fondo un «¡Hurra!» triunfante de Tom y Marinette se ruborizó todavía más.

—Me alegro mucho por vosotros —dijo Sabine con calidez—. Dile a Adrián que lo echamos de menos en casa y que venga a visitarnos cuando quiera.

El chico tomó el teléfono para agradecérselo personalmente, aún un poco desconcertado por la jugada de Marinette. Cuando cortaron la comunicación, se volvió hacia ella.

—¿Qué vamos a hacer, entonces? ¿No dormimos en tu casa?

—Sí, pero sin que mis padres lo sepan —respondió ella—, porque querrán invitarte a cenar y te tendrán entretenido toda la noche, y a lo mejor no nos dejan dormir en la misma habitación. Así que daremos una vuelta por los tejados hasta que sea de noche y volveremos a entrar por mi balcón sin que nadie lo sepa. Mis padres pensarán que estamos en tu casa y Nathalie creerá que estamos en la mía, con ellos. Es un truco que hago a veces con Alya cuando tenemos una misión y las dos necesitamos una excusa para no volver a casa a la hora que deberíamos —le explicó—. ¿Te parece mal? —preguntó entonces, insegura, al ver que él seguía contemplándola con asombro—. Después de todo lo que ha pasado estos días me apetecía…, me apetecía que pasáramos un rato a solas, los dos.

Adrián negó con la cabeza.

—Me parece perfecto, milady —respondió con una sonrisa.

Volvieron a casa de Marinette cuando ya era tarde y todo el mundo estaba durmiendo. Entraron por el balcón, como ella había sugerido, y se acomodaron en la cama de ella, abrazados, para pasar la noche. Hablaron un rato en susurros de todo lo que había sucedido en los últimos días, de todas las cosas que habían descubierto y del futuro que estaba por llegar. Pero estaban tan agotados que no tardaron en quedarse dormidos, el uno en brazos del otro.


Adrián se despertó de madrugada, sin embargo, al oír que alguien lo llamaba por su nombre en la penumbra. Se despertó, desconcertado, y descubrió un extraño resplandor en la habitación. Deshaciéndose con cuidado del abrazo de Marinette, que seguía profundamente dormida, gateó hasta el borde de la cama y se asomó con cautela, intentando averiguar lo que estaba sucediendo.

Y descubrió, con gran asombro por su parte, que Bunnyx estaba allí, en la habitación, con medio cuerpo asomando por la boca de su Madriguera.

—¡Bunnyx! —exclamó él—. ¿Qué haces aquí?

Ella se llevó un dedo a los labios.

—Hay algo que quiero mostrarte —le dijo en voz baja—. Solo será un momento. Te devolveré a este mismo instante y ni siquiera parecerá que te hayas ido a ninguna parte.

Adrián dudó un momento, pero finalmente asintió y bajó de la cama. Bunnyx sonrió y desapareció en el interior de la Madriguera. El chico la siguió.

Miró a su alrededor, asombrado. Aquel enorme espacio de un blanco deslumbrante, repleto de pequeñas ventanas que se asomaban a otras épocas, era tal como lo recordaba…, salvo por un detalle: algunas de aquellas aberturas parecían estar dividiéndose lentamente en dos, como células en proceso de mitosis.

Bunnyx malinterpretó su expresión.

—Impresionante, ¿eh? Todo el mundo pone esa cara la primera vez que entra en la Madriguera.

—No es mi primera vez —puntualizó él—. Yo fui Rabbit Noir, ¿recuerdas? Utilicé tu prodigio mientras estabas congelada.

Bunnyx pestañeó.

—Es verdad —reconoció—. No estaba segura de que eso hubiese pasado todavía.

Adrián señaló las ventanas que se estaban dividiendo.

—¿Qué es lo que está pasando? ¿Es algo malo?

—No, no, es normal, dadas las circunstancias. Aunque no se trata de algo habitual. —Hizo una pausa, pensativa—. Estás asistiendo al proceso de desdoblamiento del universo, Adrián —anunció, sonriendo—. No es algo que suceda todos los días.

Él dio un respingo.

—¿Desdoblamiento del universo? —repitió—. ¿Y estás segura de que no va a ser… catastrófico?

—No, no. Ya hemos hablado de esto, ¿recuerdas? La bifurcación. Las dos posibilidades que generaban futuros diferentes. La decisión que tenías que tomar.

Adrián inspiró hondo.

—Sí, me acuerdo de eso. Entonces, ¿está pasando ya? Pero no soy consciente de haber tomado ninguna decisión importante…

—La mayoría de nuestras elecciones importantes son así: nunca sabemos hasta qué punto van a cambiar nuestras vidas cuando las tomamos. En este caso, creo que he sido capaz de identificar en qué momento exacto se produjo la bifurcación. Vamos, te lo enseñaré.

Intrigado, Adrián siguió a Bunnyx hasta una de las ventanas que se dividían. Como si fuesen dos pantallas siamesas, cada una de ellas mostraba la misma escena: Cat Noir enfrentándose a Kallima en el puente. En el primer caso, todo sucedía tal como él lo recordaba. En el segundo, en cambio… el superhéroe se negaba a entregar su prodigio, Kallima lanzaba la jaula de Marinette al río y él se apresuraba a ir a rescatarla. Cuando regresaba con la muchacha a salvo, Kallima ya se había marchado.

—Había una tercera posibilidad —explicó Bunnyx—: que le entregases tu anillo a Kallima. Pero la ventana desapareció de inmediato porque, al parecer, es un futuro que no llevaba a ninguna parte.

Adrián contemplaba ambas secuencias con perplejidad.

—Esto no es lo que pasó —murmuró—. No di la espalda a Kallima para ir a salvar a Marinette.

—Pero podrías haberlo hecho. Y, en ese caso, habríais perdido la ocasión de derrotar a Kallima y habríais seguido luchando contra ella durante doce años más. —Reflexionó—. Ese era, de hecho el curso oficial de los acontecimientos —continuó—. Y aún no he conseguido comprender cómo es posible que se haya generado una alternativa no catastrófica, sin más. Por eso te he hecho venir, para ver si me lo puedes explicar.

Él frunció el ceño, pensativo.

—La verdad es que no —confesó—. No había ninguna elección, en realidad: sabía que Marinette escaparía de la jaula por su cuenta, así que no quise perder la ventaja que teníamos. Habría sido estúpido actuar de otra manera.

Bunnyx lo miró con sorpresa.

—¿Lo sabías? —repitió—. ¿Cómo?

—Bueno, porque ella es Ladybug. —Adrián le devolvió una mirada repleta de confusión—. Si hubiese dejado escapar a Kallima para salvarla a ella, me habría ganado una buena reprimenda después.

Bunnyx seguía mirándolo fijamente.

—¿Sabías que ella es Ladybug antes de enfrentarte a Kallima?

—Sí. ¿Es importante?

—Mucho. En el universo que estamos dejando atrás, ninguno de los dos tiene idea de la identidad del otro. Ni la tendrá durante mucho, mucho tiempo. —Hizo una pausa, pensativa—. En algunas ocasiones, incluso, hemos tenido que rectificar el curso del tiempo porque el hecho de que descubrieseis vuestras identidades provocaba grandes catástrofes y llevaba nuestra línea temporal a un callejón sin salida. ¿Será posible que esta opción sí fuera la buena? —se preguntó en voz alta. Se volvió de nuevo hacia Adrián—. La última vez que hablé contigo de esto, en el colegio, aún no sabías nada de esto. Tenías el corazón dividido porque habías roto con Marinette pero dudabas sobre si iniciar una relación con Ladybug. Y te dije que, hicieras lo que hicieses, no habría ninguna diferencia. ¿Te acuerdas?

—Sí, y no lo entendí. Ahora comprendo que era tu manera de decirme que ambas eran la misma persona.

—No pretendía ser una pista en realidad —replicó ella, un poco a la defensiva—. Solo constataba un hecho objetivo. —Frunció el ceño—. Pero sí que hubo diferencias, ¿verdad? ¿Empezaste a salir con Ladybug?

—Sí —respondió él, un poco asombrado—. ¿Por qué? ¿En la otra línea temporal nunca llegué a hacerlo? ¿Decidí esperar a Marinette?

—A ver, yo no me dedico a cotillear la vida privada de la gente desde mi madriguera —se defendió Bunnyx, aunque Adrián no la creyó del todo—, así que no conozco los detalles. Sí tengo entendido que flirteabais un poco, pero no seguíais adelante, porque Ladybug no podía olvidar a Adrián y Cat Noir echaba de menos a Marinette. Así que, de mutuo acuerdo, decidíais no seguir adelante y concentraros en vuestra misión para derrotar a Kallima y así poder volver cuanto antes con vuestros ex. —Suspiró—. Lamento decir que eso no sucedería hasta doce años después. Durante los cuales Ladybug y Cat Noir tendrían algún otro acercamiento, pero no llegarían a establecer una relación estable…, hasta la derrota de Kallima, cuando podrían regresar por fin con sus ex parejas… para descubrir que habían sido ellos mismos todo el tiempo.

Adrián la escuchaba con asombro.

—¿Por qué me cuentas todo esto? —preguntó sin comprender.

—Porque era tu futuro, pero ya no lo es. ¿No me estás escuchando? En el futuro que yo estaba guardando, al final seríais felices, pero tardaríais muchos años en conseguirlo. Ahora, de alguna manera, estamos asistiendo a la creación de una realidad alternativa en la que habéis logrado vuestros objetivos y podéis vivir por fin vuestra historia de amor, mucho antes de lo que estaba previsto y sin catástrofes aparentes. —Se quedó observándolo con curiosidad—. ¿Y si la decisión que lo cambió todo no fue la de tu enfrentamiento con Kallima… sino una muy anterior? —se le ocurrió de pronto.

—¿Qué quieres decir?

—Decidiste no salvar a Marinette porque sabías que era Ladybug. Pero no debías saberlo. ¿Cómo lo descubriste?

Adrián frunció el ceño, pensando.

—En una de nuestras citas —recordó entonces—. Quizá sea esa la clave, ¿no crees? Fui capaz de reconocerla porque empezamos a salir en secreto y a pasar más tiempo juntos. Marinette había sido mi novia. ¿Cómo no iba a verla en Ladybug si comenzaba a salir con ella también? Si no hubiese sido en ese momento, habría sucedido antes o después. O me habría descubierto ella, tarde o temprano.

—Hum —murmuró Bunnyx—. Sí, tiene sentido. —Sacudió la cabeza—. Es ese condenado grafitero. Me ha tenido dando vueltas en torno a una pista falsa durante semanas.

—¿Grafitero?

—¿Te acuerdas de Timetagger? Kallima lo envió desde el futuro… o lo enviará… o lo habría enviado, en el otro universo…, para derrotaros cuando erais jóvenes.

—Lo recuerdo.

—Bien, pues hizo alguna cosa más. Al parecer, tu enfrentamiento en el puente contra Kallima estuvo a punto de derrotarla también en el otro universo. Quizá era un punto de inflexión de todas las realidades, un cruce de caminos en el que podría haber pasado cualquier cosa, por así decirlo. Kallima quiso asegurarse de que nada salía mal, solo por si acaso, y envió a su versión más joven una copia de la llave de la jaula a través de Timetagger.

—¡Por eso tenía dos! —exclamó Adrián—. Pero esa segunda llave no le sirvió de nada, porque la derrotamos al final…

—Esa es la clave: en el otro universo sí lograba escapar gracias a ella. Y aun así todos percibíamos que el nudo seguía estando allí, que existía la posibilidad de que actuaras de forma diferente… Pero, claro, nunca llegué a entender por qué…, hasta ahora.

A Adrián le daba vueltas la cabeza.

—Pero el hecho de que yo supiese la identidad de Ladybug ha tenido otras consecuencias —señaló—. Cuando Kallima intentó chantajearla, le dije que sabía quién era y hablamos de muchas cosas. Me contó detalles sobre mi propia vida que yo no conocía. Pasamos una noche entera en su habitación compartiendo información…

Bunnyx frunció el ceño, pensativa.

—Todo eso tuvo que suceder, pero de otra forma. Espera…

Buscó entre las ventanas hasta encontrar otra que estaba ya casi dividida. Rebobinó la imagen unas pocas horas y le mostró a Adrián la escena que se desarrollaba en ellas.

—Esta es —anunció—. Mira.

El chico obedeció, intrigado. En uno de los lados, la noche anterior sucedía exactamente como él la recordaba. En el otro, Cat Noir derrotaba a Ladybug sobre el tejado pero no mencionaba para nada su identidad. Ella le hablaba del chantaje de todas formas y le revelaba la verdad sobre Adrián. Todo lo que había sucedido en la habitación de Marinette ocurría en esta ocasión sobre un discreto tejado. Con un importante matiz: Ladybug y Cat Noir eran compañeros solamente, porque habían escogido no dejarse llevar por sus sentimientos.

—Esto es… muy extraño —murmuró él, confuso—. Entonces, ¿esto no ha sucedido? ¿O no sucederá?

—Está sucediendo al mismo tiempo —respondió Bunnyx—, en una realidad alternativa. La versión larga de vuestra historia, para entendernos. —Se dio la vuelta para mirar alrededor—. Cuando las ventanas terminen de dividirse, las del otro futuro desaparecerán de aquí y se mantendrán solamente en la otra madriguera, la que vigila mi otro yo. Entonces es bastante probable que ella olvide esta realidad alternativa y que yo olvide todo lo que podría haber pasado si no hubieseis derrotado a Kallima en el puente. En apenas unas horas, los dos mundos se separarán por completo.

—Y este nuevo universo… ¿seguro que será… bueno? —se atrevió a preguntar Adrián.

—Tendrá sus luces y sus sombras, como todos, pero no será malo. Y, por lo que he visto, va a ser especialmente bueno para vosotros dos, porque os va a ahorrar mucho sufrimiento.

—Eso parece… una buena noticia.

—Vendrán tiempos turbulentos, sobre todo para ti, a medida que los secretos de tu familia vayan saliendo a la luz —vaticinó Bunnyx—. Pero Marinette estará a tu lado para afrontarlo. Y seréis felices, cuando hayáis superado todo eso.

—Gracias, Bunnyx. Es lo que necesitaba oír —dijo él, de corazón.

La viajera del tiempo sonrió.

—No lo he dicho porque necesitaras oírlo, sino porque es la verdad —respondió—. Por eso te he traído aquí, en parte. Y para dar la bienvenida a la nueva línea temporal que has creado.

—Eso de crear una nueva línea temporal… parece una gran responsabilidad.

—Oh, ya lo has hecho antes, con resultados catastróficos —replicó ella con ligereza—. Por eso hoy tenemos que celebrar que esta vez sí ha salido bien.

—¿Esta vez? —preguntó Adrián, confundido; pero ella se llevó un dedo a los labios y respondió:

—Ha llegado la hora de volver a casa, gatito. Tu lady no se ha enterado de que te has ido, pero te echa de menos de todas formas.

Él se ruborizó un poco. Le dio las gracias a Bunnyx y se dirigió hacia el portal que lo conduciría de nuevo a la habitación de Marinette. Antes de marcharse, sin embargo, se dio la vuelta una última vez.

—¿Bunnyx? Hay otra cosa que me gustaría preguntarte…, si puedes contestar.

—¿Sí?

—¿Qué será de Nathalie? Félix no me ha comentado nada al respecto, pero estoy bastante seguro de que en ese ordenador que tiene la policía… hay pruebas de su actividad como Mayura. Sé que Marinette mintió sobre mi padre también para protegerla a ella…

—Sí, eso se va a descubrir también —confirmó Bunnyx—. Pero Nathalie llegará a un acuerdo con las autoridades y será perdonada a cambio de que revele todo lo que sabe acerca de las actividades de Gabriel Agreste y Tomoe Tsurugi. Ladybug y Cat Noir hablarán en su defensa y contarán cómo los ayudó a derrotar a Monarca al final. Todo saldrá bien, Adrián.

El chico sonrió, muy aliviado.

—Gracias.

—De nada. Y ahora, vuelve a casa y disfruta del nuevo universo que has creado.


Adrián regresó a la habitación de Marinette y la descubrió dormida en la misma posición en la que la había dejado, como si, efectivamente, no hubiese pasado el tiempo. Se tendió de nuevo a su lado y la abrazó, y ella se acurrucó junto a él con un suspiro, aún dormida.

Adrián cerró los ojos para disfrutar de la sensación de tenerla a su lado. «Como en aquel sueño», pensó.

Y se le ocurrió de pronto que ya no había ninguna razón para que aquella visión no pudiese hacerse realidad, algún día. Que el mayor deseo que albergaba su corazón…, no tendría por qué limitarse a ser un engaño creado por una joya mágica.

Envolvió a Marinette entre sus brazos. «Te juro que, a partir de ahora, haré todo lo posible para que nuestro sueño se cumpla en el futuro, milady», pensó.

En algún lugar más allá del espacio y el tiempo, Bunnyx contempló su porvenir en aquel nuevo universo y sonrió.

FIN


NOTA: ¡Y ya está, se acabó, c'est fini! T_T He pasado un año entero escribiendo esta historia y me ha salido más larga de lo que había calculado, ¡pero estoy bastante satisfecha! A pesar de que empezaba un poco lenta y había varias tramas que desarrollar a la vez, creo que al final todas han encajado más o menos bien! Sé que la sexta temporada no tendrá nada que ver con esto, pero de verdad me gustaría que Adrián llegase a enterarse de (casi) todo y que Ladynoir tengan una segunda oportunidad porque necesito volver a ver a Ladybug beber los vientos por su gatito (los cuatro capítulos justos que le duró el crush en la quinta temporada me supieron a muy poco). Y también me gustaría que en el backstory de Lila haya una cuenta pendiente con los Agreste. ¿Sucederá alguna de estas tres cosas? Lo dudo mucho, así que por eso he escrito este fic. Espero que os haya gustado y muchas gracias por vuestra paciencia. Me voy a tomar un largo descanso de fan fics por ahora y veremos si la nueva temporada me da nuevas ideas o lo dejamos ya por aquí, que llevo varios escritos y muy muy largos. ¡Gracias a todos y hasta siempre! Mis DM siguen abiertos para quien quiera contactar. ¡Feliz verano!