Miraculous, les aventures de Ladybug et Chat Noir y sus personajes son propiedad de Thomas Astruc y Zag Entertainment.
Palabras: 692.
19.- Vergüenza
«Nathaniel te ha enviado dos imágenes» Marc miró fijamente el mensaje que permanecía fijo en la pantalla. Se sentó en la cama con el pelo aún mojado tras la ducha. ¿Serían nuevos bocetos para el cómic? Nervioso tocó la notificación para que se abriera, pulsó sobre la primera y se sorprendió al ver el esbozo de una página de cómic. Los dibujos eran simples y no estaban definidos del todo, pero reconocía la escena sin dificultad. Estaba inspirado en una de las historias cortas que había subido al blog del instituto, representaba la escena en la que el monstruo se mezcla entre los humanos por primera vez y los imita para poder parecerse a uno de ellos.
Se le humedecieron los ojos. El boceto era precioso, el monstruo tenía una expresión inocente e ilusionada, se parecía a quien había sido él entonces a la persona que era antes de que hubieran decidido destruirle.
Pasó a la siguiente imagen. Un boceto mucho más definido y detallado del monstruo. Le había puesto una chaqueta con capucha como la suya a la que le había dado una leve tonalidad roja, también había pintado sus ojos de verde. Había entendido de lo que hablaba.
No podía fingir que no lo había visto. Escribió:
¿Has leído esa historia tan aburrida?
No era aburrida, sólo dolorosa, pero etiquetarla como tal le pareció absurdo. La vibración al llegar la notificación de respuesta de Nath le sorprendió tanto que estuvo a punto de dejar caer el teléfono. Se llenó de valor para leerla:
¿Aburrida? Es una historia genial. Me ha encantado.
Yo también he intentado encajar muchas veces en sitios que no eran para mí y he acabado fatal, pero nunca habría sabido explicarlo de una manera tan clara sin tener que usar las palabras exactas.
He leído todo lo que has subido a blog del insti. No me habías contado que tú también publicabas cosas.
Eres un escritor increíble.
Se le incendió el rostro, bloqueó la pantalla y dejó el móvil boca abajo. Se moría de la vergüenza. Nathaniel acababa de alabar su trabajo y de alabarle a él.
El móvil vibró. Se apartó como si pudiera atacarle de repente. Vibró de nuevo.
—Sólo es un móvil —susurró. Era ridículo.
Se atrevió a recuperarlo con dedos temblorosos, desbloqueó la pantalla para poder leer:
Si te parece bien, mientras trabajas en el guión, me gustaría hacer ilustraciones sobre tus historias y subirlas al blog del insti.
O hacer algún cómic corto sobre ellas.
—¿Por qué? —murmuró mientras lo escribía.
No entendía por qué alguien tan centrado en Ladybug iba a interesarse en aquellas historias. Tampoco es que fueran espectaculares y, desde luego, no hablaban de superhéroes.
La pantalla se iluminó de nuevo al recibir otra respuesta:
Porque lo has escrito tú y porque me gustan de verdad.
Si no quieres no pasa nada. Es sólo que me gustaría poder hacerlo.
Tengo que seguir estudiando, nos vemos mañana en el insti.
No podía contestar, no se sentía digno de que alguien como Nath ilustrase sus historias, aunque se sentía tremendamente halagado y, en realidad, la idea le encantaba. Le contestó:
Nos vemos mañana. Buenas noches.
Se dejó caer sobre la cama, el móvil reposó sobre su pecho. Suspiró. Había sido muy frío, pero le daba tanta vergüenza que no sabía cómo reaccionar.
La emoción, la vergüenza y la euforia se desvanecieron de golpe. Nathaniel había entendido la historia del monstruo, pero no había sido capaz de comprender el diario de Ladybug.
—¿Tan mal explicado estaba? —preguntó en un susurro—. ¿No sonaba lo suficientemente real?
Tal vez se le daba mejor expresar las emociones tristes y plasmar el dolor que el amor. A lo mejor no estaba hecho para las emociones alegres.
—Condenados a no coincidir. Él nunca me verá y yo nunca podré decirle que estoy aquí —repitió aquella frase que había escrito en el diario de Ladybug.
Nath nunca le vería de la misma manera en que le veía a él.
Puso el móvil a cargar y se levantó de la cama. Debería secarse el pelo e irse a dormir, tenía examen a primera hora y necesitaba estar descansado.
Continuará
Notas de la autora:
¡Hola! Marc recibiendo un poco de fanart, pero sintiéndose demasiado inseguro como para que le dure la alegría mucho tiempo.
Nos leemos.
