Hola a todos, aquí les traigo una nueva historia~ Espero que os guste, los personajes de Happy Tree Friends no me pertenecen, pero si la historia que cree con ellos. Aviso que los personajes están en versión humana con rasgos de animales. También informo que le he añadido omegaverse. Se agradecen comentarios y/o sugerencias.
ADVERTENCIA: Este capítulo contiene lemon, si no es de tu agrado este tipo de yaoi, por favor no continué leyendo. Muchas gracias.
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CAPITULO 10 Un aroma dulce.
− ¿Qué? – Pregunto el peliverde desorientado empezando a sentirse afectado por las hormonas de alfa que desprendía el contrario.
− Eres un omega, Shifty. Estas teniendo tu celo…−Contesto Sniffles intentando no sucumbir, mientras alzaba en brazos al ladrón.
Le costaba procesar aquella información. Sentía que era una mera excusa y que le habría dado algún tipo de droga o afrodisiaco, pero… Sniffles no le habría hecho una jugarreta de esas, ¿Verdad? Tal vez podría tratarse de alguna otra cosa, como: ¿A algún tipo de efecto secundario a toda la medicación que tomaba? Nunca antes tuvo el celo, era imposible que fuera un omega. Sin embargo, el olor de Sniffles le comenzaba a nublar el juicio. Su deseo carnal no hacía más que incrementar y quería hacerlo con él. Era como si su propio cuerpo hubiera tomado el control y su cerebro no pudiera pensar con claridad. Pero ese pensamiento en parte le aterraba, él nunca… Hundiendo el rostro en el hombro del contrario, sin darse cuenta de todas las hormonas que en ese instante estaba soltando. Desconocía a donde le estaba llevando el científico, tal vez querría que tomara una ducha fría para calmarse, o… ¡Inhibidores! Existían esas cosas para controlar el celo, pero…no quería tomarlos. Sabía que tendían a dar efectos secundarios y con toda la medicación para la infección de su pierna… ¿Podría tomarlos como si nada? Miro de reojo al peliazul, viendo su rostro preocupado y serio…Si era él, el primero, no le desagradaba la idea de hacerlo. ¿Desde cuándo sentía esas cosas por Sniffles? Era un ladrón, los lujos de enamorarse, era algo que no podía permitirse. No obstante, ahora mismo todo aquello carecía de importancia. Quería estar con él. No pudo resistir más la tentación y en cuanto sus orejas de mapache se agacharon, poso sus labios sobre la tez pálida que desprendía ese fuerte aroma de alga, que tanto reclamaba su cuerpo. Saboreando cada centímetro de su piel con cada beso que le otorgaba. Llegando incluso a darle leves mordidas. Sus orejas se movieron con levedad al escuchar un suave gruñido por parte de Sniffles. No pensaba parar, no podía parar aunque lo intentara. Quería seguir escuchándole y unirse a él.
Desde un principio sabia los riesgos de subirlo a la habitación, Shifty era un omega en celo y él era un alfa. Aun así había estado intentando con todas sus fuerzas no caer en su instinto de oso hormiguero y de alfa. No era un animal salvaje que lo haría con cualquiera, pero el mapache… ¡No se lo estaba poniendo nada fácil! Sentir aquellos besos y mordidas sin descanso, estaban excitándole cada vez más. Ni si quiera podía controlar los gruñidos obscenos, que en vano intentaba silenciar. También el camino hacia su habitación se le estaba haciendo eterno. Y todo eso había sido ocasionado por el mapache. Por suerte, termino llegando al cuarto, tras tener cuidado con la pierna del contrario para que no diera en el marco de la puerta. Fue directo a la cama para acomodarle allí. Se veía realmente provocativo, pero se negaba rotundamente a aprovecharse de un omega. Más aun cuando este no era del todo consciente por ser su primer celo. Pero el dulce aroma que Shifty desprendía le estaba embriagando, haciéndole caer en aquel instinto básico de todo animal. Incluso sentía como su propia hombría estaba despertándose de su letargo, preparándose para ese momento. Nunca antes había llegado a tal extremo con alguien, ni si quiera se le había levantado con sus otros compañeros omegas o sus amigos como Nutty. Nunca llego a sentirse tan atraído por el olor de unas feromonas omegas como ahora. Posiblemente antes se la pasaba trabajando y concentrado en ello. Sin embargo, ahí estaba ese mapache…provocándole con besos, con leves mordidas, con su dulce aroma, con su belleza, con el brillo de sus ojos. Sin dejar de mirarle apreciando cada vez más hermosos detalles como su fino rostro… ¿Acaso existía algo más bello?
El tiempo en algunos momentos parecía dejar de existir cuando dos personas cruzaban la mirada y sus corazones se unían en un solo latido. No existía nada más, solo la persona que se encontraba enfrente. Ahora su corazón de ladrón podía comprender a que se referían esas palabras, que muchas veces vio escritas en las novelas románticas. Alzo su mano para alcanzar el rostro del científico que tuvo la osadía de robarle. Por mucho que su mente intentara recordarle las palabras que su casero le enseño: Un ladrón no podía tener el lujo de sentir amor. No podía dejar de querer expresar lo que su corazón junto con todo su ser ansiaban en ese instante, Le daba igual si eran sus hormonas, si era un omega o un beta, eso nunca le importo ni le dicto su forma de ser. Como ladrón siempre robaba todo aquello que deseaba o quería, por tanto no veía mal ceder de nuevo ante el deseo. Aunque ahora no fuera a conseguir un objeto valioso, sino mas bien algo carnal. Sin darse cuenta había terminado medio incorporándose, hasta que sus labios le permitieron robar un beso de los labios de Sniffles. Fueron unos breves segundos, que aprovecho cada milisegundo hasta que tuvo que separarse. Ante todo se negaba a ser un abusador sexual y si el científico no quería, no le obligaría. Sabía lo que era que te obligaran a hacer algo que no querías ni deseabas. Su cola de mapache se poso sobre un costado de la espalda del contrario, invitándole así a continuar.
− Sniffles…− Diciendo el nombre del peliazul con suavidad sin apartar la mirada. – Házmelo…el calor es insoportable…siento que ardo…por…−
− Yo no…− Cerrando los parpados tras interrumpir al contrario mientras intentaba aguantar. – Shifty, son tus hormonas. Es tu primer celo…pu…puedo hacerte un opresor para que se te pase y no tendrás que acostarte con alguien como yo. –
Acariciándole la mejilla apartándole un mechón de pelo del rostro. – Pero yo si quiero, Sherlock. –Intentando calmar su respiración mientras hablaba. – Se que soy….un ladrón…que posiblemente me odies…pero quiero…−
No podía creer lo que estaba oyendo, ahora tenía más preguntas en su cabeza. Pero poso su dedo índice sobre los labios del muchacho. – Esta bien, Shifty, pero luego quiero respuestas…−Acariciándole la mejilla con delicadeza, mientras se acomodaba encima suyo. − ¿Tra...? Mmm… ¿Trato? –
Sonrió complacido al escuchar ese sonido placentero de nuevo por besarle en el cuello. – Trato hecho. –
Rezaba porque el mapache no fuera de esos omegas que al principio decían que sí, pero al final se arrepentían y denunciaban para sacar dinero. Incluso vio casos en donde simulaban estar embarazados para cobrar una pensión. Pero…era Shifty, por extraño que pareciera confiaba en él. Salió de esos pensamientos al sentir una descarga de placer recorriéndole su cuerpo por completo, emitiendo un gruñido placentero. El peliverde estaba masajeando su oreja de oso hormiguero con los dientes, de una forma muy excitante. Logrando estimularle como nunca antes había sentido. El dulce aroma de Shifty, junto con las acaricias de esas habilidosas manos recorriéndole la espalda, le hacían sentirse en el paraíso. Nunca había tenido relaciones sexuales con un omega en celo, pero empezaba a entender lo que decían los otros alfas de su trabajo, además puede que fueran imaginaciones o el calor del momento, pero sentía que el contrario era esa persona destinada. Sin darse cuenta, en un solo parpadeo, acabo bocarriba con su ayudante encima, quien le estaba otorgando besos y acaricias por todo el cuerpo, incluso sintió alguna que otra mordida. ¿De verdad era la primera vez de Shifty? No podía dejar de mirar al peliverde, se notaba que era el tipo de omega que le gustaba llevar las riendas. Mas no espero sentir la cálida y húmeda lengua del mapache sobre su entrepierna. A pesar de hacerlo por encima de la tela, le fue imposible silenciar el gemido que escapo de sus labios. Algo que pareció motivar aun más al ladrón en su cometido. Llevando su mano al cabello de color verde del chico, al mismo tiempo que se incorporaba un poco para poder disfrutar de aquellas maravillosas vistas. Nunca pensó, ni si quiera llego a imaginarse, que Shifty tuviera la suficiente agilidad para desabrocharle el botón del pantalón y bajarle la cremallera con sus labios y lengua.
Cuanto más olía el embriagador aroma que desprendía Sniffles, más incrementaba aquel deseo carnal que yacía en su interior. Sonreía victorioso desde que escucho aquel gemido placentero, eso sin duda significaba que estaba haciendo un buen trabajo. Era normal estar nervioso o ser algo torpe la primera vez, al menos eso pasaba en las novelas que leía. Pero se estaba guiando por su intuición y poner en práctica aquellas cosas que leyó o vio. Notaba como la hombría del científico iba endureciendo a medida que su lengua pasaba por encima de la tela y hacia una leve presión. Tomando con sus dientes la tela de la ropa interior para así bajarla lentamente, dejando ver la hombría del peliazul. Se sorprendió al mirar el gran tamaño que esta poseía, pero no tardo mucho en volver a atenderla. Era la primera vez que hacia algo como eso, mas su lengua no dejaba de moverse desde la base hasta la punta. En donde al llegar comenzó a lamerlo de forma circular y con sutileza. Sin tardar mucho en meterse todo lo que pudo en su boca. Degustando cada milímetro mientras sus habilidosas manos estimulaban aquella imponente hombría. No tardo en sentir las manos firmes del científico sobre su cabeza, agarrándole del pelo sin llegar a tirar de este e impidiéndole apartarse. Incluso llego a notar como la cadera de este se movía levemente contra su garganta. Sus hormonas de omega seguían descontrolándose y haciéndole desear cada vez más hacerlo por primera vez. Su dulce aroma estaba inundando aquel cuarto al mismo tiempo que se mezclaba con el aroma de Sniffles.
La dulce fragancia del mapache le embriagaba cada vez más, hasta tal punto que no pudo evitar empezar a moverse contra la placentera cavidad que estaba haciéndole aquel oral. Pero su cuerpo estaba deseando más, quería tener a Shifty debajo de él siendo dominado y marcado por él. El deseo de tenerle solo para él incrementaba con cada respiración, con cada movimiento, con cada acaricia y beso. Sentía como el orgasmo se avecinaba, las olas de placer que le invadían eran más intensas. El ladrón estaba haciéndole enloquecer de placer y no solo lo pensaba por ese aroma que desprendía, o por ser un omega. Agarrando con algo más de fuerza la cabeza de su ayudante, asegurándose de que no se iba a apartar. No pasaron muchos segundos hasta que finalmente sintió una fuerte oleada de placer inundar su cuerpo y hundir su hombría en la boca del contrario para soltar toda su esencia. Al mismo tiempo, un gemido resonó en la habitación, antes de ser seguido por constantes jadeos. Esa experiencia había sido realmente gratificante.
– "Eso…ha sido…maravilloso." –
Dijo Sniffles ignorando que ese pensamiento escapo de sus labios y termino diciéndolo entre jadeos. Acaricio la mejilla del mapache con suavidad, sin apartar la mirada de aquellas hermosas esmeraldas que poseía como ojos. Le sorprendió que no pusiera cara de asco o que no escupiera su esencia. No obstante, igualmente no dudo en limpiarle con delicadeza, usando la manga de su ropa para ello. Le daba igual si esta se manchaba, aquello había sido maravilloso y cualquier cosa que pasara no iba a poder quitarle ese sentimiento cálido y de estar completo. Sin embargo, aun podía oler que el contrario seguía en su celo. Era obvio que un oral no calmaría sus hormonas, posiblemente solo habría incrementado el calor en el cuerpo del peliverde. Tomándole de la barbilla para obligarle a alzarse y poder besar de nuevo los finos labios que poseía Shifty, haciéndole perder todo uso de razón o lógica. Ya había sido demasiado benevolente con el muchacho, dejándole tener el control. Por esa sencilla razón fue que lo obligo a estar debajo suyo, Su mano le acaricio la cintura dejándole notar ese deseo que le impulsaba. Subiendo lentamente, pasando por su vientre hasta su pecho, en donde comenzó a juguetear con aquellos botones rosados. Sus orejas de oso hormiguero se movieron al escuchar un gemido proveniente de la garganta del peliverde. Era lo más hermoso que había escuchado en su vida. O eso pensaba hasta que oyó como decía su nombre tras romper aquel beso.
– Sniffles.. – Jadeando al separase para poder ver al científico con deseo. – Se gen…gentil…–
– Seré gentil. No te preocupes, Shifty. –Usando un tono de voz suave y besándole en la frente para calmarlo.
Confiaba en que el peliazul no diría nada de todo ese encuentro, e incluso que no mencionaría a nadie de que era un omega. Su corazón seguía latiendo con fuerza y acelerado. El calor que sentía dentro de su cuerpo, parecía no disminuir en lo más mínimo, deseaba poder hacerlo con el alfa que estaba frente a él, pues solo este contaba con su confianza. Aun seguía sin entender bien porque lo beso en la frente, pero si pudo percatarse que estaba tomando algo de la mesita. Mas dejo de darle importancia cuando noto como la entrepierna de Sniffles se le estaba frotando en la suya. Los gemidos no tardaron en escucharse, aquel roce le resultaba sublime y único, incluso deseaba más de aquella enorme hombría. Un sonoro gemido escapo de sus labios cuando el juego comenzó en sus pezones y tiraba levemente de ellos. Pero pronto descubrió que solo fue una simple distracción, pues pronto noto como le despojaba de su ropa e inmediatamente sintió como algo se introdujo dentro de él. Era una sensación extraña y nueva para él, aunque sabía que estaba haciendo. Era la ventaja de vivir en los barrios pobres de la ciudad. Su cadera termino moviéndose contra la de Sniffles, incrementando más aquel roce. Seguían surgiendo los gemidos de su garganta, el placer recorría cada milímetro de su cuerpo. Pero la extraña sensación de esa intromisión pronto se convirtió en una fuerte oleada de excitación, que le azoto sin piedad alguna. Eso logro que un grito de placer invadiera la habitación y sobrepasara el sonido de sus respiraciones agitadas y el sonido de la cama al moverse el uno contra el otro. No sabía que hizo el contrario, pero…quería más de eso. Sin embargo, a pesar de pedirlo, esas atenciones dejo de sentirlas. Sus ojos verdosos miraban directamente a los ojos celestes del científico.
Se veía obligado a recolocarse tras dar con el punto erógeno del mapache. Oírle gemir de esa forma…ahora entendía porque las parejas de alfa y omega, tendían a quitar los supresores. Sin apartar la mirada del ladrón Iba a hacer todo lo posible para cuidarle y hacer que esa experiencia fuera inolvidable. En unos pocos segundos tuvo que desviar la mirada para colocar en su hombría la protección que previamente tomo de la mesita. Además ya paso a colocarla en la entrada del contrario, frotándose poco a poco con esta. Su respiración agitada se mezclaba con los jadeos de aquel que ahora yacía bajo su cuerpo. El pensamiento de detenerse apareció en su mente por unos breves segundos. Si lo hacían no habría vuelta atrás y a pesar de tener la aprobación de Shifty, tenía dudas. No quería ser un aprovechado como su padrastro con su madre. Pero dejo de pensar en todo ello cuando sintió la mano del ladrón sobre su hombría haciendo que se estremeciera con levedad. Supuso que estaba comprobando que se hubiera puesto el condón. E iba a decirle que no tenía nada de qué preocuparse, cuando sintió una descarga recorrer todo su cuerpo. Se estremeció por completo en cuanto la punta de su hombría invadió el interior de su ayudante. Nuevamente Shifty había tomado la iniciativa dejando las cosas claras al meterle la hombría dentro de él. Dejo que su boca emitiera aquel sonido de gozo. Ese interior era húmedo, cálido, le apretaba notándose que era su primera vez, pero…eso lo hacía perfecto. Su cuerpo por si solo se movió y lentamente iba profanando aun más en ese placentero interior del omega. Se apropio por completo de este cuando por fin metió toda su hombría o casi toda. No había dejado de escuchar los gemidos de Shifty y de prestarle atención a cada una de sus acciones. Su hombría no era precisamente pequeña y no quería desgarrarle. Mas en el rostro del muchacho solo pudo ver el reflejo del placer y de la lujuria. Pudo percatarse de las lágrimas que se acumulaban en aquellos hermosos ojos verdes como esmeraldas.
– Shifty…–Llamándole antes de besarle en ambos ojos para recoger las lagrimas que amenazaban con salir. – Avísame cuando estés acostumbrado a mí…–
Seguía sintiéndose extraño pero al mismo tiempo estaba jadeando de placer, intentando recuperar el aliento. –Sniffles…bésame…–
No sabía como responder a eso, no esperaba que le dijera algo así. Las palabras parecieron abandonarle nuevamente. Había sido tan hermoso escuchar como le pedía un beso. Pero sabía que el ladrón siempre terminaba saliéndose con la suya y que era impaciente. Sintiendo como le abrazaba por el cuello, siendo usado de apoyo para que se pudiera incorporar un poco mientras sus cuerpos estaban unidos. Estaba absorto ante su belleza. Su corazón latía con más fuerza y cuando por fin sus labios se juntaron, volvió aquel beso mucho más profundo y apasionado. Sus manos no tardaron en desabotonarle la parte de arriba del pijama, quitándoselo para así poder admirar aquel hermoso cuerpo. Pero incluso él mismo tuvo que quitarse la parte de arriba ante el calor del momento. Tras aquel proceso, vilmente su cuerpo lo traiciono, movido por el placer y el sentimiento cálido que le invadía con cada latido. Empezó a mover su cadera, saliendo y entrando del omega, arremetiendo contra el interior de este. Disfrutando de cada vaivén de su cadera. Volvio a tumbar al peliverde aprovechando aquel beso, hasta que finalmente tuvo que volverse a separar para tomar una bocanada de aire y poder continuar con ese acto de amor. Sus lenguas danzaban, explorando cada rincón de la boca del mapache. Un pequeño hilo de saliva los mantenía unidos cuando volvieron a separarse. Ver a Shifty sumergiéndose cada vez más en el placer y escuchar esa dulce voz emitiendo esos gemidos sin descanso, lo hacían perfecto. Sus orejas de oso hormiguero estaban levemente agachadas, concentrado en darle a su omega todo cuanto necesitara para hacer que el celo se le pasara. Además estaban atentas a esos gemidos placenteros, queriéndole dar de nuevo en ese punto erógeno que encontró con su mano. Termino tomando las piernas del peliverde por los tobillos, para así alzarlas un poco. Aquello ocasiono que las embestidas fueran mucho más profundas. Evitaba que el cuerpo del omega se moviera, mientras que poco a poco el ritmo de sus caderas fue incrementando. Disfrutando de las vistas que tenía enfrente suyo, al ver como su ayudante se retorcía de placer.
Estaba siendo más bueno de lo que pensó. Su cintura se movía junto con la de Sniffles al desear que llegara mucho más adentro. Podía oler como sus hormonas y las del alfa se habían mezclado, haciendo un aroma embriagador y delicioso. Sus orejas de mapache podían escuchar claramente el chapoteo de sus cuerpos cada vez que chocaban en una embestida. Iba a enloquecer con todas esas oleadas de placer azotando su cuerpo sin piedad. Sin embargo, notaba también como algo se avecinaba e iba a ser liberado pronto. Una de sus manos se aferro a un lado de la almohada mientras que la otra se sujetaba a las sabanas. Las embestidas estaban volviéndose mucho más rápidas y profundas. Fue entonces cuando una de ellas le dio en aquel punto erógeno, haciéndole gritar de puro placer. Su espalda se arqueo por completo y su cuerpo sintió como caía ante ese clímax. El orgasmo fue intenso y duradero, pero no había calmado su primer celo y a pesar de que su interior se apretara, atrapando la vigorosa hombría del científico. Necesitaba apaciguar aquel intenso calor, además sabia que el peliazul no se había venido. Como todo buen alfa, estaba dispuesto a darle más, o eso esperaba porque no quería que se detuviera. Mirándole suplicante con sus orejas de mapache caídas y jadeando constantemente. Llevo una de sus manos a un brazo del contrario, logrando al poco mover de nuevo su cadera. Esperaba que así su amante entendiera que estaba dispuesto a otra ronda… ¿Amante?...
En sus oídos aun sonaba aquel gemido de placer proveniente de Shifty, notando como su hombría incremento un poco de grosor ante eso. No podía apartar la mirada del muchacho, había sido tan sensual ver como tenía ese orgasmo. Pero era consciente de que eso no era suficiente para un celo tan intenso como lo estaba teniendo el contrario. Su cuerpo se volvió a estremecer ante el movimiento de cadera del peliverde. "Impaciente" pensó, mas no tardo en comenzar a moverse contra este nuevamente. Decidió cambiar un poco la postura, haciendo que Shifty girase un poco su cuerpo al mismo tiempo que alzaba una de las piernas del muchacho. Ahora iba a poder seguir dándole en ese punto erógeno. Iba hacer todo lo posible para satisfacerle y continuaría haciéndole el amor hasta que el chico estuviera satisfecho. EL crujir de la cama ante el movimiento de sus cuerpos unidos, junto con los gemidos del ladrón y sus propios jadeos, estaban excitándole cada vez más. Besándole por la pierna aprovechando que tuvo que alzarla más para esa postura. No tardo en notar la mirada de su ayudante, sonriendo de lado conteniéndose en dejarle alguna que otra marca, aprovechando que seguía besándole. De nuevo sus oídos pudieron escuchar un gemido de puro placer, era ahí donde estaba su punto erógeno. Volviendo a seguir dándole una vez más de forma continua, haciendo que sus cuerpos sonaran cada vez más al chocar el uno contra el otro. Mas el deseo de besarlo de nuevo apareció. No sabía que tenía el mapache pero no quería dejar de besar sus finos labios. Sin embargo, en esa postura resultaba imposible, tenía que armarse de paciencia para volver a sentir esos labios que tanto deseaba. Pero su impaciencia crecía a medida que los segundos pasaban, no tardo mucho en incrementar la velocidad de sus estocadas. Los gemidos de Shifty cada vez eran más constantes, tanto que podía apreciar como ya casi no tenía tiempo de jadear. Sus cuerpos seguían sonando al chocar, escuchándose como una especie de chapoteo debido a la humedad del cuerpo del contrario. Un pequeño brillo en la piel del peliverde capto su atención, ahora podía apreciar que ese brillo perlado era debido a que estaba sudando, incluso él mismo. Pero eso no le detuvo ni le hizo sentir asco.
– Sniffles….aaah…pa…aah…para…–Dijo Shifty ante la oleada de placer que no paraba de sentir. –Voy a….mmm….venirme…aaah…si sigues…así. –
– Hazlo…Shifty. –Respondiéndole entre jadeos. –No te contengas. –
Sabia que su ayudante estaba intentando aguantarse en venirse, estaba siendo la segunda ronda y posiblemente el celo le estaba haciendo querer más. Pero que un omega intentara aguantarse en su primer celo, no era bueno. Sin dudarlo llevo una de sus manos directamente a la hombría del ladrón para rápidamente comenzar a estimularlo como era debido. Sus orejas de oso hormiguero se alzaron un poco al escuchar de nuevo un grito de placer del contrario. También podía apreciar como el cuerpo del muchacho temblaba y se retorcía debajo suyo. Lucia tan erótico y hermoso en ese momento. Intentaba que las últimas estocadas estuvieran dándole en aquel punto erógeno. Era consciente de que el orgasmo se estaba avecinando pues el interior del omega comenzaba a apretarle cada vez más. Cada vez le costaba más moverse, pero eso no impedía que continuara. El dulce aroma de Shifty seguía invadiendo la habitación y predominaba por encima de sus propias feromonas como alfa. ¿Serian así todas las relaciones entre alfas y omegas? Sus compañeros de trabajo nunca lo habían mencionado, solo de cómo les encantaba hacerlo con su persona predestinada y todas las posturas que habían podido hacer. Pero por alguna razón sentía que lo que estaba teniendo con el mapache era algo único, hermoso…nada podía compararse con estar unido a él y formar un solo cuerpo. Sus jadeos acompañaban a los gemidos constantes de su ayudante, mientras que una pequeña gota de sudor recorría un lado de su frente. No obstante se vio obligado a mirar al muchacho al sentir que se estaba intentando incorporar. Tal vez la postura en la que se encontraban le estaba resultando incomoda, pero ahora que se estaba acercando quería colmar de besos a ese rostro sumergido en el placer. Dejo de estimular la hombría de Shifty, intentándole ayudar para saber como se quería poner.
Se negaba rotundamente a terminar, por mucho que escucho esas palabras del científico, su cuerpo seguía pidiéndole más. Pero aquel hombre…ese maldito oso hormiguero, lo estaba haciendo tan bien. Nunca imagino que algo así pudiera resultar tan placentero y pudiera disfrutar de ello. Siempre odio verlo en los callejones, siempre odio que se le acercaran, pero no Sniffles. Incorporándose con las pocas energías que le quedaban, agradeciendo que finalmente el peliazul le ayudara. Tuvo que sacar de su interior por unos segundos la hombría del contrario, para así cambiar de postura. Alzo sus brazos para rodear el cuello del alfa, sin apartar la mirada de esos hermosos ojos azules. Su rostro se fue acercando al del científico, al mismo tiempo que se recolocaba. Sus labios no tardaron en rozarse, con picardía lamio el labio superior de su amante antes de morderlo y finalmente pasar a besarlo apasionadamente. Sus lenguas se reencontraron, nuevamente podía saborearle. Pero su intención con aquel beso, fue silenciar su propio gemido al meter de nuevo en su interior aquella vigorosa hombría. Se sorprendió el no tener que esperar para acostumbrarse de nuevo a ella, por lo que no tardo mucho en comenzar a moverse. Ni si quiera sentía el dolor de su herida. Solo podía mirar aquellos ojos azulados y ahora que llevaba las riendas, fue dejando que poco a poco el placer le fuera inundando. Con cada cabalgada se aseguraba que ese miembro masculino entrara por completo, dando en ese punto exacto que tanto hacia estremecer a su cuerpo. No tardo en sentir como de nuevo el científico estaba usando la mano para estimularle. Las oleadas de placer que azotaban su cuerpo sin piedad alguna se estaban volviendo más constantes. Y en ellas se anunciaba aquel orgasmo que había intentado retener, pero que finalmente todo tenía que llegar a su fin. Apoyando la frente junto con la del peliazul segundos antes de sentir como ese clímax terminaba por invadir su cuerpo. Su espalda se había arqueado al mismo tiempo que gritaba de placer el nombre del contrario. Un grito que inundo toda la habitación mientras sentía como Sniffles también se venía. Pero tras unos breves segundos el cansancio termino asolándole. Ahora entendía que aquel deseo de sentir más, no era porque quisiera tener más rondas sino porque buscaba ese clímax. Jadeaba con fuerza a medida que lentamente sus parpados se cerraban. Sin poder evitarlo termino sucumbiendo al agotamiento, no sin antes escapar de sus labios en un leve murmuro: "Sniffles…"
Era la primera vez que sentía como se formaba un nudo en su hombría impidiéndole de ese modo el salir del interior de Shifty. Sus jadeos intentaban regularizar su respiración agitada. En cambio su mente intentaba ser más consciente de lo que acababa de pasar. Incluso aun podía notar como si esencia salía para llenar por completo al mapache. Daba gracias de haberse podido contener y no haber mordido al ladrón. No quería que este se vinculara con una persona que no amara. Apoyando su espalda en el respaldo de la cama tras juntar varias almohadas, algo le decía que no iba a poderse mover en un tiempo. El cuerpo de Shifty encima suyo, durmiendo con esa respiración tan tranquila, le hizo mostrar una cálida sonrisa. Era también su primera vez en ese tipo de situaciones y…le gustaba. Podía oler el aroma del muchacho, sentir su respiración, la suavidad de su piel sobre la suya, incluso como la cola de mapache se apegaba a sus cuerpos unidos como si no quisiera derramar ni una sola gota. Lentamente comenzó a acariciarle la espalda, deleitándose con esa textura en las yemas de sus dedos. Teniendo la osadía de darle un suave beso en la cabeza, intentaría velar por sus sueños. Ahora que los superhéroes de la ciudad habían dicho que Shifty no era el ladrón seguramente el malhechor que lo hizo haría su próximo movimiento. Seguía preocupándole el que hubiera alguien llamado "King of criminals" y que este representara al mayor de los villanos. Salió de esos pensamientos al sentir como el mapache temblaba con levedad. No dudo en tomar las sabanas de la cama, tapando así sus cuerpos. Mañana seria un nuevo día y debían de estar preparados para cualquier cosa. Besándole de nuevo en la cabeza a su ayudante sin dejar de abrazarle de manera protectora.
– Prometo cuidar de ti, Shifty…ten dulces sueños.
En la oscuridad de la noche que reinaba en la ciudad, aquella silueta de las sombras resurgía. Colándose en el museo de forma escurridiza tras deshacerse de los guardias nocturnos. Sus pasos resonaban en aquel lugar donde el silencio reinaba y solo la mirada de viejas momias, de pinturas y esculturas eran testigos de su plan. Un desafío en el cual ni si quiera "King of criminals" sería capaz de superar. Delicadamente puso las joyas del faraón en el lugar que le correspondía, iban a ser la carnada perfecta.
– Nos volveremos a ver muy pronto, pequeñas. No dejare que ese mediocre se os lleve.
Beso con gentileza la piedra preciosa más grande que había en aquella joya, antes de marcharse de ese lugar. No sin antes encender aquellos laser de luz roja, cualquiera que intentara pasar de frente seria rebanado como simple pan de molde.
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Notas de Shifty Braginski (Autor):
¿Habrá cambiado la relación de Sniffles y Shifty?¿Qué ocurrirá a continuación?¿Cual es el nuevo desafío que preparo ese malhechor?¿Nuestros protagonistas podrán lograr atraparlo?
Espero que les este gustando la historia, muchas gracias por leer.
Como he mencionado con anterioridad, no me pertenecen los personajes de Happy Tree Friends, pero si la historia que cree con ellos.
