Podía sentir mi cuerpo reposar en una superficie fría, misma superficie que llenaba mis oídos con el suave retumbar de la caminata de los transeúntes, aquel ruido activó mis sentidos y generó en mí una necesidad por levantarme.

Mis ojos tardaron un poco en acostumbrarse a la luz solar, pero cuando lo hicieron, descubrí la curiosa situación en la que me encontraba.

Personas con cabelleras de colores variopintos, algunos con orejas o cola de animal, un grupo muy diverso de seres que encontrarías en una novela de fantasía.

Todo esto me confundió profundamente, no le encontraba sentido a mi repentino encuentro con este panorama sacado de un anime isekai cliché.

En mi ligera desesperación, comencé a recapitular los eventos previos a esto en mi cabeza.

«Salí a la calle para comprar algo, cuando lo conseguí me compré un poco de comida, empecé a caminar a casa, me encontré con ella… Y luego…»

— Morí…

La fría realidad llegó a mi cabeza, recordé el momento en el que toqué el duro final de mi vida gracias a un golpe en la cabeza, recordé mi encuentro con la diosa de cabello plateado, junto al bizarro deber que me había encomendado mientras me mantenía drogado.

Comencé a temblar, la información me golpeaba sin piedad alguna: había sido víctima de un asesinato, y por eso, la vida que tuve la intención arreglar, había terminado. Mi madre, mi padre, mi hermano, todos ellos quedaron atrás de manera repentina debido a mi propia estupidez y debilidad.

Naturalmente, reaccioné de la forma en la que cualquier adulto razonable de 20 años reaccionaría ante esta revelación.

—¡...aaaaaAAAAAAAAAAAAAHH!

Grité.

Grité, con todas mi fuerzas, irrumpiendo con la vida de los pobres civiles del lugar y deteniendo los pasos a cualquier persona que haya sufrido la desdicha de pasar junto a mí.

Vacié mis pulmones con aquel poderoso grito y me tomé unos segundos para retomar el aliento mientras soltaba mi cabeza. Cuando recobré el mínimo de consciencia, caí en cuenta de que había llamado la suficiente atención para traer un grupo pequeño que se dedicó a rodearme.

"¡Mira, mami, un drogadicto!"

«¿Disculpa?»

"Candy… N-No digas eso del… del…"

Haciendo un análisis un poco más profundo, parecía que las personas llevaban un aura con más hostilidad y miedo que confusión o algo similar.

" …Probablemente sea un vagabundo, y su cabello está así por su situación precaria, pobre"

«¡¿AH?! ¿S-Se refiere al color de mi pelo…?»

Todo el mundo tomó esa teoría como verdadera y se retiró rápidamente del lugar, dejándome solo y confundido.

Pero sobre todo… deprimido.

«Vagabundo… vagabundo… supongo que no me alejo mucho de ese concepto… fui un vagabundo en mi propia casa… heh, heheh.»

— …sniff.

Será mejor que empiece a analizar opciones.

KonoSuba: New Soul.

Capítulo 1

Un bizarro camino a la redención.

Cuando ingresé a un callejón, caí en cuenta de que llevaba un pequeño bolso de cuero rodeando mi cuello por lo que, hice lo más obvio e inspeccioné su contenido.

— …No está mi teléfono, ni mi billetera, tiene sentido.

Sin embargo, sin la necesidad de explorar a profundidad el bolso, logré conseguir un grupo pequeño de tres objetos.

El primer objeto era una pequeña brújula de cristal con una aguja de obsidiana y otra de rubí, cada una apuntando en una dirección diferente.

El objeto no parecía asemejarse a una brújula normal en términos de utilidad, ya que ambas puntas se dirigían a direcciones aleatorias no relacionadas entre sí.

«Esto es lo que me dió Eris… »

Mi cuerpo tembló ligeramente ante el ferviente recuerdo de la diosa iracunda.

Tomé el segundo objeto: Una pequeña bolsa de tela negra que producía el sonido de pequeños trozos de metal chocando.

— ¿Qué son…? —abrí el saco y revisé cuidadosamente su contenido, parecía estar lleno de una especie de moneda hecha completamente de oro. Intenté determinar alguna similitud con alguna divisa en mi planeta natal, pero no encontraba ninguna coincidencia con algo que conociera—. Ha de ser la moneda de este mundo.

«…Wow, gracias, capitán obvio»

Cuando me acerqué a la moneda, parecía tener una inscripción tallada en el borde. Logré distinguir la frase "Confiamos nuestras vidas y riquezas a la Todopoderosa diosa Eris".

«Tal parece que las personas aquí son muy devotas a ella… Un segundo, ¿cómo pude identificar lo que decía?»

La inscripción estaba en un idioma extraño, más inusual que cualquier escritura japonesa.

Aún así, lograba comprenderla perfectamente, como si esta extraña forma de escritura hubiera sido parte de mi educación desde la etapa más temprana de mi vida.

— Hm… eso me hace querer comprobar algo, pero mejor lo dejo para más tarde.

Acabé mi pequeña exploración con el último objeto disponible.

«¿Y esto es…?»

Era una tarjeta, su tamaño era similar a la de una carta de Pokémon, solo que un poco más grande y gruesa. Tenía un color madera claro con borde oscuro y decorados color dorado.

Estaba completamente vacía, no tenía ninguna letra, ni siquiera en el lenguaje de este mundo. Solo era una carta en blanco.

— Veré lo que hace luego… por ahora, solo puedo pensar en qué acción debo tomar de ahora en adelante… —rasqué mi nuca de forma nerviosa, era la primera vez en la que realmente estaba solo

«A duras penas podía cuidarme con la ayuda de mis padres, me da miedo pensar en que haré ahora que estaré por mi mismo.»

Me rasqué la quijada y comencé a idear mi siguiente movimiento.

¿Qué se hacen en los típicos isekais cuando esto sucede?

— Hm… ¡Lo tengo! —exclamé, golpeando la palma de mi mano como un pequeño intento de motivarme.

Me puse de pie, desempolvé mi ropa y caminé a la avenida con el único propósito de chocarme con alguien.

La conmoción por mi llegada parecía haberse disipado, así que, caminé a la persona que se veía más confiable: Una chica bajita de cabello rosado y ojos violeta, con un vestido marrón oscuro y con una canasta colgada en el brazo.

Ejem… discul-

"¡Eek! ¡El drogadicto!"

— ¡...! —Me tomó desprevenido escuchar tan pronto el extraño apodo que me pusieron las personas.

«Parece que los rumores se expanden rápido en este pueblucho.»

Ignorando el insulto, caí en cuenta sobre la confirmación respecto a lo que sospechaba gracias a tan pequeña interacción con la dama.

«Entiendo perfectamente lo que dice.»

Decidí aprovechar mi entendimiento inmediato del lenguaje de este mundo para conseguir la información necesaria.

— Disculpe mi intromisión, pero necesito preguntar algo corto.

"¡¿M-M-Me vas a asaltar?! ¡¿A plena luz del día?!" farfulló mientras temblaba ligeramente, sus ojos no paraban de ver a las personas alrededor, esperando que alguien la ayudara.

— N-No soy ningún drogadicto… verá, fue una confusión —esperé unos segundos, cuando la señora parecía haberse calmado un poco, seguí hablando—. Uhm… Bueno, nunca he probado ninguna droga y… uh, bueno, no planeo hacerlo tampoco… y… eso, eso no es bueno… osea, no que no planee tomar drogas… las- las drogas no son buenas… y-

"... La verdad, estoy empezando a preferir que me asaltes, ¿quieres un poco de dinero? No me molestaría pagar un poco por salir de esta situación" reemplazando el miedo de hace un momento, el rostro de la señora reflejaba pena ajena. Luego, comenzó a rebuscar en su canasta, para sacar una pequeña bolsita marrón, metiendo su mano en ella.

— E-Eh- No, disculpe, eso-

"Ten, comprate algo lindo, ¿quieres?" me extendió un puñado decente de monedas y siguió con su camino.

— … Esto no está saliendo como quiero.

Luego de tan atroz escena, retrocedí de vuelta al callejón y esperé oculto en una esquina a que todas las personas que estaban en el lugar siguieran su camino, dándome la oportunidad de interactuar con individuos que desconocen en su totalidad mi existencia… o al menos, ese es el plan.

«Un nuevo inicio… Más o menos.»

Después de que un tiempo había pasado, me acerqué a una mujer robusta, de piel ligeramente morena, con músculos prominentes y una altura que la hacía destacar de entre la multitud. Llevaba una pechera metálica y un casco de hierro que cubría su corto cabello plateado.

«Probablemente sea un suicidio elegirla a ella de todas las personas, pero, siento que aún no estoy mentalmente preparado para acercarme a una chica neko.»

— Disculpe, señori-

"¿Qué quieres?" la mujer volteó su mirada hacía mí, sus ojos esmeralda oscuro denotaban cierto grado de incomodidad y molestia.

Pero no retrocedí, estaba preparado para esa respuesta, pues era el clásico cliché de una chica ruda.

— Ehm… Bueno, sabe… —A pesar de la preparación, tal parece que siempre me será complicado interactuar con una mujer— ¿S-Sabe dónde está el gremio de aventureros?

"...¿Huh?"

Ella respondió inclinando su cabeza.

"¿Gremio de aventureros?" preguntó con curiosidad "¿Me dices que no puedes ver el edificio enorme de allá?"

Extendió su mano y señaló a un edificio de madera enorme que estaba no muy lejos de ahí.

«Oh, claro… debería haber revisado mis alrededores antes de molestar a alguien.»

— Heh… Heheh, bueno, perdone las molestias. Me retiro —debido al nerviosismo hice una típica inclinación japonesa… para milisegundos después arrepentirme al pensar que algo como eso podría verse raro en un mundo paralelo. Así que, apresuré el paso y empecé mi camino al gremio.

"¿Hm…? ¡Oye!"

Cuando escuché el grito me detuve en seco, regresé a ver a la mujer que parecía estar guardando una pregunta importante.

"Puedo saber… ¿Tu nombre?"

— Uh… ¿m-mi nombre? —titubeé ante la pregunta, pero no me sentí en posición de ignorarla—. Ka-... Kazuma Satō… ¿Por qué…? —la mujer pareció sorprenderse con mi respuesta, se tomó la quijada y, luego de meditar unos segundos, se acercó a mí e hizo una inclinación perfecta de 90 grados que dejaría celoso a cualquier japonés de vuelta en mi tierra natal.

"Vaya, de verdad, disculpe mi agresividad de hace un rato."

Me quedé estupefacto, no tenía nada en mi manual mental que me describiera que ruta de acción tomar ante la situación, el cambio de hace un momento era… desconcertante por decirlo menos.

Sin embargo, como joven adicto a la cultura de internet que soy, ví la oportunidad de aplicar una frase popular entre la gente que frecuentaba los videos de creepypastas.

«No le daré importancia.»

— N-No hay ningún problema…

"No, te lo digo en serio… Suelo dejarme llevar por mis emociones. Ja, ja, ja."

Ella tomó una postura más recta y comenzó a rascarse la parte de atrás de la cabeza, mostrando una adorable sonrisa que contrastaba con el resto de su cuerpo y su armadura.

— Heh… Heheh… —empecé a reírme con nerviosismo.

«Oh vamos, ¿es en serio…? Hm… Mi corazón está palpitando fuerte, ¡detente! ¡Solo está siendo amable contigo!»

"Vaya, se ve que eres un joven prometedor, nadie se me acercaría a pedirme indicaciones de forma tan audaz, considerando mi armadura y eso…."

Después de soltar esas palabras, ella se inclinó ligeramente y acarició mi cabello con su guantelete de metal. El sentimiento era ligeramente doloroso, pero podía sentir mi cara enrojecer furiosamente, esta mujer cambió de actitud y se volvió tan amable…

«¿Le molestaría si la llamo Onee-san?»

"Vas a hacerte aventurero, ¿verdad?"

— P-Parece que soy predecible… bueno, ese es mi plan, sí. Bueno… eso creo.

"¿Qué quieres decir con "eso creo"? necesitas más convicción para sobrevivir en este mundo, sabes."

— U-Uhm… ¡s-sí! ¡Q-Quiero ser aventurero!

"¡Así se habla! ¡Bien…! Un segundo, no eres de aquí, ¿verdad? ¿Tienes eris para pagar el registro en el Gremio?"

— ¿E-Eris…? —no entendía a qué se refería, eris es la diosa de hace un rato, así que no entien- —-. ¡Ah! ¡¿T-Te refieres a esto?! —cuestioné, sacando la bolsa negra de mi bolsillo.

— Hm… A juzgar por su tamaño, asumiré que eso servirá. Déjame guiarte al gremio, ¿te parece? —la mujer extendió su palma abierta y soltó una sonrisa—. Mi nombre es Aura, por cierto.

Miré su mano por unos segundos.

«¿S-Se supone que debo tomarla…?»

Me sentí un poco inseguro, sería la primera vez que tocara la mano de una mujer en mucho tiempo, sentí como mi cuerpo aumentaba de temperatura y mis manos temblaban de la ansiedad.

Pero, con el poco coraje que me quedaba, extendí mi brazo hacia Aura… y ella rodeó mi mano con la suya de forma inesperada.

— ¡Eek!

— No te preocupes, no muerdo… Por ahora —ella soltó un corto guiño, antes de empezar a arrastrarme en dirección al Gremio.

— …

«¿Será el inicio de mi fase popular?» ante ese pensamiento, mis labios se curvaron, formando una sonrisa.

Guiado por la mano gentil de esta mujer, llegamos a la plaza principal de la ciudad, varios puestos de comida junto a niños jugando decoraban el lugar, soltando un pequeño sentimiento de felicidad en mí.

Presté atención a algo en especifico, un cartel de madera gigante que contenía lo que parecía ser el nombre de el pueblo.

"Pueblo de Axel, Reino de Belzerg.

̷Cr̷e̷a̷d̷o̷r̷ ̷d̷e̷ ̷l̷e̷y̷e̷n̷d̷a̷s̷, nido de ̷h̷é̷r̷o̷e̷s̷."

Me pareció extraño que parte del mensaje estuviera tachado, pero cuando ví un niño pequeño pintando algo, asumí que era un pequeño proyecto artístico personal para demostrar su amor por el lugar.

Sin embargo, cuando me volteó a ver, pude observar el mensaje que el chico, cuya edad no pasaba de los 8 años, había escrito.

"Escoria alienígena."

"Basura arrogante."

«¿Huh…?»

El chico soltó un escupitajo en mi dirección y salió corriendo en el momento en el que guardias con armaduras blancas aparecieron para reprenderlo.

Mis ojos quedaron como platos, la escena que se desenvolvió enfrente mío era surrealista en muchos aspectos y me dejó con más preguntas que ganas de vivir.

— Y aquí estamos —dirigí mi atención de vuelta a Aura, intentando empujar el momento a lo más profundo de mi subconsciente.

— Wow… Es un gran gremio para… un pueblo que parecía pequeño.

— Es la única parte "resaltante" de Axel.

El gremio ocupaba media cuadra, era un establecimiento grande de dos pisos, con paredes de piedra pulida decoradas torpemente con lo que parecían ser piedras preciosas. Con puertas enormes de madera de roble oscuro, junto a suaves decorados en los bordes con un material similar al marfil.

En la entrada había varias armas y armaduras en exhibición, algunas tenían inscripciones en japonés describiendo al dueño original. La que más se destacaba era una enorme lanza dorada con mango de plata que decía "Kazuma Satō", junto a una frase debajo que recitaba:

"Monumento al Caballero Blanco, por su sacrificio, Belzerg se mantiene eterno."

«Sería sorprendente, si no fuera porque es un nombre y apellido bastante común en Japón… y porque esa frase parece ser calcada de un videojuego.»

Sin tomar mi mano, Aura mostró su rostro enfrente mío, esbozando una enorme y cálida sonrisa.

— Según escuché, ese sujeto se llamaba igual que tú. Debe ser el destino, ¿no? —mencionó con un tono halagador.

Mis labios se curvaron ligeramente antes de responder.

— ...Tal vez lo es. Ja, jaja…

— Creo que debemos entrar —-asentí a sus palabras—... Uhm, c-creo que deberías… —-la tomboy señaló con su mirada a nuestras manos aún entrelazadas.

Cuando abrimos las enormes puertas de abedul, encontré por segunda vez una escena calcada de alguna novela ligera isekai de mi mundo natal.

Un grupo prominente de aventureros conversaban juntos, algunos de ellos llevaban armaduras pesadas que prometían dureza, y otros se conformaban con telas ligeras, preparadas para ataques rápidos o escapes fugaces.

La gente sonreía y compartía felizmente, comiendo felizmente trozos de carne cuyo origen verdadero desconocía. Solté una corta expresión que se podía describir como estúpida al proyectar una vida aquí, alejándome de mi etapa de NEET.

Miré a Aura unos segundos.

Mi estómago se retorció un poco mientras mi corazón palpitaba con expectativa, sentí un impulso de confianza en todo esto, por lo que, empecé a caminar en dirección al mostrador del gremio.

Sin embargo… Parecía que el mismo ambiente cortó de golpe todos estos pensamientos esperanzadores, reemplazandolos con incertidumbre.

Podía sentir la mirada de todos posándose en mí, el gremio que hace unos segundos estaba resonando de risas y charlas amistosas de aventureros, de repente se mostró sumido en el silencio.

No pude evitar sentirme algo nervioso, la gente parecía verme con cierto grado de desprecio, era escalofriante.

— E-Ehm…

"Tenía que venir otro más, huh" dijo un aventurero, mientras tomaba un sorbo de lo que parecía ser cerveza.

— ¿Eh? —podía sentir como mi pecho se encogía ante el comentario.

"…"

«O-Ok… no te asustes…»

Los aventureros comenzaron a susurrar entre ellos, cubriendo sus bocas en un intento de no dejarme leer sus labios… probablemente no saben que no poseo tal habilidad.

«¡Es claro que la gente de este lugar tiene un problema!»

Comencé a reconsiderar, tal vez venir aquí cuando el lugar esté menos vacío sería la mejor idea. El hecho de que todo el mundo apretara el agarre en sus armas me ayudaba a pensar con claridad.

Aún con miedo, retomé mi camino al ver que realmente no podía idear otro plan, escuchando el crujido de la madera sonar con cada paso, cada mínimo sonido era captado y analizado cuidadosamente por los comensales del lugar.

"Hey" dí un pequeño salto al escuchar a un hombre hablar.

— …¿A-Ah?

En las sombras se ocultaba un hombre que parecía ser bastante alto, su rostro completo estaba cubierto en la oscuridad y no podía distinguir de forma correcta su expresión o intenciones, la frialdad en su voz tampoco ayudaban.

"...Bienvenido a las puertas del infierno" mencionó el hombre.

«¿De que está habla-?»

— ¡HAH! —sentí como alguien me jalaba desde atrás, sacándome del rango de lo que parecía ser un hacha; arma la cual, parecía había sido soltada por el hombre misterioso con la intención de lastimarme..

"Heh… heheh…" aún en la oscuridad, el hombre soltó una carcajada mientras me veía aterrado.

En menos de dos segundos, todo el gremio retumbó por las poderosas carcajadas de las personas ahí, tomé dos pasos atrás mientras veía la escena enfrente de mí.

Los recuerdos llegaban, un pasado que quise olvidar volvía de golpe, causando en mí un sentimiento de falta de aire, como si todo el mundo se estuviera empezando a torcer lentamente por el exceso de ruido a mi alrededor.

Antes de todo pudiera escalar más, mi atención regresó a lo que me había jalado lejos del ataque; Aura sostenía la capucha de mi hoodie mientras disparaba dagas con la mirada en dirección a todo el Gremio.

Lentamente, todo el mundo comenzó a guardar silencio.

"...A-Aura, no puedes estar hablando en se-..." alguien intentó objetar, pero el resultado fue el mismo, sus palabras fueron cortadas por la poderosa aura de… Aura.

— No les prestes atención —ella me tomó del hombro y acercó su rostro a mí—, no es momento de que pienses eso.

La calidez en sus palabras me calmaron lentamente, en menos de unos minutos, los aventureros estaban de nuevo con sus propios asuntos.

Le devolví la sonrisa y susurré un pequeño "gracias". Manteniéndome junto a la tomboy y arrastrando cualquier conflicto externo lejos de mi tren de pensamiento, continué mi camino a la recepción del gremio.

Luego de dar un par de pasos, llegamos donde había una mujer madura de cabello rizado color amarillo con un moño rojo sosteniendo una cola de caballo, sus ojos eran grandes y de color marrón oscuro. Llevaba un atuendo color blanco cuya talla parecía aguantar con mucho esfuerzo el tamaño de sus pecho-

— ¡Wauch! —recibí un golpe suave en el costado.

«Tal parece que le molestó saber a donde veía… ¿rivalidad femenina?»

Tch… Ten un poco de decencia —me reprochó entre dientes—. Lo lamento señorita Crista, vine junto a este chico a hacer un registro de aventurero.

Cuando miré la expresión de la mujer, parecía algo confusa y nerviosa mientras se negaba a hacer un contacto visual real conmigo.

— P-Por supuesto… ehm, puedes acercar tu mano a esta esfera —ella me indicó un cristal redondo color rojizo rodeado de varios aros de plata que servían de soporte.

Sin embargo, había un pequeño detalle que parecía extraño en todo esto.

— ¿Huh? ¿No debo pagar un regis-?

— ¡No es necesario! N-No lo es… si… —Crista jugaba con sus rizos en lo que parecía un torpe intento de aclarar su mente.

Escuché a un par de personas detrás mío reprochar por la decisión.

«E-Esto es extraño… desprendo un aura inusual para la gente de este lugar, incluso la recepcionista me ofrece el registro gratis… ¡¿se habrá esparcido la noticia de "el drogadicto"?!»

Sin darle más vueltas a todo y motivado a salir de ahí lo más rápido posible, puse mi mano en la esfera, esta empezó a brillar inmediatamente. Sentí una extraña energía recorrer mi cuerpo de pies a cabeza, acariciando mis nervios y recorriendo mi sangre al mismo tiempo.

Luego de unos segundos con este sentimiento, la rubia extendió su mano en mi dirección, sosteniendo una pequeña tarjeta dorada.

— Huh… gracias —tomé la tarjeta y Crista retrajo su mano de inmediato.

Cuando quise su reacción, caí en cuenta del peso en mi mano; tal parece que no era solo su color, sino que la tarjeta en su totalidad estaba hecha de oro.

— Hm… —comencé a hacer un análisis superficial, parecía ser bastante básica en términos de información, mostrando estadísticas de la misma forma en la que lo haría un RPG para principiantes.

Realmente no sabía cómo funcionaban los números de este mundo, así que no sabía si mis estadísticas eran altas, bajas o promedio…

— Hey, déjame ver eso —la chica de pelo plateado jaló con fuerza la tarjeta de mis manos—, hm… ¡¿huh?! —Luego de ojear superficialmente la tarjeta, Aura la tomó con sorpresa en sus ojos.

Comenzó a revisar distintos ángulos en búsqueda de alguna irregularidad… mientras yo me mantenía escéptico a lo que sucedía.

— ¿E-Eh? ¿S-Sucede algo? —cuestioné, desesperado por entender la extraña forma de actuar de la tomboy.

— Heh… heheh… disculpe, creo que hay un error —Aura soltó una sonrisa falsa mientras le hablaba a la recepcionista.

— D-Disculpe, n-no es posible que haya un error, la esfera tiene una tasa de fallo de 0%...

— ¿Crees que vas a engañarme por usar números? La trucaste, ¡¿no?! —la oji esmeralda tomó del cuello a la mujer y la sacudió agresivamente.

— ¡H-Hey! ¡¿Qué haces?! —intenté meter mis manos entre ellas para separarlas, pero parecía ser en vano, la fuerza de Aura era muy superior.

— ¡Dime! ¡¿Qué hiciste y cómo?!

— ¡L-Lo lamento! ¡No hice nada, por favor! —suplicaba la mujer al borde del llanto.

— ¡Aura! ¡Sueltala!

— Pero… pe- es que… —empezó a titubear, fallando en articular una palabra—. G-Ghk… maldita sea.

Luego de que soltara su agarre, la mujer de la recepción se agarró el cuello en pánico y comenzó a retroceder fuera de nuestro alcance.

— … —la oji esmeralda hizo contacto visual conmigo—. ¡UGH! —y soltó un poderoso quejido, azotando su pie contra el suelo y saliendo furiosa del lugar, azotando la puerta detrás suyo.

— Hah… hah… —Crista se agarró el pecho, y comenzó a tomar bocanadas de aire.

— Ehm… perd- —cuando iba a empezar a disculparme, la recepcionista soltó un chillido y retrocedió fuera de mi campo de visión.

El gremio se llenó de susurros y rumores, pero el ambiente se sentía completamente diferente, con curiosidad reemplazando la hostilidad que demostraban hace un momento.

«No… No estoy entendiendo nada.»

En toda la conmoción, no ví otra opción más que ir detrás de ella, después de todo, se llevó mi tarjeta.

Ignorando aventureros que se reían en voz baja de mí, tomé carrera y salí del gremio, observando mis alrededores en búsqueda de la dirección en la que Aura se había ido.

No había pasado mucho tiempo, por lo que, pude distinguir entre la multitud a la mujer alta de cabellera plateada.

— ¡A-Aura! —llamé, deteniendo sus pasos.

El tránsito de las personas a mi alrededor no se detuvo, pero entre nosotros parecía que cada segundo eran horas, su mirada parecía evitar con fuerza el verme. Mi corazón bombeaba, extrañado y confundido, temiendo que haya causado que ella me odiara o algo parecido.

— A-Aura… ¡¿Qué sucedió?! —grité, con mi voz rota, mostrando cómo me sentía al borde del llanto..

Pero ella no respondió, se mantuvo inmovil, apretando mi tarjeta de aventurero con fuerza.

Aún temblando, comencé a caminar en su dirección, cada paso creando más y más temor en mi cuerpo… lo único que quería el desprecio de la única persona que me ha demostrado apoyo en todo esto.

«N-No está enojada… ¿verdad?»

Cuando estaba a dos pasos de acercarme a ella, dió un poderoso pisotón que no solo llamó mi atención, sino que la de todas las personas a nuestro alrededor.

Debido a eso, el silencio pareció perdurar en el aire, volando lentamente a nuestro alrededor, ahogándonos en un mar invisible de ansiedad. Su rostro se mostraba oscuro, sin darme la oportunidad de analizar su expresión facial.

No pude hablar, cada cosa que parecía querer salir era interceptada a medio camino, sentía mi cabeza liviana, flotando por la falta de oxígeno que causaba mi respiración agitada.

Pero, entre todo ese miedo, Aura empezó a cortar distancia entre nosotros, pero sin mostrar aún sus expresiones faciales. Cuando estuvo enfrente mío, no hizo ningún movimiento, se mantuvo con los brazos abajo, sosteniendo débilmente mi tarjeta. Sin embargo… de un momento a otro.

— Heh… heheh… Hah… Hahaha —ella se comenzó a reír.

— Eh… heh… heheh —me dejé llevar por ella y solté algunas carcajadas.

Pero, mi intento de seguir su corriente, no se comparaba en nada a lo que parecía que estaba sintiendo ella ahora mismo.

— Hah… HAHAH… ¡HAAAAAHAHAHAHAHAHA! —sus carcajadas aumentaron de volumen, lentamente, todo el mundo se enteró de la situación y comenzó a especular… pero, a ella no le importó.

Parecía que de golpe, la felicidad desbordaba de ella. Se reía tan fuerte que tuvo que inclinarse y sostener su estómago.

No pude reaccionar de alguna manera, todo esto se sentía surrealista, demasiado para un nini como yo.

«Y aquí… la razón por la que me volví un aislado.»

Luego de que ella recuperara la compostura, aún con lágrimas en sus ojos, tomó una postura apropiada y extendió sus dos manos entregando su tarjeta.

— Heh… heheh… toma, esto es tuyo.

— … —me sentí inseguro, pero tomé la tarjeta de sus manos… me sentí ligeramente aliviado al ver que no fuí atacado de ninguna manera.

— Lamento eso de atrás… Kazuma —se sintió extraño que me llamaran por mi nombre tan valientemente—. Bueno… no quiero sonar pretenciosa pero…

— ¿…?

"No importa como, ni cuando, debes estar seguro que yo, y solo yo, seré tu apoyo, en todo esto…"

"¿Te parece?"

"No importa nada, no importa en qué situación te encuentres… ven a mí, nadie más."

"¿Entendido?"