¿Qué tenía que hacer para que Kakashi lo mandara a misiones que valieran la pena? siempre era lo mismo, misiones de bajo rango, fáciles y fastidiosas.

-Conejo, rastrea a ese estúpido- le ordenó a su compañera. Ésta solo asintió e hizo lo pedido.

-En cinco kilómetros pararon, ellos, están descansando.

-¿ellos?

-no solo es uno, son seis.

-Bien, apresuremos el paso, debemos alcanzarlos antes de que se muevan. Baja el chakra para que no nos localicen. ¿puedes seguir el ritmo sin chakra?

-Si

Por fin su misión había terminado, eran el mejor equipo de ANBU según las palabras de Kakashi, eran los más rápidos y los que completaban todas sus misiones con éxito.

-Bien chicos, pueden descansar.

Ambos hicieron lo pedido, en un parpadeo ya no estaban ahí.

Hinata entró a su habitación, se tomó una ducha y salió tiempo después para ir por la comida de la semana. Estaba cansada después de su última misión, no usar chakra para avanzar con rapidez era algo agotador. Regresó a casa después de terminar de comprar todo, comenzó con la cena. Debía prepararla antes de caer dormida en su cama.

Había terminado y estaba poniendo la mesa, sintió una presencia entrar por la puerta principal, lo reconoció al instante.

-Ya llegué a casa- Una voz masculina se escuchó al atravesar el lobby.

-bienvenido, la cena está lista- Hinata lo recibió mientras terminaba. Iba a avanzar hacía la cocina por la comida pero el hombre la abrazó.

-¿no me darás mi beso de bienvenida?, me lo merezco por haber llevado la misión a un éxito rotundo, gracias a mi liderazgo.- le hablaba al oido mientras pegaba su espalda a su pecho.

-dejame pensarlo- intentó separarse pero el más alto no la dejó.

-Tendre que tomarlo yo mismo- la giró entre sus brazos y tomó sus labios, disfrutó cada roce, le encantaba besarla. Sentir todo su cuerpo.

-Sasuke, la cena- Hinata intentaba apartarlo de sus labios sin éxito. Sasuke se apartó después de que el estómago de Hinata hiciera sonidos avisando que tenía hambre. Sonrió al verla sonrojada, se inclinó hasta llegar a su estómago, tomó firmemente su cadera y se acercó a su estómago.

-Ya vamos a cenar, está bien- le susurró a su estómago. Hinata se sonrojó aún más.

Ambos se sentaron en la mesa a cenar. Aunque su misión había sido sencilla había sido agotadora. Más para Hinata, pues así lo sentía.

Ambos caminaban hacia la habitación tomados de la mano.

-¿Estás cansado Sasuke-kun?- Hinata le cuestionó con inocencia.

-Un poco, tu te ves demasiado cansada. ¿segura que estás bien? podemos ir con Saku...- no pudo terminar pues Hinata lo empujó hacia la pared del pasillo tomando con agilidad sus labios.

-lo único que quiero es hacerte mío Sasuke Uchiha- se abalanzó hacía el nuevamente intentando quitar su ropa con rapidez junto con la suya propia. Sasuke estaba sorprendido, Hinata nunca solía tomar la iniciativa a la hora de tener sexo, siempre era él el que lo comenzaba. Pero eso le agradaba. De vez en cuando podía permitirse que ella lo dominara.

Ambas miradas chocaban, perla y onix, Hinata lo empujó hacia la cama dejándolo acostado, le retiró el pantalón junto con su ropa interior, comenzó a acariciar y besar su torso, le encantaba sentir sus músculos tensarse con cada movimiento, siguió bajando hasta su entrepierna. Tomó su miembro y comenzó a estimularlo, no cambia duda que los genes Uchiha eran los adecuados para un buen sexo.

Comenzó a lamerlo y chuparlo, veía la expresión de placer que Sasuke le dedicaba. Sonreía al verlo de esa manera. Sasuke en cambio no podía asimilar las sensaciones que Hinata le provocaba. La detuvo cuando sintió que estaba a punto de eyacular.

La tomó de los brazos y ahora fue su turno para tomarla. Comenzó besando sus labios, le retiró la ropa que aún le quedaba a ella. Era un perfecta mujer, su cuerpo era endemoniadamente perfecto. Tomó sus pechos y los comenzó a acariciar. Los lamía, chupaba y de vez en cuando mordía. bajó a su entrepierna y estaba demasiado mojada. Así como ella, él también la lamió, besó, chupó, hasta que no pudo evitarlo más y entró en ella. Ambos gimieron ante la intrusión. Movieron sus caderas al compás, en un ritmo rápido, Sasuke no paraba de darle atención a los pechos de Hinata, le encantaban en sobremanera. si placer terminó al mismo tiempo, en cuanto Sasuke abrazo y arropó a Hinata ésta quedó completamente dormida.

Sasuke se había levantado por un vaso de agua, aún era la madrugada así que estaba bien. tomaría agua y regresaría con su esposa. Estaba en la cocina cuando escuchó algunos sonidos que provenían de la habitación. Corrió a ver qué sucedía y encontró la puerta del baño abierta y Hinata ya no estaba en la cama. Entró al baño y vio a Hinata vomitando en el baño.

-¿te encuentras bien?- Sasuke se arrodilló al igual que ella y comenzó a sobar si espalda, también le sostuvo el cabello.

-Si, tal vez la cena me hizo daño, no te preocupes cariño.

Sasuke no estaba tranquilo, comenzó a pensar que últimamente Hinata estaba más rara de lo normal. Comía más rollos de canela, se cansaba rápido, tenía antojos, y ni hablar sobre su ataques hormonales.

-¿Hay probabilidad de que estés embarazada?- lo dijo en alto y sin pensarlo. Hinata lo volteó a ver. Ambos tenían una expresión de felicidad e ilusión.

-A primera hora iré con Sakura-San- Hinata se levantó para enjuagarse la boca.

-Yo también iré- la tomó del hombro y la acercó para abrazarla. La tomó entre sus brazos comenzando a dar vueltas con ella.

-Para Sasuke- Hinata le pedía entre risas.

-Estoy tan felíz Hime, por fin nuestra familia se expande- La besó con cariño después de bajarla.

-Yo también lo estoy cariño.

Ambos regresaron a la cama. Al siguiente día salieron a dónde Sakura.

-Efectivamente Hina, estás embarazada- Hinata sintió su pecho palpitar con fuerza. Tomó con fuerza la mano de Sasuke. Éste solo se limitó a corresponder. -A partir de ahora nada de misiones, no esfuerzos físicos agresivos, no comidas nada saludables, ejercicios leves. Son recomendaciones sencillas Hina. Felicidades a ambos.

Ambos morenos regresaron a su casa felices. Después de pasar a la torre Hokague para avisar sobre la situación.

Sasuke durante los meses del embarazo no se había apartado de Hinata. Aceptaba solo las misiones fáciles y rápidas de cumplir. Le ayudaba en todo, no dejaba que hiciera casi nada.

El parto llegó, Sasuke estaba al lado de Hinata, esperando el nacimiento de su bebé. En cuanto salió todos los presentes se quedaron asombrados, pues era un niño de cabellos azabaches y sus ojos eran uno de color perla y el otro onix. Ambos padres no cabían de la felicidad. Tenían a su primogénito con ellos. Era el inicio del resurgimiento del clan Uchiha. la unión de perla y onix.