Hola a todos. Aquí llega un nuevo episodio.

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Episodio 17. La unión hace la fuerza

Tomonara disparó a lo loco, al tiempo que Shido escapaba a la mayor velocidad que podía. Pero sabía que no tenía opciones. Tenía que encontrar la forma de contraatacar.

Aprovechó un breve retraso entre los disparos para darse la vuelta. Vio que los disparos volaban en su dirección. Utilizó [Bloqueo] protegiéndose con la llave espada.

Funcionó. Los disparos que iban dirigidos a él rebotaron y regresaron contra su lanzadora, quien quedó sorprendida por esto, siendo acertada por sus propios ataques.

Shido no perdió el tiempo. Echó a correr contra ella. Tenía que atacarla de inmediato.

Pero la AST no tardó en reponerse, y acto seguido volvió a disparar.

Nuevamente Shido empleó [Bloqueo], lo que hizo que nuevamente los disparos rebotaran y le acertaran de nuevo a Tomonara.

Esta enfureció, disparando con más frecuencia. Shido esquivó como pudo hasta que una vez más su rival se quedó sin municiones.

Era el momento. Le lanzó la llave espada haciendo uso de [Tiro mortífero], cosa que a la AST pilló desprevenida, para a continuación usar su magia.

Thunder! –gritó.

Ambos ataques hicieron blanco. Parecía que al igual que Xigbar, a Tomonara también le afectaban más los ataques eléctricos.

Pero la AST no parecía tan contenta. Con furia disparó de nuevo, solo que esta vez su estrategia eran breves ráfagas de disparos entre las cuales se teletransportaba para atacar desde diferentes ángulos.

Shido rodó por el suelo para esquivarlas como pudo. A juzgar por su expresión al principio, parecía que la AST no era consciente de todas las habilidades de que disponía. Eso le daba a Shido una breve ventaja, al menos hasta que las descubriera.

Pero con tanto esquivar ya se estaba cansando. Y no parecía que a Tomonara se le fuese a terminar la energía pronto.

Tenía que hacer algo. Se preparó para activar [Segunda Forma].

–¡Vamos allá! –gritó.

No ocurrió nada.

Y en ese momento, Tomonara disparó más veces, esta vez acertando en las piernas de Shido, quien soltó gritos de dolor.

Salud: 100

No entendía lo que pasaba. Solo podía percibir el dolor de sus piernas, que en ese momento le imposibilitaban el escape.

–Ya no te ves tan confiado, ¿verdad? –preguntó Tomonara con una sonrisa retorcida mientras se le acercaba–. Tranquilo, esto será rápido.

Le apuntó de nuevo con una de sus armas. Shido estaba contra las cuerdas. Su magia aun no se había repuesto, así que no podía usar [Reflejo]. Y con las piernas heridas, no podía huir ni rodar por el suelo. Su curación no las arreglaría a tiempo.

En un intento desesperado, usó de nuevo [Tiro mortífero], pero esta vez Tomonara lo esquivó, ya que lo lanzó con menos fuerza.

Tomonara se acercó más. Un nuevo disparo le acertó a Shido en el hombro, haciéndole incapaz de mover el brazo.

Salud: 70

–Parece que en realidad eres bastante débil –se mofó–. ¿Y por esto me frustraba tanto?

–Nunca… dije… que fuera… fuerte… –dijo Shido con dificultad, aguantando como podía el dolor.

–El poder lo es todo –dijo Tomonara jugueteando con sus armas–. Yo tampoco fui todo lo fuerte que me hubiera gustado. Nunca entenderás la frustración que tuve que pasar con esa idiota de Origami superándome y llegando a ser la mano derecha de la capitana. No entenderás lo que es sentirse a la sombra de alguien más joven que tú.

Shido la miró con sorpresa. En su mente empezó a formarse la historia de este personaje que en la novela solo se mencionó de pasada. Así que tenía sentimientos de celos y envidia hacia Origami. No era de extrañar que alguien como la peliblanca, una genio que se esforzaba más que nadie llegando a ascender a Sargento Primero a su edad, despertara celos entre sus compañeras mayores que ella. Y parecía que el que Shido hubiera derrotado a Tomonara aquel día sirvió para amplificar la frustración que sentía.

–Pero ahora tengo estos poderes maravillosos. No entiendo como los obtuve, pero para mí han sido una bendición –dijo volviendo a apuntar hacia Shido–. Ahora podré quitar de mi camino a todos aquellos que me han hecho sombra. Primero, tú. Después, la espíritu. Y finalmente Origami.

La AST puso una sonrisa retorcida. Así que el haber perdido su corazón la había vuelto peor de lo que ya estaba.

Shido apretó los dientes. Tras escuchar aquellas palabras, ahora sabía que tenía que luchar con todo su ser. No solo por él, sino también por Tohka y Origami. No quería que por nada del mundo esta incorpórea les hiciera daño.

De repente, una bola de fuego púrpura acertó a Tomonara, haciéndola retroceder.

Shido miró. Rinne, con su vestido astral, llegó volando ante él.

–¡Shido-san! –dijo–. Menos mal, llegué a tiempo.

–¡Ri…! ¡Quiero decir, Ruler! –se corrigió Shido–. ¡Gracias, me salvaste!

–¿¡Pero qué es esto!? –gritó Tomonara, furiosa– ¿¡Otra espíritu!? ¡Estoy harta de interrupciones!

Acto seguido, volvió a disparar infinidad de flechas luminosas. Pero esta vez se estrellaron contra una cúpula que generó Rinne, quien se puso delante de Shido para protegerle.

Al chico esto le recordó al momento en que conversó con Tohka en el instituto. Pero no era el momento de distraerse.

Se fijó en que [Curación acelerada] había hecho su efecto. Ya podía volver a mover las piernas, y su brazo estaba recuperando poco a poco la movilidad. Su salud había subido hasta 80. Pero no serviría de mucho sin un plan.

Necesitaba usar [Segunda Forma]. Pero, ¿por qué no funcionó la última vez?

'¿No te has fijado en la llave espada que estás usando?'

Las palabras de Dhoxis le hicieron percatarse. ¡Pues claro! Ahora mismo estaba empuñando [Dolor pasado], y la llave espada que necesitaba para esto era [Cadena del reino].

Se maldijo a sí mismo por el despiste, que podría haberle costado caro.

Se concentró en su arma. En unos segundos, volvió a tener [Cadena del Reino] en su mano. Por suerte, los bonus de ataque y maná eran los mismos.

–Shido-san. ¿Tienes algún plan? Porque aunque pueda aguantar sus ataques, no me parece buena idea quedarse quieto sin hacer nada.

–Descuida, se me ha ocurrido algo –le dijo–. Solo tenemos que…

Pero las palabras de Shido quedaron cortadas por la imagen de Tohka estrellándose contra un árbol.

–¡Tohka! –gritó.

Esto complicaba las cosas. Quería ayudarla, pero estaba seguro que Tomonara no le dejaría ir. Así que la única solución era…

–¡Ruler, necesito que ayudes a Tohka! –le pidió.

–¿¡Qué!? –la espíritu se sorprendió–. ¿Hablas en serio? ¡No puedo dejarte solo! ¡Si lo hago esa AST te convertirá en un colador!

–¡Estaré bien! –insistió Shido mirándola a los ojos, o al menos donde deberían estar a través del velo–. Y además, no estaré solo.

La espíritu pareció comprender, e inclinó la cabeza en gesto afirmativo.

–Prométeme que tendrás cuidado –le dijo.

–Siempre lo tengo –afirmó el chico.

Acto seguido, la espíritu salió volando en dirección al sincorazón gigante. Mientras tanto, Shido miró a Tomonara, quien parecía estar apuntando con sus armas, pero sin disparar aun.

Un brillo azulado se vio en las armas. Shido no tardó en averiguar de qué se trataba.

–¡Ahí va eso! –gritó la AST.

Dos flechas azuladas salieron disparadas de las pistolas. Estas se movieron por toda la zona, mientras rebotaban en los obstáculos que se encontraban, cambiando sus trayectorias.

Pero a continuación Tomonara volvió a disparar, lo que hacía que Shido ahora tuviera que cuidarse no solo de los disparos, sino también de las flechas azules que se movían por el lugar.

Shido corrió hacia ella. Entonces vio que dirigió sus disparos a él. El chico se preparó.

Reflect! –exclamó.

Algunos de los disparos rebotaron en la barrera que se formó delante del chico, redirigiéndose una vez más hacia su lanzadora, quien cayó hacia atrás.

Por suerte, le había dado tiempo a recuperar el maná. Pero estaba seguro que aun le quedaba energía a su enemiga.

'¡Cuidado! ¡A tu espalda!'

La voz de Dhoxis le hizo reaccionar. Una de las flechas azules iba a toda velocidad en su dirección. No le había dado tiempo a divisarla.

Pero antes que la flecha llegara a él, se estrelló en una pared invisible.

Shido sonrió. Origami estaba junto a él, con su uniforme de combate.

–Te esperaba, Origami –dijo Shido sonriendo.

–Hay muchas cosas que tienes que explicarme –dijo la peliblanca–. Pero ahora no es el momento.

Por toda respuesta, el chico asintió.

Tomonara se incorporó, visiblemente rabiosa.

–¿¡Ahora también Origami!? –gritó en un tono furioso.

–Tomonara, para ya esto –dijo la peliblanca–. La capitana ha dado órdenes de que te entregues.

–¿Órdenes? –se mofó la otra–. ¡Como si me importara! ¡Ahora soy más poderosa que nadie del AST! ¡Y mucho menos voy a seguir órdenes de ti!

–Tan orgullosa como siempre –replicó Origami mientras preparaba su rifle–. No me dejas más elección que detenerte y entregarte a la capitana.

–¡Más quisieras! –replicó Tomonara con arrogancia mientras preparaba sus armas–. Bien mirado, esta es una gran oportunidad para terminar con todos aquellos en mi camino. Os habéis reunido todos en el mismo sitio.

Shido se colocó junto a Origami.

–Esta batalla será tan difícil como contra las espíritus. Sería sabio unir fuerzas –le dijo.

–Tomaré tu oferta –respondió Origami–. Como civil y objetivo del AST no deberías interferir, pero en esta situación eres quien sabe más de lo que está pasando, y eso servirá para evitar víctimas innecesarias.

Una notificación apareció ante Shido.

Origami se une a tu equipo.

Esto le sorprendió. ¿Ya podía contar con ella en su equipo?

'Seguro que se debe a que te has ganado antes su confianza.', dijo la voz de Dhoxis.

Eran buenas noticias, sin duda. Ahora tenía una aliada más en esta batalla.

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Tohka se levantó con dificultad. Lado Oscuro le había propinado un terrible puñetazo, y aunque se protegió con su espada, fue incapaz de bloquear todo el golpe, saliendo despedida.

–Es más fuerte de lo que pensaba –murmuró–. Pero sigue siendo más débil que yo.

Entonces Lado Oscuro hizo brillar ambos puños esta vez. Con fuerza golpeó el suelo, generando esta vez una zona oscura mucho mayor, de la que emergieron un incontable número de Sombras.

–Más molestias –dijo Tohka preparándose.

–¡Eden! –gritó de repente una voz.

Tohka miró hacia arriba. En el cielo, había aparecido lo que parecía una isla flotante, en la cual se hallaba edificada una extraña torre. Desde la misma surgió un potente rayo rosa que se dirigió al suelo y eliminó a un gran número de Sombras.

Esto la dejó asombrada. Este ataque era definitivamente energía espiritual, pero no la suya. ¿Entonces de quién…?

–Ey, ¿estás bien? –preguntó una chica aterrizando junto a ella, que tenía la misma voz que había lanzado el ataque.

Tohka quedó boquiabierta al ver quien estaba ante ella.

–¿Otra espíritu? –preguntó.

–Tranquila, estoy de tu parte –le aseguró–. Shido-san me ha enviado para ayudarte.

Esto sorprendió aun más a la espíritu de pelo negro.

–¿Shido…?

–Te lo explicaremos todo más tarde, ahora necesito tu ayuda para eliminar a estas criaturas –dijo–. Mi nombre es Ruler, por cierto.

Tohka no sabía qué pensar. De la nada había aparecido otra espíritu, y podía percibir que era bastante poderosa. Le decía que había venido en su ayuda… ¿debería creer sus palabras?

Vio entonces que Ruler generó bolas de fuego púrpura y las enviaba hacia los Sombras que tenía a la vista, destruyéndolos. Pero había más a su alrededor, sin contar al gigante.

Tohka tomó una decisión. Empuñó su espada con fuerza. Sí, primero tendrían que eliminar a aquellas criaturas, como le había pedido Shido. Después decidiría si la nueva espíritu era de fiar.

Dos Sombras estaban ante ella, y saltaron para atacarla. Tohka no perdió el tiempo y de un mandoble los destruyó. Estos eran demasiado débiles.

Fijó su atención en el gigante, que se preparaba un nuevo ataque con su puño. Tenía que impedírselo a toda costa.

Echó a correr a toda prisa, al tiempo que más Sombras salían a su paso. Tohka fue eliminando a todos los que le salían al paso gracias a su espada.

En determinados momentos aparecieron muchos más. Pero por suerte, más bolas de fuego púrpura los destruyeron.

Miró sorprendida. Ruler iba corriendo a su lado.

–¡Tenemos que darle nuestro mejor golpe! –le sugirió.

Tohka asintió. Siendo dos, podrían eliminar casi con toda seguridad a aquel monstruo. Pero necesitaban moderar la intensidad de su ataque.

Ambas lograron llegar ante Lado Oscuro. Este fue a lanzar un nuevo puñetazo en dirección al suelo. Pero esta vez no le iba a salir tan bien la jugada.

–¡De aquí no pasas! –gritaron ambas a la vez atacando, Tohka con su espada y Ruler con sus llamas.

Ambos ataques le hicieron retroceder. Debían impedir que hiciera aparecer más Sombras.

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Tomonara se preparó una vez más para atacar. Origami al mismo tiempo preparó su rifle.

Ambas se movieron a grandes velocidades mientras disparaban la una contra la otra. Shido miraba la escena perplejo, ya que era incapaz de comprender como podían moverse tan rápido.

Pero no podía dejar que Origami peleara ella sola. También tenía que protegerla. Ella había confiado en él, y debía corresponder.

Preparó su llave espada.

–¡Vamos allá! –gritó.

Esta vez sí. Le envolvió un resplandor rojo y se sintió con más poder. Como la otra vez, salió una notificación.

[Segunda Forma] activado.

Tiempo restante: 59 segundos.

No perdió el tiempo. Echó a correr hacia Tomonara, quien seguía esquivando los ataques de Origami. Era el momento del contraataque.

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Origami luchó contra su compañera. Anteriormente había recibido la llamada de su capitana, indicándole sobre la inexplicable fuga de Tomonara, y pese a que la peliblanca le explicó sobre la existencia de otra espíritu contra la que había estado luchando, su capitana le comunicó que eso podría esperar si en ese momento no atacaban, y que la prioridad era capturar a la fugitiva, ya que dado el estado mental en que se encontraba y la forma en que se había escapado, podía suponer una amenaza más inmediata, y que el resto de sus compañeras del AST se encargarían de formar un perímetro en la zona en cuanto fuera localizada.

Como pudo persiguió a Ruler, y entonces se encontró la escena. Tomonara peleando contra Shido, con la espíritu de vestido azul echándole una mano. Y en otra parte, Princess peleando contra un enorme monstruo sombrío.

Siguiendo su misión, avisó de la ubicación a su capitana, y poco después encaró a su compañera, enzarzándose ambas en un duelo de disparos. No comprendía qué clase de pistolas estaba usando Tomonara, ya que no se parecía a las armas que usaban en el AST, pero los tiros que lanzaba tenían bastante potencia. Afortunadamente Origami era más hábil y tenía mejor puntería, por lo que los disparos de la otra no hacían blanco o se estrellaban en su territorio.

En determinado momento, disparó con el rifle hacia el pie de Tomonara. El disparo dio en el blanco, haciendo que la otra soltara un leve quejido. Parecía que no disponía de un territorio para protegerse.

Ese momento fue aprovechado por Shido, a quien Origami vio atacar a Tomonara con la espada extraña que tenía, dando varios golpes a gran velocidad, para acto seguido generar como una envoltura de luz que salió hacia arriba, dañando a su rival.

Pero Tomonara contaatacó, disparando con todo lo que tenía a Shido, quien fue incapaz de esquivar la mayoría de los golpes, haciéndole caer al suelo con gritos de dolor.

Origami corrió a ayudar al chico. Esta vez desenvainó la espada y se lanzó volando contra su rival, quien al ver a la peliblanca procedió a dirigir hacia ella sus disparos.

–Eres rápida, pero tu espada no es rival contra mis pistolas –afirmó.

Origami trató de escudarse. Mientras Tomonara disparase, era imposible acercarse más.

Entonces vio una flecha azul que iba a gran velocidad en su dirección. Por suerte, con el territorio activado, se acabaría estrellando como ocurrió cuando salvó anteriormente a Shido.

Sin embargo, lo que ocurrió a continuación la pilló desprevenida. En lugar de alejarse, Shido se acercó a la flecha azul, la golpeó con su espada extraña, y acto seguido se movió a velocidad casi imperceptible, golpeando aquella flecha, como si quisiera modificar su trayectoria.

Un último golpe hizo que la flecha se estrellara contra la misma Tomonara, quien volvió a aullar por el impacto.

Furiosa, se agarró el hombro, donde le había acertado su propio ataque.

–Esto… esto es imposible… –gruñó–. ¡Soy la más poderosa! ¡Nadie puede vencerme!

Entonces se fijó en el sincorazón, quien también estaba pasando por un momento complicado al pelear contra las dos espíritus.

–¡Esto no va a quedar así! –gritó mientras pegaba un salto vertiginoso.

Ambos vieron como Tomonara llegaba hasta lo alto del Lado Oscuro. Y este, al ver quien estaba sobre su cabeza, echó a volar con sus pequeñas alas, elevándose varios metros sobre el aire.

–¡Esto acabara con todos de una vez! –gritó Tomonara con desesperación.

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Shido agradeció haber tenido la ayuda de Origami. Aunque había vuelto a usar [Segunda Forma], esta vez Tomonara había estado preparada, y logró contrarrestar su ataque.

Gracias a la distracción de Origami, fue capaz de elaborar una estrategia para devolverle otro de sus ataques, y dio resultado. Pero ahora, la situación volvía a ser peligrosa. Tomonara estaba preparando sus pistolas, las cuales emitían un brillo azulado. Al mismo tiempo, Lado Oscuro hacía brillar el agujero que tenía en su cuerpo.

–¡Van a lanzarnos un ataque combinado! –exclamó.

–¡Shido! –gritó Tohka, quien llegó en su dirección, en compañía de Rinne–. ¿Qué esta pasando?

–Van a atacarnos a la vez. Tenemos que detenerlos –respondió él.

–¿Pero cómo lo hacemos? –preguntó Rinne–. Podría usar mi ángel, pero si uso demasiada potencia, podría terminar destrozando este lugar.

Shido pensó. Tenían que usar una descarga de poder dirigida al cielo y que fuera tan potente que eliminase a ambos enemigos de una vez. Pero él no tenía esa capacidad. Y Origami no parecía llevar consigo armas capaces de lograr tal cosa. Así que le quedaba Tohka, pero…

Una repentina idea llegó a su mente, recordando lo que ocurrió en el anime.

–¡Tohka, ya lo tengo! –gritó–. ¡Tienes que usar Halvanhelev!

La espíritu abrió los ojos con gesto de sorpresa.

–¿Pero cómo sabes…?

–¡Ahora no hay tiempo! ¡Prometo explicártelo cuando todo esto acabe!

Tohka asintió. Acto seguido pegó un salto hacia el trono de piedra que había hecho aparecer anteriormente y acto seguido usó su espada para hacerlo pedazos.

Los fragmentos de piedra comenzaron a unirse a la espada, convirtiéndola en un arma de enorme longitud, tal que parecía imposible que una sola persona pudiera levantarla.

–¡Halvanhelev! –gritó Tohka.

Unos rayos azules comenzaron a envolver el arma.

–¿Estás seguro de lo que haces? –preguntó Origami–. Podría devastarlo todo.

–Es nuestra mejor carta –respondió él–. Y no lo hará. Yo la ayudaré.

El chico caminó hacia la espíritu, y seguidamente asió también el mango de la espada.

–¿Qué estás haciendo? –preguntó Tohka extrañada.

–Tenemos que hacerlo juntos –le dijo sonriente–. Hacer actividades juntos es también parte de una cita.

La espíritu le devolvió la sonrisa. Ambos se prepararon.

La espada comenzó a rodearse de rayos negros y púrpuras, como si hubiera estado acumulando poder.

Mientras tanto, tanto Tomonara como Lado Oscuro habían terminado prepararse.

–¡Esto se acabó! –exclamó.

Disparó una enorme flecha azul, al mismo tiempo que Lado Oscuro disparó un potente rayo.

–¡Vamos, Tohka, tenemos que hacer esto!

–¡Sí! ¡Desapareced!

De un movimiento, la espada liberó un potente rayo en dirección a sus enemigos.

El ataque cortó por la mitad los ataques enemigos, como si fuera unas tijeras cortando un papel.

Fue tan potente que pilló de lleno a ambos, provocando un potente estallido.

–¡No… Esto no puede estar pasando…! ¡No pueden vencerme…!

Tomonara y el sincorazón fueron engullidos por una potente luz, seguida de un enorme estallido.

El corte fue tan potente que incluso logró salir al espacio. Unos ojos dorados se abrieron ligeramente al percibir aquella potente luz.

Cuando el estallido cesó, todo lo que quedó fue Tomonara, ya con su color de pelo natural y sin aquellas armas. Las sospechas de Shido eran correctas. Al igual que en los juegos, al destruir al incoróporeo y al sincorazón de un individuo, este volvía a la normalidad.

Al ver que caía, Origami echó a volar y atrapó a su compañera, descendiendo lentamente.

–¡Lo hicimos, Shido! –gritó alegremente Tohka, mirándole.

–Lo logramos juntos… Tohka –respondió él.

Ambos se miraron sonrientes por un momento. A continuación, por acto reflejo, Shido besó a Tohka, lo cual sorprendió a la espíritu, aunque no pareció incomodarle.

Tanto el arma como el vestido astral de Tohka comenzaron a desvanecerse. Rápidamente, Rinne tomó la gabardina del suelo y se la lanzó a Shido, quien se la puso a Tohka por encima.

Esta era otra de las cosas que no le gustaban de aquella serie. Pero por lo menos él fue capaz de cuidar que Tohka no se viera en una situación indecorosa.

Tohka entonces abrazó al chico con una sonrisa.

–…Shido –dijo con una voz débil.

–¿Sí, Tohka?

–¿Tú… me llevarías a una cita de nuevo…?

Shido sonrió.

–Claro que sí –dijo este besando su frente.

La escena quedó interrumpida por Origami, quien aterrizó en el suelo llevando en brazos a su compañera inconsciente.

–Las demás miembros de AST están de camino. No creo que sea bueno que estéis aquí –advirtió.

Esto le sorprendió. Parecía que Origami estaba dispuesta a hacer la vista gorda por esta vez.

–Gracias –respondió Shido–. Nos veremos en clase.

Acto seguido, el chico levantó la mano al cielo.

–¡Transporte para tres! –exclamó bromeando.

Una enorme columna de luz apareció en el lugar. Cuando esta se disipó, tanto Shido como las dos espíritus habían desaparecido.

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Hola a todos. Este capítulo ha sido un poco más extenso, pero quería terminar esta trama y me hubiera sido difícil separarla en más episodios.

Este será el penúltimo capítulo de la temporada. No olvidéis dejar vuestros likes y comentarios.

Y quiero agradecer a:

Dylan Wolf: Gracias por tu review. En respuesta a tus preguntas, tenía pensado en incluir también a Mayuri y Ren (aunque con esta última tendría que ver como insertarla en la historia). Rio no tiene cabida en esta historia, ya que la naturaleza de Rinne es otra. En cuanto a Maria y Mariana, no son realmente espíritus sino irregulares, así que tampoco serán incluidas.