Decisiones
Len despertó temprano ese día, pensaba que podría perder el tren, tal y comola última vez que durmió cinco minutos de más. Miró a su lado, su querido hijo abrazaba a Rin por la espalda, minentras que ella dormía cómodamente. Sonrió, pensando que tal vez ya casi habían reparado su relación a como era antes y esa cercanía de madre e hijo estaba ya resuelta. No quiso pensar mucho más en eso, solo besó la frente de su esposa y de su hijo y salió del cuarto, en camino al baño, a ducharse y comenzar su día extra de trabaj en sábado, ellos dos despertaban más tarde.
Nada supo de lo que pasó a su lado, ni de lo que pasaba en el interior de Rin, al haber recibido esperma saludable en un útero fertil deseoso de procrear nueva vida.
Ninguna sospecha de lo que esaba por venir. Desde ese día, era poco común que Haru volviera a dormir con ellos dos, pero se repitió. Aun así, los principales momentos de acción eran cuando él no estaba en casa, o cuando estaba demasiado distraído. Rin le diría a Len que le llevaría u refrigerio a Haru mientras este hacía la tarea. Ella terminaría montándo el pene de su hijo y besando sus labios mientras este segía en su silla en donde hacía la tarea, deseando que disparara su esperma nuevamente dentro de ella. Otras veces los dos esperaban a que Len se distrajera, se metían juntos al baño y gozaban mientras Haru introducía su pene dentro de su madre desde cualquier posición sexual que se les ocurriera.
Los dos estaban en el momento más placentero de la relación, aquella en la que la emoción está a floreciendo y es más importante el armo erótico, el placer y eso, que cualquier otra cosa. Rin, sabiendo que esta fase no era siempre duradera en una relación romántica, se decidió a esperar a que pasara, a que las hormonas nacientes de Haru se tranquilizaran y pudieran tener una relación que fuera facil de sopesar para Len. Pero por más que lo intentaba, Haru seguía teniendo un intenso deseo y apetito sexual que era insaciable para ella. Ya no le bastaba tener sexo en las noches, el joven también deseaba hacerlo en las tardes, tan pronto como llegaba de la escuela, y en otros momentos del día, durante la tarea, antes y después de la cena. Se alegraba de poder ayudar a su hijo a descrubrir el sexo, pero también tendria que pensar en lo demás que harían.
En especial por Len. Rin tenía pensado en hablarle a Len del asunto una vez que se calamaran, si... pero también pensaba que lo mejor era tener un bebé ahora... todo debido a que Len se lo prohibiría terminantemente. Pensaba que podría dañar su relación, tal vez, pero Len también había dicho que nunca la dejaria, y ella no dejaría de amarlo, simplemente ahora también amaría a su hijo de esa misma manera.
Solo esperaba a que no fuera celoso.
Por lo tanto, para cuando tuvo la oportunidad, tres meses después de que la relación con su hijo iniciara, de hacerse una prueba de embarazo, en cuanto tuvo la más mínima sospecha, la hizo.
Esperó, de nuevo con esa maldita ansiedad que tuvo hace más de trece años, y eventualmente, las esperanzas y los deseos dieron sus frutos...
Para Haru, terminaba un periodo de prueba, era el día de su graduación, y finalmente Haru había terminado con la escuela primaria. Era curioso,pero pese a haber entrado unos meses después que el resto de sus compañeros de su misma edad, había terminado por ser el mejor alumno en toda su generación en 50 años desde que la escuela se abrió. Los demás alumnos eran en su mayoría sus amigos, tenía al club de futbol vitoreando su nombre cuando pasó a recoger su diploma de agradecimiento especial y su reconocimiento en forma de un pequeño trofeo. Incluso las mujeres, siempre tan emocionadas, se acercaron, muchas de ellas admitiedo que siempre fue el muchacho más lindp del salón.
-Vaya, todo un orgullo nuestro pequeño -dijo Rin mientras estaba al lado de Len, los dos en el auditorio escolar, esperando a que Haru terminara de recibir sus premios.
-Si, aunque debo de admitir que incluso sentirme orgulloso de él me hace sentir culpable, es su triunfo, no el nuestro -dijo Len con un suspiro-. Crecen muy rápido, ya hasta parece que tiene su propio harem...
-¿Sería nuestra culpa por no darle una hermana? -respondió Rin, causando que Len le viera con una mirada extraña y con un poco de asco-. ¡Era broma! -respondió ella.
Después de finalizar la ceremonia, los padres se reunieron para hablar juntos, incluso el director se acercó a ellos para darles los agradecimientos finales. Len fue especialmente mencionado durante esa reunión. Al ser él el padre, se miraba como el gran ejemplo que Haru habría tenido que seguir para llegar a ser tan inteligente. El incesto y todo lo demás, quedaba obviado en ese momento, para Len, era la muestra de que se había esforzado lo suficiente.
Rin, mientras tanto, se escapaba del lugar con Haru, los dos terminaron yeno al techo de la escuela a mirar el atardecer. Rin iba con un traje formal, pero que se le veía muy sexy, en especial por la forma en la que su muslo se descurbía cuando se inclinaba. Los dos estaban sentados en la azotea y miraban con traquilidad.
-Me harbría gustado traerte aqui tantas veces, mamá, muchas veces en las que me sentía completamente solo... en las que sentía esa barrera tan terrible que nos separaba... me alegro que se haya terminado todo y que ahora podamos estar juntos -dijo él abrazando a su madre por la cintura antes de recostarse juntos.
-¿Y qué habrías hecho? -preguntó Rin mientras que acariciaba la cintura de su hijo-. ¿Me habrías hecho tuya a la luz de la tarde? -preguntó con una sonrisa.
-Oh vamos, no es eso todo en lo que pienso, ¿O si? -preguntó el muchacho levantándose un poco, mirando a su madre a los ojos.
-Bueno, hemos tenido sexo sin parar por varias semanas ya... me sorprende cómo no te quedas sin energías y cómo has sido capaz de pasar tus exámenes con honores incluso después de eso.
-Digamos que me inspirabas mucho más de lo que puedes creer... -respondió Haru acercándose más a su madre, besándola en los labios-. eres mi todo al fin y mi razón de ser feliz... mi futuro... -comenzó a besarle el cuello, sintiendose cada vez más íntimo.
-Haru... no lo sé, piensa bien en todo eso... -dijo Rin de pronto, alejado a su hijo de su lado-. Ahora que estás terminando esta etapa de tu vida... me doy cuenta de que tienes que pensar muy correctamente en lo que está por venir, y ese es un escenario en donde no necesariamente voy a estar yo o tu padre...
-¡Pero pensé que ya eras mi novia! -dijo algo alterado, sintiendo que el corazón se le hacía pequeño al escuchar a su madre decir eso.
-Haru, te amo como sé que tu también me amas... pero eso no significa que no tengas más opciones, y una vida por delante... -se contuvo un poco, sabiendo que todo eso, desde el inicio, ahora le sabría amargo.
-¿Te refieres a las chicas de mi clase? Todas ellas son demasiado simples, feas, u odiosas para mi... ninguna de ellas se compara contigo -dijo el muchacho con tranquilidad, acercándose más a ella, sus ojos parecían a punto de llorar-. ¿Es porque no consideras que lo que siento sea serio y solo pienso en ti con lujuria?
-No, yo sé que eres más que eso -respondió Rin rápidamente.
-Porque de verdad he pensado mucho en nuestro futuro, es en serio -dijo él determinado-. Lo que dije antes, de esforzarme mucho... de verdad lo quiero lograr, quiero ser un médico que pueda ganar mucho dinero para que un día tu y yo de verdad podamos vivir juntos...
-Haru... yo ya tengo una vida con tu padre... -dijo ella tratando de no sonar demasiado cruel-. Es algo complicado el cómo llegamos, y no deseo excluirte, es solo que... no hay razón por la cual tu tengas que condenarte a estar en nuestro mismo círculo...
Pero Haru no hizo caso a eso, solo volvió a besar los labios de su madre, acariciandole los muslos, comenzando a ponerse más y más apasionado.
-Yo... ya lo he decidido, quizá desde que nací de ti, estuve dispuesto a pasar mi vida contigo, mamá -dijo él mientras se abrazaba de ella-. Te amo tanto... e incluso si papá no logra entenderlo, yo te seguiré amando toda la vida.
-Haru... eres tan pequeño... ¿De verdad estarías dispuesto a un compromiso como ese toda la vida? -dijo Rin comenzando a abrir el saco de su traje elegante.
-Ah... si, lo estaría -dijo él mientras que se acraba más a su madre, comenzando a besar el espacio entre sus pechos.
-Lo digo porque... ya ha ocurrido, tu y yo ya somos uno solo, en más de un sentido... -dijo mientrs tomaba la mano de su hijo y hacía que tocara su vientre.
El vientre estaba un poco más hinchado, un poco más grande, Haru lo sintió desde el inicio, pensando que era una nueva forma de erotísmo, sonrió al darse cuenta de lo que había impregnado a su propia madre.
-¡Estás embarazada! -dijo él lanzándose a la conclusión, mirándola con alegría.
-Así es, hijo mio... -dijo Rin con una sonrisa-. tu y yo tendrémos un bebé... -su voz casi se rompe al momento de decirlo de tanto emoción.
-Será... mi hijo... o hija... no sé que deseo que sea... -dijo Haru mientras respiraba hondo.
-Bueno, ya te tuve a ti, me gustaría que fuera una niña ahora...
-Está bien, si no es una niña, te haré una niña para después, espero que podamos hacer muchos más bebés -Haru hablaba con toda seguridad, y Rin sonreía tanto, era diferente a cuando se enteró de que él iba a nacer, y Haru, pese a ser un par de años menor a Len al momento en el que este iba a ser padre, su actitud era diferente.
-Jeje, está bien, esperemos que sea tu hijita... -dijo Rin mientras besaba de nuevo a su hijo en los labios y este se lanzaba de nuevo a besarse y a frotar sus labios contra los de ella-. Haru... estás emocionada... -notó Rin que el muchacho de verdad tenía una erección en su pantalon de su traje de gala.
-Ah... perdón, pero la idea de que mi mamá lleve a mi bebé en su vientre se me hace... un poco excitante -admitió él mientras la miraba a los ojos.
Rin pensó un momento, para luego acercarse a su hijo y preguntarle:
-¿Conoces un lugar privado en esta escuela?
De esta manera los dos comenzaron a caminar por los pasillos, ambos emocionados por lo que estaban a punto de hacer. En el camino, un par de chicas se acercaron a Haru, una de ellas se inclinó ante él le dio una melosa pero tierna carta de amor con papel perfumado, confesando sus sentimientos e incluso pidiendole a Rin su bendición para poder estar en una relación con su hijo. Rin le agradeció a la chica, pero dijo que su hijo ya estaba bien y que solo la necesitaba a ella. Aquello hizo sonreir de sobremanera a Haru, porque para esas chias aquella no sería más que una relación de un niño mimado, sin saber que su madre llevaba en su vientre al fruto de su amor.
Se fijaron que nadie los siguiera y llegaron al salón de música, searrojaron uno sobre el otro entre besos y cariños, pero Rin hizo que Haru se sentara en uno de los bancos, y retirando su zapato fue frotando su pie sobre el miembro del muchacho, actuando como una maestra sexy que deseaba seducir a uno de sus alumnos.
-Ah... si fueras mi profesora no podría controlarme un solo momento... -dijo Haru mientras se mantenía sentado, tratando de ver mejor la ropa interior de su madre, lamiendo sus labios ante la forma en la que ella se movía.
-Oh, que chico tan malo... si de verdad fuera tu profesora, ¿Te masturbarías en secreto por mi? -dijo mientras movía su brasier de lencería y dejaba que se viera un poco de la tela y un poco del rosa de su pezón.
-Ah... p-probablemente, pero no creo que en el salón de clases... -dijo Haru algo avergonzado, tratando de encontrar una manera de no parecer un pervertido.
Pero Rin se sentó en el escritrio, separando un poco sus piernas para que Haru viera bien su ropa interior negra.
-Está bien, es día de prueba, te reto a que empieces a masturbarte pensando en tu mamá -dijo Rin mienras se relamía los labios, escuchando a Haru susurrar algo antes de poner de fuera su pene y empezar a masturbarse.
-Ah... no puedo creer que esté haciendo esto con mi mamá en el salón de clases... -dijo Haru mientras que se tocaba a toda velocidad, disfrutando del espectáculo del que le brindaba Rin.
-Jeje, que bien que es conmigo, ¿no crees? -Rin también separó sus piernas, comenzando a masturbarse con intensidad, solo deseaba estimular visualmente a su pequeño, esperando que se complaciera más y más.
-Mmmmm... mamá...ya voy a correrme... -dio Haru cerrando los ojos, sintiendo que pronto llegaría el orgasmo.
Pero cuando estaba a punto de eyacular, sintió como Rin lo detuvo, colocando sus labios alrededor de la punta de su pene, sintiendo como el semen se disparaba con fuerza dentro de su boca y se la llenaba de semen caliente y espeso. Lo tragó con placer mientras acariciaba los testículos de su hijo, disfrutando el sabor, no separándose hasta que la última gota pasó por su garganta.
-Gracias por la comida -dijo Rin de manera coqueta.
-Mamá... ¿podemos seguir? -dijo Haru.
Los dos siguieron con la acción, pronto Ri abrió su ropa, dejando ver sus pechos, mientras que se colocaba en el escritorio, mientras que Haru, yendo un paso más adelante, empezó a desvestirse.
-No sé... siempre me excitó la idea de desnudarme en el salón de clases -dijo el muchacho mientras sostenía su pene erecto, quedando comopletamente desnudo.
Se aproximó a su madre y empezó a penetrarla, sosteniendola de los muslos para tomar impulso, dando fuertes y atrevidas estocadas con su duro pene.
-Ah... Haru, hijo mio, me vas a volver loco... -dijo mientras que se contenía de gemir demasiado fuerte-. Disfruta mi interior... ah... te lo has ganado...
-Mamá... me excita tanto pensar en que te he embarazado... me excita pensar que tiene a mi bebé en tu vientre -dijo él sin poder controlar ya sus caderas, moviendose a toda velocidad.
-Ah... Haru... soy toda tuya hoy, disfrútame... -dijo mientras le acercaba a sus pechos.
Haru empezó a succionar los pezones de su madre, sintiendo como un poo de leche materna empezaba a escurrir, pues Rin había sido lactante en abundancia y las hormonas tempranas del nuevo embarazo volvían a ativarla.
-Jeje, no te había visto beber mi leche desde que eras pequeño... mmm -dijo ella mienras que cerraba los ojos, disfrutando la sensación de que su hijo bebiera su leche materna, alcanzando un nuevo nivel de orgasmo.
Haru, por su parte, se corrió con más intensidad que muchas veces antes. Su semen escurría entre los muslos de su mamá.
Quince minutos después habían ya salido de ahí, con la ropa puesta de nuevo, con todo ordenado y todo fingido, diiendo que solo habían ido a dar una vuelta a los clubes de los cuales Haru era parte. Len los miró a los dos con una sonrisa y los recibió en el pequeño banquete que hicieron en honor a Haru. Los tres hicieron parte del festejo, la familia entera.
Al siguiente día, Rin le dio a Len del embarazo. Él no lo pudo creer al inicio, le dijo que no podía recordar que el condón se rompiera o algo así, pero Rin le dijo que no se preocupara, que con los años, había deseado nuevamente tener un bebé, y ahora con Haru en la secundaria, tendrían a un nuevo pequeño para llevar la vida.
-¿Cómo quieres que se llame? -preguntó Haru, una vez que se hubo metido en la conversación, deseando poner a prueba uno de sus deseos-. Me gusta el nombre de Midori...
-A mi no me gusta ese nombre -dijo Len-. Porque es el color de Miku, y recuerda que para los Kagamine, la de verde es la enemiga -hizo Len el pequeño chiste que solo Rin entendió-. La verdad... me gusta Hanako si es mujer, Ryoku si es hombre -dijo mientras miraba a Rin y a Haku.
-Len, tal vez deberías tomar un poco en cuenta la opinión de Haru -dijo Rin riendo un poco, tomando de la mano a su hijo.
-Pero Haru es solo su hermano, yo fui quien hizo a ese nuevo bebé -dijo Len.
Haru suspiró con ironía.
Fin del capítulo 11.
