La Vida en Otro Campamento Desde Cero.
Capítulo 1.
La Primera Vez.
En este mundo somos una infinidad de personas viviendo; cada una con sus propósitos y objetivos. A mi modo de ver todo aquello que te distrae de tu objetivo debe ser removido, no importa lo que sea. En este mundo todos tienen la posibilidad de ser fuertes, pero son esos momentos donde sucumbes ante la distracción que te pierdes de vista.
Por eso nunca dejaré de perseguir la fuerza.
Escucho el sonido de las carrosas ir y venir. La gente de esta gran ciudad; tan avivada y movida, me llenan de alegría. Giro mi cabeza para apreciar más, para pensar un poco en mi camino a seguir.
Todo a mi alrededor es fruto del esfuerzo como civilización. Fue logrado por nosotros, no por los demás. Las casas de dos pisos, las carrozas que van y vienen, los negocios en medio de la plaza.
«¿Por qué les cuesta a las personas aceptar la magnificencia de lo que logran?»
—¡Vamos a trabajar duro hoy! —Exclama un demihumano a su compañero, quien le responde con un gesto enérgico.
Todos viven su vida a su forma, con sus principios.
Cada uno tiene un deber que hacer, un sueño que cumplir, nuestra responsabilidad con nosotros mismos consiste en no desviarnos de nuestros objetivos; luchar por lo que creemos que es correcto.
—Debemos ir a tomar hoy —dice una persona pasando a mi lado, agarrado de la mano con su pareja. Su pareja asiente, y ambos se abrazan cariñosamente.
Todos tienen elecciones, cada uno vive a partir del objetivo que tenga. El objetivo y como luches por ello determinará lo alto que puedes llegar. Miro a la pareja dejar mi campo de vista, y entonces cierro los ojos.
Para todo ello necesito olvidarme de mi como individuo.
"¡Tu sentido del deber es tan exigente!" Miro hacia arriba, apreciando el hermoso cielo azulado, lleno de nubes tan blancas como delicadas almohadas. Es un cielo que él ya no puede ver, un cielo que el destino le arrebato.
Soy mi propósito, y hasta entonces no tengo derecho a pensar en nada más.
Siento que alguien me tira de la mano, sacándome de mi nube de pensamientos inútiles.
—¡Señorita Crusch, nyan, mire! —Mi caballero me señala en una dirección, pero antes de hacerlo me pongo a pensar en la persona en frente de mí.
Su mirada alegre siempre se contrasta en mi mente. La primera vez que lo vi, la primera vez que tome su mano. El mundo siempre está cambiando, y la crueldad de este mundo va de la mano con el propósito que cada uno tiene.
—¿Señorita Crusch? —pregunta Félix, sus cejas arqueadas y su mirada preocupada mirándome. Giro mi cabeza en la dirección donde señalo y me quedo mirando hacía aquella fuente.
«Hoy estoy demasiado rara.»
Suspiro unos segundos, y veo que hay una multitud aproximándose a aquella fuente.
—No es nada, no te preocupes —respondo, evitando el tema. Aunque, en el fondo sigo sintiendo esa sensación de peligro, de que algo va a cambiar hoy. El viento está extraño, pero no logro identificar que es.
«Siento que algo malo va a suceder hoy.»
Al analizar más puedo ver que hay alguien tirado en el suelo. La plaza es un lugar para todo tipo de personas, por lo que a primera vista me da la sensación de que es simplemente un borracho más.
Aunque de alguna forma mucha más gente de la esperada se está reuniendo. Normalmente ese tipo de comportamientos se ignoran, y algún caballero se encargará de mantener el orden.
Nos acercamos, pero hay tanta gente que es imposible pasar. Me concentro en escuchar, para tener un poco más de información.
—Dicen que apareció de la nada… —empiezan a hablarse entre sí, y me doy cuenta de que no es algo normal.
—¡Lo vi aparecer yo mismo! —exclama un demihumano, señalando en la dirección de aquel hombre.
Su compañero se encoje de hombros, suspirando y burlándose de él.
—¡Ja! ¿Cómo te puedo creer eso? Debe ser que usaba una magia para ocultarse o algo —afirma él.
«Una magia de ese estilo es muy poderosa, pero podría ser posible.»
—¿No está vistiendo de forma extraña? —Pregunta Wilhelm Van Astrea a mi lado. Este lo mira de forma penetrante, como si estuviese listo para atacar en todo momento.
«Supongo que él también lo siente.» Intento acercarme, pero rápidamente noto una figura pasar a mi lado con prisa.
Su cabelo plateado toma mi vista por unos segundos, ella camina rápidamente en dirección a la persona en el suelo. Su mirada indica que va a ayudarle. Las personas al verla empiezan a alejarse; tomando distancia de ella y mirándole con temor y repulsión.
Cierro mis ojos unos segundos y doy media vuelta.
—Nya, ¿esa no es la medio demonio? —pregunta Félix, haciendo que gire a verlo con una mirada seria, haciéndole ver mi negativa.
—No puedes hablar mal de una candidata, mucho menos a sus espaldas. —Tras regañarle se encoje de hombros, haciendo pucheros y mirando hacia otro lado.
Nos alejamos del lugar, decidida a seguir las normas establecidas. Wilhelm me mira unos segundos, pero luego mira hacia otro lado. Parece estar pensando en algo, pero las reglas son las reglas.
—Nya, ¿no te da curiosidad? —pregunta Félix, dando unos pasos rápidos al frente y mirándome fijamente, señalando al cielo—. Se veía bastante curioso, aunque no pude ver su rostro su forma de vestir era rara.
Ciertamente, también pude sentir algo extraño.
—Las candidatas no deben interactuar entre sí, está prohibido —respondo, pensando en las palabras de esos desconocidos.
"Apareció de la nada." Entiendo que es posible, hay hechizos que te permiten moverte tan rápido que es como si te teletransportases. Pero, aparecer de la nada es algo totalmente diferente. Por lo menos, necesitaría de una cantidad inmensa de maná.
Alguna matriz de cristales piroxeno o un hechizo muy fuerte.
Félix da media vuelta, volviendo a mi lado.
—Al cabo ni me importaba ¡Nya!
Decir que no estoy curiosa es mentir, después de todo siento algo extraño en ese hombre. Sin embargo, mis manos están atadas.
El tiempo pasa, pronto el atardecer nos alcanza. Es hora de comer, asi como es hora de cumplir con el propósito por el cual decidí salir. Llegamos al lugar designado, y yo me quedo mirándolo de frente.
—¿Estas segura de comer acá, señorita Crusch? —Wilhelm mira hacia adelante, y lo único que se ve es una simple cantina. Un pequeño letrero de bienvenida y unas puertas móviles.
—Si, estoy segura —respondo, mirando de reojo la nota en mi mano, nota que encontré debajo de mi almohada.
"Ven a la dirección en la carta, si quieres cumplir tu objetivo necesitas ir." Pensaba era una simple broma, pero a la par tuve un sueño extraño. Desde entonces he estado distraída, asi que decidí acabar con ese sentimiento de una vez por todas.
«Veré que no es nada importante y me iré a trabajar.» No tengo miedo de una emboscada, realmente no creo se trate de un ataque.
Entramos y veo a mi alrededor con cierto asombro. El interior es realmente menos espacioso de lo que esperaba, personas de toda índole hablando y tomando, asi como también un olor extraño.
Félix y Wilhelm me miran, pero yo niego con la cabeza.
«Esto es parte de lo que debo hacer.»
Una mesera nos atiende y dirige a nuestra mesa. Nos dice el menú y nombro un plato normal, sin muchos ingredientes.
No confío en este lugar, pero es poco probable que alguien nos reconozca.
—Lady Crusch está actuando rara hoy ¡Nya! —exclama Félix, y yo me pongo a pensar—. Decidiste salir de la nada, estas pensativa y ahora decides venir a este lugar.
Félix hace una expresión de terror, mirándome mientras se tapa la boca.
—¡¿Acaso Lady Crusch vino a ver a su amante?! —sus palabras me revuelven el estómago. En este momento me gustaría golpearla para que deje de decir tonterías.
—No, solo mantente atenta. —Suspiro, mirando lentamente a mi alrededor, intentando notar algo extraño.
Ese sueño fue raro, fue más como si alguien intentase decirme algo, como si se hubiese metido a mi mente solo para decirme que viniese a este lugar tan horrible.
Fue extraño, demasiado raro.
—Quería probar la vida del común, nada más… —una excusa valida, también estaba interesada en verlo, esto me ayudará como futura gobernante.
Pasa el tiempo y salimos del restaurante. Las calles levemente iluminadas y solitarias. La luna plateada en el cielo y las estrellas titilando. Siento el viento en mi piel, y tomo aire, tratando de olvidar el mal sabor de ese restaurante.
—¡Fue horrible Nya! —exclama Félix, y yo solo puedo asentir en silencio.
La carne estaba quemada por fuera y cruda por dentro, además de que estaba salado. Ni siquiera me atreví a tomar el agua. Fue una experiencia que no creo necesitar vivir de nuevo.
Miro el rostro de Wilhelm, quien a pesar de tener una vida muy dura también hace una mueca de disgusto.
Suspiro, viendo que el día de hoy fue un desperdicio.
Supongo que solo fue una broma, una simple coincidencia. Debí interpretar mal mi sueño y solo por eso he desperdiciado valioso tiempo. Aparte de que la comida estaba realmente horrible, hoy sin duda ha sido un día completamente desperdiciado.
Suspiro, bajando la cabeza. «Si quiera esperaba algo interesante.»
—Realmente no sé quién eres, solo sé que eso parecía algo importante.
Giro mi cabeza, viendo que es la segunda vez que la veo el día de hoy. Puedo recordar bien nombre: Emilia, una semi elfa que probablemente no ha tenido una buena vida.
Su apariencia, aunque me incomode, no es algo de mi real interés.
Está hablando con un hombre, y por sus prendas puedo ver que se trata de aquel hombre en la plaza. Su rostro es curioso, aunque no puedo detallarlo debido a la oscuridad, no parece descuidado.
Aunque su ropa tiene grandes manchas de sangre y tierra.
«No debo interferir.»
—Muchas gracias por todo, supongo que el destino nos conectó de alguna forma. No te conozco, pero ojalá nos volvamos a ver.
Sus palabras son frías y deshonestas, el viento de la mentira soplando con todas sus fuerzas. Parece que está intentando presionarla para pedirle algo.
«Desagradable, pero no debo interferir.»
"Debes proteger quién y qué eres como Crusch Karsten, la hija del duque, no como un miembro de la familia del duque."
Doy varios pasos, acelerando mi ritmo. No me gustan las personas que solo buscan usar a otras, no me gustan las personas que mienten por su propio beneficio. La verdad siempre debería darse a conocer.
Entonces, por primera vez lo hago.
—Basta de tus mentiras. —Me pongo en frente de ella, y puedo ver sus ojos bien abiertos en sorpresa.
Está intentando engañarla, tiene sangre en su ropa, parece agotado y malherido. En cambio, Emilia se ve bien, no parece haber sufrido grandes daños. Cualquier persona diría que quien necesita ayuda es aquel hombre.
Puedo ver mejor su rostro, aunque con rastros de polvo se ve bien, podría decirse que no es un campesino por su mera apariencia.
—¿Eh? —Veo de reojo a Emilia mirándome, pero yo no le dirijo la palabra.
Miro a aquel hombre fijamente, y puedo ver en sus ojos la sorpresa de mi aparición. Este intenta acercarse, pero expulso maná, haciéndolo retroceder.
El no parece poder decir nada, al contrario, mira a todas partes, sabiendo que he descubierto sus planes. Debió ser un estafador, por eso está aprovechándose ahora mismo.
Aunque no puedo evitar quitarme esa espina de mal augurio.
«¿Esto es lo que dice el destino?»
—Cru… —Estuvo a punto de decir mi nombre, y al taparse su boca es cuando me abalanzo hacía él.
Sé que múltiples personas pueden conocerme, pero sus mentiras y su mirada no son las de alguien que tiene buenas intenciones. Me pongo en frente de él en un instante, y cuando estoy por agarrarlo soy interrumpida.
—¡Detente! —exclama Emilia, dirigiéndome la palabra.
Me detengo en seco, y esa persona en frente de mí solo se queda mirándome, pálido del miedo.
—Él me estaba ayudando, resultó herido por mi culpa y quería compensarle. —Ella dice la verdad, pero, las palabras de este mentiroso ya no tienen prestigio.
Él no dice nada y gira la cabeza, como si ya supiese que sé de sus mentiras.
Parece conocerme más de lo esperado, pero antes que pueda tomar una decisión…
—La ayudé, arriesgué mi vida. —Abro mis ojos en sorpresa, viendo que dice la verdad—. Quería ser cauteloso.
No está mintiendo, pero siento que sus palabras tienen algo escondido. El sigue evitando mirarme, como si supiese totalmente de mi poder, de lo que puedo ver. Mi habilidad me permite sentir parte del estado mental de alguien, pero hay tantas sensaciones en el viento que no puedo decir que es.
Esa respuesta fue dirigida a mí, diciéndome lo que quiero escuchar.
No puedo dejarlo ir, si conoce tanto de mí entonces debo descubrir de quien lo sabe. Mi habilidad es algo que solo las personas que considero importantes conocen. Puede ser una trampa que me estén tendiendo, pero debo indagar más.
—Lady Emilia, siento mucho la situación actual. —Cierro mis ojos unos segundos, para luego abrirlos con fuerza.
Ya lo he roto, ya no importa.
—Me llevaré a este hombre para investigarlo. —Doy media vuelta, mirándole con seriedad. Ella me mira con una expresion preocupada, pero yo mantengo la calma.
No puedo dejarlo ir, ese presentimiento en mi interior me lo impide.
Ella se ve sorprendida, supongo que mi interferencia es de verdad algo extraño. Ella intenta decir algo, pero yo no la dejo.
—Sé que es su benefactor, y yo, Crusch Karsten, lo entiendo muy bien. —Asiento con la cabeza, tratando de calmarla—. Por eso le prometo que una vez obtenga lo que necesito, si él lo desea, lo enviaré personalmente a la mansión Mathers sano y salvo.
En su rostro puedo ver la duda, y sus palabras vienen cargadas de decepción.
—Entiendo… supongo que es lo mejor. —Ella entre cierra los ojos, y luego inclina su rostro hacía aquel hombre. Él la mira y luego asiente con la cabeza, estando de acuerdo conmigo—. Marco, te prometo que la próxima vez que nos veamos te pagaré por ayudarme.
Una verdad inmutable, parece que al menos reconoce cuando alguien la ha ayudado. Es cierto que no la conozco, supongo ya será en un futuro. Por ahora no parece alguien peligrosa, ni mucho menos con malas intenciones.
«Me agrada.»
Ella da media vuelta, despidiéndose de ese hombre y de nosotros. Tomó la decisión más rápido de lo que esperaba, supongo que no quería causar problemas.
Wilhelm y Félix se ponen a mi lado. Siento el frio viento rozar con mi piel y levantar mi cabello, siento mi corazón latir con calma. Esto no es propio de mí, pero a la vez siento que algo me sigue punzando.
—Creo que ya te diste cuenta —sus palabras son directas, afirmando mis conjeturas.
Pudo leerme a la perfección, lo que significa que me conoce bien. No lo recuerdo de nada, por lo cual debe ser un espía de una de las candidatas, o alguno de mis enemigos. Realmente no puedo definir el estado este hombre en frente de mí.
«No me agrada»
Wilhelm camina hacia él, decidido a cumplir mis ordenes de escoltarlo. Marco extiende su mano y se inclina.
—No tengo intenciones de lastimar a nadie. —La verdad se asoma, trayéndome cierta tranquilidad—. Me gustaría…
Me pongo en frente de él, alzo mi brazo y en cuestión de segundos lo golpeo en el cuello, haciendo que caiga al suelo desmayado. Lo miro unos segundos, y su rostro pasa de dolor a entrar en un sueño profundo.
Una nube deja de tapar la luna, iluminándonos a los cuatro.
—Eso fue extraño nyan, también apesta a sangre—Félix se acerca a ese hombre, mirándome por unos segundos para luego usar magia para limpiarlo.
No sé porque actúe tan rápido, supongo que sigo inquieta desde aquel sueño.
Como si alguien hubiese movido los hilos del destino.
Es la primera vez que siento algo así.
Capítulo 2
Un Hombre Extraño.
El sonido de la pluma sobre el papel es lo único audible en esta oficina. Miro las pilas de papeles que hay por completar y cierro mis ojos unos segundos. En frente de mi hay dos pequeños sofás, y veo a Félix disfrutar de un libro en el sofá.
«Hoy debo terminar con todo este papeleo, de no tendré mucho más mañana.» Continuo en mi deber, mientras estamos aquí.
Solo los dos…
Últimamente ha estado volviendo a mi memoria aquellos momentos, nunca los había olvidado, pero siento que su recuerdo se hace más y más vivido. Ahora que debo esforzarme por las elecciones que se harán; quizás solo estoy melancólica.
Me levanto, pero antes que pueda decidir algo la puerta se abre.
Wilhelm entra, inclinándose y posicionándose detrás de la puerta. Me quedo unos segundos mirando hasta que veo la silueta que va entrando. Vistiendo una bata y con una expresion confiada lo vuelvo a ver. El entra a la oficina, desprovisto de ese temor que tenía antes.
El aura anterior también ha desaparecido, pero es solo me deja más alerta.
Como si esto fuese parte de su plan.
—Buenos días. —Se inclina, manteniendo esa expresion desagradable.
Cierro por unos segundos mis ojos y le señalo el sofá delante de Félix.
—Siéntate —digo, y esté empieza a caminar siguiendo mi orden.
Félix se levanta sorprendida, mirando a Marco con sorpresa.
—¡Nya! Estás casi desnudo. —Félix señala hacía Marco, pero este no parece realmente sorprendido.
Se cruza de hombros, suspirando con una sonrisa.
—No sé dónde tienen mi ropa, me acabo de despertar. —Él se sienta en el sofá, como si nada le importase.
Escudriña la oficina, para luego mirarme a los ojos. Su mirada seria, sus ojos cafés fijos en los míos.
—Has roto las cadenas del destino, dejándome en libertad. —Él se levanta, inclinándose ante todos—. No me he presentado correctamente. ¡Mucho gusto! Soy Marco Luz, un inventor.
«¡Fue lo que se dijo en mi sueño!» Abro mis ojos en sorpresa, pero rápidamente tomo la compostura. Si le dejo ver así sea un poco de mi se aprovechará de eso. Es solo un estafador más.
Félix mira hacía Marco con curiosidad, mientras que Wilhelm se mantiene al margen. Al ver que quien debe romper el silencio soy yo, entonces abro el cajón de mi escritorio. Tras abrirlo veo esos dos objetos extraños con los que vino.
Uno parece un espejo con partes de metal, no sé qué hacen los botones a su costado, pero cuando imbuí maná no hubo reacción alguna. No creo sea algo peligroso, pero los metías tienen todo tipo de formas asi que lo mejor es estar alerta.
Además de ello está esa cuerda rara, no sé qué utilidad tenga, pero ambas cosas se ven valiosas.
—Primero me gustaría que respondieses unas preguntas —con una voz sería, pero no intimidante doy inicio al interrogatorio. No me interesa presentarme, especialmente ante un estafador.
«Además, él sabe quién soy.»
Hice que unos magos lo inspeccionaran para saber más sobre él; lo que descubrí fue algo crítico.
El maná en ese hombre no existe, como si fuese un recién nacido cuya puerta no ha tomado forma. Al nacer, los bebes absorben por primera vez maná, y luego su puerta va tomando forma.
En este caso los magos dijeron que era algo diferente.
"Puede que su puerta esté sellada" fue la conclusión a la que llegaron.
Y ahora él hablando del destino, realmente no sé por dónde empezar.
—¿Cómo terminaste en aquella plaza? —pregunto, y este asiente, explicando con calma lo sucedido desde que llegó. Evita hablar la situación anterior, pero aun así espero que termine de explicar para saber realmente lo sucedido.
Félix entonces mira hacía Marco con curiosidad, inclinándose para preguntar:
—¿Qué fue lo que le robaron Nya? —Félix ladea su cabeza, pero Marco suspira y se encoje de hombros, ladeado su cabeza en una negativa.
—Lastimosamente no puedo decir que fue lo que le robaron, sería perjudicarla y no quiero eso. —Otra verdad en sus palabras, desde que empezó a relatar la historia no ha dicho una sola mentira.
«Alguien intentó matar a una candidata al trono.» Miro hacía la ventana, pensando si estará conectado con los movimientos del culto.
Este hombre la salvó, pero a la vez es extraño. Vi sus manos, sin callos, tiene heridas de cortes y de algo que le ha atravesado en los brazos y piernas, pero no parece relevante. Sus músculos también están bien entrenados.
No tiene puerta, asi que no puede ser un mago. Tampoco parece ser un hechicero de maldiciones. No tiene las heridas causadas por practicar arquería. Quizas usé algo como una daga.
—¿Cómo es que tu puerta terminó así? —pregunta Félix, y yo solo me quedo mirando, esperando su respuesta.
Él se queda en silencio unos segundos, probablemente pensando en cómo pasar otra mentira por una verdad. No le creo, sin importar cuantas verdades haya dicho, algo en mí me impide confiar en él.
«Calmate, Crusch Karsten.» Respiro profundo, pensando en lo que me está sucediendo. Yo no suelo actuar así, es demasiado extraño.
Él se levanta, caminando hacía mi escritorio con las manos arriba.
—No tengo la intención de lastimar a nadie, de hecho, no puedo aún si quisiera. —Marco mira hacía Wilhelm, quien mantiene una mirada fija en él—. Realmente no quiero hacerle daño a nadie.
Otra verdad que hace hervir mi interior.
—Hay algo que debo decir, eso responderá la pregunta que me hizo, señorita Crusch. —Su mirada se fija en mí, y con mi asentimiento baja los brazos, tomando ese aparato extraño entre sus manos.
Wilhelm mantiene su mano en su espada, mientras yo me preparo para reaccionar a lo que pueda suceder.
—Hay una razón para todo, y estoy dispuesto a ser honesto con ustedes. —El cierra sus ojos y abre la boca, tomando una bocanada de aire—. Esta es la primera vez que te veo en persona, además, es la primera vez que sé que existes en la realidad.
Mi mirada se queda fija, sin poder ver el viento de la mentira pasar por su cabeza. Lo que dice es verdad, pero, entonces ahora entiendo menos lo que está sucediendo. El abre los ojos, mirando hacia la ventana con calma.
—Este mundo no es algo que sabía que existía. —Abro mis ojos en sorpresa, viendo que mi bendición divina no funciona.
—Espera un momento. —Señalo a Félix, pidiéndole que venga.
Sudor frio empieza a cruzar por mi frente. Félix se acerca y a su oído susurro:
—Dime una mentira. —Félix me mira con sorpresa, pero realmente lo necesito.
Félix me mira y lentamente susurra:
—Antier trabajé en los papeles que me encargaste Nya. —El viento de la mentira sopla en la frente de Félix, y, a pesar de querer arrancarle la sonrisa que lleva en ese momento. Miro de nuevo hacía donde está Marco—. Ya lo hice asi que no hay problema.
Una pequeña vena se asoma en mi mano, pero rápidamente la oculto con mi otra mano.
«Aprovechó el momento para decir eso, voy a castigarlo luego.»
Bueno, mi autoridad funciona, ahora lo único que se me ocurre es que tenga una bendición divina capaz de interferir con las autoridades. Además, podría ser alguien del culto de la bruja.
—Continua. —Lo miró fijamente, y el asiente sonriente.
—Leí sobre ustedes en un libro, uno que contenía una historia que yo pensaba era ficticia.
«Pero no siento interferencia alguna, es diferente a cuando la usó en Reinhard.» Cierro mis ojos unos segundos tratando de digerir sus palabras.
—¿Leíste? —ante mi pregunta el asiente, y, con un movimiento de pulgar se ilumina aquel dispositivo. Él lo muestra, y a pesar de estar brillando no siento magia alguna venir de él.
Lo único que veo es un paisaje, montañas y arboles similares a los que he visto en Kararagi. Supongo que viene de ahí.
«¿Anastasia Hoshin?» La única persona que se me viene a la mente es ella, quien podría obtener tal información es solo alguien con un poder superior al normal. Su red de mercenarios está en todas partes, asi que no sería completamente imposible.
El mira mi expresion y luego ve el celular, entonces con su mano niega.
—No tengo nada que ver con Anastasia, ni con una persona real de este mundo. —Él me sonríe, mientras yo solo puedo mantener una expresion neutra.
Pongo mis manos detrás del escritorio, haciendo mi señal con la mano para calmarme.
—He sido sincero desde que empecé a hablar, no tengo bendiciones divinas. —Asiente, y veo que dice la verdad—. De hecho, incluso si tuviese una no sabría cómo usarla.
Otra verdad.
—Si me investigas no vas a encontrar nada de mí, no es porque sea un espía, que no es cierto. —Marco coloca su mano en el pecho—. Puedo hacer un contrato de alma si quieres, puedo jurar a quien quieras, incluso apuesto mi vida en este momento.
Marco mira hacía Wilhelm, y luego devuelve su mirada a mí.
—Fui teletransportado desde otro mundo hasta este, aparecí en esa plaza sin saber dónde estaba, pero luego fue que reconocí que este mundo era algo que yo había leído antes. —El mantiene esa sonrisa, como si estuviese contando la cosa más simple del mundo.
"Vine de otro mundo, créanme." Si no fuese por mi bendición divina lo habría echado hace mucho. Normalmente si estás demente puedes hacer pasar la verdad por mentiras, pero no veo eso en él.
…
Me quedo mirando, esperando el viento de la mentira para arrancarle la cabeza a este bufón.
—Lady Crusch, ya saque a este mentiroso de aquí ¡Nya! —Félix señala a Marco, claramente molesta por la falta de respeto—. Deja de faltarle el respeto a Lady Crusch haciéndole perder su valioso tiempo.
Félix se levanta, aproximado a ese hombre a toda velocidad. Me quedo mirando, esperando a ver qué es lo que va a hacer. Él sonríe, y con un leve gesto ese dispositivo empieza a expulsar un sonido armónico.
Félix se sorprende y retrocede, y Wilhelm abalanza su espada, poniéndola en frente del cuello de Marco.
—¿Qué crees que haces en frente de mi señora? —Wilhelm expulsa su sed de sangre, mirando a Marco con firmeza.
El levanta sus brazos, y el sonido no se detiene. No es un sonido fuerte, es más, es un sonido bien preparado y suave.
A pesar de tener una espada en su cuello no parece temeroso, es como si hubiese vivido situaciones peores a esta, como si estuviese acostumbrado a las intenciones asesinas.
—Sé que puedes ver las mentiras, es imposible que tu autoridad falle. —Él me sonríe, como si cada palabra que dice fuese parte de un guion que preparó.
No quise darle tiempo de planear, por eso le dije a Wilhelm que lo trajese apenas despertase.
Eso significa que mientras venía planeo absolutamente todo.
Pero parece que no lo sabe todo.
—Puede fallar, si la persona en frente de mí cree que viene de otro mundo. Perfectamente podrías ser un loco que cree en sus alegatos —respondo firmemente, pero él ni siquiera se inmuta.
Quería ponerlo a prueba, pero no parece realmente importarle.
—No pueden matarme —dice, pero Wilhelm se mantiene firme, sin moverse de su posición—. Si me matan entonces te enemistarás con el Marques Roswaal. L Mathers. Eres una duquesa, pero no vale la pena arriesgar relaciones comerciales por un don nadie, además de que diste tu palabra.
Es peligroso, este hombre es realmente peligroso. Nos ha leído perfectamente, ha jugado sus cartas de forma impecable. No podemos hacerle daño, no por la palabra de la candidata, si no por mi relación comercial, asi como mi honor como duquesa.
Esto es demasiado extraño, demasiado raro incluso para mí.
—Vengo de otro mundo, y en ese mundo pude leer un futuro posible, el futuro de la facción de Emilia. —Su sonrisa se vuelve una expresión seria, mirándome fijamente—. Lastimosamente no eres la protagonista de esa historia, pero quizás lo seas de esta.
Cada vez entiendo menos sus palabras. Asiento con la cabeza y Wilhelm acerca más la espada, haciendo que caiga una gota de sangre cae desde su cuello. El mantiene su calma, manteniendo los brazos alzados.
—Primero retira ese sonido. —Coloco mi mano en mi frente, pensando seriamente en como mi bendición divina sigue diciendo que esto es verdad. El quita el ruido, y por fin siento el silencio.
El sigue sonriendo, realmente no puedo ver a través de esa persona.
—Hay algo que me gustaría hablar contigo a solas. —El me mira a los ojos, y entonces Félix se levanta.
—¡Estas demente Nya! —Grita Félix, y Wilhelm refuerza su agarre, exudando más intención asesina hacía él.
Doy un manotazo a la mesa, evitando perder más tiempo. Ellos me miran a los ojos, viendo que no estoy dispuesta a ceder. Realmente no sé lo que está sucediendo, pero no parece ser más una coincidencia.
«Aparecerá quien te ayudará a cumplir tus objetivos.» Repito dentro de mí, y entonces ambos quedamos a solas cuando Wilhelm cierra la puerta detrás de él.
—Me gustaría hablar contigo frente a frente. —El me insta a sentame en el sofá. Lo miro unos segundos, pero luego me levanto.
«Quizas pueda ver si mi autoridad está siendo afectada.»
Una vez me siento el vuelve a encender ese aparato, este empieza a moverlo internamente, solo con tocar ese vidrio. Luego pone una especie de imagen en movimiento, y veo un mundo completamente diferente.
«¿Hay personas viviendo ahí dentro?» Abro mis ojos, puesto que nunca consideré que existiese un metía con tal poder.
—Ese metía… —El me mira, deteniendo ese mundo y sonriendo con leves carcajadas.
—Es un video, imagina que este dispositivo puede grabar instantes en el tiempo, para luego poder verlos. Es como si dibujase cientos de dibujos a increíble detalle. —Su explicación es clara, y mi corazón se calma un poco.
Algo así no existe en este mundo, sin dudad, puedo decir que si existiese sería extremadamente popular. Sigo mirando, maravillándome por lo que muestra.
Edificaciones extrañas que se extienden hasta el cielo, láminas de metal que se mueven por sí mismas.
—Vengo de un mundo sin magia, donde todo lo que se ha logrado es solo por el ingenio humano. —El me mira a los ojos con una sonrisa orgullosa—. Vengo del mundo que te gustaría crear, un mundo donde el ser humano tiene el poder de hacer lo que desee.
El apaga ese dispositivo, y yo me quedo mirándolo.
«Entonces sí es el…». Suspiro, pensando la broma que me acaba de hacer el destino.
—Sabes, quería decir que venía de otro mundo solo contigo, pero me gustaría que me ayudases primero. —Su sonrisa desaparece, y creo que por primera vez veo temor en su expresión.
Yo me mantengo calmada, con sentimientos contradictorios. Quiero saber más, pero a la vez no deseo perder mi tiempo.
—¿Por qué razón debería ayudarte? —pregunto, cruzándome de brazos y piernas, mirándolo con cautela.
Me trago mi mantra, y el solo mira hacía la ventana.
—Aquel libro describe no solo el presente si no el futuro. —Mis ojos se abren ante sus palabras, y el entonces hace una mueca molesta—. Este mundo tiene demasiados secretos, secretos que todavía desconozco.
Su mirada se vuelve pesada, sus palabras me calan en la mente, pensando en aquella enfermedad que azoto a la familia real. Aquella enfermedad que me quitó a esa persona.
—Hay líneas que mueven este mundo, hay muchas cosas que debemos mantener si queremos seguir en un futuro. —El señala su pecho—. Debemos evitar causalidades demasiado grandes en el futuro descrito, o todo puede ser destruido.
«¿Causalidades?»
El suspira, dándose cuenta de que no le estoy creyendo nada.
—El libro que te digo es uno que describe una historia, pero a mi modo de ver es un futuro que debe existir a toda cosa. —El entre cruza sus manos—. Yo debía ir con el campamento de Emilia para mantener ese futuro, yo fui traído con un propósito a este mundo, y como puedes sospechar solo un ente de inmenso poder podría hacerlo.
Creo que me está guiando hacia alguien, y entonces solo viene algo a mi mente. En un instante saco mi espada de su vaina y la pongo en su cuello, pero él no se sorprende, si no que sonríe.
—Si ya te hiciste la idea entonces debes saber que no soy miembro del culto de la bruja, ni estoy interesado en el ente que veneran. —El aprieta sus manos con fuerza, a la vez que su expresion cambia a una de rabia profunda—. De hecho, mi destino ahora será cumplir un propósito que todavía no sé.
El mira hacia otro lado, pero yo veo que tras esa última palabra se asoma el viento de la mentira.
—Quizas matar a Satella, quizás es otro, para serte sincero ni siquiera debería estar aquí. —Retiro la espada, viendo que ahora si dice la verdad.
«Matar a la bruja de la envidia…» Si lo que dice puede ser cierto entonces tiene sentido, lo que no entendería es porque la bruja de la envidia traería a alguien para que la asesinasen. En especial a un don nadie sin poderes.
El parece saber algo, pero no es momento de hablar de ello.
—El punto es que debemos proteger ciertas partes del futuro, hay cosas que deben suceder si queremos mantener un orden. —Él sonríe, levantándose y poniendo su mano en la ventana—. La única forma que tenemos de escapar de este futuro es destruyendo un libro que está en posesión de Roswaal. L Mathers. Ese libro controla el futuro que tenemos en este mundo, y si no se cumple entonces Roswaal. L Mathers destruirá todo.
Sus palabras me dicen que está hablando en serio, pero no puedo entender. ¿Qué tiene que ver Roswaal L Mathers? Todo lo que sé sobre él es que es de las personas más ricas del reino, además de su poder tanto político como económico.
Pero siempre ha sido alguien pacífico.
—Hay muchas cosas que hablar, pero en este momento debemos saltar el primer obstáculo. —Marco se gira, mirándome fijamente a los ojos, su expresion es seria, no parece estar bromeando sobre nada de lo que dijo.
Lo miro seriamente, entonces señalo a cielo, indicando que voy a hablar. Él lo entiende, y se vuelve a sentar.
—Si el futuro ya cambió con mi interrupción, ¿entonces no deberían cambiar las acciones de ese libro? —Si como dice Marco el libro debería mostrar el futuro, si su primer futuro era ir con el campamento de Emilia, entonces el hecho de que esté aquí significa que el futuro ya se ha roto, o ha sido reemplazado con otro.
Él pone su mano en el mentón, luego mirando de nuevo a la ventana.
—Tendría que esperar unos días para saberlo y luego tomar acción, pero no sé qué tanto margen quede. —El mira al horizonte, y esas palabras que no van hacía mi se sienten tan frías que incluso yo me sorprendo.
Cierra los ojos un segundo, para luego volver a mirarme.
—Yo no soy nadie, ni tengo el poder en este momento. Ni siquiera tengo tu confianza, ni conozco realmente este mundo. —El baja un poco la cabeza, colocando sus brazos en sus piernas y mirando al suelo—. Lo que te dije es verdad, quizás lo mejor para mí sea abandonar este lugar e ir con ese campamento.
Entonces siento una sensación extraña, el mira mi espada, la mira tan fijamente que se siente como si anhelase poseerla.
—Quizas no es tarde —dice, y yo le entrego mi arma de forma espontánea, deseosa de ver lo que va a hacer.
En la mira unos segundos, mientras analizo lo que va a hacer. Si intenta atacarme lo mataré al instante. Tras unos segundos suspira y me la devuelve.
—Ayer y hoy son las primeras veces que sostengo una espada, una lástima que ya sea tarde. —Él se levanta, y me extiende su mano—. Puedes enviarme con el campamento de Emilia ¿cierto?
Asiento, pero en el fondo de mi algo me dice que no debo hacerlo. Dejarlo ir es dejar ir el destino que soñé, dejarlo ir podría significar no lograr mis objetivos. Debo usarlo para mi propio beneficio.
Si de verdad vino a otro mundo y me conoció, entonces debo quedármelo para mí.
—Debo irme, te ayudaré en lo posible, pero debemos ser rivales. —Él sonríe levemente, pero yo me mantengo firme.
Me cruzo de hombros, cerrando los ojos y apuntando mi cara al suelo.
No quiero dejarlo ir, pero si lo que dice es cierto su existencia aquí solo va a traer problemas. Incluso su muerte podría hacerlo. Fue traído a este mundo por esa entidad, o al menos es lo que quiero creer.
O quizás fue traído a este mundo por Od Laguna.
No lo sé y él tampoco lo sabe.
Su historia es algo que me cuesta aceptar, así como lo me ha mostrado me cuesta. Me conoce, conoce a las candidatas, parece conocer cosas de nosotros a un detalle asombroso. Roswaal L Mathers no puede ser un enemigo del reino, pero si alguien posee un artefacto tan extraño entonces sería él.
No quiero aceptarlo, pero realmente debería hacerlo.
Tengo a alguien que sabe sobre el futuro, además, realmente no lo quiero de enemigo. Aunque sea un estafador y manipulador, si quiero beneficiarme de ello necesito hacerlo sentir seguro de ese destino.
—¿No sería posible hacer cumplir el destino sin necesidad de que vayas? —ante mi pregunta el vuelve a sentarse, cruzándose de brazos.
Debo descubrir cual es completamente ese destino. Si he decidido creerle entonces debo tener todo muy en cuenta.
—Debo ir con la candidata y manipularla para que sea un títere a mis pies. Ese es el futuro que desea Roswaal L Mathers. —Marco me mira con una sonrisa—. Al final el objetivo tanto de Emilia como de Roswaal es el dragón.
Abro mis ojos en sorpresa, y el asiente con la cabeza.
—Si, Emilia quiere ser gobernante para obtener sangre de dragón y liberar a su pueblo, mientras que el de Roswaal es un poco más interesante. —El señala al cielo, para luego pasar su dedo por su cuello—. Roswaal desea matar al dragón para revivir a su amada.
Choco mis manos sobre la mesa de enfrente, Marco sonríe y se encoje de hombros.
—¡¿Cómo puede querer hacer eso?! —Se que es una actitud hipócrita, pero es diferente querer dejar de beneficiarse a matar un ser que nos ha protegido durante tantos años.
—Está loco, realmente está demente. —Se empieza a reír, y tras parar me mira a los ojos—. ¿Qué quieres hacer?
Su pregunta me deja dudando. Todo lo que ha dicho es una verdad, sin duda alguna esta persona está hablando enserio. Incluso la información que tiene parece ser de gran importancia.
"Este mundo oculta secretos que necesitan ser revelados." Ahora entiendo sus palabras. Cierro mis ojos de nuevo, mientras con mi mano hago una señal de fuerza. La dibujo, haciendo un mantra para darme fuerza.
Debo entender más, pero es cierto que el tiempo es oro.
«Seguir con mi deber o tomar una responsabilidad más.» Pongo mi mano en mi boca, devorando mi mantra y dándome las fuerzas para tomar una decisión.
—Quiero que te quedes, Marco Luz. —Abro mis ojos, mirándolo fijamente. Estoy decidida, si quiero poder seguir adelante debo saber muy bien cómo proteger a este mundo sin necesidad del dragón.
Para ello necesito a esta persona.
—Si quieres que me quede entonces voy a necesitar varias cosas. —El me extiende su mano—. Te voy a ayudar a unir tu campamento con el de Emilia, de esta forma podremos interferir sin más problemas. Si me aceptas, te prometo que te haré reina.
Palabras arrogantes, pero realmente no me disgustan. Lo que me disgusta es que sean palabras vacías para manipularme. Tomo su mano, pensando si lo que estoy haciendo es buena idea o no.
—Realmente no confío en ti —admito, y él sonríe en respuesta—. Espero me demuestres de que estas hecho.
El asiente, y el trato queda sellado.
He unido a una víbora a mi campamento. Ahora deberé estar pendiente para que su veneno no me termine dañando.
—No le digas al resto de lo que hablamos, entre menos gente sepa sobre el futuro es menos probable que haya cambios en este.
Es una verdad, si somos dos contra uno es probable que hagamos algo. Incluir más personas podría hacer la situación más caótica. Por mucho que confíe en Félix y Wilhelm, si se vuelve una situación sin salida todo el reino sufrirá.
Es una persona extraña, pero a la vez usa su cabeza de forma impecable.
—El futuro ya ha cambiado, ahora debemos mantenerlo lo máximo posible. —dice con una voz monótona y desinteresada. Entonces, Marco señala su metía—. El primer paso es proteger la aldea Irlam.
Tras explicarme lo que debe suceder entonces me quedo pensativa. Realmente necesitamos ganar el favor de su facción, la única forma que se me ocurre es enviando caballeros a ayudar sin que parezca que estamos interactuando con la facción.
Si queremos dar esa sensación de seguridad debemos conseguir que su facción se una a nosotros. Siento que acepté muy rápido sus palabras, ese sueño que tuve debió influenciarme más de lo que quería.
—Ahora que el futuro ha cambiado puede que no suceda de la misma forma, pero estoy seguro todo convergerá para que el evento suceda. —Cambiar el futuro, pero no cambiar eventos importantes—. Si eso cambia entonces Roswaal tomará acciones para destruir el mundo, no sé exactamente qué puede hacer, pero dudo no tenga métodos para acabar con todo.
Roswaal puede ser asesinado, pero la situación no se basa en si Roswaal quiere o no destruir el mundo.
—No necesita destruir el mundo, solo necesita destruirme a mí. Quitarme un brazo, matarlos a ustedes, solo necesita hacer que yo re…
Sus palabras se pausan, y tras decir eso empieza jadear. Sudor frio baja de su frente, agarra su pecho con fuerza y casi parece que acabase de hacer ejercicio.
—¿Estas bien? —Me inclino, mirándolo consternada e intentando apoyarlo. Él levanta su pulgar, evitando mi ayuda.
—Mientras hagamos todo paso a paso iremos bien, y para ello debe haber un mediador. —Él pone su mano en su pecho, y ya puedo entender su plan—. Me iré unos días para obtener los beneficios que necesito.
Si envío fuerzas para protegerlo mientras está allá, podría quedarse hasta que ocurra el ataque. Entonces todas las fuerzas podrían apoyar y ganaríamos el favor del marqués. De esa forma podemos iniciar relaciones.
—¿Qué deseas obtener? —pregunto, realmente curiosa por lo que va a pedir.
—¿Dijiste que mi puerta está bloqueada cierto? —Marco aprieta su puño, pero su expresion es una sonriente. Aunque creo que en ningún momento lo dije, el parece conocer su condición—. Eso significa que todo lo que debo hacer para usar magia es desbloquearla, entonces, pediré a Roswaal que me enseñe magia. Nunca la he usado, pero creo podría si me esfuerzo.
Aprender magia del mejor mago del reino, sin duda es algo que mucha gente envidiaría.
—Además, el gran espíritu de Emilia también me debe un favor, así que le pediré que me enseñe. —Su mirada se vuelve calmada, como si estuviese pensando en algo agradable—. Igualmente me gustaría ver a alguien, alguien que vive su vida en soledad. Quizas me quede poco menos de un mes, depende de cuánto tiempo me ofrezcan.
Realmente dudo le den mucho tiempo, considerando que no será un aliado real para ellos.
Pero bueno, las acciones ya están planteadas, ahora deberá seguir.
Capítulo 3
Otra Vez Nos Vemos
Ha pasado poco más de un mes, su estadía se incrementó cuando logró usar a los caballeros para proteger a la aldea. Recibió heridas menores, pero como prometió se ganó la confianza de ellos.
"El futuro es el mismo, pero parecen haber detalles diferentes." Realmente ya estoy segura de que sus palabras son ciertas. Lo que no me gusta es que me use para cumplir sus metas.
No sé qué clase de persona se ha vuelto, pero en poco tiempo ya ha aprendido a leer y escribir, lo que me impresiona de él. Hemos hablado por cartas cada tres días, y poco a poco he ido entendiendo un poco más sobre él.
—Ciertamente, es probable que ambas podamos unir fuerzas. —Miro los papeles en la mesa, pensando mientras firmo los papeles.
No me interesa en si la imagen de Emilia, pero tener de aliado a Roswaal L Mathers es realmente una buena opción. Puedo ser yo la reina, y ayudarla a cumplir su objetivo. Por parte de Roswaal todavía no estoy segura.
"Solo hay que fingir ayudarlo y cuando se llegue al trono revelar sus intenciones para luego matarlo." Las palabras despiadadas de ese hombre son lo más acertado. Puede ser un acto de traición, pero las meras intenciones de Roswaal L Mathers son la traición más grande hacía el reino.
La puerta se abre, y Félix entra con esa persona.
Esta vez parece más vivo, el maná que rodea su cuerpo es denso y el viento se mueve a su alrededor con fuerza. Es fuerte, pensar que parecía no tener futuro en la magia. Su maná se siente realmente pesado.
Él sonríe, y entonces se inclina ante mí.
—Buenos días, señorita Crusch. —Su inclinación es perfecta, parece que de verdad aprendió etiqueta como me dijo.
Asiento, y el continua hasta sentarse en el sofá. Félix mira hacía Marco con cierta incomodidad, pero Marco lo ignora, restándole importancia.
—¿Cómo va la producción de hormigón? —su pregunta me hace entregarle un informe a Félix, para que él se lo pase a Marco.
—Bastante bien —respondo en seco, sin mirarlo a los ojos.
En todo este tiempo estuvo enviándome planos y procesos de creación de materiales. A la vez que empezó a cambiar ciertos métodos.
«Producción por lotes.» Una vez explico el proceso a llevar a cabo lo implementamos en la producción de espadas. Con la insistencia de Marco usamos una pequeña Fabrica que tenemos en una ciudad aledaña.
Quería implementarlo en Costuul, pero él lo rechazo, alegando que podrían copiar el método y entonces no serviría de nada. La producción sin duda se incrementó, e incluso la calidad mejoró.
Pensaba era mejor producir espadas por lotes, pero producir las piezas y luego ensamblarlas hizo el proceso mucho más rápido de lo esperado.
—Muy bien, te digo que podemos hacer una ciudad que supere a Costuul, para ello podemos irnos expandiendo y creando fábricas de todo tipo de cosas. —Marco me mira con una sonrisa arrogante, y yo acepto sus palabras—. Si queremos tener un monopolio debemos incrementar nuestros recursos.
He destinado todo el dinero a reunir recursos de todo tipo. La producción de hormigón se está usando para reconstruir esa pequeña ciudad. A la vez que las fábricas en Costuul lentamente se van a ir trasladando a esa ciudad. Siempre tuve planeado hacer este tipo de cosas, pero su entendimiento sobre producción y negocios es bastante amplio.
—Nya, ¿cuándo estudiaste todo eso? —Félix pregunta asombrado, probablemente pensando que conoce todo sobre negocios.
Realmente no conoce todo sobre el mundo, pero puede ver patrones usando las conexiones con su mundo. Hablando en unas de sus cartas pude entenderlo mejor, nuestro mundo podría equipararse a una época en las que ellos vivieron.
«Miles de años de evolución. ¿Cómo sería nuestro mundo en mil años?»
El proceso es lento, pero de alguna forma puedo ver que va a tener una explosión demasiado grande.
Los contratos han ido incrementando poco a poco, pero en vez de ahorrar dinero estamos gastándolo en incrementar la producción. Asi como la producción de esa máquina que parece pondrá el mundo de cabeza.
—La máquina a vapor está en su cincuenta por ciento —su afirmación me llena de alegría, después de todo con la explicación sobre la maquina puedo ver que todo va a cambiar a gran escala.
La tendencia del mercado se inclinará hacía productos de bajo coste, nuestro trabajo será producir sin generar una caída abrupta en los precios globales. Solo disminuiremos a un punto lo suficientemente bueno, y que no pueda ser copiado.
El mundo se va a poner de cabeza cuando se den cuenta que Costuul no puede competir en términos de coste. Aunque nuestro estado y Costuul sean grandes aliados, además de que poseemos fábricas en Costuul. No puedo decir que no podamos tener competencia.
Al final esa ciudad no me pertenece, por lo cual claramente debo preferir la ciudad estatal Karsten antes que Costuul. La máquina a vapor será una revolución del mundo como se conoce, haciéndole competencia a las máquinas de Costuul.
Una máquina que no depende en un cien por ciento de la magia. Realmente quiero verla con mis propios ojos.
—Te lo dije, la raza humana puede hacerlo todo por sí mismo. —Él sonríe, y yo sonrío de vuelta sin querer. Toso levemente, colocando mi mano para cubrir mi sonrisa.
Es un estafador, pero es realmente bueno en lo que hace.
Se hace de noche, y decido dejar de trabajar por hoy para salir un rato a pasear. A partir de hoy vivirá con nosotros. No lo he visto desde la tarde, pero Félix me dijo que se la pasó trabajando en su habitación.
Camino por la mansión, pensando en si el camino hacia el futuro será el correcto.
«¿Será que algún día podré conducir un automóvil?» Me pareció curioso desde la primera vez que lo vi, una máquina de metal que se mueve a grandes velocidades sin necesidad de un dragón.
Aunque él dice que para eso todavía faltaran años.
Suspiro, mientras abro la puerta que da al jardín. La luz de la luna se mezcla con las luciérnagas en el ambiente. Marco me dijo que el siguiente paso es obtener a Otto Suwen, pero su paradero es algo que todavía no se ha descubierto.
«Alguien que no aparece en el futuro escrito.» Extiendo mi mano al cielo, reconociendo que ese destino parece ser el de alguien realmente afortunado. Tu destino no está escrito, por lo que puedes hacer lo que desees.
El jardín que decidí construir para relajarme, este jardín que le gustaba tanto. Lo he mantenido cuidado, aunque realmente no siento una belleza en lo que veo. La luna menguante ilumina el campo, y las luciérnagas bailan entre las flores.
Sigo caminando, pensando en el proceso para llevar la alianza a otro nivel. De momento sería imposible intervenir; he decidido no darle un papel clave, si no mantenerlo en secreto.
Él es conector entre ambos, pero realmente no pertenece a ninguno de los dos.
«Claro que es solo formalmente.» Pongo mis manos en mi espalda, viendo que estoy por llegar al quiosco donde suelo ir a relajarme.
—Debo reunir el maná en mi mano, luego mezclarlo con la presión de viento. —Escucho su voz, tomándome por sorpresa. Me acerco lentamente, intentando no distraerlo. Él se mantiene en su mundo, sin darse cuenta de mi presencia.
«Dedicado desde el primer día.» Asiento con mi cabeza, reconociendo que al menos sabe esforzarse. Parece que ha estado trabajando en su cuerpo, su control de maná también se siente bastante eficiente.
Sin duda se ha esforzado, que en solo un mes se vea tal resultado es prueba del talento que tiene.
«¡Es un manipulador!» Rechazo con mi cabeza, cerrando mis ojos y dejando esos pensamientos irse con el viento.
No debo dejarme engatusar por alguien así, mi deber está en conseguir salir de este futuro para poder cumplir mi objetivo. Anastasia Hoshin no se va a quedar de brazos cruzados cuando vea que estamos haciendo un monopolio, además de la alianza que haremos.
Sin duda va a atacar con todo, probablemente intente crear una recesión cortando suministros. Su gremio comercial es quien produce grandes cantidades de cristales piroxeno y lamictas de luz.
El acero es producción del gremio de herreros de Lugunica, así que solo lo podemos comprar de momento.
Nosotros solo producimos hierro, a la vez que producimos grandes lotes de armamento. Aunque recientemente estamos produciendo materiales de cultivo, rejas y demás a gran escala.
Materiales baratos que hace que la gente sienta una necesidad de comprar y almacenar, pensando que es una buena oportunidad.
«Con las explicaciones que le di fue capaz de adaptar las ideas de su mundo a este.» Aprieto mis labios, viendo que realmente es una víbora como Anastasia. Debo cuidarme o me va a atrapar con su veneno.
Abro mi ojo derecho lentamente, viendo una silueta difuminada que rápidamente toma forma. Con una sonrisa, se mantiene mirándome de cerca.
—¡Ah! —Lanzo un puño directo a su rostro, pero antes de que pueda golpearlo este retrocede. Tambalea lentamente y me mira con una expresion sorprendida antes de caer al suelo.
—¿Lo primero que piensas es en golpearme? —Empieza a reír, mientras mi corazón late con fuerza.
Sigue riendo, mientras que yo lo miro con enojo. No puedo creer que se acercase de esa forma, ni siquiera pude sentirlo. Es como si me hubiese relajado demasiado, no puedo permitir eso.
Quizas solo fue el cansancio de estar haciendo papeleo.
—¿Sabes cuál es la pena por acosar a una duquesa? —pregunto, y el entonces mira hacia otro lado.
—No soy de este mundo… —Él se rasca levemente la mejilla, para luego guiñarme un ojo atrevidamente—. Perdoname por hoy, es mi primer día.
Suspiro, pensando si de verdad es inteligente o si es solo un idiota. Definitivamente es un hombre. Pensé que vendría a relajarme y aquí estoy sufriendo con este tipo en frente de mí.
El luego me mira fijamente, para luego preguntarme:
—¿Tu bendición divina te permite controlar los vientos a la perfección cierto? —Asiento de inmediato ante su pregunta, y él sonríe de oreja a oreja.
—¡FURA! —Marco extiende su brazo y lanza una ráfaga de viento en una dirección solitaria, moviendo el césped y las hojas de los árboles. No parece muy peligroso pero su control se ve eficiente—. ¿Qué te parece si me enseñas a usar magia, y yo te enseño a mejorar la tuya?
Un novato con un mes de experiencia queriendo enseñarme magia.
—¿Qué puedo aprender de un nova…
Cuando empieza a explicarme me voy dando cuenta de que debo tragarme por completo mis palabras. Cada vez más y más admiro a las personas de su mundo, sin poder mágico, sin tener muchos recursos.
Fueron cientos de años de colaboración y trabajo conjunto los que los llevó a donde están.
—La ciencia es de verdad sorprendente. —Me cruzo de hombros, viendo la bola de viento en frente de mí—. Puedo calentar el aire solo aumentando la presión del viento… Aunque aun no entiendo eso de esas partículas que dices.
Si conocen tan bien las leyes de la naturaleza entonces los logros que vi tienen sentido. Eso también significa que si logramos entender a profundidad cómo funcionan las leyes de la naturaleza aquí, podemos hacer lo mismo que en su mundo.
Marco sonríe, mirándome fijamente a los ojos.
—Bueno, tendré que construir un microscopio para mostrártelo. —Se lanza en el césped, mirando hacia el cielo y extendiendo su mano—. Poco más de un mes en este mundo…
Todavía no sé nada sobre él, pero la verdad es que no me corresponde. Esto no va a llevar a ningún camino, tanto el como yo tenemos diferentes objetivos: Él quiere escapar del destino para tener una vida pacifica, mientras que mi destino ya está sellado.
—¡Nya! —Félix grita desde la entrada al quiosco, señalándonos a amos—. ¿Qué hace la señorita Crusch y Marco a solas?
Marco mira hacía Félix, sonriéndole con arrogancia.
—Pues cortejándola, ¿qué más? —Miro hacía Marco con sorpresa, pero al ver su carcajada y la reacción de Félix suspiro derrotada.
Definitivamente no entiendo a este hombre.
«Se parece un poco a ti, Fourier.»
Capítulo 4
Nada más que la Rutina
En dos semanas mi carga de trabajo se ha incrementado, pero he visto que él está cada vez más preocupado. Sus ojeras son largas, como si llevase días sin dormir. Estoy en mi oficina, y él se encuentra en el sofá leyendo libros de historia.
Le presté libros para que conociese las partes principales de este mundo, ahora que va a vivir aquí necesita adaptarse, no voy a permitir que alguien bajo mi mando sea un inadaptado.
—Muertos vivientes… —Marco se rasca la cabeza, cerrando los ojos—. No recuerdo esto.
Sonrío, viendo que su supuesta premonición no le permite saberlo todo. Sigo escribiendo, y de alguna forma puedo sentir que ambos estamos trabajando. Puedo reconocer a la gente que trabaja duro.
En esta oficina Félix me suele acompañar, pero sus habilidades diplomáticas son realmente pobres. Es un caballero al final, no necesita trabajar en ello. Realmente solo lo hacía para colaborarme.
No le he dado labores importantes a Marco, nunca confiaré en él. Pero sus propuestas de verdad son bien explicadas y fundamentadas.
—Estadística… Cuando me lo explicaste pensé que era algo inútil, pero es realmente sorprendente. —Todavía no sé nada de su mundo, y el parece realmente preocupado por la información en su teléfono. Esta estadística realmente puede hacer ver los números con una mejor visión.
Puedo pensar más lógicamente sabiendo los porcentajes y sus usos, aunque solo sé lo más básico de todo, ya que la aritmética que se necesita usar se hace cada vez más y más compleja.
«Aun así me ha enseñado con paciencia e interés.» Lo miro anotar en los libros que le di, su mirada fija en estos me inquieta.
"Cuando la batería se agote no podré acceder a ello." Ha estado copiando toda la información desesperadamente, todo el conocimiento en los libros que posee.
Al ser tanto realmente solo trae lo importante, pero aun así le está tomando demasiado de su tiempo, por lo que acortó su tiempo de sueño en respuesta. Es alguien dedicado y también es como siento que deberíamos ser todos.
«¿Entonces que hace que me moleste tanto?»
—¿Cuánto tiempo has dormido estos días? —mi pregunta hace que el deje de leer, guardando su teléfono y mirándolo fijamente.
«Ugh… no quería que pensase en eso.» Realmente está poniendo su salud en peligro, por mucho que Félix sane su estado fisico y mental el cuerpo necesita descansar.
Él se levanta y se dirige hacia la puerta, su mirada cansada realmente me está sacando de quicio.
—No es importante. —Cierra la puerta, dejándome a solas en la oficina. Aunque mi soledad se acaba rápido, Wilhelm entra, mirándome con una expresion preocupada.
El mantiene la puerta abierta mientras mira a Marco retirarse.
—Es un hombre trabajador —la afirmación de Wilhelm viene cargado con respeto, asi como con cierta preocupación—. Lo veo entrenar en las mañanas su fisico y en las noches magia. Además de que se mantiene trabajando en todo momento, considera bien sus posibilidades y siempre está corrigiéndose para ser más eficiente.
Yo pensaba que mantenerte centrado es lo mejor, pero creo nunca llegaría a tal extremo. Todo por saber que tu destino está siendo dirigido. Los preparativos van con varias creaciones, asi como la creación de un nuevo tipo de arma.
—Está arruinando su salud. —Rechazo con la cabeza, ese tipo de trabajo no te ayudará a cumplir nada. Aunque en el fondo sé que estoy siendo hipócrita, él lo lleva al límite.
—Lo conozco muy poco, pero puedo entender su esfuerzo, centrarse en su objetivo de forma tan obsesiva y mantener un buen estado mental normal en usualmente difícil. —Wilhelm me mira a los ojos, y entiendo que quiere que haga algo—. Ha soportado probablemente todos estos meses de la misma forma, pero le está pasando factura.
Wilhelm cierra la puerta, para luego servir una taza de té que estaba en la mesa en frente al sofá. Me entrega una y yo la acepto cordialmente. Wilhelm es un hombre que admiro, es alguien de gran carácter, pero también es alguien que se preocupa por quienes aprecia.
Parece que aprecia fuertemente el trabajo excesivo de Marco.
—Señorita Crusch, como usted sabrá soy alguien que ha vivido muchas experiencias. —Él toma un sorbo de su taza de té, para luego mirarme fijamente—. Yo admiro su gran sentido del deber, me recuerda mucho a mis tiempos cuando era joven.
Acepto su apreciación, aunque no entiendo a donde quiere ir.
—Lo que hace el cambio de ser un niño a un adulto es como experimentes tu vida, lo que suceda y como lo afrontes. —El deja la taza en el suelo, y contrae levemente las cejas—. Normalmente puedo entender a una persona con ver sus ojos.
Ya veo… parece que está realmente preocupado por Marco. De alguna forma siento que todos están empezando a confiar en él. Sus tácticas de manipulación son de verdad sorprendentes.
—Hay personas que, para sobrevivir eligen convertirse en seres sin sentimientos. —La mirada de Wilhelm es pesada, de verdad preocupado—. Ese hombre, Marco Luz, es alguien que ha visto la muerte más de una vez, el horror en sus ojos no tiene fin.
Abro mis ojos un poco, sorprendida por sus palabras. Sé que Marco no parece ser alguien muy abierto a pesar de parecerlo. Así como su actitud es solo una fachada para manipular a la gente.
—Su mirada es la de alguien que no puede conectarse con la realidad —afirma Wilhelm, mirando hacia la ventana—. Es una pena que alguien tan joven tenga esa mirada, realmente no es algo que alguien merezca.
Cierro mis ojos un segundo, pensando en las semanas que lleva en este lugar. Lo he visto socializar con todos, incluso prepara comidas con ayuda de las sirvientas, o postres para regalar a todos.
Es alguien realmente alegre, a la vez que alguien trabajador. Aunque yo no me como esa mentira, puesto que sé que es solo un estafador.
Pero si Wilhelm dice esto…
—No me corresponde a mi ayudarlo, pero si realmente queremos usar todo su potencial… —Wilhelm corta las palabras, tosiendo levemente—. Disculpe, mejor no le quito más de su valioso tiempo.
Wilhelm se levanta, se inclina y deja la habitación. Todo lo que puedo escuchar es el silencio que reina. El silencio al cual estoy acostumbrada totalmente, el silencio que viene de cubrir mi objetivo.
"Deberías personalizar un poco más tu oficina." Miro la matera a mi lado, siendo una planta que veía mucho en el jardín. Es un entrometido, a la vez que un estafador que busca manipularte.
Es el tipo de persona que más detesto.
—Conectarse con la realidad. —Miro la planta fijamente, pensando en las palabras de Wilhelm. Se que su comportamiento se siente raro, demasiado falso para ser cierto. Cuando me dice algo con una sonrisa el viento me dice que está sintiendo otra emoción, levemente claro.
No muestra lo que en verdad siente, pero no creo esa sea una mala cualidad.
Viene de otro mundo, quedándose completamente solo. Su única forma de sobrevivir es ganando el apoyo dándonos beneficios económicos, a la vez que tiene que ganarse la confianza de una facción aparte.
Tiene que encontrar una forma de evitar los diferentes problemas y juzgar sus decisiones de forma correcta. Si él no me hubiese contado todo esto realmente no sabría el porqué de su actitud.
Me quedo terminando mi papeleo hasta que se hace de noche.
Me levanto, y salgo de mi oficina como siempre. Tengo algo de sueño, supongo que debo ir a dormir. Al casi llegar a mi habitación veo que Félix está delante de mí. Sus orejas se mueven, y él se inclina hacia mí con una sonrisa.
—¿No va a dormir Lady Crusch? —Félix me mira, vistiendo una bata de dormir. Yo lo miro unos segundos. Entonces, involuntariamente mi cabeza se ladea, rechazándolo.
El inclina su cabeza con curiosidad, acercándose más.
—Últimamente ha estado más relajada. —Félix sonríe, mientras que yo solo puedo mirar hacía la ventana.
«¿De verdad he estado más calmada?» Cierro los ojos por unos segundos, para luego tomar un largo respiro. Supongo que mi carga ha aumentado y disminuido al mismo tiempo, ahora que puedo ver un camino más seguro al trono sé por dónde actuar.
Me preocupaba Anastasia Hoshin, pero realmente con los planes a futuro podremos dar una gran batalla. Sé que inicio con ventaja gracias a mi familia, pero no voy a dejar cabos sueltos.
Supongo que sí, me he sentido más calmada.
—Vuelvo en unos minutos, puedes irte acostando si así lo deseas. —Me doy media vuelta y empiezo a caminar.
No sé qué hago dirigiéndome a ese lugar si estoy tan cansada. Debo priorizar estar bien para poder seguir con mi objetivo. No hay forma en la que hacer esto me traiga beneficio.
Luego empiezo a trotar.
Puede que esté en un mal estado, pero es la única forma para él de cumplir su deber, no hay nada que deba hacer para interferir y él no quiere que yo lo haga. No le importamos, solo le importa cumplir su propósito.
No entiendo que ha cambiado dentro de mí, quizás solo me da pena.
Siento la urgencia, mi cuerpo cosquilleante pidiéndome que me apresure. Realmente no lo entiendo, no tiene importancia el verlo así. Él está cumpliendo con su deber, asi como yo debo cumplir con el mío.
Luego empiezo a correr.
Sus traumas no son mi problema, por mucho que Wilhelm me haya dicho, el mismo me ha comentado que no quiere hablar de su pasado. El mismo me dice que su pasado debe quedar en el olvido.
Entonces no tengo razón para entrometerme.
«¿Por qué estoy haciendo esto?»
Atravieso el jardín con rapidez y para cuando llego, lo veo; mirándome sorprendido mientras tiene una bola de fuego en su mano. Su rostro cansado es iluminado por el brillo de su magia, pero realmente se ve decaído.
Sus ojos carecen de brillo, de emoción. La única vez que he visto brillo en sus ojos es cuando explica sobre los inventos de su mundo. Solo en esas circunstancias, no sé qué ha sucedido en su vida, pero como dice Wilhelm debe estar llena de sufrimiento.
Todos sufrimos, si, todos sufrimos y salimos adelante.
—¿Sucedió algo? —pregunta, para luego eliminar la bola de fuego de su mano—. Estaba viendo si podría crear una bola más compacta y peligrosa, además que quiero ver como modificar el fuego para la maquina a vapor, me da miedo que la caldera no lo soporte.
Si, él siempre está trabajando.
Jadeo levemente, y siento una presión en mi pecho. Una sensación ardiente que me pide haga algo. Esta persona me saca de quicio, solo sabe traer problemas y más nada.
No entiendo, no me cabe en la cabeza que quiera ayudarlo de esta forma. No entiendo, pero supongo tampoco debería intentar averiguarlo.
—No es nada. —Doy media vuelta, y empiezo a alejarme, caminando lentamente, sintiéndome estúpida por venir a este lugar.
No me corresponde, no es mi deber. Debo seguir hacía mi objetivo. No puedo interferir con su decisión, y tampoco quiero hacerlo. Él es quien es, cumple con su deber y no parece interesado en nada más.
Es un estafador, capaz de mostrar una sonrisa sin importar la adversidad, pero es solo una sonrisa falsa. Una sonrisa que busca ocultar todo lo que hay en su interior.
—Mañana te daré un informe sobre la maquina a vapor —sus palabras vienen secas, sin importarle si vine a acá o no—. Que tengas buena noche.
Me doy media vuelta, sacando la espada de su vaina y abalanzándome sobre Marco. Él mira sorprendido como me abalanzo hacía él, levanta sus brazos, sonriendo tímidamente mientras pongo mi espada cerca de su cuello.
—¿He dicho algo malo? —con un tono de broma se ríe levemente—. Lamento haberla ofendido, Lady Crusch.
Bajo mi cabeza, dejando que mi cabello tape la expresion que tengo en mi rostro. No lo entiendo, pensaría que es parecido a Anastasia, pero de alguna forma se siente totalmente diferente.
Se interesa mucho en el bien, así como le gusta pensar en el futuro de la sociedad.
Aun así, su forma de ser es tan hipócrita.
—¡Luchemos! —exclamo, apretando mi pecho con mi mano. Quiero quitarme esta sensación horrible que me tiene distraída.
El efecto de su veneno.
—¿Eh? —dice, con un tono cortado. Alzo mi cabeza, viendo que ahora si lo tome por sorpresa. El aparta mi espada con un gesto suave de su mano, para luego llevar su mano a la parte trasera de su cabeza—. Llevo unos pocos meses, además tu eres mucho más fuerte que yo.
Guardo mi espada, y sin darme cuenta abalanzo un puño directo a su rostro.
No puedo entenderlo, no puedo entender que es lo que me está llevando a hacer esto. El solo un estafador, ha cumplido con su deber, asi que no debería importarme.
Esquiva mi golpe, para luego intentar agarrar mi mano. La quito rápidamente y doy un giro, inclinando mi espalda para darle una patada elevada. El la bloquea con sus brazos, pero sale volando, rodando por el césped.
—¡Hey! ¡Espera! —Extiende sus brazos, y su mirada no parece entender aun lo que está sucediendo.
Pero a decir verdad yo tampoco lo entiendo.
Si Wilhelm no me hubiese comentado eso no habría venido. No estaría aquí luchando contra él. Me molesta, me molesta su presencia.
Es un mentiroso, oculta sus emociones solo para evitar salir lastimado.
—¡Deja de esquivar y ataca! —Lanzo un golpe a su rostro, el inclina su frente para apoyar el golpe, pero en ese momento retiro mi brazo, tacleándolo y lanzándolo hacía el suelo.
En el instante que estamos por caer siento una ráfaga de viento venir desde el suelo.
—¡Fura! —Una ráfaga de viento me aparta de él, caigo de pie, y sin tregua se abalanza sobre mí.
«Tiene talento, tengo que admitirlo.» Furiosa, miro hacía él, acercándose más y más.
—¿Por qué haces esto? —Lanza un golpe directo a mi estómago, pero uso el viento para redirigir su ataque, cambiando la presión levemente.
Sus conocimientos sobre el viento son fáciles de aplicar, aunque no lo entiendo todo, puedo aplicar cosas básicas. Gracias a mi bendición divina el viento es algo que puedo controlar con facilidad, pero con las pocas explicaciones de Marco he comprendido como hacerlo mucho mejor.
Clavo una patada en su estómago, haciéndolo retroceder con una mueca de dolor.
—Me sacas de quicio. —Lo miro con molestia, reconociendo que esta no soy yo. Entonces lanzo mi puño, clavándolo en su rostro. El estira sus brazos y da unos pasos hacia atrás, se detiene y me mira a los ojos, aun con su nariz sangrante y rota no quita esos ojos llenos de dolor.
«¿Por qué estoy haciendo esto?» Miro mis nudillos, viendo la sangre manchar mis guantes blancos.
—No quiero pelear. —Mira hacia otro lado, para luego poner sus dedo en su orificio nasal y de un gran soplido sacar toda la sangre—. Estoy haciendo lo que debo hacer, no entiendo para qué quieres hacer esto.
Aprieto mis dientes, mirándolo fijamente.
Pensaba que éramos parecidos, de alguna forma sentí una conexión con su forma de hacer las cosas, ambos pensamos de forma similar y tenemos objetivos similares. Ambos compartimos un destino que debemos destruir, asi como un destino que debemos construir.
No ha hecho nada malo a gran escala, pero, aun así, siento una necesidad de hacer algo.
—¡Eres un idiota! —Lo miro a los ojos, pero él no deja de sonreír levemente. Desde que llegó de la mansión de Roswaal L Mathers está raro, fuera de si—. ¿Crees que está bien destruirte de esa forma?
Yo pensaba que así es como se debía ser, que si no actuaba de esa forma era porque era débil. Marco Luz se ha esforzado, acortando sus horas de sueño al límite, manteniendo todo lo que debe hacer, e incluso relacionándose con las personas de la mansión.
Es demasiado raro, asi como se me hace raro que nadie más lo pueda ver.
El suspira, mirando sus manos y luego viendo el suelo, derrotado.
—Debo hacerlo, no hay mucho tiempo. —Aprieta sus manos, mirando al cielo con una expresión de pura ira—. Yo también quiero descansar, poder ser feliz, pero hasta que el futuro no sea descubier…
—¡Estoy aquí! —exclamo, y él me mira directo a los ojos. La oscuridad infinita que no parece ser iluminada con luz alguna—. Yo también estoy en ese futuro, y también sé que debemos cambiarlo.
Él retira mis manos, dándome la espalda.
—No es lo mismo, tú no tienes la misma carga que yo. —Camino hacia él, poniendo mis manos en su espalda y empujándolo con fuerza. Aprieto mis labios, viendo como cae de boca hacía él césped.
Miro hacía la luna por un segundo, pensando en lo que debería hacer a continuación. Realmente actúe impulsivamente, algo que no es propio de mí. Por algún motivo este hombre me saca de quicio, su forma de actuar no me gusta para nada.
Pero aun así siento la necesidad de hacer algo.
Este hombre cree que todo gira en torno a él, cree que es el único que debe sufrir.
—¡No la tengo! ¡Tengo una carga mucho mayor! —Exclamo, y él se gira a verme con sorpresa—. Aun así, estoy dispuesta a incrementarla por el bien de mis compañeros.
Pongo mi mano en mi pecho, frunciendo mis cejas y mirándolo fijamente. Yo tengo un deber, asi como también tengo el deber de cuidar quienes están bajo mi mando.
—¡No lo sabes! ¿¡Crees que sabes sobre mí!? —Contorsiona su rostro, escupiendo al aire una verdad inmutable.
Es cierto que no sé sobre él, pero eso no es algo que importe en este momento.
—¡No! No conozco nada sobre ti. —Lo miro con enojo, conteniendo mis ganas de actuar—. Así como tú tampoco conoces sobre mí.
Él sonríe, mirando hacía mis ojos y acercándose lentamente.
—Te olvidaste de que tengo información sobre ti. —Sonríe, mirándome como si no fuese real, como si no viese más que lo que está escrito.
No ha aceptado este mundo.
—La Crusch de ese futuro no es la misma Crusch que estás viendo ahora. —Pongo mi mano en mi pecho, mirándolo con firmeza. El abre sus ojos y retrocede un paso, el viento se hace más fuerte, agitando los árboles y las plantas, como una metáfora de la tensión que sentimos ambos en este momento.
El usa sus brazos para medio levantarse, mirándome con una expresion de pura duda. Sus cejas contraídas, sus labios levemente fruncidos.
—No importa, igualmente no importa, he estado trabajando duro. —Marco extiende su mano con fuerza, señalándome con confusión—. ¿Cuál es tu problema conmigo?
Abro mis ojos, pensando seriamente en sus palabras. No me gusta que mienta, pero todas las personas lo hacen. Es un estafador, pero ese no es el verdadero motivo por el que me siento de esta forma.
—Tú y yo somos similares, me molesta verte en ese estado. —Suspiro, intentando calmar el tormento en mi interior.
—¿Por qué? —pregunta, y yo no sé qué responderle—. Tú lo sabes, te estoy usando. No somos amigos, solo somos dos conocidos que quedaron atrapados en el destino. No estoy interesado en tu amistad, ni tu compasión.
Abro mis ojos, y siento ese fuego arder en mi interior. Sus palabras son verdad, realmente no me debería importar mientras cumpla con su deber. Debería simplemente de irme y dejarle aquí tirado.
Es cierto que desde un comienzo solo buscaba engatusarme, atraparme para creer que debería de hacer lo que él diga. Hacerme confiar en él para poder cumplir con su objetivo.
"No somo amigos." Es una verdad, una verdad que viene acompañada de una mentira. Es un idiota, probablemente ni siquiera se ha dado cuenta de sus propias emociones. Se ha cerrado tanto que se confunde.
Es claro que hay algo que lo hace sufrir, pero no me corresponde a mi sanarlo.
—¡Soy Crusch Karsten! —exclamo, colocando mi mano en mi pecho con firmeza—. No puedes engañarme, Marco Luz.
A diferencia de las personas que he conocido, Marco Luz es parecido a mí, pero hay algo que le impide mostrar su potencial.
—Creo que entiendo que es lo que no podía ver en ti. La persona que eres se muestra con tus mentiras. —A diferencia del resto esta persona de verdad piensa que debe estar solo, que lo mejor es no conectar con nadie.
Por eso me dijo esas palabras, ya que fui quien lo confronto, cree que diciéndome cosas hirientes va a poder alejarme. Pero la mentira se asoma, enseñándome sus verdaderos colores.
Por mucho que él quiera no tiene poder sobre mí, sé que sus palabras solo son un veneno dulce. El mismo veneno que usa para obtener lo que quiere, así como para hacer aliados, también lo usa para hacer enemigos. Pero no veo necesario que lo use.
Cuando es honesto consigo mismo es más brillante que cuando solo actúa como debe actuar.
—Yo te usaré a ti y tú a mí. —Señalo al cielo, mirando sus ojos marrones brillar con la luz de la luna—. No tenemos que ser amigos, solo tenemos que reducir nuestra carga. Ambos sabemos que debemos cambiar el futuro para ser libres, para eso debemos actuar juntos. Si no descansas solo vas a prologar el trabajo.
Él se queda mirándome, mientras yo siento que mi corazón late con fuerza. Su expresion cambia levemente, y su sonrisa derrotada viene con un largo suspiro que parece dejar salir las penas.
—Creo que jamás en mi vida le había dicho a alguien que lo estaba usando, y para empeorar que esa persona me dijese que nos usásemos juntos. —Levemente se taba la boca, carcajeando mientras mira hacia el cielo—. Usarnos no suena mal.
Asiento, y él se levanta del suelo.
—Voy a dormir, me gustaría me ayudases con la redacción de los informes, yo quiero concentrarme en escribir toda la información de mi celular antes que se apague. —Yo asiento, y él se rasca la mejilla—. Hay una niña que desea ser mi ayudante, pero también se encuentra atrapada de la misma forma. Aunque no me gustaría volver a la mansión, llegará el día que deba hacerlo, entonces, la sacaré de su encierro.
Necesito preguntarle qué fue lo que sucedió, para así poder entenderlo un poco, pero ahora no es el momento.
En las cartas pude notar que no era bien tratado, pero luego de salvar a la gente del pueblo se ganó la confianza con facilidad. Aun así, decía que la única persona que valía la pena era la gran espíritu atrapada en la biblioteca, así como Emilia.
—Eres un estafador, no debería ser imposible para ti. —Ante mis palabras el ladea la cabeza, negándolo con una sonrisa.
—Esta vez no quiero que haga mi voluntad, solo quiero que pueda ser libre. —Camina, alejándose del quiosco—. No sé cuándo lo pueda hacer, pero ella también está atrapada por el destino.
Otra como nosotros, creo que la mayoría de los grandes nobles conocen de su existencia: La bibliotecaria de la mansión Mathers. Marco dice que la razón por la cual rechaza a todos es debido a su trauma de abandono.
—Entonces, espero puedas cumplir tu objetivo —respondo y, ante mi respuesta, el solo levanta su brazo, despidiéndose de mí.
Es extraño, una persona demasiada extraña. A veces muy perspicaz, otras veces muy impulsivo. No muestra sus emociones y es capaz de fingirlas de forma precisa. Se esfuerza como nadie, y parece estar sobrellevando una cantidad desconocida de dolor.
Es diferente a Fourier, quien era capaz de ser el mismo, que era donde estaba su fortaleza.
Lo odio, pero no me desagrada del todo.
Capítulo 5
Una Vida Normal.
Siento como las sábanas me absorben por completo, deseando sucumbir al profundo deseo de seguir acostada. Muevo mis brazos, y veo que Félix se quedó a dormir hoy. Nunca me había molestado, pero últimamente me siento un poco incomoda con su presencia.
Froto mis ojos, abriéndolos lentamente.
«Hoy está haciendo frio, parece que va a llover.» Me levanto, dando un bostezo que termina de despertarme.
—¡Buenos días Lady Crusch! —Félix se levanta, bostezando de la misma forma, moviendo sus orejas de un lado a otro.
—Buenos días, Félix. —Sonrío levemente, evitando mostrar incomodidad.
Me agarro el brazo, pensando si debería decirle que ya no quiero hacer esto. Sé que para él es importante y no quisiera lastimarlo, pero últimamente me he sentido incomoda. Lo miro sonreír, asi que desisto y me voy a bañar. Hoy me pondré ese nuevo producto que me creó. Un frasco, que contiene una esencia que hizo el mismo con ciertos ingredientes que ya teníamos.
"Fue hecho de forma improvisada, pero pude destilarlo usando flores." Su esencia es maravillosa, realmente es un olor más fuerte que las esencias usadas por nosotros.
Su mundo parece realmente haber hecho de todo gracias al ingenio humano, me hace ver un futuro sin límites.
Me termino de bañar, para luego ir a cambiarme. Miro todas mis prendas, a la vez que veo mi uniforme de siempre. Realmente no creo sea necesario para mí usar prendas diferentes, aunque….
Miro aquel vestido, el que me puse cuando él me dio valor.
—No importa. —Cierro mis ojos y tomo mi uniforme, colocándomelo y yendo a mi oficina.
Hoy Félix debe encargarse de implementar las enseñanzas de los libros de Marco en su magia, el conocimiento que tienen sobre el cuerpo humano es superior a cualquiera que haya visto.
Si Félix lo integra quizás pueda alcanzar un nuevo nivel en su curación. Félix es un verdadero genio en la magia curativa, pero el mundo que expandió Marco indica que todavía hay posibilidad de mejorar.
Entro a mi oficina, y soy recibida por un olor familiar. El aroma a pan caliente con un poco de queso. Marco se encuentra comiendo, y con un pan en su boca me extiende la mano, saludándome.
—Pude hacer el queso que te dije. —Marco devora su desayuno, a la vez que me señala mi plato.
Normalmente dejo que los chef preparen cualquier platillo, no soy preferente a algo particular. Últimamente él se levanta solo para cocinar algo para él, aunque a veces hace para todos.
Ha estado trabajando en nuevos sabores, incluso contándoles recetas a los chef para que las preparen.
Hay muchos mercados que se pueden dominar, no solo el de la industria. El mercado de los alimentos también es importante. Abrir cadenas de restaurantes que preparen comidas de forma eficiente y a buen precio.
Si Marco hubiese conocido a Anastasia antes que, a mí, definitivamente hubiesen sido un oponente casi imposible de vencer. Ambos tienen la misma mente para los negocios, con el talento de Anastasia y los conocimientos de Marco.
«Solo de pensarlo me da escalofríos.»
Hay muchas opciones a implementar, pero incluso yo, una duquesa, necesita de más fondos para integrar todo lo que Marco propone.
El monopolio absoluto.
La verdad es que los sabios gobiernan este reino, desde hace unos años sus movimientos son extraños. Con la muerte de toda la familia real han estado buscando a quienes puedan hacer el contrato con el dragón.
Pero incluso antes de eso la familia real solo era usada como tapadera ante su influencia.
Yo no quiero eso, yo quiero poder gobernar por mi cuenta. El consejo de sabios sin duda tendría que estar bajo mi mandato, pero en este momento sus conocimientos y poder harían que incluso un rey deba tener cuidado.
—Gracias. —Muerdo el suave pan en frente de mí, para luego morder el queso y sentir como suena con cada mordisco. Abro mis ojos en sorpresa, y Marco se empieza a reír.
«No me ha dicho nada de mi perfume.»
—No está vivo el queso —dice Marco con una sonrisa. Miro a Marco molesta por creerme idiota, pero el solo se sigue riendo—. Por cierto…
Wilhelm abre la puerta, y ambos dirigimos la mira hacía él. Wilhelm se inclina, saludándonos cordialmente. Sostiene una carta en su mano y por su expresion no parece que sea algo bueno.
—Señorita Crusch, recibimos una carta de la capital. —Wilhelm me entrega la carta y yo la abro de inmediato.
Antes de leerla miro hacía Marco, pero él no parece estar sorprendido.
—Ya es hora —dice, y entiendo que es sobre las elecciones.
Hemos estado reuniendo fondos e información, guardando especialmente todo para este momento. Empiezo a leer, y no puedo evitar fruncir el ceño.
—Las elecciones se retrasan dos meses por avistamiento del culto de la bruja. —Marco se levanta de golpe, sentándose a mi lado y leyendo la carta con una expresion sombría. Sus manos tiemblan, y sus piernas se mueven ansiosamente.
Por la expresion que está haciendo puedo discernir lo que está sucediendo. Esto no debe suceder, algo ha cambiado el futuro.
—Si hay avistamiento del culto, será necesario dedicar capital para la protección del estado Karsten —sugiere Wilhelm, y ambos asentimos.
—Te encargaré esa labor. Dedica escuadrones para la protección de las fábricas, asi como contrata mercenarios para proteger las rutas comerciales. —Ante mis palabras Wilhelm asiente y se retira de inmediato.
Es una precaución por tomar, puesto que se sabe que los cultistas no tienen patrones de ataque obvios. No sabemos exactamente que los ha reactivado, pero probablemente se deba a una razón particular.
Félix entra de inmediato, y detrás de él veo a un mensajero demihumano.
El entra y se inclina en señal de respeto.
—Vengo a traer un mensaje de carácter urgente —su voz se siente agitada, parece que de verdad será algo crítico—. ¡Se ha filtrado la lista preliminar de candidatos al trono!
Marco se levanta de inmediato, abalanzándose sobre aquel joven. Lo toma de los hombros y le grita:
—¡¿Quién la filtró?! —Mis ojos se abren en sorpresa, entendiendo de que se trata todo. Ahora que se ha filtrado la lista se sabe quiénes serán las candidatas, si el culto está en movimiento solo puede ser debido a ese futuro.
«Va a ocurrir un ataque en la mansión Mathers.» Normalmente no me preocuparía, estamos hablando del mago más fuerte del reino, junto a dos grandes espíritus y una maga prodigio. Realmente su campamento es más fuerte en términos de poder individual al nuestro.
Pero en una batalla contra los números es difícil. Además, Roswaal L Mathers no va a ayudar en nada, la chica espíritu no va a salir de la mansión y, Emilia, aunque fuerte, tendría que luchar prácticamente sola.
—¡No lo sé! ¡Solo me ordenaron decirte esto! —exclama con temor, temblando de miedo ante la presión de Marco—. El sabio Bordeaux fue quien dio la noticia.
Si fue él quien dio la noticia entonces no debería tener sospecha, pero realmente Bordeaux siempre guarda sus secretos. Flynn, su mejor discípulo es algo que solo conocemos las personas más cercanas al reino.
Es alguien que se encarga de la protección de personas en el poder que estén en peligro.
Así se decidió con los discípulos principales de cada sabio, Flynn es solo uno de ellos. Cada uno fue entrenado para un propósito particular. Quien realmente más me atemoriza es Iril, la discípula del sabio Tristán.
Pude sentir un aura extraña en ella la última vez que la vi.
El mensajero se va, dejándonos solo a Félix, Marco y Yo en la oficina. Marco aprieta sus manos con fuerza, para luego dar un fuerte pisotón.
—¡Mierda! —exclama, sentándose en el sofá. Se muerde el pulgar, mirando hacia la ventana con temor.
Si hay un ataque podemos evitarlo, el problema es que no sabemos el tiempo ni la hora. Debemos intentar protegerlos sin saber exactamente como.
—Creo que es hora de que vaya a la mansión Mathers, mientras tu buscas información yo intentaré crear una estrategia desde allá. —Marco mira a Félix, quien se señala a si mismo sorprendido—. Necesito que vengas conmigo.
Félix se sobresalta, sus orejas y cola se levantan. Esté inclina su dedo hacía Marco, señalándolo molesto.
—¡No te haré caso Nya! —Félix desvía su mirada, mirándome fijamente. Yo no cambio mi expresión, pero sin hacerlo le doy a entender que debe hacer eso.
Félix se levanta de golpe, mirándonos a ambos.
—¡No me alejaré! —Félix sale y cierra la puerta de golpe, dejándonos a ambos en soledad.
Marco mira hacía la ventana, sus piernas moviéndose por la ansiedad del momento. Yo también, realmente es una situación crítica. Contábamos con la reunión de las candidatas para poder crear una alianza formal y poder actuar con comodidad.
Acaricio mis piernas con mis manos, intentando calmar esta sensación de urgencia.
De esta forma podríamos reforzar la seguridad con la excusa de que son relaciones comerciales. Si el ataque resulta ser antes entonces no va a ser fácil.
El tendrá que ir y hacerlo con esa pequeña fuerza que ha estado trabajando.
—¿Crees que esas armas de fuego sean suficientes? —pregunto, y el niega con la cabeza.
—Lo dudo, por eso necesitaremos ser más inteligentes. —Marco aprieta sus manos, y mira hacía mí—. Voy a matar a Petelgeuse con la ayuda de Emilia, creo que puedo lograrlo, pero no puedo proteger ese pueblo al mismo tiempo. Félix solo debe ejercer un rol de apoyo, asi como que deberá ir disfrazado.
Armas de fuego, el invento que más me llamó la atención. Pude ver un video de su uso y entonces temí, mis sangre se heló ante lo que pude ver. Un arma diseñada para matar a la máxima cantidad de personas de la forma más rápida posible.
Pequeños proyectiles que atraviesan la carne y huesos sin problemas, más rápidos que una flecha y con la facilidad de no necesitar un gran entrenamiento. Lentamente hemos estado creando una fuerza, reuniendo gente con el objetivo de cambiar su vida.
Marco se ha concentrado en la creación de un modelo de arma adecuado para la situación, mezclando la pólvora con cristales lamicta. Sus avances son apoyados por diferentes magos a nuestro mando.
Por parte de quienes usaran las armas son hombres y mujeres que tras una prueba se han ido uniendo, pero no es algo que hemos sacado a la luz. Marco dice que no quiere mostrar las armas de fuego hasta que sea realmente necesario.
Planeábamos sacarlo a la luz con un gran ejército, pero, no va a ser posible ahora.
—Supongo que no quedará de otra —finalmente acepta, y yo también asiento. Es una fuerza que no viene con el nombre de la familia Karsten. Es una fuerza desconocida que puede fácilmente ser tomada como la de simples mercenarios.
«El ejercito personal de Marco Luz.» Aunque, en términos de poder, ningún mercenario podría aguantar. La fuerza de las armas hechas hasta el momento sin duda supera la de las espadas convencionales.
Sin acero, no hay posibilidad de sobrevivir.
Y eso será hasta que la máquina de vapor sea creada, pronto tendremos los lugares para hacer acero, si lo hacemos en masa entonces tendremos el monopolio de la industria en nuestras manos.
La máquina a vapor será el punto de quiebre que empezará a inclinar la balanza sin marcha atrás.
Son casi cien persona que hemos reunido, aunque no todos poseen armamento por las dificultades que hemos tenido en su creación, contamos que la mitad tengan armas para la otra semana.
El problema es que no sabemos cuándo es el ataque.
—Te mandaré a ti para dar la noticia, es una buena excusa, también irás con Wilhelm; que irá para protegerte, con esa fuerza podrán resistir. —Si se quedan unos días con la excusa de que Marco está recibiendo entrenamiento entonces puede ser valido.
Es su benefactor al final, Wilhelm y Félix pueden quedarse en Irlam pagándole a algún pueblerino. El problema es como enviar un grupo de mercenarios sin que parezca sospechoso.
Es complicado, tenemos la fuerza, pero no podemos usarla.
Incluso si vienen de parte de Marco, sería algo demasiado vistoso como para no generar rumores. Al no poder establecer relaciones no tenemos de otra más que hacerlo por ellos mismos.
Nos quedamos discutiendo posibilidades, pero cada vez que intentamos decir algo nuevo quedamos en el mismo callejón sin salida.
—Salgamos por aire fresco, escuché que abrieron un restaurante hermoso y lujoso en la ciudad. —Marco suspira, y yo lo miro dudosa.
«¿Para qué salir si hay tantas cosas por hacer?» Marco mira mi expresion y sonríe, levantándose de la mesa.
—Si queremos pensar una solución debemos tener una mente abierta. —Él se estira, mientras yo me quedo mirándolo, sin entender cómo salir nos abrirá la mente a reconocer como usar las tropas.
El me guiña el ojo, y yo desvío la mirada involuntariamente. Recientemente lo he notado diferente, es un poco más abierto que antes, pero cuando estamos solos se vuelve otra persona.
—Es una rica comida, de seguro nos ayuda a abrir la mente y encontraremos la solución. —Sonríe, y yo lo miro con cautela.
Cree que no me he dado cuenta, pero, al contrario, me he mantenido alerta.
Yo no soy como antes, con más tiempo libre he podido leer ciertos libros. Eso me ha hecho abrir los ojos un poco ante el mundo que me rodea.
—Solo quieres engañarme para salir contigo, no caeré en ese truco tan viejo. —Me cruzo de hombros, viendo de reojo su sonrisa—. Soy una duquesa, tú eres alguien de otro mundo, no somos compatibles.
El camina hacía la puerta, abriéndola lentamente y girando su cuerpo para mirarme directo a los ojos.
—Yo no he dicho eso, solo iremos a comer, tenemos la conciencia limpia. —Cierra la puerta con cuidado, dejándome sola.
Me cruzo de hombros, mirando hacia la puerta por unos segundos. No entiendo sus intenciones, solo somos dos personas usándonos mutuamente.
Me levanto, caminando hacía mi asiento y empezando a redactar las cartas para encargarnos del proceso a seguir. Deberemos adelantar los planes de inversión, así que iniciaremos con ellos de inmediato.
El mercado va a empezar a rebotar, si el culto vuelve a tomar acción entonces los precios de los alimentos e insumos van a subir, alcanzando un máximo en unos meses. Si queremos generar una burbuja de protección entonces debemos lograr algo que calme la sensación de peligro.
«Debería pensar también en la reacción de los competidores.» Acaricio mi barbilla, pensando detenidamente.
Con esta información Anastasia empezará a comprar a gran escala, para luego vender en el momento que los precios se suban por la necesidad de compra. Eso es una buena manera, pero lo que me explicó Marco hace un tiempo realmente me hizo dar cuenta que somos ranas en un pozo.
Su mundo es mágico, mucho más mágico que él nuestro. Aún sin magia son capaces de hacer magia, es realmente sorprendente.
—Opciones. —Miro las cartas que estoy escribiendo, solicitando a granjeros la compra de materiales de la forma precisa que me explicó Marco.
Sus palabras abrieron un mundo que desconocía, pero que verdaderamente va a cambiar el mundo por sí mismo.
La compra de valores es importante, si bien nuestro mundo no posee algo tan detallado como el suyo, los acuerdos verbales siguen moviendo los precios en el mercado. Los cambios fluctúan y todo eso lleva a tener ganancias o pérdidas. Por suerte, los precios son manejados por el reino, encargándose de evitar la mayor cantidad de estafas posibles.
Esos precios varían con la oferta y demanda, y no se pueden cambiar fácilmente. Los precios de venta de los insumos que hace el reino son el estándar que se usa. Es el más aceptado y el que realmente utilizan todos.
Fue una propuesta de Miklotov McHanon, el líder de los sabios y la única persona que me causa una sensación de temor al tener que enfrentarle. Puede que haya interactuado con él, pero si quiero tumbar el consejo e instaurar nuevas medidas debo enfrentarme a él.
Por eso no vamos a comprar valores, si no opciones.
Lo haremos en diferentes campos, incluyendo la agricultura.
Por ejemplo, acordaremos con un granjero local comprar 100 sacos de trigo a un precio fijo de 10 monedas de oro por saco en un mes. Si el precio del trigo sube en el mercado a 12 monedas de oro por saco para ese momento, ejerceremos la opción y compraré los sacos a 10 monedas de oro, ahorrando así 200 monedas de oro en total.
Como sabemos que ocurrirá un ataque del culto gracias a la información del futuro es seguro que los precios van a incrementar en ese plazo. Los ataques del culto son sistemáticos, y la destrucción de las tierras y los peligros en las rutas comerciales incrementaran los precios.
Esto nos permite asegurar su suministro a un precio más bajo del que tendría que pagar en el mercado abierto.
Pero no todo es color de rosas.
Si una cosecha inusualmente abundante provoca una caída en el precio del trigo a solo 5 monedas de oro por saco, perderemos dinero si ejercemos la opción. En este escenario, estaría obligada a comprar los 100 sacos a 10 monedas de oro por saco, lo que resultaría en una pérdida de 500 monedas de oro en total.
Esto se debe a que estaría pagando más del doble del precio actual del mercado.
Sin embargo, las opciones tienen un beneficio maravilloso.
Como en este mercado no existen en este mundo, nosotros le damos valor a las opciones. Negociaremos con los dueños del servicio un precio a la unidad de su insumo. Por ejemplo, a esos 100 sacos les pondremos un precio de 2 monedas de oro por unidad.
Gastaremos 200 monedas de oro para que, en un mes, podamos comprarlas a 10 de oro por unidad.
Eso hace que, en caso de que el precio baje, solo haya perdido los 200 que costó ejercer la opción, de esa forma para tener una ganancia real en este caso necesito que el precio supere las 12 monedas de oro.
Sonrío, viendo que es una forma realmente increíble de llevar los negocios. Debo estar agradecida de verdad con su aparición. No me falta dinero, pero si temía al poder comercial de Anastasia Hoshin.
Nadie se negará a obtener ese beneficio, puesto que nadie piensa que los precios subirán abruptamente de la nada. Por eso juntamos la información del futuro, a la vez que nos preparamos para la subida de precio que habrá por las elecciones.
Cuando los diferentes gremios comerciales vean nuestra estrategia empezarán a replicarla, pero entonces tendremos la suficiente ventaja para poder construir un gremio comercial dedicado a la compra y venta de opciones.
Otto Suwen será el destinado a ese puesto. Marco dice que su talento es bastante grande, que realmente es una persona en la cual confiar.
Su paradero fue descubierto hace poco, y pronto lo veré en persona. Lo malo es que Marco no estará, asi que tendré que hacerlo por mí misma.
—No lo veré en un tiempo. —Veo que ya se ha hecho tarde, asi que me levanto, yendo a mi habitación.
Miro las prendas que tengo nuevamente, pensando en si debería ir. Realmente preferiría concentrarme en lo que debo hacer. Sin embargo, él va a ir a luchar contra el culto de la bruja.
No se sabe si volverá…
Pongo mi mano en mi pecho, sintiendo la ansiedad atacar mi corazón.
«¿Estoy preocupada por ese mentiroso?» Miro mis manos, y entonces suelto un gran suspiro.
—Supongo puedo salir a acompañarlo. —Miro todas las prendas, y, para decidir hago algo que nunca había hecho.
Lo dejaré a la suerte.
Cierro los ojos y agarro la primera prenda que tocan mis manos. Abro mis ojos y suspiro, viendo que el destino a veces es gracioso.
Me cambio, y entonces me miro al espejo. Un vestido de encaje negro, el vestido que suelo usar en banquetes formales. No me da pena usarlo, pero realmente no siento que valga la pena usarlo en mí.
«Podría escoger otra cosa, pero supongo lo usaré por hoy.» Una vez me lo pongo me peino y me coloco un poco más de perfume.
—¡Lady Crusch! —Félix abre la puerta de golpe, y al verme se tapa las manos con la boca—. ¡Nya! ¡Lo que dijo Marco era cierto!
Félix se abalanza sobre mí, mirándome con una expresion juguetona, su sonrisa pícara me saca de quicio.
—¿Tú y Marco tendrán una cita Nya? —Él se inclina levemente, con su mano en su boca y sus pestañeos rápidos que colman mi paciencia.
Una cita, supongo que realmente salir podría describirse así. Pero entre nosotros no hay nada de eso, asi que no puede decirse como una cita. Aunque quiero decirle, lo mejor es salir del paso.
—Bueno, podría decirse. —Siento como esas palabras me pesan como lozas en la garganta. Félix abre sus ojos, y en unos segundos lo tengo sobre mí.
—¡Debe prepararse mejor! —exclama, y ahora soy yo la sorprendida, abriendo mis ojos en sorpresa. El empieza arreglarme, peinarme y acomodar mi vestido.
Lo que me tomó unos instantes a él ya le ha tomado más de veinte minutos. No quería tardarme para llegar rápido, pero él parece realmente emocionado.
—Los hombres deben esperar a la dama, eso es una regla. —Sonríe, pero yo lo miro sorprendida. Normalmente él no gusta cuando interactúo con otros hombres, para que acepte que Marco lo haga debe tener un motivo.
—No es la gran cosa, realmente solo es para liberar el estrés. —Cuando digo esas palabras Félix me mira a los ojos.
—¿Entonces puedo ir? —su pregunta me toma por sorpresa, y yo miro hacia otro lado.
Realmente podría, pero eso sería faltar en mi palabra a Marco. Si él le dijo a Félix y no lo invitó es porque no desea que esté. Quizas hablemos sobre lo que va a suceder, entonces lo mejor es estar solos.
Aunque sea a desestresarse seguimos en la situación, aprovechar cualquier oportunidad es lo justo.
—No… —mi rechazo lo hace sonreír.
—Nya, si hubiese sido antes lo habría rechazado. —Félix termina de arreglarme, dándome una mirada orgullosa—. Es un poco raro nyan, pero gracias a él ha estado sonriendo y viéndose más tranquila.
«¿Más tranquila?» Lo miro con duda, y el solo me devuelve una sonrisa. He estado mucho tiempo con él, asi que no es de extrañar que pueda ver cosas en mí que yo no veo. Lo que me sorprende es que use la palabra "tranquila".
Con tantas cosas y con todo lo que tenemos que hacer estoy todo menos tranquila.
—Si no estuvieses tranquila no habrías aceptado salir Nya. —Abro mis ojos, y veo que sus palabras son ciertas. Antes jamás habría aceptado salir en una situación tan crítica.
Cierro mis ojos unos segundos, y luego Félix aplaude.
—Está hermosa, lady Crusch, su valiente caballero se encargará de enviar las cartas en su nombre. —Félix se inclina y luego sonríe—. Diviértase usted también, no como una duquesa, si no como Crusch Karsten.
Mis cabellos están peinados de manera que caen en delicadas ondas, dando una apariencia natural.
El tejido de encaje adorna sutilmente el escote y las mangas, aportando un toque de elegancia que no veía en un tiempo. La falda, con un corte sencillo pero favorecedor, cae con suavidad hasta mis tobillos, brindando libertad de movimiento y una sensación de ligereza.
En cuanto a los detalles, un cinturón fino de cuero, decorado con una discreta hebilla dorada de estilo Karsten, marca ligeramente mi cintura, realzando la silueta de manera delicada.
Para protegerme del frescor de la noche, me cubro con un abrigo liviano que me gusta usar cuando salgo.
—¿Es esto lo que les gusta a las mujeres hoy en día? —pregunto, sin poder entender que es lo que le ven. No pueden moverse mucho porque se levanta la falta, tampoco podría pelear a gusto con esto. Sé cómo ser elegante cuando debo hacerlo, pero…
Nunca lo he entendido, pero supongo debo aceptarlo.
Me inclino viendo mis costados en el espejo, sintiendo una sensación cálida en mi corazón, como si el permitirme verme así fuese un deseo de mi yo oculto.
—Supongo no está mal… —Recuerdo aquella vez en ese banquete, cuando baile junto a Fourier. En ese entonces pensaba que ser Crusch Karsten sería mejor, pero todo eso acabó cuando vi la vil mentira del mundo.
Salgo de la habitación, dirigiéndome hacía la salida de la mansión. Voy caminando lentamente, cada paso sumiéndome en el pensamiento de dejar esto y ponernos a trabajar.
Doy un giro y lo encuentro, erguido, con la mirada fija en mí. Está usando un traje que él mismo ha diseñado, al que ha bautizado como "Vintage". Este traje que lleva realza sus hombros, otorgándole una estatura imponente y elegante.
El traje se ajusta perfectamente a su figura, destacando su porte seguro y distinguido. La chaqueta negra, con su corte clásico pero moderno, acentúa sus hombros anchos y su postura erguida, mientras que los pantalones caen con elegancia, completando el conjunto con estilo y la sofisticación suficiente.
Al verlo frente a mí, con ese traje que realza su presencia, no puedo evitar sentirme impresionada por su elegancia.
Es evidente que ha puesto un cuidado meticuloso en cada aspecto de su apariencia, y el resultado es una imagen de refinamiento y distinción que complementa perfectamente mi propio atuendo.
Solo vamos a salir a comer, aunque sea un lugar lujoso, no debería ser la gran cosa.
«¿Por qué parece una cita de verdad?»
—Estas hermosa —son sus primeras palabras, para luego sonreír de oreja a oreja—. Realmente te ves hermosa.
Sus ojos brillan, mientras que yo me pongo a su lado mirándolo a los ojos con una sonrisa.
—Tú también te ves bien. —De alguna forma siento ese nudo en la garganta, al decir esas palabras, no sé qué está sucediendo.
Con esas palabras partimos, tomando el carruaje para llegar la ciudad. Una vez llegamos empezamos a caminar, y ambos vamos mirando todos los lugares con calma.
—¿Has leído el libro que te di? —pregunta, y yo asiento.
Marco es una persona habida en la lectura, en sus tiempos libros lee libros que pide desde la capital. Al parecer hay una autora que le gusta mucho.
Helena Grandheart.
Ha comprado varios libros de ella, y dice que puede ver un talento a futuro que nos va a ayudar a ganar mucho dinero. Helena quizás todavía no lo sepa, pero se ha topado con un estafador.
Sonrío levemente, viendo su postura firme y la sensación de calma que transmite. A pesar de que estamos en una situación crítica estamos aquí, caminando por las calles de la ciudad.
—No pensé que se quitaría la vida al final. —Miro la gente avanzar, moverse con alegría y energía.
Poco a poco irá cambiando, asi es como avanza la sociedad. Crearemos nuevas cosas, nacerán nuevos negocios.
—¡Si! Yo realmente no había leído la historia, me sorprendió ese final. —Él se inclina levemente hacía mí—. ¿Si te gustó?
Asiento, mirándolo con una sonrisa.
—Realmente tiene talento, no entiendo su falta de popularidad. —Me encojo de hombros, reconociendo las injusticias de la vida.
No la conozco, pero si me gustaría financiar sus obras por completo y llevarlas a todo el mundo. Y lo hice, pero ella lo rechazó, diciendo que quería vivir con su abuelo por un tiempo.
—Falta de conexiones —dice, a lo que asiento de inmediato.
El mundo se rige en las conexiones que tengas, por eso debemos mejorar nuestras relaciones. Poco a poco iré mostrando a Marco al mundo, le he enseñado etiqueta de forma perfecta.
A manejar las relaciones en esta época.
Tendré que llevarlo a reuniones, presentarle a diferentes nobles que sean aliados. No debo dejar que siga escondido, el pertenece a este mundo, dejarlo encerrado no le va a hacer bien.
—Sobre la prensa… —lo miro con curiosidad, puesto que antes me contó un poco pero no me explico nada.
Sin darme cuenta llegamos a un puente, y el atardecer parece estar por llegar. Él se detiene, mirándome fijamente. Parece que se cortó el pelo para venir, sin duda se preparó. Supongo que debo agradecerle a Félix por prepararme.
Llevo viendo las miradas que nos da la gente desde hace un tiempo, así que estar en este puente a solas me tranquiliza un poco.
—Necesitamos primero encontrar el papel adecuado, la maquinaría no es compleja de hacer, y aunque con la maquina a vapor sería más rápido, podemos hacerla sin necesidad de ella. —El mira hacía el horizonte, colocando sus manos en el muro del puente—. Beatrice me ha dado varias ideas para mejorar la maquina a vapor, podría ver cómo mejorarla cuando vaya a la mansión Mathers.
Marco ha establecido una relación lenta pero consistente con la gran espíritu. Antes mandaba cartas hacía ella y a el resto diarias, pero siempre le mandaba mucha más a ella. Beatrice en un principio no respondía, pero hace pocos días recibió la primera carta.
Aún puedo recordar la alegría que le vi cuando recibió esa carta, saltando y festejando como si se tratase de su más profundo amor.
—Quizas pueda hacer un contrato con ella, quien sabe… —Cierra sus ojos, y en este momento, aunque el atardecer debe verse hermoso, decido mirar su rostro un poco más—. Ella lleva cuatrocientos años atrapada en el destino, por eso quiero liberarla, pero realmente no sé cómo hacerlo.
Es complejo, por lo que he entendido de lo que me ha dicho, no creo sea tan fácil como pedírselo. En especial por que no han interactuado lo suficiente.
—Lo que ella desea es claro, pero no puedo alcanzarlo. —Marco abre sus ojos, y su mirada se fija en la mía.
Yo desvío la mirada, molesta por esas palabras arrogantes. El cree que puede entender a todas las personas, asume como si lo que sabe por ese libro estuviese impreso en piedra.
Me molesta eso.
—A veces los deseos son cosas que no podemos entender. —Los deseos varían con cada uno, pero la susceptibilidad ante ese deseo es lo que le hace difícil o fácil de conseguir.
Si ella siente una pisca de esperanza y Marco logra tomarla entonces podrá ayudarla, pero no es tan fácil como decir que entiende su deseo.
Asumir esas cosas me parece irresponsable.
—¿Puedes saber cuál es mi deseo ahora mismo? —pregunto, y él se queda pensando unos segundos para luego responder con una sonrisa.
No dudo adivine, realmente no es difícil, pero estoy segura no irá más allá de eso. Después de todo el corazón de una mujer no es fácil de entender.
—Deseas estar trabajando. —Señala hacía el cielo con el dedo mientras me sonríe—. Supongo que no debí invitarte.
Entonces rechazo con la cabeza sus palabras. Como supuse, realmente no lo ha entendido.
—Tu sonrisa refleja la mía —añado, un atisbo de emoción en mis palabras, mientras inhalo un suspiro apenas perceptible—. Es un dilema, deseo contribuir con mi trabajo, pero estar aquí, contigo, también es algo que deseo. No obstante, me intriga cómo se fusionarían ambos mundos. No sería igual si esta oportunidad hubiera surgido una vez que ya estuviéramos inmersos en el trabajo.
El me mira con una expresion confundida, como si acabase de decirle un acertijo. Se cruza de hombros, y yo involuntariamente me estoy riendo. Coloco mi mano en mi boca mientras veo como la luna se asoma.
Como supuse, se da de muy inteligente y arrogante pero realmente es solo otro hombre más.
—Vamos, ya tengo hambre. —Avanzo por delante de él, y el da un pequeño salto para ponerse a mi lado.
—Entender completamente a una mujer es algo imposible para un hombre. —Realza su pecho, mientras mira hacia adelante—. Entiendo lo que me quisiste decir, lo siento por asumir las cosas de esa forma. Yo también sé que los deseos son propios de cada uno.
Al decirlo siento un contacto en mi mano, un golpe cálido me invade, afirmándose sobre mí. Su agarre, firme y suave a la vez me toma por sorpresa. Ya no puedo escuchar lo que está diciendo, pero sigue actuando como si nada pasase.
«¡Lo dijo para aprovecharse de mí!» Sigo viendo su mano, sosteniendo la mía mientras caminamos por la ciudad. La luna y las estrellas que brillan mientras solo estamos los dos. El mira hacia adelante, y veo que está levemente sonrojado.
Siento que mi rostro empieza a calentarse, me encuentro sin poder decir nada.
—¿Crees que pueda llegar al corazón de Beatrice? —pregunta, y yo lo miro dudosa.
—Eres un estafador que se aprovecha en la mínima oportunidad. —Miro hacia otro lado, y el suelta unas pequeñas carcajadas.
Sin soltarme de la mano seguimos avanzando, actuando cada uno como si fuese lo más normal del mundo. No sé mucho sobre las citas, pero realmente no entiendo por qué tomar de mi mano ayudaría.
—Quiero hacerlo desde el fondo de mi corazón, para hacerla sonreír de verdad. —Sus palabras vienen de una ventisca de la verdad. Sonrío, viendo que su verdad también va acorde a sus emociones.
—Pero a cierta duquesa no, ¿cierto? —Ante mi intento de molestarlo el alza nuestras manos, sonriendo mientras me aprieta con más firmeza.
Él me sonríe, y entonces puedo ver como sus ojos brillan sin esa oscuridad que lleva siempre. Por un breve instante, pude ver al Marco que se oculta bajo esa capa de dolor y oscuridad.
—Desde el fondo de mi corazón. —Mueve nuestros brazos, dejándome sin poder responderle.
—¡Hmpf! —Miro a otro lado, y cuando me doy cuenta estoy sonriendo también.
«Supongo que no se siente mal.»
Seguimos caminando, hablando de cosas triviales mientras avanzamos a nuestro destino. Cuando llegamos, miro que se trata de un restaurante en una de las nuevas construcciones. Su estructura con ventanas de vidrio lo hacen ver como un restaurante verdaderamente lujoso.
Entonces, solo ahí Marco suelta mi mano.
El ingresa al restaurante, y empieza a hablar con un mesero.
Miro mi mano, viendo que estaba sudada. Uso magia para secarla, y en el fondo siento la vergüenza por no darme cuenta de ello. Estaba tan absorta en nuestra conversación que luego me olvide por completo.
Se sentía natural, aunque no me gusta que venga de un mentiroso.
"Te ves más feliz y relajada." Las palabras de Félix verdaderamente me sorprendieron, pero supongo es cierto. De alguna forma este mentiroso tiene la habilidad de hacerme sentir tranquila.
«Supongo que no debo tratarlo como un estafador de nuevo.»
—¡Claro! ¡La mesa que el señor reservó hace cuatro días se encuentra en el último piso del balcón! —exclama el mesero, mientras que Marco evita el contacto visual conmigo.
Aprieto mis manos, retractándome de las palabras que acabo de decir. Mi mirada fulminante es hábilmente evitada mientras soy llevada hacía el balcón.
Desde un principio ya esperaba traerme aquí.
No me sorprende que Félix llegase tan bien preparado, ambos me tendieron una trampa para que saliera.
Marco me extiende la silla, y yo me siento de brazos cruzados mientras el mesero se inclina y se aleja. El me mira con una sonrisa algo incomoda, mientras yo lo miro con mis labios sellados.
No puedo creer que intenté defender a este estafador.
Me engaño para traerme con la excusa que necesitaba aire fresco. Pensaba que lo estaba ayudando, pero solo era para cortejarme. ¿Qué es lo que quiere? ¿Acaso busca que me enamore para obtener mi poder?
¿Qué puede querer un estafador como él de mí?
—Admito mi culpa, debí decirte que ya tenía esto reservado. —El viento de la verdad se asoma, pero sigo sin creer sus palabras—. Quería traerte acá para refrescar la mente, no tiene nada que ver con planes más a futuros o algo. Solo quería traerte.
Tras decir esa verdad suelto mis brazos, suspirando enormemente.
—Sabes que tengo un objetivo que cumplir, no estoy para nada más. —Rechazo sus intenciones. Aún puedo sentir la sensación de sostener su mano, pero incluso eso se aparta de mi propósito.
El rechaza con la cabeza, para luego mirarme con sus ojos de una forma que atraviesa mi propia alma. Siento que algo se quiebra en mí, como si me pidiese que le preste toda mi atención.
—Tu propósito no se aleja de lo que hicimos hoy. Vamos a escapar del destino, pero también vamos a construir una vida fuera de este. —Él me sonríe, tomando mis manos y poniéndolas encima de la mesa—. Te prometo serás una reina, pero asi como tú eres tú objetivo también eres Crusch Karsten. Siendo ambas cosas serás más fuertes que siendo solo una, después de todo…
Me quedo mirándolo, sin poder decir palabra alguna. Hoy recibimos una gran noticia, tenemos mucho trabajo por hacer y, sin embargo, a pesar de llevar trabajando todo el día me siento tan llena de energía que podría trabajar por semanas sin descansar.
«Son las mismas palabras que dijo Fourier, pero creo que por fin empiezo a entenderlas.»
—Mi deseo era traerte aquí, tomar tu mano y ser Marco Luz. —Siento el leve temblor en su agarre, mientras su expresion se hace complicada—. Para mí es difícil, y la situación en la que estamos lo hará aún más difícil.
Es cierto, nada garantiza que nuestros planes funcionen. Pero, a pesar de saber eso no siento la urgencia que sentiría en algún momento.
—Yo… Yo también tenía miedo, y quería simplemente concentrarme en lo que debía hacer, pero entonces me dieron una paliza para que intentase liberar mi carga. —Él se ríe levemente, y yo no puedo evitar sonreír.
—Lo merecías, me la debías por engañarme. —Aprieto sus manos, mi venganza por volverme a engañar.
Realmente no sé qué es lo que depara el destino, pero de alguna forma agradezco a ese libro de la sabiduría. Si pudo escribir este momento, entonces siento que debo agradecerle.
—Estar aquí es lo que deseo, y espero cuando vuelva podamos volver a hacerlo. —Me guiña el ojo, y yo des vio la mirada.
—No me dejaré engañar de nuevo.
Marco sonríe, y entonces ambos miramos al cielo. Miro las estrellas, miro ese hermoso firmamento que siempre se mantiene para nosotros. Pensar que son objetos gigantescos tan lejanos que nunca los poder alcanzar me hacer pensar en la munificencia de lo que es el mundo.
Y de lo minúsculos que somos.
Pero, a pesar de que somos minúsculos nos sentimos grandes, como si todo el universo fuese nuestro. Aprieto sus manos, pensando en el infinito de este instante.
—La próxima vez te invitaré sin mentir.
Solo somos los dos, luchando contra el destino.
—Si.
Capítulo 6
A lo Lejos
Hoy no ha parado de llover, desde que desperté llueve a cataros sobre todo el estado Karsten. Esta mansión podría decirse es el centro principal, pero muchas personas viven a su alrededor.
El centro, más bien, está vacío.
Las tierras que tenemos rodeadas son extensas, pero eso es por propósitos de privacidad. Aunque, últimamente deseo más las cercanías a la ciudad. Es un poco triste como estamos tan separados del resto de la población, siendo que para viajar a la ciudad toma varios minutos en carruaje.
Miro por la ventana, viendo la lluvia caer por el basto campo verde, los truenos y relámpagos reverberar en mis oídos, mientras que la calma es todo lo que no siento. No sabemos cuándo será el ataque, y el grupo preparado podría no ser suficiente.
—Lady Crusch…
Aunque, de alguna forma, ha logrado superar los problemas de forma impecable. No sé si es suerte, o si hay algo que está escondiendo de mí.
Pongo mi mano en mi ventana, donde el frío del vidrio se transmite a mis manos, y el temblor de viento se sincroniza con el de mi corazón. Con la próxima reunión de las elecciones necesito empezar a hacer mejores alianzas, asi como descubrir quienes están aliados con el mal.
No me será difícil, solo es usar mi bendición divina de forma correcta.
—Lady Crusch…
La promesa que me hice fue evitar el contrato con el dragón, pero, reconozco que fui ciega al decirlo de esa forma. Para las personas de Lugunica la sensación de seguridad que trasmite el dragón en innegable. Si realmente protege o no, no es realmente importante.
Es esa fe que sienten en sus corazones.
Por ello decidí tomar mejores pasos, lo primero es hacer una sociedad que se dé cuenta de lo avanzado que pueden llegar a ser. Una sociedad educada que se dé cuenta puede protegerse por sí mismos.
Asi es como demostraré que el dragón no es realmente necesario.
No cambiare mi objetivo, pero lo adaptare para hacerlo más realista y menos egoísta. Sonrío, viendo que cada vez mi objetivo se hace más claro.
—¡Lady Crusch! —exclama Félix, haciéndome girar rápidamente.
Luce levemente molesto, con sus manos bien apretadas.
—¿Estaba pensando en Marco, Lady Crusch? —pregunta Félix, cambiando su expresion a una sonrisa juguetona, con sus ojos entrecerrados y orejas moviéndose de un lado a otro. Se acerca a mí a la vez que pestañea rápidamente.
«Solo piensa en eso, tiene la cabeza llena de cosas inútiles.»
Miro hacia otro lado, ignorando su expresion y cruzándome de hombros.
—Me preocupa su estadía, después de todo tuviste que venir de rapidez. —Lo miro seriamente, y este mira hacía la ventana.
—Nya. Me llamaron de la capital para ayudar con una misión, fue realmente espontaneo y extraño. —Félix mira hacía el horizonte, pero entonces un rayo crea un gran estruendo, haciéndolo saltar lanzarse a mi pecho, abrazándome con firmeza—. ¡Nya! ¡Se está cayendo el cielo!
Pongo mi mano en mi boca, riendo levemente ante la forma despreocupada de ser de Félix. Lo dejo ser, puesto que tampoco lo veré en un tiempo.
Félix irá a la capital por su cuenta, puesto que no puedo interferir en sus misiones como caballero real, además que lo mejor es que no se enteren de la relación con el dominio Mathers.
—Ten mucho cuidado, no confíes en nadie y procura no quedarte a solas con alguien. —Félix no es débil, ni tampoco es tonto. Aun así, no puedo evitarme preocupar por él, es un amigo, y quiero poder verlo otra vez.
Félix sonríe, moviendo su cola de un lado a otro. Abre sus ojos y me abraza, a lo que yo respondo correspondiendo su abrazo.
—Me cuidare, ¡lo prometo, nya! —Félix hace un saludo militar y sale de la habitación. No puedo creer que esté haciendo eso que Marco enseña a sus soldados. Wilhelm está con Marco, y Félix se ha ido.
«Supongo hoy estaré sola.»
Marco antes de irse me ayudo a reducir mi carga de trabajo, ese estafador ya se ha metido en la casa Karsten. Mis padres me pidieron presentárselos, pero realmente no quiero mostrarles un estafador de otro mundo.
«Quien sabe con qué podría salir.»
Me siento y empiezo a escribir los informes, una vez pasado un tiempo veo que ha dejado de llover, y que yo he terminado mi trabajo. Miro hacia delante, el sol iluminando el basto campo, los carruajes reuniéndose poco a poco.
Pasarán muchas cosas, y lo mejor es prepararlo todo.
«Tengo varías horas libres…» Pienso en cosas que podría hacer, asi que decido a leerme uno de los libros de Helena. El libro se titula: La llegada del Simplón. Un hombre llega a un pueblo con la intención de escribir su propio libro.
Era una persona rica, pero decidió comprar un pequeño terreno y vivir de sus propios huertos.
Sigo leyendo, y empiezo a envidiar un poco de esa vida. Soy una duquesa, por mucho que lo desee es poca la gente que me tratará igual. Incluso desde niña era así, asi como yo debía tratar diferente a quienes tenían un rango superior a mí.
Los ideales de Marco y Emilia son bastante similares.
"Todas las personas que sigan el camino del bien merecen el mismo respeto, sin importar el estatus social."
Este hombre es rico, realmente millonario, que se da cuenta de que es pobre mentalmente. Él quiere escribir un libro, asi que decide irse de su mundo de riqueza para encontrar otro tipo de emoción.
Va a un pueblo, un pueblo que no es pobre, pero que si necesita trabajar duro para conseguir una vida digna. Él compra una casa, arma un huerto y se dedica a vivir allí. La gente del pueblo es cálida, y a diferencia de en su hogar aquí la gente le habla por quien es.
Todos lo tratan con calidez, y el empieza a disfrutar su nueva vida.
—En el mundo debes encajar para sobrevivir, pero para ser feliz debes encontrar un lugar al cual pertenecer. —Lo leo en voz alta, pensando en todo lo que he tenido que vivir.
Soy una duquesa, ese rango no me lo van a arrebatar, pero ¿he vivido mi vida encajando, o pertenezco a dónde estoy? Esa pregunta me hace mirar hacía el techo, con el libro en mi mano y el delicioso aroma del té en la mesa.
«A donde pertenezco…»
Lo sé desde hace mucho, Fourier me hacía más o menos la misma pregunta. Cuando estaba con vida siempre buscaba sacarme de la forma que yo misma había creado para encajar, para servir a mi título de duquesa.
«Realmente mis padres nunca me obligaron, solo sentí que es lo que debía hacer.»
Sigo leyendo, viendo como el hombre empieza a enamorarse de una chica. El intenta comprarle varios regalos hermosos, la mujer le agradece, pero realmente no le satisface. Ella es ciega, no aprecia las cosas materiales de la misma forma que lo hace él.
Él le dice a la chica que es pobre, mintiéndole al respecto. Además, le dice que es alguien que intenta escribir un libro para hacerse famoso.
Luego ella dice que ama a los libros, pero que no puede leerlos por sí misma. El entonces se pone en la tarea de leer sus propios libros a ella.
En primeras la chica no sabe varias palabras, ya que no es una persona sofisticada. El hombre empieza a darse cuenta de la realidad, de los beneficios que obtuvo por nacer de sus padres.
Desde mi perspectiva no es algo malo, claramente habrá una diferencia desde el momento que nacemos, quien nos trae al mundo define la trayectoria inicial, eso siempre será así. Lo que comparto es que no es motivo para desprestigiar a las personas.
Él envía una carta a un amigo íntimo, pidiéndole un consejo de como cortejar a la persona que ama.
Su amigo le envía una única frase: "Si tu alma e intereses la atrae, entonces la cortejaste tu. Si actúas diferente a tu ser para cortejarla, entonces no la cortejaste tú."
Con eso el hombre la invita a salir, ella acepta y tras pasar un rato juntos se sincera:
"Soy un hombre rico, pero realmente no me siento rico." Con esas palabras explica a la chica todo lo que sintió, en su familia el aprendió a encajar a la sociedad para poder sobrevivir.
Empezó a actuar como la sociedad se lo pedía, cambiando sus gustos a como se le ordenase. Así como en este pueblo, dejó atrás sus costumbres para adaptarse a las costumbres de este lugar, se dijo a si mismo que era pobre para que nadie lo vea y trate diferente.
"Era rico, pero mi corazón era el más pobre de todos." Con este libro empiezo a pensar en esa verdad, la felicidad no es algo que yo pueda medir. Orgullosa, siempre pensé que cumplir un propósito era más importante que ser feliz.
«¿Con qué intención cumplo mi propósito?»
El objetivo de Fourier era que fuese Crusch Karsten y que fuese feliz siendo yo misma. Mi objetivo es vengar su muerte y ahora escapar de las garras del destino. «¿Seré feliz al cumplir mi objetivo?»
Sigo leyendo, y luego de que el hombre se sincere la chica empieza a llorar.
"Me mentiste…" Sus palabras hieren profundamente a ese hombre, haciendo que este intente escusarse. Luego, recuerda las palabras de su amigo y le dice que lo siente, que se alejará de ella.
En un momento mágico ella le toma de las manos. Cuando me doy cuenta estoy acurrucada con el libro bien fijo, mi corazón late con fuerza de la emoción. Todo el viaje, todas las palabras y todo el esfuerzo va a dar frutos.
"No me gustan las personas que mienten, y mucho menos las que se mienten a sí mismos." Aprieto mis labios, concordando con las palabras de ella. Las personas que mienten no merecen consideración.
Siento las últimas páginas del libro sobre las yemas de mis dedos, reconociendo que estoy cerca del final.
"No me gustan, pero también sé que a veces las mentiras son la forma de sobrevivir de ciertas personas." Abro mis ojos, sintiendo una inmensa presión en estos. Me doy un respiro, dejo el libro entre mis manos y miro mis pies.
«Marco…»
Solo, sacado de su mundo, con un destino que debe arreglar. Mentir para él parece ser natural, una forma de ser en sí mismo. Se miente a sí mismo, transformando su ser para encajar en cualquier lugar.
"Ahora te has liberado, sin forma, tú decides si quieres encajar donde quieras." Toma sus mejillas, haciéndolo ver sus ojos. "O mejor, quedarte donde sabes que perteneces."
—¡Oh! —Me emociono al leer como ella lo acerca y clava un beso en el hombre. Entonces lo relatan de una forma tan mágica que siento que formo parte del sentir.
"Ella es ciega, pero al ser ciega posee una riqueza que no puedo reconocer ni alcanzar. Yo soy rico, pero era tan pobre que tuve que escapar de donde estaba. Sus labios han roto mi ser, y ahora puedo estar en donde quiera."
Pertenecer no significa que debas odiar todo en lo que no perteneces.
"Puedo hacerlo todo, puedo soportar estar en un lugar al que no pertenezco porque sé que cuando quiera puedo quedarme donde pertenezco."
«¿Quién es Crusch Karsten?»
Sé muy bien quien es la duquesa Karsten, pero realmente no sé si soy yo. Tengo dinero, poder y grandes conexiones. Tengo gente que me aprecia y me ama, pero al final tampoco puedo decir que soy rica.
Estoy bendecida con las increíbles personas que me rodean, pero soy pobre en la esencia de mi ser. Sé mis fortalezas y sé que también tengo debilidades, gracias a los libros que me ha dado Marco pude ver cosas que realmente no pensé estaban mal en mí.
Suspiro, viendo que sus palabras de verdad me han llegado al corazón.
No puedo creer que ella haya escrito algo así.
El libro termina con ellos juntos, yendo hacía la mansión de sus padres con todo el pueblo para celebrar. Y luego de hacerlo en su mansión se devuelven a su hogar, ese pueblo donde pudo encontrar la riqueza.
Ese pueblo que le permitió sentirse rico por primera vez.
Me levanto y miro hacia la ventana, ni siquiera me había dado cuenta y ya es de noche. Cierro mis ojos unos segundos, sintiendo el peso inmenso del libro que posa en mi pecho. Es un libro que Marco compró para mí, diciendo que se lo prestase cuando lo terminará.
Salgo de la oficina, caminando por los pasillos. Ese sentimiento que me abrazaba en ciertas ocasiones, aun teniendo a Félix a mi lado, aun estando con el resto. La forma en la que me tratan realmente es la forma en la que tratan a una duquesa.
Solo Félix y Fourier me han tratado buscando a Crusch Karsten.
Aunque, ahora está el estafador.
Realmente he estado dejando de ser la duquesa Karsten, pero a la vez no sé en quien me quiero convertir, o que camino estoy tomando. ¿Si yo olvidase todo lo que he vivido, encontraría mi verdadero yo?
Cierro mis ojos, rechazando esas palabras.
«Si olvidase todo dejaría de ser yo.» Es una verdad, puesto que yo soy mis recuerdos. Si hubiera dos yo entonces cada una sería Crusch Karsten, pero a la vez una Crusch Karsten diferente.
Ahora mismo soy dos Crusch Karsten, la duquesa, y quien busca a la original.
"No le des importancia a quién eres, si no concentrate en disfrutar de la persona que eres." Las palabras de Fourier me levantan una sonrisa, y mi cuerpo empieza a relajarse.
—Me siento sola… —Miro por la ventana la hermosa luna, en dirección a donde aquel estafador debe estar.
Quiero ayudarle, pero a la vez no siento que pueda alcanzarle. Marco Luz está incluso más cerrado al mundo que yo. Quizas este libro le ayude a ver un poco la realidad, quizás pueda hacerlo sentir pertenecer a este mundo.
«¿En qué estoy pensando?» Ladeo mi cabeza con fuerza, sacando esos pensamientos erróneos de mi ser. Solo tuve una cita con él, mi cuerpo no puede ser tan débil. Soy Crusch Karsten, nunca caeré en manos de un estafador.
De hecho, dudo que esas sean sus intenciones.
Miro hacia adelante, dirigiéndome a mi habitación.
Mientras camino siento que en el fondo de mi algo ha cambiado, aunque no pueda decir con exactitud que es, puedo sentir que su llegada ha traído grandes cosas. Cambios a la vida de innumerables personas, asi como la propuesta de un futuro en el que las personas podrán construir sus propósitos.
«¿Qué le hará feliz?» Miro mi mano, recordando la sensación de su agarre. La sensación que tuve cuando tomo mis manos en esa mesa, cuando pude ver el reflejo puro de sus ojos. Cuando dijo una verdad por primera vez.
Abro la puerta, viendo mi solitaria habitación.
—¿Cuándo volverás? —pregunto al aire, y entonces me sumerjo en mi propia soledad.
Capítulo 7
Una Grata Sorpresa.
Me levanto como de costumbre, pero esta vez siento que las sábanas pesan tanto que no quiero volver a levantarme. El trabajo fue titánico, anunciamos el ataque el culto hacía los territorios del Marqués.
Con eso, la noticia de que el culto volvió a actuar se esparció como espuma gracias a nosotros. Los nobles empezaron a comprar suministros a gran escala para evitar ser atacados después, lo que hizo que los precios subieran enormemente.
Ejercimos nuestras opciones de inmediato, Otto Suwen se encargó magistralmente de mantener un orden. Invertimos más de mil Monedas Santas por zona, con la subida de los precios y la reducción de nuestro pago por la compra de opciones triplicamos las ganancias.
Ahora no solo ganamos si no que poseemos recursos para seguir trabajando. Claro que si los vendiésemos todo ganaríamos más, pero no es la idea.
El mercado está moviéndose rápidamente, lo que me tuvo días sin poder dormir en la toma de decisiones. Necesitábamos contratar personas capaces de proteger los negocios a nuestro nombre.
La idea era crear el ejército para ello, pero su reducción después del ataque del culto fue un golpe duro. Marco Luz a duras penas pudo sobrevivir, y, aunque estuve preocupado por él, Wilhelm me dijo que está en un mejor estado.
Las elecciones son en una semana, y realmente no sé cómo cambiará el mundo a futuro. Ahora que el culto se ha anunciado al mundo, el nacimiento de un posible héroe va a tomar los corazones de las personas. Lo que debemos hacer ahora es prepararnos para el flujo de los comercios en la capital.
Muchas personas vendrán a invertir en la capital, pero lo que me interesa no es eso. La carta que me envío Marco es una estrategia que realmente ya planeaba implementar.
"Congreso de Inversiones de la Casa Karsten."
Haremos un congreso mostrando los productos que no hemos lanzado al mercado, asi como los productos que vamos a mejorar. Los inventos de Marco Luz serán puestos para recibir inversores, con la intención de hacer que su nombre se expanda.
Si todos empiezan a ver el potencial, entonces más y más personas vendrán.
Podemos proteger nuestros inventos y sacar provecho de las inversiones, usándolas para hacer los proyectos mientras concentramos nuestros activos en adquirir productos y comprar más opciones.
Pero para ello Marco debía adquirir un nombre, algo que se dará durante la selección real. Lo presentaré al mundo como debe ser y por fin podremos entrar al mundo político, haciendo la alianza con la facción de Emilia y creando socios comerciales seguros.
Me levanto, sintiendo que mi cuerpo pesa como si cargara baldes de hierro sobre mis hombros.
Ha pasado un mes desde la última vez que le vi, realmente no sé cuándo podrá volver, pero ya ha sido demasiado tiempo. Necesito que me ayude a trabajar para salir adelante. Otto Suwen está recorriendo todo Lugunica para hacer más compras de opciones, por lo que no puedo obtener su ayuda en este instante.
Incluso descubrí había espías en la mansión, así que tuve que eliminar a muchas personas; Aunque también dejando a unas que ahora servirán de espías dobles.
No son personas de alto rango, pero puedo usarlos mientras tanto.
Necesito descubrir quienes son todos los enemigos, pero necesito hacerlo sutilmente. Por eso no quiero confiar las relaciones de la casa Karsten a muchas personas.
El asesinato del sobrino de Miklotov me tomó por sorpresa, realmente no esperaba que lo declarasen miembro del culto, sobre todo que Miklotov no tuviese palabra en ello. Han dañado un poco su reputación, y poco a poco veo que él está realmente limpio.
«Quizas deba considerarlo un aliado.»
Me baño, cambio y dirijo a mi oficina. Hoy no estoy muy atareada, pero quiero liberarme antes de las elecciones; donde nuevos problemas van a empezar. He estado reuniendo poder para contratar también mercenarios, asi como la producción de los cañones mágicos y los de Marco.
Los caballeros también están listos, y pronto vamos a actuar hacía nuestro segundo gran logro. El futuro lo dicta, asi como nos dice lo que va a suceder: La Ballena Blanca va a aparecer en el árbol Flugel, dos días después de las elecciones.
De esta forma hemos preparado todo nuestro arsenal, pero aun asi es mejor estar preparados de más. Marco Luz dijo que: al ser un oponente tan poderoso, deberíamos sugerir una alianza con Anastasia, quien posee por ahora el mejor gremio comercial.
«De momento».
—Si obtenemos cristales anti-maná entonces tendremos la posibilidad de evitar la niebla, luchando y usando los cañones para destruir a ese monstruo por completo —murmuro con mi mano en la barbilla, abriendo la puerta de mi oficina con calma.
Miro hacía el suelo, y me doy cuenta de que hay un olor familiar. Dirijo mi mira en frente, viendo que Félix ha llegado de su misión.
—¡Lamdy Crzusch! —exclama Félix con la boca llena, tragando todo y corriendo a abrazarme. Sonrío, recibiendo su abrazo con calidez. Tenía un tiempo de no verlo, ya extrañaba tenerlo a mi lado.
Aunque, de alguna forma siento que no era la persona que esperaba.
—Qué bueno verte, ya extrañaba tu alegría por aquí. —Al decir eso Félix abre sus ojos con sorpresa, mostrándome una expresion triste casi en las lágrimas, Félix se agarra de su falda y me mira con sus ojitos saltones.
—¿De, de verdad? —pregunta, y yo lo abrazo de vuelta.
—Eres mi caballero después de todo. —Félix me abraza con más fuerza, y Wilhelm entra, inclinándose y sonriendo levemente al ver que Félix no se despega de mí.
Entonces, escucho otros pasos, y veo que Félix se sale de mis brazos para buscar donde esconderse, escogiendo agacharse detrás de los muebles. Sin poder pensar, veo su silueta entrar después de tanto tiempo.
—¡FELIX! —grita, mirando por todas partes hasta ver que la cola de Félix se escapa de un lado de los muebles.
Está más fornido, y su maná se ve ahora tan liso y suave como si estuviese en su completo control. Su energía ahora es un poco más calmada, y siento que de alguna forma posee mucho más maná que antes.
Porta un traje militar como en los diseños que me había mostrado, un traje que se asemeja al que estoy usando ahora.
—¡Te dije que esperaras a que estuviéramos todos! —Agarra del brazo a Félix, y este intenta escapar, pero Marco lo levanta.
—¿¡Nya!? Dijiste que era para comer. —Félix mira a Marco molesto, mientras que este le señala la bandeja.
—¡Eres un tragón! —exclama Marco, y Félix lo mira con arrogancia.
Félix levanta su pecho en una señal de superioridad, inclina su rostro y cierra un ojo, como si fuese la persona más importante del mundo en este momento.
—Te salvé la vida, ¿y así me pagas? —Félix ladea su cabeza en desaprobación, pero Marco no parece satisfecho con eso.
El ladea su cabeza, y por primera vez en meses nuestros ojos se cruzan. Pero, a pesar de hacerlo, puedo ver como sus ojos me devoran, una oscuridad tan grande que me hace doler el corazón.
«¿Qué sucedió en todo ese tiempo?» Mi corazón palpita con fuerza, y a pesar de que estoy feliz de verlo, no puedo alegrarme de más.
Tras comer el empieza a trabajar, un reflejo del Marco que vi en ese entonces, solo que ahora tiene una expresion perfecta, como si nada pasase. Tras un día de la misma forma; intentando traer un aura de alegría y vida, puedo ver como su cuerpo se marchita.
Sus ojos parecen pesarle, y su mente debe estar al límite.
No sé qué pudo pasar, lo que sí sé es que quiero hacer algo para ayudarlo.
Miro mi armario, tomando una decisión inmediata.
Camino hacía su cuarto, donde debe estar ahora mismo trabajando. Está por hacerse de noche, pero realmente no me importa quedarme hasta tarde. Una vez en su puerta tomo aire fresco, acomodo mi vestido y abro la puerta.
Al abrirla veo todo lo que está sucediendo. Marco en su escritorio sentado, escribiendo y escribiendo mientras lo rodean una infinita pila de papeles. Su cuarto está ordenado, intentando decir que no sucede nada.
Está encajando perfectamente, pero no puedo ver en este momento al Marco que me tomó de las manos con tanta calma.
Marco se gira, mirándome y abriendo los ojos con sorpresa. Sus labios tiemblan, y su rostro se vuelve rápidamente alegre, con una sonrisa tan forzada que me saca de quicio.
—¿Cómo puedes verte siempre bien con todo? —Pregunta, evitando cualquier comentario que pueda detectar con las mentiras.
Cierro los ojos un segundo, para luego mirarlo con determinación.
—¿Te gustaría salir? —Pregunto, sintiendo de alguna forma una emoción a la cual no puedo darle palabras. Miedo, incredulidad, rabia, alegría. No puedo describir lo que siento en este momento.
Mi estomago me arde, mis manos están tensionadas pero mi corazón esta latiendo alegre. No puedo decirlo exactamente.
Lo que si se es que la mirada que le estoy dando viene con toda mi determinación.
Marco me mira y se gira, se levanta y dice sin mirarme:
—Claro, deja me cambio. —Va a su armario rápidamente, como si rechazar mis palabras fuese imposible para él. Solo sigue mis palabras, fluye sin mostrar lo que siente en su interior.
Está claramente cansado, además de ocupado, y aun así no busca rechazarme.
—No te preocupes, estas bien así —respondo, cruzándome de hombros.
Marco asiente, caminando hacia mí con una sonrisa horrible. Parece que su mente ha recibido un golpe demasiado duro, para poder sobrevivir está fingiendo estar bien. Quizas para que nadie se dé cuenta.
O quizás para engañarse a sí mismo, evitando un final trágico.
Le pregunté a Wilhelm, pero solo me dijo que la guerra fue más dura de lo pensado. Marco Luz de la nada llegó con la posición de donde estaban los dedos para matarlos antes de tiempo.
Fue una batalla difícil, pero gracias a la estrategia de Marco todo fue más sencillo.
"A medida que pasaba el tiempo su rostro se oscurecía más y más, como si estuviese viendo un mundo aparte." Las palabras de Wilhelm se clavan en mi mente, realmente no sé qué pudo pasar.
Las vidas que salvó gracias a sus decisiones son grandes, con su información del futuro pudo evitar la destrucción de muchos pueblos, asi como matar a un Arzobispo del Pecado.
Sé que Marco ya había matado antes, pero quizás le ha afectado mucho.
"Marco definitivamente es un guerrero, pero algo parece estar destruyendo su mente."
No sé qué puedo hacer para ayudarlo, pero mi corazón me pide que lo haga. No como duquesa, si no como la mujer que es Crusch Karsten. Aprieto mis manos, tratando de calmar esa sensación de pesadez en mi cuerpo.
Marco se levanta, toma sus botas y se alista. Me mira con curiosidad, mientras que yo lo miro seriamente.
Realmente no quiero ir a algún lugar elegante, ni siquiera estoy vestida de esa forma. Solo llevo un vestido de encaje negro y un pantalón. Marco tampoco está formal, solo quiero salir, sacarlo de aquí.
Siento que si se queda más tiempo va a colapsar.
Subimos al carruaje, le pido al conductor que nos lleve a la ciudad central, el conductor asiente y rápidamente vamos avanzando. Marco mira por la ventana por unos segundo, mientras yo solo me quedo viéndolo, pensando si hay algo que pueda hacer.
—La bendición divina del viento es ciertamente sorprendente —afirma Marco, sacando un poco su mano de la ventana—. Si pudiera aplicarse a un vehículo de motor sería algo realmente increíble. Una lástima que solo aplique a dragones de tierra.
Marco suspira, y luego mira hacía mí.
—¿Has descubierto algo sobre los posibles cultistas en el reino? —pregunta, pero yo me mantengo callada. No quiero que hable sobre eso, en este momento debo hacer que se olvide de ello.
«¿Cómo te olvidas de tu responsabilidad?» Realmente no lo sé, puedo hablar, motivarlo con palabras, pero Marco no es alguien que se motive con palabras. Puedo decirle un camino posible, pero Marco no lo va a ver.
En este momento la crisis en su cabeza está al límite.
Cree que nadie lo ha notado, pero es tan obvio que realmente no sé cómo la gente no lo puede ver.
—¿Preguntaste por el café? —mi pregunta hace que Marco ladee la cabeza en una negativa.
—No reconoció el grano —suspira, encogiéndose de hombros.
El café, como él lo describe, suena a una bebida realmente deliciosa e increíble. Una bebida capaz de brindarte energía sería algo que me encantaría tomar todas las mañanas. Me quedo mirándolo, pensando que más podría decir.
Es en realidad difícil, normalmente suelo hablar sobre el deber, suelo hablar sobre cómo ayudar a los demás o preguntas sacadas de un libreto.
Ahora que tengo que mostrar interés no sé qué decir.
No es como hablar con un noble, no le puedo preguntar sobre su familia, mucho menos sobre su pasado. Cada que mira al pasado aparecen esos ojos destrozados.
Realmente es difícil.
«¿Qué le puedo preguntar?» No quiero hablar sobre el libro, quiero hablar de eso más luego. Debe haber algo, algo de que hablar que lo distraiga.
Marco no tiene nada más que su deber, en este mundo todo lo que hace está relacionado a su deber, no tiene un hobbie aparte de la lectura casual. El solo vive para hacer, pero eso no está bien.
Aunque suene hipócrita para mi decirlo.
—¿Has preparado algún postre nuevo? —pregunto, y él toma su mandíbula, pensando profundamente.
Ahora mismo soy Crusch Karsten, y, aunque sigo siendo una duquesa, debo ser un individuo fuera de su responsabilidad. «Lo voy a ayudar.»
—¡Si! —Me mira, recordando algo y sonriendo de par en par—. Hice una tarta de queso con crema batida y unas fresas, quedó tan, tan, rica…
Marco mira al horizonte, para luego apretar sus manos.
—Félix se la comió sin que me diese cuenta.
Contengo mi risa, viendo que verdaderamente le dolió eso.
—Hay que preparar otra, me aseguraré de protegerla para ti. —Miro a Marco, y este abre sus ojos levemente, para luego cerrarlos y asentir con una sonrisa.
Hay algo que lo está deteniendo, algo que parece estar consumiéndolo y evitando ser el mismo. Puedo verlo, verlo relucir por sí solo y luego volver a caer. Se está obligando, obligando a creer que siendo así es su única forma de sobrevivir.
Yo reconozco eso, lo reconozco bien.
—Hoy me propusieron matrimonio… —digo de la nada, esperando su reacción.
Realmente recibo propuestas a diario, diferentes casas nobles o dueños de ciudades como la de Costuul siempre hacen las propuestas. Obviamente las rechazo todas, pero es algo que oculto ya que no me gusta hablar de ello.
El me mira un momento, para luego suspirar y encogerse de hombros.
—De todas formas, tú no estás interesada en ello, ¿cierto? —su pregunta viene acompañada de una sonrisa, pero yo le guiño el ojo sonriendo pícaramente.
—Quizas tome uno, no sería mala idea si quiero ser reina. —Una de las partes más importantes a la hora de tomar un reinado es asegurar a la población la posibilidad de la descendencia.
Siempre ha sido así, por eso entre aristócratas suelen buscar prospectos.
Lo mismo pasará con Priscilla o Anastasia.
Con Emilia y Felt dudo que suceda, ya que la mayoría de los aristócratas rechazaran hacer contacto con sus campamentos. Al menos intencionalmente, la única forma es que tengan una causa probable de interés.
Es una pena, realmente.
—Si tomas uno, al menos que tenga dinero, pero que se pudra en dinero. Aunque tu eres más rica cada día, así que no sé qué hombre te pueda complacer. —Sonríe, mirándome fijamente.
Incluso en este preciso instante estamos amasando grandes cantidades de dinero, realmente no sé si a futuro haya alguna persona con tanto flujo de dinero aparte del propio reino. Incluso, si seguimos así quien sabe dónde llegaremos.
«No parece verse afectado.»
El carruaje para, y salimos a caminar. Ya es de noche, pero las calles siguen vivas, con un esplendor realmente hermoso. Todas las calles iluminadas con cristales lumínicos, haciendo que sean más seguras.
La gente que camina va tranquila, avanzando mientras se dirigen a sus hogares.
Parejas tomadas de las manos, amigos borrachos sosteniéndose entre sí, personas solitarias con apariencias cansadas. Todos siguen por un camino, en estas calles iluminadas por cristales cada uno tiene su propia vida, su propio destino.
—¿Crees que deberíamos ir haciendo un sistema de tuberías? —pregunta, pero yo no le veo la necesidad.
Incluso los mismos desechos son carbonizados por los cristales lamicta, realmente no hay necesidad de hacerlo. Entiendo que Marco probablemente quiera prepararlo por si alguna vez hay necesidad de transportar algo, pero no creo valga la pena la prisa.
—¿Qué tienes en mente? —pregunto, realmente intrigada.
—Cables eléctricos, sistemas eléctricos a futuro. —Sus palabras me toman por sorpresa, pero realmente no sé qué decirle.
Si pienso en todo lo que me ha dicho, realmente la electricidad es un paso muy a futuro. Sé que a Marco le gusta ser precavido, pero, no sabemos cómo se va a concebir la electricidad en este mundo.
—¿Has descubierto algo? —pregunto, mirando al frente.
Algún día estas calles serán renovadas, podre ver un mundo nuevo. Algún día los hogares tendrán todo tipo de elementos para hacer la vida más sencilla. Algún día todos podrán acceder a tecnologías simples.
Si los lamicta no son infinitos significa que debemos encontrar una forma de hacer un uso eficiente.
—Creo que la electricidad puede ser posible usando lamictas de luz, pero no sé cómo regularla. Realmente podríamos tener electricidad fácilmente, pero no en un nivel que pueda complementar la magia. —La razón por la cual Marco no está muy interesado en traer la electricidad de la misma forma que en su mundo es simple
"No sirve de nada traer algo que no sabes cómo medir." No hay necesidad, y realmente tiene mayor posibilidad hacer un control con magia.
—Quizas podríamos buscar información en la biblioteca de mis padres en mi otra casa. —Lo miro y el asiente con una sonrisa. Seguimos caminando, mientras el observa las casas y los restaurantes.
Por un segundo lo vuelvo a ver, pero, rápidamente se desvanece en la penumbra.
—Será increíble, ver cómo la gente empieza a inventar sus propias cosas. Me encantaría montar una academia, hacer de este estado un estado de investigación. —Nos hemos concentrado tanto en amasar dinero, pero es verdad, si quiero hacer el mundo que sueño todos necesitan apoyar.
Una sociedad madura debe poseer el conocimiento suficiente para sostenerse como población. Mi deber como reina es guiar a la población por el camino que propongo.
—Es que… —Marco me mira, con una sonrisa, y puedo ver como la bruma empieza a esfumarse—. ¡Imaginate!
«Le encanta hablar de las personas.»
—Solo pensar en ver a las personas de este mundo diseñando cosas, asi como los herreros inventan, ver personas que con sus increíbles mentes desarrollan el conocimiento, el entendimiento. —Marco mira hacía las calles, apreciando el paisaje nocturno de la ciudad estatal Karsten. Él señala hacía un hombre y el hombre, al darse cuenta, nos da la espalda—. Ese hombre podría estar pensando en una forma de inventar, de descubrir.
Marco suspira, sosteniendo su pecho y mirando hacía el horizonte, donde cada casa posee vida y oportunidades.
—De verdad, amo ver cuando la humanidad utiliza su mente para inventar y crear cosas que otras personas puedan usar. O incluso, cuando descubren partes del entendimiento. —Levanta su mano al cielo, mirándolo con anhelo y apretando su mano con fuerza—. Anhelo el día en el que la humanidad se dé cuenta de lo que es capaz, sin ver solo malo.
Cierro mis ojos, asintiendo ante sus palabras.
—Ciertamente, me encantaría ver aquí algo similar a las historias que me has contado. —Decir que no se inventa sería falso, pero ciertamente es poco probable que pertenezca a alguien del común.
La educación es un factor clave en ello.
Siento ese cosquilleo en mis manos, ese punzón de anhelo en mi corazón por el futuro. El hecho de que buscaremos nuestros objetivos, el hecho de que avanzaremos con paso firme.
«Me emociona, me emociona ver qué punto puede alcanzar la humanidad.»
Marco tropieza, sin darse cuenta se inclina hacia adelante y yo tomo su mano. El me mira a los ojos y ambos sonreímos como cómplices, deseosos por el futuro en el que la humanidad mande sobre sí misma.
Lo sostengo con firmeza, intentando hacerle sentir mi determinación.
«Solo por hoy, le dejaré estafarme.»
—¿Aprendiste ya Estadística básica? —su pregunta viene con ojos sorprendidos, y yo sonrío en respuesta. Saco pecho, orgullosa por haberlo logrado. Me costó, pero realmente eso hizo que pudiese organizar mis planes de una forma más exacta.
—Soy una duquesa después de todo, si quiero ser reina es lo mínimo —respondo, y Marco me sigue viendo con sorpresa.
Cuando miro hacia adelante me doy cuenta de que estamos en ese lugar.
Llegamos de nuevo a ese puente, y con eso el me detiene. Sostiene mi mano con firmeza, y sin mirarme apunta hacia el cielo, donde las nubes cubren el cielo, dejando solo un leve rastro de la luna. Lo hace por unos segundos sin decir nada, y antes que pueda hablar el empieza.
—¿Te diste cuenta? —pregunta, y puedo escuchar en sus palabras un dolor tan grande, un vacío tan grande que no siento pueda alcanzar.
—Si, me di cuenta en el instante que te vi. —Mis palabras lo hacen sobresaltar, para luego dar un largo suspiro y carcajear levemente.
Siento el temblor en su mano, siento su voz quebrarse.
—Soy un inútil… —su mirada perdida en el horizonte, en un intento de alcanzar las estrellas y esfumarse de este mundo. Su mirada que parece esperar la muerte, que está cansado de todo—. Realmente, no debí venir a este mundo.
«Detente.»
Nunca esperé que Marco Luz fuese como el rey león, a simple vista podrías decir que su resistencia al dolor es alta, pero el Marco Luz que veo tiene tantos problemas como fortalezas.
Aun así, tiene la voluntad de aguantarlos con una sonrisa cuando el deber le llama.
—Murieron muchas, muchas personas que pude haber evitado si tan solo no fuese tan egoísta. —Suelta mi mano, colocando sus manos en su rostro—. Realmente, no esperaba sentir ese sentimiento de nuevo.
«¿De nuevo?»
—Es algo esperable, aun si tienes la información del futuro no puedes hacer que todo se cumpla a tu voluntad, al contrario, las muertes fueron inferiores debido a tus acciones. —Mis palabras no le llegan, mi voluntad no le alcanza—. Tú no puedes cambiarlo todo, no tienes ese poder.
Son palabras que él sabe son ciertas, pero de alguna forma se siente culpable.
Pone sus manos en el muro del puente, mirando hacia abajo, viendo el agua fluir con delicadeza, reflejando el brillo de la luna y las estrellas.
—Es cierto —responde en seco, y yo abro mis ojos en sorpresa, viendo el viento de la mentira rodear su rostro.
«¿A qué exactamente reaccionó mi bendición?» Marco me da un vistazo, para luego sonreír y suspirar.
—No preguntes más al respecto, realmente me encantaría decirte sobre eso, pero no puedo, mis manos están atadas. Por el bien de ambos es mejor que no hablemos al respecto. —Una verdad, una verdad que me atemoriza—. Si confío en alguien es en ti.
—¡Mentiroso! —exclamo de inmediato, apretando mis manos y mirándolo con furia—. No lo haces, te guardas todo, quieres hacer creer que puedes generar confianza, pero ni siquiera consideras este mundo como algo real.
Marco no pertenece a este mundo, el realmente solo busca encajar dentro, pero todavía no pertenece a este mundo.
—¿Y qué quieres que haga? —Suspira, mirando hacía el infinito con una expresion neutra—. Realmente no tengo nada y, antes que digas algo, tú sabes cual es nuestra relación. No te considero mi amiga, solo nos estamos usando. Puede que por estar juntos en esto seamos más cercanos, pero aún asi tenemos límites. Yo no te puedo alcanzar, y tú no puedes alcanzarme.
Me mira, sus ojos mostrando un odio profundo, una oscuridad sin límites que absorbe toda la luz que nos rodea.
—Cumpliré mi deber, pero para ello necesito que dejes de molestar.
Su sonrisa me hace retroceder, y mi corazón ha sido atravesado por una espada.
No sé qué esperaba, pero, es cierto.
Doy media vuelta, viendo que ni siquiera es el tipo de hombre que pensé que era. Empiezo a caminar, alejándome del lugar. No tiene caso, realmente no lo tiene. Pensé que podría ayudarlo, pero realmente no soy alguien capaz de hacer eso
Pensaba que era firme, madura, pero él me ha demostrado lo contrario.
"Cuando más lucha una persona en contra de sus propios demonios, más busca la ayuda de la luz para escapar." Esa frase atraviesa mi cabeza, una enseñanza de mi amada madre. Aunque no esté con nosotros, sus enseñanzas vivirán en mí.
Aprieto mis manos, y siento como viajan dos lagrimas por mis mejillas.
Yo siempre me he considerado con la suficiente madurez para hablar sobre lo que siento, cuando vi su forma de ser, que se parece a la mía, pensaba que podíamos congeniar. Nunca pensé que me haría sentir de esta forma.
Nunca pensé que juzgaría mi propia forma de ser.
Intento sostener mis labios temblorosos, pero realmente no sé qué hacer. A mí no me gusta la debilidad, no me gusta ver las personas débiles siento débiles. Marco Luz es alguien que consideré con una gran fortaleza a pesar de no ser como el Rey León.
Pero ¿porque siento que debo estar en su debilidad?
«¿Soy así de hipócrita?»
Para empezar, ni siquiera sé por qué motivo estoy haciendo esto. Realmente quiero saberlo, quiero pensar que hay algo. Me agacho, conteniendo las lágrimas que no dejan de fluir. Mi corazón se ha alivianado, se ha vuelto más débil. De alguna forma supongo que me relajé demás, dejando que Crusch Karsten fuese un poco más libre.
Yo sigo siendo yo, pero esas actitudes y emociones que guardaba están saliendo a flote con fuerza.
Incluso yo misma no sé cómo pude ser así.
Si alguien viera a la duquesa de los Karsten llorar se reiría a cantares, sería una burla para toda mi familia. Si se diesen cuenta que solo soy una persona más, que sufre y se lamenta en silencio.
«Soy una tonta…»
Me levanto, frotándome los ojos y mirando en la dirección donde lo dejé. Realmente creí que teníamos cosas en común, me dejé consumir por su veneno, por su labia. Yo soy Crusch Karsten, debo mantenerme firme.
Quizás al tener un secreto que mantener, un objetivo mutuo que cumplir, me di el lujo de ser yo misma. Quizas al final soy yo quien está siendo débil, debí simplemente dejarle cumplir su deber y ya.
«¿Quién es Marco Luz?» Es la primera pregunta debo responder. De lo que he visto puede que todo sea actuado, pero, realmente hay veces en las que puedo ver su verdadero ser. Uno oculto en el tiempo.
Puedo ver la emoción que le pone a sus proyectos, a sus invenciones. Cuando explica, cuando cuenta sus conocimientos.
El trauma que posee Marco Luz debe estar dirigido por su forma de ser cerrada. Entiendo que no confíe en nosotros, pero algo lo está consumiendo. Ser una luz, ser una luz es el significado de ser un rey.
«Debo ser mi propio rey para poder ayudar a los demás.»
Crusch Karsten y la duquesa Karsten.
Empiezo a correr, dirigiéndome hacía ese puente. Yo también he experimentado muchas cosas, asi como he sufrido momentos de debilidad. Pensar que las personas son débiles por confiar en un ente también está mal.
Debo cambiar, debo cambiar si quiero ser la mejor versión de mí misma.
«Quiero conocerlo más.»
Avanzo a paso rápido, y cada vez estoy más cerca del puente. No sé si este allí, pero realmente necesito hacerlo, necesito ser quien quiero ser.
Corro con todas mis fuerzas, dando un cruce para ver ese puente.
Abro mis ojos, viendo que sigue ahí, mirando hacía el vacío. Su cuerpo empieza a brillar, y me doy cuenta de que intenta hacer.
—¡Marco! —exclamo, corriendo hacía el usando mi magia para acelerar el viento en mi espalda. En un instante estiro mis brazos, y ambos rodamos por el suelo hasta que quedo por encima de él.
El me mira con sorpresa, pero en sus ojos sigue solo habiendo oscuridad.
—¡Dime! —Exclamo tomándolo de la chaqueta—. ¿¡Que dolor es tan fuerte como para querer morir!?
El me mira, desviando su mirada, pero en ese instante lo tomo de sus mejillas, haciendo que solo pueda verme a mí. Lo miro con irritación, mientras contengo las lágrimas de furia en mi rostro.
—Yo no soy igual a los demás, no soy igual a quien narra esos libros del futuro. —Sus labios tiemblan, su mirada se pierde en mis ojos. Con un tono destruido y cansado, como si ya el mundo se hubiese acabado continua—: Yo no soy tan resistente, no puedo soportar eso, ese dolor, ese sufrimiento.
La batalla debió ser muy dura para él, realmente debió ser dolorosa. Marco es fuerte, incluso ante el dolor. Se ha llegado a fracturar el brazo o quemando su cuerpo entrenando, gracias a Félix que lo cura pude darme cuenta de que su rango de dolor es incluso más amplio que él mío.
Para que el reaccione así; lo que sufrió debe ser a una escala que no logro imaginar.
—Si puedes, puedes hacerlo. —Lo miró fijamente, intentando trasmitirle mi determinación.
No me molesta a mi dar afecto, de hecho, considero que soy bastante honesta cuando siento algo. Aun así, de alguna forma él ha estado haciéndome sentir incomoda. Hoy tomé su mano, y lo estoy sosteniendo para ayudarlo. Mis lagrimas caen en sus mejillas, resbalándose hasta tocar el suelo.
Hoy es la segunda vez que sostengo a alguien en las puertas de la muerte, mientras mis lagrimas no dejan de fluir.
—Estamos juntos en esto, no me importa si eres débil, no me importa si muestras dolor. Marco Luz, sé que lo que haces es difícil. —Pongo mi cabeza en su pecho, intentando ocultar mi vergüenza—. Realmente no puedo imaginar el dolor que estas sufriendo, pero tú tampoco puedes imaginar el mío.
Lo que debemos hacer como personas en la misma situación es muy simple, tan simple que no sé porque no había pensado en ello.
—El pasado es él pasado, tu pasado no tiene por qué afectarte, quiero que vivas el presente, el ahora. —Lo sostengo con más fuerza. Quiero que mis palabras le lleguen, que lo ayuden a salir adelante.
Si yo soy yo misma él también puede serlo.
—Marco Luz, tu ni siquiera te das cuenta, pero muestras tus emociones todo el tiempo, puedes engañar a todos, pero a mí nunca me has engañado. —Me levanto mirándolo fijamente a los ojos—. No puedes usar tus tácticas en mí, asi que si quieres estafarme debes ser tú mismo. Crees que para encajar debías actuar como los otros querían, pero conmigo eso no funciona, en cambio, quien pertenece es ese Marco que sonríe cuando habla de sus inventos, cuando mira hacía un futuro próspero.
—Yo… —Marco me mira con ojos incrédulos, sus labios temblando y sus ojos vidriosos—. Yo no quiero seguir sufriendo.
En ese momento rechazo con mi cabeza, puesto que no es algo que yo pueda cambiar.
—No te puedo prometer que no sufrirás más, lo que si te puedo prometer es que podemos sufrir juntos. —Tomo sus manos, trasmitiéndole mi calor—. Sé sobre él futuro, sé sobre ti; Sé que escondes un poder del que no puedes hablar y no voy a indagar sobre él, sé que eres un mentiroso, sé que eres fuerte; asi como sé que eres débil. Nunca me engañaste, ninguna mascara tuya me ha afectado, Marco Luz.
Es como yo, solo que llevado a un extremo que nunca alcanzaré.
Ni quiero alcanzar.
El contorsiona sus labios, pero antes que pueda decir algo me escapo de encima de él y me arrodillo, para acostarlo en mi pecho. No dejo que hable, no quiero que me diga más, solo quiero que sienta mi presencia, que vea que está acompañado.
Que sienta que pertenece a este momento.
—Quedate así, sin decir nada. —No necesita hacerlo, no necesito saberlo. Todo lo que quiero es que pueda ser el mismo—. Puedes ser tú mismo, Marco Luz, no puedes engañarme; asi que puedes romper tus barreras ahora mismo.
El me abraza, y yo sonrío en respuesta. No me había dado cuenta, pero fue siendo débil que encontré la fortaleza para ayudarlo. Quizas siempre estuve equivocada, quizás la fortaleza no es algo que pueda definir en palabras.
No es algo que pueda estigmatizar de esa forma.
—Gracias… —Siento sus manos rodear mi espalda, sosteniéndome con fuerza. Ambos arrodillados, juntos. De alguna forma siento algo extraño, un sentimiento cálido, fuerte y directo.
No sé qué pueda ser, pero realmente quiero seguir aquí.
No necesita decirme nada, solo necesita drenar sus malas energías. No lo voy a forzar, solo voy a dejar que pueda fortalecerse, que pueda seguir adelante. No pensé que yo misma encontraría fortaleza dándole fortaleza a alguien más.
Ese temor que sentía por la llegada de las elecciones se ha esfumado.
—Vamos a salir adelante —dice, separándose de mis brazos y mirándome con firmeza—. ¿Me dejas invitarte a otra cita?
Sonrío, viendo que ya está intentando estafarme de nuevo. Miro a sus ojos, y la bruma que sentí antes se desvanece lentamente. Es un mentiroso, pero cuando se trata de estafarme sus ojos cambian de inmediato.
Asiento, sosteniendo mi sonrisa.
«A veces, la vida de una persona normal es más rica que la de una duquesa.»
—Si.
Capítulo 8
Un Día antes de Partir
Hoy es otro de esos días del mes. Mi energía fue consumida por completo al solo despertarme. Me encantaría descansar y reponer energías para mañana, pero tengo un deber que cumplir. Mientras desayuno veo como todos actúan normal, y yo, que debo esconderlo, no puedo evitar molestarme.
Siempre me pone de malas estar en esta situación.
Después de ir al baño me dirijo a mi oficina, hoy tengo que llenar unos documentos para el congreso que se hará un día después de la Selección Real, junto con la salida publica de cada candidata. Tendremos una reunión con el marques para hacer la alianza pública y con eso ya estaremos en la posibilidad de ayudar directamente.
Aunque puede que el plan tenga que cambiar.
Claramente eso lo haremos luego del congreso, para la charla de inversión necesitamos que todo esté viento en popa.
La máquina a vapor ya está lista para demostración y pronto se hará una nueva versión que usaremos.
Abro la puerta de mi oficina y veo a Félix, sentando en el sofá con varios documentos. Abro mis ojos en sorpresa, puesto que es raro ver a Félix trabajando en ello. Él toma un papel y mira hacía mi escritorio.
—Nya, ¿esto lo tengo que poner como contrato o como pendiente? —La mirada de Félix me hace dirigir la mía hacía el escritorio.
Sentado donde me suelo sentar, está el, Marco Luz; organizando documentos a la vez que escribe informes. Su mirada me toma por sorpresa, puesto que a pesar de todo está sonriendo.
Pero esta vez su sonrisa si es genuina.
—Contrato, dejalo para firmar después. —Marco toma un poco de té antes girar su rostro hacía mí, Félix al verme se levanta y Marco sonríe con complicidad.
Félix me mira con cuidado, su sonrisa también me dice que están planeando algo.
—Lady Crusch, acuéstate aquí nya. —Félix me toma del brazo y me sienta en el otro lado del sofá, colocando una almohada para acostarme.
Luego de eso gira para ver a los ojos Marco y sale de la habitación con prisa.
Sin palabras, no puedo hacer más que mirar el techo. Sé que tiene que ver con estar en esos días, pero normalmente Félix no se da cuenta de ello. Lo oculto para no tener que dejar de trabajar.
Si Félix que lleva años conmigo no se dio cuenta…
Miro hacía él, quien mantiene su sonrisa mientras está concentrado trabajando. Aprieto mis manos, molesta con él. No puedo creer que se diese cuenta de mi condición sin si quiera decírselo.
Ya llevo dos días, pero parece que se dio cuenta con antelación.
Incluso, parece que le dijo a Félix.
Sin poder aguantar más decido preguntarle, mientras contengo el dolor en mi vientre.
—¿Cómo te enteraste? —pregunto, cerrando mis ojos y suspirando molesta.
—Bueno, podría decirse que eres como un cristal a mis ojos. —Suspira sonriente, mientras y yo le lanzo una bola de viento que esquiva con facilidad.
«¡Es un idiota!» Todas las mujeres sufrimos de esto, pero los hombres ni siquiera pueden llegar a entenderlo. Él único que sé que se da cuenta es Wilhelm, pero él ya tiene una gran experiencia, este estafador es casi de la misma edad que yo.
Él se levanta y camina con cuidado, evitando hacer ruido con sus pasos. Se acerca a mí y se arrodilla, aprovechándose de mí y tomando mi mano.
—Estar en esos días no tiene nada de malo, sé que eres fuerte, pero también tienes necesidades. —Sostiene mi mano, jugueteando con mis dedos mientras yo desvío la mirada. «Ahora está diciendo esas cosas, intentando verse genial»—. Debes cuidarte, y nuestro deber es cuidarte también. Descansa hoy, que mañana debemos partir a la capital.
Asiento sin decir nada, realmente no tengo ganas de hablar. Él se acerca más, susurrándome al oído con cuidado.
—¿Tienes cólicos? —pregunta, y yo entonces lo miro a los ojos dudosa.
«¿Qué son los cólicos?» Debe de ser algo relacionado, una palabra que nunca había escuchado. El al verme sonríe, y señala a mi vientre.
—¿Te duele? —pregunta, y entonces entiendo a qué se refiere. Abro mis ojos con fuerza, y con solo mirarlo el aleja su mano y alza las manos, amenazado por mi mirada. Son solo cosas naturales que le suceden a una mujer, pero es realmente vergonzoso que se diese cuenta. Aún asi, el té en mi mano, y sentir que me quieren cuidar se siente muy bien.
Aunque quiero estar molesta no tengo razón para estarlo.
—¡Hmpf! —presiono mis labios, intentando no dejar salir mi enojo—. Ve a trabajar mejor.
El me mira sorprendido, pero rápidamente su mirada se vuelve una sonrisa. Camina y me deja un libro en la mesa.
—Este está interesante, no lo he terminado, pero si quieres puedes empezar a leerlo. —Me guiña el ojo, y yo asiento mientras me quedo acostada—. Solo no leas acostada, es malo para la vista.
El camina hacía el escritorio y se sienta a continuar trabajando. Probablemente haya tenido experiencia con esto antes, después de todo Marco es bastante maduro, dudo no haya tenido una pareja.
«¿Por qué pienso en eso?» Pongo mi brazo para cubrir mis ojos, mientras contengo con fuerza el dolor en mi vientre. De reojo veo que Marco me mira, devolviéndose hacía sus informes y luego volverme a ver.
Parece que quiere decir algo, pero quizás tema que me moleste con él.
Luego sonríe, y ya sé que va a intentar hacer algo.
—¿Crusch? —pregunta, y yo retiro mi brazo para mirarlo bien.
—¿Si? —No puedo dejarme engañar por su buena voluntad. Desde entonces ha estado raro, como gobernante debo poner límites y demostrar que sus palabras venenosas no van a hacer nada en mí.
No puedo dejar que se acerque a mí.
—¿Te duele mucho? —pregunta, y yo declino con mi cabeza, haciendo que empiece a murmurar cosas inaudibles.
El deja de escribir, para mirarme fijamente.
—¿Te gustaría que te ayudase? —su pregunta me toma por sorpresa. Félix puede disminuir los dolores y las afecciones, pero de alguna forma esto no es causado por un mal, sino que es algo normal del cuerpo.
Por eso no se puede evitar.
Marco se levanta, caminando hacía mí y sentándose en el suelo frente al sofá. El me mira unos segundos y entonces toma mi mano. Le doy una mirada, pero él se mantiene concentrado, mirando mi mano y jugueteando con mis dedos.
«¿Tiene algo raro con las manos?» Así son las veces que hemos salido, o incluso de vez en cuando veo que quiere tomar mis manos.
Tiene que haber un motivo, y por lo que he leído es…
—¿Ya te divertiste? —Lo miro enojada, y el solo sonríe en respuesta. Deja mi mano con cuidado y luego me insta a sentarme.
El estira sus brazos y me mira con una sonrisa.
—Dejame darte un masaje con mis nuevas y mejoradas habilidades mágicas. —Marco me mira emocionado, mientras que yo sostengo mi mirada molesta. Si supiera que no tiene otras intenciones no me molestaría.
Ahora que estamos solos puedo aprovechar para preguntarle un poco.
Asiento, y Marco camina hasta ubicarse detrás del sofá. Me quito mi chaqueta, dejándome con la camisa. Él se mantiene sonriendo, mientras yo concentro mi dolor e intento olvidarlo.
«Que me dé justo antes del día que debemos ir.» Miro hacía la ventana, y siento las cálidas y firmes manos de Marco en mis hombros.
—Los preparativos están listos, tenemos el armamento suficiente para atacar a la gran ballena, además, obtendremos los cristales al contactar con Anastasia después de las elecciones —asegura Marco con firmeza, trayendo paz y tranquilidad. Nos hemos preparado, y el armamento que teníamos antes ahora se ha triplicado—. Tendremos que engañarla para ver si es una posible aliada.
Cañones tanto mágicos como de pólvora, así como equipamiento de acero para los soldados hecho con la maquina a vapor. Gracias a su trabajo como jefe y líder en la industria hemos logrado cambiar la estructura interna de nuestra casa Karsten.
Con la producción por lotes los costos se redujeron, armamos fábricas de concreto usando el capital que poseemos, haciendo que cada una se concentre en la producción de piezas para luego tener una fábrica de ensamblado.
La Máquina a Vapor también ha ejercido un rol fundamental. Desde que está hecha la implementamos en nuestras minas, haciendo que la producción de los minerales se incremente a grandes pasos.
Marco dice que le costó hacerla por la ausencia de la espíritu, Beatrice, alegando que ella es quien le ayudaba a adaptarla a este mundo. Él terminó la maquina con su ayuda y la construimos de inmediato.
Los mejores herreros se han designado para la construcción de las maquinas a vapor, eso sumándole la producción por lote nos facilitó hacer mucho más cañones y armas.
Así como espadas y armas de fuego.
El acero es algo que no poseemos de momento, pero Marco dice que todo está listo, solo que debe concordar unas cosas con Beatrice.
—Me dijeron que en la capital hay un grupo de herreros marginados, podríamos reunirnos con ellos y hacer que se unan al proyecto que tenemos. —Marco sigue hablando, mientras yo lo escucho con calma, solo disfrutando del momento—. Las armas de fuego van viento en popa, después de las elecciones haré publicidad del grupo, quizás tenga que hacer un buen espectáculo. Dañaré mi imagen, pero todo tendrá un propósito.
«Me gustaría ayudarlo con la construcción, pero realmente no sé sobre lo que hace.»
—¿Te dije que puede que Helena se una a nosotros? —Niego con la cabeza, y con una voz emocionada me dice—: ¡Si!, Félix aprovecho que la misión de él era en la capital, le pedí el favor de ir a ver a su abuelo. —Entonces Marco habla con un tono molesto—. Me tocá hacer postres para él, pero al final dice que con lo que hizo puede que el abuelo viva unos años más. Dice que puede que se debiera a una deficiencia en la producción de hierro, pero que lo curo sin problemas.
Asi que de verdad ha alcanzado otro punto en su magia curativa. Félix es un prodigio, tan así que su magia realmente es poderosa, incluso para el combate. Pero había un límite, sus habilidades curativas le permiten sanar afecciones que pueda reconocer, así como descubrir donde hay problemas.
Pero cosas como que hay hierro en nuestra sangre, o que hay hormonas que causan ciertas reacciones en el cuerpo, que nuestro cerebro funciona básicamente con electricidad. Esos detalles que Félix no conocía hicieron que sus habilidades cambiaran por completo.
«Aunque hay cosas que no sé, Félix me cuenta con tal emoción que termino memorizándolas». Me preocupaba Félix, en un punto pude ver que realmente no apreciaba las relaciones con otras personas, quizás, al haberme alejado un poco de él hizo que viera otras cosas.
Marco también ha ayudado en eso, intencionalmente.
Siento sus manos moverse, y entonces siento un cosquilleo en todo mi cuerpo.
Un calor inclemente atraviesa mi pecho, haciéndome encoger de hombros.
—Emilia preparó un discurso, cuando lo escuches te vas a sorprender —sigue hablando, pero no lo dirige a mí. Es como si solo lo dijese por si deseaba escuchar, sin esperar respuesta de mí.
«¿Es esto lo que se siente ser tratada con interés?» Se que Félix habría hecho lo mismo por mí, pero de alguna forma sé que no se trata de algo más.
Con él es diferente, no sé aún porqué.
—Creo que he estado ocultándolo mucho, ¿te gustaría que te contase sobre mi pasado? —sus palabras me toman por sorpresa, y mientras hace más presión en mi espalda, siento como todo mi cuerpo se relaja.
Es bastante más bueno de lo que esperaba, normalmente el manejo de la espada te hace tener una espalda firme, las manos de Félix no pueden hacer el mismo tipo de masaje, por lo que lo complementa con magia curativa.
Pero esto es más cálido, es como si yendo parte por parte sintiese una paz más duradera.
—Si no quieres contarlo no tienes que hacerlo —aseguro, girando mi cabeza para verlo. Mirando hacia arriba puedo verlo desde otra perspectiva, se ha cortado el pelo, ahora se ve mucho más adulto que antes.
Tiene heridas de corte en su cuello, «parece que no quiso curarlas». Estiro mis manos, tocando ese corte en cicatrizado en su cuello.
«Tuvo que haber pasado por mucho durante la batalla contra el culto.»
Él sonríe, bajando su cabeza y fijando sus ojos en los míos. Nos miramos unos segundos, sin hablar ni hacer nada. Cuando siento que mi cuello duele me muevo, y el, en respuesta, hace más fuerza en mi espalda.
—Quiero hacerlo —es su respuesta, y yo no le digo más—. Primero que todo no recuerdo bien cada detalle, es como si mi cerebro lo hubiese olvidado, pero te contaré lo que sucedió.
Cierro los ojos y apago mis sentidos, dejándome llevar por su masaje. No quiero pensar en si lo que dice es mentira o no, si dijo que quería contármelo entonces respetaré su decisión. No juzgaré nada de lo que diga.
—Nací…
Empieza, contándome su historia por completo. El tiempo pasa, y veo que pronto será hora del almuerzo. Sigo acostada, mientras él se mantiene sentado a mi lado. La historia que me contó es… como decirlo, incomoda.
—Entonces, ese año fue borrado… —Aprieto mis manos, sintiéndome impotente ante lo que me acaba de contar. Su historia, aunque comienza bien, toma un giro demasiado rápido.
Era solo un niño, un niño que fue puesto en situaciones horribles sin una guía. Un niño que paso de ver solo la bondad del mundo a enfrentarse a los horrores más repulsivos.
—¿Dices que te dispararon y que luego viniste sin el disparo? —pregunto, y el asiente.
Eso significa que mi sospecha de que fue traído por un ente mayor es cierta. Como él dijo en un principio, fue traído a este lugar por la bruja de la envidia.
Pero el traerlo de alguna forma lo salvo de morir.
Puedo entender por qué nunca quiso contarlo, por qué siente que debe guardarlo todo. Siempre tuvo que ser el ancla, el líder, a pesar de tener miedo, a pesar de no saber que hacer.
«También tuvo que sufrir las consecuencias de ser el líder». Ser culpado al completo, sufrir el odio de sus propios amigos. Ver a sus amigos y familia morir, y, sobre todo.
—No lo recuerdo bien, pero yo apreté el gatillo. —Ante sus palabras cierro mis ojos, pensando en todo lo que sucedió.
«Así que Marco amaba a alguien…» El sostiene mi mano, apoyándose en ella para sostenerse y yo también lo aprieto, demostrándole que no está solo.
—¿Crees que eres un monstruo? —pregunto, abriendo mis ojos, y entonces veo en su mirada un peso tan grande como una gran loza de mármol.
Una mirada cansada, llevada por el sufrimiento.
—Realmente siento que la vida misma se está encargando de castigarme. —Sus palabras no se pueden refutar, a pesar de haber hecho todo por una buena causa, el daño que causó en su mundo no es pequeño—. Si lo que merezco es sufrir, entonces quizás debería alejarme del mundo y ser un ermitaño, que no traiga sufrimiento a nadie. Pero, también sé que haciendo estas cosas podré traer un buen futuro y darles felicidad a muchas personas.
Es alguien que sufre y sufrirá sus errores toda su vida, sin embargo, me parece cruel. Me parece cruel que le pase eso a alguien que tenía una visión tan hermosa del mundo.
Fue odiado por el mundo entero, y decidió destruir las bases de este al final.
Pero incluso de esa forma no se aprovechó, intentó ser justo y dejar que el mundo siga su curso, que tenga la posibilidad de avanzar.
"Liberé todos los datos al mundo entero para que todos puedan usarla."
—¿Y tú felicidad? —pregunto y el sostiene mi mano con firmeza.
—En frente, conmigo. —Su respuesta me hace quitar mi mano de inmediato, y el empieza a reír. Me cruzo de brazos, mirándolo reír de reojo.
«Es un payaso».
Él se seca las lágrimas de la risa mientras yo sonrío levemente. La sensación cálida en mi pecho, el ver que alguien me dice esas palabras, de esta forma.
«Se siente bien».
—Solo buscas estafarme. —Lo miro a los ojos, olvidándome por un momento del dolor. El, con una sonrisa, me mira de la misma forma que lo miro a él.
—Eres muy inteligente, eso hace que me tenga que esforzar más. —Cierra sus ojos y yo hago lo mismo. Cuando me doy cuenta siento su mano cerca de mi vientre.
Abro mis ojos con fuerza, tomando su brazo. Sin embargo, una sensación cálida viene, esa sensación tan relajante hace que libere mi agarre, cerrando mis ojos para evitar la vergüenza que siento en este momento.
«¿El dolor está disminuyendo?». Lo dejo ser, y el al ver que no lo rechazo suspira aliviado.
—Perdón, lo hice sin darme cuenta. Ese dolor es causado por un cambio dentro de ti, tu cuerpo se renueva y libera la capa vieja, de… ya sabes. —Marco parece apenado también, aunque lo dice con tal paz que solo lo golpearé más fuerte durante el entrenamiento.
«Primero dice que soy inteligente y luego se aprovecha de mí.» Debería aprender de él a estafar a la gente, es una víbora como Anastasia Hoshin o Russel Fellow, incluso llegaría a decir que es peor que ellos.
Su codicia no está en lo material, si no en el crecimiento.
—Entonces, con calor ayudará a que tus músculos se relajen. —Siento las yemas de sus dedos a través de mi camisa. Aunque siento que mi rostro está más caliente que lo que su magia está haciendo—. Es normal, asi como es normal avergonzarse por ello.
Siempre es así, es como si sus palabras siempre traten de traer tranquilidad, y para rematar lo logran. Me quedo así, sin mirarlo y el sin mirarme. Simplemente siento el calor en mi vientre, mientras siento que me relajo por completo.
Acepto el silencio, mientras el ruido en mi corazón no cesa en ningún momento.
Entonces, la puerta se abre, y veo que Félix entra, mirándonos con sorpresa.
—¡Nya! ¡Marco está aprovechándose de Lady Crusch! —Félix señala hacía Marco, quien suelta su mano y se gira hacía él.
Marco le saca la lengua y se levanta.
—¿Celoso? —Se sienta en el escritorio, y mientras Félix lo mira yo me fijo en lo que lleva en sus brazos.
Una taza repleta de algo congelado, con una apariencia blanca y cremosa. Puedo ver el humo helado que sale de la taza, y la cuchara clavada en este.
—¿Por qué tardaste tanto? —Pregunta Marco, pero Félix lo ignora girando su cabeza para no verlo. Félix me entrega esa taza, y siento el frío en mis manos.
Félix entonces señala a la taza, tomándome de los hombros y susurrándome al oído.
—Eso es helado, lo inventé yo nyan, Marco no tuvo nada que ver. —El viento de la mentira corre por la frente descarada de mi caballero. Yo lo miro con ojos decepcionado, para luego sonreír por ver que Félix también ha cambiado.
Marco mira a nosotros, inclinándose para ver si escucha nuestra conversación.
Voy a molestarlo un poco.
—Ese es mi caballero. —Sobo la cabeza del sonriente Félix, mientras Marco mira hacia otro lado.
—¡Hmpf! Yo me mato trabajando y ni una caricia… —Marco se cruza de hombros, y yo sonrío, viendo como está actuando como un tonto.
—¡Lady Crusch solo ama a Félix! —Félix mira a Marco y este solo le devuelve unas palabras.
—Dímelo cuando salgas a un cita con ella. —Marco suspira, sonriendo al ver que la cola de Félix se levanta.
Félix aprieta sus manos y camina hacía el escritorio, poniendo sus manos y mirando a Marco de frente.
—¡Nya! ¡Félix es con quien Crusch más ha salido! —exclama, pero este no deja de reír.
—Salir y una cita son cosas diferentes, o si no… —Marco se inclina para verme, guiñándome el ojo—. Preguntale a nuestra querida duquesa.
«Es un payaso, no puedo entender como puede ser tan serio y payaso al mismo tiempo.»
Félix también es un payaso, pero él es siempre así. Wilhelm en cambio siempre se mantiene sereno, fruto de sus experiencias.
Pero, de alguna forma no puedo ver a Marco así.
«De seguro, cuando estemos viejos seguirá siendo un payaso con Félix.»
Empiezo a reír, sosteniendo esa taza fría en mi mano. No puedo creer que estos dos son las personas más cercanas a mí. Uno es un gato que me sigue a donde vaya y otro es un estafador con problemas en su cabeza.
Persigo la seriedad y el mundo me bendice con dos payasos.
—¿Qué es? —pregunto, mirando hacía Marco.
Félix baja la cabeza en vergüenza, viendo que es obvio que me di cuenta de su mentira. Marco sonríe plácidamente, viendo la vergüenza de Félix con diversión.
—Helado, es un postre, te va a gustar. —Marco entonces se dedica a seguir escribiendo. Yo miro la taza con ese "Helado." Lo huelo un poco, y siento el aroma de la leche, asi como el dulzor que tiene.
Tomo la cuchara y saco un poco, Félix me mira con anticipación y yo dirijo el postre a mi boca. A la par del frío siento un cosquilleo en todo mi cuerpo, sabe un poco a leche, pero no sabe completamente a ello.
Es un poco espeso, pero realmente dulce y frio; me hace sentir en paz en mi interior.
No soy muy fan del dulce, pero esto está realmente delicioso. Miro hacía Marco, quien sigue escribiendo concentrado. Lo hizo especialmente para este momento, es un estafador, siempre intentando complacerme.
—Esta delicioso. —Sigo comiendo, sintiendo en cada bocado la sensación refrescante en mi cuerpo. Félix se mantiene mirándome, me mira con unos ojos tan grandes que parece se le van a salir.
Suspiro, tomando un poco más en mi cuchara, apuntando para darle un poco.
—Toma. —Félix al verme salta de alegría, abalanzándose y comiendo directamente de mi cuchara, luego de comer mira a Marco y se empieza a reír.
—¡Jamás le ganaras a Félix! ¡Nya jajaja!, —exclama, y Marco solo chasquea sus dientes y sigue escribiendo.
—¿Tú no quieres? —pregunto, y el solo me dice que ya comió cuando lo preparó con los dientes bien apretados.
«No quiere quitarme de mi helado». Sonrío, viendo que también tiene conciencia.
Supongo que ya tengo que comer cada vez que tenga esto de nuevo, estoy segura de que me lo va a preparar cuando se dé cuenta. Me enoja que sea tan efectivo, pero, no sería justo para él si no disfruto de sus bellezas culinarias.
Termino de comer y siento que el helado me ha abierto el apetito. Justo entonces, cuando siento esa ansiedad de seguir comiendo, veo que entra un sirviente trayendo consigo varios platos. Miro con sorpresa su entrada y el sirviente deja todo organizado en la mesa enfrente al sofá.
Veo un plato extraño, asi como veo varias cosas dulces y saladas.
No parece realmente saludable, pero de alguna forma se ve tan delicioso. Mi estomago gruñe de la ansiedad por comer.
Miro hacía Marco, y este me sonríe.
—En mi mundo, esas ocasiones suelen dar antojos de varias cosas, así que me esforcé por conseguir varios sabores diferentes. ¿Te acuerdas de la tarta de queso que te dije? —Miro la tarta, y realmente se ve deliciosa.
No puedo creer esto.
—¡Tu caballero ayudó! ¡Nya! —Félix se golpea el pecho, mirándome con orgullo.
—Si, si, a comer —mi respuesta me hace carcajear, no puedo creer que estos dos estén compitiendo de sa forma.
Miro hacía Marco, y este de inmediato entiende. Se levanta, sentándose al lado de Félix al otro lado del sofá. Yo lo miro, viendo que no es tan inteligente, al final, sigue siendo un hombre.
«Supongo no entendió del todo.»
El tiempo pasa con rapidez, olvidándome de ese dolor, y en abrir y cerrar de ojos me encuentro en mi cama acostada. Félix se acaba de ir a su habitación, y ahora debo dormir. Por algún motivo me duele un poco las mejillas, toco mis labios, viendo que están curvados en una sonrisa.
«Este día se pasó tan rápido como un suspiro.»
Hoy experimenté algo nuevo, realmente, un día que pensé sería un martirio se convirtió en uno lleno de alegría. Pongo mis manos en posición para dormir y me dejo llevar. Supongo que a veces es mejor simplemente abrazar todo lo que tienes en el presente.
«Me olvidé de mi deber por un día».
Aunque el futuro vendrá, siento que disfrutar el hoy me permitirá abrazar el mañana. Cierro mis ojos, dejándome llevar por la sensación cálida en mi corazón.
—Gracias…
Capítulo 9
La Selección Real
Estamos esperando en la sala del castillo real, pronto tendremos que ir al centro donde se hará el evento. Marco mira través de la ventana, ensimismado, parece que no siente nervios por la situación actual.
He de admitir que la sensación de seguridad que tengo es a causa de todos los planes que armamos.
Félix fue a saludar a unos compañeros asi que solo estamos Marco, Wilhelm y yo.
—Lo importante en esta reunión es descubrir quienes son posibles enemigos, Wilhelm, ¿sabes algo sobre una situación similar en el pasado? —Marco pregunta a Wilhelm, pero, ya hemos obtenido toda la información posible—. Sé que te he preguntado antes, pero me gustaría saber si es normal que la ballena aparezca durante las elecciones reales, no sé si recuerdes algo en particular.
Wilhelm piensa un momento, y entiendo la lógica de Marco. Es cierto que los movimientos del culto son raros, pero el hecho que se haga justo en el anuncio de las candidatas al trono es motivo de sospecha.
Marco y yo hemos estado intentando llegar a una respuesta, leyendo y obteniendo información al respecto.
—Quizas, el Gran Sabio Miklotov pueda darles una mejor respuesta que la que este viejo podría dar.
El rechazo de Wilhelm hace que Marco vea que no habrá forma con la información que poseemos. Pregunté a mis padres si hay registros, pero dice que muchos de los registros se perdieron durante la guerra demihumana.
Fueron robados.
Ambos nos miramos un momento a los ojos y luego sonreímos, viendo que como lo sospechamos es probable que alguien esté dirigiéndonos hacía Miklotov. Todas las fuentes de información fueron borradas.
La única persona que puede ayudarnos es él.
Marco coloca su mano en mi hombro, mirándome con una sonrisa. De alguna forma puedo ver que se ha liberado un poco de su carga, pero, algo parece seguir dentro de él. Suspiro, reconociendo que lo que quiere es que no me preocupe.
«Me preocupa más lo que va a hacer durante la selección». Ya sé que va a causar problemas, pero no puedo detenerlo, haga lo que haga debemos conocer quiénes pueden ser parte de nosotros.
—Quizas tenga que poner en práctica lo que me has enseñado. —Marco mira a Wilhelm, quien mira a Marco levemente, y puedo ver como sus labios se curvan un poco.
Wilhelm y Marco nunca habían interactuado mucho, es solo recién, cuando vino, que Marco le pidió entrenamiento.
—Será bueno para ti, podrás ver en una pelea real tus errores. —Wilhelm parece saber parte del plan de Marco, me sorprende que no se haya opuesto a él.
Cierro mis ojos unos segundos, sintiendo en mi corazón la emoción del momento. Este será el primer paso real, el primer paso que abrirá la competencia. Miro a Marco, pensando en lo que me dijo.
«Me moriría de la vergüenza si dijera que era una fiesta». Realmente, no sé cómo podría decir algo así. Marco dice que fue culpa de Félix, pero decido no seguir pensando en ello.
—Vamos. —Los miro a los ojos, y ellos asienten, listos para avanzar.
Caminamos sin decirnos una palabra, Marco solo ojea todo el lugar, es algo nuevo para él. Nuestra mansión es lujosa pero realmente no me gusta exagerar, esto es más opulento, pero disfruto más de las cosas sencillas.
Caminamos hasta ver a Félix, quien trota hacía nosotros con una sonrisa. Emocionado, se coloca detrás de mí. La mejor forma de llevar esto es mantenerme callada, necesito concentrarme en analizar a todos.
"Si quiero cambiar el futuro, necesito primero reconocer que partes cambiar." Las palabras de Marco son un mantra, una guía que necesito considerar en todo momento. Él solo hecho que yo sepa sobre el futuro ya hace que este cambie, sin embargo, hay cosas que deben suceder.
—Se hace la entrada a la candidata al trono, ¡Crusch Karsten! —exclama Marcos Gildark desde el otro lado de la puerta.
Con eso, las gigantes puertas de madera se abren. A pesar de ser de día puedo sentir como los cristales iluminan aún más la habitación. El maná fluye por todo el lugar, asi como los vientos se sienten tensionados.
El aire es espeso, pero yo fluyo fácilmente.
Camino, erguida, mirando al frente sin temor. Doy leves vistazos a las personas que nos rodean, caballeros y nobles, todos mirando con expectativa mi entrada. Cada paso que doy, cada gesto que hago, todo está siendo analizado inconscientemente.
No soy perfecta, pero debo hacerlo lo mejor posible.
El reconocer que puedo equivocarme no es excusa para hacer todo sin preocuparme por hacerlo bien.
Sonrío con calma, mirando que ya había llegado alguien antes.
Nuestra mayor rival, quitando a Priscilla es ella. Su traje la hace ver como una muñeca, realmente aprovecha sus facciones tiernas para hacerse lucir. A pesar de su tamaño y apariencia infantil ella, la persona en frente de mí, es similar a quien camina detrás.
Es una víbora que busca dejar su veneno sutilmente.
Anastasia y Marco persiguen el mismo objetivo, "Monopolio Absoluto". Ese pequeño objetivo hace que ambos sean incompatibles. Marco quiere que todos tengan la oportunidad de crecer.
Él no se va a ver afectado por el crecimiento de los demás.
Su monopolio es solo para poder proteger el futuro, mientras que Anastasia lo hace por placer. Es su objetivo, y es respetable.
Ella al verme sonríe, y yo le sonrío de vuelta.
Sé que debo verme como alguien seria, pero debo sacarla de lugar. La mejor forma de conocer a alguien es rompiendo la percepción que esa persona tiene de ti.
Marco, y Félix se quedan detrás, junto con los caballeros. Wilhelm no va a entrar, solo me acompaño hasta la entrada. Su trabajo es conseguir la información que necesitamos, necesitamos saber si hay movimientos extraños.
—Es un placer verte, señorita Crusch. —Anastasia rompe el silencio entre nosotras, ella me mira con una sonrisa, y puedo sentir esos ojos.
Son similares a los de Marco, ambos miran hacía la profundidad.
Sonrío levemente, mirándola fijamente a los ojos. Si ella es como una serpiente entonces yo seré un León. No tengo miedo, en cambio, su desafío me llena de confianza.
—El placer es mío, Anastasia Hoshin. Quería hablar contigo, pero, antes de esta reunión era imposible. —Le dejaré saber el motivo de esta reunión, sutilmente, le haré ver que su red de información no es totalmente precisa—. Tengo una oferta de negocio que te va a gustar. Después del congreso, podríamos reunirnos para hablar. Solo tú de las otras tres candidatas podría ser parte de esto.
Las cejas de Anastasia se mueven levemente. Mientras que yo siento la confianza y la calma en mi corazón. Después de ver como habla y actúa Marco me doy cuenta de que su forma de leer a las personas es impresionante.
Claramente hay personas más experimentadas que Marco, pero, la forma que se hace con la experiencia que lleva su mundo es en parte mejor.
Eso sumada a mi bendición divina.
«No podrá tener el control». Anastasia debe estar pensando el porqué de mis palabras. El hecho que dijese tres y no dos. Nadie pensaría que en este momento la última candidata fue encontrada, y si ella con su gran red de información no pudo entonces solo podría pensar que mi red de información es superior.
Sin embargo, presionarla así solo hará que sea más cautelosa.
"Será un acto interesante, un acto que nos dejará estafar a Anastasia Hoshin." Las palabras de Marco se graban en mi mente. No me dijo exactamente que iba a hacer, pero entiendo su plan.
Una vez todas las candidatas están reunidas se desata una discusión. Realmente es inesperado, pero de lo que pude hablar con Marco entendí una cosa.
«Esta niña puede ser una superviviente de la familia real». De ser así significa que es una pariente de Fourier, asi como la prueba de que la enfermedad de la familia no fue como tal eso, si no que fue un acto planeado.
Marco me dijo que sobre lo que ha leído de mis libros, ella no figura en ninguna parte, pero que la probabilidad es la más alta. Y es que sus características son exactamente las mismas que la familia real.
Estoy seguro Miklotov y los sabios se han dado cuenta.
Aun así, no detienen el altercado.
—Medio demonio de cabello plateado. —Priscilla suelta unas palabras que, como están descritas, buscan hacerla caer.
Emilia mira hacía Priscilla, y con verlo puedo ver que ella quiere decir algo, pero al ver que está temblando significa que de verdad teme a lo que puede decir. Según lo que sé sobre ella, su actitud se debe no solo al profundo aislamiento, si no a que su edad mental no corresponde a la física.
Son las experiencias de la vida lo que te hacen avanzar. Ella ha sufrido mucho, pero no ha vivido la vida para poder afrontar esos sufrimientos.
Es complicado, especialmente para Marco, quien no ha podido hacer grandes cambios en ella. Miro de reojo hacía Roswaal, viendo que los vientos se mantienen con calma y serenidad.
—Le agradecería que no insultase a la persona que apoyo de esa forma. —A pesar de sus palabras puedo ver su felicidad.
La alegría de verla desmoronarse.
Emilia se mantiene callada, y luego cada candidata empieza a decir sus propuestas. Primero Priscilla, luego Anastasia y Felt. Ahora es mi turno. No debe ser muy extensa, si no transmitir mis intenciones con firmeza.
Pongo mi mano en el pecho y miro a todos con determinación. Veo a Marco, quien sonriente parece desinteresado de todo.
—Cuando sea reina, haré de este un mundo en el que la humanidad pueda desarrollarse sin límites, ¡demostraré que podemos protegernos nosotros mismos!
Con esas palabras iniciaré mi campaña, y con ello he terminado.
Ahora sigue Emilia, quien parece nerviosa a hablar. Ella avanza cuando la nombran, pero rápidamente suspira y sus ojos brillan, determinada a cumplir su objetivo. Puedo ver lo que dice Marco: su potencial, ella es alguien que solo tiene falta de experiencia.
Pero eso significa que se puede convertir en lo que quiera.
«Definitivamente la tendré como aliada». La ayudaré, me da curiosidad que tan grande puede llegar a ser.
—Mi aspiración está en hacer un mundo igualitario, un mundo donde todos sean tratados con el respeto que merecen. ¡Donde nadie sea juzgado por ser diferente!
Entonces, tras ese silencio se escucha una mofa. Todos dirigen la mirada hacía aquel noble de mal aspecto. No recuerdo su nombre, pero al verlo me doy cuenta de que es realmente horrible.
—¡Qué clase de estupidez es esta! —dice aquel noble, con apariencia de un chivo. Mantengo mi calma, viendo lo que va a hacer Marco—. Es obvio que esto se está saliendo de las manos, primero una rata de los barrios bajos, y ahora una medio dominio. ¿¡Que es esto!?
Las palabras de aquel noble desatan una reacción en cadena, todos insultando y hablando sin control. Analizo los rostros de cada uno, viendo quienes mantienen la calma o sonríen. Necesito reconocerlos a todos, después de todo las alianzas comenzaran de inmediato.
Emilia se mantiene escuchando, con la cabeza baja. Entonces, desde el fondo de ella siento como el maná empieza a crecer. Roswaal sonríe y por dentro de ella su espíritu esta por salir.
«Supongo sucederá como dijo Marco».
—¡Idiotas! —grita Marco, expulsando su maná con todas sus fuerzas. Su maná en un abrir y cerrar de ojos invade la habitación. Un maná espeso, pero a la vez se siente caliente y frio, su control es claro, asi como el crimen que está haciendo.
Abro mis ojos levemente, y puedo ver su plan ahora tan claro como el agua.
—¿¡Quién eres tú para insultar a un noble!? —El silencio aflora, mientras ese noble cae totalmente en la trampa de Marco.
Marco infla su pecho con una sonrisa, mirando hacía todos, el señala hacía el cielo. Mirando hacía todos con arrogancia.
—¡Soy el héroe que derroto al arzobispo del culto de la bruja, Petelgeuse Romane Conti! —La exclamación de Marco viene acompañada de murmullos por todas partes—. Y ustedes nobles, debería darles vergüenza actuar de esa forma.
«Ahí se fue la imagen de héroe que tenía planeada».
—¡Saquen a este payaso de aquí!, —exclama aquel noble, pero los caballeros no se mueven.
Marcos me da una mirada, y yo asiento en respuesta.
—Me sacaran a mí que no he hecho nada, pero no a quienes han insultado a las candidatas al trono, ¡todos merecen el mismo respeto! —Marco mira hacía a todos, y aunque sus palabras son ciertas la forma de decirlo hace que pase de largo.
Emilia mira con los ojos bien abiertos hacía Marco, sin entender lo que está sucediendo.
—¡Yo soy un héroe! ¡No voy a permitir que le falten el respeto de esa forma! —Marco intenta acercarse, pero los caballeros se mueven, rodeando a Marco.
La situación es cada vez más tensa, y los sabios parecen estar confundidos de la misma forma. Como nadie aquí lo conoce, no pueden saber la forma de actuar de Marco. Solo los del ejercito o los caballeros a nuestro mando saben cómo es.
Por eso aquí Marco puede ser quien quiera.
—¿Acaso eres el enemigo? ¡Ah! Supuesto noble. —Marco lo señala, mientras es atrapado de los brazos por los caballeros.
—¡Yo no soy ningún enemigo! —El viento de la mentira corre por su rostro, sus intenciones asesinas desbordándose en su mirada. Los nobles que lo acompañan se ven de la misma forma, un viento realmente extraño.
Así que él es un cultista.
—¿Soy el único cuerdo? —pregunta Marco, y este se libera del agarre de los caballeros—. Yo fui quien detuvo a un arzobispo, mientras ustedes desperdiciaban el tiempo yo fui quien lo hizo, ¡soy un caballero de verdad!
Si no fuera porque sé que está actuando ya lo habría callado hace mucho tiempo.
Hago una mueca de disgusto, apretando mis manos levemente.
—Parece que tienes a alguien interesante contigo. ¿No lo puedes controlar? —Las palabras de Anastasia se ciernen sobre mí, y su mirada intentando hacerme perder el control me causa gracia.
Aunque es cierto, supongo no lo puedo controlar.
—Es… No, no tengo nada que decir. —Decir algo iría en contra de lo que soy, no voy a mentir. No es necesario hacerlo, después de todo aquí el estafador es él.
Los caballeros sacan sus espadas, y Marco alza las manos.
—¿Les duele la verdad? —pregunta Marco, mirando a Emilia a los ojos—. ¡Diles, Emilia, diles lo que querías hacer!
Emilia aprieta sus manos, ella camina lentamente hacía Marco hasta estar en frente de él. Ambos se miran y entonces Emilia le dice fríamente.
—Lo siento, sé que estoy faltando el respeto a una de las candidatas, pero me gustaría lo saquen de aquí. —El viento de la mentira se cierne sobre Emilia, y entonces veo que Marco planeo de más.
Ahora que vieron el carácter de Emilia, sacando a la persona que lo está defendiendo, incluso si es una persona de otra candidata.
—¡Pero yo…!
Marco intenta tocar a Emilia, pero en ese preciso instante Emilia desata su maná. Una oleada de viento helado invade mi corazón, abro mis ojos con fuerza, y de inmediato entiendo las palabras de Marco.
«Es monstruoso.». Su maná supera al de cualquier persona que he visto, sin duda, si hablamos en términos de maná fácilmente puede ser ella la persona más fuerte que he conocido.
Agarro el hombro de Anastasia, protegiéndola del maná de Emilia.
—¿Estas bien? —pregunto, mirando hacía Anastasia, quien mira desconcertada hacía mí.
«Nacer sin puerta, debe ser duro». Anastasia probablemente no esperaba supiese esto, pero gracias a los conocimientos del futuro fue fácil de prever. Julius corre a acudir hacía Anastasia, pero ella deja de verme para ver a Marco.
Su emociones son variadas, pero puedo ver que sin duda ha mordido el anzuelo.
Ya tengo una visión clara, si bien no puedo saber si los sabios están implicados, con la información que tengo de los nobles que vi, hemos avanzado en grandes pasos.
Marco mira hacía Emilia, y una lagrima corre de su rostro.
«Ugh, incluso se puso a practicar eso». Si no fuese por mi habilidad habría caído ante sus mentiras. De hecho, si alguien de mi campaña hiciese tal acto lo habría reducido en este mismo instante.
Puede ser anticlimático, pero ya han caído baso sus propias emociones, asi que no pensaran en ello. Miro a Felt y Priscilla, viendo que Felt parece querer ayudar a Marco, mientras que Priscilla disfruta del acto.
—¡Grandes Sabios! ¡Ustedes que permiten esta injusticia son igual de culpables! ¡Por su culpa es me vi obligado a huir de mi tierra y ser un héroe!
Miro hacía los sabios, intentando ver variaciones en el viento. Miklotov está calmado, Tristán parece feliz de ver eso, que alguien defiende lo que considera correcto.
—¡Tu Bordeaux! ¿¡Que tanto asco tienes!? Deberías mirarte al espejo, solo quieres insultar a las candidatas para ocultar que eres el enemigo, ¡ya me di cuenta, hombre malvado!
—¡Es una semidemonio asquerosa! ¡Y tu solo eres otro pobretón más! —exclama Bordeaux. Él siempre ha sido ante mis ojos un hombre honesto, decir cosas malas o buenas vienen con ello.
Nunca lo he visto mentir, pero de alguna forma este no parece el Bordeaux que conozco.
—¡Yo no luche por este reino para ser llamado enemigo por un don nadie! ¡Ejecútenlo! —Bordeaux estira su mano, y un caballero está por cortar el cuello de Marco—. No soy un enemigo, en cambio, debería hablarme con el respeto que merezco.
Yo me mantengo mirando, y es Emilia quien interviene, deteniendo la espada con su mano. Emilia me mira, pero yo realmente no voy a hacer nada.
No debo intervenir, aun si mi dignidad está en juego, es verdad que necesitamos esto.
Con esto lo tengo claro.
«Bordeaux es el cultista que estaba escondido».
Con esta información es suficiente, más y podrían empezar a sospechar. Si lo que sé sobre Reinhard más lo que me dijo Marco es cierto, sus habilidades van desde leer la mente hasta poder ver las mentiras.
El problema es que, aunque quiera no puede hacer nada. Puede ayudar, pero el peso de actuar sería destruir todo el reino políticamente. Por eso necesitamos amasar poder, obtener el monopolio y poder aguantar sin estas personas.
Marco me mira y ambos sabemos que va a suceder.
—¡Yo soy…!
—¡MARCO LUZ! —grito firmemente, haciendo que este se detenga y mire hacía mí con una mirada de sorpresa fingida.
El camino que ha decidido tomar es difícil, pero gracias a él puedo saber quiénes son los enemigos, así como posibles aliados.
Es un estafador por completo, pero sus métodos funcionan.
—¡Detente ahora! ¡Sal de este lugar de inmediato! —Ordeno con fuerza, y toda la sala se queda en silencio ante mis palabras. Marco intenta decir algo, pero yo vuelvo a gritar— ¡ES UNA ORDEN!
Marco aprieta las manos, temblando y dándome la espalda. El corre y sale, dejándonos con la tensión de la situación. De inmediato me giro, inclinándome levemente ante los sabios en frente de mí.
—Me disculpo, lo traje para anunciar la derrota del culto y traer un poco de paz al reino. —Me mantengo inclinada, mostrando respeto—. Su actitud grosera será castigada, pero es cierto que fue él quien derroto al arzobispo del pecado, Petelgeuse Romane Conti. Su cuerpo fue congelado como prueba de ello.
Marco derrotó a Petelgeuse destruyendo su alma de alguna forma, no quiso decirme como, pero el cuerpo inerte nos sirvió para este momento.
—Aun así, no justifica su actitud, por ello permítame encargame de su castigo.
Soy una duquesa, claramente no se van a meter en problemas conmigo ahora que muestro mi favor hacía él.
Como era de esperar todo se soluciona, y continúa la reunión sin más contratiempos.
Capítulo 10
Un Último Plan
—Asi que más de la mitad de los nobles tienen miasma consigo, y un tercio de los caballeros también… —Miro toda la capital desde un balcón. Tras ser sacado solo me resta esperar a que termine.
Suspiro con una sonrisa, pensando si lo que hice estuvo bien.
La mirada de Crusch molesta me dolió, aunque sé que era fingida sentí que mi corazón se agrietaba. Deberé pedirle salir en una cita para quitarme este mal sabor, aunque ella no reconozca el romance sí que sabe lo que es.
Es densa, pero tampoco estúpida.
«Jeje, quiero llevarla con Helena». Comprar unos libros, pasear, todo lo que quiero es vivir una vida tranquila. Estando con ella puedo ser yo mismo sin miedo alguno, es ahí donde pertenezco y lo protegeré con todas mis fuerzas.
Crusch aún no sabe ver cuando otro está interesado en ella, pero no me preocupa, solo tengo que hacérselo ver.
María y ella se parecen mucho, pero sus personalidades son totalmente opuestas. María era más asertiva y firme, Crusch es más firme, pero no es tan asertiva. Miro el sol brillar con intensidad, iluminar la hermosa capital de Lugunica, desde lo alto puedo verlo todo, incluso, desde aquí puedo ver a lo lejos el árbol Flugel.
Las casas, los negocios, todo se extiende desde mi campo de vista. Es una vista tan amplia, pero a la vez tan solitaria. Me sentiría bien viéndola de vez en cuando, pero, prefiero tener a mi vista gente con quien charlar.
Vecinos que saludar.
Tampoco me importa, pero ¿me pregunto cómo será el futuro?
Escucho unos pasos que me hacen girar a otro lado, es Félix acompañado de Julius. Como estaba previsto, mi ofensa hacía los caballeros se hizo escuchar. Julius lo hace para protegerme, sacrificando su orgullo. Pero no lo sabe, el poder que he adquirido, más mi claridad mental.
«Será divertido».
—¿Qué quieren? —pregunto, mirándolos con molestia a ambos. Félix mantiene una expresion sería, su mirada enojada es sincera.
Claramente no le dijimos a Félix, lo mejor es tener una reacción sincera.
—¿Qué fue esa estupidez nyan? —pregunta Félix molesto, pero yo lo ignoro y me pongo enfrente de Julius.
—¿Quién eres? —pregunto, y este me mira con una expresion neura, pero en el fondo su molestia es tan clara como el agua.
Ambos, frente a frente nos quedamos mirándonos. Félix mira hacía mí extrañado, pero luego se da media vuelta.
—Ofendiste a los caballeros imperiales. —Sus palabras vienen cargadas de seriedad, pero yo no deseo extender más esto.
No me cae mal Julius, pero nadie lo manda a estar con Anastasia.
—No dije ninguna mentira, mientras ustedes se centran en proteger a los nobles y la gente del poder todo el pueblo estaba siendo masacrado por los cultistas. —Señalo hacía la capital, mirándolo con enojo—. ¡Ustedes no protegen si no a los nobles! ¡Sal! Vive entre el barro y usa tu cuerpo para proteger a quienes lo necesitan.
Me acerco a él y lo tomo de su traje, lo agarro con firmeza mientras uso mi maná para amenazarlo. Julius pone sus manos en mis brazos, pero con mi fuerza actual es imposible para él.
—Mientras estabas jugando a ser un caballero murieron cientos de personas, aún así, te preocupas más por el honor que por las vidas salvadas. —Escupo al suelo, para luego sacar un guante de mi bolsillo y tirárselo al pecho—. Vamos a pelear, te demostraré que no eres más que una capa de arrogancia.
Julius realmente, aunque le pese, es capaz de ver la verdad. Él debe estar molesto consigo mismo por no poder proteger a esa gente que murió, porque no puede ser el caballero que quiere ser.
Aún así esto es solo para detener a quienes no pueden ver eso.
Félix mira sorprendido, pero realmente solo quiero salir de esto rápido para poder salir a la capital. Debemos hacer el congreso, y también debemos obtener el apoyo de Anastasia.
Quiero ver hasta donde es capaz de llegar.
«Si me ofrece unirme a ella, entonces alguien debió ordenárselo, por ende, sería parte del culto». Obtener información es una cosa, pero si lo que sospecho es cierto es posible que las candidatas, aunque ninguna posea miasma, puedan estar aliadas al culto.
La información de Puck es veraz, por lo que realmente debo considerar todas las posibilidades. Cuando Emilia se acercó pude hablar con Puck y saber que los guardias que me querían matar también tenían miasma.
Yo pude sentir algo, pero todavía me falta práctica. Quizas deba hacerlo en un año más o menos, algún día que tenga libre sería lo mejor. Durante la selección no podía poseer miasma porque interferiría con las mediciones de Puck.
La lucha no es contra las candidatas, si no contra el culto de la bruja.
Anastasia es un obstáculo demasiado grande, el saber que ella no es parte del culto nos permitirá actuar con ella más libremente. El hecho que supieran las rutas de las carrozas, el hecho que convenientemente aparecieran de inmediato.
«Tengo que evitar el destino de Crusch a toda costa». No importa cuantas veces muera, es igual que durante la batalla contra el culto, todo lo que tengo que hacer es llevar mi cuerpo al límite.
«Morir es solo morir, realmente no cambia nada». Morir cinco veces es lo mismo que hacerlo mil veces. No importa cuantas veces deba morir, mientras pueda tener una vida tranquila lucharé por ello.
Con mi poder puedo ser el más fuerte de todos, solo tengo que morir. Mientras siga las reglas que me impuse no caeré en la locura.
Rápidamente vamos hacía un gran estadio circular, la gente sentada expectante de la gran batalla. Todos se han reunido con la intención de ver cómo me destrozan por completo. La envidia de los caballeros, el odio de los nobles.
El olor a polvo invade mis sentidos, la arena viaja con el viento por los aires. Julius me mira con su expresion seria, mientras yo lo miro enojado. Debo actuar como el protagonista de la novela, pero también debo ser diferente.
«Si todos piensan que no soy una amenaza será mejor».
Debo mostrar la fuerza para derrotar a un cultista, pero no la fuerza para ser una amenaza. Es así de simple, si estuviese en otro tipo de situación sería mejor mostrar lo que tengo, pero si lo hiciera llamaría demasiado la atención.
«Imagina derrotar a uno de los mejores caballeros sin problema.»
No he hablado con Crusch, puesto que no debemos tener contacto hasta el final de esta batalla. Lo que necesito ahora es que crean que conmigo como mediador pueden afectar a Crusch.
Intentarán contactarme y engañarme.
—¡Comiencen!
Estoy en frente a Julius, quien porta una espada de madera en su mano. Yo le apunto con mi rifle, cargando mi magia de viento. Lo bueno de la magia es que el control solo depende del conocimiento.
Puedo practicar durante años en un solo día.
¡Bang! —Disparo de inmediato, un sonido estruendoso que toma a Julius por sorpresa. Él se mueve rápidamente, abalanzando su espada para cortar la bala. Con un leve movimiento muevo la bala de su lugar. Un cambio ligero de unos centímetros.
Justo cuando Julius está por cortarlo ve como su hombro es impactado, haciendo que se incruste en su piel. Sangre empieza a salir, y al ver a mi lado veo la mirada sorprendida de todos.
Cuando se trata de matar mi mundo deja a este en pañales, cuando tenga esta arma mejorada podré proteger este mundo. Una vez esté protegido del destino destruiré todas las armas.
Mi trabajo es solo protegerlo del destino, más no de ellos mismos. No hago esto por poder, solo es para poder tener la vida tranquila que tanto quiero.
—¿Seguro que no necesitas una espada de verdad? —Pregunto, mientras que Julius mira su hombro herido.
Él fue quien accedió, pero realmente necesitaba mostrar el poder del arma. Pretendía hacerlo con un caballero normal al inicio, pero Julius es mejor sujeto para esto. No lo quiero matar, y por eso ya no necesito mi arma.
Dejo caer mi arma al suelo, mirándolo con una sonrisa.
—Esa arma es ciertamente sorprendente, pero… —Julius me mira amenazante, y yo, aburrido por esperar me lanzo hacía él.
He entrenado tanto que realmente no sé cuál es mi edad.
Aun así, disfrutaré de mi vida. Lo haré plenamente, sin abusar de mi habilidad. No quiero hacer relaciones con ella, ni arreglar la muerte de personas a gran escala. Lo haré únicamente para proteger a quienes quiero, asi como para hacerme más fuerte.
Usarla para cosas triviales no le hará bien a mi mente, mientras mantenga esos límites será perfecto.
Tengo la mente clara, y no me siento mal al respecto.
Julius abalanza su espada hacía mí, pero todo lo que tengo que hacer es simple. De un puñetazo rompo la espada de madera, superando la barrera de maná que puso sobre este.
Tomo su brazo y clavo un golpe en su estómago. En ese mismo instante exploto el maná en mi puño, haciendo que Julius se arrastre de píe. Este toca su abdomen mientras hace una leve mueca de dolor.
Su abdomen es visible, y un pequeño circulo quemado es lo que lo rodea.
Puedo usar la magia mejor que él, de hecho, probablemente mejor que la mayoría de las personas de este lugar. No necesito una espada, ni mi rifle. La magia es de verdad lo único necesario para matar a todos aquí.
—¿Sabes que es el oxígeno? —pregunto a Julius, pero este solo me mira con molestia.
Mover las partículas de oxígeno, que son parte del aire es algo sumamente sencillo. Con magia de viento puedes crear viento, asi como controlar el circunstante. La gente cree que el viento es solo eso.
Pero está en todas partes, incluso en el cuerpo humano.
—¡Adiós! —extiendo mi mano, conteniendo mi respiración y amontonando todo el oxígeno del lugar cerca de mi mano. Creo una cúpula de fuego, impidiendo que el aire de las gradas venga hacía mí.
No quiero matar a nadie, solo quiero mostrarles con quien no deben meterse. Así como atraer la atención de Julius.
O bueno, solo quiero hacer un espectáculo triste.
La magia que he mostrado es suficiente para hacerles ver mi poder, pero a quien debo impresionar es a Julius. Debo mostrar mi fuerza y hacerme ver como un estúpido que puede ser controlado.
Luego ser derrotado por mi estupidez. Tener un gran poder, pero no ser lo suficientemente inteligente como para usarlo bien.
El oxígeno a nuestro alrededor está en mi mano, y Julius empieza a toser. Lo único que puede haber en el aire es carbono y otras moléculas que no tienen oxígeno. Su mirada se torna pesada, pero este rápidamente se imbuye asi mismo en magia.
—¡Tú! —Julius ve que no puede respirar, este empieza a usar sus espíritus, creando ondas de viento para disipar el domo de fuego, haciendo que todo vuelta a la normalidad.
Pero yo ya me he adelantado un paso.
Julius al verme lanza un puño a mi rostro, pero la trayectoria ya me la sé de memoria. Solo tengo que rotar mi pie un poco, esquivar su golpe y…
—¡Toma esto! —Muevo mi mano derecha, con una bola de oxígeno que prende una chispa.
¡BOOM! Una explosión a gran escala revuelve todo el lugar. Uso mi magia para crear una barrera de viento que protege a Julius, mientras que yo salgo disparado, siendo arrastrado por el suelo y cayendo sin poder hacer nada.
Mi brazo está roto y creo que también algunas costillas.
—¡Falle! —exclamo, quedándome en el suelo sin poder moverme. Julius debe estar con heridas menores, si esa explosión le daba de lleno seguro le fracturaba varios huesos. Yo puedo reforzar mi cuerpo con maná, y, aun así, tengo varios huesos rotos.
«Si tan solo Betty estuviese aquí podría curarme».
Abro mis ojos, viendo que estoy en un cama completamente curado. Es una cama grande, puedo ver que las decoraciones son propias del mismo lugar en el reino. Sigo en el castillo, parece ser esta la habitación que usan los nobles.
Giro mi cabeza, viendo que Crusch se encuentra mirando la ventana.
—¿Cómo fue todo? —pregunto, pero no recibo respuesta alguna—. ¿Crusch?
Entonces veo que hace más presión en el vidrio, y sus ojos, sus ojos son algo que no puedo descifrar.
—¿Qué es la vida para ti? —pregunta, y yo la miro sorprendido. Entre cierro mis labios, viendo por dónde va la cosa.
No puedo mentirle, asi que solo seré honesto.
—La vida es algo preciado para las personas, pero, para mí, mi vida no es más que una ficha. —No tengo que mentirle, ni puedo hacerlo. Seré hones…
¡Slap!
Siento mi mejilla arder con fuerza, atravesando todas las defensas de mi magia. Miro la cama con incredulidad mientras sostengo mi mejilla. Luego miro hacía ella, y veo que una lagrima solitaria viaja desde su rostro hasta caer al suelo.
—¡Tú eres importante, Marco Luz! —exclama, y yo me quedo mirándola.
—Yo no planeaba morir —respondo, pero ella no parece estar escuchándome—. Ósea, mi vida es una ficha, pero es importante.
No puedo decirlo, si pudiera lo hiciera, pero no puedo decirlo.
Siento un revoltijo en mi estómago, la sensación desesperante del miasma en mí. Saco una de las manos ocultas, empujando a Crusch y haciendo que caiga en mi pecho. Esta mujer aquí es la persona más honesta que conozco, asi como la mujer más fuerte que conozco.
Esta persona aquí es la primera persona en todo el mundo que quiero evitar ver llorar por mí.
—Lo siento, no lo volveré a hacer. —El motivo por el cual Crusch llora también puede ser por la inestabilidad emocional de tener el periodo, pero es cierto eso, ella se está esforzando por salir adelante—. Yo aprecio y valoro la vida, no te preocupes, no me alejaré de tu lado. Soy un estafador después de todo.
Sé que quizás no entienda el motivo de mi abrazo, sé que quizás lo que hago no esté del todo bien. Mi poder hace que mi vida no tenga el valor que debería, pero al menos puedo ver lo que tengo que hacer.
No voy a cambiar las relaciones usando mi poder, eso haría que dejara de ver a los humanos como humanos.
Solo me evité largas sesiones de entrenamiento, eso es todo.
Mi vida sigue teniendo valor.
—¿Por qué me abrazas? —pregunta, y yo solo puedo suspirar sonriendo. Ella no lo entiende, sabe que significa el gesto por los libros que le he hecho leer, pero no entiende o rechaza los sentimientos hacía ella.
No es la misma persona que antes, pero, sigue siendo ella misma.
—Estoy obteniendo energías para poder seguir adelante. —Sin decir una palabra nos quedamos así, sintiéndonos el uno al otro.
Pasa el tiempo, y me encuentro en un restaurante de hamburguesas. Las hamburguesas realmente no son la gran cosa, pero, me sorprende que incluso tuviese salsa de tomate. No sé mucho de la historia de la gastronomía, pero es realmente sorprendente.
—¿Qué quieres de mí? —pregunto de mala gana a la persona en frente de mí.
Miro a Anastasia y a mi alrededor. Acabo de venir a la guarida de la serpiente, el lugar donde nuestro plan colma sus frutos. Debo descubrir si Anastasia puede llegar a ser un aliado, o si será un enemigo.
Tengo claro que no podremos solos, asi que lo mejor es juntar la mayor cantidad de fuerza.
El futuro no va a ser tan lindo. No por las situaciones de la novela, si no por lo que hay entre las palabras. Corroboré la información con los libros de Crusch y me di cuenta de algo: Hay alguien aparte manipulando todo.
La razón de mi existencia pudo incluso ser manipulada, si la realidad misma fue cambiada eso significa que esa persona es más poderosa que todos nosotros juntos. «Quizas ese ese joven que desapareció de la casa de los abuelos, el verdadero protagonista».
No sé lo que va a suceder, pero para poder luchar debo conseguir que todos se unan.
Después de Anastasia debo probar con Felt, después con Priscilla. El monopolio que quiero es solo para esto; para poder proteger este mundo en el que quiero estar. Anastasia no parece saberlo, por eso haré la prueba.
Ella se mantiene mirándome con una sonrisa, pero luego de un tiempo se digna a hablar.
—¿Cómo conociste a Crusch Karsten? —pregunta, pero yo reacciono fuertemente.
—Lady Crusch Karsten —mi respuesta viene con mi cruce de hombros, ella abre sus ojos levemente, mirándome con sorpresa.
Mimi y Hetaro comen alegremente, sin importarle mi presencia.
—Mis disculpas, pensaba que no sentías algo por alguien que te trató de esa forma. —Sus ojos se achican, volviéndose tan filosos como una daga.
Ella sabe que soy fuerte, pero no está preocupada porque Julius debe estar en algún lugar. Lo que ni ella ni nadie sabe es que estoy listo para luchar de ser necesario. Miro las manos ocultas en las cabezas de cada uno.
«Tan fácil como aceptar el poder». No soy incompatible al miasma, solo que nunca pensé en aceptarlo. Las palabras de Echidna fueron claras, no he liberado el santuario aún, pero pude hablar con ella.
Gracias a Betty que me teletransportó.
Luego de hacerlo una vez y obtener la información que quería solo era cuestión de suicidarme y listo, lección aprendida.
Bajo la cabeza, mirando hacia Anastasia derrotado.
—No importa… ¿Qué necesitas? —vuelo a preguntar, para luego rascarme la cabeza—. ¿Solo quieres saber eso?
Ella asiente con una sonrisa ante mi pregunta, yo mantengo mi expresion derrotada, para luego contarle una historia.
Una historia llena de mentiras.
—Lad… Crusch vio mi poder y me llevó consigo, luego me entrenó y por eso pude derrotar a una arzobispo. —Aprieto mis labios, mirando hacía Anastasia con tristeza—. Aunque ahora está enojada conmigo y no me quiere hablar.
Anastasia sonríe, extendiendo su mano y tomando un vaso con agua en la mesa.
—Es una pena, pero, te puedo ayudar con ello. —Anastasia toma un sorbo de agua, mirándome con alegría—. Solo tienes que hacerme un favor.
La miro con incredulidad, inclinando mi cabeza y frunciendo el ceño.
—¿Por qué ayudarías a alguien como yo?
Ella sonríe de vuelta y entonces, con una mirada llena de malas intenciones me hace entender lo que desea.
—Solo quiero saber un poco sobre ella, quiero ser su amiga, somos rivales, pero creo todos podemos ser amigos. —Sus palabras parecen actuar acorde a mis palabras.
Abro mis ojos, sonriendo de vuelta.
—¿Enserio? —pregunto, mirándola alegre.
—¡Si! Le pediré que te perdone.
Sus palabras son como un bálsamo, un bálsamo que no llega a ninguna parte. Asiento con mi cabeza, emocionado por contarle.
—¿Qué quieres saber en particular? —pregunto y ella se toma unos segundos para luego decirme.
—¿Sabes si se reúne con mucha gente? —su pregunta es extraña, es obvio que al ser una duquesa se va a reunir con muchas personas.
—Pues… —Me tomo un tiempo para pensar—. Desde lo último que pasó está un poco precavida.
Anastasia arquea una ceja, mirándome con duda.
—¿Está bien que me digas esto? —pregunta, y yo sonrío.
—Ella me dijo que era un secreto, pero, como no me habla lo diré. —Sonrío de vuelta, viendo que la expresion de Anastasia es un poco más compleja que antes.
«Parece que está asqueada por verme».
De lo que he entendido, Anastasia es una víbora, pero no haría nada fuera de lo común para obtener la información. El hecho que yo se lo diga aquí la beneficia, pero no le gusta mi actitud de traicionar a quien me ha cuidado tanto.
Eso es precisamente lo que quería.
—Si, ella expulso a un montón de personas por sospechas que son parte del culto. —Decir esta información es importante.
Anastasia abre sus ojos con incredulidad, pero entonces ella mira hacia otro lado. Ella suspira levemente. Parece que estaba nerviosa, pero si mis palabras causaron ese efecto entonces solo puede significar una cosa.
Anastasia también sabe sobre las maquinaciones del culto, y está haciendo algo por su cuenta.
«Está limpia».
—Es un secreto grande, pero realmente no lo entiendo, así como estamos reuniendo gente para luchar contra una de las grandes mabestias. —La miro alegre, y ella me devuelve una sonrisa incomoda—. Algo más sobre ella, ah sí, hay un motivo por el cual ella sabe todo sobre la selección real, asi como sobre ti.
Anastasia me mira fijamente, esperando mi reacción.
—Esto podría afectarla enormemente, así que mantenlo en secreto. —Me acerco levemente a ella, inclinándome—. El motivo es que…
Una mano toma mi campo de vista. Una mano pálida sin fuerza, abro mis ojos, viendo que es la mano de Anastasia. Retrocedo, y Anastasia se toma de la cabeza, dejando su sonrisa y mirándome con asco.
—Soy alguien que no teme a tomar las oportunidades, pero esto ya es asqueroso. —Anastasia se baja de la silla, y todos a mi alrededor se levantan—. Eres fuerte, pero tu alma está tan corrupta como la estupidez que tienes en la cabeza.
Sus palabras son fuertes, pero yo me mantengo callado.
—Te haré un favor por la información que me has dado, no vayas a la mansión Karsten, después de todo va a querer degollarte cuando le diga todo. —Ella empieza a alejarse a paso rápido. Mimi se despide y Hetaro solo me mira con desdén.
Todos se van, dejándome solo con una deliciosa hamburguesa caliente. La tomo con mis manos y la muerdo con alegría, sintiendo su sabor en cada parte de mi paladar.
El hecho que haga esto no es malo para ella, obtendrá la confianza de Crusch al mostrar su buena voluntad, asi como usará las palabras para obtener lo que quiere. Una lastima que no le va a servir de nada.
«Ella será una de las aliadas».
Después del congreso nos vamos a la mansión. Anastasia acordó con Crusch una reunión para hablar sobre la propuesta que ella le hizo. Estamos en su oficina, esperando la llegada de Anastasia. El congreso fue un éxito, dimos a conocer la maquina a vapor y obtuvimos numerosos contratos.
Debido a mi imagen arruinada tuve que usar otra estrategia.
—Esa capucha que oculta el rostro es de verdad magnifica —admite Crusch mientras se lleva una taza de té a la boca.
Tuve que usar la capucha para mantener mi identidad oculta, gracias a Roswaal aprendí a hacer el hechizo, puedo aplicarlo y quitarlo en mi mismo, pero ocultaré eso de momento.
Realmente fue un plan sencillo, pero con esto aseguramos el futuro de la maquina a vapor. Una gran cantidad de contratos millonarios fueron escritos, y todo dicta que el ducado Karsten va a multiplicar sus fondos.
Ya era rica, pero eso no basta para lo que necesitamos hacer.
Gracias al congreso pudimos expandir mi alias como genio inventor de los Karsten. "Lasko", escogí de alias. Realmente no me preocupa mucho, pero ahora que mi nombre empezó a tomar importancia será cuestión de tiempo antes que sea famoso.
Luego, revelaré mi identidad y cambiaré las tornas respecto al héroe.
—Jaja, Roswaal la hizo para mí como favor por ayudarle. —Si voy a vivir con el enemigo al menos debo usarlo a mi favor. Aprendí magia de él, así como aprendí a hacer hechizos como este.
La magia es más que los elementos, y realmente es otro universo que quiero descubrir.
—Te queda bien —admite Crusch, lo que hace que quiera ir a mi habitación y buscar "eso", pero me contengo con todas mis fuerzas.
—Bueno, debo estar bonito para alguien. —Miro hacía la ventana, ocultando la sonrisa en mi rostro.
Es una picara, dice comentarios así sin importarle.
No se da cuenta de lo importantes que son para mí.
Justo cuando estoy a punto de hablar entra Félix, su expresion nos dice que ya ha llegado Anastasia. Félix se pone al lado de Crusch, y ella, desde su escritorio, me da una mirada antes de que la puerta vuelva a abrirse.
Wilhelm entra, dejando la puerta abierta para que solo ingrese Anastasia junto a Julius.
«Quería ganarme a los chiquillos». Lamento en mi interior al no verlos, puesto que tenía regalos para ellos.
Normalmente estaría nervioso, pero me siento tan calmado como un lago. Siento que estoy limpio, y también siento que quiero explotar.
Mis ojos y los de Anastasia se juntan, ambos nos quedamos viendo por unos segundos. Sonrío confiando, dándole a entender la situación. Ella abre levemente sus ojos y luego suspira derrotada.
—Fue una trampa magnifica. —Sonríe, mirándonos a ambos.
Yo me levanto, pongo mi mano en mi pecho y me inclino. Mi reverencia termina por indicar todo, así como agradezco el alago a mi obra de teatro.
—Muchas gracias, señorita Hoshin. —Cierro levemente mis ojos, levantándome y fijando mi mira en Julius—. Caballero Espiritual Juukulius, me disculpo por mi comportamiento durante el duelo.
Quería hacerlo desde un principio, puesto que mancillar el honor no es algo que se deba hacer. Lastimosamente era necesario para desviar la atención de los miembros del culto. Hacer un combate real llamaría demasiado la atención.
En especial si lo derroto sin piedad.
Ambos me miran, atónitos a mi cambio de actitud. La única que mira como si el acto siguiera es Crusch. Ellos se sientan, y yo miro a Crusch de lado, saco mi lengua un poco y guiño el ojo, haciendo que ella sonría en respuesta.
Ella se levanta, caminando con firmeza y sentándose a mi lado.
—Es un placer tenerlos a ambos, de seguro tienen muchas preguntas. —Crusch empieza, pero yo ya sé lo que va a decir.
Anastasia y Julius se mantienen esperando a lo que vamos a decir. Para un comerciante lo mejor es siempre tener el control, sin embargo, desde que me vieron sentado como si nada ya no lo tenían.
Lo que hice fue para demostrar quienes tienen el control, Crusch le dio información privada y yo demostré que la engañamos sin problema.
Crusch y yo sentados indicamos la superioridad que tenemos en este momento.
Por eso no habrá problemas con obtener lo que queremos, Anastasia lo entiende y por eso se mantiene sonriente.
—Primero me gustaría presentarme, soy Marco Luz, un inventor. —Sonrío, volviendo a inclinarme—. También soy quien derrotó al cultista, pero no entremos en detalles, seguro están interesados en saber sobre el motivo de mi actuación.
—Así como el motivo que te trajimos —añade Crusch, pero ambos ya teníamos planeado como continuar.
Yo los miro a ambos, quienes se mantienen expectantes. Para ser sincero Anastasia ya debe tener una idea, probablemente Julius también. Lo importante ahora es ver hasta dónde pueden llegar.
—Aunque, señorita Hoshin, de seguro usted sabe ya el motivo —afirmo, haciendo que ella tome la palabra.
Anastasia es alguien difícil de manejar, realmente lo es. Hice todos estos planes solo para poder hacer este momento, si no, habríamos tenido que ceder en muchos aspectos. Si queremos que ella esté de nuestro lado necesitamos poner las condiciones.
Esa es la diferencia con respecto a la historia original.
Aquí tenemos el control sobre sus acciones, así como también deberemos saber sus motivaciones reales.
Ella sonríe, para luego empezar a hablar con un tono tranquilo:
—Querías saber si éramos parte del culto, ¿cierto? —Las palabras de Anastasia hacen que Julius miré hacía nosotros, su expresion puede ser serena, pero en sus ojos está la furia en su interior.
Yo asiento y ella continua.
—Luchaste contra mi caballero apropósito para demostrar que derrotaste al arzobispo, pero decidiste no ganar para mostrar que pueden tenerte bajo control. —Yo la miro con una sonrisa, ignorando la mirada de Julius.
Tenemos sintonía en nuestros pensamientos, estoy seguro si hacemos equipo acabaremos fácilmente con todos los problemas. El problema es que aún estamos compitiendo por las elecciones.
«Será difícil.»
—Si fingiste ser de esa forma en público es porque querías arruinar tu imagen apropósito para desviar la atención de la medio elfa, asi como ocultar que eres una amenaza para sus intenciones. Sobre todo, con los nobles. —A la gente del pueblo eso no le importa, pero a los nobles sí.
Yo sonrío, señalando hacía el cielo.
—Más de la mitad de los nobles está aliado con el culto, y un tercio de los caballeros imperiales también —afirmo, y por primera vez veo la expresion preocupada de Anastasia, un leve temblor en sus manos, y el movimientos de sus ojos buscando refugio.
No es cualquier cosa, pero sin duda es algo relevante.
—¡Dime quienes son esos caballeros! —Julius se levanta, y yo lo detengo con la mano. Más que su elegancia su sentido del deber y honor son de admirar.
Sé que él sabe que no puede actuar ahora, pero decirle no le ayudará.
—Decirles no ayudará —responde Crusch, y yo asiento de inmediato. Ella se levanta, caminando hacía la ventana—. La situación con las elecciones no es fácil, el motivo por el cual descubrimos quienes son es debido a la actuación de Marco.
Anastasia y Julius pasan de mirar a Crusch a verme.
—El espíritu de la señorita Emilia puede ver el miasma, propio de cada cultista, pero ellos pueden esconderlo, solo cuando sus emociones se alteran sale a flote se hace más evidente. —Mentiras entre la verdad, pero no es realmente importante. Lo importante es que no piensen en la habilidad de Crusch.
Sé que no están aliados con el culto, pero siguen siendo rivales.
—La señorita Emilia también está con nosotros, con su poderío podemos hacer una fuerza grande. —Saco unos papeles, mostrando los contratos de la maquina a vapor—. Esto fue lo que reunimos del congreso.
Anastasia abre sus ojos con fuerza. Ella me mira y con mi sonrisa le confirmo mi identidad, sellando por completo lo que puedo hacer.
—Si, también somos parte del gremio de inversiones que compro las opciones, el método nuevo de inversión. Eso lo inventé yo. —Me levanto, y Crusch se pone a mi lado.
Ambos de pie, mirándolos con firmeza desde arriba. Crusch y yo somos una cara diferente de la moneda, por eso nos podemos apoyar mutuamente.
—Somos rivales, pero si queremos el trono primero debemos arreglar la situación con el culto, luego podemos luchar con lo que tengamos. —Crusch extiende su brazo, y Anastasia se queda viendo la mano por varios segundos.
Es claro que es algo importante que pensar, no podemos darles la información a menos que hagamos algo más.
Crusch me mira, y yo asiento de inmediato.
—Parece que ustedes también saben algo, por eso, quiero proponer algo. —Miro a ambos, cierro los ojos unos segundos y luego los abro con fuerza—. Hagamos un contrato de alma, es un hechizo que hará que nuestras almas estén unidas por las condiciones que pongamos.
Es un arma de doble filo para mí, pero si digo bien mis palabras no será un problemas. En cualquier caso, solo debo reiniciar.
—¿Puedes hacer eso? —Asiento ante la pregunta de Anastasia, explicando que me lo enseño Roswaal. No fue sencillo aprenderlo, pero es la mejor herramienta que tengo hasta la fecha.
—Con un contrato de alma podemos asegurarnos que lucharemos juntos hasta acabar con el culto de la bruja, luego llevaremos nuestra competencia sin problemas. —Crusch mira a Anastasia, y esta suspira derrotada.
—Esto parece tener meses de preparación. —La mente filosa de Anastasia me sorprende, pero no hay nada que pueda hacer—. Por lo menos con esto puedo saber con quien voy a aliarme. Si pudieron engañarme de esta forma puedo confiar en sus habilidades.
Parece que lo que sabe es tan importante como lo que sabemos. Si no, habría dudado mucho más. Anastasia se levanta y toma la mano de Crusch, yo pongo mi mano y Julius hace lo mismo.
Uso el hechizo, dando la mitad de mi maná para formar los contratos. Siento un fuego en mi corazón, pero rápidamente se detiene.
—Ninguno puede adorar a la bruja, ni unirse al culto con propósitos de dañar a los civiles. No nos traicionaremos y quien lo haga morirá. Asi mismo este contrato será vigente hasta que todos estemos de acuerdo con retirarlo, o hasta que terminemos con el culto de la bruja.
Todos asienten, y el contrato queda sellado.
—Ya, con esto ya podemos comenzar.
Anastasia nos mira a ambos, ella mira hacía Julius para que salga. Julius sale y vuelve a entrar con un libro. Ella lo coloca en la mesa, lo miro unos segundos, abriendo mis ojos con fuerza al ver su portada.
"Diario de Hoshin, segunda edición."
Capítulo 11
Una Noche de Vigilia.
Anastasia y Julius se han retirado, tras habernos reunido obtuvimos lo que queríamos. Una alianza para derrotar a la gran ballena, y la seguridad de que no son parte del culto de la bruja.
Lo que no me esperaba es que la información de Anastasia fuera tan grande.
—¿Qué piensas? —Miro hacía Marco, quien desde entonces se ve más preocupado de lo normal.
Félix nos mira a ambos sin poder entender completamente, él se sienta sin hablar, respetando el espacio.
Tendré que explicarle a fondo luego, no puedo dejar que esté descuidado.
Por suerte Wilhelm si ha entendido perfectamente.
La oficina se siente pesada, lo que hablamos ciertamente fue algo diferente a lo que Marco y yo esperábamos. De alguna forma entiendo el rechazo de Anastasia y ese suspiro de alivio que dio.
—Si lo que dice ese diario es verdad entonces este mundo va a ser destruido en algún punto de los siguientes años. —Cierro mis ojos, intentando contener el temor que invade mi corazón.
Realmente, si eso pasó en el pasado entonces lo que hace ahora el culto será una catástrofe superior a la bruja de la envidia.
—Eso solo refuerza lo que debemos hacer, tener el monopolio absoluto y también obtener los otros tres reinos. —La afirmación de Marco normalmente sería una locura, pero ciertamente, si lo que dice ese diario es cierto debemos avanzar de esa forma.
—Creo que hacer a Anastasia general Cónsul de Kararagi no debería ser imposible. —Marco me mira ante mi afirmación, y tras verme comprende que es una verdad.
El gremio comercial de Anastasia es bastante grande, el único problema de ella es su poder político. Si primero la hacemos una de las cuatro alcaldes, entonces rápidamente podemos arreglar eso.
Si le damos la autoridad sobre nuestros inventos para hacer negocios en Kararagi podemos hacer que sea la general comprando el puesto con dinero, pero para ello primero debemos superar el obstáculo que tenemos en frente.
—Debemos enfrentarnos a la Gran Ballena Blanca —dice Marco, y Wilhelm de inmediato exuda su sed de sangre.
Todos lo miramos, pero no desaprobamos su sentir. Mató a la persona más importante en su vida, sin duda es algo normal.
Aun así, Wilhelm se inclina, disculpándose de corazón.
—Te daremos el golpe de gracia, para que puedas ir a saludar a tu amada —las palabras de Marco hacen que Wilhelm asienta, retirándose para seguir con el procedimiento—. Me encantaría que me la presentases.
Mañana celebraremos un banquete para tratar con ello, pero el proceso actual es de parte de Anastasia. Nosotros ya nos habíamos preparado con semanas de antelación, tenemos los cañones montados, tenemos los caballeros y sus armas listas.
Nadie está sin un arma o armadura, así como también tenemos las bombas de mano que inventó Marco. Tenemos todo, y sin embargo aún estamos preocupados. Puedo sentirlo con verlo, Marco me está ocultando algo.
Es tan claro como el agua, puedo verlo, es algo referente a mí.
—¿Nos vamos? —Pregunto a Marco, y el asiente.
Félix se dirige con Wilhelm a verificar la situación de los caballeros. Marco y yo vamos hacía el balcón. Nos prometimos hacer esto después de todo, y es lo que haremos.
Tomaremos un rato antes de volver a trabajar.
Ambos nos sentamos y una de las sirvientas nos deja una botella de vino con sus copas. Cuando se retira noto la mirada de Marco perdida ante el brillo de la luna. Me encanta este balcón, cuando la luna ilumina con fuerza, las flores del jardín se ven realmente hermosas.
Me quedo hipnotizada mirándolas, viendo en ellas un brillo que nunca había podido ver. De alguna forma, puedo sentir un significado en lo que veo. El problema es que la persona que tengo a mi lado no me deja concentrar.
Mirándome con una sonrisa sincera, la persona en frente de mí busca otra vez algo de mí. Marco siempre intenta algo conmigo, realmente si no fuese por los libros que he leído no sabría reconocer ciertas cosas.
Aun así, me cuesta aceptarlo.
—¿Qué tanto ves? —pregunto, y el entrecierra los ojos.
—Me grabo en mis ojos el hermoso brillo de la luna sobre tus ojos. —Marco toma la botella, sirviéndome una copa de vino. Él le da unas vueltas, para sacar sus aromas—. Me grabo tu hermosa expresion ensimismada con el paisaje.
Yo miro hacia otro lado, cruzándome de hombros. No lo puedo entender, realmente no puedo entenderlo. Puede que el hombre enfrente de mí sea alguien que admiro profundamente, pero sigue siendo un estafador.
No dejaré que me atrape.
—¿Tantas cosas? Aun así, me sigues ocultado cosas, tus adulaciones no harán que deje de leerte como un libro abierto, Marco Luz. —Lo miro con firmeza, llena de determinación.
Marco abre sus ojos, sonriendo y suspirando derrotado.
Él lo sabe y aun así intenta esconderlo, puedo ver el cambio en sus emociones, puedo ver que realmente no está molesto con que lo sepa. Esta triste y alegre al mismo tiempo.
Marco toma su copa y da un sorbo a su vino.
—Hay una información sobre el futuro que no te he contado. —Las manos de Marco se estrujan entre ellas, el mira hacía la luna, y su mirada lleva consigo un peso que no puede cargar solo
Miro sus manos por un segundo, temblando, sin poder dejar de moverse. «Supongo que hay cosas que nunca cambiaran». Extiendo mis manos y tomo las suyas. Hoy, en la bella noche, bajo las estrellas y la gran luna, quiero sentir un poco más de las penas y miedos de esta persona.
Es diferente a Fourier, es incluso diferente a la persona que creí tendría idealizada.
El sufre y sale adelante si, pero también sufre y cae. Es una persona normal, por eso no puedo entender que me hace fijarme en él. Lo que describen los libros, lo que describen todas las historias.
—Crusch, tu vida esta en peligro. —Aprieto sus manos involuntariamente, mientras lo veo de perfil sin saber a que se refiere—. Según las notas del futuro caerás bajo la influencia de un arzobispo del pecado, Ley Batenkaitos, el arzobispo de la gula.
Marco empieza a explicarme, en su historia, tras derrotar a la ballena, escogemos una ruta especifica para ir hacía la capital. Fuimos interceptados y perdí toda mi memoria. Puedo entender el porqué, pero no puedo entender por qué no lo dijo antes.
Nosotros no usaremos las rutas que dijo, pero aún así habría sido relevante mencionarlo.
—No lo dije porque quería cambiarlo por mi cuenta, por eso cambie todo, las rutas, hicimos la alianza con Anastasia, traeremos a Emilia a luchar. Quería incluso traer a Reinhard, pero eso será imposible de momento. —Marco gira su cabeza, mirándome fijamente a los ojos. No es un vacío lo que veo en su mirada, es solo el temor del futuro. El dolor del miedo que tienen en su interior.
Si mi destino está escrito y Marco ha intentado cambiarlo entonces puede que algo funcione. Si no, desapareceré de este mundo.
Miro a Marco, y de alguna forma siento que puedo verlo más claro.
Siento que mi corazón intenta decirme algo ahora que mi vida corre peligro.
—Te prometo que te salvaré. —Rechazo con mi cabezas sus palabras. No puedo aceptar ser salvada sin cuartel—. Pero me gustaría que me ayudases.
El lo sabe, mi orgullo es grande.
Eso es algo que nunca cambiará en mí, por mucho que aprenda cosas, por mucho que haga cosas que nunca he hecho. Yo siempre seré Crusch Karsten, hija de los mejores padres posibles.
«Aunque, no he visto a mi padre mucho. Parece que no soy una hija tan buena». Cuando esto terminé iré a visitar a mi padre. A él le gustan los platos fuertes, le pediré a Marco que venga conmigo y preparé algo para él.
Podremos hablar y charlar de cosas triviales.
Mi vida pende de un hilo, pero de alguna forma la sensación que hay en mis manos, las cuales sostienen las suyas con fuerza; me traen tal seguridad que no puedo evitar si no sentir fortaleza.
De alguna forma verlo preocuparse por mí de esa forma me llena de calidez el corazón.
Si Félix o Wilhelm se enteraran seguro se estresarían y evitarían que fuera, si mi padre se enterase me ocultaría o encarcelaría para protegerme. Si Fourier lo hiciera seguro mantendría una sonrisa para evitar que me preocupe.
Esta persona no, esta persona quiere que ambos encontremos una solución.
—¿Por qué estas sonriendo? —Marco me mira con incredulidad, pero en este momento no puedo evitar si no sonreír.
No me había dado cuenta, pero de alguna forma su forma de ser es tan fuera de lugar que me saca de lugar a mi también. He cambiado, lo admito, pero en vez de sentir debilidad por ese cambio me siento más viva. Yo me quedo viéndolo, su expresion preocupada y levemente decaída, lo miró fijamente, viendo que sus facciones son más agraciadas de lo que eran antes.
«¿Siempre fue tan apuesto?»
—Te ves tierno cuando te preocupas de esa forma. —Sonrío, y el me mira fijamente, sus mejillas se vuelven rojas levemente, y yo empiezo a reír.
«Coquetea sin problemas, pero cuando le dicen algo se sonroja». Ambos estamos en esto juntos, por eso no tengo miedo.
Si el siente debilidad yo sentiré fortaleza, si alguna vez siento debilidad sé que él sentirá fortaleza.
—Bueno, solo pasa contigo. —Cierra sus ojos, suspirando derrotado. Se rasca levemente la mejilla y luego me mira a los ojos—. Creo que tengo un plan, pero podría salir tan bien como mal. ¿Confías en mí?
Rechazo con mi cabeza de inmediato, retirando sus manos y tomando un sorbo de vino. Siento su calidez viajar por mi paladar hasta caer por mi garganta. Marco Luz es un gran mentiroso, pero, también es un hombre honesto.
Cuando se preocupa por alguien lo hace con todo su corazón.
—Supongo que, aunque seas un estafador descarado, eres digno de mi confianza. —Lo miro de reojo, tomando otro sorbo de este delicioso vino tinto.
"¿Ustedes son pareja?" Dejo mi copa en la mesa, cerrando mis ojos y apretando mis manos con fuerza. Sé que tenemos la misma sintonía de vez en cuando, pero que ella piense eso de nosotros realmente me sacó de lugar.
Yo tengo un objetivo que cumplir, disfrutar de su compañía es indiferente a ser una pareja. Alguien como yo no puede amar. Puedo sentir que Marco y yo tenemos un destino juntos, que nos comprendemos y en su apoyo encuentro fuerza.
Pero eso es diferente.
—Helena va a sacar un nuevo libro. —Marco me mira con una sonrisa, y yo le sonrío de vuelta—. Ella dice que va a ser uno de misterio, saliéndose de sus libros de romance, pero yo creo que al final también tendrá.
Helena es una fanática del romance, la gran mayoría de sus obras lo tienen como tema principal. Incluso me sorprende que alguien que disfruta tanto del romance siga soltera. Alguien como ella junto con alguien tan vibrante como Marco hacen buena pareja.
«No, de alguna forma rechazo esas palabras con todas mis fuerzas.»
—Ahora que lo pienso, el libro que me diste cuando yo tenía… —Marco entiende de inmediato, mirando hacia afuera, el se levanta con su copa de vino y se apoya en la barandilla del balcón.
Yo lo veo, y mi cuerpo decide hacer lo mismo. Tomo mi copa de vino y me pongo a su lado. Desde tan cerca puedo sentir su maná, tan sereno y cálido como siempre. Los vientos en el suelen ser cambiantes en todo momento, pero la calma de ahora me trae recuerdos.
«Ojalá pudiésemos estar así más seguido». Pienso involuntariamente, y rápidamente sacudo mi cabeza, alejando esos pensamientos de mí.
Yo tengo un deber que cumplir.
—Fue increíble, realmente admiré mucho al panadero. —Parece que también estamos en sintonía con lo mismo.
La historia era algo sencilla, un panadero se frustra porque sus panes no tienen sabor. El seguía la receta, pero no importa lo que hiciera sus panes, aunque por fuera se vieran de la forma más hermosa posible, carecían de sabor.
Desesperado, luchó con todas sus fuerzas por encontrar un motivo.
—Cuando fracasó por primera vez pensé en la vez que me empezaste a enseñar esgrima, que no daba para mantener una postura determinada.
—Jajaja, es cierto, pensaba que eras inteligente, pero te costó conseguirlo. —El talento de Marco para las espadas es menor al que esperaría, brilla con las dagas, pero las espadas se le hace complejo. Aún así ha alcanzado un buen nivel, algo aceptable para defenderse de solo tener espadas.
Aprender a usar todas las armas hasta un nivel es un primer paso para saber defenderse en este mundo. Marco no es holgazán, y ha trabajado duro en ello.
—Por suerte tuve una gran maestra. —Marco sonríe de par en par, extendiendo su copa hacía la mía—. Brindemos por eso.
Chocamos nuestras copas y tomanos más vino. Solo disfrutamos del momento, de nuestras experiencias. Gracias a los libros de Helena he aprendido mucho, pero más que aprender del texto aprendí de mi sentir.
Cuando el panadero empieza a viajar por el mundo, buscando una forma de ponerle sabor a sus panes. Él va y en todas partes prueba panes, que por muy que sean hechos iguales, siente que saben diferente.
Va en busca de nuevas experiencias, pensando que esa es la forma correcta de darle sabor al pan.
Busca por todo el mundo, recorre todos los rincones.
Pero no puede darle sabor.
—Me recordó a ti. —Miro a Marco, y este suspira, mirando hacia la luna.
—Ciertamente.
El panadero entonces se encuentra en una iglesia, quejándose con dios por no poder darle sabor a su pan. Va con el cura y le pregunta si está maldito, o si dios lo está castigando por algo que no hizo.
El cura, sabio y calmado, le responde:
"Dios no maldice a nadie ni nadie puede maldecirte, quien puede maldecirte no es otro si no tú mismo."
Aunque esté ambientado en Gusteko, donde las personas son creyentes de un dios en particular, puedo sentir que trasmiten buenas enseñanzas. No conozco mucho, pero el concepto, aunque no me guste, demuestra una gran profundidad.
—Siempre he pensado que Dios no necesita existir, tampoco se trata de menospreciarse. —Marco mira hacía el cielo con una mirada calmada—. No se trata de creer en dios en sí, si no de creer en algo que te fuerza, que te motive a salir adelante y te haga feliz. En mi mundo tenían un dicho: La fe mueve montañas.
El panadero sale enojado, pensando que simplemente lo decía para salir del paso. Este va con una contraparte, un brujo, alguien capaz de poner y quitar maldiciones.
"Estoy maldito, curame."
—De la misma forma pensé cuando me decía a mi mismo que era un monstruo. —Marco ríe levemente, y este extiende su mano, chocando con mi muslo.
Miro hacía abajo, viendo su mano extendida.
—¿Por qué te gustan tanto mis manos? —Ya no aguanto más la curiosidad, de verdad, si ninguno de los dos tiene un motivo romántico, no veo una razón para hacerlo.
Marco sonríe, tomando un sorbo más de vino. Se aleja, nos sirve más a ambos y luego vuelve a extenderla hacía mí.
—Me gusta la seguridad que me trasmite tu mano. —Abro mis ojos, viendo que es similar a lo que llegué a pensar. La sensación de tener a alguien en sintonía, la cálida sensación de estar en el mundo con alguien que te comprende.
Es diferente a Félix, a mi padre, a Wilhelm, a Reinhard o Julius. Simplemente es una sensación más cálida, más tranquila.
No puedo ponerle palabras, supongo debería de leer más para saberlo.
Sin decir nada lentamente acerco mi mano. Marco, al sentirlo, entrecruza sus dedos con los míos. Ambos, en el balcón, con la carga del destino en nuestras espaldas, nos sostenemos el uno al otro.
En esta noche tan cálida, lo único que no deseo hacer es dormir.
—La respuesta del brujo me dejó con la piel helada —afirma Marco, y puedo entender porque lo dice.
El brujo le dio varias cosas que tomar, le hizo rituales y rápidamente el hombre dijo que se sentía mejor, que cree que puede ponerles sabor a sus platos. El brujo le da ingredientes para preparar un pan.
Lo lleva a su casa y este prepara un pan.
Él lo prueba, y por primera vez siente que sabe a algo, su mirada se llena de alegría y le da de probar al brujo.
"El pan es insípido, no sabe a nada." La respuesta del brujo hace que el panadero se enoje e intente atacarlo. El brujo lo evita y le da de volver a probar el pan.
El panadero al probarlo se da cuenta que no sabe a nada.
"¿En qué has fallado?" Pregunta el panadero, pero el brujo lo saca de su casa y antes de cerrar la puerta le dice.
"Yo no he fallado, pero tú si te has fallado a ti. Estas curado, pero no quieres curarte."
El panadero sale enojado de allí, vuelve a su panadería, viendo que una pequeña en una acera vende panes. Molesto, el panadero va hacía la niña para criticar sus panes. Los prueba, y al probarlos lagrimas empiezan a salir de sus ojos.
La niña lo mira sorprendido y le agradece por haber disfrutado su pan.
"¿Cómo haces que sepa tan bien?" Pregunta el panadero, pero la niña no sabe que responderle.
Ella no usa ingredientes de calidad, de hecho, el pan no es tan suave por eso mismo. Es un pan hecho por una novata, con orillas quemadas y partes medio crudas. Pero, aun siendo así, es el pan más rico que ha probado.
El panadero lleva a la niña a su negocio, explicándole como hacer pan. Ella sigue la misma receta que hace el panadero todos los días de su vida. Cuando terminan el ve que los panes se ven exactamente iguales, asi que decide probar el de ella.
"¿Le echaste algo sin que me diese cuenta?" El panadero sigue sin creer como su misma receta sabe tan bien.
El pan de la niña es hermoso, tanto por dentro como por fuera. Al usar herramientas e ingredientes de calidad fue más fácil para ella darle la belleza que quiere. Ambos panes son iguales, hechos iguales, pero saben diferente.
La niña rechaza con la cabeza, y el panadero se sigue matando la cabeza por no poder entender lo que está mal.
—"Señor, ¿por qué haces pan?" Esa pregunta me hizo pensar en cuando estaba en mi mundo, fue increíble. —Este tipo de conversaciones que tenemos, contando nuestras experiencias entorno a algo que compartimos es realmente gratificante.
—Yo tuve que parar de leer para pensar, te entiendo. —Ambos miramos hacía el cielo, el único contacto entre nosotros es el de nuestras manos. Aún así siento que en este solemne momento solo somos nosotros dos.
El panadero le dice que le apasiona hacer pan, y que quería venderlo para que otros lo disfruten. Ella dice que ella hace pan para alimentar a su familia, y le dice al panadero que su motivo también es bonito.
El panadero al escuchar la historia de la niña piensa que su lazo con su familia es profundo, y, recordando lo infeliz que era su familia, decide hacer algo que no pensaba hacer.
Por primera vez en muchos años le envía una carta a su papá.
"¿Papá, estás feliz?"
Esa pregunta que hace lo pone de los nervios. Aún con la niña a su lado, el panadero, ya un adulto, se convierte en niño por un momento. Y muchos somos así, ante nuestros padres nunca tendremos la sabiduría suficiente.
Por mucho que crezcamos, ante nuestros padres seremos siempre unos niños. Incluso si nos ven como adultos, siempre seremos unos niños.
"¡Tan feliz como una lombriz!" La respuesta del padre sorprende al panadero. Su padre siempre fue un hombre infeliz, siempre se quejaba de la vida. El panadero le pregunta a su padre que lo hace tan feliz, y la respuesta de su padre me estruja el corazón con fuerza.
"¡Mi hijo recordó que tiene un padre!" Si no fuera por la situación en este mismo momento iría con él. Siempre mantuve cordialidad con mi padre, siempre fui una duquesa. Quiero verlo, pero quiero ser Crusch Karsten.
Quiero hablar con él, saber sus penas y alegrías. Mi padre no es perfecto, mi madre tampoco debió serlo.
Pero son míos, son mis padres.
Hay muchos malos padres, y eso es algo que sé muy bien. Aun así, siempre habrá alguien a quien decirle padre, o a quien decirle madre.
—¿Cómo estarán mis viejos en el cielo? —Marco mira al cielo, sus ojos vidriosos y su mano temblorosa.
Yo lo sostengo con más fuerza, me acerco y poco más, chocando nuestros brazos. Sus padres están muertos, así que cualquier arrepentimiento que tenga le quedará por el resto de su vida.
—Esperando ver a su hijo feliz. —Mi respuesta va también para mi amada madre. Sé que hay muchas cosas por hacer, pero ahora tengo un camino más claro.
Haré mis deberes y seré feliz con ello.
—Si….
El panadero fue con un brujo, fue con un cura, viajo por todas partes del mundo. Conoció cada rincón de la tierra. Pero incluso una niña puede darle sabor a un pan, mientras que él se queda con sus panes insípidos.
Por primera vez el panadero piensa.
"¿Soy yo el problema?"
Ante esa pregunta la niña le muestra uno de los panes que hizo el panadero, le da un gran mordisco y le sonríe.
"¡Está delicioso!" Responde la niña, el panadero lo prueba, pero sigue sintiéndolo insípido.
El grita a la niña por mentirosa, pero esta se termina todo su pan. Ella mira al señor con calma y, con una voz calmada, le responde.
"¿Está usted enfermo?" La niña le pregunta si es un problema de su paladar, pero el panadero lo rechaza y le dice que todo tiene sabor, menos los panes que hace.
La niña piensa un momento, para luego decirle al panadero:
—Señor, mi madre siempre me ha dicho algo: Cuando mires una nube y veas que tiene una forma u otra, no pienses en que tiene esa forma. Piensa en lo que te hace sentir esa forma. —Esas palabras me llegaron profundamente, y Marco asiente, admitiendo que a él también le gustó.
La niña entonces va y le dice al panadero, quien no para de llorar:
"Señor Panadero, usted no está maldito ni está bendito. Eso no importa; lo que usted necesita es darle un sabor a lo que está en su corazón."
—Siempre juzgaba a las personas por no ver el mundo de una forma diferente a la mía, pero realmente estoy equivocada. —Suspiro, mirando hacía las hermosas plantas en mi jardín—. Desde entonces empecé a mirar cada lugar, a mirar que me causaba lo que me rodeaba.
Él panadero no lo entiende, pero empieza a recordar todo su camino. Él fue a todos lados concentrado en mirar que le faltaba, en intentar sentir en el exterior lo que no está en su interior. El miraba el exterior pensando en que era lo que debía causar, pero nunca en lo que le hacía sentir.
El panadero buscó desesperadamente algo que solo él podía crear.
No se trata de ser perfecto, no se trata de controlar cada aspecto de tu vida. No se trata de darle un sabor a algo.
"El sabor de este pan será el mismo que mis sentimientos tengan."
El panadero prueba su pan, sintiendo por fin un sabor. La niña y el panadero celebran, y este, en agradecimiento le da una vivienda y apoyo a su familia.
Juntos abren una nueva panadería.
"La Panadería Mágica"
La panadería no tardó en hacerse famosa. En todo el reino nunca nadie se había encontrado con panes que cambiaban de sabor. La gente pensaba que era por la magia, pero luego vieron que los panes eran simples panes sin maná.
Un día un hombre molesto va a la panadería, este come un pan y dice que está horrible, armando un alboroto.
Todos se ponen a su alrededor mientras él hace un espectáculo. El panadero, con ya años de experiencia, se acerca con calma.
"Señor, ¿podría contarme su día?"
El hombre enojado se empieza a quejar de lo desgraciada que es su vida, tantas tragedias y situaciones que se arremolinan en el hombre. El panadero va y prueba el pan, diciendo que ciertamente esta amargo y salado.
El panadero y el hombre charlan, sin darse cuenta el hombre cuenta su vida, haciendo que todos escuchen sus desgracias. El panadero le dice al hombre que él no puede arreglar su vida, y el hombre, ya calmado asiente derrotado.
El hombre está por irse, pero el panadero lo detiene.
"No puedo arreglar tu vida, pero dejame cambiar el sabor del pan."
El panadero le dice que un amigo de él sabe como curar su malestar en la pierna, asi como le dice que conoce a alguien que sabe arreglar las goteras de su casa. Y con ese acto se hace una acción en cadena, las personas que vieron que el pobre hombre solo necesitaba ayuda empiezan a querer ayudar.
—A veces, poner el primer grano hacen que los demás caigan. O a veces, ese solo grano de arena es suficiente para ayudar a alguien. —Marco mira al cielo, con una sonrisa cálida y ensimismada—. Si la gente supiera la fuerza que tienen para cambiar el mundo, si todos lo supieran el mundo sería un lugar mejor.
Acepto las palabras de Marco, puesto que ese pequeño acto que hice para ayudar a una rival trajo a esta persona a mi vida, asi como me ha hecho cambiar miles de vidas.
La gente entonces sigue ayudándole.
Unos le dicen que puede hacer, otros le dicen que entienden sus emociones. Cada persona ayuda de una forma y en grados diferentes.
Otra persona le dice que en su trabajo le falta alguien, y que puede ir a trabajar con él de inmediato.
Nadie ha juzgado al hombre por gritar, ni por quejarse. El hombre nunca hizo daño a alguien, el hombre nunca se quejó con la panadería. La única queja del hombre era que su pan sabía mal.
"Pruebe el pan de nuevo señor." Le dice el panadero con una sonrisa.
El hombre prueba el pan y abre sus ojos, viendo que ahora tiene un sabor dulce.
"Señor, su situación no está arreglada, pero ahora tiene una esperanza en su corazón. Esa esperanza te la pueden dar los demás, pero al final es tu decisión si creer en ella o no."
El libro entonces termina con estas palabras.
—Yo no le doy sabor al pan, pero usted si puede hacerlo. Su pan sigue siendo el mismo, lo único que ha cambiado es lo que está en su interior. —Marco sostiene mi mano con fuerza, y mientras ambos miramos al frente siento que empieza a temblar levemente.
Parece que sigue con miedo.
Yo lo sostengo, mirando hacía el frente con una sonrisa. Para salir del hueco emocional en el que estoy debo empezar a cambiar mi vida, para cambiar mi vida debo cambiar como veo a mi alrededor.
Hay personas que no pueden apreciarlo, pero eso es solo por la situaciones que sienten. Yo misma lo he vivido. Me di cuenta de que mi cuerpo se había acostumbrado a sentirse de esa forma, ignorando mi alrededor.
Sin querer detuve mi propio crecimiento.
Luego de leer estos libros empecé a pensar en que me hace sentir cada cosa que hago, en que me hace sentir mirar al cielo. Cuando algo me hacía sentir mal me sentaba a meditarlo, mirar los motivos.
Entonces empezaba a buscar pequeños detalles buenos, y decir que emoción me debían hacer sentir.
Incrementé mi carga de trabajo, pero lo hice con gusto; sin descuidarme a mí misma, claramente.
—Hemos cambiado mucho, gracias a ti he cambiado cosas que nunca pensé debía cambiar. —Tal como el pan, iremos teniendo nuevos sabores con el pasar del tiempo. Solo nosotros decidimos en que sabor queremos centrarnos.
Si el pan alguna vez me sabe amargo pensaré que hacer para que no sea amargo, si no veo una salida entonces lo aceptaré y seguiré viendo como hacerlo mejor. Ningún cambio es instantáneo, asi que solo seguiré adelante.
Marco me mira fijamente, sus ojos temblando y sus labios levemente contraídos. Yo sostengo la mirada, y ambos sentimos el apoyo del otro.
—Crusch… —Marco me sonríe, y es en esa sonrisa avergonzada que puedo ver su verdaderos ser, puedo ver al Marco Luz que siempre me ha gustado ver. El Marco Luz que puede salir adelante con una sonrisa.
—¿Si?
Puedo ver al panadero Luz.
—Me gustas.
Sonrío, viendo que realmente es un estafador. Abro mis ojos levemente, mirándolo sus ojos temblorosos con calma. Realmente no puedo darle las palabras a mi corazón, pero sé que todos mis pensamientos se han aclarado.
Siempre pensé que era solo parte del deber, pero nunca me di cuenta de que yo tengo un deber conmigo misma. Ambos deberes son importantes, y gracias a una pequeña acción el crecimiento en mí me hace sentir poderosa.
Su veneno caló mi corazón cuando menos lo esperaba.
—Si, lo sé.
*** Palabras del Autor.
La primera parte de la historia alternativa de Crusch termina aquí. Quería refrescar mi mente con una historia resumida, asi que decidí hacer eso. La historia del panadero es algo que escribiré más a detalle por mí mismo.
Bueno, esta historia también muestra un poco del lore de la obra. Realmente quise hacerlo meramente de Marco y Crusch, centrarme en la cotidianidad. Lastimosamente el destino no se los permitió.
Es como les dije antes, todos cambiamos dependiendo que nos rodea.
Ambos Marco son diferentes, ambas Crusch son diferentes. Todos cambian dependiendo de como ven lo que les rodea.
¿Alguna vez han pensado si el jugo que toman con el almuerzo les hace feliz?
Si lo has hecho, felicidades, tienes una felicidad diaria.
Pocas personas piensan en las pequeñas felicidades, piensan en que no tienen, o que les haría feliz. Y vaya, eso está muy bien. Solo soñando puedes hacer cumplir tu sueño.
Pero, es en las pequeñas cosas donde la felicidad aflora. La felicidad de un viaje te dura lo que dura el viaje, hay personas que se deprimen después de viajar pensando que nunca serán igual de felices.
A mí me gusta el café desde hace unos dos años. Lo tomo para despertarme, pero nunca lo disfrutaba. Un día me senté en mi ventana, puedo recordarlo a lujo de detalle.
Eran las nueve de la mañana, el sol estaba cubierto por las nubles blancas como el algodón. El rocío daba un frescor increíble, y todo el ambiente se iluminaba en un azul pálido hermoso.
Nunca me había sentado a mirar el paisaje, pero ese día decidí hacerlo.
Miré el horizonte, vi a las personas caminar, vi el mundo como es, pero a la vez no me sentía parte de él.
"¿Cómo puedo hacer parte del mundo?" Me hice esa pregunta varias veces, y es que uno puede encajar en cualquier parte si se lo propone.
Pero pertenecer es otro cuento.
Vi mi taza de café y pensé en lo sereno que me sentía.
Como vi que el café me hacía en cierta forma alegre empecé a ir a cafeterías, quería probar un café y escribir o leer un rato. Cada cafetería me hacía sentir de una forma diferente, y cada café sabía diferente.
Compré el grano de una y me sabía diferente.
Obviamente es por el método de preparación, pero de alguna forma el que yo preparaba era más rico. No por ser casero, sino porque me di cuenta de que cuando lo hacía, estaba sonriendo.
Me di cuenta de las pequeñeces de la vida, pensaba que alcanzar x objetivo era lo que me hacía feliz. Luego, vi que las pequeñeces de la vida terminan siento una grandeza en el corazón de uno.
Leí la historia de Crusch, claramente vi que entraba en ese término.
Por eso en parte me inspiré para la historia alternativa, y por eso fue la protagonista. Hay muchas personas como ella, asi como hay personas que lo llevan al extremo como Marco.
Eso esta bien, las personas que cambian son las más sabias, las personas que se equivocan son las que más pueden ayudar.
Quien comete errores puede enseñar a otros a no hacerlo. Quien cambia puede ayudar a alguien a cambiar. A veces un pequeño grano de arena en tu corazón puede convertirse en una avalancha de granos de arena en los corazones de los demás.
No sé la edad de muchos, pero no es lo importante.
Ustedes están viviendo su vida, están viviendo situaciones que no se esperaban. Han salido bien parados de unas y mal parados de otras.
Pero han salido parados, por eso, déjenme felicitarles.
Si están leyendo esto espero empiecen a mirar las pequeñeces de la vida. Incluso el Re: zero original lo demuestra. Son los pequeños cambios lo que hacen algo.
TU TIENES EL PODER DE CAMBIAR TU MUNDO.
Asi como tienes el poder de cambiar el de los demás, cuando acepten esa responsabilidad, cuando acepten que el mundo son las cosas buenas y malas, cuando vean que no hay bien sin mal; será entonces cuando su mundo empiece a cambiar.
Aún si no lo aceptan, si han leído hasta acá me basta.
Sé que algún día habrá algo que los haga cambiar, y aunque no lo crean, he puesto mi granito de arena.
Muchas gracias por leer, hasta la próxima actualización.
