Monologo de Miklotov
He vivido lo suficiente como para ver los cambios de generaciones. He vivido suficiente para observar como las injusticias se desarrollan y derrumban en frente de mí. He vivido suficiente como para saber que hay alguien dominando este reino.
Que la familia real fue asesinada por personas del culto de la bruja.
Que mi amado sobrino murió por la misma causa.
Los seres humanos tienen una habilidad que distingue al resto de animales. Mientras que cualquier animal sigue sus instintos, los humanos son capaces de ir en contra de ellos. La codicia, la envidia, todo eso viene con nosotros por nuestra mera existencia.
De esa misma forma un ser humano nace: corrupto.
A si mismo nacen cosas buenas que también vienen de ello: la bondad, la empatía.
Entonces hay un balance entre lo corrupto y lo bueno.
Somos personas instintivas igual que los animales, y doy fe de que muchos viven de sus instintos, sin ser capaces de analizar y apreciar por sí mismos la realidad.
Pero, como dije antes, los seres humanos tienen el poder de ejercer su voluntad y romper sus instintos. La razón, nuestra diferencia con respecto a una bestia, es un arma destructiva y bondadosa al mismo tiempo. Yo lo supe, desde un inicio, que todo lo que estaba haciendo me era imposible por mí mismo.
El consejo de sabios se formó para salvar al reino, pero rápidamente fue cambiando a ser solo una muestra de la esfera de poder que hay. Por eso decidí tomar acción; si quiero que el Reino del Dragón de Lugunica pueda ser prospero, necesita ser restructurado.
La razón que hay en su campamento tiene el balance que quiero, un balance entre bondad y poder. Tienen el poder de ejercer su voluntad y la bondad para ejercerla sin usar su poder. Esta guerra fue inevitable y las vidas que se perdieron son un sacrificio para poder obtener la voluntad.
No serán en vano, eso me lo prometo.
Es la última arma que falta y se obtendrá dentro de poco.
Solo su campamento puede lograrlo, solo su campamento puede hacerlo como yo quiero que suceda. Apostaré lo que haga falta, por eso me juego la vida, por eso juego mi nombre para defenderles.
Por eso daré mi vida por ellos.
*** Prologo Un Reino en Decadencia.
Para poder curar un reino en caída debes poder eliminar los problemas que lo aquejan, al igual que un cuerpo humano, cualquier veneno puede causar la muerte si se deja el tiempo suficiente. Por ello, debes cuidar todo lo que pertenece.
Los problemas económicos del reino se han mantenido en calma gracias a las políticas que se hicieron en su tiempo. El problema es el grave problema demográfico y político actual. En este momento el reino depende de quien se posicione en el trono.
De quien es capaz de acabar con el culto.
De alguna forma u otra, aunque siempre he asumido mi inteligencia, veo que no lo puede hacer todo.
Toco un poco mi barba, la acaricio lentamente con las yemas de mis dedos mientras analizo todos los cambios que se han hecho a mis espaldas. Mi cuerpo cada día me pesa más, mis músculos, mi piel, todo se marchita lentamente.
Solo sostener esta pluma pesa en mis manos.
«Qué difícil es ser un anciano.»
Miro mi taza de té, su delgado vapor viajando por el aire hasta desvanecerse. Mojo de tinta mi pluma para luego seguir escribiendo. Por la información que me otorgaron las cosas van a volver a cambiar en gran escala.
Uno de los aliados que esperaba nos ayudase ahora es un enemigo. Alguien que consideré una personas de renombre, admirándolo internamente por la historia de su familia y la suya.
La Familia Mathers, y por supuesto…
—Roswaal. L Mathers —murmuro, dejando que mi voz se desvanezca en esta oficina solitaria.
No estaba en mis cálculos su actuar, sin embargo, de alguna u otra forma lo sospechaba. Siempre me pregunté porque Marco Luz nunca le solicitó ayuda en sus creaciones, ni por qué no le pedía ayuda en torno a los hechizos.
Cada que palabra que salía de su boca iba cargada de resentimiento, haciéndome empezar a sospechar; ya había visto a alguien cargar tanto odio hacía alguien que se supone actúa por el bien.
Ahora que está claro, el reino va a volver a cambiar. Ha perdido uno de los pilares más importantes que le sostenía: el mago más fuerte de todo el reino es un enemigo, asi como es aliado de un nuevo enemigo, alguien que desconocemos pero que debemos temer.
Cierro mi libro de anotaciones, lo que dejaré como evidencia final. En él están mis esperanzas, aunque no las vaya a ver, dejaré una marca que cambie todo.
Será la última marca del Sabio Miklotov.
La señorita Emilia explicó muy bien todo, y de la forma que lo entiendo ahora deberemos suplir ese vacío. Debemos hacer de Marco Luz un marqués. Su capital aún tiene mejora, por los planes que ha implementado con la tercera maquina a vapor estoy seguro mejorará.
Su poder militar ya está claro, su potencial también.
Lo único que necesitan es poder económico y político, que es donde carecen en comparación con otras ciudades. Ahora que las propiedades del marqués pasaran a su nombre tendremos la posibilidad de luchar. Estoy seguro se perderán algunas, pero la carta de Roswaal. L Mathers lo dice todo.
"En esta carta hago renuncia de mi título nobiliario, desertando como marques al reino de Lugunica. Otorgo mis terrenos al conde Marco Luz en su totalidad."
El dinero que tenía resguardado despareció, no dejó nada. Sus ingresos se estimaban en miles de monedas santas; con ese capital quien sabe que harán. Aun siendo parte del mal se necesita dinero, asi que tendremos que estar en guardia en todo momento.
El problema es la situación actual.
—Erick Costuul… —La única carta que tenemos para desmantelar las maquinaciones del marqués, Harald Costuul.
La trampa que nos tendió fue efectiva, puesto que realmente quienes salieron afectado fuimos nosotros. En el caso del ejército de Irlam, cuyas bajas superaron la mitad de sus unidades, realmente no tienen formas de demostrar que no lo causaron ellos.
Solo Erick Costuul podría hacerlo.
El pueblo está dudando, y cada día en el que el héroe de Lugunica no se presenta, hace que la incertidumbre crezca más. El anuncio de la desaparición de Roswaal no se puede hacer aún, de la misma forma que perdimos muchas oportunidades ahora la situación es crítica.
Se han congregado en la capital varios grupos que marchan por los derechos de los demihumanos. A causa de la masacre que hubo, muchas familias se vieron afectadas, lo que hace que el resentimiento crezca.
Ahora que es claro que Bordeaux es parte del culto reduje mi lista, dejando solo dos posibles aliado en este reino: el jefe de los caballeros Marcos Gildark y el sabio Tristán.
Marcos confía en varios caballeros imperiales, caballeros que he visto crecer con mis propios ojos. Sin embargo, en este momento, solo puedo confiar en los caballeros que siguen a las candidatas.
Solo en los caballeros, no en los candidatos.
—Frey Karsten… —Lo vi crecer desde que era pequeño, conocí a sus padres y los admiro enormemente por lo que han hecho. Me cuesta y duele dudar de ellos, pero, en este momento sospecho que ellos son quienes introducen a las personas del culto, asi como sacan los materiales y armas.
Frey Karsten es posiblemente el peor enemigo, incluso peor que el sabio Bordeaux.
Su fuerza es algo que desconozco. Por sus hazañas recientes es posible que esté a la par de Marcos Gildark.
Pero el problema no es solo su fuerza, si no su mente.
Conozco bien a ese chico, yo mismo le enseñe de mi propia mano. Si se trata de estrategias es un genio que difícilmente será superado. Es alguien que estaba destinado a superarme, alguien que carga con el manto del antiguo 'Rey León'.
La ayuda que recibieron de Frey claramente no fue con buenas intenciones. Frey quería parte del crédito de atrapar a Flynn, pero probablemente también evitar que haya pruebas en su contra.
«Eso significa que no nos teme.»
El plan de Marco Luz sigue siendo desconocido para mí. Cuando despertó hace dos días no podía siquiera hablar por la fatiga. Apenas se está recuperando, asi que debo actualizarme cuando venga a la capital.
Pero yo sé que él no es descuidado.
Está listo, preparado para lo que sea que pueda venir.
Termino de escribir la carta, colocando el nombre de a quién va dirigida.
—La verdad sobre la candidata al trono, Felt. —Sonrío, viendo que al menos una persona de esa familia sobrevivió.
Sus planes siguen en la penumbra, incluso para alguien como yo; que tiene una experiencia invaluable, me es difícil ver lo que va a suceder.
Todo lo que puedo saber es una cosa.
—Marco Luz está listo para poner el reino de cabeza.
Capítulo 1
Un Día antes de Partir.
Abro mis ojos lentamente, sintiendo un peso cálido en mi pecho. La abrazo con calma, dejándole descansar plenamente. Después de dos días de descanso, todavía no me acostumbro a ver el techo de mi habitación.
Lo extrañaba mucho.
Aún no he hablado completamente con Emilia, de hecho, creo que ni siquiera quiero hacerlo. Sé que debo, pero honestamente tengo un poco de miedo, que me cuente todo, saber exactamente qué fue lo que hice.
«No caeré por ello, pero tampoco necesito saberlo».
Maté a María, eso nunca va a cambiar. La maté, así como maté a quien llevaba en el vientre. Sin embargo, no es algo que pueda cambiar. Hasta recién me di cuenta de que estuve trabajando con cristales lagmita, hasta ahora me di cuenta de que ya estaba expuesto al miasma.
«Desde que nací estuve destinado».
Quizas por eso tengo más resistencia a este que el protagonista, tras haber sufrido sus efectos por un largo tiempo y luego salir de ellos, mi cuerpo se hizo más resistente. Mis padres sabían que mi destino no estaba en mi mundo.
«De alguna forma me reconforta».
La razón por la cual Satella me desea, la razón por la cual vine a este mundo.
«Hay dos almas en mi cuerpo».
No sé exactamente que es el alma, pero si intento darle palabras; solo puedo pensar que se trata de mi consciencia. Más que solo el ADN, el alma es quien conecta nuestra puerta con el maná.
Por eso puedo usar dos elementos, y por eso fui perseguido.
Esa persona que lo está controlando, junto con la pregunta que me hizo Emilia antes: "¿Qué significa regresar?" No necesito otra pista, con eso me basta para reconocer quien es.
Subaru Natsuki, estoy seguro de ello.
Escapó antes, concordando las fechas con la fecha en la que fui transportado. Eso significa una de dos: Es alguien capaz de viajar a través del tiempo y espacio, o traspasó su alma al cuerpo del Natsuki Subaru de mi realidad.
Lo que hice no va a cambiar, todo lo que destruí en mi mundo no va a volver. Hice un daño irreparable al ser controlado por alguien más.
«Y seré castigado por la eternidad».
Como seré castigado en la eternidad no me queda de otra que disfrutar el ahora. No soy un héroe, pero si ya destruí un mundo entonces debo intentar salvar este. No para expiar mi pecado, sino porque quiero hacerlo.
«¿Cuáles son los motivos de Natsuki Subaru?»
No me da la cabeza para pensar que es el mismo Natsuki Subaru que leí, además, esta meticulosidad no es algo que esté en su conocimiento. Por lo que me dijo Emilia, parece alguien más inteligente de lo esperado.
De lo que recuerdo, me ayudó con las mejoras a la máquina, asi que también posee conocimiento técnico.
«No hay estándar al conocimiento con el poder de volver de la muerte».
Probablemente ha muerto miles de veces, incluso, puede que pueda controlar el retorno por muerte. Su forma de actuar me dice que ha fallado en algo, y que está alma tiene que ver con ello.
«Debo descubrirlo, hablaré con Echidna».
Extiendo mi mano, rozando con mis dedos su sedosa cabellera plateada, mi corazón late con calma, pero a la vez con tristeza. Betty no tiene mucho tiempo, por eso debo actuar para recuperarla. Sé que puedo hacerlo, asi que confiaré en el futuro.
Escucho la suave respiración de Emilia, mientras yo miro las palmas de mis manos.
Logré destruir el libro de la bruja, pero no pude escapar de las predicciones del futuro. Ahora que sé que hay alguien controlando todo en las sobras, ahora que sé que todo lo que hice fue parte de sus planes.
—No me queda de otra que reírme. —Suspiro, sonriéndole al mundo. No importa si mi futuro está escrito, haré que se cumpla mi voluntad a como dé lugar. No importa si estoy limitado, no importa que.
«Tomaré el control de mi destino y patinaré sobre lo incontrolable del futuro.»
Emilia empieza a despertar, estira sus brazos y tras un largo bostezo levanta un poco su cabeza, mirándome con sus hermosos ojos adormitados.
—Buenos días~~ —murmura mientras se frota los ojos. Yo la miro con una sonrisa, viendo que ha dormido bien.
Su maná parece seguir creciendo, pero esta vez noto su flujo más calmado. He adquirido nuevas habilidades que quiero explorar, pero, a pesar de ello, ahora mismo no es el momento.
—Buenos días, Lia. —Cierro mis ojos, abrazándola y colocándola a un lado. Me levanto, viendo que ya mi fuerza física se ha recuperado por completo.
«Parece que ya mi cuerpo está bien».
Nunca había tenido unos músculos tan definidos, ni siquiera durante mi tiempo en el ejército. Mi índice de grasa corporal debe ser inferior al 10%, sin duda, la magia realmente hace milagros.
No puedo decir que sea solo por entrenamiento ya que la dieta que sigo no es estricta. El entrenamiento de maná potencia mis músculos, eso más el estar luchando y, junto con el miasma, tengo varios elementos que afectan mi cuerpo.
Aunque realmente no me gusta que me crezcan mucho los músculos, pues me quita movilidad.
Miro hacía Emilia, quien me observa con curiosidad mientras yo juego con mis músculos. Estiro los brazos hacía abajo para luego subirlos y apretarlos, haciendo que se vean más grandes.
—¿No te gustan mis músculos? —pregunto, y ella me mira fijamente. Sonríe, se levanta sin decir nada hasta estar en frente de mí. Con una mirada calmada levanta su brazo, colocando su mano en mis bíceps.
—¿Qué ha…? ¡Oye! —Aprieto mis manos, sintiendo una corriente eléctrica recorrer todo mi brazo. Con el brazo acalambrado la miro, entrecerrando un ojo para contener el dolor.
Ella sonríe, riéndose levemente y haciendo mí misma pose.
—Jeje, sigo siendo más fuerte. —Sonríe, mirándome con arrogancia.
—Solo soy un pobre humano, eso es hacer trampa. —La miro unos segundos, para luego hacer una expresion seria. Ella se sorprende, y yo aprovecho para dar un paso y rodear su cintura con mi mano.
La acerco a mí, mirándola fijamente a los ojos.
—¿Y ahora? —pregunto, mirándola mientras sus orejas se enrojecen levemente.
Emilia abre sus ojos en sorpresa, mirándome fijamente. Sus mejillas y orejas se enrojecen en un leve rosa. Sus labios tiemblan, y tras unos segundos ella cierra los ojos y me toma de las mejillas, estirándolas.
—No tengo miedo.
Aún no puedo creer lo mucho que ha cambiado, no puedo decir que Emilia sea más la Emilia que una vez conocí, pero tampoco me importa. Esta Emilia es la que me sacó del abismo en el que vivía.
«La que me dio otra oportunidad».
La que me trajo de verdad a este mundo.
Si mi llegada a este mundo ya estaba planeada, entonces todo lo que haga ya está escrito, pero, honestamente, no me importa.
«Alcanzaré el futuro que quiero. En este momento no hay nada que me detenga».
Ya no sé qué va a suceder; esas cadenas por fin se han ido, dejándome en libertad.
—Quien diría que la futura reina sería tan atrevida. —Beso su frente, haciendo que ella cierre los ojos y, halándome, me da un gran beso en la mejilla.
Ella se zafa de mis brazos, caminando hacía la puerta, se inclina y me saca la lengua.
—Me voy a bañar, recuerda la reunión de hoy. —Emilia abre la puerta y sale de la habitación.
Cierro mis ojos, sosteniendo el collar con mis manos. Intento sentir una conexión con Beatrice, pero no hay respuesta alguna. Para ayudar a Beatrice debo ir a Gusteko, pero para ello necesito ver a Hermod.
El evento de la tercera maquina a vapor se pospuso por el juicio, lo que también retrasa mi reunión con él. Debo tener una conversación a profundidad con Echidna, asi como debo trazar el curso a seguir.
Mis manos tiemblan, recordando aquella batalla.
Roswaal es demasiado fuerte, incluso si hubiese estado con Beatrice dudo que pudiésemos ganar. Tengo que hacerme más fuerte, tengo que hacerlos más fuertes. Tengo que mejorar las armas, mejorar la tecnología actual.
Aprieto mis manos, transformando ese miedo que siento por fuerza.
«Ahora que estoy aquí todo va a salir bien».
—Supongo que me desayunaré, Emilia de seguro va a desayunar en Irlam. —Tomo mi camino hacia la cocina. Tenemos sirvientes para cocinar, pero realmente me siento más a gusto preparando mi propia comida.
«Que estrés que este lugar sea tan grande». Demasiado molesto caminar minutos para cocinarte algo, es simplemente tonto. La gran mayoría de las habitación vacías, solo por gusto.
Miro por la ventana, donde se puede ver el sol, recién iluminando este mundo. Los pájaros empiezan a cantar, iniciando así un nuevo día. «Levantarse temprano para ver el amanecer me llena el corazón».
Llego a la cocina, viendo que también está Rem, por lo que levanto mi mano para saludarla.
—Buenos días. —La miro con una sonrisa, y ella me responde de la misma forma.
—Buenos días, Marco. —Rem termina de servir una sopa en un cuenco, lo coloca en una bandeja y empieza caminar—. ¿Ya tus heridas están bien?
—Si, al menos físicamente —mi respuesta va con una mirada hacía la sopa—. ¿Cómo está Ram?
Su mirada se decae un poco, ella mira hacía la ventana mientras que el delicado vapor de la sopa viaja por el aire.
—La señorita Emilia la curó, así que igual que tú: físicamente bien —responde, para luego dar un gran suspiro.
Miro hacía Rem, reconociendo la culpa en su situación. Aunque no puedo hacer nada, me entristece.
Ram fue quien sufrió más daño de todos; su vientre fue atravesado y solo por suerte su columna no. Emilia dijo que un poco más tarde y hubiese muerto. Si no fuese porque Rem pudo conectar con ella y darle maná, realmente no podría estar viva ahora.
Aun así, lleva dos días en coma.
Los daños a su cuerpo ya fueron en su mayoría reparados, pero en su mente no, los daños a su alma fueron superiores. Rem da media vuelta y se aleja, pero algo en mi me hace caminar, siguiéndola. Sé que tengo muchas cosas que hacer, pero prometí no ignorarme de nuevo.
—Te acompaño. —Sonrío, viendo que Rem mantiene una sonrisa cálida.
—Gracias.
Ambos caminamos uno al lado del otro, sin decir una palabra, pues no hace falta; lo que importa es que sobrevivimos. Para Rem también debe ser doloroso darse cuenta de todo lo que sucedió, estoy seguro de que Otto ya le contó todo lo que sabe sobre Roswaal.
Mientras yo estaba recuperándome todo se seguía moviendo.
Rem ya está bien, puedo ver que su maná se ha recuperado por completo; es una demonio después de todo. Llegamos a la habitación, y lo que veo no es más que a Ram cubierta por una manta hasta su cuello, solo sus manos levemente saliendo de estas.
Su cuerpo y rostro están pálidos, sus manos han perdido carne y ciertamente parece bastante desnutrida a pesar de que le estamos alimentando bien. Me acerco lentamente, viendo que su rostro está aún peor, con leves huecos en sus mejillas.
Se le está administrando maná, pero solo el de Emilia es capaz de mantenerla estable, supongo por la cantidad y calidad.
Yo no lo he intentado, quizás mi maná al estar mezclado con el de un espíritu sea mejor.
—Parece que no va a despertar —Analizo su cuerpo nuevamente, pero el maná en ella es tan escaso como aterrador. Busco fuentes de turbulencia, como las que causaría el miasma, pero ciertamente no veo nada de ello—. Al menos está viva.
A diferencia de Roswaal, ella parece estar limpia.
—Como me alegro… —suspiro, tomando a Ram desde la espalda, y acomodándola en la cama para sentarla. Lo mejor es posicionarla como en una silla para que se alimente y digiera bien la comida.
—Si mi querida hermana estuviese despierta le agradaría que la ayudases —comenta Rem, y yo solo la puedo mirar con incredulidad.
Sonrío levemente, sin saber si se trata de una broma o de sus verdaderos pensamientos.
—Si tu hermana estuviese despierta y yo la levantara de esta forma me habría dado la paliza de mi vida. —Acaricio levemente la cabeza de Ram, para luego cerrar mis ojos.
No parece que va a recuperarse fácilmente, supongo que hay que darle tiempo.
—Me entristece verla así —Miro hacía Ram, pensando en las veces que hemos peleado.
Mi corazón siente un leve punzón, el arrepentimiento de no haber forjado una mejor relación con ella por mi odio hacía Roswaal. Ahora que está así me duele, pero, haré todo lo posible por despertarla, porque encuentre una nueva vida.
«Te sacaré de tu cárcel llamada Roswaal. L Mathers».
—Creo que me mudaré —dice Rem, tomándome por sorpresa. Ella me mira a los ojos, habiendo terminado de darle la sopa a Ram—. Compré una casa en Irlam, me mudaré hoy en la noche. No es muy grande a comparación de las más caras, pero allá estaremos mejor, puedo mantener la empresa y estar más cerca de ella.
Ciertamente, ahora que Rem no planea viajar por la condición de Ram lo mejor que puede hacer es ir a Irlam. Allá también hay médicos entrenados por Emilia, así que incluso si no está ella, habrá gente un poco más capaz que Rem en sanación.
Ella se mueve hasta colocarse al lado de su hermana, para luego acariciar su cabezo con suavidad.
—No creo que la mansión sea el ambiente correcto para su mejora —dice Rem, y yo asiento—. Cuando despierte, quiero que vea más allá de lo que veía antes.
«Así que se van…»
—La mansión…
—No me trae buenos sentimientos estar en el mismo lugar del hombre que intentó matar a mi hermana. —Siento la hostilidad de Rem, una sed de sangre pesada se filtra desde su mirada—. No me trae felicidad este lugar; he vivido desde que era una niña en este lugar, viví y crecí aquí, pero es hora de partir de un lugar al que ya no pertenezco.
Si le hubiese dicho todo antes, si hubiera confiado en ella, quizás esto no habría sucedido.
—El Roswaal verdadero no la hubiese intentado matar de esta forma. —La razón por la cual Roswaal la mató es porque se lo ordenaron. No tiene que ver mi odio, o el hecho de los horrores que hizo, ciertamente, nunca las mataría—. Fueron circunstancias desconocidas, incluso para mí.
La razón por la cual la mató en los bucles de Subaru fue porque iba a suicidarse. Roswaal también dependía de ambas, más de Ram que de Rem, por eso no puedo aceptar que este Roswaal sea real.
De hecho, debo aceptarlo. Este es el Roswaal real, pues el otro es solo una historia escrita.
—La persona que manipulo su mente es el enemigo que debemos encontrar. —La miro con determinación, pero sus ojos me sorprenden; una mirada asesina que busca a su enemigo.
—Lo voy a matar. —La mirada de Rem no es más que odio, un odio tan puro que sus lágrimas no dejan de fluir.
Tomo impulso y la abrazo, intentando apoyarla, intentando llegar hacía ella. La abrazo con fuerza, y ella corresponde, abrazándome con intensidad. Siento mis lagrimas querer fluir, pero no lo hacen.
Sonrío, viendo que, a pesar de todo, sigo siendo yo.
«Y con eso soy feliz.»
—Ahora debes apoyar a tu hermana, no te concentres en Roswaal. —Acaricio su cabeza, mientras ella asiente levemente—. Sé que es difícil, pero tú eres fuerte, tu hermana va a despertar y ambas tendrán que afrontar juntas todo. Lo mejor que ambas pueden hacer es vivir la vida, lo mejor que pueden hacer para vengarse es ser felices.
No veo necesaria su participación. No sé qué secretos esconden sus poderes o si serán necesarios a futuro. De todas formas, lo mejor es que ambas vivan su vida, que exploren todo lo que este mundo puede ofrecerles.
—Siempre que necesites algo estaré ahí para apoyarlas; son mis amadas amigas después de todo. —Sonrío, saliendo del abrazo y tomándola de los hombros—. Además, puede que también sea hora de que me mude a Irlam; mira si la casa de al lado está en venta, podríamos ser vecinos.
Sonrío de oreja a oreja, levantando mi pulgar en aprobación.
Esta mansión es espacio desperdiciado. Pasaré todos los libros que Roswaal dejó antes de irse a la base militar, me quedaré con algunos y los usaré en mi nuevo hogar. Lo llevaba pensando, y las acciones de Rem me hicieron dar cuenta que ya estaba esa decisión en mi corazón.
—Esta mansión debe ser renovada para darle un uso que nos haga olvidar. —Me levanto, y Rem vuelve a sonreír—. Para que en vez de odio traiga alegrías.
Rem sonríe, mirando a Ram y dándome la espalda.
—Gracias, Marco. —Son sus únicas palabras, y con eso me basta. Salgo de la habitación, dándole un último vistazo a Ram.
«Supongo que comeré algo en el camino». Miro la magnificencia de la mansión, es grande, espaciosa y a la vez me siento atrapado. Creo que es hora de lo que tenía en mi corazón desde hace bastante tiempo.
Ya Emilia lo sabe, pero supongo no lo estaba considerando ahora. Pero ya es hora, estoy seguro va a aceptarlo.
Si ambos compramos una casa, es seguro que podremos experimentar más cosas. Quizas es lo que mi corazón espera.
Por suerte las casas de Irlam tienen cuatro habitaciones por regla, hay casas incluso más grandes, pero de momento lo veo innecesario.
Tener un hogar en Irlam será mucho mejor a vivir en la mansión, después de todo:
—Será el primer lugar de este mundo que podré llamar hogar. —Miro hacia el cielo, alegrándome de decir esas palabras.
Capítulo 2
La Reunión.
Me baño y alisto rápidamente. Ahora lo importante es seguir el camino que se trazó. El plan para sacarnos de este problema. Mucha gente murió, nuestra victoria nos salvó y perjudicó.
Esta será una reunión matutina con los ministros, se tomarán decisiones que afectarán todo Irlam. Debemos seguir avanzando, sin importar lo que haya sucedido, detenernos ahora sería dejar atrás todo el progreso que hicimos.
Ya todos deben estar: Emilia siempre sale antes que yo a la ciudad, Otto también debería estar organizando todo. En poco tiempo pude cambiarlo, y, aunque no seamos perfectos, estamos siguiendo el camino correcto.
Si queremos salvar a las personas de este mundo necesitamos cambiarlo todo, tener el monopolio absoluto. La diferencia es que tengo que hacerlo y evitar que pase igual que en mi mundo.
Evitar que la corrupción termine por acabar todo.
—Gracias por su compra. —Sostengo un delicioso pan en mis manos, dándole un gran mordisco, deleitándome con su suavidad y el ligero sabor a mantequilla.
Miro las calles de concreto, reforzadas con adoquines en forma de hexágono, los postes de luz, las sillas para que la gente se siente y disfrute. Poco a poco Irlam va tomando forma como una ciudad. Su estructuración debe ser precisa para atraer y mostrar su magnificencia.
El ministerio, que fue el mayor gasto de dinero que he hecho en mi vida, fue prueba de ello. Fue financiado por Irlam y Roswaal, pero es hasta el momento la edificación más segura y grande que hay.
La vestimenta de las personas también, parece que está de moda vestirse con saco y corbata. Hace mucho le mostraba diseños a Rem, parece que ahora está dando frutos.
Los trajes normalmente parecen de sirvientes, pero con la modificaciones que hizo Rem han sido bastante populares. Con el clima de Irlam es completamente normal portarlos, y ciertamente cubren bastante del frio. Hoy y por un tiempo la gente viste negro, todos estamos de luto por lo que sucedió, por todos los soldados que murieron protegiendo Irlam.
Es curioso como la moda cambia tan rápidamente, la mayoría adecuado al luto de la ciudad, pues muchos soldados han fallecido. Todos visten de negro, pero también usan los nuevos trajes de Rem, que se producen en masa desde hace unos días.
Camino viendo las casas, el inicio de los barrios con casas similares a las de mi mundo. Como los robos aquí son muy escasos no es necesario colocar rejas, haciendo que se vean mucho mejor. Incluso, recientemente he estado organizando un grupo diferente; la policía, quienes se encargarán de mantener el orden público.
Bueno, aún no se llaman policías, pero funcionan como tal.
Hay cosas de mi mundo que deben ser corregidas, pero solo serán corregidas si lo hago bien desde el inicio. La mejor forma, aunque pueda parecer injusto para algunos, es con una meritocracia. Quien de la talla es quien tomará los cargos, quien rinda es quien tomará los mejores puestos.
Pero para hacer una meritocracia sana tengo que asegurarme de que el sistema no sea corrupto, ni tenga la posibilidad de serlo.
Cada uno deberá aportar desde donde son buenos, la diferencia es lo que sean capaz de construir con lo que tienen. Hará que la competencia sea voraz, pero, es lo único que puede hacer crecer esta ciudad. No soy un político, pero si he visto las injusticias que se dan.
Miro a las personas caminar con una sonrisa, unos llevan a sus hijos, otros simplemente van a trabajar. Todo debe seguir, y todos lo saben.
Esta vez debo pasar desapercibido, asi que poseo una capucha negra para ocultar mi identidad. Una capucha de cuero, con un traje negro y una corbata roja. Realmente la calidad de la tela ha mejorado, quizás aún no la puedo comparar con mi mundo, pero veo que Rem la ha mejorado considerablemente.
El telar ciertamente ha ayudado en ello.
Llego a la plaza, visualizando en mi mente la primera vez que estuve aquí. Cuando lo único que había era un pozo de agua y una pequeña tarima de madera. Cuando luego se logró llenar de adoquines y concreto, colocando varios árboles para que ventilen el lugar.
Pronto deberemos restructurar nuevamente todo, debemos hacer un sistema de drenaje de desechos, asi como plantas de tratamiento para usar esos desechos como abono. El proyecto lo llevo trabajando desde hace mucho tiempo, pero el capital para ello, asi como los conocimientos técnicos, no son algo que poseo.
Sé que se juega con el ángulo de inclinación y el tamaño de las tuberías, pero realmente no sé mucho más. Lo inodoros aquí son básicamente pozos sépticos que, en caso de los nobles, tienen lagmitas para incinerar los desechos. Pero en caso de la población general sigue siendo parecido a mi mundo en la antigüedad.
No soy bueno en la parte civil, ni arquitectura, ni el resto. Realmente las casas se hicieron porque ya tenía los planos de cuando quería mandar a construir una casa, solo los modifiqué un poco. Los edificios si fue todo obra de Karl, realmente él es un genio para eso.
«Ha construido castillos al final, asi que es normal».
Si quiero solucionar ese problema entonces deberemos hacerlo antes de que la ciudad siga creciendo. El problema es que carecemos del material ideal, el PVC. Pero, con un refuerzo mágico se pueden crear tuberías de acero que cumplan el mismo propósito, supongo.
Logré concientizar para hacer uso de esos desechos como abono, pero, aun así, no es suficiente. Necesito automatizar ese proceso o será un problema a futuro cuando crezcamos más.
Realmente no le he prestado atención a los métodos de Karl; un día de estos debería invitarlo para hablar con él y saber cómo fue que hizo este edificio.
Me paro en frente del edificio principal, mirando con magnificencia su construcción. Estaba pensando múltiples formas de construirlo, también quise considerar las costumbres de esta época, que hacen construcciones de la época gótica. En este caso, el ministerio tiene un estilo diferente, diseñado por Karl.
Es gigante, me recuerda al palacio de justicia de mi país. Su construcción llevó grandes cantidades de tiempo, pero gracias a la magia fue menos de lo esperado. Realmente, sin la magia, sería imposible alcanzar esto en este corto tiempo.
Camino por la plaza hasta llegar a la entrada. Me quito mi capucha, y los guardias de seguridad de inmediato sonríen.
—Señor alcalde, muy buenos días. —Ambos guardias se inclinan, dándome la bienvenida.
—Buenos días a ambos, que tengan un gran día. —Sonrío, entrando al ministerio con una emoción renovada.
Tengo muchas responsabilidades. Sé que por ahora alcanzar una vida pacifica es imposible, pero, aun así, mi corazón está en paz.
Con mi corazón en paz puedo pensar claramente.
Una sala inmensa, llenas de personas entrando y saliendo del lugar. Todos ocupados, y el sonido de las máquinas de escribir se escucha saliendo de cada oficina. Miro el maná de todos, viendo que están en buenas condiciones.
Al final, ahora este es el nuevo campo de guerra.
Es nuestro deber terminar de proteger a la población por la cual se sacrificaron tantas personas. Aprieto mis manos, subiendo los escalones de mármol hasta llegar a la sala principal. Una gran puerta de madera, con dos guardias armados uno al lado del otro.
Al verme se inclinan, saludando y abriendo la puerta.
La luz que sale de la habitación me encandila por un segundo, para luego ver la gran mesa rectangular. En ella, están todos los ministros ya sentados y preparados. Emilia está sentada en el lado más alejado, mientras que Otto se queda a su lado izquierdo.
Es una simbología, puesto que el cargo de Otto realmente es el de un secretario, pero su poder sobre las decisiones es bastante grande. El cargo de Otto perfectamente podría ser el de alcalde si yo me hago un gobernante.
—Buenos días a todos. —Camino lentamente, colocándome del lado derecho de Emilia. De pie, demuestro que ella es quien manda realmente, mientras que yo soy su servidor.
Puedo ser el alcalde, pero quien será la futura reina es ella.
No una reina de papel, si no la futura reina que comandará todo Lugunica.
«Es lo que creo y deseo con todo mi ser; no toleraré mediocridad.»
Otto sonríe, y con sus palabras inicia:
—Comenzaremos la octava reunión del ministerio, a los participantes, les pido recuerden su juramento. —Otto levanta un brazo, colocando uno en su pecho y el otro al aire, mostrando su palma.
Todos repetimos sus movimientos, y el juramento comienza.
—Juramos en nombre del dragón y de nosotros mismos que diremos absoluta y solamente la verdad. Nuestras palabras velaran por los interés de Irlam y su gente, sin dejarse llevar por la codicia o intereses personales. En caso de que fallemos a nuestro juramento, nuestra alma será destruida y nuestra familia expulsada de Irlam para siempre.
Es una medida fuerte, pero en el ministerio es donde se toman las decisiones que afectan la vida de todas las personas: la guerra, la hambruna, la educación, todo se puede arreglar o destruir con palabras.
Aunque ahora sé que el juramento de alma puede ser roto sin morir no lo veo como la medida perfecta, pero igualmente con Crusch aquí para ver mentiras es poco probable se escape algo.
«Es más una medida para la generación del futuro».
Para tener un balance correcto, es necesario que las personas que estén en esos cargos tengan un detenimiento. La libertad es buena, pero la absoluta libertad no sirve para la gente en el poder.
Somos seres humanos, al final, no es algo que se pueda evitar solo por confianza.
Nuestros pechos se iluminan en un azul intenso, y con ello la reunión inicia.
Primero empieza hablando Alexander, que es el ministro de industria. Un hombre de unos treinta años, que ha administrado todas las fábricas de forma eficiente. Después de nombrarle ministro empecé a instruirlo aún más; reglas, normativas que íbamos creando.
Poco a poco los principios de la industria se van transformando para proteger la salud de los trabajadores y la integridad de las maquinas.
Ahora que Beatrice no está, la biblioteca prohibida esta sellada, pero, por suerte, la mayoría de los libros están en mi oficina, dejando únicamente todos mis planos en el laboratorio. Es un golpe duro, pero no hay nada que no se pueda superar.
En especial con el nuevo poder que gané.
Si logro reconectar la biblioteca con mi oficina podría acceder esporádicamente, pero no tengo control sobre la magia Yin, y, sobre todo, la magia de teletransportación es una magia antigua, ya olvidada.
Al menos para las personas de ahora.
Alexander se levanta, mirando a todos con su mirada seria, tomando unas hojas y repartiéndolas entre los presentes. Es crucial que todos los ministros comprendan la situación de cada ministerio, de esa forma no podrán interferir los unos con los otros.
—La mejora del acero ha sido un éxito. Todos los contratos han sido tomados en cuenta para un periodo superior a cinco años. Como fue previsto, se construirán quince nuevas fábricas implementando la tercera versión de la máquina a vapor, mientras que las fábricas que aún tienen la primera versión serán remodeladas de inmediato —comienza Alexander, con tono firme y decidido.
Miro la hoja que preparó, resumiendo en gráficos estadísticos la situación. La producción de acero se incrementó un 60%, estimando que nos hará falta acero para poder suplir la demanda creciente en un año. También hay una propuesta: Implementar acero reforzado para las versiones uno y dos, mejorando así su eficiencia a un mayor coste, pero inferior a la tercera versión.
—Si mejoramos las máquinas, podremos venderlas más caro, como un producto nuevo, generando opciones entre los clientes y publicitando el acero al mismo tiempo —añade Alexander, y todos asienten en acuerdo. Es claro que debemos ir implementando el acero, el hierro podría usarse luego para otro propósito.
Otto, con mirada astuta, sonríe aprobando también la moción. Su papel de secretario pronto evolucionará hacia algo más significativo. Otto será quien maneje todas mis propuestas económicas.
El problema es que es difícil para mi y para Otto hacer esto solo. La gestión del dinero es clave para poder organizar todos los gastos, pero, al estar ligada a nosotros, tenemos un sobrecargo de gestiones.
Sobre eso, viene la propuesta más importante.
—Gracias, Alexander. Ahora, permítanme explicarles cómo funcionará el banco de Irlam y el sistema de bonos que proponemos —comienza Otto, proyectando su voz con claridad y seguridad—. En primer lugar, quiero explicar qué es y cómo funciona un banco, ya que esta institución será clave para nuestro desarrollo económico.
Otto hace una pausa para asegurarse de tener la atención de todos. Muestra un diagrama en la pared, detallando la estructura y las funciones básicas de un banco.
—Un banco es una institución financiera que ofrece varios servicios esenciales a la población. Su principal función es actuar como intermediario entre quienes tienen dinero y quienes necesitan dinero, ¿hasta ahí bien, cierto? —Otto mira a todos, quienes asienten—. Bien, los bancos aceptan depósitos de personas y empresas que desean guardar su dinero de manera segura, y luego utilizan esos depósitos para otorgar préstamos a quienes necesitan financiar proyectos o compras.
La mirada de todos es un poco confusa, pero antes que pregunten Otto parece querer dar la respuesta.
—Si, no usaremos solo nuestra liquidez, si no que usaremos el dinero de la gente para invertir y obtener más dinero. —La mirada de Otto es decidida, pues hay un gran riesgo en eso—. Hay muchos riesgos al implementarlo, pero hasta la fecha no existe un solo banco en el mundo. Usaremos esa ventaja a nuestro favor.
Miro a mi alrededor y veo que los ministros siguen atentos; algunos tomando notas. Otto continúa con su explicación.
—Cuando ustedes depositan dinero en el banco, este les ofrece un pequeño interés como recompensa por confiar en él. Ehm, un interés es un porcentaje que se cobra del total del dinero. Luego, el banco presta ese dinero a otras personas o empresas, cobrando un interés más alto por esos préstamos. La diferencia entre los intereses que paga a los depositantes y los intereses que cobra a los prestatarios es la ganancia del banco.
Otto señala una parte del diagrama que muestra este flujo de dinero.
—Además de ofrecer préstamos y aceptar depósitos, el banco de Irlam también jugará un papel crucial en la regulación económica, ¿lo ven? —Otto señala una parte del gráfico—. Este gestionará las tasas de interés para mantener la estabilidad financiera y controlará la oferta de dinero para prevenir la inflación. Al centralizar estas funciones, el banco puede asegurar que nuestra economía se mantenga fuerte y equilibrada mientras llegamos al trono.
Crusch levanta la mano, intrigada.
—¿Cómo emitirá el banco los bonos y qué papel jugarán en todo esto?
Otto Sonríe, pasando la hoja de su presentación.
—Si, ehm… En cuanto a los bonos, estos serán instrumentos financieros que emitiremos para financiar nuestros proyectos de desarrollo. —Hace una pequeña pausa, tomando un poco de agua—. Un bono es esencialmente una promesa de pago. Cuando alguien compra un bono, está prestando dinero al gobierno. A cambio de ese dinero, nosotros nos comprometemos a devolverlo con intereses en un plazo determinado. Esto pues, no solo nos proporciona los fondos necesarios de inmediato, sino que también crea una relación de confianza y cooperación con nuestros ciudadanos y empresarios.
La mirada de Otto es confiada, y con mucha razón, pues ha estudiado esto durante bastante tiempo. Veo que algunos ministros asienten con la cabeza, comprendiendo el concepto. Otto continúa, aprovechando el momento.
Otto aplaude, tomando la atención de todos nuevamente.
—Para que esto funcione, debemos hacer que los bonos sean atractivos para los inversores. —Su pausa es clave, mirando a todos con determinación—. Ofreceremos tasas de interés competitivas y garantizaremos la seguridad de la inversión mediante la sólida gestión del banco de Irlam.
Las tasas de interés serán un concepto integrado oficialmente. Realmente este mundo ya las usa, pero no de la manera sistematizada que se propone, por eso es importante que se regule.
—Además, los bonos podrán ser vendidos y comprados en un mercado secundario, lo que permitirá a los inversores tener liquidez y flexibilidad. —Otto sonríe, demostrando que aún hay mucho por hacer—. Este mercado secundario será el primer paso hacia la creación de una bolsa de valores en nuestro reino, que será un concepto que el alcalde Marco publicará en un artículo luego del juicio.
Pronto Irlam será escuchado y visto como una ciudad académica, la publicación de mis artículos serán un paso para seguir por muchas personas. Artículos que pueden ser leídos por todos, pero que no contienen todo para que no lo puedan replicar.
«Hasta que existan las patentes, pues.»
Rost, ministro de limpieza y conocido por su escepticismo, interviene.
—¿Y cómo aseguramos que este crecimiento no cause descontento entre la población? Si nosotros integramos nuevas medidas la población temerá de ellas.
Otto asiente, anticipando la preocupación.
—Si, entiendo que puede pasar eso. —Otto mira hacía la ventana un segundo, para luego volver a mirarnos—. La clave está en la comunicación y la educación. Debemos informar a nuestra gente sobre los beneficios a largo plazo de estas inversiones y manejo. Además, planeamos reinvertir parte de las ganancias en infraestructura pública, mejorando la calidad de vida de nuestros ciudadanos. Construiremos escuelas técnicas, hospitales, mejoraremos los caminos y crearemos el sistema de drenaje. Con el tiempo, la población verá y sentirá los beneficios directos de este progreso.
Otro ministro interviene, preocupado.
—¿Qué sucede si no podemos devolver el dinero a tiempo?
Otto no vacila.
—La clave está en la gestión prudente y la transparencia. Publicaremos informes periódicos sobre nuestras finanzas y el progreso de los proyectos financiados por los bonos. Si gestionamos bien nuestros recursos y mantenemos una política fiscal responsable, minimizaremos el riesgo de incumplimiento. En casos extremos, siempre tendremos la opción de renegociar los términos de los bonos o emitir nuevos bonos para refinanciar los antiguos.
La sala se queda en silencio por un momento, mientras todos procesan la información. Es claro que no es algo fácil de digerir, por eso haré unos artículos que explicaran estos procesos de forma más detallada.
Finalmente, tomo la palabra:
—Gracias, Otto. —Otto asiente, tomando un paso atrás mientras yo los miro a todos—. Recuerden que con el banco de Irlam y los bonos, no solo podemos financiar nuestros proyectos, sino también fomentar un sentido de participación y responsabilidad entre nuestros ciudadanos. —Aprieto mi puño mostrando mi determinación—. Estamos en el umbral de una nueva era para nuestro reino, asi que es nuestro deber integrar estas medidas de forma eficiente, considerando el futuro de Irlam en todo momento.
Asiento con satisfacción mientras veo la determinación en los rostros de mis compañeros.
—Integrar lo nuevo siempre dará temor a quien desconoce de ello, e incluso a quien lo conoce. —Cierro mis ojos unos segundos, para luego mirar a mi gente—. Nuestro deber como gobernantes es integrar lo nuevo sin que nuestro pueblo sufra, por eso la educación al respecto es crucial, tanto para nosotros como para el pueblo.
El futuro del reino depende de nuestra capacidad para llevar la revolución industrial y los avances modernos a este mundo. Con la combinación de conocimiento técnico y magia, creo firmemente que es posible crear un cambio duradero y próspero.
Lo principal es avanzar para poder enfrentar cualquier obstáculo.
Mis pensamientos se enfocan en las próximas fases del proyecto, y ya puedo visualizar los primeros trenes a vapor recorriendo nuestras tierras, llevando progreso y esperanza a cada rincón del reino.
«Pondré este mundo patas arriba, lo salvaré a como dé lugar.»
Capítulo 3
La Reunión: Parte 2.
Otto se coloca de nuevo al lado de Emilia, y se levanta Kurl, el ministro de minas. Su mirada es seria y su voz firme, él es la persona que más sabe sobre la situación de las minas, también sobre conocimientos de los metales en general.
—Establecimos contacto con las minas Ganacks después de la guerra. El anuncio de avistamiento del culto causó temor, pero la presencia de los oficiales ya está regulando todo. S-Se espera que se retomen las actividades normales en un día. A~demás, encontramos un nuevo yacimiento de mercurio, que es fundamental para la extracción de oro y plata. Entonces, debido a ser un material de alto riesgo podemos ofrecer una fábrica para que el reino pueda hacer uso de ella.
Toma un vaso de agua, aclarándose la garganta para continuar.
—También hemos avistado nuevas minas en la montaña de Irlam. Las primeras prospecciones indican la presencia de hierro y cobre de alta calidad, así como trazas de estaño, que es esencial para la producción de bronce. La construcción de nuevas minas aún sigue en espera de aprobación —dice Kurl, mostrando un mapa detallado de las minas y los nuevos hallazgos.
Kurl continúa, consciente de la importancia de su siguiente punto.
—Además, es pertinente invertir más en la infraestructura de las minas. Aunque hemos logrado reducir las casualidades en la minería, sigue siendo una actividad bastante riesgosa debido a los incidentes con los lamicta. Propongo implementar la tercera versión de la máquina a vapor para mejorar la eficiencia y seguridad en las minas. También podríamos utilizar más los cristales Lagmita de tierra, que estabilizan el ambiente y previenen derrumbes.
La sala guarda silencio, considerando la propuesta. Kurl señala un gráfico que muestra la reducción en las casualidades desde la implementación de medidas de seguridad anteriores.
—Estos cristales, combinados con la maquinaria avanzada, pueden crear un entorno de trabajo mucho más seguro. La máquina a vapor puede facilitar la ventilación y el transporte de materiales, mientras que los cristales Lagmita de tierra y viento pueden fortalecer las paredes de los túneles y reducir el riesgo de accidentes. Asi como incluir un sistema estructural a prueba de derrumbes usando acero como refuerzo en las minas, creando búnkeres en caso de accidente.
Un ministro levanta la mano, interesado.
—¿Qué impacto tendría esta inversión en nuestros recursos actuales?
Kurl asiente, preparado para la pregunta.
—Inicialmente, habrá un costo significativo, pero los beneficios a largo plazo serán enormes. —Su mirada es severa, listo para debatir—. No solo aumentará la producción y la eficiencia, sino que también reducirá las pérdidas humanas y mejorará las condiciones laborales. Esto, a su vez, atraerá a más trabajadores y aumentará la moral en las minas, que ya de por sí es un trabajo no muy solicitado.
Asiento, comprendiendo la importancia de estas mejoras. La seguridad de nuestros mineros es primordial, y las mejoras tecnológicas y mágicas pueden hacer una gran diferencia.
—Apoyo tu propuesta, Kurl. Hablaremos más a fondo sobre los detalles financieros y técnicos para implementar estas mejoras lo antes posible —dice Emilia, observando cómo los demás ministros asienten en acuerdo ante sus palabras.
La vida de nuestra gente siempre va a ser prioridad, me hace feliz que sea Emilia quien opinara primero.
Se levanta Rost, el ministro de medio ambiente, con una expresión grave y determinada. Todos los presentes en la sala dirigimos nuestra atención hacia él, conscientes de la urgencia del tema que está por abordar.
—Como todos sabemos, enfrentamos un desafío considerable con la gestión de los desechos en nuestra ciudad. Después de la reciente guerra, la acumulación de desechos ha alcanzado niveles preocupantes. —Su mirada es cansada, seguida por largas ojeras y una voz un poco ronca—. Tras estos problemas los basureros tradicionales ya no son una opción viable, especialmente con el crecimiento poblacional que estamos experimentando. Además… Además, enfrentamos una alta pérdida de material orgánico, el cual podría ser aprovechado eficientemente para la producción de compostaje —comienza Rost, mostrando gráficos y datos estadísticos en una hoja grande.
Observo los números con atención. Las cifras son claras: una gran cantidad de residuos orgánicos se están desechando, desperdiciando un recurso valioso que podría ser transformado en fertilizantes naturales.
—Con la transición hacia el uso de acero en lugar de hierro, estamos viendo una creciente cantidad de desechos de hierro en nuestras fundiciones. Este hierro, aunque desechado en su forma actual, podría ser reciclado y reintegrado en la cadena de producción, reduciendo así nuestra dependencia de nuevas materias primas y minimizando el impacto ambiental de nuestra industria metalúrgica —continúa Rost, señalando áreas específicas de mejora en las plantas de fundición y reciclaje.
Asiento con entendimiento. Es crucial optimizar nuestros procesos de reciclaje y reutilización para maximizar la eficiencia y minimizar los desperdicios. La implementación de tecnologías avanzadas y la inversión en infraestructura adecuada son pasos necesarios para enfrentar este desafío de manera efectiva.
Tiene todo el sentido, estoy orgulloso de su conclusión.
—Propongo que trabajemos en estrecha colaboración con el sector industrial para desarrollar instalaciones de procesamiento de desechos de última generación. Esto incluiría la implementación de técnicas de separación avanzadas y la introducción de tecnologías emergentes como la nueva máquina a vapor, asi como hacer de mejores procesos para generar gas propano —propone Rost, generando interés y discusión entre los presentes.
La sala murmura en respuesta a las ideas innovadoras de Rost. La gestión de desechos no es solo un problema ambiental, sino también una oportunidad para impulsar nuestra economía y mejorar la calidad de vida de la gente en Irlam.
—Para finalizar, necesitamos un enfoque integral que abarque desde la recolección eficiente hasta el aprovechamiento de nuestros desechos. Estoy seguro de que con la colaboración de todos podremos transformar este desafío en una oportunidad para el avance sostenible de nuestra ciudad—concluye Rost, recibiendo aplausos y expresiones de apoyo.
Emilia se levanta, sorprendiendo a todos. Se dirige hacía Rost, tomándolo por sorpresa mientras toma sus mejillas.
—¿S-Señorita? —pregunta Rost preocupado—. Dije algo…
En ese mismo instante las manos de Emilia brillan en un color celeste. Las ojeras de sus ojos desaparecen, y todos sonríen al ver que está siendo curado. Cuando termina, le lanza una sonrisa y luego mira a todos.
—Entiendo la situación, sé que todos están haciendo un graaan esfuerzo por sacar la ciudad adelante. —Pone sus manos en su pecho, sonriendo levemente—. Eso me hace muy feliz, pero su vida también es importante. Sin ustedes Irlam no puede sostenerse, asi que su deber es tanto con Irlam como con ustedes mismos.
Sonrío, viendo a la futura gobernante que tendremos.
—Sus vidas también son importantes, su trabajo será mucho mejor si están sanos y bien descansados. —Emilia se devuelve a su asiento, mirando con seriedad a todos—. ¿Quedo claro?
Todos asienten con seriedad, y con eso continuamos.
Se levanta Jahir, el ministro de agricultura, cuya experiencia en el sector agrícola y ganadero es ampliamente reconocida en todo el reino. A pesar de su dificultad con las cuestiones matemáticas y las palabras sofisticadas, Jahir posee un conocimiento profundo y práctico que ha guiado el desarrollo agrícola de nuestra ciudad.
—Compañeros ministros, el crecimiento de Irlam nos presenta un gran problema en el campo —comienza Jahir, extendiendo unos planos estadísticos simples pero efectivos sobre la mesa.
Sus arrugadas manos señalan las áreas clave en los mapas, destacando los puntos críticos de expansión.
—No estamos dando abasto con nuestra producción actual. Por eso, hemos solicitado el uso de nuevas hectáreas para cultivar y criar ganado. Con el aumento de la demanda, es crucial que podamos asegurar nuestra autosuficiencia alimentaria sin depender enteramente de importaciones externas —explica Jahir, con una voz serena pero firme.
Su conocimiento del ciclo de cultivos, las estaciones ideales para la siembra y las técnicas tradicionales de fertilización es evidente en cada palabra que pronuncia. Aunque su enfoque puede carecer de los datos precisos y el lenguaje técnico de otros ministros, su sabiduría en las prácticas agrícolas es invaluable para nosotros.
—Con la llegada del invierno, enfrentaremos problemas adicionales en la gestión agrícola y ganadera. Las bajas temperaturas y las condiciones climáticas adversas afectarán nuestras cosechas y la salud de nuestro ganado —comienza Jahir, ajustando sus gafas mientras revisa unos informes.
Sus planos estadísticos, aunque simples, muestran claramente las áreas vulnerables durante la temporada invernal. Supongo que su hijo le ha ayudado, que es quien realmente está trabajando en la parte estadística.
—Es crucial prepararnos adecuadamente para mantener la producción durante el invier… —Tose levemente, para luego aclarar su garganta—. Perdón. Estoy proponiendo aumentar la inversión en invernaderos y sistemas de calefacción para proteger nuestros cultivos sensibles al frío. Además, debemos reforzar los almacenes de forraje y asegurar suficiente suministro de alimentos para el ganado durante los meses más duros —explica Jahir, su voz resonando con autoridad basada en años de experiencia práctica.
Sus sugerencias son recibidas con atención por todos, conscientes de la importancia de mantener la estabilidad alimentaria de la ciudad.
—Además, deberíamos considerar la diversificación de cultivos más resistentes al frío y la implementación de técnicas de conservación de suelos para proteger nuestras tierras agrícolas de la erosión invernal —añade Jahir, destacando la necesidad de adaptarse y fortalecer nuestras prácticas agrícolas frente a los desafíos climáticos cambiantes—. Yo tengo un método que me gustaría proponer, fue trasmitido generación tras generación y es bastante efectivo, pero no sé si lo quieran utilizar.
Sus palabras resuenan con sabiduría y pragmatismo. Aunque sus métodos pueden ser tradicionales, su enfoque en la sostenibilidad y la eficiencia es esencial para guiar al reino a través de las estaciones difíciles que se avecinan.
—Con estas medidas, podemos asegurar que nuestras comunidades rurales permanezcan estables y prosperen durante el invierno. Necesitamos actuar para proteger tanto al ganado como a la gente del pueblo —concluye Jahir, recibiendo gestos de aprobación y apoyo de los demás ministros.
Se levanta Pearl, la ministra de trabajo, una mujer de mirada aguda y tono sereno pero firme. Todos los presentes en la sala dirigen su atención hacia ella, conscientes de la importancia de su intervención en la economía emergente de Irlam.
—Los empleos están ganando cada vez más interés entre la población. No solo en las fábricas, sino también en roles administrativos y en los nuevos negocios que están surgiendo, como restaurantes y comercios locales —comienza Pearl, su voz resonando con experiencia y sabiduría.
Observo cómo todos asienten, comprendiendo la dinámica cambiante del mercado laboral en nuestra ciudad en desarrollo.
—Con el inicio de las industrias y pequeños emprendimientos, estamos viendo la creación de nuevas oportunidades de empleo. La creación fomenta la demanda de mano de obra, facilitando así la obtención de trabajo. En el futuro, prevemos la necesidad de especialización y la formación para ocupar roles tanto en el gobierno como en la gestión empresarial —explica Pearl, destacando la importancia de la capacitación y la educación continua para el progreso personal y profesional—. Hay labores que requieren conocimientos especializados, por lo que sería fundamental ofrecer ayudas para capacitar al personal interesado.
Sus palabras son recibidas con interés y expectación, conscientes de que el crecimiento económico de Irlam depende en gran medida de la atracción y retención de talento. Lo importante es tener gente interesada que esté dispuesta a aprender.
—Para atraer más residentes a Irlam, necesitaremos ofrecer más viviendas. Después del juicio, esperamos que muchas personas busquen nuevas oportunidades aquí. Podemos establecer contactos con empresas fuera de nuestro reino y ofrecer incentivos para que se muden a Irlam, proporcionando beneficios atractivos —propone Pearl, anticipando una estrategia proactiva para atraer población.
—Me parece buena idea.
—A mi igual.
Sus ideas reciben respuestas positivas, indicando que la propuesta podría ser clave para mitigar el desempleo y fortalecer la comunidad laboral de Irlam.
—Cuando el tiempo pase, estos beneficios se reducirán gradualmente y aquellos que se muden serán ciudadanos plenamente integrados en nuestra comunidad. Estoy segura de que esta medida no solo reducirá el desempleo, sino que también fortalecerá la economía local a largo plazo —concluye Pearl, recibiendo gestos de aprobación y reconocimiento por su enfoque estratégico.
Si quiero que esta sociedad mejore como lo necesito la educación es clave, por eso, crear carreras especializadas es necesario. Contratar gente sabia en todos los temas de este mundo, incluyendo la alquimia, a la vez que estos aprenden sobre mi mundo.
Integrando ambos alcanzaremos un nivel superior, quizás en cientos de años.
«Aún si no estoy para verlo».
Frederica se levanta con una sonrisa radiante, reflejando su compromiso con la educación y el desarrollo de Irlam. Ella fue la primera en visitar a Garfield, y su determinación se ve ahora en la mesa de ministros.
—Es evidente que necesitamos ampliar nuestras instalaciones educativas. Los salones y el número de estudiantes están alcanzando límites críticos, por lo que propongo la construcción de una escuela más grande y especializada —dice Frederica con firmeza.
Mientras escucho sus palabras, tomo la iniciativa.
—Estoy de acuerdo con su propuesta. De hecho, ya he planificado hacer una gestión. Las escuelas primarias estarán ubicadas en Irlam, mientras que se hará una escuela secundaria con clases técnicas especializadas para preparar a los estudiantes para la industria —indico, señalando hacia la mansión desde la ventana, captando la atención de todos—. El lugar donde se hará esa escuela no es otro que la mansión del antiguo marques.
Observo sorpresa en sus rostros, pero también emoción. Emilia y yo compartimos una sonrisa, sabiendo que esto era un paso que queríamos dar desde hace tiempo. Aunque nunca consideramos irnos por todo lo que teníamos, en este momento es una excelente idea.
La situación es crítica para nosotros, pero eso no significa que por eso debamos dejar las oportunidades a un lado.
Debemos seguir avanzando, puesto que el tiempo no perdona.
La mansión puede tener la biblioteca perdida, pero estoy seguro no habrá problema, solo tengo que destruir todas las puertas, para que la única puerta que necesite abrirse sea en mi oficina, así, cuando mi princesa vuelva, podremos cambiar el espacio a nuestra casa.
Entonces, Emilia toma la palabra.
—La educación es el cimiento de nuestra ciudad. Sin ella, no podríamos sostener nuestras industrias ni garantizar un crecimiento sostenido. La mansión del marqués se convertirá en la Escuela Pública del Dragón de Lugunica, un nombre que refleja nuestro compromiso con la educación accesible y de calidad para todo el reino —añade Emilia, enfatizando la importancia de este nuevo centro educativo.
«Así que si lo recordaba».
El aplauso irrumpe en la sala, marcando el inicio de un nuevo capítulo para Irlam. A medida que avanzamos, será crucial considerar la expansión educativa cercana a los barrios y la implementación de competencias entre escuelas para mejorar el rendimiento estudiantil, siempre manteniendo un enfoque en la salud mental de los estudiantes.
Frederica se sienta con una sonrisa ansiosa, consciente de los desafíos y las oportunidades que este proyecto educativo representa para nuestra ciudad emergente.
Pest, ministros de seguridad, se levanta, y este entrega varias cartas, en ella puedo ver que los asaltos han incrementado levemente. Aun no se reportan asesinatos en la calle, pero se cree hay un grupo al margen de la ley que está tomando fuerza.
—Su aparición concuerda con el aumento de los asaltos, por lo que se solicita la creación de un grupo investigativo que trabaje a la par con la policía.
Sonrío, recordando una serie de antaño.
—Establece una unidad bajo tu mando, colabora con Pearl y Helena para desarrollar una estrategia de publicidad que atraiga más reclutas. Algunos serán designados como oficiales de policía, mientras que otros desempeñarán funciones de detectives. Inicialmente operarán en estrecha colaboración con la fuerza existente, que declararemos policías, en espera de la formación de una nueva fuerza pública que surgirá próximamente —ordeno a Pest, quien se inclina y toma asiento.
Capítulo 4
La Reunión: Parte Final.
Crusch se pone de pie con una expresión severa y formal. Su postura erguida y sus palabras resonantes captan la atención de todos.
—El 60% de nuestras fuerzas perdió la vida en la guerra, pasamos del 20% inicial a un doloroso 60% después de que el enemigo consumiera los cristales, teniendo mayores bajas en el primer frente de batalla. Además, otro 20% está actualmente incapacitado y bajo cuidado del Ministerio de Salud. Nos encontramos en una situación crítica ante un posible nuevo ataque; aunque hemos iniciado el reclutamiento de nuevas tropas, la situación sigue siendo compleja.
El éxito en la batalla con tan pocas fuerzas es notable, especialmente considerando que no contamos con la intervención de ningún santo de la espada o individuo excepcionalmente poderoso. El problema es que, igualmente, se perdieron muchas vidas durante la guerra.
Vidas de personas con sueños y esperanzas. Esta reducción es crítica, pero esta debilidad se convertirá en una fuerza, pues todas las ciudades intentarán hacer algo, limitándose entre sí.
—El presupuesto debe incrementarse para la reclutación de nuevos soldados, así como la sanación física y mental de nuestros soldados. —La propuesta de Crusch no tiene peros, así que se acepta sin ningún problema.
Pronto el reino me otorgará las tierras de Roswaal, por lo que la batalla será con la economía.
La pérdida de Flynn, a mis manos, también es un golpe grande para ellos en este momento. Muchas personas buscarán unirse a nosotros, trayendo a sus familias a Irlam en busca de seguridad.
Es por ello por lo que estamos planeando la construcción de nuevos apartamentos: viviendas pequeñas y asequibles que puedan ser adquiridas o alquiladas por individuos solitarios.
Tras el informe de Crusch, Karl, ministro de infraestructura, toma la palabra.
—El crecimiento exponencial de Irlam se gestionará mediante la construcción de nuevos apartamentos. Sin embargo, nos enfrentamos al desafío de construir edificaciones de gran altura. Hemos iniciado mejoras en el hormigón, y con la implementación de acero esperamos superar la barrera de los diez pisos.
Aunque hay castillos de gran tamaño que superan los diez pisos de altura de un apartamento, construir edificios es una tarea diferente. Es como comparar un palillo con una botella; debido a su mayor área de apoyo, los castillos pueden crecer en altura. Un edificio, por otro lado, requiere materiales que puedan soportar la tensión, como hormigón más fuerte y flexible. No soy un experto en el tema, pero sé que se necesitarán numerosas pruebas y ajustes.
No basta con usar lagmita de tierra; debemos garantizar la resistencia ante desastres naturales y el peso estructural.
Lina, ministra de salud, se levanta a continuación. Fue rescatada por Emilia en la capital y, tras sacarla de los barrios bajos y estudiar bajo la tutela de Emilia, fue reconocida por su potencial como sanadora.
Desde entonces, pasó de ser una persona común a ser ministra encargada de administrar la salud en Irlam.
—La situación actual es sumamente crítica. Nuestros planes previos no contemplaron una cantidad tan alta de bajas. Es probable que necesitemos recurrir a la asistencia de nuestros aliados políticos. —Usar nuestra alianza con Frey para solicitar un escuadrón de sanadores en Irlam no es mala idea, pero me preocupa hacer uso de su poder—. Los heridos no solo han sufrido daños físicos; los sobrevivientes están enfrentando serias secuelas psicológicas. Los efectos devastadores de la guerra impactaron no solo el cuerpo, sino también la mente de nuestros soldados; algunos ni siquiera pueden hablar a pesar de estar perfectamente sanados.
—Además, urge aumentar la producción de pociones curativas mediante la contratación de más alquimistas. En este momento, nuestros recursos son insuficientes para hacer frente a la demanda.
Emilia interviene antes de que yo pueda hablar.
—La salud tanto física como mental de nuestros soldados es nuestra prioridad absoluta. Es evidente que las medidas actuales no son adecuadas. Por lo tanto, decreto la implementación de medidas de emergencia. Nos enfocaremos en mejorar el bienestar de nuestra población y adquirir los recursos necesarios para la curación.
Emilia mira a todos con determinación.
—Estableceremos el Hospital de Irlam, y el Ministerio de Salud desarrollará soluciones basadas en datos para abordar los problemas mentales y físicos de nuestros soldados, que son nuestra prioridad en este momento.
Levanto la vista y percibo que Emilia está pensando lo mismo que yo.
—Si es necesario, utilizaremos nuestros fondos que tenemos en reserva. En la situación actual de Irlam, no podemos permitirnos esperar por recursos adicionales. Necesito que todos ustedes redacten las propuestas para su aprobación lo más pronto posible.
Emilia dirige su mirada hacia Otto, quien la observa con sorpresa. Entonces, yo tomo la palabra, mirando a todos determinado.
—Para llevar a cabo esto, designaremos a un nuevo ministro encargado de la gestión de nuestros fondos. La persona más idónea para este cargo es alguien que pueda cubrir el cargo de forma excepcional. Otto ha demostrado poseer un talento excepcional para las finanzas, por lo que será él quien se encargue.
—Otto Suwen será nuestro nuevo ministro de Economía —declara Emilia con firmeza, desatando aplausos entre los presentes.
Otto me lanza una mirada rápida, y detrás de mi sonrisa, sabe que todo estaba planeado.
Emilia se sienta y coloca las manos sobre la mesa, indicando que es mi turno de hablar. La situación actual es crítica, y mis palabras deben ser claras y concisas.
—Ya saben lo que está sucediendo con Costuul, el marques Harald Costuul está alegando que somos miembros del culto, aprovechándose de lo que él hizo durante la guerra.
Todos asienten, por lo que continuo.
—El juicio inicia mañana, por lo cual será crucial la colaboración de todos mientras no estamos. Llevaremos solo un escuadrón para protección del testigo. —Aprieto mis manos, mirando hacia la ventana—. Lo llevaremos por tierra y vigilaremos por aire, de esa forma impediremos cualquier altercado.
Si lo que tengo en mente es lo que va a suceder, no van a atacar; hacer eso sería admitir que tiene algo que ver. En cambio, lo que van a hacer es encontrar una forma de inculparnos más, probablemente usando a Erick para que nos traicione de vuelta.
Lo usarán como agente doble, mostrándole que su amada sigue con vida.
—Damas y caballeros, creo que todos saben la situación en la que estamos actualmente.
Tras mis palabras las miradas de todos se vuelven sombrías, unos tragan saliva, otros miran con profunda tristeza. Saben que Roswaal abandonó su puesto como marques, pero no saben la historia completa, así que es hora de que lo sepan.
—Roswaal L. Mathers se ha unido con el enemigo, con un enemigo desconocido que probablemente esté con el culto de la bruja. —Mi mirada severa detiene las palabras de todos, veo sus labios temblar, sus ojos mirar a todas partes—. Los detalles del suceso serán enviados en el informe número ochenta y tres, pero deben saber que lo sucedido hace que nuestros mayor apoyo, así como la persona que nos protegía del resto, se haya ido.
¡Pam!
Múltiples golpes a la mesa se escuchan, y las miradas temerosas de todos me llegan al corazón. Todos se miran los unos a los otros, mientras que yo uso mis manos para detener sus palabras.
—Entiendo su miedo, de hecho, yo también estoy temeroso.
Claramente la razón de nuestro crecimiento también es gracias a Roswaal, su influencia fue la clave para que múltiples nobles pusieran toda su confianza. Además de eso nos protegía de ataques económicos, ya que nadie se quería meter con él.
La situación con Costuul es diferente, ya que fue orquestada por ambos, el culto y Roswaal.
—Pero no podemos dejarnos llevar por el miedo únicamente. Seguiremos haciendo nuestro trabajo a pesar de todo.
Y no solo eso, Roswaal se llevó todos los libros importantes, y todas las cosas que me podrían ayudar. La mansión principal, donde estaban los mejores inventos que hizo, también estaba mayormente vacía.
Asi como Annerose y Clint, de quienes no hay rastro.
—Roswaal L. Mathers daba un valor agregado a nuestra campaña, así como a la ciudad. —Aprieto mi puño, mirándolos determinado—. Ahora deberemos brillar por nosotros mismos.
Yo nunca pedí ayuda a Roswaal, pero fue su familia quien desarrolló Costuul. Mi orgullo no me permitió pedírselo, y ahora lo lamento con todo mi ser. Pude haberme ahorrado años de investigación, usado mejor sus conexiones.
Aunque, de cierta forma, ahora podré conseguir gente de confianza por mí mismo.
«Y ya tengo a mi nuevo valor agregado».
—Entiendo que son noticias críticas, y es nuestro deber hacer algo con ellas. Esta información se mantendrá confidencial, ya que será clave durante el juicio. Será un golpe duro para Irlam, pero, también será nuestra oportunidad de hacer conexiones de calidad.
Hago una pausa, sonriendo levemente.
—Roswaal me otorgó todas sus tierras y propiedades, por lo que tenemos una ventaja con respecto al resto.
Sus miradas se relajan un poco, pero solo eso: un poco. Ciertamente eso no significa nada. Que Roswaal regale tierras es un hecho sin precedentes, en especial de alguien que acaba de traicionar al reino, pero eso no va a impedir que luchemos por las mejores tierras.
Ya todos saben cuáles son los terrenos que tiene Roswaal, el problema es que mi rango nobiliario tiene que aumentar nuevamente. Si no aumenta puede que me quiten gran parte del terreno, para ello, debemos hacer vernos como los héroes que somos.
—Nuestra situación es crítica, por suerte no nos pueden quitar Irlam. —Pongo mi mano en mi pecho—. Ahora, estoy seguro de que todos están atento a las maquinaciones del culto de la bruja, unos en mayor parte que otra. Nosotros somos enemigos declarados del culto, por lo que va a ser normal que sus miembros intenten entrar a Irlam.
Debo desarrollar un método de identificación eficaz del miasma. Algo que indique quien lo posee en su cuerpo, así sea un arma de doble filo para mí.
—Ahora, como miembros del ministerio cada uno debe saber la situación, a partir de ahora voy a comentarles a todos la situación con Roswaal, su historia. —Los miro con determinación, y puedo ver la mirada preocupada que les asecha.
Puedo ver la mirada dolorosa de Frederica.
Les cuento la historia, asi como su acto asqueroso de cambiar su alma, guardando las almas de sus decendencias para obtener más poder. También, les cuento su motivo actual, asi como que hubo alguien manipulando todo en las sombras.
Les cuento que los cristales que usaron para transformarse contienen miasma, así como que Flynn, quien es un discípulo de uno de los grandes sabios, es un cultista.
—El mismo reino de Lugunica posee miembros del culto, asi como uno de los sabios, el Gran Sabio Bordeaux, es el mayor sospechoso de ser miembro del culto. —Termino de explicar, colocando mi mano en el hombro de Emilia—. Tenemos que superar esto, pero para ello necesitamos que todos los ministros estén en sus cargos, velando tanto por la seguridad de Irlam, como de sus vidas. Una vez las cosas estabilicen todos los ministros deberán tomar entrenamiento de armas y defensa personal, claro que los que no puedan serán asignados a escolta.
Las miradas de todos pierden color, el temor, la ansiedad, el estrés. Todo se arremolina en su interior. Estas personas son solo seres humanos normales que hasta hace poco no tenían la menor idea de todo lo que sucede en este mundo.
Incluso Frederica, hasta hace poco no sabía mucho.
Emilia, Otto y Crusch son quienes más saben. Debe ser difícil, pero sin duda no puedo hacer esto solo, necesito que cada uno cumpla su deber a la vez que se mantienen atentos a cualquier presencia del culto.
—Les cuento esto porque es imposible para nosotros sobrevivir sin la ayuda de cada uno. Como ministros, su rol es el de proteger a toda la población desde su área. —Aprieto mis manos, mirando a todos con firmeza—. Hicieron un contrato usando su alma, y aunque vean la situación crítica…
Hago una pausa y miro a los ojos a Emilia. Ella se levanta, colocando ambas manos en la mesa, inclinándose para dar una mirada directa a cada uno de los ministros.
—Aunque sea una situación crítica, de nuestras acciones depende la vida de la población. Yo, Emilia, me encargaré personalmente de ser la primera en poner orden si hay un ataque del culto. —Emilia coloca su mano en su pecho—. ¡Somos el enemigo del culto de la bruja! Debemos temer, pero también estar orgullosos de ser quienes combaten el mal.
Emilia los mira con determinación palpable, y aunque sus miradas siguen temerosas, cada uno de ellos se levanta.
—Nuestro deber es proteger a la gente que amamos, nuestras familias y a la población. Todos nosotros ya hemos declarado nuestros nombres, y el culto lo sabe, por ello es importante que lo tengan claro.
Emilia muestra una actitud única. Su presencia se siente grande, su aura se siente preparada. Puedo verlo, lo que antes le faltaba, puedo ver la determinación de un gobernante en sus ojos.
Sonrío, cerrando mis ojos, sintiendo el orgullo en mi corazón.
«Aposté por la persona correcta.»
—¡Ganaremos el juicio! ¡Seremos los héroes que este reino necesita! —exclama, y el resto sonríe.
Crusch y Frederica están completamente sorprendidas. La verdad es que yo también, pero me gana más la felicidad.
—Como ordene, ¡mi reina! —exclaman todos, y con eso la reunión termina.
Capítulo 5
Los Deberes.
Cada uno de ellos necesita mejorar y perfeccionarse, en este momento ellos son el pilar de Irlam. Los traidores pueden existir, pero tenemos nuestros medios para eliminarlos. La urgencia que está en sus corazones tiene que ser permanente, pero también es mi deber apaciguarla para que hagan un trabajo correcto.
«Quien diría que ser un líder es tan difícil».
Todos se empiezan a ir, pero veo que Frederica no se mueve. Crusch me giña el ojo y se despide, hasta que solo quedamos nosotros cuatro: Emilia, Otto, Frederica y yo.
Ella se ve cabizbaja, ya sabía la situación por lo que Garfield le dijo, asi como lo que pudimos explicarle. Del mismo modo también supo sobre Clint, su más grande amor hasta la fecha. Debe ser un golpe duro para ella, considerando que Roswaal la crio y ayudo todo este tiempo.
Ella aprieta sus manos en su traje negro, cierra los ojos, para luego mirarme fijamente.
—Entonces, ya es oficial… —Los labios de Frederica tiemblan, y quien se levanta es Emilia, que camina hacia ella.
Se pone en su espalda, y desde ahí le abraza.
—Yo no estuve mucho tiempo, pero para mí Roswaal fue mi benefactor, asi que, aunque no de la misma forma, entiendo tu dolor. —Emilia cierra los ojos, recostando su mejilla en la cabeza de Frederica—. Annerose y Clint estarán bien, pero no sé cuál sea la situación exacta.
Emilia me mira, pidiéndome que le cuente más.
—No estoy seguro de Clint, pero es probable que él también tenga que ver con el culto. —Mi mirada se vuelve seria, y puedo ver el dolor en los ojos de Frederica. Emilia me mira con desaprobación, pero, aunque también me duela decirlo, no puedo dejar cabos sueltos—. Me disculpo por mi poco tacto, de verdad, a… a mí también me duele, no creas que esta situación es fácil; es difícil para todos.
Realmente no sé mucho, pero si puedo hacer conjeturas es muy probable que Clint sea igual de poderoso que Roswaal. Si es un enemigo, significa que algún día tocará poder fin a su vida.
—Sé que duele, en especial por lo que significa para ti. —La miro, y ella niega con la cabeza.
Sus mejillas se enrojecen un poco, y luego su mirada cambia por un segundo.
—Ya no, ese hombre me enseño, y admito que hubo un tiempo que le amé. —Cierra sus ojos, para luego sonreír levemente—. Los admiraba, uno era la personificación de lo que un mayordomo debe ser, y otro me rescató a mi y a mi familia en su tiempo.
Ciertamente, nunca pude ver errores, o incluso ver a través de Clint. Las pocas veces que interactúe con el era un ser en blanco, no pude ver nada, lo único que Beatrice me dijo es que era poderoso, nada más.
—Ambos fueron mis salvadores y los apreciaba mucho, no, aún lo hago. —Frederica coloca sus manos en los brazos de Emilia, sosteniéndose de ella—. Pero mi agradecimiento del pasado no me impedirá tomar medias en el ahora, no tienes que preocuparte. Ya no soy la sirvienta Frederica, jajaja.
Frederica carcajea, mirando con unos ojos brillantes.
Siempre he admirado la belleza que irradia, es diferente a Emilia, a Crusch, a Helena. Es diferente en el sentido que de alguna forma es cálida y coqueta, pero sin intentarlo. Es curioso, cuanto menos.
—Supongo que si lo soy: una sirvienta para el pueblo. —Frederica sonríe, levantándose con cuidado cuando Emilia se aparta—. Todavía me duele, pero ahora que sé la verdad, podré seguir adelante.
Frederica se inclina, yendo hacía la salida.
—Seguiré con mis deberes.
Deja la habitación, y yo no puedo si no sorprenderme. Sonrío, dando un suspiro satisfecho. Sin darme cuenta ella también ha cambiado.
—Está enamorada, ¿cierto? —pregunta Otto, y yo asiento de inmediato.
—Su mirada fue muy obvia. —Asiento, y Otto me mira con una sonrisa pícara.
Se mantiene sonriendo, y gira su mirada hacía Emilia. Ella se sorprende, para luego sonrojarse, haciéndome recordar lo que sucedió en la cabaña.
—Si son ustedes, que tienen experiencia, puedo confiar, ¿cierto, señorita Emilia? —Otto mira directo hacía Emilia, y ella le da la espalda.
—¡Hmpf! Al menos yo sí admito mis sentimientos. —Emilia se cruza de hombros, y en ese mismo momento puedo ver como a Otto se le baja la sangre de la cabeza.
Este coloca sus manos en sus piernas, mirando hacía el suelo.
—No, no, no sé de qué estas…
Entonces pongo mi mano en mi boca, riéndome suavemente.
—Creo que recuerdo algo que me dijiste cuando Rem se fue… —Me hago el tonto, y Otto se lanza hacía mí, tomándome de los hombros—. ¡Si! Fue…
—¡No lo digas! —Otto me mira con desesperación, pero al ver mi sonrisa se da cuenta que solo estaba jugando con él.
Suspira, para luego mirar hacía la mesa.
—No haré más bromas al respecto —admite, haciendo que Emilia sonría victoriosa.
Otto debe querer decirlo desde hace mucho tiempo, pero ciertamente este no es el momento. Supongo que nunca se le ha presentado la oportunidad, pero estoy seguro en un futuro si funcionará.
Eso después de soportar una paliza de Ram.
«Tengo que hacer una cámara de video, necesito grabar cuando eso suceda».
Aun en una situación crítica necesitamos mantener la calma. Nuestros planes ya están hechos, lo que falta es poder defendernos. Tenemos las pruebas, asi como tenemos varias muestras de los cuerpos.
Si estuviese Beatrice esto sería más sencillo, pues me ayudaría a identificar el miasma con mayor eficiencia. Pero bueno, no hay que llorar sobre sangre derramada, lo mejor es tomar acción.
Rem ha ayudado con eso, gracias a su sacrificio hemos obtenido muestras claves para el caso. También mi nueva carta, la que nadie sabe que poseo a excepción de nosotros.
—Si Roswaal está aliado con Bordeaux, entonces la información será liberada durante el juicio, asi que debemos prepararnos para el golpe. —Miro hacía ambos, quienes vuelven a estar serios—. El juicio no será algo fácil, y tampoco podemos ir todos…
Otto debe quedarse, si está aquí puedo confiar que todo saldrá bien.
—Otto, en lo que dura el juicio tendrás los mismo poderes que yo, de todas formas, tendrás también el metía, así que no habrá problema. —Lo que sea que vaya a suceder, debemos solucionarlo.
No soy un político, ni mucho menos tengo la misma experiencia que los nobles, de hecho, ninguno de nosotros aparte de Crusch la tiene. Yo puedo hacer las cosas con lógica y con datos, pero la política es más que eso.
Hay muchas cosas que no entiendo y quizás nunca lo haga.
—Crusch va con ustedes, ¿cierto? —Otto me mira con curiosidad, y yo asiento de inmediato, haciendo que suspire aliviado—. Entonces todo estará bien, no hay de que preocuparse, la he visto hablar y escribir, todo en ella tiene una forma de ser impecable, mejor que la de todos aquí.
Ciertamente, ella fue una antigua duquesa, así que su educación respecto a este mundo nos supera a todos.
—¿Qué vas a hacer con el banco? —pregunto, cambiando el tema.
El banco no puede ser dirigido por el ministro de economía, necesito que Otto haga otras actividades. El problemas es que necesitamos a alguien de confianza, que sepamos que no nos va a traicionar.
De momento no se me ocurre nadie.
—Saber matemáticas o estadística no basta —responde, mirando hacía el techo—. Realmente podríamos hacer exámenes de aptitud y también una prueba, pero, si me permites decirlo, hay alguien que me gustaría añadir.
Miramos a Otto, curiosos, puesto que no se me ocurre nadie.
—Creo que ya es hora. —Otto sonríe—. Marco quizás lo sabe ya, pero voy a contárselo a la señorita Emilia, la historia de mi vida; siento evitarla todo este tiempo.
Ambos tomamos asiento, escuchando la historia de Otto. Como esperaba, todo sucedió igual que en la novela. Lo único nuevo es lo que comentó después.
—Mi hermano ahora es el que lleva la administración del gremio Suwen, sin embargo, su talento se puede aprovechar mejor. El gremio Suwen puede aliarse con Irlam, estoy seguro le interesará esta propuesta. —Otto mira hacía nosotros decidido—. Quiero convencer a mi hermano de ser el dueño del banco, pero no sé si lo lograré. Además, también necesito prepararlo para el examen; al final hay que ser justos.
Sus palabras me sacan una sonrisa. Ver que no se siente menospreciado por los logros de sus hermanos, verlo hablar con tal ímpetu, me emociona. Claramente sería imposible nombrarlo alcalde sin motivo, pero si pasa el examen entonces no hay más que decir.
Su experiencia manejando el gremio, además, sus posibles contactos también me interesan.
—Tu hermano podría ser un buen puente con Vollachia, me interesa, incluso si no es quien administra el banco. —Lo miro con una sonrisa, lo que hace que se emocione.
Creo que Otto debería visitar a su familia, se merece compartir con ellos todo lo que ha logrado. Es probable que hayan escuchado las noticias en Irlam, y, ahora que su nombre va a hacerse público, será el momento perfecto.
—Creo que, después de mucho tiempo, enviaré una carta de verdad a mi familia. —Otto se levanta, yéndose de la sala.
Emilia y yo nos miramos unos segundos. Yo me muevo la silla hasta estar a su lado. La reunión probablemente tardó poco más de dos horas. Ahora lo importante es ir a donde está Erick; quiero verificar su estado mental.
Emilia, por otra parte, irá al hospital.
Ella al verme a su lado coloca su cabeza en mi hombro. Me alegra haber llegado a este mundo, me alegra ver que pude ayudar, me alegra ver lo feliz que está; lo orgullosa que está de sí misma.
Aceptarse como uno es no significa no querer cambiar. Aceptar lo bueno y lo malo no es una justificación para no mejorar. Emilia desde un principio se esforzó por mejorar, desde un comienzo todo lo que ha hecho ha tenido valor.
No sé en qué momento pasó a brillar tanto, pero alegra ser parte de ello.
—Rem y Otto se ven bien juntos, ¿no? —pregunta, y yo la miro con una sonrisa.
Emilia y yo compartimos algo, una cualidad que quizás se le pegó de mí, o quizás estábamos destinados a compartir.
«Como le gusta el chisme.»
—Rem no parece negarlo ni afirmarlo, la verdad, creo que ambos son bastante compatibles —respondo, abrazando a Emilia de un brazo, acariciando su cabello—. He visto esa chispa en sus ojos cuando están juntos.
Siempre los he visto a ambos compatibles. —La personalidad de Otto es bastante extrovertida y agradable, mezclado con una timidez casual; lo malo de él es su mala suerte en la vida. Siempre termina pasándole algo, aunque eso ha disminuido desde que están juntos.
Siempre me burlo de él, pero el Otto actual cada vez es más maduro.
—En cambio la personalidad de Rem es más calmada, pero, eso sí, cuando se emociona por algo no hay quien la detenga.
Me da bastante curiosidad ver que ha sucedido entre los dos.
—Rem se va hoy de la mansión. —La miro de reojo, y la veo acomodarse, recostándose sobre mi pecho.
«Si alguien entrará tendría una primicia.»
—Si, yo fui con ella y Luan a comprar la casa, la verdad me alegra mu~ucho. Creo que le hará bien a Ram, después de todo ambas sufrieron el peor golpe. Me pone mu~~y triste pensar en ellas, ver lo que ha sucedido.
Es la verdad, a mí me duele más por lo que perdimos que Roswaal en sí. También por lo que él significa para ellas. Toda la gente de Irlam confiaba en él, e incluso el reino entero. Saber de su traición será un gran golpe para nosotros y todo Lugunica.
—Es doloroso, pero sé que lo van a poder sobrellevar. —Tomo su mano, sosteniéndola con fuerza.
No le contesté a su confesión por el simple motivo que no era un buen momento. No quería decirle que "sí", solo porque me ayudó, ni decirle que sí por la emoción del momento.
Quiero que de verdad sea algo genuino, y ella también lo sabe.
—A mí también me duele, ¿de verdad es un enemigo? —La mano de Emilia tiembla, y yo la aprieto con delicadeza—. No quiero, no quiero tener que acabar con su vida. ¡Debe haber una forma de ayudarlo!
Emilia me mira, y rápidamente mira a otro lado.
—No lo hay, porque realmente él no fue manipulado con miasma. —Miro hacía la puerta, pensando en la verdad—. Roswaal fue manipulado con palabras, que es totalmente diferente. Él sabía lo que significaba y lo que hacía, aun así, decidió hacerlo.
Quien sabe qué hará en un futuro.
El Roswaal de la novela es más blando que el real, supongo que lo adaptaron a su gusto. La razón de la diferencia es la manipulación que tuvo desde antes. Este Roswaal ni siquiera consideró a Echidna como real.
"¿Crees que quiero esa farsa?"
Sus palabras fueron claras, su constante mención del "error", mis propios pensamientos al respecto, lo que sucedió en mi mundo. Puedo suponer que el alma que llegó a mi mundo tiene un trasfondo más grande del que creo.
Un alma que escapó del tratamiento de Od Laguna.
Tengo que descubrirlo, ver qué fue lo que sucedió hace cuatrocientos años. Debo preguntarle a Echidna, estoy seguro de que ella recuerda todo.
—No sé si sea posible, pero, si lo vuelvo a ver. —Cierro mis ojos, apaciguando todo el odio en mi interior con las caricias a su cabello—. Si lo vuelvo a ver, lo mataré de inmediato.
Emilia asiente, y puedo ver que esas palabras le duelen. No hay nada que pueda hacer, el hecho que haya cambiado no significa que no deba cumplir con mi deber. Intenté darle una oportunidad y casi mata a Ram.
No soy idiota tampoco, no puedo me puedo permitir la ceguera.
Emilia también lo sabe, por eso no dice nada.
—¿Qué vamos a hacer cuando salga la noticia? —pregunta, y yo suspiro. Realmente pueden pasar muchas cosas.
—Probablemente perderemos varias alianzas que teníamos, asi como también perderemos varias tierras. Dudo realmente que el reino me otorgue todas las tierras de Roswaal—. Acaricio su cabeza, calmándome un poco—. Como no me pueden quitar a Irlam es probable que me den toda esta zona, pero quien sabe qué pasará con los pueblos y la ciudad de Hanumas.
Me preocupa la minas Ganacks, asi como la ciudad que le dieron: Hanumas, que sería un centro de comercio maravilloso. Su mansión podría importarme menos, pero me preocupa que nos quiten mucho terreno.
Irlam necesita expandirse; no saber que nos van a quitar realmente me atemoriza.
—Debemos defender Irlam, la noticia de su traición va a cambiar la economía. Nosotros apaciguamos las noticias del culto, pero con esto el reino va a caer en pánico. —Emilia sostiene mi mano, y yo sonrío—. Si queremos defenderlo debemos aprovechar ese pánico.
Sacar lo bueno de lo malo, necesitamos aprovechar cuando se está en lo bajo para hacerlo subir.
—El impulso que tomemos desde el fondo determinará que tan lejos podremos llegar —afirmo, haciendo que Emilia asienta nuevamente.
En este momento nuestra economía está en crecimiento, a pesar del daño irreversible de la guerra podemos salir adelante con el dinero de los contratos.
El problema es que no es una manera completamente segura, por eso necesito a Otto como ministro de economía.
—Vamos a comprar opciones, y así obtendremos lo que queremos. —La veo con curiosidad, y entonces le explico—: Lo usaremos para amasar todo tipo de materia prima, para luego producir y vender a costes elevados por la alza de los precios por las noticias. Como la noticia saldrá de la capital lo primero que debemos hacer es irnos expandiendo. Luego te explico más a detalle.
Amasaremos tanta materia prima como podamos, de esta forma tendremos el poder sobre la venta de los productos.
—Cuando salga la notica de lo de Roswaal, asi como los resultados del juicio, tendremos que jugar muy bien en la parte económica. —Beso su frente, reconociendo que ella no es buena con los negocios—. No te preocupes, puedes verme trabajar o si quieres preguntarle a Otto, iras entendiendo poco a poco.
Ella asiente, y yo me levanto para irme.
—¿Quieres que almorcemos juntos? —me pregunta, y yo asiento.
Salgo de la sala, poniéndome la capucha para dirigirme hacía la base militar. En este momento necesito ver la situación desde otra perspectiva, necesito saber todo lo que Erick Costuul ha escrito.
Así como conocer a profundidad a Harald Costuul.
Mi mayor mentira es afirmar que el plan está completo, pero debía apaciguar un poco el miedo en sus corazones.
Ahora debo completarlo, hacer de la mentira una verdad.
Capítulo 6
La Propuesta.
Salgo del ministerio, sintiendo el frio colarse por mis manos. Pronto el invierno vendrá, con ello, muchas cosas cambiaran.
El siguiente evento grande debería ser la invitación de Anastasia, pero con los cambios del futuro quien sabe si va a suceder.
Miro a la gente caminar, miro como todos avanzan.
Si quiero protegerlos tengo que hacerme más fuerte, tengo que hacer de Irlam y su gente una potencia. Hacerlos sabios, capaces de crear sus propios inventos. La matemáticas son algo que tiene un potencial de avance, pero realmente yo no la conozco como debe ser.
La ciencias puras se escapan de mi conocimiento, por lo cual no puedo ayudar en ese sentido por completo. Establecí reglas básicas, pero, ni siquiera las sé todas o como demostrarlas en su totalidad.
—Señor alcalde, disculpe la demora —dice el hombre en el carruaje, sonriendo mientras se baja para abrirme la puerta.
Hay varios carruajes que funcionan como transporte público, algunos están únicamente destinados para la gente del ejército, ya que la base militar ciertamente está alejada del pueblo. Además, es más organizado de esta forma.
El carruaje es grande, ciertamente con la forma y la longitud de una buseta. Puede ser exagerado, pero es la mejor forma de hacerlo. Cuando la ciudad crezca más entonces llegaran más buses.
Miro por la ventana, tratando de asimilar toda la información que tengo.
Nos van a inculpar diciendo que nosotros fuimos quienes transformamos esos cuerpos, dirán que usamos elementos del culto o algún elemento usado durante la guerra demihumana. La mejor prueba que tenemos es el demihumano que Emilia congeló, y también el cuerpo de un capitán mutado que ella mató.
Además, también tenemos muestras del líquido y la comparación con el líquido usado por Flynn. Frey Karsten todavía no ha respondido a mi carta, pero si se pone de nuestro lado entonces tendremos las pruebas necesarias.
El cuerpo de Flynn no existe, así que no tenemos muchas más opciones que recurrir a Erick.
Llegamos, y cuando salgo puedo ver que la base militar está casi vacía. Todos los que hicieron servicio durante la guerra están descansando por una semana. Los únicos en la base militar son los que tienen oficios administrativos.
Asi como el escuadrón que irá con nosotros a la capital.
El silencio reina, pero el deber no espera.
Entro a mi oficina y veo todo como lo dejé. Dejo el cristal en donde Beatrice lo mantenía; ella siempre decía que no lo tocase. Esperaba sentirlo, este lugar fue donde se instaló un hechizo fisico para transportarse a la biblioteca.
—No siento la conexión con la biblioteca perdida. —Miro a mi alrededor, buscando entre los estantes el libro que tiene el hechizo de transporte.
«Mejor intento usar mi sentido de maná».
Me concentro, intentando sentir la fluctuación de maná que hay. La oficina fue construida con cristales que recolectan maná, alimentando el libro. Si lo encuentro, solo deberé hacer uso de magia espacial para poder ir a la biblioteca.
El problema es que, como medida preventiva, ese libro cambia al azar cada día, además de necesitar mínimo cincuenta libros en los estantes para funcionar. Para Beatrice era fácil saber cuál es, pero para mí, que apenas estoy aprendiendo a usar este nuevo poder, será un gran desafío.
El tiempo pasa y:
—No lo encuentro… —ha pasado ya bastante tiempo, pero sigo sin poder verlo.
Supongo que tendré que seguir entrenando, no tengo prisa de momento. Ahora lo más importante es la situación con Erick.
¡Toc! ¡Toc!
El capitán Bright abre la puerta, haciendo un saludo militar.
—Buenos días, ¡mi general! —Bright me mira con una expresion seria, y este rápidamente se aproxima hacía mí—. Erick Costuul ya fue trasladado a la sala de interrogatorio, el informe que hizo también está completo.
El trato que el ejército le dio a Erick fue bueno; confiando en él y dándole libertades para ver su comportamiento.
—¿Has visto alguna anomalía? —pregunto mientras salgo de mi oficina junto a él.
—No señor, de vez en cuando sufre ataques de pánico, asi como gritos en las noches. —Bright me entrega una hoja—. No hubo una sola noche en la que no gritase, o en la que se le viera diferente. Sin embargo, no podemos descartar que un intruso muy poderoso haya pasado a través de todos.
Con la existencia de la magia es muy complicado actuar. Aunque no haya nada raro, no se puede descartar nunca.
—¿Ya está listo el carruaje de Erick? —pregunto, y este me entrega el informe de inmediato.
Planeábamos transportar a Erick por aire, pero ahora que no tengo a Beatrice ciertamente sería muy peligroso. Incluso si uso magia de viento, volar es una cuestión aparte. Usaremos un globo como pantalla, mientras que dos carrosas irán por debajo del globo.
En una irá el escuadrón del ejército y en otra estará Erick.
Emilia y yo iremos en el globo, de esta forma podremos vigilar si viene alguien. Sus ojos están a otro nivel, asi que puedo confiar en ella. Incluso, si hay un ataque, ella puede bajar de rapidez y atacar.
Al final solo tiene que usar magia para amortiguar la caída haciendo una rampa de hielo. Ella es la única capaz de eso, por lo que no habría problema.
El carruaje de Erick es básicamente una cajón reforzado de acero con un orifico de aire que se activa por presión con un lagmita de viento que permite la salida, y un lamicta de fuego en la parte superior que baja la densidad del aire, haciendo que entre a la cabina.
De esta forma no hay espacio para que puedan matarlo sin atravesar el acero, pero incluso así, hay un lamicta de agua que inundará la cabina, protegiéndolo en caso de que haya problemas con el fuego.
Cuando se llena, este empieza a sacar el agua por un orificio activado por la presión de esta. Podría decirse como un sensor rudimentario.
Esto lo construyó Baltazar con su pupilo, todo durante el tiempo que estuve en el santuario. Me sorprendí al ver su creación mientras estaba recuperándome, pero ciertamente es la mejor forma de protegerlo.
Quedamos en frente de la sala de interrogatorio. Bright me entrega unos guantes blancos; siempre he creído que dependiendo de que tan manchados queden, significa lo bien que lo hiciste.
Si obtienes todo sin una sola mancha, entonces es un buen trabajo.
Entro de inmediato, y soy recibido por una pequeña luz que viene de una lampara. La habitación no tiene ventanas, y es insonorizada usando capas de hierro y acero. Tengo planeado usar un metía, pero todavía no es el momento.
En frente de mí hay una pequeña mesa de metal con una silla diminuta en la que se encuentra Erick Costuul. El punto por el cual lo cité a aquí es porque quiero mantener el temor de la última vez que trate con él.
Casi lo mato, y, de hecho, ganas no me faltan.
—Buenos días, señor Erick. —Sonrío, tomando asiento mientras miro su expresión.
Está asustado, puedo ver que no ha dormido bien por los sacos negros debajo de sus ojos. Parece que está comiendo menos, pero, no veo algo significativo. Me concentró, intentando ver más profundo en él.
Su maná es estable, no veo signos de que tenga la turbulencia de alguien que haya usado miasma en su cuerpo. Si fuese un arzobispo o alguien que tenga mucho control del miasma podría pasar desapercibido, pero no siento peligro en él.
—Conde Marco, es un placer verle. —Su voz es débil y sin energías, su mirada perdida y sin ánimos—. Hice lo que me pidió, todo lo que sé está aquí.
Crusch ya verificó estos documentos, asi que no hay problema con la información.
—No te preocupes, no vine realmente por esto. —Para que mi plan funcione necesito tener a Erick en mis manos.
Por la información que obtuve, a Erick si le importaban los demihumanos. Fingía ese trato por la forma en la que era su padre, pero no tenía exactamente sus mismos ideales. Fue su sugerencia usar los prisioneros con delitos graves para evitar que el duque tomara gente de la ciudad.
«Parece que bajo esa capa había el intento de alguien noble, mi error.» Su intento de dejar ser capturado era para que pudiese obtener esta información. El quería salvar a su amada y hacer caer a su padre.
«¿Qué debo hacer con él?»
Erick me mira con temor, como si fuese a caer en la locura en cualquier momento.
—Erick, la situación de tu amada está en tus manos. —Lo miro con seriedad, y su mirada pasa de miedo a ira—. Tu amada probablemente está viva, pero hay varias situaciones posibles.
Tengo que hacerle ver que somos su única salida.
—Harald Costuul planea contactarte. —Me cruzo de hombros, mirándolo determinado—. No ha matado a tu amada porque sabe que es su ficha para ponerte de su lado.
Es común usar el amor para obtener lo que quieres. Lo normal sería que lo contactase ahora, pero debido a la seguridad en Irlam es muy probable que lo haga durante el juicio.
—Durante el juicio te propondrá traicionarnos, usarnos para poder obtener lo que quiere. —Lo miro con una sonrisa—. Y luego serás libre.
Una propuesta aparentemente atractiva, pero incluso Erick debe saber lo que significa. Harald Costuul es tan despiadado como para cometer tal masacre, eso significa que su sangre no es más que la de un monstruo.
—Morirán ambos, y entonces los usarán en nuestra contra. —La respuesta más lógica que se me ocurre, todos los trucos que tienen hacen que esté sea el más inesperado—. Quiero que entiendas algo primero.
«¡Mátalo!» Mi cuerpo me lo suplica, mi interior arde con solo verlo, trayendo los recuerdos de mi hija.
Pero Betty no querría que yo me dejase controlar por mi mente.
Cierro mis ojos unos segundos, dejando que el odio salga en cada exhalación.
—Nos hicieron un gran daño, pero, no tengo planeado matarte. —Abro mis ojos, mirándolo con determinación—. Quiero que seas el dueño de Costuul, pero quiero que estes bajo mi mando. Sabes que en Irlam todos son tratados por igual, pero igual hay jerarquías.
El sistema de ley que estoy creando será quien priorice este tipo de elementos.
—Solo tú puedes detener a tu padre y salvar a tu amada; queda en tus manos hacerlo realidad. —Lo miro, sin mostrar emoción alguna—. ¿Qué dices?
Erick me mira unos segundos sin decir nada, sus manos tiemblan, sus ojos parecen desesperados en busca de una esperanza.
Honestamente quiero matarlo, y ciertamente no tengo confianza en sus acciones, pero si quiero hacer algo entonces solo debo usarlo, ponerle restricciones y hacer de su vida la de un esclavo a mi mando.
«No… Yo mismo he sido así.» El odio que siento en él es el mismo odio que siente y sintió mucha gente por mí.
Todos tienen la posibilidad de cambiar y esta es su oportunidad para hacerlo. El hecho que le dé una oportunidad no significa que vaya a confiar en él, pero al menos merece un trato humano, pues realmente no ha cometido ningún crimen.
El fija su mirada en los documentos que ha escrito. Mi actitud no va a cambiar, no pienso ser cordial de repente, eso lo asustaría demasiado. Ser muy amigable con él también es una forma de tortura.
Pero no es algo que necesite.
—Yo… —Erick parece indeciso, pero la cartas ya están puestas—. ¿De verdad lo merezco?
Erick me mira, parece que su consciencia le ha estado jugando una mala pasada. El ejercito le mostró los horrores sucedidos tras la batalla, todo con la excusa de identificar los cadáveres de los capitanes que fueron descuartizados por los demihumanos.
—No lo mereces, pero ciertamente tienes la posibilidad de cambiar, —aunque me revuelva el estómago decirlo, es una verdad que tengo que aceptar—. Si quieres ayudar a compensar lo que hiciste empieza por obrar bien, sabes que tu padre es un tirano que merece pagar por sus crímenes, entonces empieza por ahí.
Lo miro, sonriendo un poco para hacerle tomar confianza.
—Nuestro primer paso será rescatar a tu amada, de esta forma podremos usarla como prueba del trato de Harald hacía los demihumanos. —Extiendo mi mano, mirándolo seriamente—. Es tu última oportunidad de ponerte los pantalones y ser un hombre. Erick Costuul Fromm, ¿vas a apoyarnos o vas a apoyar al culto de la bruja?
La implicación de su padre con el culto es clara, incluso si es algo que no reconoce. De esta forma directamente pongo dos limites completamente opuestos.
—Lo… lo haré, estaré bajo su mando. —Su mirada sigue apagada, pero es normal en esta situación—. Si hay una posibilidad de verla de nuevo es con ustedes, mi padre no me dejaría verla con vida más de dos veces.
Erick aprieta sus labios, tomando mi mano con delicadeza. Yo lo aprieto firmemente, y este se sorprende. Erick Costuul es alguien que ha sido abusado mental y físicamente toda su vida.
No justifica sus acciones, pero veamos que puede suceder.
—Me alegra, pero quiero recordarte algo. —Lo halo, acercándolo a mi hasta estar de frente. Lo miro con furia, apretando aún más fuerte su mano hasta que hace una mueca de dolor—. Si nos llegas a traicionar… suicídate, porque la muerte será algo más piadoso de lo que te haré.
Erick asiente, tragando saliva y luego, cuando retiro mi mano, este empieza a sobar la suya. Ciertamente no es resultado ideal, pero, no tengo de otra. Con las preguntas de seguridad de Crusch no hay forma de que nos traicione.
Leer este informe será un trabajo para la noche, deberé trasnochar para hacer un plan perfecto con lo que tengo.
Tenemos que jugar con la opinión de las masas, asi como volver a descubrir nuestros aliados.
«Ya no serán aliados de Roswaal, si no aliados de Irlam».
Salgo de la sala de interrogatorio, colgando mis guantes limpios.
Sin Roswaal, estoy seguro de que los aliados que no tienen contratos con nosotros nos abandonaran.
Empezarán a pedir bajas de precios y más. Pero no me preocupa, si Roswaal me cedió sus títulos entonces deberán subir mi rango de noble. Sé que no seré un marques, eso sería pedir mucho.
Solo necesito lo suficiente como para poder incursionarme bien en la política.
Cuando vean que tenemos un monopolio será tarde, ya Emilia será reina y con eso tendremos el control de todo Lugunica; en todos sus aspectos. Luego iremos dividendo el poder, hasta que haya un control adecuado del estado.
No dejaré ningún cabo suelto, los verdaderos males nunca son una enemigo especifico: La pobreza, el hambre y la ignorancia. Todo eso es algo que se debe tratar, pero al no ser cosas que se pueden simplemente derrotar con fuerza son más difíciles de tratar.
Es más fácil derrotar a Satella que solucionar estas cosas.
Yo soy realista, no puedo impedir la pobreza, siempre habrá alguien más pobre que otro. No puedo impedir la ignorancia, no puedo parar el odio. Pero si puedo apaciguarlo, hacer que la diferencia no sea entre la vida y la muerte.
Que un pobre pueda vivir sin morir de hambre, que pueda avanzar y alcanzar el punto de otra persona con su esfuerzo.
«Aunque, de alguna forma, siento que son las dificultades que hacen a los fuertes».
Tengo que planearlo bien.
Aprieto mis manos, mirando hacía el frente decidido.
—Seremos quienes cambien este mundo. —Estoy decidido.
Llego a la habitación privada preparada con antelación. En ella se encuentra una mujer, o más precisamente, mi posesión personal. En este momento en su cristal piroxeno están las almas de todas las brujas, eso significa que tengo muchas perspectivas de los sucedido hace 400 años.
Aunque solo Echidna tiene que obedecerme, ciertamente puedo preguntarle a las demás.
Abro la puerta, viendo que levanta sus ojos de un libro. Su apariencia pasó de ser Ryuzu a la Echidna que vi durante las pruebas. Emilia me dijo que, ciertamente, la apariencia en su tumba es diferente a la apariencia en el castillo de los sueños, ma que nada en términos de edad.
Los planes de Echidna en este mundo no se dejarán sin cumplir, el perder no le impedirá seguir adelante.
—Buenos días, Echidna. —La miro seriamente, mientras ella me devuelve una sonrisa placida.
Capítulo 7
La Charla con la Bruja.
Coloca una lengüeta en su libro y lo cierra, para luego sonreírme de vuelta. Su habitación ya está llena de libros, puedo ver que varios ya los ha leído, mientras que otros siguen sin tocar.
No está desordenado, pero esta cantidad de libros es asombrosa.
—Buenos días, amo. —Echidna me mira con su sonrisa arrogante; que diga esas palabras solo me hace sentir incomodo—. ¿No te gusta que te diga así?
Suspiro, mirando hacía el sofá en su habitación. Quito unos libros y me siento, estirando mis brazos para verla desde aquí.
—Sé muy bien que puedes escapar del contrato de alma, después de todo hiciste las condiciones completas mientras yo estaba inconsciente. —La miro con una sonrisa, reconociendo que, aunque tenga que pagar un precio, dudo le impida seguir avanzando—. Aunque debo agradecerte por hacerlo de tal forma que no afecte el contrato con mi hija.
Concretamente no es un contrato lo que hicimos entre los dos, lo que hicimos fue jurar con nuestras almas, tal como se hizo con Roswaal. El problema es que para activarlo debíamos estar conscientes ambos, así que ella lo forzó sobre mi aprovechando mi inconsciencia.
Ella tiene que hacer todo lo que yo le diga, sin duda alguna. Pero hay cosas que no necesariamente me beneficien.
—¿No puedes modificar de nuevo las opciones del contrato o sí? —pregunto, pero ella sonríe—. Esa condición que hiciste realmente te favorece.
"Si Echidna pierde el interés, puede dejar las tierras por un lapso indefinido". Esa parte del contrato fue escrita por ella, pero la condición es bastante simple.
Ella no puede fingir su interés, asi que solo tengo que seguir mostrándole y mostrándole.
—Fufu, eso fue hace mucho tiempo. En este momento soy muy débil para hacer algo así. —Ella se levanta, sentándose a mi lado y examinándome—. El efecto del odo de mi hija en tu cuerpo realmente es impresionante, aunque, tu puerta…
Si, mi puerta está en un mal estado. Durante la pelea con Flynn, durante la batalla con Garfield y Roswaal. Usé mi puerta demasiado, con hechizos que no controlaba muy bien. Me excedí confiando en mi entrenamiento, por eso ahora no podré usar magia por un tiempo.
—Explícame un poco, quiero saber sobre el odo a detalle. —La miro con firmeza, deseando obtener respuestas.
—El odo es la fuente de vida de todo ser vivo, podría decirse que es lo que se llama como alma en tu mundo. —Echidna coloca su mano en mi pecho, haciendo que la mire con preocupación—. El odo y maná no son lo mismo, si bien puedes usar el odo para generar maná, este no necesariamente es lo mismo.
Entonces mi concepto estaba erróneo, si el odo es el alma, entonces en mi cuerpo debe haber más de un tipo de odo. Debe estar el alma de la persona que entró a través del cristal piroxeno.
—La grandeza y cantidad de odo indica la posibilidad de un usuario de usar magia. —Echidna cierra los ojos unos segundos, concentrándose—. Tu puerta es grande y está bien integrada. Aunque de momento esté dañada por la potencia y cantidad de hechizos que usaste, el odo de mi hija reparó la mayor parte del daño, fusionándose para hacer una puerta más fuerte.
La miro unos segundos, esperando que hable sobre esa alma. Echidna abre sus ojos y, al verme, descubre mis intenciones.
—Esa alma se está fusionando contigo desde el momento que llegaste, seguro pudiste usar magia que estaba fuera de tu alcance gracias a eso. —Echidna mira hacía mi pecho, probablemente viendo a detalle mi puerta—. El cuerpo de un sabio es, con certeza, impresionante, normalmente cuando en odo entra en una persona y se mezclan…
Su mirada se hace severa.
—Las personalidades también lo hacen. —Luego sonríe—. Pero tu pareces estar bien, ni siquiera recuerdas cosas del pasado, como si tu cuerpo lo absorbiese y trasformase en fuerza para ti.
Quizas si me afectó, mi personalidad pudo cambiar al aceptar el odo; al juntarlo con mi alma. Ahora que el odo es una verdad física, puedo asumir que Od Laguna también lo es. Sería algo así como el alma del mundo, y esta usa su odo para transformarlo en maná.
«¿Entonces no sería una fuente de energía limitada?»
—Tu puerta tiene una forma peculiar, ya se adaptó al miasma como la puerta de cualquier arzobispo. —Ella sonríe, mirando hacía mis ojos fijamente—. La cantidad de miasma que tiene tu cuerpo también está siendo contenida, aumentada y disminuida por los efectos del odo de mi hija, que se sigue fusionando con tu puerta.
Chasqueo la lengua, viendo que no puedo esconderle nada. Es una genio prodigio con una cantidad de conocimiento infinito. Crusch también tiene un poco de odo de Betty, pero, ciertamente, no ha logrado establecerlo dentro de ella de la misma forma.
—Estoy absorbiendo el miasma del cristal y usándolo al mismo tiempo. Así puedo apaciguar sus efectos, pero no parece tener limite. —Saco el collar, mostrándoselo a Echidna—. No pudimos hablar bien estos dos días, pero necesito trazar un plan.
Echidna en este momento se siente atraída hacía mi mundo, asi como yo tengo la posibilidad de mostrarle todo lo que necesita. Su poder es grande, así que me conviene tenerla de mi lado de momento.
Si en algún punto se hace una enemiga, entonces…
—Beatrice sigue viva, puedo ver en tu collar restos de su odo. —Ella usa maná, un maná negro y profundo que me hace abrir los ojos en sorpresa. Nunca había visto un maná de este tipo—. A lo mucho debes tener dos o por mucho tres meses, luego su odo desaparecerá y morirá.
Ella me entrega el collar, y, con su advertencia dada, tengo un poco de tranquilidad. Pensé que serían semanas o un mes como mucho. Ya me puedo quitar este peso por un momento para concentrarme en el ahora.
Lo importante en este momento es saber algo.
—Subaru Natsuki. —La miro, y ella abre sus ojos por un instante. Su mano derecha se presiona con fuerza, pero ella rápidamente sonríe y la cubre con la otra mano.
«¿Una de las brujas reaccionó?»
—Dime, si vistes mis recuerdos, puedes saberlo… ¿Cómo es posible que estuviese en mi mundo? —Ahora que sé cuál es mi enemigo tengo que empezar a descubrirlo.
Este Natsuki Subaru…
«¿Qué clase de vida habrá tenido?»
Echidna se queda sin responder unos segundos, ella se levanta y mira por la ventana. Su mirada se pierde en el horizonte; rápidamente los segundos se convierten en minutos. Un sentimiento abrumador me invade, pues no puedo entenderlo.
—Ese poder que tienes, todo lo que este mundo es. El error que no debía existir y que, sin embargo, ya está hecho. —Echidna sigue mirando, colocando su mano en el frio vidrio de la ventana.
Realmente, si ambos podemos usar el retorno por muerte, nunca nos daríamos cuenta a menos que recordemos las cosas tras la muerte de otro. Pero no siento que ese sea el caso; Satella no les daría ese poder a dos personas.
Ella solo ama a uno de los dos, y parece que soy yo.
Aunque Pandora parece tener un control sobre mi poder, realmente es Satella quien hace los regresos. «No puedo hacer nada». Aun recuerdo esas palabras de Pandora, eso significa que ella no puede devolverme en el tiempo.
—Yo… —Echidna interrumpe mis pensamientos, ella se gira y me mira fijamente. Sus ojos negros invadiendo todo mi campo de vista.
Puedo verlo, aunque su expresion esté estable, aunque no tenga una sola arruga.
«Está enojada.,» La miro preocupado, pero ella aprieta sus manos con más fuerza. Rápidamente puedo ver las arrugas de la rabia, y con eso me doy cuenta de que la persona que está en frente de mí no es Echidna.
—¿Minerva? —tras mi pregunta ella abre sus ojos, mirándome sorprendida. Se cruza de brazos y mira hacia otro lado, por un momento puedo ver que sus orejas se enrojecen.
Ella suspira, mirándome con cierta molestia.
—Subaru Natsuki, lo odio. —Son sus primeras palabras, pero rápidamente puedo ver que se sostiene la cabeza, como si solo mencionarlo le causase un dolor inmenso—. Todas las brujas tenemos un enemigo en común, pero no es de tu incumbencia.
—Si lo es, en realidad, yo también…
Entonces su expresion cambia de golpe, y rápidamente Minerva cae al suelo. Su rostro parece sin fuerzas, y sus parpados caen como si les costase abrirlos. Sekhmet parece estar tomando el control ahora.
—Esta realidad es… un… error. —La mirada de Sekhmet es fría, sin emoción alguna. A pesar de tener el rostro de Echidna, puedo diferenciarlas bien—. Tú…
—Eso ya lo sé… —Miro hacía la ventana, pensando en sus respuestas—. ¿No pueden decir más?
Mis ojos se abren, mis manos tiemblan frenéticamente cuando veo que asiente. Me quedo mirando, puedo entender su gesto. El hecho de que ellas estén hablando de esta forma, el "error" de este mundo, todo lo que sucede con esta realidad.
—El mundo fue alterado por alguien. —Una sonrisa maliciosa se muestra ante mí, por lo que sé que estoy hablando con Echidna—. El pasado fue modificado, pero como estábamos en el castillo de los sueños, aun podemos recordar ciertas cosas. El problema es que no podemos hacerlo a detalle, dejando solo nuestras emociones al respecto.
Echidna me muestra un cristal piroxeno en su mano. Cuando lo toco, puedo sentir por un instante que soy transportado al castillo de los sueños. Sin embargo, rápidamente veo que sigo sentado en el sofá.
—Es un espacio alejado de este mundo, podrías decir que un espacio artificial, o un término más adecuado… —Echidna, sonríe, sentándose de nuevo—. Es un limbo, creado por tu servidora.
Algo como la biblioteca perdida, pero parece que más seguro.
—Entonces, saben que sus recuerdos fueron modificados, por eso saben que lo que recuerdan es solo un error, algo inventado. —Su asentimiento carcome mi alma, recordando que fue lo mismo que hizo con mi mundo.
«Así que Natsuki Subaru es capaz de tanto». La miro preocupado, reconociendo que realmente no puedo hacer esto por mí mismo.
—Con respecto a tu enemigo, ¿cómo podemos encontrarlo? —pregunto, pero ella niega con la cabeza.
—Tengo que recuperar mis fuerzas, para ello necesito conseguir ciertos objetos. —Echidna sonríe, señalándome— ¿Me ayudarás? Ahora que la realidad debe construirse nuevamente, yo también quiero que descubrir lo que una vez fue olvidado.
Cierro mis ojos unos segundos, viendo que su conocimiento sobre la situación es vago. El odio que sienten por Subaru se grabó en su alma, lo que significa que hizo algo tan horrible que ni modificar el mundo funcionó.
«Es como el hueco que queda en el corazón de alguien que ha sido borrado por gula».
—¿Con tus poderes al completo podremos vencerlo? —pregunto, pero Echidna entonces sonríe aún más.
—Mi enemigo verdadero puede no ser Natsuki Subaru. —Echidna suspira, mirando hacía el techo de la habitación—. Hay muchas cosas por descubrir y hacer, los conceptos del mundo fueron modificados, mi interés es seguir con mi camino, quien me lo impida solo será una pequeña piedra.
Echidna me mira fijamente, colocando su mano en su pecho.
—En realidad debería agradecerte. Fue gracias a ti que recuperamos parte de lo que se ha olvidado, tu memoria como sabio pudo ser modificada, pero en realidad lo que posees en tu cuerpo se mantuvo. —Echidna me señala y yo solo puedo tragar saliva—. Si no hubiese hecho la apuesta jamás me habría percatado de ello, y me hubiese ido sin saber de la verdad.
—Entonces... —Sonrío, y ella cierra sus ojos en asentimiento—. Como seres codiciosos que somos, ¿descubriremos la verdad juntos?
Ella sonríe, y me doy cuenta de que, para ella, debe ser como una propuesta de matrimonio. Sus mejillas se enrojecen levemente, y yo solo la puedo mirar con indiferencia. Sus emociones son algo que no entiendo, así que no me causan sentimientos.
—Si eso deseas, descubramos todo hasta el final de nuestros tiempos. —Su mirada viene con una sonrisa coqueta, con los ojos entre cerrados—. Quien diría que me propondrías algo tan hermoso.
Pongo mi mano en mi rostro, pasándola por mi cara hasta quedarme sosteniendo mi nariz. Suspiro, pues al menos sé que la tendré de aliada por un tiempo.
«Un momento, si Echidna puede modificar y transformar el espacio de castillo de los sueños, entonces…»
—¿La biblioteca prohibida podría modificarse? —Ambas son las creadoras de la biblioteca prohibida, si Echidna puede usar magia Yin para mantener el castillo de los sueños, entonces podría obtener el acceso.
Aún si no puede usar todo su poder, algo tan simple como controlar un hechizo debería ser pan comido para ella. De esta forma podré tener acceso a la biblioteca, así como trasladarla a mi nuevo hogar.
—Ella es la administradora de la biblioteca, de hecho, cuando rompió su contrato todos los libros se borraron, ¿cierto? —Yo asiento de inmediato ante su pregunta—. Al romper el contrato perdí los permisos como administradora, pero debería ser posible si puedo ver el hechizo que conecta con la biblioteca.
«Entonces hay una esperanza». Suspiro, sintiendo un poco de calma. No puedo dejar de seguir con mis avances, aunque no tenga a Beatrice, no puedo dejar que la ciudad se vea afectada por ello.
Echidna sonríe, mirándome fijamente como un águila que encontró a su presa.
—Puedo obtener la biblioteca prohibida, asi como puedo crear una copia de Beatrice usando nuestros recuerdos. —Echidna sonríe maliciosamente, acercándose a mí. Yo la miro, inexpresivo, conteniendo ese sentimiento ardiente en mi estomago—. Así también podrías tener las dos cosas, sin ningún problema.
La miro sin vacilar.
—No sería Beatrice, porque no recordaría los 400 años que vivió en soledad gracias a tu contrato. —Mi mirada no cambia, pero puedo ver que Echidna abre los ojos unos segundos—. Son los recuerdos y las vivencias lo que construye a una persona, incluso si usamos nuestros recuerdos, solo recrearíamos a la Beatrice que vemos, no la que existe actualmente.
Yo no quiero la perfección que hay en mis ojos, quiero a Betty, mi hija. Si fuesen sus recuerdos entonces sería otro tema, pero sin duda es imposible construirla con los míos, o los de ella.
—A diferencia de ti yo tengo sentimientos, por eso no vuelvas a proponer tales estupideces. —Suspiro, sonriéndole con arrogancia—. No van contigo, bruja de la codicia.
Al final perdió, y gracias a eso obtuvo un poco de la verdad oculta de este mundo. Eso significa que obtener su apoyo es también parte de lo que tiene planeado esa persona.
Con esto queda claro.
«Mi enemigo más grande es Natsuki Subaru.»
—En todo caso, no tengo mucho tiempo, pero me gustaría conocer un poco de todas. —Las miro fijamente, determinado—. Si vamos a trabajar juntos es mejor que nos conozcamos, ustedes conocen todo de mí, pero…
Echidna coloca su dedo en mis labios, mirándome con una sonrisa.
—¿Intentas conquistarnos? —La mirada de Echidna, aunque sonriente, parece ser la de alguien que ya se considera muerta—. No hay nada lindo en el pasado de una bruja.
Yo cierro los ojos, tomando su mano.
—No dije que quería saber lo lindo, dije que quería conocerlas. —La miro determinado, y ella, por primera vez, aparta su mirada—. Aunque, para saberlo, necesitamos encontrar la verdad.
Ella asiente, por lo que me deja más tranquilo. Gracias al juramento ella no puede mentirme, asi que la única forma de que no vea lo que está en su interior es que lo esconda, evitando la verdad.
Su conocimiento me sirve, aun si sus recuerdos fueron modificados el funcionamiento del mundo debe seguir en ellos.
—Miasma líquido, el cristal en mi pecho, explícalo —ordeno, y ella rápidamente extiende su mano hacía el cristal.
—Primero tenemos que pensar sobre el miasma, ¿qué lo originó? —Echidna sonríe, generando una neblina densa de miasma—. Si bien esa respuesta puede no ser verdad, según mis estudios el miasma se origina de la mera existencia del maná. Cuando el maná se descompone, como lo haría un cadáver, se genera miasma. Además, también puede ser generado por las emociones humanas.
Como una fuente simbiótica, el humano entrega malas emociones, o hay tanto caos que, tras la muerte, sus odos se corrompen y lo mismo sucede con el maná.
—Como sabes, el efecto del miasma depende de la cantidad, pasando de causar locura a incluso tener mutaciones en el cuerpo o una muerte instantánea. —Echidna me mira fijamente, y siendo un aura repulsiva, que me hace tener un poco de nauseas—. Una autoridad es el manejo que le da alguien a ese miasma, no necesariamente depende de las autoridades en su estado puro, si no en el control inconsciente o consciente de este.
Echidna sonríe.
—El miasma que emano puede matar a todos con su presencia porque el cuerpo humano no está hecho para contenerlo. Es como si una persona naciera sin puerta, simplemente sufrirá de envenenamiento por maná y morirá si no es tratada. —Con esa explicación puedo entenderlo más, el miasma al ser un residuo es ajeno a los seres vivos, podría incluso decirse que es como un ente parasitario—. Sin embargo, si no fuese por el miasma, quizás el mundo no habría llegado tan lejos. Od Laguna creó las bendiciones divinas para oponerse a las autoridades, pero estas a la vez son más fuertes que el mismo odo.
Balance, podría decir que son dos entidades separadas interfiriendo en un mismo mundo. Como una computadora y un virus. Mientras uno no sea más fuerte que otro entonces el mundo puede existir.
—El miasma liquido es el fruto de la condensación de sentimientos y muerte, pero no de la misma forma que el maná. —Echidna señala hacía mi pecho, donde está mi collar—. No existe el maná en una versión liquida, si no maná diluido en un líquido. El miasma no tiene agua y realmente no sé qué lo compone a nivel molecular. Ahora que tengo parte de los conocimientos de tu mundo tengo mucho que investigar.
Entonces me mira con unos ojos curiosos, como si fuese un perro que se acaba de interesar en algo.
—Si me dejas verlo a través de un microscopio para saber que partículas lo compone... —Su mirada emocionada me dice que acaba de descubrir como seguir avanzando con sus investigaciones—. Entonces podría sacar conclusiones.
Señala con sus dedos y yo asiento de inmediato. Tener a Echidna investigando realmente me será útil, si ambos trabajamos juntos, cada uno con conocimientos de su campo.
Seriamos imparables.
Mis ojos se iluminan de repente, y rápidamente pienso en una personita. Hay una persona que puede eliminar el miasma, pero sus poderes son algo que todavía desconozco.
—¿Qué forma hay de eliminar el miasma?
—El Yang puede repeler el miasma, o por decirlo así «Neutralizarlo». —Echidna sonríe, ejerciendo magia Yang, disipando esa sensación animosa—. Pero, jamás podrá eliminarlo o hacerle daño al miasma como tal.
Pero eso es diferente a lo que vi, sin duda Luan podía hacer algo. Miro a Echidna, pensando si debería contárselo o esperar un poco. Si le cuento al respecto será mejor que lo haga cuando tenga un microscopio, necesitamos investigar a fondo la sangre de Luan.
Voy a dejar que Luan descanse un poco, ciertamente ha estado bajo mucho estrés últimamente. Luego podré ver mejor sus habilidades con ayudad de Echidna. Alguien como Echidna entenderá rápido las cosas, asi que lo mejor es que le dé información.
—Luego de que leas todo ve a mi oficina, allí hay más libros para que aprendas sobre los conceptos de mi mundo. —Si quiero trabajar con ella necesito que se familiarice sobre los conceptos de mi mundo a profundidad—. Con respecto a mis poderes actuales, ¿qué debo hacer?
Echidna sonríe, y entonces siento que me falta aire. Un maná denso, como la oscuridad misma, envuelve toda la habitación. Es casi como si estuviesen usando Shamack, pero hay algo que es diferente.
—Como tienes mayor sensibilidad al maná, puedes percibir más que los demás. Eso puede jugarte una mala pasada si no lo controlas como ahora, dificultará tu vista y te distraerá de lo realmente importante. —Echidna deja de usar su maná, y yo trago saliva, viendo una nueva debilidad—. Mis poderes están en recuperación, podría decir que estoy a un pequeño porcentaje de mi yo real, pero aun así puedo defenderme, no necesitas preocuparte por mí.
Ahora algo más importante.
—¿Y las autoridades, pueden usarlas? —Miro a Echidna, y ella sonríe de forma espeluznante, casi como si no fuese humana.
—No, ya que no están en mi poder. Aun así, puedo proyectar mi alma y usar el miasma como lo hago ahora. —Echidna quita su transformación y se vuelve Omega. Tras hacer eso se inclina hacia mí, cambiando a ser Echidna de nuevo, ella coloca su mano en mi pecho y me empuja.
Caigo en el sofá, mirando con sorpresa a Echidna, quien se coloca encima de mí.
—El único capaz de soportar mi alma es un sabio, aquel tan poderoso que puede aceptar todos los pecados en su interior. —Echidna acaricia mi mejilla, y yo no puedo si no mirar, sin saber qué es lo que está haciendo—. Estamos destinados Marco Luz, pero necesito que me hagas un favor.
Su cabello cae a mi lado, su mirada se fija en la mía, intentando hacer algo. Su rostro pálido como la nieve, sus cejas blancas y su mirada que intenta simular la de un ser humano. Me sorprende que lo haga, pero su actitud no es más que eso.
«Vamos a ver algo». Inclino mis brazos, rodeando su espalda y haciendo presión, tomándola sobre mi pecho. Ella hace una mirada sorprendida, sus manos se tensan por unos segundos hasta ver que no la pienso soltar.
Echidna es difícil de entender, pero, a la vez me gustaría hacerlo.
Ahora que no tiene la autoridad del pecado su mentalidad debería poder cambiar. No hablo de su ambición, o de su deseo de conocerlo todo, pero sí de su sentir.
«¿Qué significa ser una bruja?» Ahora que su cerebro no está vinculado al del santuario debería ser posible para ella cambiar.
—¿Sientes algo al notar que te abrazo? —pregunto, pero ella no responde—. Sientes que quieres conocer más sobre mi cuerpo, ¿verdad? Quieres investigar mi actitud, viste mi pasado, pero quieres descubrir más.
Echidna ve el amor como el sentir un interés irracional hacía algo. Como en su corazón su interés es algo que no puede poner en palabras, no queda de otra que llamarlo amor.
—Crees que me amas, o, mejor dicho, me amas a tu forma. —La sigo sosteniendo, a la bruja de la codicia, sigo teniéndola entre mis brazos.
«Hacer esto de alguna forma me hace sentir mal; a ella no le gustaría».
—¿Quieres ayudarme? —su pregunta me hace sonreír, puesto que, si bien quiero hacerlo, no sé cómo—. Amo el conocimiento. Este mundo es un error, y el hecho de serlo me emociona. Quiero conocerlo todo y ahora también tengo que conocer el pasado. ¿Quieres ayudar a descubrir algo que no sé sobre mí?
La libero de mis brazos, inclinándome y sentándola. Me levanto, acomodando mi traje para partir. Ciertamente no es algo que pueda decidir ahora, para empezar no se me ocurre una forma de ayudarla.
—No sé cómo hacerlo. —No tiene sentido decir mentiras, ella nunca va a cambiar—. Lo que puedo hacer es ayudarte con tu sed de conocimiento, al final, eso es lo que te interesa, ¿cierto?
Echidna sonríe, y yo camino hacia la salida. Todavía debemos hablar más, pero necesito leer el informe de Erick si quiero ganar ese juicio.
—Edúcate rápido, necesito un asistente. —Cierro la puerta, dejándola sola con sus libros.
Capítulo 8
El Plan.
Echidna tiene más conocimiento de este mundo que yo, sabe cómo funciona la magia y necesito aprender de ella si quiero hacerme más fuerte. Lastimosamente necesitamos salir mañana, así que tendré que posponer todo eso.
Me siento en mi oficina, leyendo el informe de Erick.
Las horas pasan, pero yo sigo leyendo, organizando mis notas y los informes oficiales. La situación es compleja, pero ciertamente hay una ruta por donde podemos escapar.
Hay notas de transacciones hechas entre Harald y el Bordeaux. El problema es que para obtenerlas necesitamos infiltrarnos en el castillo y obtenerlas. Bordeaux debe tenerlas también, pero ciertamente es más complejo, deben estar bien resguardadas en su casa.
Erick propone el método de infiltración, pero en mi grupo no hay nadie que sea hábil en ese elemento. Aunque Echidna quizás puede usar magia de teletransportación.
Rasco mi cabeza, pensando si es buena idea enviarla a la boca del tigre. Más que su seguridad, me gustaría mantenerla en secreto.
Los fondos de los impuestos fueron malversados para la investigación, pero sin su libro de cuentas no puedo afirmarlo. Erick llega a la misma conclusión, por lo que no hay una forma real de obtenerlos sin luchar.
Los libros de cuentas son algo que debe tener cada ciudad, sin importar lo pequeña que sea es importante. Si Harald hizo eso debe tener dos libros de estos, uno para el llevar sus cuentas y otro para mostrar al reino.
El problema es que no sabemos el lugar exacto donde estarán.
Además, para que no sospeche tendríamos que crear una copia igual. Sin duda no es una opción viable a menos que lleve su libro consigo todo este tiempo. No importa cuando siga pensado, es la única opción que soy capaz de ver.
«Debemos liberar a la amante de Erick, pues parece que ella fue encarcelada por descubrir algo que ni el mismo Erick sabe».
Durante el juicio tendré que ofrecer como mediador a Reinhard, no sé a quién usará Harald, pero con Reinhard tendré la posibilidad de juzgar la verdad y la mentira. Nuestra defensa se basará en eso.
Para ello ya he organizado a Miklotov.
Tenemos miasma liquido de los cadáveres, estoy seguro Bordeaux y Harald lo han visto antes. Ahora, ambos tienen grandes poderes, por lo que será difícil inculparlos sin levantar sospechas. No puedo simplemente demostrar su culpabilidad, podría ocasionar una guerra interna y entonces todo el comercio y la gente se vería afectada.
Agarro mi cabeza, pensando en que debería hacer.
No tiene caso, no basta conmigo para resolver esta situación. Echidna de momento no sabe sobre la actualidad, pero hay alguien que está más que preparada, pues ha estudiado durante toda su vida.
Tras llamarla llega, y le entrego los documentos con mi plan en boceto.
—Si estuviese en mi familia esto habría sido sencillo. —Crusch me mira, dejando los papeles en la mesa para sorber un poco de té—. Desde que vi la situación supuse lo que iban a hacer, el problema es como arreglarlo. Podemos demostrar la culpabilidad, pero estoy segura de que el reino no lo va a permitir, incluso si son culpables.
—¿Y si hacemos que el ducado Karsten se ponga de nuestro lado?
Crush me mira, pero en sus ojos no hay esa típica resolución que ella tiene. Hay temor, como si algo malo viniese de asumir esto. Al ver sus ojos solo puedo pensar en una persona, aquella persona que reemplazo su existencia.
—Frey Karsten no nos va a ayudar más de lo necesario —admito, y ella mira hacia otro lado—. Lo siento por mencionarlo.
Crusch y yo ya nos dimos cuenta, su aparición fue demasiado calculada. No parece preocupado de que sospechemos de él, o de que podamos hacer algo. Ciertamente no tenemos prueba alguna.
Pero el solo hecho de su existencia ya es una prueba.
—Esto es diferente a tu mundo, Marco. Sé que ya lo sabes, pero debo recordarte que en este mundo no hay leyes tan profundas como las de tu mundo. —Crusch sostiene los papeles, mirando hacia ellos con el labio medio mordido—. Las pruebas que tenemos pueden ser desestimadas por el consejo.
—Las leyes no importan si la gente es corrupta, sin importar el mundo en el que se esté.
Solo tenemos Miklotov y a Tristán como aliados, ciertamente el resto puede ser comprado por el enemigo. Nosotros no podemos hacer compra de ellos porque Roswaal nos dejó sin su dinero, y el nuestro de momento no es suficiente.
«Además, comprarlos no sería de ayuda para acabar con la corrupción».
Solo se me ocurre una cosa.
—¿Y si ponemos las tierras de Roswaal en el papel? —pregunto, y ella lo piensa, recostándose sobre el sofá.
Regalar nuestras tierras no asegura que nos vayan a apoyar, pero al menos podremos usarlas como una prueba, podríamos hacerlo ver como una extorsión de nuestra parte por la situación.
—El marques desaparece y los sabios quieren las tierras para perpetuar su poder. —La miro, pero veo que no parece convencida del todo.
No soy bueno con estas estrategias, no soy bueno con la política. Puedo entregar resultados si me propongo a hacer algo especifico. La política y este tipo de tramas son solo cosas que puedo suponer con lógica, pero, involucrar tantos detalles es mucho para mí.
—Marco, ¿qué tal si usamos esa carta de inmediato? —La mirada de Crusch es de molestia, puesto que sabe que debíamos guardarla.
Reinhard Van Astrea, él es la persona que nos puede ayudar, puesto que puede ver a través de las mentiras. Si hacemos que vaya de infiltrado a la mansión, obteniendo lo que necesitamos, tendríamos un caso sólido.
Hacer que descubran que Felt es una superviviente de la sangre real les dará más oportunidades durante la selección. Por eso fue necesario que Miklotov enviase la carta. El problema es que no quería hacerlo para eso.
Quería usar esa información para obtener algo diferente.
—Si bien puedo retrasarlo con retorica, su poder político es superior al nuestro. —afirma Crusch con desagrado, mirando hacia otro lado—. Lastimosamente este mundo está corrupto hasta la medula. Si me hubiese dado cuenta antes habría acabado con todos ellos, incluso si me criaron en su tiempo.
Los grupos de avanzada siguen investigando los cadáveres, pero no han encontrado un solo cristal. Es como si aun cuando murieron antes de consumirlos este se integrase a sus cuerpos.
La única forma es encontrar uno tirado por el suelo, pero con tal cantidad de gente y miasma repartido no puedo arriesgar a mis soldados. Hemos tenido que usar tiempos rotativos y con magos experimentados en magia yang; que ya de por si son pocos.
Incluso Petra está ayudando a purificar a los soldados que se ven afectados durante la limpieza.
Además de que, debido a la cantidad de cadáveres, tenemos que luchar con las mabestias que salen del bosque. Realmente ha sido complejo, tenemos que entregar los cadáveres al bosque para que las mabestias lo consuman, lo que ha aumentado la fuerza de estas.
Crusch abre sus ojos, mirándome fijamente.
—Hay una forma de darle vuelta a las tornas, pero implica dejar atrás muchas cosas. —Crusch me mira un poco decepcionada, reacia a la idea—. Tendremos que ofrecer tierras y apoyo a los nobles aliados, con la intención de formar una red de apoyo político seguro.
Crusch toma un sorbo de té, mirando hacía el techo mientras el humo sale de su boca. Cada vez hace más frío, pronto vendrá el invierno, o como aquí le llaman «Sol Azul».
—Entrar a la mansión de Bordeaux no sería imposible, sin embargo, tendríamos que conseguir información directa de su mansión. —Crusch toca sus labios unos segundos—. Frey podría hacerlo, o incluso Anastasia, ella tiene una de las mejores redes de información que existen.
El plan puede funcionar, pero, aun así, sin el libro de cuentas realmente no podemos demostrarlo… A menos que.
—Crusch, ¿crees que es posible sí? —me acerco a ella, susurrándole al oído.
Discutimos el plan un tiempo, tanto que vemos que ya se está haciendo de noche. Las personas necesarias para este plan ya fueron contactadas y mañana estarán listos para partir.
Llego a la plaza, ahora que es de noche todas las lámparas se están encendiendo. El ambiente se siente como en la tierra, solo que aquí hay diferentes razas; cada una con su propia vida.
El sonido del metal siendo golpeado toma mi atención, hay un vendedor ambulante con un pequeño puesto. La gente se aproxima a su alrededor y el hombre sigue vendiendo a la vez que se promociona.
—¡Pruebe estas deliciosas papas, directas de Kararagi! —exclama el hombre, golpeando su puesto nuevamente.
Camino con curiosidad, pero hay tanta gente que sería incomodo meterme entre ellos. Es un puesto simple, un carrito de madera con una olla de metal. Un lamicta de fuego posa ardiente sobre unas placas de acero, calentando la olla donde frita las papas.
Me quedo viendo como el hombre va atendiendo a todos a una velocidad típica de un buen trabajador.
Una vez la gente se aleja me acerco.
—¿Quiere unas papas? —pregunta, mirándome a través de la capucha, sin poder reconocerme—. ¡Son deliciosas!
Mis ojos se abren en sorpresa al ver que se trata de papas fritas en mantequilla.
«No puede ser…»
Miro con asombro, puesto que no había visto papas en este mundo como las conocía. Las patatas de aquí son grandes, pero no prácticas para hacer papas fritas ya que se asimilan más a las papas dulces.
Estas son más pequeñas, redondas y amarillas, justo como las recuerdo.
«Papa criolla, que delicia…»
—¿Cuánto es? —pregunto, entregando una moneda santa al hombre.
El hombre, sorprendido, mira con prisa su monedero. Yo lo detengo con lágrimas en los ojos, puesto que me ha dado más de lo que vale una simple moneda santa. Es un humano de más o menos metro y medio; es alguien bastante pequeño. Sin embargo, su apariencia es impecable.
No tiene un traje negro como es la moda actual, pero viste un kimono negro, adaptándose al luto de la ciudad. Su rostro es un poco asiático y su cabello morado me recuerda a Anastasia.
—Señor, quédese con el cambio. —Siento el viento frío entrar por mi nuca cuando me quito la capucha.
—¡Usted…!
Tras mi seña, simplemente me sirve con una sonrisa. Huelo el delicioso aroma de las papas, disfrutando cada segundo de este momento.
—Señor, por favor, si está interesado, envíe una carta en la oficina del ministerio a la ministra Pearl. —Saco de un bolsillo un sello, en una hoja escribo una aprobación con mi nombre—. Con esto le van a otorgar un sustento para llevar este negocio más allá. Si conoce distribuidores nosotros podemos ser un medio mucho más económico, además de poder instalar un local fisico.
Él me mira con una alegría desbordante, mirando la carta por un segundo. Su emoción es palpable, sus ojos se ablandan rápidamente y sus manos tiemblan de emoción.
—Señor alcalde, yo… —Suelta unas lágrimas, mirándome fijamente—. No pude traer a mi familia cuando tuve la oportunidad. Luego del bloqueo por la guerra el negocio tuvo problemas, mis contactos cerraron negocios tras los resultados de la guerra y no he tenido la oportunidad de reponer inventario; este es mi último costal de papas.
Aprieto los dientes, conteniendo mi molestia interna. Ciertamente, mi decisión fue apresurada; debí ser un buen líder, pero no consideré en mayor escala los daños a los pequeños negocios.
—Soy de Kararagi, pero viajé hasta aquí con las esperanza de tener un nuevo comienzo. —El hombre se inclina como lo haría un japones, firme y lleno de emociones.
Hace tiempo que no lo veía. Su acento también es bastante marcado, similar a una persona de Kansai; al menos un poco.
—Me disculpo. —Me inclino del a misma forma, haciendo que se sorprenda e intente detenerme—. Como alcalde, debí contemplar la situación de mi gente. Mi deber es estar para ustedes y les he fallado, por eso, me disculpo.
Él levanta sus manos, tomándome de los hombros y deteniéndome.
—No, no tiene que disculparse. Usted lo hizo para proteger a la gente de Irlam. Vi a los soldados haciendo guardias hasta altas horas de la noche, incluso lo logré ver a usted vigilando mientras sobrevolaba por Irlam. —Él sonríe, tomando mis manos—. Tengo mucho de que agradecerle, y, aunque no haya nacido acá, este es el lugar al que perteneceré cuando mi familia venga.
Abro los ojos, con el corazón latiendo con fuerza. Siento una determinación férrea, incluso más grande que antes. El miedo en mi se ha desvanecido, dejándome con la fuerza de sus palabras.
Es como dice: tengo el apoyo de Irlam y el orgullo de mi gente.
—No se preocupe, Irlam solo va hacia adelante. —Le sonrío, y este hace lo mismo—. Si habla con la ministra Pearl ella le dará la posibilidad de traer a su familia, coméntele que yo le pedí el favor. ¿Cuál es su nombre?
—Takeshi, señor.
—Bueno, señor Takeshi, disfrutaré de estas papas antes que se enfríen. —Intento irme, pero este me detiene.
Saca un frasco, agitándolo sobre las papas y haciendo que caiga un polvo rojo. El olor viene rápidamente a mi mente, y la alegría termina por desbordar mi cuerpo.
«Paprika». Las lágrimas se acumulan, y yo solo puedo sonreír.
—Este es un ingrediente común en Azamiki, mi ciudad natal. No es muy popular en el resto de Kararagi, pero es el orgullo de mis tierras. —Asiento, dejándolo y sentándome en un banco.
Suspiro, viendo mi aliento disiparse en el viento. Sonrío, mirando la cascara dorada que queda de fritarlo. Mi boca se hace agua y mi estomago ruge deseoso. Rápidamente tomo una rebanada y la meto a mi boca.
«No pensé que comer papas, algún día, me daría ganas de llorar». Aún puedo recordar cuando mis padres hacían esta misma receta; solo unas salchichas, con un buen vaso de leche con milo, o una gaseosa. «Es curioso como los placeres cambian con el tiempo».
El calor me reconforta, y, cuando mastico, esta cruje y se desmorona en mi boca. El sabor de la paprika se mezcla con el delicioso sabor de la mantequilla. Cierro mis ojos, conteniendo mis ganas de gritar.
Antes de darme cuenta, mis ojos son tapados por unas frías y delicadas manos.
—Adiv… —Tomo una rebanada y apunto directo a la boca de Emilia. Aún sin verla, estoy completamente seguro de que no fallaré.
Ella toma la rebanada, quitando sus manos y dejándome ver. Sus ojos se abren, ella sonríe y mira hacía las papas en mis manos, pero yo le señalo el puesto de Takeshi.
—¡Ya vuelvo! —exclama Emilia, sorprendiéndolo con su emoción y hablando unos minutos con él.
Cuando vuelve, se sienta a mi lado y toma una rebanada, apuntándola hacía mí.
—Toma, está recién salida. —Tras masticarla sonrío, y ambos empezamos a comer.
—¿Sabías que el condimento es pezuña de Grozznear? —Emilia me mira con una sonrisa, y yo solo puedo mirarla sin saber de qué está hablando. Al ver mi rostro, se echa a reír—. Jeje, es un jabalí, o así le dirían en tu mundo. Aquí, ese jabalí tiene una cola con púas.
La vez que vi al jabalí, que debo hacer mascota de Irlam, no tenía esas características.
Eso me hace dar cuenta de algo: Todavía no sé los nombres de las especies de animales, ni los nombres de todas las flores y alimentos.
«Hay tantas cosas que debí aprender, cosas de mi antiguo mundo que están también en este».
Como le cambian la forma de decirlo es un poco complicado adaptarse.
Incluso hay una variación del café, pero para mí no es nada igual, asi que simplemente lo ignoro. El "Coff", es un grano amarillo que muelen para obtener una infusión similar al café, pero su sabor no es igual, además de que no dá energía como este.
A mucha gente le gusta, pero a mí no me termina de convencer.
«Solo Emilia me comprende». La miro orgulloso, esperando el día que encuentre una buena variación del café. Seguro que es en Vollachia donde podría conseguirlo, pero no sé mucho sobre ese reino.
«Ahora que lo pienso, Otto dijo que su hermano trataba bastante con ellos, quizás haya una versión de "Coff" que se asemeje al café».
—¿El Grozznear es común? —pregunto, Emilia ladea su cabeza ante mi pregunta, mirando hacia el cielo.
—Es una especie común en Kararagi. El señor dijo que sus pezuñas, junto con un poco de peppir y kurenai seco, hacen la mezcla. —Levanta su dedo—. ¡Ah! Kurenai es el nombre de la flor roja en el jardín de la mansión.
Ya veo, por algún motivo para desarrollar ese sabor idéntico tuvieron que hacer procesos tan extraños. El kurenai perfectamente puede ser solo colorante, mientras que la pimienta y la pezuña dan el sabor.
La paprika en mi mundo es solo pimiento rojo seco y molido, también se hace con chile, pero no con pezuña.
—Esta rico, es lo que importa. —Honestamente no se me hace asqueroso; peores cosas he comido.
Ambos seguimos comiendo hasta que ya no queda más. Miro al cielo, apreciando el firmamento tan hermoso que vi el primer día que vine; múltiples constelaciones, incluida la constelación Puck, hacen su aparición.
Diría que veo la vía láctea, pero lastimosamente no la veo.
Puede que ni siquiera esté en mi antigua galaxia, pero, apartado del lugar del que nací, ahora tengo un lugar al que pertenecer. Ese es mi cielo ahora, este es el aire que respiro.
Como es mío, es mi deber cuidarlo y descubrirlo. «Antes no apreciaba la belleza de este mundo, pero eso va a cambiar».
—¿Crees que después del juicio tengamos un poco de paz? —mi boca se desliza, y sin darme cuenta siento un nudo en mi garganta. Llevamos mucho tiempo, problema tras problema—. Quiero descansar, poder tomarme unos días y disfrutar de este mundo.
Quizas viajar y explorar un poco la cultura de este mundo. «Aunque para eso necesito estar con mi hija».
Conozco tan poco que me siento aprisionado. Ahora que por fin pertenezco, siento un deseo de conocer más. Lo que antes rechazaba, lo que no era capaz de ver o investigar.
«Quiero ver que ofrece este mundo».
Emilia suspira, entrelazando su mano con la mía. Cuando la miro, ella sigue observando al cielo con sus mejillas y orejas enrojecidas. Su cabello plateado ondea suavemente bajo la brisa nocturna. Sus ojos púrpura-azulados fijos en el cielo, reflejando el firmamento que nos acoge.
«Que tierna…». Verle tomar la iniciativa me llena de calor el alma.
Aunque seamos más que amigos aun no le he dicho una respuesta formal. Realmente no tengo mucho que pensar, solo quise esperar para no hacerlo en ese momento, pero realmente ya sé cuál es el sentimiento que hay en mi interior.
Este momento compartido bajo el manto estrellado es uno que atesoraré. Cuando todo esto termine, cuando la paz regrese, sabré qué palabras darle a Emilia.
—No lo sé, quizás tendremos un día de descanso, o una semana. —Emilia tabalea sus pies, pateando el aire con alegría—. Betty; tenemos que salvarla, la situación con Roswaal no parece mejorar, así como pronto tendremos que luchar más fuerte por el trono.
Todavía falta mucho para poder descansar como siento que quiero, todavía hay muchas cosas que hacer.
—¿Pero, no crees que esperas mucho para desear estar tranquilo? —me pregunta Emilia con una sonrisa, mientras la veo admirar la plaza. Sostiene mis manos con firmeza, acariciando levemente mis dedos—. ¿No estás en paz en este momento?
Su palabras me atraviesan como una daga, pero en lugar de herirme, siento que algo cambia. Mi corazón está latiendo lento, calmado, pero profundo. Mis manos se sienten tranquilas y cálidas.
Sin darme cuenta ya estaba relajado.
«Ciertamente, ahora estoy descansando».
Emilia recuesta su cabeza sobre mi hombro. Su sonrisa es plena, y en este momento, sus palabras son el bálsamo que necesito.
—Para mí, esto es más que suficiente.
—Me sentí triste al ver la situación de la gente, al ver los problemas que hay. —Sostengo con más fuerza sus manos, para luego poner mi cabeza con la suya. Su aroma a flores me invade y mi sonrisa sale por sí misma—. Pero tienes razón, mientras estemos todos juntos, saldrá bien.
—Si…
Ambos nos quedamos unos minutos así, sin decirnos nada el uno al otro. Asi como yo siento su apoyo, su mano sostenerme y su respiración calmarme, espero ella también sienta lo mismo.
Y, cuando me doy cuenta, nos habíamos quedado dormidos.
Capítulo 9
Una Decisión.
Abro mis ojos, viendo hacía la luna. Deben ser más o menos las nueve; por la posición de la luna puedo asegurarlo. Emilia respira lentamente a mi lado; toco un poco su mejilla, haciendo que despierte poco a poco.
—Nos quedamos dormidos… —Se levanta estirando sus brazos mientras bosteza—. ¿Cuándo harás un reloj? Su manejo del tiempo es mucho mejor que el nuestro.
La relojería es algo fundamental, tener al menos relojes mecánicos es una necesidad. Debido al grado de inclinación del sol al medio día hay sombras, pero no he visto que cambie en todo el tiempo que llevo aquí.
Eso significa que este mundo no gira, si no que se mantiene estático. El campo magnético que lo protege probablemente está hecho de maná. Los efectos físicos copiados de la tierra probablemente son fruto de una historia que desconozco.
«Puede que no sepa hacer un reloj preciso, pero si puedo hacer algo diferente». Hasta entonces consideraba que los relojes mecánicos serían más precisos, pero, es diferente si hablamos de los relojes aquí.
«Hay una posibilidad de hacerlos, debo hablar con Echidna»
—¿No te basta con el reloj de sol que está en la mansión? —Betty y yo hicimos un reloj de sol hace mucho, pero aún no habíamos terminado uno mecánico; no tengo todo el conocimiento necesario—. Aunque tienes razón, debería terminarlo.
En el ejercito también hay uno y en la plaza hay otro, pero ciertamente no se pueden usar bien durante la noche o días nublados. Las personas no se han adaptado ya que siguen usando los horarios de este mundo, pero no sería un problema si simplemente hago una mejora en los términos del reloj que hay aquí.
El manejo del tiempo es sustancial para el bolsillo y el corazón.
—Antes de invierno, te regalaré un hermoso reloj. —Me levanto, sonriéndole. Empieza a caminar, juntando sus manos detrás de su espalda.
—¡Hmpf! ¡Ya veremos! —Se inclina para verme, guiñándome el ojo—. Si no lo haces entonces deberás hacer lo que yo te diga.
Asiento, suspirando con una sonrisa y mirando hacia el cielo sin decir nada. «Como si ya no lo estuviese haciendo».
Seguimos nuestro camino en silencio, apreciando el bosque que va desapareciendo con las nuevas construcciones. Lastimosamente es parte del avance de la sociedad, hacer modelos sustentables para ambos es nuestro deber.
Tras llegar a la mansión veo el gran carruaje frente a la entrada.
«No recuerdo carruajes a esta hora».
—¿Segura que quieres hacerlo ya? —pregunta Otto, mirando hacia la persona que cubre la fuente de agua.
Emilia y yo nos acercamos, viendo que Rem y Otto están montando cosas al carruaje.
—Buenas noches. —Ambos saludamos, tomando su atención.
—Buenas noches.
Emilia mira las cajas que están siendo empacadas, tomando la iniciativa y subiéndolas al carruaje. Rem, de inmediato, toma la mano de Emilia, mirándola con cierta preocupación.
—Ustedes tienen que partir mañana, deberían descansar. —Rem sonríe, y Emilia le sonríe de vuelta.
—Entonces terminemos rápido —afirma Emilia, haciendo que Rem acepte a regañadientes.
Puedo ver que Rem está bastante afectada. Tener que vivir aquí, donde prácticamente fue criada para servir a quien casi mata a su hermana. Tener que soportar ese sentimiento, tendiendo la posibilidad de tener una mejor vida, o al menos una alejada de esos recuerdos.
Dicen que es malo huir, pero no hay razón para lastimarse sin necesidad. Cuando pase el tiempo, podrá afrontarlo con una mejor visión de la vida que ahora que su hermana está mal.
Esta mansión es práctica, pues puedo entrenar magia, tener mi laboratorio y todo lo demás; además de que Grímnir está aquí. Pero prefiero dar unos pasos extras y trabajar en otra parte a seguir aquí.
Ayudamos a Rem a subir todo, por lo que es hora de irnos. Otto no irá con nosotros a la capital, puesto que su deber es continuar con los proyectos. Cuando Emilia y yo nos despedimos, Otto me detiene.
—Acompáñame un momento. —La mirada de Otto es nerviosa y a la vez triste. Sus manos tiemblan y parece indeciso.
—Bueno.
Camino junto a él hasta ir a una parte alejada del jardín. Me siento en una maseta, mirando a Otto con curiosidad. Camina de un lado a otro, probablemente pensando las palabras que decir. «¿Será sobre Rem?» Como ella se va y el sigue en la mansión, «debe dolerle bastante alejarse de ella, pues han vivido juntos varios meses ya».
—Quiero proponerle a Rem quedarme con ella. —Escucho la voz de Otto, pero de alguna forma mi mente no termina de procesarlo.
Lo miro con sorpresa, y la mirada nerviosa que espero en él se convierte en una mirada determinada. Otto me mira firmemente, aun cuando sus manos tiemblan.
Yo supe sobre el enamoramiento de Otto desde hace mucho.
Otto también se había dado cuenta y ciertamente hemos hablado sobre ello.
Es mi amigo, pero lo que está diciendo no es cualquier cosa. Una cosa es proponerle salir y luego mudarse, pero esto... es mucho más serio.
—¿No vas a decir nada? —Pregunta, como si yo fuese un robot que da respuestas instantáneas.
—Espera… —Lo detengo, analizando más la situación.
Aunque los amigos también pueden vivir juntos, el problema es que esa no es la intención de Otto. Puedo verlo en sus ojos, él no quiere vivir como amigos. Con la situación de Ram eso es complicado, pareciendo como si se intentase aprovechar.
«Pero Otto no es de esos».
—¿Estás seguro? —pregunto, y Otto asiente.
Me quedo pensando un segundo y sus mejillas empiezan a enrojecerse.
—¿Sabes? Desde antes, ya nosotros… —Otto se acerca más, susurrándome al oído—. Nosotros ya nos hemos tomado de las manos y esas cosas.
Abro mis ojos, sorprendiéndome por esta revelación. Lo miro emocionado, puesto que realmente no creí habrían avanzado tanto. Me siento un poco mal porque no me lo contó antes, pero a la vez feliz.
—¿Qué cosas? —Lo miro con una sonrisa, deseoso del chisme que esta por contar. Otto abre los ojos y la boca un segundo, para luego darme la espalda.
—¡No te lo diré ahora! —exclama, dando un pisotón al suelo con fuerza. Mira hacía un lado, y la expresion que hace me sorprende: una sonrisa cargada de dolor, llena de melancolía y amor—. Sé que es un mal momento, pero también sé lo que la soledad le hace a su corazón.
Por un instante puedo ver el semblante inocente de Otto desaparecer. Con el pecho levantado y unos ojos fijos en la persona que quiere, parece que ha dado un paso diferente en el rumbo de su vida.
—Quiero ser quien le de apoyo, convertirme en alguien que sea invencible a su lado. —Hoy, los ojos de Otto brillan más que las estrellas, y su pecho parece lleno de anhelo y fuerza—. Quiero ayudarla con Ram; no será fácil para ella sostener su trabajo y cuidar de ella.
Yo sonrío, pues me alegra ver que mi amigo ha dado un paso hacia adelante.
Todos han ido avanzando, incluso Otto lo está haciendo ahora mismo.
—Has crecido. —Entrecruzo mis manos, sonriendo alegremente—. Otto Suwen, ¿qué crees que viene primero, las emociones o la razón?
Otto se queda mirándome, sin saber el motivo de mi pregunta. Su mirada se pierde un segundo, para luego mirar hacia abajo.
—Las emociones siempre vienen primero…
Las emociones son una respuesta del sistema límbico; la mayoría de los animales las tienen. Son esas respuestas, casi instantáneas, que permiten actuar ante impulsos; la forma primitiva de la razón, "el instinto".
Por eso yo no decidí aceptar a Emilia en ese entonces, ya que no sabía si era una decisión de mi razón o solo un impulso por haber visto una luz en medio de la oscuridad.
—Entonces, ¿quién está actuando en ti? —pregunto, y me mira dudoso.
Este se detiene un segundo, para luego sentarse a mi lado. Minutos pasan y yo solo espero con calma a que encuentre su respuesta.
—Tras lo de Roswaal la vi desmoronarse, la veo llorar sola, la veo llorar al ver a su hermana. Me duele, me duele mucho verla así. Su decisión de irse es la más acertada, pero, de alguna forma, me duele verla partir. —Mira hacia el cielo, extendiendo su mano hacia este—. Quiero verla feliz, quiero estar para ella, sin importar lo que pase. —Entonces aprieta su mano, haciendo un puño—. Pero no quiero aprovecharme de su dolor, si lo hiciera, no sería más que un rastrero. No soy capaz de hacerle ese daño, preferiría morir a hacerle eso.
Abro mis ojos al ver las emociones de Otto, casi sintiéndolas en mi propia piel. Siempre he admirado a Otto, pues a pesar de todas las dificultades se ha parado y ha avanzado. A pesar de su mala suerte siempre encuentra una forma de salir adelante.
—Sé que entiendes lo que digo, no es por amor únicamente. Ambas están mal, yo solo quiero poder aligerar su carga un poco. —Entrecruza sus manos, mirando hacía el suelo—. Yo tengo una carga de trabajo superior a la de ella, eso es algo que no había considerado hasta ahora, por eso no sé muy bien que hacer.
Un suspiro cargado de responsabilidad sale de su cuerpo, pero, no parece estar en duda. A pesar de decirlo, su cuerpo mismo irradia una determinación palpable a ayudarla. Puedo verlo, puedo ver que mi amigo ya tiene a alguien de quien no puede apartar la vista.
Es inevitable, ambos interactuaban entre ellos, se llevaban muy bien.
El amor florece entre más consideración y cuidado le pongas.
—Si le pregunto y no me acepta, no necesariamente significaría que no quiere, ¿cierto? —pregunta, y yo asiento—. Lo único que puedo hacer en este momento es estar con ella; es lo único que quiero hacer. Yo…
Otto abre los ojos, y el brillo en estos me dice que ha encontrado su respuesta.
—Ya entiendo a qué te referías, ciertamente, la respuesta ya la tenía, pero no la había pensado a detalle. —Otto sonríe, mirando hacia el cielo—. Quiero estar con ella, tanto mis emociones como mi razón me lo dicen. Solo quiero acompañarla, no quiero nada más; estar para ella cuando esté sufriendo, y si quiere que me aleje me alejaré por el tiempo que sea necesario.
Otto me mira fijamente, la determinación en sus palabras dándole más fuerza a su decisión. El hombre en frente de mí es alguien que ha pasado por una infinidad de cosas. Ahora, a pesar de faltarle un miembro, es capaz de cumplir sus labores a la perfección.
«Me disculpo por no buscar una alternativa a tu problema, mi amigo». Cierro mis ojos, sonriendo mientras este piensa. «Te prometo reemplazaré tu mano por una mejor, ese será tu regalo de cumpleaños».
—Mi carga de trabajo solo va a incrementar mientras encuentro gente que pueda hacer las tareas que necesito. —Un sudor frío baja de su frente—. Sé que no será fácil, pero, a la vez, siento que podré hacerlo. Sé que la situación no es fácil y que debería estar triste; de hecho, lo estoy. —Su sonrisa crece, mostrando una determinación palpable—. Pero de la misma forma que estoy triste siento una fuerza en mí que me quiere llevar a superarlo todo. ¿Tú lo entiendes?
Sonrío, asintiéndole de inmediato.
La gente subestima las emociones, creen que no son necesarias o que te hacen más débil. Creer eso, en sí mismo, es una debilidad. Son las emociones las que moldean nuestro cuerpo para superar nuestros límites, para creer y avanzar.
El amor que hay en el corazón de Otto le da la fuerza de creer, de tener fe en sí mismo y sacar adelante todo.
—No hay poder más grande que el de las emociones, así que estoy seguro de que podrás. —Sonrío, haciéndolo sonreír de vuelta—. Solo asegúrate de reconocer lo que sientes, el resto fluirá naturalmente.
Pensar que cosas pueden suceder es lo que hace la razón, reaccionar a ellas es lo que hacen las emociones. Ambas son importantes, pero siempre debemos tener en cuenta que la razón es la que nos va a dar las respuestas más lógicas.
Comprender que ambas importan es lo que hace a alguien ser más "maduro".
—Si quieres estar con ella no pierdes nada con preguntarle, si no te acepta puedes esperar a un mejor momento. —Me levanto, mirando al cielo—. Si te acepta, entonces perfecto; lo importante es que sea una decisión de los dos, no solo tuya. Pero bueno, al final la decisión la tomas tú.
«Me lavo las manos si sale mal».
Otto es quien debe saber más sobre Rem, asi que él es quien sabe si ella estaría dispuesta. Él sabe sobre lo que sufre en su interior y sobre lo mucho que quiere esto. Como amigo, mi único deber es guiarlo para que encuentre su respuesta.
«Debe ser suya, no mía».
—Lo… Lo voy a hacer. —Los ojos de Otto se iluminan cuando se levanta, sus dudas parecen haberse disipado. Aprieta sus manos, conteniendo el temblor en estas—. Tengo que verme fuert…
Lo golpeo con un manotazo en la espalda, haciéndolo gritar levemente e intentar sobarse con su única mano.
—¡Oye! —Otto me mira molesto, y yo le sonrío.
—Si sientes miedo no debes ocultarlo del todo, se honesto y fuerte al mismo tiempo. No hay necesidad de ocultar el miedo, puede salir, puede mostrar la importancia que le das.
Lo miro orgulloso, viendo que mi amigo ha dado un siguiente paso en su vida.
—Muéstrate como eres, mejora como eres. Ser tú es el mayor privilegio que esta vida te pude dar. Otto Suwen, eres un gran hombre, solo tienes que ser tú mismo.
Sonrío, y el abre sus ojos en sorpresa. Se queda mirando unos segundos, pero antes de sentirme más incómodo le levanto el pulgar.
—Si te rechaza nos alcoholizamos. —Guiño mi ojo, y el empieza a sonreír.
—¡Ja! Si tomase de la misma forma que tú, moriría. —Me extiende su puño, a lo que yo lo choco con el suyo—. ¡Perfecto!
«Buena suerte».
Otto camina lentamente hacía Rem, mientras yo me despido de ambos y cierro las puertas de la mansión. Cuando lo hago, veo una figura angelical esperándome.
—Tardaron un poco. —Emilia me mira con una sonrisa—. ¿De que hablaban?
Si le digo el chisme no dormiremos hablando sobre eso, asi que mejor lo dejo para otro día.
«Tengo que crear el plan a seguir».
—Quería pedirme un consejo sobre una decisión importante… —Emilia me mira, pero al ver mi rostro decide no preguntar.
Ambos caminamos por la mansión, yendo a nuestras habitaciones. Cuando estamos por separarnos agarra mi brazo, me giro para ver que quiere, pero rápidamente sus labios se depositan en mi mejilla, para luego alejarse corriendo.
—Buenas noches —dice, antes de desaparecer de mi vista.
—Buenas noches… —digo al aire, yendo a mi cuarto. Me quito el collar, colocándolo en la mesa de noche, mientras lo miro, lo tomo de nuevo y lentamente le doy un pequeño beso—. Descansa bien, mi niña, tu papá saldrá adelante por tu bien.
Lo que Marco me dijo es cierto. Aún tengo muchas cosas en mi mente: quiero hablar con mi hermano cara a cara, quiero ver a mis padres y decirles lo que he hecho. Quiero mostrarles orgulloso que su hijo está avanzando.
Siento las lágrimas querer fluir, pero las detengo rápidamente.
«No quiero llorar ahora». A veces me gustaría tener esa fuerza mental que tiene Marco para estas situaciones; sé que es fruto de su experiencia, pero conmigo no es diferente. Yo no he vivido los horrores que él, pero sé que su forma de ser no es exclusivamente por eso.
Su forma de ser es tranquilizadora, como si lo supiera todo, no te sientes mal por pedirle ayuda porque su forma de explicar no te hace sentir como un tonto. Siempre hemos sido similares, su forma de hablar y la mía son prácticamente iguales.
La diferencia era en nuestras emociones y lo que intentábamos. Suelo ser usado como objetivo de broma, pero para mí eso está bien, me hace feliz porque sé que me respetan igualmente.
Después de la tragedia durante la batalla pude verlo.
Ha cambiado, lo noté de inmediato.
Pude ver emociones que antes eran difíciles de notar. Tiene miedo, pero aun asi se esfuerza por mantenerse erguido. Todos notaron la tristeza en su mirada cuando hablamos de las bajas y los problemas que había.
Sé que un gobernante debe mantenerse firme, pero para nosotros fue un sentimiento diferente.
Todos nos sentimos unidos en esa reunión. Por primera vez pude ver al ser humano detrás de esa barrera de fuerza.
Es como si fuese otra persona, pero, a la vez, sentí que mi amigo estaba conmigo.
Sigo caminando, acercándome más y más.
Asi como él pudo cambiar para bien, yo también puedo hacerlo. Tengo que dejar de creer que soy malo para socializar, que mi mala suerte solo hará que caiga. Quiero creer más allá, incluso más allá de lo que he logrado.
Mi suerte es mala, eso cierto.
La de Rem… bueno, tampoco es muy buena.
Pero ambos nos hemos mantenido en la adversidad, ambos hemos sufrido trasnochándonos juntos. Miro mi brazo, pensando si algún día podré recuperar mi mano.
«Aunque, me alegra, ya que gracias a no tener mi mano pude romper esa barrera».
No es un impedimento muy grande en este momento, pues ya aprendí a escribir con una prótesis hecha a medida. No es una mano, pero sirve para escribir y agarrar cosas. Sé que hay prótesis más avanzadas, pero no hemos encontrado un buen artesano o alguien dispuesta a venderla.
No me importa cuánto de mi dinero gaste, pero al menos quiero algo bien hecho.
La otra es hacer un trasplante como el que le hicieron a Lucas, pero todavía no hay nadie con una contextura similar a la mía. No quiero depender de ello, sería como desear la muerte de alguien para poder vivir yo.
«Solo de pensarlo me da nauseas».
He logrado muchas cosas a pesar de las adversidades, he llorado y sufrido mucho, pero me he levantado.
Por eso…
Miro hacía el frente, viendo como Rem termina de organizar todo. Veo el espacio que queda en el carruaje, deseoso de llenarlo. Quiero ser yo quien la ayude, llegar a la casa y cocinar algo juntos.
No puedo evitarlo, quiero estar para ella, es lo que mi corazón anhela.
Rem mira hacia el cielo estrellado, la luna reflejándose sobre su hermosos ojos celeste. Su cabello ondea con el viento templado, y yo, doy un paso más.
Sus ojos se fijan en mí, mi corazón latiendo con una velocidad que me quita el aliento. Intento articular palabras, pero mi garganta se seca de inmediato.
«Primero vienen las emociones, luego la razón». Espero unos segundos, cerrando mis ojos para disipar un poco el miedo que me embarga.
—¿Estas bien? —pregunta, y yo asiento.
—Quiero hablar contigo. —Abro mis ojos, mirándola decidido.
Capítulo 10
Mi Vida Junto a Ti.
La primera impresión que di no fue la mejor. Estaba asustado, lleno de tristeza, y mi mano faltante dolía. Estaba frente a un hombre desconocido, pero que había acabado personalmente con el arzobispo de la pereza.
Era alguien con un poder desconocido y su aura me decía que era algo más que un simple alcaide de un pueblo con un gran poder de combate.
«Problemas». De esa forma lo percibí, esa persona solo traería problemas tras problemas. Su forma de dirigir, de actuar con confianza, se veía genuina. Conocía sobre mí, así que supuse su red de información debía ser de primera mano.
Accedí a trabajar con él tras ver su actitud, después de todo, yo soy un comerciante. Aún me faltan muchas cosas por aprender, pero en ese momento decidí apostar por ellos.
Me sentía solo y destruido, el ver que alguien me miraba directamente como si fuese alguien muy capaz me dio esa esperanza de salir adelante.
El salario también era bueno, asi que me terminó de servir para pagar la deuda de los aceites.
—Otto Suwen, es un placer trabajar aquí —dije confiado a Rem, quizás un poco de más.
Su primera mirada fue fría; me estaba analizando. Normalmente eso no es un problema, pero podía sentir un temor interno, como si ella estuviese considerando si soy un enemigo o un aliado.
Intenté decir algo, pero su mirada terminó por cerrar mi boca.
La primera vista a sus ojos me hizo congelar, sentir que mi vida corría peligro.
—Sé que puede parecer poco confiable, pero tengo plena confianza en sus habilidades —dijo Marco, y Rem me llevo a otro lugar.
Las instalaciones eran impresionantes para ser un pueblo; recorrí la base militar, vi a los militares en sus operaciones tras la guerra.
—Esta es la gente que protege el pueblo. —Rem señalaba, con desanimo, triste y solitaria.
El estado de animo despues de la guerra no era muy bueno, y con mucha razón, pues habían muchos heridos y murieron personas tanto en Irlam como por fuera del pueblo.
Siempre he visto a la gente de lejos, observando como cada persona es un mundo en si mismo. Entre todas mis observaciones llegué a una conclusion: Los ojos no engañan, pueden esconder, pero nunca engañaran a alguien que se fije bien.
Sigo mirandola, y escucho una voz venir desde un arbol cercano.
"Sola, solitaria." Dijo un pajaro en su nido.
Mi bendicion divina me hace una fuente de informacion perfecta, pero no me gusta utilizarla de más. Yo solo puedo hablar con ellos, más no son mis sirvientes.
«El rostro de una persona no siempre muestra lo que hay en su corazon». Eso decían mis padres siempre, y yo mismo ya lo sabía, pues yo era un gran mentiroso.
Nuestra primera interaccion fue fría como el hielo, pero, poco a poco, ese hielo se fue derritiendo.
Aún lo recuerdo, el primer día que la vi reir.
Estabamos hacíendo un viaje a la herrería, debíamos ir por los informes sobre la produccion de piezas para la segunda version de la maquina a vapor. Habían pasado varias semanas de conocernos, en ese entonces, ya habíamos festejado la victoria contra la ballena.
Todo era tan movido que realmente no teníamos tiempo. Llevabamos varios días durmiendo poco, practicamente sin dormir.
Miré a Baltazar y extendí mi mano para agradecerle.
—¡Gracias por su gran trabajo! —Me quedé mirando unos segundos, para ver que extendí mi brazo derecho.
Me sentía tan cansado por el trabajo que ni cuenta me había dado de que extendí el brazo que no era.
—¡JAJAJAJAJA! —Baltazar no dudo un segundo en reir, tomandome del brazo como si mi mano estuviese ahí—. Siempre es un placer tenerlos por aca, jajajajaja.
Todos rien, y realmente se me hizo tan tonto que hasta yo empece a reir. Estaba estresado y ver que de alguna forma todos reian me hizo reir también. Cuando gire hacía Rem, vi su sonrisa, pude ver que se tapaba la sonrisa con su boca, pero sus ojos se arqueaban levemente, disfrutando el momento.
«Hermosa», ese fue mi primer pensamiento.
Algo normal, pues Rem siempre ha sido aclamada como una joven hermosa entre todos los ciudadanos. Tras ese incidente sentí que el muro de hielo entre nosotros se rompió un poco, y como una hormiga, me metí entre los huecos para ver del otro lado.
Nos reuniamos fuera del trabajo, charlabamos, ¡y vaya!, era una persona completamente diferente.
—Me gusta mucho ver a la gente caminar —decía, mientras balanceaba sus pies en una banca, su mirada sonriente no me dejaba apartar la vista de ella, y en ese entonces ni siquiera me había dado cuenta—. Ver que todos lleven una vida, ver las prendas que usa cada uno.
Ella entonces se giró para verme, y yo solo pude apartar la vista hacía otro lado. Es menor que yo, pero su vida le ha hecho pasar por muchas cosas, haciendo que nos comprendieramos mutuamente.
—¿Sabes? —Ella me señaló hacía las constructoras—. Toda esta gente vivía con la esperanza de salir de aquí, vivía con la esperanza de un mejor futuro en otra parte. Otros perdieron sus sueños y esperanzas, resignandose a una vida tranquila en un pueblo escondido.
Ella acariciaba sus manos, mirando las nubes blancas. Su cabello se reflejaba con el sol, brillando como si la magia saliera de ella.
—Yo tambien era igual, quizas no desde hace mucho. —Cerró sus ojos, y pude ver su sonrisa desaparecer—. Yo no me creía merecedora de una vida, si no más bien solo de un proposito. Basé mi vida en cumplir un proposito, mientras que todo lo demás era innecesario. Incluso daría mi vida, pues para mí no valía nada.
Pude ver la amargura en sus palabras, pude ver el dolor que había dentro de ella.
—Un fracaso, indispensable. Creía que debía ser usada para poder hacer algo por los demas. —Una sonrisa desapegada; su mirada estaba perdida, por un segundo sentí que se estaba adentrando en un mal lugar—. Y creo que aún…
No pude más.
—¡No lo eres! —exclamé, alertando a todos a nuestro alededor. Rem me miró con sorpresa, pero en ese momento ni siquiera la vergüenza me iba a detener—. Te has esforzado toda tu vida, siempre has querido salir adelante. Eres responsable, carismatica, eres un poco fría con los desconocidos pero cuando te sientes comoda te…
—¡Detente! —sonrojada, Rem tapó mi boca con sus manos. Yo la miré y me dí cuenta de que mis emociones habían salido.
Si, salieron sin que incluso supiera de su existencia.
—Lo siento. —Miré a otro lado, totalmente rojo de la vergüenza. Creí que la había molestado, pero entonces la escuché reir. Carcageó hasta que las lagrimas intentaban salir, se frotó levemente los ojos y volvió a sonreir.
—Gracias Otto, eso me hizo sentir mejor. —Me quedé boquiabierto un segundo. Ella se acomodaba el cabello, solo hacía ese acto, sin embargo, yo estaba completamente hechizado.
Y entonces, la magia sucedió.
—Soy muy feliz ahora, aunque tenga mis momentos, me siento comoda con mi vida ahora.
Su sonrisa era sincera, el sol en ese momento se despejó, permitiendo iluminarla como si el destino me susurrace un secreto. Es como si el mismo cielo me dijese que debía proteger esa sonrisa.
Su sonrisa se iluminó con el sol, y yo con su sonrisa.
Desde entonces hablamos todos los días, empecé a aprender de sus gustos y hobbies. De vez en cuando me quedaba con ella en la mansion mientras trabajaba haciendo prendas; yo leía un libro y ella diseñaba ropa.
—Otto, ¿que tipo de ropa te gusta más? —Me hacía ver sus diseños, unos eran tan interesantes y hermosos que me asombraban.
—El blanco parece un vestido ceremonial hermoso, ¿es para casarse? —respondí, siempre siendo objetivo para ayudarla en su camino—. Aunque creo que sería muy caliente usuarlo en estas fechas, ¿no crees?
Una vez me dio curiosidad, pues aun no sabía de donde venía ese gusto por las prendas.
—¿Cómo te terminó gustando tanto el diseño y tejer? —una pregunta tosca, honestamente, fue más expontanea que planeada.
Rem pensó unos sengundos mientras seguía tejiendo con la maquina; lo unico audible eran los engranajes moviendose. Cuando se detiene, miró hacía la ventana con una sonrisa.
—No hace mucho. —Tomó una de las prendas que creó, un vestido blanco como la nieve, con bordados morados y una bufanda—. Una vez estuve mal, muy mal; me sentía sola y triste. No podía sentirme a gusto con nadie, ni si quiera con mi propia hermana. Estaba pasando por un mal momento, solo emocionalmente, pues el resto de las cosas estaban bien.
Rem dobló con cuidado el vestido, levantandose para acercarse a la ventana. Cuando la abrió, escuché la voz de las aves, quienes parecian estar jugando entre ellas como si fueran niños jugando en un parque.
—Mi corazon estaba roto y herido, pero me había decidido a cambiar, solo que no sabía lo dificil que era hacerlo. —El viento entró, dejando que su cabello rebolotease con gracia—. Poco a poco, me di cuenta de que nunca había hecho algo que me gustase. —Suspira, mirandome con melancolía—. Veía como Marco o la señorita Emilia hablaban apasionadamente de las cosas que les interesaba. El brillo en sus ojos cuando lo hacían me daba cierta envidia, pues yo no sabía que se sentía.
Da otro suspiro y sonríe, como si recordar ese dolor ahora fuese un momento de alegría.
—Un día estaba tanto frustada como aburrida, asi que me puse a tejer para calmarme.
Rem buscó en su armario, sacando unos guantes hermosos. Son de una tela suave al tacto, parecían calientes y a la vez esponjosos.
—Despues de hacerlos vi sus errores, por lo que quise hacer más, y luego más. —Rem miró la maquina, tocandola suavemente—. Luego no pude parar, me quedaba viendo a la gente caminar, como usaban sus prendas, como cambiaban dependiendo de su situacion y el clima.
Vi sus ojos, esos ojos que envidiaba y no le pertenecian. Ella siempre los anhelo, y, como obra del destino, dejando de enfocarse en perseguir el brillo de otros, encontró el suyo.
—Luego, sin darme cuenta, me vi pensando en diferentes prendas. Le pregunté a Marco por las prendas de su mundo y como las usaban, el me mostró diseños, asi como me explico como fue cambiando la moda. —Entrecruzó sus dedos, y sus ojos, cristalinos, me atraparon por completo—. «Yo quiero ser quien haga eso», me dije a mi misma.
Los recuerdo, recuerdo sus ojos de una forma tan vivida que podría dibujarlos con los ojos cerrados.
Unos ojos celestes, ablandados, vidriosos de la emoción. Sus ojos reflejaban su anhelo, irradiablan felicidad y vibraban de emoción. Su iris me miraba fijamente, me sentía encima de una roca negra, iluminada por el sol que refleja un lago celeste.
Esos ojos me cautivaron, me atraparon y dejaron a merced del agua del lago.
Seguíamos hablando, dandonos compañía y disfrutando el uno del otro.
Nuestras charlas no siempre eran sobre el trabajo, a veces, una simple pregunta desembocaba una conversacion de horas.
—Entonces, como decía, hay diferentes tipos de tela para cada tipo de piel…
Tambien le empecé a contar anecdotas de mi vida, cosas que en su momento me dolieron, que me causaron un gran estrés, las estaba contando como si fuesen poca cosa; pues eso sentía que eran.
—Entonces me dijo, «si me haces viajar a otra ciudad te haré comer pasto». —La risa de Rem salia junto a la mía mientras fingía la voz de mi dragon.
Al contarlas, aunque fuesen cosas muy estresantes para mi, me hizo verlas de otra manera. Ya habían pasado, y ahora soy una persona que las afrontó. Poco a poco, palabra a palabra, mirada a mirada, fui enamorandome más y más.
—Creo que estoy enamorado, pero no estoy seguro. —Miré a Marco, mientras el me servía una copa de vino.
Ambos habíamos terminado nuestro trabajo, por lo que decidimos tomar un rato para relajarnos. Marco siempre ha dado respuestas logicas, en ocasiones, demaciado logicas y frías.
En ese entonces el era un hombre que vivía por su proposito, por eso me gustaba liberarlo un poco de esas cadenas.
Atado, solo el alcohol lo liberaba un poco.
—Ja, cada vez que hablas de Rem tus ojos se iluminan como un rayo de sol. —Marco empezó a reir mientras yo me sonrojaba—. No tiene nada de malo enamorarse, el amor solo te hace más fuerte. Si al ver hacía ella te hace sentir fuerte y debil al mismo tiempo, entonces, mi amigo, usted está enamorado.
Esas palabras me hicieron darme cuenta de que, ciertamenete, estaba enamorado de Rem; me sentía fuerte, lleno de energía.
—¡Brindemos por mi hermano enamorado! —exclamó Marco, y ambos chocamos nuestras copas.
Quería trabajar más duro, quería poder rendir para luego pasar el tiempo con ella.
Así como cuan me sentía debil quería descansar en su hombro para luego ser fuerte. Quería abrazarla y acompañarla.
Yo ya me había enamorado antes pero nada de eso se compara al ahora.
La miro de frente, decidido a ayudarla. El carruaje ya está listo, asi que un poco más que nos tardemos no será un problema.
—Claro, no hay problema. —Ella se acomoda el cabello, y solo con eso siento que estoy viendo la mujer más bella del mundo, derritiendo mi corazón y mi miedo.
La señorita Emilia es hermosa, también la señorita Helena y Crusch. Pearl tiene un aura diferente, más elegante que todas juntas. Sin embargo, la persona en frente de mí no tiene un lugar.
No puedo definirla como primer lugar cuando ella ya es todo lo que quiero.
Ambos caminamos hacía una parte libre del patio, sentándonos en el césped. Lo acaricio lentamente, sintiendo su suavidad. Cuantas veces no estuvimos aquí, hablando, compartiendo nuestros dolores y alegrías.
Miro las plantas al fondo y un recuerdo me atraviesa.
Este también fue el lugar donde pude sostener su mano por primera vez.
Era de noche, había salido de mi habitación por un poco de agua. Cuando fui a la cocina la vi; parecía un poco decaída.
—¿Pasa algo? —pregunté, y ella solo sonrío de vuelta.
—Creo que quiero dejar de trabajar como secretaria. —La mirada de Rem era triste y mi corazón dolió en ese momento.
La mayor parte del tiempo que pasábamos juntos era por el trabajo. Sabía que la idea de Marco era que yo tomase ese cargo, puesto que él siempre ha querido que Rem sea libre y viva una vida tranquila, alejada de todos los problemas.
Ahora que por fin sucedía debía estar muy feliz.
Pero, en ese entonces, las lágrimas salieron.
—¿De qué querías hablar? —la pregunta de Rem hace que vuelva en mí. Mi corazón empieza a latir con fuerza, pero su mirada preocupada disipa ese miedo.
—Rem, ¿recuerdas la ves que te dije que siempre te ayudaría? —pregunto, y ella asiente de inmediato, sonriendo levemente.
Extiende su brazo, mirando hacía el bosque.
—¡Hago un juramento al dragón! —Rem se lleva la mano al pecho con firmeza—. Yo, Otto Suw…
—¡No lo digas! —exclamo de inmediato.
La intento detener, extendiendo mi mano para tapar su boca, pero ella la agarra. No puedo ganarle en fuerza, asi que mis forcejeos son inútiles. Una sonrisa aparece en su mirada, una sonrisa sincera y llena de alegría.
—¡Juro que… —La mano de Rem se resbala haciendo que caiga sobre ella y nos tumbemos en el césped—. ¡Jajajaja!
Nos empezamos a reír, simplemente a reír sin pensar en nada más. Mi risa salió por si sola, y ambos reímos al unísono mientras nos acomodamos en el césped. Nos quedamos de espalda, riéndonos y riéndonos.
Su mano toca la mía, y luego se entrelazan.
Capítulo 11
Lo que mi Corazón Anhela.
El recuerdo vuelve a atravesarme, como si fuese una advertencia del destino.
Fue así, luego de hablar, ella me dijo todo. El estrés de manejar los asuntos con Irlam la estaba haciendo olvidarse de tejer; no le quedaba tiempo. Se había dado cuenta de que quería seguir un camino y ser secretaria se lo impedía.
—Pero quiero ayudar, no quiero que estes solo haciendo todo eso. —Cuando ella me lo dijo mi corazón sintió un dolor aún más fuerte que antes.
A mí me dolía que ella me dejase porque quería estar con ella, y a ella le dolía no poder ayudarme. Ese dolor entonces se convirtió en fuerza, y mi nombre se convirtió en una promesa.
—Soy Otto Suwen, aunque tenga muchas dificultades siempre saldré adelante. —Sonreí y la miré de frente, sin temor alguno—. Si eso es lo que sientes, entonces seré más fuerte e inteligente, de esa forma mi trabajo será más sencillo y tu podrás cumplir tu sueño.
Para cuando me había dado cuenta, estaba tomando su mano. Sentía mi cuerpo caliente, mi corazón latía hasta querer salir corriendo. En ese momento, en frente de los sentimientos de Rem, me hice más fuerte.
—Verte cumplir tu sueño y ser feliz me ayudará más que verte triste en un trabajo que no quieres. —Se lo dije de frente, y vi como sus lágrimas salieron—. Sé feliz, que yo también lo seré.
Luego nos recostamos, tomados de la mano como ahora. Ambos mirábamos la luna mientras compartíamos nuestras emociones.
«Si, justo como en este momento».
—Sabes… —Rem se limpia las lágrimas de la risa, para luego inclinarse y limpiar las mías—. Lo que más aprecio en una persona es la honestidad, creo que, sobre todas las cosas; parece que apenas me doy cuenta de ello.
Ella me acaricia lentamente la cabeza, y yo no puedo hacer más que admirarla, que evitar lanzarme y abrazarla.
—Me gusta saber que nos comunicamos, me gusta ver que cuando te digo algo buscas mi punto de vista, y que me compartas el tuyo buscándome hacer sentir bien también me gusta. —Ella me sigue mirando, acariciando mi mejilla con delicadeza, «Aunque debería ser yo quien estuviese haciendo esto»—. Me gusta que cuando estás mal me lo dices, que cuando no te gusta algo eres capaz de decirlo de una buena forma.
Esto, en parte, se lo debo a Crusch. Me di cuenta de mis actitudes en contra de mí cuando ella me lo dijo. Fue ella quien me hizo dar cuenta de eso; si yo no comunicaba cuando me sentía mal, el único que iba a salir lastimado iba a ser yo.
«Pensar que eso hizo que Rem me viese mejor».
—Eres considerado, tierno, juguetón y bastante inocente. —Intento hablar, pero veo que su risita no se detiene, así que decido solo sonreír—. A pesar de eso has cumplido tu palabra, eres un poco torpe, asi como despistado, pero esas cosas te hacen como eres.
Me suele hacer sentir incomodo que me digan estas cosas, pero que vengan de ella me hace sentir como si fuese la mejor persona del mundo. Me hacen sentir vulnerable y protegido al mismo tiempo.
El amor es tan contradictorio que si no supiese como apreciarlo me perdería en su laberinto.
La miro a los ojos con firmeza, y decidido, lo digo:
—Quiero mudarme contigo. —Sostengo su mano y veo su mirada. En vez de sorpresa, hay una sonrisa, en vez de molestia, solo hay alegría.
—Jeje, supongo que podemos hacerlo. —Rem sigue riendo, y con eso mi corazón está feliz. Aun si hay muchos problemas, aún si hay todavía muchas cosas que solucionar—. Yo… para ser sincera, quería proponerte eso desde antes de esta tragedia. Sé que mi hermana y tú no habían interactuado mucho, sé que la situación no es buena y que debería estar concentrada en salir adelante.
Sostengo su mano con firmeza, intentando darle parte de mi determinación.
—Yo no sabía que esto sucedería, mucho… ¡mucho menos que mi corazón tendría que destruirse en mil pedazos de un momento a otro! —Sus lágrimas salen, su sonrisa se mantiene mientras sigue llorando—. Yo, yo solo quería tener una vida tranquila… No, no quería que sucediese, ¡ESE HOMBRE! Él nos crio, nos otorgó una esperanza a las dos.
Su mirada se pierde y el brilloso lago se convierte en la noche, una noche nublada que no deja ver más que el abismo.
—Yo pensaba que nos quería…
Quiero abrazarla, decirle que todo estará bien, pero debo contenerme; Rem en este momento necesita dejarlo salir.
—Mi hermana está mal, mi salvador en realidad es un monstruo, la ciudad corre peligro de ser arrastrada por el culto, mucha gente a muerto ¡y aquí estoy, sintiéndome feliz! —Golpea su pecho, mirándome con firmeza mientras sus lágrimas caen sin parar.
Abro mis ojos, sintiendo una punzada de culpa en mi pecho. Sé muy bien que no es mi culpa, que no está bien sentirme así, pero ¿cómo puedo no hacerlo cuando la persona que amo está llorando en frente de mí?
—Rem. —Suelto su mano, acariciando su mejilla levemente. Ella la toma, presionándola mientras solloza ligeramente—. No intentes desprestigiar lo bueno en tu vida pensando que deberíamos concentrarnos en lo malo. No hay sentimientos que no deberías sentir, solo está lo que sientes.
Mis mejillas se calientan, mi sonrisa sale por sí misma mientras que todo lo que mis ojos pueden detallar son sus lágrimas bajando por sus mejillas. Una de ellas choca con mi mano, y un fuego se enciende en mi interior.
—Lo aprendí por mí mismo, durante mi travesía en busca de una vida. Lo aprendí interactuando con todos, así como lo aprendí al verte. —La forma que cada uno tiene de sentir, de reaccionar—. Tu hermana no querría que estuvieses triste por ella todo el tiempo, y ese monstruo no merece una sola lagrima tuya; son muy preciosas como para desperdiciarlas en él.
La miro fijamente, haciendo que sus ojos solo puedan verme en este momento.
—Lo que sientes está bien; acéptalo, pues tanto la tristeza como la alegría que sientes forman parte de la Rem en frente de mí. —Sonrío, tratando de hacerle llegar mi calor—. Puedes ser feliz en tu tristeza y triste en tu alegría, lo importante es que saldrás adelante.
Quiero disipar sus dudas, quiero que pueda mirar hacia adelante sin sentir que lo único que debe hacer es sufrir.
—Somos lo que somos, estamos juntos y saldremos adelante juntos. —Ella asiente, sus manos aferradas a la mía. En este momento siento que debo ser una roca, un pilar capaz de sostenerlo todo—. Está bien que sufras, pero también está bien que seas feliz.
Ha pasado mucho tiempo desde que pasó, desde que la vi pensar mal de sí misma. Nunca se puede estar en lo alto siempre. Verla así que duele, pues sé muy bien todo el esfuerzo que ha hecho por cambiar.
Me levanto, tragándome mi vergüenza y con una sonrisa sincera la miro a los ojos. El reflejo de la luna y el firmamento en sus ojos me hace dar más fuerza. Su mirada esta fija en mí, y eso es todo lo que necesito para convertirme en quien le dará brillo a esa laguna en sus ojos.
—¡Yo Otto Suwen! —Exclamo, colocando mi mano en mi pecho con fuerza.
De la misma forma que antes, ahora le hago otra propuesta. Sé que no es un buen momento, pero sé que no me estoy aprovechando. Lo hago porque mi corazón y su corazón están unidos, porque quiero ser quien se la haga sonreír.
— Hijo de Mazeran Suwen y Framir Suwen, ¡juro ante el gran dragón de Lugunica! ¡Juro ante la luna y el hermoso lago en tus ojos! —La miro determinado, mientras ella abre sus ojos en sorpresa, sus lágrimas saliendo y sus labios temblando, intentando sonreír—, ¡Me haré un hombre digno de tu sonrisa! ¡Lucharé por el bien de todos y…
Me arrodillo sobre el césped, mirándola de frente mientras ella me da una mirada sorprendida. Sus ojos fijos en mí, su dolor que quiero acompañar.
—Te protegeré, acompañaré y me mantendré contigo para hacerte feliz. —Cierro mis ojos, tragando mi corazón que busca salir. Cuando los abro, veo su mirada, mientras su mano cubre sus hermosos labios—. Sé que tengo muchos errores y tampoco creo que todo vaya a ser perfecto, pero lo que sí puedo decir es que estaré ahí, tanto en lo bueno como lo malo. No importan los problemas, mientras estemos juntos sé que encontraremos una manera de salir adelante.
A pesar de todo eso mi corazón está alegre, a pesar de todo eso sigo queriendo avanzar. Hoy el cielo está más hermoso de lo que las canciones pueden contar. Hoy el cielo está más hermoso que lo que mis ojos pueden apreciar.
«Esto no era lo que tenía planeado».
De alguna forma mi cuerpo se movió por sí mismo, mis emociones acaban de jugar conmigo.
—Todo lo que quiero es verte feliz, verte sonreír y darte mi hombro cuando sientas que quieres descansar.
Escucho el zumbido de mis amigos. Varias luciérnagas llegan, arremolinándose junto a nosotros.
«¡Ya era hora!» «¡Dile!»
Los animales son un mundo en sí mismo, pues, aunque muchos no lo crean, tienen una forma diferente de consciencia. Tras recibir su señal me doy cuenta de su plan, por lo que sonrío enormemente.
—Puede que me falten muchas cosas, e incluso si una mano me falta… —Entonces ella baja, una lechuza blanca, sosteniendo en su pico mi regalo. Sé que no es un gran momento, sé que hay muchos problemas.
Pero no veo el problema a dar un poco de luz en medio de este caos. Después de todo, se lo acabo de jurar.
—Seré esa luz que se mantenga encendida cuando te sientas apagada. —La lechuza deja caer un collar en mi mano, y la sorpresa en sus ojos es evidente.
Las luciérnagas danzan entre sí, rodeándonos y extendiendo su brillo hasta las estrellas. Pero el único brillo en mis ojos es el de la persona en frente de mí. Su sonrisa es el único brillo que ilumina la mía.
—Me gustas… —sale de mi boca, y sus ojos se achican, su mirada se baja mientras toma el collar.
—Es una aguamarina, lo traje para… ¡Ay! —Un picotazo en mi cabeza me hace gritar un momento. Miro molesto en dirección a la lechuza, pero esta me mira molesta a mí.
«¡Yo fui quien lo trajo!», dice la lechuza mientras intenta volverme a picotear.
Empezamos a forcejear, pero de un momento a otro su ataque me hace caer de espalda. Cuando me doy cuenta, Rem solo me mira con sus ojos bien abiertos.
«Ugh… creo que lo arruiné».
La miro con temor, pero rápidamente empieza a sonreír.
—¡Jajajaja! —ambos empezamos a reír, mientras la lechuza intenta picarme por haberle robado los créditos, Rem solo puede seguir riendo.
Para mi está bien verla triste, de hecho, me alegra que se haya sentido así y también que se desahogase. Pero me encanta ver su sonrisa, así que no puedo evitar intentar ver su sonrisa siempre que hay una oportunidad.
«Dame un poco de cara…» le pido a la lechuza, y esta deja de picotearme.
Esta lechuza es una mascota que Rem rescató poco antes de su viaje, por lo que ella suele hablar con Rem a través de mí. Es sorprendentemente inteligente, e incluso para el resto de los animales que he conocido, su inteligencia es inigualable.
—Rem. —Tomo una punta del collar, y la lechuza toma la otra. Su cabello revolotea por el aire, pero su mirada no deja de fijarse en mí—. Quiero estar contigo tanto en las buenas como en las malas, ¿me lo permites?
Sé que tanto Rem como yo nos queremos, y sé que debería decir "te amo", pero, el peso de esas palabras todavía es mucho para mí. Amar es el último paso, el sentimiento más fuerte de todos.
Entonces, justo cuando pongo el collar ella se inclina hacia mí.
—Tú también me gustas. —susurra a mi odio, y con eso siento el llegar de una nueva etapa. Con eso siento el venir de un nuevo futuro: Un futuro lleno de esperanza.
Tengo la suficiente determinación como para ir por quienes me importan y dar mi otra mano si es necesaria. Por ella pondría mi cuerpo enfrente del gran dragón e incluso de la bruja de la envidia si es necesario.
—Este collar me lo dio mi madre hace mucho tiempo, está destinado para la persona de la que me enamore. —Imbuyo maná, haciendo que su piedra brille en un azul celeste como sus ojos—. El collar es capaz de almacenar maná, y facilitará tu conexión con la magia de agua, espero te sirva mucho.
Ella mira el collar en su pecho, sosteniéndolo en sus manos mientras sonríe.
—Yo no tengo preparado nada, lo siento. —Su mirada se baja un segundo, pero yo la levanto con mi mano. Sostengo su mentón, y con mis mejillas y orejas ardiendo intento hacerme el fuerte:
—Tu sonrisa es el único regalo que necesito. —Ella me mira, para luego sonreír y entrecerrar sus ojos.
—No te queda. —Suelta una pequeña risita, y luego se levanta. Mira el cielo, suspira y me extiende su mano—. Vamos a empacar, ¿sí?
Mientras caminamos mi mente empieza a volver a su lugar. Mis nervios vuelven y ni siquiera puedo hablar. Miro a su lado, viendo que está completamente sonrojada.
«Parece que ambos sucumbimos a nuestras emociones». Marco me lo advirtió, pero parece que no pude hacer nada. Por suerte, no me arrepiento de haberlo hecho.
Desvío la mirada, y la lechuza se pone en el hombro de Rem.
—Todavía no le has dado un nombre, ¿cierto? —pregunto, intentando romper el hielo.
Rem mira hacía la lechuza, luego se pone a pensar, mirando hacia el cielo por un momento y murmurando suavemente. Rápidamente abre los ojos, como si hubiese llegado a la respuesta.
—Nova, ¿qué te parece?
—Significa «nueva», ¿no es cierto? —pregunto, y ella asiente.
La lechuza reacciona al nombre, revoloteando sus alas y yendo hacía los árboles gritando su nombre. Sonrío, viéndola hasta perderla de vista.
—Parece que le gustó. —La miro, y ella solo sonríe.
—Me alegro.
Ambos empacamos mis cosas; con su ayuda no tardamos mucho tiempo. Termino de alistar mis carpetas y documentos mientras ella me ayuda a bajar la ropa y demás. Ya debe ser el día siguiente, por lo que lo mejor es que partamos.
—¿Mañana me ayudas a llevar a mi hermana? —pregunta mientras termina de subir una caja al carruaje—. Quiero llevarla por la tarde ya que Emilia le dará un tratamiento por la mañana antes de irse.
Tengo que hacer varias cosas, ahora tengo que observar los documentos resultantes tras la guerra. Como me encargaré de la economía necesito también observar cómo va a fluir el dinero.
Esto ya no es más a una pequeña escala, con los nuevos contratos, las decisiones tomadas y los planes de acción que tenemos todo debe iniciar perfecto.
Aun así, seguro puedo despertarme un poco más temprano para organizar todo.
—Claro, espérame en el parque frente al ministerio. —Le sonrío, y ambos miramos con alegría que todo está empacado.
Realmente siento que es apresurado, pero también siento que estoy listo.
«¿Dónde viviré?» pregunta Luck, mi amigo. Parece un poco asustado porque piensa que lo voy a abandonar.
Los dragones de tierra forman vínculos fuertes con sus amigos, ambos hemos pasado por muchas cosas juntos. Acaricio su cabeza levemente, sonriendo con calma.
—Voy a hablar con Marco, ambos podemos comprar un terreno para que ustedes tengan más libertad y compañía. —Su mirada ahora se ve un poco preocupada—. Él también se mudará en algún punto, Grímnir puede ser tu compañía.
Su cabeza se baja un poco, y puedo ver que no está convencido.
«Ella me asusta, enojada me asusta». Empiezo a reír, pues Luck siempre ha sido bastante temerario, verlo así me sorprende.
—Si te hace sentir bien. —Le susurro al oído, mirando a Rem distraída mientras acomoda todo—. A mí también me asusta cuando Rem se enoja.
—¿Hm? —Siento una mano en mi hombro, y mi visión se torna borrosa. La sangre desaparece de mi en un instante.
—¡No lo decía por eso! —exclamo, dándome media vuelta para ver hacía Rem.
—¿De qué hablas? —pregunta, y yo suspiro, sintiendo que mi corazón va a explotar.
«Te dejaste domar, que decepción». Lo golpeo en el cuello, pero mi mano empieza a doler por la dureza de este.
—No, no es nada. —Sonrío, y Rem empieza a subirse al carruaje—. Partamos, ya es tarde.
Rem se sienta en la silla del conductor, y antes de subir vuelvo a susurrarle a mi querido amigo:
—Pensaba encontrar otra solución, pero ahora convenceré a Marco de poner a los dos juntos. —Sonrío, y veo que su mirada se heló.
«…»
Rem toma las riendas mientras yo aprecio el paisaje. El bosque iluminado por los faros instalados; los cristales de luz realmente cumplen su propósito, embellecen enormemente todo.
En cuestión de minutos llegamos a la ciudad con las construcciones apenas iniciando. Toda la ciudad va cambiando, y lo hará aún más con el pasar del tiempo. Lo que una vez fue un pueblo ahora es una ciudad.
Seguimos avanzando por las calles solitarias. La última vez que vi la ciudad así fue hace mucho cuando me quedé dormido en mi oficina. Hay algunos negocios abiertos, pero realmente no sé ve un alma por esta parte.
Cruzamos una calle hasta llegar a la urbanización. Este lugar fue de los primeros en ser renovados, son varias casas en conjunto, diseñadas más o menos similares para hacerlas más baratas y rápidas.
Rem podría permitirse una casa más cara, pero para hacer una con un diseño propio habría que construirla. Supongo que esto está bien.
El carruaje se detiene, y las luces nos iluminan mientras admiro la casa. Su diseño es simple; Marco dice que es el diseño que tienen las casas de su mundo. Si bien admite que tiene falta de variación, es lo mejor que se pudo obtener para construir eficientemente.
Y es que fácilmente pueden levantar estas casas en menos de una semana. Con ayuda de los nuevos materiales, junto con procesos ya conocidos, hacer casas de este tipo es sencillo y barato.
La casa es toda de color blanco, la forma de esta es similar a poner dos rectángulos, no, varias figuras geométricas juntas. La casa tiene un tamaño bastante considerable, realmente no lo había analizado bien.
Mide unos setenta metres cuadrado, por lo que realmente no es muy grande que digamos. A comparación de donde he vivido podría decirse que es diminuto. Tiene cuatro habitaciones, así que realmente es un lugar muy bien acomodado.
Tiene un patio trasero y una terraza frontal, así que no se sentirá como un lugar encerrado. Rem se baja, sonriendo en todo momento y yendo a abrir la puerta mientras yo acomodo a Luck para que sea más fácil bajar las cosas.
—Si quieres lo dejamos aquí y sacamos todo mañana. —Luck no parece estar en contra, y realmente no queda mucho de la noche. Prefiero despertarme e ir bajando las cosas a seguir en este luchar frío.
—Está bien, tienes razón.
Rem enciende las luces de la casa, permitiéndome ver su interior. Dejo de lado las cosas y entro, admirando lo hermoso que es por dentro. Me sorprende que nunca haya venido a una de estas casas, son totalmente diferentes a las que he visto en la parte superior de Irlam.
La primera parte es la sala, donde varios sillones de cuero la adornan, unas sillas y una mesa pequeña, que no parece para comer si no para simplemente colocar objetos.
Todavía no he descubierto toda esta casa, pero realmente no me importa como sea. Lo que más me importa es con quien la voy a compartir. Ahora que entraré en una nueva etapa de mi vida tengo que esforzarme más, tanto por lo que debo hacer, como por lo que debo disfrutar.
—¿Este será nuestro nuevo hogar? —Pregunto, y Rem se gira para verme. Ella sonríe, entrecerrando sus ojos y exclamando:
—¡Si!
