Shingeki no Kyojin le pertenece a Hajime Isayama
V
Petra Ral esperaba con impaciencia junto a su buzón. Hacía unos días que le había escrito otra carta a L. Ackerman, autor de una de las sagas más exitosas del momento. El escritor había respondido a su primera carta, la cual había enviado casi un mes atrás. Ella no tardó en escribir su propia respuesta, y ahora esperaba saber qué tenía que decir al respecto.
¿Le daría la razón o expondría sus propios motivos para creer lo contrario? Ella no esperaba hacerlo cambiar de opinión, solo quería que viera por qué ella creía que incluso un mundo en caos, en el contexto de Guerra de Titanes, podía tener algo de alegría también.
El autor había sabido manejar muy bien el equilibrio entre lo bueno y lo malo, sin embargo. La obra mostraba pequeños momentos de felicidad, de victoria, donde no todo era muerte y dolor, momentos emotivos que le habían hecho sonreír y llorar a la vez. Era algo que se resumía muy bien en una de sus frases favoritas, que hablaba sobre la dualidad de la belleza y tristeza de aquel mundo ficticio.
¡Ojalá esa belleza hubiera tocado aunque sea un poco a su pareja favorita!
El capítulo 21 del segundo libro había dejado bien claro lo contario. Rosalie Pole moría en medio de una misión, mientras que Anthein lo veía todo sin poder hacer nada. Había sido uno de los momentos más tristes de toda la saga, uno que todo el fandom (especialmente los anthelie) seguía recordando con dolor aun cuando habían pasado tres años desde la publicación del libro. Petra había leído la historia apenas semanas atrás, así que su descontento con ese evento era más palpable.
Fue por ello que había enviado una carta a modo de protesta, y aunque no imaginó que el autor le respondiera, así había sido. Su respuesta inicial no le había satisfecho mucho, así que le había vuelto a escribir. Extrañamente, aunque suponía que no diría nada esperanzador sobre la historia, le emocionaba recibir su carta.
Pero el buzón del correo seguía estando vacío para el doceavo día.
Para el décimo séptimo día, ya el cartero no se sorprendió de verla allí, junto a las casillas de correo de su edificio esperando por él. Le dedicó una sonrisa a modo de saludo, y procedió con su trabajo.
—¿Algo para mí hoy? —preguntó ella, cruzando los dedos.
El hombre revisó entre las cartas, hasta dar con una en específico, y se la tendió a la muchacha. Petra dio un saltito de emoción.
El remitente era nada más y nada menos que L. Ackerman.
—Fanfiction, 11 de abril de 2019.
Me siento como si viviera en Paradis jajayudajaja
