®Shingeki no Kyojin le pertenece a Hajime Isayama
XXIV
L. Ackerman levantó la mirada. Sus ojos eran de un profundo tono azul que no podía describir apropiadamente. Petra no lo había visto antes, ni siquiera en fotos o en redes sociales. Él era conocido por ser muy reservado, y esta era la primera vez que aparecía en un evento público. Tenía el cabello oscuro también. Petra pensó que se parecía un poco al Anthein que se imaginaba cuando leía Guerra de Titanes.
—Ahem —Petra lo oyó aclararse la garganta.
Como solía sucederle, se había perdido en sus pensamientos. Petra asintió a modo de disculpa, y su corazón se saltó un latido al darle el libro. L. Ackerman lo abrió en la primera página y lo estampó con su firma.
—Mi nombre es Petra —dijo tímidamente—. Petra Ral.
Su mano se paralizó un segundo, demasiado corto para que Petra lo notara. L. Ackerman levantó la vista, sus ojos fijos en Petra.
—Hola, Petra. Gusto en conocerte, finalmente.
La sonrisa de Petra se congeló en su rostro. Él la recordaba. Lo que es más, la había reconocido. Sintió sus mejillas calentarse, y todas las cosas que le había dicho volvieron a su mente de golpe. El debate sobre la muerte de su querida Rosalie Pole, su posición sobre por qué incluso en un mundo devastado por la guerra como 'Guerra de Titanes', la gente podía sobrevivir, sus quejas, todo volvió a ella en oleadas de vergüenza. No se arrepentía de haber dicho esas cosas, ni tampoco se retractaba, pero una cosa era hablar con el autor por escrito, carta a carta, y otra muy diferente era hablar cara cara. Se sentía avergonzada por decir lo menos, pero tampoco se retractó. Compuso una sonrisa, una genuina, y respondió finalmente.
—Es un honor conocerlo también, Sr. Ackerman. Soy un gran fan de su trabajo.
El hombre asintió.
—Gracias, lo aprecio.
Petra asintió, incapaz de decir más. Esto era todo lo que había soñado y aún más. L. Ackerman la miró, enderezándose un poco más en su silla.
—¿Hay algo que le gustaría que escribiera? —preguntó con educación.
La mente de Petra se quedó en blanco. Todas las preguntas que había planeado, todas las cosas que habría querido decir, todo se desvaneció. Le devolvió la mirada, intentando pensar en algo, pero nada se le ocurrió.
L. Ackerman no era el tipo de persona que interrumpiera a otros, o no al menos de una manera controladora y descortés, pero como autor, tenía facilidad de palabra y con frecuencia las encontraba útiles para ayudar a otros. Era entretenido, tenía que admitir. La señorita Ral, o como él la llamaba secretamente, "señorita Disidente", había intercambiado con él por lo menos 5 cartas quejándose del sombrío final de alguno de sus personajes. Él era conocido en el fandom como "L. la parca Ackerman, por su costumbre de matar a los personajes, incluidos el protagonista de la saga, y por supuesto, Rosalie Pole, el punto central y desencadenante del debate. Había incluso un gráfico que proveía el porcentaje de personajes vivos que quedaban, y el número, 48,75% para ser exactos, había sido otro punto que la señorita Petra Ral había debatido. Admiraba su terquedad y aguda percepción. Por ello, la imaginaba más elocuente, o al menos, descontenta, pero la joven bajita y de peluca rubia en frente de él había perdido las palabras. Así pues, se aventuró en ofrecerle ayuda a la silenciosa fanática.
—¿Tal vez una frase del libro? —sugirió, con el bolígrafo aun en la mano.
Petra asintió, y su rostro se iluminó con la respuesta. L. Ackerman pensó que finalmente habían llegado a algún lado.
—Ten fe —dijo ella con convicción.
La determinación con la que habló tomó al autor por sorpresa. Había tal fuerza en sus palabras, que por un segundo, olvidó que estaba en el mundo real, firmando libros; y pensó que estaba en frente de un personaje fuera de este mundo, dando palabras de ánimo y esperanza a los soldados del mundo que había construido. Incluso lucía como la propia Rosalie Pole de sus libros, con ese disfraz de soldado, peluca rubia, penetrantes ojos dorados, y una capa verde con las alas de la libertad bordadas en la espalda.
L. Ackerman se compuso y se puso a trabajar.
—Ten fe, Petra —recitó al escribir. Los ojos de Petra no lo abandonaron ni por un momento—. Aquí tienes —cerró el libro y se lo devolvió con una pequeña sonrisa de orgullo. Era la primera vez en todo el día que sonreía.
Petra tomó el libro, observando las palabras que Levi había escrito. Posó su mirada en el autor, agradeciéndole con una sonrisa en la boca.
L. Ackerman asintió, su expresión suavizándose.
—No es nada —dijo, y luego añadió:— Y Petra, sigue escribiendo. Fue un placer leer tus cartas.
El rostro de Petra se iluminó aun más.
—¿De verdad? Pensé que se enfadaría… —admitió en todo de disculpa. Se echó el cabello detrás de la oreja, y un mechón de glorioso color rojo dorado asomó debajo de la peluca—. Con todas esas quejas… No a todo el mundo le gusta que lo critiquen, ¿sabe?
—Pues, como dije, fue un placer de leer —L. Ackerman afirmó—. Y no soy como los otros autores. ¿No es eso lo que ustedes los lectores dicen?
Petra intentó esconder una sonrisa culpable, como un niño atrapado con las manos en la masa.
—Bueno… quizá. No creo que cualquiera pueda deshacerse de la mitad de sus personajes con una confianza como la suya, Sr. Ackerman. Pero supongo que eso es lo que hace sus libros tan especiales. Uno nunca sabe qué esperar después.
—Bueno, eso es interesante de oír —dijo él—. Podría sorprenderla otra vez con el nuevo libro.
Dijo aquello como si nada, pero Petra estaba casi 100% segura de que había algo más bajo la superficie. No podía esperar a llegar a casa y leer el libro para descubrirlo.
—¡No puedo esperar! —exclamó.
—Que disfrutes tu lectura —L. Ackerman dijo.
La sonrisa de Petra se ensanchó.
—¡Gracias, sr. Ackerman! ¡Lo haré!
Levi asintió, y con eso, Petra se retiró de la mesa, sintiéndose a punto de estallar de felicidad.
Aun a estas alturas, no estoy muy segura de cuál es el color exacto de los ojos de Levi. Espero con ansias que animen el capítulo final del manga, ya que ahí se nos da un primer plano de su ojos, y creo que solo así podré estar segura.
Algunas partes de este capítulo fueron desarrolladas con el apoyo de una IA. Dudo que hubiera podido lograrlo sin ello, o al menos, me habría tomado mucho más tiempo para finalizarlo.
—Fanfiction, 28 de mayo de 2023.
—6 de julio de 2023. Edito para decir que salió el trailer de la última parte de la temporada final, y mostraron ese panel que estaba esperando. Así pues, por primera vez en 10 años por estos lares, puedo finalmente describir con seguridad los ojos del heichou: Azules.
Ya puedo morir en paz.
