Capitulo 3: El mundo debía ser suficiente

Aquel viernes, sentados alrededor de la mesa de mi madre estábamos Iwazumi, Makki y Matssun. Como si los años no hubieran pasado allí estábamos, solo que en vez de vernos cada fin de semana, nos veíamos sólo cad meses.

Era inevitable, todos teníamos muchas más cosas de las que hacernos cargo... Por suerte éramos esa clase de amigos cactus, que no importaba si no nos veíamos en millones de años, podíamos seguir hablando como si nos hubiéramos visto ayer mismo.

Un par de pizzas con doble de queso sobre la mesa me hacían pensar en la bronca que me echaría mi dietista si me viera comerlas, pero me negaba a seguir sus consejos basura. Eliminar al dietista no era algo que mi agente me permitiera, pero que lo ignorarse completamente los fines de semana libres tampoco era algo que él pudieran controlar.

Makki había montado una clínica de fisioterapia deportiva en Sendai y seguía soltero. Iwa-chan, enseñaba a chavales a jugar al vóley mientras terminaba la carrera y también seguía soltero, pero a mi aquello no me sorprendían porque no podía imaginarme a ninguna chica que le tolerará... Y lo que sí era sorprende era que Matssun, trabajador de una funeraria, seguía en algo que parecía muy estable con Shiroyuki Fumiko, también conocida previamente como Blancanieves.

Nakahara la apodaba así, había sido su enemiga máxima en la escuela secundaria.

–Bueno, no tenemos una relación tan convencional y supongo que eso lo hace más sencillo –comentó Issei. Ciertamente era tan estable como que ella estaba embarazada y vivían juntos desde hacía dos años. Además el negocio de la muerte siempre da dinero, la gente nos tenemos que morir sí o sí. Tenía la vida más estable que nos hubiéramos imaginado de él en la escuela media cuando hacía gosthing a cualquier chica que quisiera entregarle cartas de amor–. Las relaciones abiertas son la clave, de hecho yo creo que a ella le pone que me acueste con otras.

–La media japonesa es de 0,5% parejas sexuales, y a parecéis tú y Blancanieves para llenar el cupo de lo que os toca y un poco más – Puse los ojos en blanco. No me sentía capaz de tener una relación con una sola persona, aún menos si esta incluía a más gente–, es lógico que no quede nadie para los demás.

–Nunca pensé que el primero en tener una familia propia serias tú –comentó Hanamaki.

–No es como que en la secundaria ninguno tuviéramos novia, así que todos pensábamos que sería el cagón este– Iwa me señaló. Tenía arte para decir cosas incómodas.

Incómodas porque después de Bokuto yo no había vuelto a salir con nadie. Nadie me gustaba suficiente, nadie tenía la mirada suficientemente bonita, nadie era suficiente divertido, nadie era él quizá. Y no era que debiera Bokuto volver como un príncipe azul, ni mucho menos. Pero mis expectativas eran demasiado altas después de aquel desengaño. Muy probablemente había cerrado mi corazón a cal y canto. Y no nos íbamos a negar, el sexo esporádico estaba bien, pero tras cuatro o cinco años bajándote en esa estación te aburres.

Tampoco sabía nadie que me gustaban los hombres. No les había contado nada, no había sabido nunca como hacerlo y siempre deseaba abrirme y decirlo pero una vocecilla en mi cabeza me paraba siempre. "Hola, soy gay, lo descubrí hac años, pero sigo evitando todo lo relacionado porque pienso que podría arruinar mi vida ser yo mismo".

–Pienso que a los 26 es demasiado pronto para tener hijos- dije evadiendo el tema de mi mente. Ni siquiera creía que hubiera un tiempo real para hacer las cosas, uno debía hacer las cosas cuando sintiera que quería hacerla y punto.

–Seguramente, pero Fumiko lleva casi tres años insistiendo así que al final tuvimos que fijar una fecha límite – Matsukawa parecía estar a años luz de mí en cuanto a construcción de relaciones sanas. Yo aún no sabía ni construir relaciones insanas.

También habló de los nervios que le daba tener un bebé y que en verdad Le gustaría que fuera una niña. Me parecía insólito verle así de ilusionado. Le envidié.

–Y ¿no hay más cotilleos destacables? –Hanamaki me miró y luego a Iwa. Al vernos callados se aventuró a compartir –yo el martes voy a un sitio de citas rápidas, por si queréis venir...

–No me iría mal, pero te lo pondría difícil– me reí y empecé a gesticular y forzar la voz– "Hola soy Oikawa Toruu, tu favoritismo prota de Amor Desesperado, tu dorama favorito, y en pocos meses necesito una acompañante para la boda de Ushijima" y así sin hacer las citas, todas pondrían mi nombre en la tarjeta final.

Empezamos a reírnos. Desde que era actor adoraba hacer aquellos teatrillos.

–Pero que engreído, el dinero y la fama ha empeorado tu carácter.

Supongo que todos comprendían que precisamente tener fama y dinero dificultaba más encontrar pareja. Nunca sabías si venían a ti para conocerte o simplemente porque gracias a ti conseguían influencia.

–Yo siempre pensé que Le robarías la novia a Ushiwaka –aseguró Hajime. Me quedé en blanco. ¿Yo y Nakahara? ¿Qué?

–Sí, esta buena y es divertida, aunque mandona – Makki intentado ver el lado bueno de las personas. Que tierno. Léase esto con voz monótona y juzgando cada sinapsis neuronal que Le había llevado a decir aquello.

–Bueno chicos eso es imposible porque... –era el momento, estábamos cómodos y la conversación era distendida, podía decirles eh soy gay sin darle la más importancia y quedar cool pero... De golpe sentí sus miradas sobre mí fijamente y mi vocecilla gritó de nuevo. –Ella es insoportable, como él.

–Eso lo dice porque lo ha intentado y le ha salido mal– Matssun siempre diciendo idioteces. Le odiaba.

–Pues yo creo que os parecéis – Iwa siempre diciendo idioteces. También le odiaba.

Apreté los labios y arrugué la nariz. Que mal me caían estos chicos siempre afamados en reírse de mí.

Yo mismo me reía de mí a aquellas alturas. Tenía dinero para vivir el resto de mi vida sin preocupaciones ni tener que trabajar nunca más si no quería, tenía fama que me facilitaba buscar a un chico guapo y pasar el resto de mi vida con él, los mejores amigos de este mundo, aunque nunca se lo fuera a admitir a ellos, tenía una familia que me querían tal y como fuera sin hacer preguntas, me ganaba la vida jugando profesionalmente al vóley... Tenía todo y me sentía insatisfecho. Y sí, soy alguien ambicioso pero ¿tanto como para que el mundo no fuera suficiente?

En cualquier caso no sé decir que me paso entonces por la mente pero un golpe de valor me asalto. El mundo debía ser suficiente por ahora.

–La verdad chicos es que... –respiré hondo y baje la mirada. –La verdad es que soy gay.

Me puse rojo como un tomate, apreté los dientes y me sentí incapaz de levantar la mirada. El silencio se me hizo profundamente incómodo.

–No lo supe hasta que llegué a la universidad y la verdad es que nunca he sabido cómo explicarlo y quizá sois las primeras personas a las que se lo digo yo... - Oikawa siempre diciendo idioteces. Estaba hablando rápido, nervioso, casi sin sentido. Me odiaba.

Iwazumi me lanzó una servilleta arrugada desde el otro lado de la mesa.

–Tontokawa, quieres dejar de hablar como si esto fuera algo dramático –Iwa volvió a lanzarme más servilletas sucias a la cara.

–Hajime, es normal ¿no sabes nada del jugador ese de Hokkaido? – Makki explicó vagamente como aquel chico había salido del armario públicamente.

No tenía ni idea lo del tipo de Hokkaido. Él explicó que no podían echarle y los demás jugadores probablemente les importaba un pimiento, porque el equipo seguía rindiendo bien, pero ahí estaba toda la presión mediática sobre él. Nada, ni siquiera sus capacidades como jugador le aseguraban seguir teniendo trabajo cuando acabara su contrato.

Y si, en cierto modo mi vida laboral dependía de la opinión pública. Y aunque me era posible renunciar a todo ello, no quería hacerlo.

–¡Ah! ¡Claro! eso tiene más sentido, Oikawa cree que lo anunciaremos en la NHK–Mattsun se rió y rompió el momento incómodo por unos segundos –. Aquí nos juzgamos por todo, pero también nos aceptamos por toda esa sinceridad y supongo que es molesto que actúes como si fuéramos a no sé, ¿dejar de burlanos de ti?

Era lógico, no estaban molestos por mí, sino por el secreto. No podía reprochar se lo, me envenenaba a mi tanto como a ellos. Sonreí vagamente, me seguía sintiendo inseguro. Necesitaba una frase como "eh nosotros te vemos igual que hace 10 minutos".

–Eso Tontokawa ¿Es que ser gay hace que no me pueda reír de ti? –la voz de Iwa sonaba dura, estaba resentido pero intentaba hacerme llegar el mensaje de que nada había cambiado creo – pero bueno, a la próxima pagas tú la cena y solucionamos el resentimiento.

Y aquello era lo que más se parecía a aquella frase que yo tanto necesitaba.

Cuando se marcharon Hanamaki y Matsukawa, Iwa se quedó un rato más. Le hablé de Bokuto, de aquel verano, de todo lo que llevaba tanto tiempo sin decir. Era como si me hubiera quitado una armadura medieval que llevaba desde hacía 8 años. Y por un rato me sentí un poco más satisfecho conmigo mismo.

NA: ¿Por qué en el doblaje al español de España Kuroo tiene risa de vieja? Me gustaría saberlo.