NA: Publico hoy porque mañana me voy de viaje más días de los que me gustaría por motivos que en realidad aborrezco y ser adulto y funcional me abruma. Pero la vida es bonita cuando puedo sacar a mis perros, cenar pizza con una copa de vino y ver de nuevo Succession para reírme de los ricos. Así que en el fondo me gusta ser adulto supongo.
Amai parecía una princesa europea en aquel traje de Valentino blanco. Probablemente de no haber sido modelo no lo habría podido llevar, estaba claro. Se acusaba a su cuerpo con un sinfín de transparencias y tenía pedrería fina que adornaba toda su figura hasta aquella falda de tipo sirena que arrastraba una cola larguísima.
Si lo pensaba fríamente, yo no me hubiera casado con tanta pompa ni aunque me pagarán millones. Pero ella parecía feliz. Tenía mal gusto, que le íbamos a hacer. Porque si hubiera tenido buen gusto jamás de los jamases habría empezado a salir con Ushijima claro...
Hablar con Amai sobre aquella situación me hubiera ayudado más que con Mattsun y Blanacanieves. Pese a todo, me daba cuenta que la idea monógama a mí se me quedaba pequeña. Yo quería poder acostarme con Atsumu y con Bokuto de forma paralela, pero no sin el consentimiento de ambos. No era una cuestión de formalizar romance con los dos, sino más bien de que nadie saliera herido. Por aquello hablar con Amai para mí era importante, ya que ella sabía cómo comprender los procesos sociales y dominarlos para que estos salieran a su antojo, aunque no siempre era exactamente así. Había aprendido a dominar a la prensa, a manipular las entrevistas para que me preguntarán lo que yo quería, a redirigir la atención en lo que yo consideraba destacable gracias a la visión de Amai de la sociedad. Y aunque asumo lo narcisista que era, yo quería poder conseguir aquello de Kotaro y de Atsumu.
En cualquier caso, si ya fue humillante que me sentaran en el autobús con mi ex-novio de la facultad, mi irritación con aquella boda llegó a límites cúspide cuando en el convite nupcial mi mesa consistía en todos los miembros de la Shiratorizawa cuando yo iba a la secundaria alta.
A mi lado Tendou Satori hablaba sin parar con Yamagata. Podía soportarlo, a fin de cuenta Yamagata era compañero en los Tokio Bears..
—Oikawa-san, esta mañana has jugado con Bokuto Kotaro ¿no es el tipo al que han echado de la selección porque se destapó que era homosexual? — preguntó Semi. Eita Semi no me caía del todo mal, intentaba iniciar conversaciones constantemente pero yo no le hacía demasiado caso. Luego descubrí que buscaba que le presentara algún contacto para su banda de música.
—Si, a mí me parece patético que en pleno siglo XXI aún tengamos estos remilgos — Tendou siempre diciendo lo que pensaba.
—Estoy bastante de acuerdo con eso —añadí —Conocí a Bokuto en la universidad y tampoco es que fuera un secreto, sigue siendo un buen jugador y es una pérdida para la misma selección.
—Pero ¿no es incómodo? cambiarse delante de alguien que no sé..—Goshiki cerró la boca antes de acabar si frase.
— Ese tipo de frases explica por qué te cuesta encontrar novia — Ahí Semi estuvo fino. Me reí.
—Así somos en Japón, se permiten fetiches extraños, porno de tentáculos y otras extrañezas pero si te gusta alguien de tu mismo sexo se te recortan los derechos —Expresé mi queja fingiendo desinterés, aunque era doloroso ser consciente de lo hipócrita que era la sociedad en la que vivía. Pensé en Atsumu, en que muy probablemente debido a eso mismo había optado por no dedicarse profesionalmente al vóley.
—Tampoco podemos cambiarlo — Reon sentenció como si nosotros no formáramos parte de la sociedad. Mucha gente pensaba de aquel modo, no eran gente homofoba o racista o lo que fuera, pero no pensaban nunca en el valor de sus propias opiniones. Reon jugaba en los Samuráis de Okinawa, yo le tenía tirría porque nos habían ganado recientemente.
—¿Cómo qué no? En cosa de 5 o 10 años seremos algunos de nosotros seleccionadores ¿no? — me mostraba de aquel modo y supongo que pensaba aquellas cosas porque yo quería, deseaba con todo mi ser, poder justificar seguir en el armario para en el futuro cambiar algo. No era muy realista, pero tenía que aferrarme de algún modo a aquella idea.
Desde la otra punta de la mesa Shirabu me miraba de reojo. No abría la boca, y yo no sabía que pensaba ¿Era un tipo homófobo? ¿Era un gay reprimido? Y entonces me percaté de cómo se miraban él y Eita. Podía jurar que alguna historia hubo entre ellos. Se me escapó una risa tonta que oculté tapándome la boca.
El Gaydar no fallaba según Atsumu.
—Tampoco podemos saltarnos la ley — Reon era molesto, muy molesto. Él creía claramente que como jugaba con los que iban líderes de la liga él sería esos "algunos de nosotros". Ni siquiera era tan buen jugador.
—No hay ninguna ley que lo establezca, y sinceramente Reon si yo fuera seleccionador no me perdería el talento de un jugador solo porque haya tontos a quien les de miedo que le miren en culo en las duchas— Yamagata expresó aquello sin cohibiciones y sinceramente, me sentí feliz de tenerle como compañero. Aunque cabe decir que también podía estar afectado la falta de deportividad por haber perdido recientemente…
Desafortunadamente eso sí ocurría. Montón de talento desperdiciado por chorradas.
Noté unas manos heladas que me tocaron la nuca, un escalofrío me recorrió el cuerpo y al girar me, allí estaba Amai con su sonrisa de revista.
— ¿Te estás portando bien Toruu-kun? — su tono era el de una mujer dulce pero yo sabía que su verdadera voz era la de una sádica que me quería molestar. Me besó en la sien, como hacía cuando quería quedar como mona y cariñosa cuando yo ya sabía que no era así para nada. Amai, que hemos vivido juntos, sé que eres un robot sin empatía.
Aunque no podía descartar que quizá estuviera en aquella mesa por idea de él engendro maligno de ahora su marido repitiendo aquella frase condenada que nunca había dicho literalmente pero si de forma figurada. "Deberías haber venido a la Shiratorizawa".
Ushijima caminaba a su lado, con clara cara de agobio. No era algo que no me hubiera acostumbrado a ver en la universidad cuando empezaron a salir.
—No estábamos discutiendo el día de tu boda si eso es lo que te preocupa, Amai— aclaró Reon. Yo creo que Reon también debía haber visto a la Nakahara cabreada alguna vez por como dijo aquello.
Yamagata terminó de explicar nuestra conversación y le pidió opinión a primera vez y probablemente única en mi vida estuve de acuerdo con aquel engendro del mal. Y es que al igual que Yamagata, consideraba una pérdida talento y una estupidez clasificar a un jugador por su orientación sexual.
—Es más dudo que no tuviéramos ningún compañero al que le gustaran los hombres y seguíamos siendo los mejores de Miyagui —añadió. Pero ahí yo ya no estaba de acuerdo. Ni de broma eran los mejores, solo eran la escuela con mayor inversión económica.
Le pedí atención un rato a Amai y me pidió que la acompañara. En aquel momento Ushiwaka se sentó en mi sitio y se quedó en aquella mesa.
—¿Que hago si mí no-pareja viene hoy y me acosté con alguien aquí ayer? —Le pregunté. Nakahara me arrastró al baño de chicas y me hizo entrar. Yo no entendía muy bien que pasaba, pero estaba tan metido en mi mente que ni me percaté.
—Aguántame la falda— dijo mientras se ponía a mear ¿Habíamos llegado ya a aquel nivel de confianza? Yo no estaba seguro. De cualquier modo, aguante su falda hacia arriba para que no se la manchara sintiéndome en mis puntos máximos de límite de cordura.
—Amai, estas abusando de mí.
Ella alegó que era su día y que llevaba horas buscando a alguien con quien se sintiera mínimamente cómoda para poder ir al lavabo.
—Además, tú también abusas de mí, te acuestas con "alguien" en mi boda cuando yo tengo que aguantar que la abuela de Wakatoshi llame a mi puerta cada 20 minutos para ver si ya me he dormido y que él esté en su cuarto y no en el mío, como si no viviéramos juntos desde hace años—Se indignó en voz alta porque no le dejasen follar.
Aquello era una ventaja de no poder casarte, no tenías que aguantar a familiares molestos de tu cónyuge.
Solté su falda y la acompañé a que se retocara el maquillaje. Claramente estaba muy enfadada por todo, pero yo no tenía la culpa de que hubiera aceptado aquel juego entre familias. En el fondo me daba un poco de pena, ella solo quería jugar al voleibol y firmar papeles.
Caminó hasta el espejo y se miró. Sacó una pequeña bolsita del bolsillo disimulado de su vestido en el vuelo inferior de la falda.
—Habla con tu chico esta noche, explícale cómo te sientes y si no le gusta que se busque otro, porque Oikawa Toruu sólo hay uno — repasó los labios en rojo y me miró. Yo sabía que ella siempre se elegía a sí primero, y luego a los demás. Había usado su frase conmigo "Nakahara Amai solo hay una". Excepto con sus padres, podía hacer aquello con cualquier humano del mundo independientemente de cualquier sentimiento que tuviera. Por eso estaba enfadada, porque odiaba seguir sintiendo aquella dependencia hacia sus progenitores.
Supongo que después de lo de Bokuto, los nervios por ver a Atsumu y explicarle lo sucedido y mi caos mental, bajé la guardia. Así que en cuanto se giró a mirarme tras repasar el rímel, me acerqué a ella y la abracé. Me devolvió el abrazo vagamente.
—Todo va a estar bien ¿sabes? — dijo con su tono falso. Se lo decía tanto a sí misma como a mí sospecho. A mí no me servía demasiado oírlo, tenía un miedo que me moría y solo quería quedarme allí plantado. Pero salimos del baño de mujeres como si cualquier cosa.
Así que en resumen, debía decir lo que quería a Kotaro y a Atsumu. Y si a alguno no les gustaba, pues puerta. Y era duro pensar de aquel modo porque, yo me aferraba a las cosas de un modo demasiado ridículo como para que tuviera sentido. Es verdad que tampoco tenía seguir los consejos de Blananieves y Nakahara si no quería... Pero sí algo había aprendido de mi experiencia con Bokuto es que solo hablando las cosas podían no ser tan desastrosas.
