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Para Maki era extraña la presencia de Ren pues, no era tan común que alguien de grado mayor buscara a alguien de uno menor, salvo ella, Nico y Nozomi. Pero no solo fue ese almuerzo; Ren la frecuento cada vez más constantemente, como si de alguna forma el supiera que cada que Nico no estaba cerca de Maki, él podía acercarse, lo cual resultaba realmente curioso para la pelirroja.
Claro, era muy tímida para decirle que se fuera, además, no quería la mala mirada de sus compañeros al decirle aquello al chico, pues si bien, no parecía ser del tipo engreído y gran parte de sus compañeros le admiraban, sus admiradoras se encargarían de hacerle la vida imposible por tratar mal al chico más codiciado de la escuela, Lo cual ya le parecía lo suficientemente absurdo a Maki, pero no estaba tan familiarizada aun con su país ni su cultura, por lo que no quedaba más que adaptarse lo mejor posible.
Además... el joven era bastante amable con ella, al grado en que Maki se sintió un poco culpable por repelerlo varias veces antes de permitirse conversar con él. Ren resultó ser un joven muy platicador, con conversaciones interesantes que de alguna forma la tenían cómoda al conversar juntos. Sin embargo, Maki jamás dio algún indicio que le diera entrada a cualquier otra cosa al chico...
Aquella tarde, Maki había tenido una hora de clase sin actividades, por lo que simplemente se dirigió junto a su gran amiga Hanayo hacia uno de los pasillos, donde descansaron un par de minutos.
-Hoy es un día muy caluroso ¿No crees? Que suerte que Rin-chan se quedó en casa- Hanayo le dijo a la linda pelirroja a su lado que le sonreía tan amablemente como siempre.
-Prefiero disfrutar del sol que estar enferma del estómago como ella... además, el cielo está despejado, me gusta el verano- contestaba Maki mientras aspiraba el fresco aroma a pasto del lugar, miraba hacia abajo, donde algunos alumnos de tercer año hacían algo de deporte. -Creo que sería bueno poder beber algo fresco- agregaba.
-Me parece bien ¿Qué tal un piedra, papel o tijera? La que pierda invita- Hanayo soltaba con voz traviesa, sabiendo que podía tener una bebida gratis a cargo del bolsillo de la otra chica.
-¿Segura? Sabes que no me retractaré si pierdes- Maki sonreía burlona a la castaña que simplemente alzó su mano, en señal de que estaba completamente decidida.
Finalmente, ambas japonesas se miraron con diversión y jugaron una única ronda en la cual Maki fue quien salió victoriosa, ganándose un puchero por parte de Hanayo.
-¿Considerarías una ronda de tres?- preguntó, pero Maki simplemente volteo el rostro de vuelta a la ventana con una sonrisa victoriosa. -Que tacaña...- susurro mientras le daba la espalda a la menor y caminaba en dirección del gran pasillo hacia la máquina expendedora.
-Que sea algo de café- Maki simplemente le dijo a su amiga que se perdía en el pasillo.
La chica se dejó envolver por el pequeño silencio que la rodeó cuando Hanayo se retiro por un breve momento. Su mirada se dirigió a alguien en específico, pues entre los alumnos de tercer año que jugaban en el patio principal, ahí estaba ella, esa pelinegra de dos coletas y adorables ojos carmín, corriendo con desgane y sudando como nunca.
Maki simplemente sonrió al ver a la chica llegar al punto de partida y dejarse caer en el pasto fresco. Ya podía escucharla jadear exageradamente mientras sacaba a lengua, pequeña manía de Nico al agotarse.
Todo hubiera permanecido con tranquilidad, de no ser por la rápida presencia de Nozomi quien simplemente llegaba hasta Nico y se tumbaba sobre ella, recibiendo constantes quejas de la pelinegra, todo mientras la alta reía sin parar.
"-Nozomi es como el tipo de chico que cualquier mujer desearía-"
"-Es desagradable pensar en que ellas probablemente se besan... pero de alguna manera tengo curiosidad...-"
"-Nico y Nozomi se complementan de una forma increíble, incluso yo si llegara a complementarme así con alguien, no me importaría que fuera otra chica-"
"-Son la una para la otra...-"
Maki se sentía atormentada por los constantes comentarios que escuchaba a diario por parte de sus compañeros, no solo los de su mismo grado, sino de gran variedad de ellos, desde segundo y tercero, incluso de los mismos compañeros de salón de Nico y Nozomi.
Quería confiar en ella, luchaba por hacerlo, porque amaba incondicionalmente a la pelinegra.
-Las miras con mucho esmero- una voz masculina llegó a sus oídos, no hizo falta de que Maki volteara a ver al dueño, era claro quién era.
-Ren ¿Qué haces aquí? - pregunto con voz desganada, aun sin apartar sus ojos de las dos amigas, jugando afuera, haciéndose cosquillas.
-No es importante- Contestó mientras se recargaba en la ventana por la que Maki aun miraba a su amada y su amiga. -¿Te sienta mal?- preguntó, haciendo referencia a como es que Maki miraba a esas dos chicas.
La pelirroja soltaba un suspiro mientras también se recargaba con desgane, sintiéndose insegura. Las palabras que tenía que escuchar a diario, últimamente comenzaban a afectarle en serio. Pero no podía demostrarlo, porque le prometió a Nico que no diría ni una sola palabra sobre ellas dos a nadie en la escuela. Nadie podía saber que ellas dos se amaban...
-¿Por qué debería? Nico es mi mejor amiga y Nozomi la de ella. Puedo con ello- dijo con voz tranquila, tragándose las ganas de soltar lágrimas.
Ren no pareció decir nada al principio, simplemente miró de reojo como es que Nico y Nozomi permanecían muy cerca, la mayor estaba recostada mientras Nico recargaba su cabeza contra el estómago de la pelimorada.
-Si, son cercanas. Todos en la clase piensan que se ven bien juntas- Comenzaba a hablar, sin siquiera mirar a la Maki. -Siempre almuerzan juntas, se sientan juntas, es como si no pudieras ver a Nico sin Nozomi y viceversa, si buscas a una, encuentras a ambas, como dos almas gemelas...- Continuó hablando, esta vez, miraba de reojo a Maki, quien hizo una mueca de desagrado.
La mente de la japonesa se sintió atormentada de nuevo. Para todos a su alrededor, Nico y Nozomi eran la una para la otra y ciertamente, tenía sentido... porque ambas se conocían, se complementaban maravillosamente y por sobre todo; eran dos almas similares, se entendían con tan solo una mirada y una sonrisa cómplice.
Nico y ella por el contrario, eran tan diferentes, como polos totalmente opuestos que nadie lograba entender como era que podían ser siquiera amigas. Nico era parlanchina, enérgica y brillante. La simple presencia de la pelinegra podía hacer armonioso y entusiasta el ambiente. Y Maki era seria y fría, siempre lejos del resto, envolviendo en una pequeña aura de admiración y misterio a aquellos que la rodearan. ¿Cómo es que Nico eligió amarla a ella en lugar de Nozomi? Se sentía culpable de sentirse así, porque dejando de lado las constantes voces y opiniones de sus compañeros, Nico no le daba razón alguna... pero entonces ¿Qué era esa petición en la que le advertía que nadie debía saber que ellas dos tenían algo? no le sentaba nada bien... Estaban en la escuela ¿De quién pretendía ocultarla?
Ren miró nuevamente la aflicción en el rostro de Maki, no sin antes observar de nuevo a las dos mayores; Nozomi estaba sentada ahora, acariciando el rostro de Nico, quien tenía su cabeza recargada contra las largas piernas de la más alta... ambas se sonreían con cariño.
-Mi madre me dijo muchas veces que cuando alguien está con otra persona de forma romántica, no significa que vayamos a ser eternos. A veces incluso somos solo como una balsa en la que, a través de la comprensión, cariño y amor, llevaremos a esa persona especial hacia el otro lado del mar, donde su verdadero amor le estará esperando, la persona con la que está destinada. Nosotros seremos pasajeros simplemente...- soltó el joven de tercer año sin saber lo que provocaría en el interior de una joven Maki de tan solo 15 años...
"-¿Solo estoy destinada a ser tu balsa, Nico-chan?-" pensó menor mientras sentía como una lágrima resbalaba por su mejilla.
-¡Oye tu! ¿Qué estás haciéndole a Maki-chan? - la voz demandante de la castaña se hizo presente. Cuando Maki hizo contacto visual con ella, Hanayo llevaba una lata de jugo de naranja para ella misma y café para su amiga.
Ren entonces simplemente suspiro y le dedicó una sonrisa amable a la recién llegada. -Hola Hanayo, solo conversaba con ella... lo siento- dijo simplemente el chico para después dirigirse a la menor. -Espero estés bien, Maki. Hasta luego- se despidió
Maki, a pesar de que trato de aferrarse a sus propios pensamientos; las palabras de Ren hicieron un hoyo en su mente que simplemente fisuro su fragil corazon sin remedio alguno.
No habia vuelta atrás.
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Sus recuerdos viajaron hacia un par de años más adelante, específicamente, cuando Maki tenía 20 años, aquellos en los que Nico había dejado de aparecer tan constantemente en sus memorias. Aquel día, Eli la había invitado a tomar un café cerca de la universidad. Maki estaba nerviosa, no sabía la razón, solo sabía que tenía que ver con Eli. Últimamente la joven rusa le provocaba sensaciones que no la tenían bien.
Maki recordaba esa sensación, los nervios ante su cercanía, los deseos de tener constantemente su atención y su cariño. El simple hecho de mirar esos ojos azules la hacían estremecer. Maki lo sabía, estaba comenzando a tener sentimientos por ella y eso la asustaba.
Cuando llego el momento, tener en frente a la mayor la ponía nerviosa nuevamente. Solo la escuchaba hablar, reír y dedicarle tímidas miradas, para Maki era lo más hermoso que podía mirar en ese preciso momento.
-¿Qué ocurre Maki? ¿No te ha gustado el pastel? - Preguntó Eli al verla tan ensimismada en sus propios ojos.
¿El pastel? Realmente era la menor de sus preocupaciones en ese momento, solo era capaz de mirar y mirar a aquella rubia de ojos redondos y bellos, sonriéndole como tanto acostumbraba. Se sentía abrumada, pues no se sentía preparada para poder darle rienda suelta a aquellos sentimientos nuevamente, no después de que habían roto su corazón de la forma en la que lo hicieron. Ya no creía en el amor, pero simplemente, Eli apareció y abrió las puertas en las que había encerrado sus sentimientos.
Una parte de ella quería confiar, la otra aun se negaba rotundamente a dejar que miraran su interior, pero entre tanto que pensó y pensó, simplemente llegó a una conclusión:
Era momento de soltar esos recuerdos dolorosos y dejarse abrazar por estos nuevos, recibirlos con los brazos abiertos, aunque fuese incierto...
-Yo creo que... me gustas, Eli- Maki simplemente no lo pensó, dejó que el sentir en su pecho saliera así sin más, dejando a una alborotada y avergonzada Eli, quien simplemente dejó caer la cuchara que sostenía en su mano, enfocó de su conmoción ante las palabras recién dichas de Maki.
-¿Q-qué dijiste?- preguntó aun incrédula, mirando en varias direcciones y volviendo hacia la figura de la pelirroja, presa de los nervios que esta última le había hecho experimentar repentinamente.
-Yo... creo que será mejor que me vaya...- y de último momento, se acobardó.
La rubia fue testigo de como Maki bajaba la cabeza, presa de la timidez que la inundaba y del poderoso rubor en sus mejillas; Finalmente, ella comenzó a tomar sus cosas, dejando tanto el café y el pastel a medias y disponiéndose a abandonar el lugar, no sin antes dejar un billete de alto valor sobre la mesa, sin esperar siquiera su cambio. Simplemente abandonó el lugar tan rápido como pudo.
-Maki...- susurró el nombre de la japonesa que rápidamente abandono su mesa y salía por la puerta del café de forma presurosa. -¿¡Que carajo haces, Eli!? ¡Ve tras ella! - Se gritó a sí misma mientras también dejaba un billete de valor considerable en la mesa.
-Se-señorita... esto es más que suficiente...- uno de los meseros dijo sorprendido al ver el dinero que ambas chicas habían dejado sobre la mesa y sus alimentos sin terminar.
-¡Quédate con el cambio!- Fue lo último que se escuchó tras la salida de Eli de aquel local.
Maki simplemente no podía creer que dejara escapar una confesión como esa frente a la involucrada de una manera tan facil, por lo que simplemente se apresuró a marchase.
Justo bajo el semáforo, que había cambiado a color verde para que pudiera cruzar, fue cuando una mano le dio alcance y tan rápido como sintió el contacto, uno un poco más grande la envolvió.
Eli le había dado alcance y simplemente la atrajo hasta su cuerpo para envolver la entre sus brazos.
Maki se tensó, sentía su corazón latir como loco, no sabía si era a causa de lo apresurada que iba o del cálido contacto de la rusa con ella. Incluso podía sentir el agitado palpitar de Eli contra su propio pecho.
-Eli... yo lo siento, no quiero que esto se termine...- alcanzó a decir, completamente ajena a los sentimientos mutuos de la rubia.
-No, tu no entiendes Maki... para mí, han sido las palabras más dulces que mis oídos hayan podido escuchar hoy. Más que el café, más que ese pastel de chocolate... más que cualquier cosa en la vida, en realidad...- y con esas palabras, se aferró aun más al cuerpo que envolvía entre sus brazos con sumo cariño.
Entonces ¿Sus sentimientos eran correspondidos? Si... lo eran y simplemente no pudo sentirse más feliz aquel día...
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El tiempo junto a ella envejeciendo, aún así, siendo sumamente felices. Cada día era un recuerdo más a su lado, cada día era menor tiempo juntas, pero no importaba en absoluto, porque se sentían plenas.
Entre más miraran la sonrisa de la otra, más sabían que esa vida era la que deseaban...
Y finalmente, Maki recordaba aquel bello atardecer de primavera, bajo un cielo anaranjado, frente a algunos familiares y las dulces flores del jardín. Como ambas hacían una promesa en el altar.
"-Yo jamás te dejaría... decidimos compartir nuestro destino-"
"-El tomarte ahora, no es ningún juego, ni simples palabras... por eso quédate por siempre a mi lado. Déjame amarte por siempre, hasta el último día de mi vida-"
Las palabras de Eli fueron tan sinceras en ese momento, expresando todos sus sentimientos en su mirada...
Maki creyó profundamente que así sería.
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Sus recuerdos la azotaron furiosamente, haciendo que derramara más lagrimas en el proceso, aferrándose aún más a las ropas de la pelinegra que la envolvía entre sus brazos. Unos brazos que nunca pensó volver a sentir como un refugio donde podía enterrar su rostro y soltar sus lágrimas sin miedo a la vulnerabilidad y la fragilidad.
-Mentirosa... aquel "por siempre" no fue real...- susurro entre sus sollozos, fue casi inaudible, pero para Nico, fueron claras palabras que golpearon en su pecho también, como si Maki tuviera la capacidad de trasmitir su dolor a través de sus palabras a quien fuera que la escuchara lamentarse.
Nuevamente, Nico se acercó un poco más a ella, intentando que su contacto fuera mayor, como si con su calor pudiera absorber la increíble tristeza que azotaba a la abogada en ese momento. Llevó su mano a la cabeza de la menor y comenzó a acariciar su largo cabello rojo, tratando de reconfortarla con su toque.
No sabe exactamente cuanto tiempo pasó abrazando a Maki de forma protectora, solo se percató de ello en el momento en el que los sollozos de la pelirroja eran nulos y el silenció las rodeo inevitablemente, Finalmente Nico vio la oportunidad de separarse y mirar de frente a la mujer.
Maki no quería que el calor de la mayor la abandonara, porque sentía que lloraría en cualquier momento nuevamente, así que cuando Nico se separó de una forma considerable, Maki no hizo más que bajar la cabeza, evitando que la mayor mirara su rostro dolido y afligido.
Por su parte, Nico examinó brevemente a la abogada, apestaba a alcohol y sus ropas tenían pequeñas manchas de sangre que la estaban inquietando nuevamente. De ahí su mirada se dirigió hacia la mano izquierda de la menor, aún soltaba gotas de sangre por lo que se alarmó rápidamente.
-Esa herida, hay que llevarte al médico para atenderte esa herida- dijo primeramente, tratando de sujetar la mano lastimada de Maki, pero esta la apartó en cuanto tuvo contacto con ella.
-Déjalo así... no importa en absoluto, ya nada importa- las palabras de Maki eran torpes, la pelinegra no estaba segura si era por haber llorado tanto o por el estado alcohólico de la menor.
-¿Nada, estás segura? Dia aún te necesita...- Nico comentó y en cuanto recordó a la pequeña, sintió como un hueco en el estómago... -Espera... ¿Dónde está Dia? - Nico preguntó de inmediato, completamente preocupada de que la niña estuviera oculta en la casa, completamente preocupada de lo que Maki hizo en aquella casa.
-Está con mis padres... les dije que necesitaba un momento a solas- respondió simplemente, mientras pasaba su mano sana por su rostro, limpiando la humedad de sus lágrimas.
Eso fue un pequeño alivio para Nico. Pero aun estaba la herida de la Maki, se sentía preocupada por eso y mucho más. Por alguna razón, la piel de Maki parecía un poco enrojecida y se preguntaba si era por todo lo que había bebido.
-Escucha, Maki. Sé que estas pasando por una situación difícil, pero de verdad hay que ir a un hospital, el corte de tu mano sigue sangrando y ya has dejado un montón de sangre regada desde la sala, por favor...- Nico rogaba a su amiga, quien seguía sin levantar siquiera el rostro para mirarla.
-¡Solo vete! Solo... soy una idiota llorando, no tienes porque desgastarte por problemas que no te conciernen- agregaba Maki en un intento más porque Nico se fuera y la dejara sola.
-Te dije que no voy a irme, no hay fuerza humana que me haga abandonarte ahora mismo, así que por favor, deja de decir tonterías y déjame llevarte a un médico- Nico esta vez intentaba sujetar las manos de Maki una vez más, logrando su cometido.
Al contacto con las calientes manos de la abogada, por fin pudo hacer contacto visual con ella, pues Maki levanto su rostro, mirando fijamente a la pelinegra mientras hacía una pequeña mueca.
-¿Qué hice mal? ¿Qué hay de malo conmigo? - preguntaba aun dolida, manteniendo sus ojos enrojecidos y ligeramente hinchados en Nico. – Siempre quise hacerla feliz... luché para contribuir a la felicidad y armonía de mi familia. Dijo que siempre me amaría y estaria conmigo... entonces ¿Dónde está ahora? –
Nico sentía que, con cada palabra dicha por Maki, era una lágrima más acumulándose en sus ojos. Maki estaba sufriendo justo frente a ella y simplemente no tenía una respuesta concreta que darle, porque ella contribuyó a que Eli se fuera.
-Maki, jamás pienses que no eres suficiente para alguien, jamas pienses que no eres digna de amor... no tienes que demostrar nada a nadie. Sabes que diste lo mejor, siempre das lo mejor- fue lo que pudo articular, primeramente, tratando de darle ánimos a la mujer herida.
-Y aunque di lo mejor... por segunda vez, no sirvió de nada...- contestó mientras bajaba nuevamente la cabeza y dejaba escapar una pequeña risa irónica. -Cambiada y desechada, con el corazón roto...-
Y las palabras de Maki volvían a dolerle también.
Sabía porque lo decía, estando en estado alcohólico simplemente no procesaba ni procesaría bien absolutamente nada, solo hablaría sin filtro alguno lo que había en su interior y eso también asustaba un poco a Nico.
-No, Maki. No puedes referirte a ti misma como desechada, no es así...- dijo, tratando de calmar a la menor, pero solo se gano un nuevo arranque de enojo.
-¡Eli me desechó! Se fue con otra mujer porque simplemente dejó de amarme... justo como tú hiciste...- y las lágrimas volvían.
Nico se sorprendió por lo que soltó la menor, se puso nerviosa y su corazón volvió a dolerle, que Maki pensara que también la había desechado tiempo atrás simplemente la puso mal, porque no era así, incluso ahora ocho años después de lo ocurrido, Nico aun amaba a Maki como la primera vez.
-¿Por qué lo hizo? ¿Por qué lo hiciste?... les entregué mi corazón incondicionalmente...-
Y sin poder evitarlo más, Nico dejó escapar sus lágrimas también, acariciando las manos de Maki cuidadosamente, sin importarle en absoluto mancharse de la sangre de la japonesa. Inconscientemente, soltó la mano herida y la dirigió hasta el rostro de la menor, tomando su mentón y haciendo que levantara nuevamente su rostro, cosa que Maki hizo sin oponerse en absoluto, ahora se miraban un poco más cerca.
-No es así, Maki. Yo quiero decirte la verdad... - dijo con completa seguridad, manteniendo sus ojos rojos en los de Maki.
La pelirroja uso también su mano libre para dirigirla al rostro de Nico, colocándola sobre su mejilla y dándole una suave caricia, dejando ligeros rastros de su sangre contra la blanca piel de la mayor. Lentamente hizo viajar su mano de la mejilla de la pelinegra hacia su mentón también y una vez que llegó hasta ahí, uso su dedo pulgar para darle una tenue caricia a los labios de la mayor.
Su corazón comenzó a latir de forma acelerada ante la última caricia de Maki, como si volviera a tener 17 años, el toque de la pelirroja la hacía volar. Poco a poco, notó la agitada respiración de la menor contra su rostro y como esta poco a poco se acercaba a ella, pretendiendo romper la distancia que las separaba.
Lo deseaba, lo anhelaba como a nada en el mundo, volver a sentir los labios de Maki sobre los suyos, estuvo sumamente tentada a romper la distancia que las separaba, pero había algo mucho más importante que cumplir su anhelo, y eso era la seguridad de Maki.
No iba a aprovecharse de una mujer ebria y herida.
-No estas respirando adecuadamente... Por favor Maki, déjame llevarte al médico...- Nico tomaba una pequeña distancia de la menor, quien con una expresión decepcionada volvió a bajar la mirada. -Hey... Si me dejas llevarte al médico, prometo contarte la verdad... ¿es un trato? - preguntó, a lo que Maki simplemente comenzó a sollozar nuevamente mientras asentía.
Nico entonces ayudo a Maki a ponerse de pie y pasó el brazo de la menor por sus hombros para poder apoyarla a caminar, y sin esperar más, salieron de la casa en busca de un taxi para que las llevara a una unidad médica, claramente distinta a la que Eli estaba.
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Llegaron al hospital y en cuanto ingresaron, una médico accedió a llevarse a Maki en una silla de ruedas al interior de una habitación para proporcionarle la atención necesaria. Nuevamente, Nico se quedaba en la sala de espera, rogando porque Maki pudiera tranquilizarse y ponerse mejor pronto.
No podía creer aquella locura, tanto Eli como Maki estaban destrozadas... no podía comprender como es que alguien estaba tan dispuesto a provocar todo ese dolor por un bien, estaba frustrada.
Todo lo que la abogada le dijo, desde haber roto su corazón y haberla abandonado... Nico no la abandonó. Fue Maki quien se fue sin más, sin dejarla explicarle la situación. Pero aquel no era momento de culpar a Maki, necesitaba estar fuerte para ella, era momento de plantarse de frente y volver a ser alguien para la ella.
Se quedó tan ensimismada en sus pensamientos que no se percato del tiempo que había pasado en la sala de espera, fue gracias a la médico llamándola que miró la hora y asimilo que ya llevaba un rato ahí.
-¿Cómo está ella? ¿está bien esa herida? - preguntó primeramente a la mujer de bata, quien tenía una tabla de notas en su mano y miraba la información que había obtenido.
-Señorita Yazawa ¿Verdad?- preguntó recibiendo un asentimiento por parte de Nico. -De acuerdo, realmente fue muy oportuno haber traído a la señorita Nishikino. Verá la herida es la menor de las preocupaciones, le hemos colocado tres puntos, sanará sin dificultad alguna, el problema realmente inquietante, es que la señorita Nishikino tuvo una mala reacción con el alcohol ¿Es la primera vez que ella bebe?- pregunto la mujer a lo que Nico no supo la respuesta concretamente.
-No estoy segura... llevo tiempo fuera de su vida- contestó con sinceridad.
-Comprendo, entonces debo informarle que la señorita Nishikino sufrió una intoxicación originada por una intolerancia al alcohol, por esa razón su piel estaba enrojecida y tenía dificultad para respirar adecuadamente. Ya se le han administrado algunos antihistamínicos para contrarrestar la reacción alérgica, también necesitará quedarse al menos tres días para controlar la deshidratación que el alcohol no digerido le está provocando- informó la mujer.
¿Maki era alérgica al alcohol? Vaya mierda. Afortunadamente estuvo ahí para ella, no quería ni imaginarse lo que hubiera sucedido si se quedaba con Eli en vez de ir a buscar a Maki.
-¿puedo pasar a verla?- preguntó nerviosa.
-Claro, solo trate de no agitarla demasiado- accedió la mujer de la bata y finalmente se marchó.
La pelinegra estuvo a punto de dirigirse a la habitación de Maki, sin embargo, su teléfono celular comenzó a sonar. Al sacarlo, pudo ver que quien la llamaba era Nozomi.
-¿Hola, Nicocchi?- escucho al otro lado de la línea.
-Nozomi ¿Cómo esta Eli?-
-Ella está un poco mejor, Honoka llegó hace unos minutos y ahora está ahí con ella-
-Entiendo, me alegro-
-¿Y que sucede por allá? ¿Maki está bien?-
Nico apretó un poco su teléfono celular y tragó el nudo en su garganta antes de responder.
-Estoy en un hospital con Maki-
-¿Qué? ¿Qué sucedió, y Dia? -
-Dia está en casa de sus abuelos, por otra parte, a Maki la encontré en su casa con una herida por unos cristales rotos y completamente ebria, la doctora dijo que tuvo una reacción alérgica al alcohol y necesitara quedarse tres días para desintoxicarse...- Explico la situación a Nozomi, tratando de contener su frustración, ira y tristeza.
-Que problema. Escucha Nicocchi, quédate a su lado ¿De acuerdo? Maki te necesita, no sabemos que tan mal tenga esto tanto a ella como a Eli así que por favor, intenta hacerle saber que no te alejaras de ella- Y tras la otra línea, Nozomi escuchó a Nico soltar un sollozo inesperado.
-Es tan frustrante... me está matando lentamente ver a la persona que amo llorar así, Nozomi... Se suponía que todo esto era para evitarle dolor a Maki, y hoy la he visto llorar más veces que los 13 años que tenemos de conocernos. Cada palabra llena de lagrimas de su parte pisotea los fragmentos que tengo por corazón... el solo imaginar que yo pude causar lágrimas similares me destroza... incluso ahora soy responsable de que esté llorando de esta forma, aunque ella no lo sepa...-
-Elicchi y tu sabían el riesgo. Sabían que ninguna saldría limpia de todo esto y aun así decidieron hacerlo. Escucha, Elicchi está tan afectada como Maki-chan, y ni hablar de esa pobre niña. Si quieres hacer algo, entonces sigue con lo acordado, no hagas que todas estas lágrimas sean en vano. Ahora mismo tienes el camino libre para poder cumplir el último deseo de Elicchi y ¿Por qué no? Cumplir tu más grande anhelo también... no será fácil, Nicocchi... pero se que puedes hacerlo, porque ahora cargas con el amor de Eli por Maki, aunado al tuyo, los sentimientos más fuertes de dos personas en uno solo-
Nuevamente las palabras de su mejor amiga eran como fría agua aliviando heridas ardientes, tan calmantes y esperanzadoras. Tenía razón, no podía dejar que esté sacrificio fuera en vano, debía dar lo mejor de sí misma por ella misma, por Eli y por sobre todo, por Maki.
-Yo solo... daré lo mejor de mi...- contesto limpiando sus lágrimas y soltando un suspiro. -Gracias Nozomi. Ahora debo colgar, debo ver como está- dijo la pelinegra.
-Cuídala mucho por favor, no le diré nada a Elicchi para no preocuparla ¿De acuerdo? Hablaremos más tarde- se despedía la más alta finalmente.
Nico guardó de vuelta su teléfono celular y se dirigió a la habitación de Maki. Toco tres veces antes de girar la perilla y abrir la puerta, ahí pudo ver a la pelirroja recostada, con un porta sueros a su lado, sosteniendo dos soluciones que desconocía completamente y ambas estaban conectadas al brazo de Maki. La mujer miraba al techo completamente pensativa.
Nico caminó hasta su lado.
-¿Te sientes mejor?- preguntó algo insegura.
-Realmente... no sé que pasará con Dia y conmigo a partir de ahora. No es como si mi economía no fuera suficiente, pero... Dia adoraba a Eli. Significó tanto para ella que, simplemente no sé como decirle a mi hija que Eli se irá- comenzaba a decir Maki, cerrando los ojos y dejando que un par de lágrimas resbalaran por sus mejillas. -Estoy sola...-
Nico simplemente suspiró y decidió sentarse en la orilla de la cama, todo para inclinarse cerca de la mujer en la cama y colocar sus manos en el rostro de la menor, limpiando con sus pulgares las pequeñas lágrimas que se habían escapado de aquellos ojos violetas.
-Escucha Maki, no estás sola... sé que es una situación difícil, pero quiero quedarme contigo... para mí sería completamente inimaginable dejarte a tu suerte cuando es claro que necesitas de un amigo. Quizá ni siquiera soy lo que esperabas o lo que necesitas, pero de algo puedes estar segura, y es que esta tonta que tienes aquí enfrente, jamás volverá a dejarte sola...- la mayor aseguraba.
Nico permaneció así un poco más, mirando de cerca el rostro de Maki, cuando la abogada abrió los ojos, nuevamente hicieron contacto de forma cercana. Nico tenía toda la intención de trasmitirle sus emociones a la pelirroja, deseaba poder ser al menos un poco menos pesado el dolor con el que cargaba, que Maki dejara de sufrir era todo lo que Nico deseaba.
Y finalmente, después de un día terrible, Maki sonreía débilmente, mirando directamente a los ojos a Nico, quien como pocas afortunadas, experimentó esa cálida mirada que la menor mostraba a muy pocas personas.
Habían conectado.
-¡Maki-chan!- una voz intrusa entro a la habitación, haciendo sobresaltar a ambas mujeres, se giraron para encontrarse con dos personas especiales para la pelirroja.
-Hanayo, Rin... si vinieron...- Maki les sonreía a ambas chicas.
Koizumi Hanayo y Hoshizora Rin, Nico sabía quienes eran esas dos chicas. Inseparables en su época de secundaria y preparatoria, ambas chicas hicieron a Maki parte de su circulo y terminaron siendo alguien muy importante para la pelirroja. Pero no era todo, a juzgar por las miradas de incertidumbre y desprecio que ambas le dirigían, la pelinegra sabía que no estaba siendo bienvenida.
-Tu... ¿Nico-chan?- Hanayo fue la primera en reconocerla.
Antes de que la mayor en la habitación pudiera decir siquiera una sola palabra, la energica chica de cabello natanja se acercó hasta ella y la sujetó con brusquedad de su abrigo, acercándola peligrosamente a ella de forma amenazante.
-¿Qué carajo estás haciendo aquí con Maki?- reclamo Rin, Nico sintió su rostro palidecer, y un recuerdo más apareció en su mente.
Nico cubría su boca con dolor y después limpiaba un pequeño rastro de sangre en consecuencia de su labio partido por el inesperado golpe que acababa de recibir...
-¡Es tu culpa que ella se haya ido!- le reclamó la chica de ojos verdes. -Y ahora apareces por aquí pretendiendo que te digamos a donde se ha ido... sinvergüenza...-
-Nico-chan, por favor... solo vete. No sigas haciendo esto difícil para todos nosotros...- Hanayo le pidió de forma más amable y menos agresiva que su amiga Rin.
Nico tragó pesado ante aquel recuerdo, siendo este la ultima vez que vio a Hanayo y Rin, esta última la había golpeado directo en el rostro al verse fastidiada por la constante presencia de Nico en su facultad, rogando porque le dijeran a donde se había ido Maki.
-Rin... por favor, déjala en paz. Gracias a ella no estoy muerta- la voz débil de Maki le hablaba con seriedad a su amiga, quien simplemente frunció el ceño y soltó finalmente a Nico.
-Aun así, no estoy cómoda con su presencia- afirmaba.
-¿Podrías esperar afuera?- Maki miró suplicante a la mayor, quien soltó un suspiro desganado y asintió.
Dejo a las chicas en ese lugar y nuevamente tomó asiento en la sala de espera. No se imagino que volvería a ver a Hanayo y Rin tan repentinamente, pero ahí estaban, sorprendiéndola y asustándola a la vez. Seguro aun la odiaban por lo que creen que le hizo a Maki, se impusieron ante su presencia al grado que termino fuera.
"-¿La sangre de esas tres es siempre así de fuerte?-" pensó con desgane, pero aquello le trajo un recuerdo sumamente valioso. "-¿Sangre de esas tres...?-" volvió a pensar, rondando la frase.
Finalmente, la idea y el recuerdo se juntaron, haciendo que Nico se levantara de golpe de su asiento, como si hubiera hecho un gran descubrimiento.
-Hanayo... ¡Eso es!- exclamo con esperanza.
Esperó pacientemente fuera, más contenta que nunca, ya que tenía una posible solución a muchos de los problemas que se le habían puesto enfrente. Finalmente, miró a Hanayo y Rin caminar por el pasillo, dispuestas a marcharse, sin embargo, las intercepto sin temor alguno.
-Tu tienes que explicarnos como es que diste con Maki-chan de nuevo- Hanayo fue quien le dijo aquello al verla parada de frente a ellas.
-Si te atreves a volver a causarle dolor a Maki-chan, créeme, no recibirás solo un puñetazo en la cara- Rin amenazó, sin embargo, nada de eso hizo intimidar ni un poco a Nico.
-Yo estoy aquí para todo lo contrario, Rin. De hecho, me gustaría que nos dejáramos de niñerías. Somos adultas y claramente hay un par de cosas que simplemente ni ustedes ni mucho menos Maki saben respecto a lo sucedido en la preparatoria, cuando Maki se graduó- comenzaba a hablar.
-Si tanto insistes en que hay una verdad que no sabemos, dínosla ahora. Porque es claro que ni Rin-chan ni yo queremos que estés cerca de Maki y menos ahora- Hanayo hablo con tranquilidad.
-Bien, hagamos un trato. Yo les diré toda la verdad... incluso, les diré porque Eli se fue y como es que estoy involucrada aquí- comenzaba diciendo, captando totalmente la atención de ambas -Lo haré a cambio de algo muy pequeño pero importante-
Hanayo y Rin se miraron curiosas esta vez.
-Hanayo, eres sangre tipo B ¿Cierto?-
-Así es ¿Qué con eso?-
-Necesito que seas donante de médula ósea para Eli, esa es la condición-
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Buenas, espero les haya gustado el capítulo. No desesperen, no sera otro cliche más lo prometo. Quienes me recuerdan mi estilo de escritura, sabran que me encanta romperles la cabeza con la trama xD
gracias por los comentarios los aprecio mucho.
