Eli estaba recostada en la cama en la que siempre dormía desde que se instaló en el hogar de su mejor amiga. La artista miraba su celular con algo de desgane; a consecuencia de su padecimiento actual y de su organismo aun adaptándose a la donación. Pero no era todo, pues había un desgane extra en su interior, uno adquirido desde el día en que abandonó a su familia, aunque ella misma odiaba verlo como eso, sin embargo, sabia bien que eso es lo que había sido... un abandono...

Ni siquiera se percató del pequeño toque en la puerta, ni del momento en el que Honoka entró a la habitación, observándola con esa expresión preocupada.

Honoka recordaba a su amiga siempre sonriente, llena de vida y alegría... era doloroso tener que presenciar esto una vez más, quizá la carga emocional era el doble o triple de dolorosa al saber que, en esta ocasión, Eli no se recuperaría.

Pero respetaría la decisión de su mejor amiga, con todo el dolor de su corazón lo haría y estaría ahí hasta el último momento, hasta que Eli le sonriera por ultima vez.

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-El médico dijo que revisaría tus últimos estudios, se le veía animado- La madre de Eli le hablaba a su hija, quien estaba dispersa, mirando el cielo azul a través de la ventana de aquella habitación.

Pero, para la menor, aquello no tenía mucha importancia. No se había rendido ante la leucemia, pero cada día tenía menos fuerza para luchar... así que lo que sea que ese médico tuviera que decirle, la tenía sin cuidado alguno, más bien su mente estaba en algo más.

-Honoka dijo que vendría hoy, pero se ha retrasado- Eli decía a su madre, quien estaba sentada a la par de su camilla mientras acariciaba su mano con amor.

-No te desesperes cariño. Honoka san dijo que definitivamente vendría- Su madre la animaba, sabía que, aquel cumpleaños numero 15 de Eli sería singular y quizá inolvidable para su hija, esto en el mal sentido, pues llevaba un año y un par de meses luchando contra aquella enfermedad, cumplir años en medio de ella, era algo que ponía desesperanzada a la joven rusa.

-Sé que lo prometió, pero... quizá está cansada- Comentaba Eli mientras bajaba la mirada, observando la vía intravenosa conectada a su mano, pasando ese horrible y agresivo liquido rojo de antraciclina, uno que prometía intentar salvarla mientras al mismo tiempo la destruía por dentro.

-¿Cansada? ¿Por qué piensas eso? - Su madre parecía intrigada ante la expresión dolosa y desanimada de su hija.

-Si, cansada de mí... de mi enfermedad y mi tristeza...- respondió apenas audiblemente.

Eli lo pensaba así, que su amiga Honoka estaba obligándose a aquello. A estar cada día sin falta al pie de aquella camilla, cuidándola, sonriéndole y tratando de animarla, diciéndole que todo estaría bien.

-Cariño...- su madre susurro con dolor al ver a su amada hija pensar aquello, sintiéndose una carga para todos. Simplemente se limitó a abrazar a la mas joven, quien simplemente recargó su rostro contra el hombro de su progenitora, buscando refugio para liberar sus lágrimas.

Dahyun por otro lado preparó una sorpresa para su mejor amiga aquel día, aunque no contó con algunos inconvenientes, pues tuvo que moverse de aquí a allá para lograr su cometido y sobre todo, para tomar valor, pues deseaba hacer feliz a su mejor amiga con algo especial y único.

Aquel detalle llevó a Honoka a estar una hora antes del final del horario de visitas, recortando considerablemente su tiempo con la mayor. Pero tratando de no pensar en eso, se arregló sus ropas y peinado, con un ramo de flores en mano, se dispuso a entrar en aquella habitación.

Al cruzar la puerta, pudo ve ese rostro, completamente afligido y melancólico mirando por la misma ventana de siempre. Sintió una punzada en su corazón, pero tragando el nudo en su garganta, se atrevió a hacer acto de presencia, llamando la atención de su mejor amiga en la camilla.

-¿Quién es la hermosa cumpleañera que mira por la ventana?- hablo con voz suave, logrando que la menor girara de inmediato su rostro, encontrándose con los ojos azules de Eli.

El ver los ojos de sorpresa de Eli al verla, fue un detalle que llenó de satisfacción a Honoka. Simplemente, manteniendo aquella tan característica sonrisa, se acercó con las flores color purpura en sus manos.

-¿Qué pasa cumpleañera? ¿Estas desconcertada? - la menor decía a su amiga, notando lo impactada que estaba.

-Honoka, pero... ¿Qué te hiciste? - preguntaba, mientras seguía atónita por la apariencia de su mejor amiga.

-Oh ¿Esto? Un pequeño impulso...- dijo algo tímida mientras se sentaba a la orilla de la cama de Eli.

-No, no es cierto... no eres alguien que haga estas cosas por impulso como una novia despechada cerrando ciclos... esto... lo hiciste por mi...- Como esperó, Eli dedujo rápidamente aquel detalle y solo pudo reír en respuesta.

-Me atrapaste... - rio mientras ofrecía las flores a Eli.

-Pero... amabas tu cabello, Honoka- la mayor dijo mientras acariciaba con sus manos las puntas del cabello de Honoka, uno que apenas rosaba sus hombros.

-Si, amo mi cabello, pero ¿sabes? Te amo más a ti- dijo mientras estiraba sus brazos en busca de un abrazo de su mejor amiga.

Aquel detalle, aquellas palabras, las simples acciones de Honoka habían golpeado su interior de una forma que la hizo sentirse con esperanza... por un momento lo sintió, mientras se abrazaba a su mejor amiga y la rodeaba con sus brazos con total devoción y cariño.

Eli entonces supo que tenia a la mejor persona entre sus brazos, el mejor apoyo.

Su contacto se vio irrumpido en el momento en el que alguien llamó a la puerta. Ambas amigas se separaron de su abrazo y una vez que la mayor permitió el paso, su medico entraba con una gran sonrisa mientras mantenía sus manos ocupadas; en una llevaba un pequeño panque con una vela y en la otra un folder.

-Espero no estar interrumpiendo- Se disculpaba el hombre de bata mientras les dedicaba una gran sonrisa. -Ayase san, esto es para ti, quiero desearte un feliz cumpleaños- el hombre se acercaba mientras entregaba el pequeño panque.

-Muchas gracias doctor- agradecía la rusa mientras trataba de dar su mejor sonrisa.

-Tengo un regalo muy especial hoy, quiero que te haga muy feliz, a decir verdad- Informaba el hombre mientras sonreía más suavemente.

-Ah ¿sí? ¿De qué se trata?- pregunto con mucha curiosidad sintiéndose algo animada gracias al médico, este procedió a entregarle el folder que llevaba en su mano. -¿Qué es esto?- preguntó mirando desconcertada el folder.

-Ábrelo- pedía el hombre a lo que ella rápidamente lo abrió. Tenía muchas cosas que no entendía, salvo una de ellas, el cual era el nivel de los glóbulos blancos... Su corazón comenzó a acelerarse y sus manos a temblar. -E-esto... es mi mejor conteo de glóbulos blancos...-

-Así es, ¿sabes que significa? - el hombre parecía bastante complacido con la noticia que le daría a la joven rusa.

-¿Q-que?- pregunto con intriga e incredulidad.

-El cáncer esta cediendo, Eli... a este paso, lograremos que el cáncer se vaya. Vas a curarte-

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Si, Honoka recordaba aquel día con tanta claridad. El como el corazón de ambas se lleno de tanta alegría, como se abrazaron y lloraron de felicidad, el como cuando Eli fue dada de alta un mes después recibió el cabello de Honoka en una muy bella peluca, aquel día le prometió que su cabello crecería el doble de hermoso, y así fue.

Cada etapa, cada día antes y después de la enfermedad, Honoka estuvo para ella.

Soltó un suspiro ante los recuerdos y finalmente se encaminó a entrar al dormitorio, llevaba una bandeja con el desayuno para la rusa rubia, quien al percatarse de su presencia le dedico una tenue sonrisa.

-El día de hoy hace bastante sol. Estoy segura que si tuviera un lienzo y mis pinceles, podría pintar algo hermoso...- Eli cambiaba su expresión, pretendiendo no preocupar a su mejor amiga, sin embargo, poco sirvió, Honoka no se comería aquella excusa.

Se acercó hasta la mesa que estaba a un lado, dejando la bandeja con el desayuno de Eli ahí y después soltó un suspiro.

-Eli chan, creo que lo mejor sería que te dedicaras a estar tus últimos días con tu familia. Te conozco de casi toda la vida y se lo mucho que te está afectando esto- Honoka decía a su mejor amiga mientras se sentaba a la orilla de la cama y acariciaba la mano de la artista. - Se cuánto las amas, y sé que darías la vida misma por ellas, pero ¿Qué hay de ti? ¿De tu último deseo? Es tan importante lo que desees hoy, ahora y siempre- la menor trataba de persuadir a su amiga, sin embargo, Eli con una sonrisa negó.

-No puedo permitirme hacer eso, por más que muera por correr a los brazos de mi familia- decía mientras correspondía a la caricia de su mejor amiga en su mano. -Si voy a ser el viaje de Maki, me dedicaré a hacerlo bien- agregó.

Honoka pareció confundida por eso último, ¿A qué se refería Eli con ser el viaje de Maki?

-¿El viaje? ¿De qué estás hablando? - y tan pronto como pudo, dejo a flote su inquietud ante lo último dicho.

Eli soltó un suspiro mientras sonreía melancólica y volvía su mirada a la ventana de la habitación.

-Si, soy el viaje de Maki...-

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Ambas estaban recostadas en el césped de un parque que solían frecuentar, mirando como el cielo anaranjado cubría sus rostros en una cálida compañía, rozando su piel junto al viento.

¿Qué hacían en aquel lugar? Era tan simple, ambas cumplían un año de su relación y después de haber comido algo juntas, Eli decidió que sería buena idea descansar en ese parque que tanto les gustaba visitar. Cálidamente tomaba la mano de Maki qué descansaba sobre el césped, la japonesa se vio reconfortada por el cálido contacto de su novia y le dedicó una sonrisa.

-Adoro los días como este, dónde no hay mucho de qué preocuparse, pasando un día fabuloso a tu lado- comentaba la mayor mientras correspondía la sonrisa de Maki.

-Es tan cierto, nada es mejor que esto- respondió con completa tranquilidad mientras se estiraba un poco para poder depositar un casto beso contra los labios de Eli.

Para la rusa no había mejores días que aquellos que pasaba al lado de Maki, el amor que sentía por ella había incrementado de forma considerable. A veces se sentía como una inmadura niña incluso, imaginándose un futuro tan próspero con la japonesa; graduarse, casarse, formar un hogar hermoso... tener una familia.

Eli sentía que volaba demasiado alto si tan solo habían cumplido un año de aquella relación. Era tan joven, ella tenía tan solo 23 años y Maki 21, la joven japonesa estaba a tan solo 1 año de convertirse en abogada, con un gran futuro por delante, no deseaba imponerse a Maki como una prioridad, como algo indispensable en la vida de la pelirroja. Pero ese sentimiento en su pecho creciendo día con día la hacía soñar demasiado, añorando que Maki fuera la única en su vida a partir de ese momento.

Pero... tenía miedo, mucho miedo de que el futuro en el que deseaba que Maki estuviera presente, asustara a la japonesa.

-¿Que sucede Eli chan?- la voz de Maki llamándola con aquel cariñoso apodo la hizo volver. Notando como la menor la miraba con curiosidad.

-Nada, yo solo... pensaba cosas- contestaba de repente poniéndose sumamente tímida; esa era una escena que Maki amaba sobremanera.

-Te estás ruborizado... ¿Qué clase de cosas estabas pensando? - preguntó la japonesa, conteniendo una pequeña risa. Eso solo logró poner aún más nerviosa a rubia.

-No, no, no estaba pensando nada inapropiado. Te lo aseguro- contesto librándose del contacto con Maki.

-No he dicho nada, Eli- La japonesa no paraba de reír, provocando aún más vergüenza en la mayor. -¿En qué pensabas entonces?- la incentivaba a qué por fin hablara, dándole oportunidad de explicarse.

-Es algo infantil... no quieres escucharlo- dijo aún avergonzada, sin embargo, Maki simplemente se incorporó un poco, recargándose de lado, mirando aún más intrigada a la rusa.

-Pruébame...- retó a lo que la rubia refunfuño.

-Amo ese lado tan competitivo de tu parte, pero no cuando lo usas en mi contra- se quejaba como si de una niña pequeña se tratara.

-¡Oh, sí que lo sé! Anda habla o lo haré más seguido- aún se burlaba por lo que Eli simplemente asintió.

-M-mi madre me habló de algo una vez. Mientras mirábamos su álbum de fotos de la preparatoria. Había un chico en especial con el que siempre aparecía. Ambos parecían tan cercanos, como si fueran una pareja. Ella simplemente me sonrió y me dijo que lo eran, me sentí tan sorprendida, primeramente, porque de verdad parecían muy unidos y cercanos, que se amaban demasiado, pero... ese chico no era mi padre... ella acarició una de las fotos y con una sonrisa dijo algo... pensaba en ese algo...- comenzaba a explicar con algo de timidez, notando como Maki le prestaba entera atención.

-¿Y que era eso que te dijo?- la intriga crecía en Maki.

-Ella dijo "ese chico fue mi camino, el que me llevo a mi destino"- decía primeramente la rusa.

-¿Destino?- la pelirroja no parecía entender las palabras de Eli.

-Si, ese chico en las fotos era sumamente amable y cariñoso. Consentía a mamá, hizo tanto por ella. Pero a pesar de todo, él no era el destino de mamá, lo era mi padre, a quien conoció en su primer trabajo- explicaba, haciendo que Maki lo entendiera un poco mejor. -Mi madre me explicó entonces que a veces hay personas que te sanan, te guían, como un camino. Pero jamás te quedarás en ese camino, ni en medio de el, ni al inicio ni al final, siempre habrá un destino al cual llegar- finalizaba.

Sus palabras parecieron poner pensativa a la japonesa, al menos eso determinó Eli por la expresión que Maki hacía en ese momento.

-¿Es algo así como el amor de tu vida y el alma gemela?- preguntó Maki, pero para la rusa no le parecía similar por una simple y sencilla razón.

-No del todo, tu sientes quién es tu alma gemela y quién el amor de tu vida, y por sobre ambos puedes elegir quedarte con quién más tenga tu corazón. Por otro lado, no decides quién será tu camino y mucho menos quien tú destino, porque aquel que sea tu destino estará siempre presente, llegará sin que lo pidas, sin que lo imagines siquiera, eso lo hace diferente- finalizo Eli.

Ambas parecieron quedarse un momento en silencio, cuando Eli se giró con timidez a mirar a Maki, la chica realmente estaba sumida en sus pensamientos, incluso por un momento pudo apostar que el rostro de la menor era melancólico. Cuando Maki hizo contacto visual con ella, la sonrisa que le dedicó hizo que olvidará por completo que hace tan solo un momento pareció triste.

-Y de esos cuatro ¿Quién piensas que soy yo para ti? - Como lo imaginó, Maki acertaría en cuanto tuviera una pista.

Eli solo pudo cubrir su rostro completamente ruborizada mientras se reía. Su Maki, tan lista como siempre.

-A decir verdad... desearía con todo mi ser que seas el amor de mi vida y mi destino- contestaba aún llena de vergüenza.

-¿Se vale ser ambos? Eres muy codiciosa Eli chan- dijo en broma Maki, logrando que Eli abriera sus dedos para poder ver a Maki entre ellos, ya que aún cubría su rostro con sus manos.

-¿No puedo amarte así?- preguntó algo insegura de la respuesta que daría Maki.

-No, yo también quiero ser eso en tu vida. Y quiero que tú llegues a serlo en la mía, mi corazón así lo desea- las palabras de Maki fueron tan sinceras en ese momento, que la rusa simplemente respondió aferrándose a ella y depositando un beso mas contra sus labios, no necesitaba otra cosa en la vida más que eso.

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Aquel recuerdo, para Eli era tan fresco y palpable. En aquel entonces, creyó firmemente en que Maki entregaría todo de sí, dándole la esperanza de ser el amor de su vida y su destino mismo, pero jamás fue llamada por la japonesa de ninguna de esas dos maneras.

No la culpaba, Maki era libre de decidir quien tomaría ese papel, así como Eli estaba segura de que, para ella, Maki era el amor de su vida y también su destino.

-Si... seré un camino inolvidable- susurró mientras tragaba el nudo en su garganta – Estoy llevándote a tu destino...-

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Se sentía como una adolescente otra vez, una inexperta y boba adolescente al estar de pie frente a aquel local, completamente inmóvil mirando la entrada como si estuviese forrada de piel humana, aterrada y extrañada.

Si su hija Dia la viera visitando un lugar como ese, se avergonzaría de ella y seguro rompería la madura y correcta imagen que la menor tenía de ella. Pero simplemente algo en su pecho le dijo que debía ir a aquel lugar.

Maki simplemente respiró hondo y con un inseguro andar, finalmente ingresó al local encontrándose con una elegante chica peli gris en la primera habitación de recepción. Ella al verla le dedico una amable sonrisa.

-Buen día señorita, bienvenida a BiBi, un trozo del cielo para nuestros clientes ¿En qué le puedo ayudar? - preguntaba la mujer, a lo que Maki comenzó a sentirse nerviosa.

-B-busco a Ohara Mari...- dijo torpemente, logrando que Kotori se desconcertara un momento. -Si, vine por... recomendación de un amigo y me recomendó a la señorita Mari... y-ya que recibió un buen trato por parte de ella...- la cabeza de Maki alcanzó a crear aquella excusa que la mujer pareció creerse.

No sabía que no debía llegar de aquella manera.

-Entiendo, en ese caso, permítame revisar el calendario de Mari para poder crearle una cita- agregaba la peli gris mientras miraba su computador.

Un incomodo silencio rodeo a la abogada mientras esperaba. Finalmente, Kotori asintió y volvió su vista a Maki.

-La señorita Mari tiene un horario libre ahora mismo hasta las 7:00 de la tarde, si así lo desea, puedo agendarla con usted ahora mismo- informaba a lo que Maki suspiro aliviada mientras asentía, estaba aceptando la cita en ese momento.

Kotori se dirigió a la parte trasera del local, donde estaban varias de las chicas que trabajaban ahí y enseguida hizo contacto con Mari, quien parecía recién llegar.

-Mari chan, un cliente acaba de agendar contigo ¿Podrías por favor alistarte y recibirla?- indicaba a lo que la extranjera simplemente asintió con desgane.

-Dios, acabo de llegar...- suspiraba mientras comenzaba a cambiar su ropa, pues como bien sabía, no era permitido usar su ropa propia para trabajar.

Finalmente decidió utilizar algo sumamente sencillo, lista para recibir a su nuevo cliente, no sin antes ser detenida por su amiga Yoshiko que sujetaba su rostro con ambas manos tratando de hacerla quedarse quieta y después colocó un poco de labial rosado en sus labios.

-Listo, el toque perfecto- dijo y le guiño con cariño a la rubia que simplemente le sonrió en respuesta.

Tomo un bocado de aire y arreglando su suéter, por fin salió a la recepción, encontrándose con una grata e inesperada sorpresa.

Ahí en frente, vistiendo pantalón y saco negro formal junto a una camisa blanca y tacones, estaba de nuevo esa bella japonesa. Maki, la abogada que decidió ayudarla en un aprieto y que fue sumamente agradable y amable con ella. Cuando sus ojos se cruzaron, la pelirroja sonrió tímidamente y Mari por su parte se aproximó con entusiasmo.

-¡Si viniste! Que alegría- saludaba amigablemente a la abogada quien solo asintió en una formal reverencia. -No, no, no hagas eso- la Americana se rio.

-Lo siento, es una pequeña manía... entonces ¿podemos salir de aquí? - preguntaba Maki mientras miraba de reojo a Kotori tras el mostrador, sonriéndoles amablemente. -Su constante sonrisa me inquieta un poco...- confesaba por lo bajo, a lo que Mari simplemente rio de nuevo y la jalo fuera del local.

Una vez que ambas chicas estuvieron fuera, comenzaron a reír con más fuerza. -Kotori puede ser algo inquietante con esa sonrisa, pero es realmente muy amable- decía Mari mientras Maki suspiraba de alivio.

-Llegue preguntando directamente por ti y no le pareció muy agradable, por un momento me asuste- dijo logrando que la rubia riera.

-Lo siento, es muy raro que los clientes lleguen de esa forma. Pero lo manejaste bien- decía mientras comenzaban a caminar a la par. -¿Y bien? ¿A dónde quieres ir?- preguntaba con emoción, Maki pareció pensativa, pero finalmente respondió.

-¿Conoces algún lugar donde podamos probar comida de tu país? la extraño un poco-

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Ambas estaban cómodamente conversando mientras degustaban los alimentos que habían pedido en aquel restaurante Italiano, Maki en realidad estaba bastante curiosa por el pequeño giro.

-Jamás imagine que fueras italiana también, adoro la comida italiana - decia mientras daba una cucharada más de aquel alimento.

-Imagine que tendrias un gisto refinado- respondía, sintiéndose halagada por que a la abogada le gustara la comida. -Si te agrada la idea... la próxima vez podrías recomendar un lugar donde comer juntas, estaría encantada- agregaba.

-¿Quieres seguir saliendo conmigo?- repentinamente, Maki se desconcertó un breve momento y se puso nerviosa.

-¿Y porque no debería? Eres muy agradable y hermosa- soltaba un halago más, notando como la abogada le sonreía y se reía tímidamente. -Tu esposo debe ser sumamente afortunado de tenerte- agregó sin mala intensión.

Mari descubrió que había cometido un error al ver como la expresión de la japonesa cambió de golpe al mencionar a su "esposo" por lo que se cohibió un breve momento, tomando nerviosa un bocado más de su comida.

-Lo siento... creo que te he incomodado...- se disculpaba al notar que Maki simplemente no dijo nada al respecto.

La japonesa permaneció en silencio alrededor de diez segundos más, antes de soltar un suspiro más aquella tarde y levantar la vista hacia una tímida Mari.

-Últimamente me he preguntado en que momento dejó de sentirse afortunada a mi lado...- soltaba la con una risa amarga.

-Yo de verdad lo siento Maki... no era mi intensión mencionar aquello- agregaba una disculpa más a la conversación, se sentía cada vez más nerviosa.

-No lo sabías, así que no tienes que disculparte al respecto. No es la culpa de nadie realmente... jamás culparía a Eli por dejar de amarme- Maki decía aquello, como si hubiera guardado aquel pensamiento todo ese tiempo y por fin pudiera sacarlo.

-Eli... ¿Tenías una esposa? - La confianza que Maki le trasmitía pronto hizo que los nervios fueran disminuyendo.

-Así es. Hace 6 meses que la vi por última vez- comenzaba a decir Maki mientras jugaba con la cuchara en su plato. - ¿Sabes? Ha sido muy difícil... un día tienes a alguien tomando tu mano todas las noches y de un momento a otro, se esfuma; dejando su sombra en cada rincón de tu hogar y tu memoria... sin darte cuenta, arrancó 6 años de tu vida de tajo- continuaba hablando.

-¿La dejaste ir?- la menor volvió a preguntar, a lo que Maki soltó una pequeña risa con un toque decepcionado.

-Lo hice, porque en sus ojos pude ver que de verdad quería que la dejara ir... pero simplemente, creo que hasta el día de hoy realmente no lo he hecho. Cada día sigue tan presente en mi memoria como el día en el que decidimos compartir nuestras vidas-

-Suenas a un luto autoimpuesto, Maki-

La japonesa se sorprendió de lo que Mari acababa de decir ¿Luto autoimpuesto? ¿Realmente estaba auto torturándose de esa manera?

-Si, quiero decir, entiendo que duela aquello, pero suenas como alguien guardando un luto que no debería ya- comenzaba a hablar Mari. -Escucha, eres libre de llevar tu luto a tu ritmo y a tu manera, después de todo tu eres la única que sabe realmente cuanto amabas o amas a esa chica. Pero enfrascarte en tus memorias no va a llevarte a nada. Como un disco, borrando y grabando nueva información en un ciclo tortuoso- explicaba su punto.

Maki lo pensó, la americana tenía algo de razón. No había día en el que no se enfrascara en lo que fue su vida con Eli, lo hacía al grado de estar dispersa gran parte del tiempo, en su trabajo, incluso con Nico...

Sacudió la cabeza ante el pensamiento de Nico yendo a su mente. Pensar en la pelinegra siempre la hacía revolverse más por dentro. Su corazón era feliz y a la vez dolía.

-¿Me dejarías besarte ahora mismo?- La repentina pregunta de Mari desconcertó por completo a Maki, quien retrocedió un poco mientras negaba con la cabeza. -Dime tus razones del porque no-

-No es apropiado...-contestó a lo que Mari rio con sarcasmo.

-¿Qué lo hace inapropiado?- cuestionó una vez más.

Fue ahí cuando Maki se detuvo a pensarlo, la única conclusión a la que llegó respecto a eso fue una. No dejaría que nadie la besara porque pensaría en Eli y eso le provocaría culpa.

-Ya se, estas pensando que es una falta de respeto a tu ex esposa si me dejaras besarte ahora mismo-

-¡Dios, lo dijiste tal cual! Que miedo...- Maki se abrazó a si misma al verse totalmente descubierta por la rubia.

-¡Ese es tu duelo autoimpuesto! Le guardas luto a algo que ya no le pertenece a nadie- la chica de flequillo aseguró, logrando que Maki entendiera el punto.

-Dios... esto es horrible- fue lo único que pudo decir, Mari tenia más razón cada vez.

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Con ese pensamiento en mente, ambas chicas abandonaron el restaurante, dirigiéndose de vuelta a BiBi, el horario de la cita había llegado a su fin y la japonesa se ofreció a llevarla de vuelta a su trabajo. Maki aun parecía sumamente pensativa mientras Mari hablaba de banalidades con la menor.

-Mari, fue muy agradable salir contigo hoy, realmente me he sentido un poco liberada- Maki agradecía a la extranjera una vez que ambas estaban en la entrada del local, despidiéndose.

-Me alegro poder ayudarte, puedes venir cuantas veces quieras, estaré encantada de salir mucho más contigo- la rubia le dedicaba una genuina sonrisa a la pelirroja.

-Estaré encantada, eres una "novia" espectacular- la abogada bromeaba con aquello, haciendo reír a Mari.

-No me trataste como tu novia en ningún momento ¡Pésimo servicio! – contraatacaba la chica de mejillas redondas y adorables.

-Podría traerte flores la siguiente vez, quizá te sientas más como mi novia así- Maki se sentía con la confianza de seguir bromeando.

Mari por otro lado, sonrió traviesamente mientras daba un par de pasos cerca de Maki. Una vez que estuvo lo suficientemente cerca, hizo como un pequeño hueco son su mano, como susurrando y hablo:

-Se me ocurre una mejor idea para sentirme más como tu novia...- dicho aquello, se atrevió a actuar.

Maki no reaccionó de momento, solo sintió como la rubia había alzado un poco su barbilla para poder mirarla y sin más, estampó sus labios contra los de la japonesa. La sorpresa fue tanta que simplemente se quedó estática, procesando lo que estaba sucediendo.

Tan solo fueron unos pequeños segundos donde el contacto sucedió y tan pronto ocurrió, de la misma forma terminó, con una Maki aun en shock y una rubia mirando con intriga a la contraria.

Maki llevó sus dedos hasta sus labios, tocándolos como si fuesen un gran descubrimiento, esto mientras mantenía la mirada fija en la más alta. Habían pasado 6 años desde que Maki solo besaba los labios de Eli y ahora, aquel último lazo de duelo había sido roto...

-Déjalo volar, Maki... deja que el viento se lleve esa última atadura que te has impuesto- le susurraba la rubia mientras le dedicaba una sonrisa más a la menor. -En fin, espero que esta sea la primera de muchas amistosas salidas a conversar, estaré realmente feliz de poder ser tu amiga, Maki...- y dicho aquello último, Mari estaba dispuesta a marcharse, pero un llamado la retuvo por unos segundos.

-Mari...- Maki llamo su nombre y cuando sus ojos se encontraron, la menor sonrió de vuelta, haciéndole saber a la americana que todo estaba bien. -Gracias... gracias por todo lo de hoy-

Maki supo entonces que aquel beso, no fue más que una señal de que era momento de dejar ir su autoimpuesto luto. Era momento de dejar de retener sus sentimientos y darle una nueva oportunidad al destino.

Para su suerte, el amor de su vida y su destino, tenían el mismo nombre...

-Creí que besar a los clientes estaba contra las reglas, Mari...- una tercera voz irrumpió en el bullicio de las calles y desde luego, en el momento liberador de Maki.

Ambas chicas se giraron para encontrar a la seria intrusa en aquel ambiente, sorprendiendo sobre manera a una de ellas y a la otra, dejándola confusa.

-Lo es, pero no se lo dirás a Kotori ¿verdad, Nico?- Mari le sonrió confiadamente a su compañera, ella parecía volver de una cita aquella tarde.

Maki por su parte, se quedó sin habla, Nico estaba ahí ¿Por qué lo estaría? ¿Por qué hablaría con Mari como si se conocieran?

Rápidamente supo la razón...

La pelinegra cruzo mirada con ella, pocas veces se podía ver una expresión tan seria en la ella, cosa que intimidó un poco a Maki, sin embargo, no se limitaría a la inquietud ardiendo en su interior.

-Nico... tu ¿trabajas aquí? ¿Eres una dama de compañía? -

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Atrapadaaaaaaa~

en fin, espero les gustara este capitulo y se entendiera porque hubo ese pequeño beso de piquito.

intente dibujar algunas escenitas para publicarlas en la pag de facebook pero ningun dibujo me gustó como me quedo xD

Sigo con depresión post concierto xD Extraño a Twice ;-;

En fin, gracias por leer, se vienen capitulos interesantes 7u7