-Mamá Eli...-

Dia susurro al ver el contacto en aquella pantalla. Su corazón acelerado y su respiración eran algo infrenable en ese momento.

Sabía que estaba mal mirar el teléfono de Nico, que era muy malo espiar, pero, ese nombre, ese número... Sin duda alguna era de su madre Eli. Pero Dis no sabía porque razón es que Nico y Eli hablarían... Quizá pronto lo averiguaría.

Lentamente, se animaba a tomar el teléfono de la pelinegra, pensando seriamente en si sería lo correcto, en si valdría la pena, en si esto afectaría a Maki y Nico... A ella.

Finalmente, con la intriga y frustración inundandola, se animó a mirar el teléfono celular de Nico y sin más, hizo click en la burbuja que marcaba "Eli" y miró los últimos mensajes.

Nico: Tu último deseo sigue a salvo

Eli: Gracias por todo lo que estás haciendo. Gracias por proteger lo que más amo.

En ese preciso momento, no entendía del todo lo que ocurría o porque estarían hablando respecto a "un último deseo" no fue hasta que subió un poco por la conversación y se topo con algunos mensajes más y la foto de un folder médico con el nombre de Ayase Eli escrito en el.

En ese momento, dejó de respirar por un momento.

Miles de pensamientos invadieron su cabeza, muchos en los que todo se tornaba sumamente mal, como si no hubiera retorno... No sabía que estaba en lo correcto.

-Señorita Nico...- llamo con voz sería a la mujer que aún dormía en el sofá, pero no pareció ser suficiente, por lo que elevó considerablemente su voz. -¡Señorita Nico!-

La mayor se sobresaltó por la voz de la niña, su sueño había sido tan plácido que, ser despertada de aquella manera la dejó incluso desubicada, mirando hacia los lados tratando de encontrar la fuente de tan fuerte voz. Finalmente, sus ojos se encontraron con Dia, quien estaba parada al lado del sofá, mirándole con una expresión que no supo leer pero que sin duda, daba miedo.

-Di-Dia... Me has sacado un buen susto...- decía mientras tallaba sus ojos para retirar el sueño de ellos y se sentaba, mirando de vuelta a la niña. -¿Tienes hambre? Espero no te moleste que yo haya cocinado esta vez, a Maki se le hizo tarde- continuaba hablando, esperando que la menor dijera algo, pero no recibió respuesta alguna.

Nico se desconserto, pues justo pensó que la chica estaría más relajada, ahora que habían hablado sobre algunas inconformidades, pero Dia parecía incluso más seria y enfadada.

-¿Dia?- volvió a llamarla, la miró detenidamente hasta que vio algo que Dia bajo ningún motivo debía tener, su teléfono celular en una de sus manos. Comenzó a sentirse sumamente nerviosa.

-¿Por qué hablas con mamá Eli?- dijo con voz seria, logrando que Nico experimentará una sensación similar a un golpe en el estómago. Dia simplemente alzó el teléfono para mostrar la pantalla y dejarle ver la conversación que había visto hace un momento. -¡Que demonios haces hablando con mamá Eli sobre Maki! ¿Que es ese folder médico?- exigió elevando la voz una vez más, haciendo evidente su enojo y descontento.

Nico jamás espero ser atrapada tan rápido, estaba en un gran aprieto y todo pendia de un hilo, abrió la boca para tratar de hablar, pero era como si su voz la hubiera abandonado, nada salía de sus labios...

Dia volvió a mirar la pantalla del celular e hizo un zoom a alguna parte, así mismo volvió a girar el teléfono para que Nico lo mirara.

-Este es el estacionamiento de casa, estás al lado de el auto de mamá Eli... Tu tienes ahora mismo ese folder ¿No es así? ¿De que se trata?- volvió a echar en cara, un detalle pequeño pero que sin duda descubriría alguien que fue criado por Maki y los Nishikino.

Nico no sabía que decir, estaba sumamente nerviosa, la situación era sumamente complicada. Solo podía pasar una cosa por su mente y era un "¿Por qué cuando mi vida va bien pasa esto?"

-Más te vale hablar hora o le diré a Maki...- y la voz de Dia dio una sentencia definitiva para Nico, ahora sí estaba acorralada.

-Dia, por favor...- Nico pudo articular, sin embargo, solo observó como la niña de 12 años colocaba su teléfono en la mesa más cercana y sacaba el propio, buscando inmediatamente el número de su madre abogada. -¡Detente! Bien te diré todo pero no llames a Maki- cedió ante las acciones de la menor.

Dia se detuvo un momento, observando detenidamente a Nico, la mujer realmente parecía nerviosa y casi aterrada incluso. Con rapidez guardó de vuelta su teléfono y se cruzó de brazos, mirando detenidamente a Nico, esperando la respuesta que daría.

-Escucha, nadie quiere lastimarte ni a ti ni a Maki... Aquí hay algo muy complicado que, no puedo ser yo quien te lo cuente- Nico comenzaba a hablar, notando como su respuesta no tenía nada conforme a Dia. -Así que te llevaré con Eli, y ella te explicará todo... Tengo fé en que lo hará de la mejor manera- terminaba por decir, logrando que la expresión molesta de Dia cambiara a una de sorpresa, Nico iba a llevarla con Eli.

Después de tantos meses volvería a ver a su madre Ayase Eli...

Se quedó pensativa, observando a la nada tras lo que Nico le dijo. La mayor por su parte, tomaba su chaqueta y las llaves del hogar Nishikino, alistándose para salir.

-Dia, ven. Tomaremos un taxi- indico la mayor, notando como Dia la miró de forma incierta, pero sin decir absolutamente nada, comenzó a caminar para ir con Nico. Debía preparar su mente y corazón para cuando llegaran con Eli.

.

Eli estaba tomando la comida junto a Honoka, la enfermera tenía su día de descanso y decidió pasarlo junto a su mejor amiga, disfrutando una comida agradable y amena. Ambas se divirtieron demasiado preparando de comer, tanto que terminaron jugueteando como cuando eran adolescentes y dejaron un desastre en la cocina.

-No puedo creer que te atrevieras a hacer tortitas de papa sin harina- Eli reía mientras tomaba un bocado de su comida.

-No suelo cocinar en casa porque no tengo tiempo, no me juzgues- Honoka respondió riendo también. - Además, aunque solo sea una plasta, tiene rico sabor- mencionó.

Ambas comenzaron a reír por aquello, pasar el tiempo juntas siempre alegraba sus corazones. No importaba lo que estuvieran haciendo, siempre lo disfrutaban cuando estaban juntas, desde niñas a adolescentes e incluso ahora, la calidez y diversión siempre era la misma.

-Tienes razón, no sabe mal... Pero si le sirves esto a alguien, dudo que quiera comerlo- replicó Eli mientras también tomaba un bocado y reía.

-Al menos admitiste que es rico, no puedo decir lo mismo de tu carne viva-

-¡Es termino medio! Es un corte jugoso, nutritivo y elegante-

-¿Jugoso? ¡Aún sangra! Si lo llevo al veterinario quizá le salven la vida-

-No sabes comer Honoka, eso es lo que pasa-

Ambas chicas reían ante aquello último, no fue hasta que el celular de Eli comenzó a sonar. La rusa miró por encima, notando que se trataba de Nico, por lo que se dispuso a contestar.

-Es Nico, espera- dijo para contestar la llamada. -Hey Nico, ¿Que sucede?- preguntó al tomar la llamada.

Hubo una pequeña pausa que incómodo un poco a la artista rubia, solo podía escuchar el ruido de un auto al otro lado de la línea.

-Eli... Tenemos que hablar muy seriamente, voy para allá ¿De acuerdo? Por favor, solo... Tomemos esto con calma y elijamos lo mejor- la forma en la que Nico dijo aquello, hizo que la sonrisa en el rostro de Eli se borrara.

-Oh, claro... ¿Estás bien? ¿Maki y Dia están bien?- preguntó de inmediato.

-Te veo en unos minutos- fue lo último que dijo Nico y colgó la llamada.

Eli se quedó claramente preocupada, su rostro lo decía todo. Esto también preocupo a Honoka, quien observó todo.

-¿Que sucedió Eli chan?- preguntó la menor, a lo que la rubia solo suspiró.

-Nico dijo que tenemos que hablar... Estaba demasiado seria y estoy preocupada- decía con sinceridad la artista.

Desde ese instante el silencio reinó entre ambas amigas, ninguna estaba segura de que es lo que estaba ocurriendo, solo les quedaba esperar.

Pasaron algunos minutos hasta que el timbre de aquel hogar sonó, siendo este el anuncio de la llegada de Nico. Eli se levantó con prisa, la que su cuerpo cansado le permitía y en cuanto abrió la puerta, se encontró con Nico, quien estaba parada con una expresión preocupada y nerviosa.

-Nico... Por favor dime qué está sucediendo, me dejaste muy preocupada ¿Cómo están Maki y Dia? ¿Les pasó algo?- Eli bombardeaba de preguntas a la pelinegra, quien simplemente se mantenía ahí de pie.

-No se trata de eso... Solo, tenemos muchas cosas que aclarar... A alguien- Nico decía aquello mientras, aún temerosa, se hacía a un lado y dejaba a la vista a cierta pequeña pelinegra.

Eli pensó que quizá lo que sus ojos veían ahí frente a ella eran una ilusión, algún tipo de broma o montaje, pero tras parpadear varias veces, le quedó bastante claro que la silueta ahí frente a ella era completamente real.

Sus manos y labios temblaron.

-Dia...- susurro el nombre de su amada hija, que la miraba de una forma incierta.

La menor estaba enojada, confundida, en su mente deseaba gritarle a ambas adultas por tanto misterio, por las posibles mentiras que pronto descubriría, pero simplemente no pudo, ella era noble, su corazón y alma lo eran, por lo que la única respuesta que pudo dar, fue correr hacia Eli y abalanzarse a sus brazos, envolviendo con anhelo a la rubia, a una de sus madres a la cual amaba con todo su corazón pese a las lágrimas que les hizo derramar a ella y Maki.

Para Dia todo eso dejo de importar en el momento en el que Eli correspondió el abrazo mientras se inclinaba un poco para acunarla con calidez.

Nico era testigo de como Dia soltaba su llanto al mismo tiempo que Eli, eso en el momento en que la calidez de la otra las invadió en aquel abrazo, pudo sentir el nudo formándose en su garganta, pero debía contenerse, no deseaba ser inoportuna en aquel momento tan único para madre e hija. Honoka cuando llegó a la puerta, logró ver la escena, sintiendo alegría y alivio por su mejor amiga, pues, sabía que ver a su hija era quizá el mejor de los regalos aquel día.

-¿Por qué te fuiste? ¿Por qué ni siquiera te despediste? ¿Por qué me abandonaste cuando juraste quedarte a mi lado?- decía entre el llanto Dia, aferrandose neciamente a la mayor, quien solo pudo estrujarla un poco más, sintiendo como sus mejillas se humedecian cada vez más tras cada palabra.

-No sabes lo doloroso que ha sido tener que irme, Dia...- respondió Eli con voz suave, tratando de que está no se quebrantara por las lágrimas.

-Entonces dímelo, dime qué tan difícil ha sido, para que yo pueda decirte lo doloroso que fue que desaparecieras así de nuestras vidas- respondía Dia mientras se separaba un breve momento de Eli y la miraba directamente a los ojos.

-Tienes razón, no hay nada que pueda justificar lo que hice. Pero no busco justificarlo, simplemente deseó que puedas escucharme y tratar de entender...- Eli comenzaba a decir mientras se separaba de aquel abrazo y sujetaba la mano de Dia para que la siguiera. -¿Me dejaras hacerlo?-

Dia simplemente limpio sus lágrimas un poco y asintió en respuesta, a lo que ambas caminaron hasta la sala del hogar, guiadas por Honoka, quien les daba paso a tomar asiento, seguida de madre e hija, Nico llegaba a incorporarse.

Una vez que todas tomaron asiento, Dia miró intrigada de vuelta a Eli, esperando respuesta de la mayor.

La rusa simplemente sujetó su mano con cariño y dándole un par de caricias, como tomando valor para hablar.

-¿Que hablas con la señorita Nico? ¿Por qué Maki es de lo que hablan? Si tú ya no amas a mamá Maki... - fue lo primero que salió de los labios de Dia, logrando que Eli hiciera una disimulada mueca.

-Yo amo a Maki... Tanto como el primer día que la conocí, tanto como cuando decidimos casarnos... Cuando te adoptamos... Mi corazón les pertenece hasta que deje de respirar- aclaraba Eli, notando como Dia se ruborizaba y bajaba un poco la mirada.

-¿Entonces, por qué?- volvió a preguntar con dolor en su voz.

Un nudo comenzaba a formarse en su garganta, trataba de contener las lágrimas pero, ¿Cómo le decías a tu hijo que ibas a morir pronto? ¿Cómo hacerle entender tus razones?

Dia por supuesto, notó la expresión en los ojos azules de la artista, algo andaba muy mal...

-Es... ¿Por ese folder que la señorita Nico escondió? El de los laboratorios médicos...- tan lista como siempre, Dia pudo relacionar las cosas rápidamente. Eli simplemente asintió en respuesta mientras limpiaba el par de lágrimas que habían escapado de sus ojos.

El corazón de Dia volvía a latir rápido ¿Eli estaba enferma? Tenía solución ¿No es así? Las enfermedades se curaban...

-Pero... Si estás enferma, solo tienes que ir al médico ¿No?... Hay solución ¿Verdad?- cada palabra que decía Dia era un golpe desgarrador, no solo para Eli, también para las otras dos adultas presentes, quienes retiraban la mirada para limpiar las lágrimas que amenazaban con derramarse. Pero Eli no podía hacer eso, ella tenía de frente a la pequeña. -Si te curas puedes volver con nosotros ¿Verdad?-

Dio un tragó pesado y aclaró un poco su garganta, antes de proseguir.

-Dia, es muy complicado... Esta enfermedad está muy avanzada- soltaba aquello, tratando de expresarse de la mejor manera, sin ocultar sus emociones de Dia.

Los ojos preocupados y sorprendidos de Dia en ella estrujaban su corazón, hizo tanto por evitar sufrimiento y los ojos de la niña reflejaban parte de lo que tanto evitó.

-Cariño... No voy a curarme...- soltó mientras daba otra caricia a la mano de Dia.

Entonces Dia comprendió lo que Eli trataba de decirle. Su interior se sentía agrietado y poco a poco se desmoronaba, pensó en tantas cosas, todas en una posible razón del porque Eli había decidido irse, pero jamás lo que acababan de decirle.

Se negaba a aceptarlo.

Dia se levantó de golpe de aquel sofá, mirando con su expresión llena de sorpresa a Eli, esto mientras sus ojos no paraban de soltar lágrimas, Eli la imitó, tratando de estar para la menor ante cualquier reacción.

-No, esto no es verdad... Tu no puedes dejarnos...- la voz de Dia estaba llena de incredulidad y dolor. -No puedes morir... No ahora...- y aquello último salió como un hilo susurrante. Agachando la cabeza, daba paso nuevamente a sus lágrimas.

Eli también soltaba lágrimas, no deseaba contener sus emociones, quería que Dia tampoco lo hiciera, pero esa negación, su mirada llena de dolor, simplemente no se permitía a sí misma dejarlo salir.

Finalmente, Eli volvió a sujetar la mano de Dia, notando como la menor intento apartarse, pero aferró un poco más su agarre, deseando que se quedara un poco más.

-Nishikino Dia...- la llamó de aquella manera, una manera en la que Dia se sentía completamente parte de una familia. Maki y Eli lo eran. - Te amo, siempre estaré agradecida de que te cruzarlas en nuestro camino, desde el momento en que decidimos adoptarte, hasta que mi vida se extinga, siempre estarás en mi corazón, exista o no exista...- Las palabras de Eli parecieron hacer calmar un poco a Dia, quien dejó de poner fuerza y bajo la mirada.

Eli nuevamente se acercó para envolverla en brazos, cosa que la menor aceptó, quedándose así en silencio.

Para ese momento, Honoka le echó una mirada a Nico, indicandole que les dieran un tiempo a solas a madre e hija, cosa que Nico aceptó, siguiendo a la castaña hasta la cocina.

Una vez estuvieron a solas, Nico tomó asiento en la barra, mientras soltaba un cansado suspiro y peinaba su cabello hacia atrás. Jamás imaginó lo difícil que sería aquel día para ella.

-¿Cómo es que Dia las descubrio?- la voz suave de Honoka llegó a sus oídos, ahí la mujer la miraba con algo de intriga.

-Dia tomo mi celular mientras dormía- contestaba con frustración, manteniendo la cabeza baja.

Honoka guardo silencio un breve momento que para Nico pareció eterno. Levantó un poco la mirada, notando como Honoka la observaba detenidamente. Eso la inquietó.

-¿Y si hubiera sido Maki? ¿Que hubieras hecho si Maki chan hubiera sido la que miró tu teléfono?- pregunto nuevamente, haciendo estremecer a Nico.

-Yo... No lo sé, supongo que jamás lo pensé, ya que Maki no suele hacer cosas como esas- soltaba sin cuidado alguno, aún abrumada por la situación.

-¿Entonces crees que Dia lo hizo porque ella si suele hacerlo?- contraatacó la más joven. -¿Eso es lo que tratas de decir?-

-¡No, no para nada! Todo esto fue mi culpa, quiero decir, el nombre de su madre estaba ahí, era claro que se intrigaria... Yo solo, tengo miedo de perder a Maki, que Eli vea su último deseo estropeado por mi estupidez...- Nico respondía con total sinceridad mientras miraba determinada a la enfermera. - Me he esforzado tanto, y solo he tenido tropiezo tras tropiezo. Diablos, dejé tanto atrás en tan poco tiempo, porque quiero que Maki sea feliz, porque Eli se vaya en paz, porque Dia sufra lo menos posible y solo he conseguido que Maki apenas me mire como su amiga, Eli tenga preocupaciones y disgustos innecesarios, y que Dia me odie más y más...- aquello último lo soltaba mientras cubría su rostro con frustración.

Honoka observaba a la mayor, el como hablaba, el como ocultaba su rostro con cansancio, miedo y frustración...

-¿También me odias, Honoka? ¿Crees que lo mejor es que desaparezca de la vida de ellas?- preguntaba Nico aun cubriendo su rostro. -Si no seré más que una molestia... Tal vez sea lo mejor...- y finalmente, las lágrimas cayeron de los ojos de Nico.

Honoka entonces se sintió algo culpable, estaba cuestionando a Nico de una forma muy pasivo - agresiva que claramente notó de inmediato la pelinegra. Pero no dejaba de preocuparse por cómo terminará todo aquello; Eli era su mejor amiga y la veía decaída todos los días, era testigo en primera fila de la vida extinguiendose en ella... No podía simplemente dejar que todo se estropeara. Por supuesto, también les tenía muchos cariño a Dia y Maki, eran la familia de su mejor amiga y convivio con ellas muchos años. No era tan simple, ver a la niña llorar de aquella manera le había dolido, estaba segura de que si hubiera visto a Maki, también le hubiera dolido.

-Lo lamento Nico- tras un suspiro, Honoka pedía disculpas. -Sé que te estás esforzando, Eli también lo hace, incluso estoy segura que Maki está dándolo todo...- comenzaba a hablar mientras posaba su mano sobre el hombro de la pelinegra. -Solo deseo que todo termine de la mejor manera, no sé que haya sucedido entre tu y Maki chan antes, tampoco el como sobrellevas la relación con Dia, solo por favor... No hagas llorar a nadie, protege con todo tu ser lo que amas, eso es lo que Eli chan desea sobre todas las cosas, porque lo que tú más amas, es lo mismo que más ama ella-

Nico se sintió reconfortada esta vez, en respuesta simplemente asintió a lo dicho por Honoka y comenzó a limpiar sus lágrimas.

-Yo también tengo un deseo, Nico. Si Maki y Dia llegan a quererte, se que lo harán con todo su corazón también. Y cuando ese día llegue, por favor, sin importar nada, quédate a su lado-

Esas palabras nuevamente, Eli y Nozomi se las habían dicho. Incluso Rin, quien hace tiempo atrás la agredió por Maki; ahora Honoka también se lo decía.

Sorprendida levanto la mirada, para encontrarse con una triste sonrisa por parte de Honoka, quien aún tenía su mano sobre su hombro, tratando de reconfortarla.

-Incluso si me cuesta la vida... Me quedaré a su lado- fue la única respuesta de Nico.

Honoka no conocía a Nico, pero de algo estaba segura y era que; cualquier persona que se aferrara a luchar, pese a lo doloroso que pudiera serle, merecía y valía la pena.

Hace tiempo, cuando todo esto inició, Honoka se preguntó si Eli había elegido a la persona correcta.

Ahora lo sabía y podía decir que Eli había elegido bien.

La voz de Eli sacó de ambiente a ambas chicas, la artista llamaba a Nico, por lo que la pelinegra simplemente se puso de pie, no sin antes decirle un "-Gracias-" a Honoka.

Cuando Nico llegó de vuelta a la sala, Eli y Dia estaban sentadas en el sofá, abrazadas y más calmadas. La artista le sonrió levemente a Nico y le indicó que se acercara a ellas, cosa que la pelinegra hizo.

-Dia tiene claro todo lo que, en mi respecta, debe saber. Pero aún hay algunas cosas que ella desea que tú le expliques- decia primeramente la rubia, a lo que Nico dirigió su vista a la menor, ella le miraba con seriedad. -De lo que digas dependerá si Maki termina sabiendo esto o no...- terminaba.

-¿Que? ¿Si no le agrada lo que respondo le dirá a Maki?- Nico se puso sumamente nerviosa al respecto.

-Es broma, ella no dirá nada- Eli reía y Nico sintió que su alma regresaba a su cuerpo. -Pero...- y de repente, se puso seria. -Si no le agrada a Dia tu respuesta, no dejará que te quedes... Y volveremos al inicio, me tendrás que ayudar a encontrar alguien que cuide lo que más amamos-

Nico no supo si aquello era mejor o peor, el simple hecho de imaginar que su felicidad ahora dependía de la decisión de una niña de 12 años, la hacía querer saltar por la ventana de una vez por todas.

-Bi-bien... Lo haré lo mejor que pueda y con total sinceridad- Nico respondía, la mirada de Dia era intensa.

-Eso lo hablaremos a solas de regreso a casa- Dia decía aquello mientras se separaba ligeramente de Eli. -Por ahora, debes prometer traerme a ver a mamá Eli todos los días... Lo necesito- dijo aquello.

Nico sonrió levemente, porque al menos había salido algo bueno de todo eso, y es que Dia y Eli podrían seguir viendose, el peso de todo esto quizá sería más liviano para la artista.

-Por supuesto que sí, la traeré las veces que quiera- Nico contesto sonriendo a ambas. Miró a Dia y la menor pareció relajar su expresión.

Finalmente, Dia se despidió de Honoka y Eli con un gran abrazo, prometiendo ir todos los días. Nico llevaba de vuelta a casa a la niña, ambas iban en total silencio en aquel taxi.

Nico pensaba en la condición que traía encima; si Dia decía que no era apta, Eli la desecharía. Por supuesto que no quería aquello y temia por ello.

Pero había hecho una promesa a Eli, y era que si ella no la consideraba apta, la propia Nico le ayudaría a encontrar a alguien que si pudiera hacer feliz a Maki y Dia.

"-Incluso si no es conmigo... Solo quiero verte feliz...-"

-Señorita Nico...- la voz de Dia la sacó de sus tormentosos pensamientos, giró su rostro a la menor, notando cuan seria permanecía. -Mamá Maki y tú no eran solo amigas ¿Cierto?- preguntó primeramente, a lo que Nico suspiró en respuesta, pues aunque seguía con miedo, diría la verdad.

-Lo fuimos por algunos años, pero nuestra relación escaló aún más, un día la miraba como una amiga adorable y al siguiente, sin darme cuenta... Se convirtió en lo más hermoso que mis ojos hayan visto- contestó Nico con sinceridad.

Dia hizo una pequeña pausa, antes de soltar otra pregunta.

-¿Por qué los abuelos dijeron que le hiciste daño a mamá Maki?- fue la pregunta siguiente que le hizo a Nico, logrando que los nervios comenzarán a invadirla.

Respiró profundo y volvió su vista a la ventana del auto, mirando las luces de la ciudad.

-Falta de comunicación... Éramos muy jóvenes en aquel entonces. Creí que guardando silencio o pasando por alto algunas cosas, estaríamos a salvó de los demás... Me aferre tanto en proteger a Maki de todos, que olvide lo más importante...-

-¿Que fue?-

-Protegerla de mi...-

-¿Sobreproteger a mamá Maki la lastimó?- pregunto dudosa Dia.

-No fue del todo mi protección, Maki salió herida por...- Nico no supo en qué momento las lágrimas se habían acumulado en sus ojos, se negó rotundamente a dejarlas salir, si dejaba salir aquellas lágrimas estaría aceptando en voz viva algo que desde hace mucho tiempo pensaba, pero jamás había dicho.

-¿Por?- Dia miró esta vez a la adulta, sorprendiendose de como ella miraba al frente, con lágrimas escurriendo por sus mejillas.

-Por que... Fuí y soy una cobarde...- dejó salir, su voz fue como hojas arrastradas por el viento.

Dia se sorprendió aun más por las palabras de Nico. La cobardía de la pelinegra lastimo a Maki. Pero recuerda que Maki dijo que la comunicación errónea hizo que todo con Nico colapsara. "-No me escuchó y yo no la escuché...-" eso es lo que Maki había dicho.

No estaba segura de si era lo correcto, entendía las razones de Eli para hacer todo aquello y aunque fuera la cosa más dolorosa que había experimentado, quiso pensarlo adecuadamente. Pero ¿Nico y Eli realmente pensaron por completo en el deseo de Maki?

-¿Volviste a enamorarte de ella?- una nueva pregunta salió.

Nico sonrió débilmente.

-Jamás he dejado de amarla, aún sin saber nada de ella por 8 largos años...- respondió sin más.

Finalmente, Dia decidió hacer una última pregunta a la adulta, quien limpiaba con la manga de su camisa sus ojos.

-Si mamá Maki decide que puedes ser su amiga, pero no volver a ser su novia ¿Que harán mamá Eli y tú?-

Nico presentía esa pregunta, algo en su interior le decía que lo que más temía Dia era la respuesta de Maki.

-Si Maki no me quiere... Entonces tendré el valor que me faltó tantos años para aceptarlo- Nico respondió desde su corazón para después mirar a Dia. -Yo solo quiero que sea feliz, que tú lo seas Dis... Con o sin mi- aclaraba.

Nico no supo leer la expresión de Dia en ese momento, pero de alguna forma los nervios se fueron, ahora que había dicho todo eso y que había admitido un detalle importante, su cuerpo se sentía incluso más liviano. Estaba en paz.

No pasó mucho tiempo para que finalmente estuvieran de vuelta en el hogar Nishikino. Nico pagó el taxi y con calma y silencio ingresaron a la casa, notando que ya había un par de zapatillas elegantes en la entrada, lo cual solo significaba una cosa.

Maki estaba en casa.

Enseguida que cerraron la puerta, Maki se asomó con una expresión preocupada y está se relajó al ver a las recién llegadas.

-¿Dónde se metieron ustedes dos? Nico, sabes que detesto que no me avises a dónde te llevas a mi hija- Maki reclamó a lo que la mas baja solo soltó una pequeña risa.

-Disculpa, Dia necesitaba conseguir un tripié nuevo para su clase de canto, fuimos a buscarlo pero no lo encontramos- mintió rápidamente a lo que la niña asintió afirmando la mentira de Nico.

-Entiendo, pero por favor, para la próxima envía un mensaje, de verdad me preocupé- Maki se acercaba hasta ellas y saludaba con un beso y un abrazo primeramente a Dia, quien sonrió ante el gesto de Maki. -No comieron cosas poco saludables afuera ¿Cierto?- cuestionó a la menor.

-La verdad es que si lo hicimos, la señorita Nico compro una enorme pizza y me dijo que no te dijera- con una sonrisa maliciosa, Dia echaba una mentira más, logrando que Maki mirara mal a Nico.

-Pe... Pero...- Nico miró a Dia, quien simplemente le sonrió y se encogió de hombros para finalmente darse la vuelta e ir a ver al juguetón pomerania que también las recibía con gusto.

Nico entendió entonces que aquella acción de Dia le confirmaba que la niña le permitiría quedarse... No diría nada a Maki.

Dia estuvo segura que su niñera había captado el mensaje y ahora solo le tocaría librarse del regaño de Maki.

Nico dijo que amaba a Maki y Dia fue consiente de ello todo el tiempo, sin embargo, lo que siempre preocupó a la menor fue si Maki podría corresponder o no, y en caso negativo ¿Cómo actuaría Nico? Ahora lo sabía.

Y había algo más, Dia sabia algo que ni Eli ni Nico sabían. Algo que solo alguien con la suficiente inteligencia podría ver en los ojos de Maki mirando a esa torpe pelinegra.

Aún cuando Maki estaba preocupada por un caso en su trabajo, aún cuando Maki reía, incluso ahora, cuando Maki regañaba a Nico... Había un brillo inexplicable en sus ojos, un brillo que Nico trajo de vuelta y solo Dia había notado.

"-Tienes que ganarme a mí, Nico. Soy tu único obstáculo. Porque en cuanto a mamá Maki, no puedes recuperar algo que jamás perdiste...-"

.

.

.


Espero que hayan disfrutado este capítulo, se vienen cosas jajaja.

muchas gracias a los que aún siguen leyendo, se los agradezco mucho en verdad .

son más por ello momento, nos leemos las siguiente semana.

Banzai~