La sala de reuniones estaba completamente en silencio, con todos los presentes mirándose unos a otros. Maki y Umi sentían la tensión en aquel lugar con mucha fuerza, y el mismo Ren removía nervioso sus dedos bajo la mesa.
Aquel día sería su primera discusión con los abogados del señor Jung, y buscaban el mejor de los desenlaces para el joven empresario.
Maki y Umi darían la cara en esta ocasión, mientras tanto, Chan e Ikose se encargarían de buscar algún ingeniero o técnico que pudiera rescatar la grabación que Ren había tomado en su teléfono celular, el cual había terminado destrozado.
Ambas abogadas habían conseguido un par de cosas por las cuales defender al chico, pues para su suerte, consiguieron una grabación proveniente de las calles que colindaban con Sunrise entretaiment, dónde se apreciaba claramente a personal de la compañía en el momento justo en el que habían sacado al joven Iwamura de las instalaciones, posterior a las lesiones que el declaraba, los guardias del Sr. Jung le habían hecho.
Finalmente, el silencio en la sala se rompió en el momento en el que la puerta se abrió e ingreso el demandante, con ese porte tan egocéntrico y adinerado. Para la mayoría era intimidante, menos para las dos abogadas.
-Buenos días, señoritas- saludaba con cordialidad fingida a las dos abogadas, ignorando por completo al acusado. Seguido de el, entraba su abogado.
-Buenos días, espero todo esté marchando bien y tengan una buena propuesta para mí cliente- decía primeramente el hombre mientras tomaba asiento al lado del Sr. Jung.- como podrán imaginar, mi cliente, el sr. Jung no va a ceder bajo ningún motivo a su demanda y a sus peticiones. El solo busca que se haga justicia-
-Tenemos una propuesta, eso es absoluto- Umi respondió primeramente, empujando una carpeta hacia el abogado y este la tomó, leyendo lo que estaba escrito ahí.
El hombre se acercó al Sr. Jung y comentaba la propuesta de las abogadas a su cliente, el cual comenzaba a reír.
-¿Derecho a fianza? ¿Creen que este bastardo merece seguir esto en libertad?- el Sr. Jung dijo con burla e irritación.
-Señor Jung, por favor, guarde silencio- el abogado pidió al hombre, sin embargo, el no escuchó.
-Esa escoria ensucio el nombre de mi empresa, merece quedarse ahí encerrado- volvió a arremeter.
-¡Señor Jung, es suficiente!- el abogado del hombre alzó la voz, logrando por fin que el hombre guardara silencio.
Maki y Umi se sintieron inquietas por la forma en la que el hombre decia todo eso.
-Hay alguna razón en especial del porque crean que el señor Iwamura sea acreedor a llevar el caso fuera de prisión?- preguntaba el abogado.
Maki fue quien se animó a hablar esta vez, aclarando su garganta, ella pasó un segundo folder con algunas fotocopias.
-Tenemos pruebas de que el cuerpo de seguridad de Sunrise E. Es el culpable de las lesiones de mí cliente- Maki comenzaba, notando como el hombre se ponía serio y rígido.
-Las cámaras de seguridad vial logran captar el momento en el que el joven Iwamura ingresa al lugar y minutos después como es desechado en estado inconsciente por los guardias. Espero tengas razones para abogar por eso- comentaba Umi esta vez.
El lugar permaneció en silencio un breve momento, el abogado trataba de poner piezas en su lugar, mientras Maki y Umi esperaban respuesta.
-Bien, accedemos al derecho a fianza... Si es que puede pagarla- concluyó el abogado.
Maki y Umi sonrieron complacidas, habían obtenido su primer objetivo. Así mismo, Ren suspiraba aliviado por su momentánea libertad.
Por otra parte, el Sr. Jung estaba evidentemente disgustado con ellas y con su propio abogado.
-Esto es inaudito...- el hombre dijo con irritación. -No te va a durar mucho el gusto Ren...- Jung señaló al chico.
-¿Está amenazando a mi cliente, Sr. Jung?- Umi fue la primera en colocarse de pie, al ver al hombre señalar al chico y declarar aquello. El hombre simplemente rio.
-Señor Jung, por favor manténgase en silencio- el abogado volvió a pedir con voz autoritaria y después se dirigió a Umi, quien era la abogada oficial. -Entonces supongo que al solicitar la fianza, estás completamente segura de ir a juicio ¿No es así? - pregunto el abogado con una tenue sonrisa, pues bien sabía lo complicado que sería demostrar que Ren era inocente.
Umi pudo ver el toque burlón del hombre en aquella pregunta, poniéndose irritada ante tal seguridad y simplemente suspiró.
-Así es- finalizo con tan breve respuesta y después comenzó a tomar las carpetas que habían llevado.
Maki simplemente ayudo a Ren a ponerse de pie y guiarlo a la salida de aquella sala. Una vez los tres estuvieron fuera se sonrieron. Habían logrado que el chico obtuviera una fianza y eso agilizaba la posibilidad de obtener pruebas más precisas.
-Esto es un buen inicio, se que es complicado pero podremos trabajar más eficientemente así- Umi decía mientras peinada hacia atrás su cabello y suspiraba.
-Directora Sonoda, la familiar del joven Iwamura está esperandola- un hombre alto y con uniforme de policía llegaba al lugar a darle aquel aviso a Umi, quien asintió.
-Ya voy- confirmo mientras se dirigía brevemente a Maki y Ren -Me encargaré de los papeles y de asesorar a la señora Iwamura para el pago de la fianza, mientras me gustaría que acompañaras al señor Ren a su celda y recoger sus cosas, por favor Maki - pedía la mayor a lo que la pelirroja asintió.
Una vez dicho aquello, Umi se dirigía hacia la salida a encargarse de aquel asunto, mientras Maki escoltaba al chico hacia las celdas. El silencio era algo incómodo entre ambos.
-Maki... Muchas gracias- el hombre fue el primero en romper con el silencio, mirando a la mujer que lo acompañaba. -Sé que es un caso difícil y aún así estás aquí junto a la directora haciendo todo lo posible- agradecía.
-No podía dejar sola a Umi, además es nuestro trabajo- Maki contestaba con tranquilidad.
-Entiendo, aún así me siento muy agradecido- comentaba sonriendo tenuemente.
Sin decir palabra más, llegaron por fin a aquel pasillo lleno de celdas. Maki decidió esperar en la entrada mientras el chico se dirigía a su celda a tomar sus pertenencias.
Para Maki aquel sitio estaba demasiado tranquilo y despejado. Era la primera vez que observaba tanta calma y ausencia en el lugar. Algo dentro de ella le decía que algo no andaba del todo bien.
-¿Ren?- Maki llamó al chico mientras trataba de asomarse, pero el guardia le impidió avanzar.
-Este es paso solo para policías, señorita- aclaró el hombre uniformado. Maki solo soltó un suspiro y se hizo para atrás.
Ren terminaba por recoger un par de zapatos y se aproximaba a la salida de su celda cuando algo extraño sucedió.
Un alto sujeto, reo al igual que el, ya que vestía el uniforme de los presos, se aproximó hasta él de forma extraña.
-¿Qu-que sucede?- el castaño preguntó al preso, quien simplemente sonrió y pasó con velocidad su mano frente al chico.
Ren alcanzó a reaccionar a tiempo, haciéndose para atrás y tan pronto como cayó al suelo, una sensación ardiente y dolosa invadia su pecho. Cuando bajó la mirada, su camisa estaba cortada y un largo rasguño sangraba en su pecho. Su corazón se aceleró.
-¡Maki!- gritó el chico completamente asustado.
La pelirroja daba vueltas de un lado a otro mientras mordía la uña de su dedo pulgar, estaba algo inquieta por el lugar tan solo, sin embargo, todo se convirtió en pánico cuando escucho el grito de Ren llamándola desde el interior de las celdas.
Maki rápidamente miró al guardia y ambos reaccionaron, el guardia tomo rápidamente su radio para llamar ayuda y Maki ingresó rápidamente al pasillo de las celdas en busca de Ren.
-¡Abogada no entré ahí!- escucho la voz del guardia llamarla, pero lo ignoró por completo, corriendo entre los pasillos.
Escuchaba gruñidos y agetreo, siguiendo el escándalo, llegó a la celda correspondiente, notando como un preso se abalanzaba contra su cliente en el suelo.
Maki no pensó adecuadamente, la adrenalina y tensión del momento la llevaron a ser imprudente y acercarse a la peligrosa situación. Con toda su fuerza, pasó su brazo por el cuello del agresor y aplicaba una llave para quitarlo a Ren y lograr cortarle la respiración por unos breves momentos.
Ren se sorprendió de la acción de la abogada y se apresuró a levantarse para ayudarla a sujetar a aquel hombre, sin embargo, sin esperarlo, este respondió contra Maki, enterrando su arma contra la pierna de la pelirroja y causando que emitiera un grito por el dolor.
Maki cayó al suelo sujetando su pierna adolorida y sangrante.
-¡Detente!- el guardia llegó de inmediato junto a otro policía, ambos apuntando sus armas electricas contra el.
El preso al verse amenazado, finalmente soltó su arma y levantó las manos en signo de rendición.
-¡Maki!- Ren corría rápidamente hasta la mujer pelirroja, quien aún estaba sentada en el suelo sujetando su pierna herida. -Hay que sacarte de aquí- dijo él mientras hacía que Maki pasará su brazo por sobre sus hombros y la ayudaba a pararse.
Mientras los guardias retenían a aquel sujeto, Ren ayudaba a Maki a salir del área de celdas para dirigirse al área principal de la comisaría y alguien pudiera ayudarlos.
-Cuida tus espaldas... Mira hacia todas direcciones hasta que lleguemos a las oficinas...- Maki le decía al chico mientras se aferraba a él para poder caminar más presurosamente.
Ren simplemente asintió y comenzó a caminar presuroso hasta las oficinas principales, donde estaba todo el personal del edificio. Miraba a los lados y a sus espaldas mientras aún sostenía a Maki. Su corazón latía acelerado, el dolor de la herida que el llevaba en su pecho también molestaba, pero aún con eso, con todas sus fuerzas, logró llegar hasta el lobi principal llamando la atención de algunos policías y demás personal.
-¡Maki! ¿Te encuentras herida?- Ikose era el primero en mirar a la abogada y correr hacia ellos, ayudando rápidamente a Ren a sostenerla.
-Si, solo... Llama a Umi de inmediato, necesitamos hablar urgentemente- Maki dijo a su compañero mientras la ayudaban a sentarse un momento.
-Entiendo, por favor no te muevas, llamaremos una ambulancia tambien- decía el chico mientras corría hacia la oficina de la jefa del departamento.
Ren miraba la herida de Maki, sangraba demasiado para su gusto, por lo que rompiendo un trozo de su camisa, la estrujó y colocó sobre la pierna de la abogada e hizo presión.
-¡Agh! Eso duele, deja de tocarla- se quejó Maki mientras trataba de retirar la mano de Ren.
-Pero no para de sangrar, tienes que ir a un hospital ya- Ren decía a la pelirroja, quien simplemente gruño en respuesta.
Antes de que Maki pudiera responder, Ikose corría de vuelta junto con Umi y más atrás, una mujer que desconocía seguía a la jefa, quien estaba claramente alarmada.
-Maki ¿Que demonios sucedió?- la peliazul preguntó a su mejor amiga, mirando la sangre en el piso y la expresión adolorida de Maki.
-Un preso intento hacerle daño a Ren...- fue la única respuesta de Maki.
Umi rápidamente miró al hombre a su lado y pudo ver cómo su camisa estaba manchada con sangre y tenía una gran rasgadura en el pecho, así mismo, miró la herida en el torso del empresario... No le gustaba nada como pintaba todo.
-Esto es demasiado grave... Ni siquiera hemos iniciado el juicio y ya nos han atacado...- Maki dijo en voz baja, solo para que aquellos que la rodeaban pudieran escuchar.
Umi quería hablar seriamente con Maki y Ren, pero no era el momento ni el lugar, así que, al escuchar la llegada de la ambulancia, simplemente permitió la entrada de los paramédicos y estos se dirigieron a Maki y Ren para ayudarlos. Mientras encamillaban a Maki, está sujetó la mano de su mejor amiga, mirándola suplicante.
-Estaré bien, por favor ve al hospital en cuanto puedas y hablemos, solo... No me excluyas de esto- fue la petición de Maki.
Umi solo suspiró y asintió, permitiendo que se llevarán a ambos al hospital.
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Nico estaba sentada en la sala principal de la casa de Honoka, miraba a dos personas en especial, estás eran Eli y Dia, quienes conversaban con total calma en el jardín de la casa.
Justo como le prometió a la niña pelinegra, la llevaría todos los días a estar con Eli al menos un par de horas, anyes de que Maki llegara de trabajar. Para ser franca aquello preocupaba a Nico, ya que una parte de ella le decía que el continuo apego de Dia a su madre haría todo aún más doloroso cuando ella ya no estuviera, y por otro lado, también sentía que Dia se interesaría menos por entablar una relación con ella, esto debido a que Eli seguía presente.
No estaba segura de que hacer, solo sabía que ver a Dia sonreír así le agradaba y le daba paz a su interior.
-¿Gustas algo para beber?- Honoka le preguntaba a la pelinegra, dedicándole una sonrisa.
La mayor solo entre cerro los ojos y cubrió un poco su vista, como si estuviera siendo deslumbrada.
-Tan... Brillante- dijo primeramente para bromear con Honoka. - Eres un peligro para la vista vestida totalmente de blanco- y logró su cometido, Honoka le dió un empujón amistoso.
-Deja de burlarte, es mi uniforme- Honoka decía mientras se dirigía a la cocina, recién llegaba de su turno en el hospital.
-Cierto, discúlpame. No es tu culpa reflejar la luz- e hizo una última broma, ganándose una queja de la enfermera.
-Eres algo molesta a veces, sabes- Honoka comentaba mientras servía dos tazas de café. Una vez servidas, le llevó una a la mayor.
-Si, me lo han dicho. Gracias por el café- comentaba Nico mientras tomaba la taza y daba un sorbo.
-¿Que han hecho esas dos?- preguntaba la más joven, mirando a su mejor amiga e hija reír juntas en el jardín.
-Comieron juntas, ríen y me ignoran completamente- decía Nico mientras sonreía, mirando justo hacia donde estaban madre e hija.
-Entiendo, definitivamente están poniéndose al día la una con la otra- Honoka también miraba a las féminas en el jardín. -Me alegra mucho ver a Eli chan más felíz, necesitaba a Dia- comentaba.
-También me alegro de ver a ambas más contentas, era abrumador el verlas tan decaídas a las tres... - Nico dejó salir aquello pero pronto se arrepintió al notar la mirada de incertidumbre de Honoka.
-Las tres...- Susurró.
-Yo... Lo siento, es que todo esto ha sido muy complicado, Maki es mi amiga y la persona que amo, Eli se ganó mi cariño y la considero una amiga también... Y Dia es el vivo reflejo de Maki, aunque no le agrade, tiene mi cariño... Tú has visto llorar a Eli... Yo las he visto llorar a las tres...- la voz de Nico fue cada vez más suave, como melancolica incluso. Hoboka entendió perfectamente el porqué.
La enfermera simplemente posó su mano sobre el hombro de Nico.
-De verdad amas a Maki chan ¿Eh? Estar en el medio de todo esto por la persona que amas... Es algo que pocas personas son capaces de hacer- Honoka le dedicaba una sonrisa a la mayor.
-Simplemente no hay palabra que pueda expresar lo que siento por ella, espero algún día poder hacerle saber cuánto la amo todavía- Nico sonreía tímida a la otra mujer.
El momento de calma se vio irrumpido cuando el celular de Dia comenzó a sonar. A lo que la menor contestó de inmediato.
-Tia Umi ¿Cómo estás?- preguntaba Dia a la persona que llamaba. -Me alegro que estes bien... Oh ¿Nico? Si, ella está aquí- de repente Nico se inquietó al escuchar su nombre y que precisamente era la jefa del ministerio público la que la buscará.
Dia caminó al interior de la casa pasando su teléfono a Nico.
-La tía Umi quiere hablar contigo- dicho esto, Nici recibió el teléfono celular.
-¿H-Hola? ¿En qué puedo ayudarte?- Nico contesto algo nerviosa, era la primera vez que la mejor amiga de Maki la llamaba a ella en específico.
-Nico Yazawa ¿Verdad? Escucha, ocurrió algo en el trabajo con Maki- dijo primeramente la jefa del departamento, haciendo que Nico se pusiera sumamente nerviosa, cosa que todas las presentes notaron.
-¿Que sucedió? ¿Ella está bien?- pregunto inconscientemente, logrando que quienes la observaban comenzarán a preocuparse.
-Escucha Nico, no preocupes a Dia ¿De acuerdo? Si te pregunta, solo dile que Maki resbaló y tuvo una torcedura- comenzaba a explicar Umi, la mayor escuchaba atentamente mientras mordía su labio nerviosa.
-Entiendo ¿Que paso?- pregunto de forma seca para no preocupar más a las presentes.
- Maki recibió una puñalada en la pierna mientras escoltaba a un cliente al pabellón. El médico dijo que estará bien y que no es una herida para preocuparnos. Estoy con ella ahora mismo pero no podré quedarme ni llevarla a casa, no puedo dejar mi trabajo demasiado tiempo, por lo que necesito que vengas a recogerla y la lleves a su casa- Umi informaba.
Nico por un momento sintió que su alma abandonaba su cuerpo al escuchar las palabras "Maki recibió una puñalada" pero se contuvo, Dia no tenía que saber aquello, por lo que simplemente tragó el nudo en su garganta y actuó con normalidad.
-Entiendo, está bien Umi, yo pasaré a recogerla de inmediato ¿De acuerdo? Gracias por cuidarla- Nico agradecía y colgaba la llamada ante los ojos expectantes de las presentes.
-¿Que le paso a mamá Maki? ¿Está bien?- preguntó de inmediato Dia, a lo que Nico le dedicó una sonrisa tranquilizadora.
-Maki está bien, solo tuvo un pequeña torcedura en el trabajo, así que iremos a recogerla al hospital para que pueda descansar como el médico dijo- Nico informó, logrando calmar a todas.
-Cualquier cosa que necesites, no dudes en pedir ayuda- Honoka se apresuraba a decir.
Sin embargo, Nico notó como Eli permanecía en silencio.
-Si, muchas gracias. Por ahora Dia y yo debemos irnos, Maki nos está esperando- Finalizaba Nico mientras observaba como Dia comenzaba a recoger sus cosas.
Eli sabía que cuando Umi llamaba era porque algo malo le había pasado a Maki, y estaba segura que una torcedura no era lo que la pelirroja había sufrido, por lo que, aprovechando el momento en el que Dia iba a la sala por su mochila, Eli se acercó a Nico con expresión sería y le hablo sumamente bajo para que solo ellas dos pudieran escuchar.
-¿Que te dijo Umi? ¿Que le pasó realmente a Maki?- preguntó inquieta a lo que Nico suspiró.
-Maki está bien ¿Por qué te preocupas tanto?- Nico trato de aligerar la situación, primero quería saber cómo se encontraba Maki.
Pero la pelinegra notó que Eli no estuvo nada convencida de ello.
-Te recuerdo que Maki fue mi esposa y yo era quien recibía ese tipo de llamadas antes- aclaró a lo que Nico quiso palmearse a sí misma, ¿Cómo pudo olvidar ese pequeñísimo detalle?
-Escucha, al parecer la hirieron en una pierna en un pabellón, Umi dijo que ella está bien, solo que no puede llevarla de vuelta a casa y quiere que yo lo haga- explicaba brevemente, tomando sus cosas también. -En cuanto esté de vuelta, te diré todo lo que sepa, para que estés tranquila ¿De acuerdo?- y finalmente esas palabras convencieron un poco más a Eli, quien finalmente asintió y permitió que Nico fuera a la salida a esperar a Dia.
Era evidente que estaba preocupada por Maki, pero no podía hacer mucho de momento, por lo que simplemente se aferró a la idea de que Nico cuidaría de ella. Creía en ello con todo su corazón.
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-Umi, no quiero preocupar a Dia y tampoco molestar a Nico, pudiste llamar a Hanayo o Rin- Maki se quejaba con su mejor amiga cuando ella colgó el teléfono.
La mayor solo se giró a verla con expresión seria.
-Guarda silencio, tienes bien merecidas esos tres puntos que acaban de darte ¿Cómo se te ocurre?- preguntó la mayor.
-¿Merecido por qué? ¿Por salvarle la vida a Ren?- replicó indignada.
Umi trato de controlar su enojo y suspiro para después posar su mano sobre el hombro de la abogada, quien se encontraba en una camilla con un pequeño vendaje en su pierna recién suturada.
-Maki, lo que te paso fue algo muy grave ¿Por qué entraste ahí tan imprudentemente? Eres una mujer contra un hombre corpulento, violento y que te lleva al menos 20 cm más de altura ¿que te hace creer que podias si quiera hacerle cosquillas?- Umi comenzaba a regañar a la pelirroja con más sutileza, Maki solo viró con fastidio los ojos.
-Umi, ese sujeto iba con toda la intención de matar a Ren. ¿Te das cuenta? el señor Jung es probablemente el responsable, de no ser así ¿Por qué insistiría tanto en que Ren debía seguir su proceso en prisión?- Maki comentaba, a lo que la jefa solo sujeto el puente de su nariz con irritación, pero esta vez la irritación provenía de lo sucedido y no por la imprudencia de la pelirroja.
-Claro que lo pensé... Si Jung está tan empeñado en deshacerse de Ren, es porque probablemente él dice la verdad... Y tiene información que perjudicaría negativamente a Sunrise- Umi comenzaba diciendo para después suspirar y mirar a Maki. -¿Te das cuenta que estamos en peligro trabajando con este caso? ¡Mírate! Te apuñalaron por escoltar a Ren a su pabellón!- y repentinamente la jefa del departamento se exaltaba.
-Umi cálmate, por favor...- Maki posaba su mano sobre la de su mejor amiga, tratando de reconfortarla. -Si, es complicado, es peligroso, pero no voy a abandonarte ¿Entiendes?- Maki comentaba. -Además, si conseguimos recuperar la grabación en el teléfono roto, seguro será una pieza clave para este caso. Tenemos también las grabaciones de seguridad donde escoltas de Jung dejan herido a Ren y también tenemos la grabación de tu oficina donde Jung intenta sobornarte para acelerar el caso- Maki comentaba aquello, tratando de darle una esperanza a su mejor amiga.
-Ah~ tienes razón, tenemos algo para comenzar. Por otro lado, sigue preocupándome, eres mi mejor amiga y adoro a Dia... No me perdonaría si algo malo les sucede- Umi comenzaba diciendo para después sujetar la mano de Maki. -Por favor, promete que tendrás más cuidado, tenemos que estar alertas ahora más que nunca- pedía a la pelirroja, quien le sonrió y asintió.
-Lo prometo, tendré cuidado y por favor, has lo mismo, tampoco se que haría si algo te sucede- Maki prometía a Umi.
-Bien, Nico viene en camino, esperaré a que llegue y después volveré a la oficina, necesitamos interrogar a ese preso- Decía Umi mientras se colocaba de pie y se disponía a salir de la habitación, no sin antes hacer una última pregunta. -Por cierto ¿Dónde está Ren?-
-La mujer que pagó su fianza se fue con él, están en otra habitación curando su herida en el pecho. Dijo que vendría aquí antes de irse- Maki aclaraba, la jefa solo asintió.
-De acuerdo, le he encargado a un policía acompañarlos hasta casa. En fin, enviame un mensaje cuando estés en casa- Umi decía antes de salir de la habitación.
Umi caminó por los pasillos del hospital para llevar al primer piso y recibir a Nico en la sala de espera. No pasó mucho tiempo para que la pelinegra se hiciera presente junto con Dia. Umi levantó la mano para que la vieran más rápido.
-Tia Umi- Dia se aproximó hasta la peliazul y la abrazó. -¿Mamá está bien verdad? Solo fue una torcedura ¿Cierto?- preguntaba ansiosa a la bella chica de ojos grandes, quien simplemente la despeinó con cariño.
-Claro que sí, la señorita Nico subirá por ella y se podrán ir a casa- Umi le decía a la pequeña quien por fin se calmó al escucharla. - tengo una misión muy importante para ti, y es que Maki tendrá una incapacidad de una semana, quiero que te encargues de que no abandone la cama bajo ningún motivo- la mayor pedía, a lo que Dia asintió firmemente.
-Entendido, mamá no saldrá de la cama- confirmaba.
-Eso es, eres muy responsable Dia chan- i elogiaba una vez más a la menor. -¿Me cuentas sobre cómo vas en tu clase de canto, mientras la señorita Nico sube por Maki?- Umi pedía y la menor simplemente asintió. -Excelente, dame un segundo y voy contigo a sentarme ¿Si?-
Dia simplemente le sonrió a la chica para después dirigirse obediente a los sillones en la sala de espera. Una vez Dia estuvo lejos, Umi se dirigió a Nico.
-Hola, soy Umi ¿Me recuerdas?- la menor saludaba a Nico.
-Claro que sí, aunque me siento un poco avergonzada- Nico respondía, confirmando que definitivamente no olvidaría a la amable jefa del departamento de policía.
-Descuida, todos tenemos problemas. Ahora lo más importante es que cuides de Maki, se que estás trabajando en su casa como niñera de Dia, así que supongo que... Ahora serás la niñera de alguien más por esta semana- bromeaba Umi, logrando notar la risa nerviosa de Nico.
-E-estoy segura que podré cuidar a Maki...- dijo tratando de ocultar la vergüenza que sintió en el momento.
-Bueno Nico, muchas gracias por encargarte de mis mujercitas, cuídalas bien ¿Vale? Y trata de ser discreta respecto a lo que pasó, lo que menos queremos es que Dia se inquiete- Umi pedía a la mayor, quien asintió.
-Lo seré, gracias a ti por cuidar de Maki y Dia también- Nico agradecía honestamente.
-Cuidamos lo que amamos ¿No? En fin, ella está en la habitación no. 37, obligala a subir a la silla de ruedas- Umi decía mientras se despedía de momento con la mano y se dirigía hacia Dia quien la esperaba.
Nico suspiró y comenzó a subir al segundo piso, dónde estaba la habitación de Maki.
Estaba preocupada, no se imaginaria nunca escuchar algo como "apuñalaron a Maki" era horrible. Umi le dijo que cuidara de ella y de verdad lo haría, nadie tenía que recordarle algo como eso, pues desde el fondo de su corazón su único deseo era la seguridad de la persona que amaba.
Cuando por fin estuvo de pie frente a la puerta, todo dos veces, escuchando la voz de alguien al interior de la habitación que le decía que podía entrar, finalmente ahí la vió; usando una camisa de vestir blanca con pequeñas manchas de sangre y cubriendo con una cobija desde sus caderas hasta sus pies, sentada con una expresión malhumorada. Pero cuando sus ojos se cruzaron, aquella expresión cambió.
-Nico chan...- fue lo único que Maki pudo decir antes de sentir como la pelinegra se aproximaba hasta ella y la envolvía entre sus brazos, Maki sintió como Nico apegaba la cabeza de la abogada contra el pecho de la mayor y pudo escuchar el acelerado latir de su corazón.
Se quedó estática, dejándose guiar por el acelerado pero bello sonido, pensando en lo agradable que era y que deseaba escucharlo más y más.
Se llenó de tranquilidad ante el contacto y calor de la pelinegra, hace tanto tiempo que no se sentía tan envuelta por su calidez, que simplemente no estuvo segura de cómo reaccionar.
-Me preocupe demasiado cuando Umi llamó. De verdad estaba inquieta y deseaba verte cuanto antes- fue lo primero que dijo Nico mientras mantenía entre sus brazos a Maki.
Fue tan repentino para Maki, que su corazón imitó al de Nico y se aceleró con ferocidad, así mismo, finalmente correspondió el abrazo, rodeando a la mayor también.
-Lo siento mucho, no quería preocupar a nadie- Susurró Maki mientras se acurrucaba un poco más en el pecho de Nico, guiada por la paz que ella le daba.
Permanecieron así al menos un minutos, disfrutando del calor y contacto de la contraria.
Nico sintió humedecer sus ojos, pero no era por ninguna causa negativa, sino por la alegría que sentía, por la forma en que Maki correspondía su abrazo. La forma en que la menor acurrucó su cabeza contra su pecho fue tan mágica para la mayor, tanto que deseaba dejar salir todos esos sentimientos.
Pero aún no era momento, no debía arriesgarse, por lo que simplemente se separó un poco de aquel abrazo, mirando directamente a los ojos de Maki. Apreciando ese brillo que tan bien conocía, ese único brillo en la pelirroja que le transmitía amor.
Cuando Maki la amaba, la miraba así. Nada pudo ser más hermoso para Nico en aquel momento.
-Te... Te quiero tanto... - sin poder evitarlo, Nico dejó escapar aquello, mientras sujetaba con suavidad el rostro de la pelirroja y con sus pulgares acariciaba sus mejillas ligeramente ruborizadas.
Lentamente acercó su rostro al de Maki, depositando sus labios sobre la frente de la menor, haciendo del contacto lo más lento posible, pero al mismo tiempo, lo suficientemente corto para no volverlo incómodo.
Lo único que pasaba por la mente de Nico en ese momento era que, si era la única forma en que podía besar a Maki, incluso si así sería de ahora en adelante, entonces lo tomaría y lo atesoraria en su corazón. Nico estaba bien con ello.
Maki por su parte, ante el contacto de los labios de Nico contra su frente, simplemente cerro los ojos en un intento de agudizar sus sentidos y poder disfrutar de aquel cálido contacto tanto como le fuera posible. Finalmente, aunque no lo quisiera, Nico se separó nuevamente, mirando de cerca a la abogada y dedicándole su mejor sonrisa, aquella que solo tenía para Maki.
-Gracias, Nico chan... Yo... Yo también te quiero mucho- la timidez con la que Maki dejó escapar aquello hizo vibrar aquel corazón, como si aquellas piezas rotas en el pecho de Nico comenzarán a fusionarse de vuelta, de forma progresiva, sanando un poco un malestar tan crónico.
Por primera vez en todo el tiempo que llevaba de vuelta en la vida de Maki, sintió que había una pequeña y milésima posibilidad de que Maki volviera a amarla. La forma en que la abrazó, la forma en que le miró y acarició... Por primera vez sentía un avance de verdad.
Sintió que años de lamentarse, de lágrimas solitarias, por fin valdrán la pena, por fin dejarían de importar porque tenía su recompensa en frente.
-Maki chan... -Susurró su nombre, como tantas veces lo había hecho en el pasado, de una forma que anhelaba.
Solo deseo volver a estrujar a la pelirroja una vez más, pero para su desgracia, La puerta sonó nuevamente, sacando de su pequeño momento a ambas mujeres, quienes se separaron solo un poco de su contacto para mirar en aquella dirección.
-Adelante- Maki dió permiso a que entraran.
Ambas pensaron que quizá sería un médico, alguna enfermera, una trabajadora social, pero no. Quien entraba por esa puerta tomo por sorpresa a ambas mujeres, pues, con una bata abierta y un vendaje en el torso, entraba un antiguo y amargo recuerdo para Nico.
Ella lo sabía, sabía que Maki tenía un caso dónde él estaba involucrado, sabía que Maki y él tenían que verse por mero trabajo, pero aún así, jamás esperó ver de frente a Ren Iwamura entrando por aquella puerta.
No estuvo segura de que expresión hizo su rostro, pero a juzgar por la reacción del chico; quien se sobresaltó y dio algunos pasos para atrás, estaba segura que no era una expresión agradable y hacía saber al empresario que no era bienvenido ni grato.
-Ren...- escupió con desagrado el nombre del hombre.
Nico le miraba con recelo, y él las miraba con sorpresa e incertidumbre.
Y Maki, ella no sabía que hacer o que decir.
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Buenas, espero que esten teniendo un buen día, hago entrega de este capitulo que espero les gustara.
El drama y la tension iran en aumento, oh si
en fin, gracias por sus comentarios, los aprecio mucho.
Banzai~
