Aquella maña, Nico se levantó muy temprano, era un día muy especial para ella, tenía mucho por hacer y debía aprovechar al máximo su tiempo. Tras tantos meses de trabajo en la casa Nishikino, por fin cumplía una de sus pequeñas metas, eso la tenía sumamente contenta, jamás se imaginó que lo que Maki le pagaría sería tan ostentoso, al menos para ella. Por un momento pensó que la abogada estaba siendo muy generosa y se negaba a recibir aquel pago, no fue hasta que la propia Maki le mostró que aquella cantidad es la que ganaba una niñera común.

Claro, debió imaginarlo, después de todo ¿Quien paga niñeras en Japon? Solo personas con la economía para hacerlo.

Su rutina planeada se vio irrumpida por una llamada breve de la Maki.

Para Nico fue extraña la llamada de Maki tan temprano, tal parecía que la abogada llevo a Dia a la escuela y se marchó al trabajo más temprano de lo normal, esto debido a que ella junto a Umi irían a las instalaciones de Sunrise, según la orden del juez, para poder recabar pruebas.

Todo aquello significaba una cosa para Nico, podía llegar más tarde a la casa Nishikino, lo cual era un pequeño respiro para ella, podría adelantar algunas tareas y así mismo tendría más tiempo para ser ella quien entonces recogiera a Dia más tarde, cuando saliera de la escuela, esto debido a que habría taller de música y la joven Nishikino llevaría su guzheng, el cual era algo pesado para llevarlo por su cuenta.

Afortunadamente tomó con calma sus actividades de la mañana; hizo compras para su hogar, se compró una blusa que hace tiempo quería y finalmente, se le ocurrió comprar un pequeño detalle para Maki, un pequeño pero muy apetecible chocolate, recordaba cuánto le gustaban aquellos a la pelirroja.

Finalmente cuando volvió a su casa, volvió a encontrar aquella figura esperándola frente a su puerta, quien al hacer contacto, le dedicó una gran sonrisa.

-Hey Nicocchi, espero no ser inoportuna- la pelimorada le dedicaba una gran sonrisa a la recién llegada.

-Nozomi... Es muy agradable verte- respondía Nico.

-Parece que alguien está feliz, ¿Que tal si almuerzas conmigo?- Nozomi le decía a su mejor amiga, quien devolviéndole la sonrisa se acercó a saludarla.

-No te imaginas cuánto- respondió mientras abría la puerta. -Pasa y sorpréndete...- dijo aquello, invitando a la más alta a pasar.

Cuando Nozomi ingresó a la casa de Nico, se sorprendió de la vista, no pensaba que se encontraría con aquello.

-Pero... ¿Y tus cosas? Todo está... Empaquetado- decía mientras miraba la casa ordenada y semi vacía, las pertenencias de Nico estaban acumuladas en cajas y estás estaban a su vez apiladas cerca de la entrada.

-¿Sorprendida?- pregunto sonriendo y dejando sus compras en la pequeña barra de la cocina. -Por fin, después de ahorrar tanto y trabajar en casa de Maki, me iré de aquí Nozomi... Abandono este pequeño y feo departamento para rentar un lugar mejor y más bonito- daba la noticia a su mejor amiga.

Nozomi pareció realmente sorprendida y no pudo evitar acercarse a su mejor amiga y abrazarla.

-No puedo creer que por fin dejes este lugar... Después de todos estos años, por fin- la estrujaba entre sus brazos con genuina alegría. -No sabes lo feliz que me siento por ti-

Nico rio entre el abrazo y finalmente se separaban para verse a la cara.

-Ha sido muy duro pero, por fin puedo decir que mi vida está cambiando- la pelinegra suspiraba.

Nozomi pudo notar un brillo especial en aquellos ojos carmín, hace tanto que no lo miraba y ahora estaba ahí, llenando de dicha a su querida amiga.

-¿Y como va todo con Maki chan?- preguntó, tentando que probablemente, la pelirroja sería una de las razones de ese brillo.

Cómo pensó, Nico se ruborizó un poco y rio nerviosa.

-No puedo decir que me ame, pero... Hay algo Nozomi, después de casi un año de haber vuelto a su vida, puedo sentirme con pistas de que Maki, por una pequeña fracción, una mínima posibilidad... Me pueda volver a corresponder- y la sonrisa en su rostro se ensanchó aún más. -¡Maki podría corresponderme Nozomi!- y abrazaba de vuelta a su amiga mientras la levantaba y daba un par de vueltas.

-¡Hey, hey! Bájame- renegó la más alta entre risas.

La dicha de su amiga era una noticia grata de ver y escuchar, sobre todo, de compartir. No solo Nico había encontrado un mejor lugar para vivir, también comenzaba a sentirse amada de nuevo. Esperó tanto por ello.

Después de la pequeña conversación, Nozomi invitó a la pelinegra a comer cerca de ahí, hablaron un poco de su día a día. Nozomi había asistido a una cena muy importante donde el comenzar invitado había elogiado la comida que preparó, aquello la tenía muy feliz debido a la buena crítica recibida. Aquella y otras anécdotas fueron las que las amigas compartían; hasta que vieron a una joven y su madre tomar asiento cerca, ambas parecían tan cercanas.

-Se ven muy lindas, de solo imaginar que en un par de años quizá estés igual- comentaba Nozomi mientras observaba a madre e hija reír por una anécdota entre ellas.

Nico entonces suspiró con algo de cansancio. Si bien había podido acercarse un poco a Dia, no podía decir que se miraba con la menor así como la madre e hija al lado de su mesa.

Nozomi por su parte, notó la expresión cansada de Nico ante lo que mencionó y por un momento se sintió algo culpable, sabía que Dia sería un gran reto para la pelinegra y sabía también lo mal que a veces la hacía pasar. Así que tomo algo de aire antes de proseguir.

-Se que te esfuerzas demasiado en agradarle a esa niña. También se que a pesar de todo, ella comenzó a agradarte y de alguna manera, pienso que también le agradas un poco...- decía Nozomi, logrando que Nico la mirara con curiosidad.

-¿Agradarle? ¡Me odia! Cuando nos conocimos fui pateada, le puso picante a mi postre y a mi té, me ha amenazado incontables veces sobre no ponerle las manos encima a Maki de más y la última vez engañó a Maki para que entrara a la habitación donde yo estaba desnuda- se cubría el rostro por la vergüenza de recordar aquello último.

Nozomi comenzó a reír para después posar su mano sobre la de Nico y llamar su atención, cosa que logró.

-Pero... Ella decidió que podías quedarte ¿No es así? Dia está aceptando que seas parte de su vida y la de su madre. ¿No crees que eso significa algo?- cuestionaba Nozomi, logrando que Nico cambiará de expresión, notandose ahora sorprendida y pensativa.

-Eso... Es verdad, jamás lo había pensado de esa forma- Nico jamás se detuvo a verlo de aquella manera, recordó incluso el rostro decidido de Dia aquel día en el que decidió que podía seguir conquistando a Maki.

Nozomi de verdad sabía que Nico se esforzaba, se trataba del amor de la vida de la pelinegra; aún recordaba a Nico en la preparatoria, haciendo todo a su alcance por hacer feliz a Maki.

Se atrevía a pensar que Nico sería capaz hasta de dar la vida por ella.

Nico siempre fue auténtica con la pelirroja, una vez Maki confesó que ese aspecto era una de las razones por la cual se había enamorado.

-Quizá sea momento de dejar de buscar razones para congeniar y simplemente ser tú, eso evitará problemas a futuro- comentaba Nozomi, Nico parecía curiosa de lo que le diría la mayor. - Como esos novios idiotas cuando están conquistandote, hacen de todo para agradarte, pero cuando consiguen que su faceta te agrade y te conquistan, te sentirás desilusionada al ver que aquello que te encantó y enamoro no es realmente él; lo mismo con Dia, no hagas cosas con las que no estás dispuesta a seguir cuando te ganes su corazón-

Nico lo pensó detenidamente, era verdad, había hecho muchas cosas como conseguir un perro, cocinarle postres y panqueques porque Eli le dijo que a Dia le encantaban los perros y el pan. Por supuesto, no le incomodaba en absoluto cocinar cosas deliciosas para ambas Nishikino, pero simplemente eso no era algo que hiciera que Dia se acercara.

Si Dia estaba de acuerdo en que podía quedarse y conquistar a Maki, significaba que la menor estaba dispuesta a aceptarla a ella también.

No estaba tan lejos de ser ella misma, aún recuerda el rostro contento de Dia cuando la ayudo a hacer aquella maqueta, incluso intercambiaron un par de bromas esa tarde. Quizá debía dejar de intentar agradar con acciones que sobre consentían a Dia y debía comenzar a agradar por lo que ella era realmente.

-Hey, no te esfuerces demasiado en entenderlo de momento. No quiero que tú única neurona se sobrecaliente y muera- Bromeaba Nozomi, ganándose un amistoso empujón de la menor. -Pero en serio, meditalo con calma-

Y sin tocar de vuelta el tema, Nozomi dio un sorbo a su café y continuo con la conversación anterior.

.

.

.

Umi estaba irritada, miraba de un lado a otro sin encontrar nada en concreto, Maki le seguía el paso, nerviosa de la expresión irritada de su mejor amiga.

Ambas se encontraban en las instalaciones de Sunrise; gracias a la aprobación de aquella orden del juez, por fin podían acceder al lugar e intentar encontrar algo que pudiera servir para seguir armando sus pruebas, pero hace un rato habían llegado, y no había signo alguno del personal que probablemente necesitaban.

-¡Esto es inaudito!- gruñía con frustración la mayor, mientras sobaba con cansancio el puente de su nariz.

-Umi, cálmate por favor, no vamos a lograr nada si no pensamos con la cabeza fría- comentaba Maki, posando su mano sobre el hombro de la más baja.

-Es como si ese tramposo de Jung hubiera desaparecido a su personal de seguridad de aquí- tras otro gruñido, Umi pasaba su mano por su cabello con frustración. -Este sitio suele estar repleto de seguridad por esos locos fans acosadores, y ahora, tal parece que nadie cuida este lugar- se quejaba nuevamente.

Maki sabía que Jung probablemente lo había hecho a propósito, no iba a exponer a su personal y que gracias a ellos fuera descubierto.

Pronto algo llamo la atención de la pelirroja, nuevamente el cuarto de seguridad pero por fin veía a alguien ingresando, por lo que corrió rápidamente hasta la puerta y la retuvo para que aquel guardia no la cerrara.

-¡Espere! Tenemos una orden...- fue lo primero que salió de la boca de Maki, forcejeando un poco con aquel guardia.

El hombre le dió la cara a la chica con ceño fruncido y tratando de cerrar la puerta. A lo que Umi llego a apoyar a Maki y dió un empujón más, logrando vencer al hombre y abrir la puerta. Este al verse acorralado simplemente retrocedió un par de pasos mirando algo nervioso a ambas abogadas.

-¿Escondiéndose el día de nuestra visita? Que descortes- dijo la peliazul, mirando con seriedad al hombre quien simplemente suspiró.

-No pueden entrar aquí, es área restringida- trato de decir el guardia, sin embargo, no logro hacer retroceder a las dos mujeres.

-¿A sí? Pues tengo un maldito papel que dice que puedo entrar a cualquier área de seguridad de este jodido edificio- fue la respuesta agresiva de Umi, mostrando frente al hombre el papel firmado por el juez.

Mientras Umi discutía con aquel hombre, Maki observaba las instalaciones de aquel cuarto de seguridad, podía apreciar un par de pantallas dónde se apreciaban algunas áreas con cámaras de vigilancia, entre ellas alguna del área de comedor, pasillos, etc. Pero lo que llamo la atención de Maki, fue la de la entrada del estacionamiento, lo cual podría servir.

-Umi, cálmate- primero llamó a su amiga, posando su mano sobre el hombro de esta y una vez que ella guardo silencio, la abogada miró al guardia.

-Tomaremos algunas capturas de sus cámaras de seguridad, específicamente del día 13 de Enero del presente año- pedía la menor con voz un poco más tranquila que Umi.

El hombre sonrió con suficiencia y rio levemente.

-Necesitan una orden específica para examinar las cintas. Si bien tienen acceso a las instalaciones, no tienen ningún permiso de ver nuestro material de seguridad...- aseguro el hombre mientras se acercaba lentamente a un par de cajas con algunas memorias USB.

-No es así...- Umi dijo con completa seguridad.

-Es verdad, son abogadas ¿No? Deben saberlo más que cualquiera-

-¡Por supuesto que lo sabemos, aquí en la orden vienen las especificaciones!- aseguro Umi.

-¿De verdad? Bueno... entonces tomela, adelante...- dijo burlón el hombre y una vez que llegó hasta las cajas, las tiró, logrando revolver todas las USB.

Ambas abogadas solo miraron como un montón de memorias eran revueltas en ese momento, esto mientras el hombre levantaba las manos en forma de defensa.

-Es claro que ha sido un accidente- aclaró mientras sonreía tenuemente. -Es cierto, pueden revisarlas, espero encuentren lo que buscan- aclaró de forma burlona.

Maki se agachó a aquella pila de memorias solo para notar que varias de ellas no tenían etiqueta de la fecha, solo estaban ahí sin más, ante esto, soltó un suspiro agotado.

Umi se dejó llevar por el cólera y sujetó de su corbata al hombre con completo enojo.

-¿Crees que nos obstaculizan, idiota?- dijo furiosa al guardia quien simplemente le sonrió.

-No me toque, abogada Sonoda. Cualquier rasguño irá en su contra- dijo triunfante el hombre, logrando que la mayor lo soltara de mala gana.

Peino su cabello hacia atrás y suspiro en un intento de calmarse.

-Maki, recogelas todas, nos la llevaremos- dijo con completa seguridad, logrando que Maki se sobresaltara.

-¿Que? Umi son...- trato de quejarse, pero su mejor amiga se lo impidió.

-Recógelas, te lo pido como jefa- sentenció, logrando que Maki simplemente suspira también y comenzará a tomar aquellas USB y meterlas en la caja que las contenía ordenadas hace tan solo un momento.

-Con permiso, señoritas- y con esa misma voz burlona, se despedía con la mano aquel guardia y abandonaba el lugar.

Maki estaba enfadada, no podía creer lo sucio que estaba siendo todo aquello, por un momento deseo levantarse y golpear a ese sujeto, pero sabía que debía controlarse, y por otro lado también estaba molesta con Umi por lo último que le dijo.

Una vez que terminó de colocar todas las USB en la caja se levantó y miró a Umi.

-Aquí tienes, jefa ¿quieres que tambien lustre tus zapatos?- dijo entregándole de mala gana la caja a la mayor, quien se sobresaltó ante aquello.

-Maki lo siento, pero... Descubrí algo ¿Está bien si lo comentamos en el auto?- decía la mayor ,a lo que Maki siguió caminando sin mirarla.

-Si, como sea...- contesto de mala gana todavía.

-Maki, en serio lo siento, te lo comprnsare, pero primero tienes que escuchar- Umi se apresuraba a salir de aquel lugar con la caja en sus manos.

Maki camino más lento para permitir que Umi la alcanzará, una vez que la jefa le dió alcance, se acercó a su oído de forma sigilosa, Maki no se apartó.

-Él guardia de hace un momento, tenía una cicatriz en el dedo medio, como si le hubieran retirado puntos recientemente- susurro la mayor.

Maki se detuvo un breve momento, mirando con sorpresa a Umi.

-Entonces... El es uno de los probables agresores de Ren- contesto Maki de igual forma con voz baja.

-Así es, debemos preguntar a alguien quien es el guardia en turno del piso 2- Umi aseguró mientras miraban a los alrededores, topandose por fin con un escándalo musical cerca.

Ambas decidieron acercarse, llegando a una puerta que decía "Sala de práctica No.5"

Umi dirigió su mano hacia la manija de la puerta, dispuesta a abrirla.

-¿Que haces? No tenemos permiso de entrar ahí- la pelirroja recriminó, pero su mejor amiga, con una sonrisa maliciosa, abrió sin más.

Adentro había un grupo de chicas practicando una coreografía, ellas se detuvieron en el momento en que vieron a la jefa entrar y finalmente pararon la música.

-Buenas tardes señoritas, lamento irrumpir su animada práctica- se disculpaba en primera instancia. -Nos gustaría hacerles un par de preguntas si no les molesta-

Las chicas se miraron unas a otras un breve momento, dudosas de lo que sucedía o de si debían acceder a la petición de la desconocida abogada.

-¿Que necesita?- se animó a hablar por fin una de ellas, a lo que Umi se acercó con más confianza.

-Gracias, primero me gustaría saber quién es el guardia en turno de esta área?- preguntó.

Las chicas nuevamente se miraban unas a otras, dudosas de responder.

La que parecía la líder, miró detenidamente a las dos abogadas y después la caja en sus manos, nada de eso le daba buena espina.

-Yo pienso que ustedes no deberían estar aquí, nos meterán en problemas- aclaró la chica. -Sabemos del problema legal del CEO Jung, y a nosotros sus artistas no nos incumbe meternos en ello- continúo.

Umi se molestó, sabía que no sería fácil, ya que probablemente aquellas chicas también habían sido víctimas, o simplemente sabían lo que ocurría y no querían decir nada por miedo a perder su sueño. No estaba segura, solo sabía que debía intentar llegar a ellas.

Por lo que simplemente aclaró su garganta ante el silencio tortuoso en el que se habían metido con aquel grupo de chicas.

-Entiendo lo que dices, francamente estoy segura que sabes que es lo que estamos buscando... Incluso creo que sabes el porque el socio Iwamura fue vetado de aquí- comenzaba a hablar Umi.

Las chicas apartaron la mirada, algunas de forma culpable y otras de forma triste.

-Y como es claro que lo saben, quiero que puedan ayudarnos a detener esto. Se que un sueño requiere sacrificios, pero ¿No consideran que están sacrificando lo impensable? ¿Realmente vale la pena permitir que otras y otros pasen por lo mismo?- preguntaba con voz calmada, notando como una de las chicas les daba la espalda, limpiando discretamente sus lágrimas.

-Por favor... Esto es Japón, la justicia contra agresores sexuales ricos... No es más que una broma, cruel y desafortunada- decía la que parecía la líder, mirando con severa seriedad a la jefa abogada.

Umi guardo silencio un breve momento, sintiéndose culpable por lo que la joven artista había dicho y más aún por la mirada preocupada que le dió a su compañera de grupo. Sintió mucha indignación al respecto.

Pero no sé dejaría vencer, por lo que volvió a aclarar su garganta.

-Yo se a que te refieres, cientos de víctimas sin justicia, ¿Año y medio contra implicados en prostitución? Un asco total... Desde que era estudiante, repudiaba las condenas absurdas, condenas de uno o dos años, mientras ellos arruinaron años de vida de sus víctimas- comenzaba a hablar Umi, notando como las chicas bajaban la mirada.

-Es por eso que me esforcé cada día en convertirme en abogada, años en los que mi pasión por la justicia me impulso a convertirme en quien soy ahora, no solo una abogada, sino de las mejores del país, tanto así que el departamento de justicia de Tokio está a mi cargo- Agregó aquello, logrando captar la atención de las jovenes. -Quizá no he podido ayudar a todas las víctimas, pero lucho día con día por poder ayudar a todas las que a mis manos lleguen... Si cambian de opinión... Por favor, busquenme, personalmente velaré por su anonimato- Finalizaba Umi, haciendo una ligera reverencia para las jóvenes, antes de darle la espalda al grupo de chicas y salir de la sala de ensayos con Maki tras de ella.

Ambas iban en total silencio, Maki se quedó abrumada por el pequeño discurso que recién había dado su mejor amiga, realmente ella buscaba lo mismo, por eso rechazó el legado Nishikino de ser médico, ella amaba el derecho.

Finalmente, ambas abogadas salían con aquella caja llena de grabaciones, dirigiéndose al auto de la mayor.

-Umi...- llamo Maki a la mujer, quien miró y le dedicó una tenue sonrisa.

-Dime- respondía.

-Gracias por esforzarte tanto...- agregaba, sintiendo admiración por su mejor amiga.-Me comprarás un cafe americano en compensación por tu arrogancia en ese cuarto de seguridad- agregaba.

-Con rosquillas incluídas... en serio lo siento. Ese tipo acabo con mi paciencia- respondoa Umi.

-Eso no esi culpa- devolvió Maki.

Después de acomodar la caja en el asiento trasero, las abogadas estaban dispuestas a marcharse, hasta que algo pequeño golpeó el parabrisas del auto, llamando la atención de ambas. Las amigas se miraron para que Maki se dispusiera a salir del auto y mirar hacia arriba. Desde el tercer piso, una mano tiraba otra cosa al para brisas.

Maki se acercó, observando un labial en el suelo, así que curiosa se agachó a levantarlo, notando que tenía un papel dentro. Después miró de vuelta arriba, notando que aquella mano ya no estaba.

La pelirroja se dispuso a entrar al auto y le mostró a Umi el labial.

-Hay un papel dentro, abrelo - pidió, a lo que Umi asintió, abriendo el labial y tomando el papel, notando ahí un número telefónico.

Ambas se miraron sorprendidos y se sonrieron mutuamente.

-Parece que he convencido a alguien- Umi sonrió con entusiasmo.

.

.

.

Nico bajaba del taxi que la llevo a la escuela que asistía Dia, podía ver a varios niños de la edad de la menor caminar con tranquilidad fuera de las instalaciones conversando con sus compañeros.

Miraba insistente entre todo el bullicio, tratando de encontrar a la hija de su amada, caminó por la pequeña reja, insistentente en encontrarla.

No fue hasta que notó a un pequeño grupo de niños y cerca de ellos, ahí estaba por fin Dia, quien parecía estar tímida, mirando al chico que era el centro de atención, completamente insegura.

Nico sonrió ampliamente, como una boba se podría decir, se sentía tan dichosa de ser testigo de ver al afortunado chico que tenía la atención de Dia.

Con cautela, se fue acercando, tratando que no la notaran de inmediato. Finalmente llegó cerca de Dia, topando lentamente su espalda y se inclino un poco para estar próxima al oído de la menor.

-Llevo 10 minutos buscándote, pequeña pilla- le susurraba a la menor, ganándose un salto sorprendido de la chica.

-Ni-Nico... ¿Que haces aquí?- se preguntó Dia, sujetando su pecho debido a la sorpresa.

-Maki tiene trabajo, así que me envió- respondió Nico aun sonriendo. - y a decir verdad he encontrado una pequeña y curiosa sorpresa... Dime Dia ¿Maki sabe que te gusta ese chico?- preguntaba burlona a lo que Dia se ruborizo con rapidez y apartaba la mirada.

Se sentía un poco culpable de estar molestando a Dia, quizá era un poco de venganza después de todo lo que ella le había hecho pasar con Maki. Pero por otro lado realmente estaba curiosa de lo pasaba por la mente de Dia en ese momento.

-¿Te han dicho lo molesta que eres?- pregunto a la adulta, quien río divertida.

-Si, Maki, Eli, Honoka, mi mejor amiga Nozomi... Y la lista continúa- contestaba aún en tono burlón. -Mas bien, no creo que sea muy cómodo estar observando a las personas a poca distancia ¿Por qué no te acercas?- preguntaba ya más relajada, notando que la menor bajaba la mirada mientras ocultaba una de sus manos con inquietud, despertando más curiosidad en Nico.

-No puedo... Kenta es demasiado popular, siempre que es su cumpleaños, está rodeado de personas dándole mucha atención- aclaraba Dia.

Kenta, así que así se llamaba el chico.

-Si es tan popular, no debería ser extraño ni sospechoso que te acerques a hablar con él ¿Verdad?- animaba Nico, dándole un pequeño empujonsito a la menor quien simplemente negó de forma enérgica.

-No es solo eso... Él realmente, hoy es su cumpleaños, está recibiendo atención y regalos realmente bonitos y costosos- decía con algo de timidez.

Nico entonces miró la mano que Dia escondía, sabía que algo tenía ahí por lo que simplemente mironeo, intentando que Dia la dejara ver qué tenía ahí.

-¡Basta!- se quejaba Dia, causando la risa de Nico nuevamente.

-Vamos, no es tan malo. Si el te gusta, confío en que escogiste con el corazón - decía Nico, logrando que Dia tomara algo de confianza, pues si bien no había comprado el regalo, si lo elaboró con mucho cariño. Que Nico reconociera aquel pequeño detalle le agradó mucho.

La pelinegra adulta solo observó como con algo de timidez, Dia extendía su mano y le mostraba lo que guardaba en ella. Ahí Nico vio asombrada un pequeño llavero en forma de guitarra, adornado con la noche estrellada de Van Gogh. Nico de verdad estaba sorprendida, cada detalle, cada borde, todo era sumamente perfecto y bien hecho.

-Me tomo un par de días, pero creo que lo hice bien...- decía Dia con inseguridad, mirando igual de tímida a la otra pelinegra, quien aún estaba asombrada mirándolo.

-Dia... Pero ¿Que dices? ¡Este regalo es increíblemente bonito!- Dia escuchó eso de Nico, sorprendiendose de nueva cuenta, no esperaba aquello.

-¿Re-realmente lo crees?- preguntaba insegura, sin embargo, Nico se inclinaba a su altura y le dedicaba una gran sonrisa.

-Por supuesto que si. Estoy segura que no podías encontrar algo tan increíble para darle y decidiste crearlo por tu cuenta para llegar al nivel. De verdad Dia, creo que este regalo no se compara a todas esas cosas sin dedicación que están dándole- agregaba, dándole ánimos a Dia.

La menor no estaba del todo segura, sentía que algo iba a salir mal o que iba a arruinarlo de alguna forma, podía escuchar las risas de los niños, burlándose de ella y de su regalo. Escuchaba a esa cruel niña del orfanato reír entre todos ellos, señalandola y llamándola "sucia China" despectivamente.

Sacudió la cabeza, no podía seguir dejando que esos miedos la invadieron toda la vida... Tenía que ser valiente.

Y sin volver a esperarlo, sintió un toque en su mano, cuando levantó la vista, Nico le sonreía completamente genuina, y de forma lenta, colocaba en su mano un chocolate de elegante envoltura, parecidos a los que Maki solía comer de vez en cuando.

-¿De dónde sacaste eso?- preguntó curiosa. Nico solo rio.

-Soy una mujer precavida ¿Que esperabas?- respondió simplemente para después, continuar -Dia, eres muy bonita y amable. Estoy segura que podrás hacerle llegar el cariño que pusiste en este pequeño y sencillo regalo... Así que, adelante- y con aquella amplia sonrisa, Dia se sintió con la suficiente valentía de hacerlo.

-Bien... Lo haré, puedo hacerlo...- se dijo a sí misma, mientras comenzaba a caminar.

Fijo su mirada en Kenta y comenzó a dirigirse hacia él. El chico parecía sonreír con amabilidad a los compañeros que le obsequiaban cosas y le deseaban un feliz cumpleaños, no fue hasta que miró a la pelinegra de ojos turquesa acercarse a él con una tenue sonrisa.

-H-Hola Kenta, feliz cumpleaños...- por fin soltaba un par de palabras al chico, quien puso toda su atención en ella.

-Hola, Dia chan...- devolvía el saludo.

La chica solo tomo un poco de aire y estiró su mano, ofreciendo el llavero y el chocolate que Nico le había dado, dejando sorprendido al chico.

-Solo quería desearte feliz cumpleaños. Hice esto para ti, espero y te guste- sin vacilar, dejaba salir sus palabras y finalmente, el chico tomaba el regalo, aún con sopresa en sus ojos, sorpresa que aumentó al ver el llavero.

-Dia chan... Esto es... ¡Increíble! ¿Cómo supiste que amo las pinturas de Van Gogh?- pregunto el menor a Dia quien se ruborizo un poco pero pudo manejarlo.

-Vi la réplica que hiciste de la noche estrellada, supuse que te gustaría- decía sin más, ganándose un leve sonrojó está vez del pelinegro.

-Eres muy observadora- fue el tímido comentario del chico, a lo que Dia solo rio y asintió.

-Así es, me gusta mirar a las personas agradables. Cómo tu- aseguró y sin esperar más se dió la vuelta, dándole la espalda al chico, completamente sorprendida de sus propias palabras y finalizó con una breve despedida. -Hasta mañana- y se alejó sin prestar atención a las miradas curiosas de sus compañeros y la encantada del pequeño Kenta.

Dia caminaba con la mirada fija en Nico y una expresión que casi hace que Nico corra hacia ella y pellizque sus mejillas de lo adorable que le pareció.

Cuando Dia finalmente llegó hasta ella, Nico tomó su mano y la menor no protesto en absoluto.

-Excelente ¿Nos vamos?- dijo Nico con tranquilidad sin recibir una respuesta verbal de la menor, pues está solo asintió mientras levantaba un pequeño maletín por el que Nico tenía curiosidad.

Ambas caminaron fuera de la escuela, manteniéndose en silencio, cuando Nico por fin detuvo un taxi, abrió la puerta para que Dia entrara, ayudándola con su mochila y el pequeño maletín y después subió ella, cerrando por fin la puerta tras de ella.

Permanecieron en silencio un par de segundos, dedicándose una pequeña mirada cómplice, todo para después soltar un pequeño grito de emoción.

-¡Lo hice! Pude acercarme y hablar con él... Jamás pensé que podría- Dia soltaba aquello entre su emoción, mirando a Nico con una sonrisa más amplia de lo habitual.

-¡Lo sé! Y él se veía halagado y feliz, estoy segura que lo conmoviste...- Nico decía, dándole ánimos a la menor.

-Gracias... Fue agradable sentir apoyo respecto a eso- dejaba salir aquellas palabras Dia.

-No hay nada que agradecer, a mi me alegra que pudieras hacerlo- Nico le dedicaba una gran sonrisa a la menor. -Aunque... Con y sin mi ayuda, se que igual hubieras podido hacerlo-

Repentinamente, Dia bajó la mirada algo tímida, llamando la atención de la otra pelinegra, quien apunte ese pequeño gesto, se puso curiosa.

-¿Que sucede?- preguntó de inmediato.

-Y-Yo solo quería pedirte que... No le menciones nada a Maki de momento- hacía su petición mientras miraba ocasionalmente a la mayor, se sentía algo cohibida de hacerle una petición a Nico. -Ella me ha enseñado a tenerle confianza, es solo que... Quiero esperar un poco, antes de decirle- comunicaba.

Nico simplemente soltó una pequeña risa, esto mientras fingía secar una lágrima de sus ojos por la risa anterior.

-Descuida, yo no sé nada- y complicita, le dejo ver a Dia que no diría nada.

Dia sonrió, jamás imaginó sentir un impulso por parte de Nico; pero ahí había estado la chica, diciéndole que todo saldría bien y teniendo razón al respecto. Por primera vez sentía que la mayor no estaba sobre esforzándose en agradarle, simplemente hizo algo por ella que sin lugar a dudas fue genuino. ¿Por qué lo pensaba? Fácil, porque estaba segura que aquello Maki no lo sabría hasta que ella misma se lo dijera, sería como un secreto que Nico guardaría para ella, al menos eso es lo que la adulta había prometido. No quería ni imaginar la reacción exagerada de Maki al saber que "su bebé" comenzaba a ser atraída por alguien.

"-Vamos, Maki también tuvo mi edad, seguramente a los 12 años comenzaba a atraerle alguien también-" pensó la niña mientras miraba por la ventana con una pequeña sonrisa en los labios.

Posteriormente, mirando las luces y el atardecer por la ventana, un pensamiento cruzo su mente. Nico parecía alguien muy detallista, incluso le dió un chocolate para Kenta sin ella saber nada al respecto. Fácilmente unió cavos y sonrió aún más...

-Si que eres una romántica, Nico - Dia soltó aquello, llamando la atención de la mayor.

-¿Eh? ¿Por qué lo dices?- dejo su duda a flote.

-Ese chocolate... Era para mamá ¿Verdad? Se que Maki adora esa marca en especial- aseguraba la menor sin apartar la vista de la ventana. -Estoy segura que ese romanticismo es lo que enamoró a mamá Maki la primera vez-

Nico pareció sentirse avergonzada esta vez. Si bien recordaba a una Maki sería y hasta cierto punto, fría. La antigua Maki adoraba los detalles que Nico siempre tenía con ella; desde simplemente inclinarse frente a ella para atar los cordones de sus zapatos, hasta flores y citas románticas a lugares que a la pelirroja le agradaban.

-¿Cómo le dijiste a Maki que te gustaba la primera vez?- una pregunta más por parte de Dia llegó a sus oídos.

Esta vez fue turno de Nico de mirar hacia la ventana y soltar un suspiro, dejando que tras la luz del atardecer su mente se llenará de recuerdos bellos y melancólicos.

-Realmente... No fue nada especial al principio, podría decirse que fue casi un cliché sacado de una novela - dijo en primera instancia.

-Maki adora las novelas, comenzaste bien- aseguro Dia.

-Es verdad, juro que no fue intencional, simplemente fue... Al estilo ¿Nico?...- comenzaba de forma vacilante para después suspirar una vez más. -Deje una nota en su casillero, y cuando se encontró conmigo... Simplemente lo solté, solo dije "te amo" tan simple y cliché como eso- confesaba.

-Así como lo cuentas no parece nada romántico- la menor estaba algo confundida.

-Bueno, pude haberme exhibido en frente de todo el colegio, pude hacerlo en secreto o en una cena romántica y Maki seguro hubiera reaccionado igual a como lo hizo- y nuevamente una sonrisa se marcaba ante el recuerdo de Maki corriendo hasta ella para abrazarla, diciendo "También te amo" -Maki estaba enamorada de mi, de quién yo era, no de los regalos que le daba, ni de las cenas románticas. El simple hecho que se tratara de mí, diciéndole que la amaba, parecía ser suficiente para ella... Lo sé porque para mí fue exactamente igual- confesaba.

Dia entendió que es lo que Nico trataba de decir, así que no preguntó nada más al respecto, se quedó satisfecha de lo que Nico le había dicho, y sin más solamente siguió viendo el cielo naranja, atardeciendo.

Cuando por fin llegaron al hogar Nishikino y Nico pago el taxi, ayudó a Dia a bajar su mochila y el pequeño maletín que cargaba. Finalmente, cuando ingresaron a la casa, Nico puso las cosas de Dia momentáneamente en el sofá.

Miraba curiosa aquel pequeño maletín con el nombre de la menor en el.

-¿Que llevas aquí? Te he visto maltratar este maletín en más de una ocasión- preguntaba Nico, logrando que Dia pusiera mala cara.

-Son las piezas y picas para afinar y tocar mi Guzheng...- contestaba con calma, contraria a su reacción.

-No pareces felíz- Nico vio el rostro de Dia, ésta desvió la mirada.

-No me gusta hacerlo, lo hago bien, pero... No es algo que me apasioné, solo lo hago porque a mamá Maki le gusta asistir a mis recitales- confesaba, sintiendo que Nico podía guardar aquel secreto también. -Realmente prefiero cantar... Aunque tampoco se me da muy bien. Trate de pedirle a mama Maki que me fnseñara ya que es muy buena, pero con todo lo que ha pasado, ya no se pudo- y soltaba aquello último.

Nico recordó de inmediato lo que Eli le había dicho al respecto, Dia amaba cantar según la rubia, pero en ese momento, Dia parecía algo afligida al hablarlo con ella, como si nada de eso estuviera disfrutandolo.

Quizá era momento de dar un paso más, así que tomo algo de aire y prosiguió a dejar salir su voz.

So lock the door

And throw out the key

(Así que cierra la puerta y tira la llave)

Can't fight this no more

It's just you and me

(No puedo luchar más contra esto, solo somos tú y yo)

Dia miraba asombrada a la mayor, de todas las sorpresas de aquel día, está era la más grande, su voz era buena, bella y armoniosa.

And there's nothing I, nothing I, I can do

(Y no hay nada que yo, nada que yo pueda hacer)

I'm stuck with you, stuck with you, stuck with you

(Estoy atrapada contigo, atrapada contigo, atrapada contigo)

Finalizaba su pequeño canto, mirando a la niña, quien estaba sumamente sorprendida por su canto, tanto que simplemente Nico había parado de cantar y Dia aún la miraba asombrada.

-Cuando sientas que no puedes hacerlo, déjalo salir... Desde aquí- Nico decía aquello, tocando su pecho, justo donde se hubicaba su corazón.

-¿Por qué cantad bien y yo no lo sabía?- decía Dia completamente emocionada. -¡Tienes que enseñarme! Dios tuve todos estos meses a una cantante en casa y no lo sabía- decía completamente contenta, viendo en Nico alguien que pudiera enseñarle una oportunidad de mejorar en aquello que tanto amaba.

-Ummmm no lo sé...- Nico fingía hacerse la difícil.

-¡Oh vamos! Prometo portarme mejor, te haré menos bromas- Dia trataba de persuadir a Nico que solo soltó una pequeña risa.

-Bien, bien, te enseñaré pero... Tienes que prometerme algo- la mayor condicionaba a la Dia, quien la miró dudosa.

-¿De que se trata?- preguntó curiosa.

-Prometeme que a partir de ahora, serás más valiente- decía aquello, dedicándole una sonrisa a la menor. - Maki puede parecer dura y estricta a veces, pero realmente ella... Estará feliz con el simple hecho de que tú lo seas- aseguraba Nico.

Dia entonces parecía pensativa, para después simplemente sonreír.

-Esta bien, prometo ser más valiente, con mis amigos, con Kenta y sobre todo... Con mamá Maki- decía Dia sonriendo para después mirar un poco más seria a Nico, esto sin perder su sonrisa. -Pero a cambio, quiero que tú también seas más valiente con mamá Maki-

Nico miró sorprendida a Dia, quien con aquella expresión calmada y sonriente, elevaba su mano, enseñando su meñique, pretendiendo sellar aquella promesa con Nico quien simplemente suspiró y le dedicó otra sincera sonrisa a la menor, e imitando a Dia, entrelazó su meñique con la pequeña, sellando una promesa entre las dos.

-Bien, seré más valiente también, lo prometo-

.

.

.


Buenas, les hago entrega del capitulo de la semana, gracias por leer.

la cancion qur canta Nico es "Stuck with U" de Ariana grande. En el fic original es una referencia xD ya saben, adoro poner referencias.

Sin más que decir, me despido y nos leemos la siguiente semana.

Banzai~