Su corazón pareció detenerse de repente, las palabras dichas por Honoka hicieron que entrara en una conmoción total. A través de su teléfono celular solo podía escuchar los tenues sollozos de Honoka y el sonido de lo que parecía ser un lugar ajetreado como lo era una sala de emergencias.
Su garganta se secó, lo noto en cuanto intento articular palabra y no pudo hacerlo. Apretó un poco su celular entre sus manos y respiró hondo. Necesitaba reaccionar ya e ir con Eli.
-¿E-en dónde están ahora mismo?- por fin, después de tortuosos segundos, pudo articular.
-El hospital central, es el más rápido...- respondió con voz débil la castaña. Nico entonces miró la hora en su teléfono y soltó un suspiro.
-Entiendo, llegó en 15 minutos, por favor no vayas a dejar a Eli sola- fue lo único que pidió Nico y enseguida colgó el teléfono celular.
Rápidamente se dirigió hacia donde dejaba su bolso, el que siempre llevaba a casa de Maki y comenzaba a buscar algo para abrigarse. Maki bajó despacio, observando como Nico parecía algo nerviosa y presurosa, lo cual la intrigo un poco.
-¿Pasa algo malo?- llamó a Nico, quien dio un ligero brinco al ver a la pelirroja de vuelta con ropa más cómoda.
-¡Dios me asustaste!- Nico respondió primeramente para después colocarse su suéter. -Surgio un asunto que debo atender de inmediato, creo que no podré acompañarte a cenar, Maki chan. Lo siento- se apresuraba a disculparse para después dirigirse hacia la salida del hogar Nishikino, la mas alta la siguió detrás.
-P-puedo llevarte... Parece algo urgente así que...- Maki se ofreció, pero Nico no la dejó terminar de hablar.
-P-puedo ocuparme de esto sola Maki chan, tranquila- Nico la detuvo dedicándole una amable sonrisa.
Cuando conecto su mirada con la de la otra mujer, pudo observar preocupación genuina, cariño y algo más... Como si Maki no la quisiera dejar ir por algo.
Conocía tanto aquella mirada que estaba segura que Maki deseaba decirle algo.
-¿Realmente tienes que?-nuevamente salió la duda y timidez en la voz de Maki, haciendo que Nico sonriera, pues que Maki actuará así se le hacía algo sumamente adorable.
-¿Que pasa? ¿Hay algo que deba saber?- preguntó de vuelta Nico, notando como la abogada solo desviaba la mirada de ella y soltaba un suspiro resignado.
-Puede esperar... Ve a atender tu emergencia, anda- fue lo que respondió Maki, dejando ir finalmente a Nico, quien muy a su pesar asintió y soltó la mano de Maki.
La pelinegra simplemente se apresuró a dejar la casa sin voltear atrás, apresurandose hacia la calle y detener el primer taxi que viera. Para su fortuna no pasó mucho para por fin encontrar uno, que de inmediato la comenzó a llevar al hospital central de Tokio.
En el camino no dejaba de rondar por su mente el como estaría Eli, si ella aún estaba con ellos. No sé perdonaría si Eli se iba sin ver su último deseo cumplido.
Se recriminó a si misma el no haber podido decirle a Maki que la amaba, estaba sumamente asustada de la respuesta que recibiría de ella. Quizá ella solo era amable, quizá ni siquiera había dejado de amar a Eli; tal vez salía con Mari con quien tomaba café los sábados después del trabajo y no le había contado porque Maki era tímida... O quizá Maki correspondía, quizá Maki estaba esperando por ella, quizá Maki iba a confesar sus sentimientos esa noche y no lo hizo porque Nico tenía que irse.
Pensó en tantas cosas que simplemente logró frustrarse más al respecto.
"-Cobarde... Una cobarde como tú no merece ser amada...-" pensó para sus adentros mientras sujetaba con sus dedos el puente de su nariz. "-Si solo por un día dejaras de ser cobarde...-"
-Señorita, llegamos- informo el conductor del taxi, estacionándose en el lugar mar cercano a la entrada.
Nico solo busco rápidamente entre su bolsillo su billetera y pagó. Una vez abajo, corrió hacia el interior del hospital, específicamente hacia el área de espera, dónde se suponía estaría Honoka, y tal como esperaba, comenzó a escanear con la mirada el lugar, hasta que por fin dió con la chica.
Ella aún estaba uniformada con su ropa del trabajo, permanecía sentada en la sala mientras cubría su rostro con ambas manos. Nico no estaba segura de si Honoka lloraba o solo trataba de calmarse.
Fuera como fuera, simplemente decidió acercarse para posar su mano sobre el hombro de Honoka, llamando su atención rápidamente. Cuando la menor levantó la vista, Nico pudo ver en esos ojos azules dolor sin igual, derramándose lágrima tras lágrima.
-N-Nico chan...- susurro el nombre de la pelinegra y seguida de ello, se levantó, abrazándose a la más baja, quien tras reaccionar con sorpresa, devolvió el abrazo. -Fue horrible, verla comenzar a toser sin parar, el como escupió sangre tras cada esfuerzo... Tuve que reanimarla mientras esperaba la ambulancia, casi se me escapa su vida entre las manos- decía sin dejar de llorar y mientras aún abrazaba a Nico.
La mayor podía sentir cada desgarradora palabra de Honoka, como si cada palabra pudiera trasmitirle a viva voz lo que ella había experimentado al ver a Eli en aquella situación. Sus ojos se humedecieron.
-Lo siento tanto... Ella aún...- Nico trataba de tentar lo sucedido, a lo que Honoka simplemente negó.
-Aun está con nosotras, pero el médico dijo que todo pintaba muy mal... Sé que voy a perderla pero, no estoy lista aún...- y con eso último, Honoka por fin se separaba del abrazo que Nico le daba, mirando a la mayor a los ojos. -Ella ha estado sintiéndose muy mal últimamente, los analgésicos ya no le quitan el dolor tan intenso que tiene. Le dije que había que ir al médico pero se negó rotundamente. Hoy cuando llegue del trabajo, la encontré tosiendo sangre y de un momento a otro se desplomó al suelo... Ella no respiraba- Siguió explicando entre su tristeza y nerviosismo.
Nico no podía creerlo, no esperó que Eli fuera a sufrir un ataque como ese, estaba realmente preocupada por lo que fuera a pasar.
Antes de decir algo más, el médico tratante se hacía presente, llamando la atención de Honoka y Nico, quienes acudieron a él de inmediato.
-Son familiares de la señorita Ayase Eli ¿Verdad?- preguntó a lo que ambas asintieron. -Entiendo, hemos logrado estabilizarla en medida de lo posible, pero lamentablemente no hay garantía de que se mantenga mucho tiempo. El paro respiratorio fue debido al cáncer pulmonar que sufre la paciente, la capacidad de sus pulmones es deficiente sobremanera, por lo que le colocamos apoyo ventilatorio- explicaba el hombre.
-¿Que podemos hacer?- preguntó Honoka al hombre, quien suspiro con cansancio.
-Lamentablemente el cáncer está muy avanzado ya. Sospechamos que la falta de tratamiento provocó que su hígado también fuera afectado... No voy a mentirles señoritas, ella ya no tiene mucho tiempo- soltó. Y tras las palabras del médico, Honoka cubrió nuevamente su rostro, soltando más lágrimas.
-No... No estoy lista para perderla- Susurró entre su llanto.
Nico solo apretó los puños, no podía ser verdad aquello. Sucedió tan rápido que simplemente no podía creerlo.
-Ella está sedada debido al intenso dolor, pero si gustan, pueden pasar a verla- dijo el médico antes de retirarse.
Honoka y Nico se dirigieron a la habitación indicada en el área de cuidados intensivos.
Lo que Nico vio al cruzar la puerta estrujó su corazón. Ahí estaba Eli, recostada en aquella camilla, conectada a un gran número de cosas, desde soluciones para darle medicamentos, hasta una transfusión de sangre, y por supuesto, la mascarilla en su rostro, aquella que le daba oxígeno.
Jamás la había visto tan pálida, jamás había notado tan oscurecidos sus párpados y el área bajo sus ojos... Jamás había escuchado un ruido tan forzoso como ese en alguien que trataba de respirar.
El nudo en su garganta comenzaba a formarse rápidamente.
Lentamente caminó al lado de la rubia, sin apartar su rostro del de Eli, finalmente, una vez cerca, sujeto con suavidad la mano de la mayor, estaba helada y flácida, lo cual partió aún más su corazón. Y sin poder contenerlo más, simplemente dejó que sus lágrimas por fin salieran.
-Perdóname Eli... Perdóname por favor- rogaba mientras bajaba la mirada avergonzada. -¿Por qué confiaste tu familia a una cobarde como yo? A pesar de que he logrado que Maki vuelva a sonreír y que Dia comience a tenerme agrado... Yo simplemente, no he podido ser valiente...- continuaba hablando ante Eli y con Honoka cómo expectadora.
Se sorprendió cuando sintió como la débil mano de Eli se cerraba, tomando con suavidad la suya, así, Nico levantó la vista de nuevo, cruzando mirada con los pequeños, somnolientos y débiles ojos de Eli.
-Confié en ti porque... Tus sentimientos por ella arden con la misma intensidad que los míos. Porque alguien que jamás la olvidó, tiene la fortaleza de cuidar con todo su corazón lo que ama... Lo que ambas más amamos- Con voz débil y susurrante, Eli aseguraba aquello, dedicándole una muy tenue sonrisa, una que Nico apenas pudo percibir a través de la mascarilla de oxígeno.
-Eli... Lo siento mucho- Fue lo único que Nico pudo decir, acurrucando entre sus manos nuevamente la de la joven artista.
-Por favor... Se más valiente. Necesito que lo seas porque... Por primera vez, desde que me desahuciaron... Siento la muerte cerca- Ahora Eli era quien, con voz apenas audible, rogaba. -Moriré en cualquier momento y no quiero hacerlo... Si mi amada Maki y mi amada Dia siguen sin alguien que las ame tanto como yo-
Nico bajó de nuevo la cabeza, sintiendo la humedad de sus lágrimas correr por su rostro, mientras sus manos, que aún sostenían a Eli, temblaban.
Todos confiaban en ella, en que lograría hacer que Maki la amara y Dia la aceptará totalmente. Pero el camino había sido tan duro que simplemente se encargó de hacer sus inseguridades más grandes.
Pero la mujer moribunda en aquella camilla rogaba por una última voluntad, era su deber, Nico había decidido cargar con los sentimientos de Eli y mezclarlos con los de ella para poder hacer feliz a Maki.
La escuela, el trabajo, el juicio... Todo había Sido un conjunto de sucesos que simplemente la hacían sentir inoportuna; no quería ser una carga para Maki. Eso era lo que creía.
Pero ahí estaba Eli, haciéndole saber que confiaba en ella, que creía en ella.
No podía defraudarla más.
-Escucha Eli... Yo confesaré mi sentir lo antes posible. Juro que en cuanto se preste la oportunidad, lo haré sin más. Pero a cambio, quiero que hagas algo por ti- y dicho aquello, Nico miró fijamente los débiles ojos de la rusa -Toma tu estancia hospitalaria en serio, dame un poco más de tiempo, el que te sea posible, por favor...- y con esa petición finalizaba.
Eli pensó seriamente en simplemente no hacer nada más y despedirse de este mundo. Los últimos dos meses habían Sido horribles, los dolores en su cuerpo eran desgarradores, el sentir como surgían montículos en su pecho, el como se enfermaba cada día más y de la peor forma posible.
Eli ya no quería más de eso, ella deseaba que todo terminara ya. Pero si Nico sería valiente pronto, entonces haría un último esfuerzo más. Daría su último aliento en ello.
Por su gran amor a Maki y Dia.
-Lo haré, daré lo mejor de mi, si a cambio das lo mejor de ti una última vez...- respondió seguido de una dolorosa tos.
Aquello alarmo de inmediato a Nico y también a Honoka, quien se acercó también, estando pendiente de su mejor amiga. El lastimoso quejido de Eli hizo que una enfermera ingresará a la habitación, notando que la dosificación del analgésico y sedante se terminaba.
-Lo siento señoritas, deben irse- dijo la enfermera mientras administraba una nueva dosis, haciendo que los quejidos de Eli disminuyeran hasta que nuevamente se quedará profundamente dormida.
Ambas mujeres salieron de la habitación en completo silencio, sintiendo un inmenso dolor ante lo que vieron. Era terrible y deprimente.
-Honoka...- la mayor llamo a la pálida joven, quien prestó atención. -Por favor, prométeme que harás lo mejor posible porque ella no sufra más de lo debido- dijo aquello, como si fuera una súplica.
-Te lo juro, la cuidare como lo más preciado- respondió con decisión.
Nico quiso creer firmemente en qué así sería. Pero ahora no se trataba solo de luchar y promesas. Era momento de que ella por fin luchara también.
.
.
.
Pasaron un par de semanas en las que Umi y Maki trataban de encontrar con que más poder defender a Ren. Las cámaras de seguridad ya no les eran del todo útiles pues para lo que estaban destinadas aquellas grabaciones ya habían servido.
Por más que analizaron lo que en ellas había, no podían tener nada completamente nítido.
El día de mañana sería su última audiencia, era su última oportunidad, sus alegatos finales tendrían un peso crucial al respecto y no podían permitir que todo acabara tan mal, pero para su desgracia, nada estaba a favor de ellas.
Estaban angustiadas, pues todo apuntaba a una derrota humillante y a la inevitable condena de Ren.
Aquel día en especial, se habían reunido en el hogar del joven empresario, ya que para su grata fortuna, la informante de Sunrise entretaiment, había conseguido algunas fotos que pudiesen ayudar.
-Aquí, esta es una de las fotos que consiguió esa joven idol- Umi le mostraba a Ren una de las hojas con aquella imagen, en la que se podía apreciar a un hombre con las características de Jung Haesol recibiendo a los hombres de las camionetas blancas, así como cajas descargadas por estos y sin registro en el inventario posteriormente.
Ren miraba la foto y sin duda alguna, ese era Jung, lo sabía por la forma en que este se quedaba de pie con su cigarrillo en la mano.
-Aquí también se puede ver una foto de uno de los registros de ventas y al compararlo con el que mostró Jung, son diferentes por el pequeño detalle de la caligrafía al colocar tu firma, la técnica es diferente. Incluso si fueses tú el que firma de forma diferente, está no es tu técnica- explicaba esta vez Maki.
Ren observaba ambas imágenes con detenimiento y después soltó un cansado suspiro.
-Aun no parece que algo de esto ayude en desmentir todas esas cosas con las que nos atacaron la última vez- pasaba su mano por su cabello con frustración.
-Sabemos lo complicado que es, pero tratemos de recapitular todo aquello, creo que de alguna forma podría ayudarnos a llegar a algunos acuerdos para conseguir al menos atenuantes en el peor de los casos- Maki decía aquello, llamando la atención inmediata de Umi.
-¿Atenuantes? Maki ¿Te estás rindiendo?- Umi dijo, aunque no fue su intención, sus palabras salieron más como un reclamo.
Maki simplemente negó para después rascar con frustración su cabeza.
-¡No lo hago Umi! Solo... Debemos estar preparados para cualquier cosa y sobre todo... En el peor de los casos, dejar en la mejor condición posible a Ren- aclaraba Maki, haciendo que la mayor se pusiera de pie con enojo.
-No puedo creer que estés diciéndome esto- dijo con molestia para después, calmar un poco su voz, no podía dejarse llevar y por supuesto, tampoco podía aferrarse a una victoria porque claramente sabía que todo apuntaba a su derrota. -Pero... Tienes razón, tratemos de buscar mejores opciones- dijo para sentarse de nuevo y comenzar a revisar el montón de papeles que tenían sobre la mesa del joven.
-8 de diciembre del año pasado, las cámaras de seguridad captan a un sujeto de características similares, rompiendo recibos que venían en las cajas traídas por Hayansaeg- Umi comenzaba a ordenar las pruebas presentadas. -Según lo acontecido, estos vendrían siendo los ingresos lavados, es por ello que se elimina la papelería- Umi decía, mirando a ambos.
-De acuerdo, también comentó el testigo que esta operación no le tomo mucho tiempo. Lo que también podría estar como alguna pista, alguien con quién te hayas visto durante ese tiempo, alguien que pueda confirmar que estuviste ahí y no en dónde te acusan- Maki contribuía un poco a lo dicho.
Una vez que finalizaron con aquella prueba, siguieron con la siguiente.
-2 de enero del 2022, según el registro del banco, hubo un ingreso de alrededor de 45 mil dólares en la cuenta de los socios de Sunrise entretaiment a nombre de Iwamura Ren, lo que se traduciría como el almacenamiento del dinero entregado por Hayansaeg- volvía a explicar Umi. Seguida de eso, colocó una foto más, donde estaba el mismo hombre entrando con dos maletines al banco y después saliendo sin ninguno.
-Tambien hay una fecha del 7 de enero, dónde se dice que realizaste más ingresos de Hayansaeg- está vez informo Umi, mostrando la foto.
El chico se acercó un poco para mirarla, cuando la presencia de su esposa llegó con una charola con bebidas y bocadillos para su esposo y las abogadas, dejandola sobre la mesa y sin poder evitar escuchar esa fecha en especial.
-7 de enero, fue hermoso. Ren y yo fuimos a ver la lluvia de estrellas- decía ella mientras sonreía a las dos mujeres frente a su esposo.
Maki y Umi se sorprendieron y se miraron curiosas ante lo que había dicho la mujer.
-Espere... ¿Que es lo que dijo?- Maki preguntó a la mujer, quien pareció sorprendida por el repentino comentario de la abogada.
-Oh, nosotros salimos aquel día. Hubo una hermosa lluvia de estrellas y viajamos a Shibuya para verla en la fortaleza, alrededor de la media noche- Explicaba You, la esposa del joven empresario.
Umi de inmediato volteo la hoja de aquella foto, buscaba la fecha escrita en ella y corroboró que no se trataba de un error, pues la fecha que marcaba era del día 7 de enero. ¿Cómo podía ser aquello posible? No estaba segura.
Maki por su parte analizo lo dicho, si la esposa de Ren estaba tan segura de que el día que viajaron fue el 7 de enero para ver una lluvia de estrellas, significa que Ren no estuvo presente en la compañía para recibir ese cargamento a las 11:00 de la noche.
-¿Tiene algo que pueda corroborar esa información?- preguntó, a lo que la mujer solo le sonrió.
-Ya vuelvo- dijo con una amable sonrisa y se retiró un breve momento. En cuanto volvió, llevaba con ella una cámara digital y una caja de madera que rápidamente colocó en la mesa donde estaban las abogadas y su esposo. -Aquí, en mi cámara guardo todas las fotos de nuestros viajes- decía ella mientras le mostraba a ambas abogadas la pequeña pantalla de la cámara donde marcaba la fecha 07/01/22
Maki estaba analizando lo que miraba, para después fijarse en la caja de madera.
-¿Que más tiene ahí?- preguntó Maki a la mujer, quien abrió la caja y la acercó a Maki.
-Es mi pequeño baúl de recuerdos, guardo fotos y otras cosas- ella dijo mientras permitía a la pelirroja mirar el interior de aquella caja.
Maki recordó hasta ese momento algo que le había dicho Ren en una de sus muchas charlas.
"-Mi esposa estaba enfadada porque iríamos de viaje hoy y todo terminó así-"
Ren le había dicho eso cuando le preguntó ¿Quien había ido a dejarlo a emergencias el día que lo atacaron? Fue ahí que la pelirroja hizo click y puso manos a la obra.
Maki comenzó a buscar entre las fotos y algunos boletos. Rápidamente se puso de pie, llamando la atención de Ren y Umi. La abogada iba directo al pequeño pizarrón en la pequeña oficina de Ren, dónde comenzó a pegar algunas de las fotos y boletos de la caja de recuerdos del joven en un orden que los presentes no comprendían del todo.
-Maki ¿Que estás haciendo?- preguntó Umi, observando a su amiga hacer todo aquello. No entendía en absoluto.
-8 de diciembre del 2021 ¿Que dice la fotografía?- preguntaba Maki a Umi, quien buscó lo pedido.
-Ren rompiendo documentos en almacenes a las 11:17 de la noche- contestaba Umi mirando curiosa a Maki.
La pelirroja sonrió completamente complacida y haciéndose a un lado, señaló uno de los papeles que había colocado en el pizarrón, parecía un boleto algo maltratado.
-Ren y You fueron a la presentación del fantasma de la ópera, el boleto tiene su nombre, ya que fueron entradas VIP- Maki señalaba, logrando que Umi y Ren se sorprendieran.
-Tiene que ser una coincidencia...- Umi parecía incrédula.
-2 de enero ¿Que sucedió?- Maki ignoró lo que dijo Umi y le hizo otra pregunta, a lo que la mayor buscó rápidamente.
-Ingreso de 45 mil dólares, esto a las 4:00 de la tarde- contestó Umi mostrando la foto.
-Foto en la isla Miyako, con fecha 02/01/2022, a juzgar por la luz del atardecer, probablemente no pasan de las 5:00 de la tarde- Maki dijo aquello, dejando que ambos vieran la foto.
-Oh... También tengo en registro de tránsito una infracción a las 3:56 de la tarde. Esto por conducir veloz en zona turística en un auto rentado- aquello lo decía Ren.
Maki siguió observando fechas y fotos, todo para después dirigirse a Ren.
-No hay forma de que él pudiera estar presente cuando se realizaron esos movimientos porque el ni siquiera se presentó a trabajar. La pregunta es ¿Cómo es que coinciden de esta forma las fechas?- se preguntaba Maki, buscando que el hombre le explicara. El pareció pensativo, hasta que por fin hablo.
-Creo que se lo que pasa... Yo solía faltar al menos una vez al mes en el trabajo. La empresa me absorbía mucho y no tenía tiempo para nosotros dos, así que decidí asumir un descuento al mes por faltar... Aunque era un secreto- el comentaba.
Maki sonrió y comenzó a hacer memoria, observando fechas y contando mentalmente.
-Lo tengo, tienes un patrón para tus faltas. Tal vez no lo haz notado pero el primer mes faltas la primer semana, el segundo, la segunda semana y así sucesivamente... De forma que al llegar el quinto mes, vuelves a faltar la primer semana y el patrón se repite- explicaba Maki, señalando algunas fechas y dejando ver qué estaba en lo cierto.
Umi y Ren se sorprendieron sobremanera ¿Cómo es que Maki había descubierto aquello? De verdad su mente era brillante.
-Pero entonces ¿Quien es el hombre de las fotos? Se parece demasiado a mi- preguntó esta vez Ren confundido, a los que Maki simplemente no supo que decir.
-No lo sé, solo se me ocurre que Jung descubrió tu patrón de faltas y se aprovecho de ello para armar pruebas y testimonios falsos... Tal parece que no es un viejo idiota después de todo y realmente es alguien brillante- Maki dijo aquello para después sonreír. -Pero jamás será más brillante que yo- soltó con orgullo.
Umi comenzó a sonreír para ese momento, tal parecía que tenían muchas formas de comprobar que varios de los testimonios eran falsos y armados, por lo que solo significaba una cosa.
Jung estaba acabado.
-Jung está cayendo en perjuicio y falsificación de documentos, es más que suficiente para que ingrese una investigación en su contra una vez que deliberen el juez y el jurado. Jung está de manos atadas y no lo sabe- Umi comentó totalmente alegre.
-Entonces ¿El vídeo ya no será necesario?- preguntaba Ren, a lo que Umi negó.
-Si decides demandar a Jung por difamación ese vídeo será la pala con la que terminarás de enterrarlo, así que te sugiero que lo conserves- aclaró la abogada.
Maki simplemente no paró de sonreír, se sentía orgullosa de lo que logró, tenían un gran juicio que ganar el día de mañana y sin duda, disfrutaría cada prueba falsa derribada frente a Jung.
finalmente, Maki y Umi salieron del hogar de Ren y cada una se dirigió a su hogar, listas para presumir la buena noticia.
.
Nico estaba estudiando al lado de Dia. Mientras la menor terminaba de hacer algunas operaciones matemáticas, Nico tenía un plano en la mesa, donde estaba usando reglas y diversos lápices para continuar con un plano que realizaba, era parte de una muy importante evaluación después de todo.
-¡Hey! Confundiste mi lápiz con el tuyo y lo mordiste- reclamo Dia, mostrándole a Nico el lápiz amarillo. La adulta comenzó a reír.
-No es verdad, aquí tengo los mios- contesto sonriéndole burlona a la menor.
-Obvio no, yo no mierdo mis lápices - señalo la mordedura, dónde claramente podían verse dos marcas.
Nico solo comenzó a reír y tomo uno de sus lápices, para ofrecerselo a Dia.
-Toma, ahora harás la tabla del 5 con un lápiz profesional- bromeaba, ganándose un leve empujón de Dia mientras reía.
-Estoy resolviendo ecuaciones de primer grado. Anda, mejor continúa haciendo tus dibujitos- devolvió la de ojos turquesa, a lo que Nico fingió estar ofendida.
-¿¡Dibujitos!? Es un plano de la oficina de Maki, está hecho perfecta y detalladamente y esto lo hice solo con el simple hecho de haber estado ahí solo un par de veces- dijo exagerando su voz.
-¿La oficina de mamá? ¿Acaso piensas remodelarla?- preguntó Dia curiosa, a lo que Nico solo asintio y rio.
-Así es, mi bella y futura novia merece una oficina más bonita y mejorada- decía con orgullo, a lo que Dia solo viro los ojos.
-Iugh que cursi- fue lo único que dijo la menor. - y hablando de personas cursis... ¿Crees poder llevarme pasado mañana con mamá Eli? Casi termino mi semana de exámenes y ya quiero verla- preguntó.
Nico se esforzó demasiado en no borrar la sonrisa de su rostro. Ella no podía llevar a Dia con la artista, no quería que la viera en ese estado tan deplorable. Y aunque Eli había hecho lo que prometió y tomo su estancia hospitalaria en serio, seguía mal, sabía que no le quedaba mucho tiempo a la chica.
-Umm ella está en revisión en el hospital, así que no creo que sea lo más oportuno. ¿Que te parece si le pregunto que día puede recibirte? Así te llevo el día que ella pueda aceptarnos- se las arreglo para decir aquello con la mayor naturalidad posible, solo pudo notar como Dia bajo un poco la mirada y suspiró.
-Entiendo, de acuerdo. Espero sea pronto, tengo muchas cosas que contarle- Dia decía y finalmente cerraba su libreta, terminando por fin con sus deberes.
La menor cargaba sus libretas en su brazo mientras con la otra llamaba al pomerania con el que siempre jugaba.
-Vamos coockie, juguemos un rato- Dia llamaba al perro, que de inmediato la siguió escaleras arriba,dejando así a Nico sola en la gran mesa.
Desde que Eli estaba en el hospital, no dejaba de rondar por su cabeza el hecho de que tenía que armarse de valor ya. Si Maki iba o no a corresponderle, tenía que saberlo pronto o sería muy tarde para Eli. Pero aún estaba aterrorizada de lo que pudiera suceder, que Maki la rechazará y encima le pidiera que se alejara.
Su teléfono vibró, notando que se trataba de Honoka enviándole un mensaje. Suspiró y decidió tomar el teléfono entre sus manos para poder ver qué pasaba.
Honoka:
Eli chan estuvo sedada casi todo el día, el médico dijo que necesita más sangre. También nos habló de una cirugía pero también mencionó que probablemente no sobreviviría a ella.
Nico se sintió frustrada nuevamente. El estado de Eli simplemente había llegado al punto de no retorno.
Nico:
¿Que más te han dicho?
Se animó a escribir, aunque muy en el fondo, no quería saber la respuesta.
Honoka:
No le dan más de 5 meses... Eli chan dijo que quiere que todo termine ya
Y con ese último mensaje, Nico sintió como su garganta comenzaba a sentirse rasposa, cómo dolía lentamente y sus ojos picaban.
Después de todo, se encariño con Eli, sentía que la artista era de alguna forma parte de ella, esto al aceptar cargar con los sentimientos de ambas por Maki. Saber que perdería a Eli pronto la entristecía.
El abrir de la puerta principal de la casa Nishikino la hizo bloquear su celular y salir de sus pensamientos tristes, aquella era Maki anunciando su llegada, por lo que tenía que retomar la compostura.
Se sintió curiosa al escuchar la suave voz tarareando una melodía que no conocía del todo, pero si Maki cantaba, entonces solo significaba una cosa. Alguien venía de buen humor.
Cuando Nico vio la figura de Maki hacerse presente por fin, ella cargaba una gran sonrisa en su rostro y en sus manos, una caja de pizza, cuyo olor comenzaba a expanderse por la habitación de forma apetecible.
-Vaya, vaya. Alguien viene sumamente radiante hoy- era lo primero que decía Nico a la sonriente pelirroja.
-No te imaginas cuánto, Nico chan~ hace tanto que no me sentía así al salir del trabajo- confesaba Maki mientras dejaba la pizza sobre la mesa y se dirigía a Nico aún con aquella sonrisa, después, sin previo aviso, abrazó a la mayor, dando un par de vueltas al levantarla un poco del suelo.
Nico solo soltó un pequeño grito de sorpresa al ser cargada por Maki de aquella manera.
-¡Oye, oye bájame!- aquello lo dijo Nico a Maki, quien ante lo dicho simplemente obedeció y la bajo, pero no la soltó aún.
-Lo siento, es solo que, por fin todo marcha bien- Maki estrujaba un poco más a Nico entre sus brazos, antes de soltarla y alejarse un poco de su unión.
-Eso puedo notarlo ¿Que paso? Cuentame- la pelinegra se sentía contagiada por la efusividad de Maki, pocas veces podía ver eso.
-Es el caso de Ren. Soy tan brillante... Tenemos forma de comprobar que varios de los testimonios de Jung fueron falsos. Eso es un delito y lo pondrán bajo investigación inmediata. Eso solo provocará que todo lo que Jung ha hecho quede al descubierto e irá a prisión- Maki explicaba mientras caminaba a la cocina por un poco de agua. -Umi y yo hacemos un equipo increíble- se sentía orgullosa de ello.
-¿Que? No puede ser, eso es increíble, Maki chan- Nico se apresuró hasta ella y, cómo Maki hizo hace un momento, ahora Nico era quien la abrazaba por la espalda, rodeando la cintura de la pelirroja con sus brazos y envolviendola con su calor.
-Tuve fé... Justo como me dijiste que lo hiciera- contestó la menor, acariciando una de las manos de Nico, disfrutando notablemente del contacto.
Permanecieron de aquella forma un par de segundos, disfrutando de todo lo que implicaba abrazar a la contraria. No fue hasta que Dia entró a la cocina también, presenciando el cálido momento.
-¡Dios! Ustedes dos parece que se van a fusionar- bromeó, provocando que Nico soltará a Maki rápidamente y que la pelinegra sonriera con vergüenza. -¡Oh! Cenaremos pizza, grandioso- la menor de las tres se emocionó por lo que vio en la mesa.
-Bien ¿Me acompañaría a cenar junto a mi hija? Señorita arquitecta- Maki bromeó haciendo que la sonrisa de Nico se hiciera aún más amplia.
-Sera un honor, señorita abogada- contestó, dirigiéndose junto a Mina hacía el comedor, dónde pasarían un rato agradable.
Las tres pasaron un rato agradable, conversando de su día, de lo que habían visto y hecho. Claramente era un momento íntimo de las tres. Antes, Maki y Dia jamás imaginaron que volverían a tener una hermosa y plácida cena como esa; Eli era una pieza clave de ese tipo de cenas, conversando y bromeando todo el tiempo, haciendo que ambas no pararan de reír y de sentirse amadas.
Cuando Eli se fue, la tristeza en madre e hija era tal que las cenas silenciosas se hacían cada vez más frecuentes entre las dos. Lo intentaron tantas veces, pero siempre había una brecha de silencio que no podían superar por su mutua tristeza. El día que Nico se presentó ahí por primera vez, fue un antes y un después para ambas, pues poco a poco aquella armonía volvía con toda la fuerza que pudo, la fuerza de los sentimientos de Eli mezclados con los de Nico. Unos sentimientos dispuestos a amarlas a ambas incondicionalmente.
Finalmente, después de tantas risas y anécdotas, Dia decidió subir a su habitación, sería un día largo mañana, ya que, teniendo el juicio ganado, planeaban ir a festejar juntas, con Umi y los abogados también. Así que esperaría ansiosa. Mientras tanto, Maki y Nico permanecieron por fin solas, recogiendo lo que quedó de la cena, el ambiente era tan tranquilo y pacífico, que ambas adultas estaban en un silencio tan cómodo.
-Vi que estás haciendo un gran plano ¿Que es?- Maki rompía con el silencio, al ver el papel enrrollado en una esquina de la repisa.
-Es una sorpresa para ti, aunque claro también es parte de mis calificaciones, estoy trabajando duro- Nico contestaba mientras terminaba de lavar los platos.
-¿Para mí? Eres muy dulce ¿Sabes?- Maki elogió, ganándose una risa tímida de Nico.
-Ya sabes, jamás fui una estudiante tan dedicada, exceptuando el último año. Así que quise esforzarme ahora porque valoro mucho está nueva oportunidad- Nico decía dirigiéndose junto a Maki hacia la sala del hogar Nishikino.
Ambas tomaron asiento en el sillón para dos, sentadas una al lado de la otra, tomando un merecido descanso.
-Sé que es importante para ti, pero no te sobre esfuerces. Tú valor como profesional siempre será por lo que sabes hacer, jamás por las calificaciones que tenías - Maki comenzaba diciendo aquello, acurrucandose en la esquina del sofá. -Ya sabes, a un empresario no le importa si sacaste una nota promedio o una excelente, para el, tu solo sabes o no sabes, así que no te mortifiques por eso- Maki finalizaba tomando un gran respiro.
Nico entonces comenzó a reír, mirando a Maki con gracia y reclamo a la vez.
-¿Cómo te atreves a decirme eso ahora? Aún recuerdo tus severos regaños porque mis notas no eran tan buenas- reclamaba mientras hacía un puchero. -Siempre me regalabas bocadillos y si no sacaba buenas notas, dejabas de hacerlo ¡Eso era muy triste para mí, Maki chan!- continuaba con su reclamo, ganándose una sonrisa divertida de Maki.
-¿Por qué te quejas tanto? Cuando lo hacías bien te daba todo lo que tú pedías, te consentia y malcriaba- Maki también hecho en cara mientras reía.
Nico entonces dejo de reclamar para simplemente suspirar con melancolía, recordaba los mimos de Maki, recordaba que siempre le pedía que la elogiará por su buena nota, entonces Maki simplemente lo hacía, le daba caramelos y finalizaba con el favorito de los premios... Un cálido y dulce beso.
No pudo evitar sonrojarse por aquellos recuerdos.
-Es cierto, me tratabas como a una princesa también. Me encantaba a decir verdad... So-sobre todo, el premio mayor- dijo vacilante, notando como la expresión de Maki parecía ponerse un poco tímida también, tal parecía que la abogada sabía a qué se refería Nico.
No sabía porque lo había dicho, estaba sumamente nerviosa, quizá fue el ambiente tan cómodo en el que se había puesto con Maki que tomo el valor de decir aquello, por lo que simplemente se mantuvo firme, tratando de descifrar lo que Maki pudiera estar pensando, esto en base a sus facciones.
Maki solo aclaró su garganta para después reír un poco de forma nerviosa.
-B-bueno... Pues ya que estás tan apegada a sacar buenas notas, entonces no te molestará que te retire los dulces de nuevo si fallas ¿Verdad?- Maki trataba de sonar más natural y finalizaba aquello con un tono retador hacia Nico, quien simplemente bajo la mirada un breve momento, tenía una pequeña lucha interna.
Maki solo se quedó estática, cuando Nico se acercó a ella, aún evitando mirarla, pero estando casi a la par, sintiendo como sus piernas se tocaban una al lado de la otra. Así, cuando Nico levantó el rostro, se acercó un poco más a la, de por sí, corta distancia que la separaba de Maki.
La pelirroja se perdió un momento en esa mirada carmín, la forma en que la tenue luz se refleja a en sus ojos, no estaba segura de que es lo que Nico planeaba, y mucho menos que era esa dulce mirada, solo podía analizar que la chica estaba realmente cerca de ella y no sabía que hacer.
-Y... ¿Si lo logro? ¿Me darás todo lo que quiera, justo como antes?- Salió de los labios de Nico, haciendo que Maki abriera los ojos en sorpresa.
A partir de ahí, no había más ruido rodeandolas, solo la respiración de la contraria, un poco opacada por el sonido tan fuerte de su corazón, retumbando en sus oídos. Nico no estaba dispuesta a bajar la mirada de aquellos ojos sorprendidos de la contraria. Esperaba una respuesta, y si Maki no se la daba, entonces ella misma la buscaría, necesitaba hacerlo ya.
-N-Nico... Pero, ¿Que quie...?- Maki estaba sumamente nerviosa por la cercanía de la mayor. No conforme con eso, se vio irrumpida por ella, cuando se acercó un poco más, pudiendo sentir la respiración de Nico chocar con su rostro.
-Hoy tuve la calificación más alta en mi primer exámen, Maki cham... ¿Que harás para mí?- preguntó con más suavidad está vez, notando como Maki simplemente tragaba pesado, y por primera vez, apartaba su mirada de la suya, solo para mirar sus rosados y carnosos labios. Nico sonrió con emoción al notar lo que Maki hizo.
Así que, simplemente elevó su mano hasta tocar la mejilla de Maki, acariciándola con gentileza, para después hacer lo mismo con su otra mano, teniendo así atrapado el rostro de la abogada, quien simplemente no se movía.
Maki ni siquiera se molestó en apartar sus ojos de aquellos labios, lo único que pudo hacer fue relamer ligeramente los suyos con timidez.
Finalmente, Nico comenzó a acortar la distancia que restaba entre ellas, sintiendo tras cada centímetro recorrido, la cálida respiración de Maki acariciar también su piel. El primer toque fue el de su nariz con la de la pelirroja, la cercanía solo provocó que Nico percibiera el aroma frutal del labial de la pelirroja, deseando solamente probarlo de una buena vez.
Y tras el ligero rose de sus narices, finalmente, después de 9 largos años anhelandola, sentía el contacto de sus labios contra los suyos, siendo tan tímido al principio, como si se tratara de un par de inexpertas y nerviosas adolescentes, besándose por primera vez.
Acaricio con su mano la mejilla de Maki, esto mientras aún mantenían el contacto de sus labios, poco a poco fue acercándose más a ella, haciendo más profundo el casto beso que compartían. Fue como un trance, uno que solo Maki tenía el poder de efectuar en ella, como si el movimiento de los labios de la abogada fuera la puerta que la invitaba a entrar en ese mundo, uno del que quizá no querría salir nunca.
-Maki...- suspiró su nombre entre sus labios, causando que la ensoñación terminará, separándose lentamente de su tan anhelado contacto.
Los ojos de ambas se abrieron a la par, Nico buscando los de Maki, y está ocultando su mirada avergonzada.
Nico se sintió preocupada por la expresión en aquel hermoso rostro, era claro que Maki estaba avergonzada y por ello, incluso su cabeza se giró a un lado, para que Nico no la viera más.
La pelinegra no estuvo segura de que significaba aquello, solo se sintió nerviosa y tímida. Por primera vez dejo de ser cobarde... No sé arrepentiría de ello.
-¿Sabes? Daría lo que fuera, por solo un día poder sostener tus manos como antes, por estar contigo...- Nico se atrevía a decir algo después se que Maki simplemente bajara la mirada, negándose a darle la cara a la pelinegra.
Pero Maki no respondió, Nico se sintió algo triste al respecto, pero no la culpaba, ya podía imaginar el dilema interno en Maki, seguramente solo pensaba en si esto era lo correcto, ni siquiera habían pasado dos años de que Eli y ella se habían separado... Maki solía ahogarse entre sus sentimientos y Nico estaba segura que está no sería la excepción, por lo que simplemente suspiró y volvió a tomar la mejilla de Maki, haciendo que está levantará la cabeza y se mirarán a los ojos nuevamente, está vez, Nico sonreía con un poco de tristeza.
-Lo siento... Por incomodarte, creo que lo mejor será que me vaya- y con eso último, Nico estaba dispuesta a retirarse, levantándose del sofá y dándole la espalda a Maki.
Sin embargo, pudo sentir el agarre de la menor en su mano, reteniendola. No tiró con brusquedad ni nada por el estilo, solo, con suavidad detuvo su andar. Nico paró, pero ahora era ella quien no quería darle la cara a Maki.
-Nico... Tú, de verdad... ¿Tú de verdad aún me quieres?- fue la primera pregunta de Maki. Nico sonrió pues sabía que estaba en lo cierto, Maki estaba luchando internamente con sus emociones.
-No Maki, no te quiero- fue la respuesta de Nico, sacándose del agarre de la japonesa y disponiéndose a darle la cara nuevamente, Ahí, pudo ver cómo los ojos de la menor se ponían cristalinos.
Se puso en cuclillas frente a Maki, quien aún estaba sentada en el sofá, y tomo sus manos, envolviendola entre las de ella, para finalizar sus palabras.
-Yo te amo... Y jamás dejé de hacerlo...-
.
.
.
El tan esperado beso y confesion llegaron wooooo~ me mama el drama y slow burn.
Este episodio lo escribí pensando en "Just one day" de BTS, pir si gustan.
En fin, nos leemos la siguiente semana, estamos cerca del final.
