Descargo de responsabilidad: Fate y sus derivados, no me pertenece, toda su historia y personajes pertenecen a Type moon y Honaki impact pertenece a Mihoyo.
Capítulo 2, El viejo mundo
¿Había sido un milagro? No, por supuesto que no, simplemente fue nuestra absurda terquedad por no querer morir. ¿Cuánto caminamos? No tengo idea, pero lo suficiente para que las suelas de mis zapatos acabaran completamente destruidas.
Sin embargo, tal vez la suerte de Godo opacó mi mala suerte, pues, a pesar de que fuimos encontrados por aquellas extrañas criaturas, no fuimos atacados por estas. La razón, ninguno de los dos lo sabíamos; sin embargo, gracias a esto, pudimos poner a prueba nuestra teoría.
—Supongo que es un resultado mejor de lo que esperábamos… —habló Godo a través de su comunicador.
Asentí, mi compañero probablemente me estaba mirando a través de su mirilla, y el hecho de que no me preguntara nada más me servía de confirmación.
Tanto el Black Barrel como sus balas están hechos de lo que nuestra organización llamó como, el quinto factor teórico. Si soy sincero, no entendí gran parte de lo que me explicaron sobre este, pero, supuestamente, es energía mágica de la era de los Dioses… ¿Dioses? ¿Qué Dioses? Eso fue lo primero que pensé, además, ¿su era? ¿Hubo una era de los dioses? Sea como fuere, al parecer, este quinto factor teórico era el enemigo natural del Grain.
El Grain, por otra parte, era conocido como el polvo espacial. Es decir, son partículas tóxicas que comenzaron a desbordarse en nuestro mundo después de que este perdió su capacidad para sostener la vida. Supuestamente, el Grain es el componente básico de todos los cuerpos celestes. Por lo tanto, cuanto más cercana sea la conexión entre una forma de vida y su planeta madre, mayor será la cantidad de Grain en sus cuerpos. Según lo que nuestro departamento de inteligencia había descubierto, los Aristóteles eran criaturas extraordinariamente cercanas a sus planetas madre, pues la cantidad de Grain que contenían era inmensamente absurda.
Fue por esta razón que el Black Barrel era tan efectivo contra los Aristóteles, así como porque, nosotros dos, simples humanos normales, habían sobrevivido contra la ira de estos. Y estas armas también fueron la razón por la que Godo había obtenido el título de Gun God, incluso si los A-Ray lo utilizaban para ridiculizarlo.
Lo que tenía en este momento a varios metros enfrente de mí, era uno de esos monstruos, uno muerto, para ser específicos.
Esta cosa poseía una gigantesca esfera con la que cargaba.
—Aun así, nos costó bastante —exclamé.
Godo asintió—. Pero ahora sabemos que tan eficaz son nuestras armas en contra de este nuevo tipo de enemigo.
Sí, pudimos verificar la efectividad de nuestras armas y, para mi desgracia, como era usual, no eran buenas noticias para mí. Desgraciadamente, parecía que el quinto factor imaginario no era el enemigo acérrimo de la energía H, tal y como si lo era del Grain; sin embargo, si tenía una reacción particular cuando interactuaba con esta. Parecía que la energía H volvía mucho más volátil al quinto factor imaginario. ¿Esto era bueno…? Suspiré internamente, al principio, parecía que sí. Si bien el quinto factor no podía desintegrar a la energía H como si lo hacía con el Grain, al estar las balas de Black Barrel y el Barrel Replica hechas de este factor, cuando entraban en contacto con la energía H, estas se volvían extremadamente volátiles y explosivas, causando graves daños en nuestros enemigos.
Entonces… ¿Cuál era el problema? Bueno, para Godo no había casi ninguno, el Black Barrel era un rifle francotirador; pero, para mí, que utilizaba una pistola… Suspiré, uno de estos monstruos no era un enorme problema, siempre que me mantuviera a una distancia segura, la explosión generada por las balas de mi arma no debería de alcanzarme, incluso si eso afectaba mi puntería. Sin embargo, en el caso de que esa distancia se redujera, estaría acabado, ya sea porque la energía H me mataría, o la bestia lo haría.
—¿Sabes cuál es el rango de efecto de la energía H?
—No, cuando fui desplegado era algo que se estaba investigando…
—Ya veo…
Yo había sido desplegado un mes antes que Godo, debido a que él no se encontraba en el área cuando este nuevo Aristóteles apareció para exterminarnos. Meses, una batalla contra un Aristóteles podría durar meses, cada uno de ellos era totalmente único, sus habilidades, fortalezas, debilidades, todas esas cosas solo se podían conocer después de enfrentar a cada uno de estos.
Desgraciadamente, no todos los caballeros son como Ado Edem. Aunque todos son, sin duda alguna, más poderosos que nosotros dos, pocos pueden decir que ayudaron en la eliminación de un Aristóteles. De hecho, solo Godo y Ado pueden decir que los han eliminado de un solo ataque. Por lo que, de entre los 78 caballeros, solo Ado Edem podía ajusticiarse el logro de haber asesinado a un Aristóteles "por su cuenta".
Los otros 77 caballeros eran fuertes, sin la mera sombra de duda alguna, pero ninguno de ellos había sido remotamente capaz de hacer algo como lo que Ado Edem o Godo habían hecho. Es por eso que las luchas contra un Aristóteles podían llegar a durar tanto, sin la participación de alguno de estos dos, derrotar a un Aristóteles era una tarea obviamente titánica.
Las personas que todavía habitan este moribundo cuerpo celeste deben preguntarse cosas como: ¿Entonces por qué no dejan que Ado Edem y Godo exterminen a los todos los que faltan? Sonreí amargamente, conocía la respuesta, y en muchos sentidos, me molestaba.
Godo no podía matar a un Aristóteles con tanta facilidad, necesitaba poder ser capaz de dispararle a estos antes de que estos lo atacasen y, en el caso de que lo hicieran, entonces él debía de esquivar los ataques e intentar volver a atacar. Afortunadamente, estos seres eran monstruosamente grandes, así que, en cuanto a apuntar, él no tenía mucho problema. No obstante, la más simple acción por parte de los Aristóteles, era capaz de acabar con su compañero. En palabras de una de las mayores científicas de la organización a la que pertenecían, ella dijo que, Godo era un "cañón de cristal". Él podía hacer una absurda cantidad de daño; pero también podía ser destruido en un instante.
Yo, por mi parte, no tenía suerte. Si bien Barrel Replica poseía la misma función que el Black Barrel, había un gran problema. Yo era incapaz de realizar las mismas acciones que Godo porque, a diferencia del Black Barrel, mi arma era una pistola, no un rifle de largo alcance. Daba igual que tan enorme fuera mi enemigo, tendría que acercarme en gran medida para asegurarme de que mis balas fueran capaces de impactar en el blanco, y tal nivel de cercanía no sería diferente de un suicidio. Además, en nuestro mundo, el grain era realmente prominente en la atmosfera, y muchas veces nuestras balas se encontraban con este antes de que lo hicieran con nuestros enemigos, lo cual hacía que estas explotaran antes de tiempo.
Y, sobre Ado Edem, fruncí el ceño. Tenía sentimientos encontrados con respecto al más famoso de los caballeros. Obviamente, al igual que todos, admiraba sus actos en el campo de batalla, como dije, eliminar a un Aristóteles por su cuenta era algo que solo él había hecho entre los liner; sin embargo, no podía estar de acuerdo con su método.
Los caballeros tenían lo que se conocía como una espada maldita, también llamadas como brazos del caballero, eran con estos con los que los caballeros se enfrentaban a los Aristóteles.
Slash Emperor, esa era el nombre de la espada maldita de Ado. Esta arma, a pesar de ser poderosa y en extremo efectiva en contra de nuestros enemigos, no era más que la prueba fehaciente de los errores de mi especie, y, al parecer, quienes tarde o temprano serán nuestros sucesores, los A-Rays (Incluyendo a los liner), estaban dispuestos a volver a cometer. Y no solo cometerían errores en cuanto al arma utilizada por Ado, sino también en cuanto al propio Ado, después de que este derribara a un Aristóteles, varios A-Rays, Liners, y muchos de los Ether Liners, tuvieron miedo de su poder, y él fue aprisionado en el paragua de la bruja veloz. Este lugar era una prisión dentro de la gran grieta, creada a finales de la gran guerra debido al supuesto asesinato de una de las seis hermanas.
Sinceramente, no sabía que tan benevolente era Ado Edem. Sin embargo, si yo fuera él, el hecho de que me encerraran después de haber acabado con uno de los mayores enemigos de mi especie, solo por temor a mi poder, no era algo que me sentaría bien. Dudaba que el caballero estuviera dispuesto a luchar tan fácilmente contra el resto de los Aristóteles, incluso si era liberado.
No pude evitar soltar una carcajada seca, y una sonrisa cínica fue vislumbrada en mi rostro—. Matar al planeta para proteger a la humanidad… ¿Cómo pudimos ser tan tontos? ¿cómo pueden serlo ellos también? Si son tan superiores como ellos creen que son, ¿acaso no deberían saber lo estúpido que es esto? ¿Acaso no ven las consecuencias que acarrea?
—Tú los has dicho, ellos se creen superiores; pero eso no significa que lo sean. Al menos, no en todos los aspectos —me habló Godo a través del comunicador.
Fruncí el ceño—. Perdón, me dejé llevar…
—No importa, yo también lo pienso a veces. Solo no lo digas en voz alta cuando volvamos a la central, no quiero quedarme en la calle y sin sueldo.
Sonreí—. Sí, tienes razón. Si no fuera por la llave de Atlas ya estaríamos fuera del ejército y nos hubieran quitado nuestras armas. Pudimos ponerlas a prueba, y ya no estamos tan lejos del próximo asentamiento, no tiene sentido que perdamos más tiempo.
Me tomó unos minutos; pero finalmente pude alcanzar la posición de mi compañero.
—Bien, volvamos… —dijo Godo.
Ambos caminamos largo rato, probablemente llegaríamos descalzos al asentamiento. Para eliminar el terrible silencio a nuestro alrededor, intenté empezar una conversación.
—Oye, Godo.
—¿Sí?
—¿Has pensado que harás cuando esta guerra termine?
El forzó una sonrisa, me había acostumbrado tanto a verlas que podía fácilmente distinguirlas—. Pienso más en sobrevivir al día a día.
Bajé mi mirada—. Supongo que es cierto; sin embargo, pensar en qué haré una vez que este infierno se acabe me motiva a poder seguir día tras día.
Godo hizo una mueca—. Supongo que puedo comprenderlo, aunque es demasiado trabajo para mí. ¿Qué piensas hacer si logramos sobrevivir hasta que la guerra acabe?
Sonreí—. Nada muy ostentoso. Todavía quedan varios de nuestra especie, no sé si somos suficientes para una repoblación, de hecho, ni siquiera sé si los A-Rays lo permitirán; pero… Si fuera posible… Tal vez me gustaría formar una familia, y vivir tranquilo el resto de mis días.
—Vivir tranquilo en este mundo muerto… Suena como una utopía.
Escuchar estas palabras me animaron—. Por cierto, Godo, ¿oíste sobre esa ciudad?
—¿Ciudad? ¿Cuál?
—La que se creó sobre el cadáver del Aristóteles de Venus, creo que la llamaron, la ciudad de los árboles del mundo.
—¿Oh…? Sí, oí sobre esta antes de ser desplegado. Tengo entendido que la ciudad sirve como una base de monitoreo.
—No es solo eso… —La voz de Godo parecía totalmente monótona, y yo quería hacerle ver lo asombrosa que debería de ser esa ciudad—. Nuestro mundo está prácticamente muerto. De manera natural, es imposible que la vida vegetal crezca en este…
—Dime algo que no sepa… —contestó mi compañero de forma sarcástica.
—En esa ciudad, la vida vegetal puede crecer. —Eso llamó la atención de mi socio, sonreí burlonamente ante mi victoria—. Es uno de los dos únicos lugares donde la vida puede crecer.
—¿Realmente?
Asentí.
—De hecho, tengo entendido que esa A-Ray de tipo ángel fue trasladada a la base de monitoreo que se instaló en esa ciudad.
Godo frunció el ceño—. ¿Desde cuándo eras un casamentero?
—No lo soy, pero… —Bajé mi mirada durante unos instantes—. Ya sabes… Me gusta creer que habrá algo más para nosotros cuanto todo esto acabe.
Godo, por un momento, ladeó su mirada—. Bueno, sí puede existir una ciudad donde haya vegetación en un mundo muerto… Quién sabe, tal vez pueda existir un futuro para una especie a las puertas de la extinción…
Sonreí vagamente—. Eso espero…
Caminamos… Caminamos… Y caminamos… Sin embargo, parecía que nuestra travesía nunca llegaría a su final. El paisaje tampoco nos ayudó mucho a distraernos. Si mirábamos a nuestro alrededor, lo único que veíamos era tierra seca, árida, erosionada, e infértil, así como algunas de las ruinas de las ciudades que el Aristóteles de Saturno había destruido. Si mirábamos el cielo, lo único que podíamos divisar era las nubes en la atmosfera rojiza.
Parecía que no íbamos a llegar nunca; pero, afortunadamente, era solo eso, un parecía. Más tarde que temprano, llegamos hasta el asentamiento.
Era una base de monitoreo improvisada, así que no había grandes construcciones, a lo mucho, tiendas provisionales. Sin embargo, era una base bastante extensa.
Observé a mi alrededor, pude ver a varios miembros de las cien especies A-Rays, incluyendo a los liners.
Los liners, a pesar de ser técnicamente parte de los A-Ray, también eran diferentes, pues fueron creados para destruirlos. En pocas palabras, el último recurso de mi especie para acabar con los A-Ray.
En el pasado, nunca veríamos a los liners y a los demás miembros de las 100 especies de los A-Ray conviviendo juntos; sin embargo, debido a la llegada de los Aristóteles, la gran guerra tuvo un abrupto final. Aquellos que durante años se enfrentaron a muerte, asesinándose los unos a los otros, fueron forzados a volverse aliados para evitar el exterminio de todos.
Caminamos hacia donde se encontraban los pocos de nuestra especie que se habían alistado para ayudar en la guerra, fue entonces cuando me di cuenta…
Le di un pequeño codazo a Godo, él me miró, ladeé mi cabeza hacia el lugar que había llamado mi atención. Mi compañero giró su mirada hacia donde le había indicado, y…
—¿Qué? ¿Por qué…? —susurró él.
Lo que estábamos observando en la distancia era una subdivisión de los Liner, aquellos quienes combatían contra los A-Rays en el pasado, y contra los Aristóteles actualmente, los ether liners, los caballeros. Actualmente solo había setenta y siete caballeros en activo, según tenía entendido, sin contar a Ado Edem, entonces… ¿Por qué había una decena de caballeros aquí sin hacer nada?
Se supone que la guerra estaba a punto de terminar, o al menos, de manera momentánea. El Aristóteles de Júpiter fue destruido por Ado Edem, el de Venus por Godo y, 5 de las seis hermanas, se habían sacrificado aparentemente para asesinar al Aristóteles de Plutón. En esa batalla, las cinco hermanas crearon una barrera para que el resto de los Aristóteles no pudieran entrar al planeta. Solo el Aristóteles de Saturno fue capaz de entrar al planeta antes de que la barrera fuera creada.
Entonces, solo teníamos que terminar con él para así terminar con la guerra, aunque fuera solo de forma momentánea, ¿verdad…? Ojalá hubiera sido así, lamentablemente, no lo fue…
¿Cuánto había durado la gran guerra? No estoy del todo seguro, pero, sin embargo, había durado décadas, de eso estoy seguro, ¿Cuándo comenzó el primer año del nuevo calendario? ¿Fue después del final de la gran guerra, o después de que comenzó el declive de mi especie? No lo recordaba, tampoco me importaba, para mí, solo vivir el día a día ya era un milagro. Sea como fuera, habían pasado 84 años desde el comienzo del nuevo calendario, y muchas cosas de la era antes de la gran guerra se habían perdido, entre estas cosas, información, mucha información.
Tal vez por eso nunca nos dimos cuenta, porque era imposible que los humanos de la antigua era no supieran de su existencia; pero, como no se movió durante muchos años, y como el mundo fue gravemente alterado debido a la gran guerra, su ubicación y la información sobre este se había perdido. De las entrañas de la tierra, dos nuevos Aristóteles surgieron, el primero fue identificado como el Aristóteles de Mercurio, el lugar donde habitaba el segundo, por otro lado, comenzó a expandirse sobre la tierra de forma bastante aterradora, este era el segundo lugar donde podía crecer la vida vegetal en el planeta, un bosque tropical dorado plagado de bestias gigantes del cual nadie había podido escapar después de entrar, aun no se sabía de qué planeta provenía.
Así que, de un momento a otro, el enemigo al que teníamos que derrotar para terminar con la guerra pasó de ser uno para convertirse en tres. Es por eso que no tenía sentido que, de los setenta y siete caballeros enlistados, hubiera una decena de ellos en este campamento sin hacer nada. ¿Por qué no estaban luchando contra el Aristóteles de Saturno? ¿O contra los otros dos? Esto no tenía el más mínimo sentido.
Godo tomó mi mano y nos alejó rápidamente de allí, los caballeros habían divisado que los habíamos estado mirando durante mucho tiempo y, si bien ellos no eran una especie definida totalmente por el orgullo, como si lo eran varias de las otras especies entre los 100 tipos de A-Ray; no estaba demás tener cuidado. A fin de cuenta, siempre podía haber uno con el orgullo un poco más alto que lo normal, y bien sabía que moriríamos si combatíamos contra uno de ellos.
Sin detenernos ni un instante para mirar atrás, fuimos hacia nuestra división. Los A-Rays eran generalmente superiores a la antigua humanidad en casi todos los aspectos; salvo tal vez en uno: nuestra inteligencia. Obviamente, dependía del humano del estuviéramos tratando y del individuo de la especie A-Ray, pero, en general, la antigua humanidad, o estaba a la par, o era superior a la mayoría de las especies A-Ray en este aspecto, con excepción de, por supuesto, los liners, quienes son la nueva humanidad, y tal vez los tipo ángel junto con las hermanas. ¿Era lógico? Bueno, tomando en cuenta que fue la antigua humanidad quien creó a los A-Rays, no era del todo descabellado, a fin de cuentas, los A-Rays fueron creados para sobrevivir en el nuevo ambiente del planeta y, muchos de ellos, fueron creados sin tener en gran importancia el aspecto intelectual. Aunque claro, no todos obviamente, pero sí varias de las especies. En el nuevo mundo, lo que realmente importaba era la fuerza, la fuerza para sobrevivir en este infierno.
Mientras divagaba, nos habíamos internado dentro de la carpa de nuestra división…
Fuimos recibidos por varias personas, desconocidos en su mayoría, todos humanos o liners, la antigua humanidad no convivía bien con el resto de los A-Ray. Finalmente, llegamos hasta lo que podríamos llamar como la sala de mando, o algo así.
En nuestro mundo se valoraba la fuerza, pero no era como si la inteligencia fuera poco valorada, por eso la mujer que teníamos al frente era tan importante.
—Tal y como lo esperaba… —dijo ella.
Ella era una mujer de cabello negro largo y ojos azules, y vestía con una bata de laboratorio.
—¿Predijiste que volveríamos vivos? —pregunté con una sonrisa cínica.
—No, todo lo contrario. Según vuestras probabilidades, deberían haber muerto esta vez… —Luego, sonrió levemente—. Pero, como siempre, superan mis expectativas. Los hace interesantes…
—No sé porque te sorprende tanto, yo aposté a que volverían con vida —contestó otra persona, un joven de cabello blanquecino y ojos azules.
Ella frunció el ceño—. Tu apuesta, Kevin, se basó puramente en el sentimentalismo, no en la lógica. No cuenta…
El chico sonrió—. Y, aun así, te he vencido una y otra vez, ¿no es así, Mei?
—Llámame, doctora Mei, te supero en rango, por si no lo recuerdas…
Vi como Godo no se unía a la conversación, sabía el porqué, él no confiaba en Mei y, sinceramente, yo tampoco. A pesar de que no podía juzgar a Mei exactamente como una mala persona, tampoco la podía juzgarla como una buena persona. Siempre que fuera por la ciencia y por el bienestar de la humanidad, ella era capaz de hacer cosas poco morales y poco éticas, como, por ejemplo: arrojarme, junto con algunos supervivientes del campo de batalla, a las ruinas de una ciudad infestada por esas cosas. Fue durante los primeros brotes en los que apareció la energía H, junto con esas cosas. Afortunadamente, Godo se esteró de que había sido mandado hacia ese lugar sin conocimiento de la situación y se apresuró para salvarme, desgraciadamente, llegó demasiado tarde, hubo una gigantesca explosión de energía H y todos murieron, todos salvo yo.
Después de la explosión, todo rastro de la energía H desapareció, lo que permitió a Godo rescatarme antes de la llegada de los caballeros y demás investigadores. Obviamente, no podíamos ocultar nuestra existencia por mucho tiempo, así que, lo que hicimos, fue mentir. Dijimos que Godo me había sacado de la ciudad antes de la explosión, y que esa era la causa de nuestra supervivencia. Ninguno de los científicos se lo creyó en un principio, pero, después de varias pruebas, no pudieron encontrar ni un rastro de energía H dentro de nosotros, ni nada realmente extraordinario, por lo que, al final, se compraron nuestra mentira.
Desde aquel entonces, Godo no perdonaba a Mei, y tampoco se llevaba bien con Kevin, quien la amaba incondicionalmente. Yo, por mi parte, no es que no la culpara o no me sintiera traicionado; sin embargo, en nuestro mundo, para nosotros, el confiar era lo extraño, no lo usual. No me llevaba bien con ella, de hecho, era una de las personas de las que más desconfiaba dentro de la organización, pero tampoco la retaba directamente como Godo, quien, muchas veces, no les prestaba atención a sus planes, ordenes, o sugerencias.
Con Kevin era ligeramente diferente, Godo no se llevaba bien con él por su incondicional apoyo a Mei a pesar de sus acciones. No es que el chico fuera un idiota totalmente cegado por el amor, aunque… si en gran medida, pero también estaba el hecho de que, al igual que ella, sabía que, para la supervivencia de nuestra especie, se debían de hacer sacrificios, y él estaba dispuesto a convertirse en uno si era necesario. Yo entendía su punto de vista y, si bien no iba a negar que quería un futuro para nuestra especie, también tenía que admitir que quería vivir para ver un día más. Sin embargo, si sacrificándome pudiera salvar a todos lo demás, entonces… entonces yo también aceptaría ser ese sacrificio. A Godo, por otro lado, no le agradaba especialmente la idea…
—¿Nos darán un descanso esta vez, o tenemos que volver al frente? —Godo habló por primera vez, interrumpiendo a los otros dos.
Kevin se mostró un poco frustrado ante esto, y Mei, por su parte, adoptó un porte más profesional.
—Por ahora nada, se está deliberando sobre cuál será nuestro próximo movimiento… —respondió la doctora.
Godo hizo una mueca, extrañado, generalmente, él era el tipo de persona que no se quejaría si le ofrecen un descanso; sin embargo, esto le extrañó—. ¿Qué se supone que se está considerando?
—El si las bestias honkai cambiarán de alguna manera las tácticas utilizadas para luchar contra los Aristóteles.
—¿Lo honkai?
Kevin asintió—. Fue así como se decidió que los llamaríamos.
—Se decidió llamarlos así debido a su naturaleza… Honkai, en pocas palabras, colapso. Debido a su naturaleza similar a la de los Aristóteles, que solo buscan el colapso de nuestra especie, se decidió llamarles así.
«Energía H… En pocas palabras, energía honkai». Suspiré, si ya les habían puesto nombre a las bestias y a la energía antes de que fuera desplegado, entonces podía significar dos cosas: O la información se estaba trasmitiendo de una forma demasiado lenta, o los altos mandos se están guardando información—. ¿La energía honkai, afecta al grain…? ¿Es por eso que hay una decena de caballeros en el campamento?
Mei sonrió—. Te estás volviendo más perceptivo, bien, eso me ahorra explicaciones. Sí, la energía honkai posee un potencial energético casi sin precedentes, rivalizando con el grain. Pero, además, también parece tener otras cualidades, es mucho más maleable y adaptable que este, y… no la llamamos energía honkai por nada. Parece llevar al colapso a todo aquello que toca, y el grain no es la excepción; sin embargo, mientras que la energía honkai es en extremo volátil, el grain es mucho menos perturbable.
—¿Entonces, el grain se resiste a la energía honkai? —preguntó Godo.
Mei asintió—. Sí, pero no es una resistencia perfecta. Con el paso del tiempo, y a mayor energía honkai, más rápidamente comienza a ceder a esta.
—Y, ¿Qué sucede cuando el grain comienza a ceder? —preguntó Godo.
—Lo mismo que sucede con cualquier otro ser que toca la energía honkai, lo lleva al colapso.
—¿Se convierte en zombis como los humanos que vimos después del primer estallido?
Kevin negó con la cabeza, interviniendo—. Peor, mucho peor…
—Los humanos normales no gozamos de la protección del grain, así que ante la exposición contra el honkai eso es lo que nos sucede. Con los liners, los efectos difieren. El honkai lleva al colapso del grain y, al hacerlo, lo desestabiliza, esto inicia un proceso autodestructivo donde el grain se vuelve salvaje, volátil.
—En pocas palabras, hace enloquecer a los liners, al mismo tiempo que los destruye desde adentro —simplificó Kevin las cosas, para el disgusto de Mei.
Mei se ajustó sus lentes—. Los honkai por sí mismos no son un problema para los caballeros, sin embargo, su asociación con los Aristóteles es lo que los vuelve problemáticos.
—Las batallas contra los Aristóteles pueden durar semanas, incluso meses, con tanto tiempo expuestos a la energía honkai, el grain termina cediendo, ¿verdad? —pregunté.
—Así es. Sesenta y ocho, desde la aparición de los honkai hemos perdido a 11 caballeros y no hemos podido acabar con ninguno de los Aristóteles. —Mei suspiró—. Los Aristóteles junto con los honkai, hacen una combinación verdaderamente problemática.
—Entonces, ¿simplemente nos quedaremos aquí? —preguntó mi compañero.
La científica negó con su cabeza—. No, si bien no iremos al campo de batalla, tampoco nos quedaremos aquí.
—¿A dónde iremos? —pregunté.
—Se me ordenó que investigara la ciudad de los árboles del mundo —respondió Mei.
—Partiremos en unos días —complementó Kevin—. Aprovechen para descansar hasta entonces.
Asentí, y Godo simplemente hizo un gesto antes de retirarse. Suspiré, parecía que mi sueño de que la guerra acabase pronto no era más que eso, un sueño.
Sueño… ¿Sueño…? … ¿Hmm?
Abrí los ojos… ¿Dónde me encontraba? Un lugar desconocido, muerto, sin luz del sol, en las profundidades de un abismo…
—¿Oh? ¿Así que al fin estás volviendo a despertar? Será mejor que te apresures, hoy tienes escuela, ¿no es así?
Me giré hacia la voz, pero no pude ver nada, demasiada oscuridad…
—¿Dónde estás? ¿Quién eres? ¿Qué son esos sueños? —pregunté. Esta no era la primera vez que la escuchaba, la voz se había estado intentando comunicarse conmigo durante meses; pero jamás podía llegar a entenderla por completo.
—Hmm… No sé porque te sorprendes, te advertí que llegarían, ¿no es así? El viejo mundo es sin duda diferente al que habitamos ahora, ¿no lo crees? En cuanto a quien soy… Bueno, si aún no me recuerdas, entonces será mejor que me lo guarde por ahora… Sería problemático si te tuviera que explicar todo.
—A-Al menos dime, ¿cómo te llamas? Tienes un nombre, ¿verdad?
—Hmm… Supongo que sería complicado si no sabes cómo llamarme. Bien, te lo diré, pero esto queda entre nosotros, igual que la última vez, lo mantendremos en secreto. Mi nombre es, Judgment.
Notas de autor:
Bueno, me tardé un poco, pero aquí esta el tercer capítulo.
Laloyfoxy: Bueno, por posibilidad, la hay. Pero, ¿Sucederá? Eso ya lo veremos.
Esto es todo por este cap, sin más que decir, agradezco vuestros comentarios y espero que hayan disfrutado del capítulo, nos vemos en el siguiente.
