Descargo de responsabilidad: Fate y sus derivados, no me pertenece, toda su historia y personajes pertenecen a Type moon y Honaki impact pertenece a Mihoyo.


Capítulo 4, Preparada para correr.

Estaba sucediendo otra vez, ¿verdad?

Por un momento, todo volvió a mi mente de golpe, todo lo ocurrido hace cinco años…

Recordé las llamas, estas habían poblado el área residencial donde vivía con una velocidad aterradora. Recordé la imagen de mi antigua casa siendo consumida, recordé los gritos, el caos, las calles embotadas, los lamentos, las suplicas, el miedo… Recordé, la sensación del cabello de mi papá y sus cálidas manos que me sostenían mientras me cargaba y corría a toda velocidad en dirección opuesta hacia las llamas mientras se movía entre los autos. Recordé, el rostro de mi mamá, cansado, con miedo, pero aun así me sonreía diciéndome que todo estaría bien…

Pero, sobre todo, los recordé a ellos, a aquellos seres que habían causado esta situación, que habían arrojado a la basura la normalidad de mi vida, transformando todo a su paso en un mar de sangre.

Honkai, bestias honkai… Había aprendido sobre estas, después de todo, al igual que todo el mundo, fui obligada a aprender la información básica que se conocía sobre estas, así que, no perdí el tiempo preguntándome de donde habían salido, pues, una de las cosas más aterradoras de las bestias honkai, era que podían aparecer en cualquier lugar siempre que ocurriera una explosión de energía honkai. En pocas palabras, podían aparecer en casi cualquier sitio y de un momento a otro, lo cual significaba que el establecimiento de medidas de defensa en contra de estas era complicado.

Oí una especie de ruido, ¿rugidos? No sabría si podía definirlos de esa forma; pero no eran producidos por humanos normales, al menos de eso estaba segura. Y, en cierta manera, tenía razón, llegados a este punto, era difícil considerar a estos seres como humanos, ¿zombis? Podía ser una forma de definirlos, aunque creo que el término que había sido elegido para estos era, no muertos.

¿De dónde salían? Más temprano que tarde me di cuenta de la respuesta: de todos lados, desde dentro de los autos, desde las casas en los alrededores, de casi cualquier lugar, y, súbitamente, los no muertos comenzaron a atacar a las demás de personas.

Cerré los ojos, no quería ver lo que ocurriría ahora, lo sabía, lo recordaba claramente; pero no quería hacerlo, no quería verlo, no otra vez, por favor, no otra vez…

Un sonido se escuchó en la cercanía, el mismo sonido que se producía cuando un componente metálico era sometido ante una increíble presión, siendo aplastado en consecuencia. No quería verlo, pero el sonido provenía desde el lado opuesto al cual nos dirigíamos, sabía que era, recordaba claramente que producía ese sonido, como no hacerlo, su horrible forma estaba grabada a fuego en mi memoria.

Súbitamente, múltiples emociones surgieron desde lo más profundo de mi ser, intriga, curiosidad, miedo, morbo, asco, desprecio.

«No mires, no voltees, sabes que es lo que ocurrirá, no necesitas volver a presenciarlo». Y, aun así, a medida que el sonido se hacía cada vez más fuerte, mi resistencia a darme la vuelta y volver a presenciar la escena disminuía.

«¿Cómo esperas enfrentar al futuro si ni siquiera puedes mirar de frente al pasado?». Una voz que nunca había escuchado resonó en lo profundo de mi subconsciente, esta era calmada, serena; pero me parecía irritante.

Volteé la mirada, no quería contestarle, pero lo hice solo para afianzarme a mí misma, «No necesito enfrentar nada, solo debo seguir viviendo como hasta ahora…».

«Hmm… Sin considerar el futuro en lo que respecta a tu vida, incluso si ya deberías haberte dado cuenta que la situación ha vuelto a cambiar drásticamente».

«Solo tengo que dejar que otra vez se hagan cargo, en este mundo, solo los más fuertes sobreviven, incluso con el Schicksal eso no ha cambiado. Yo debí haber muerto, pero ellos sacrificaron sus vidas por mí. ¿Debería vivir honrando sus sacrificios? ¿Debería mantenerme con vida por aquellos que pensaron que mi vida era más importante que la de ellos? Por mi papá y por mi mamá…». Por primera vez, alcé la mirada hacia la persona con la que estaba hablando; parecía un caballero de cabello grisáceo, «Al principio pensaba de esa forma; pero a medida que crecí me di cuenta de lo infantil que fui». Apreté mis puños y volví a bajar la mirada, «En un inicio pensé en entrar al club de kyudo; pero después me di cuenta de lo ridícula que sonaba esa idea, ¿cómo unas simples flechas podrían ayudarme a derrotar a un honkai? Lo mismo sucedió cuando me planteé entrar al club de kendo y, al final, lo único que hice fue unirme al club de atletismo los primeros años mientras ayudaba a Shirou en el consejo estudiantil. Era lo que más realista me parecía, ¡no podía enfrentarlos! No soy como esas valquirias con una fuerza y habilidades sobrehumanas, ¡no pude hacer nada por ellos! Y sin importar cuanto me esforzara, eso no iba a cambiar… Pero si al menos pudiera correr con mis propias fuerzas… Tal vez entonces nadie tendría que sacrificarse por mí, al menos… al menos, nadie tendría que sacrificarse para extender la vida de una persona débil en un mundo donde reina la ley de la supervivencia del más fuerte… Tal vez mis padres no hubieran tenido que sacrificarse inútilmente».

«¿Y te sirvió de algo? Cuando el momento llegó, perdiste las fuerzas para correr, y otra vez, alguien más tuvo que hacerse cargo de ti. Otra vez, una persona cercana considera que tu vida es lo suficientemente valiosa como para luchar por ti, pero al igual que la última vez, es imposible para él vencerlo. Si continuas así, él morirá, y su sacrificio será en vano, pues tu morirás después. Sin embargo, si corres ahora, al menos deberías tener una mínima probabilidad de poder salvarte…».

«¿Hmm? ¿¡De qué estás hablando!? ¿¡Quién va a sacrificarse!? ¡Yo todavía sigo en mi habitación! S-Solo tengo que esperar a que alguien me encuentre y…».

Un suspiro salió de lo profundo del caballero, «Y aun no te has dado cuenta de que la situación ha vuelto a cambiar», luego, él señaló hacia atrás de mí, hacia donde la escena que no quería volver a ver se desarrollaba, «Si no puedes enfrentarte al pasado, ciertamente, no tienes esperanza de alcanzar un futuro».

—¡TA-…! ¡CHIE! ¡RE…! ¡LEVANTATE Y CORRE, POR FAVOR!

«¿Eh? Esa voz, ¿¡Shirou!?». Pregunté al caballero, la voz venía desde detrás de mí; pero atrás de mí lo único que había era… No, no podía ser Shirou, él no estaba allí en ese momento, «¡Esta no es una broma, no uses la voz de Shirou para obligarme a mirar!».

«Tienes razón, no es una broma, ese chico realmente va a morir si no te volteas y haces algo. Tienes que decidir, en este momento, a pesar de que te consideras una chica débil que no puede hacer nada, eres la única que, de hecho, puede hacer algo».

—¡TACHIE POR FAVOR, NO PUEDO PROTEGERTE Y LUCHAR AL MISMO TIEMPO!

Tragué saliva, no era una broma, ¿verdad? Esa era su voz, estaba segura de que era su voz; pero, ¿por qué? El caballero dijo que iba a morir, y él no parecía el tipo de persona que mintiera de esa forma, su tono de voz y expresiones no parecían ser las de una persona que estuviera bromeando.

—¡TACHIE!

Tragué saliva, tenía miedo, no quería voltear, no quería tener que presenciar esa escena otra vez, ya la había visto muchas veces en mis pesadillas, sino fuera por las medicinas, las seguiría viendo hasta el sol de hoy; pero Shirou… Él era una de las pocas personas que se habían mantenido a mi lado tanto antes del incendio como después de este, incluso si conocía a mis parientes y a la familia de Shirou desde antes de la catástrofe, realmente me apegué solo a él después de que todo ocurrió, después de salvarme… yo fui quien lo necesitó, y él no me abandonó…

Mis manos y piernas estaban temblando, pero el malestar de no haber podido hacer nada por mis padres, de que mi amigo estuviera en peligro y que ni siquiera tuviera el valor para conocer la situación, me obligó a girarme, y entonces volví a verlo…

El sonido metálico era producto de un honkai, este era un gigantesco honkai blanco con detalles rosados, no era exactamente como un escarabajo pelotero, pero al igual que estos, cargaba una gigantesca esfera que empujaba aplastando todo a su paso. En ese momento, no lo sabía, pero este honkai se conocía como uno del tipo balista, generalmente, estos eran ligeramente más altos que una persona promedio y bastante más anchos; pero este era un poco diferente, siendo el doble de grande que un tipo balista ordinario.

El sonido metálico, era el sonido de los carros siendo aplastados por la gigantesca esfera del honkai balista, aquellos pobres que todavía no habían salido de sus autos fueron aplanados por esta, al ver que las personas se escapaban de sus autos para evitar ser aplastados, lo que en un principio pareció ser una lenta aplanadora, se detuvo unos segundos, para después empezar una feroz carga hacia adelante a toda velocidad.

Mis temblores aumentaron, todo paso una vez más delante de mis ojos, la gigantesca esfera acercándose, las personas siendo aplastadas por esta, la sangre salpicando la calle y los alrededores, los gritos de agonía de las personas mientras eran aplastadas y, finalmente, el sonido de los huesos al quebrarse al ser sometidos al peso de la esfera. Todo en solo cuestión de segundos…

Y en esos instantes, mi vida se decidió, una rápida acción de mi madre me salvó la vida y también la de mi padre, ella nos empujó fuera del camino de la balista, logrando salvarnos por un pelo; pero, a cambio, ella fue aplastada por el honkai, lo último que supe de ella fue el sonido de su voz al soltar un terrible alarido de puro sufrimiento que, desde aquel día, su simple recuerdo me helaba los huesos.

Una vez que el honkai terminó de pavimentar la carretera con los cadáveres de todos aquellos que se le atravesaron, este notó como algunos habían sido capaces de huir de su arremetida, y, sin fijarse en el resto de cosas que sucedían, plantó su mirada en los supervivientes, específicamente, en mí, que no podía huir.

Debido al apresurado movimiento de mi madre, yo y mi padre nos habíamos separado el uno del otro. Mi versión más joven se levantó del suelo, me encontraba golpeada y con uno que otro moretón; pero nada de eso tuvo importancia cuando alcé mi mirada y divisé al gran honkai acercándose. El terror me llenó una vez más, y para emporar las cosas, este se acercaba lentamente, ¿qué debía hacer? ¿Debía correr? ¿Intentar escapar? Pero… ¿Podía hacerlo? Ellos corrieron y fueron aplastados sin piedad, ¿qué me hacía diferente? ¿De qué me serviría correr cuando era obvio que esta cosa me atraparía y me aplastaría como a todos los demás? Congelada por el terror, me quedé en el mismo sitio esperando mi muerte…

¿Qué debía hacer? ¿¡Qué debía hacer!? ¿Qué me hacía diferente de ellos? ¿¡Qué evitaría que acabara aplastada!?

Las respuestas a mis preguntas llegaron junto con un grito y un golpe…

—¡Hey monstruo! Si quieres perseguir a alguien, ¡persígueme a mí! —Mi padre le gritó a la criatura al mismo tiempo que le arrojaba algunas de las piezas de los autos que el honkai había aplastado.

Esa era la diferencia, yo tenía a alguien, una persona que estaba dispuesta a dar su vida por la mía, esa fue mi salvación, mi amarga, egoísta y asquerosa salvación.

El tipo balista se volteó hacia mi padre después ser golpeado múltiples veces por las piezas de los autos, este no caminó lentamente hacia mi padre, en cambio, se preparó para arremeter contra él.

Y yo, todavía petrificada, fui despertada por otro grito que me cayó como un balde de agua fría—. ¡CORRE! ¡CORRE TACHIE! —Los gritos de mi padre llenaron mis oídos mientras intentaba poner tanta distancia y obstáculos como podía entre él y el honkai. Él debía de saberlo, que nada de lo que hiciera lo salvaría, pero eso no debió de importarle, mi padre no estaba haciendo esto para salvarse, lo estaba haciendo para darme, aunque sea, unos segundos más de tiempo que aumentaran mis probabilidades de salvación, estaba exprimiendo cada segundo de su vida por esto—. ¡CORRE TACHIE!

Y yo… ¡Y YO…! Le hice caso y corrí… Me volteé y corrí en la dirección contraria hacia donde se dirigían mi padre y el honkai, corrí mientas ignoraba todo lo demás, corrí aun sabiendo que estaba abandonado a mi padre y condenándolo a morir aplastado, corrí, aunque quería salvarlo.

Lo abandoné, lo abandoné, lo abandoné, lo abandoné, lo abandoné, lo abandoné, lo abandoné, lo abandoné, lo abandoné, lo abandoné, lo abandoné, lo abandoné, lo abandoné, lo abandoné, lo abandoné, ¡egoístamente y para salvarme a mí misma lo abandoné!

Las lágrimas cayeron por mis mejillas mientras la escena se repetía ante mí; p-pero, nadie podría culparme, ¿verdad? Es decir, nadie podría culparme por huir, ¿verdad? E-Era una simple niña, ¿¡qué más podía hacer!?

Nadie podría culparme… Y tuve razón, nadie me culpaba, el padre de Shirou no lo hacía, mis familiares no lo hacían, las autoridades no lo hacían, la ley no lo hacía… Sonreí, nadie lo hacía, ¿verdad…? ¿V-Verdad…?

Sonreí aún más ampliamente, ¿verdad…? … ¡YA QUISIERA! ¡Obviamente que había alguien que me culpaba! ¡Yo, yo lo hice, yo lo abandoné, yo vi como mi padre y mi madre se sacrificaban para salvarme! ¡Lo abandoné! ¡Los abandoné! ¡Así que cúlpenme, señálenme, mírenme con odio, condénenme al ostracismo, LO QUE SEA! ¿¡Porque no lo hacen, porqué!? No volteen la mirada, no digan que no fue mi culpa, ódienme, cúlpenme, cualquiera de esas cosas es mejor que esto…

Mordí mis labios hasta hacerlos sangrar, ¡dejen de actuar como si no hubiera pasado nada! Las lágrimas volvieron a caer, ya no por tristeza, sino por odio y desprecio, todo hacia mí misma, ¡dejen de hacerlo…! Por favor… Basta… Si me miran de esa forma, entonces, entonces… yo, yo también creeré que no tuve la culpa, y será como si nunca hubiera ocurrido, duele, ¿saben? Negar la realidad, duele; pero si me miran de esa forma, aceptarla duele aún más.

—Realmente, en serio fuiste capaz de hacerlo, idiota...

Alcé mi mirada una vez más, otra escena tomó vida frente de mis ojos, estaba en un cuarto de hospital, había sido llevada allí después del desastre, ya llevaba un mes en ese sitio desde aquel evento, y no solo yo, Shirou también, ambos habíamos sido puestos en habitaciones conjuntas.

En ese momento, me encontraba en mi habitación, estaba cansada, totalmente agotada, no por ejercicio, no era agotamiento físico, sino mental, estaba cansada de ver como todo el mundo negaba la realidad por mi bien, estaba cansada de que lo único que podía hacer para corresponderles el gesto era negarla yo también, estaba cansada de vivir de esta forma. Pero era débil, tenía miedo, miedo de decir el como me sentía, miedo de revelar mi corazón, así que aguanté, aguanté tanto como pude, hasta que, finalmente, me cansé, me cansé de vivir de esta manera; pero sus miradas gentiles nunca me permitieron decir lo que sentía, su gentileza solo alimentaba la culpa que me comía desde adentro, y ya no lo soportaba más.

Tal vez fue porque había estado tan cerca de la muerte que no temblé al hacerlo, tal vez fue porque lo estaba decidiendo por mí misma, porque era la única manera de escapar sin revelarme, o, porque ya no valoraba mi vida como antes, porque, desde mi punto de vista, ellos debieron sobrevivir, no yo, y ya no soporto esta realidad. Así, cansada de vivir, me las ingenie para utilizar los cables de los instrumentos médicos como si de una soga se tratara. Sonreí una vez más, al menos el negar la realidad durante ese mes me permitió hacerles creer a los doctores que me encontraba sana, de modo que las enfermeras que me cuidaban las 24 horas durante las primeras dos semanas comenzaron a desaparecer paulatinamente, hasta que, finalmente, solo venían a revisar si todo estaba bien cada cierto tiempo, la primera habitación en la que estuve tenía cámaras, pero esta no, así que nadie me molestaría, nadie me detendría, si nadie va a castigarme, entonces me castigaré yo misma, y así, finalmente, seré libre. Me paré sobre un banco que coloqué sobre mi cama, coloqué los cables sobre mi cuello, y… tragué saliva, vi hacia el suelo, no era una gran altura, pero sería suficiente…

Sonreí una última vez—. Papá, mamá, discúlpenme, dieron sus vidas por la mía; pero yo no valgo la pena, no soporto este mundo sin ustedes, perdónenme, pero quiero volver a verlos… —Cerré los ojos, y salté.

Por unos segundos, sentí como el cable alrededor de mi cuello se tensaba y se sujetaba amablemente alrededor de mi cuello, y, cuando lo hizo con la suficiente fuerza como para romperlo y liberarme, se aflojó repentinamente y caí rápidamente.

No abrí mis ojos, no quería ver el suelo a punto de golpearme, así que solo esperé al dolor, al menos eso sería más realista que mi vida actual…

—Realmente, en serio fuiste capaz de hacerlo, idiota…

No llegó, el dolor nunca llegó, y, en cambio, sentí unos brazos atraparme, los abrí, y lo primero que observé fue el color rojo cobrizo de la mata de pelo de mi mejor amigo.

—¿Shirou…?

Él me alejó rápidamente, y, con una mirada que denotaba varios tipos de desprecio, odio, ira, y repudio, él me dijo—. No puedo culparte por la muerte de tus padres, eso no es algo de lo que puedo hablar, pero si te culpo por otras cosas, te culpo por obligarme a hacer esto, te culpo por sobrevivir, te culpo por recordarme todo lo que quiero olvidar, por no ser lo suficientemente fuerte o débil para negar lo que pasó. Así que, no te dejaré morir, no puedo hacerlo, ahora que has sobrevivido, debo mantenerte con vida, de otra manera, seré yo quien tenga que suicidarse, te protegeré, y si para que sigas con vida necesitas ser culpada, entonces te haré sufrir.

Vi como mi amigo suspiró, yo estaba totalmente conmocionada, lo había conocido durante muchos años, por eso, sabía que, de todas las personas que esperaba que pudieran culparme, jamás me imaginé que él fuera una de ellas, yo… sabía que él también había cambiado, había perdido a su madre, pero jamás imaginé que cambiara lo suficiente para decirme estas cosas… No, eso no puede ser, Shirou nunca me diría estas cosas, así que, él debía de estarse forzando así mismo, esto era la única explicación que se me hacía lógica.

Luego, él dijo aquellas palabras que me condenaron, aquellas palabras que me salvaron—. Y porque te culpo, incluso si no debo decir nada sobre eso, lo diré de todas formas: Tachie, te culpo por la muerte de tus padres. Así que puedes negar la realidad tanto como el resto de las personas quieren que lo hagas, puedes vivir felizmente en esa negación, porque yo siempre estaré a tu lado para recordarte la realidad. Vive en la fantasía, mientras te hago aceptar la realidad, de ahora en adelante, yo seré tu soporte.

Las lágrimas se deslizaron desde mis mejillas, no las mías propiamente dichas, sino las de mi yo más joven, en ese momento, solo pude decir una palabra mientras esbozaba una sonrisa de paz—. Gracias, muchas gracias… —Mis piernas perdieron su fuerza y me desplomé en el suelo, la nueva relación que Shirou y yo compartiríamos durante cinco años, comenzó aquel día.

Mi amigo sonrió y volvió a abrir su boca para decirme algo, pero lo que oí, fue ese mismo grito que me dio mi padre, solo que, con la voz de Shirou—. ¡LEVANTATE Y CORRE! ¡CORRE TACHIE!

Y, finalmente, pude ver la realidad una vez más, y otra vez, tal y como cuando mi padre me había ordenado correr y abandonarlo, tal y para lo que me había preparado durante varios años.

Finalmente, corrí…


Habían pasado alrededor de 30 minutos desde mi partida hasta el monte Enzou…

«Mierda, ¿¡por qué demonios hay tantos?», pensé mientras aceleraba el paso.

Corrí con todas mis fuerzas por las calles de Miyama, gracias al refuerzo, fui capaz de dejar atrás a mis perseguidores, los no muertos. Había en demasía, estos no muertos deberían ser capaces de capturar a cualquier humano normal, a fin de cuentas, en su nuevo estado, estos podían eliminar los limitadores del cuerpo humano y aumentar sus capacidades a su límite, a costa de sufrir las consecuencias. Para mi fortuna, no era una persona normal…

Había corrido lejos de los verdaderos peligros, los honkai del tipo balista y los honkai del tipo caballero, afortunadamente, conocía bien mi ciudad, así que fui capaz de esquivarlos con relativa facilidad. También estaba el hecho de que no era el único que estaba intentando escapar de toda esta locura, no eran muchos, la mayoría habían sido transformados en no muertos, pero, aun así, había unas pocas personas que habían logrado evitar la zombificación, ¿poseían algún grado de resistencia a la energía honkai? O, ¿tal vez se debió a que Miyama estaba alejada del centro de la explosión de la energía, la cual fue Shinto, y eso aumentó un poco las probabilidades de supervivencia? No lo sabía, y, realmente, no me importaba en este momento.

No iba a negarlo, me molestaba lo que estaba ocurriendo, tal vez no lo estaba haciendo a propósito, pero eso no cambiaba el resultado. Los honkai se movían por su deseo de destruir a la humanidad, así que se dirigían directamente hacia los humanos supervivientes, y a diferencia de mí, ellos no eran lo suficientemente rápidos como para huir, esto los convirtió en el cebo perfecto, mientras los honkai los perseguían, yo huía con Tachie. Obviamente, ellos nos perseguían a nosotros también; pero gracias a mis habilidades, era mucho más difícil de atrapar que los humanos promedios, así que los honkai terminaban por dejar de perseguirme y centrarse en presas más fáciles.

Apreté mis manos inconcinamente, y solo me detuve cuando me di cuenta que, al hacerlo, podía lastimar a mi amiga, a la cual cargaba en mi espalda. Por un momento, me sentí tentado a hacer algo para ayudarlos; pero sabía que era una batalla perdida, había tantas variables que podían hacer que todo saliera mal, para empezar, ni siquiera sabía por qué había sobrevivido, la lógica me decía que debía de ser porque poseía algún grado de resistencia a la energía honkai; pero, ¿cuánto? ¿Lo suficiente para poder combatir cerca de un honkai? No lo sabía, y era demasiado riesgoso intentarlo, además, ¿podría combatir contra un honkai? Si era sincero, no estaba seguro, había sido entrenado en el uso de la espada; pero no tenía claro si mis habilidades eran lo suficientemente buenas como para lograrlo, nunca había luchado en una verdadera batalla contra un enemigo real; pero, aun con todo esto, anteriormente, lo hubiera intentado. Sin embargo, ahora tenía la responsabilidad de proteger a la chica que estaba cargando, si tuviera que enfrentar a un honkai, entonces tendría que dejarla a un lado para poder hacerlo, y eso no sería diferente a dejarla morir en esta situación.

Negué con mi cabeza y me forcé para avanzar, no se podía salvar a todos, había ocasiones en donde no se podía salvar a nadie, pero al menos a esta chica, me aseguraría de mantenerla viva.

Para mi fortuna, mi objetivo estaba relativamente cerca, no tenía que cruzar el puente e ir a Shinto, pues el monte Enzou se encontraba a las afueras de Miyama, de hecho, se encontraba en la parte más alejada de la ciudad donde se había generado la explosión de energía honkai. Finalmente, después de arreglármelas para dejar atrás a tantos enemigos como me fuera posible, y de utilizar las calles estratégicamente, pude vislumbrar a lo lejos el monte Enzou, y entonces, me detuve apresuradamente…

«¿Qué demonios?».

Reforcé mis ojos para así poder ver como, en el pie del monte, los árboles estaban encendidos en llamas, congelados, o partidos en pedazos. Luego, reforcé mis oídos y pude escuchar…

¡CLINCK! ¡CLANK! ¡SLAHS!

Múltiples sonidos llenaron mis oídos, y pude identificar gran parte de estos, las llamas chamuscado todo a su paso, el sonido del metal chocando contra el metal, el sonido de los cortes… No necesité mucho más para entender lo que estaba sucediendo, los honkai habían atacado el monte Enzou.

«¿Cómo? El monte se encuentra en la parte más alejada, los honkai ni siquiera han cubierto todo el distrito de Miyama, lo pude ver mientras me dirigía hacia acá, por lo que, la única forma en que hayan logrado llegar hasta aquí es que… se hallan dirigido directamente hacia el monte desde un principio… Pero, ¿por qué? ¿Es por el Schicksal?».

Vi como las llamas aumentaban y el sonido crecía, si las cosas continuaban de esta forma, el hielo y el fuego recorrerían todo el pie de la montaña, lo cual dificultaría mi entrada. Tenía que actuar de una vez, me desvié de mi objetivo original, al principio, intenté dirigirme hacia la entrada del templo; pero ahora estaba seguro de que eso sería una locura, no podía meterme en medio de una batalla entre los honkai y el personal del Schicksal, estaba seguro de que moriría si lo hacía, así que me desvié hacia la parte más cercana de la montaña. Llegados a este punto, lo mejor que podía hacer, era atravesar el monte por la parte rustica hasta llegar al templo, atravesar el camino rustico era mucho más factible que atravesar un campo de batalla.

Me tardé unos minutos; pero, finalmente, llegué hasta el pie del monte, por unos instantes, dejé a mi amiga en el suelo, una vez más, revisé su condición y, una vez más, llegué a la misma conclusión, ella no estaba dormida, o algo por el estilo, estaba completamente conmocionada, paralizada, como en un especie de coma. Fruncí el ceño, tenía que encontrar una manera de traerla devuelta a la realidad una vez más; pero en este momento no tenía tiempo para hacerlo, necesitaba ponerla a salvo antes de eso.

Una vez más, desenvainé la katana, y realicé un rápido y ágil movimiento con esta en contra de la reja que delimitaba al monte con el resto de la ciudad. Una vez más, la katana atravesó con una facilidad aterradora todo lo que estaba por delante, por un momento, creí que la katana misma tenía vida y guiaba mis movimientos, mis manos temblaban, una vez más, era como si absorbiera mi vida o, tal vez, algo más.

«¿Q-Qué demonios le pasa a esta espada? Es como si cumpliera mi voluntad; pero, haciéndolo como le place… Es, como ese tipo de acero difícil de moldear, como un animal salvaje que solo te permite montarlo por su diversión. Había tratado con armas malditas antes, pero nunca me había topado con algo como esta cosa, a penas y puedo utilizarla de forma adecuada…».

Negué con mi cabeza, no tenía tiempo de fijarme en esto ahora, guardé la katana una vez más y volví a sujetar a Tachie, sin pensármelo dos veces, atravesé la reja por el agujero que había causado y me interné en el monte.

8 minutos, debido a que atravesé el camino rustico me tomó 8 minutos alcanzar casi la cima del monte, podía oír el sonido de las armas chocar y ver las llamas en la distancia, consciente de esto, tomé el camino más alejado del peligro.

Sonreí, ya podía ver el templo y, tan rápido como mi alegría había aparecido, desapareció, pude sentirlo, no sé cómo; pero me había localizado, se dirigía hacia mi desde arriba.

¿Debería luchar? Estaba muy cerca de mi objetivo; pero… negué con mi cabeza, demasiado arriesgado, una vez más cambié mi objetivo, no podía regresar; pero tampoco podía ascender, tenía que buscar ayuda, y solo se me ocurría un sitio. Corrí por la falda de la montaña, había una cueva, una caverna, Kiana y yo la habíamos descubierto hace varios años en nuestras "exploraciones" del monte Enzou; sin embargo, no pudimos explorarla debido a que múltiples guardias cuidaban la entrada de esta. Una vez que nos habíamos reencontrado con nuestros padres, ellos nos explicaron que la cueva era un lugar que el Schicksal había estado usando para sus investigaciones en asociación con la familia Ryuudou. Le había preguntado a Issei si conocía lago sobre eso; pero él me contestó que solo su padre conocía esa información y que tampoco le había informado de nada, ordenándole que se mantuviera alejado.

Si esa cueva era tan importante como parecía, entonces debía de estar custodiada todavía por guardias, de modo que podría pedirles ayuda para lidiar con el honkai…

—¿Qué…? —La escena que se mostraba enfrente mío me dejó conmocionado, me encontraba enfrente de la entrada a la cueva, y tenía razón, había guardias delante de esta, sin embargo, lo que se encontraba delante de mí, no eran más que una veintena de cadáveres, entre estos, pude vislumbrar a uno diferente a los demás, ¿una valquiria? Al menos, eso parecía, por otro lado, no solo había cadáveres de guardias, múltiples no muertos e, incluso, pude ver lo que quedaba de dos honkai, el terreno… Bueno, sin duda había visto tiempos mejores—. ¿Si los honkai los asesinaron, entraron en la cueva? —Giré mi mirada hacia esta, cerré mis ojos y me concentré, no, no los había, no pude sentir a ningún honkai dentro de la caverna. Y sí, podía sentirlos, pude desde hace 5 años; pero debido a que Fuyuki no había sido atacada por honkai desde ese tiempo, no había podido probar esta habilidad. Y ahora me había servido para esquivar de mejor manera a los honkai.

¿Por qué podía hacerlo? No lo sabía, pero cuando le informé a mi padre, él me dijo que nunca se lo contara a nadie más, sin importar las condiciones, y mucho menos, a ningún investigador del Schicksal, incluso me hizo firmar un Geis.

Mi mente iba a mil por hora, ¿qué podía hacer? ¿Seguía corriendo por la ladera? Pero… ¿De qué serviría esto? Tarde o temprano la lucha entre el Schicksal y los honkai cubriría todo el monte, y nosotros estaríamos en medio de todo eso, mi mirada se dirigió hacia la cueva, ¿qué había en esa cueva? ¿Qué era tan importante para dejar a una valquiria resguardándolo? No lo sabía, pero realmente no sabía que hacer, así que tenía que apostar, que lo que fuera que se hallara dentro, sea de ayuda para mantenernos con vida.

Con cuidado, atravesé el camino entre los muertos y me interné dentro de la cueva. Más temprano que tarde, me di cuenta de varias cosas, «¿Qué demonios es este lugar?». Había algo extraño en este sitio, y no se debía a que una línea taumatúrgica estaba, literalmente, debajo de mí. Este sitio era muy extraño, parecía como si alguien hubiera colocado una barrera delimitadora en el sitio, pero había más cosas, un lugar elevado, como un pilar, en el centro de la enorme caverna, con unas escaleras y pilares que se veían a lo lejos. Por alguna razón, el honkai no había desistido en perseguirnos, sin nada que perder, comencé a correr hacia el lugar que parecía ser especial, me tardé unos cuantos minutos en alcanzar las escaleras para ascender, la caverna era extraordinariamente grande, al menos debí correr más de un kilómetro. Rápidamente, ascendí por la escalera, después de eso, llegué a un sitio elevado, era un gran circulo, se encontraba rodeado por los pilares, y, en el centro de este, había algo extraño, como en una especie de altar, un esfera rota con figuras humanoides se encontraban sosteniendo algo hacia el cielo, ¿una copa?

Me acerqué y pude ver como esta cosa estaba justamente sobre la línea taumatúrgica—. Esto es… Un artefacto mágico, probablemente para un ritual; pero… No tengo idea de para qué sirve. —Alce mi vista y pude ver que, al otro lado de la cueva, no había otra salida, además de eso, también noté otras cosas… Dejé a Tachie enfrente de la esfera y me dispuse a observar esas otras cosas en el pilar—. Esas son, ¿crestas mágicas? — En efecto, varias crestas de varias capas de circuitos mágicos se hallaban talladas en la roca desnuda de más de cincuenta metros de diámetro—. ¿Qué demonios estaban planeando hacer aquí?

La tierra comenzó a temblar…

—Mierda, que insistente. Llegados a este punto, no tengo otra opción más que enfrentarlo…

Giré hacia donde había colocado a Tachie, cerca de la esfera rota, por un momento, me planteé el intentar activarla; pero era demasiado riesgoso, quien sabe qué demonios podría ocurrir, no tenía ni la menor idea de para que la habían creado y, en el peor de los casos, podría explotarnos en la cara.

¡CRACK! Un enorme temblor resonó dentro de la cueva y pude ver como las paredes comenzaban a agrietarse.

«Bueno, supongo que no hay de otra…». Una vez más desenvainé mi espada, y otra vez esa extraña sensación me colmó. No sabía si mis habilidades eran lo suficientemente buenas para enfrentarme a un honkai; pero había sido entrenado en la forja y en el uso de la espada desde que aprendí a caminar, en este momento no podía dudar de mis habilidades. Reforcé cada parte de mi cuerpo y me preparé para el enfrentamiento.

¡CRACK!

Un gigantesco ser rompió la pared y atravesó la cueva saltando hacia el pilar donde me encontraba. Sus colores, blanco con contornos rozados y morados, brillaban haciéndolo parecer bastante amenazante. Pero eso no fue lo que me preocupó, delante de su estructura semi humanoide, se encontraba sosteniendo con su mano izquierda un enorme escudo que lo cubría en su totalidad, y, con su mano derecha, portaba integrada una lanza morada con una punta rosada que brillaba en vuelta por la electricidad.

«Este es… Un templario de la tormenta». Fruncí el ceño, de todos tenía que ser un enemigo como este, los honkai del tipo templario son conocidos por ser enemigos extremadamente duros de romper. En un principio, cuando la lucha contra los honkai estaba comenzando, y los magus se dieron cuenta del como afectaba la energía honkai al mana, idearon varias formas de combatirlos, una de estas formas fue: el bombardeo a gran distancia. Ya que la energía honkai vuelve al mana salvaje e incontrolable, un bombardeo a gran distancia de poderosos hechizos podía ser utilizado para causar más daño a los honkai, y más importante aún, mantenía a salvo a los magus que atacaban, ya que, con una gran distancia de por medio, era poco probable que los hechizos se volvieran en contra de sus lanzadores, e, incluso si lo hacían, era difícil que pudieran golpearlos. Sin embargo, había enemigos bastante complicados contra los cuales esta estrategia tenía problemas, los honkai de clase templario con sus inmensos escudos eran uno de estos enemigos.

Bueno, tampoco es como si me afectara realmente a mí, no planeaba bombardear a mi enemigo con hechizos. En este momento, solo tenía dos cosas de las que preocuparme, que mi resistencia a la energía honkai fuera lo suficientemente elevada como para no transformarme en un no muerto al luchar contra el honkai a corta distancia, y el cómo iba a derrotar a este enemigo. Afortunadamente, se decía que aquellos que poseían resistencia contra la energía honkai, podían manejar su Od sin que este les explotara en la cara, sin embargo, no estaba seguro de esto, todo era información clasificada que solo conocía gracias a mi padre; pero en este momento tendría que averiguarlo.

Sin pensárselo mucho, corrí hacia este, debía mantenerlo alejado de Tachie. Con gran rapidez y fuerza blandí mi espada…

¡Slash!

Por primera vez desde que había tomado la katana, me encontré con algo que no pude dividir de un corte, el templario colocó su escudo entre nosotros y este resistió mis ataques; no obstante, a pesar de que no pude atravesar su defensa, logré dañar su escudo.

¡Slash! ¡Slish!

Lancé un corte tras otro intentando medir cuanto daño lograba causarle al escudo, si podía causarle un daño elevado al escudo con numerosos ataques rápidos, entonces intentaría atravesar su defensa. Desgraciadamente, aunque le causaba un daño considerable a mi enemigo con cada ataque, el número de ataques que tendría que realizar para romper su defensa sería demasiado elevado para mi gusto, tal vez con una espada occidental en vez de una katana me sería más sencillo; pero tenía que trabajar con lo que tenía. Además, si era sincero, si mis habilidades fueran mejores y pudiera utilizar todo el potencial de esta espada, tal vez pudiera atravesar su escudo con un solo movimiento, aquí el problema no era realmente la espada, sino mis habilidades.

Analicé rápidamente a mi enemigo, y, con una velocidad superior, decidí rodearlo y atacarlo por detrás; no obstante, mi enemigo no era estúpido y, cuando había logrado rodear su escudo, desató una potente ola de energía eléctrica que me hizo tener que retroceder, posteriormente, ni siquiera me dio tiempo de contraatacar, el honkai se volteó después de disparar la onda y procedió a atacarme con su lanza envuelta en electricidad. Rápidamente, me vi forzado a esquivar los ataques punzantes o a desviarlos con mi espada, salté hacia atrás y tomé distancia; pero el honkai no me iba a dar tiempo de reposicionarme y, aunque con lentitud, continuó persiguiéndome.

Fruncí el ceño, era obvio que le haría más daño al atacarle por la espalda; pero la bestia no me lo iba a permitir, así que lo único que podía hacer era atravesar su defensa por la fuerza.

—Bien, que así sea. Gran Hi-no-yagihayao-no-kami, bríndame tus llamas abrazadoras para quemar hasta la cenizas a mi enemigo —Utilizando mi Od, coloqué mis dedos sobre el filo de mi espada y, como si de un pincel se tratara, bordeé la hoja con mi sangre—. ¡Fuego resplandeciente! —Mi sangre hirvió hasta pasar del estado líquido a un estado plasmático, transformándose en abrazadoras llamas carmesíes.

Kagutsuchi, también conocido como Hi-no-yagihayao-no-kami (dios masculino del fuego que resplandece), era el dios sintoísta del fuego y de los herreros. En mi familia, por años, se le había venerado junto con la gran serpiente, Yamata no orochi, y bodhisattva de la compasión, Lady Kannon. Y por eso, además de las técnicas de herrería que mi familia practicaba, nuestra hechicería se basaba en la evocación de Kagutsuchi.

Fuego resplandeciente, uno de los hechizos de mi familia, utilizando nuestra sangre como pago, damos a luz a una evocación de las llamas de Kagutsuchi, tal y como con su sangre derramada en la espada, Ame-no-Ohabari, se dio a luz a numerosos dioses. Estas llamas, al ser una evocación de las llamas de Kagutsuchi, eran más poderosas y letales que cualquier fuego normal, aunque palidecían obviamente en comparación con las verdaderas llamas del dios. También, debido a la leyenda de Kagutsuchi, en la cual sus llamas eran tan poderosas que causaron quemaduras letales a su madre durante su parto, las cuales causaron su muerte, esta evocación había adquirido propiedades que causaban un gran daño a seres considerados como divinidades, no eran capaces de herir a los dioses, como si podían las llamas del dios original; pero eran capaces de causar un daño extra ante seres "divinos", y, dependiendo del poder del espíritu divino, podían incluso ser letales.

Con mi espada cubierta por las llamas, comenzó un segundo vaivén entre el honkai y yo, gracias a las llamas, mis ataques eran mucho más poderosos que los anteriores, causando grandes cortes en el escudo que eran poblados por las llamas. El honkai, por su lado, se cubría con su inmenso escudo, y, cuando veía una oportunidad, contratacaba con su lanza.

Dos, tres, cuatro minutos, lo sabía, podía sentirlo, el escudo comenzaba a ceder, solo unos golpes más….

Y, sin embargo, el que fue golpeado fui yo, me distraje, me fijé tanto en la lanza que reaccioné tarde cuando el honkai me golpeó utilizando su escudo, lanzándome hacia atrás varios metros…

Caí y golpeé el suelo, rápidamente me levanté y recuperé mi espada, giré mi cabeza hacia atrás y, pude ver a Tachie recostada contra la "esfera", apreté los dientes y me volteé hacia mi enemigo, tenía que alejarlo de Tachie. Desgraciadamente, él no dejó de perseguirme, y en menos de unos segundos, ya lo tenía encima de mí otra vez.

—¡LEVANTATE Y CORRE! ¡CORRE TACHIE! —le grité a mi amiga mientras intentaba detener al honkai, pero este atacaba ferozmente con su lanza y yo no podía hacer otra cosa que esquivar y retroceder—. ¡TACHIE POR FAVOR, NO PUEDO PROTEGERTE Y LUCHAR AL MISMO TIEMPO!

Una vez más, vi como el escudo se precipitó hacia mí; pero esta vez no me tomó por sorpresa y fui capaz de esquivarlo; sin embargo, el honkai ya estaba preparado y me atacó con su lanza poco después. Lo único que pude hacer fue bloquearla malamente con mi espada, sentí como la electricidad me golpeaba y, si no fuera por el refuerzo y la protección de Lady Kannon, probablemente me habría desmayado allí mismo.

Me levanté una vez más, o al menos, eso intenté… «¿Q-Qué demonios? N-No puedo moverme». Miré al honkai mordiéndome los labios, este se acercaba lentamente hacia nosotros, «¿Me paralizó con la electricidad? Maldición, con esta distancia, un ataque será suficiente para asesinarme y asesinar a Tachie también». Una vez más grité con fuerza, tal vez yo pudiera sobrevivir; pero estaba seguro que Tachie no lo haría—. ¡LEVANTATE Y CORRE! ¡CORRE TACHIE!

Sin embargo, parecía que, sin importar que tanto gritara, mi amiga no se levantaba, súbitamente, una gran cantidad de energía mágica se manifestó en el área, «¿La línea taumatúrgica se está activando?». Pude ver como todo el área comenzaba a billar, sin embargo, la presencia del honkai hizo que el mana a su alrededor se volviera una vorágine, no sabía que estaba sucediendo; pero poco me importaba, solo sabía que mi enemigo estaba a unos metros de mí, y yo no podía hacer nada para detenerlo.

Vi como la lanza fue desatada con un rápido movimiento, y el temor a la muerte me hizo cerrar mis ojos y esperar el golpe…


Y, finalmente, pude ver la realidad una vez más, y otra vez, tal y como cuando mi padre me había ordenado correr y abandonarlo, tal y para lo que me había preparado durante varios años.

Finalmente, corrí…

¡CLANK!

«Sí, corre; pero no confundas tus sentimientos, Tachie, no te has preparado todos estos años para correr y abandonar a las personas que aprecias, te has preparado para correr hacia ellos y protegerlos del peligro».

No sabía que estaba ocurriendo, solo sé que Shirou estaba en peligro, una lanza bañada en rayos se dirigía hacia él, y yo no podía quedarme ahí simplemente viéndolo, así que corrí e ignoré todo lo que estaba ocurriendo a mi alrededor, y antes de darme cuenta, me había colocado entre él y esa cosa, y un gran escudo con forma de cruz se había materializado en una de mis manos, no me lo pensé mucho y lo utilicé para bloquear el golpe de la lanza…


Notas de autor:

Wow, ha pasado un tiempo desde que actualicé, bueno, no estaba muerto, estaba de parran... De hecho, tampoco estaba de parranda, aunque no he estado actualizando de forma per se, de hecho, si lo he estado haciendo, como muchos ya saben, Alternative se encuentra en revisión, así que lo he estado actualizando según voy corrigiendo, ya no me falta mucho, de hecho, el último cap que he revisado todavía no lo actualizo porque crearía errores de continuidad, tengo que actualizar varios caps seguidos. Una vez que termine la revisión publicaré un aviso o algo así. Mientras tanto, seguiré actualizando Impact de vez en cuando.

matiasenriquez83: Más o menos, esta historia tiene una linea de continuidad unica, no estoy usando ni la de Fate ni la de Honkai.

Esto es todo por este cap, sin más que decir, agradezco vuestros comentarios y espero que hayan disfrutado del capítulo, nos vemos en el siguiente.