Descargo de responsabilidad: Fate y sus derivados, no me pertenece, toda su historia y personajes pertenecen a Type moon.
Aclaratoria: Lo que está dentro de un guion es diálogo y lo que está dentro de comillas es un pensamiento o similar.
La Tercera Gran Tragedia.
El rayo de energía calórica descendió como un haz de luz…
¿Cuánto tenía en ese entonces? Si, lo recuerdo, creo que solo tenía once años, sí, once años cuando una de las mayores catástrofes que enfrentó la humanidad golpeó mi vida, bueno, no solo la mía, sino la vida de todos los seres humanos de la de la antigua humanidad.
Actualmente tengo dieciocho años, y en unos cuantos meses cumpliré los diecinueve años, y, por otro lado, mi amigo tiene dos años más que yo, actualmente está en sus veinte, y en unos pocos meses tendrá veintiuno, en su caso, él debía tener trece años en ese entonces, por lo que, con unas sencillas cuentas, si, fue hace siete años, hace siete años la tercera más grande tragedia en nuestra historia, la historia de la antigua humanidad, nos golpeó con todas sus fuerzas. Obviamente, la primera gran tragedia fue la muerte de nuestro planeta, mientras que la segunda fue la traición de los A-Rays.
La casi destrucción de la antigua humanidad sucedió hace siete años, cuando el Tipo Júpiter arrasó todo el continente occidental. Y sobre este, bueno, el continente Occidental fue el paraíso artificial que los antiguos humanos creamos para sobrevivir, era un continente donde el medio ambiente había sido alterado para asemejarse en cierta medida al de nuestro mundo cuando aún estaba vivo, obviamente no era ni de cerca tan ideal como el original, pero era la única parte del mundo donde la antigua humanidad podía vivir en paz sin preocuparse por el Grain, o al menos, hasta el ataque de Tipo Júpiter.
Tipo Júpiter atacó el continente diezmando gran parte de la población, pero eso no fue lo que realmente provocó la catástrofe, en cambio, fue su derrota lo que lo causó.
Tipo Júpiter tenía la apariencia de un gigante negro de varias docenas de kilómetros de tamaño, y era muy parecido a un ser humano. Pero para nuestra desgracia, su verdadera naturaleza era un "grupo de gases fotónicos de color negro" y el cual podía, teóricamente hablando, expandir su tamaño infinitamente. Además, según los análisis apresurados que pudimos hacer, este tenía un núcleo en el centro de su "cuerpo", el cual era un objeto desconocido que identificar como similar a un sol artificial, y los gases que componían su cuerpo se emitían desde este núcleo.
Y fue entonces cuando nos dimos cuenta de lo aterrador y atroz que era Tipo Júpiter, era un ser que podía disparar, desde su núcleo, potentes rayos calóricos y, tanto este, como los gases fotónicos que de este se emanaban, eran enormemente radioactivos, y todo esto sin contar lo inmenso que era. Pero nada de esto era lo más aterrador, pues, lo más horrible de Tipo Júpiter, era que no se le podía derrotar, no… lo correcto era decir que no se le debía derrotar, porque el derrotar a Tipo Júpiter era equivalente a destruir, desestabilizar, etc, su núcleo, lo cual causaría que explotase, y nosotros no poseíamos la tecnología necesaria para contener la energía de una explosión de esa magnitud.
En pocas palabras: si no lo deteníamos, El Continente Occidental sería destruido por este, pero si lo destruíamos, el núcleo implosionaría, y si bien no tuvimos el tiempo para calcular el grado exacto de la explosión que esto causaría, por nuestros aproximados, sería suficiente para incinerar por completo el continente. Dicho de otra forma, no había forma de ganar, si lo dejábamos a sus anchas, destruiría todo el continente, si lo deteníamos, el resultado sería el mismo, así que, sin más opciones, pasamos al plan B: alejarlo o desviarlo.
Si lográbamos alejar a Tipo Júpiter del Continente Occidental, atraerlo a una región o a un área inhabitada del planeta, y luego darle fin allí, entonces la explosión de su núcleo no nos afectaría. Así que, después de entender esto, varias maniobras fueron puestas a prueba, y fue cuando entendimos aún más profundamente lo aterrador que era Tipo Júpiter, porque, a diferencia de otros Aristóteles como lo eran Tipo Saturno o Tipo Venus, Tipo Júpiter no era sólido, su "cuerpo" estaba formado por gases, y su nucleó tampoco era sólido, sino plasmático, y en su totalidad tenía varias docenas de kilómetros de tamaño, así que… ¿Cómo demonios afectaríamos la trayectoria de un ser así?
Las maniobras fracasaron, casi ningún ataque físico fue capaz de afectar los gases que conformaban su cuerpo, pero, inclusos lo que lo afectaron, no tuvieron el efecto deseado, por dos razones muy simples:
1-. El primero fue que, no era fácil desviar un volumen de gases tan absurdo como el cual abarcaba al Tipo Júpiter, literalmente, estos gases abarcaban kilómetros de espacio.
2-. La segunda razón, era aún más preocupante: Los gases realmente no importaban, pues, a pesar de lo radioactivos y nocivos que eran, lo que realmente debían desviar, era el núcleo desde el cual estos eran emanados, ¿y cómo demonios íbamos a desviar de su trayectoria a un Sol Artificial?
Simplemente no teníamos los medios para realizar una empresa de ese nivel y de ese ámbito. Y luego de esto se planteó una segunda opción, medidas desesperadas para una situación desesperada: Destruir a Tipo Júpiter tan rápido como nos fuese posible.
La lógica era simple: Tipo Júpiter todavía no había "pisado" tierra, pero ya estaba dentro del territorio que estaba dentro de la jurisdicción del continente y, afortunadamente, su velocidad no era extraordinariamente rápida, si esto era porque el monstruo no se podía mover a grandes velocidades, porque no lo necesitaba, o porque no quisiese hacerlo, nos era desconocido, pero era algo de lo que podíamos aprovecharnos, así que el plan era sencillo: destruirlo tan rápido como nos fuera posible. Si bien la explosión afectaría a gran parte del continente, tal vez la parte más alejada de este resultase impune.
Así, se inició una doble evacuación: La primera, una evacuación de tantas personas como fuese posible hacia las zonas más alejadas del Continente Occidental desde la posición de entrada de Tipo Júpiter, y, la segunda, en el caso de que este plan no funcionase, una evacuación hacia otros continentes.
Desgraciadamente, este plan tampoco funcionó, pues sin importar con que lo atacamos, Tipo Júpiter superó todas nuestras armas, y no solo las nuestras, pues ni siquiera los A-Rays y los Ether Liners pudieron hacerle algún daño, así que, al final, se designó a un grupo de Ether Liners especializados para destruirlo, esa fue la primera aparición destacada de Ado Edem, pero para nuestra desgracia, cuando llegaron, Tipo Júpiter ya había entrado en un rango donde su explosión destruiría todo el continente, sin importar donde se encontrasen las personas.
Dicho esto, se pasó al Plan C: Retrasar a Tipo Júpiter tanto como nos fuese posible mientras se trasladaba a todos los humanos posibles del Continente Occidental hacia otros continentes; sin embargo, teníamos un tiempo límite incluso menor del esperado, pues no podíamos permitir que Tipo Júpiter se acercase a las fronteras del Continente Occidental, ya que una explosión desde las fronteras afectaría a otras tierras. Por lo que, mediante la trayectoria que Tipo Júpiter estaba siguiendo, se calculó el punto máximo desde el cual la explosión no afectaría a nada más allá del Continente Occidental.
Y explicar todo esto pudo haberme llevado bastante, pero en cuestión de tiempo, desde el comienzo del ataque de Tipo Júpiter hasta que este llegó al punto máximo que podíamos permitirnos, tuvimos poco menos de tres días.
Durante este tiempo, la evacuación a otros lugares fuera del continente se llevó a cabo. Afortunadamente, y si bien El Continente Occidental era nuestro más grande bastión, la humanidad no era tan estúpida como para concentrarse enteramente en un solo lugar del planeta, mucho menos habiendo estado en una guerra como lo fue la Gran Guerra, y sin embargo, tampoco se podía negar que, en ese momento, era nuestro más grande refugio y base para todas nuestras operaciones, su construcción era una hazaña única y prácticamente irreplicable donde muchos factores se tuvieron que dar y llevar a cabo para que su existencia fuese posible, por ende, todos los asentamientos que poseíamos fuera del continente apenas e igualaban en conjunto al 10% del área superficial del Continente Occidental, y apenas y podían soportar a un décimo de la antigua humanidad.
En cuanto a cómo se decidió quienes serían evacuados, pues, si bien la corrupción de los más poderosos estuvo presente, esta fue una de esas pocas veces donde su poder no sirvió de mucho, porque para ser evacuado con prioridad necesitabas de una cualidad, una cualidad que ni todo el dinero del mundo podía comprar.
Si bien los asentamientos fuera del Continente Occidental contaban con la misma tecnología que nos protegía del Grain, esta no era tan eficiente como la que poseíamos en nuestro máximo bastión, no porque no lo quisiésemos, simplemente no contábamos con tantos recursos, y aun así, todavía era suficiente para que los humanos que los ocupasen viviesen con relativa tranquilidad, y no obstante, se decidió que los humanos evacuados tenían que recibir obligatoriamente el tratamiento de adaptación al Grain.
Una vez destruido el continente, la humanidad no podía depender únicamente de estos asentamientos, el Continente Occidental era una colosal fortaleza que no cayó durante la Gran Guerra, ni siquiera los A-Rays pudieron destruirla, pero los asentamientos, si bien estaban equipados para resistir asaltos, no eran en ningún nivel comparables con el Continente Occidental, y si este iba a caer, era obvio que estos podían caer también, de hecho, incluso si lográbamos destruir a todos los Aristóteles sin que estos nos destruyesen a nosotros, nada garantizaba que nuestra alianza con los A-Rays se mantendría, y si bien los A-Rays no habían sido capaces de destruir el Continente Occidental, no podíamos asegurar lo mismo de nuestros otros asentamientos.
En resumen: Los humanos evacuados necesitaban la capacidad de moverse por el planeta, esto era completamente necesario para aumentar las probabilidades de que la humanidad sobreviviese. Pero había un problema: el tratamiento de adaptación al Grain era en extremo mortal, después de todo, si pudiésemos utilizar dicho tratamiento a nuestro placer, no necesitaríamos algo como el Continente Occidental.
El tratamiento se había comenzado a desarrollar desde la aparición del Grain y se había mejorado con los años, pero nunca se llegó a un punto donde fuese realmente viable para la humanidad, por eso creamos al Continente Occidental y a los A-Rays, los cuales eran opciones más viables para ayudar a la supervivencia de la humanidad. Y, en cuanto a los requisitos que se necesitaban para que el tratamiento tuviese las mayores oportunidades de ser exitoso, estos eran algo que ni el dinero podía comprar, o, mejor dicho, incluso si los comprabas, obtener estos requisitos de forma artificial era tan letal como administrarse el tratamiento sin tenerlos.
Así, solo aquellos que superamos el tratamiento de adaptación al Grain fuimos evacuados, los cuales éramos menos del 10% de la humanidad, y por supuesto, hubo polisones, e intentos de evacuación ilegales; sin embargo, nadie se preocupó por ellos, porque, al final, o morirían dentro del continente, o morirían en el trascurso del viaje, la probabilidades de que sobreviviesen durante este era realmente baja.
En nuestro caso, fuimos enviados al asentamiento que la humanidad poseía cerca de la región sellada de Atlasia, la cual era un área tan peligrosa que su ingreso había sido prohibido, pues se sabía que había múltiples y enormes peligros provenientes del mundo antes de que este fuese asesinado por la humanidad, pero también se decía que había múltiples armas enormemente poderosas que, de hecho, formaban parte de estos mismos peligros.
Realmente, no podía decir mucho sobre este lugar, pues nunca me adentré en esta región prohibida, yo no lo hice, pero él sí. Ambos habíamos perdido a nuestras familias, pero yo fui adoptado poco después, entonces mi apellido cambió de Muramasa a Emiya, aunque para mis adentros, todavía seguía siendo Muramasa Shirou, y Godo… él, no tuvo tanta suerte.
A veces me preguntaba si… si no hubiese sido adoptado por los Emiya, si hubiese tenido que sobrevivir por mi cuenta como lo hizo Godo, ¿hubiese sido impulsado por la venganza, como le pasó a él, y me hubiese internado en esa región prohibida, sin importarme los peligros y las pocas probabilidades de sobrevivir, solo por una mínima oportunidad de obtener el poder para enfrentar a los Aristóteles? No lo sabía, y probablemente nunca tendría una respuesta, pero no importaba, porque él sí lo hizo, Godo se adentró en esa región prohibida y, según lo que me había contado, encontró una de las excavaciones abandonadas después de que la zona había sido sellada.
Al adentrarse en esta excavación, Godo incursionó en unas antiguas ruinas, donde encontró tanto al Black Barrel como al Barrel Replica. Godo nunca me contó sobre cómo había logrado adentrarse en una zona sellada como Atlasia, ni los peligros a los que se enfrentó allí; pero por la expresión de su rostro cuando me contaba la historia, era más que obvio que no quería hablar de eso, y que no era un lugar donde quisiese regresar, de hecho, él mismo se preguntaba cómo había logrado salir vivo en un primer lugar.
Luego de encontrar esas armas, y de haberla probado en una desafortunada situación con un A-Ray con los humos por las nubes, Godo se alistó en el ejército de la humanidad.
Por otro lado, la humanidad original, si bien ya no combatíamos en primera línea, pues ese era el puesto de los Caballeros y del resto de los Liners, todavía luchábamos a nuestra manera, ayudando a la nueva humanidad, tanto manejando las armas de nuestros asentamientos y dando todo tipo de fuego de cobertura, como también en roles administrativos y de toda índole que no tuviesen que ver con pisar directamente el campo de batalla, e incluso después de la Gran Guerra, esto no había cambiado, pues si bien ahora disponíamos de más personal con la ayuda de las especies 100 especies (Al menos hasta que nuestro continente fue destruido), ni la antigua ni la nueva humanidad confiábamos en que esta alianza durase mucho tiempo, algunos ni siquiera pensaban que duraría hasta la caída del último de los Aristóteles, así que, si éramos sinceros, estábamos en un alto al fuego con las 100 especies, e incluso colaboramos y convivíamos juntos, pero realmente, los únicos que estábamos cercanamente aliados, éramos, como durante la Gran Guerra, la nueva y antigua humanidad. Con respecto al resto de los A-Rays, solo era cuestión de tiempo para que, una vez más, la Gran Guerra volviese a comenzar.
Yo también me alisté al ejército, pues, si bien el odio que sentía por los Aristóteles no me impulsó a realizar las mismas locuras que realizó Godo para obtener los Barrel, si fue lo sufrientemente grande como para que no pudiese permitirme volver a sufrir algo así si podía impedirlo, no podía perdonar a los Aristóteles, ni podía perdonarme a mí mismo por no poder hacer nada para salvar a mi primera familia, por haberlos abandonado, así que, nunca más, me juré a mí mismo que no volvería a pasar por ese tipo de impotencia, y que no permitiría que esto volviese ocurrir una vez más. Por lo que, y en contra de los deseos de mi familia adoptiva, me fugué y me alisté al ejército.
Una vez allí, bueno, pasaron muchas cosas, entre estas mi encuentro con Godo, pero todo terminó más rápido de lo que debería, al menos para nosotros, pues se suponía que nuestro entrenamiento debía durar cinco años, pero desgraciadamente, no tuvimos tanta suerte, ya que solo después de tres años de habernos alistado, fuimos obligados a ser desplegados por primera vez de forma precipitada.
Operación Bird Drop (Gota de Pájaro), un nombre… bueno, no era el mejor nombre, pero básicamente hacía referencia a la forma de Tipo Venus, la cual, si bien se parecía más a una especie de planta carnívora, o a un enorme pez con dos enormes árboles en la espalda, estos dos árboles se asemejaban a "alas", por ende el "Pájaro" en el nombre, y la parte de Gota era porque, bueno, teníamos que derribarla y hacerla caer del cielo como una gota de agua… Lo sé, estoy seguro que la persona que le ponía los nombres a estas operaciones no duró mucho en el puesto.
Los Liners regulares, quienes son la mayoría de la población, ya que el número de caballeros no supera los dos dígitos, no tienen habilidades superiores a las de un humano promedio de la antigua humanidad, es decir, que si necesitaban volar, entonces tenían que hacerlo de la misma manera que nosotros, utilizando aviones. En esa misión, Godo y yo decidimos ir juntos en un mismo avión, Godo tenía el arma y yo tenía el cuerno del avión.
Los aviones que utilizábamos no eran como los que usábamos antes de que el mundo muriese y el Grain inundara el medio ambiente. Estos estaban creados para ser capaces de volar en una atmosfera colmada por el Grain y lidiar con los efectos que este causaba, además, estaban equipados con IAs especializadas para el combate aéreo, quienes, generalmente, eran los pilotos de los aviones; no obstante, y tal vez debido a la mala suerte que mi padre adoptivo tenía con todo tipo de maquinaria y también electrodomésticos, que yo no le tenía mucha confianza a las IAs, así que, ya que era bueno con la mecánica, alguna vez soñé con graduarme en ese ámbito, e incluso después de la tragedia y de alistarme en el ejército seguí estudiando con la esperanza de serlo una vez que acabase la guerra, y con la ayuda de algunos mecánicos, ingenieros y demás científicos del cuartel, pedí permiso para modificar uno de los aviones.
Generalmente, estos aviones eran de un solo tripulante, el pilotaje estaba a cargo de las IAs y estas también prestaban soporte a la hora del ataque, pero el problema con esto era que, ya que las IAs tenían el control del avión, si estas resultaban dañadas junto con este, podrían funcionar mal y era complicado retomar el control de forma manual. Fue en ese entonces cuando conocí a Mei, pues fue ella a quien tuve que convencer para que me ayudase a instalar un sistema manual que anulase el control de la IA y que me permitiese tomar el control a la fuerza.
Finalmente, un avión de dos tripulantes estuvo listo, este tipo de avión con copilotos ya no se utilizaban gracias a las IAs, pero yo lo prefería así, y tuve la suerte de poder conseguir el permiso para lograrlo, en parte porque éramos los dos únicos humanos de la antigua humanidad que estaban tan dementes como para alistarnos en el ejército, no manejando las defensas de alguna ciudad, ni en alguna posición administrativa, etc, sino en la línea de fuego, donde teníamos las probabilidades en nuestra contra y, prácticamente, íbamos hacia una muerte segura. Aun así se nos permitió ir porque teníamos armas desconocidas, con la capacidad de dañar a los A-Rays, y que solo los humanos de la antigua humanidad podíamos usar, y que además, por algún tipo de sistema de seguridad tan incomprendido como las armas mismas, solo a Godo y a mí se nos permitía darles uso, las Llaves de Atlas. Fue por eso que se nos dieron tantas "comodidades" a la hora de entrar en este tipo de operaciones, porque éramos un experimento que podría permitirle a la antigua humanidad luchar en igualdad de condiciones una vez más.
Y… ya no sé si definirlo como buena o como mala suerte, pero sucedió justo lo que me temía, el calor emanado por Tipo Venus afectó a las IAs de todos los aviones que volaron a su alrededor; sin embargo, y para nuestra suerte, las modificaciones que hicimos en el avión funcionaron, logré retomar el control de transporte y ayudé como pude a Godo a eliminar a unos seres que descendieron desde las "alas" del Tipo Venus, como si de esporas se tratasen, y en medio de todo ese caos, logramos acercarnos a la criatura, y, a una distancia en el rango del Black Barrel, Godo se encargó de derribarla, para luego desmayarse.
Esta era la principal razón por la que la antigua humanidad no podía luchar en primera línea, el tratamiento de adaptación al Grain, además de ser mortal para la mayoría de las personas, no era perfecto. Para empezar, la antigua humanidad no podía comer ninguno de los alimentos que comían los A-Rays, ya que estos tenían un valor nutricional tan alto que eran venenosos para nosotros, y también requeríamos constantemente de un tipo de medicación especial para recibir oxígeno, debido a que el Grain inundaba el aire. En resumen, en el campo de batalla, un humano antiguo no solo podía morir por un ataque enemigo, pues si por un descuido o por mala suerte, tus reservas alimenticias o las drogas que usábamos para sobrevivir eran destruidas o se perdían por una razón u otra, pues casi podías darte por muerto.
El problema no era tanto la comida o el agua, pues, en el peor de los casos, sin tener ni una ni otra, todavía podrías sobrevivir durante unos tres a cinco días, el problema eran los medicamentos, estos tenían un efecto con una duración general de entre seis horas y media a siete como máximo, al menos con las dosis generales, pero si tomabas más de lo indicado, podías ampliar el efecto a un máximo de 10 horas, a cambio de correr el riesgo de una sobredosis. No obstante, estos rangos de tiempo variaban de acuerdo a la acumulación del Grain que se encontrase en el aire, y había lugares donde directamente era imposible respirar, incluso con los medicamentos. Esto produjo que las personas redujeran su tiempo de sueño, pues nadie quería correr el riesgo de morir asfixiados mientras dormían.
En otras palabras, y con mucha suerte, tu tiempo máximo de vida en esas condiciones era de 10 horas, lo cual parecía mucho, pero por desgracia, no lo era. Debido a la Gran Guerra los pueblos dejaron de existir, pues todos fueron destruidos y de ellos solo quedaron las ruinas y, generalmente, los asentamientos que estaban actualmente en pie eran ciudades fortalezas que no habían sido destruidas durante la guerra, las cuales estaban, normalmente, en un rango de tiempo de menos de un día de distancia las unas de las otras en transporte por tierra, pero a pie, el tiempo aumentaba bastante, y sí a eso le sumas el no tener ninguna reserva alimenticia y el que el terreno generalmente esté en tu contra, debido al estado actual del mundo, era muy probable que murieses en el camino, y más si tenías la mala suerte de caer en una zona alejada de una de estas ciudades. De hecho, había ciertos lugares del mundo donde las ciudades activas estaban separadas por días de conducción, así que en esos casos, el llegar a pie era un suicido.
Lo aconsejable en estas situaciones era buscar cualquier tipo de asentamiento humano, incluso si estaba en ruinas, pues estos generalmente eran utilizados como lugares de paso de diversos escuadrones, con suerte encontrarías un vehículo o medicamentos, con mucha suerte, encontrarías un escuadrón al cual unirte.
Todo esto claro, tomando en cuenta que no murieses por el ataque de un Aristóteles, o en el aterrizaje forzoso.
En aquel entonces fui capaz de aguantar más que Godo, y logré realizar un aterrizaje forzoso a una distancia segura de donde impactó el cuerpo del Tipo Venus. Para nuestra fortuna, nuestras reservas estaban intactas, y Godo volvió a respirar adecuadamente después de que le administré una dosis, pero aun así, tuvimos que alejarnos del área a un par de kilómetros para así poder contactar con el resto del escuadrón.
Ese era otro problema, las comunicaciones, ya que, tanto por la gran cantidad de energía que se transfería en la atmosfera, como por el escudo puesto por las Hermanas en esta, que las comunicaciones eran totalmente irregulares, y en algunos lugares, era directamente imposible comunicarse a larga distancia, mientras que en otros, podrían funcionar durante un rato y luego caerse después de unos minutos, para más tarde volver a funcionar. Así que no podías confiar en contactar con el resto de las personas para pedir ayuda.
Toc; Toc.
—Shirou… Shirou… ¡Hey, levántate!
Escuché los golpes en mi puerta y no tarde en levantarme, tenía el sueño ligero, todos lo teníamos. Una vez fuera de mi cama me acerqué a la puerta y la abrí, por su voz ya sabía que se trataba de Godo, y efectivamente, detrás de esta mi compañero se hallaba sujetando su arma.
—¿Problemas? —pregunté.
—Por ahora no, pero me pediste que te despertase si llegábamos a la ciudad y estabas dormido —respondió Godo.
—¿¡Ya llegamos!? —pregunté con mayor energía.
Godo negó con su cabeza—. Se ve a lo lejos, así que el capitán del Border decidió hacer una pequeña parada para rellenar combustible y permitirle a todos ver la ciudad.
—Entiendo, dame unos minutos y estaré listo.
Godo asintió y, mientras se retiraba, me dijo—. Te espero afuera.
Asentí y cerré la puerta.
Nos encontrábamos en un vehículo modelo Border, un vehículo de doce ruedas, completamente blindado, que nos aislaba del Grain del exterior, este tipo de vehículos todo terreno funcionaban como bases móviles para el ejército, y eran utilizados para movilizar a escuadrones por tierra.
Luego de recibir la noticia procedí a colocarme mi uniforme y a tomarme los medicamentos, durante el viaje todo el escuadrón nos turnábamos para hacer la vigilancia, mi turno había acabado hace poco, pero le pedí a Godo que si llegábamos antes de que me despertase, viniera a avisarme, realmente quería ver la supuesta ciudad que podía mantener la vida una vez más de forma natural.
Así, y luego de arreglarme, salí de mi habitación y me dispuse a desabordar. Fue entonces cuando la vi, la Ciudad de los dos Árboles del Mundo, si bien la ciudad todavía se encontraba a lo lejos, y apenas era visible, los dos grandes arboles se podían ver con facilidad. La ciudad había sido construida sobre y alrededor del cadáver de Tipo Venus, el cual se había internado en el subsuelo y al principio fue un lugar donde se enviaron a los exiliados, pero luego se convirtió en una base de monitoreo para estudiar el cadáver del Tipo Venus y, al descubrirse que el cadáver del Aristóteles podía mantener la vida de forma natural, se expandió enormemente y, en solo unos pocos años, se convirtió en uno de los asentamientos de la actualidad, y en uno de los lugares más extraños de la actualidad.
—Es una vista extraña, ¿no lo crees? —Godo se me acercó y me ofreció un cigarro, probablemente esto era lo que más le molestaba de viajar en los Border, la prohibición de fumar.
Al principio yo los rechazaba, pero con el paso del tiempo, se convirtieron en una forma de lidiar con el estrés. Así que acepté el cigarro y el encendedor—. Todos los alimentos que consumimos son creados artificialmente, pensar que existe un lugar donde se puede sacar la comida desde el suelo… ¿Suena loco, no lo crees?
Godo asintió—. En un mundo muerto…
—En cierto sentido —lo interrumpí.
Godo me miró con dudas.
—Fue algo que aprendí. La vida, o mejor dicho, la muerte de un cuerpo celeste, no se mide exactamente de la misma manera que con nosotros.
—¿A qué te refieres?
—Se explica en los informes de comienzos de la Gran Guerra, el planeta se consideró oficialmente muerto en el momento en el que perdió toda capacidad de mantener la vida, pero aun así, se puede decir que no está del todo muerto. Según los informes, tanto la creación de los A-Rays, como la de los Liners, mató aún más al planeta, y armas como Slash Emperor, matan al planeta cada vez que son utilizadas.
—¿Cómo demonios puedes matar a algo que ya está muerto? —preguntó Godo con confusión.
—Es por lo que te dije, si bien el planeta se puede considerar muerto en cierto sentido, no se puede considerar completamente muerto mientras sea capaz de propiciar la vida. El Grain es el mayor ejemplo de esto, gracias a este, e incluso si fue de forma indirecta, nacieron los A-Rays y los Liners, y además, también los Aristóteles.
—Entonces, ¿todavía está vivo?
Ladeé mi cabeza—. Tal vez lo correcto sería decir que está muerto para nosotros, o en un perpetuo estado de agonía. Morir sin poder morir del todo.
—¿Crees que podría volver a ser como antes?
Negué con mi cabeza—. Es imposible que, después de todo lo ocurrido, el mismo tipo de vida pueda proliferar. Pero la vida, en sí misma, podrá seguir existiendo, los antes mencionados son la prueba.
—Entonces no cambia nada para nosotros…
—No, supongo que no.
—¿Dónde aprendiste todo esto? —preguntó Godo con interés.
—Mei.
Mi compañero alzó una ceja—. No sabía que la historia fuese parte de las áreas de especialización de esa mujer.
—No lo es, ella lo aprendió de una compañera de trabajo que posee amplios conocimientos en la Biología, sobre todo en el área de la Botánica, su nombre es Mobius, y creo que Mei dijo que es probable que nos encontrásemos con ella en la Ciudad de los Árboles del Mundo.
Godo suspiró de mala gana—. Si es compañera de esa mujer, será un dolor de culo.
—Pues yo espero que no, tal vez desde mi punto de vista no sea posible volver atrás, pero con esta nueva ciudad… Quiero oír la opinión de una especialista.
Godo exhaló una bocanada de humo—. A veces me pregunto por qué demonios te volviste soldado, a pesar de que no eres un desgraciado como ella, tu sed de conocimiento no es menor.
Sonreí—. Pues bueno, tú tienes más pinta de cazarrecompensas que de soldado.
—Sí, pero es una lástima que nadie ofrezca una recompensa que sea lo suficientemente buena como para arriesgar el culo contra todas esas cosas.
"A todos los pasajeros del Border, se les informa que ya hemos terminado con las labores de mantenimiento, por lo que se les pide que aborden en vehículo una vez más, partiremos en 10 minutos".
Un anuncio sonó por las bocinas del Border, dando comienzo a la prosecución del viaje.
—Todavía sigo en turno, así que vuelvo a mi puesto —dijo mi amigo.
Asentí una vez más—. Yo volveré a mi habitación.
Y así, una vez más proseguimos con nuestro periplo.
Notas de autor:
¡Buenas a todos!
Fueron... ¿Seis meses? Bueno, algo así, pero finalmente aqui está el nuevo cap de Impact. Este también es el tercer capítulo del viejo mundo, así que espero que lo disfruten.
Por cierto, quiero informarles que me abrí un Pa_treon, por varias razones que ya expliqué allí. Los patrocinadores tendrán múltiples beneficios como: a partir del próximo capítulo, podrán leerlos con una semana de anticipación, también habrá encuestas sobre qué historia quieren ver actualizada, etc, etc. Así que para los que quieran y puedan apoyar los fics y obtener algunos beneficios, pueden encontrarme allí poniendo la dirección con /Rinaru.
Y, sin más que decir, nos vemos en seis mese- digo, en el proximo capítulo.
