Descargo de responsabilidad: Fate y sus derivados, no me pertenece, toda su historia y personajes pertenecen a Type moon.
Aclaratoria: Lo que está dentro de un guion es diálogo y lo que está dentro de comillas es un pensamiento o similar.
Adaptándonos
Después de que nuestra reunión con Ciel-sensei terminase, todos volvimos a nuestro dormitorio.
—¡Estoy agotada! —Era obvio quien había dicho esto, Kiana no solo fue la primera en entrar en la habitación, sino también la primera en arrojarse sobre una de las camas—. Fue una descarga de información demasiado grande…
—Descansa un poco, estuviste atenta a todo lo que nos explicaron, así que te lo mereces —le dije.
—Mientras todos descansan, ¿Qué tal si aprovechamos para hacer la cena? —me preguntó Mei-san.
—Buena idea —contesté, y ambos nos dirigimos a prepararla.
Nuestro cuarto era similar a un pequeño apartamento; sin embargo, debido a que St Freya brindaba todas las necesidades básicas para sobrevivir sin que sus alumnos tuviesen que gastar de sus bolsillos para sobrevivir que, como tal, no teníamos una cocina propia, pues el desayuno, el almuerzo, y la cena, eran provistos en los comedores.
Dicho esto, y aunque la comida provista por la institución no era para nada mala, Kiana nos animó mucho, por no decir que no se detuvo hasta que ambos le dijimos que sí, a que fuésemos nosotros quienes nos encargásemos de preparar nuestras comidas. Obviamente, ella tenía segundas intenciones; sin embargo, a mí no me molestaba particularmente, y este también parecía ser el caso de Mei, e incluso Tachie no estaba realmente en contra de esta idea.
Por esta razón, nos vimos obligados a pasar por un supermercado y una tienda de electrodomésticos. La primera para abastecernos, y la segunda para comprar una cocina eléctrica y utensilios de cocina, afortunadamente, ya teníamos una pequeña nevera dentro de nuestro departamento, que, si bien no era lo suficientemente grande, serviría por ahora.
—Quiero dormir… pero algo me dice que no nos van a dejar… —susurró Tachie, pero pude escucharla perfectamente.
—No, todavía tenemos cosas de que hablar —contesté—. Así que no dejes que Kiana se quede dormida.
Sin embargo, luego suspiré, porque Tachie tomó mis palabras como: ve, y molesta a Kiana para mantenerla despierta. Así que tomó una almohada y se la arrojó a la cara.
—¡Hey! —gritó Kiana, antes de tomar la almohada y arrojársela de vuelta.
Y, de esta forma, comenzó la primera lucha de almohadas de nuestro grupo, y mientras solo fueran almohadas, todo estaría bien.
Kishinami-san se nos acercó y nos preguntó si podría ayudar en algo, a lo cual Mei-san le pidió que por favor pusiese la mesa, pues, según la misma Hakuno, ella no sabía cocinar.
…
Después de un rato, tuvimos la cena lista, y los cinco nos sentamos en la mesa para comer. La cena no fue muy elaborada, pues la habíamos preparado de forma apresurada con lo que habíamos comprado.
—Tendremos que ir de nuevo de compras mañana —habló Mei, luego de que todos hubiésemos terminado de comer.
—¿Todavía tenemos para el desayuno de mañana y el almuerzo? —preguntó Kiana, preocupada.
—¿Podrías no solo pensar con el estómago? —preguntó Tachie—. En el peor de los casos, solo debemos ir y comer en el comedor.
Antes de que comenzasen a pelear una vez más, decidí intervenir—. La principal razón por la que agotamos los suministros, fue por dejar el almuerzo preparado para mañana, también tenemos suficiente para el desayuno, pero no para la cena.
—Tendremos que trabajar… —dijo Kishinami-san,
—¿Hmm? —expresó Kiana—. ¿A qué te refieres?
—Bueno, si se trata únicamente de vivir, St Freya provee de todo lo necesario para hacerlo; sin embargo, si quieres algo más, y no tienes un ingreso financiero de algún lado, lo único que podemos hacer es lo mismo que hacen el resto de estudiantes de St Freya, es decir, trabajar a medio tiempo en la ciudad.
—¿Todos los estudiantes de St Freya trabajan a tiempo parcial? —preguntó Tachie.
A lo que Kishinami-san negó con su cabeza—. No, aquellos que tienen ingresos por parte de sus familias no necesitan trabajar, pero esos son solo una parte de los estudiantes de St Freya. Otra parte de los estudiantes de la escuela son aquellos que fueron descubiertos por el Shicksal después de una explosión de energía honkai.
—El Shicksal tiene métodos muy eficaces para detectar a personas con estigmas naturales, y sus medios son sin duda los más avanzados de cualquier organización, pero, aun así, ni siquiera ellos son capaces de detectar a todas las personas nacidas con estigmas naturales en el mundo, así que no debe de ser extraño que se descubran a personas con estigmas después de que las explosiones de energía honkai hayan ocurrido y a los cuales no hayan detectado de antemano —expresé.
A lo que Kishinami-san asintió—. Exacto, y esas personas suelen perder a sus familias durante dichas explosiones, por lo que, más allá de lo que les brinda St Freya para vivir, no tienen ningún otro tipo de ingreso.
Mientras Hakuno-san pronunciaba esas palabras, no pude evitar mirar al rostro de Tachie, quien tenía una mirada completamente perdida en su rostro.
—¿Y no recibimos nada más del Shicksal al ser soldados que eventualmente serán desplegados en esta guerra? —preguntó mi amiga en un susurro casi sin emociones.
Obviamente, esto sorprendió un poco a tres de los presentes, pues Mei, hasta hace poco, era una chica "normal" viviendo una vida "normal", por lo que, el que ahora fuese un soldado obligado a luchar contra monstruos debido a una ley marcial de alcance mundial, obviamente, le había dado un giro de π radianes a toda su vida. Por otro lado, Kiana ya estaba "preparada" para todo esto; no obstante, había una gran diferencia de perspectiva entre ser una heroína que luchaba contra monstruos para proteger a los inocentes, y, un soldado desplegado en el campo de batalla para luchar contra monstruos que amenazan a la humanidad. En cuanto a Kishinami-san, no conocía su pasado; sin embargo, dudaba mucho que estuviese altamente involucrada con el honkai y el Shicksal antes de ser convertida en valquiria.
De hecho, de las tres, Hakuno-san fue la que menos demostró encontrarse afectada por las palabras de Tachie, lo cual no significaba que no estuviese afectada.
—Actualmente, no. Solo somos estudiantes, así que, más allá de darnos lo necesario para vivir en St Freya, lo único que recibimos es el hecho de que, aquellos con familias, tienen la suerte de que estas son trasladadas a una de las ciudades construidas por el Shicksal.
—¿Esas que están diseñadas para ser fortalezas Anti-Honkai? —preguntó Mei.
—No hay fortalezas Anti-Honkai —interrumpí—. Pero es cierto que esas ciudades están mucho mejor equipadas para lidiar con la energía honkai que el resto de ciudades.
—Sin embargo, una vez que nos convirtamos en efectivos del Shicksal con la capacidad de cumplir misiones, entonces, por cada misión que completemos, se nos pagará cierta cantidad de dinero que podremos usar como queramos —aclaró Hakuno-san—. Eso significa que no tendremos ingresos más allá de los que nos envíen nuestras familias o el que obtengamos por nuestra cuenta —Por un momento, Kishinami-san se detuvo y una pequeña mueca se mostró en su rostro, luego, ella suspiró y continuo con la explicación—. Yo… no tengo ningún pariente que pueda enviarme dinero actualmente, por lo que, para contribuir, tendré que conseguir un empleo a tiempo parcial en la ciudad.
—Hmm… en ese caso, ambas estamos en un mismo barco —expresó mi amiga—. Por otro lado, para estos tres, eso no es un problema —dijo ella mientras nos señalaba.
—¿En serio?
Tachie se colocó detrás de Kishinami-san y colocó una mano sobre su hombro, al mismo tiempo en que comenzaba a señalarnos, primero a mí, luego a Kiana, y después a Mei—. Acaudalado, rica, y rica.
—De hecho, yo también debo de buscar un trabajo —contraargumenté.
Esto pareció tomar desprevenida a mi amiga—. ¿Qué? ¿En serio?
Asentí—. No sé dónde se encuentren mis padres, y no he podido comunicarme con ellos, así que me es imposible obtener algún ingreso de su parte.
Mei-san bajó su mirada y una expresión un poco triste se posó en su rostro—. Yo también necesitaré tomar un empleo, últimamente el mover los fondos de mi familia es un poco… complicado.
—¿Eh? ¿Entonces solo yo no tengo que buscar un empleo? —preguntó Kiana sorprendida.
—Bueno, eso es positivo para ti, ¿no, Kiana? —expresé—. Así tendrás más tiempo para concentrarte en tus estudios.
Ante mis palabras, Kiana esbozó una sonrisa incomoda—. Tal vez yo también deba buscar un trabajo, e-es decir, no puedo siempre depender del dinero de mis padres, y… como ya me estoy independizando….
—¿Podemos ir a recorrer la ciudad mañana? —preguntó Tachie—. Ciel-sensei no puede ayudarnos mañana, y todavía faltan un par de días para que conozcamos a nuestro tutor. Así que mañana deberíamos tener tiempo libre, ¿verdad?
—A pesar de que tengamos tiempo libre, deberíamos de seguir entrenando —sugirió Mei—. Nuestro trabajo en equipo está lejos de ser el mejor.
Hakuno-san se quedó callada, observando a las dos en silencio.
—¿Qué hacemos, Kiana? —le pregunté.
—¿No puedes decidir por ti mismo? —me preguntó Tachie de mala gana.
—No se trata de eso, ya que Kiana va a ser la líder de nuestro escuadrón, aunque todos demos nuestra opinión, quien tiene la última palabra, debe ser ella.
—¡Espera! ¿¡Cuando decidimos que la idiota iba a ser nuestra líder!? —preguntó Tachie un poco alterada.
—¿¡Tienes algún problema con que yo sea la líder!? —preguntó Kiana un poco enojada.
—Sí, de hecho, varios —le contestó mi otra amiga—. El líder de nuestro escuadrón cargará con la responsabilidad de liderarnos, y una equivocación de su parte podría costarnos la vida, ¡la persona que nos lidere no puede ser una qué no piense antes de actuar!
Ante su declaración, Kiana esbozó una mueca, y no contraargumentó, incluso yo no podía defenderla en ese aspecto.
—Es cierto que Kiana no es la persona más paciente que existe —comentó Mei—. Pero estás siendo demasiado dura con ella, estoy segura que será una buena líder, solo necesita… paciencia, práctica, y nuestra confianza.
Tachie también esbozó una mueca, pero no le respondió.
—Kiana tiene actitudes para ser líder, y con práctica y trabajo duro, puede superar sus falencias —expresó, para nuestra sorpresa, Kishinami-san.
A lo que yo asentí—. Además, es necesario que Kiana sea la líder del escuadrón, pues sus habilidades requieren qué lo sea para así poder sacar su máximo potencial.
Finalmente, Tachie suspiró—. Bueno, si todos piensan así, supongo que no puedo oponerme, porque si esto es una democracia, son cinco votos contra uno.
—Bien, ahora que ya escogimos al líder, podemos escoger el resto de posiciones —comenté.
—¿Eh? ¿Ahora saltaremos a escoger las posiciones? —preguntó Kiana—. ¿Así de rápido?
—Hay que hacer un buen uso del tiempo —contesté.
—¿Qué posiciones nos faltan?
—Bueno, se necesita de un segundo al mando para cuando el líder no se encuentre disponible, o para cuando el escuadrón tenga que dividirse en dos —expliqué—. ¿Quién se postula?
—¡Yo postulo a Mei-senpai! —expresó mi amiga, al mismo tiempo en que alzaba su mano.
—Secundo —apoyé.
—¿Seguro? —me preguntó Tachie.
—Creo que no hay otra persona qué haya sido preparada para liderar personas además de Mei —expliqué.
—Sí lo dices por mí, carezco de esos conocimientos —intervino Kishinami-san.
—Bueno, si nadie tiene objeciones, estaría encantada —contestó ella con una pequeña sonrisa.
—Entonces, ahora la posición de estratega… —continué.
—¿Mei no podría tomar esa posición gracias a su habilidad, Tácticas? —preguntó Tachie.
Debido a su pregunta, todos nos giramos hacia ella, y, para nuestra sorpresa, ella bajó su mirada—. Es cierto que Tácticas es una habilidad muy buena para ejercer la posición de estratega, pero, de ser posible, prefiero ejercer solo una posición dentro del escuadrón.
—¿Por qué, Mei-senpai? —preguntó Kiana.
—Dos razones: la primera es que no creo que sea capaz de sacarle todo el provecho a Tácticas mientras lucho en la vanguardia, ya que no seré capaz de ver el esquema completo, pues no estaré luchando como un comandante, sino como un soldado.
—¿Y la segunda? —pregunté.
—Es por el Encantamiento de Mejora por Locura —explicó Mei—. Por ahora, puedo razonar apropiadamente; no obstante, no sabemos qué ocurrirá cuando se activen los potenciadores, y tampoco sabemos que los gatilla. Tener tanta responsabilidad es demasiado peligroso teniendo en cuenta que no puedo garantizar que me mantendré en control todo el tiempo.
—Pero si Mei-senpai no es la estratega, entonces…
—No tenemos a ningún otro Espíritu qué nos dé una ventaja estratégica, o al menos, no qué sepamos —expresó Kishinami-san.
—Eso solo nos deja los conocimientos estratégicos que ya tenemos —habló Tachie.
—Bien, que sea Shirou —terminó el debate Kiana.
Esto me tomó un poco desprevenido—. ¿Yo?
—No eres Alejandro Magno o Julio Cesar, pero te defiendes —apoyó Tachie.
—El estratega debe poder ver todo el panorama, por ende, debe de ser alguien que se encuentre en la retaguardia, así que creo que tú o Hakuno-san son las mejores opciones —explicó Mei-san.
Entendí su razonamiento, por lo que, giré mi mirada hacia Kishinami-san, a lo cual, ella ladeó su cabeza—. No puedo hablar por mi espíritu heroico, pero mi conocimiento táctico es prácticamente nulo.
—Bueno, en ese caso, tomaré el puesto por ahora —acepté a regañadientes—. Esta posición estará sujeta a cambios dependiendo de lo que descubramos sobre nuestros sirvientes.
—Entonces quedamos Hakuno-san y yo sin nada especial que hacer… —murmuró Tachie.
—De hecho, no —le contradije—. Tú eres el núcleo de nuestro equipo, Tachie.
Mei asintió—. Todo nuestro posicionamiento táctico depende exclusivamente de ti —A lo que mi amiga se señaló a sí misma extrañada, y Mei respondió con un asentimiento—. Ya deberías de haberte dado cuenta durante nuestro entrenamiento de hoy, tres de las cuatro formaciones que puede adoptar nuestro escuadrón dependen de ti. Y en la cuarta, también tienes un papel importante.
Kishinami-san también participó en la conversación—. La formación estándar necesita que te encuentres en el centro del grupo, moviéndote entre la vanguardia y la retaguardia, mientras que la formación de bombardeo necesita que te encuentres en la vanguardia para protegernos de posibles contraataques, y lo mismo ocurre con la formación de retirada y con la formación de disrupción, aunque esta última depende más del posicionamiento de Mei-san.
—Por otro lado, Hakuno-san también tiene un papel enormemente importante, pues, entre ella y yo, Hakuno-san es la líder de la retaguardia, ya que, incluso si ella tampoco sabe mucho sobre el espíritu que la posee, al menos tiene conocimiento de con que arma puede atacar, o, dicho de otra forma, sabe cómo puede atacar, mientras que yo, no tengo ni la menor idea de cómo lucha el espíritu heroico que me posee.
—Bueno, volviendo al tema —intervino Kiana—. Creo que la tarde es larga, podríamos usar una parte de nuestro tiempo para practicar nuestro trabajo en equipo, y luego buscar trabajo.
—Supongo que es mejor que nada… —suspiró Tachie.
—En ese caso, creo que lo mejor es que nos acostemos temprano, porque mañana tendremos otro largo día…
Dicho esto, todos nos encargamos de nuestros deberes, y nos acostamos temprano.
—Wow… así que esta es la ciudad de los árboles del mundo… —exclamé sorprendido.
—Debo admitir que… es increíble —expresó Godo a mi lado, con la boca ligeramente abierta.
Al oír su tono de voz lleno de asombro, no pude evitar sonreír con ganas de molestarlo—. ¿Asombrado?
Ante mis palabras, él cerró rápidamente la boca con una expresión malhumorada—. Solo un poco —me contestó, para luego mirar la hierba de la ciudad—. Aun así…
Asentí, el color era todo menos un verde brillante, de hecho, era apagado, casi grisáceo—. No se ve saludable…
—No, pero tal vez podamos hacer que lo sea, y luego, extenderlo al resto del planeta. —No fue Godo quien me respondió, sino la Doctora Mei, quien, junto con Kevin, se habían acercado a nosotros.
—Eso suena casi utópico —susurró Kevin.
—Es tu tipo de apuesta —contestó Mei.
A lo que Kevin sonrió—. Entonces espero poder ganar esta también.
—¿Alguien ha intentado plantar algo aquí? —preguntó Godo—. Puede que parezca tierra de nuestro mundo; sin embargo, esto es un cadáver de un monstruo extraterrestre, así que a saber que puede pasarle a una semilla cuando es plantada en esta tierra.
No lo había pensado; no obstante, Godo tenía razón, este no era suelo terrestre, era el cadáver de un gigantesco alíen.
—Sí, y afortunadamente, no hemos tenido porque preocuparnos de plantas mutadas alienígenas —contestó Mei—. Aun así, es como ya lo han notado, si bien la vida puede surgir sobre el cadáver del Aristóteles, esta no es particularmente saludable.
—Debió de haber sido un duro golpe para los Liners… —expresó Kevin.
A lo que Mei asintió.
Los Liners y, en general, todos los A-Rays, no consumían alimentos con el mismo valor nutricional que la antigua humanidad, sino que, en cambio, el valor nutricional de los alimentos producidos para estos era mucho más elevado, al punto en que, si un humano común los consumiese, su cuerpo lo recibiría como un veneno. Por ende, si la vida producida sobre el cadáver del Aristóteles era poco saludable desde nuestro punto de vista, desde el punto de vista de los Liners, su valor nutricional era prácticamente nulo.
—Entonces, ¿tu trabajo en esta ciudad es experimentar con el cadáver del Aristóteles, con el objetivo de mejorar la sustentabilidad de la vida producida por este, y, de ser posible, expandirlo al resto del planeta, Mei? —pregunté.
A mis palabras, Godo y Kevin observaron a la mujer, quien sonrió mientras se ajustaba las gafas—. Exactamente.
A lo que Godo frunció el ceño—. Sí ese es el caso, entonces puedo comprender el por qué tú estás aquí; no obstante, ¿por qué estamos nosotros aquí? No creo que nos pidan que nos reconvirtamos en investigadores y seamos tus asistentes, ¿o sí?
—Por supuesto que no —respondió Mei con el ceño fruncido, al notar el toque de cinismo en la voz de Godo.
Kevin suspiró, ya acostumbrado a los constantes roces entre estos dos—. Comprendo por qué decidieron traer a nuestro escuadrón aquí, pues, salvo por ustedes dos, nuestro trabajo no es luchar en el frente, sino la exploración, investigación, y protección a los científicos del escuadrón. No obstante, ese no es vuestro caso, pero si decidiesen separarlos del escuadrón, la directiva lo hubiese hecho antes de que partiésemos para acá, lo cual significa que hay algo en esta ciudad lo suficientemente peligroso como para mantenerlos aquí, porque dudo que los altos mandos decidan prescindir de vuestras armas cuando todavía existen dos Aristóteles trasladándose sobre la faz del planeta, y a los cuales no hemos podido derrotar, y más aun considerando la aparición de estos nuevos enemigos que, de alguna manera, lograron atravesar la barrera que crearon las Seis Hermanas.
Ante sus palabras, yo y Godo nos quedamos mirando a Kevin, sorprendidos, intrigados y consternados.
Y ante las expresiones en nuestros rostros, Kevin frunció el ceño—. ¿Qué? No soy puro físico. Es cierto que no soy un super genio como Mei, pero eso no significa que no pueda razonar correctamente.
Cof; cof…
Mei fingió una toz incomoda, y sonrió con un asentimiento—. Has acertado en tu razonamiento. —Luego, ella se dirigió hacia nosotros—. Y tal y como ha dicho Kevin, hay dos razones por las que la directiva ha decidido enviarlos y mantenerlos aquí. La primera es por algo en lo que ya Godo ha hecho hincapié, esto no es simplemente un pedazo de tierra, es el cadáver de una especie alienígena.
—¿Y? —preguntó Godo.
—Que no estamos seguro de si es realmente un cadáver —expresó Mei con seriedad.
—¿¡Estás diciendo que podría seguir con vida!? —pregunté muy preocupado, pues todavía recordaba vívidamente la operación en la que derribamos al Aristóteles y como estuvimos a punto de morir aquel día.
Godo frunció completamente el ceño, y ya no había ningún tipo de burla en su tono de voz—. No digas tonterías, hace cuatro años que derribamos a esta cosa, y no se ha movido ni ha dado señales de estar con vida desde entonces.
—De hecho, sí ha dado una señal que indica que tal vez todavía pueda estar con vida… —nos respondió Mei, cosa que nos puso en alerta máxima a los tres.
—¿Cuál? —preguntó Kevin preocupado.
Mei señaló la hierba grisácea que cubría al cadáver, y que se había convertido en la tierra sobre la que estaba construida la ciudad—. ¿No les parece ilógico, o cuanto mínimo contradictorio, que un cadáver sea capaz de propiciar la vida? —nos preguntó, y al notar esta contradicción, no pude evitar tragar saliva.
—Mei… —expresó Kevin—. ¿Crees que esta cosa está con vida, y por eso puede generar vida?
—¿Es una suposición, una teoría? —pregunté luego yo.
—¿O es que acaso volvemos a ser utilizados como carne de cañón? —preguntó Godo, y en su voz la ira comenzaba a encenderse.
Mei frunció el ceño—. No lo sé. —Esto era realmente desconcertante, que la Doctora Mei no tuviera ni siquiera un indicio de una respuesta a una pregunta era algo realmente extraño—. Como ya deben de inferir, la ciudad de los árboles del mundo es una pieza fundamental en nuestros planes para reconstruir nuestra civilización. Por eso, más allá de los habitantes que han venido a buscar refugio y de aquellos que fueron atraídos por su extravagancia, los altos mandos también han enviado a una serie de escuadrones de investigación y de reconocimiento a la ciudad, y, hace poco más de un año, una colega fue enviada como parte de uno de esos escuadrones.
Esto hizo clic en mi mente—. ¿Mobius?
A lo que Mei asintió.
—¿Quién? —preguntó Kevin.
—Como dije, una colega, sus conocimientos en Biología son de primera categoría, razón por la cual fue enviada a investigar el cadáver —le explicó Mei—. Ella fue la primera en darse cuenta de la existencia de esta contradicción, y, por ende, también la primera en investigarla, y bueno… sus reportes no fueron particularmente alentadores. Aun así, nada está definido por ahora, y más tomando en cuenta que estamos lidiando con una especie alienígena que seguramente funcione con estándares diferentes al resto de la vida sobre la cual tenemos conocimiento, así que la investigación sobre si efectivamente estamos sobre el cadáver de Venus, o sobre su cuerpo en un estado inerte, todavía se está desarrollando, y me han enviado a participar en esta.
—¿Porque me dijiste que probablemente nos encontraríamos con ella aquí, si ya sabias que estaba en la ciudad? —le pregunté a Mei.
—Porque no estoy seguro sobre si todavía lo está —me respondió.
—¿A qué te refieres, Mei? —preguntó Kevin.
—Los últimos informes de Mobius los recibimos hace un par de meses, y no hemos tenido más noticias de ella desde entonces.
—¿Crees que alguien está detrás de esto? —le preguntó Godo.
A lo que Mei ladeó su cabeza—. No estoy segura, pero lo dudo bastante. Creo que es más probable que se trate de los problemas de comunicación que hemos tenido siempre, sumados a la forma de ser de la propia Mobius.
—¿Hmm? —exclamó Godo.
—Como te lo digo… ella es como Shirou cuando se le mete algo en la cabeza.
—Entiendo, es como tú cuando se te mete algo en la cabeza —contestó Godo hacia Mei.
—¿Qué significa eso? —pregunté de mala gana.
—Significa que los tres son igual de tercos… —me respondió mi compañero.
—Si es como Mei, entonces probablemente se metió tanto en su investigación que ni siquiera se acordó de hacer sus reportes y enviarlos —complementó Kevin con una sonrisa.
—Cof, cof. —Tosió falsamente Mei—. No voy a negar que la probabilidad de que Mobius se haya internado demasiado en su investigación hasta el punto de olvidar hacer sus reportes no es precisamente baja; sin embargo, es probable que se haya encontrado con problemas al enviar sus reportes debido a los problemas que hemos tenido con las comunicaciones.
—Aun así… un par de meses sin comunicarse, es demasiado —expresé.
Mei suspiró—. Tal vez deberíamos empezar a acostumbrarnos a que eso ocurra más a menudo, al menos, cuando se trata de las comunicaciones a larga distancia.
—¿A qué te refieres? —pregunté preocupado.
—Creemos que se trata del Aristóteles de Saturno —me respondió ella—. Desde que comenzó a recorrer el planeta, los continentes por los cuales pasa, quedan completamente incomunicados hasta que este los abandona.
—¿Está interfiriendo con las comunicaciones? —preguntó Godo.
—Creo que la palabra intervención, es una subestimación, realmente, las está anulando por completo.
Kevin se cruzó de brazos—. ¿Crees que se trate de algún tipo de estrategia para evitar que nos organicemos en su contra?
Mei asintió.
—Pero… Godo y yo nos comunicamos por intercomunicadores después de que nos retiramos del frente, y no tuvimos muchos problemas —comenté.
—Por eso especifiqué que serían comunicaciones a larga distancia, parece que, salvo que los que intenten comunicarse se encuentren en las cercanías del Aristóteles, las comunicaciones a corta distancia son generalmente estables; no obstante, las comunicaciones a larga distancia son un tema completamente distinto.
—No hemos recibido nada de la central desde que emprendimos el viaje… —nos informó Kevin.
Mei asintió—. Y no espero que recibamos comunicaciones de la central en un buen tiempo. No sabemos en qué nivel el Aristóteles puede anular las comunicaciones, pero, por ahora, lo hemos estimado en un nivel continental.
—¿Había hecho algo como esto antes? —pregunté.
Mei negó con su cabeza—. No, pero no es algo inesperado, pues como ya saben, durante la guerra detectamos que era capaz de recibir comunicaciones desde el resto de planetas del sistema solar y de trasmitir dichas comunicaciones al resto de Aristóteles.
—Una torre de control —simplificó Godo—. Es por eso que durante la guerra se intentó tantas veces destruirlo, para evitar que el resto de Aristóteles se coordinasen.
—Sin embargo, este nunca atacó de frente, y siempre se mantuvo a una distancia prudente, lo cual dificultó todas las operaciones que emprendimos en su contra —complementó Kevin, antes de suspirar—. Además, la única vez que estuvimos cerca, otro Aristóteles intervino.
—Ya que nunca luchó de frente, y como tenían una amplia superioridad en contra nuestra, tal vez nunca se vio en la obligación de utilizar estas habilidades de forma ofensiva —explicó Mei—. No sabemos todas sus habilidades, ni tampoco el alcance de estas, es un enemigo complejo, como el resto de Aristóteles.
—Hablando de Saturno… ¿Han discernido algo sobre sus planes? —pregunté.
Mei hizo una mueca—. Sí, parece que está realizando su trabajo de la forma más diligentemente posible.
—¿Y eso significa? —preguntó Godo.
—Significa que está recorriendo el globo en una trayectoria circular de arriba a abajo, con la aparente intención de recorrer por completo el planeta. Mientras hace eso, se está encargando de eliminar todo rastro de vida humana, incluyendo todos nuestros asentamientos.
—Yo… ¡Tengo que hacer una llamada! —dije y me alejé momentáneamente.
—Oye, espe-
Mei intentó decirme algo, pero no tenía tiempo para escuchar sus explicaciones, necesitaba estar seguro de que mi familia estaba con vida. Rápidamente me subí al Border, pues las probabilidades de que mi celular funcionase eran muy bajas. Así que me dirigí hacia el equipo de comunicación del Border y me dispuse a llamar a mi familia.
«Contesten… contesten…». Pensé mientras el tono del teléfono sonaba una y otra vez.
—¿Aló? —me contestó una mujer joven y vivas.
—¿Irisviel-san? —pregunté preocupado, obviamente era capaz de identificar su voz, pero quería estar seguro. No obstante, ella no contestó mi pregunta—. ¿Irisviel? —Volví a preguntar, pero lo único que recibí como respuesta, fue el silencio. Comenzaba a preocuparme, ¿Se había caído la conexión? Pero, según el dispositivo, la llamada seguía en curso—. ¿Estás allí? —De nuevo, silencio, y comenzaba a desesperarme; sin embargo, fue allí cuando recordé que la persona con la que estaba hablando era, precisamente, Irisviel-san, así que volví a preguntar—. ¿Estás ahí, mamá…?
Una vez que me dirigí hacia ella de esa forma, una voz enérgica me respondió—. ¡Mou, Shirou, llevas meses sin contactarnos! ¿¡Porque no lo hacías? ¡Chloe e Illya están muy preocupadas, Kiri también y Sella también, incluso Lyz parece estarlo!
—Bueno… —intenté contestar, pero antes de que pudiese decir más de una palabra, fui bombardeado por un ejército de preguntas.
—¿Cómo está todo? ¿Te encuentras bien? ¿No te pasó nada malo? ¿Están tus amigos bien? ¿Ya conseguiste novia? —Una tras otra las preguntas llovieron en mi contra—. Recuerda que quiero ver a mis nietos antes de envejecer, y no puedes hacerle nada a Illya y Chloe antes de que sean mayores, ¿entendiste?
Sonreí a pesar del aluvión de preguntas, y a pesar de que muchas de ellas no eran para nada moralmente correctas.
—Estoy bien… —comencé a responder lentamente—. No me ha pasado nada malo, afortunadamente, y tampoco le ha pasado nada a mis compañeros, pero, ¿Cómo se encuentran ustedes?
—Nos encontramos bien, aunque la situación es la misma de siempre, ninguno se encuentra enfermo o herido, tenemos comida y refugio, de hecho, creo que no hemos estado tan bien en muchos años.
—¿En serio? —pregunté sorprendido.
—¡Sí, sí! —me contestó ella con una voz vivas y alegre, esa misma alegría que nos había salvado varias veces hacía varios años, cuando las cosas estaban lejos de describirse como estables—. ¡Vivimos en un lugar maravilloso! Casi… casi como si estuviésemos de nuevo en el continente occidental…
—¿¡Qué…!? —pregunté, completamente extrañado.
El continente occidental era nuestro antiguo hogar, y no me estaba refiriendo únicamente a mí y a mi familia, sino a toda la humanidad, lo cual, por supuesto, incluía a los Liners. Este era un paraíso artificial donde la antigua humanidad podía vivir, los Liners, por otro lado, si bien estaban adaptados al medio ambiente colmado por Grain, esto no significaba que pudiese vivir en cualquier parte del planeta, pues, al igual que el resto de seres, necesitaban de algo fundamental para la continuación de sus vidas: alimento.
El alimento no era algo que pudiese producirse en demasía como se decía que ocurría en la antigua era, cuando el mundo todavía podía sustentar la vida; no obstante, actualmente tampoco había escases de alimentos, ¿por qué? La respuesta era tan sencilla como terrorífica: porque ya no había tantas bocas que alimentar. Durante la guerra, tanto la humanidad, como las 100 especies de A-Rays, habían visto sus números increíblemente reducidos.
Esto no significaba qué nunca hubiese sufrido de hambre por falta de alimentos en mi vida, pues la situación no era exactamente la misma cuando el continente occidental todavía existía intacto, pues, si bien dentro de este la producción de alimentos era vasta, con el pasar de los años, poco a poco, esta se vio superada por la población del continente. Obviamente, había políticas de natalidad para evitar la sobrepoblación, pero la naturaleza humana es la que es, así que, más temprano que tarde, el alimento comenzó a escasear, y con la guerra en pleno apogeo, el expandirse no era una opción.
Dicho esto, había múltiples ciudades qué funcionaban como fortalezas para la humanidad y para los liners. La mayoría de estas habían sido creadas durante los últimos años de la antigua era y los primeros días de la muerte del mundo, antes de la creación de los A-Rays, y, muchas de estas, habían sido destruidas o tomadas por los A-Rays durante la guerra. Aun así, estas ciudades estaban lejos de asemejarse al antiguo continente, así que, ¿A qué se refería ella cuando decía que estaba en un lugar similar al antiguo continente? No, espera, ¿se habían mudado?
—M-Mamá, ¿Dónde se encuentran?
—¡Oh! Cierto, ¡es culpa tuya por no habernos contactado en varios meses!
—¿Qué? ¿A qué te refieres?
—¡Nos mudamos! Oh, bueno, mejor dicho, fuimos trasladados —me explicó ella—. Ahora nos encontramos en una ciudad conocida como la ciudad de los árboles del mundo.
Solo una palabra me vino a la cabeza: Mierda.
…
Había tenido una corta conversación con Irisviel, antes de decirle que yo también había sido trasladado a la ciudad de los árboles del mundo, y entonces me vi obligado a cortar la conversación, porque, de otra forma, hubiese pasado horas escuchando a Irisviel pedirme que los visitase y un montón de cosas más.
Salí, y como no me había demorado tanto, me encontré con Kevin, Mei y con Godo esperándome.
—Supongo que ya te habrás enterado —me dijo Mei al acércame.
Asentí—. ¿Por qué no me lo habías dicho?
—No era información relevante hasta ahora —explicó, si es que a eso se le podía llamar explicación, Mei—. De todas formas, esto es lo que debería importarte: como ya he dicho, el Aristóteles de Saturno está recorriendo el planeta y arrasando con todo a su paso, si nuestros cálculos no fallan y no somos capaces de detener a Saturno, de ralentizarlo, o de destruirlo, este alcanzará la ciudad de los Árboles del Mundo en 2,4 años, y una vez que lo haga, sino podemos destruirlo, la ciudad será la destruida, y con ella, nuestra última esperanza de reconstruir nuestra civilización.
—¿Entonces por qué estamos aquí en vez de estar en el frente combatiendo a la cruz? —preguntó Godo de mala gana.
—Porque ya los desplegamos una vez en contra de este y apenas volvieron con vida —contraargumentó Mei—. Y ahora con este nuevo enemigo, no podemos desplegarles sin saber de qué son capaces. De otra forma, estaremos arrojando a la basura dos de nuestras mayores armas contra los Aristóteles.
—Entonces, ¿cuál es el plan? —pregunté.
Y esta vez fue Kevin quien me respondió—. Por ahora, esperar, la central está haciendo todo lo posible para destruir a Saturno antes de que alcance la ciudad, pero en el caso de que no puedan hacerlo, solo nos quedarán ustedes dos como última línea de defensa.
—¿Y el otro Aristóteles? —preguntó Godo—. ¿Qué hay con este?
—Se expande, de forma aterradora, pero muy lentamente —respondió Mei—. Creemos que tardará una década en alcanzarnos, así que, primero lo primero, tenemos que encargarnos de Saturno, luego, nos encargaremos del otro.
—¿Esa es la segunda? —pregunté.
—¿Hmm?
—La segunda razón por la que estamos aquí, más allá de evitar que esta cosa se levante de los muertos —aclaré.
Mei asintió—. Sí, pero no creáis que no haréis nada más que actuar como guardaespaldas mientras estén aquí.
—¿A qué te refieres? —preguntó Godo.
Para responder, Mei señaló hacia arriba—. Se ven como árboles, ¿verdad?
—Pero dudo que lo sean —respondió Kevin.
—Y no lo son —contesté yo—. Parecen árboles, pero realmente son alas.
Godo asintió—. Cada una de esas "hojas" son en realidad plumas, y cada una puede transformarse en seres similares a los A-Rays de tipo ángel, aunque mucho más débiles que estos.
—¿Se enfrentaron a ellas durante la operación Bird Drop? —nos preguntó Kevin.
Asentí—. Después de que la mayoría de los aviones fueron destruidos por el calor de Venus, nos atacaron para impedir que nos acercásemos.
—Plumas… —susurró Mei—. Es una interesante comparación; sin embargo, el termino correcto no son plumas, sino esporas, son esporas con la capacidad de transformarse en seres similares a los A-Rays tipo ángel.
—Ya que estas señalándolas, imagino que están activas —señaló Godo.
Mei asintió—. Lo están, el cadáver libera ángeles de los Árboles del Mundo a intervalos regulares. —Mei se ajustó las gafas—. Parece que el comando de liberar cada cierto tiempo una pequeña cantidad de estas esporas que utilizó para defenderse de ustedes, todavía sigue activo.
—Si todas esas hojas son esporas, y todas fuesen liberadas al mismo tiempo —susurró Kevin.
—Sería nuestro fin —contestó Godo.
Yo asentí—. No son particularmente fuertes, por lo que observé, podrían ser derrotados incluso con armas de fuegos normales; pero el problema es la cantidad, a saber, cuantas esporas tienen esos árboles.
—Tu análisis es correcto —confirmó Mei—. Desde que se estableció la ciudad han atacado a los residentes tres veces al día, esto provocó la creación de un mercado basándose en la caza de ángeles. Por cierto, he dicho que liberan una pequeña cantidad de ángeles regularmente, pero me estoy refiriendo a una pequeña cantidad en comparación al número de esporas que tienen los árboles, la cantidad liberada es de una media de 300 ángeles por cada liberación, pero esto varía entre 200 y 400. En cuanto a la cantidad de esporas, no hemos podido establecer un número exacto; no obstante, hemos calculado qué ese número está en los miles de millones.
—Mei, si recuerdo bien, antes de enfrentarnos a Venus, se investigó su plan de ataque y se concluyó que este constaba de descender al planeta y arraigarse en este, para luego desatar todas sus "plumas" alrededor del planeta, ¿no es así? —pregunté. A lo que Mei simplemente asintió—. Y ahora ya está aquí, arraigado en la superficie del planeta.
—Eso significa que, si estuviese con vida, solo tendría que liberar las esporas, y entonces… —Kevin trago saliva.
—Entonces será el fin para todos —concluyó Godo—. Miles de millones de enemigos contra los remanentes de la humanidad y de los A-Rays defendidos únicamente en pequeños asentamientos alrededor del mundo... No hay forma de ganar.
Mei asintió—. Sí, y es por eso que, si esta cosa da el menor signo de vida o movimiento, ustedes lo van a volar en pedazos, aunque eso signifique asesinar a todos los residentes de la ciudad, ¿entienden?
Apreté los puños y sonreí para ocultar mi rabia—. Mi familia está aquí…
Godo me miró fijamente, y Kevin se colocó delante de Mei.
—La mía también —me respondió Mei, sin retroceder—. Porque esta ciudad es la tinaja de Schrödinger.
—¿La qué? —preguntó Godo.
Mei suspiró—. Es una mezcla de dos relatos de la antigua era, uno de los relatos hablaba sobre la tinaja de Pandora, hay dos versiones del relato, en una se decía que dentro de esta se encontraban todos los males del mundo, pero en otro se decía que estaban todas las bendiciones dadas a la humanidad. En cuanto a Schrödinger, te facilitaré la explicación, se trata de un experimento en el cual hay una caja, y hay dos posibilidades dentro, pero no eres capaz de saber cuál de esas dos posibilidades es una realidad hasta el momento en el que la abras.
Godo suspiró—. Como te gusta hacer las cosas complicadas
Kevin sonrió—. A mí me gusta, es romántica a su estilo.
Godo bufó—. ¿Acaso hay algo que no te guste de Mei?
—No —respondió Kevin con una sonrisa—. Me encanta todo de Mei —continuó, provocado, para mi sorpresa, el sonrojo de la chica—. Lo entenderás cuando te enamores.
—¡Hmff! —exclamó mi compañero.
Tomé aire, y dejé de apretar mis puños, no podía sacar a mi familia de esta ciudad, no tenía los recursos para hacerlo, tampoco tenía a donde llevarlos, estaba atado de manos y piernas.
—Me sorprende que alguien como tú esté dispuesta a apostar el futuro de todos —maldije en voz baja.
—Cuando estás contra la espada y la pared, tienes un número muy limitado de opciones —expresó Mei de mala gana—. Es cierto que no sabemos si esta ciudad será nuestra nueva cuna, o nuestro ataúd; pero al menos podemos trabajar para que sea una cuna, y no un ataúd.
Suspiré—. Bien, ¿Y ahora qué?
—Para empezar, vayamos a reunirnos con Mobius, luego, veremos.
—Shi… Rou… ba… ka… ¡des… erta!
—¡Qué despiertes!
«Pero que mier…».
Súbitamente, rodé y terminé cayendo, golpeando el suelo, luego alcé mi mirada y pude observar cómo Tachie me miraba con el ceño fruncido.
—He estado intentando despertarte durante los últimos 15 minutos, ¿qué te ha pasado? Es extraño que se te peguen las sábanas.
—Solo tuve un sueño extraño…
Tachie alzó una ceja—. Bueno, apresúrate, Mei ya se encargó del desayuno. —Luego, ella se giró hacia un lado—. Kiana, ¿despertaste a Hakuno?
—¡Estoy en ello! —giré mi mirada hacia la derecha, y allí pude ver como Kiana zarandeaba ligeramente a una Hakuno qué se encontraba entre el sueño y la vigilia.
Negué con mi cabeza, y me dispuse a levantarme. Y así, una vez más, comenzó un nuevo día.
…
El día transcurrió como había transcurrido las últimas veces, las clases fueron y vinieron, y luego llegó la tarde. Antes de dirigirnos a buscar trabajo, Decidimos practicar un rato nuestro trabajo en equipo, el cual era… bueno, podía ser peor, siempre podía ser peor.
Todos teníamos problemas en mayor o menor medida.
Por un lado, todos habíamos obtenido las habilidades de los espíritus heroicos, y si bien eso incluía sus habilidades para trabajar en equipo, no incluía sus conocimientos, por lo que, en ese aspecto, todos teníamos que aprender a trabajar en equipo. Por otro lado, si se trataba de luchar individualmente, los problemas se reducían enormemente gracias a que dentro de obtener sus habilidades estaba la memoria muscular, los instintos, etc. Aunque eso no significaba qué no pudiésemos pulir nuestras habilidades practicando y otras cosas, o mejor aún, utilizar esas habilidades para encontrar nuestra propia forma de luchar, una específica para nosotros.
Por ejemplo, Kiana tenía las habilidades de Carlomagno, podía utilizar dichas habilidades para luchar como él, salvando las distancias, pues sus parámetros no eran exactamente los mismos, pero además de eso, sus características físicas también lo eran, su altura, peso, envergadura… todas estas cosas no se podían obtener y, obviamente, afectaban a la forma de combatir; no obstante, al haber obtenido sus habilidades, parámetros físicos similares, instintos, memoria muscular, etc, aun sin ser exactamente como Carlomagno, todavía podía luchar eficientemente como él lo hacía. Sin embargo, lo que me había llamado la atención era algo que había pasado por alto durante mi último análisis, si bien dije que lo importante para que Kiana utilizase sus pistolas era su agilidad, nunca me puse a pensar en profundidad el cómo influirían sus nuevos parámetros en su forma de luchar ya aprendida.
En resumen, las katas Kaslana, llamadas informalmente como su Gunfu, habían alcanzado nuevas alturas gracias a sus nuevos parámetros. Kiana ya de por si tenía la fuerza sobrehumana de los Kaslana, pero ahora estaba mejorada por las habilidades del Espíritu Heroico, y, en una zona de combate, también por la energía honkai. Aun así, el resultado inicial no fue bueno, pues el cuerpo de Kiana estaba acostumbrado a luchar de esa forma con sus parámetros anteriores a la transformación, así que ahora tendría que acostumbrarse a luchar de esa forma con sus nuevos parámetros. Ah, y era bastante obvio que ahora Kiana estaba intentando luchar con una espada en una mano y una pistola en la otra.
Ahora, en cuanto a esos factores aplicados al trabajo en equipo, no tenían tanto peso, esto debido a que no todos los espíritus heroicos estaban acostumbrados a luchar en equipo, y la mayoría de ellos no estaban acostumbrados a luchar con guerreros de otros continentes, por ejemplo, estaba seguro que Carlomagno tenía experiencia luchando en equipo con otros caballeros, pero no con samuráis, mientras que Raikou tendría experiencia en combatir junto a samuráis, pero no junto con caballeros. Esto podía parecer poco importante a primera vista; sin embargo, era todo lo contrario, si un espíritu heroico no estaba acostumbrado a luchar en equipo, entonces no tenía habilidades, memoria muscular, instintos, etc, que pudiésemos utilizar. Por otro lado, incluso si estuviesen acostumbrados a hacerlo, no sería del todo positivo, una espada y una katana eran ambas armas con filo, pero no se blandían de la misma forma, un samurái y un caballero eran ambos guerreros, pero no luchaban de la misma forma. Por eso, si en medio de una batalla nos dejábamos dejar por la memoria muscular y los instintos, podríamos llegar a perjudicarnos, pues, seguramente, nuestros compañeros harían algo distinto a los que nosotros, por pura intuición, creeríamos que haría, lo cual desestabilizaría nuestro trabajo en equipo.
Por otro lado, en cuanto a Mei, ella había practicado el bushido y el estilo de combate con una katana desde muy pequeña. Visto desde este punto de vista, el estilo de combate de Mei y el de Raikou eran mucho más cercanos que el de Kiana y Carlomagno, por lo que, la innovación no era su principal fuerte, sobre todo debido a que Japón era un país sumamente conservador, por lo que, las técnicas del pasado se enseñaban tal y como se realizaban en dicho tiempo. Esto traía puntos a favores y puntos en contra, los puntos en contra eran obvios, la nula innovación, y los puntos a favor, también, el refinamiento de esas técnicas al extremo absoluto. ¿Qué significaba esto para Mei? Significaba que su estilo de combate sería el más refinado de todos nosotros, pues tenía todas las habilidades de Raikou, pero, además, tenía el conocimiento y la experiencia de usar técnicas similares a las de ella, pero mucho más refinadas. Mei no lucharía de forma similar a Mimamoto Raikou, ni tampoco tendría que buscar un estilo que uniese las habilidades de su espíritu heroico con las suyas propias, en cambio, ella lucharía con el estilo de combate más adecuado para Raiden Mei, haciendo uso de las habilidades de Minamoto Raikou.
En cuanto a Tachie y Hakuno, ninguna de las dos tenía un estilo de lucha antes de su transformación, por lo que, todo lo que podían hacer, era luchar como el espíritu heroico que las había poseído, y con el paso del tiempo, se darían cuenta de que movimientos de sus espíritus heroicos ellas no eran capaces de replicar con la misma eficacia por una razón u otra, y podrían crear variantes de estos, variantes más adecuadas para sí mismas, o simplemente dejar de utilizarlos, en resumen, su situación era como la de Mei, pero mucho menos avanzada.
Y luego estaba yo, desde que había comenzado a tener esos sueños, memorias, conocimientos y habilidades estaba regresando paulatinamente, y cada vez que despertaba, era como si mi cuerpo recordase que podía hacer cosas que había olvidado, pero nunca perdido, al igual que mi mente. Cada vez más, el guerrero llamado Muramasa Shirou estaba siendo despertado, pero el Demi sirviente… seguía igual. Sabía que, siendo Caster, a menos que fuese un magus poco ortodoxo, buscar en mi cuerpo un estilo de combate diferente a los que había practicado era seguramente una pérdida de tiempo, así que busqué un estilo de combate a media y larga distancia, pero a mi mente solo venían dos imágenes: crear armas y utilizarlas para combatir, algo genial si supiese como hacerlo, y disparar rayos de energía, algo… bueno, podía hacerlo, pero no era algo especial en lo más mínimo.
Siendo sincero, tenía miedo, pues una vez que miré mis estadísticas y analicé mis circuitos mágicos, me di cuenta de algo preocupante: si bien se había producido un cambio, no estaba cerca del nivel que esperaba. Me explico: según lo que había aprendido en las últimas clases, los estigmas podían realizar casi todas las funciones de los circuitos mágicos, salvo una, y eran los utilizados para mantener las posesiones funcionando efectivamente, esto debido a que la mayoría de los Demis no poseían circuitos mágicos; no obstante, lo que todos si poseían eran rastros de circuitos mágicos, los cuales era prácticamente inútiles, y se encontraban sellados, y para abrirlos se necesitaría someterlos a una cantidad enormemente basta de energía mágica para abrirlos nuevamente, y aun así, estos eran prácticamente inútiles. La mayoría de estos rastros de los Demis terminarían abriéndose por la fuerza gracias a los estigmas, pues incluso los estigmas más débiles crecerían y, una vez despiertos, serían capaces de producir una cantidad de energía lo suficientemente grande como para abrirlos.
Para un Demi, esto no importaría, pero si la sociedad de los magi todavía estuviese… estable, habrían visto esto como la puerta a una nueva era de la Hechicería, los marcados por los estigmas podían utilizar los estigmas como un reemplazo para los circuitos mágicos, e incluso si los perdiesen con el paso de las generaciones, si lograban mantener esos rastros y cultivarlos, en unos cuantos siglos, podrían nacer nuevas familias de magi.
En cuanto a lo único que separaba a los circuitos de los estigmas, era una cosa: los estigmas no podían producir energía, podían convertir la energía, honkai o mágica del medio ambiente, pero no producirla por sí mismos, es decir, no podían convertir el Od en energía o producir energía honkai de la nada. No obstante, no conocíamos todas las habilidades de los estigmas, así que tal vez descubriríamos más diferencias a futuro.
¿A qué quería llegar con todo esto? Pues a que, si un magi fuese poseído, su cuerpo se vería alterado, eso incluía a sus circuitos, estos serían mejorados y alterados en algún nivel, obviamente, esto tenía limites, pero la mejora estaba allí. Con los que solo tenían rastros… bueno, probablemente diese igual el nivel de mejora, literalmente solo podrían ser útiles si se creasen de nuevo, cosa que generalmente no ocurría, porque generalmente una modificación a ese nivel… destruiría el cuerpo del demi. Dependiendo del espíritu heroico, modificaciones de ese nivel eran inevitables, y dependía del sistema de creación de Demis el determinar si la persona era capaz de soportar la transformación, o si habría que buscar otras opciones. Esto se veía reflejado en su índice de compatibilidad con el espíritu antes de que el proceso fuese llevado a cabo.
Pero, en fin, en cuanto a mí, que, si tenía circuitos mágicos, la posesión si debería de afectar mis circuitos en una medida importante, pero para mis desgracia, no había visto un cambio sustancial. Mis circuitos mágicos eran, desde un inicio, sobresalientes, mi cantidad era de rango B y mi calidad de rango B+, esto era algo común en mi familia desde hacía 500 años, y nunca nos habíamos preocupado particularmente por cultivar nuestros circuitos, aunque en varias ocasiones fueron otras familias las que quisieron usarnos a nosotros para hacerlo. Esta cantidad y calidad sobresaliente se debía a que uno de mis ancestros había contraído nupcias con una sacerdotisa de un antiguo clan de mikos hace más de medio milenio, este clan de sacerdotisas se decía que habían recibido las bendiciones de los dioses, lo cual tenía cierta veracidad, pues, más allá de que los circuitos de nuestra familia siempre tuviesen esta calidad estándar, esa familia de mikos había sido bendecida con un órgano divino, el cual se había transmitido de generación en generación hasta la actualidad. Mi padre tenía la mayoría de este, mientras que yo tenían una parte menor, pues él había decido transmitírmelo poco a poco para que mi cuerpo se adaptase a este. Desgraciadamente, el apellido de ese clan de sacerdotisas se perdió luego de que en una generación no hubiera varones para continuarlo, pero estaba seguro de poder encontrarlo si es que volvía a Japón y buscaba en una de las antiguas casas de mi familia.
Esto me puso a pensar que, tal vez, el magus que me poseyó no fue uno particularmente poderoso, o al menos, no uno particularmente agraciado en cuanto a circuitos mágicos. Y esto me hizo darme cuenta de algo, debería poder utilizar los hechizos del Caster que me poseyó, incluso si este no me los revelase, pues había un lugar donde estos deberían de haberse grabado, o bueno, dos: en mis estigmas o en mis circuitos. Así que, me interné en mi mundo interno, conectándome con la persona que era Muramasa Shirou, y… nada, ni en mis circuitos, ni en mis estigmas, en ninguno de los dos había nada.
Fruncí el ceño, ¿¡qué clase magi no graba sus hechizos en sus circuitos!? Vamos, incluso hay un sistema que se ocupada de la preservación de hechizos utilizando este método, ¿es que acaso el magus que me poseyó tiene una memoria extraordinaria o algo así? ¿Alguna especie de ritual extraño donde todos los hechizos han de ser memorizados de generación en generación? No tenía la menor idea, pero esto me dejaba claro una cosa, no sabría cómo aprovechar el poder del sirviente, hasta que… bueno, hasta que hiciésemos las pases, o algo así.
—¡Shirou, vamos al dormitorio! —me gritó Kiana—. Nos asearemos y después iremos a la ciudad, ¡ven!
Me levanté, pues me había colocado en una posición de meditación. Durante el entrenamiento, había trabajado como "estratega" y como ayuda en la retaguardia, y, ya que no podía hacer mucho en este sector, también practicamos una nueva formación donde todos realizábamos una formación ofensiva a corta distancia, pues según Kiana, ya que todos teníamos espadas y la habilidad para utilizarlas, podríamos crear una nueva formación completamente ofensiva a corta distancia. Esto era algo que ninguno había notado, pues efectivamente, Tachie tenía una especie de estoque o similar, Hakuno tenía una katana, y yo también, a pesar de que no la poseía en este momento, pero obtener una espada para entrenar no era particularmente difícil en St Freya.
—¡Voy! —contesté, y las seguí, hoy sería nuestra primera incursión a la ciudad, como Tachie la había llamado, así que, más allá de obtener empleos, también podríamos saber en su totalidad cuales eran los suministros que podríamos obtener en la isla, y bueno, obviamente, divertirnos un rato.
Además, mañana conoceríamos a nuestro tutor, así que bien podríamos relajarnos cuando todavía podíamos hacerlo. Volvimos a nuestro dormitorio, debido a que solo teníamos un único baño, teníamos que tomar turnos para poder asearnos, la primera en entrar fue Tachie, así que actualmente Kiana, Mei, Hakuno y yo estábamos esperando a que terminase.
—¿Quién entrará cuando salga Tachie? —nos preguntó Kishinami-san.
Estuve a punto de contestar; sin embargo, un grito me detuvo.
—¿¡K-Kiana!? —giré mi mirada hacia donde había escuchado el grito y no pude evitar querer golpearme el rostro al analizar lo que estaba viendo.
Era una escena típica de un manga de comedia romántica barata, esos que se habían vuelto tan populares hoy en día hasta el punto de suturar el mercado. Yo no era fanático de ese género, pero eran el placer culpable de Tachie, así que los conocía, y lo que estaba haciendo Kiana era una escena clásica en estos. Kiana había saltado sobre Mei, colgándose de sus hombros desde atrás, y había dirigido sus manos hacia sus pechos, manoseándolos.
—¿¡Q-Qué estás haciendo!? —preguntó Mei, tan consternada como sorprendida por las acciones de mi amiga.
Kiana, por otro lado, estaba sonriendo lascivamente mientras se deleitaba con los pechos de la pelinegra, si no fuese porque era una chica linda, su sonrisa sería la misma que la de un viejo verde—. ¡Hey, Mei-senpai! ¿Por qué no nos bañamos juntas para ahorrar tiempo?
—N-No creo que sea buena idea, K-Kiana… —contestó Mei avergonzada. Realmente era una chica amable, o al menos quería creer que era amabilidad, porque cualquier otra persona hubiese respondido seguramente de una forma mucho más agresiva.
Suspiré antes de intervenir—. Kiana, respeta el espacio personal de la gente.
Al escuchar mi voz, afortunadamente, Kiana se detuvo, no sin antes hacer un pequeño mohín, y quejarse—. Tengo que aprovechar mis oportunidades, un busto como el de Mei-senpai no debe de ser desaprovechado. Además, solo puedo hacer esto con Mei-senpai, la última vez que manoseé los pechos de Tachie, me golpeó.
—¿Y esperabas que no lo hiciese? —pregunté en susurros. Luego giré mi mirada y observé como Kishinami-san poseía una mueca en su rostro, mientras miraba su busto con un poco de molestia, de las cuatro, ella era quien tenía el busto más pequeño. Suspiré—. Hakuno-san —Al decir su nombre, ella giró su mirada hacia mí, y se mostró ligeramente avergonzada al darse cuenta que la vi mientras casi se tocaba su busto con frustración—. No creo que debas preocuparte por eso, eres linda tal y como eres.
Después de oír mis palabras, Hakuno-san esbozó una linda sonrisa y asintió.
—Oh… —Giré mi mirada y pude ver como Kiana se acercaba con el ceño fruncido—. Entonces yo no puedo coquetear con Mei-senpai, pero tú si puedes hacerlo con Hakuno…
—No creo que un asalto a su busto se pueda considerar como coquetear —contesté secamente.
Por alguna razón, Kiana sonrió, era esa misma sonrisa pícara que esbozaba cuando iba a molestarme, así que me preparé mentalmente—. Oh… eso que estoy sintiendo… podrían ser… ¿celos?
Rodé mis ojos—. ¿Celos de no ser un asaltante sexual? —pregunté, obviamente no podía preguntarle si me estaba preguntando si sentía celos por no poder manosearle los pechos a Mei.
—Celos de no poder tocar el busto de Mei-senpai, tonto —contestó ella sonriendo.
—Por supuesto que no —negué tajantemente.
Obviamente, Kiana no me creyó, y su sonrisa no hizo más que aumentar—. Comprendo…
—¿Hmm? —exclamé.
—Si no estabas celoso de mí, entonces… ¿Estabas celoso de Mei? —me preguntó con una sonrisa que cada vez se me hacía más molesta.
—¿Eh? ¿De qué estás hablando? —pregunté confundido.
Me encontraba sentado en uno de los muebles de la sala del apartamento, Kiana no contestó a mi pregunta, y en cambio, se acercó, se subió al mueble, colocando sus rodillas a cada lado de mis piernas, y finalmente, utilizó mis piernas como su asiento, al mismo tiempo en que rodeó mi cuello con sus brazos.
Lamiéndose los labios, ella acercó su rostro al mío—. Adoro a Mei-senpai, pero sabes que tú tienes un espacio único, especial e irremplazable en mi corazón. —Luego ella me dijo al oído, sin ninguna intención de no ser escuchada—. No me importaría que los tres nos bañásemos juntos, y si aun te sientes solo, podríamos dormir en la misma cama como antes.
Obviamente, sus palabras me tomaron por sorpresa, y no pude evitar tomarme esta idea enserio por unos instantes, pero luego retomé el control, y sentí cierta sensación de vació en mi pecho. Kiana se había vuelto así con la llegada de la adolescencia, se decía que las mujeres maduraban más temprano que los hombres, y sin dudad era cierto que crecían más rápido que nosotros, pero ponía en duda que la palabra madurar fuese la correcta, al menos que se especificase que la maduración era únicamente física, porque si se trataba de madurez mental, bueno, al menos en el caso de Kiana, no había sido el caso.
Las primeras veces que ella me había hablado de esa forma, me había puesto obviamente nervioso, e incluso, en mi ingenuidad, me las había tomado en serio estúpidamente, pero me había decepcionado cuando me di cuenta de que no era algo únicamente dirigido a mí, para Kiana, no eran más que palabras, seguramente, vacías. O como diría mi padre, no era más que una mocosa calenturienta que pensaba con la parte de abajo. Obviamente, ambos coqueteábamos, pero yo nunca iba más allá de ciertos límites, y, por ende, no llegaba a ser tan… explicito, como lo era Kiana, porque si alguna vez llegaba a serlo, no lo estaría haciendo en broma. Y por eso, cada vez que me dirigía esas palabras vacías, no hacía más que decepcionarme y sentirme vacío.
Suspiré—. Ojalá pudiese tomarte en serio… —susurré.
—¿Hmm? —me contestó ella, sin haberme escuchado claramente; pero un poco extrañada.
—Nada —expresé—. No soy tan fácil, así que bájate, pesas bastante.
—¡Hey! ¡Eso es grosero, estoy en perfecta forma! —exclamó.
Iba a contestarle, independientemente de si lo que iba a decir era verdad o mentira; no obstante, ni siquiera tuve tiempo de esbozar palabra, porque, súbitamente, algo voló hacia Kiana y la golpeó en el rostro, derribándola, haciendo que cayese sobre el mueble.
—Vaya, ¿qué decías de estar en forma? Porque si lo estuvieses, esquivar algo como eso, no debería de ser un problema, ¿o sí? —De repente, sentí como algo suave se apoyaba contra mi espalda, y otro par de brazos rodeó mi cuello.
—¿¡Que estás haciendo gata ladrona!? —preguntó Kiana después de levantarse y ver como Tachie me abrazaba afectuosamente para mi incomodidad, pues mi amiga ya no era una niña, así que era obvio que el tenerla tan cerca, me afectaría.
—¿Gata ladrona? —se burló Tachie a mi lado—. Como si alguna vez hubiese sido tuyo… a diferencia de ti, yo si voy en serio.
Esto molestó a Kiana, quien respondió, pero yo dejé de escuchar su disputa. Era cierto, Tachie iba en serio; no obstante, en este caso, mientras que con Kiana no daba el paso porque sabía que ella no iba en serio, con Tachie no podía hacerlo porque sabía que ella iba en serio… porque no lo merecía, no la merecía, no después de lo que ocurrió hace años. A veces me preguntaba qué pasaría si llegase a dar ese paso, pero cada vez que lo hacía, la culpa me daba una bofetada, devolviéndome a la realidad, recordándome quien debía de ser para Tachie y por qué no la merecía.
Suspiré, me levanté y dejé que ambas luchasen, no tenía ganas de interponerme esta vez. Pasé al lado de Mei, y ella tenía el ceño fruncido al ver la pelea entre Kiana y Tachie, o al menos eso creía, pero su ceño también se mantuvo cuando me observó a mí. No sabía que estaba pasando por su cabeza, pero no tenía suficiente confianza con ella como para preguntarle.
Me dispuse a distraerme hasta que Hakuno terminase de bañarse, para entonces, la pelea entre Kiana y Tachie había avanzado y provocado que Mei tuviese que intervenir para que no llegasen a comprobar quien de las dos era más fuerte.
Para entonces, Hakuno abrió la puerta de la habitación, no se había tardado tanto como esperaba, parecía que, a pesar de ser una chica, no se tardaba tanto como una. Me acerqué y pregunté—. ¿Terminaste? —Era algo obvio, pero si había aprendido algo de vivir con Tachie, era que, con las chicas, no podía dar nada por obvio.
Intenté, realmente lo intenté, hice mi mejor esfuerzo para mirarla a los ojos, y fue justo entonces en que me dí cuenta que había mas de un cambio. Ella asintió—. Sí, todo bien —me contestó, a lo cual yo respondí con un asentimiento incomodo, mientras analizaba a mi compañera en detalle.
Había algo extraño con Hakuno, algo muy obvio, pero para mí, que era un chico, era complicado decírselo sin quedar como un pervertido. Mientras meditaba como hacer la preguntaba y evitaba mirar lo obvio.
Desgraciadamente, no tuve tanto tiempo como quisiese, porque una molesta voz gritó desde atrás—. ¡Hey, Shirou, no te adelantes! ¡Después de ella voy yo! —Justo después de escuchar estas palabras, una bala cenicienta pasó a mi lado, empujándome, haciéndome perder el equilibrio, por lo que, terminé cayendo hacia delante.
Hakuno reaccionó más rápido que yo, y se apresuró a agarrarme, pero, por alguna extraña razón, en vez de detenerme, terminó abrazándome. «No, por favor, no…», pensé internamente, pero la suavidad era inconfundible. Efectivamente, mi cabeza había caído contra ellas, y sus brazos me encerraban. No creo que Kishinami-san sea ese tipo de chica, así que probablemente fue un accidente motivado por pura torpeza.
Escuché pasos y maldije internamente—. Perdón, Shirou, Hakuno, no me controlé y los- ¿Eh? ¿¡EHH!? ¿¡Cómo demonios te crecieron los pechos!? —Quien hizo esa pregunta, obviamente, era Kiana, y aquella cosa que quería preguntar pero que no podía, ya había sido preguntada. Efectivamente, después de salir del baño, por algún motivo, el busto de Hakuno había crecido considerablemente.
Escuché más pasos, y maldije para mis adentros, esto iba a ser molesto.
Notas de Autor:
¡Buenas gente! Había tenido un pequeño bloqueo de escritor con el fic y por eso el capítulo tardó tanto en salir; pero afortunadamente, aquí está. En cuanto al siguiente, probablemente sea un capítulo de presentación de personajes.
Y bueno, no tengo mucho más que decir. Así que...
Agradezco todos su comentarios, seguiré intentado que el fic tenga la mejor calidad que me es posible, también me alegra que quieran ver más de este. Y, sin más que decir, agradezco a todos los lectores, a los mecenas para los que los capítulos están listos una semana antes, o incluso antes y por partes, y a todos los que comentan en cada capítulo, no vemos en el siguiente.
