Descargo de responsabilidad: Fate y sus derivados, no me pertenece, toda su historia y personajes pertenecen a Type moon.

Aclaratoria: Lo que está dentro de un guion es diálogo y lo que está dentro de comillas es un pensamiento o similar.


Líder de Escuadrón

Shirou

Habíamos regresado a nuestro departamento, me encontraba realmente molesto, ¿Por qué me habían sacado así? Podía entenderlo de Tachie, incluso podía entender que Kiana me sacase solo para molestarme, pero, ¿Por qué Hakuno las ayudó? No habíamos hablado desde que dejamos el establecimiento, ¿qué tiene que sea un Caster? ¿Por qué Rita-san cedió tan fácilmente cuando escuchó mi clase?

—¿Les importa si preparo la cena? —preguntó Mei-san.

Sea como fuese, había perdido una excelente oportunidad de trabajo por culpa de esas tres. Ahora, ¿qué haría? Obviamente, tenía que buscar un trabajo, pero… ya habíamos recorrido los lugares más cercanos a la academia. Fruncí el ceño.

—Bueno… parece que nadie más quiere, así que, ¿te parece? —escuché a Tachie decir.

Eso significaba que tendía que buscar trabajo en el otro lado de la ciudad, lo cual sería problemático, porque tendría que encajar con respecto a mi horario. Suspiré.

—No, para nada, será un placer.

Otra cosa que me preocupaba, era mi entrenamiento. Llevaba ya varios días como un Demi sirviente, pero desde entonces, el espíritu heroico que me poseía no se había manifestado ni una sola vez. Judgment había modificado la información que había introducido sobre mi forma de combatir, queriendo que el espíritu heroico se adaptase al estilo de combate, el cual había desarrollado a lo largo de mis vidas… estilo que no recordaba.

Apreté los puños.

—La cena estará lista en uno minutos… —escuché a Mei decir.

Por otro lado, en cuanto a personalidad, estaba seguro que mi caso era similar al de Tachie, solo que peor, al menos a ella le habían dicho sus habilidades de clase, yo ni siquiera eso sabía, bueno… más específicamente, sabía que no tenía, o que las había perdido, tal vez incluso todavía tendría una habilidad similar de algún tipo, es decir, no me sorprendería si el espíritu heroico tuviese alguna habilidad de clase que hubiese desarrollado durante su vida, y que no fuese de la clase Caster. Y aunque sabía que era inútil, abrí mi perfil en mi celular, pero todo seguía igual, nada había cambiado.

—Todo listo —dijo Mei—. Pueden venir a cenar. —Me levanté y me acerqué a la mesa para cenar.

Fruncí el ceño.

Para terminar, si bien estaba aprendiendo teoría en clases, hasta mañana no comenzaríamos con los entrenamientos, y no podía evitar pensar que un día fuera de mi forja, era un día perdido, y bueno, ya llevaba varios, lo cual me molestaba bastante.

—Okey, ¿¡vas a estar así durante toda la noche!? —preguntó Tachie.

Además, también tenía que encontrar la forma de recuperar la katana de mi familia, si mi viejo se enteraba de que pude salvarla, pero que dejé que me la quitasen, me mataría.

—¡Hey, tierra llamando a Shirou! —exclamó Kiana.

—¿Eh? —Levanté mi mirada para ver a las cuatro chicas observándome.

—¿¡Tanto querías trabajar en ese café maid!? —me preguntó Tachie, quien me miraba con el ceño fruncido.

—¿Qué? ¿Disculpa? —pregunté.

Kiana me miró inquisitivamente—. No te hagas el tonto, Shirou. Desde que salimos del maid café, no has hablado con ninguna, has estado en tu propio mundo, frunciendo el ceño y apretando los puños —Luego, ella esbozó una sonrisa fastidiosa—. No es que no te comprenda, por supuesto, pero tampoco es para que te pongas así.

Suspiré, el hecho de que pensasen que mi molestia y silencio fuesen únicamente por no poder trabajar en ese café, era incluso más latoso.

—Por supuesto que estoy molesto por perder esa oportunidad de trabajo, sobre todo, porque la perdí por culpa de dos idiotas que no pueden justificar sus acciones —mientras hablaba, no dejé de mirar a Tachie y a Kiana, quienes desviaron sus miradas olímpicamente—. Lo cual significa que tendré que seguir buscando trabajo, probablemente en la otra parte de la ciudad, pero… no es la única razón por la que estoy así. —Suspiré—. También estoy pensando en la situación de nuestro equipo, solo dos quintos de nuestro escuadrón está en óptimas condiciones, y mañana conoceremos a nuestra tutor o tutora. Y si queremos buscar a nuestros padres, Kiana, entonces tenemos menos de seis meses para convertimos en un escuadrón hecho y derecho.

—¿Seis meses? —preguntó Kiana, ladeando su cabeza.

Hakuno la miró de forma inquisitiva—. ¿No prestaste atención en clases? En seis meses tendremos nuestro primer examen, dependiendo de nuestras notas, se nos dará un rango, y el promedio de nuestros rangos se convertirá en el rango de nuestro escuadrón.

—Oh, creo que recuerdo algo sobre eso, pero… ¿Qué tiene que ver eso con no poder buscar a nuestros padres? —me preguntó.

—No podremos salir —contesté.

—¿Eh?

—Oh, creo que Shirou se refiere a que, si nuestro escuadrón termina con un rango muy bajo, no tendremos permitido salir a completar misiones —explicó Mei.

—¿¡Que!? —gritó Kiana, mientras se levantaba de la silla y golpeaba sus manos contra la mesa.

—En serio, deberías prestar más atención en clases… —suspiró Tachie—. Lo cual me hace recordar que, al menos que consigamos una forma de motivar a Kiana para que estudie la teoría… realmente solo tenemos a un quinto de nuestro escuadrón en óptimas condiciones para presentar el examen.

—¡Hey! —protestó Kiana—. Sí es para poder seguir buscando a mi viejo, ¡puedo esforzarme para aprenderme la teoría!

Tachie sonrió burlonamente—. Bueno, eso ya lo veremos.

—¿Vuestros padres están desaparecidos? —preguntó Hakuno.

Kiana asintió—. Sí, los estamos buscando; pero a menos que podamos hacer misiones, eso será imposible.

—Tenemos que solucionar el problema con nuestros espíritus heroicos lo más pronto posible —expresé.

—Sobre tu trabajo, no creo que tengas problemas con eso… —me dijo Hakuno.

—Ahora que lo dices, ¿qué fue eso de ser un Caster? —pregunté—. Dijiste algo sobre el Departamento de Creación.

Hakuno asintió—. Sí, es algo que aprendí antes de unirme al escuadrón. El departamento de Creación es un departamento de St Freya donde todos los Demis de clase Caster pueden conseguir trabajo —explicó Hakuno—. Como antes de ser un Demi, eras un herrero, incluso si no conoces las habilidades del espíritu que te posee, creo que podrás trabajar allí.

—Pero… ¿Qué es el departamento de Creación? —preguntó Mei-san.

—Es precisamente eso, un departamento donde los Demis de clase Caster crean cosas —contestó Hakuno.

—¿Solo eso? —preguntó Tachie—. ¿Les pagan por eso?

—Imagino que tiene que ver con la habilidad, Creación de Herramientas —puntualicé.

Hakuno asintió—. Como ya nos informó Ciel-sensei, es una habilidad que permite crear objetos mágicos. Al ser objetos mágicos creados por espíritus heroicos de un pasado lejano, suelen ser objetos muy poderosos y, sobre todo, muy útiles.

—¿Entonces, St Freya compra las creaciones de los Caster, y de esta manera, ganan dinero? —preguntó Kiana.

—Simplificadamente, sí. La habilidad necesita tiempo para construir los objetos, pero sobre todo, componentes para crearlos. El Schicksal se encarga de proveerle a los Caster los materiales que necesiten, y un departamento en el cual trabajar, así que lo que realmente venden, es la mano de obra.

—No nos cobran por usar el departamento, ¿o sí? —pregunté.

—Eso depende… —contestó Hakuno—. De si utilizas las herramientas para crear algo para ti mismo, y no para vender, o de si rompes alguna herramienta del departamento, en ese caso, es probable que tengas que pagar.

—Bueno, si bien perdiste la habilidad, Construcción de Herramientas, gracias a tus habilidades como herrero, probablemente no haya problemas, ¿verdad? —preguntó Tachie.

—Bueno, imagino que eso dependerá de sus creaciones —contestó Hakuno—, las evaluarán y les colocarán un precio acorde a múltiples factores: calidad, funcionalidad, utilidad, demanda, etc. Nunca he oído que existiesen problemas con las ganancias de los Caster, así que debería de ser una fuente de ingresos estable y segura.

—Bueno, en ese caso, prácticamente estarías haciendo lo que siempre has hecho —expresó Kiana—. Crear espadas y vendérselas al Schicksal.

Asentí, entusiasmado—. ¡Sí, además, un día fuera de la forja es un día perdido, así que me encantaría volver a forjar tan pronto como pueda!

—Mañana tendremos clases con nuestro tutor, pero si nos movemos rápido, tal vez podremos inscribirte en el departamento y regresar a tiempo —dijo Mei.

—Lo mejor será que nos dividamos, por si acaso —expresó Kiana—. Shirou, Hakuno y yo podemos ir al departamento, y Tachie y Mei-senpai pueden encargarse de recibir al tutor en el caso de que llegue antes que nosotros.

Tachie entrecerró sus ojos—. ¿No deberías de ser tú, como nuestra líder, quien recibiese a nuestro tutor?

Kiana se mostró orgullosa y sonrió—. Le estoy delegando esa responsabilidad menor a mi segunda al mando, Mei-senpai.

—¿Responsabilidad menor? —preguntó Tachie sin cambiar su expresión.

—Bueno, es más importante asegurarme de que todos los miembros del equipo tengan un ingreso estable, para que todos podamos contribuir adecuadamente a las finanzas del escuadrón —explicó Kiana.

—Solo quieres ver qué demonios crean en ese sitio, ¿no es verdad?

—Por supuesto que no… eso es el extra.

Suspiré.

—Bueno, no voy a negar que me siento más segura si el primer acercamiento para con nuestra tutora viene de parte de Mei-san —expresó Tachie.

Algo con lo que, silenciosamente, estuve de acuerdo.

—¡Hey!

—Haré lo mejor que pueda, pero por favor, no lleguen tarde —intervino Mei-san, evitando un conflicto.

—Bien, en ese caso, ya tenemos nuestro curso de acción definido —declaró Kiana.

Luego de esto, todos nos fuimos a dormir, pero ese no fue precisamente mi caso, pues cuando desperté, no me encontraba en mi habitación, sino en ese otro sitio, y en frente de mí, se encontraba ella.

—¿Judgment? ¿Qué ocurre? —le pregunté a mi compañera.

—Hoy en la tarde se actualizó tú perfil en el sistema, y no solo el tuyo, también el de Mei y el de Tachie.

—¿Actualizaciones en mi perfil? ¿Cómo la que recibimos durante la transformación de Mei?

—Así es.

—Pero abrí mi perfil hace un par de horas, y no había ningún cambio, ¿a qué te refieres? —pregunté.

—Eso mismo me pregunté yo cuando vi las actualizaciones —me contestó Judgment—. Así que luego entré a tu perfil por los medios oficiales, y es tal y como dices, no se muestran cambios, pero si entramos por medios extraoficiales, entonces tu perfil cambia radicalmente.

—El perfil que nos muestran de manera oficial solo nos muestra lo que ellos quieren que veamos —concluí.

Judgment asintió—. También entré en el perfil de Hakuno, y lo mismo pasa con ella, su perfil es completamente diferente.

—Entonces, ¿todo eso de que necesitan que los Espíritus Heroicos nos den información sobre sus habilidades es mentira? —pregunté.

Judgment ladeó su cabeza—. A medias. Al principio, era verdad, y hasta la actualidad, es cierto que el sistema no permite acceder a la totalidad de la información de los sirvientes, pero eso cambió cuando lograron formar a un Demi con una peculiar habilidad que les permitió acceder a la información a la que anteriormente no podían acceder —me explicó Judgment—. Considerando esto, tal vez quieras ver los perfiles de tus compañeros, aunque no recomiendo que observes el tuyo.

—¿Eh? ¿Por qué? Y más importante, ¿por qué el Schicksal oculta está información? —pregunté.

—Verás, generalmente, miró con ojo crítico todas las acciones del Schicksal, y desconfío siempre de sus motivos; sin embargo, creo que, en esta ocasión, tienen razón en ocultar dichas habilidades —expresó—. Hay algunas historias de porqué lo hacen, se debe a qué…


Hakuno

—Bien, aquí es… —les indiqué a mis compañeros de escuadrón. El edificio era, al igual que el resto de St Freya, de corte antiguo y estilo occidental.

—Bueno, ¡entremos! —dijo Kiana mientras abría la marcha.

Los tres entramos y fuimos recibidos por una recepcionista—. Buenas tardes.

Buenas tardes —respondimos los tres en conjunto.

—¿Qué se les ofrece? —nos preguntó.

Después de escuchar esa pregunta, Shirou dio un paso adelante—. Mi nombre es Muramasa Shirou, vengo a escribirme en el Departamento de Creación.

—¿Estudiante de primer año? —le preguntó, a lo que Shirou asintió—. Bien, en ese caso, déjeme buscarlo en la base datos y verificar que cumple con los requisitos para inscribirse en el Departamento de Creación.

Los tres nos quedamos viendo como la mujer tecleaba en su computadora, luego de unos segundos, ella volvió a hablar.

—Bien, clase Caster… ¿Hmm? —De repente, la mujer frunció el ceño—. Pero… aquí dice que no posees la habilidad, Construcción de Herramientas, sin esa habilidad, o una habilidad similar, no es posible que entres al Departamento de Creación —explicó la recepcionista.

—Es cierto que no poseo esa habilidad, pero aun así, confío en mis habilidades como herrero para compensarlo —explicó Shirou.

—¿Herrero? —expresó la mujer—. Incluso si eres un herrero, dudo mucho que las creaciones de un herrero de la actualidad sean capaces de medirse contra las creaciones de los espíritus heroicos, y además, también somos provistos de armas periódicamente por diversas empresas armamentistas…

Intentó disuadirnos la recepcionista.

—Qué extraño… ¿no reconoce su apellido? —preguntó Kiana.

—¿Debería? —preguntó extrañada la mujer.

Kiana se colocó sus manos en las caderas—. Deberías… —confirmó ella—. No solo porque su familia ha estado forjando espadas para mi familia durante cinco siglos, sino también para el Schicksal.

—¿Y usted es…?

—Kaslana, Kiana Kaslana… —se presentó formalmente—. También puede buscarme en su base de datos, si no me cree.

Tomando su invitación, la recepcionista procedió a buscar a Kiana en su base de datos—. Es verdad que eres una Kaslana, pero eso no es suficiente para…

—Oh, son ustedes… —De repente, nos giramos hacia una nueva voz, se trataba de Cocolia.

—Buenas tardes —saludé.

—Buenas tardes, Hakuno, me alegró que te estés integrando bien —me respondió. Luego giró su mirada hacia mis compañeros—. ¿Ocurre algo?

—Quiero escribirme en el Departamento de Creación, pero no poseo la habilidad, Creación de Herramientas, aun así, creo que mis habilidades como herrero pueden compensarla —explicó Shirou.

Cocolia asintió.

—Sin embargo, la señorita no cree que sus habilidades como herrero puedan compensarlo —complementó Kiana, con ligera molestia, hacia la secretaría

Al oír esto, Cocolia se giró hacia la recepcionista—. Déjalo inscribirse.

—Pero, directora… —expresó sus dudas las mujer.

—A su familia nunca le ha gustado llamar la atención, pero han sido armamentistas del Schicksal durante quinientos años, podemos respaldar la calidad e importancia de sus armas —explicó Cocolia.

La recepcionista asintió, tecleó unas cosas más en su computadora y, finalmente, le entregó una llave a Shirou—. La forja se encuentra en la parte de atrás, es el último edificio.

—Gracias —respondió Shirou, antes de girarse hacia Cocolia y volver a agradecer.

Cocolia asintió y nos preguntó—. ¿Quieres un tour?

—¡Sería increíble! —exclamó Kiana.

Luego de eso, efectivamente, recibimos un tour por parte de Cocolia-san, quien, a su vez, era la directora del departamento. Con ella pudimos ver todo tipo de cosas, desde herramientas del corte egipcio, con formas de insectos durados, hasta pequeños homúnculos de un par de palmos de altura, hasta un logra que parecía el taller de una bruja, había de todo un poco.

—¡Miren eso! —gritó Kiana, mientras señalaba a una zona abierta del departamento.

Nos encontrábamos caminando por un pasillo, que tenía vista hacia una zona abierta, y dentro de esta, se encontraba una chica de cabello corto y blanquecino con una gran sonrisa de dientes afilados, quien vestía una blusa blanca y una falda negra y alargada. Ella se encontraba controlando a una serie de grandes robots.

—Oh, esa es una de mis hijas, su nombre es Sin Mal —nos dijo Cocolia.

En cuanto a los robots, estos eran de gran tamaño, probablemente entre cinco metros de altura o superior, parecían tener un solo ojo, una armadura de color blanco, la cual se encontraba puesta sobre un gran exoesqueleto de color negro. Era robusto, y, además, parecía tener una serie de propulsores en su espalda.

—Son robots, debido a que la cantidad de Demis es bastante limitada, el Schicksal suele utilizarlos también para combatir —expliqué.

—¿Pueden derrotar bestias honkai? —preguntó Kiana interesada.

No supe cómo responderle, pero afortunadamente, Cocolia-san, sí—. Bueno, depende del modelo y de la bestia honkai a la que se enfrenten. Sin embargo, han demostrado ser útiles de múltiples maneras, ya sea enfrentando a los honkai directamente, ayudando con las evacuaciones, o conteniendo a las bestias honkai hasta la llegada de los Demis —explicó—. Aun así, los Demis han sido mucho más efectivos a la hora de tratar con las bestias honkai, que cualquier unidad robótica creada hasta la actualidad.

—Eso es bastante increíble, pero… ¿Qué hacen aquí?

—Una de las razones, es que el Schicksal tiene la esperanza de que los sirvientes de clase Caster puedan ayudar a mejorar sus unidades de alguna manera —nos explicó.

—¿Eso es posible? Es decir, magia y robótica, ¿no están en lados opuestos de las cosas? —preguntó Kiana, pero yo no tenía respuestas a sus preguntas, así que ambas giramos nuestras miradas hacia Shirou, pero este… no había despegado su mirada de las unidades robóticas, no había reaccionado a nuestra conversación, de hecho, a veces movía ligeramente sus labios, sin mediar palabra, como si estuviese teniendo una conversación consigo mismo.

—Pues no es imposible —comentó Cocolia-san, sin haberse dado cuenta de nuestra interacción—. Hemos tenido algunos avances.

Mientras tanto, Kiana literalmente pasó su mano delante del rostro de nuestro compañero, para ver si reaccionaba, pero no lo hizo, y simplemente, suspiró, como aceptando la derrota.

—¿Qué ocurre? —pregunté.

—Nada, cuando se pone así, es difícil sacarlo de sus ensoñaciones —me explicó—. Como sea, ¿Cuál es la segunda razón?

—Es para que los Demis de clase Caster aprendan a utilizarlos —nos contestó Cocolia, finalmente dándose cuenta del estado del pelirrojo.

Kiana ladeó su cabeza—. ¿Es necesario?

—Dependiendo de la misión, puede serlo. Los Demis de clase Caster son los más frágiles a la hora de un combate cuerpo a cuerpo, incluso los sirvientes de clase Archer, suelen ser mejores, y pueden sobrevivir el tiempo suficiente como para ser rescatados, o incluso, algunos pueden ganar distancia, o hasta derrotar a sus oponentes en esas situaciones desfavorables. Pero para los Demis de clase Caster, es mucho más complicado.

—Entonces, ¿despliegan a unidades robóticas para proteger a los Caster?

Cocolia-san asintió—. En misiones donde se cree que la vanguardia de los escuadrones no será capaz de contener a los Honkai y estos podrán llegar a la retaguardia, se suele desplegar a estas unidades como refuerzo, y, si bien generalmente se autorregulan solos, ha habido situaciones en los que los Caster han tenido que controlarlos manualmente.

—Comprendo…

—Supongo que no nos quedará de otra que investigar —murmuró Shirou.

—¿Investigar qué? —preguntó Kiana.

Esta pregunta pareció traer de vuelta a la realidad a Shirou—. ¿Eh? —exclamó—. Discúlpenme, me perdí en mis pensamientos.

—¿Tanto te llamaron la atención los robots? —pregunté.

—Bueno, creo que ya lo he dicho antes, pero en mi casa vivíamos de forma bastante austera, en cuanto a la tecnología —me contestó Shirou—. Mi padre siempre ha sido chapado a la antigua, así que nunca tuvimos una gran cantidad de equipos tecnológicos, pero, después de la muerte de mi madre, bueno… mi padre tomó una postura aún más extrema en este aspecto, y solo nos quedamos con lo justo.

—¿Quieres aprender a crear otras cosas? —preguntó Kiana mientras veía a los robots.

—Hmm… no estaría mal… —expresó el chico—. Pero seguramente me llevará tiempo.

—¿Y qué es lo que quieres investigar? —le preguntó Cocolia.

—Es solo que, no sabía que la tecnología de la cooperación ME también se usase para esto —nos explicó—. Hay muchos componentes construidos por Corporación ME en esa unidad.

—¿Cómo lo sabes? —le preguntó Cocolia-san.

—Es un tipo de Hechicería —le contestó—. Se llama, Análisis Estructural, y me permite deconstruir todo tipo de estructuras, como si de un plano se tratase, para entenderlas mejor.

—Esa habilidad puedes ser bastante útil para un herrero —comentó la directora.

—¿¡EEHHH!? —De repente, escuchamos un grito, y nos giramos hacia donde estaba la hija de Cocolia-san, y, para nuestra sorpresa, el robot se había caído a pedazos por alguna razón.

—¿Qué demonios? —preguntó Kiana.

Cocolia-san tomó su celular y marco un numero—. Sin Mal, ¿qué ocurrió?

La chica de dientes de tiburón había tomado su celular y al escuchar la voz de Cocolia giró hacia todos los lugares, hasta que nos vio, y finalmente pareció contestar.

—¿Qué? ¿Se desarmó de un momento a otro? —preguntó Cocolia-san—. ¿Así como así? Entiendo, sí, tranquila, yo me hago cargo, practica con el resto de unidades. —Luego de colgar, la mujer se giró hacia Shirou, como pidiendo una explicación.

—No sé qué ha ocurrido —respondió él—, la Hechicería solo me permite deconstruir las cosas como un plano en mi mente, no literalmente —explicó defendiéndose.

—Hmm… pues, tal vez, después de convertirte en un Demi, puedas hacer más que solo deconstruir cosas en tu mente, tenlo en cuenta —le sugirió la directora, a lo que Shirou asintió—. Ahora vayamos a lo que les importa, le mostraré la Herrería.

Así, los cuatro llegamos hacia el último edificio, donde nos encontramos efectivamente, con una Herrería. Shirou estaba visiblemente encantado dentro del lugar, casi parecía un niño en una tienda de dulces.

—No hay nadie… —expresó Kiana, buscando a otras personas dentro del recinto.

—Bueno, la mayoría debería de estar en horas de tutoría, así que… —Kiana asintió, entendiendo a lo que me refería.

Cocolia comenzó a darnos un tour dentro de la Herrería, pero, irónicamente, al final fue ella y nosotras quienes recibimos un tour completo por parte del chico de todas y cada una de las herramientas, y también de sus usos, incluso sorprendiendo a Cocolia-san en un par de ocasiones. E incluso el chico se estaba pensando empezar a trabajar de una vez.

—Chicos, la hora —puntualicé.

—Es cierto, ¡Shirou, sé que quieres volver a vivir como un ermitaño encerrado en tu marmita, pero tenemos que volver! —le llamó Kiana.

Para mi sorpresa, Shirou realmente parecía desanimado de tener que abandonar este lugar, incluso un poco molesto—. Ah… que mal… —suspiró—. Y yo que pensaba ponerme a trabajar con estas… —Dicho esto, Shirou sacó un par de pistolas de su mochila.

—¡Oh, mis Pistolas Prototipo! —Kiana sonrió con alegría al ver sus viejas armas—. ¿¡Vas a trabajar en ellas de una vez!?

—Vaya antigüedad —expresó Cocolia.

Shirou asintió—. Quiero que, para cuando seamos desplegados en nuestra primera misión, ya sean armas poderosas que puedas utilizar.

—¡Genial! —exclamó Kiana—. En ese caso, tal vez podamos informarle a nuestra tutora que…

—Kiana, te está manipulando. —Detuve a nuestra líder antes de que se dejase llevar.

—¿¡Eh!?

—No la estoy intentando manipular —me respondió con el ceño fruncido—. Simplemente estoy revelando mis intenciones.

—En ese caso, no te importa comenzar con tus intenciones otro día, ¿verdad? Uno donde no tengamos tutoría, ¿no lo crees? —pregunté.

Mi compañero volvió a mostrarse abatido, e incluso se resistió un poco, pero aunque durante unos instantes casi nos planteamos sacarlo a rastras, al final, aceptó de mala gana—. Sí, tienes razón…

—Muchas gracias por el tour—le dijo Kiana a Cocolia—. Nos tenemos que ir rápido, o Tachie nos echará la bronca.

A lo que la mujer asintió con una pequeña sonrisa, y nos permitió marchar.


Tachie

¿Cuánto tiempo había transcurrido? ¿Veinte minutos? ¿Treinta? Estaba cansada de sacar mi celular para verificarlo, por cada minuto que pasaba, más se acercaba la hora de nuestra tutoría, y al menos que nuestro tutor fuese un irresponsable y llegase tarde, estaba segura que esos cuatro llegarían con retraso.

—Hmm… van a llegar tarde… —suspiré.

—¿No estás muy segura de eso? —me preguntó Mei, con una pequeña sonrisa.

—Es porque los conozco —le contesté—, Shirou es un cabeza dura, que cuando se pone algo como objetivo, no para hasta verlo realizado, además, también es alguien obsesionado con su trabajo, si trabajase en una empresa, puedo asegurar que sería el primero en llegar y el último en salir. Para él, un día donde no pisa su forja, es un día perdido, y ahora que tiene una nueva, pues… bueno, ya lo verás cuando empiece. Que no te sorprenda si tenemos que ir a sacarlo en más de una ocasión.

Ella me sonrió, consoladoramente—. Es cierto que sí parece ser una persona de ese tipo, muy trabajador.

Asentí—. En cuanto a Kiana, si bien no es una loca entusiasta de las armas como Shirou, si es entusiasta de utilizarlas, sobre todo si se trata de pistolas. —Por un momento, Mei frunció el ceño, algo relativamente extraño, era más común verla con una expresión serena, o con una leve sonrisa—. ¿Ocurre algo? —pregunté.

—A Kiana… ¿también la conoces desde hace mucho tiempo? —me preguntó.

Asentí—. Pues sí, no tanto como a Shirou, pero si la conozco desde hace bastante. A fin de cuentas, ella es amiga de la infancia de Shirou, al igual que yo, así que cada vez que venía de visita, teníamos que convivir, pues Shirou y yo éramos vecinos.

—¿Y ella siempre ha sido… así? —me preguntó.

—¿Así cómo? —pregunté—. Siempre ha sido directa, alegre, valiente, demasiado efusiva, y a veces, una bocazas, si es a eso a lo que refieres…

—No me refería a eso…

Ladeé mi cabeza—. ¿Entonces a qué? —volví a preguntarle, y giré mi mirada hacia ella, viendo como lucía un poco incomoda y se abrazaba a sí misma ligeramente—. Ah… te refieres a eso.

Mei asintió—. Sí, a eso…

Suspiré—. Kiana parece una idiota en términos teóricos, y al menos que decida esforzarse, realmente lo es, aunque creo que es más por falta de motivación que porque realmente lo sea. Esto, combinado con su personalidad, la hacen ver como una persona realmente simple, pero no te confíes, juzgarla solo por lo que deja ver es un error —intenté explicarle—. Si bien hay veces en que dice todo lo que piensa sin importarle las consecuencias, con el paso del tiempo, me he dado cuenta de que también hace lo opuesto, hay veces en que se calla todo para sí misma, y es imposible hacerla hablar.

—No te entiendo, ¿qué tiene que ver con lo que te pregunté?

Sonreí, cansada, no esperaba tener que explicar esto—. Significa que, cuando se trate de Kiana, hay cosas que hace por motivos superficiales, y otras cosas que hace por motivos más… profundos, si es que esa palabra se puede usar con ella, y simplemente no se lo dice a nadie.

Mei lució intrigada ante mis palabras, y me preguntó—. Entonces, ¿estás sugiriendo que lo hace por motivos más profundos que simplemente ser…?

—¿Una calenturienta? —pregunté, a lo que Mei asintió con un poco de pena ajena—. Sí, creo que ese es el caso. Sin embargo, no me malentiendas, como he dicho, cuando se trata de estas cosas, es imposible hacerla hablar, y no tengo la capacidad para leer su mente, así que son solo mis conjeturas.

Mei frunció el ceño—. ¿Puedes decírmelas? —me preguntó—. Quiero poder ayudarla en lo que necesite.

Fruncí el ceño—. No sé si sean cosas de las que pueda hablar…

Mei tomó mis manos y me miró fijamente—. Prometo que seré discreta.

—Realmente te importa, ¿no es así?

Ante mi pregunta, Mei bajo la mirada—. Ella… me ayudó en un momento difícil… bueno… en varios momentos difíciles, sino fuera por ella, yo…

Al ver que se le dificultaba continuar, coloqué una mano en su hombro—. Comprendo, comprendo… no necesitas decírmelo si no quieres… todos… hemos tenido esos momentos. —Mei me sonrió, y me agradeció. Luego me rasqué la cabeza—. Bueno, como empezar… esto es un poco vergonzoso.

—Si es muy difícil para ti… —expresó Mei, preocupada.

Ladeé mi cabeza y suspiré—. Mei-san…

—¿Sí?

—Sabes que tengo sentimientos por Shirou, ¿verdad?

Parece que mi pregunta la agarró por sorpresa, y ella misma se sonrojó ligeramente y se mostró un poco incomoda—. Bueno… sí, es… un poco evidente.

Asentí aún más avergonzada—. Y has visto como trato a Kiana cuando se acerca mucho a Shirou o cuando coquetea con él, ¿verdad? —Mei asintió—. ¿Por qué crees que lo hago?

Esta pregunta pareció aturdir a mi compañera, ella frunció el ceño y no dijo nada durante unos instantes, hasta que, finalmente, me respondió—. ¿Por qué no te gusta que Kiana lo moleste de esa forma?

Sonreí—. Si hay alguien que molesta a Shirou, soy yo. Y si bien es cierto que no me gusta la forma en la que lo hace, ya que es solo ella molestándolo, ¿por qué debería de preocuparme? Es decir, si solo son juegos, ellos dos nunca deberían llegar a nada, ¿no lo crees?

Después de pensárselo un poco, ella asintió—. Entonces, ¿por qué lo haces?

Fruncí el ceño—. Porque no estoy segura de que sean solo juegos —contesté.

Mei ladeó su cabeza ligeramente—. ¿Qué te hace pensar eso?

—Pues, que no siempre fue así —Y con esto dicho, comenzó la verdadera explicación—. Al principio no era así. Ambas éramos rivales por la atención de Shirou, y no fue algo unilateral, literalmente, me llevó a un lugar alejado, y me lo dijo a la cara.

Mei sonrió divertida—. Bueno, parece algo que ella haría, de hecho, lo extraño es que no lo haya hecho frente a Shirou.

Asentí—. Sí, creo que tienes razón —contesté con una sonrisa—. Así que, durante bastante tiempo, nos peleamos por la atención del idiota, y creo que ella iba en serio, porque, en una de sus últimas visitas, antes de que las cosas malas sucedieran, Kiana llevó a Shirou a un lugar alejado, creyendo que no los había visto, pero no fue el caso y los seguí…

—¿Y qué ocurrió después? —me preguntó Mei, mostrándose interesada.

Apreté los puños y rechiné mis dientes—. Esa pedazo de… ¡Hmm!

—¿Eh? —exclamó sorprendida, al ver cómo me contenía para no insultarla.

Tomé aire y lo dije—. ¡Que lo besó, ¿entiendes?!

—Oh… —Luego, Mei frunció el ceño—. Espera… ¿dijiste antes de las cosas malas?

Asentí, y no pude evitar bajar mi mirada—. No quiero hablar mucho sobre eso, pero… Shirou me dijo que Kiana fue secuestrada por una organización enemiga y que sus padres, la directora y el padre de Shirou, fueron a rescatarla, pero, al mismo tiempo, una explosión de energía honkai ocurrió en Fuyuki, y… —No me había dado cuenta, pero en algún momento de mi explicación, había comenzado a temblar.

Para mi sorpresa, Mei se me acercó y tomó mis manos con las suyas—. Si es muy duro, no necesitas forzarte.

Por un momento, me planteé detenerme, pero luego negué con mi cabeza—. Son cosas que tengo que superar. —Tomé aliento y me recompuse—. Las cosas nunca fueron las mismas para ninguno de los tres. El padre de Shirou se volvió mucho más estricto y austero, lo cual también lo afectó a él. Yo… no pude manejar la verdad. Y Kiana… su madre salió del retiro después del secuestro, así que Kiana pasó los siguientes años siendo criada únicamente por su padre.

—Eso debió ser traumático para todos ustedes… —dijo Mei—. Lamento si abrí viejas heridas, no era mi intención.

—Lo sé, pero es algo que tengo que superar, así que lo mejor que puedo hacer, es compartirlo —expliqué—. Además de traumático, creo que esto también afectó a Kiana con respecto a nosotros.

—¿Cómo?

—Bueno, Kiana adora mucho a su madre, creo que tener que separarse de ella durante todos esos años, y solo verla de vez en cuando, seguramente la afectó de alguna forma, de hecho, ustedes dos se parecen bastante…

Mei ladeó la cabeza—. ¿Nos parecemos? ¿La mamá de Kiana y yo?

Asentí—. Según lo que oí de Fuji-nee, Cecilia-san es como una hermana mayor comprensiva pero firme para todas las valquirias, y tú eres un poco así.

—Oh… gracias, por el alago —me respondió con una pequeña sonrisa.

—Además de eso, está el padre de Kiana…

—¿Ocurre algo malo con él?

Sonreí incómodamente—. Bueno, se supone que entrenó a Kiana para que pudiese defenderse, pero, realmente, esa fue solo una de sus razones, según lo que nos dijo el tío, es decir, el papá de Shirou, Siegfried-san entrenó a Kiana para que pudiese patearles el culo a los hombres que intentasen ligar con ella.

—¿Es en serio…? —preguntó Mei-san, también con una sonrisa ligeramente incomoda. A lo cual, yo asentí—. Debe ser un padre muy peculiar, ¿no es así?

—Más que peculiar, yo lo llamaría extrañamente sobreprotector —contesté.

—¿Extrañamente?

—Sí… —Era un poco difícil de explicar, así que tuve cuidado en como lo hacía—. Verás, el papá de Kiana es el tipo de padre al que le molesta la simple idea de que un hombre le arrebate a su princesa, y, al mismo tiempo, es el tipo de padre al que no le molesta que Kiana ponga su vida en peligro luchando contra las bestias Honkai, porque, a fin de cuentas, ella es una Kaslana.

—Su crianza debió haber sido… peculiar, entonces… —expresó Mei-san.

Asentí—. Shirou y yo creemos que Siegfried-san hizo todo lo posible para que Kiana tuviese la peor imagen posible sobre los hombres.

—¿En serio? —me preguntó—. ¿No es eso demasiado exagerado solo para que no tenga novio?

—Bueno, como ya has dicho, es un padre peculiar… —contesté—. No es que haya hecho que Kiana vea a los hombres como basura o algo así, pero… bueno, creo que por sus acciones, es que Kiana no confía ni en las habilidades ni en ciertos comportamientos de los chicos, o al menos, no de buenas a primeras —mientras decía esto, no pude evitar pensar, y decir—. Lo cual es irónico, porque Kiana actúa de la misma forma que la hace desconfiar…

—¿Eh?

Me rasqué la cabeza—. Bueno, con respecto a las intenciones de los hombres para con las mujeres, Kiana, probablemente por culpa de Siegfried, piensa que ellos solo piensan en… bueno, tú sabes en que… —Para mí fortuna, Mei-san asintió, lo cual significaba que me había entendido, sin que yo tuviese qué decir la palabra—. Pero, e irónicamente, ¡Kiana muchas veces se comportar como si solo pensase en tú sabes que!

—Oh… ¡OH…! Pff… ja, ja, ja, ja, ja… —Al entenderme, Mei intentó, pero no pudo, aguantarse la risa al ver la gran ironía. Sonreí al verla sonreír. Y después de calmarnos, ella me preguntó—.Bueno, es cierto que, cuando estudiábamos en Nagazora, era muy popular con los chicos, pero siempre la vi rechazándolos "amablemente", al menos, la mayoría de las veces…

—Nunca la he visto coquetear con chicos.

Mei frunció el ceño ligeramente—. Pero con Shirou, no es así.

—Bueno, si tomamos mis suposiciones como ciertas, ya que a Shirou lo conoció desde antes de que todas esas cosas ocurriesen, probablemente lo tenga en una posición especial que al resto.

Mei asintió—. Entonces, en resumen, cuando ustedes tres eran niños, Kiana y tú competían por la atención de Shirou, pero después de esos eventos, las cosas cambiaron entre los tres.

Asentí—. Sí. En cuanto a esos dos, creo que ya te haces una idea de su situación actual. Ambos coquetean constantemente, y desde el punto de vista de cualquier persona externa, seguramente pensarían que están tirando cebo, pero desde el punto de vista de esos dos, es más complejo.

—Comprendo… en un principio, yo creí lo mismo, aunque también creo que a Kiana le gusta molestarlo —expresó mi compañera.

—No estarías equivocada en ese aspecto, pero a mis ojos, son bromas muy dolorosas entre ambos.

—Y… más allá de cómo eran las cosas antes de que sucediesen esas cosas, ¿hay algo más que te indique que los coqueteos entre ambos sean más serios de lo que aparentan?

Asentí—. Dos cosas principalmente. La primera es que, si bien Kiana es una calenturienta que le coquetea a cualquier chica bonita, nunca la he visto ir en serio con ninguna, puede actuar como una pervertida e incluso llegar a manosearte y… esas cosas… —dije mientras me abrazaba a mí misma, recordando malos tiempos—. Pero nunca ha ido más allá de eso. Y la segunda, son cosas como sus coqueteos y otras acciones, como la de ayer. Si solo quería molestarle, hacer que fuese nuestro mayordomo era suficiente, mientras que evitar que consiguiese ese trabajo en el café es, incluso, perjudicial para el equipo. —Para mi sorpresa, Mei asintió—. Yo lo hice por… bueno, eso, pero hay veces en que Kiana actúa de forma errática, de hecho, para ser sincera, no creo que ella sea tan despistada como para no darse cuenta de que sus bromas, o coqueteos, pueden llegar a ser hirientes, por eso digo que son bromas bastante crueles entre sí.

—Creo que… comprendo, más o menos, la relación que esos dos tienen…

—¿Entonces te has tranquilizado, o estás más preocupada que antes? —pregunté.

—¿Eh?

—No te conté todo esto solo porque son cosas que debo superar o para llevarnos mejor entre nosotras —expresé—. No sé si el resto se ha dado cuenta, pero yo lo he notado. Cuando ellos dos coquetean, o cuando están demasiado juntos, tiendes a fruncir el ceño y te muestras molesta, esto también ocurre cuando Kiana entra en su modo calenturienta con cualquier otra chica.

Mei se veía avergonzada al escuchar mis palabras—. No… no es lo que piensas…

Rodé mis ojos—. ¿En serio? Porque se ve como si estuvieses celosa, y créeme, sé bastante de eso —Mei pareció querer contestar, pero la detuve rápidamente—. Y antes de que mal pienses, no he sido rechazada, es solo que me gustaría que ese idiota deje de contenerse cuando se trata de mí.

—¿Contenerse? —preguntó Mei, confundida.

Asentí—. Cuando se trata de Kiana, no se contiene, y es capaz de coquetear, como ya has visto. Cuando se trata de mí… no me rechaza, incluso lo he visto mirarme con esa misma mirada, pero… por alguna razón, se contiene.

—¿Crees saber por qué? —me preguntó—. ¿Puedo hacer algo para ayudante?

—No sé… pero no cambies el sentido de la conversación, ¿estás celosa? ¿Es por eso que querías saber cuál es la relación entre esos dos?

Mei bajó la mirada, y luego negó levemente con su cabeza—. Yo… no creo que sea eso.

—¿Segura? Porque, al menos a primera vista, es muy notorio que sí —le pregunté, con los ojos entrecerrados—. ¿Qué te hace pensar que no estás celosa?

—¡Que yo antes no era así! —me respondió con seriedad en su mirada.

—Así que tú también sufriste un evento traumático que te hizo… bueno, actuar como una persona celosa, ¿es eso lo que quieres decir? —No quería burlarme de mi compañera, pero una vez dicho, se escuchaba bastante ridículo.

Pareció que Mei-san también lo consideró así, después de escucharme, por lo que, se mostró ligeramente avergonzada—. Sé que se oye ridículo, pero es así, y yo no lo llamaría un evento traumático, sino… uno transformador, si es que me entiendes.

«¿Si es que la entiendo? ¿Uno transformador?».

Medité sobre estas palabras, el único evento que podría describir como transformador que Mei-san había sufrido últimamente era…

—¿Tu transformación en Demi sirviente? —pregunté, a lo que Mei asintió.

—Es lo único que tiene sentido para mí —me contestó.

—¿Pero por qué el transformarte en Demi te volvería celosa contra aquellos que se acercan a Kiana? —pregunté—. No recuerdo que ninguna de tus habilidades tenga ese efecto secundario… a menos que, tus Tesoros Heroicos, los que Minamoto-san no quiso revelarte.

Al preguntarle, Mei se mostró bastante sorprendida—. Ahora que lo dices, no había considerado esa posibilidad…

—¿En serio? Entonces, ¿qué pensabas que te provoca ese estado de celos?

—Para empezar, no creo que debamos llamarlos simplemente como celos —me corrigió ella con el ceño fruncido, para mi diversión—. Es un sentimiento en mi pecho, como un pinchazo, o como una llama que se enciende dentro de mí, al principio, solo era un crepitar, pequeñas ascuas, e he intentado contenerlas para que se mantengan así, pero… siendo sincera, estoy preocupada de que ese crepitar, de que esas ascuas puedan encenderse por completo, y entonces…

—¿Y entonces?

Mei suspiró—. ¿Recuerdas cuando nos estaban explicando sobre nuestras habilidades? Cuando nos explicaron sobre la habilidad, Mejora por Encantamiento de Locura, y sobre los potenciadoras…

Asentí, y fue entonces cuando capté lo que me estaba tratando de decir—. ¿Crees que los ce-… —Pero me detuve al ver su mirada, y tosí falsamente para corregirme—. Quiero decir. ¿Crees que ese tipo de situación, en la cual Kiana y alguien se acercan demasiado, es el gatillo que activa la habilidad?

—No estoy del todo segura —me contestó—. Hasta ahora solo me ha pasado con Kiana, pero no puedo asegurar que no pueda llegarme a pasar con otros, y si bien por ahora solo lo he sentido en este tipo de situaciones, tampoco sé qué es exactamente lo que lo gatilla.

—Esto es problemático. —Fruncí el ceño—. En pocas palabras, has descubierto un tipo de situación que parece poder activar la habilidad, pero no sabemos si es el único tipo de situación donde puede llegar a activarse, porque, en sí mismo, todavía no sabemos que la dispara.

Mei asintió—. Exactamente.

—¿Y por qué no se lo has dicho a Kiana?

Mei se mostró incomoda, ocultando sus manos detrás de su espalda—. Porque no quiero preocuparla, y tampoco quiero que se encadene a mí, solo para ayudarme.

—¿A qué te refieres?

—Incluso si no sabemos exactamente cuál es el gatillo, sabemos que esa situación parece, como mínimo, afectarme. Eso significa que, para prevenir que el gatillo se dispare, Kiana tendría que mantenerse alejada de cualquier otra persona —me explicó—. Eso no es bueno, ni para ella, ni para el equipo, ¿entiendes?

Asentí—. Hmm… En ese caso, solo quedan dos cosas por hacer.

—¿Cuales? —me preguntó, interesada.

— La descripción de tu habilidad dice que responderás de forma "exaltada" ante ciertos estímulos y situaciones, pues bueno, hemos encontrado una de esas situaciones, y puedo apostar a que los gatillos que te harán perder la cordura, están relacionados con estas. —Mei se mostró dubitativa—. Utilizando las pistas que tenemos, debemos discernir cual es el verdadero gatillo en sí, para saber que otro tipo de situaciones pueden afectarte, y además, también investigar hasta qué punto puedes resistir estos estímulos y situaciones, porque, si bien has sentido que algo se ha agitado dentro de ti, no has perdido la cabeza en ningún momento.

—¿Lo que sugieres es tomar estas situaciones, y estimularlas lentamente, hasta ver en qué punto pierdo el control…? Es como tomar un arma, y apretar el gatillo lentamente, pero deteniéndote antes de que la bala salga disparada, ¡eso es algo muy peligroso! —expresó Mei, obviamente preocupada.

—Lo es… —confirmé—. Pero es más peligroso ignorar las situaciones o estímulos que pueden desencadenar la habilidad, o los gatillos que pueden disparar los potenciadores. Además… —Sonreí—. Para tu fortuna, tienes a una compañera de Clase Shielder que se encargará de evitar que lastimes a quien sea, aunque se active la habilidad.

Por alguna razón, Mei pareció bastante sorprendida—. ¿Me ayudarás con eso?

—Por supuesto, ¿no somos un equipo? Déjamelo a mí, empezaremos desde lo más bajo y avanzaremos lentamente, estaré pendiente y me aseguraré de que no lastimes a nadie —expliqué—. Y tú tienes que decirme cuando sientas que ya no puedes aguantar más, para así saber cuál es tu límite. —A lo que Mei, aunque dubitativa, asintió—. Además, no te voy a pedir que le cuentes a Kiara-san sobre esto si no quieres, sinceramente, esa mujer me da mala espina por alguna razón; sin embargo, puede ayudarte a desarrollar métodos para controlar esos impulsos, lo cual sería de mucha ayuda.

—¿Puede esto quedar entre tú y yo? —me preguntó—. Para no preocupar a los demás, al menos, hasta tener contramedidas.

Fruncí el ceño—. Bueno, por ahora, podemos mantenerlo en secreto, pero si la cosa se nos van de las manos, entonces tendremos que hablar, ¿trato?

Mei sonrió y asintió—. Trato. Y… muchas gracias, por todo.

Me rasqué la cabeza—. De nada… podemos hablar más tarde, ya es casi la hora.

—Ahora que lo dices, es cierto… —Mei consultó la hora en su celular—. ¿Llegarán a tiempo?

—Eso espero…


Wendy

Caminaba hacia el área de entrenamiento, no lo hacía ni a un ritmo muy rápido, ni muy lento, estaba sobre la hora de llegada.

Suspiré, «Sabía que eventualmente tendría que dirigir a otro escuadrón, pero no esperaba esto…». Volví a suspirar, apenas había vuelto de mi última misión ayer, y me había encontrado con esta situación, ni siquiera había tenido tiempo de leer a detalle todos los informes sobre estos chicos, solo pude enfocarme en lo más importante, sus habilidades y sus antecedentes.

«Creo que lo estás viendo como algo más problemático de lo que realmente es, llevas dos años dirigiendo a tu escuadrón», me contestó Archer.

«La situación era diferente, en ese entonces, todos éramos recién llegados, así que forjar la confianza entre nosotros fue relativamente sencillo».

«Eso es cierto, ¿pero no fue por eso mismo que confiaron rápidamente en su tutora? Además, la confianza es un factor importante, pero no te mantienes como líder solo con confianza, de hecho, la confianza se suele generar por las habilidades de liderazgo».

Fruncí ligeramente el ceño, «Supongo que tienes un punto…».

«¿Tal vez lo que te intimida es que haya tantos talentos en el escuadrón que te tocó?».

«Siendo sincera, me parece ridículo que un escuadrón qué se formó espontáneamente tenga tanto potencial en bruto».

«Comprensible, pero recuerda que eres una de las mejores valquirias que ha producido St Freya, en palabras de la propia directora Theresa», me debatió, «Muestra un poco de confianza en ti misma, o de otra forma, no serás capaz de liderar».

Suspiré, siempre creí que esos halagos eran un poco exagerados, generalmente era imposible saber cuáles son las habilidades de cada Valquiria y Espartano en St Freya, pues la identidad del espíritu heroico de cada Demi es una de las cosas más resguardadas en la institución, pero eso no se aplicaba a mí, pues tenía una extraña habilidad de clase que me permitía discernir el estado, habilidades, y demás información sobre los Demis. Sabía que en St Freya había valquirias con más poder que yo, así que no podía entender los motivos de esos halagos.

Como si leyese mis pensamientos, mi compañero me contestó, «Ser una de las mejores no significa necesariamente ser de las más poderosas, aunque no nos considero particularmente débiles, si es nuestra fuerza lo que te preocupa».

«Lo sé, simplemente estoy preocupada de que todo se descontrole… es un grupo preocupante en ese aspecto».

«Sí, al menos tres de los cinco integrantes son preocupantes en ese aspecto, tal vez en este momento no se note, pero en un momento de extrema presión, podría ser peligroso», me apoyó me compañero, solo para luego darle un giro de tuerca a esta declaración, «Sin embargo, si se trata de eso, ¿no hace que el ponernos como sus tutores sea aún más lógico?».

Me quede con la boca abierta, quería contraargumentarle, pero después de analizar sus palabras, me di cuenta de que, desgraciadamente, tenía razón.

«Por cierto, pudiste verlos ayer, ¿qué te parecieron?». Decidí cambiar de tema.

«Chicas lindas».

Me detuve instantáneamente, «¿En serio? ¿Eso fue lo primero que te vino a la cabeza?».

«Bueno, fue lo primero que vi. Y en tu caso, ¿Cuál fue tu primera impresión?», me preguntó.

«Servicial…».

«¿Hmm?»

«El chico que me atendió ayer, quien estaba trabajando como mesero, fue bastante servicial en su trato», aclaré.

«Oh… entonces está bien que tú te fijes en el chico, pero yo no me puedo fijar en las chicas».

Entrecerré mis ojos. «Es diferente, yo estaba siendo atendida directamente por él, mientras que al resto solo las pude ver desde lejos».

«Oh, ¿y qué notaste desde lejos?».

«¿Falta de atención? No… ¿Necesidad de atención?». Me pregunté a mí misma.

«¿Qué?».

«Quiero decir… a menos dos de las cuatro chicas estaban constantemente tratando de llamar la atención del chico, mientras que las otras dos no hicieron tanto ruido, pero, tampoco dejaron de observarlo atentamente».

«Hmm… comprendo».

«No pareces sorprendido».

«No lo estoy», me contestó sin darle menor importancia, «El trabajo como pastor te puede enseñar más de lo que crees».

«¿Pastor?», pregunté, sorprendida.

«Sí, ¿por qué la sorpresa?», me pregunto, un poco consternado.

«Bueno, creía que me dirías algo sobre tu tiempo como Rey, no como pastor».

Lo escuché reírse ligeramente, «No se necesita irse a tanto para entender este tipo de situación».

No me gustaba el tono con que lo estaba diciendo, pero, de todas formas, decidí preguntar, «Entonces, ¿qué es lo que comprendes? ¿Por qué no te sorprende?».

«Porqué es algo que ves comúnmente, es decir, lo que pasa cuando metes a un gallo en un gallinero, o a un carnero en un corral de ovejas».

Fruncí el ceño, «¿En serio tenías que hacer esas analogías?».

«Bueno, tú querías saber», me respondió. «Incluso esa mujer lo insinuó en su momento cuando te explicó que prestases atención a que era un escuadrón mixto».

«Bueno, puede que tengas razón en algún nivel, pero espero que no se trate de eso, o será un gran dolor de culo».

«Bueno, mejor dramas de adolescentes, que traumas en adolescentes, ¿no lo crees?».

No pude evitar sonreír un poco, «Touché». A medida que conversábamos, llegamos al campo de entrenamiento previamente acordado, y allí, solo había dos personas, «Bueno, sabíamos que iba a ser un escuadrón problemático, pero siendo sincera, no esperaba que ni siquiera cumpliesen con la orden más sencilla: simplemente estar en un lugar a una hora acordada».

«Parece que tendrás que ponerle mano dura a este rebaño desde un principio».

Asentí, «Sí, eso parece». Luego le pregunté, «Dijiste que, si bien no éramos los más fuertes, tienes confianza en nuestra fuerza, ¿verdad?».

«Por supuesto».

«Bien, dame un poco de esa confianza, la voy a necesitar».

«Hmm, allí vamos. Sé un poco menos dura con quienes si cumplieron».

«Todo depende de cómo se comporten».

Y dicho esto, avancé hacia las dos chicas.

—Buenas tardes —dije mientras me acercaba—, sois miembros del último escuadrón de primer año, ¿no es así?

Las dos chicas se giraron hacia mí, y pude notar la preocupación en sus miradas, y la que parecía mayor, fue quien me respondió.

—Lo somos, ¿y usted es? —me preguntó cortésmente.

—Vuestra tutora y líder de escuadrón, estudiante de tercero, pueden llamarme Wendy.

—Es un placer, mi nombre es Raiden Mei, y ella es Minamoto Tachie.

Con esto dicho, la segunda chica dio un paso adelante—. Encantada.

Asentí con una pequeña sonrisa—. Bien, entonces, ¿les parece si comenzamos?

—Disculpe, pero… todavía faltan miembros de nuestro escuadrón —expresó Mei—. Ellos se encuentran en el Departamento de Creación, pero deberían de volver dentro de poco.

—Hmm… entiendo —contesté—. Trataré con ellos cuando lleguen.

Ambas se miraron entre ellas, probablemente mostrando dudas, fue entonces cuando la más joven me preguntó—. ¿Y qué vamos a hacer?

—Necesito ser consciente de primera mano de vuestras habilidades, para así poder dirigirlos adecuadamente, así que voy a tener un combate de entrenamiento con cada una de ustedes —les expliqué—. Las reglas son sencillas, los combates serán individuales, se terminarán cuando yo lo decida, y pueden utilizar todas sus habilidades y armamento, y, en cuanto a sus tesoros heroicos, pueden utilizarlos; sin embargo, sin declarar su Verdadero Nombre, eso producirá una liberación limitada de su poder. ¿Entienden?

Las dos asintieron, pero fue entonces que Tachie volvió a hablarme—. Yo... tengo problemas con mi sirviente, solo conozco mis habilidades de clase.

—Ahora que lo dices... —irrumpió Mei—. ¿Deberíamos de informarle sobre cuáles son nuestras habilidades? Tengo entendido que a los lideres de escuadrón se les puede dar esta información.

Ah, cierto, estas chicas no lo saben. Era cierto que una de las limitaciones del sistema invocación era acceder a la información del sirviente sin que este las revelase previamente, pero esto no se debía a que dicha información no estuviese en el sistema, a fin de cuentas, dicha información se debía de descargar del Trono de los Héroes, para así poder formar al Demi sirviente, sino que el sistema no nos permitía acceder a dicha información por medios convencionales, solo la información de las clases era accesible de esta forma, así que, durante los primeros años, el Schicksal tuvo que averiguar las habilidades de los Espíritus Heroicos mediante la investigación, razón por la cual se formó dicho departamento; pero todo esto cambió cuando un Demi fue invocado con una extraña habilidad de clase, tanto era así que, incluso aquellos que habían sido invocados en esa clase anteriormente, no la habían poseído, era la habilidad, Discernimiento del Nombre Verdadero.

A partir de entonces, la información de los Espíritus Heroicos estuvo a nuestra entera disposición, y el departamento de Investigación fue conformado por, como mínimo, una persona portadora de esta habilidad. A pesar de esto, pronto descubrimos que no era sabio revelar esta información a los Demis que tenían problemas con sus Espíritus Heroicos, pues, el brindarles dicha información, provocó que los héroes los abandonasen.

Según lo dicho por Kiara, aquellos espíritus que no abandonaron a sus Demis inmediatamente después de ser convocados, pero que aun así no los ayudaron de buenas a primeras, probablemente tenían algún tipo de conflicto interno que se los impedía, pero no uno lo suficientemente grande como para abandonar al Demi, y, al revelar dicha información en contra de su voluntad, habíamos inclinado la balanza hacia el lado de, abandonar al Demi, en cambio de inclinarla hacia el lado de, ayudar al Demi. Fue por esto que se mantuvo la mentira de que el Schicksal no tenía acceso a dicha información, y el departamento de investigación solo se limitó a brindar pistas sobre la identidad y habilidades del espíritu, mientras que Kiara ayudaba a fomentar una buena relación entre el Demi y el espíritu, de modo que pudiesen trabajar juntos.

Negué con mi cabeza—. No, tranquilas, ya estoy informada sobre sus habilidades, y este combate servirá para comprobarlas. —Luego me dirigí hacia una de las dos—. ¿Te parece si empiezo contigo, Mei?

Cuando me dirigí hacia la mayor, ella no retrocedió, las dudas desaparecieron de su mirada y ella me respondió con firmeza—. ¡Sí!

—Bien, entonces da un paso adelante —Luego dirigí mi mirada hacia Tachie—. Además de esperar tu turno, te sugiero que prestes atención, ya que poder reunir información de tu oponente a través de la observación es una habilidad importante.

Tachie frunció el ceño, pero asintió y dio un paso atrás.

Mei entró al área que utilizábamos para combatir, y estirando su mano, una katana se materializó en su mano. No era la primera vez que veía este tipo de arma oriental, pero era la primera vez que veía una de tal longitud, según la información que poseía, esta espada era llamada Doujigiri Yasutsuna, un arma hecha para la ejecución de criminales y una de las cinco espadas más famosas de Japón. Un arma así debería poder ser un Tesoro Heroico con facilidad, y efectivamente lo era, y un Tesoro bastante letal para cierto tipo de enemigos, aunque, para mi fortuna, no era mi caso.

Un Saber cuyo Tesoro Heroico no fuese su espada, era algo relativamente extraño, y para nosotros, también era algo, generalmente, problemático.

Había ciertas cosas sobre las que había que estar claro a la hora de enfrentar a un Saber: no era inteligente enfrentarse a uno siendo tú un sirviente de Clase Archer con tan poca distancia entre las dos, pero, de nuevo, necesitaba comprobar sus habilidades de propia mano.

Convoqué mi cayado, y pude observar cómo Mei dudó ligeramente al verlo, aunque era un bastón, no tenía la apariencia de un arma, no tenía filo en su extremo, sino una pieza artesanal curvada de la cual colgaba una campanilla, así que no aparentaba ser un arma de asta de ningún tipo, y esta era una de las ventajas que tenía sobre ellas, a diferencia de mí, ellas no tenían información sobre mi clase y habilidades.

A pesar de las dudas iniciales, Mei retomó velozmente su determinación y, tomando con fuerza su espada, cerró velozmente la distancia que nos separaba, y nuestras armas chocaron, pero solo durante unos instantes, porque con un rápido movimiento de mano, repelí el ataque e hice retroceder a Mei.

«Bien, su fuerza está a mi nivel y es mucho más lenta que yo». Desgraciadamente, no tuve más tiempo para profundizar, porque pasada la consternación inicial, Mei retomó su rápido asalto, y si bien era más lenta que yo, en una lucha a corta distancia, los movimientos eran extremadamente pequeños, así que nuestra diferencia de velocidad no era suficiente para interrumpir su asalto, lo único que podía hacer era mantenerme a la defensiva y aprovechar mi velocidad para contraatacar cuando veía la oportunidad, cosa que no era para nada sencilla, pues no solo la velocidad era importante en una lucha a corta distancia, también lo era la habilidad, y por la minúscula cantidad de oportunidades de contraataque que me estaba dando durante su avalancha de ataques, podía inferir que Mei, el Espíritu Heroico que la poseía, o ambos, eran extremadamente hábiles. Si no fuese por mi velocidad y por una ventaja en la longitud de nuestras armas, ya hubiese recibido varios cortes peligrosos, aunque eso no me libró de sufrir un par de heridas menores.

«Voy a tener que aprovecharlas al máximo».

Tenía tres ventajas, la extrañes de mi arma, pues Mei parecía tener experiencia luchando contra armas de gran longitud, probablemente armas de asta, pero el que mi "arma" no tuviese filo sino una pieza curvada, la desconcertaba, la segunda era mi velocidad superior, y la tercera, era la información.

Y, justo por esta información, sabía que no podría mantener esta lucha por mucho tiempo.

¡Clink!

La espada quedó engarzada en la parte interior de la medialuna de mi arma, quedándonos estancadas. Mei intentó liberar su katana, pero yo afinqué mi cayado hacia abajo para ejercer presión y evitar que se liberase, y aprovechándome de la longitud de este, pude mantener la presión con una de mis manos, aunque con dificultad, y con mi mano libre, apunté hacia ella.

Las flechas volaron, y Mei se obligó a escapar del estancamiento como un rayo, literalmente, con un impulso eléctrico, Mei se alejó rápidamente, esquivándolas.

Seguí disparando, y Mei continuó esquivando sin ningún tipo de dificultad, hasta que las flechas se me acabaron, podía recargar, pero aunque lo hiciese, la velocidad con la que atacaba utilizando mi ballesta no era capaz de atraparla. Pero no me preocupé, esta ballesta había sido creada por el Departamento de Creación para aumentar mi efectividad durante el combate, no era mi arma principal.

Mei no tardó ni un instante en aprovechar el alto al fuego, en seguida cambió de dirección y buscó desaparecer la distancia que nos separaba. Pero al igual que ella no tardó ni un instante, yo tampoco le di mucho tiempo. Alrededor de 10 flechas volaron a gran velocidad, disparadas una detrás de otra, casi en paralelo, había materializado mi arco y mis flechas, y ahora mis ataques dependían de mi habilidad y velocidad, en cuanto a lo segundo, estaba cubierta, en cuanto a lo primero…

«¡Hey! Soy un humilde pastor, no me gusta luchar, si quieres disparar miles de flechas, bien pudiste haber invocado a algún gran arquero, como Arash».

«También fuiste líder de miles de hombres, así como Rey…».

«¿Y de dónde crees que me vino la obligación de aprender a usar el arco y la espada? Eso no significa que sea un guerrero de vocación, mi querida Abishag».

Fruncí el ceño, «David, ¿recuerdas lo que prometí que haría si volvías a llamarme como a tu última esposa?».

Pude oír como trataba saliva, «E-Entiendo, entiendo, solo uso su nombre como un halago».

«Es el tipo de halago que todas las chicas desearían jamás tener que escuchar», contesté tajantemente.

Aunque estábamos teniendo esta pequeña conversación, solo estaba dedicando una pequeña parte de mi atención a esta, el resto estaba dedicado a intentar arrinconar a Mei. Desgraciadamente, a pesar de mi corriente de flechas, no eran lo suficientemente poderosas o masivas como para acorralarla. ¿Qué hará ahora? Tiene dos opciones, intentar desaparecer la distancia que nos separa, o considerando que también tiene un arco y flechas, tal vez intentará tener una lucha a distancia en mi contra.

«Sería bastante penoso perder una lucha a distancia contra un sirviente de clase Saber», expresó mi compañero.

«¿Dónde quedó tu confianza?», pregunté.

«Sigue allí; no obstante, si comienza a dispararnos flechas, te sugiero que consideres apedrearla en respuesta».

Entendí a qué se refería, y estuve de acuerdo, desgraciadamente, Mei superó nuestras expectativas, fue como si estuviese dibujando olas en el mar, solo que el mar era aire, y las olas, las olas estaban hechas de rayos.

Mei blandió su espada con habilidad y gracia magistral, utilizando lo que los informes me permitieron saber de antemano, era una sub forma de la habilidad, Explosión de Energía Mágica, solo que de elementó rayo (Relámpago), las olas surcaban la atmosfera, derribando y destruyendo mis proyectiles, pero fue más que solo eso, aquello que en un principio estaba siendo utilizado para la defensa, se convirtió en una ofensiva de amplió rango, pues destruyó mis proyectiles, y prosiguió hacia mí.

«Esta chica… si no se hubiese contenido midiéndome durante nuestro primer encuentro cuerpo a cuerpo, y hubiese luchado con todo, demostrando esta misma habilidad, no hubiésemos durado más de unos segundos en combate cuerpo a cuerpo», expresé.

«Ahora que conoce nuestra forma de luchar y nuestro nivel de habilidad, no puedes dejar que se acerqué, o habremos perdido, a menos que logremos volver a retomar la distancia», me aconsejó David, algo bastante sencillo de ver, pero afortunadamente, sus consejos no se detuvieron allí, «Está siendo cautelosa, tal vez demasiado cautelosa. Si esto se debe a que es su primera batalla después de haberse transformado, a su propia personalidad, o a que se sorprendió de que pudiésemos frenar su embate con un simple cayado, me es desconocido, pero no es algo que podamos desaprovechar».

Mientras disparaba y esquivaba, Mei y yo intentábamos acorralarnos la una a la otra. En medio de este tira y afloja, le pregunté a mi compañero, «¿Qué sugieres?».

«Aprovecharnos de esa extrema cautela», me contestó, «Nuestros proyectiles no puede acorralarla, pero ella tampoco puede acorralarnos, puede dibujar tantas olas como quiera, pero al igual que las olas cuando llegan a las costas, estas se debilitan mientras avanzan. Pronto se dará cuenta de esto, y deberá parar, porque es un gasto ineficaz de energía mágica».

«Considerando el nivel de su Habilidad, y la cantidad de energía que posee, es probable que pare de enviar olas, pero empiece a enviar maremotos», contraargumenté.

«Sí, no dejes que lo haga. Finge que te está acorralando, y cuando crea que te ha atrapado, entre sus ataques endebles, dispara un poderoso contraataque que los atraviese».

No era una mala idea, esta era la forma en la que combatíamos él y yo, apoyándonos y luchando juntos, creo que era una de las razones por las que la directora me tenía en tan alta estima, pues si bien era prioritario que los Demis y sus Espíritus Heroicos se llevasen bien, pocos llegaban a poder compenetrarse de esta forma. Le daba este merito a David, más que a mí misma, pues era una persona con la que era sencillo llevarse bien y cooperar, cosa que no parecía suceder con muchos espíritus heroicos.

Seguí su plan, y fingí que las olas dibujadas por Mei estaban consiguiendo acorralarme, para eso tuve que sufrir los embates de un par de estas; no obstante, era tal y como había dicho mi compañero, las potentes olas que bloqueaban mis proyectiles, a medida que recorrían distancia, se debilitaban, y el daño que pudieron causarme, fue realmente pequeño.

«¡Ahora!». En medio de la siguiente ronda de ataques, contraataqué, ya tenía la resortera preparada, y David me ayudó a calcular el momento.

—¡ HE! —Grité, y la primera piedra fue arrojada, si bien no era tan fuerte como el último disparo de mi Tesoro Heroico, todavía era un poderoso ataque de, al menos, rango C-.

La piedra atravesó las olas, y llegó como un misil hacia Mei; no obstante, ella logró reaccionar a tiempo, imbuyó su katana con una gran cantidad de energía mágica en forma de rayos, y la blandió contra mi disparo. Sabía que no sería suficiente como para derrotarla, y pude verlo cuando Mei partió en dos mi primer disparo, pero yo estaba lista, después del primer disparó, había tomado la segunda piedra y la disparé, al mismo tiempo en que abría mi bolsa, la cual llevaba colgada en mi cinturón, y de esta, sacaba dos piedras más—. ¡Dálet, Guimel, Bet! —Tres disparos, uno tras otro, salieron de mi onda hacia Meí, ella, por otro lado, los recibió, y con su espada impulsada por la energía mágica, logró destruir cada uno de ellos.

¡ZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZ!

Antes de que pudiese disparar el quinto, Mei concentró una cantidad absurda de energía mágica, los rayos bailaron por el aire, golpearon la tierra y arrasaron con todo lo que tocaron, una tormenta eléctrica se había concentrado instantáneamente en su espada.

«¡Wendy, protégete, ese ataque no tiene nada que envidiarle a un Tesoro Heroico!», me gritó David, y no dude en hacerle caso, saqué cinco piedras de mi bolsa y las arrojé, las cinco se transfiguraron en proyectiles, y luego me rodearon, creando una barrera a mi alrededor.

La tormenta eléctrica fue desatada en mi contra con una fiereza y poder atronador, Y no tardó más de un instante en cerrar por completo la distancia que nos separaba, chocando contra mi barrera y haciéndola temblar. Retrocedí un par de pasos, David tenía razón, este ataque no tenía nada que envidiarle a un Tesoro Heroico, así que tuve que poner más energía mágica en mi barrera, para evitar que cediese, y afortunadamente, al tomar mi energía mágica, la barrera logró imponerse.

No la veía, su ataque había arrasado con el suelo y levantado una cortina de polvo que impedía saber dónde se encontraba; pero no me importaba, el quinto seguramente daría a su objetivo, una última vez, tomé una piedra, hice girar la onda, y grité—. ¡ Alef! —Envié la piedra hacia el último sitio donde la había visto, sabía que no gritar el nombre de mi Tesoro Heroico disminuiría considerablemente su poder, pero esperaba que aun así, el disparo mantuviese su característica de ser extremadamente difícil de evadir.

—¡Auch! —No vi lo que ocurrió, pero ese gemido de dolor fue todo lo que necesité para saber que mi ataque había dado en el blanco.

Tomé cinco piedras, estas se transfiguraron en mis manos y, una vez más, las hice rodearme, listas para volver a formar una barrera en caso de que Mei contratacase, incluso si había logrado deshacerme de su primer Tesoro Heroico, todavía le quedaba el segundo, y si Mei decidía utilizarlo, tendría que utilizar todo en mi arsenal para intentar tener una oportunidad de derrotarla.

«Si tan solo pudiésemos utilizar el arca…», suspiró David.

«No es una opción, pues si la usásemos, no solo la victoria estaría asegurada, la muerte de Mei también, además, una cosa es decirla y otra es hacerla. Más allá de que en este momento se encuentra resguardada, incluso si pidiésemos que nos la trajesen, tendríamos que ingeniárnosla para que Mei la tocase», respondí.

«Ojala fuese una carta más fácil de usar…».

Cuando salí de la nube de polvo, pude verla, Mei había perdido su espada, la cual se había clavado en una pared, y su brazo izquierdo estaba sangrando.

«Parece que no tiene intención de continuar», expresó David.

«¿No planea utilizar su segundo Tesoro Heroico?», pregunté, extrañada.

«Mejor así», me contestó alegremente, «Retírate ganando, y aprovecha para presumir tus puntos fuertes frente a tus nuevas juniors».

Suspiré, pero no estuve en desacuerdo—. Se acabó —declaré, mientras me acercaba a Mei.

—¿Cómo te encuentras? —le pregunté.

—Bien, senpai, no pude esquivar ese contraataque —me contestó mientras se sujetaba el brazo para evitar que el sangrado empeorase—, intenté cortarlo, como el resto, pero me fue imposible.

Sonreí amablemente, y aunque no me molestaba presumir de vez en cuando, no era el tipo de persona que le presumiese a una persona a la que acababa de derrotar.

—Extiende tu mano —le pedí, mientras sacaba un pergamino de mi bolsa.

Mei obedeció y extendió su mano hacia mí, enrollé el pergamino alrededor de su antebrazo, como si de un vendaje se tratase, y una vez que estuvo listo, este emitió una luz verdosa.

—Es un pergamino curativo, puedes mantener el vendaje si quieres, pero ya no tienes por qué preocuparte de tus heridas —expliqué.

—Gracias… —me contestó, con una ligera sonrisa.

—¿Por qué no utilizaste tu segundo Tesoro Heroico? —pregunté, con curiosidad.

Para mi sorpresa, Mei también se mostró extrañada—. ¿Cómo sabes qué tengo un segundo Tesoro Heroico? Creía que no tenían esa información a menos que el Espíritu Heroico nos lo revelase.

«Oh, así que se trata de eso», suspiré internamente, en cierta manera, esto era mi culpa por no haberme leído por completo los informes, y en cierta manera, era culpa de St Freya por haberme nombrado líder de un escuadrón de un día para otro—. Es cierto que no tenemos información de tus Tesoros Heroicos, pero el sistema si nos indica su cantidad, solo que en el nombre y en todos sus datos, aparecen ¿?, ¿entiendes?

—Pero en mi perfil no aparece nada de eso —expresó Mei.

—Eso es porque las autoridades no quieren que se obsesionen con revelar dicha información, y puedan malograr su relación con los espíritus que los poseen —expliqué—. Dicho esto, lo que te acabo de contar debe quedar entre tú y yo, ¿vale? —le pregunté, mientras colocaba un dedo delante de mis labios.

Mei asintió, y poco después, Tachie se nos acercó—. ¿Estás bien, Mei?

—Sí, ya no tengo heridas, pero todavía duele —explicó.

—¿Eso no fue un poco demasiado? —me preguntó Tachie, con el ceño fruncido.

—Sois valquirias, en vuestras misiones no van a mandarlas a recoger flores en el campo, ¿o sí? —contesté, y aunque la chica seguía con el ceño fruncido, asintió levemente—. Os vais a enfrentar a Bestias Honkai, así que tenéis que acostumbraros a ser heridas, a superar ese dolor, y a seguir luchando a pesar de este, es eso, o acabareis muriendo en combate.

—Yo… lo entiendo —me contestó, luego suspiró—. Fue un combate increíble, es una lástima que no conozcas tus Tesoros Heroicos, Mei —comentó la chica, cambiando la dirección de la conversación.

—De hecho, al ver que íbamos a enfrentarnos a otro Demi, Minamoto-sama decidió revelarme uno de sus Tesoros Heroicos —expresó Mei—. Es un Tesoro Heroico constantemente activo, así que no ejerce más presión de la que ya está ejerciendo, pero Minamoto-sama estaba preocupada porque me obsesionase con utilizarlo, y me pusiese en peligros innecesarios al hacerlo.

—¿Peligros innecesarios? —preguntó Tachie.

Vi a Mei asentir—. Se trata de mi espada, Doujigiri Yasutsuna, es un tesoro constantemente activo, de rango B, y del tipo anti-misterio. Según lo que me reveló Minamoto-sama, Doujigiri Yasutsuna se fabricó inicialmente para la ejecución de criminales y se la conoce como una de las cinco grandes espadas de Japón. Debido a que Minamoto-sama la utilizó como su principal arma durante su cacería de misterios, la propia arma se ha teñido de estas propiedades, volviéndose especialmente eficaz contra seres de gran misterio, y aumentando aún más mi eficacia contra estos seres. Al ser una espada creada para la ejecución de criminales, también presenta una especial eficacia contra seres malvados y demoniacos.

—Eso es realmente increíble —expresó Tachie.

—Pero solo funciona si cortas a tu enemigo, por eso Minamoto creyó que te pondrías en peligros innecesarios con tal de realizar un ataque efectivo —teoricé—. ¿No es así?

Mei asintió—. Según Minamoto-sama, Doujigiri Yasutsuna también funciona contra Espíritus Heroicos con alineación malvada, o contra los que tienen el atributo Tierra.

—¿Atributo Tierra? —preguntó Tachie—. Recuerdo que los espíritus con ese atributo son aquellos reconocidos a través de mitologías y leyendas de una región en particular.

A lo que Mei asintió—. Por eso estuve constantemente al ataque, pero tus capacidades defensivas me sorprendieron, y para cuando me di cuenta de que no eras una Demi de atributo Tierra, ya había sido obligada a tomar distancia.

—No me digas que tú… —Me crucé de brazos con el ceño fruncido—. La razón por la que no utilizaste tu habilidad de Explosión de energía mágica desde un principio, ¿fue porque tenías miedo de que tu Tesoro Heroico sumado a tu Explosión de Energía Mágica me causarían un daño letal?

Mei bajó la cabeza, pero asintió—. Sí, lamento haberte subestimado, por eso perdí.

Me rasqué la cabeza ligeramente—. Bueno, como se trata de un combate de prácticas entre Demis, puedo entenderlo, pero al igual que no puedes subestimar a ninguna bestia Honkai, tampoco subestimes a ninguna valquiria.

«Dices eso, pero si nos hubiese atacado con su explosión de energía mágica desde un principio, nuestra única oportunidad hubiese sido encontrar una forma de tomar distancia, y si su Tesoro Heroico funcionase, estaríamos prácticamente perdidos».

«Sí, pero creo que, combinando la barrera, sumada a la Protección de Dios, todavía tendríamos una mínima oportunidad».

«Me alegra que reconozcas mis puntos fuertes».

Rodé mis ojos.

—Bueno, ahora me toca a mí, ¿verdad? —preguntó Tachie, a lo que yo asentí—. Pero mi situación es peor que Mei, al menos ella conoce sus habilidades y uno de sus Tesoros Heroicos, yo solo conozco mis habilidades de clase.

«Gracias por recordármelo».

—Aun así, podemos comprobar un par de cosas —dije, mientras le hacía señas—. Ven, no seré tan dura contigo —dicho esto, me moví hacia una parte del área que no había sido afectada por nuestra batalla—. Vale, solo te arrojaré cuatro de estas piedras —le dije—. Solo quiero comprobar tu defensa, ¿entiendes?

Tachie asintió, y manifestó su escudo—. Okey.

Una vez más, preparé la honda, luego, comencé a lanzar, el escudo de la chica aguantó los primeros tres disparos sin ningún problema, pero, para el cuarto, no le apunté a ella, le apunté a Mei.

Cuando Tachie vio que el ataqué no se dirigía hacia ella, reaccionó rápidamente y, súbitamente, un muro defensivo y casi imperceptible se manifestó en el aire, rodeando el territorio y defendiendo a Mei.

Mi ataque fue detenido.

—¿¡Por qué hiciste eso!? —me gritó una chica desconocida, una de los tres que había llegado al área.

—Para probar su habilidad —contesté—. Eso fue Autodefensa, ¿no es así?

Tachie, quien inicialmente estaba sorprendida, finalmente, asintió.

—¿Y si no hubiese podido bloquearlo? —preguntó la cenicienta, con el ceño fruncido.

—Para comprobar eso le arrojé tres ataques anteriores —respondí—. E incluso si hubiese sido ese el caso, ya Mei ha demostrado poder cortar mis ataques.

La chica giró su mirada hacia Mei, y creo que fue allí cuando la cenicienta se dio cuenta del vendaje, para luego girar su mirada hacia mí, con el ceño aún más fruncido—. ¿Fuiste tú?

Suspiré internamente, ya me olía un dolor de cabeza proveniente de esta chica—. Sí, ocurrió durante nuestro combate de práctica.

—¿No te pasaste demasiado?

—Fue una herida menor que me encargué de tratar, ¿a qué crees que te enfrentarás cuando seas una valquiria en pleno derecho? ¿Crees que las bestias honkai no intentarán herirte? —pregunté.

Las dos nos miramos fijamente, obviamente, ninguna quería ceder. Había leído que esta chica era la líder del escuadrón per se, y el que se preocupase por su compañera era positivo, pero que se sobre preocupase, iba a ser una molestia.

Decidí retirarme, y darle esta, a fin de cuentas, yo no quise herir a Mei, si no hubiese sido por esa nube de polvo, no hubiese ocurrido.

—Bien, aprovechando que por fin llegaron, ¿qué les parece si continuamos con los combates de practica? —pregunté—. Podemos seguir contigo —le ofrecí a la cenicienta.

—¿Combates de practica? —preguntó el chico pelirrojo.

Asentí—. Para medir vuestras habilidades de primera mano, y así descubrir que puedo enseñarles que les sea útil —expliqué.

La chica sonrió ampliamente, colocando sus manos en sus caderas—. Mi nombre es Kiana Kaslana, pertenezco a la familia Kaslana, una familia de super guerreros que protegen a la humanidad, no creo que puedas enseñarme nada.

Fruncí el ceño, obviamente, sabía quién era la familia Kaslana, y sabía que esta chica no era menos fuerte que Mei, de hecho, tal vez lo era más, solo esperaba que pertenecer a dicha familia no hiciese que su heredera tuviese el ego demasiado grande, desgraciadamente, no parecía ser el caso.

«Sabes, nunca he estado a favor de tratar mal a las chicas lindas, pero sé que siempre hay excepciones, ¿qué te parece si le bajamos los humos?», me preguntó David.

Sonreí, «Me parece adecuado».

—Estoy segura que puedo enseñarte un par de cosas, otro asunto muy diferente es que tengas miedo de aprenderlas —comenté, provocándola.

Como respuesta, la chica se mostró bastante molesta y apretó los puños—. ¿Miedo yo? ¿Acaso no escuchaste quien soy, tonta?

«Juega con su ego».

—Sí, por supuesto. Por eso te daré un tratamiento especial, Princesa —contesté—. Si resistes mi Tesoro Heroico, no lucharé contigo, y admitiré que no tengo nada que pueda enseñarte.

La chica sonrió y estuvo a punto de dar un paso adelante, pero antes de que pudiese, el chico la detuvo, y se dirigió hacia mí—. ¿A qué te refieres con resistir tu Tesoro Heroico?

—Mi Tesoro Heroico consta de cinco disparos, si recibe los cinco, y después de eso, todavía cree que puede luchar contra mí y ganarme, admitiré la derrota —expliqué.

El chico, Mei, y la recién llegada, se mostraban cautelosos, al contrario de la cenicienta, mientras que Tachie tenía el ceño ligeramente fruncido.

—¿Qué ocurre? —le preguntó la cenicienta.

—Su Tesoro Heroico… Mei y yo lo enfrentamos, es cierto que no lo hicimos con la liberación de su Verdadero Nombre, pero no creo que su potencia sea extraordinaria, Mei solo fue herida en su último golpe y, en parte se debió a que, fue un ataque sorpresa desde una nube de polvo —explicó, y yo sonreí internamente, en cierta manera, ella tenía razón.

Parece que eso pareció convencer a la chica Kaslana, quien avanzó hacia mí—. Bien, recibiré tus ataques, y si después de eso sigo creyendo que puedo derrotarte, habrás perdido, ¿trato?

Asentí—. Trato —Luego de eso, tomé distancia y preparé mis proyectiles.

—Kiana… no sé si… —expresó Mei, pero ya era demasiado tarde, ambas habíamos aceptado.

La chica Kaslana le sonrió a Mei, y tomó una posición defensiva, al mismo tiempo que manifestaba una espada, la cantidad de energía mágica en esa espada era tal que, era más que obvio, que era uno de sus Tesoros Heroicos.

—¿Lista? —le pregunté.

La chica asintió.

Yo hice girar la honda y grité—. ¡He! —La piedra voló, y, al igual que lo había hecho antes Mei, la chica Kaslana cortó mi ataqué antes de que este le impactase. Luego, de eso, dálet, guimel, Bet, y, finalmente—. ¡Hamesh Avanim; Alef! —El quinto proyectil voló, y esta vez, la chica cubrió su espada de energía mágica, la cual resplandeció con una brillante luz, pero era ineficaz, incluso si su espada era un Tesoro Heroico más poderoso que el mío, e incluso si lo estaba mejorando con una Explosión de Energía Mágica, no importaba, porque el potencial destructivo de mi Tesoro no era lo único importante, sino también sus efectos.

El proyectil explotó, arrojando a la chica Kaslana hacia atrás y aturdiéndola ligeramente, así como causándole daños menores, pero se mantuvo firme. Aunque afectada, ella sonrió desafiante—. ¡Gane!

—¿Segura? —pregunté sonriente—. No voy a negar que eres fuere, controlé mi Tesoro Heroico para que no te causase daños severos, pero aun así, el que hayas recibido tan poco daño, es sin duda una prueba de tu fuerza, y aun así, has perdido.

Esto molestó a la chica, quien frunció el ceño y me preguntó—. ¿A qué te refieres con qué he perdido? ¡Resistí tu Tesoro Heroico! ¿¡Crees que no puedo ganarte!?

Asentí—. Sí, no puedes ganarme. No desarmada, y mucho menos habiendo perdido tu Tesoro Heroico.

Esto consternó a la chica—. ¿¡Qué!? ¡Tengo mi espada justo aquí!

—¿Ah, enserio? —pregunté, burlándome. Estiré mi mano, y la espada en las manos de la chica se desmaterializó, para luego materializarse en la mía—. Mi Tesoro Heroico hace más que solo causar daño, cuando mi oponente recibe el quinto proyectil, su armamento principal pasa a ser de mi propiedad. ¿Entiendes lo que significa o no, chica Kaslana? Acabas de perder tu mejor arma, ¿cómo se supone que me derrotes?

La chica se mostró completamente conmocionada al ver como su espada desaparecía y reaparecía en mis manos, mirándose sus manos y luego las mías, como si todavía no entendiese que había perdido su espada, luego, apretó los dientes, y tercamente, de su cinturón, sacó un par de pistolas—. ¡Todavía tengo esto!

Sonreí—. ¿Quieres probar que puede más? ¿Tus proyectiles o los míos? —Tomé otra piedra, la cual se transfiguró en mis manos, y preparé la honda—. Te permitiré esa prueba, pero si lo haces, despertarás más tarde en la enfermería, te lo advierto. —Ante mis palabras, la chica apretó las manos, pero no dijo nada y bajó la cabeza—. Esta es la primera y única lección que te daré: los apellidos Kaslana y Shariac no tienen valor si van después de tu nombre, porque no has hecho nada digno de orgullo, para mí, y para el resto de valquirias, no eres más que eso, otra valquiria más, ni más, ni menos. —Pasé al lado de la chica, y me dirigí hacia el resto del grupo—. Tú sigues —le dije al chico, y al igual que había hecho con las piedras, abrí un bolsillo de mi bolsa, la cual era una bolsa especial, creada también por el Departamento de Creación, y de allí saqué una katana—. Toma —dicho esto, se la arrojé.

—¿¡Eh!? ¡Está es la espada de mi familia!

Asentí—. Cuando venía de camino, me interceptó la directora Theresa, me comentó tu caso, y también me dio esta espada —le expliqué—. Ya que no tienes acceso a tus habilidades o Tesoros Heroicos, tendrás que aferrarte a esa espada para poder luchar.

—Me habían dicho que era muy peligrosa…

Asentí nuevamente—. Lo es, por lo que me informaron, es más peligrosa y poderosa que la mayoría de las armas de los aquí presentes, y eso es solo una especulación pesimista; pero mientras yo sea vuestra líder de escuadrón, ni tú —dije refiriéndome al chico—, ni ella —dije refiriéndome a Mei—. Se volverán un peligro para nadie, incluyéndose a sí mismos, puedo prometerles eso.

—G-Gracias, pero… ¿qué pasara con Kiana? —me preguntó el chico, mientras dirigía su mirada hacia la chica Kaslana, quien se había apartado del área y estaba siendo acompañada por Tachie y por Mei—. Hasta que ella no quiera que le enseñe algo, no le ayudaré, el egocentrismo es una debilidad. En cuanto a su espada, se la devolveré cuando lo vea pertinente, mientras tanto, tendrá que arreglárselas con una espada provista por St Freya, o con cualquier espada que pueda conseguir.

—¿No estás siendo demasiado dura? —me preguntó la chica de cabello castaño, uniéndose por primera vez a la conversación.

—Yo solo soy una líder provisional, ella es la líder de este escuadrón, y sería irresponsable de mi parte dejarle liderarlos en el campo de batalla con esas actitudes —respondí.

Ninguno de los dos me contrargumentó, y finalmente, comenzó el cuarto combate de practica. No fue el mejor primer día de entrenamiento, ni la mejor primera impresión, pero como me dijo David: pudo haber sido peor.


Notas de autor:

Buenas gente, hacía ya un tiempo en que no actualizaba este fic, pero finalmente aquí está su actualización. Espero que lo hayan disfrutado, y espero no tardarme mucho para la próxima.

orocontra2012: Aparecerán unos cuantos, por supuesto, de hecho, ya han aparecido dos además de Shirou, simplemente no los he nombrado por sus nombres, pero si aparecerán más, solo que no serán muchos en compareción.

Guest: Igualmente.

Bueno, sin más que decir, agradezco a todos los lectores, y a todos los que comentan en cada capítulo, no vemos en el siguiente.