Descargo de responsabilidad: Fate y sus derivados, no me pertenece, toda su historia y personajes pertenecen a Type moon y Honaki impact pertenece a Mihoyo.
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Habíamos terminado nuestro primer día de entrenamiento y, actualmente, nos encontrábamos de regreso en nuestro departamento. Nuestro primer día de entrenamiento con nuestra líder de escuadrón había sido… complicado.
Por lo que me contó Tachie, la chica no parecía ni particularmente enojada por nuestra tardanza, y obviamente, tampoco particularmente feliz por esta; pensándolo lógicamente, tendría que estar enojada, o como mínimo, molesta, por nuestra tardanza; sin embargo, no creo que su actuación para con Kiana se debiese a su enojo. Me disgustaba, pero tenía que darle la razón en ciertos puntos: Kiana era demasiado orgullosa de su linaje, y eso era bueno y malo a la vez, era bueno porque se esforzaba mucho por estar a la altura de las expectativas que tenían sobre ella, cosa de lo que era completamente consiente, y malo porque, bueno, podía llegar a subestimar a sus enemigos debido a ese mismo orgullo.
Tal vez fue más dura de lo que debió haber sido en su forma de mostrarle a Kiana su error, pero no por esto podía considerar que había ocurrido debido a nuestra primera mala impresión, ya que, si bien nos trató con dureza a mí y a Hakuno, quienes también habíamos llegado tarde, no lo hizo de la misma forma, y considerando que éramos los que menos habilidades poseíamos, eso era de agradecer. Aunque con Hakuno… pasó algo particular, y conmigo, en cierta medida, también.
Actualmente, Tachie se encontraba, ¿meditando? Eso parecía, y no era del todo extraño, pues fue uno de los consejos que nos dio nuestra superiora para poder comunicarnos con nuestros Espíritus Heroicos, nos dijo que podía usarse como una forma de hacerles saber que queremos hablar con ellos, pero era solo una posibilidad, así que no debíamos de frustrarnos si no lográbamos comunicarnos con ellos siguiendo este método, pues, no podíamos forzar esta relación, e intentar hacerlo era, seguramente, el mayor error que podíamos llegar a cometer.
Hakuno se encontraba sentada en la sala del departamento, sus ojos se encontraban mirando a su celular, y sus dedos se movían velozmente. No sé que estaba haciendo, pero no parecía extraordinariamente preocupada por su estado actual, probablemente, por dos razones: la primera, era que ella no tenía los mismos problemas de comunicación que teníamos nosotros con nuestros Espíritus Heroicos, y además, no había dado una mala impresión durante su lucha contra nuestra tutora, de hecho, todo lo contrario, había luchado decentemente como Archer, e incluso había logrado dominar el combate durante las primeras etapas de este, al menos, hasta que los Tesoros Heroicos entraron en acción, entonces, todo se desbancó hacia el lado de nuestra tutora, pues, para empezar, ni siquiera parecía tener límites sobre cuantos de estos podía disparar.
Esto hizo que Hakuno tomase una decisión arriesgada, y, tal vez tratándose de otro Espíritu Heroico de clase Archer, hubiese funcionado, pero desgraciadamente, no fue el caso con nuestra tutora. En pocas palabras, Hakuno eligió acercarse, y enfrentar a nuestra tutora a corta distancia.
Al principio, creí que lo hacía mejorar su precisión, a fin de cuentas, los arcabuces no eran conocidos por tener esta cualidad; sin embargo, nunca había visto que Hakuno tuviese problemas es este aspecto, así que parecía ilógico, y lo era, si esa hubiese sido su intención, pero no lo fue, cuando se lucha contra un enemigo con mucho rango, lo ideal es reducir esa distancia a cero para poder abrumar al enemigo a corta distancia, al menos, si se trata de un combate entre un oponente de rango largo contra uno de rango corto, pero en este caso, eran dos oponentes de rango largo, solo que uno tenía mayor poder de fuego que el otro, en ese caso, lo mejor sería utilizar el terreno, de modo que pudieses colocarte en una posición ventajosa que pudiese nivelar las ventajas y desventajas, desgraciadamente, el terreno era simplemente un área plana y sin obstáculos, por lo que, no había mucho que aprovechar, por no decir que no había nada que aprovechar, lo que provocó que Hakuno decidiese actuar como una atacante a corta distancia.
Sin embargo, en ese momento, me di cuenta de algo extraño, pues si bien el terreno era poco aprovechable, como mínimo esperaba que nuestra tutora le pusiese las cosas difíciles para acercase; sin embargo, y si bien nunca dejó de dispararle, no la vi intentar alejarse en ningún momento, y si bien al principio no entendía el porqué, cuando las vi enfrentarse frente a frente, entendí que nuestra tutora quería que esto se llevase a cabo.
«¿Un cayado? ¿En serio se puede luchar utilizando un cayado?», si no lo hubiese visto, no me lo hubiese creído, pero si, un Espíritu Heroico, de clase Archer, estaba utilizando un cayado para enfrentar a otro… y lo peor era, que era absurdamente bueno haciéndolo; no sabía cómo explicarlo, en cierta manera, sentía que decir que no era fuerte, era un error, sin duda alguna, nuestra tutora era fuerte a corta distancia; sin embargo, era una forma extraña de fuerza; me explico, no era el tipo de fuerza abrumadora que había visto cuando, por ejemplo, Mei se había enfrentado a Theresa, era más bien el tipo de fuerza que se obtenía debido a múltiples circunstancias, como la extrañeza de su arma y del estilo de combate que utilizaba con esta, así como los múltiples trucos que parecía tener bajo la manga para poder luchar cómodamente. A primera vista, no parecía una fuerza insuperable, pero cuando me tocó a mi enfrentarla, me di cuenta de lo molesta, e incluso frustrante, que podría llegar a ser nuestra tutora en una lucha a corta distancia.
Por otro lado, Hakuno tenía una espada, y por supuesto, podía utilizarla; su espada, además, no era un arma débil, tal vez no era un arma al nivel de la Doujigiri Yasutsuna que blandía Minamoto Raikou, pero, aun así, era una espada forjada por Hasebe, uno de mis hermanos condiscípulos del maestro Masamune, de hecho, fue su obra maestra. Sin embargo, a pesar de ser un arma de gran calidad, no tenía grandes hazañas a su nombre, realmente, la leyenda más conocida sobre esta, proviene del Espíritu Heroico que actualmente poseía a Hakuno, y el como cortó una alacena de madera y a un criado con un solo corte de esta, y solo aplicando presión. Así que, más allá de ser una espléndida espada con varios siglos de misterio acumulado, no tenía ninguna leyenda espectacular que reforzase su existencia, y si bien esto no debería de ser un problema para enfrentar a un simple cayado, ese simple cayado tenía más misterio acumulado que la katana, y, además, había una gran diferencia de habilidad entre quienes los blandían.
Nobunaga Oda podía considerarse como un espadachín, o espadachina, medianamente competente, pero hasta allí, enfrentarse a alguien quien había podido aguantar contra Minamoto Raikou, con las habilidades de un espadachín medianamente competente, era… una estupidez en el mejor de los casos; sin embargo, no podía culpar a Hakuno, ella y yo no habíamos podido ver dicha batalla, así que no conocíamos el nivel de habilidad de nuestra tutora, en cierto sentido, yo debía disculparme con ella, pues se suponía que yo debía de enfrentarme contra ella primero, en lugar de mi compañera, pero le había pedido a nuestra tutora que enfrentase primero a Hakuno para poder acostumbrarme a la katana que había recibido de vuelta, porque, de haberse dado como había planteado originalmente mi tutora, yo la habría enfrentado primero, y Hakuno se hubiese dado cuenta de que enfrentar a nuestra tutora cuerpo a cuerpo, no era una buena idea.
Al principio, la lucha pareció igualada, incluso, Hakuno parecía estar en ventaja, pero después de unos cuantos golpes, la balanza se inclinó terriblemente hacia nuestra tutora. No quería usar una descripción tan dura, pero, en pocas palabras, le habían pateado el culo.
De repente, mi celular sonó, la cena ya estaba casi lista, así que podía darme el lujo de observarlo, era un mensaje de… ¿Hakuno? Dirigí mi mirada hacia ella, y tal vez al sentir que alguien la estaba mirando, alzó su mirada hacia mí, aunque solo por un instante, y, nuevamente, fijó su mirada en su celular.
Abrí el correo y lo leí.
«¿Quieres jugar conmigo?», decía el mensaje.
«¿Jugar contigo? ¿A qué?», pregunté.
«Un juego online, un juego competitivo que ha dominado el mercado de los juegos competitivos desde que salió», me contestó velozmente.
«Nunca he jugado juegos de computadora…», con las prohibiciones de mi padre, algo así era impensable.
«Yo tampoco», me contestó.
«En ese caso, creo que Tachie es una mejor opción», contesté, «Ella tiene más experiencia que yo».
«No es necesario que tengas experiencia, de hecho, es mejor que no la tengas, así podremos aprender juntos», la velocidad con la que me contestaba era sorprendente, al punto en que, apenas terminé de leer, el siguiente mensaje ya había llegado, «Además, me lo debes».
Alcé mi mirada, y pude verla hacer un pequeño puchero. Era cierto que quien había recibido la mayor humillación en nuestro escuadrón era Kiana, pero quien había recibido la mayor paliza, al menos momentáneamente, había sido Hakuno, «Bueno… está bien. Aunque no sabía que te interesaban los videojuegos».
«No me interesaban».
Esto me sorprendió, así que le pregunté, «¿Entonces por qué?».
«Silver Wolf».
«¿Ella te pidió que lo jugases?».
«Me lo sugirió, dijo que así podría ganar un buen dinero extra».
«¿Jugando ese juego?», fruncí el ceño, sonaba como esos anuncios engañosos que prometían ganar dinero jugando, «¿Solo así?».
Vi como la chica fruncía el ceño, «No exactamente, los jugadores son quienes pagan».
«¿Los jugadores te pagarán?», pregunté.
«Yep».
Fruncí el ceño, ¿me estaba perdiendo de algo? Porque no estaba entendiendo como esto era posible, «¿Por qué te pagarían?».
«Por jugar con ellos».
«¿Eh?», exclamé, levantando mi mirada hacia ella, pero Hakuno no me miró de vuelta.
«Sí, según Silver Wolf, son jugadores que pagan porque una chica juegue con ellos».
Fruncí el ceño, «¿Solo por eso? ¿Solo jugar y ya está?».
«Bueno, Silver Wolf me dijo que algunos me podrían pedir que les dijese cosas como, hermanito, o cosas así, aunque ella también me dijo que, si no quería, simplemente los rechazase, o que cobrase extra por esas cosas».
«Eso es… triste, creo».
Vi como mi compañera se encogía de hombros, «Entonces, ¿me ayudarás?».
«Solo tengo que acompañarte a jugar, ¿no?».
«Básicamente».
«Bueno, mientras no hagas nada ilegal, está bien… podemos empezar a jugar mañana»
«Gracias».
—¡Shirou! ¿¡La cena ya está lista!? —Escuché la voz de Kiana.
—¡Sí, preparen la mesa, voy a servir! —respondí.
Luego de esto, completé mi tarea y me dirigí al pequeño comedor que teníamos en el departamento. Llevé los platos y me senté alrededor de la mesa, junto con todos los demás. Y así, finalmente, comenzamos a comer, por lo que, era casi inevitable que una conversación sobre nuestro día se llevase a cabo, lo cual, más temprano que tarde, nos llevó a volver a hablar sobre nuestro tiempo de entrenamiento con nuestra tutora.
En general, ya habíamos hablado un poco sobre este durante nuestro camino de vuelta, pero ahora que nos habíamos reunido alrededor de la mesa, podíamos ser más detallistas, y analizar mejor las cosas. Quienes más hablaron al principio de la conversación fueron Tachie y Mei, ya que ellas habían sido las primeras en combatir, y a quienes nosotros tres no pudimos ver luchar. Las dos nos contaron con todo detalle lo ocurrido, luego pasamos a analizar nuestras propias luchas; esta parte de la conversación no necesitó relato, pues todos estábamos presentes en dicho momento. Sobre lo ocurrido a Kiana, ninguno lo mencionó. Luego de que el análisis hubiese terminado, y antes de que nos fuésemos a dormir…
—Aun con todo, no me agrada —expresó Kiana, esta no era la primera vez que había dicho esto sobre nuestra tutora, de hecho, era la tercera.
—Es cierto que hay cosas que no me agradan de ella —expresó Tachie—. Si no hubiese podido bloquear ese ataque, habría ido directamente hacia Mei.
—A ti también te desagrada, ¿no es así, Hakuno? —preguntó Kiana—. Después de todo, estuvo burlándose de ti durante todo el combate.
Hakuno no respondió, pero hizo una mueca de molestia.
Suspiré, esto comenzaba a ser molesto—. A mi me gustó.
Kiana frunció el ceño—. ¿¡Estás hablando enserio!?
Asentí con la cabeza—. Es decir, comprendo que a ti no te agrade, es decir, te pateó el culo sin que le pudieses dar ni un golpe —contesté sonriendo.
—¡Shirou! —exclamó Mei, con ceño fruncido. Incluso Tachie y Hakuno me miraban así, ni que decir de Kiana, pero antes de que pudiese abrir la boca, volví a hablar.
—Es mejor así —declaré.
—¿¡QUE!? —exclamó Kiana, parándose y colocando las manos sobre la mesa, y mirándome con ojos llameantes, a pesar de ser completamente azules.
—La Kiana a la cual conozco, en la cual confío y admiro, no necesita que la estén consolando todo el rato después de una perdida —expliqué, sin apartar mi mirada de la de mi amiga, no iba a ceder en este punto—. Porque es fuerte —declaré—. En cambio, es mejor dejarle las cosas claras, así podrá mejorar. Y la verdad es, que te confiaste, y te dejaste llevar por un orgullo vacuo y por tus emociones, cayendo directamente en la trampa de nuestra tutora —expliqué, y Kiana frunció el ceño, pero no me rebatió—. Kiana, eres una Kaslana, y una increíble, pero no tiene nada que ver con que seas una super guerrera invencible, en cambio, es porque siempre estás dispuesta a luchar por los demás, aunque eso signifique que puedas resultar herida, y ese es el verdadero orgullo de los Kaslana.
Gané el pulso, Kiana bajó su mirada y luego la desvió, finalmente, volvió a sentarse—. Se te da bien hacerte el imbécil, ¿sabes?
—Intento no mostrar mucho ese talento —contesté, con una sonrisa—. Por otro lado, el orgullo de los Muramasa es siempre apoyar a los Kaslana forjándoles las mejores armas que podamos. Y debo decir que, esta vez, si que me has dado trabajo, no solo debo mejorar tus Pistolas Prototipo, sino que ahora debo crear una espada que pueda suplir a Joyouse… no voy a salir de la herrería en un buen tiempo —suspiré.
Kiana sonrió—. Dices eso, pero en realidad, estás feliz, ¿no es así?
—Hmm… no me quejo —expresé—. Todas mis compañeras portan espadas, lo cual significa que tendré que forjar cuatro espadas y mejorar un par de pistolas.
—Sí, es un mucho trabajo, no es necesario que… —intento decir Mei, pero Tachie la interrumpió.
—No te preocupes por eso, Mei —dijo mi amiga de la infancia—. Shirou es un obseso del trabajo, así que está bien, de hecho, más adelante seguramente tendrás que ayudarnos a sacarlo de su herrería.
—No te preocupes, para mi es un placer —intervine también para apaciguar las dudas de Mei—. Por cierto, ahora que Kiana lo mencionó, creo que las burlas fueron a propósito.
—¿Qué? —preguntó mi amiga cenicienta.
—Hablo de que las burlas que hizo nuestra tutora fueron a propósito —expliqué.
Tachie se cruzó de brazos y frunció el ceño—. ¿Es en serio? ¿No crees que la estás justificando demasiado?
—¿Te gusta? —me preguntó tajantemente Hakuno.
Fruncí el ceño—. ¿Cómo podría gustarme una chica que acabo de conocer?
—¿Es linda? —me volvió a preguntar.
—Sí —contesté, ganándome el ceño fruncido de todas las presentes—. Pero eso no tiene nada que ver con esto, porque nuestra tutora nunca se burló de Hakuno.
Ahora fue Kiana quien frunció el ceño y se cruzó de brazos—. ¿Es en serio, Shirou? Todas escuchamos como se burlaba durante el combate.
Asentí—. Sí, se burló, pero no de Hakuno, sino del espíritu que la posee. Todas sus burlas iban dirigidas hacia este, y creo que sé porqué.
—¿Para que la ayudase? —susurró Mei.
—Exactamente —confirmé—. Todas las burlas fueron hacia la fuerza del Espíritu Heroico, probablemente con la intención de provocarle.
—Eso significa que ella sabía que Hakuno tiene problemas con el Espíritu Heroico —dijo Tachie.
—¿Seguro que se trata de eso? —preguntó Kiana, escéptica—. Tachie y tú también tienen problemas con sus Espíritus Heroicos, pero no hizo nada con respeto a ustedes.
—Es por lo que dijo Hakuno —volvió a intervenir Mei, antes de aclararnos—. ¿Recuerdan? Hakuno lo dijo durante nuestra reunión con Ciel-sensei, dijo que su espíritu heroico le parecía arrogante.
Asentí—. Nosotros no sabemos casi nada de nuestros espíritus heroicos, pero Hakuno si ha podido reunirse con ella y evaluarla. Tal vez al saber que el espíritu heroico era arrogante, buscó provocarla para hacer que mostrase más de su fuerza, lo cual le obligaría a ayudar a Hakuno.
—Y funcionó —dijo Tachie—. A fin de cuentas, empezaste a hacer un par de cosas bastante locas a medida que avanzaba el combate.
—Yo… no lo había visto de esa forma —expresó Hakuno—. Pero es cierto que esas burlas la enojaron, y por eso me ayudó durante el combate.
Después del fallido intento de Hakuno por acorralar a nuestra tutora en un combate a corta distancia, se vio obligada a tomar distancia y volver a luchar a rango; sin embargo, esta vez, el combate fue diferente, muy diferente. Para empezar, Hakuno comenzó a manifestar más de un rifle, uno lo utilizaba ella, y los otros se mantenían flotando a su lado y disparaban al mismo tiempo que el de ella. Pero, lo más absurdo, vino después, Hakuno comenzó a volar… a volar sobre un rifle, y, además, bastante rápido. No obstante, la cosa se volvió aún más… excéntrica, cuando, para mi sorpresa, nuestra tutora también comenzó a volar, ella se había rodeado de esas piedras que utilizaba en su Tesoro Heroico como proyectiles, y comenzó a volar con estos. Así comenzó una batalla aérea tan loca como extraordinaria, donde Hakuno tenía más poder fuego, pero nuestra tutora podía rodearse de una barrera creada por las piedras mientras volaba, lo cual le brindaba una defensa superior.
—Más allá de aumentar la cantidad de tus disparos, ¿hiciste algo más, Hakuno? —preguntó Kiana.
—¿Hmm?
—Es decir, ¿hubo algo más además de aumentar la cantidad de proyectiles? —preguntó Kiana—. Al principio, tus proyectiles no pudieron enfrentarse a los de ella directamente, pero cuando estaban volando, más allá de la cantidad, también parecía que tus ataques eran un poco más fuertes que al comienzo.
—Oh, eso se debe a una habilidad —contestó nuestra compañera castaña—. Ella me lo reveló mientras luchábamos, es la habilidad que heredé, y se llama, Innovación: Unificando la Nación por la Fuerza. Según me explicó, es una revolución conceptual que somete lo viejo por lo nuevo. Por lo que, otorga modificadores que me fortalecen cuanto más alto es el rango del oponente en Divinidad o Misterio, o si ese oponente es un Espíritu Heroico que es un Guardián del Establecimiento.
—¿Un Guardián del Establecimiento? ¿Qué es eso? —preguntó Tachie.
Otra vez, las miradas se remitieron a mi persona—. Es un tipo de espíritu heroico especial, estos fueron ascendidos a héroes gracias a un sistema de defensa conocido como Contrafuerza, la cual se encarga de proteger a la humanidad de la aniquilación.
—¿Eh? —exclamó Kiana—. ¿Y porqué esa cosa no nos ha ayudado a luchar contra el honkai?
—Lo hizo, al principio, durante el Gran Embate Honkai, la primera muestra masiva de la existencia del honkai que el Schikcsal no pudo ocultar —expliqué—. No obstante, el cuerpo etéreo de los sirvientes no reaccionó nada bien a la exposición de energía honkai, y digamos nuestros guardianes se volvieron en nuestra contra. Por lo que, no pudo ayudarnos de esa forma.
—Vaya sistema de defensa más inútil… —exclamó Kiana con desdén.
—¿De esa forma? —preguntó Mei—. Entonces, ¿nos ayudó de otra forma?
Ladeé mi cabeza—. Más o menos. La Contrafuerza puede actuar de más de una manera, no solo invocando guardianes para combatir. Se cree que la Contrafuerza intervino en la última Guerra del Santo Grial, pues un Espíritu Heroico que no debió de ser invocado en dicha guerra, terminó sobreviviendo y ayudando a desarrollar el sistema Demi-Sirviente.
—¿Guerra del Santo Grial? —preguntó Tachie.
—Recuerdo que lo mencionaste antes —intervino Kiana—. Recuerdo que dijiste que se trataba de un ritual mágico ¿no?
Asentí—. Sí. —contesté—. Generalmente, es imposible invocar espíritus heroicos, pero los Einzbern, una familia muy importante que perdió su Magia hace milenios, logró llevar a cabo un ritual que permitía invocar sirvientes, aunque el verdadero objetivo de este era recuperar su Magia perdida.
—¿Los magos pueden perder su magia? —me preguntó Hakuno.
Fruncí el ceño—. Eso es… complejo de explicar. Para hacer la larga historia corta, los magos normales pueden realizar Hechicería, la cual es magia que puede ser replicada por otros métodos al alcance del hombre, un ejemplo rápido es la creación de fuego —Luego de esto, alcé mi mano, y levanté un dedo, sobre el cual, se manifestó una llama—, como pueden ver, el proceso es mágico, pero el resultado… no tanto. A fin de cuentas, los humanos podemos crear fuego fácilmente utilizando un mechero. Pero los Verdaderos Magos, son usuarios de lo que nosotros llamamos como Verdadera Magia, simplificadamente, la Verdadera Magia permite alcanzar resultados que están más allá del alcance de la humanidad, cosas como la teletransportación, y ese estilo de cosas son parte del Reino de la Verdadera Magia, también efectos que se pueden lograr a través de esta, o efectos que rivalizan con la Verdadera Magia.
—¿Efectos que rivalizan? ¿Reino de la Verdadera Magia? —expresó Mei—. ¿Qué es eso?
Me rasqué la cabeza—. Para no hacerlo confuso, digamos que para obtener una Verdadera Magia se tiene que cumplir con una condición muy especial y casi imposible de lograr, pero también es cierto que hay hechicerías muy cercanas a la Verdadera Magia, o que pueden lograr un efecto similar, o incluso hay objetos que pueden considerarse como equivalentes a la Verdadera Magia, pero no son como tal una Verdadera Magia, para esas cosas se usan esos términos.
—Básicamente… ¿Los verdaderos magos son súper magos? —me preguntó Kiana.
Sonreí un poco incomodo por la extrema simplificación—. No necesariamente, pero dejémoslo en que sí.
Kiana se colocó las manos en las caderas y frunció el ceño—. ¿Y porqué ninguno de estos súper magos nos está ayudando?
—Bueno, para resumir las cosas, el primer mago murió hace mucho tiempo, se decía que su sucesor apenas y estaba con vida, pero esto fue antes de que el mundo cayese en el caos por el aumento de la presencia del Honkai, y que el mundo de la Hechicería cayese en una segunda era de decadencia. Así que es muy probable que el primer mago y su sucesor ya no estén con nosotros —expliqué—. Al menos, nadie ha sabido nada sobre este en los últimos años.
—¿Segunda era de decadencia? —me preguntó Hakuno—. ¿Ya hubo otra?
—Cof, Cof. —Tosí falsamente—. Discúlpame, la palabra era estuvo mal utilizada, la era de la máxima gloria de la Hechicería, se llamó, la Era de los Dioses, luego hubo una era transitiva, conocida como la Era de las Hadas, y, finalmente, comenzó la Era del Hombre, una era marcada por el deterioro de la Hechicería, dicha era es en la que actualmente nos encontramos, y todavía no ha terminado; sin embargo, en los últimos siglos dicha era se ha visto amenazada.
—¿Por el Honkai? —me preguntó Mei.
A lo que yo asentí—. Esto es algo que pocos saben, pero, realmente, el honkai no necesita destruir por completo a la humanidad para ganar, solo necesita debilitar lo suficientemente a nuestra especie como para convertirse en la especie primaria de nuestro planeta.
—¿Especie Primarca? —preguntó Kiana.
—Primaria —corregí—. Es como se le denomina a la especie gobernante del planeta, cada era lleva el nombre de la especie primaria que gobernaba en dicha era, actualmente, la humanidad es la especie primaria, pero si el Honkai logra debilitar en demasía a la humanidad, y propagarse ampliamente, se producirá un cambio de era, la humanidad dejará de ser la especie gobernante, y el honkai la reemplazará, convirtiéndose en la nueva especie primaria.
—¿Qué implicaría eso para nosotros? —me preguntó Mei.
—Nuestra condena —concluí—. El planeta obedece las reglas de la especie primaria, eso significa que, si el honkai se convierte en la especie primaria, el mundo obedecerá sus leyes, sean cuales sean, y, en el peor de los casos, el planeta mismo podría convertirse en nuestro enemigo.
Al decir esto, todas callaron, todas entendieron que, si esto ocurría, sería nuestro fin; por unos instantes, el silencio colmó la habitación, un silencio aprensivo.
—¿Y el resto de super magos? —me preguntó Kiana, rompiendo el silencio, y cambiando el sentido de la conversación.
—La última vez que se supo del segundo mago, fue hace tres siglos, durante el establecimiento de la Guerra del Santo Grial, y la última vez que participó en una guerra contra un enemigo que puso en peligro a toda la humanidad, fue hace mil quinientos años, y gracias a él, la Era del Hombre ha podido continuar hasta la actualidad. —La última vez que el Mago de las Joyas había participado en un gran evento, fue contra el Primordial de la Luna, desde entonces, viajaba regularmente, y solo se sabía de él por rumores esporádicos cuando regresaba de sus viajes—. El segundo puede viajar a lugares inalcanzables para la humanidad, y comunicarse con él cuando lo hace es casi imposible, es muy probable que se encuentre de viaje, y quien sabe cuántos años, o siglos, tendrán que pasar para que volvamos a escuchar sobre él.
Kiana chasqueó su lengua—. Bueno, eso es una mierda, literalmente el hombre se va y unos años después el mundo comienza a irse por un barranco.
Asentí—. En cuanto al tercero, se dice que murió hace más de dos mil años, otros dicen que desapareció, pero sea como sea, el caso es que ya no está. El tercero también es el mago del cual provienen los Einzbern.
—¿Su magia tiene que ver con la invocación de espíritus? —me preguntó Hakuno.
—No es su objetivo, pero se usó de forma incompleta o imperfecta para que el ritual funcionase —contesté—. En cuanto al cuarto… bueno, los magos están de acuerdo en que la Cuarta Magia existe, pero nadie sabe nada acerca del cuarto o de su magia, así que últimamente su existencia es bastante cuestionada —luego de decir esto, guardé silencio.
—¿Y el quinto? —me preguntó Kiana.
Negué con mi cabeza—. No existe una quinta —contesté—. Obtener una Verdadera Magia roza lo imposible, mucho menos después del aumento del honkai a partir del siglo dieciocho.
Kiana suspiró—. Bueno, que se puede hacer… tendremos que encargarnos nosotros.
—Lamentablemente, es así —contesté.
Mei colocó una mano en su barbilla—. Pero hay algo que todavía no entiendo sobre tu combate contra nuestra tutora, Hakuno.
—¿Hmm? —exclamó la chica.
—Yo también tengo un Tesoro Heroico y una habilidad parecida a, Unificando la Nación por la Fuerza, pero no sirvieron contra nuestra tutora —explicó Mei antes de preguntar—: ¿Sabes porqué tu habilidad si tuvo efecto?
Hakuno se quedó en silencio durante unos instantes con una mueca en su rostro, pero finalmente, negó con su cabeza—. No lo sé.
Luego, las miradas de las cuatro se centraron en mí.
Sabiendo lo que querían, no me escondí, giré mi mirada hacia Mei y le pregunté—. Dijiste que Doujigiri Yasutsuna solo afecta a sirvientes con el Atributo Tierra, ¿no es así? —Mei asintió—. Bueno, sino funcionó, significa que su atributo no es tierra. Tu Tesoro Heroico es, efectivamente, anti-misterio, pero en contra de sirvientes, solo afecta a sirvientes con este atributo, no hay dudas en este aspecto, ¿verdad? —Mei, junto con las demás, negaron con sus cabezas o no dijeron nada, por lo que, proseguí—. Por otro lado, Unificando la Nación por la Fuerza afecta a Espíritus Heroicos con mucho misterio y divinidad, esto probablemente se traduzca en Demis con atributo tierra y cielo, y cielo probablemente sea el atributo de nuestra tutora.
Mei frunció el ceño—. Pero si ese es el caso, ¿no debería mi habilidad, Asesina de Misterios, ser efectiva? Esta afecta a enemigos de atributo cielo.
Asentí—. Y probablemente hizo efecto, pero recuerda, Asesina de Misterios es la habilidad que heredaste, y debes desarrollarla y pulirla por tu cuenta, cosa que no has hecho, así que seguramente sus efectos actualmente sean bastante paupérrimos, así que, incluso si la usaste durante el combate, probablemente por eso no sentiste un gran cambio —expliqué.
—Pero la habilidad, Unificando la Nación por la Fuerza, también es una habilidad heredada —intervino Tachie.
—Sí, tienes razón; pero déjame preguntarte, antes de que Kiana lo mencionase, ¿te habías dado cuenta del efecto de la habilidad de Hakuno? —Ante mi pregunta, Tachie frunció el ceño, pero después de unos instantes, negó con su cabeza. Luego, dirigí mi mirada hacia Hakuno, quien también negó con su cabeza—. Así es, ninguno de los tres notó este pequeño aumento de poder, solo Kiana, y estoy seguro de que ella tampoco lo habría notado si la cantidad de disparos de Hakuno no hubiese aumentado. —Ante mis palabras, Kiana asintió—. El efecto de, Unificando a la Nación por la Fuerza, fue realmente paupérrimo, lo que le permitió a Hakuno luchar fuego contra fuego en contra de nuestra tutora, fue que aprendió a manifestar más de un rifle y a utilizarlos de forma… extravagante. Unificando la Nación por la Fuerza, no fue más que un complemento.
Parece que ninguna tenía una objeción o duda con respecto a mi explicación, pero antes de que pudiese dar la conversación por terminada, Hakuno preguntó—: Ahora que lo dices, ¿Cómo crees que deba pulirla? —me preguntó—. Quiero que sea más útil.
Fruncí el ceño, y pensé durante unos instantes, hasta que finalmente tuve una idea—. Por la descripción de la habilidad, lo que se me ocurre es que pruebes cosas nuevas que puedas utilizar para ayudarnos durante el combate. Aprender las estrategias más novedosas, formas más actuales de utilizar la espada o de disparar, o aprender a manejar las armas más actuales… creo que todo eso ayudará a desarrollar la habilidad.
Hakuno se quedó pensativa durante unos segundos, pero finalmente asintió—. Creo que tienes razón.
Luego de esto, todos nos quedamos en silencio, hasta que Kiana tomó la palabra nuevamente—. Bueno, creo que es suficiente charla por una noche, mejor preparémonos para dormir; mañana tenemos otro día por delante.
Todos estuvimos de acuerdo, recogimos la mesa y Mei se ofreció a lavar los platos, Tachie y Kiana habían ido al baño, y solo quedamos Hakuno y yo en la sala del departamento.
—Shirou… —escuché su voz pronunciar mi nombre, como siempre, era un tono tranquilo y más bajo que la mayoría, pero esta vez pude notar un poco de emoción en esta.
—¿Sí? —pregunté.
—¿Puedes… puedes enseñarme Hechicería? —me preguntó.
Ahora que lo recordaba, cuando habíamos hablado sobre que Hakuno tenía circuitos mágicos naturales, ella me había pedido que hablásemos sobre eso más tarde.
—¿Por qué quieres aprender Hechicería? —pregunté—. No es por las burlas de nuestra tutora, ¿verdad?
Hakuno negó con su cabeza—. No, ¿puedes guardarme un secreto? —Asentí—. Yo sufrí una enfermedad conocida como Síndrome de Amnesia, ¿la conoces? —Para mi sorpresa, si la conocía, pero no recordaba cuando supe de esta, o porqué. Así que simplemente asentí—. Entonces sabes lo que produce, ¿verdad? —Volví a asentir.
—Tú… no recuerdas nada de antes de haber sufrido la enfermedad, ¿verdad? —A lo que Hakuno asintió—. ¿Crees que la Hechicería tiene que ver con tu pasado perdido?
Hakuno hizo una mueca y bajó su mirada—. Yo… no estoy segura, pero, tal vez, creo que es, una de las pocas cosas que pueden ser una conexión con mi pasado. —Una vez más, Hakuno alzó su mirada con ojos suplicantes.
Obviamente, no iba a preguntar por su familia, pues si Hakuno creía que algo como sus circuitos mágicos eran una conexión con su pasado, una de la que ni siquiera estaba segura, entonces era obvio que Hakuno no se había reencontrado con su familia después de superar su enfermedad.
—No vengo de una familia de magos convencional —contesté, aunque eso no significaba qué no pudiese enseñarle, mucho menos cuando, al parecer, había vivido durante cientos de años, así que mi conocimiento sobre la hechicería no era poco.
—¿Pero puedes enseñarme?
Suspiré, esa era una técnica que no había experimentado en mucho tiempo, la llamada, mirada de cachorrito—. Esta bien… te enseñaré lo que pueda, no sé que esperas encontrar, pero no te prometo nada.
Hakuno sonrió, considerando lo poco que lo hacía, debía de admitir que se veía linda cuando lo hacía—. Está bien, enséñame lo que crees que es lo mejor para mí.
—Bueno, supongo que será otra de las cosas que comenzaremos a hacer mañana —le dije, a lo que ella asintió.
—Lo espero con ansias.
Dicho esto, Hakuno se preparó para dormir, Kiana y Tachie regresaron juntas y, sorprendentemente, parecía llevarse bien después del entrenamiento, o al menos, no las había visto pelear, y sinceramente, Tachie había tenido un par de oportunidades para sacar a Kiana de sus casillas, así que me sorprendió que no las hubiese aprovechado.
Finalmente, Mei también terminó sus quehaceres y se preparó para dormir, al final, solo quedaba yo. Bueno, todavía no había terminado con mis tareas, así que tomé un cuaderno, y comencé a trabajar.
Así, el tiempo transcurrió…
…
—¿Shirou? —Súbitamente, escuché a Mei pronunciar mi nombre, giré mi mirada y la vi estrujándose los ojos.
—Mei… ¿Problemas para dormir? —pregunté.
—Shirou, ¿sabes qué hora es? —me pregunté.
—¿Las doce? —pregunté.
Mei frunció el ceño y se cruzó de brazos—. Shirou, son las tres de la mañana.
—¿Eh? —exclamé, genuinamente sorprendido—. ¿En serio?
Mei asintió—. Sí, ¿qué has estado haciendo?
—Esto —contesté, entregándole un cuaderno lleno de notas—. Espero que te sea útil.
Mei tomó el libro y lo ojeó superficialmente—. Esto es… —Asentí—. Está lleno de información.
—Bueno, te prometí que te ayudaría a lidiar con tu problema, es cierto que no hemos podido identificar a la deidad que te posee, pero eso no significa que no podamos tomar medidas —En el libro había información sobre lo que era un Órgano Divino, como funcionaba, para que se utilizaba, y otras cosas. Esta información, a pesar de tener un origen falso, en el sentido de que Mei realmente no tenía un órgano divino, no por eso era inútil, a fin de cuentas, el padre de Mei había identificado que, lo que fuese que Mei tuviese dentro, era un Órgano Divino, así que lo que ella tuviese debía de ser similar a uno, al menos lo suficiente como para poder ser confundido con uno.
—¿Crees que la deidad de la que proviene el órgano tiene relación con el rayo? —me preguntó, a lo que yo asentí.
—Sí, esto lo deduje de la charla que tuvimos hace tiempo con Ciel-sensei —expliqué—. ¿Recuerdas? Dijiste que la habilidad de, Explosión de energía mágica qué Minamoto-san poseía había sido empoderada por alguna razón. La única razón posible para que algo como eso ocurriese, es que su contenedor, ósea tú, lo provocases.
—Piensas que es por el órgano divino…
Asentí—. Tiene todo el sentido del mundo, es decir, estamos hablado de la hija de Raijin, quien poseyó a una chica con un órgano divino de alguna deidad relacionada con el mismo elemento, así que tiene todo el sentido del mundo que sus habilidades hayan sido aumentadas.
—Cuando lo pones así, si tiene sentido —expresó Mei.
—Sin embargo, la deidad del trueno más renombrada en Alemania es Thor, quien es muy diferente a ti, así que no tienen mucho sentido que sea él.
Mei suspiró—. Bueno, al menos es un paso adelante.
Me levanté y me acerqué a ella, aunque Mei tenía el cuaderno, yo pasé algunas hojas hasta que llegué a donde quería—. Esto es lo más importante —señalé.
—Métodos de autoprotección… —leyó mi compañera.
Asentí—. Son métodos de autoprotección que utilizamos los magos para proteger nuestra mente de hechicerías como hipnotismo y ese tipo de cosas, también sirven para que protegerte de la influencia del Órgano Divino en ese aspecto —expliqué—. Estos son los métodos más sencillos, como crear barreras mentales y cosas de ese estilo. También conozco métodos más avanzados para proteger no solo tu mente sino también tu espíritu, pero para eso necesito preparar unos cuantos talismanes.
Mei se quedó callada mientras leía mis notas, después de unos segundos, cerró el cuaderno y se acercó a mí y, súbitamente, y para mi sorpresa, sentí sus labios en mi mejilla, luego se separó con una sonrisa en su rostro—. Gracias.
Sonreí—. No hay de qué, tuviste suerte de que mi familia conozca bastante sobre este tema.
—¿No es un conocimiento común en tu mundo? —me preguntó, intrigada.
—Yo no lo llamaría así —contesté—. Son reliquias de la Era de los Dioses, así que son extraordinariamente escasas.
—En ese caso, ¿Por qué tu familia conoce tanto sobre los órganos divinos?
—Es porque somos portadores de uno —contesté—. ¿Conoces el mito de Kagetsuchi?
Mei asintió—. Recuerdo que es la deidad del fuego, y que sus llamas mataron a su madre, Izanami, durante su nacimiento, y su padre, en su cólera, lo asesinó cortándolo en varios pedazos, y de su sangre y de su cadáver nacieron otras deidades.
—Exactamente —confirmé—. También aparece en su historia que de su cuerpo nacieron ocho volcanes. A finales del periodo Heian, una sacerdotisa hizo una peregrinación al Monte Asama, y durante esta, el volcán entró en erupción, para protegerse de esta, la sacerdotisa se vio obligada a refugiarse en una cueva, pero, desgraciadamente, la erupción produjo el derrumbe de la entrada, atrapándola dentro de las entrañas del volcán. Sin más opciones, la sacerdotisa se adentró en el interior del volcán, buscando una salida. Desgraciadamente, lo único que encontró fue un calor insoportable y gases peligrosos que inundaban el aire; aún así, la sacerdotisa avanzó, tal vez confiando en que los dioses no la abandonarían, así, atravesó los túneles y más temprano que tarde las llamas y la lava le dieron la bienvenida, pero siguió avanzando, y, cuando estuvo apunto de morir, asesinada por un calor sofocante y gases tóxicos, encontró una gran caverna, y, en el centro de esta, algo que la dejó sin aliento.
—El órgano divino —se adelantó Mei.
Asentí—. Un órgano palpitante, en el centro de la caverna, cubierto por las llamas y desde el cual parecía brotar lava.
—Realmente debió de estar desesperada para arriesgarse a tomar algo como eso —expresó mi compañera.
—Así es, era una situación de vida o muerte —respondí—. Ella utilizó sus últimas fuerzas para acercarse al órgano divino y tomarlo. Y aunque se quemó las manos, logró tomarlo consigo.
—¿Y luego? —me preguntó con una mirada intrigada. Era algo lindo que una persona que había sido poseída por un Espíritu Heroico, se pareciese tanto a una niña inocente a la que le estaban contando una historia de fantasía—. ¿Qué hizo?
—Se lo comió —contesté, y no pude evitar sonreír al ver la incredulidad en su mirada—. Aunque te parezca increíble, no lo es tanto. Hay varias leyendas de héroes comiendo cosas como corazones de dragones o bebiendo ciertos líquidos mágicos, etc. Y luego de comerlos, obtienen extraordinarios poderes.
—¿Pero realmente es posible? —me preguntó Mei, dubitativa.
Fruncí el ceño—. Sí, pero no para todos —expliqué—. Una de las historias más famosas es la de Sigurd. También está la de Siegfried, y por parte de los villanos, también está la de Vortingern, al menos, en cuanto a dragones se trata. También es muy conocida la historia de Fion, y el pez de la sabiduría. Pero todas estas historias tienen algo en común: hablan de héroes o grandes gobernantes, entre otros personajes similares, no de personas normales. Digamos que, si por casualidad, alguna persona normal se encontrase con el cadáver de uno de estos monstruos asesinado por uno de estos héroes e intentase devorar su carne para obtener poder… bueno, en el mejor de los casos, moriría, en el peor, se convertiría en una aberración.
Mei asintió—. Los héroes son conocidos por ser capaces de lograr hazañas que casi nadie puede replicar.
—Sí, y esa sacerdotisa no era una heroína extraordinaria, así que tal vez tenía razón en que no la habían abandonado —expliqué—. Según los registros, tal vez estuvo más cerca de la muerte después de consumir el órgano que antes de hacerlo. En los registros, se explica que sintió como si hubiese devorando fuego, se describe como su sangre hirvió y sintió como su cuerpo era consumido de adentro hacia afuera, como su propio corazón fue consumido por las llamas y reemplazado por el que había consumido.
—Pero sobrevivió, ¿verdad?
Asentí—. Sí, milagrosamente sobrevivió. Y luego de que logró recomponerse, se dio cuenta de que las llamas, la lava, incluso los gases, ya no eran problemas para ella. Abandonó la caverna tomando lo ocurrido como una bendición de los cielos, y se abrió paso hacia el exterior. Cuando volvió a la superficie, se dio cuenta que la erupción había terminado, así que tomó el camino de vuelta hacia su hogar, un pueblo montañoso en lo que hoy es la provincia de Nagano. Luego de esto, el órgano divino fue transmitido de generación en generación, actualmente, el portador del órgano es mi padre, y luego de él, me tocará a mí.
—Comprendo, gracias por habérmelo contado —me dijo.
—No hay de qué.
—Entonces, ¿tu familia desciende de sacerdotes y herreros? —me preguntó, a lo que yo asentí—. ¿Entonces, de donde viene tu maestría con la espada?
—¿Maestría? No, no. —Negué con mi cabeza.
—Pero fuiste el único que logró acorralar a nuestra tutora —contrargumento Mei.
—Sí, pero sería una mentira darle todo el crédito a mi habilidad con la espada —me excusé—. Para empezar, tuve algo que tú y Hakuno no tuvieron: información. Gracias a esta, pude predecir como lucharía nuestra tutora.
Mei frunció el ceño y colocó una mano bajo su barbilla—. Puedo darte ese punto, pero todavía creo que eso es insuficiente para derrotar a nuestra tutora. Sobretodo, porque estoy segura que nuestra tutora no luchó con todas sus fuerzas, y eso se demostró cuando usó una habilidad que no había utilizado en ninguno de los combates anteriores.
—Sí, tienes razón. —Y entonces mi mirada se dirigió hacia la Katana qué estaba sobre la mesa junto con otro cuaderno—. Pero la información no es la única carta que tenía a mi favor.
—Esa katana… no soy una experta en apreciación de espadas, pero es fácil notar que se trata de una obra maestra de un maestro herrero.
Sonreí—. Agradezco el cumplido en nombre de mi familia.
Sin embargo, luego, Mei-san frunció el ceño—. No obstante, cuando Minamoto-sama observó la katana, dijo que era un arma muy peligrosa, que si bien se notaba a leguas su poder, lo mismo ocurría con su aura maldita, y me dijo que te advirtiese qué no confiases ciegamente en ella.
—Sí, a fin de cuentas, es una Llave Divina —expresé.
—¿Una Llave Divina? —preguntó Mei—. ¿Esta relacionado con las Construcciones Divinas, las cuales nos explicaron en clases?
Hice un gesto con mi mano—. Más o menos. El Schicksal no sabe cómo clasificar a las Llaves Divinas, sabemos que son armas cuya composición y estructura superan nuestra comprensión, lo cual sugiere que son Construcciones Divinas, pero jamás se habían visto armas de este tipo, incluso entre las pocas Construcciones Divinas que han llegado hasta nuestros días, y no solo porque están hechas principalmente para funcionar con energía honkai, sino porque, a diferencia de las Construcciones Divinas, las cuales, en su mayoría, tienen que ser usadas por seres humanos que, a la vez, son más que humanos normales, o, como mínimo, estar en la cúspide de la humanidad, de otra manera tienden a destruir a su portador, las Llaves Divinas son más… permisivas en unos aspectos, y exclusivas en otros.
—¿En qué sentido? —me preguntó.
—Bueno, las llaves Divinas pueden ser utilizadas de forma eficiente por los humanos, siempre y cuando, tengan la suficiente resistencia a la energía honkai, e, incluso si no la tienen, todavía pueden utilizarlas en una forma mucho más limitada —Comencé a explicarle—. No atentan contra su portador por el simple hecho de blandirlas, ya que se encuentran permanentemente selladas, y en ese sentido, se puede ver que las Llaves Divinas fueron hechas para que los humanos pudiésemos manejarlas, incluso si no teníamos a los portadores indicados; sin embargo, son más exclusivas en el sentido de que, para liberar todo su poder, necesitas liberar algo llamado, Límite Genético, el cual puedes considerarlo como una especie de sello que solo se abre para aquellos con una compatibilidad genética con la Llave Divina, es por esto que se cree que las Llaves Divinas están vivas. Algunas incluso necesitan más que solo esa compatibilidad, por ejemplo, la Llave Divina de la familia Kaslana, necesita que su portador tenga una resistencia sobrehumana al calor y a las llamas, de otra forma, terminará destruyendo a su propio portador.
—Si se cumplen con los requisitos… ¿Son seguras? —me preguntó.
Sonreí incómodamente—. Define segura. —Mei frunció el ceño y se cruzó de brazos, a lo que tuve que responder—. Todas son armas peligrosas y poderosas, algunas son armas de doble filo por naturaleza, otras se convierten en armas de doble filo dependiendo de como se usen. No obstante, son las mejores armas contra el honkai.
—Aun así… ten cuidado —me pidió Mei, a lo que yo asentí. Luego, tomó mi mano—. Pero ahora tienes que descansar, mañana tenemos clases y son… ¿¡las cuatro de la mañana!?
—¡Mei! —grité en voz baja.
Mei me sujetó con fuerza y me arrastró de vuelta al dormitorio. Así, finalmente, terminó nuestro día.
…
—¡Libertad! —gritó Kiana, alzando las manos hacia el cielo.
—Solo por un par de horas, ahora tenemos que trabajar —le recordó Tachie.
Luego de esto, Kiana se vino abajo—. Cierto…
—Supongo que aquí nos separamos —expresé, preparándome para dirigirme hacia la herrería.
—Creo que no se va a poder… —expresó Hakuno.
—¿Por qué? —preguntó Mei.
—Nuestra tutora quiere vernos si tenemos tiempo… —explicó, después de ver su celular.
Kiana ladeó su cabeza—. ¿No era nuestra próxima clase con ella el lunes?
Hakuno asintió—. Parece que no pudo tratar algunas cosas con nosotros ayer debido a que llegamos tarde. No necesita que vayamos todos, solo nos está buscando a Shirou, a Tachie y a mí.
—¿Por qué solo a ustedes tres? —preguntó Mei.
—Quiere practicar con Tachie el uso de su espada, ya que no pudo hacerlo por la interrupción de Kiana, y quiere hablar con nosotros sobre nuestro papel en la retaguardia.
—Si voy ahora, no llegaré a tiempo al trabajo, ¿puedes preguntarle si tiene tiempo de mañana? —preguntó Tachie.
Hakuno escribió en su celular y después de unos segundos, recibió respuesta—. Dice que por favor le envíes un mensaje diciéndole que horas tienes libre mañana.
Tachie asintió.
—Bueno, en ese caso, nos vemos más tarde —me despedí, y con esto dicho, nos separamos.
…
—Otra vez este sitio… —expresó Hakuno.
—Parece que es realmente popular… —expresé.
Era el mismo café de sirvientas al que habíamos venido hace un par de días.
Hakuno asintió y yo abrí el camino.
Ambos entramos y fuimos recibidos por una sirvienta, en el pasado, se había tratado de aquella chica tímida de ojos azules, pero ahora, fue la misma Rita Rossweisse.
—Bienvenidos, amos… —expresó Rita mientras hacía una reverencia, ella realmente tenía la gracia y elegancia de una experimentada sirvienta.
—Gracias —expresé, mientras Hakuno asentía levemente.
—¿Desean una mesa para dos? —nos preguntó.
—No, gracias, debería de estarnos… —mientras explicaba, pasaba mi mirada sobre las mesas del establecimiento, buscando a nuestra tutora, aunque sin éxito. Al menos, hasta que Hakuno me tomó de la camisa, jalándome suavemente, y cuando tuvo mi atención, señaló hacia un rincón del café, allí pudimos verla, sentada frente a una mesa, bebiendo una tasa de café—. Venimos a reunirnos con nuestra tutora —aclaré, mientras la señalaba con la mirada.
—Entiendo —me contestó Rossweisse con lo que, seguramente, llegaría a llamar, sonrisa profesional—. Permítanme acompañarlos hasta su mesa.
Dicho esto, ella nos acompañó, y luego de que nos acomodásemos, nos mostró la carta, y nos recordó que si la necesitábamos, podíamos llamarla tocando una pequeña campanilla qué había dejado sobre la mesa.
Nuestra tutora nos recibió con una sonrisa y una oferta—: Pidan lo que quieran, yo invito.
Hakuno asintió mientras murmuraba un gracias, yo también agradecí mientras tomaba la carta. Hakuno pidió unos dulces, y yo un té.
Sabiendo que Hakuno no era el tipo de persona proactiva en una conversación, a menos que estuviese obligada a hacerlo, fui yo quien tuvo que preguntar—. Nos llamaste para hablar de nuestro papel en la retaguardia, ¿a qué te refieres exactamente?
Nuestra tutora sonrió y me contestó—. Directo al grano… bueno, no me disgusta particularmente —dijo mientras bebía un sorbo de su bebida—. Es precisamente sobre eso, como han analizado con anterioridad, el papel de la retaguardia no solo se limita a apoyar en la distancia. Por eso veo con buenos ojos que, aunque tengan a una Demi con la habilidad, Tácticas, hayan decidido no escogerla como su centro estratégico, y más considerando que es una Berserker.
—Pero es nuestra Vice capitana —intervino Hakuno, mientras comía los dulces que habían llegado hacía poco.
Ella asintió—. Eso es una lastima —nos contestó—. En el sentido de que incluso la considero más adecuada que Kiana para ser líder, pero su clase Berserker la perjudica enormemente, incluso siendo una vice capitana, y a esto también me refiero en que tendrán que ser más que solo la retaguardia. En un campo de batalla, todo puede pasar, que vuestra líder no pueda seguir ejerciendo por alguna razón, y que vuestra vice capitana entre en Berserk, es algo completamente posible.
—¿Sugieres que necesitamos un tercer al mando? —pregunté.
—Así es —me respondió—. No es necesario que lo hagan oficial, pero es necesario que, de presentarse esa situación, sepan que uno de los dos deberá de tomar ese papel. —Asentí, silenciosamente, y Hakuno no expresó sus emociones. Nuestra tutora no presionó con este asunto, y cambió el sentido de la conversación—. Otra cosa de la que quiero hablarles es sobre su papel como estrategas.
—¿Su? —preguntó Hakuno.
Ella asintió—. Al igual que tienen que estar conscientes de que necesitan un tercer al mando, también deben de estar conscientes de que posición tomar en caso de que su estratega no se encuentre disponible. En ese caso, Mei debería de tomar el mando estratégico; pero de no darse el caso, alguien más tendrá que hacerlo, por eso también te llamé a ti.
Hakuno hizo una mueca, pero asintió comprensivamente.
—Yo también tengo la habilidad, Tácticas, así que creo que podemos tener una conversación productiva sobre estas, ¿qué les parece?
Giré mi mirada hacia Hakuno, ella me miró momentáneamente, y luego volvió a sus dulces, como diciéndome qué me dejaba la decisión a mí. Por lo que, yo asentí, y contesté—. Claro, te escuchamos.
…
Tuvimos una conversación de alrededor de una hora sobre tácticas, y con tuvimos, me referí a los tres, pues, y afortunadamente, Hakuno se volvió más participativa a medida que la conversación transcurría. No obstante, esto se detuvo repentinamente cuando ella se levantó y nos expresó que debía de retirarse, pues su turno empezaría pronto, y llegaría tarde de no marcharse inmediatamente. Por lo que, los dos nos despedimos de ella.
—Esto me trae recuerdos… —expresó nuestra tutora.
—¿Hmm? —exclamé.
Ella me sonrió y comenzó a explicarme—. Después de que vuestro escuadrón reciba un rango, si este es lo suficientemente alto, puede que consideren enviarlos a misiones de vez en cuando. En su tercer año, si todo va bien, estas misiones serán más comunes, en preparación de vuestra graduación, y por supuesto, se les pagará adecuadamente.
—Para que te traiga recuerdos, significa que tu escuadrón ha tenido misiones desde su primer año, ¿no es así? —pregunté—. Solo así tendría sentido que esto te traiga recuerdos.
—Yep —me contestó—. Es tal y como dices. Debe ser bonito ser un Caster, tienes tu propio horario dictaminado por ti mismo, mientras crees cosas que tengan demanda, tendrás ingresos.
—Hmm… supongo que, visto de esa forma, soy bastante afortunado —expresé.
—Dicho esto, ¿tienes tiempo para hablar un rato más? —me preguntó.
—Bueno, tengo mucho que hacer, pero sí, puedo quedarme un tiempo más —contesté—. Pero, ¿no sería eso perder tu tiempo? —le pregunté.
—¿Perder mi tiempo? —me preguntó, mostrándome un ceño fruncido.
Asentí—. Sí. Me has traído aquí solo por ser considerada, ¿verdad? —pregunté—. Pero no es necesario.
Por primera vez, pude ver la confusión en su rostro—. ¿Disculpa?
—El departamento de investigación le dijo a Hakuno que el espíritu heroico que la posee está relacionado con el clan Oda —comencé a explicar—. Seguramente estás consciente de esto, ¿no es así? —Wendy asintió lentamente—. Y durante tu lucha con Hakuno, pudiste hacer que el espíritu heroico le ayudase, manifestando varios arcabuces. La única famosa de clan Oda con una relación tan… cercana, con los arcabuces, es Oda Nobunaga, y su legendaria formación de tres líneas. Y estoy seguro de que Hakuno también se ha dado cuenta de esto, o se dará cuenta pronto.
Ella se veía ligeramente sorprendida, y reflexiva, pero luego asintió—. Buena suposición, y una que considero correcta; sin embargo, incluso si así fuese, ¿qué tiene que ver eso con traerte aquí?
—Decidimos que yo fuese el estratega por el problema de Mei y porque no teníamos información de los espíritus heroicos que nos poseen a Tachie, Hakuno, y a mí, pero, si es Nobunaga quien posee a Hakuno, es muy probable que tenga una habilidad táctica, ya sea la propia habilidad, Tácticas, o alguna similar —expliqué—. Además, sugeriste lo del tercer al mando por la misma razón, de hecho, es probable que Hakuno sea mejor que Mei como segunda al mando, de darse el caso.
—¿Oh? —Wendy sonrió levemente—. ¿Por qué crees eso?
—Porque Oda Nobunaga debería de tener una habilidad digna de todos los grandes gobernantes, una habilidad que Minamoto Raikou no posee.
—¿Y esa es? —me preguntó, mientras bebía un sorbo de su bebida.
—Carisma —le respondí—. Kiana tiene una habilidad similar, La Santa Caballera de los Paladines, y Oda debe tener algo similar.
—Hmm… ¿Clarividencia? —me preguntó, disimulando sus verdaderos sentimientos.
Ladeé mi cabeza—. Puedo ver más de lo que los demás ven, sí, pero no sé si podríamos calificarlo como la habilidad, Clarividencia —contesté vagamente.
—Discúlpame —me contestó, para mi sorpresa—. No era mi intención quitarte tu lugar en el equipo.
Hice una mueca—. Si lo era —contesté—, de otra forma no hubieses invitado a Hakuno. Pero no veo porque eso sea malo.
—¿Hmm? —exclamó ella, mientras su boca permanecía ligeramente abierta.
—Es decir, la razón por la que lo estás haciendo es completamente valida, además de que estás haciendo lo que crees que es mejor para el equipo y, si realmente Hakuno tiene esas habilidades, entonces es más que lógico que sea la segunda o tercera al mando, y la estratega del equipo —expliqué—. Lo único que no me gusta, es que no me hayas explicado todo de antemano, de haber sido así, podrías haber tenido esta charla con ella, y yo podría estar trabajando en este momento.
Por alguna razón, el rostro de mi tutora se puso un poco rígido—. Hablas como si esta conversación hubiese sido un desperdicio de tu tiempo —me contestó, finalizando con un ceño fruncido.
Me crucé de brazos—. No específicamente —contesté—. Si no tuviese nada mejor que hacer, podría considerarlo una conversación productiva; sin embargo, a parte de los estudios, tengo que forjarle una katana a Mei, de modo que solo utilicé su Tesoro Heroico cuando sea necesario, lo mismo tengo que hacer con Kiana, y además, tengo que hacerlo con más prisas, considerando que alguien le quitó su Tesoro Heroico, o de lo contrario, estará desarmada —Pude ver un ligero sonrojo en las mejillas de mi tutora—. También tengo que ayudarle a mejorar sus pistolas, y esto mismo ocurre con Hakuno, para que pueda desarrollar una de sus habilidades; también tengo que forjar un escudo para Tachie y probablemente otra espada y… oh, claro, todo esto mientras descubro como luchar para no tener que depender de un arma que es equivalente a una bomba de tiempo. —Suspiré—. Aunque pueda escoger mi horario de trabajo, realmente no importa, considerando la cantidad de trabajo que tengo.
Por un momento, el silencio colmó nuestra mesa, incluso sentía como si todo el establecimiento hubiese caído en silencio, pero eso era una tontería, no había hablado tan alto como para que alguien más nos escuchase.
—Yo… me disculpo nuevamente, no era mi intención —contestó mi tutora, parecía que mi lluvia de tareas le había dejado la boca seca.
—Disculpa aceptada —contesté—. Me agradas, ¿sabes?
—¿Eh? —exclamó ella.
—Creo que como tutora has hecho muchas cosas bien: bajarle los humos a Kiana, ayudar a que el espíritu heroico de Hakuno coopere, enseñar a Mei que el abuso de cautela puede ser un problema tan grande como la falta de esta, etc… —expliqué—. Sin embargo, conmigo ese tipo de cosas no suele funcionar, soy el tipo de persona que le agradan las personas directas, porque suelo ser directo, y odio a las personas que desperdician mi tiempo, así que es preferible que hables conmigo directamente la próxima vez.
—Esa es una forma extraña de expresar tu agradecimiento, ¿sabes? —dijo ella, mientras sonreía con cierta ironía.
—¿Lo es? —pregunté, confundido.
Ella asintió—. Generalmente, es al revés. Primero se golpea con el martillo, y después se soba la herida, pero tú primero sobaste y luego golpeaste con el martillo. Podrías considerarlo incluso como sádico, ¿no lo crees?
—No lo había visto de esa forma… —contesté con una mueca—. Me disculpo, no era mi intención. Simplemente quería dejar en claro que no estoy en tu contra, reconozco las cosas buenas que has hecho por el escuadrón, y mientras nos lideres así, te apoyaré.
—¿Y el final?
—Esos solo fueron mis pensamientos más sinceros, con tal de evitar problemas a futuro —contesté.
Ella se rio ligeramente—. Sí, tienes razón, no tienes delicadeza. No obstante, eso también me deja en claro que no estoy haciendo mal las cosas, gracias. —Asentí—. Dicho esto, no quiero quitarte más tiempo, nos vemos para la siguiente sesión de entrenamiento.
Asentí ligeramente, y me disculpé una vez más, antes de excusarme y poner rumbo al departamento de creación.
Finalmente, nos habíamos unido a St Freya como un escuadrón hecho y derecho, con su mases y sus menos, pero listos para crecer y mejorar, para así enfrentar al Honkai en un futuro cercano. Y así, pasaron meses…
…
Me encontraba en la herrería del Departamento de Creación, este lugar casi se podía considerar como mi herrería, ya que la mayoría de los Caster eran magos con cierto conocimiento de la metalurgia; sin embargo, ninguno era un maestro herrero, así que solo utilizaban la herrería de vez en cuando, mientras que yo, bueno, prácticamente vivía aquí.
En cuanto al negocio, nunca me había preguntado por la demanda de nuestras armas, yo solo me preocupaba por forjar, pero ahora que lo estaba haciendo por mi cuenta, pude ver la demanda que existía por estas. Solo el primer día tuve a un grupo de Demis de clase Lancer, Saber e incluso Rider y Assassin preguntando por los precios y las armas. Como no podía desperdiciar materiales, primero anotaba lo que ellos buscaban que forjase, luego investigaba los materiales y la dificultad del pedido, y finalmente daba un precio de forja.
Así, pude reunir una buena cantidad de dinero, pero no me hacía ilusiones con la cantidad, porque gran parte de lo que había ganado se iría en pagar el arrendamiento, a fin de cuentas, el Schicksal nos daba todas facilidades para crear, desde un establecimiento completamente equipado, hasta los materiales para crear, así que tenía todo el sentido del mundo que el arrendamiento fuese elevado.
Afortunadamente, la cantidad era suficiente como para llevar a cabo mis proyectos. No estaba contribuyendo a la economía del escuadrón en materia de alimentos y similares, pero lo estaba haciendo en materia de equipo. Debido a que necesitaba de una cantidad mínima de dinero para poder llevar a cabo mis proyectos con cierta soltura económica, los primeros meses de forja se gastaron en reunir dicha cantidad, la cual, desgraciadamente, no era baja, porque tenía que forjar un mínimo de tres espadas, mejorar las pistolas de Kiana, y de ser posible, crearle unas a Hakuno, además de un escudo a Tachie.
No obstante, con el fin de cumplir con el plazo para los pedidos, con el objetivo de reunir el dinero necesario, y tener suficiente tiempo como para poder forjar las armas que necesitaba mi escuadrón, sin descuidar mis estudios, el entrenamiento práctico con el escuadrón, y las actividades en las que participaba con cada una de ellas, que tuve que reducir mi tiempo de sueño.
Pero no era solo eso, a medida que me enfocaba en mi trabajo, más me concentraba, para cuando me di cuenta, había estado trabajando en un estado de absoluta concentración desde principios de la tarde hasta principios de la mañana del día siguiente. Había estado llegando tarde los últimos días, así que nadie se había dado cuenta hasta la mañana siguiente; sin embargo, una vez que lo hicieron… no fue bonito. Fue la primera y única vez que vi a las cuatro sincronizarse para regañarme, y, a partir de entonces, durante los días posteriores, las cuatro se turnaron para ir a buscarme y sacarme de allí, aunque tuviese que ser a rastras. En cierta manera, estaba agradecido por su preocupación; no obstante, al mismo tiempo, no podía evitar sentirme preocupado por la gran reducción de horas de trabajo. Sobretodo, porque cualquier error implicaba un gasto adicional de materiales y de tiempo, y si bien era bueno en mi trabajo, no me consideraba infalible, y más aún considerando los estándares de calidad mínimos que me exigía a mi mismo y a mis espadas.
Desgraciadamente, por mucho que insistí, por mucho que les expliqué, no me permitieron aumentar las horas de trabajo, lo cual me estaba causando varios problemas. Fue entonces cuando lo escuché por primera vez, una voz que no me pertenecía a mí ni a Judgment.
—A este paso, no podrás completar todo lo que tienes entre manos —expresó.
Inicialmente, giré mi mirada en todas las direcciones, intentando encontrar el origen de la voz, solo para darme cuenta de que la voz provenía de todos los lados.
—No estoy fuera, estoy dentro —comentó, previendo mi pregunta.
—¿Eres el Espíritu Heroico que me poseyó? —pregunté.
—Así es —me respondió.
—Comprendo —contesté—. Y tienes razón, a este paso, no terminaré. —No pregunté porque no había aparecido hasta ahora, ni porque huía de mí, eso era más que obvio, considerando lo que había hecho después de que me poseyese—. Pero tengo que hacer todo lo que pueda para conseguirlo, más allá de que está en juego mi palabra para con mis clientes, también lo está las capacidades de supervivencia de mi escuadrón.
—Esa determinación es encomiable, pero insuficiente.
Asentí—. Gracias.
—¿Hmm? —lo escuché exclamar.
—Por quedarte —aclaré—. Sé que no te di la mejor impresión.
—Vaya que no lo hiciste, muchacho —me dio la razón, fuese quien fuese, tenía la voz de un hombre de edad avanzada, hmm... tal vez alrededor de los cincuenta años—. Por un momento, me temí que tendría que recurrir a las medidas más extremas para detenerte.
—¿Abandonarme? —pregunté.
—No, esos son los que tienen suerte —me contestó—. Los que tienen mucha suerte no son abandonados, pero tampoco son ayudamos de buenas a primeras. Y los tiene una suerte excelente, son ayudados desde el principio.
—¿Y los que tienen mala suerte? —pregunté.
—Pues mi Saint Graph afecta al tuyo, eso se usa para que puedas heredar alguna de mis habilidades y para que, incluso si te abandono, todavía puedas luchar, a pesar de que ya no te sea tan sencillo —Cierto, era algo de lo que nos habían informado en el pasado—. Pero esa interacción puede usarse de otra forma, como, por ejemplo, un intento de autodestrucción de ambos Saint Graphs.
Me detuve abruptamente, nunca había considerado esa posibilidad, pero ahora que me había sido revelada, no podía evitar pensar en que era una opción completamente plausible. Y eso me trajo una duda: ¿Había ocurrido antes con algún Demi?
—Siendo sincero, no creo que hubiese funcionado en ese entonces, pero al menos te debilitaría lo suficiente como para que esa niña y esa mujer terminasen el trabajo —me explicó, probablemente refiriéndose a Theresa y a Himeko—, pero al ver como ellas intentaban detenerte sin matarte, reconsideré mis planes, y luché desde adentro para debilitarte tanto como me fue posible. Al final, afortunadamente, lograste detenerte antes de cometer un acto irremediable que me forzase a llevar a cabo dicha medida.
—Una vez más, me disculpo por mis acciones.
No podía verlo, pero estaba seguro que el hombre había asentido en reconocimiento—. Afortunadamente, no se cometió ningún acto irreparable, y ya que trabajaron tan duro para detenerte, decidí no actuar y observar, ya que no podía abandonarte, sabiendo el peligro que podías llegar a representar, ¡Eso no sería digno de un héroe de la mejor nación del mundo, como es mi caso!
Esa última oración había sido dicha con bastante fervor y orgullo, parecía que estaba tratando con un patriota de corazón.
—¿El peligro que puedo llegar a representar? —pregunté, confundido.
—Así es —me contestó el hombre—. No sé que te ocurrió en aquel entonces, y no se si te vuelva a ocurrir; sentí que había algo más, y no me refiero a la pequeña dama, y era algo atemorizante —me explicó—. Pero, independientemente de si ocurre o no, e de admitir que, si eres similar a como te comportaste en aquel momento, entonces no podía desprenderme de ti con tanta facilidad, incluso sabiendo que esta organización se encuentra repleta de personas con la capacidad de emplear el poder de los Espíritus Heroicos.
Fruncí el ceño, al entender lo que estaba insinuando—. ¿Qué tan poderoso eres? —pregunté.
Lo escuché refunfuñar levemente—. Esa es una pregunta complicada, muchacho. En más de un sentido…
—¿Herí tu orgullo? —pregunté—. Sí es así, me disculpo.
Un suspiro fue su respuesta—. Siempre he sido un hombre pragmático ante todas las cosas, así que no te disculpes —me dijo—. Sé que, a menos que use mi carta de triunfo, tengo pocas oportunidades de ganar contra uno de esos héroes de leyenda, de hecho, nunca sería mi opción prioritaria enfrentarlos de frente.
Hice una mueca—. Si ese es el caso, ¿por qué tu preocupación?
—Bueno, digamos que la joven dama cumplió su objetivo cuando modificó tu información para juntarte con un sirviente que se adaptase a tus capacidades.
—Entonces, ¿juntos somos un peligro?
—No tienes ni idea, muchacho.
—Y entonces, ¿Por qué decidiste revelarte ahora?
—Hmm… —expresó—. Como dije, he estado observando. Concluí que, lo que sea que te sucedió en aquel entonces, no es la norma general. Sabiendo que no quería presentarme ante ti, no me presionaste, respetaste mi decisión de no revelarte nuestras habilidades, y te centraste en tu trabajo de forma diligente —me explicó—. Creo que esos son los puntos que tenemos en común, más allá de nuestras habilidades. Pero no pude soportar tanta ineficiencia, como dije, a este paso, no podrás completar todos los trabajos que te has propuesto.
Asentí—. Tienes razón. Pero lo único que puedo hacer, es seguir trabajando.
—En parte, tienes razón, pero, de nuevo, no es suficiente, y al concluir que lo que te ocurrió no es prueba de como eres realmente, es que he decidido ofrecerte una mano —me explicó.
—¿Me ayudarás? —pregunté, si bien sus palabras eso indicaban, podría ser que sus pensamientos fuesen diferentes a los míos.
—Sí, pero permíteme mantenerme algunas cosas para mí —me contestó—. Aunque he concluido lo ya previamente explicado, todavía no he podido entender porque ocurrió lo que ocurrió, o y si volverá a ocurrir, y hasta que no encuentre las respuestas a esas preguntas, seguiremos siendo un peligro.
—Puedo aceptar eso. —Pero luego, contraargumenté—. Sin embargo, en poco tiempo, probablemente, me enfrentare al honkai, y si me encuentro atrapado entre la espada y la pared, y solo me quedan dos opciones: aferrarme a esa espada de doble filo, o irrespetar tu decisión, entonces te pido disculpas de antemano.
Lo escuché refunfuñar un poco, pero finalmente, me contestó—. Esperemos que no lleguemos a eso, sea porque ya te hayas ganado mi confianza, o por cualquier otra razón; sin embargo, de darse el caso… es algo que puedo comprender.
—Gracias —suspiré, aliviado.
—Dicho esto, lo primero que tengo que hacer es pedirte disculpas.
—¿Hmm? —exclamé.
—Esa vez que te quedaste despierto hasta la mañana del siguiente día —empezó a explicarme—, fue culpa mía. Quería ayudarte, al ver que no serias capaz de lidiar con todo lo que tenías entre manos, pero al final, fue contraproducente.
—¿Cómo? —pregunté, interesado.
—Una habilidad nacida de ambos, anteriormente tenía un nombre más sencillo, pero ahora se ha alargado, similar a su efecto. Se llama, Determinación de Hierro Forjado, representa la capacidad de sumergirse en algo profundamente, dicho otra manera, permite exhibir un grado sobrehumano de enfoque —me explicó—, aunque gracias a ti, ha ganado un efecto de combate; esta actúa como una habilidad del tipo, Continuación de la Batalla, una habilidad que permite la continuación del combate después de sufrir heridas mortales, y reduce la tasa de mortalidad por lesiones. Esto ocurrió porque tienes un espíritu que nunca falla, y cada vez que recibes una "conmoción", tu espíritu se fortalece aún más —terminó de explicar, y pude notar un destello de orgullo.
—¿Rango? —pregunté, mientras analizaba la habilidad.
—A —respondió.
Suspiré—. Bueno, con ese rango se explica el porqué pude durar horas y horas sin darme cuenta del tiempo. —Fruncí el ceño—. Me dio muchos problemas con el escuadrón…
—Lo siento por eso… —Solo por su tono de voz, pude notar que realmente lo sentía.
Negué con mi cabeza—. No, no importa. Fue por ayudarme, así que no hay nada que perdonar, además, tienes razón, ese día avancé más que en cualquier otro, así que, tal vez si pueda terminar todo lo que tengo.
—Me alegra —contestó, mucho más animado—. Si quieres utilizarla, solo enfócate en ella, pero úsala con moderación.
Asentí—. ¿Eso es todo?
—Me ahorraré mi nombre, por obvias razones; pero considero justo revelarte un par de habilidades más, ya que estas no provienen de mí, sino de ti.
Fruncí el ceño—. Si proviene de mí, probablemente no ayuden mucho —contesté—, ya comprobé lo limitadas que son mis habilidades contra el honkai.
—Tal vez antes de la transformación ese era el caso —me respondió—, pero sería ingenuo de tu parte pensar que al convertirse en habilidades, no sé habrán fortalecido.
Eso también era verdad—. Tienes razón. En ese caso, ¿de cuales se trata?
—La primera es Llamas, no creo que tenga porque explicarte de que se trata, pero esta es su descripción: Fundir y forjar con todo el cuerpo y el espíritu, hasta quemarse, las llamas de Kagetsuchi consumen todo a su paso, aquello que los une se manifiesta como esta habilidad. Las llamas, potenciadas por la transformación, aquellas que queman la divinidad, arden firmemente.
Sí, no era muy diferente a como me imaginaba que sería, pero si no habían cambiado sus efectos, entonces todo dependería de su rango para ver si eran útiles—. ¿Cuál es el rango?
—B+ —me contestó—. El potenciador seguramente se active con oponentes con Divinidad.
Asentí—. Bueno, está por encima de la media. Así que puede ser una habilidad ofensiva bastante útil —comenté—. ¿Cuál es la otra?
—¿Recuerdas cuando tu tutora te preguntó si tenías Clarividencia?
Y entonces mi mente hizo clic, «Sí, realmente me agrada como tutora», pensé—. ¿Qué dice sobre la habilidad?
—Antes de que preguntes, su rango es un poco extraño —me comentó—. Aparece como -A, pero luego, entre paréntesis, aparece como A.
Fruncí el ceño—. ¿Sabes lo que eso significa?
—Según mi conocimiento del sistema, es probable que quiera decir que su rango es A, pero que hay algo que evita que se use a ese nivel —me contestó.
—¿Tienes idea de que puede ser? —pregunté.
—Tengo un par de conjeturas, pero prefiero guardármelas para mí, hasta que las compruebe.
—¿Y su descripción? ¿Qué dice? —pregunté.
—Como sabes, la clarividencia es una habilidad generada en la carne que connota una percepción visual superior y una captura occipital dinámica, que permite complementar la puntería de largo alcance de las armas de proyectiles. Y, en los rangos superiores, es posible que se haya adquirido habilidades como la precognición y otras formas de percepción más allá de la visión estándar —me explicó—. En tu caso, puedes ver el futuro, pero además, según lo que dice la descripción, puedes ver más de lo habitual, tienes una visión sin obstrucción de cualquier tipo de estructura.
—¿Eh? —exclamé, sorprendido—. ¿En serio? No podía hacer eso antes. —Era cierto que tenía el Análisis Estructural, pero era algo que hacía mediante el tacto, no mediante la vista, ¿había cambiado algo durante la transformación?
—Pues eso parece ser —me contestó.
—Sé que no quieres decirme nada más, pero, ¿podrías contestarme una duda? —me preguntó.
—Depende de la duda, pregúntame —me contestó el hombre, no parecía exasperado.
—Perdí dos habilidades de clase, ¿puedes decirme por qué?
Por unos instantes, el hombre calló, y por un momento, pensé que no me contestaría; sin embargo, finalmente me habló—. Es por una habilidad; no obstante, no hablaré más de ella. —Una vez más, el hombre calló en completo silencio, y una vez más, pensé que eso había sido todo; no obstante, una vez más, volvió a hablar—. Hay algo más, es la habilidad que heredaste de mí, también considero que es necesario que la conozcas, aunque no me agrade la idea. —Callé, no era mi decisión, y no consideraba inteligente presionarlo—. Su nombre es, Mejora del concepto, es un derecho especial que gané durante mi vida, se puede considerar como una ventaja injusta que me permite mejorar cualquier herramienta, desde cualquier momento o lugar. Para que puedas vislumbrar sus efectos, un arco se volverá más fuerte, una espada más afilada, un hacha más pesada, etc.
Eso era útil, muy útil—. ¿Cómo la desarrollo? —pregunté, interesado.
—Haciendo lo mismo que yo: creando y revisando lo que otros ya crearon con la intención de mejorarlo —me explicó—. No diré más.
Ahora si estaba seguro que ese sería el final, pero yo no planeaba permitirlo—. Gracias. Y más allá de esto, para fomentar nuestra relación, ¿hay algún otro tema del que quieras hablar?
—Hmm… —exclamó el hombre—. Dime muchacho, ¿Qué opinas sobre la corriente continua?
