Capítulo XVII
Olliver sirvió un par de copas y esperó a que la visita anunciada, entrara. Los tacones de Tess se escucharon y él sonrió sin voltear.
–Ya te extrañaba.
Tess frunció el cejo.
–No veo por qué. No es como si tuviéramos pendientes.
Olliver se giró e hizo un rostro de dolor, bastante fingido.
–Ya olvidaste nuestra amistad.
–Sociedad mercantil y es una que ni siquiera se concretó. Tu dinero regresó intacto.
Olliver agarró los dos vasos y le ofreció uno a Tess, pero ella lo rechazó.
–Gracias. Solo vengo a aclarar que asociarme contigo me pareció una buena solución, sin embargo, nunca esperé que Lex se presentara.
–No me digas que ahora actuaras como una hermanita obediente.
–No, simplemente como una Luthor.
Con esa frase, Tess se retiró dando por terminada cualquier sociedad con Olliver Queen.
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Las maletas estaban listas. Lex y Duncan salieron del Hotel, dejaron que los asistentes se encargaran de todo el check-out, caminaron seguidos de sus guardias y se dirigieron al aeropuerto y ahí a un hangar privado. En el lugar Lex habló de un IPHIevo con Conner para avisarle que regresaba. Duncan fue por un souvenir y dejó a Lex revisando algunos mensajes. El sonido de tacones fue opacado por el ruido de los aviones, por eso Lex se dio cuenta de esa presencia hasta que sus guardias la detuvieron. Tess no se movió, en cambio esperó a que Lex diera su permiso para acercarse.
–Está bien, esperamos a Duncan, tengo unos minutos para escucharla.
Los escoceses se hicieron a un lado sin dejar de vigilar. La pelirroja caminó hasta Lex.
–Gracias.
–Escucho.
–Quiero trabajar para ti. Sé que dejaste una sucursal de LexCorp en Metrópolis, puedo ayudarte en ella.
Lex, cruzó los brazos y se quedó en silencio unos minutos.
Duncan llegó al lugar, pero no intervino en la conversación, en cambio se adelantó al avión. Finalmente Lex respondió:
–No te conozco y lo poco que sé de ti, es que haces negocios con Queen…
–Ya no. Corté todo contacto con él.
–No puedo saberlo. Sin embargo, todavía no entiendo tu petición. Tienes tu herencia, puedes usarla y hacer tus propias inversiones.
–Puedo hacerlo, pero no soy tan arrogante para no reconocer que eres un gran hombre de negocios y quiero aprender de ti.
–Yo no estaré aquí.
–No me subestimes, yo sé perfectamente eso y también sé que no es necesario que estés en persona para manejar y tomar decisiones en esta sucursal. Quiero aprender eso.
–Ya. ¿Lionel no te enseñó sobre ser un empresario?
–No directamente.
–Considérate afortunada por ello.
–¿Entonces?
Lex miró a la mujer frente a él y se preguntó…
–¿Por qué te alejaste de Queen?
–Escucho los consejos que considero buenos. Tu Abogado y … Clark Kent concordaron en que era lo mejor si deseaba que me tomaras en cuenta.
Lex tuvo que aceptar que Tess tenía razón, si escuchaba consejos.
–La sucursal será pequeña, pero manejará mucha información, pues es la primera que pondré en Estados Unidos.
–Hubo una en Smallville…
–Un piloto que vendí para mudarme. Por eso esta será un gran trabajo. La presentación de LexCorp y sondear todos los aspectos
–Puedo hacerlo.
–Lidiar con la molestia de la prensa hurgando.
–No estoy interesada en las mujeres, Luisa Lane y Chloe Sullivan no obtendrán exclusivas.
Lex sonrió y extendió la mano.
–Estás contratada Lutessa Luthor, solo recuerda que también Clark Kent es reportero
Ella aceptó la mano de Lex y sonrió de vuelta.
–Agradeceré el consejo de Kent, solo con una caja de donas.
Lex asintió sin dejar de sonreír. Luego se despidió.
–Estaré en contacto…Tess.
–No te defraudaré Lex.
Tess vio a Lex subir a su avión, pero no se fue del hangar hasta que este partió. Escuchó unos pasos detrás de ella y no tuvo que girarse para saber quién era. Clark se acercó y con cierta nostalgia comentó.
–Esperaba alcanzarlo.
–¿Y en qué se entretuvo Señor Kent?
–En algunas entrevistas en la zona sur
–… Ah ya veo.
–¿Lo sabías?
–¿Que LexCorp les pagó a las personas que resultaron afectadas por Construcciones Luthor?
–Si.
–Tuve que hacer mucha investigación para que Lex me permitiera trabajar para él.
–¿Y aceptó?
–Si. Creo que ya sé en qué invertiré.
–¿En qué?
–Las noticias parecen buen negocio.
Clark se puso un poco nervioso y sonrió, más Tess le guiñó un ojo. No era tonta y por eso jamás molestaría a un amigo de Lex, pero otras reporteras que mejor se cuidarán de seguir tratando de ensuciar el apellido Luthor.
Clark se despidió de Tess y se retiró, ya tenía su material para su reportaje, aunque todavía no decidía si esperar a Luisa o entregárselo a su jefe. Al llegar al Planeta no tuvo que decidir, pues Luisa se encontraba en su escritorio tomando su café con una sonrisa en su rostro. Clark suspiró y dejó sus cosas en su lugar.
–Ya entregaste tu reportaje.–afirmó el chico.
Ella le guiñó un ojo con diversión.
–Lex ya se fue.
–Eso no importa Granjero, las noticias cruzan montañas.
–Verificaste que…
–Alto ahí Smallville, no cuestiones a una verdadera reportera.
Clark quiso gruñir, en su lugar se sentó y comenzó a escribir, debía entregar su reportaje antes de que acabará el día y ya no le importaba lo que pasará con el de Luisa, muchas veces la arrogancia de esta, lo sacaba de sus casillas o posiblemente era que ni siquiera se tomó la molestia de investigar más antes de querer ensuciar el nombre de Lex. Luisa estuvo un rato más y luego se retiró a su casa, Clark dio gracias por eso, pues de ese modo pudo escribir a más velocidad y terminó en unos pocos minutos, le echó una revisada y sin dilación fue a la oficina de Perry. Afortunadamente en la sala de redacción quedaban pocas personas, y ninguno de ellos iba con el jefe. Tocó en la puerta y luego entró. Perry alzó la vista de unos papeles y lo miró con curiosidad.
–¿Qué sucede Kent?
–Fui al sur de la ciudad, gracias a una de mis fuentes y …
Clark explicó lo que sabía y entregó su reportaje. Perry gruñó molesto, pero no con Clark.
–Kent, nos acabas de salvar de una gran demanda y muy mala publicidad.
–Bueno yo no quería ser irrespetuoso con el trabajo de Luisa…
–¡Tonterías! Ella debe aprender que no siempre el millonario es el malo. Aunque tiene sus prejuicios o será que Luthor nunca salió con ella.
Clark se sonrojó ante la insinuación de Perry, pero tampoco es como si pudiera culparlo, pues Luisa rara vez cuestionaba lo que Olliver hacia. Las siguientes palabras de Perry lo sacaron de sus pensamientos.
–Regresa al Sur, Kent y llévate a Olsen quiero más fotos, este será el encabezado de mañana.
Clark obedeció y cuando estaba por salir de la oficina escuchó a su jefe, agregar:
–Te felicito por tener esa fuente anónima.
Clark no respondió, solo sonrió para su mismo.
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En cuanto el avión aterrizó en la pequeña pista privada de St. Andrews –luego de varios cambios en algunos aeropuertos para despistar– Lex bajó y vio una pequeña figura que corría a su encuentro:
–¡Papi, papi!
Conner se estrelló contra Lex que gimió por el golpe de su fuerte hijo, más se recompuso para alzarlo en brazos.
–Mi niño.
Hubo besos y abrazos antes de que Conner comenzara la perorata de como ya había aprendido a cabalgar sin mucha ayuda.
–¡Me encantaría ver eso!
–¡Podemos ir a pasear cuando lleguemos a casa!
–Claro.
Aceptó Lex.
–¿Y no hay ni un saludo para mi, Jules?
–¡Tío Duncan gracias por cuidar de mi papi!
Duncan sonrió y Lex bufó. En el camino a su casa Conner no soltó a su padre y Lex no se quejó de ello.
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Aprovechando que sus padres estaban en la granja, esa noche Clark regresó a contarles sobre su primer encabezado y el motivo de eso. Jonathan escuchó atentamente y cuando su hijo terminó de explicar, acotó:
–Me gustaría contar con el apoyo de LexCorp, para tener esos programas médicos de los que he escuchado.
Clark miró a su padre y no pudo quedarse callado.
–Pero LexCorp sigue siendo de Lex y tú siempre dijiste que él era una mala persona.
–¡Clark!–regañó Martha.
–No Martha, Clark tiene razón. Fui muy prejuicioso y por ello alejé a Lex de Clark. Seguro que ahora Clark cree que solo por conveniencia cambié de opinión sobre Lex ¿No es así muchacho?
Clark se sonrojó, más no se retractó. Cómo Jonathan vio la firmeza de la opinión de su hijo, continuó:–Lex ha demostrado lo que se dice por ahí "Nadie es profeta en su propia tierra" y él no fue aceptado aquí o en Metrópolis, pero en otro lugar le dieron la confianza y con eso construyó una gran empresa lejos de la sombra de su padre. Soy viejo Clark, pero sé reconocer mis errores y uno de los peores fue haber tratado a Lex como si fuera Lionel. Y mira que Lionel cambió un poco antes de su muerte, pero ni de lejos pudo ser totalmente una buena persona. Toda mi vida creí que los empresarios eran malas personas, y Lex me ha probado lo equivocado que estaba. Y como Gobernador quisiera lo mejor para mí estado y su gente.
Clark sonrió, pero su sonrisa era algo triste.
–Es una lastima que te dieras cuenta cuando a Lex ya no le interesa lo que cualquiera de nosotros crea o piense.
Martha se acercó a su hijo y le dio un beso en la frente.
–Perdónanos hijo.
Clark dejó que su madre lo abrazara, era tan extraña toda esa situación, pues de verdad creía que toda esa confesión ya no servía de nada. Después de todo, gracias a aquellas enseñanzas que sus padres le inculcaron unidas a sus propios prejuicios y miedos, logró alejar a Lex.
–Me dio gusto, que me escucharan y saber que han cambiado de opinión sobre Lex.–Concluyó Clark, levantándose del sillón.–Pero me voy a dormir. Quiero estar temprano para ver mi encabezado.
Jonathan sonrió.–Estamos orgullosos de ti.
Clark sonrió de vuelta y subió a su habitación.
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Tess estudió –hasta entrada la madrugada–, los documentos que Allenmeyer le envió a su correo. Estaba demasiado emocionada como para esperar y no se equivocó, LexCorp entraría arrasando en Metrópolis, pues sus primeros laboratorios y clínica debían estar instalados en menos de tres meses, ya que los permisos les habían sido otorgados de inmediato y Lex regresaría en un año para presentar sus primeros casos de clonación de órganos y trasplantes de estos. Tomando un café americano bastante cargado, Tess abrió el periódico y leyó el encabezado.
"LexCorp una empresa comprometida con la gente"
Tess leyó el artículo y no pudo evitar sonreír, por supuesto no tuvo que leer quien lo escribió, se notaba la lealtad de ese Kent en cada palabra de este. Tess dejó su taza vacía sobre la mesa y se fue a alistar, no dudaba de las buenas intenciones de Lex, pero también sabía que las ganancias debían ser mayores a las "donaciones" de LexCorp y a ella le tocaba hacerlo posible en esa sucursal. También debía verse con sus abogados para concluir con la compra de El Planeta.
…
El artículo lo hizo sonreír y fue de ese modo que Conner lo encontró en su oficina de la casa.
–¿Qué te hizo feliz papi?
Lex alzó la mirada y vio a su hijo paradito frente a su escritorio.
–Ven a ver…–Conner rodeó el elegante mueble y al llegar con Lex, este lo alzó en brazos y lo sentó en sus piernas.–Aquí habla de nuestra empresa y dice muchas cosas buenas de ella.
Conner observó las fotos de las personas y las casas.
–¿Qué hicimos?
Lex besó las hebras oscuras de su retoño y explicó:–Arreglamos un error y gracias a eso, esas personas tienen una casa.
Conner aplaudió:
–¡Que bueno!
–Si.
–¿Quien dijo eso de nuestra familia?
–Oh… Un viejo amigo mío.
–¿Está muy viejito?
–No cariño, quiero decir que hace mucho tiempo fuimos amigos.
–¿Ya no lo son?
–…
Lex no supo como responder a esa pregunta de su hijo.
–¿Papi?
Llamó Conner al ver que su padre se quedó callado. Lex miró a su hijo y sin poder evitarlo recordó esa misma expresión, era la que usaba Clark cuando tenía una duda, pero no quería molestarlo con ello. Lex suspiró a abrazó a Conner.
–Vamos por un pedacito de pastel.
–¡Si!
Chilló emocionado el infante y velozmente se bajó para salir corriendo. Lex lo siguió con más tranquilidad, no supo que responder, porque si decía que Clark y él ya no eran amigos, Conner podría pensar que Clark no era de su agrado y cuando supiera que era su otro padre tendría muchas dudas desagradables.
…
