Indescriptible a sus ojos. En ese momento, Astoria comenzó a preocuparse de que él no estuviera satisfecho con la noticia como ella había pensado que estaría. ¿Acaso no estaba feliz? Quizá eran muy jóvenes para ser padres y la Guerra se acercaba pero Harry había mostrado nada más que entusiasmo por tener hijos cuando todo terminara, sin embargo, en ese momento, nunca había sido más difícil de leer.

Astoria sintió ganas de maldecirlo, sólo para sacarle algún tipo de emoción, y de repente se sintió muy incómoda por el anuncio. Aún sin mostrar ninguna emoción más que shock, Harry mantenía la mirada pérdida, tenia tantas cosas en la cabeza.

¿Cómo pudo ser tan descuidado? Astoria estaba embarazada, la Guerra estaba cerca y Voldemort estaba detrás de su cabeza. Este no era el momento de traer un hijo al mundo.

—¿Cómo fuiste tan descuidada? Un bebé en estos momentos solo complica las cosas —Potter llevó sus manos a su cabello, frustrado, no era consciente de lo que estaba diciendo. Solo le preocupaba la seguridad de Astoria y su futuro bebé.

Astoria estaba roja a causa del enojo.

¿La estaba culpando de quedar embarazada?

Pensó que Harry estaría feliz por la noticia pero sus palabras le demostraron que era todo lo contrario

—¿Mi descuido ? — La Slytherin apretó los puños conteniendo sus ganas de golpearlo - Eres un imbécil James, pensé que la noticia te pondría feliz —la chica intentaba contener sus lágrimas, era una orgullosa Slytherin, no pensaba demostrarle que sus palabras la lastimaron.

—¿Crees que todo esto es fácil? ¡Demonios Astoria!¿Como diablos podré concentrarme en la batalla contra Tom Ryddle si estás embarazada? Hans va a matarme -Harry caminaba de un lado a otro y las palabras de Molly le vinieron a la mente, los niños vendrían después de derrotar a Voldemort, cuando fuera seguro para que ellos pudieran crecer.

—No fue mi culpa James, he tomado la poción anticonceptiva cada vez que teníamos sexo pero sabes que esas cosas fallan. Quiero decir, realmente no pensé que sucedería.

-¡Maldita sea, Astoria! estamos metidos en un buen lio, si esos asquerosos mortifagos se enteran que estas embarazada intentaran ir detrás de ti.

Harry no era consciente del daño que sus palabras le causaban a la Slytherin, en ningún momento habia usado la palabra "Hijo" y Astoria sentía como su corazón se partía en miles de pedazos.

La frente de Astoria se arrugó dolida por la reacción de Harry.

-Si tanto te preocupa que ambos seamos una distracción para que Hans y tu cumplan con su misión, ¡Despreocúpate! ni mi hijo ni mucho menos yo, pensamos ser una carga para ti.

-Tory... No es eso lo que quise decir—detuvo su andar y la miró.

Harry cayó en cuanta de lo cruel de sus palabras, cuando vio una lágrima caer en la mejilla de la Slytherin y el corazón se le partió a la mitad. Lastimó a su Tory, intentó acercarse pero la chica lo empujó.

—Tory, no llores, te lo ruego… no quise lastimarte. Sabes lo mucho que te amo. Tú eres la única con la que quiero formar una familia ¡Después de todos estos años juntos, vamos a tener un bebé!

-Seguro que sí.-le dijo con sarcasmo— ¿Crees que soy tonta James ? Me culpas de quedar embarazada, ni siquiera tuviste una maldita palabra amable sobre tu hijo, solo me culpas del embarazo, cuando fue responsabilidad de ambos, lo repito ¡Eres un imbécil!

Harry intentó acercarse nuevamente pero Astoria lo volvió a alejar, estaba herida, no esperaba la tratara de esa manera culpándola de algo que fue responsabilidad de ambos.

-Tory, tienes que entender -Harry se acomodó los lentes - No supe como reaccionar, todo me superó, tengo miedo que esos asquerosos mortifagos intenten lastimarte si llegan a saber que esperas a mi hijo -intentó tomar su mano -Tanto Elsa como tu corren peligro. Tom sabe que lastimando a ambas nos lastiman a nosotros.

Astoria dejó que Potter le tomará la mano.

—Elsa y yo sabemos que somos el blanco de los mortifagos pero decidimos seguir a nuestro corazón, queremos luchar con ustedes. Tu y Hans deben aceptarlo.

Potter suspiró, cerrando los ojos, tenia miedo de morir y dejar a Astoria sola con su hijo, o peor, que ambos fueran asesinados y su primogénito quedara huérfano, eso le aterraba, que su hijo sufriera lo que el sufrió por no tener a sus padres.

-Astoria, lo mejor para ti en estos momentos es que salgas del país, no quiero que nada malo les pase, estaré mas tranquilo si estas en un lugar seguro… hablaré con Dumbledore.

-Nada malo va a pasarnos Harry, deja de preocuparte, no pienso irme. Recuerda nuestra promesa: juntos para siempre… estaremos bien -la Slytherin lo tomó del rostro -Pase lo que pase, estaré contigo. Te amo Harry James Potter.

Astoria lo besó y Potter le correspondió, sonriendo levemente sin poder evitarlo, llevó su mano derecha a su vientre, el cual estaba plano pero en pocos meses comenzaría a notarse el embarazo.

-No puedo creer que nuestro bebé este creciendo aquí -Potter se puso de rodillas, pegando su cabeza en su vientre para comenzar a hablar -Hola bebé, papi lamenta todo lo que dijo, fue un tonto pero esta feliz que vengas al mundo, no puede esperar en conocerte y regalarte tu primera escoba. Espero el día en que pueda cargarte. Papi te ama con todo su corazón.

Astoria derramó unas pequeñas lagrimas, estaba feliz pero su semblante cambio a uno serio cuando escuchó la palabra "escoba".

-¡Harry James Potter ni se te ocurra regalarle a mi bebé una escoba o terminarás convertido en una tetera! -Amenazó manteniendo su mirada sobre el.

Potter tragó saliva, nervioso, sabia que las amenazas de Astoria debían tomarse en serio pero la sola idea de enseñarle a su hijo a montar en escoba lo emocionaba. Harry asintió con la cabeza asustado por su cambio de humor

Astoria había hecho esperar a Harry 5 años para comenzar a mantener relaciones sexuales, compartieron besos y caricias pero ambos controlaban sus hormonas. Harry le dijo que esperaría el tiempo que fuera necesario, incluso hasta el matrimonio pero Astoria había rechazado la sugerencia, se habia cuidado en cada uno de los encuentros sexuales que tuvieron pero las pociones fallaron.

Cuando Astoria le dijo que estaba lista para que ambos comenzaran su vida sexual, también lo era para Harry y estaba nervioso, queria que la primera vez de ambos fuera especial, queria que Astoria se sintiera en confianza, queria que fuera especial para ella.

—¡Merlín Tory , voy a ser papá! —sonrió con orgullo, todas las ideas y posibilidades que conllevaba criar a un hijo fluían libremente por su mente antes de girarse para mirar fijamente a su novia y anunciar: Vamos a ser padres.

—Lo sé— susurró Astoria, emocionada, mientras consideraba el nuevo título que Harry y ella tendrían ahora.

-Quizá no fue el mejor momento pero por nuestro hijo te juro que ganaremos la batalla.

Astoria se inclinó para dejar un pequeño beso en sus labios sujetando sus mejillas.

-Harry, quiero pedirte algo -Lo miró directamente a los ojos - Quiero que nos casemos antes que nuestro hijo nazca.

Harry abrió los ojos muy sorprendido, sus manos se encontraban sobre su cintura y las palabras de Astoria lo habia tomado por sorpresa.

-¿Tory, estas segura?-Cuestionó el pelinegro-Claro que nos casaremos pero ¿No crees que seria mejor que esperemos a que toda esta locura termine? así podrás tener la boda que mereces.

La chica sonrió levemente sin apartar la mirada del Griffyndor.

- Claro que me gustaría una gran boda con todos nuestros amigos, un hermoso vestido, una gran fiesta, pero Harry, se que eso en estos momentos es imposible -La chica suspiró - el apellido Greengrass tiene un encantamiento para evitar bastardos que puedan manchar el Linaje de la familia y si un descendiente nace fuera del matrimonio pierde el derecho de llevar el apellido y ser un heredero… será borrado del árbol familiar -La Slytherin bajó la mirada -No me mal interpretes Harry, no me interesa el dinero de mi familia pero no me parece justo que nuestros hijos pierdan lo que por derecho les corresponde y la imbécil purista de Daphne se quede con algo que no le corresponde.

Harry rodeó su cintura, abrazándola, inclinó su cabeza dejando un pequeño beso en su cabello.

- Sabes que nada te faltará, lo mío es tuyo Tory, pero si es importante para ti nos casaremos, hablaré con Dumbledore para que nos ayude.

La chica sonrió levemente.

-Se que nada me faltara James, pero no quiero que Daphne se quede con la herencia que me dejo mi tía abuela, es para nuestros hijos, ellos tienen derecho a llevar el apellido Greengrass.

—¿Sabes cuándo llegará el parto?

Ella sacudió la cabeza.

-La fecha exacta aún no está confirmada, en realidad solo recibí la confirmación y la cantidad de semanas hoy. La medibruja que Hermione me recomendó no dijo mucho más, pero solo a partir de esos cálculos debería nacer alrededor del comienzo de mayo.

—Mayo, caramba, parece tan cerca-Potter la tomó de la mano para caminar con ella al sofa - ¿Hermione sabe que estas embarazada?

-Bueno, todavía quedan 7 meses para prepararme- dijo sentandose en su regazo -Claro que no lo sabe, en realidad queria que lo supieras primero para luego decirles a nuestros amigos.

—¿Entonces 8 semanas?-Harry levantó una ceja con curiosidad.

—¿Si mis cálculos estan correctos a nuestro bebé lo hicimos en Hogwarts?

Astoria sonrió.

-Así es. Debe haber sucedido en ese sucio salón del quinto piso o quizá fue en el baño de Prefectos , aunque perdí la cuenta al principio, así que no puedo identificarlo exactamente.

-Bueno, eso es algo de magia real, ¿no?— sus ojos brillaban de emoción.

—No lo sé, creo que lo atribuiría a ser una Sangre Pura más que a cualquier otra cosa— sonrió Tory antes de estallar en una sonrisa genuina, -Pero sí, es mágico.

-Vaya, quien diria que el linaje puro de los Greengrass se terminaría contigo -Potter bromeó robándole un beso.

- Bueno, estoy segura que papá me lanzara una imperdonable por ensuciar el linaje puro de los Greengrass.

Ambos se echaron a reír. Harry estaba feliz, la mujer que amaba le daría un hijo y la familia que el siempre quiso. Astoria: su Gran amor, la mujer de su vida.

Se miraron fijamente por un breve momento, ambos completamente cautivados por la noticia que tenían que compartir. Astoria aprovechó este momento para apreciar realmente el cambio de estilo de vida que estaba a punto de soportar con su prometido. Sus vidas ahora girarían en torno a otra persona, su propia persona, y este hecho no podría ser más emocionante para la joven pareja. Además, al ver lo asombrado que estaba su Potter ante la noticia, después de algunos años de relación, de discusiones ininterrumpidas sobre cómo formar una familia, Astoria se sintió particularmente complacida con su anuncio.

Harry rompió el cómodo silencio recostándola en el sofa cuidando no lastimarla, con una sonrisa juguetona haciendo alarde de su boca cuando sugirió:

-¿Tory recuerdas la última vez que estuvimos juntos en este sofá?

Astoria sonrió mientras su mente regresaba a esa espectacular velada:

—Creo que fue la noche antes de regresar a Hogwarts. Elsa nos descubrió apunto de tener sexo.

—Mmm —murmuró Harry, —La princesa de Hielo no pudo ser mas inoportuna -Potter se quejó - Creo que es momento de celebrar.

-En serio, Elsa casi te congela por interrumpir su hora de lectura con nuestra calentura .—Astoria entrecerró los ojos y su sonrisa se hizo más profunda, -bueno, ¿qué tienes en mente?

Con unos pocos movimientos de su varita, Harry cerró la puerta, cerró las cortinas y protegió la habitación con un hechizo silenciador, respondiendo la pregunta de Astoria de forma no verbal. Con ella recostada en el sofa, Harry comenzó a desabrocharse el cinturón, sus ojos hambrientos de observar sus rasgos como si la estuviera viendo bajo una luz completamente nueva que antes.

Mientras sus pantalones caían al suelo con el peso de su cinturón, Harry se inclinó sobre su prometida y su rostro permaneció justo encima del de ella, su boca sosteniéndose en una seductora sonrisa.

- Te deseo Astoria, como no tienes una jodida idea, eres la única mujer que me calienta, quiero follarte en todo momento.

Pasaron la tarde juntos demostrándose el gran amor que compartían y la promesa de estar juntos.

--0--

Para Hans las cosas habían mejorado, se encontraba recostado cerca del Lago. El pelirrojo suspiró manteniendo los ojos cerrados, cuando sintió que alguien se sentó a un lado, el por inercia tomo su varita al levantarse y se sorprendió al ver a Hermione.

-¡Demonios Hermione, me asustaste! -el pelirrojo se relajó para volverse a recostar en la nieve - pensé que te encontrabas con Malfoy.

La chica sonrió levemente imitando al pelirrojo.

-Draco esta con Elsa haciendo quien sabe que -le respondió acomodándose a un lado de el.

Hans rio levemente, colocó su brazo debajo de la cabeza de la castaña, ambos chicos tenían mucho sin compartir tiempo juntos.

-¿No crees que es raro, Hermione ? -Hans abrió los ojos para buscar su mirada -Me refiero, que hace mucho no compartimos tiempo juntos, extraño cuando podíamos hablar de cualquier tema.

Una suave sonrisa se dibujó en el rostro de Hermione.

-Es verdad, hace mucho que no compartimos tiempo juntos -la chica se acomodó cerca de Hans -Eres mi mejor amigo, el primer chico que me trató bien y no se burló de mi -La castaña suspiró cerrando los ojos -¿Sabes? antes de conocerte no tenia amigos, los niños se burlaban de mi. Nunca fui como ellos, siempre fui extraña.

- No eres rara, Hermione -el pelirrojo se levantó quedando sentado en la nieve sin apartar la mirada de la castaña -Eres especial y esos idiotas que se vaysn al demonio.

Hermione sonrió.

-Siempre sabes como levantarme el ánimo Hansy -la castaña llevó su mano a su cabello, alborotándolo -ustedes tres son mis mejores amigos, nunca olvidaré. Gracias a ustedes que me salvaron cuando el basilisco me petrifico.

-Olvida eso, no podíamos permitir que por nuestra culpa te quedaras petrificada, además Malfoy fue quien dedujo que se trataba de un basilisco .

-Hans quiero preguntarte algo -la cara de Hermione cambio a una seria -¿Harry y tu son felices?

Hans abrió los ojos sorprendido por la pregunta de la castaña, una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro y la imagen de Elsa le vino a la mente y no dudo en responder.

—No puedo hablar por Harry —el Chico dirigió su mirada al frente —Soy feliz, tengo a Elsa, los tengo a ustedes que son mi familia —el pelirrojo hizo unapausa al hablar — esa es la diferencia entre Tom y nosotros, el no tiene a nadie, solo a ese grupo de asquerosos Mortifagos que le sirven por miedo —suspiró,volteando a verla —Estoy seguro que si le preguntas a Harry te dirá lo mismo.

Hermione se quedó en silencio unos segundos analizando las palabras de Hans.

—Hans, solo quiero que sepas que pase lo que pase nosotros siempre estaremos para ustedes, les cuidaremos las espaldas .

—Créeme que lo se Hermione y se los agradezco pero no quiero que pongan en peligro su vida, cuando el momento llegue cumpliremos con nuestra misión —Hans se acomodó el cabello dejando caer un mechón a su frente —¿Por cierto, porque preguntas si somos felices?

—Simple curiosidad, Hansy —respondió rápidamente Granger restando importancia con la mano — no es nada.

Hermione era consciente que Harry y Hans no tenían un futuro como ellos, cuando el tiempo llegara ambos debían morir para poder derrotar a Voldemort. La vida era tan injusta con sus amigos, ninguno de ellos habia tenido una vida feliz y sentía impotencia, sin dudarlo lo abrazó dejando caer algunas lágrimas.

—No llores, Hermione —Hans daba pequeñas palmaditas en su espalda consolándola — odio verte llorar, todo va estar bien, créeme derrotaremos a Tom.

Hermione se aferró a su camisa, las lágrimas no dejaban de salir. Se sentía inútil por no poder hacer nada para salvarlos.

Estuvieron abrazados por varios minutos

—Hans, no olviden que los quiero mucho, tu y Harry son mis mejores amigos.

El pelirrojo sonrió levantándose para regresar, ya era casi la hora de la cena y comenzaba hacer frio.

—No lo olvido Hermione y créeme que eres una de mis personas favoritas, mi mejor amiga —el pelirrojo le extendió la mano, ayudando a que se levantara —Regresemos, ya casi es la hora de la cena.

—Espera, Hans —Granger lo detuvo — ¿No se te parece raro que Anna y ese chico Kristtof lograran escapar de los mortifagos?

Hans se detuvo volteando a verla, el rostro de Hermione era serio.

—No entiendo ¿que me quieres decir Hermione?

—Malfoy me llamo "Loca" pero creo que algo esconden, me refiero a que me parece bastante raro que estuvieran cerca de donde teníamos el campamento.

El pelirrojo llevó su mano a su barbilla.

— ¿Crees que Ana y Kristtof sean espías? ...No Hermione, Anna es mi amiga no sería capaz de algo así, la conozco y en cuanto al montañés no lo conozco lo suficiente pero es una persona leal .

—Piénsalo, Hans— le dijo —Ambos milagrosamente estaban cerca del lugar donde estaba nuestro campamento y los mortifagos ni siquiera los torturaron ¡algo esconden!

Hans se le quedó mirando unos segundos para luego suspirar.

—Quizá tienes razón, le pediré a Kreacher que los mantenga vigilados, no podemos confiarnos. Ya nos han traicionado antes.

-0-

Los días fueron pasando, todo se complicaba. Dumbledore se habia llevado a Harry y Hans, nadie estaba de acuerdo pero Albus les ordenó quedarse.

Dumbledore se habia reunido con Snape, faltaba poco para que la Guerra comenzara, Harry y Hans habían destruido varios fragmentos del alma de Voldemort.

Debes matarme.

Las palabras de Dumbledore perseguían a Severus desde aquella maldita noche en la que descubrió que el director se había puesto un anillo maldito. ¿Qué había llevado a Severus a aceptar? ¿A hacer lo que Albus le pedía?

Por supuesto, la respuesta fue que podía entender su punto. Él también querría alejarse de la varita de un amigo. Ja. Amigo. Albus era la única persona a la que consideraba algo cercano a un amigo, pero no sabía si el anciano también lo consideraba así. Después de todo, a Albus Dumbledore no le faltaban amigos de personas que lo admiraran. A diferencia de Severus, quien pronto tendría que despedirse de la única persona que lo entendía remotamente.

Así que Severus había dado su palabra.

—Gracias, Severus...

—¿Gracias por qué? ¿Por matarlo? —Severus dejó escapar un rugido de desesperación. Albus lo había salvado de ir a Azkaban, y había estado agradecido desde entonces. Porque estar encarcelado con los Dementores lo habría matado con seguridad. Pero él no sabía que Dumbledore tenía su propia prisión para Severus. Una que era, en muchos sentidos, mucho peor que la isla llena de Dementores.

Snape era prisionero de su propia palabra. Había prometido hacer lo que Dumbledore quería, y estaba obligado a hacerlo. Estar en Hogwarts era su propia prisión del infierno. No le gustaba dar clases a los niños. Eran unos mocosos molestos que no tenían ningún respeto por el aprendizaje. Y él, sin duda, no era un buen profesor. Probablemente era el peor de todos. Y, sin embargo... no podía irse. No solo le debía a Dumbledore quedarse... Al principio, esa había sido la única razón, pero ahora... ahora también se lo debía a sus Slytherins, Slytherins que contaban con él para protegerlos.

Tanto Nott como Parkinson le complicaban el trabajo al pertenecer a la orden del Fénix y para rematarla el Inútil de Blaise Zabini se unió a ellos.

A veces, Severus quería que todo terminara. Cada día era miserable. Cada día era peor que el anterior. Las paredes grises del castillo se volvían cada vez más oscuras a medida que pasaba el tiempo. Era como si Hogwarts pudiera leer sus sentimientos. Severus solo quería que todo terminara. Que él estuviera en paz.

Era un espía y se suponía que debía estar alerta. Especialmente ahora que había tanto en juego. El Señor Oscuro nunca podría saber que Dumbledore había elegido su forma de irse de este mundo. Severus no podía permitirse el lujo de desmoronarse como quería. A veces, no podía salir de su cama sin ocluirse para que sus sentimientos y emociones quedaran aislados. Si no sentía, no podía doler. Y todo dolía cuando sentía. Ni siquiera podía despedirse de verdad de Dumbledore antes de matarlo. Nadie podía. Severus no sabía exactamente cuándo sería ese fatídico día. Podría ser esta noche. Podría ser mañana. Pero sabía que tenía que hacerlo.

Y así, el dolor se volvió insoportable. Severus miró las paredes grises de su oficina. Todas parecían estar cerrándose sobre él. Burlándose de él. Sabían que no tenía escapatoria. Si no mataba a su único amigo, alguien más lo haría. Y lo que quedaría sería la decepción. ¿Podría vivir con la idea de que había decepcionado a su único amigo? No, Severus no podía. El solo pensamiento lo sofocaba. Pero tampoco podía vivir con la idea de que él sería el que terminaría con todo. No quería. Tal vez viviría lo suficiente para cumplir con sus deberes. Entonces estaría en paz. Su cabeza daba vueltas, una serie de conversaciones llegaban a su mente.

—¡BASTA!— gritó y todas las voces en su cabeza se detuvieron. Las paredes grises dejaron de moverse y retrocedieron hasta sus límites naturales. Ahora podía respirar en su prisión.

Pero el momento no duró mucho. Flitwick irrumpió en la oficina y cerró de golpe la puerta gris contra la pared.

—¡Mortífagos! —¡Hogwarts está bajo ataque!

El corazón de Severus se desplomó. Había llegado la noche que tanto temía. La noche en la que todo cambiaría. Mataría a su único amigo y ni siquiera se habían despedido. Pero no podía permitirse llorar.

—Rápido, la torre de astronomía...

Severus no dejó que Fillius terminara su frase. Con un rápido movimiento de su varita, el profesor de Encantamientos se desplomó en el suelo y con él, comenzó el principio del fin para Severus.

Estaba a punto de unirse a otra prisión. Se quedaría atrapado con los mortífagos una vez que ejecutara el plan.

Esta noche le habían advertido de lo que podría pasar, pero no había querido creerlo. Severus contuvo las lágrimas que amenazaban con caer. No podía permitirse el lujo de llorar. Se ocluyó y, de repente, el muro de tristeza y emociones simplemente se desvaneció. Una especie de recuerdo distante que sabía que existía, pero que ya no podía sentir.

Incluso tuvo testigos de su traición: Hermione Granger, Luna Lovegood. Su corazón se le partió a la mitad, Elsa su obra maestra, la chica que era como una hija para el, lo miraba con odio, desprecio. Era capaz de soportar todo, menos el desprecio de Elsa pero se recordó que también lo hacia por ella. En uno de los pasillos, Theodore Nott se enfrentaba en un duelo con su padre, y Severus estaba orgulloso del liderazgo de Nott.

Harry Potter y Hans Westergaard quedaron atrapados en la Torre de Astronomía.

Había tantos mortífagos presentes. ¿Podría lograrlo? Se podía escuchar a Bellatrix y Fenrir, Amycus Carrow y Goyle. Bellatrix estaba tan impaciente como siempre, y Severus sabía que no podía detenerlo. Albus ya había demorado lo suficiente.

Podía sentir que sus pensamientos se alejaban lentamente y eran reemplazados por un solo pensamiento: matar a Albus Dumbledore. Después de todo, el director tenía razón. Gregory Goyle no podía hacerlo. El adolescente ya estaba nadando hacia los abismos de la desesperación. El asesinato lo enviaría al borde del abismo. El borde en el que Severus había caído hacía mucho tiempo.

—Tenemos un problema, Snape —dijo Amycus—. El chico no parece capaz...

Por supuesto que no puede. No era un asesino, no como Severus.

Volvió a mirar a Albus y su determinación se debilitó. ¿Realmente podría hacerlo? Entonces Albus selló su propio destino.

—Severus ..

Dumbledore nunca había pedido nada delante de Severus. Y, sin embargo, ahora lo hacía, rogando que lo mataran. Asegurándose de que Severus no pudiera escapar de la promesa que le había hecho. Todo por el "bien mayor", ¿no?

Su voz, sin embargo, era firme, no suplicante. Los ojos azules miraban fijamente a Severus mientras daba un paso adelante y otro, empujando a Goyle para que se apartara del camino mientras los otros tres se hacían a un lado.

—Severus... por favor... —Albus volvió a hablar, esta vez con más autoridad. Aunque Severus no estaba seguro de que alguien más lo hubiera notado.

—¡Avada Kedavra!—

Su cuerpo cayó hacia atrás sobre la barandilla.

Adiós viejo amigo , espero que seas feliz.

Severus salió de la Torre de Astronomía, habia matado al Mago mas poderoso, cumplió su promesa y se sentía como un miserable traidor, los Mortifagos habían escapado, cuando salió del castillo escuchó la voz de Elsa.

—¿Porque Profesor —le cuestionó la platinada —No es mas que un traidor, ellos matan a los que son como yo.

Snape apretó los puños sin voltear a verla, las palabras de la futura reina le dolían, quería explicarle pero debía callar por su propio bien. Algún día ella lo entendería.

—Lárgate de aquí, Elsa —ordenó— Trata de mantenerte con vida, aléjate de Westergaard solo te llevará a la desgracia.

—¡No meta a Hans en esto! —levantó la voz —el es mejor persona de lo que usted jamás será, la próxima vez que lo vea seré yo quien tenga un duelo con usted y lo venceré con todo lo que me enseñó ¡se lo juro!

Por primera vez en toda la noche Severus sonrió, no se habia equivocado, Elsa era su obra maestra, una digna heredera de sus enseñanzas, jamás se arrepentiría de tomarla como pupila y enseñarle los hechizos que el habia inventado.

—Eres mi obra maestra, Elsa, en ti veo grandes cualidades, por eso te enseñé todo lo que se, cosas que nunca le hubiera enseñado a cualquiera, espero que seas tu quien me asesine Majestad.

Elsa estaba apunto de responderle cuando Harry y Hans atacaron a Snape, los chicos lo miraban con un profundo desprecio.

Expelliarmus—Gritó Potter, apuntando su varita —Vamos, enfréntenos.

Severus desvió el hechizo con facilidad, la mirada de Snape era fría, sin emoción alguna.

—Es un sucio cobarde que mata a traición —Hans escupió, atacando — lo mataremos ¡Juro que lo haremos!

Severus le regresó el ataque, derribando a ambos muchachos, el al mismo tiempo cayó al pasto. Bellatrix se acercó con una sonrisa sádica en el rostro y Snape bien sabía cuáles serían sus intenciones así que pronto se incorporó.

Bellatrix iba a asesinarlos, la idea de limpiar su linaje puro le causaba felicidad, matando al bastardo infeliz de su hijo y a Potter se ganaría a su Señor.

—¡No! —La detuvo Snape —Ellos le pertenecen al señor tenebroso, solo el puede matarlos.

—Entonces asesinare a la Princesita. Evitaré que el Linaje Black se vea manchado con sangre sucias. —miró a Elsa con odio.

—Pues inténtalo si puedes, bruja —Elsa la reto preparándose para defenderse—No dudaré en congelarte.

—Lárgate de aquí, Bellatrix o ¿quieres que el señor tenebroso se disguste contigo?

Bellatrix lo pensó un poco y a regañadientes tuvo que aceptar que tenía razón así que bajó la varita y siguió a sus demás compañeros mortífagos.

—Considérate afortunada, sangre sucia pero la próxima ¡te mataré!

— Eres despreciable, Severus Snape y juro que te mataré, vengare la muerte de Dumbledore —Harry apuntó su varita lanzando un imperdonable —¡Crucio!

Snape se defendió, regresándole la maldición. Elsa, quien se habia acercado a ayudar a Hans miró con horror como Harry se retorcía de dolor.

—Eres bastante patético, Potter. Nunca podrás lanzar un verdadero Crucio si no lo deseas —Severus lo tomó de su camisa, levantandolo —Debes desear causar el mayor daño posible.

Lo dejó tirado en el piso mientras se alejaba. Hans abrió los ojos, levantándose, empujó a Elsa y gritó levantando su varita.

—¡sectumsempra!—de la varita de Hans salió un destello verde siendo desviado por Snape.

—Te atreves a usar mis propios hechizos contra mi Westergaard —Severus se acercó de nuevo y le dio una patada —Si, yo Soy el Príncipe Mestizo.

—¿Usted es el príncipe mestizo ?—Hans apenas podía moverse.

—Escúchame bien Westergaard, será mejor que cuides a Elsa o seré yo quien te asesine.— siseó con voz amenazante.

Snape se dio la vuelta alejándose, dejando ambos chicos retorciéndose de dolor, pero más allá del dolor físico estaba el dolor de saberse humillados.

Hans y Harry no podían dar crédito a lo que acababa de pasar, todo fue tan repentino que sus mentes todavía lo estaban procesando. De un segundo a otro Snape los había traicionado y matado al mago más poderoso de la época. Ya no podían depositar su confianza en cualquier persona eso estaba claro.

—¿Estás bien? —se acercó Elsa a Hans y lo ayudó a levantarse, él se quejó pero poco a poco se levantó.

El odio podía verse plasmado en sus pupilas dilatadas y solo eso le pudo dar fuerzas para seguir. La venganza. Snape debía pagar por su traición.