Disclaimer: H.P. no me pertenece. Le pertenece a J.K Rowling
Había una vez...
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-¡¿Potter?! ¿Por qué estás aquí?¿Cómo supiste...? - el hombre se interrumpió a mitad de su grito y miró a Harry con los ojos abiertos tanto como podía, como intentando cerciorarse que efectivamente era él, y luego a la parte superior de la escalera donde estaba Draco. Como Draco parecía tan sorprendido como él, se mantuvo en silencio unos segundos y luego miró de nuevo a Harry, intentando hacer la conexión entre ambos.
Luego se echó a reír. No parecía divertido, sorprendido o irónico.
Parecía arrinconado.
-¿El hijo de Lucius fue el que nos quitó a ese pequeño bastardo?-exclamó con ironía, mirando al rubio, pidiendo una explicación con la mirada.-¿No se suponía que lo odiabas?¿Tú tomaste a su pequeño bastardo y lo guardaste de nosotros?-reclamó-¿Por qué? ¿No fue su lado el que te obligó a vivir aquí? ¿No fueron sus amigos los que te prohibieron volver a casa? ¿No fue él el que te lanzó ese hechizo que casi te mata en aquella ocasión?
Draco no respondió. Harry, por su parte, frunció el ceño y avanzó hasta tomarlo del cuello.
-¿Pequeño bastardo?-repitió antes de apuntar su varita hacia su cuello y Draco se apresuró a llegar a él y detenerlo.
-Potter, basta. Basta-repitió alejándolo del otro. Harry tenía mayor fuerza física, era más fuerte mágicamente y tenía entrenamiento para pelear y soltarse. Si él quisiera, Draco no estaría a su lado ni un segundo más. No obstante tan pronto su magia sintió la de Draco, ésta se redujo con el fin de no lastimarlo y él mismo respiró profundo y se quedó quieto, intentando controlar la ira dentro de él y obedecer al rubio.
-Tú lo robaste-exclamó Harry, mirando al hombre frente a él y sin soltarse del slytherin-tomaste a mi hijo en tus brazos y te lo llevaste.
El hombre a su lado se rió y su compañero lo miró nervioso. Claramente él no quería involucrarse aún más, solo quería salir de ahí. Era el otro quien había intentado entrar desde el principio a la fuerza, el otro era el líder y él un simple seguidor. Draco pudo deducir que el otro era más como el cerebro del dúo, pero aun así no parecía más que un simple subordinado de alguien más.
-¿Puedes decir que es robar cuando tu esposa prácticamente lo entregó a mis brazos? Dejándolo ahí solo, junto al hombre parado que aparentemente ve vestidos de mujer y al cual ella no conoce, solo porque vio un vestido que no fue más que una ilusión hecha por un hechizo. ¿Es que ella es tonta? Creí que tendría que sacar la varita, perseguirla por horas antes de poder tener al niño, pero solo bastaron unos lindos encajes para que tu mujer, avariciosa como dicen, se olvidara de lo demás. Cómo Harry Potter, con todo su heroísmo, se casó con la imagen de la avaricia en persona, no lo sabré jamás;pero lo agradecí en el momento en que ella sonrió y me facilitó el trabajo. ¿Quién diría que quien salvó a su hijo de morir, sería el mismo chico que se burlaba de los Weasley y era enemigo escolar de Harry Potter?¿Qué pasa, Draco? ¿Te prometió ayudarte a volver si lo ayudabas a encontrar a su hijo?
Harry gruñó, pero la mano de Draco sobre su codo lo detuvo.
-¿Lo dejó solo?-exclamó Draco sin comprender y miró a Harry esperando respuestas, pero él no lo miró ni le respondió. Por supuesto, pensó Harry apretando los puños, había mirado tanto a Draco cuidar de Albus, que olvidó que Malfoy no tenía ni la menor idea de lo que había pasado. Para él solo había encontrado al niño y decidido criarlo como propio hasta que Harry pudiera buscarlo. Explicarle había pasado por la cabeza de Harry en algún momento, incluso se había quedado una noche entera pensando en qué le diría al rubio cuando estuviera frente a él. Probablemente, en su mente, Malfoy pensaba que ellos, como los magos oscuros que eran, se habían llevado al niño a la fuerza, que los habían atacado en casa o en callejón Diagon, y él no había podido defenderse y defender a su hijo por alguna razón. O pensó que Harry había muerto en el proceso en que el niño termino con extraños o no sabía qué, solo algo diferente a la verdad. Harry no podía, no quería admitir lo estúpida que era la manera en que Ginny no solo había perdido a Albus, sino como dejó a Harry prácticamente con la mente en blanco. Si no hubiera sido por las olas, él sería... estaría con Ginny; apoyándola en la pérdida del hijo de ambos, en casa. Fingiendo apoyarla para superar la perdida de su hijo cuando su hijo estaba perdido en otro lado y él no lo recordaba. En cambio estaba aquí con Draco detrás, con su hijo escaleras arriba sano y salvo y con los hombres que tanto había deseado encontrar frente a él.
Se soltó con cuidado del rubio, dándole la mirada más tranquilizadora que pudo y sosteniendo su mano unos segundos; y luego se acercó al antiguo servidor del Lord.
-¿Por qué?-preguntó.
-¿Es realmente necesario explicarlo? ¿Ni siquiera te lo imaginas?-miró a Draco fijamente mientras respondía y Harry supo que el hombre sabía que Draco sabía, o al menos insinuaba que Draco sabía, qué quería hacer con Albus.
Aún así, esperó a que cualquiera de ellos hablaran.
-Te pregunté a ti-gruñó y luego apuntó al estómago del hombre.
-Pagarás por esto, en cuanto esté libre...
-Diffindo.
-Pero qué-exclamó el otro al ver el estómago de su compañero cubrirse de sangre- espera, espera-retrocedió levemente.-Se supone que eres un héroe, no puedes matarnos.
-¿No puedo?-preguntó con una mueca retorcida-¿Cómo crees que acabé con Voldemort, dándole palmaditas?-se burló. -No me cabe duda que ustedes están detrás de algo grande. Tal vez trabajan solos, tal vez no, como sea. No me importa. Voy a acabar con cualquiera que se meta en mi camino.
El otro tosió sangre.
-¿Entonces, cómo se les ocurrió la grandiosa idea de robar a mi hijo?
Draco no dijo nada. Potter parecía alguien muy diferente de lo que recordaba y no parecía seguro interferir con su interrogatorio. Lo miró levemente y luego a los otros dos, y mantuvo su mirada en el que estaba intacto.
-Si crees que te lo diremos...
Harry apuntó su varita a su compañero.
Él lo miró a los ojos.
-Él no teme a la muerte, Potter-exclamó Draco acercándose.-Teme al dolor.
Con un movimiento fluido de la varita, murmuró un suave.
-Crucio.
Puede que el murmuro fuera suave, pero la magia tras ella no lo fue. El hombre se retorció con dolor y gritó.
-¡Malfoy, vamos! ¡Fuimos compañeros!
-Compañeros. Ibas a tocar a mi bebé- se burló Draco.
-Él ni es tu hijo. Creí que apoyarías el hecho de que nuestro Señor volviese. El niño era necesario, era...
-¿Nuestro? ¿Apoyarlo?¿Quién crees que ha cuidado al niño que intentaste matar todo este tiempo?
-No hay manera de que realmente estés del mismo lado de Potter, nosotros...
-No parecían mucho mis amigos cuando intentaron entrar a la fuerza a mi hogar.
-Era una visita-exclamó el otro.
Draco dejó salir una sonrisa leve de lado.
-Y como buen anfitrión, permíteme darte la bienvenida apropiada. Avada Kedavra-susurró apuntando a su compañero, quien con el diffindo anterior ya había perdido mucha sangre. Draco lo desapareció con un movimiento de su varita.
-¿Dónde ha ido?-preguntó Harry.
-Eso qué importa. Ahora-exclamó mirando al otro. -¿Quién te envió?
El hombre se mantuvo en silencio. Harry entrecerró los ojos.
-Te hizo una pregunta.
Draco suspiró.
-Bien-exclamó y marchó escaleras arriba, trayendo consigo a Albus y Scorpius.
-¿Qué haces?-preguntó Harry, pero el otro no lo escuchó, solo le pasó a Scorpius. Harry lo aceptó, sintiendo, por primera vez el olor a bebé en sus brazos. Su corazón se enterneció. Malfoy no pareció notarlo, tomó la mano de Al y lo acercó al hombre. De inmediato una barrera mágica se activó y empezó a quemar la piel del otro.
-No puede ser-exclamó este con los ojos muy abierto.-¿Le diste protección familiar?
-Tú realmente quieres matarlo, ¿no es así? Si no la barrera no estaría activa.
Al, contrario a lo que Harry pensó, guardó silencio. Solo miró la escena con curiosidad.
Draco rió.
-Los Malfoy, siempre permaneceremos-exclamó.
-Tu padre está muerto. Si la magia lo protegía...
Draco rió divertido.
-Mi padre es otro asunto. El cual no te concierne. Así que si no vas a hablar, eres un estorbo para mí. Avada...-el otro gritó.
-¡Fue Greengrass!
Draco se detuvo.
-¿Qué Greengrass?
-La hija menor de la familia. Dijo que el Ministerio mató a sus padres, que su hermana se suicidó, que su prometido había sido enviado al mundo muggle, que su dinero había sido confiscado. Ella lo planeó, ella nos buscó. Le íbamos a llevar al niño, ella haría el resto y el Lord estaría tan complacido que estaría agradecido con nosotros. Iba a usar la sangre del hijo para revivir y con el resto haría una conexión para matar a su padre. Una maldición. Nadie detendría a nuestro amo de nuevo y entonces, ella nos pagaría con el resto de sus pertenencias en la mansión.
-Entiendo.
-Si,-rió el otro- si lo entiendes, ahora...
-Gracias-exclamó suave y dulcemente Draco. ¿Gracias?, pensó Harry, pero entonces Draco alzó su varita y exclamó. -Avada Kedavra.
El hombre aún tenía la sonrisa en su rostro cuando cayó al suelo.
-Toma a los niños-exclamó Draco pasándole a Harry a Albus también.-Tengo que sacar la basura.
Harry tenía que admitir que le dio un poco de miedo cargar al niño después de ver la magia que su contacto con el mago había provocado.
-Pero...
-Ve al comedor. Por ahí-exclamó. Harry asintió a la ventana y notó que no podía ver Grimmauld Place. Draco miró hacia donde él veía.
-Aún hay una barrera entre el mundo muggle y el mundo mágico. Incluso si eres el dueño, probablemente no podrás verla.
Un sonido vago fue la respuesta. En silencio, Harry observó al rubio mandar al otro quien sabe donde y empezar a arreglar la casa. Sin notarlo, sonrió.
Los niños exigieron atención.
-Bien, ya que estás aquí, y supongo que no podrás regresar, dejaré que vigiles a los niños mientras termino la cena y preparo el cuarto de invitados para ti.
Con ojos sorprendidos, por la facilidad en que el otro había aceptado su presencia, Harry sonrió. En Hogwarts, Harry tenía cientos de deberes que revisar, y había dejado a sus niños atrás sin pensar en quien les enseñaría si no estaba. Sin embargo su corazón resopló alegría y abrazó a los dos pequeños en sus brazos, bailando levemente con ellos. Ellos se quejaron y eso solo lo hizo reír aún más.
Cuando alzó la mirada, ojos grises lo miraban con suavidad; aunque el dueño se apresuró a retirarse cuando vio que había sido atrapado observando. Caminando a donde se le indicó, Harry tomó a los niños y los puso en sus sillitas.
-Hola, soy papá-susurró.
Ojos grises y verdes lo miraron fijamente por primera vez.
Él solo sonrió.
Había un león que entró a la cueva de un dragón,
y dos cachorros que, alentados por su guardián, le dieron la bienvenida.
