Disclaimer: H.P. no me pertenece. Le pertenece a J.K Rowling


Había una vez...

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Harry las había encontrado por casualidad. Los niños habían estado jugando por la casa, y entonces habían exclamado que dibujarían. Para entonces, Harry aún no había recordado que Draco había exclamado que las hojas blancas se habían agotado y necesitaba ir a la papelería, por lo que no le importó.

No le importó hasta que los vio dibujando y cuando Al alzó su dibujo para mostrárselo a Scorpius, y Scorp alzó el suyo sonriendo, fue que notó que las hojas estaban escritas por detrás de sus dibujos.

No, no, por Merlín.

Si esos eran escritos importantes... ¿cómo iba a decirle a Draco? Es más, ¿de dónde lo sacaron?

Soltando la ropa limpia en el sofá lo más rápido posible, corrió hacia ellos y tomó uno de los tantos dibujos. Eran pergaminos, hojas de libreta, hojas blancas ya amarillentas.

-Niños, ¿de dónde sacaron el papel?

Ellos lo miraron con ojos culpables, intercambiando miradas entre ellos, finalmente Al admitió culpable.

-Papi tiene muchas hojas así en una caja bajo su cama. No parece usarlas nunca. Así que Scorp y yo creímos que podíamos ponerles muchos dibujos y devolverlos. ¡Papi siempre pega nuestros dibujos en el espejo de su cuarto! Cuando regrese tendrá muchos ¡muchos!-exclamó el morenito y hubiera sido adorable, hermoso, si no fueran pergaminos que por alguna razón Draco había guardado bajo su cama.

Morgana...

-Hemos-empezó Scorpius con ojos llorosos-¿Hemos hecho algo malo?

Harry no lo sabía.

-No, no lo sé. Le preguntaré a papi-exclamó.-Por mientras, recogeré estas hojas y los dibujos y los devolveré bajo la cama.

Los niños parecieron decepcionados.

-¿Podemos terminar de dibujar estos dos?-preguntaron y Harry asintió. Mientras esperaba que ellos terminaran las últimas obras de arte les dio la vuelta a los dibujos, ordenando la pila de hojas. No todas tenían la letra de Draco. Había otra, era delicada y elegante pero más femenina.

Seguramente era la letra de Pansy.

Oh no. Rayos, si eran de ella eran recuerdos. Recuerdos ahora llenos de crayones y lapices de colores.

Con cuidado, las revisó, sintiendo que estaba invadiendo la privacidad de Draco. Letras de canciones, poemas, una lista de nombres entre las que estaba Scorpius. Una lista de supermercado. Una especie de borrador de presentación. Pendientes. Una carta.

Rindiendose a la curiosidad, empezó a leer.

Querido Draco.

A veces, cierro mis ojos y recuerdo tu gentil voz hablándome día a día. La calidez de tu mano cuando vinieron los juicios, las sonrisas suaves y tus preciosos ojos brillando con amabilidad al mirarme cuando dije que quería ser tu amiga. Hemos estado juntos por años y aún cuando el mundo nos dio la espalda, continuamos unidos.

Estás preocupado. Te preocupa el final de mi embarazo, lo que puede pasar ahora que no estamos con ninguna posibilidad de ir a San Mungo, y quiero tranquilizarte y sonreírte y decirte que todo está bien. Quiero decirte, pero no puedo. No puedo, porque estoy asustada.

Así que, te escribo. Porque eso es lo que hacemos tu y yo, nos escribimos notas.

No podemos regresar, no podemos volver a casa.

Eso es aterrador, es desesperanzador. El embarazo es de alto riesgo, dijo el doctor. El que pudimos pagar, en todo caso. No estoy lista, mi cuerpo no lo está. Soy demasiado débil. No tengo una complexión adecuada tampoco. Y es que no he tocado el tema de la magia. Él, no obstante, está bien. Crece fuerte y sano dentro de mí. Espero que tenga tus ojos y tu cabello, y que sea igual a ti porque Merlín, Draco. Mirarte duele, eres como un maldito veela, brillante, bonito e inteligente.

Y con un corazón de oro.

Amable, soñador, compasivo...

Joder, olvida esa parte, debería ser como yo. Eres terrible siendo malo, sobreviviendo, o pensando en ti mismo. Cosa que debemos hacer ahora que estamos básicamente abandonados por todos. Es decir, ¿qué hay de Blaise, o Astoria, o Daphne, o Millicent? Son una maldita mierda en mi opinión. Al menos Theo alcanzó a huir antes de que nos apresaran. Y ni empecemos a hablar de los padres. Como sea, Draco, si esto sale mal, si yo no puedo estar aquí, sin importar lo doloroso que sea, tienes que avanzar. Y te lo digo, porque conociéndote, te deprimirás y te dejarás caer, y no puedes hacer eso. Eres menos atractivo cuando estás melancólico y amargado.

Quiero creer que no estarás solo, que tendrás a una pequeña versión de nosotros contigo, pero si de verdad sale muy muy mal, cosa probable porque, de verdad, tenemos una maldita suerte últimamente, prométeme que avanzarás. Por muy doloroso que sea, incluso si pierdes todo de nuevo, incluso si fallas una y otra vez en el proceso de recuperarte, tienes que seguir viviendo.

Quiero creer que sobreviviré, es decir, ¿cómo era? Hierba mala, nunca muere.

Mírame, estoy riendo, llena de lágrimas. Pero lo digo en serio. Por favor, vive, Draco. Encuentra a alguien más, ama a alguien. Sé que me amas, Merlín sabe que lo haces. Pero no como lo hago yo a ti. Este pequeño niño nacerá Draco, así que prométeme que lo cuidarás, que crecerá feliz y amado y sin toda esa basura que nos metió en problemas. Sé que suena como una despedida, espero que no lo sea. Si vivo, nos encargaremos de esto juntos, como el equipo que somos, pero si no lo hago, entonces, te prometo Draco Malfoy que serás feliz de nuevo. Así que, incluso si muero, tienes que escucharme. No tienes más opción que vivir. Ahora tendrás algo que proteger.

Este es el camino que elegiste, que elegimos. Así que tendrás que enfrentar el destino que viene a nosotros. Hay un hilo delgado e invisible que no se ve a simple vista que nos une a las personas que conocimos, conocemos y conoceremos. Y te prometo, Draco, que si esperas, este yo, o no lo esté, esté el bebé, o no, encontrarás a ese alguien a quien amar. Quizá sea solo al bebé, quizá sea solo a mí, a ambos, a ninguno, pero algún día habrá alguien, Draco, te lo prometo.

Habrá alguien.

No volverás a estar solo jamás.

Merlín, realmente espero que todo salga bien.

Cuando terminó de leer, Harry sintió un peso en su corazón al saber que ella no había sobrevivido. Y a la vez, estuvo muy agradecido y orgulloso de que hubiera formado a alguien como Scorpius.

-Papá, papá.

-¿Si?

-Mira, ¿crees que le gustará a papi?

Harry se limpió el rostro y asintió, besando a ambos en la cabeza.

-Estoy seguro que los amará- exclamó pensando y preguntándose como Draco había llegado a ser quien era, cuando se quedó solo, con un bebé en un mundo que no conocía. Habiendo perdido a su única amiga en ese lugar.

Es por eso que lloró esa vez.

En el fondo, no lo ha superado.

Solo está intentando avanzar...

Tomó los papeles y les preguntó a los niños si podían decirle a dónde devolver el papel en su lugar. Ellos lo guiaron al cuarto de Draco, donde usualmente él no entraba y le mostraron la caja.

-Aquí, papá. Aquí-exclamaron y Harry tomó los papeles y abrió la caja, cuando encontró un pequeño apilado de cartas amarradas, con su nombre y dirección en el destinatario. Ahí, con la letra fina y delgada de Draco había un suave, Harry Potter, en cada una de ellas.

Porque eso es lo que hacemos tu y yo, nos escribimos notas.

Estuvo muy tentado a tomarlas, en cambio, dejó los papeles y colocó la caja en su lugar.

Después salió de la habitación.

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Cuando Draco regresó, Harry esperó a que hubiera comido y jugado con los niños para confesarle lo que ellos habían hecho. El slytherin palideció un poco cuando Harry confesó que ahora esos papeles estaban llenos de colores, pero se mordió los labios y asintió.

-¿Las viste, cierto?

-Vi que estaban las cartas-respondió sin querer dar vueltas al asunto-pero no las leí.

-Gracias.

-¿Son muy importantes?

-Son... yo... te conté lo que pasaba con Albus. Es todo. Son cosas, necesitaba alguien con quien hablar de ellos, supongo.

El profesor asintió.

-¿Te molestaría que las leyera?

-No lo sé... Yo, ni siquiera recuerdo que dicen la mayoría.

Harry asintió y le ofreció té, con una pequeña sonrisa.

-Está bien-exclamó.

Draco sonrió agradecido y guardó silencio el resto del día.

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A la mañana siguiente, Draco se sentó frente a Harry, quien hacía el desayuno y lo miró en silencio. Sonrojado, Harry se negó a voltear.

-Quiero llevar flores al cementerio. A Pans-declaró.- No sé si te lo dije, pero Scorpius sabe que tiene una mamá. Más o menos. No se lo repito todo el tiempo, pero él lo sabe. Al también sabe que tiene una mamá. Algo así, creo mencionarlo una vez.

Harry lo sabía y sonrió recordando las palabras de Draco.

¿Tu madre?- le dijo a Al-mmm ella es... como...le estoy agradecido por tenerte. Supongo.

-Entonces, ¿llegarás tarde hoy?-preguntó.

-No, iré el fin de semana.

-Bien.

-¿Quieres ir?

-¿Quieres que vaya?

-Por supuesto-exclamó Draco cuando se dio la vuelta-me muero por contarle como estoy viviendo contigo y el perfecto amo de casa que eres. En como he ganado mi elfo doméstico de nuevo y cuánto lo extrañaba-rió divertido y Harry lo miró de mala gana, tirándole un pedazo de pan, con una sonrisa, agradecido de que estuvieran volviendo a ser poco a poco como antes. Casi amigos, un equipo...

-Tonto, deberías ir a bañarte para el trabajo.

-Lo sé, lo sé.

-¿Por qué incluso estás despierto antes que los niños?

Draco se alzó de hombros.

-No lo sé. Dormí mucho ayer, supongo. Iré a darme una ducha.

-Bien-exclamó Harry volteando de nuevo hacia la estufa. Cuando Draco se marchó, miró hacia donde se había ido y descubrió en la mesa, una de las cartas.

Potter.

Confundido, apagó la estufa y la abrió. Quizá Draco estaba leyendo las cartas para saber cuales le permitiría leer.

Potter

Así que... tengo a tu hijo. Merlín, es como una amenaza. El saludo. Aunque también tu bebé. Tiene una maraña de cabellos negros, y grita fuerte, horriblemente fuerte cuando tiene hambre o necesita un cambio de pañal. No tiene horarios, ni rutinas, y esta extraviado. En el Mundo Muggle. Santo Merlín ¿Lo cuidaba una niñera? Porque si es así, despídela. Es terrible. Y perdió a tu hijo por cierto. Mentira. No sé lo que pasó. Espero que estés bien. Como sea. No quiero criticarte como padre, seguro estás cuidando y protegiendo al mundo y estás muy ocupado y ni siquiera lo cuidas tú. Pero él es... Merlín tan diferente a Scorpius. Es como volver a iniciar con un recién nacido. No es muy bonito. Bueno, si, miento, es lindo. Mucho. Tiene unos preciosos ojos verdes y una sonrisa tierna y capturadora de corazones. Sus dedos son tan pequeños y cálidos. Esos ojos no son lindos en ti, por cierto. Solo para aclarar. Como sea. Es lindo ahora, pero seguro en el futuro se parecerá a ti y él mismo querrá maldecirte por heredarle ese nido de cuervos sobre su cabeza.
En fin. Lo encontré, abandonado cerca de un parque y lo alimenté, vestí y lo estoy cuidando. Pero estoy solo, y tengo a mi propio hijo, por cierto. Scorpius, lo mencioné antes. Ellos son, tan parecidos a nosotros, que a veces me pregunto si nos hubiéramos sido así, si hubiéramos sido amigos desde la cuna. Porque bueno, si, soy mayor que tú. Se llevan bien, por cierto. Scorp no le ha roto la nariz y Albus no le ha partido el pecho. Estoy orgulloso de ellos. Lo estarías también. A veces solo los encuentro comiendo la manita del otro. Son tan tiernos. Como sea, estoy divagando. El punto Potter, es que tienes que venir por él. Merlín, no tengo ni para pagar a veces los gastos de un bebé y ahora tengo dos. Y esos locos estaban buscando a tu bebé, y mis barreras ya no están (estaba practicando eso cuando la magia se fue) por cierto, y tengo un trabajo, y ahora necesito niñeras que acepten cuidar a dos bebés. Y no hay magia (¿quizá por eso se llevan bien?) así que solo tengo que hacer todo a mano. Yo, criado por elfos. Esto es una locura.

Quizá por eso te escribo esto, porque estoy cansado y necesito dormir; pero estoy esterilizando mamilas, porque las niñeras solo las usan. Y las dejan lavadas, pero obviamente no las esterilizan, ni lavan la ropa de los bebés, ni hacen la despensa... ni, espera si, son niñeras, no mis amas de llave, como sea, debo dejarlas listas para mañana.

Al menos, pude conocer el nombre de Al antes de que la magia se fuera, (maldita magia que me dejó sin mitad de mis objetos conjurados) ¿qué hay de eso, por cierto?

Desearía, tan solo desearía que Pansy estuviera aquí. Ella está muerta, por cierto.

Esto es una total locura.

Prometo, prometo cuidar de tu bebé lo mejor posible. Pero, bueno, tu sabes, no soy muy bueno peleando, ni siendo un muggle, y no estoy seguro de ser siquiera un buen padre.

De verdad, de verdad, debo dormir un poco antes de que cualquiera de ellos llore, y ponga al otro a llorar. Estoy llorando, por cierto, es patético, pero estoy tan cansado y estresado, y necesito un abrazo, pero no hay nadie. Así que, terminaré de llorar, y me iré a dormir, para ser el padre resistente y carismático mañana. Puedo hacerlo, abrí la escuela más segura de la historia. Yo, con un armario. Estoy seguro que podré terminar de asear las mamilas. Es lo último del día después de todo. Y después debo... no sé. Lo recordaré en el camino.

Merlín, será otra noche larga.

Draco Malfoy

(El muggle más desvelado y cansado de la historia)

Harry cerró la carta, sin saber si llorar, o sonreír.

Lo único que pudo hacer fue ponerle chocolate extra al waffle de Draco, y abrazarlo cuando volvió a asomarse abajo.

Con una leve sonrisa, Draco correspondió el abrazo.

-Gracias.

-Un placer. Ya sabes. Al menos no estuve solo.

Harry asintió, con un nudo en la garganta al recordar las palabras de Pansy.

Sé quedó ahí por un largo rato.

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Había una vez un dragón que creó un nido. Lo hizo con cuidado, poco a poco. Colocó maderas, piedras, paja...

Le puso todo su corazón y se quedó ahí, intentando proteger a los cachorros dentro.

Esperando, de corazón, que llegara alguien más, que pudiera ayudarlo a cuidar el nido, que le hiciera compañía,

que lo protegiera cuando estaba cansado de proteger y luchar.

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Y un día, llegó un león.