—¡¿Ejecutarte!? —Goku subió el tono de voz, demostrando genuina angustia— ¡Oye!, ¿estás segura de eso?
Ella asintió.
—Una de las cosas que más repudia el rey Arthur es a los traidores. Tan pronto me encuentre, no dudará en asesinarme...
—¡¿En serio!? ¡Diablos, que problema!
Jericho le dedica un ceño fruncido.
—¡Por eso les dije que no se metieran en mis asuntos! ¡Menos tú! ¡Ni siquiera te conozco, idiota!
Goku se rasca la cabeza y con fastidio en su voz dice:
—¡Ya te dije mi nombre! ¡Es Son Goku! Creí que eso bastaría...
—¡Claro que no basta, genio! ¡No me debes nada y yo a ti tampoco!
Jericho le reclama continuamente con tal de protegerlo del rey Arthur. Era como si ella supiera algo que él no.
—¡¿Cómo puedes ser tan impulsivo, Goku!? Arthur no sólo usa los puños para pelear, sino también trucos, trampas, estrategia, cabeza y paciencia. Somete a quien sea mediante más que los golpes.
—No me puedo quedar parado sin hacer nada. Además, olvidé mi nave en los calabozos. Temo que le pueda suceder lo peor...
Jericho se sintió desorientada al escuchar la respuesta de Goku.
—Ah... Tu nave, claro... Por ahí debiste empezar...
—Yo también se pelear usando la cabeza, no te preocupes. De verdad suena como si le tuvieras pavor a ese tipo.
Claro que le temía. Los subordinados que desafiaron sus órdenes fueron despojados de la vida en un chasquido. Apretar su pecho la volvió vulnerable ante la mirada de Goku que penetraba lo físico, como el cuerpo y su interior. Interpretaba el flujo de energía y los gestos corporales como prueba de ello.
—Me va a matar, por supuesto que siento temor ahora que dejé atrás lo negativo de mi pasado e hice las paces con Lancelot.
—Y es por eso que estoy aquí, para ayudarte a superar este enorme obstáculo. Yo te daré el impulso que necesitas.
Esto enredó la garganta de la mujer. Un nudo en su garganta se formó tan rápido como la frase de Goku terminó.
—Ya me voy. Regreso más tarde.
Goku desaparece con la teletransportación, dejando sola a Jericho junto con sus pensamientos.
"¿Qué pasa con ese hombre?" Pensó ella, para finalmente soltar un suspiro y caer sentada al suelo.
Sin nada más que hacer, la mujer comienza a quitarse pieza por pieza su armadura. Lo único que llevaba debajo eran camisa y pantalón de tela delgada color azúl marino.
Ya en el centro de la ciudad de Lionés, muchos estaban heridos de gravedad y otros muy apenas podían mantener el aliento para no morir de cansancio. El rey Arthur, tal y como se había predicho, se presentó ante los caballeros del reino enemigo, incluso dando cara al rey Meliodas y sus inferiores. Claramente sus intenciones no eran otras más que probar a los caballeros y ver si la profecía que avisaba de la inminente destrucción de su propio reino tenía la más mínima señal de cumplirse.
Incluso Lancelot habría enfrentado al rey por segunda vez, creyendo que el resultado sería el mismo que su primer encuentro. Más equivocado no pudo estar. Pendragon no se contuvo y le brindó una paliza aplastante al hijo de Ban por haberse confiado.
—No voy a negarlo, tienes habilidad. Diablos, me tomaste por sorpresa cuando usaste la habilidad de tu padre.
Arthur presiona el cuello de Lancelot con una pierna libre, pues este ya se encontraba posicionado encima de él como una muestra de completa dominación.
—Es una lástima, pero debo matarte ahora mismo. Supones una gran amenaza para mis planes, junto a los otros 3 caballeros del apocalipsis. Ya después me las arreglaré para terminar esta fútil profecía de manera más prudente.
"¡Mierda, esto es culpa mía!" Lancelot gruñía y realizaba su mayor esfuerzo para quitarse al rey de Camelot de encima. Creyó que si conseguía algo de movilidad podría remontar la pelea a su favor, pero hasta entonces no podría hacer nada más que esperar una oportunidad.
Arthur no pestañeó ni una vez más y lanzó el ataque final directo al cuello del chico, esperando traer arrepentimiento a los rostros de todos los presentes, quienes gritaban el nombre de su amigo y compañero con impotencia.
—¡Con esto yo, Arthur Pendragon, rey de Camelot, le declaro la guerra a los reinos de Lionés y Benwick respectivamente!
—¡LANCELOOOOT! ¡NO PERMITIRÉ QUE LO MATES, ARTHUR!
Meliodas planeaba lanzarse contra Arthur para salvar a su sobrino, pero algo milagroso sucedió que lo frenó por completo.
Cuando todos esperaban el último momento de vida de Lancelot con terror, un brazo desconocido sujetó al del rey enemigo con una rapidez sin precedentes.
Arthur se giró desconcertado. No tenía idea de que alguien fuera capaz en ese momento de oponer resistencia ante él.
—¡Quítale las manos de encima al muchacho, Arthur!
Se trataba de Goku, un muy molesto Goku que superaba en estatura al rey, por lo que este último debía verlo hacia arriba.
—¡Vaya, tú debes ser nuestro invitado! —Arthur se emocionó con la presencia del azabache en el campo de batalla y mostró una expresión facial de euforia— ¡Bienvenido al planeta Tierra, Son Goku!
El público que observaba la escena estuvo cerca de caer desmayados por la sorpresa.
—¡Te lo advierto! —El tono de voz del saiyan se aseveró— ¡No pienso repetirlo una tercera vez! ¡Vas a soltar al muchacho, pero ya!
—¡Vamos, Goku! —Arthur se ríe en la cara del azabache sin demostrar una pizca de temor— ¡Sólo quería hablar con la gente de Britania! Llevan un tiempo planeando destruir mi reino. Creo que es justo venir y ajustar cuentas por ello.
—¡Puedo derrotarte a ti junto con todo tu poder militar sin despeinarme! ¡No hagas nada estúpido y vete del reino en paz! No busco acabar con la vida de nadie hoy y tampoco mañana —Finalizó Goku, con un tono de evidente descontento.
—¡JAJAJA! ¡Vale, ya entiendo! —Arthur se bajó del cuerpo de Lancelot lentamente— Haré una excepción por hoy, sólo porque se trata de ti. Tristemente no estoy al nivel de un ser vivo que no es humano y tampoco ninguna de las razas existentes en Britania.
Las vías respiratorias del muchacho se abrieron, permitiendo que el oxígeno fluyera de nuevo.
—Eres un chico afortunado, Lancelot —Arthur levantó las manos para probarle a Goku que no haría nada en contra de sus enemigos— No sólo eres hijo de uno de los legendarios Siete Pecados Capitales, sino también tienes un amigo con poder más allá de nuestro entendimiento, algo fuera de este mundo, podría decirse.
Lancelot tose sangre y frunce el ceño.
—¡Maldita sea, Goku! ¡No te dije que- *¡BLAGGHHH!* -intervinieras! ¡Esta era mi pelea!
—Una pelea que iba a costarte la vida —le reprocha el azabache— Eres muy joven para morir ahora. No sabes cuánto dolor hubieran sentido tus amigos y familia si eso pasaba.
Lancelot le quitó los ojos de encima a Goku, cubriéndose el rostro por lo decepcionado que estaba de escuchar la verdad salir de una boca que no fuera la suya, dando a entender que se le había nublado el juicio durante la pelea con Arthur.
—¡Ti-tienes razón...! Mi madre es una mujer sensible, y respecto a mi padre, él es un hablador que no se atreve a decir las cosas a su propio hijo a menos que esté dormido...
Goku soltó una risa de conformidad.
—Vaya, no me dan ni un respiro en este mundo...
El susodicho regresa su atención al rey Arthur, quien estaba a punto de marcharse.
—No importa cuán duros sean tus esfuerzos... Ningún inocente va a morir en mi presencia. Grábalo en tu cabeza, Arthur.
El malvado rey sólo rio de forma escueta y pronunció las siguientes palabras con una malicia sin igual:
—¿Ni siquiera Jericho? ¡JAJA! No vayas a encariñarte con ella. Tarde o temprano volverá a la palma que le da de comer, como un fiel pájaro amaestrado.
Goku no movió ni un solo músculo, sabiendo que Arthur tenía poder sobre esa decisión tan específica. Esto no evito que la sangre le hierva de impotencia.
—Si no tienes nada más que decir, paso a retirarme por el momento. Nos vemos, Son Goku. No intentes robarme a mis subordinados. Ella sabe que si habla de más, podría hacer "¡Boom-Boom!"
Mientras Arthur camina hacia las escaleras que separaron el cielo, Goku declara en voz baja:
—No cantes victoria, Arthur. El que ríe al último, ríe mejor.
Arthur ya más alto en las escaleras, dijo para sí mismo:
—Veamos entonces quien ríe al final, señor Todopoderoso.
Este encuentro llega a su fin, con la retirada temporal del invasor de Camelot y ninguna víctima fatal a manos de Arthur.
Al sentir que la presencia de Arthur se había desvanecido por completo, todos soltaron un suspiro que llevaban conteniendo desde la llegada de éste.
—¿Puedes ponerte de pie, Lancelot? —Goku preguntó, preocupado por el muchacho.
—Sí, ya no hace falta que te preocupes —Lancelot respondió agotado.
—Te ofrezco una sincera disculpa por haber interrumpido tu pelea, solamente no quería que te mataran.
El hijo de Ban se incorporó hasta quedar sentado en el suelo y dio un fuerte suspiro de cansancio.
—Está bien, de igual forma te lo agradezco.
"Rayos, Goku es como el enano de Percival. Es alguien de corazón puro y desinteresado. Seguro se llevarían de lo mejor." Lancelot sonreía, mientras los pensamientos iban y venían dentro de su cabeza.
—Por cierto, no veo a mi maestra por aquí. ¿Dónde está ella?
—¡Cierto! ¡Demonios, casi lo olvido!
Sin perder más tiempo, Goku realizó la teletransportación y se esfumó del lugar.
—Maldición, esa técnica no está nada mal —Lancelot fingió envidia como parte de una broma—Ese pelo de palmera tiene que enseñarme cómo se hace.
Goku regresó al sitio donde Jericho esperaba por su regreso, aburrida y viendo el paisaje por una ventana abierta.
El azabache aparece afuera de la casa, enfrente de aquella ventana por donde Jericho perdía la vista en el horizonte, asustando y haciendo enojar a la mujer.
—¡Hijo de-! ¡Casi se me escapa el alma del cuerpo! —Jericho reniega y le da un golpecillo con los dedos a la frente del azabache que se asomaba por la ventana.
—¡Ouch, eso duele! —Goku frota la zona afectada de la frente.
—Me da gusto escuchar eso —La espadachina se regocija con la respuesta del azabache.
Goku simplemente se sienta en el pasto y recarga la espalda en la parte exterior de la pared, al contrario que Jericho, quien estaba en la parte interior.
—Ya te hice un favor, Jericho. Quisiera que me cuentes un poco acerca de este mundo y su historia.
—¿Ahm? ¿Qué hiciste exactamente? —Jericho no entendía nada.
—Verás, Arthur casi mata a Lancelot y llegué para ahuyentarlo. El chico está bien, no te preocupes.
La maestra de Lancelot se fue de espaldas con lo que dijo Goku.
—¡¿QUE HICISTE QUÉ!? —Jericho sacude sin parar al azabache— ¡¿LANCELOT CASI MUERE!? ¡MALDITA SEA, SÍ QUIERES MATARME DE UN SUSTO!
—Hubiera guardado silencio...
Jericho, ya más calmada, aceptó la petición de Goku.
—Está bien, no puedo decirte que no. Siéntate cerca mío, vamos a estar aquí un largo rato.
La mujer, afinando su garganta y posando los brazos en el marco de la ventana para usarlos de soporte, comienza a narrarle un poco de su vida a Goku; esto lo hizo para darle contexto al comienzo de todo lo que ella conocía.
Esta le habló acerca de su papel en el reino, su familia, los eventos más caóticos que pusieron de rodillas a toda Britania: la rebelión de los caballeros sacros en Lionés, la cacería de los siete pecados capitales y la familia Lionés, el despertar de la nueva generación, el despertar de los diez mandamientos, la guerra santa y todo acerca de las personas que conoció durante su vida.
A Goku le parecía muy interesante todo, en especial cuando hablaba de los entes más poderosos con un temor casi inaudible en su voz y las distintas razas que habitan la tierra santa de Britania.
Cuando ella volvía a hablar de sí misma, él podía darse cuenta de la tristeza en sus palabras. Hablaba de su estancia en Lionés como lo más aburrido y solitario posible. No fue hasta que llegó a la parte de su partida a Benwick que volvió a escuchar una pizca de alegría en su dulce voz. Le contaba que, a pesar de haber guardado sus sentimientos hacia Ban, nunca se sintió sola y mucho menos desplazada por nadie en el bosque de las hadas. Diablos, que incluso Elaine, la amada de Ban, le tenía un aprecio enorme y que jamás fue grosera con ella. Siempre la trató como familia, al igual que el bandido.
Cuando llegó a la parte donde ella y Lancelot desaparecieron bajo una repentina lluvia y fueron transportados a un mundo paralelo, la voz de Jericho denotaba incomodidad. Se le dificultaba continuar su relato conforme avanzaban los hechos.
Fue hasta ahí que Goku la detuvo por última vez, después de tantas preguntas y opiniones acerca de lo contado.
—Podemos terminar por hoy, Jericho. No necesitas contarme lo demás si no te sientes cómoda.
Los grillos comenzaron a hacer ruido. Ya era de noche y los dos adultos no se percataron del momento en el que el Sol se había escondido.
Jericho no dijo ni una palabra más, sólo permaneció con la cabeza recostada en la madera del marco, con la mirada pérdida en la oscuridad de la noche.
—¡Ah! ¡Tengo algo más que pedirte antes de irme, si me lo permites!
Jericho le dirige su atención al azabache y se dispone a escucharlo.
—Soy toda oídos.
Goku, sin ponerse de pie y permaneciendo en el lugar en el que estaba sentado, puso su mano libre frente a la de Jericho.
—Dame la mano.
Ella ciertamente dudó, pero fue cuestión de segundos para que cediera y juntase su mano con la de Goku.
"Estaba en lo cierto... Puedo sentir una energía maligna diminuta dentro de tu cuerpo" Rápidamente escuchó una voz en su cabeza, lo que la tomó por sorpresa.
"Hay unas cadenas que te tienen atada al rey Arthur; una clase de poder que temes rechazar, ¿no es así?"
Jericho lo mira, sorprendida y afligida a la vez.
"No digas una sola palabra. Sólo aprieta mi mano si tu respuesta es un sí, ¿entendido?"
La mujer aprieta el agarre, dando a entender que su respuesta era afirmativa.
"Ya entiendo."
"Él mismo me lo reveló. Sí que es un hombre despiadado, haciendo esto a sus aliados con tal de mantenerlos bajo su mandato..."
"¿Hay una forma de ayudarte? Afloja el agarre en caso de ser una respuesta negativa."
Ella apretó el agarre entre ambas manos.
"Eso es bueno."
—Mi rey, ¿piensa tolerar el actuar de la señorita Jericho?
—Tranquilo, sólo estoy analizando la personalidad de ese hombre que se hace llamar Son Goku. Parece haber encontrado cierta fascinación en ella que me intriga mucho.
—¿Son Goku? ¿Se refiere a ese ser que ha llegado a nuestro mundo y que proviene de más allá de las estrellas? ¿Aquel que forzó la entrada junto al hijo del rey Ban al reino eterno esta tarde?
—No hay otro Son Goku.
—Discúlpeme, majestad.
—Voy a darle rienda suelta a esos dos. Si todo sale como lo planeo, mataré dos pájaros de un tiro...
—¿Qué planea, rey Arthur?
—Pronto lo verás. Por ahora, hay que enforcarnos en otros asuntos.
Fin del capítulo.
