Hola, lectores.
Siento la horrible y larga espera por otro capítulo de este fanfic tan raro y poco usual. No tengo excusa para defenderme.
Ojalá les guste este capítulo.
Quise referenciar ese capítulo donde Jericho y Ban duermen en la pobre posada.
Por el momento, la historia irá tranquila y no me meteré mucho en detalles respecto a la presencia de Goku en Britania. Quiero que Goku se acople bien al mundo y tenga interacciones con la mayoria del elenco. Arthur será la primera amenaza que Goku deba enfrentar y se verá forzado a utilizar la cabeza para combatirlo, no sólo los puños.
Por cierto, Jericho está teniendo una alteración en su personalidad, pero no es muy notable. La hice ser más considerada, de cabeza fría y le devolví ese temperamento de cuando era una aprendiz de caballero sacro que me agrada tanto. Supongo que la razón de ese temperamento podría ser Goku y su personalidad tan distinta a la suya. Personalmente, creo que ellos dos serían compatibles hasta cierto punto, fue por eso que les dediqué un fanfic. Jericho es una mujer de carácter fuerte y Goku un saiyan; ella es el tipo de mujer que se ve atraída por esa raza y viceversa.
Arthur en el capítulo pasado mencionó que Goku había encontrado "cierta fascinación" en Jericho, con esto se refería a la preocupación que el Saiyan sintió por ver las memorias de Jericho y sentir la profunda soledad que ella experimentó por años sin decirle a nadie. También vió su pasado con Lancelot y la repulsión que ella sentía por tener esos sentimientos hacia su alumno.
Este Goku es más empático y consciente que su contraparte original, pues no me gusta mucho su falta de interés por la vida de sus amigos y familia, más allá de su seguridad a la hora de verse amenazada por un enemigo.
Eso era todo. Goku intentará desvincular a Jericho de Arthur en todo este arco de más o menos diez capítulos. Espero les guste como va la historia.
"No puedo sacarlo ahora, Vegeta. Está agonizando"
"Ellos ya llegaron al Universo 6. No sabemos cuándo tiempo les tomará encontrar el planeta."
"No puedo acelerar el proceso de curación. Goku necesita algo de tiempo para cerrar la herida, de lo contrario su vida correría peligro afuera. Donde sea que ande, donde menos lo espere, cuando más necesite vivir... Él podría caer muerto."
"No tendremos esferas del dragón por otro mes y esos malditos destruyeron las más poderosas que existen."
"¿Qué hay del gran Zeno? ¿Y el Supremo Sacerdote? ¿Acaso ellos no pueden hacer nada para detener esta catástrofe?"
"No. También los perdimos."
"¡Debe haber una maldita esperanza!"
—¡ESTOY AQUÍ, AMIGOS!
De un sueño anormal y fuera de contexto, Goku despertó exaltado. No sabía qué clase de sueño había sido ese y por qué escuchaba las voces de Vegeta y Bulma como recuerdos.
—¿Qué rayos... me pasó? ¿Dónde me encuentro?
Desconcertado, miró a su alrededor.
Aún era de noche. Hacía frío y le dolía el cuello. Este seguía en el mismo lugar de antes, al lado de la ventana de Jericho, donde hace un momento estaba recostado en el pasto y con la nuca apoyada en la pared.
Se quedó dormido sin saberlo, y parece que la mujer al lado suyo también.
Jericho yacía sobre el marco de la ventana, tomando una siesta como hace tiempo no lo hacía: tirando babas y con el cabello hecho un completo desastre.
Mientras tanto, una corriente de aire frío pasó por su cuerpo y le hizo estornudar.
—¡Brrrrrr! ¡D-D-Debería ir por mi nave de una buena vez!
Antes de marcharse, vio a la mujer dormida en la ventana y pensó que era mala idea dejarla a merced del frío nocturno. Fue así que, siendo lo más sigiloso y rápido posible, se adentró a la morada de la espadachina en busca de un cobertor o algo que la cubriera del frío.
Por unos minutos estuvo urgando en los armarios y cajoneras de la segunda planta, buscando algo que sirviera aún y no estuviese devastado por los estragos del tiempo.
Al final no logró nada. Tuvo que resignarse y, como último recurso, se quitó la camisa naranja sin ningún tipo de peso exorbitante como las solía usar y cubrió a la mujer con ella, quedando sólo con la camisa azul insignia de su dogi.
—Está bien con eso. Yo me las arreglo después.
—Descansa. Voy a traer mi nave y si se puede también algo para comer.
Sin nada más que hacer el azabache partió hacia el castillo volando por los cielos.
Jericho, que fingió estar dormida todo el tiempo, tomó la camiseta de Goku con una mano cuando este se marchó, mientras usa la otra para recargar la cabeza en el marco de la ventana.
Tocaba su corazón y sentía un suave y tranquilo palpitar. El ritmo de sus latidos era correspondiente a la sensación de seguridad y confort que le daba estar recostada en la ventana y ver al reino de lejos, esperando a alguien con quien podía intercambiar palabras.
—Me siento tan... Extraña.
Jericho peina su cabello lentamente, mirando el cielo estrellado sobre ella y el reino de Lionés. Disfrutaba la tranquilidad del momento y la que su corazón sentía por primera vez en años.
Al ver hacia el castillo del rey Meliodas, pudo divisar una figura diminuta flotando en el aire. Se dirigía hacia el castillo, perdiéndose entre las múltiples estructuras del reino.
"Seguro se trata de ese animal" Pensó ella.
Ella y sus pensamientos eran lo único en el lugar.
Una media hora después, la figura de lo que parecía ser el azabache volvía a la casa, pero sólo era una suposición, no estaba completamente segura.
Pero sí, efectivamente, se trataba de Goku, que cargaba en ambas manos bolsas de papel con algo dentro. Tan pronto se vieron el uno al otro, Goku aceleró su vuelo y bajó a dónde ella estaba esperando.
—¿Qué haces sobrevolando la ciudad a estas horas de la madrugada? —Preguntó la mujer.
—Piensa rápido —Goku no responde la pregunta y en cambio atina a lanzarle una de las bolsas, que sería atrapada por Jericho, quien no sale de su asombro todavía.
Ella abre la bolsa y se lleva una grata sorpresa.
—¡Wow, esto huele delicioso! ¿De qué se trata?
—Es comida. Supuse que tendrías hambre, así que te traje eso mientras yo también disfruto de un desayuno.
Jericho saca de la bolsa lo que parece ser un sándwich de gran tamaño. Los ingredientes se le escapaban entre los dedos de una sola mano, por lo que empleó las dos.
—Fui por comida al castillo, tuve una breve charla con el rey Meliodas y la reina Elizabeth y conocí a más personas agradables —Goku saca su respectivo emparedado, listo para comer— También preguntaron por ti, sobre todo la reina Elizabeth. Aunque no estaba enterada de toda la situación, ella realmente sonaba preocupada por tu bienestar.
Jericho se ruboriza levemente.
—Mmm... —No pronunció palabra alguna.
—Te avergüenza que otros se preocupen por tí, ¿no es cierto? —Goku se burló de la reacción de Jericho— Vaya que no eres sincera.
Ella, exaltada, respondió a gritos:
—¡Cállate! ¡Eso a tí no te importa!
—¡Oye~! —Tratando de calmarla, Goku ríe y se expresa con alegría— ¡De verdad hay gente que le preocupa tu bienestar!
—¿Y qué? ¿Es que nadie se preocupa por ti o sólo te gusta meter las narices en los asuntos de los demás? —Jericho inclinó la espalda y cruzó sus piernas para recostarse en el pasto, mientras sostiene su cabeza con las dos manos— No todos disfrutan abrir la boca todo el tiempo y decir cualquier cosa que se les venga a la cabeza.
—Bueno, respondiendo tu primera pregunta... Aun no entiendo mi situación. No sé dónde están mis amigos, o mi familia... —Respondió súbitamente— Tampoco tengo la menor idea de lo que hago aquí, por eso trato de hacer algunas amistades.
Goku repentinamente se había puesto serio mientras comía su respectivo sándwich. Hablaba con un tono aburrido y deprimente que llamó la atención de Jericho, quien se limitó a escuchar la voz del azabache y nada más.
—Si te soy sincero, es la primera vez que me pasa esto. Llegué de la nada a este mundo parecido a la Tierra, no tengo información de mis amigos y no sé si podré volver a casa. Es todo tan confuso y tan sólo pensar sobre ello hace que la cabeza me dé vueltas. Te pido perdón si llego a ser un fastidio. Aún tengo dificultades para entender tu manera de ser y todo por lo que pasaste.
Jericho sintió culpa por la reacción de Goku, pero quiso remediarlo saliendo de la casa por la ventana y sentándose al lado del azabache.
—Deja esas tonterías —Jericho le dice con voz gruñona y le da un golpe en el brazo derecho— No te tomes tan literal lo que dije. Sólo estaba jugando contigo.
La mujer seguiría comiendo mientras espera la contestación del saiyan, sorprendentemente boquiabierto.
Goku había quedado mudo por unos segundos, aún sin idea de qué responderle a Jericho.
—¿No vas a decir nada al respecto?
Goku contuvo la risa y Jericho lo nota de inmediato, a lo que su cara responde tornándose de un color rojo característico del enojo.
—¡¿Qué es tan gracioso, canalla?
Él suelta un poco de risa y responde:
—Perdón, es sólo que te enojas con facilidad.
—¡Y tú cambias de ánimo como si nada!
Eso fue todo lo que dijeron ambos adultos. Por un rato dejaron de intercambiar palabras, para poder apreciar el entorno con calma y disfrutar de sus alimentos.
Después de ese largo silencio entre los dos, Jericho fue la primera en romper el hielo.
—¿Sabes algo? —Ella comenzó.
—¿Ah? —Goku se mantuvo atento.
—Sé que no fue bajo las mismas circunstancias, pero, al final, ambos quedamos solos —complementó la mujer.
—¿Qué pasa con esa comparación tan repentina?
—El azabache sonaba aún curioso.
—Me pareció curioso, ¿sabes?
—Pero no estás sola, Jericho. Tu familia está aquí, en este mundo.
La susodicha asiente afirmativamente y, con un dedo índice, se pone a rascar el suelo para distraerse.
—Mmm, tienes algo de razón. De cualquier modo, ¿no crees que tu familia te espera, allá afuera en cualquier rincón del espacio?
—No es tan sencillo —menciona el saiyan—. Lo que trato de decir es, ellos podrían estar muertos y yo no tengo manera de saberlo. En cambio, puedo sentir las energías de todos los seres en este planeta y, juzgando por las memorias que vi en tu cabeza, conozco a la perfección cuáles de esas energías pertenecen a Ban y Elaine, o incluso Lancelot. Hasta podría decirte la ubicación de Guila.
—¿Guila? —Preguntó con una voz temblorosa.
Jericho bajó la cabeza y siseó de forma sutil.
Esto lo nota Goku, siendo una de sus cejas alzadas prueba suficiente.
—No creas que no vi ese recuerdo, ¿eh?
—¡N-No lo digas! Todavía me siento mal por lo que le hice.
Él sacudió una mano de arriba hacia abajo y le indicó a la mujer que no seguiría hablando sobre ello.
—Dejando ese tema de lado —Goku creó una esfera de Ki en la punta del dedo índice e hizo que esta explotase en cientos de partículas brillantes, dejando fascinada a la mujer—, ¿quieres ir conmigo al castillo, mañana por la mañana?
—¡Wooooow~! —Jericho fue hipnotizada por el espectáculo de luces.
Goku bufó inconforme al ver que ella no le prestaba suficiente atención a su pregunta.
—¡Acabas de hacer algo hermoso y me preguntas algo tan normal! —La bella espadachina miró con decepción como las partículas de Ki desaparecían lentamente en el aire, mientras le reprocha a Goku.
—Quiero buscar a alguien que me ayude a volver a mi hogar —dijo Goku chocando las palmas de las manos—. Pero no sólo eso, sino también quiero comer hasta el hartazgo y pasarla bien, tal vez incluso conocerlos más. De verdad parece un gran tipo, a pesar de su no tan grandiosa estatura.
—Qué directo —remarcó Jericho.
—Pero eso ya no importa —Goku se levantó del suelo y soltó un largo suspiro—. Estoy cansado. Quiero dormir un rato.
—Puedes dormir en mi casa, supongo —Jericho imitó la acción de Goku y también se puso de pie—. Si ya no tienes ganas de regresar al castillo, te haré un espacio adentro, mínimo por esta noche.
—Me parece -¡Nnnnh!- maravilloso —replicó Goku, mientras estira los brazos al aire— Te lo agradezco.
Jericho lo pensó una vez más y recordó que toda su casa estaba hecha un vertedero. ¿Dónde se suponía que Goku iba a dormir? Entendía que, Goku por ser un hombre, seguramente le dejaría dormir en la cama, mientras él descansaba en el suelo.
Ya se imaginaba esa estúpida escena de nuevo, la misma de hace 17 años. Podía sentir la sensación de dejá vu a la vuelta de la esquina.
—Ow... Sólo hay una cama en buen estado...
Ambos adultos se cruzaron de brazos y miraron fijamente la esquina de la habitación sin mover el ojo de encima.
— No importa, tú puedes dormir en la cama por hoy / — ¿Qué más da? Podemos dormir los dos, aunque un poco apretados, diría yo.
Ambos dieron un paso adelante y, culpa de sus impredecibles respuestas al problema, cayeron en un trance total.
Jericho había cedido la cama a Goku, pero él optó por compartir; no le importaba realmente dormir al lado de una mujer, después de todo, ya lo había hecho varias veces.
"Creí tontamente que él haría lo mismo que Ban aquella vez... ¡No esperaba esto! Subestimé a la mente de Goku" Jericho sudó frío.
"Aún tengo hambre... Ya ni modo, me siento suficientemente agotado como para no ir"
Goku estaba sentado en un lado de la cama y Jericho estaba junto a él, cubriéndose nerviosamente las piernas con la camiseta del azabache.
Estas situaciones incómodas le hicieron volver a su juventud, cosa que trajo otro golpe de nostalgia y un profundo sentimiento de pertenencia.
—Olvídalo, Jericho. Sólo voy a darte la siesta más horrible de tu vida. Dormiré al lado, en el suelo.
Goku se arrepintió de último segundo para la comodidad de la mujer, cosa que provocó una reacción de sorpresa en ella.
—¡Oye, de verdad no me molesta que duermas aquí! —Exclamó preocupada— ¡No mereces dormir en el suelo luego de todo lo que hiciste por mi! En todo caso, lo justo sería que ambos cambiásemos lugares.
—No te preocupes por mí —Goku se acomodó al lado de la cama, con la cabeza sobre el colchón y el resto de su cuerpo recostado en el suelo— ¿Crees que dormir en el suelo me va a hacer daño?
Jericho se dio cuenta que sí era un poco absurdo su drama por una pequeñez así y se rió sutilmente.
—Tienes razón. Tal vez fue exagerado de mi parte.
Ella también se preparó para dormir, acostándose en la cama y viendo la cabellera de Goku al frente suyo.
El azabache se transformó en SSJG e impresiona. la espadachina.
—¿Por qué tu cabello cambió de color? ¿Y por qué siento una sensación cálida emanando de ti? —Lo interroga Jericho, sin salir de su asombro.
—Es mi estado divino. La llamo Super Saiyan Dios —El azabache le explica— Lo he activado para que nadie nos ataque por sorpresa mientras dormimos y para no pasar frío.
Goku le ofreció la mano a Jericho sin tener tiempo para explicarle la razón de este gesto, ya que ella la sujetó sin dudar y no soltó el agarre suave que tenía.
"Ow..." Goku sintió un extraño cosquilleo en su pecho al tener la mano de la mujer sujetada a la suya.
—Ya puedes descansar tranquila. Voy a protegerte de cualquier cosa, sin importar lo que sea.
Jericho sintió lo mismo que el azabache, pero en mayor medida.
—Mhm... Gracias, Goku.
Después de dedicarle una mirada profunda, Jericho cerró los ojos para poder dormir de una buena vez.
"No sé qué cantidad de estupideces hubiera cometido sin ti estas últimas 24 horas..."
"Te lo agradezco desde el fondo de mi corazón..."
Fin del capítulo.
