Disclaimer: H.P. no me pertenece. Le pertenece a J.K Rowling


Había una vez...

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Así que... hemos hecho un campamento.

Nuestra amiga Anne nos ha prestado el rancho de su abuelo para hacerlo. Los niños lo vieron en la televisión e insistieron en hacerlo, puede que yo también haya visto ese programa un poco y tuviera un poco de curiosidad. Por lo tanto, te puedes imaginar la escena, yo lo sé. Un chico de Mansión, como yo, caminando con dos niños, uno en cada mano, a través del pasto, por el espacio de plantas que abarca una parte del terreno, sin pavimento. Con plantas pegándose a la ropa y piedras entrando por los zapatos. Si, yo. Quien siempre me aparecí mediante chimeneas en lugares con concreto, gracias. Quien jamás necesito sobrevivir con comida de la naturaleza. Con dos niños mirándome como si fuera un dios del campamento y esta fuera la mejor aventura de su vida. Eran muy niños, gracias a Merlín, para notar que no nos fuimos a una montaña como el programa o algo así.

No te voy a mentir, fue horrible. Llovió y todo se llenó de lodo. Nuestra tienda de campaña parecía una pequeña piscina, pero los niños parecían alegres de estar en ella. Comimos sopa de lata y jugos de cajita. Hicimos animalitos con sombra, algún día te impresionaré con mi conejito, el cual, debo decirte, es el único animal aparte de la araña que me sale, gracias. Gracias a Merlín la magia regresó por aquí, porque lancé algunos hechizos sobre la tienda y eso fue lo único que alejó a los insectos y mantuvo caliente el lugar. Cuando amaneció, los niños estaban por demás divertidos, persiguieron sapos en los charcos, asustaron pequeños animalitos, y en la tarde asaron malvaviscos y buscaron ramitas para una fogata que no pudimos prender al estilo muggle. Ellos creen que sí, no saben que por mucho que frotes madera húmeda no van a prender. Caminamos por todo el sendero de regreso, hablando de Hansel y Gretel tirando pedazos de pan para volver a casa, y entonces notamos que Anne nos había hecho un camino de lámparas para encontrar la casa y nos esperaba con pantuflas, cobijas y palomitas preparadas.

Entonces ella dijo, "debes amar mucho a tus hijos para ir a un campamento en un día lluvioso y llegar cubierto de lodo, y aún así sonreír".

Le dije, "Lo hago. Eso no implicaría que lo volvería a hacer".

Así que, ella rió y nos envió a bañar. Jamás había amado una cama y una buena tina, y cuando regresamos de asearnos, la abuela de Anne ya tenía panes y chocolate caliente. Oh no te he dicho nada de Anne. Anne suena muy mayor y todo al hablar, pero es como cinco años menor que nosotros. Estaba casada, hasta que un auto atropelló a su esposo. Así que, nos une el hecho de haber perdido a nuestros cónyuges. Es tímida al principio, pero una vez que te tiene confianza es el prospecto de hermana mayor. La amo, y amo a su familia. Es como si debieran adoptar a cualquier alma triste y sola como yo. Me recuerda mucho a los Weasley, para ser exactos. En fin, necesito una abuela, de verdad.

¿La magia ha regresado a donde estás? La barrera sigue separando ambos mundos, pero aunque no lo hiciera, tu sabes, estoy desterrado y nunca obtuve dinero suficiente para viajar e ir a otra comunidad mágica. Si, soy pobre. Karma Weasley. Deseo que, tengan el karma Malfoy por ahí y al volverse ricos se vuelvan creídos y nadie los quiera. Jum. Bien, mucha plática, tengo que confesarte algo que probablemente no te gustara, he adoptado a Al. Y no sé porqué no lo escribí antes, supongo que no quiero que pienses que quiero quitarte algo, o te estoy molestando. Y sí, debí pedirte tu permiso, pero no estabas así que... sí, lo hice. Es una medida de magia en los Malfoy; no te aburriré con la larga línea familiar, así que te haré un resumen. Algún abuelo por ahí fue super mega odioso (sí, ya sé que yo lo fui, cierra la boca), y como resultado, mucha gente quería matarlo. Él podía defenderse, pero temía que su hijo de cuatro años no. Así que lanzó un hechizo sobre la línea familiar, o algo así, que hace que, si alguien quiere matarnos o lastimarnos, se cree un escudo que dañe a esa persona en lugar de nosotros. No es permanente, de hecho, por alguna razón que mi ancestro no predijo, no dura más allá de los 7 años de edad. Creo que es porque es la edad en que la magia empieza a ser más estable y fuerte, pero como sea, no lo sé. Puede que hubiera vagado mentalmente un poco mientras padre hablaba y hablaba sin parar. Él hacía eso mucho, hablar de obligaciones y deberes. Aburrido. Como fuera, la adopción mágica le permite a Al acceder a aquella pequeña ventaja familiar. Por favor, no te aloques, grites, patees o señales con una varita. Me aseguré de hacerlo temporal. Es decir, cuando vengas y quieras conocerlo, cuando tú y tu querida esposa (creo que lo es, ¿estás casado? ¿si es Ginevra? Asumir cosas sobre ti cuando eras pequeño es cansado y despierta migrañas, especialmente cuando sé que todo lo que supongas de mí es erróneo porque yo he cambiado, por lo cual, probablemente tú también lo has hecho) vengan por él, simplemente quitaré ese hechizo y lo dejaré ir, y el será tan Potter como el día que nació.

Bien, tal vez no.

Al es mi hijo, después de todo.

Se comporta un poco como yo y Scorpius. Cuando lo veas lo entenderás, y si dices algo sobre él patearé tu trasero de Héroe Poderoso yo solo.

No sé que haré si un día vienes por él, te escribo como si afirmara que lo harás, y te digo (y me digo) que todo estará bien. Pero no lo sé. Puede que llore o me aferre a él, sin importar lo patético que se vea. No importa, me has visto llorar antes. Es que... no fueron ustedes los que capturaron un sapo con él en un día de lluvia, le enseñaron a asar malvaviscos, o lo hicieron creer que es grandioso y prendió una fogata. Fui yo; pero son sus padres y lo entiendo es solo... Uff. Bien, oficialmente ese es un problema del Draco del futuro. Draco del presente está muy ocupando lidiando con los resultados del Draco del pasado, así que Draco del futuro se tiene que joder.

Jajaja.

Si, estoy cansado, ignórame.

El problema es que, desde que lo hice, puede que te extrañe un poco. Probablemente es porque estás ligado a Al y la magia me dice que deberías estar a mi lado, que eres algo mío (lo que obviamente los dos sabemos que no eres, rechazaste mi mano en primero, nos odiamos por años, agradecería ser simple conocidos, pero ni eso somos). Y me estoy encariñando contigo, y cada vez me cae mejor la idea que que tengo de ti, como si solo estuviera hablando con un viejo amigo. El punto es que no lo somos. No sé que somos. Ignora lo anterior, ¿Qué tal te viene tener otra comadrejita y dejarme a este conejito oscuro? Se lleva de maravilla con mi pequeño conejito blanco (y si dices algo de un hurón tendrás una nariz rota, otra vez) Si, ya sé. Seguro dirás que no.

En fin, Al y Scorp quieren jugar un rato. Así que me iré a jugar un rato. Quieren jugar al caballito. Adivina quien es el caballito. Exacto. Yo.

Jugaré con tu hijo, que es mi hijo, pero no lo es. Pero lo podría ser si quisieras, no me negaría.

Inserta un suspiro aquí.

Bien, bien. Tu hijo está gritando mi nombre, mientras mi hijo me mira con ojos de gatito anhelante. Iré y los dejaré montar al mismo tiempo, porque seguro querrán eso, en mi adolorida espalda de hombre trabajador de escritorio.

Cuídate, Harry de mi imaginación.

Espero que estés bien.

Draco Malfoy.

El hombre que sabe que tener un hijo es más fácil que tener dos, pero le encanta sostener a ambos en sus brazos.

Pd. No puedo creer que esté pidiendo a tu hijo. Eso suena mal, tomando en cuenta que los hombres pueden... sí...Lánzame un obliviate, ¿quieres?

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Bien, Harry podía hacer esto, se dijo cuando vio a Draco entró la habitación. Tenía un poco de fiebre, así que Draco se había quedado en casa para cuidar de él y los niños, quienes lo miraban con lástima y traían cosas para él para que no se aburriera; sin embargo, en algún momento Draco los mandó a ver la televisión, cuando fue obvio que tenía tal dolor de cabeza que incluso la voz suave de Scorpius le generaba punzadas de dolor. Intentó dormir, pero no pudo, así que le pidió a Draco una de sus cartas.

-No he leído otras para saber si no me humillo a mi mismo -exclamó suavemente Draco, -y tú necesitas descansar.

-Ninguna dice nada malo.

Draco no estaba muy de acuerdo, pero aún así fue a su habitación y tomó una.

-Bien, no sé que dice. Me arriesgaré a darte una al azar.

Harry rió.

-Mientras la lees iré a hacer un poco de sopa.

Y así fue como Harry consiguió su carta ese día. Él salió de la habitación y le dejó la carta, y entonces Potter tuvo oportunidad de leer el papel. Apenas el slytherin volvió, Harry lo atacó con preguntas.

-Cuéntame más de ese día- cuando Draco pareció dudar, él exclamó- el campamento en el terreno del abuelo de Anne.

Draco rió levemente y negó.

-Intento olvidarlo, gracias. Es más, debería leer esa carta. Estoy seguro que estaba a punto de quedar dormido cuando la escribí y la guardé.

Harry negó.

-No, ahora es mía-con un puchero, la guardó bajo su almohada.

Ojos grises, entrecerrados, lo miraron por segundos.

-La recuperaré apenas caigas inconsciente-prometió.- Si dice algo que no debe decir la quemaré y negaré su contenido.

Harry rió.

-Ahora, come.

Vigilando a un obediente Potter comer, Draco aprovechó para sentarse un momento a descansar.

Ahora, ahora, hazlo, repetía la mente de Harry.

-¿No vas a comer?-preguntó en su lugar.

-Apenas vigile que duermes.

Harry sonrió.

-Ven aquí, abrázame.

Draco dudó.

-Venga, nadie estaba cuando me enfermaba y era pequeño. Me gusta tener a alguien junto a mi.

Ahora, ahora, hazlo.

Draco obedeció y se movió a su lado, pero no lo abrazó. Cuando Harry terminó de comer, el hombre tomó el recipiente y lo colocó en la mesita de noche. Harry se acostó y sonrió. Tomó su mano, y lo sintió temblar.

Ahora, ahora, ahora.

-Draco, yo...-Tal vez debería esperar a no estar delirando por la fiebre, quizá Draco no consideraría una confesión válida cuando estuviera enfermo.-¿Por qué escribes cartas?

-Es más fácil hablar si no ves la cara de la otra persona.

-Me gusta como escribes. Escribes bonito.- Bien, oficialmente la medicina para la fiebre estaba funcionando.

-Solo te gusta que estén dirigidas a ti.

-Si, eso me gusta,-susurró soñoliento-pero escribes bonito, me hace sentir cálido.

-Bien-escuchó la divertida voz de Draco.

-En serio. Me gusta mucho.

-Eso es genial, quizá deberías escribirme a mí una carta, para saber lo que se siente el otro lado.

-Puedo hacerlo. Tengo muchas cosas que contarte.

-Correcto, la esperaré con ansias.

-De verdad, de verdad me gusta leerlas.

-¿Por qué?-preguntó Draco, con un tono de voz vacilante.

-Me gusta comprenderte, ver como fuiste cambiando. Me hace sentir que estuve ahí, que pensaste en mi. Como si me quisieras.

Escuchó como el otro tosía, como si se hubiera atragantado.

-Descansa, Potter.

Harry obedeció empezando a quedarse dormido pero sin soltar su mano. Como un niño pequeño. Cuando el mayor intentó soltarse, Harry se quejó y uso su mano como si fuera su almohada.

-Potter...

-Draco...

-Mi mano.

-Solo un rato-exclamó Harry, demasiado cerca de caer rendido.-Draco-susurró luego de unos largos minutos.

Ahora, Harry, ahora.

-Hmm...

-Somos amigos. Somos los padres de Al y Scorp, eso es lo que somos. Y yo soy tuyo. Te quiero. -Pudo escuchar como la respiración del otro se detenía.- Quédate con Al. Quédate conmigo. Deja que adopte a Scorpius...

Esas fueron sus últimas palabras antes de dormir, ignorando al congelado rubio que sostenía con fuerza contra su rostro.

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Había una vez un león que, sintiéndose protegido y feliz, se acurrucó junto a un dragón y le abrió su corazón.

Y un dragón asustado, que se quedó quieto sin saber que hacer.