Disclaimer: H.P. no me pertenece. Le pertenece a J.K Rowling


Había una vez...

.

.

Potter no lo recordaba, Draco se dio cuenta en cuanto abrió los ojos en su habitación y bajó a desayunar, listo para escuchar a su compañero de casa exclamando disculpas por sus palabras, retractándose de sus pensamientos, solo para encontrar a un alegre Potter sirviendo un waffle frente a él.

-Los niños están viendo televisión, el desayuno está listo y preparé tu almuerzo. Buenos días-sonrió enormemente-gracias por cuidarme, me siento de maravilla.

Draco quería sonreír de verdad, pero estaba un poco más inclinado a azotarse la cabeza. Su corazón dolía, pero, por supuesto también se sentía menos estresado, porque él no tenía que decir nada. Si Potter no recordaba, o fingía no recordar, Draco también podía dejarlo pasar ¿cierto?

-¿Draco?¿Pasa algo?-preguntó Harry, preocupado por su falta de palabras, y Draco lo miró con fuerza. Su interior gritando También soy tuyo. Por supuesto, adopta a Scorpius, nada me haría más feliz. Cásate conmigo.

En cambio, sonrió incómodo y exclamó.

-No, me alegra que te sientas mejor.

Porque lo hacía.

Así que... era correspondido, pero era un poco cobarde para hablar.

En realidad, los dos lo eran, pero solo Draco lo sabía o le tomaba importancia.

No lo sabía, pero lo que sí sabía es que no quería fingir que no pasó.

-Escucha, Potter, yo...

Harry lo miró, prestándole toda su atención y Draco abrió la boca, listo para mencionar algo, lo que sea, pero en ese momento Al gritó.

-¡Papá, hambre!

Harry cargó a Al y a Scorp de inmediato y los llevó a sus sillitas. En su lugar, Draco apretó ligeramente los labios, antes de pararse y ayudar al moreno, calmando a los niños mientras Harry preparaba los platos.

-En un momento los alimento, solo termine de servir sus porciones.

-Venga, vamos a lavarnos las manos-murmuró el rubio, y llevó a los niños a asearse, cuando por fin tuvo a los dos sentados, mientras cada uno de ellos ayudaba a uno de los niños a desayunar, Harry miró a Draco y preguntó con suavidad.

-¿De qué querías hablar? ¿Es algo malo? ¿Llegarás tarde hoy?

Draco negó y sonrió, porque era lo que él solía hacer, fingir que estaba bien sin importar lo muy enojado, triste o decepcionado que estuviera. La vida no lo esperaría, su trabajo, sus hijos, nada se detendría para esperarlo.

-No, iré a trabajar.

-Por supuesto-respondió Harry, con una expresión de que no creía que Draco hubiera dicho eso si no hubieran sido interrumpidos, pero Draco suspiró antes de subir a arreglarse, su waffle intacto. Harry lo notó minutos después y suspiró.

¿Draco estaría bien?, se preguntó. Quizá estaba exhausto y no tenía ánimos para trabajar.

-¡Papá, más!-exclamaron los niños en coro, y Harry sonrió hacia ellos, apurándose para empacar el desayuno entre las cosas del otro.

.

No lo estaba.

No estaba bien.

Draco evadía de nuevo su mirada, solo que no como la vez pasada, no se veía como si quisiera alejarlo, simplemente se veía nervioso y por instantes Harry podía jurar que veía sus orejas rojas.

Podría ser que... ¿le había contagiado y Draco no quería que lo supiera porque consideraba que Harry aun debía descansar un poco más?

No dispuesto a que el rubio avanzara más su refriado se dispuso a hacerle un té para aumentar sus defensas, a buscar vitamina C, y prepararle una ducha caliente antes de mandarlo a la cama. Si lo que le preocupaba era que Harry estuviera solo con los niños en las actividades antes de que ellos durmieran, no tenía que preocuparse. El descanso anterior había hecho maravillas con Harry y podía prescindir de su ayuda por un día. Draco, después de todo, había atendido a los niños por cientos de días sin ayuda de Harry y había hecho un gran trabajo. Harry había sido auror, era maestro con decenas de niños a su cargo. Podía con dos pequeños monstruos que se negaban a dormir para seguir saltando sobre la cama.

Con eso en mente, le dijo aquello a Draco, quien lo miró sorprendido cuando Harry le ofreció las vitaminas y lo envió a tomarse un baño.

-¿Por qué?-preguntó Draco, quien aún estaba un poco avergonzado de la manera en que había intentado llamar a casa, y no podía evitar sonrojarse cuando rozaba accidentalmente el cuerpo del otro. Especialmente cuando recordaba cómo intentó llamar para preguntar como seguía Harry, y colgó apenas escuchó su voz, porque su corazón había latido tan fuerte que no podía soportarlo.

-Bueno, me cuidaste ayer, es mi turno de cuidarte-exclamó con firmeza y Draco abrió la boca sorprendido.

-¿Cuidarme?-tartamudeó emocionado por dentro.

-Si, no quería contagiarte pero estuviste todo el día junto a mí, así que quizá fue inevitable. Pero no tienes que preocuparte, me haré cargo, descansa un poco.

-¿Crees que estoy resfriado?-preguntó casi en shock, y Harry asintió, mirándolo como si Draco fuera su pequeño héroe. Amable y cordial. Él era... era tan... ¡tonto! se dijo a si mismo el rubio. Draco había estado como colegiala enamorada alrededor del chico que le gustaba, sonrojándose por cada pequeña cosa, y ahora Potter creía que tenía un puto resfriado.

¡Un resfriado!

Por supuesto, pon a un inútil para expresar sus sentimientos como Draco con un obtuso como Potter, para admirar los resultados. Lo único que lograrías era ¡nada!

-Sobre eso, Harry, yo...

El timbre sonó.

-Oh, pedí el supermercado. Estaré de regreso en unos minutos. De verdad, Draco, te agradezco mucho que cuidaras de mí, pero debes estar exhausto, descansa, me haré cargo de todo-prometió antes de correr a la puerta.

Draco suspiró.

-¡No, no, no, no!-lloriqueó, pero aún así se tomó la tonta vitamina y se preparó para limpiarse. Estaba tan cansado por la noche anterior que se quedó dormido apenas su cabeza tocó la almohada, y un satisfecho Harry lo arropó y besó su cabello, deseándole dulces sueños.

.

-¿De verdad no te sientes mal?-preguntó Harry cuando observó a un desanimado Draco jugar con su cena. Los niños, incluso Harry habían terminado, pero Draco no había comido nada, pensando como si algo fuera muy difícil para él, así que Harry se preocupó un poco; pero él no le respondió y siguió murmurando entre dientes. Solo había pasado un día, pero Draco se sentía como si fuera a morir de ansiedad. Es decir, Potter lo quería, dijo que era suyo, y Draco quería que volviera a decirlo, se moría porque lo dijera, pero como el otro había estado casi dopado cuando lo dijo Draco pensó que, si mandaba pequeñas señales, lo diría.

Pero Potter no lo hizo.

Tal vez Potter estaba delirando, o se había arrepentido, o Draco estaba malinterpretando todo.

¿Estaba tan cansado que lo había imaginado todo?

-Estúpido enamoramiento-gruñó entre dientes, y luego se mordió las uñas. ¿Cómo coqueteaba uno con la gente?, ¿Draco lo estaba haciendo mal? ¿No era atractivo? No lo había hecho nunca, no conscientemente. Empezó a mover su pierna, repetidamente, ¿Cómo Ginevra había conquistado a Potter? Eso era otra cosa, Potter no tenía memorias con Ginevra, y si las recuperaba podría ser que quisiera volver con ella al mundo mágico. ¿Qué tal si dejaba a Draco atrás? ¿Qué tal si Draco lo ataba con los niños y a la vez lo ataba a él y luego Potter le decía que no quería esto? No se iría del todo, sabía que no tenía el corazón para destrozar a Draco así, para alejarse de Scorpius y alejar a Draco de Al, pero todo cambiaría y entonces Draco no solo lloraría la pérdida de Albus, si no también la de Harry. Quizá lo mejor de todo era que siguieran siendo amigos.

O tal vez tendría una oportunidad con el viejo Harry, si enamoraba a este. Aunque eso sería sacar ventaja de su amnesia, Draco, se auto regaño.

Soy un slytherin, eso es lo que hago, pensó y decidió que tomaría lo que pudiera. Así que esa mañana había tomado otro día libre, se había vestido lo mejor que pudo, y le había preguntado a Harry si quería salir a pasear. En su mente, Draco lo llevaría a la cafetería cerca de casa, y dejaría a los niños con la niñera, pero apenas estaba empezando a hablar Harry había sonreído felizmente y había corrido a arreglar a los niños, echando por la borda el plan de Draco. En todo caso, Draco no se rindió. Mientras estaban en el parque dejó caer su cabeza en el hombro de Harry, disfrutando la tranquilidad del momento y cerró los ojos solo unos segundos, con una sonrisa en el rostro, sus labios a punto de declarar lo muy enamorado que estaba cuando Harry exclamó lo muy cansado que Draco debía estar aún por cuidarlo y aún así ir al trabajo el día anterior, y susurró un suave duerme, yo cuido de los niños , que hizo a Draco avergonzarse de sus acciones y fingir dormir para que Potter no viera lo muy avergonzado que estuviera. Intentó tomar su mano en el camino, pero lo hizo justo cuando Potter tropezó y su mano quedó volando en el aire, hasta que Potter rio apenado y se disculpó, preguntando a Al si estaba bien, mientras un conmocionado Draco ponía rápidamente su mano en sus bolsillos y miraba a Scorpius para no mirarlo. Más tarde cuando estaban en la cafetería con los niños, Draco miró a Harry a los ojos, y por un momento parecían estar en la misma página. Él había murmurado un escucha, Harry, tú... cuando el mesero llegó con la cuenta y le dijo a Harry que tenía una mancha de chocolate en la mejilla. Harry se sonrojó y se limpió esa pequeña mancha que Draco no había visto, y agradeció a Draco por intentar avisarle. Más tarde, los cuatro se habían echado en el sofá a ver una película y Draco solo podía pensar, tengo que decírselo, una y otra vez. Volteó a decirle a Harry que le gustaba cuando, con un arranque de valor, exclamó fuerte el nombre del otro solo para descubrir que quien se había dormido esta vez fue Harry. Podría jurar que salieron lágrimas de desesperación, sin embargo, apoyó al otro en su hombro y lo dejó dormir, consciente de lo mucho que había estado dejando a Draco descansar.

Y entonces, otro día finalizó, y estaban cenando, y Draco solo podía pensar en qué, quizá, debería rendirse.

-¿Draco?

Draco lo miró con exasperación e impaciencia. Había intentado muchas veces hablar, tocarlo, decirle, pero el puto Potter era tan... ¡tonto!

Suspiró tristemente.

Quizá no debería decir nada, pensó.

-¿Draco?-preguntó nuevamente Harry.

-No es nada-exclamó como un niño pequeño y se puso de pie marchándose. Harry alargó la mano intentando atraparlo, pero el rubio se escabulló y se dirigió a su habitación. Harry miró su comida. El espacio sin alimento, creado por el repentino patrón que Draco repetía una y otra vez parecía...

un rayo.

Harry sonrió con cariño pensando en aquellos días en que su ex-compañero escolar hacía dibujos de él electrocutándose, y tomó el plato, poniéndolo en la nevera porque en definitiva a Draco le daría hambre más tarde. Por su mente, solo pensaba en lo muy largo que había sido el día. En cómo lo había disfrutado y cómo, por una vez ambos habían parecido una pareja feliz y enamorada. Pensó en cómo Draco dejó caer su cabeza en su hombro, con una sonrisa en el rostro y los ojos cerrados, y cómo Harry se moría por besarlo. En cómo por un instante sus manos estuvieron tan cerca de rozarse que Harry tropezó en un intento de que se unieran como si fuera un accidente. En cómo en la cafetería Draco lo había mirado de una manera que hizo latir su corazón con fuerza y cómo el Slytherin había murmurado un escucha, Harry, tú... con una voz suave y melodiosa, solo para terminar siendo que estaba manchado de chocolate. Pensó en cómo había despertado pegado a un rubio que le permitió usarlo de almohada y lo mucho que guardaría este día en su corazón.

Oh, Draco, si tú me quisieras, pensó, pegando su cabeza al refrigerador, yo sería muy feliz.

Y ahora Draco hacía patrones de rayos en su comida, y Harry solo podía pensar en lo muy genial que sería que fuera porque estaba enamorado de él, y no por exasperado de algo que seguro había hecho mal.

¿En todo caso, por qué Draco había cambiado de estado de ánimo esta vez?

Espera.

Espera.

¿Podría ser que Draco descubrió el secreto de Harry?

Sus pasos se dirigieron a la habitación de Draco, listo para afrontar el tema ahora que estaba en la mesa, donde el rubio estaba tirado con el rostro hundido en su almohada.

-Tonto y estúpido Potter-escuchó el murmullo y no pudo evitar preguntar en voz alta.

-¿Ahora qué te hice?

-Te escribí una carta-exclamó el otro sin mirarlo, y Harry miró hacia donde el otro señalaba y tomó el pequeño papel en un sobre.

Con cuidado lo desdobló, su corazón latiendo a toda máquina por alguna razón, mientras Draco se sentaba en el colchón mirándolo.

No tenía nada.

-¿Qué significa esto?-exclamó mirándolo y por primera vez en el día, aprovechando que estaban solos, Draco lo miró con valentía y exclamó torpemente.

-No pude escribir nada. Desde que llegaste no lo he hecho. No necesito hacerlo. Por primera vez en mucho tiempo tengo con quien hablar, y me escuchas, y me respondes, y sonríes todo el tiempo, me cuidas y cuidas a los niños... No pude evitar enamorarme de ti. Y comprendo, sé que puede que no me correspondas, o que yo esté malinterpretando todo y puede que... no sé, convertiste una cita en una salida familiar y preferiste caer que tomar mi mano, y fingiste dormir cuando iba a confesarme y creo que en realidad todo será incómodo entre nosotros pero necesito decirlo, necesito que sepas que me gustas y no puedo vivir así fingiendo que no lo haces, lo haz hecho por un tiempo y yo... el otro día que...

Harry al principio lo miró sorprendido, pero a medida que el otro hablaba y hablaba, sonrió más y más hasta que llegó un punto que estaba tan feliz que lo besó con fuerza, silenciándolo y aliviando el miedo del otro.

-Gracias a Merlín, Draco. También me gustas mucho-exclamó cuando se separaron y rio suavemente- me has gustado por un tiempo, mucho tiempo. Por Merlín, Draco, déjame cuidarte, déjame cuidar a Scorpius. No quiero reemplazar a Pansy, solo quiero-exclamó besándolo cortamente-solo quiero que me ames también. Quiero que seamos una familia, quiero que me quieras. Por favor, déjame adoptar a Scorpius como lo hiciste con Al, déjame amarte incluso si un día decides que ya no me quieres.

Draco asintió con sus ojos grises fijos en él y sonriendo.

-Si, si, por favor, hazlo.

.

Había una vez un dragón intentando seducir a un león.

Agitó las alas, soltó llamas, presumió sus escamas, se acurrucó junto a él.

Y un león que lo miró confundido, hasta que notó que hacía el dragón.