Disclaimer: H.P. no me pertenece. Le pertenece a J.K Rowling


Había una vez...

.

.

La boca de Draco era cálida, y cedía sin ningún problema ante Harry. Harry estaba feliz de ello; cada vez que Draco cruzaba la puerta, lo encerraba entre él y la pared. Si tenía mala suerte sería un beso rápido porque los niños competían por su atención, si tenía buena suerte y era un día como hoy, podría meter la mano entre la ropa de Draco y hacerlo suspirar hasta derretirse.

-¿Dónde están?-jadeó Draco, soltando su maleta, luchando contra el movimiento entre sus piernas.

-Los hice dormir un poco... con un simple hechizo.

-¡Harry!

-Joder, Draco-gruñó moviendo aún más rápido su mano y frotándose a la vez contra el muslo del rubio. Draco siempre se sonrojaba e intentaba mantenerse en control de si mismo, como el niño remilgado, educado sangre pura que fue criado, avergonzado de sus propias reacciones, de sus sonidos, pero entonces Harry presionaría y Draco terminaría cediendo y reclamando a Harry tanto como se le pedía a él. De una manera menos racional y más emocional, como si Harry despertara emociones que Draco no sabía que tenía. Como si Harry calmara algo en él. Harry mismo sentía que Draco liberaba algo en él que no controlaba, que no comprendía. Estar con Draco era como si su magia cantara, como si fuera seducida y controlada, no porque Draco fuera más poderoso que él, sino porque su magia quería ser una con la de Draco.-No puedo... necesito-susurró desesperado y Draco rodeó su cuello y obligó al otro a sacar su mano, para colgarse de él y acercarse aún más. Harry lo elevó, con la fuerza de los años entrenando para auror y lo pegó aún más a la pared. Los jadeos ruidosos no tardaron en llegar. Se movieron uno contra el otro por minutos enteros, sus bocas intercambiando besos profundos, hasta que ambos terminaron, respirando con agitación y mirándose el uno al otro. Estaban sudados, con la ropa desordenada, no importó. No lo habían hecho aún, pero ambos podían sentir la necesidad del otro, la atracción reclamando consumirse. Con adoración, Harry acarició el cuello pálido con su nariz mientras Draco acariciaba su cabello. La magia fluía entre ambos, suave, melodiosa, romántica. Satisfecha. Y el rubio fue bajado con cuidado, para ser arrastrado contra el sofá.

-Eso fue vergonzosamente rápido-exclamó con dificultad Harry y Draco rio, perezoso contra el sofá.

-Quiero hacerlo-murmuró Draco.-Merlín sabe que sí, ¿por qué los niños demandan tanto tiempo y energía? Quiero que lo hagamos es solo, ¿por qué de pronto están en todos lados, en todas partes y a todas horas? -Se quejó haciendo referencia a como los niños habían invadido la cama de Draco y mirado a Harry, enviándolo a su cuarto. En cómo de pronto parecían usar el nombre de Draco que el mismo Draco en toda su vida.

Harry si sabía.

Ellos estaban celosos.

Ser su papá estaba bien, Harry era bueno siendo su papá. Quitarles las sonrisas y las miradas, la atención de Draco, ellos lo odiaban y si iban a compartir, entonces primero darían pelea. No le molestaba, era tierno, era divertido. Harry mismo abrazaría a Draco y los miraría retador, solo para divertirse.

Sonrió besándolo duramente antes de soltarlo.

- Ser padre es difícil.

-Lo es-respondió Draco, colocándose sobre el moreno y besándolo en el cuello.

Harry soltó unas risitas y puso su mano en la cadera del otro, antes de que Draco se tirara nuevamente a su lado. Había pasado apenas unas semanas desde su confesión y aunque seguían habiendo dulces momentos entre ellos y los niños, también estaban estos donde ambos estaban necesitados urgentemente del otro.

-De verdad quiero casarme contigo, Draco. ¿Por qué aún no lo he hecho?-preguntó.

Draco dudó un momento y lo miró.

-Tenemos que unirnos mágicamente para estar enlazados. Se puede hacer de manera forzada, cuando ambos usan hechizos especiales para hacerlo, o de manera natural, y para ello se necesita mucha compatibilidad para enlazarse, tanto mágica como mental y emocionalmente. Si lo que quieres es un matrimonio tradicional no estamos en el mundo mágico, y no tenemos a nadie que nos case. Te has unido mágicamente a Scorp, eres el otro padre de mi hijo, y yo del tuyo, y la casa nos reconoce como cónyuges por eso-exclamó recordando la manera en que la noche anterior, mientras su bebé dormía, Draco le había enseñado la manera mágica de adoptar. Ahora se sentía unido mágicamente al niño, pero era de una manera que no se sentía con Draco, y la quería.-Y si quieres un matrimonio muggle, simplemente tendremos que sacar tus papeles nuevamente, ya que te criaron en el mundo muggle, o hechizarlos. ¿Llevamos menos de dos meses juntos por qué quieres ir tan rápido?

-Tal vez tengo miedo de que todo cambie.

Draco se levantó de su asiento mirándolo seriamente.

-¿Te asusta no amarme si la magia regresa para ellos y te obligan a volver?-no quiso preguntar ¿No crees amarme si te recuperan las memorias? porque era un miedo que él tenía, y no quería la respuesta, aún no.

Harry se enderezó también, y lo miró, tomando su mano.

-Me asusta tener que volver mientras tú te quedas aquí, me asusta querer volver y tú no quieras regresar conmigo. Me asusta que tú no ames quien era, porque ni yo sé quien era. Solo sé que al parecer era feliz, luego perdí a mi bebé y enloquecí buscándolo, y luego mi memoria fue borrada y lo encontré y me enamoré de su guardián. No quiero ser quien era si eso te aleja...

-Harry...

-Me asusta que Ginny nos quite a Albus. Porque es su hijo también, aún si ya no lo es mágicamente.

-No puedo volver, Harry.

-¿Por qué?

-Es parte de mi sentencia-suspiró tristemente Draco.

-Yo puedo cambiar eso, para ti.

-¿Cómo?

-Si nos casamos, pelearé con todo porque te permitan volver. Soy el niño que vivió, el héroe del Mundo Mágico, jamás he pedido nada.

-Por eso quieres casarte.

Harry lo miró tristemente.

-Soy feliz, nunca he sido tan feliz, desearía que jamás se unieran nuevamente ambos mundos, desearía estar aquí para siempre, contigo... pero también quiero que ellos conozcan el mundo mágico, que vayan a Hogwarts. Quiero ver a mis amigos. Pero principalmente me preocupa que un día la barrera entre el mundo mágico y muggle se diluya y ellos encuentren a Al, te encuentren. Y tu no puedas protegerte, yo no pueda protegerte-se quebró su voz.-Grimmauld Place tiene barreras poderosas, esta vez me encargaré de atraparlos y entonces ellos no podrán dañarlos, a ninguno.

-A la gente no le gustará, te meterás en problemas.

-A la mierda la gente.

Draco acarició sus cabellos y lo besó.

Harry aceptó el beso, relajándose.

-Quizá pasen años para que todo vuelva a la normalidad.

-O podría ser mañana-suplicó.

-Podrías arrepentirte de unirte para siempre a mí. Jamás podrías separarte, ni intencional, ni accidentalmente.

-No me importa. Solo, siempre hemos tenido esta obsesión con el otro, ¿no es así?

-Estabas casado con Ginevra.

-Aún así ya me estaba divorciando de ella. Y no me uní a ella a pesar de haber tenido incluso un hijo.

-Lo enlaces no funcionan a tu voluntad a menos que los obligues, te lo dije. Muchos creen que se aman tanto que hacen esas ceremonias y se arrepienten el resto de su vida. Algunos otros lo hacen por motivos más sociales y políticos, y eso es más común en las viejas familias sangre puras. Otros se levantan un día y se dan cuenta que todo es diferente entre ellos. Siempre creí que ustedes estarían enlazados. Parecía que estarían juntos toda la vida, ¿sabes?

-Eso creí también. Me pregunto si ella sabía de los enlaces, y si los sabía porqué no los uso.

-Ven a la cama, Harry. Aprovechemos tu poderoso hechizo y disfrutemos unas horas sin los niños.

Harry sonrió y tomó su mano, le hizo el amor al otro lenta y pacientemente. El miedo a ser separados, el amor que le tenía, todo lo dejó correr entre ambos.

-Estaremos bien, Harry-prometió Draco y Harry quiso creerle.

Puso todo su corazón en creerle.

.

Fue casi dos años después. La vida no había cambiado mucho, Draco seguía trabajando. Harry tenía a los niños y ambos se habían encargado de tramitar los papeles de Harry, casándose legalmente en el mundo muggle, y estaban ahorrando para poner un pequeño comedor para el moreno. Harry en particular era feliz con su vida, cuidaba y enseñaba a sus hijos desde leer y escribir a matemáticas y magia. Con el Ministerio sin acceso al mundo muggle sus intervenciones no lo asustaban para nada, y también le había enseñado bastantes hechizos a Draco, preparándolo para defenderse si era necesario. Los niños estaban jugando con la pelota, corriendo por todos lados, cuando Harry caminó a la habitación que ahora compartía con Draco, quien seguía durmiendo para llevarle el desayuno. Se sentía tranquilo y relajado y tomó un poco de comida para llevárselo a Draco. Y entonces lo notó, notó el momento en que Draco perdió la somnolencia y se llenó de alegría, al ser despertado por él.

Pudo sentir como los sentidos se apoderaban de Draco, despertando cada vez más, y cuando se estiró y lo besó en el cuello, sintió la calidez en su corazón.

¿Podría ser que...?

-¿Qué te tiene de tan buen humor, Potter?-preguntó Draco, la cara del rubio hundida en el cuello de Harry, y Harry lo miró y preguntó.

-¿Cómo sabes que estoy de tan buen humor?

-Irradias felicidad.

-¿Estás seguro? Ni siquiera me has mirado.

Draco reaccionó, mirándolo con sorpresa.

-¿Puedes sentirlo, Draco?-preguntó emocionado y Draco rio sorprendido e incrédulo, pero sobre todo feliz.

-¿Tú puedes sentirlo?

-Claro como el agua.

Draco rio nuevamente y lo abrazó, Harry también lo hizo, contento, resplandeciente.

-¡Estamos enlazados!-gritó. Harry había intentado enlazarse a Draco tantas veces, había pensado duramente cuanto lo amaba, expulsado su magia intentado unirla a propósito con la otra, pero esta vez apenas había hecho nada, solo sentir.

-Lo estamos, por Salazar.

Draco lo besó y Harry lo dejó. Luego Harry lo puso de pie, lo cargó, y lo hizo girar entre sus brazos.

-¿Qué pasa?-preguntaron los niños y al ver a sus padres divirtiéndose saltaron entre ellos. Harry soltó a Draco y atrapó a Albus alzandolo una y otra vez, por ende, Draco alzó a Scorpius.

-¡Avioncito!

Draco sonrió corrió con Scorp por la habitación. Estaban riendo cuando la ola los golpeó.

Ambos adultos se detuvieron y se miraron, congelados.

Harry bajó a Al y tragó saliva.

-¿Kreacher?-tartamudeó.

El elfo no apareció.

-¿Qué crees que hizo?

-Creo, creo que han vuelto a tener magia.

-La barrera sigue entre Grimmauld y la casa-mencionó Harry y miró a Draco intentando transmitirle confianza. El rubio asintió y sonrió tensamente.

-Bien-será mejor que nos apuremos a ir al trabajo y a la escuela-proclamó Draco a sus hijos, quienes se quejaron pero no impidieron que sus padres los vistieran para el preescolar.

-Hoy es un gran día-prometió Draco y Harry sonrió y asintió.

-Lo es. No puedo esperar a la noche para probar nuestro nuevo vinculo.

Draco le guiñó un ojo y asintió, con una sonrisa, pero a Harry no se le pasó por alto la manera en que se aseguró de no olvidar su varita.

.

.

Había una vez un león y un dragón que danzaban cerca del otro, alrededor de una pequeña fogata a la que llamaban hogar.

Y un momento en que dieron un paso hacia adelante, hacia el mismo lugar y quedaron juntos, como si fueran uno.

Las llamas, detrás de ellos, haciendo inolvidable ese momento.