Disclaimer: H.P. no me pertenece. Le pertenece a J.K Rowling
Había una vez...
.
.
Cuando Harry abrió los ojos, lo primero que vió fue a su esposo durmiendo a su lado. Sonrió enormemente y se abrazó a él. Sabía que Draco estaba asustado de lo que significaba que los magos tuvieran magia. Significaba que Astoria Greengrass y sus secuaces podrían ponerse en marcha, independientemente de cuantos quedaran , incluso encontrarlos y aparecer frente a ellos tal como Harry lo había hecho. Existía la posibilidad que, si había escuchado la desaparición de Harry del mundo mágico, que ellos encontraran una manera similar de acceder al mundo muggle. Sin embargo, qué tanto sabía Astoria de lo que pasó con sus secuaces, dónde perdieron a Al cuando Draco lo tomó, o dónde estaba el mismo Harry era un misterio. Lo que sí sabía era que el plan de la prometida de Draco se basaba en la sangre de Al y Harry, y mientras la barrera entre ambas mundos estuviera y ella no pudiera pasarla, o no haya cambiado sus planes, estarían a salvo tanto el mundo muggle como el mágico.
Por otro lado, Harry podía recordar que una de las razones por las que Greengrass planeó su venganza era porque perdió a su prometido debido los juicios. ¿Que tanta posibilidad existía de que ella aún estuviera tan interesada en su esposo? Porque Harry no iba dárselo, pensó con un puchero.
Descontento por esa posibilidad miró al rubio y lo miró, y lo miró.
-Estoy seguro de que ayer estabas satisfecho conmigo-exclamó Draco aún con sueño, abriendo los ojos. Estaba acurrucándose contra Harry. Ninguno tenía ropa, solo estaban cubiertos con las sábanas de la cama, probando todo lo nuevo de su enlace al momento de hacer el amor. Ciertamente había sido maravillosa la forma en que se había sentido cada vez que Draco entraba en él. Su lujuria, su deseo, su posesividad tan celosa como la de Harry. Cada marca en su piel no solo había sido hecha para que los demás las vieran, o Harry recordara a quién pertenecía, sino que ahora sabía era la forma de Draco de calmar una sed tan insaciable como la de él mismo.- ¿Qué sucede?
-¿Crees que Greengrass aún te quiere?
-Astoria no me quería, me dejó caer en desgracia.
-Quizá esté arrepentida.
-¿Siquiera sigue soltera?-bostezó despreocupado Draco.
-¿Acaso importa?-frunció los labios pensando por qué a Draco le importaría eso.
-Si, porque si está casada no renunciará a su status por mí, Harry. Mi posición no es mejor que antes. Sigo atrapado en el mundo muggle. Lo único diferente en mí es que soy más viejo, estoy casado y soy padre. Ella no me quiere. Quiere venganza. Si me hubiera querido me hubiera buscado, en cambio, robó a tu hijo.
Harry lo miró por minutos enteros, apartando los mechones rubios de la frente de su pareja.
-¿Por qué no? Eres brillante, apuesto-susurró, besando su cuello lentamente- precioso... Amable, amoroso,trabajador-susurró- y tan mío ...
-Cuidado, estoy enlazado y mi pareja es muy celosa... tardó mucho tiempo intentando obligar a la magia a enlazarnos-se burló.
-¿Te molestó? - exclamó en un susurro que esperaba seductor.-Porque yo podría ser mejor que él.
Draco sonrió, de esa manera tan slytherin que una vez Harry detestó pero ahora amaba.
-En lo absoluto, estoy completamente halagado de ser la snitch que el buscador más joven de Hogwarts peleó por alcanzar. Un hombre obstinado, mi esposo. Me tomó mucho tiempo capturarlo también-exclamó el rubio rodeando el cuello del profesor con los brazos.-No hay manera de que lo suelte. Estoy obsesionado con él desde los once-susurró acariciando el cuello del otro con su nariz.-Tú eres solo una distracción-gimió cuando Harry lo mordió.
-Apuesto que está obsesionado contigo también desde esa edad. Especialmente ahora... ¿Cómo no estarlo-susurró seduciéndolo- cuando ahora no solo está casado contigo sino que también puede sentir cómo te sientes hacia él... ? ¿Cómo no puede querer más? ¿Cómo no desear tenerte para él, en su cama todo el tiempo? Amando lo que tiene, pero deseando consumirlo cada vez más y más hasta serlo todo.-Murmuró acariciando el pálido brazo de Draco hasta unir sus manos.-Draco...-respiró pesado-te necesito... Abre las piernas...
-Habrá más. Con el paso del tiempo además de sentir nuestra existencia, nuestra magia, nuestras emociones, tal vez podamos mandarnos mensajes mentales y no sé, quizá un hijo propio...-respondió Draco perdido en el momento, totalmente apoyado en el cuerpo moreno. En otro momento, Harry ya estaría vagando por el cuerpo del otro, aprovechando lo muy obediente que podía ser su esposo cuando estaban solos, en cambio se detuvo y lo miró a la cara con ojos sorprendidos y sorprendiendo al mismo Draco, quien lo miró confundido.-¿Qué, qué pasa?
-¿Un hijo nuestro?-murmuró.-¿Cabellos negros con ojos grises o rubios de ojos verdes? ¿Muchos?
-Bueno-se sonrojó el mago, olvidando como hablaban de Harry en tercera persona y separándose para mirarlo mejor -es una posibilidad. Nos hemos enlazado, la magia podría bendecirnos. Aún así no seremos Weasleys, será mejor que solo sean dos o tres.
Tres...
Harry se emocionó y lo tiró al colchón.
-Jamás mencionaste eso.
-No necesitabas más cuerda, Harry. Dos años y seguías intentando una y otra vez ahogarme con magia-rió. -Lo disfruté, mucho, pero hay cosas que simplemente debes dejar pasar por si solas. Esta es una de esas, es una bendición estar con quien amas, enlazarse naturalmente, tener a sus bebés. La magia sabe cómo y porqué hace las cosas. Harías bien en solo disfrutar el momento.
-Sé que puedes disfrutar-rió el moreno y Draco negó.
-Oh no. Los niños, Harry. La escuela, el trabajo... Perdiste tu oportunidad. Me diste tiempo de pensar...
-Rayos. Aún hay tiempo. Es temprano.
-No. No. Harás lo mismo que con en enlace, ¿no es así? Insistirás e insistirás hasta que tengamos un bebé en alguno de los dos.-Harry asintió besándolo.
-En ti, amor. En ti.
-¿Y como voy a trabajar? - se rió mientras su esposo daba ligeros besos en sus hombros.
-No lo harás, yo conseguiré el dinero.
Draco se rió nuevamente. Estos eran los momentos que Harry más amaba, en los que pasaban de amarse a jugar en un solo instante y viceversa.
-¿Y de qué trabajarás?
-Abriré el pequeño restaurante más rápido.
-Aún necesitas clientes.
-Ya los tengo, las mamás de la guardería, las vecinas, los locales alrededor...
-¿Qué hay de la magia, las pociones, el parto? Aquí no hay un San Mungo. Y aunque sé la teoría, no puedo solo acostarme en la cama y parir un hijo. Ni siquiera sé que tan sano está mi cuerpo.
Harry se congeló.
-Entonces, tendremos que esperar, pero solo hasta que pueda traerte un medimago profesional.
-¿Por qué yo? ¿Por qué no tu? Eres más poderoso mágicamente, quizá tengas a los tres al mismo tiempo y yo no tenga que tener un turno.
-Porque eres absolutamente devastador por ti mismo, pero cuando tengas a mi bebé lo serás más.
-Mentira, engordaré y pareceré ballena.
-Mi ballena.
Draco rodó los ojos.
-Qué romántico. Uno y uno. Y tu empiezas.
-Trato.
Draco se apoyó en él, parecía satisfecho de sus conclusiones.
-Me encanta la idea de ser mantenido, no lo he sido en años.
Harry sonrió y besó su frente, acostándolos a ambos en una posición de cucharita.
-Lo sé. Me encantaría que siguieras siendo ese niño mimado y consentido y no hubieras pasado por tanto. Me hubiera encantado enamorarme de ti antes.
-Era distinto, tal vez no me amarías.
Recordando un antiguo cuento, Harry se apegó al niño de oro y negó.
-Estoy seguro que hubiéramos sido felices antes.
-No tendríamos a Al o Scorp.
-Es lo único que extrañaría.
Draco guardó silencio por unos minutos, presionando ligeramente sus manos unidas como si estuviera pensando.
-Harry , ¿Qué haremos si ella no se ha detenido y aún quiere revivirlo? ¿Qué pasará si lo logra? Si tienes que pelear de nuevo contra él, ¿si tienes que morir?
Su esposo lo abrazó.
-Ella vendrá, Harry. Lo sé-se quebró la voz de Draco y Harry solo pudo intentar reconfortarlo con suavidad en un abrazo y transmitiendo confianza a través del vínculo.
-Te protegeré, Draco confía en mí. Los protegeré a todos. Sobreviviré por ustedes. Soy más fuerte que antes, más inteligente,, más poderoso y te tengo ahora. Por mientras quiero poner un fidelius a la casa. Seremos guardianes compartidos. Mientras intentaba unirme a ustedes aquí leí mucho. Podré hacerlo. Pondré localizadores con los niños, me prepararé para pelear. La división no ha desaparecido, tengo tiempo para prepararme.
-¿Qué? Pero Harry vivimos con los muggles, como muggles. Ellos incluso vienen a platicar.
-Me encargaré, confía en mí-prometió, quedándose quieto. -Hay barreras antimuggles, haré algo similar con los magos. Lo pensaré. Te prometo que todo estará bien.
Draco asintió.
-¿Cuando las barreras desaparezcan, te quedarás aquí, o querrás ir a Grimmauld?-preguntó con timidez.
-Este es nuestro hogar, Draco. Claro que quiero quedarme aquí-exclamó empezando a acariciarlo.-Ahora, es mi turno. Dejame hacerte sentirte bien-empezó a moverse contra él y el rubio gimió levemente.
-¿Los quieres?
-¿Qué...
-Niños, nuestros...
-Por supuesto que sí, idiota.
-Dilo, entonces...
-Harry, por favor...
-Mi precioso y amado Draco. Apuesto a que esto es lo que querías, que te tomara tan fuerte que dejara un bebé en tí.-Entró en él.-Por eso lo mencionaste, porque sabes que no dejaré que nadie más te los dé.
-Ah... Eso no es cierto yo...
-Un slytherin tan astuto, podrías tener todo lo que quisieras de quien quisieras... ¿A quien quieres Draco?
-A ti, solo a ti-respondió sonrojado Malfoy , buscando un beso y Harry se lo dió con una sonrisa. A veces simplemente parecía que nada había cambiado desde la primera vez que estuvieron juntos. Se miraban con dudas, con anhelo, con necesidad de continuas promesas...
-Buena respuesta, dragón. Déjame recompensarte. No pienses en nada más.
Cerrando los ojos y sintiendo solamente, las últimas palabras de Draco fueron...
-Lo que quieras, Harry.
Y Harry lo besó con fuerza.
.
Había una vez un león y un dragón que estaban enamorados.
Crearon un nido juntos, cuidaron de sus cachorros, se prepararon para enfrentar las tormentas.
La magia los cuidó por años enteros los hizo encontrarse después de años de no verse,
Les dio tiempo para disfrutar la compañía del otro.
Y les brindó las armas necesarias para luchar la siguiente batalla.
