Disclaimer: H.P. no me pertenece. Le pertenece a J.K Rowling
Había una vez...
.
.
Cuando Blaise abrió los ojos, estaba frente a Harry Potter. Amarrado en una silla. Sus muñecas estaban apretadas, al igual que sus tobillos, y empezaba a sentir que llevaba bastante tiempo en esa posición, porque empezaba a dolerle el trasero y la espalda. Mientras reaccionaba recordó que había estado hablando con Astoria antes de que alguien atravesara sus protecciones y lo hechizara por la espalda. Si bien estaba enfadado por ello, al menos estaba vivo. Esperaba que no solo para confesar algo y luego ser asesinado.
¿Era Astoria?
No.
Astoria ya habría hablado.
Era alguien más.
Ahora, ¿cómo ese alguien pasó sus barreras? ¿cómo siquiera supo dónde vivía?, se preguntó el moreno, pero la explicación vino igual de pronto cuando vio a Draco entrar por una puerta, el héroe tras de él, mirando a Blaise con un rostro entre confundido y preocupado.
Traía un vaso de agua, típico de Draco, ser el malo pero amable con sus secuestrados.
-Creí que estabas desterrado-mencionó al verlo-pero me has hecho una visita sorpresa.
-Lo estoy.
-Acabas de romper tu condena. Si se llegaran a enterar de esto en el Ministerio seguro te pondrían en Azkabán.
-Si, probablemente. Quiero creer que me perdonarán, ya que fui de la mano con Harry Potter. Sin embargo, no creo que me acuses, no cuando tú has estado metiéndote en problemas.
-¿Lo dejaste acceder a mi Mansión?
-Si. No creí que aún fuera bienvenido, para ser sincero. Pensé que tendría que usar la fuerza. No he hecho magia complicada por años, necesitaba un poco de fuerza bruta.
Blaise ni siquiera se preguntó por qué Draco pensaría que estaba fuera de las protecciones. Era obvio que cualquiera pensaría que estaba fuera después del comportamiento de Blaise luego de la guerra. Incluso cuando lo encontró y empezó a visitarlo era obvio que Blaise no estaba realmente interesado en la vida muggle de Draco y no permitiría que interfiriera en su vida mágica.
Años sin ver a Draco le trajeron nostalgia y perspectiva.
Sin embargo, él si había apreciado a Draco, solo que se apreciaba a sí mismo aún más.
Probablemente Draco siempre lo supo y por eso le permitía volver una y otra vez.
-¿Cuánto llevo aquí?
-Unas horas, el hechizo de Harry fue realmente potente. ¿Por qué estabas con Astoria, Blaise?-preguntó suavemente Draco. -¿Por qué ella estaba frente a mi casa? ¿Qué estaba buscando?
-Bueno, te buscaba pero no cuando nos aparecimos. Estaba buscando a sus secuaces. Gracias a Merlín te mudaste.
Draco no contestó, en cambio, lo miró con cautela.
-¿Qué quiere de mí?
Blaise rió con armagura.
-Está completamente chiflada si me lo preguntas, quiere volver a los días antes de la guerra. Donde éramos la élite de la élite en la sociedad. En el proceso se está convirtiendo en un nuevo señor oscuro. Regresar a lo de antes significa el regreso de los sangre puras de esos días. Y una parte de ellos están muertos. Tú, por otro lado estás vivo, y ella quiere regresarte tu Mansión, tu fortuna y tu buena posición, para casarse contigo, como era el plan. Entonces, ¿el niño está bien?
-¿El niño, que niño?- rodeó la pregunta Draco y Blaise supo de inmediato que estaba protegiendo al niño.
-El que te dejé aquel día. En el parque. El hijo de Potter.
Draco parpadeó sorprendido, Harry se enfureció.
-¿Tú te lo llevaste?-preguntó tomando al otro del cuello.-¿Para qué diablos querías a mi hijo?
-¿Tú lo dejaste conmigo?-preguntó Draco, con mayor tranquilidad.- ¿Por qué no me lo entregaste directamente? ¿Por qué no se lo diste a Potter?
-Potter estaba como loco. ¿Ves cómo reaccionó? Probablemente me hubiera metido a Azkabán sin dejarme explicar nada. Además, para cuando lo supe él estaba de un lado para otro. Imposible buscarlo sin despertar sospechas sobre que yo lo tenía.
-¿Por qué me lo diste a mí y cómo se lo quitaste a Astoria?
-Nunca dije que se lo quite a Astoria. Pareces muy enterado de lo que está pasando.
-Tuve visitas inesperadas que no fueron tan reacias a dar información debido a que use un poco de magia.
Las palabras de Draco podían sonar inocentes y nada peligrosas, debido a la tranquilidad con la que las dijo; pero Blaise estaba seguro de que esos dos estaban bajo tierra en este momento.
Tu puedes ser el próximo si no hablas, le advertía.
Puede que ellos hubieran sido amigos, pero Draco no estimaría en hechizos sobre él si no hablaba, después de todo, podía ver la acusación sobre él en la mirada.
Trajiste a dos mortífagos hacia mi, hacia mi hijo, hacia lo único que queda de Pansy. Y luego te fuiste para salvar tu propia piel.
-Creí que no lo encontrarían antes que tú.
-De acuerdo, lo encontraba antes que ellos. ¿Qué exactamente te hizo pensar que podía defenderme de dos locos maniáticos sin ninguna preparación mágica y con dos bebés que cuidar? Sin ninguna posibilidad de regresar al mundo mágico, o ser arrestado apenas tocara suelo británico mágico, especialmente con el hijo desaparecido del héroe. ¿Siquiera pensaste lo que pasaría con mi hijo?
-Siempre has demostrado ser un sobreviviente. No estaba pensando muy bien. También me estaban siguiendo a mí-se justificó.-Sabía que ibas los viernes al parque, con Scorpius-respondió Blaise, ignorando a Potter-no tenía idea de que hacer con él y pensé que tú serías un lugar seguro. No estaba seguro de qué sería lo siguiente que haría, dudé en llamar a Potter directamente, pero entonces llegaron las barreras. Y el mundo mágico y muggle se separaron. Ellos no vendrían por ti. Entonces no sabía que ellos jamás volvieron al mundo mágico.
-Por supuesto.
-¿Entonces, él está bien? ¿Ellos lo encontraron antes que tú, se los arrebataste?
-No. No lo hicieron.
-¿Lo tienes contigo?
-Si.
Blaise rió casi en un suspiro.
-Ya veo. ¿Potter no te culpó?- preguntó mirando al moreno de ojos verdes y Harry hizo una mueca, pero Draco respondió nuevamente.
-Harry no me culpó.
-¿Por qué está aquí Potter? Hasta donde supe él estaba en el mundo mágico cuando las barreras cayeron.
-Afortunadamente Potter apareció de la nada, cuando tus preciados cazadores me encontraron.
-Ya veo.
-¿Entonces, por qué la estás apoyando?
-Ella intentó reclutarme.
-Con éxito por lo que veo.
-Tenía consigo a todos los idiotas restantes de la guerra. Era eso o morir por sus planes
-Y como siempre decidiste sobrevivir y pasar el problema a alguien más.
-No hice nada malo. Al contrario, salvé al niño. Si atrapaste a esos dos sabías lo que harían con él. Además estuve a punto de solucionar el problema, iba a matarla, hasta que un patronus, de aparentemente Granger, cruzó. Dime Potter, ¿Era para ti?
Harry no respondió.
De hecho, tampoco había respondido al patronus que con voz firme había preguntado. ¿Harry, estás bien? ¿Dónde estás?
-Miren, me acuesto con ella y ella me habla de sus planes, ¿por qué no tomamos el té mientras les cuento de eso y ustedes aún retienen mi varita?¿Aunque les molestaría desatarme antes que eso?
.
Harry se había asegurado de mantener a Blaise amarrado de las piernas en una banca en la cocina y vigilarlo, mientras Draco preparaba el té. Cuando dos cabezas pequeñas se asomaron, y Draco frunció el ceño y se los llevó, Blaise aprovechó para intentar aligerar el ambiente.
-¿Entonces, viven juntos? ¿Por seguridad?-exclamó mirando en los alrededores, buscando alguna pista de información.
Harry sirvió el té que Draco estaba preparando y lo miró sin ninguna amabilidad mientras ponía bruscamente la taza frente a él.
-No hay salida, incluso si trataras de entrar o salir no tienes los permisos.
Blaise intentó sonreír.
-¿Realmente no te agrado no es así? Aunque no entiendo muy bien por qué. No recuerdo que habláramos mucho cada vez que tú y Draco se enfrentaban.
La mirada de Harry no vaciló.
-Bien, de acuerdo. Entiendo.
Ambos se mantuvieron en silencio hasta que llegó Draco. Blaise habló todo lo que sabía, e intentó descifrar la relación entre Draco y Harry, especialmente el plan que tenían con respecto a él. Cuando terminó, Draco dijo que iría a preparar la comida.
-Déjalo-exclamó Harry- últimamente tu estómago no soporta ni probar lo que cocinas tú mismo. Me encargaré.
Como Draco y Blaise se quedaron solos, el moreno intentó nuevamente quebrantar el silencio.
-Ambos se parecen mucho a ustedes.
-Si.
-Podrían ser hermanos, si ustedes estuvieran en el mundo mágico, y fueran pareja.
Draco alzó la ceja.
-Siempre dije que harían buena pareja o serían grandes amigos, si se permitieran no pelear por todo. Escucha Draco, tienes que creerme cuando digo que no he participado en esto. Simplemente no tenía sentido decirle a los aurores, no sin magia con la cual pudieran capturar y cerrar su mansión. Estaba intentando matarla, y terminar con esto antes que ella llegue a ti.
-Te creo.
-Bien.
-Estoy al corriente de cómo intentaba obtener poder, pero cómo es que nadie sospecha de sus planes.
-No estoy seguro si ellos ignoran que se convertirán en energía para Astoria o están lo suficientemente locos para sacrificarse. Lo que sé es que ese es el plan.
-Un cuerpo tiene una capacidad mágica máxima. Cada magia es única y puede no ser compatible con otras. ¿Cómo piensa solucionar eso?
-No tengo idea, no habla del ritual. Solo sé lo que les dije.
Draco asentó su taza de té.
-Discúlpame. Creo que quiero vomitar.
-No tienes que ser tan grosero.
-No-respondió con voz ahogada-realmente quiero vomitar. Creo que estoy enfermo.
Y corrió al baño.
Harry se asomó tras él, con la mirada preocupada.
-¿Realmente comió algo malo?
El profesor no respondió.
-Escucha Potter, si Astoria sabe que no estoy sospechara que estoy con Draco. No tengo marca pero ella debe tener algo mío por ahí. Me localizará.
-No encontrará la casa.
-Sin embargo, ¿vas a enfrentarte a ella o te ocultarás para siempre? Es cuestión de tiempo para que empiece a fortalecerse. La magia ya está aquí.
-No te atrevas-se escuchó la voz de Draco, ronca por el vómito-a hacerte el héroe. Llama a los aurores y qué se encarguen.
-Si ella quiere a Albus y a mi, debo asegurarme que no podrá tocarnos. Ella también te quiere a ti.
-No hay nada relevante en mi parte dentro de sus planes. Ella quiere matarte.
-Quiere hacer que te cases con ella.
La pareja intercambió miradas y Blaise miró entre ellos. Abriendo los ojos con entendimiento, jadeó.
-¡Ustedes están juntos!
-Cierra la boca, Blaise. Estoy hablando con Potter.
Blaise obedeció y los examinó notando por primera vez el anillo en sus manos.
La mirada entre ellos fue tan larga que el italiano empezó a desesperarse.
-Bien,-suspiró Draco- ve a ser el héroe pero asegúrate de llevar a tu Granger y a tu Weasley contigo.
-No quiero hablar con ellos.
-No puedes ir solo. Entonces iré también contigo.
-No voy a dejarte ir conmigo, especialmente porque no confío en nadie más para cuidar a los niños. Y estás enfermo.
-Me tomaré una poción o algo. Puedes ir por ella ahora. Debes tener algún amigo medimago también. Ya que voy a quebrar mi sentencia, bien podría ir a un medimago. O usar una multijugos.
-No he solucionado lo de tu estancia en el mundo mágico, en el ministerio son tan cabrones que probablemente en lugar de pelear con Greengrass se enfoquen en encerrarte. Lo he visto. Les grité que él había vuelto y ellos simplemente se hicieron de la vista gorda. Además, podría caerte peor.
-Eras un auror. Debe haber algo bueno en ellos, solo no lo recuerdas. Y primero tomaría una poción para sanarme.
-Draco.
-Dije que iré, Harry. No vas a ir solo.
-A riesgo de que me calles de nuevo, creo que no deberías ir. Después de todo, parece que estás en estado.
-¿Qué? ¿Qué estado?
-Un bebé Potter dentro de ti, si puedo ser más claro.
-Estás bromeando.
-Draco, mi madre estuvo con cientos de hombres. Se embarazó decenas de veces, reconozco cuando alguien está en estado alrededor. Mi madre se deshacía del feto siempre, es un milagro que yo esté vivo, pero tú empezaste a querer vomitar cuando Potter empezó a cocinar y el olor empezó a salir. Es decir, dudé un poco cuando pensaba que ustedes solo vivían en la misma casa, aunque bien podría ser de un muggle, pero ahora que sé que están casados y que obviamente tienen sexo puedo asegurar que eso que te hace vomitar es un bebé.
-Estoy enfermo del estómago.
-Ven, voy a lanzarte un hechizo que detecte si eso falso o no.
-¿Cómo podrías saberlo?
-Mi madre me enseñó a hacerlo. No quería tomarse la molestia. Cuando una persona está en estado generalmente su magia no está al cien.
-Draco.
-No.
-Draco-exclamó Harry.
-No Harry, no voy a saber si tengo un bebé cuando su padre está yendo a pelear contra un nuevo señor Oscuro. Y quiere ir solo.
-Draco...
-Por favor, Harry.
-No serás de mucha ayuda si tu magia falla en el peor momento, o te la pasas vomitando. Además tienes dos hijos-exclamó Blaise.
-Cierra la boca, Blaise. Tú tienes gran parte de culpa de este matrimonio.
-Bien. Llamaré a Hermione y a Ron. Y a los aurores, pero vas a dejar que Zabini te revise. Si no estás enfermo cuidarás a los niños.
-No soy una damisela que espera en casa.
-Por favor. Perdí a Al una vez, no puedo perderlo de nuevo. O a ti. O a Scorp.
Draco aceptó de mala gana.
-Está bien.
-¿Si, les molestaría devolverme la varita?
-Te estoy vigilando, Zabini-amenazó Harry extendiendo la madera.- Hechizo incorrecto sobre Draco y mueres. No, peor, me aseguraré que vivas el resto de tu vida en Azkabán.
Blaise lo miró retador, tanto como pudo.
-Sé lo que hago, y es mi mejor amigo- movió la varita y una luz iluminó a Draco en el vientre.
-¿Eso que significa?
-De verdad estás esperando un bebé. Felicidades.
Harry sonrió enormemente y levantó a Draco, haciéndolo girar.
-¡Si haces eso vomitaré!
Harry se detuvo pero lo besó con energía.
-¡Estás esperando!¡Estás esperando!
Draco dejó salir una sonrisa diminuta.
-Si, si, lo lograste. Ahora ve, y que no te maten.
-Volveré, Draco. Lo prometo. No hay manera que no vuelva.
Draco lo abrazó, intentando creer en eso con fuerza.
Al lado, Blaise miró a la pareja en silencio. Colocando la varita a un lado, admitió con renuencia que estaba un poco celoso.
Draco había sido desterrado en el mundo muggle, pero era mucho más feliz de lo que Blaise fue en el mundo mágico al que se aferró.
.
.
Había una vez un dragón y un león que tuvieron un cachorro.
Y para protegerlo, el león decidió volver a la manada de la cual una vez huyó.
Por supuesto, se llevó a la serpiente con él, sin importar cuanto se retorciera en su mandíbula.
