Disclaimer: H.P. no me pertenece. Le pertenece a J.K Rowling
Había una vez...
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Draco suspiró cuando, luego de dormir a los niños, se acomodó en el sofá a descansar. Sus manos temblaban levemente, y su corazón latía pesado en su pecho, pero cerró los ojos intentando no preocuparse por la falta de Harry en casa y escuchar un poco la televisión mientras el sueño lo invadía.
Durante el día era fácil distraerse y fingir que el ex-profesor estaba en su restaurante, pero en la noche, cuando era el momento en que ambos realizaban limpieza, veían películas o simplemente platicaban, su ausencia era notoria y Draco se ponía un poco nostálgico. Aunque solo habían pasado unos días, extrañaba su voz y sus sonrisas. Extrañaba molestarlo o hacerlo reir. O tan solo mirarlo a la distancia.
Debió saber que, cuando las barreras cayeran, su pequeño mundo dejaría de ser solo para ellos. No estaba preparado para dejarlo ir lejos de él.
En su interior, Draco rogaba que las barreras nunca cayeran.
Pero lo hicieron, y aquí estaba él. Solo de nuevo.
¿Estaría bien?, se preguntó. ¿Habría cenado ya? ¿Estaría en Grimmauld Place, y los separaba solo una calle? o ¿estaría en Hogwarts, en su antigua habitación?
Momentáneamente, el pensamiento de que si Harry no hubiera aparecido ese día de la nada su vida sería así de solitaria ahora, cruzó. En ese entonces, jamás hubiera esperado que llegaran a este punto. Ahora, Draco lo añoraba como antaño, esperando que volviera por Albus, o peor. Lo añoraba por él mismo.
Por Scorpius.
Por la familia que eran.
A su lado, Kreacher movió nervioso las orejas, probablemente debido a su expresión.
-¿El amo está sintiéndose mal? ¿Debe Kreacher llamar a amo Potter de urgencia? ¿Llevarlo a San Mungo?-preguntó. Draco sabía que esa era la última opción del elfo, dejarlo vulnerable ante una sociedad que lo rechazaría. Dependiendo de ella.
-No-susurró Draco, tocando su estómago. -Estoy bien. Solo estoy un poco preocupado por Harry. Está ahí fuera, luchando y yo estoy aquí, echado en el sofá-Confesó, y el elfo pareció mirarlo con compasión antes de asentir.
-Amo debe relajarse. Kreacher sabe que bebés Black son muy fuertes, pero aún así amo Draco debe cuidarse. Ama decía que primeros tres meses muy peligrosos. Amo no debe preocuparse por amo Harry. Amo Harry estar bien. Ser resistente como gnomo no queriendo abandonar jardin, o como doxies invadiendo casas. Criaturas muy molestas y difíciles de controlar. Por mucho que uno los aleje, ellos regresar varias veces.
Draco rió divertido de la comparación, recordando que él mismo lo había comparado de la misma forma en algún momento de su niñez.
-Si. Él es así. Desearía que estuviera aquí. Él, o alguien que ya haya pasado con un embarazo. Podría resolver tantas dudas...
Ojalá Pansy estuviera aquí, pensó melancólico.
Sin embargo, si Pansy estuviera aqui, Draco no estaría en esta situación.
-¿Amo Draco desea que Kreacher haga algo que lo ayude a relajarse? ¿Algo que no requiera moverse de lugar seguro? ¿Un baño de agua tibia, un poco de leche caliente?-preguntó el elfo y Draco lo miró fijamente unos segundos, pensando en su interior que quería pedirle que lo llevara con Harry. Luego pensó en los dos niños de arriba, quienes preguntaban dónde estaba el hombre a diario; y si él se iba y ninguno regresaba... si interrumpía algo importante...
-No, estoy bien-respondió en un triste susurro. No quería esperar en casa sin saber dónde estaba el otro, pero tampoco quería evitar que peleara o Astoria encontrara a Draco en esta situación, y lo usara a su favor.
Maldijo en sus adentros a la mujer, no por primera vez, y deseó que Harry se apurara y la matara.
Él no la matará. Es demasiado bueno para eso.
Suspirando, pensó que probablemente era parte del destino de Harry pelear y vencer para ser un nuevo héroe, como con Voldemort. Quizá había una nueva profecía por ahí tirada, que decía que Astoria iba a ser un nuevo amo Oscuro y Draco la mataría en un arranque de humor hormonal. No, si existiera una profecía, probablemente envolvía a Harry. Así era su suerte.
Ojalá Harry no tuviera que luchar una vez más, pensó amargamente.
Pero independientemente de sus deseos, era obvio que Harry iría. Astoria había ido tras su hijo. Si hubiera ido tras el de Draco, con o sin Harry, Draco hubiera ido tras su cuello. Quizá ahora, si no tuviera un niño en su vientre, Draco estaría ahí, peleando lado a lado con su esposo para eliminar a la loca obsesionada con él. O quizá, no. Estaría aquí también, cuidando a Al y Scorp, pero no se estresaría tanto para relajarse y no dañar al bebé en él. Un bebé que pudo ser concebido antes, pero decidió serlo cuando su padre se iba a pelear.
¿Merlín, qué les diría a estos tres niños si su padre no volvía? ¿Papá se fue a pelear y no volvió?
¿Podía siquiera protegerlos él mismo?
Si Harry moría, o si decidía quedarse en el Mundo Mágico... si la Weaselette le borraba nuevamente la cabeza, o sus memorias volvían y decidía que estar con Draco fue un error...
¿Qué iba a hacer Draco?
Sintiendo su corazón latir con fuerza,se dijo que estaba entrando en pánico. Especialmente cuando las lágrimas empezaron a acumularse.
-¿Maestro?
-Estoy bien-susurró para sí mismo y para el elfo.-Estamos bien. Descansa Kreacher, te llamaré si necesito algo.
El elfo asintió y desapareció, y Draco acarició su estómago suavemente. Aún no se notaba casi nada, pero eventualmente se pondría grande y gordo...
Aún no podía creer que estaba embarazado. Que iba a tener que sacar a un niño de él. Quizá si Draco era como Pansy, él no resistiría... ¿y qué pasaría con los niños?
Merlín, solo pensar en ello lo hacía querer esconderse bajo la cama.
-Papá volverá.-Le susurró al bebé en él.- Él lo prometió y si no vuelve voy a ir por su trasero y lo arrastraré hasta aquí. Él insistió en tenerte así que va a estar aquí incluso si es en una silla de ruedas, y cuando yo maldiga porque el embarazo es un asco, él va a estar aquí para escuchar cada queja así lo tenga que amarrar a un poste. Y va a estar aquí para cuando decidas salir, para que pueda gritarle que es su culpa...
Sí, pensó aliviado. Incluso si él decidía que era un error, Draco iba a hacer que pagara por ello y se quedara para siempre a su lado, no tenía opción. No se la iba a dar.
Debió quedarse dormido mientras pensaba en posibles escenarios de lo que pasaría, porque cuando abrió los ojos de nuevo, estaba todo oscuro excepto por una lámpara de noche y todo estaba en silencio. Poniéndose de pie, decidió ir a la cama. Este sería otro día sin Harry. Encerrado en casa, y Draco estaba empezando a enloquecer.
Espero que esto no dure meses, como la guerra...
Estaba a punto de subir las escaleras cuando alguien se apareció y Draco sacó su varita, la cual ahora cargaba todo el tiempo por pura paranoia, cuando notó que para haber entrado tenía que haberlo traído...
-¡Harry!-gritó regresando a la sala de estar, observando al hombre que se había ido hace días de la mano de una mujer rubia. Ambos se miraron por segundos enteros, hasta que Harry soltó esa mano y caminó hacia a Draco, contento, rodeando el cuerpo de rubio con el suyo; y Draco se permitió respirar el aroma del hombre y ocultar su rostro en su cuello. -Regresaste- exclamó con voz ahogada, incapaz de controlar su emoción.
-Hola-sonrió Harry, pero permaneció abrazando a Draco.-He traído a Luna, ¿la recuerdas?
Draco se separó, mirando a la mujer rubia sonriente parada a solo unos metros de ellos.
-Hola, Draco, ¿cómo has estado?-saludó ella y Draco parpadeó confundido, pero respondió un suave bien.-Harry me ha dicho que estás esperando un bebé, felicidades.
-Gracias.
-Creí que estabas dormido-comentó Harry.-¿Te desperté? Debí espantarte. Lo siento. Traté de ser silencioso.
-¿No ibas a saludar?¿Ibas a irte sin despedirte?
-Iba a saludarte, por supuesto, pero primero iba a instalar a Luna. No le di tiempo de descansar y la traje aquí. Apuesto que necesitas compañía adulta y ella necesita dormir. Luna está aquí para cuidarte y ayudarte con el bebé.
Mirando a la mujer, vestida con una blusa larga, un sombrero de tela que cubría una coleta, lentes redondos con vidrios de colores y unos pantalones cortos, Draco no pudo evitar preguntarse cómo podría, esa mujer tan pequeña y débil, cuidarlo y ayudar con el bebé.
-¿Ella es medimaga?-preguntó.
-No en realidad. Es una magizoóloga.
-¿Soy un animal?-le murmuró a Harry.
-Bueno, no. Pero ella es tu mejor fan entre mis amigos, y mi mejor amiga en la escuela.
-Esa fue Granger.
-Como maestro. Como sea, parece que en estos años ella dejó la escuela y decidió viajar por el mundo. Tiene mucha experiencia...
-Tengo muchas pociones, y conocimientos sobre como ayudar a dar a luz a las hembras de varias especies. No te preocupes, si esto dura mucho y el bebé está listo para nacer, lo sacaremos de ahí sano y salvo.-Canturreó alegre la mujer y Draco miró espantado a Harry.
-Ella solo tiene que hacerte compañía, así estaré más tranquilo. Prometo traer a algun medimago para el parto. Si esto se alarga mucho buscaré información y pociones que necesites.
No estaba muy contento, pero asintió. Lovegood, la última vez ella había sido liberada de las mazmorras de su Mansión. Draco había enviado una torpe carta de disculpas, y ella había contestado que estaba bien y no se preocupara.
Tragó saliva.
-Puedes ir al cuarto de visitas-respondió y ella asintió. Cuando Harry le dio un beso en la mejilla, e hizo ademán de alejarse para mostrarle la habitación, Draco llamó a Kreacher y le pidió que la ayudara a instalarse. Luna se despidió con una sonrisa y deseó que pasaran buena noche.
-¿Tienes que irte pronto?-preguntó Draco.
-Debería volver. Prometí...
-Deberías quedarte a dormir, Harry. Neville dijo que apenas cierras los ojos y has comido poco. Debe ser porque estás lejos de Draco y el bebé. Cuando las dragonas van a tener un huevo, ella se irrita mucho pero se queda en su nido, y es el macho el que provee para ella y los pequeños dragones, para ayudarla a estar menos estresada. Eso también lo hace sentir útil y tranquilo, no servirás de nada en una batalla si estás cansado y gruñón. Iré a dormir, descansa tu también. Yo cuidaré de Draco a partir de mañana.
Harry asintió.
-¿Te has adaptado a Kreacher?-preguntó Harry cuando ella desapareció de su vista y Draco sonrió.
-¿Tiene que adaptarse uno al hecho de pedir cosas sin parar?-bromeó, esperando hacerlo reir; pero Harry permaneció serio, tanto que Draco empezó a preocuparse.
-¿Qué está mal?-preguntó, pero Harry no respondió, en cambio atrajo a Draco hacia él y lo besó con rudeza.
-Te extrañé. Te extrañé tanto-gruñó y los apareció a la habitación de ambos. Luego soltó a Draco y se alejó de él , dejándolo impactado por la reacción del otro, tan contraria a la anterior.- Mierda, estás embarazado y te aparecí. Qué idiota soy. ¿Estás bien? ¿Te sientes mal, lastimé algo?
Draco negó divertido y lo abrazó.
-Tonto. Creí que no volvería a verte. No en mucho tiempo. Las cartas son buenas, pero te extrañé.
-Prometí que volvería. Siempre volveré.
-Lo sé, lo sé. Sólo... estaba aterrorizado cuando no recibí una carta hoy.
-Fue un día muy ocupado- susurró Harry.- No tuve tiempo de escribir, pero esto es mil veces mejor. ¿Te has puesto más apuesto con el embarazo, o es porque no te he visto en semanas que redescubro tu belleza?
-Ahora estás jugando conmigo.
-No, lo juro. Cuando vi a Luna llegar pensé, definitivamente iré a casa hoy; estaba tan emocionado.. cuando te vi sentí que mi corazón se detuvo. Aún no puedo creer que tengas un bebé dentro. Sigues tan delgado y apuesto. No puedo esperar a que muestres el embarazo. Apuesto a que lucirás magnífico. Tan precioso con mi bebé. Nuestro bebé.
La emoción invadió a Draco.
-Nuestro bebé-susurró.
El siguiente beso fue suave y relajado. Harry había querido ver a Draco y a los niños, y pensó vagamente en que debería ir a visitarlos aunque estuvieran durmiendo, pero en cambio besó largamente a Draco y lo acomodó sentado en su regazo, mientras le retiraba levemente la camiseta. Besó sus hombros y su boca en suaves y delicadas caricias, que subieron de intensidad a medida que empezó a mover sus caderas hacia arriba, intentando sentir más placer, usando el trasero de su esposo. En respuesta, Draco movió sus caderas contra él, hacia abajo y al frente, endureciendo a Harry y a la vez rozando su miembro con el abdomen de su esposo, en un baile silencioso, lento y repetitivo, que buscaba su propio placer. La habitación se llenó de respiraciones agitadas y suspiros leves, que Harry decidió ahogar mordisqueando la oreja del slytherin.
Cuando sintió que estaba realmente duro y no aguantaría más, inmovilizó las caderas del mayor, obligándolo a sentirlo y apretarlo, pero sobre todo, obligándolo a satisfacerlo. Draco no se quejó, en cambio sonrió divertido.
-¿Va a inmovilizarme, auror Potter?-susurró. -¿Va a hacer que me quede quieto mientras se frota contra mí?¿Debería acusarlo con su superior?
-Sí, haré eso-respondió vagamente Harry. -Te amarraré y jamás escaparás. Joder, yo... voy a venirme si seguimos así-le gruñó al rubio.
-Entonces, entra de una vez. Deja de jugar y tómame-ordenó Draco, alzando las caderas para que su esposo le retirara las prendas que llevaba. Harry lo hizo a medias, solo deslizó la ropa lo suficiente para que pudiese acceder a él.
-Vamos...
-No te he preparado.
-Entonces apúrate.
Harry no lo pensó, invocó una botella de lubricante e introdujo un par de dedos en el slytherin, sacándolos y metiéndolos sin piedad. Draco gimió una y otra vez, hasta que se derramó en su esposo y cuando lo hizo , se dejó caer sobre Harry y lo besó profundamente, usando la lengua.
-¿Se sintió bien?
-Se sentiría mejor si estuvieras dentro.
Emocionado, Harry acomodó al rubio sobre él y metió su miembro en él. Se quedó quieto, permitiendo a Draco acostumbrarse, y apenas escuchó los pequeños gemidos del rubio, empezó con pequeños empujes, incitándolo a cabalgarlo.
-Harry...
-Vamos, cariño. Déjame tener un buen recuerdo. Será un patronus perfecto. Tú, mirándome con tus preciosos ojos grises, mientras me tomas dentro de ti y me aprietas como si desearas cada gota. No puedo esperar a que estés lleno de mi bebé, y aún así te muevas sobre mí pidiendo más.
Draco enrojeció, pero colocó las manos en el pecho de Harry y lo empujó hacia la cama para recostarlo en el colchón. Luego se acomodó sobre él y cerró los ojos, disfrutando de las manos en su cadera que lo guiaban a moverse y de la sensación de tener al otro entrando y saliendo parcialmente de él, sin dejarlo vacío. Había necesitado tanto esto, sentir a Harry, vivo, cálido dentro de él. Escuchar su voz, su respiración...
-Harry... Harry...-sollozó.
-Draco, te sientes tan bien... estás tan apretado...
-Harry... muévete tú también. Yo...
Harry rió suavemente y Draco se permitió mirarlo y sonreír, agradecido de verlo nuevamente, moviendo las caderas en un movimiento repetitivo que sabía que al otro le encantaba. Lo miró a los ojos, sin dudarlo, sin querer perderse cada segundo de este breve encuentro.
-Joder, si...
-Vamos, Potter. Necesito... necesito sentirte hasta la siguiente vez, por favor. Lléname. Vamos. Quiero que me llenes de tu semilla hasta que corra por mis muslos.
Eso fue lo único que necesitó para que Harry dejara de ser suave y lo colocara a él sobre el colchón, antes de empujar con fuerza, invadiendo su cuerpo sin piedad alguna.
-¿Esto es lo que quieres? ¿Lo quieres duro y sucio?
-Si, si...-lloró Draco, cada vez más fuerte, atrayendo a Harry para besarlo y silenciar sus gritos. Harry lo besó sin queja, intentando no perderse en el beso para no detener sus movimientos. Cuando finalmente se derramó en él, Draco mordió el cuello del héroe, pensando egoístamente en que él era suyo y necesitaba demostrarlo. Harry, quien no se lo esperaba, gritó e intentó separarse, pero Draco no se lo permitió, por lo que el moreno apretó con fuerza sus muslos y empujó aún más profundo.
El gemido de placer de Draco fue único.
Harry, sin embargo, no estaba tan perdido.
-¡Draco!-se quejó Harry, cuando Draco lamió levemente la herida. - ¿A qué vino eso?
-¿Qué cosa?-preguntó adormilado Malfoy.
-¡La mordida!
-Es por si acaso.
-¿Por si acaso qué?
-Por si acaso alguien se acerca más de lo debido a tu cuello.
-Oh, ¿estás celoso, cariño?-preguntó Harry.- No tenías que hacerme sangrar, todo mundo sabe que estoy casado. Parece que no pueden dejar de ver el anillo en mi dedo. Aún no les he dicho que estoy casado contigo porque quiero que se enfoquen en acabar con ella, pero lo haré pronto.
-¿Debería preocuparme porque no se los hayas dicho?
-No-respondió acomodándolos. -No tienes porque tener miedo de que me avergüence de ti, no lo haré.
Draco asintió.
-Bien-respondió, acostándose sobre el pecho de Harry. Harry acarició sus cabellos. De pronto, toda la ansiedad y miedo desaparecieron, y solo quedó un perezoso placer.
-He visto a Ginny-soltó Harry luego de minutos de silencio y Draco no pudo evitar tensarse ante su nombre.
-¿Si?
-Fue... extraño. Ella tiene un bebé. Es una niña.
-¿De verdad?-preguntó Draco sin atreverse a profundizar el tema de conversación.
-Si. Apenas tiene unos meses. Neville dice que ella está un poco paranoica de dónde está y con quien todo el tiempo. No lo pensé hasta entonces, pero creo que fui muy duro con ella.
Draco tragó saliva.
-Ni siquiera sé porque lo hice. Debí consolarla, ella también perdió a un hijo. Pero en cambio la juzgué. No sé que estaba mal conmigo.
-¿Qué quieres decir?-preguntó Draco sentándose.
Harry también lo hizo. Miró a Draco y permaneció en silencio, con los ojos fijos en él.
-Cuando estuve frente a ella, luego de tanto tiempo, pensé... yo jamás le hubiera hecho eso a Draco. Pensé, si a Draco le hubieran robado el bebé, si él estuviera desconsolado buscándolo.. yo lo habría consolado. ¿Por qué no pude consolar a Ginny? ¿Fue porque la culpaba o solo no pude tener compasión por ella? Neville dijo que quizá amaba más a Albus que a ella. ¿Eso significa que solo la usé para formar una familia?
Draco frunció el ceño intentando comprender.
-¿Estás...?-empezó él, sintiendo la ansiedad invadirlo de nuevo. - ¿Te estás preguntando si estuvo mal que terminaran su relación? ¿Si ella tenía razón al intentar salvarla? ¿O si nuestra relación no es real?
Su expresión debió ser de incredulidad y traición, porque Harry se sobresaltó.
-¡No! ¡No, Draco!
-¿Entonces, por qué...?
-No es nada de eso. Me alegra que ella haya avanzado también y me sentí aliviado de que tuviera un bebé con Dean, es solo... que me comporté como si Albus fuera solo mío. Aún no sé que dirá sobre el hecho que sea nuestro. No sé si debería dejar que ella lo conozca y me digo que primero tengo que eliminar a Greengrass y luego me preocuparé de ello, pero no pude preguntarme, por qué actue así.
-¿Crees que fuiste manipulado de algún modo?
-Lo dudo. O no. No lo sé. No lo recuerdo.
-¿Entonces?
-No lo sé... solo, ¿no es egoísta de mi parte quedarme con Albus cuando ella también lo perdió? Ella tiene una niña ahora. No necesita a Al. Pero Al salió de ella.
-¿Quieres darle la posibilidad de quedarse a Albus?
-No.
-Entonces no se lo des. Es nuestro, es mío. Él salió de ella, pero yo lo he tenido toda su vida.
Harry asintió.
-Es nuestro.
Acomodó a Draco en su pecho y cerró los ojos.
-Te extrañé.
-Yo también.
-Tengo que irme mañana.
-¿Temprano?
-No. Me quedaré todo el día. El ataque sorpresa será pasado mañana, pero será temprano. Mientras duermen. Ella tiene a muchas personas en su Mansión, pero está siendo sellada lenta y cuidadosamente para que no lo noten.
-No puedes cerrar una mansión sin que las barreras lo detecten.
-Estamos cerrando alrededor de su mansión-rió Harry.
-¿Y si le da tiempo de escapar, si lo nota?
-No lo hará.
-¿Por qué no?
-Confía en mí. No lo hará. Pero si lo hace voy a encontrarla, así tenga que usar a Zabini para ello.
-¿Qué tiene que ver Blaise?
Harry sonrió.
-Confía en mí. Durmamos. Mañana vamos a jugar con los niños todo el día. Comeremos waffles. Veremos una película en el sofá. Nada de trabajo o escuela. Será genial.- Expresó soñadoramente.
Draco sintió ganas de llorar.
-Y luego te irás.-Exclamó.
El tono despertó a Harry.
-¿Draco?
-¿Qué?-respondió frotando disimuladamente los ojos.
-¿Estás llorando?
-No.
-Merlín.-Exclamó con el corazón apretado.
-Estoy bien. Solo estoy siendo estúpido. O estoy hormonal. No hagas caso.
Harry sonrió y besó su cuello.
-También tengo ganas de llorar, ¿sabes? He estado tonto y lloroso toda la semana. Si no lo estoy, estoy malhumorado y gruñón.
-No te creo.
-Lo hice. Estoy aterrado de no volver, de dejarte solo con los niños. De no volverlos a ver. Pero intento ser fuerte, y positivo. De no rendirme antes de luchar. He arreglado algunas cosas mientras no estaba. A partir de ahora, si algo me pasa, Grimmauld Place es tuya, Y mis bóvedas. Y mi lugar en la sociedad. Puedes volver a ella cuando quieras.
-¿Cómo lo hiciste?
-Soy Harry Potter, ¿no sabías?-rió y luego, cuando vio a Draco rodar los ojos, confesó.-Le cobré un favor directamente al Ministro. Luego de hacer que sellara un voto inquebrantable de que no diría nada hasta que sea imposible de ocultar. Algún día te mostraré el susto que le di cuando me aparecí frente a él. Casi se hace en los pantalones.
-Eso no es muy propio de ti. Cobrar favores. Eres la persona más altruista que he conocido.
-Oh Draco, ser egoísta es lo que siempre he sido cuando se trata de ti. Ahora vamos a dormir. Mañana será un largo día. Quiero jugar con los niños y hacerlo de nuevo cuando pueda mantener los ojos abiertos más de quince minutos.
Draco rió levemente y cerró los ojos, envuelto en el calor de Harry.
-Estaremos bien.-Escuchó que él decía.
Draco le creyó, cerró los ojos y se perdió en el mundo de los sueños, confiando en que Harry cumpliría su palabra.
Harry lo observó durante minutos, antes de hacer lo mismo.
-Estarás bien-prometió.-Incluso si tengo que sacrificar a todo el mundo, volveré a ti.
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Había una vez un soldado que caminó hacia la batalla, sabiendo que la muerte extendía la mano, así que cerró los ojos y esperó su final.
Años más tarde el mismo soldado marchó de nuevo...
Quizá fue porque era mayor, porque era más sabio, o valoraba más lo que tenía que cuando era joven,
que esta vez sostuvo una espada, un escudo, y lo más grande que tenía, su esperanza.
Y con ella, escogió esta vez seguir a la vida.
La vida que, al igual que la muerte extendía nuevamente la mano.
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