Disclaimer: H.P. no me pertenece. Le pertenece a J.K Rowling
Había una vez...
.
.
Probablemente había sido uno de los días más felices de su vida, pensó Harry besando la cabeza de un dormido Draco en el sofá. Se la habían pasado juntos, como un fin de semana normal. Los niños jugaron en el jardín, y Harry y Draco jugaron con ellos un tiempo, y luego holgazanearon cerca, vigilándolos. Harry cocinó el desayuno, aunque dejó la comida y cena en manos de Kreacher, le contó un cuento a los niños y los acostó a dormir, y libres de los quehaceres, él y Draco vieron una película de acción, abrazados en el sofá.
Las palomitas ya se habían acabado, al igual que los refrescos, así que Harry se ofreció a hacer más y cuando regresó, sonrió, viendo a su pareja luchar por no quedarse dormido; aferrándose a sus últimos minutos juntos, antes que Harry se marche de nuevo. Era satisfactorio, incluso tierno, la manera en que Draco pasó el día sin poder dejar de tocarlo, ya sea abrazándolo por la espalda, colgándose de su brazo, o tomando su mano, como asegurándose que aún estaba aquí con él. Acurrucándose a su lado, colocó su cabeza en el hombro del rubio y discutieron tontamente por la película, comentando lo tontos o muy listos que eran los personajes, las cosas que habrían hecho en su lugar, o simplemente especulaciones. Finalmente, alrededor de la una de la madrugada, el slytherin cayó dormido y dejó de responderle a Harry. Harry lo llevó a su habitación y lo puso en la cama, mirándolo dormir.
Sonrió un tiempo, pero finalmente su sonrisa cayó, dirigiendo la mirada el abdomen de su esposo.
Un bebé.
Aún no podía creerlo.
No podía recordar como se sintió cuando supo del nacimiento de Albus, pero imaginaba que había enloquecido adornando su habitación en Grimmauld. Es decir, tenía un mural con dragones moviéndose por el cielo. Ahora quería hacer lo mismo. aquí. Ampliar la casa. Pintar. Decorar.
Se preguntó si sería niño, o niña. Cómo lo nombraría Draco. Si sería rubio, moreno, de ojos verdes o grises. Colocó su mano sobre la piel de Draco y suspiró, pensando en el bebé, en los niños de su habitación, y sintió como ésta temblaba, sin poder evitarlo.
No quería irse.
Y estaba asustado.
No supo cuánto lo miró, hasta que decidió que era hora de dormir él mismo. Estaba a punto de acostarse cuando unos golpes en la puerta lo distrajeron. Confundido, caminó hacia ella para abrir.
-Luna. Creí que dormías.-Dijo cuando la figura de una tranquila Luna apareció.
-Harry-lo llamó suavemente ella- ¿podemos hablar?
-Sí-respondió él, saliendo de la habitación para no molestar a Draco. Ella había pasado gran parte de su día en su habitación para darles privacidad, pero pidió tener una conversación antes de finalizar el día, y ahora parecía lista para hablar con Harry.- ¿Qué sucede?
-Tienes que irte mañana temprano.
-Lo sé. -Harry confirmó con palabras y su cabeza. -Estaba pensando justo en eso-admitió, sintiéndose pesimista. Se dijo que era tonto, porque una vez había caminado directo hacia Voldemort, sabiendo que moriría, pero no estaba listo para hacerlo de nuevo. No se sentía valiente esta vez y había perdido la imprudencia de su juventud. La sola idea de dar un paso en falso y dejar a Draco viudo y a sus hijos huérfanos de un padre, estaba poniéndolo ansioso.
-Eso supuse. -Luna besó su mejilla y acomodó su cabello, como una madre consolando a su pequeño hijo. Harry pensó vagamente en Molly y en su madre, y se preguntó si debió hacer las pases con la primera o si debió tener la piedra con él para consultarle a la segunda.
-Tranquilo,-dijo Luna-todo irá bien. Volverás. Mientras tanto los cuidaré por tí.
-Quiero pensar que será así, pero si yo no vuelvo...
-Volverás.
-Si yo no vuelvo,-repitió- dile a Draco que lo amo y siempre lo haré. Que con o sin memorias, él y los niños son mi vida entera. Que sea valiente, y que me perdone por no estar ahí. Dile siento mucho dejarlo solo, pero ni siquiera la muerte podrá hacer que deje de amarlo. Dile que no importa cuanto duela al principio, logrará superarlo. Que es una de las personas más fuertes e inteligentes que conozco, y dile que no lloré mientras decía esto-admitió con pequeñas lágrimas en sus ojos.- Que quise escribir una carta para despedirme, pero me negué a rendirme hasta el final.-Luna sonrió suavemente por lo último.-Manténlo con vida por mí, por favor. Incluso si eso significa, -tragó saliva- incluso si eso significa perder al bebé que tanto amamos. Él es más importante. Draco es, es más importante que todo y debe estar vivo o esto no habrá valido la pena.
Empezando a derramar lágrimas, Harry se permitió ser abrazado por Luna. Cuando pudo recomponerse, ella le hizo una señal de que se sentaran en el pasillo y tomó su mano.
-Firenze y yo nos hicimos amigos mientras no estabas-confesó.-Neville estaba ahí, era cierto, pero te fuiste y eras como la pieza que nos unía en ocasiones, especialmente cuando empezó a salir con Hannah. Solía preguntarme a mi misma en dónde estabas y le pregunté si él sabía. Él dijo que estabas en dónde debías, pero que estabas bien. Que eras feliz y que volverías. Que todo estaba escrito en las estrellas. En una ocasión, incluso dijo que la magia estaba descansando, renovándose. Dijo que volvería antes de que el guerrero enfrentara a la flor, y quien obtuviera la victoria definiría un cambio en el mundo que conocemos.
-¿Una batalla entre el guerrero y la flor?-repitió confundido.
-Si, la flor debe ser Astoria. Astoria es un nombre que tiene varios significados, depende a quien le preguntes. Algunos dicen que es belleza, otros estrella, unos más creen que es la ciudad de las flores. Harry, por otro lado, significa "El que dirige la batalla", "el que decide", o "quien gobierna". Un guerrero.
Harry la miró.
-¿Firenze sabía todo esto? ¿De Albus, de Draco, de todo? ¿Y no dijo nada?
-No lo sé. Él dice que las estrellas lo dicen todo, pero no revelan su historia a quienes no están destinados a saberla. Lo que sí me dijo es que necesitarías tus memorias, y por ello preparé esto hace un tiempo con ayuda de una veela, ya que ella conservó su magia. Le dije que querrías conservar tus sentimientos actuales, porque estaba segura que habías hallado una manera de ir al encuentro de tu hijo y de Draco. Ella dijo que intentaría hacerla lo mejor posible y yo le creo.
Metiendo la mano en su bolsillo sacó una pequeña botella, y la ofreció a Harry.
-¿Que es eso?-preguntó él.
-Es la cura de la poción que Ginny te administró.
-¿Cómo sabes cuál poción usó?
-Fui con ella y la hice hablar hace un tiempo. Le pregunté que te dió, cuánto, incluso el día y la hora exacta. Comparé el tiempo que borró, visité la tienda donde le vendieron la poción. Está arrepentida ¿sabes? De imponerte sus sentimientos. De perder a Albus. No voy a decirte cuánto la daño perder a su bebé, perder a su esposo. Sé que ella te lastimó, pero también sé que se culpa de ser quien se deshizo de ambos.
-¿Esto va a recuperar a su esposo?
-No. Esto ni siquiera regresará a la persona que eras. Solo llenará vacíos. Cuando la tomes estarás un poco confundido, pero no te imposibilitará físicamente para pelear. Por eso necesitas dormir, para amortiguar los efectos secundarios. Pensé en que te vendría bien tener un día para asimilar todo, pero no quise dártelo antes de que pases el día con Draco porque tenía un poco de miedo que su último día juntos antes de que te fueras fuera doloroso o incómodo. Ambos necesitaban este día. Necesitaban esperanza y consuelo. Ayudará con la batalla, pero no puedo decir cómo afectará tu relación con Draco. Confío en que lo que pase de ahora en adelante sea solo tu decisión. Tus memorias no borrarán el hecho que te divorciaste de Ginny o amaste a Draco y cuidaste dos hijos con él. No eliminará el hecho de que se aman tanto que tuvieron un enlace mágico natural, o han creado un bebé. Eso lo hicieron por ustedes mismos.
A pesar de lo cierto que creía que eran sus palabras, Harry dudó en tomarla.
-Vas a necesitarla. Toma.
-No quiero mi ese dolor, Luna. No quiero dudar de mis sentimientos por Draco. Quiero regresar, y quiero amarlo sin importar nada más. Amar a mis hijos como lo hago ahora. No quiero ser ese yo amargado por la pérdida, soportando el dolor de buscar a alguien que no encuentro, o mirar a Ginny de nuevo y volver a estar enojado con ella. Fui horrible. Lo sé.
-Lo necesitas, Harry. Necesitas tus conocimientos de auror, así como a Ron y Hermione. Sin ellos, no podrás pelear como antaño. Estoy segura que incluso si te sientes incómodo con Draco, volverás a amarlo, y él te seguirá amando y preferirá que vuelvas. De hecho, probablemente esté esperando que lo tomes, justo ahora, si la luz bajo la puerta dice algo.
Harry miró sobresaltado la puerta de la habitación.
-Te veré mañana antes de irte, Harry. Descansa.-Se despidió Luna.
Harry abrió la puerta, Draco estaba ahí. Parecía haberse despertado hacía un tiempo y estaba sentado en la cama, mirándolo.
-No la tomaré si me lo pides-declaró, mirándolo con súplica.
Draco negó.
-Deberías tomarla.
-¿Sabías que Luna me daría la poción?
-Ella habló conmigo mientras cocinabas. Me la mostró. Dijo que te la daría al terminar el día. Ella no preguntó, solo me informó que era lo mejor. No sé si es cierto, pero confías en ella. Así que lo haré también.
Harry suspiró y tomó asiento junto a Draco, tomando su mano.
Por eso te aferrabas a no dormir, pensó.
-No soy tan iluso ¿sabes? Estoy consciente de que no has peleado por años. Eres rápido, eres fuerte, pero esto hará que vuelvas a los días de auror, conocimientos frescos y todo eso. Si eso te da un porcentaje extra para sobrevivir, te suplicaré que la bebas.
-Draco...
-Harry, bébela, por favor.
-¿Qué pasa si no te amo tanto como ahora, o no lo hago en absoluto?
-Entonces, serás demandado por la custodia de Albus por dos personas. Y me quedaré con Scorpius y con el bebé. No los extrañarás de todos modos.
Harry lo miró como si no pudiera decidir si era broma o verdad.
-Sin embargo, -continuó Draco- voy a molestarte. Mucho. En serio. Y me encargaré de que estés ahí para maldecirte cuando el bebé salga. Prometiste estar ahí y voy a hacer que cumplas esa promesa. Así aunque no me quieras, vas a amar al bebé cuando te lo entreguen en brazos. Recuerdo lo muy destrozado que estaba cuando Pans murió. Eso no evitó que amara a Scorpius con toda el alma desde que lo sostuve.
Harry tragó saliva.
-Harry,-llamó Draco- incluso si no me amas, yo amaré al bebé, y a ti. A Al. Podrás regresar si lo deseas. Sé que ambos tememos lo que pasará si recuerdas, pero confío en nosotros y creo que cuando no tenga un bebé dentro de mí, podré darte un puñetazo o hechizarte si es necesario.
Harry asintió, queriendo sonreír, y lo abrazó. Se quedó ahí por lo que pareció una eternidad. Finalmente, tragando saliva, respiró profundo y abrió la poción.
Tragó el líquido de la botella.
-Ven, durmamos.-Ordenó Draco con suavidad. -Debes despertarte en unas horas. Te levantaré.
Harry obedeció. Se metió a la cama y besó el cuello de Draco antes de esconder su rostro en él.
Tenía que vivir. Tenía que volver a casa.
Si para ello necesitaba romper el corazón de Draco un poco, quería vivir lo suficiente para poder disculparse en persona.
-Te amo-declaró por última vez en la noche.
Escuchó la inhalación de Draco.
-También te amo-contestó.-Duerme, cariño.
.
Fiel a su palabra, Draco despertó a Harry temprano. Al principio, Harry estaba desorientado. Miró a Draco, y la habitación, y observó al rubio morderse los labios ansioso. Fue diferente, como estar sorprendido y no estarlo de no estar en Grimmauld Place.
-¿Cómo te sientes?-preguntó Draco, ofreciéndole un café. Harry lo aceptó.
-Diferente.
No miró a Draco, porque no sabría cómo lo miraba. Cerró los ojos, sintiéndose estúpido. El enlace estaba ahí, palpitando, transmitiendo la preocupación y desesperanza de Draco; probablemente mandando confusión, estrés, culpabilidad de Harry al otro.
Se sentía más feroz, más irritado.
Y a la vez tan tranquilo como ayer.
Fue extraño. Como despertar en otra vida, sin saber cuál era la línea original.
-Es casi hora de irte. Los niños siguen durmiendo, ¿quieres despertarlos?-terminó el silencio el rubio y Harry miró finalmente a Draco. Se veía sereno, todo lo contrario a sus emociones.
-No. Déjalos dormir.
Draco asintió.
-Dejaré que te vistas. ¿Quieres hablar de la poción?
-No realmente. Estoy bien.-Intentó sonreír.
Draco apretó los labios y frunció ligeramente el ceño. No le creía, por supuesto. De reojo, Harry miró el anillo en la mano de Draco. Recordó su boda muggle, rodeada de algunos amigos de Draco y ahora suyos. El día en que los compraron.
Harry rodó los ojos.
Esto era estúpido.
Él era su esposo. Incluso si no lo amara, era el padre de sus hijos.
-Estoy bien. Me siento un poco confundido, pero sé lo básico.
-¿Lo básico?
-Sé que te amo, y que me amas. Que tenemos dos niños juntos, Albus y Scorpius. Que yo insistí para que tengamos este matrimonio. Y que eres un asco poniendo barreras o en hechizos defensivos y por eso le pedí ayuda a Luna. Eso es todo lo que necesito.
-Está bien-respondió finalmente Draco, el alivio aligerando un poco su alma. -Estaré abajo.- Empezó a caminar cuando alzó la ceja y volteó.
-¿Un asco?-preguntó.
-Un asco. Tengo que enseñarte a mejorar muchos hechizos, y podrías pedirle a Luna que te enseñe a hacer un patronus mientras no estoy. Así no te aburrirás.
La ceja de Draco no bajó.
-Tal vez perdí un poco de cordialidad con la poción.
-Espero que lo recuperes, o dormirás en el sofá cuando regreses.
.
-Hasta luego-murmuró Harry tanto a Luna como a Draco una vez que estuvo listo, y estaba a punto de atravesar las llamas de la chimenea cuando volteó y miró al slytherin por segundos que parecieron una eternidad. Determinado, caminó hacia Draco y lo jaló a la cocina.
-Hablemos.-Declaró cuando estuvieron en ella.
Draco miró confundido a Harry antes de asentir.
-Puedes hacerlo. Si necesitas que esté ahí, solo envíame un patronus. Iré.-Declaró el rubio, probablemente pensando en que Harry se estaba acobardando un poco.
Harry asintió, porque era un poco verdad, eso no implicaba que dejaría que Malfoy fuera en su estado.
-De acuerdo-dijo de todos modos.
-¿De qué querías hablar?
-Quería decirte que no te traicionaré.
Draco sonrió.
-Más te vale, porque si lo haces, y me vendes a Astoria y ella me mata, o peor me convierte en el señor Greengrass voy a encontrarte, y maldecirte. Y la convenceré de quedarnos con tu hijo.
-No de esa manera. Del tipo matrimonial.
Draco asintió, comprendiendo.
-Bien, porque debo advertirte que si me engañas, no puedo prometer tu integridad física o la de tu amante. Y hablo en serio, Harry. Puede que no haya completado Hogwarts, pero viví con decenas de hombres desagradables y creativos al momento de maldecir. Y maldecir sí se me da bien.
Harry bufó irritado.
-Intento darnos una despedida apropiada, Malfoy. ¿Podrías relajarte un poco?
Draco sonrió tensamente. Quizá por el apellido. Hoy en día, Harry no lo usaba mucho.
-Sé que no me traicionarás. Si no es por amor, por lealtad. Soy tu esposo ahora. Tengo a tu hijo. Vas a cuidarme, aunque sea por obligación. También eres demasiado recto para engañarme, pero si lo haces, lo sabré con solo mirarte o confesarás finalmente por la culpa. Agradezco tu sinceridad, no obstante, y ahora que ya hemos llegado a este punto, yo te aclararé algo. No te atrevas a traicionarme, o me encargaré de que no puedas procrear más hijos. Tendré un nuevo recuerdo en mi caja de tesoros. No, mejor, haré que Luna use tus bolas de pendientes, por convencerme de que darte esa poción era lo correcto y si se niega yo mismo me las pondré de collar.
Harry rodó los ojos.
-Eres increíble, solo intento...
-Sé que intentas, y no es necesario. Estoy en estado, pero sigo siendo yo. Y no voy a llorar por un poco de miradas retadoras o palabras bruscas. Tampoco voy a hacerlo porque dudes de nuestra relación, porque hey, tengo la mayor prueba de ello creciendo en mí. Te casaste conmigo, el malévolo Malfoy, supéralo. Ahora, ven aquí.
Malfoy tomó su mejilla con una mano y empezó a hablar. No había palabras pronunciadas, pero Harry sentía la magia recorrerlo. Fue cálida. Protectora. Un recordatorio de quién era. De lo que era para este hombre. Fijó sus ojos en los ojos grises frente a él, y entonces algo brilló, pero él no supo qué, porque no dejó de mirar a la cara a Draco.
Aún así sonrió.
-¿Esto es como lo que tienen Al y Scorp? ¿Esa cosa que tortura a los que quieren matarte?-preguntó.
-Sí. Técnicamente no eres un Malfoy, porque el Ministerio no nos ha unido, pero mágicamente lo eres. Quería ver si funcionaba, ahora que vas a la guerra parece que no pierdo nada al intentarlo.
-Bueno, funcionó. Definitivamente hay algo ahí.
-Bien-sonrió triunfante, Draco. -Ahora únicamente yo podré herirte de muerte.
-Eso es un alivio.
-¿Lo es?
-Sí, porque no me vas a herir ¿cierto?
-Quizá. Me ahorraré mis promesas para cuando regreses. Ahora ve al mundo, y regresa, Harry Potter. Te esperaré aquí a menos que me llames. Y si sientes que me necesitas, llámame. No vayas directo a morir. No vueles sobre fuegos malditos, camines directo al hechizo de un enemigo, persigas basiliscos, te hundas en lagos con sirenas, te sacrifiques para salvar personas, especialmente las que ni conoces, dejes que te capturen, o seas un rehén voluntario. No te atrevas a morir. -La voz de Draco vaciló y Harry lo vió hacer una mueca desesperada, aún con una mirada feroz en su rostro.- Eres mi esposo. Mi vinculado. Mi amado. Te necesito vivo. A salvo. Incluso si es a distancia o no me amas.
Maldita sea si no era lo mejor que le habían dicho a Harry.
Asintió y lo besó. Draco lo dejó dominar el beso y se derritió en sus brazos, y el cuerpo de Harry exigió más, todo. Invadió la boca del otro con fuerza y lo empujó, pegándolo a la superficie más cercana, que resultó ser la mesa. Lo elevó hasta sentarlo e inclinarlo, y lo besó más y más, hasta que sintió que no podía respirar.
-¿Creí que seguías confundido?-preguntó Draco, cuando se separaron.
-Algo así, es extraño, emocionante de una forma indescriptible.
-Solo tú eres así de extraño. Emocionarte de la confusión.
-Bueno, uno no monta un dragón sin sentir adrenalina. No pude montar uno ahora, pero entre mis memorias hay cosas buenas para volver a tí.
Draco parpadeó confundido, asimilando las palabras y luego abrió la boca; ofendido, le pegó.
-Imbécil. Parece que estás bien.
Harry rió.
-Ve, auror Potter. Profesor. Lo que seas, y mátala. No dejes que pueda regresar. Y dile a tu ex-esposa que tengo a tu hijo y no se lo voy a entregar.
Harry sonrió de lado.
-Pequeño comerciante. Hombre de familia. ¿Y a cuál de los tres hijos exactamente te refieres?
Draco rodó los ojos, sin embargo, cuando Harry cruzó las llamas, ambos sonreían.
.
Cuando por fin llegó a Grimmauld, todos lo miraron.
-Lamento la tardanza-dijo, más por educación que porque le importara.
-¿Qué te retrasó? ¿Estás consciente que eres parte del plan?-exigió un auror.
Harry rodó los ojos.
-Cierra la boca, Sanders. Se me permite besuquear a mi esposo antes de ir a enfrentar a alguien que quiere matarme.
El auror enrojeció. Harry se dio cuenta que recordaba al hombre ahora.
-Aún siendo Harry Potter ahora eres un civil y me debes respeto. Y debes saber que esto tiene prioridad.
-Si gustas puedo irme a casa y dejar que tu te encargues de mi parte. Entonces, podría besuquear a mi esposo sin preocuparme de tu cuello.
-Harry-lo amonestó Hermione.
-Hermione-contestó él.
Ella parpadeó ante la respuesta. Parecía sorprendida del tono de su voz.
-¿Harry?-llamó Neville-¿Estás bien, Luna lo hizo?
-Sí. ¿Ella te dijo?
-Lo comentó. ¿Todo bien? Aparte de tu carácter un poco más impulsivo.
Harry rió.
-Sí.
-Bien, estaba un poco preocupado por tu y él, y como reaccionarías, pero por tu expresión no fue ningún problema. Eso me alivia. Si hubieras sido agresivo con él me sentiría culpable de dejar que maltrates a tu amado esposo. Tendría que darte un puñetazo, y nunca me ha gustado pelear.
Harry sonrió.
-Todo está bien, Neville. El físico de Draco ayuda bastante a aceptar que uno se haya casado con él-bromeó.
Neville enrojeció entendiendo.
-¿Estás bien, compañero?-preguntó Ron-llegas tarde.
-Estoy bien, Ron. ¿Ya nos vamos?
-Casi. Ellos quieren que uses tu traje de auror. Algo de más autoridad, dijeron.
-No soy auror.
-Quieren que cuando seas un héroe vistas como uno.
Harry rodó los ojos.
-Bien. Si eso hace que vayamos rápido.
Se cambió y unió a su respectivo grupo. Aparecieron fuera de la Mansión de los Greengrass.
-Bien-declaró un auror.-Empezamos a mi llamado. Prepárense.
Exhalando suavemente. Harry asintió.
Había extrañado la adrenalina, pensó.
.
.
Había una vez un guerrero que miró un castillo de lejos,
y decidió quemar a la princesa, para quedarse con el dragón.
