¡Actualización de la semana!

Y damos inicio al arco final de este fic, y a uno de mis arcos favoritos de todo el manga

Después de reincorporarse a sus actividades de shinigami nuevamente, Jill es enviada a una misión en equipo con Ronald, Grell les daría alcance más tarde.

pero por que esta misión era diferente? Tanto que requería a 3 recolectores y no solo por la enorme lista de la muerte que tenían entre manos, tendrían que realizar una investigación especial, ya que aparentemente, los muertos estaban caminando de nuevo.

Jill y Ronald se embarcan en un lujoso transatlántico en su viaje inaugural, sin saber que se encontraría con rostros familiares abordo, en unas vacaciones que terminarían en desastre.


Capítulo 31 - A bordo del R.M.S. Campania

El mes transcurrió con demasiada rapidez, había realizado un par de visitas al mundo humano, además de algunos trabajos asignados, trató de averiguar algo más de la sociedad de la Aurora, pero no había conseguido nada nuevo a lo que tenía su informe.

Se marchó una semana antes esperando mezclarse en el cuerpo de servicio de la sociedad, pero tampoco tuvo suerte, consideraba robar algún uniforme de servicio del Campania, o incluso regresar a la mansión Phantomhive por el vestido que Miss Nina le había confeccionado, pero no tendría tiempo de dar explicaciones, tendría que encontrar otra manera de infiltrarse. Por lo menos había averiguado nombres y rostros de algunos de los asociados.

El día 17 llego sin que pudiera avanzar gran cosa en su investigación, se había marchado de Londres la noche anterior para llegar al puerto a tiempo, el lugar estaba atiborrado de personas, algunas dispuestas a embarcar, otras más fueron a despedirse de alguien, y muchas más solo estaban de curiosos en el puerto.

Ciertamente el Campania era el más imponente trasatlántico que había en el puerto en ese momento, jamás había visto un barco tan grande como aquel. Espero en los muelles unos minutos, Ronald no aparecía por ningún lado, y si no llegaba pronto tendría que embarcar sin él.

Los silbatos del barco lanzaron la primera advertencia de que quedaba poco tiempo para abordar, ya sería problema de Ronald encontrarla más tarde, se cubrió bien con un abrigo de lana para esconder sus prendas habituales, tomo su maleta de viaje y abordó el barco.

No tendría problemas en encontrar su camarote, se había colado en los astilleros del barco y memorizado lo más que pudo los planos para poder moverse con soltura. Pero la cantidad de gente que había era otra historia, decidió subir a la cubierta antes de dejar sus cosas, por lo menos para ver zarpar el barco, y ver si podía encontrar a Ronald desde ahí. Como pudo se abrió paso a la cubierta de proa, solo por esos momentos, los obstáculos y canceles que dividían a las clases estaban ausentes, los oficiales se encargarían de colocarlos ya en mitad del océano.

Aun así, las cubiertas estaban llenas de personas despidiéndose, subió hasta la cubierta de botes, para ver partir el barco, repentinamente sintió la presencia de Ronald, se acercó a la barandilla para buscarle entre la multitud del muelle, finalmente lo encontró, subiendo a toda prisa por el puente de segunda clase. Las amarras fueron soltadas, los silbatos de las chimeneas silbaron, anunciando la salida del barco. El cual comenzó a ser jalado por los pequeños remolcadores para sacarle del muelle, y guiarlo hacia mar adentro.

La multitud se comenzó a despejar al poco tiempo, los pasajeros tenían que acomodar sus cosas, algunos inclusive deberían tener que buscar aun sus camarotes. Se quedó viendo el vasto océano delante de ellos, suspiro, haciéndose a la idea de bajar a su camarote, a reunirse con Ronald. Pero, al dirigirse a las escaleras de segunda clase, choco accidentalmente con un hombre vestido con una gabardina negra, de lana. Posiblemente uno de los pasajeros de primera clase que había permanecido afuera viendo las azules aguas.

— Lamento mucho mi torpeza — se disculpó — no vi por donde iba — agrego sin levantar la mirada, pero un olor bastante familiar llego a su olfato, levantó inmediatamente el rostro, encontrándose con el rostro sonriente de endemoniado mayordomo.

— Parece que Lady Sutcliff estaba distraída con las vistas del océano — le respondió burlón

— ¿Jill!? ¿Qué estás haciendo aquí? — pregunto Ciel, el cual estaba oculto detrás de la enorme silueta de Sebastian

— ¿Yo? ¿Qué rayos hacen ustedes aquí? — los señalo — ¡Ustedes no son de los que toman vacaciones solo porque si!

— Estamos haciendo una investigación importante — respondió — ahora que lo pienso, si tomo en cuenta toda la información que tengo, no es tan extraño que estés aquí

Jill no pregunto más, posiblemente estaban ahí por la misma razón, la sociedad de la Aurora, suspiro, estaba por despedirse para seguir su camino a su camarote.

— ¡CIEEEEEL! — exclamo una voz aguda a espaldas de la shinigami, esa voz solo podía pertenecer a una sola personita — aun cuando dijiste que no podías venir — Elizabeth se lanzó a abrazarle — ¡Estoy tan feliz!

Jill sonrió de medio lado, había pasado 1 mes desde que dejo la mansión, y le aliviaba saber que todo estaba bien con ellos. Aunque era extraño topárselos en un barco de pasajeros. La sonrisa de Jill se borró de golpe, había demorado en darse cuenta, y ahora no podía salir huyendo, no era posible que Lizzy estuviera sola en aquel trasatlántico.

— ¡Elizabeth! — la voz autoritaria de madame Frances resonó a sus espaldas — ¡Por favor no demuestres tal comportamiento indecente en público!

Jill trato de ocultarse detrás de Sebastian, buscando un hueco para poder salir de ahí antes de que la vieran, la marquesa iba acompañada de un hombre maduro, de cabello rubio y mirada severa, tenía cejas espesas y un bigote del mismo tono de su cabello; también la acompañaba un joven alto, delgado de cabello corto, del mismo tono que el de hombre, sus ojos eran verdes como los de Lizzy y tenía una expresión tan seria como la del hombre.

El joven le exigió a Ciel alejarse de Lizzy, ya que no lo reconocía como su cuñado. Las suposiciones de Jill no estaban tan erradas, aquellos hombres eran el hermano y el padre de Elizabeth, este último observaba a Ciel con severidad, o eso pensaba hasta que lo abrazo con entusiasmo, alegrándose de verle después de tanto tiempo.

— ¡Padre! ¡No es justo! —le reclamo Lizzy — ¡Yo también quiero abrazarlo!

— ¡Ya basta ustedes dos! — les ordenó Madame Frances, orden que obedecieron de inmediato — ¡Habrá que ver el comportamiento tan indecente de ustedes! — resoplo, después dirigió su mirada a Sebastian, comprobando lo que para ella era un desaliñado peinado, estaba por decirle algo, pero se percató de la presencia de la shinigami que intentaba escapar — espera! ¿Acaso no eres …?

— ¿Jill!? — exclamó Lizzy llena de felicidad — ¿De verdad eres tú? ¡Que sorpresa verte aquí! ¡Estoy tan feliz de verte! — la abrazó con efusividad

— Es bueno verte tan bien, Lizzy — la saludo nerviosa

— ¡Esto sí que es una sorpresa! — exclamo la marquesa

— Es un placer verla gozando de tan buena salud, marquesa Midford — saludo amablemente inclinando la cabeza

— ¿Ella es la chica que se estaba hospedando en la mansión del pequeño Ciel? — pregunto el chico con curiosidad

— ¡Así es! — respondió Lizzy alegre — Permíteme presentártela hermano, ella es Jill Sutcliff — les dijo tomando la mano de la shinigami — Jill, ellos son mi hermano mayor y mi padre

— Mucho gusto, Lady Sutcliff, soy el marqués Alexis León Midford — se presentó el hombre de edad madura besando el dorso de la mano de la shinigami con educación

— Y yo soy Edward Midford, hijo mayor del marqués, y hermano mayor de Elizabeth — la saludo el joven sonriéndole y besando su mano también — es un gusto en conocerla Lady Sutcliff, mi hermana nos ha contado mucho de usted.

— El placer es todo mío — respondió amablemente

— Mi hermana me contó que es una excelente combatiente con la espada, ¿eso es verdad?

— No sé si podría llamarle excelente, pero se defenderme — respondió apenada

— ¡No seas humilde — dijo Ciel — repeliste un ataque de Grey!

— ¡Eso… eso no fue gran cosa! — se defendió

— Esperen, de Charles Grey, ¡¿el mayordomo y guardia personal de la Reina?! — exclamo Edward sorprendido — ¡Por favor! ¡Hazme una demostración! — le suplico tomando sus manos entre las de el — ¡Me haría el honor de tener un combate conmigo!

— ¡¿Eh?! — Jill estaba confusa, que estaba pasando

— Este no es el momento de hablar de esas cosas — dijo la marquesa con seriedad

— Tienen razón, porque primero no vamos a tomar el almuerzo en el restaurante a la carta del barco — sugirió el marqués — ¿Le gustaría acompañarnos, Lady Sutcliff?

— Yo… — balbuceó apenada — Lamento tener rechazar su amable invitación, marqués Midford — se excusó inclinando la cabeza — la verdad es que yo ya no debería estar aquí en estos momentos, y si un oficial me encuentra en esta cubierta estaré en serios problemas

— ¿Por qué estarías en problemas? — pregunto Lizzy confundida

— Debo … debo regresar a la cubierta de segunda clase — desvío la mirada — yo… no pertenezco a ninguna cuna noble, ni una familia de renombre, solamente soy una cronista viajando, que casualmente sabe defenderse y combatir con una espada, no es bueno para su imagen pasar tanto tiempo con alguien como yo, es mera casualidad que nos hayamos encontrado aquí

Estaba inventándose excusas para salir de ahí, pero a la vez aquellas palabras no estaban tan retorcidas viéndolo desde el punto de vista social. Su estómago rugió de hambre en ese instante, sus mejillas se tiñeron de rojo, por estar esperando a Ronald no había desayunando más que una taza de té y algunas galletas, estaba muriendo de hambre en esos momentos.

— Creo que tu estómago dice otra cosa — se burló Ciel — deberías bajar y terminar de instalar tus cosas y darnos alcance en el comedor después, mandare a Sebastian por ti, después de todo, eres una invitada de la casa Phantomhive

— Pero no sin antes pasar por nuestro camarote, tengo que hacer algo con esa pinta tan desaliñada que tienes — le señalo la marquesa, su abrigo estaba abierto, y debajo de este podían notarse perfectamente sus prendas habituales, su pantalón corto, sus botas militares y su camisa de vestir, Jill suspiro, temía que le dijera eso.

— Nos acompañaras, ¿verdad? — insistió Lizzy — ¿vendrás a almorzar con nosotros?

— Está bien — respondió resignada — solo, debo bajar a instalarme y los acompañaré a almorzar

— Sebastian, acompáñala de una vez para que puedas escoltarla de regreso, y que los oficiales no le den ningún problema — le ordenó Ciel

— Como ordene — respondió el mayordomo — ¿nos vamos, Lady Sutcliff?

Jill lo miro con una expresión de pocos amigos, suspiro y se despidió de la familia de Lizzy. Se dirigió hasta la cubierta de popa, donde estaba la entrada de las escaleras de segunda clase.

— ¿Puedes esperarme aquí? — le pregunto al mayordomo antes de bajar

— Acaso no quiere que la escolte hasta su camarote — pregunto extrañado

— ¡Que un mayordomo escolte a alguien como yo hasta la cubierta F llamaría demasiado la atención! — protesto apenada — Prometo que no tardaré, memorice el camino, así que no debería perderme

— Permítame acompañarle al menos hasta la cubierta F, esperare en las escaleras a su regreso

— Está bien — suspiro

Jill bajo las escaleras con agilidad, había demasiadas personas buscando sus camarotes, muchos de ellos eran inmigrantes que ni siquiera hablaban inglés. Algunos de ellos se acercaron con pena a Sebastian y a ella para pedir alguna indicación o una traducción ya que estaban perdidos y no había suficientes oficiales para guiarlos.

Sebastian permaneció de pie en las escaleras, tal como había prometido, Jill avanzo por el largo y atiborrado pasillo hasta su camarote, Ronald se encontraba tumbado en una de las camas.

Era una habitación cuadrada pequeña, con un lavamanos, un espejo al fondo de la habitación y dos literas dobles, una frente a la otra, Ronald se había despojado de su gabardina y su sombrero y los había arrojado a la cama superior de su litera.

— Creo que solo somos nosotros dos en esta habitación — le sonrió divertido — pensé que te habías perdido, ya estaba por salir a buscar un oficial

— No fui yo la que abordó el barco de último momento — le recordó — yo ya estaba aquí antes de que tu abordaras — agrego arrojando su maleta de debajo de la otra litera — me encontré con unos conocidos en el barco, así que iré a almorzar con ellos

— ¡Qué bueno porque me muero de hambre!

— Entonces ve al comedor de segunda clase a almorzar — le respondió — yo estaré en la cubierta de primera clase

— ¡Espera! ¡¿Lograste infiltrarte tan rápido en primera clase?! — exclamo sorprendido

— Siendo honesta, ni yo me lo esperaba — confeso sacándose la gabardina y sacando una falda de su maleta, poniéndosela sobre sus pantalones cortos, invoco su katana, la cual apareció en su mano derecha.

— No piensas llevarla arriba ¿o sí? — le pregunto

— No, pero aún no sabemos si estaremos solos o no en este camarote, el barco hará otra parada en Cherburgo y una más en Queenstown, es mejor que la katana este aquí todo el tiempo, después no sé si podre invocarla, esperemos no tener compañía, cierra el camarote cuando salgas — le dijo arrojándole una llave que estaba detrás de la puerta

— Me encargaré de investigar la cubierta de segunda y tercera clase — se despidió de ella.

Salió nuevamente de la habitación y regresó a la escalera, Sebastian le esperaba, observando su reloj de bolsillo.

— Me sorprende verla con falda, mi Lady — le dijo amablemente

— Aprendí ciertas cosas estando en la mansión, y una de ellas es a no mostrar mis piernas en público si hay mucha gente, y menos entre los nobles

— ¿Acaso teme la ira de la marquesa si la llegase a ver con sus pantalones cortos de nuevo? — le pregunto burlón

— ¿Tu no le temerías? — le pregunto apenada — Con ese cabello, deberías — le señalo su peinado, subiendo las escaleras

Siguió a Sebastian hasta el camarote de la marquesa, el cual se encontraba en la cubierta B, Jill trataba de memorizar todo lo que pudiera mientras avanzaba. Ya que una cosa eran los planos tenía en la cabeza, y otra muy distinta era ver la distribución de aquellos pasillos y camarotes en una dimensión real.

La marquesa la esperaba con un elegante vestido verde extendido sobre la cama, Jill sintió un pequeño escalofrío. Sebastian hizo una reverencia y se retiró, argumentando que debía ayudar a Ciel a instalarse en su camarote, que regresaría en un momento más a escoltarles al restaurante, dejando a la shinigami sola, a merced de madame Midford.

La marquesa la arreglo en poco tiempo, tenía bastante pericia en eso, salieron del camarote, Sebastian ya las esperaba en el pasillo para escoltarles, Madame Frances saco un peine de su bolso de mano y cepillo el cabello de Sebastian hacia atrás.

Cuando llegaron al comedor, Jill se percató de la presencia de Snake, llevaba puesto un traje de sirviente, y al igual que había hecho con Sebastian momentos antes, la marquesa peino el flequillo del chico hacia atrás.

Edward observo con sorpresa el cambió que Madame Frances había realizado en Jill, inmediatamente se puso de pie, ofreciéndole un asiento a su lado, Lizzy por su parte alabo el cambio que había realizado su madre en la joven shinigami.

Durante el almuerzo, Lizzy se mostró emocionada de poder compartir ese viaje con Ciel, ya que tenían planificadas unas vacaciones de 3 semanas, 5 días en el trasatlántico hasta Nueva York, 10 días en la ciudad y otros 5 días de regreso a Inglaterra. Edward no podía contener sus expresiones de celos ante el pequeño conde.

Lizzy invito a Ciel a pasar la velada de esa tarde con ella, y aunque dudo un poco, Sebastian simplemente le dijo en voz baja que la reunión seria hasta el día 19, Jill observo al mayordomo de reojo, realmente estaban ahí por el mismo trabajo.

La shinigami bebió algo de jugo de naranja, hiciera lo que hiciera, solo le restaba esperar, y disfrutar un poco de los dos días que tenia de vacaciones en ese lujoso barco de pasajeros.


Y con esto concluye el primer capítulo de Book of the Atlantic, el que hasta el momento es de mis arcos preferidos.

Como en el manga hubo detalles en los que no se pone demasiada atención, creo que todas y todos y todes sabemos que este arco de "Titanic con Zombis" estuvo basado justamente en ese trasatlántico, quiero decirles que "Titanic" es de mis películas favoritas jajajaja y no tanto por el romance y esa trama, en realidad por los efectos especiales en cuanto al impacto y el hundimiento, me parecen tan bien logradas para ser del 97.

Entonces en algunas escenas escritas en este y los siguientes capítulos, podrán darse cuenta que también use Titanic como inspiración, como en esta ocasión lo fue el momento de zarpar, o las paradas que realizaría el barco antes de dirigirse a Nueva York.

Espero sea de su agrado este último arco, y si tienen comentarios, por favor no duden en dejarlos