¡Saludos, queridos lectores!

Por desgracia, no pude subir lo faltante en los días previstos, pero no quise esperar hasta el siguiente fin de semana para cerrar el calendario, así que, aunque un poco tarde, subo los capítulos faltantes. Sin embargo, tengo algunos anuncios importantes n.n

Uno de los motivos por los que no pude subir los capítulos faltantes, es porque hubo un problema con la actualización de Reina de corazones, y me llevó más tiempo de lo esperado en poder hacer la corrección por una confusión que tuve con los archivos. Lamento mucho la confusión, pero el capítulo ya ha sido corregido, así que aquellos que lo esperaban, ya pueden pasar a leerlo n.n

Sin más por el momento, sólo me queda decir que este capítulo corresponde al Día 30: Enredo del calendario 1 del SasuKarin Month Junio 2024


Mientras los días pasaban en su nueva vida, Sasuke podía sentir que algo cambiaba dentro de él. Era algo positivo, sin duda y lo estaba disfrutando, pero el día del aniversario luctuoso de sus padres, justo cuando llegaba a sus tumbas, comenzó a tener dudas sobre lo que estaba haciendo.

Sí, de nuevo las voces de años diciéndole cómo llevar su vida porque esa era "la forma correcta" hacían de las suyas, pero antes de ahogarse en ellas, la llegada de su hermano le regaló una pausa a ese tormento.

—Hola, hermanito. ¿Cómo va tu vida? —preguntó Itachi como siempre que se veían. Era como un especie de guión que usaba para evitar justificarse del por qué no volvía al país casi nunca ni daba noticias de su vida.

No se miraban, ambos tenían puesta la vista en las tumbas.

—Bien.

Sasuke nunca respondía a la pregunta de su hermano, y tampoco le preguntaba nada porque sabía que aunque lo hiciese, él no contestaría, pero ahora que lo había hecho, llamó la atención de su hermano que se giró hacía él.

—¿Es así?

—Sí —respondió convencido, porque aunque hacía muy poco los fantasmas del pasado habían tratado de señalarle que no, al oír a su hermano preguntar, lo hizo recordar cómo se había sentido en los últimos días y se dio cuenta que lo único que lo atormentaba de su nueva vida eran aquellas voces que esperaba callar pronto.

—¿La ausencia de Sakura es parte de ese bienestar? —preguntó Itachi regresando la vista a las tumbas y encendiendo un cigarrillo.

—Es una parte importante, sí.

—Me alegro por ti —dijo tras soplar el humo y ahora fue Sasuke quién, con desconcierto, lo volteó a ver.

—¿No tienes nada que decir sobre que mancharé la imagen de la familia si me divorcio? —preguntó Sasuke, pues si había alguien que nunca tuvo problemas con seguir el camino que sus padres les habían trazado, era su hermano mayor, por lo menos hasta que hubo decidido irse a vivir al extranjero.

—Si te hace infeliz estar con ella, qué más da la imagen que tengan los demás de ti. Aunque soy la única familia que te queda, ni siquiera vivo aquí.

Sasuke regresó la mirada a las tumbas aún cuando estaba confundido con la respuesta de su hermano.

—No es lo que nuestros padres pensaban.

—¿Y tú piensas igual que ellos?

—Creo que ya no.

—Yo creo que nunca pensaste igual que ellos, pero te costaba trabajo asumir que era así.

—¿Qué quieres decir? —Sasuke miró de nuevo a su hermano.

—Cada generación es diferente. Nunca vamos a pensar igual que nuestros padres, ni siquiera como hermanos lo hacemos —Itachi lo miró después de otra bocanada de humo— Ya no te atormentes con las cosas que nuestros padres nos repetían. Esas cosas eran suyas y sólo vas a ser feliz siguiendo tus propias reglas.

—¿Por qué me dices esto? —preguntó el menor confundido, pues él no había hablado con nadie de sus dilemas más que con su terapeuta y se suponía que todo eso era confidencial— ¿Cómo es que sabes que…?

—Porque hace varios años estuve en tu lugar —dio otra fumada y luego apagó el cigarro con la suela del zapato— Padre nunca te dijo por qué decidí irme al extranjero. ¿Verdad? Él no quería que siguieras mis pasos —por primera vez giró su cuerpo hacia él— Así es, no soy el hijo perfecto que creías.

—Explícate —ordenó el menor, pero en realidad, estaba muy confundido.

—Nuestros padres tenían altas expectativas para ambos, aunque podría decirse que siendo el primogénito, mi carga fue mayor, pero ninguno de los dos estaba de acuerdo del todo con lo que ellos querían y pensaban ¿Verdad? —miró a la tumba de su padre fijamente— Creo que tú tampoco pones en duda su amor, pero no supieron darse cuenta que imponernos su pensamiento y reglas del pasado iba a provocar algo en nosotros. Ya fuera una huida o un matrimonio infeliz.

—¿Huiste? —ahora sí mostraba la sorpresa en su rostro.

—Yo soñaba con ser artista. Pintor para ser más exactos, pero tú sabes lo que padre pensaba de cualquier carrera que no ayudara a mantener a la empresa familiar en pie o de cualquier acción que no fuera "correcta" a sus ojos —sacó otro cigarrillo y lo encendió— Podría hacerte una larga lista de cosas que quería y pensaba que habrían sido desaprobadas por padre. Incluso por madre, pero lo importante en esto, es que decidí seguirles el juego porque mi compromiso con Izumi lo esperaba más de lo que odiaba lo demás.

—Entonces…

Sasuke no se atrevió a decirlo, pero Itachi lo entendió y asintió soltando una bocanada de aire.

—Después de que Izumi muriera, no tuve más razones para quedarme. Ni siquiera tú, porque estabas convencido de que debías complacer a nuestros padres con el proyecto "Gehenna", aunque sí intenté hablar contigo.

—No estabas mintiendo —comentó el menor sorprendido, pues en aquél entonces, su padre le había asignado diseñar aquél proyecto para competir con Itachi que entregaría otro como propuesta. Aquél que hiciera el mejor trabajo, se quedaría a cargo de la primera sede que tendrían en el extranjero.

Recordaba que su hermano le había propuesto que ambos entregaran un mal proyecto para orillar a su padre, con el tiempo encima, a que aceptara que ambos hicieran el trabajo y de esa forma, que dejara a ambos a cargo de la sede. Esto, con el fin de alejarse de sus padres y ganar su libertad. Sin embargo, Sasuke había pensado que su hermano intentaba engañarlo para ganarle y dio todo por ganar la competencia.

—Tu idea era excelente aún para ser de un universitario que estaba a punto de graduarse, pero era tu falta de experiencia en el mundo real lo que minó el proyecto. Aún cuando tenías el asesoramiento de Juugo, la verdad es que él también era un novato en ese entonces y aún no veía el panorama completo.

—¿Quieres decir que estaba condenado al fracaso? —preguntó frustrado.

—Pienso que el tiempo que había para ajustar y mejorar los errores que tenía, habría sido suficiente para que presentaras algo igual o mejor que mi propuesta, pero tratándose de padre, sí, estabas destinado al fracaso porque él quería que yo tuviera el proyecto.

Sasuke apretó los puños y la mandíbula, mirando con pesadez la lápida con el nombre de su padre.

—Padre estaba muy orgulloso de cómo manejabas la empresa en el extranjero —musitó el menor y el mayor sonrió con ironía.

—Cuando me fui al extranjero, padre no podía controlarme desde allá. Quizá necesitaba su permiso para aprobar algunas acciones en la empresa, pero mi vida, ya era mía y él sólo se dio cuenta cuando fue a una junta con el personal de la sede para que lo conocieran —ensanchó su sonrisa— Estoy seguro que si no hubiese gozado de buena salud, se habría infartado cuando se enteró que estaba saliendo con un hombre, además siete años mayor, y que no había sido el único con el que había salido.

—¿Hombres? —preguntó Sasuke confundido, pues siempre y recientemente su hermano había declarado su amor por Izumi.

—¿Vas a juzgarme cómo padre?

No, Sasuke no iba a juzgar a su hermano a pesar de lo desconcertante de la declaración. Además, sería hipócrita hacerlo cuando él se estaba redescubriendo a sí mismo; por lo menos su hermano parecía saber quién era. Sólo estaba muy confundido por las experiencias previas.

—Izumi…

—Izumi es el amor de mi vida y lo seguiría siendo aún si fuera un hombre. La verdad, es que eso es algo en lo que nunca me he fijado. ¿Me entiendes? —dio una larga fumada— Ella no habría querido que no volviera amar, y aunque me fue difícil, salí con nuevas personas, pero ella siempre estará en mi corazón.

—Ya veo…

—Dicho eso, lamento lo de tu matrimonio.

—No es tu culpa que terminara.

—En realidad me estoy disculpando porque fue mi culpa, de forma indirecta, que te hayan obligado a casarte con Sakura.

—Fui yo el que la embarazó.

—Y de no ser por mi, es posible que padre le hubiese pagado una buena cantidad de dinero a Sakura para que se alejara de ti y no tuviera al bebé.

—¿De qué hablas?

—Te casaste muy poco después de que padre volviera de esa junta. ¿Verdad? ¿Tú por qué crees?

Cuando ocurrieron los sucesos, Sasuke estaba un poco confundido por la actitud de su padre, pero no lo cuestionó y durante la terapia, cuando tocó el tema, hizo una retrospectiva que le hizo notar que su padre, en todas sus creencias y "buenas costumbres", la prioridad siempre era el honor de la familia y no entendía cómo era que él hubiese aceptado a Sakura como nuera, cuando ella era una chica común y corriente, sin fortuna ni estatus.

Ahora, su hermano le daba la respuesta: tras haber descubierto la sexualidad de Itachi, debió pensar de inmediato en que no habrían descendientes si Sasuke hacía algo parecido, eso sin mencionar la vergüenza que debía cargar con un hijo gay, por lo que Fugaku, debió ver la oportunidad en Sasuke cuando Sakura apareció declarando su embarazo.

—¿Sabías que me presionaron para casarme? —preguntó apretando aún más los puños.

—Lo supuse. Madre me llamó y me habló de que te habías casado. Era mucha casualidad que te casaras a unas semanas de que viera a padre, aunque al principio pensé que te habían comprometido apresuradamente para encubrir mis preferencias o quizá para evitar que siguieras mis malos pasos.

—Así que aún si Sakura no hubiese quedado embarazada, habrían buscado la forma de casarme con alguien más —dijo Sasuke para confirmar la información mientras sus emociones hervían contrariadas.

Durante mucho tiempo, él se culpó por su miserable matrimonio. Pensaba que de no ser por aquella noche de alcohol y calentura, habría sido más precavido o quizá ni siquiera se hubiese acostado con Sakura. En su mente, él era el culpable de su desgracia y debía cargar con ella, y sus padres, lo único que hacían era recordarle que así debía ser.

Sin embargo, oyendo hablar a su hermano, se daba cuenta que sus padres lo habrían casado con alguien más sin preguntarle su opinión o si al menos le caía bien.

Viera por dónde lo viera, su terapeuta tenía razón: él tenía el poder de elegir y sus padres se lo robaron.

—No creí que fueras a aceptar casarte con alguien que te impusieran, pero cuando me enteré sobre el bebé, entendí cómo fue que te engancharon —dio la última fumada a su cigarro— Intenté venir a hablar contigo, pero padre me lo impedía. Creo que pensaba que podría "contagiarte". Nunca lo dijo, pero es el tipo de ideas que tenía.

—Hace años que ellos murieron y nunca me dijiste nada de esto. ¿Por qué lo haces ahora?

—Cada año que he venido, he visto cómo tu vida se consume y es fácil saber que con Sakura no eres feliz. Ella tampoco lo es aunque piense que sí. Pero si decía algo ¿realmente ibas a escucharme? —el menor se quedó callado— Tu creías que yo era tu competencia o tu enemigo, así que temí que si intentaba persuadirte, te aferraras a llevarme la contra y te quedaras atrapado en esa vida, así que sólo esperé.

—Si no te hubieses mantenido alejado, tarde o temprano me habría dado cuenta de la verdad —comentó Sasuke, no a modo de reclamo, pues sabía que el pasado no podía cambiarse. Era algo que estaba empezando a aceptar, aunque aún le costaba. Los "hubiera" siempre aparecían en su cabeza.

—Esperaba que la muerte de nuestros padres bastara para que te sacudieras las cadenas, pero cuando Sakura habló de ese segundo bebé, supe que necesitarías tiempo.

—Lo que necesité fue una "tregua".

—¿Una tregua? —preguntó Itachi confundido y su hermano hizo una señal con la mano para decirle que no era nada. Ambos regresaron la mirada a las tumbas— Y ahora que estás divorciado ¿qué sigue?

—No me he divorciado. Por ahora sólo estoy separado —contestó el menor y el mayor regresó su vista a él y levantó una ceja— Pero pienso pedirle a Sakura el divorcio de nuevo.

—¿De nuevo?

Sasuke estiró la mano pidiéndole a su hermano un cigarro e Itachi le dio el tabaco y el encendedor.

—Le pedí el divorcio y se rehusó. Suplicó que tomáramos terapia de pareja para solucionar las cosas —respondió después de haber dado la primera bocanada— No pude negarme, pero cuando la terapeuta habló de la individualidad se me ocurrió pedir la separación.

—Si no eres firme con lo del divorcio le darás a entender que aún hay esperanzas. Eso es muy cruel.

—La separación debería poder ayudarle a ver qué tampoco es feliz a mi lado. Quizá al final sea ella la que pida el divorcio.

—Espero que sea así, pero siempre es mejor que seas directo y no asumas cosas con la gente. Podría causarte muchos problemas si dejas todo a la ambigüedad.

Sasuke sopló humo, pero no dijo nada, pues él estaba seguro que Sakura tarde o temprano lo entendería. No había razones para que ella pensara que ese matrimonio valía la pena.

—Debo volver —anunció el menor cuando terminó el cigarrillo.

—Me quedaré en la ciudad una temporada. Si quieres hablar o…

—Nunca te quedas.

—No eres el único que está pasando por una separación. Así que pensé que quedarme un tiempo por aquí me ayudaría —respondió Itachi y su hermano no supo qué decir— Hace tiempo que él y yo debimos terminar, es sólo que no teníamos el valor de despedirnos. No dejes que te pase eso.

—Si vas a estar en la ciudad, entonces quizá quieras involucrarte en el proyecto de Kusa. Lo iniciamos en una semana.

—¿Quieres que trabaje en mis vacaciones? —Itachi rió divertido— Bien, iré. Me gustaría saludar a algunas personas.

Sasuke asintió, dio media vuelta y se fue.

Aunque era verdad que por mucho tiempo no había tenido una buena relación con su hermano y que aquella parecía una charla fría, lo cierto es que con ella, habían hecho las paces a su manera.

No podían abrazarse y reír como en los viejos tiempos porque había pasado mucho tiempo. Prácticamente eran extraños… o mejor dicho, viejos conocidos que no se habían visto. Aún si eran hermanos, habían sido ajenos a la vida del otro, pero ahora había otra oportunidad.

—Padre, madre. Lamento que ninguno de sus hijos fuéramos quienes querían que fueran, pero espero que vernos felices sea suficiente —decía mientras encendía dos varitas de incienso para cada tumba— Nunca les he guardado rencor. Los amo, y sé que Sasuke los perdonará cuando esté listo. Por ahora, debe arreglar su vida y…

—¿Itachi-san? —el aludido giró a la izquierda.

—Sakura. ¿Qué haces aquí?

—Vine a acompañar a Sasuke-kun como siempre. Fue por agua para limpiar las tumbas y…

—Acabas de llegar y él ya se fue.

—Creo… creo que me confundí de hora. Él venía de la empresa y…

—Sé que están separados. No tienes por qué mentir. Tampoco tienes porqué avergonzarte —Itachi la interrumpió— También estoy separado. Es algo que debimos hacer antes y quizá ustedes también…

—Sasuke-kun y yo sólo estamos pasando por algo temporal, así que no vale la pena dejar que los demás sepan. Le crearían problemas a Sasuke-kun.

Sasuke tenía un horario muy específico para ir a aquél lugar. Tanto Itachi cómo Sakura conocían bien ese horario, por eso, él a veces evitaba a su hermano cuando se sentía incapaz de verlo y ella había asistido a pesar de haber recibido el mensaje, porque pensaba que podría necesitar apoyo.

—¿Ya almorzaste? —Itachi le preguntó a Sakura al ver la seguridad con la que decía aquellas palabras.

—No —respondió tratando de ocultar su tristeza, porque ella esperaba poder almorzar con su marido.

—Yo tampoco. ¿Te gustaría acompañarme?

Ella aceptó la invitación a pesar de que le hubiese gustado ir a buscar a Sasuke, pero quizá, hablando con su cuñado, podría ayudarla a demostrarle a su marido que era momento de terminar con esa separación.

—¿Qué tal te ha ido en el extranjero? —preguntó Sakura con cortesía a su cuñado ya en el restaurante cuando ambos ya habían encontrado una mesa y habían hecho su orden.

—Mejor de lo que esperaba.

—¿No habías dicho que…? —Sakura no pudo terminar de preguntar porque sabía lo doloroso que podía ser.

—Fue una buena relación y duró más de lo que tenía que durar.

—Sasuke-kun no mencionó que te casaste. Lamentamos mucho no haber asistido a la boda. Él siempre está muy ocupado con la empresa y…

—No nos casamos, sólo nos juntamos —respondió Itachi con mucha naturalidad, a pesar de que Sakura se vio muy sorprendida— Tampoco deberías esforzarse por cubrir a Sasuke.

—Tengo que hacerlo. Soy su esposa. Él haría lo mismo por mí. Es lo que se supone que hagan las parejas.

Itachi esbozó una sonrisa, pero su mirada era más bien de lástima.

—¿Cuánto tiempo llevan separados?

—No lo digas en voz alta, por favor —pidió la mujer murmurando— Tres semanas. Sólo una semana más y todo terminará.

—¿Todo terminará? —preguntó confundido.

—La idea de la separación ha sido de la consejera matrimonial que consultamos. Dijo que debíamos darnos un mes sin vernos y sin comunicación —dijo sin querer decir que era una terapeuta— En una semana, Sasuke-kun volverá y le sugeriré cambiar de consejero. ¿Cómo se supone que arreglemos nuestros problemas si nos separan?

—¿Y qué has hecho en estás tres semanas? —preguntó Itachi sorprendido por las palabras de su futura ex cuñada.

—Pues yo… me he dedicado a la casa como siempre, pero estando al pendiente de Sasuke-kun. Me preocupa que no coma bien o que no tenga su ropa en orden para el trabajo.

—¿No se supone que debía ser un mes sin contacto?

—Es lo que dijo la terapeuta, pero yo soy la que se encarga de las cosas de Sasuke-kun. Ella no tomó en cuenta eso.

—¿Entonces Sasuke va a comer a la casa y a recoger su ropa ya preparada?

—No —Sakura bajó la mirada— Yo se la llevo… pero se niega a recibirme. Dice que es un adulto y que él se las arregla —levantó la mirada— No entiendo.

—No sé qué habrá dicho la terapeuta, pero ¿por qué no usas el tiempo que invertirías en las cosas de Sasuke en algo para ti? Imagino que tienes pasatiempos y…

—¿Terapeuta? ¿Quién habló de una terapeuta? —dijo alarmada, previamente estaba tan indignada con la profesional que no se había dado cuenta que dijo terapeuta en lugar de consejera.

—Error mío. No sé qué te sugirió la consejera, pero usa ese tiempo para algún pasatiempo o quizá un trabajo de medio tiempo.

—¿Por qué haría eso? Yo debo apoyar a mi marido. Tu difunta madre me hizo mucho énfasis en lo importante que es para los hombres de su familia que sus esposas estén siempre a su lado apoyándolos.

—Mi madre era ese tipo de mujer y le funcionaba, pero aún ella tenía pasatiempos. Le encantaba el arreglo de flores y la ceremonia del té.

—Pero mi difunta suegra no tenía problemas para darle hijos a su esposo —dijo apagada.

El mesero llegó con el pedido y se mantuvieron en silencio un tiempo. Sakura porque se había quedado absorta en su pena e Itachi porque quería darle su espacio, pero fue alguien más quien interrumpió el silencio.

—¿Itachi? ¿Volviste a la ciudad? —se oyó una voz agresiva, pero alegre. Es decir, aquel hombre rubio de cabello largo hablaba de esa forma dura, pero estaba feliz de ver a su viejo conocido.

—Estaré por aquí una temporada —saludó Itachi al recién llegado.

—¿Y vienes con Kisame o estás de cita con esta preciosura? —le sonrió a la pelirrosa.

—Soy su cuñada —dijo Sakura enojada y mostró el anillo de matrimonio.

—¡Ah! No sabía que a tu hermano le gustara el intercambio. Supongo que…

—¡Nada de eso! ¡Sasuke-kun y yo somos decentes! —exclamó la pelirrosada muy irritada, pues aquellas palabras le recordaron lo ocurrido hacía un año.

—Hoy es el aniversario luctuoso de mis padres. Acabamos de ir al cementerio y Sasuke tuvo que ir a la oficina por una emergencia —aclaró Itachi— No deberías asumir cosas de la nada. Siempre has sido muy impulsivo e imprudente, por eso te es difícil mantener un trabajo por más de un mes.

—Ya me rendí con los trabajos de estirados. Lo mío siempre ha sido el arte, así que no necesito de tus consejos.

—¿Y con qué pagas tus facturas?

—Pues el maestro Sasori y yo hemos puesto un estudio de arte dónde nos concentramos en lo nuestro, pero también damos clases de artes plásticas a principiantes. Estamos en una zona de estirados, así que va mucha mujer de dinero.

—¿Tu? ¿Dando clases? —preguntó el hombre incrédulo.

—Tienes razón al pensar que yo no podría dar clases de nada. No tengo la paciencia ni las ganas, pero hay un tipo de arte que puedo enseñar si hay consentimiento —dijo con una sonrisa orgullosa. Sacó una tarjeta y se la puso enfrente a Sakura— Y siempre estoy preparado para las nuevas alumnas. Me gustan las que son reacias porque son las que más lo desean y no tengo que levantar ni un dedo para conseguirlo.

Sakura estaba indignada y muy enojada con esa actitud que ni siquiera lo volteó a ver. Obviamente tampoco le recibió la tarjeta.

—Sabes que no todos son como tú. Así que deja de molestar.

—Es lo que dicen, pero todos queremos emoción en nuestras vidas —respondió el hombre dejando la tarjeta en la mesa— Me voy. Tengo cosas más divertidas por hacer. Bienvenido de nuevo al país.

El hombre sonrió y se fue de la misma forma despreocupada con la que llegó.

—¿Es amigo tuyo? Lo siento, pero es una horrible persona —comentó Sakura aun enojada, especialmente por la mención del intercambio.

—Más bien antiguos compañeros. Nos conocimos en la universidad, él acababa de entrar y yo estaba en mi tercer año cuando nos conocimos en el equipo de americano.

—Sabía que no podrías tener amigos tan descarados y cínicos. ¿Cómo puede hacer ese tipo de propuestas sabiendo que soy casada y enfrente de mi cuñado?

—A Deidara no le van esas reglas. Él considera que debe seguir sus instintos y que lo efímero es lo que realmente vale la pena —explicaba Itachi— Pero ¿sabes? Creo que deberías ir a su estudio. Si no tienes un pasatiempo, dicen que el arte es terapéutico y…

—¡Itachi-san! Oíste lo que dijo. ¿Cómo esperas que vaya a ese lugar?

—Me refiero a que tomes clase con Sasori, la persona que Deidara mencionó. Sasori es el polo opuesto de Deidara, así que estarás aprendiendo arte y ninguno de los dos te va a molestar —Itachi le acercó la tarjeta— Deidara puede ser un rompe reglas dedicado a sus caprichos, pero respeta mucho a Sasori, así que no se va a meter ni en sus clases ni con sus alumnos. Y Sasori es bueno enseñando.

—Sasuke-kun volverá en una semana a la casa, no voy a tener tiempo para nada de esto.

—Necesitas tiempo para ti. Mis padres eran muy rígidos, pero no quiere decir que tuvieran razón en todo, así que no pienses demasiado en sus palabras y haz algo que te haga feliz.

—De acuerdo.

Sakura guardó la tarjeta e Itachi se dio cuenta que ella sólo le había dado por su lado y que quizá, en la primera oportunidad, ella tiraría la tarjeta, pero decidió no insistir. Mientras no hubiese apertura, era imposible ayudar a una persona.


¿La relación entre Sasuke e Itachi podrá reponerse? ¿Sasuke caerá ante las voces que aún retumban en su cabeza? ¿Sakura comprenderá por su cuenta que debe hacer algo más que sólo vivir al rededor de Sasuke como Itachi le sugirió? ¿Sakura irá a tomar clases de arte con Sasori? ¿Sasuke experimentará el amor antes de conseguir el divorcio? ¿Qué otras preguntas les han nacido al leer el capítulo?

Me encantará leer sus teorías y preguntas en los comentarios n.n

Sé que en este capítulo podría decirse que está muy alejado del SasuKarin, pero era necesario para el crecimiento de Sasuke y poder reflejar un poco mejor el pensar de Sakura. Les prometo que pronto habrá un reencuentro con "Laura". Por otro lado, Agos, quien espera la aparición de Sasori en la historia, espero que siga el entusiasmo ahora que se ha mencionado.

Tenía preparada una gran sorpresa para cerrar el mes, pero debido a que es lunes y hacerlo me llevará algo de tiempo, hoy sólo subiré los temas que me faltaron del mes, y el próximo fin de semana, estaré subiendo la sorpresa que les tengo preparada, así como las comisiones que les he prometido n.n

Sin más por el momento, me despido por ahora n.n

¡Hasta la próxima actualización!