Capítulo 20: RECUERDOS. PARTE XIII
"El valor de un sentimiento se mide por la magnitud del sacrificio que estás dispuesto a hacer por él."
JOHN GALSWORTHY
El exterior de la Mansión de los Nott era tan imponente como siniestro. Las majestuosas esculturas de mármol que rodeaban la entrada estaban cubiertas de moho, y la amplia fuente de agua ennegrecida, no albergaba más que algas y anfibios, dando cuenta de un descuido evidente que se manifestaba también en el penetrante olor a humedad que impregnaba el ambiente.
Arbustos y malezas por igual, habían crecido sin control en las inmediaciones de la construcción central, dejando apenas divisar una arboleda de pinos, que parecía ser el inicio de un frondoso bosque, cuya extensión era difícil de adivinar.
Según había dicho Malfoy, Tonks aguardaría por ella ahí, con el traslador que él mismo le había facilitado para tales fines, de modo que su aparición y posterior partida estuviera oculta por los árboles, evitando que los mortífagos- los otros mortífagos- los rastrearan.
"¿Y tú?", preguntó Hermione de pronto, dejando traslucir una preocupación que no se confesaba ni a sí misma. "Si Bellatrix te encuentra..."
"¿Preocupada por mí, Granger?", sonrió, mordiéndose ligeramente el labio y arqueando una ceja. Su expresión revelaba cuánto disfrutaba con esa idea. Parados en la entrada de la Mansión, con la oscuridad del atardecer filtrándose entre los árboles, Hermione deseó recordarlo así: sonriente y satisfecho, coqueteando con ella incluso en ese momento. Sabía que si todo salía según lo planeado, no volvería a verlo nunca más. "Blaise y yo nos mantendremos ocultos hasta que todo esto termine", añadió con su voz grave, en un tono más ligero que el habitual.
"¿Y la marca?" insistió Hermione.
" Podemos evitar por un tiempo que el señor oscuro llegue a ella", el modo nervioso en que parecía morder su mejilla por dentro, daba cuenta de que no estaba del todo seguro de que eso fuera a funcionar. Pero con Bellatrix persiguiéndolo no había alternativa. "Karkarov lo logró por todo un año. Supongo que Potter cuenta con ese tiempo para acabar con esto".
"Agradeceremos mucho le digas a tu amigo que se apure, Granger", intervino Zabini, llegando junto a ellos y lanzando lo que parecía un bolso mágico al piso. "No sé cuánto tiempo tolere a Draco sin matarlo".
"Llevas varios años haciéndolo", sonrió Nott, apareciendo tras él, con una pequeña caja de incrustaciones metálicas. Luna venía a su lado. "Aquí están las llaves", expuso, mientras sus amigos tomaban un ejemplar de la caja cada uno . "Las protecciones deben ser renovadas cada día".
"Insisto en que deberías venir, Theo", dijo el rubio, ganándose una sonrisa torcida de parte de este.
"Ya lo discutimos. Alguien tiene que quedarse o no habrá nadie que les de aviso de cuando puedan salir de ahí. Ese alguien debo ser yo", Malfoy apretó los labios, dirigiéndole una mirada resignada. "Toma el espejo", le urgió, y el rubio sacó de la caja un objeto no más grande que su palma, con bordes dorados y el centro transparente. "Tengo su gemelo bien guardado, para cuando llegue el momento".
"¿Seguro que estarás bien?", siguió Malfoy. Nott torció su sonrisa.
"Diré que me embaucaste para llevarte a Granger. Mi padre estará feliz de confirmar que soy el idiota iluso que siempre ha dicho que soy", Hermione vio cómo los ojos grises de Malfoy recorrieron el rostro de su amigo, sin dar muestras de que esa explicación lo tranquilizara. "Soy su único hijo, Draco. No me matará."
"Hay cosas peores que la muerte", susurró el rubio, pero Nott no pareció inmutarse.
"Si esa es tu forma de infundir ánimos", interrumpió Zabini, terminando de encoger el bolso mágico para meterlo en el bolsillo de su capa, "debo decir que eres un amigo de mierda. ¡Ah, espera!", se detuvo frente a él, con un dedo sobre los labios, fingiendo una actitud pensativa. "Ahora que lo recuerdo, ese título lo ganaste cuando nos metiste en esto. Así que tendré que buscarte otro puto apelativo". Le dirigió una mirada asesina. "Ahora camina, que gracias a tu ridículo intento de venganza, no estamos sobrados de tiempo".
"¡Espera!", interrumpió Hermione, haciendo que todas las miradas se voltearan en su dirección. "¿Y Luna?".
"Ella no es parte de esto", se apuró en decir Nott, frunciendo el entrecejo. "No hay razón para que..."
"Hasta que exista una", le recordó ella. "¿No es así?"
"¿Por qué no le preguntas a ella que prefiere, Granger?"
"¿Qué parte de que estamos apurados no se entendió?", expuso Zabini, claramente nervioso.
"Luna", insistió Hermione. "Tú sabes que no estás segura aquí. ¡Lo sabes!"
La rubia no parecía particularmente deseosa de ir con ella. Si el modo en que mordía su labio inferior y paseaba su mirada entre Nott y ella decía algo, estaba conflictuada entre su notorio deseo de quedarse junto al muchacho y la necesidad de escapar. Porque debía saber, tan bien como Hermione, que sin importar lo que Nott hiciera, era solo cuestión de tiempo.
"Luna...", susurró Theodore Nott en su dirección, notoriamente confundido cuando la chica sujetó su rostro entre sus manos.
"¿Por qué no vienes conmigo?", preguntó, con sus ojos indagando en los suyos.
"Eso no es una opción, Luna. Mi padre no descansaría hasta encontrarme", expuso Nott, "Destruiría todo hasta llegar donde sea que me esconda. Ya lo ha hecho antes".
"Eso es cierto", puntualizó Zabini, asintiendo mientras apuntaba con su índice a Theodore. "Como también es cierto que debemos movernos ahora mismo".
"Adelántate", susurró Draco, ganándose una mirada confundida del moreno. "Son al menos quince minutos atravesando el bosque, Zabini. Una vez que llegues ahí, estará el traslador esperando. Eso te dará tiempo de activar las protecciones antes de que yo y mi linda marca lleguemos hasta al lugar".
"Pero... ¿Y cómo llegarás?"
"Tengo otros medios"
El moreno se tomó aún unos segundos antes de asentir, y avanzar hacia Nott, envolviendo a éste en un rápido abrazo. Luego se giró a Malfoy.
"¡No tardes!", le advirtió, apuntándole con su dedo índice. "Sabes que detesto estar solo", y sin decir más, echó a andar a pasos rápidos, hasta ser devorado por las sombras y la niebla de la noche.
"Lovegood", los ojos de Malfoy seguían fijos en la puerta por donde Zabini acababa de desaparecer, cuando se dirigió a la rubia. "Granger tiene razón".
"Draco...", advirtió Nott con la rabia comenzando a demudar sus facciones. "Tú sabes que es cuestión de tiempo para que destrocen a la Orden y a todos los que forman parte de ella".
"Si lo que dice Nymphadora es cierto, solo queda Nagini", expuso el rubio, y un frío helado recorrió a Hermione de pies a cabeza.
"¿Cómo es que..?", salió la pregunta por sus labios, pero Malfoy la interrumpió.
"Los horrocruxes dejaron de ser un secreto hace mucho, Granger", sonrió de lado. "Y con la facilidad con que Weasley entrega sus recuerdos, es un milagro que el señor tenebroso no estuviera al tanto de la búsqueda que han estado haciendo desde el principio", dijo, antes de girarse otra vez a Theo, "por suerte, ese maldito está demasiado débil para crear nuevos fragmentos de su alma y eso hace que Potter tenga una oportunidad real. Y si tienen una oportunidad, tú sabes que Lovegood debe estar con ellos".
"Theo", susurró Luna. "¡Ven conmigo, por favor!".
"No puedo", replicó Nott con voz quebrada, tan débil que Hermione apenas reconocía al chico con quien había discutido minutos antes. "Ojalá pudiera, Luna. Pero no puedo".
"Luna, debemos irnos", apuró Hermione, quien presentía por la ansiedad con que Malfoy miraba hacia el bosque, que el tiempo se agotaba.
"¡Ve!", dijo Nott al fin. No había enojo en su expresión, sino una profunda tristeza.
"¡Vamos, Luna", Hermione la jaló de la manga, pero Luna se soltó, avanzando rápidamente hasta Theodore Nott, para atrapar su rostro entre sus manos y besarlo en un modo desesperado y abrupto, que pareció sorprender a ambos. Pero no a Hermione, que como por reflejo, giró sus ojos a Malfoy.
¿Pensará que estoy loca si lo beso?, se preguntó, desechando la idea al instante siguiente, al racionalizar lo fuera de lugar que sería ceder a un impulso que no tenía otro fin que contentar a una parte ridículamente primitiva de su cerebro.
Afortunadamente, el beso fue breve, y cuando Nott se recobró de la sorpresa, la separó de él, con sus oscuros ojos clavados en los plateados de la chica.
"¡Ve!", le ordenó, y Luna pareció entender el dolor que había detrás de esa palabra, y se dejó llevar por Hermione, que distinguió un asentimiento compartido entre ambos hombres, antes de que iniciaran su camino en dirección al bosque.
No habían avanzado mucho, cuando Luna interrumpió el silencio. "Pero, ¿y si su padre pregunta por mí? ¿Cómo explicará que me dejó escapar?".
"Algo se le ocurrirá, Lovegood", gritó Malfoy, sin dejar de andar, "Theo es un genio inventando excusas".
Pero no alcanzaron a llegar a la arboleda, cuando tres volutas de humo tomaron forma frente a ellos.
"Mierda", murmuró Malfoy colocándose como un escudo entre los enmascarados y ellas.
"¿Dónde crees que vas?", dijo uno, dejando ver su rostro.
"Mulciber", saludó Malfoy, aparentando una calma que no tenía. "Rockwood, Rowle", sonrió a los otros, que lo observaban con la suspicacia clara en sus rostros. "Mis amigos están algo faltos de diversión, y les llevo compañía".
"¿Y dónde está Teddy?", preguntó Rockwood con tono burlón, "A Nott no le gustará saber que engañaste a su hijo".
"¿O tal vez practicaste el Cruciatus con él?", siguió Thorfinn Rowle, dejando traslucir su desprecio. "Eres bueno lanzando imperdonables a los de tu bando".
"¿Aún enfadado por eso?", ironizó Malfoy, y debió ser por un evento significativo, considerando como Rockwood camuflaba una sonrisa a su lado.
"Nott no estará contento si tocaste al inútil de su hijo, Malfoy". Esta vez fue Mulciber quien habló, con una voz ronca, que Hermione no habría querido volver a oír jamás. "Tú sabes que solo él lo toca", una risa burlona de parte de los otros se oyó muy cerca de ellos.
"Tampoco le gustará saber los usos que das a la rubia". Añadió el otro.
"No tiene por qué enterarse", dijo Malfoy, entre dientes apretados. No se había movido de su sitio, y aunque mantenía su expresión, Hermione notaba la fuerza con que sus dedos agarraban su varita.
"Puedes llevarte a la sangre sucia si quieres", sonrió Rockwood, "pero la rubia se queda".
El corazón de Hermione latía al interior de su pecho a un ritmo desesperado, contemplando como Luna parecía pronta a tomar una resolución, y ella tenía claro que sería regresar a la mansión para que ellos pudieran avanzar.
Pero no logró decir o hacer nada, cuando la voz de Theodore Nott llegó a sus espaldas, interrumpiendo cualquier intento.
"Te dije que no era una buena idea, Draco". El rubio ni aún giró a mirarlo, pero pareció entender que debía seguir el juego a su discurso.
"Si. Lo dijiste". Malfoy no dejó de mirar a Rowle mientras hablaba a Theodore.
"Es bueno saber que sigues bien, Teddy", el tono burlón de Mulciber era evidente. "A tu padre no le habría gustado nada enterarse de que hubieran tocado un pelo a su precioso niño".
"Mucho menos cuando se ha esforzado tanto en regresar pronto, para que no estés solo", rió el otro.
Las burlas eran tan molestas como hirientes, provocando en Hermione el extraño deseo de salir en defensa de Nott, pero sabía bien el error que sería algo así. Y por el modo en que Luna mordía sus labios y entrecerraba los ojos, sabía que ella también lo entendía.
"Si eso es verdad, será mejor que lo esperemos dentro, con una taza de té, ¿no les parece?".
" Una excelente idea, Theo", susurró Malfoy. Pero nadie se movió.
"Que tal si llevas a la rubia de regreso, Teddy", fue Rowle quien interrumpió el silencio, "mientras Malfoy aquí nos explica exactamente dónde llevaba a la sangre sucia".
"Como ya dije. Los chicos se sienten..."
La aparición de una tercera voluta de humo no lo dejó terminar.
"¿Por qué diablos están todos aquí fuera?", gritó el viejo Nott, y tres pares de ojos giraron en dirección a su hijo con la burla clara en sus expresiones.
"Draco y yo hicimos un trato, padre"
"¿Un trato?"
"Le he cedido por esta noche a las prisioneras para entretener a los chicos".
"¿A cambio de qué?"
"De hablar bien al señor oscuro de mí", Theo inclinaba su cabeza en una expresión sumisa que nada tenía que ver con el joven con quien ella había convivido esos días. "Para que esté más dispuesto a concederme el honor de ser un mortífago, como tú".
El hombre rio, secundado por los otros tres, y Hermione no podía dejar de morder sus labios, movida por la rabia y la incapacidad de hacer nada para detener aquello y retomar su camino en dirección a Tonks.
Estamos tan cerca. Susurraba algo en su cabeza. Un murmullo amortiguado solo por el bombeante sonido de su propio corazón.
"Pues Draco y tú tendrán que retomar su trato en otro momento", siguió Nott, comenzando a caminar en dirección a la entrada de la Mansión. "Bellatrix fue atacada, y Rodolphus cree que ha sido alguien del círculo". Malfoy pestañeó por reflejo. "Estamos esperando a que Dolohov vuelva en sí para saber quién fue. Lo aturdieron con algún hechizo que no conocemos".
"¿Y Bella?", cuestionó Rowle, con una preocupación que no parecía sincera.
"Apenas viva. Quien sea que la atacó, lo hizo en serio". Sus ojos se posaron en Malfoy, que observaba en dirección a Theo con expresión ilegible. "Vamos, Draco. Tus juegos con la sangre sucia tendrán que esperar a que encontremos al maldito traidor". Fue entonces que su mirada se posó en Luna, haciéndolo cambiar la dirección de su marcha para avanzar, lentamente, hacia ella. "¿La hija del chiflado? No lucía tan encantadora cuando la trajeron esa noche". Fue en el momento en que el mortífago alzó su mano en ademán de tocar el rostro de Luna que Malfoy se interpuso, con su varita apuntando a Nott. "¿Qué diablos haces?"
"Realmente debo irme, Nott".
Antes de que los otros mortífagos pudieran hacer nada por sacar sus varitas, una fuerza invisible los arrojó por el aire hasta dejarlos caer metros atrás, sin que ningún hechizo fuera pronunciado.
Los ojos de Nott buscaron por reflejo los de su hijo, como si supiera. Como si pese al constante menosprecio que hacía de Theodore, en el fondo adivinara, o más bien temiera, de lo que era capaz. Y tuvo su confirmación al descubrirlo con las manos alzadas en dirección a los otros.
"¿Qué mierda estás haciendo, pedazo de inútil?", le gritó su padre, intentando lanzarse en su dirección, pero fue detenido por un hechizo de Malfoy.
"Theo... puedo terminar con este cerdo ahora", sugirió el rubio, sin soltar el agarre de su varita, pero el joven negó con su cabeza.
"Deben irse", advirtió Theodore, "¡Ahora!". Luna intentó correr en dirección a él, pero la misma fuerza invisible que había arrojado por el aire a los otros pareció detenerla. "¡Ahora, Luna! ¡Vete!", le gritó, y Hermione tiró de Luna a fin de arrastrarla consigo.
"Theo...", insistió Malfoy, pero un movimiento de la mano del moreno lo obligó a bajar la varita.
"Vete", le insistió, mientras su padre se liberaba del agarre del hechizo. "¡Luna!", la llamó, lanzando a esta su propia varita. "¡Iré por ti!".
Hermione alcanzó a ver cómo el padre del muchacho, con una mirada furibunda, alzaba su manga, en busca de la marca, pero quedó detenido ahí, sin poder moverse, apenas Theo se giró a él.
"Lo siento, padre. Pero no puedo dejarte llamar a los otros". Y el mortífago comenzó a elevarse, inmóvil y mudo, sostenido por una magia que no buscaba más que ganar tiempo, mientras ella y Malfoy tiraban de Luna, hasta dejarse engullir por la oscuridad del bosque.
Hermione miró hacia atrás una última vez, con el estómago revuelto ante la incertidumbre de lo que esperaba a Theodore Nott, mientras corría hacia la única oportunidad que tenía de sobrevivir. De volver con Harry y con la Orden. Con la esperanza de ganar finalmente esa batalla, porque... ya no había más opciones para ninguno de ellos.
"Soy su único hijo.. No me matara". Resonaban las palabras en su cabeza, y ella no dejaba de rogar que tuviera razón.
-Fin del Capítulo 20-
Si les sirve de consuelo, ya saben que Theo sigue vivo después de esto.
Alex.
