N/A: Esto fue inicialmente un sueño que tuve, y termine haciendolo un fanfic para no perderlo. Los personajes no me pertenecen. Hice lo posible por no salirme de sus personalidades. Actualmente... asi es como relato y como escribo. Espero les guste.
El cirujano no estaba del todo seguro como se habia dado toda aquella situación, ni si quiera sabía ya quién o quiénes les habían atacado, solo sabía que todos estaban muy mal heridos. Incluidos él y la tripulación de Mugiwara no Luffy… fueron encontrados por un barco de los Revolucionarios, y los llevaron a su base. Tratando y cuidando así de las heridas de todos; no contaban con algo, que cuando el cirujano de la muerte despertara, hiciera un caos por todos lados… buscando al chico de goma.
-¡Trafalgar, cálmate!, ¡debes descansar!
Le gritaha Sabo con los nervios a mil sudando sin saber muy bien cómo calmarle.
Cuando le habían dicho que su tripulación estaba bien, había reaccionado calmado, no estaba seguro del porque ante el repentino cambio de actitud. Law parecía poseso, actuaba meramente por instinto, con sus ojos grises nublados por la preocupación, no decía palabra alguna. Únicamente no hacía uso de su habilidad porque no tenía las fuerzas suficientes, recorría todos los pasillos de donde estaba, buscando habitación por habitación. No encontraba su objetivo, pero tampoco le decía al revolucionario a quien estaba buscando en específico.
Cansado ya de dar tantas vueltas y no encontrarle por ningún lado, finalmente decidió gritar.
-¡¿DONDE ESTÁ MUGIWARA-YA?!
Sabo se tensó notoriamente frunciendo el ceño algo desconcertado, parpadeo con incredulidad.
-¿Por qu-
-¿¡Donde está!?
Volvió a insistir posando ahora su débil mirada en el rubio jadeando, su cuerpo estaba lleno de vendas ensangrentadas, y tenía una horrible sensación en su pecho. Necesitaba verlo cuanto antes, debía ver que estaba… bien.
Sabo tragó saliva, como procesando si debía decirle o no, aun. Terminó suspirando encogiéndose de hombros, debía ser directo con el hombre… era lo mejor.
-Luffy… está bien, solo… tiene un pequeño problema, Trafalgar… y no creo que seas el más indicado para verlo en este momentos.
-¡No me digas lo que puedo o no puedo hacer!, ¡No me des órdenes, llévame con el!
El rubio con una de sus manos cubrió su propio rostro suspirando frustrado, veía que no había caso en que le detuviera, Trafalgar no se iba a detener por nada del mundo hasta encontrar su objetivo, aunque eso significara desangrarse en el proceso.
-Esta bien, te llevaré… bajo tu propio riesgo…
Law tarareo en respuesta sin tomarle importancia a las palabras del revolucionario, vaya error…. Si solo le hubiera escuchado.
Sabo terminó guiando a Trafalgar junto con Dragon por las instalaciones, (quien además no quiso ayuda para caminar, haciéndose el fuerte), cuando llegaron a la puerta de la habitación donde estaba el menor.
El primero en abrir la puerta fue el rubio, para ver si su pequeño hermanito estaba despierto para poder ver a su "invitado".
-Luffy… alguien quiere verte.
Dijo con un tono de voz tranquilo esbozando una pequeña sonrisa sin quitarle los ojos de encima al menor.
El chico de goma sonrió ampliamente, recostado en la cama lleno de vendas sin poder moverse del todo.
-Esta bien, Sabo… déjalo pasar.
Respondió el menor, imaginando que sería alguno de los chicos de su tripulación.
Dragón entró después de que lo hiciera el cirujano, quien observaba detenidamente el cuerpo del otro capitán, al menos, las partes que podía ver, estaba demasiado vendado para saber la gravedad de sus heridas… pero imagino que era algo bastante serio.
-Mugiwara-ya, ¿Estás bien…?
Pregunto suavemente con un tono de voz bastante más calmado, se fue acercando muy lentamente a la cama de este. El menor borró su sonrisa y no le quito los ojos de encima, como si estuviera analizándolo haciendo una ligera mueca graciosa. Law se sentó en la cama sin dejar de observar el rostro de este con curiosidad.
-¿Qué sucede…?, ¿te comió la lengua el gato…?
Pregunto muy suave con una muy apenas visible sonrisa en su rostro, con una de sus manos acarició muy suavemente los dedos del menor, en un toque muy suave y muy íntimo. Sintió como el cuerpo de Luffy se estremeció ante el contacto y retiró lentamente su mano, deshaciendo la caricia. Law abrió los ojos con cierta sorpresa, y tragó saliva disimuladamente, tenía un muy mal presentimiento… ¿acaso…?
-Lo siento, no se… quién eres.
Esa respuesta se sintió como un balde de agua fría, con hielos agregados, el cirujano sintió que su corazón dejó de palpitar en ese momento y el tiempo se detuvo a su alrededor. Miraba fijamente a los ojos oscuros del menor, tratando de buscar en ellos cualquier indicio de alguna broma de mal gusto o algo parecido. Pero lo único que encontró fue una seria expresión, mas una confundida mirada, de esos ojos oscuros que le miraban fijamente. Trafalgar sintió por unos segundos que le faltaba el aire, ¿que no lo recordaba…?
"Está bromeando… tiene que ser una broma, no puede ser…" pensó con desesperación, sus ojos se cristalizaron de manera inconsciente, y suspiró buscando calmarse a sí mismo.
-¿Qué tanto recuerdas…?
Luffy ladeó un poco su rostro haciendo una expresión extraña, y posó una de sus manos en su propio mentón, mirando hacia el techo.
-Que mi tripulación y yo fuimos atacados, y que casi no salimos vivos de ahí… nada más en realidad.
Respondió con esa franqueza típica de él, logrando que al pobre capitán de los Heart se quedará sin palabras.
Tardó varios segundos en formular la pregunta en su mente para después soltarla.
-¿No recuerdas nada… de lo que somos…?
Se atrevió a preguntar, aunque tenía miedo de la respuesta, no podía quedarse con las dudas.
-No, lo siento.
Respondió ladeando el rostro observándole fijamente con una despreocupada expresión, aunque en sus ojos podía notarse cierta frialdad y desconfianza. Al no recordar nada de él, le hacía estar un poco más a la defensiva, aunque tratara de mostrarse relajado. Trafalgar se mordió muy apenas su labio inferior de la frustración, trató de pensar lo más lógica y médicamente, debía haber alguna forma de poder ayudarle a recordar. Necesitaba hacerle recordar…
Una muy débil sonrisa se formó en sus labios sin dejar de ver al rostro de este, estuvo a punto de soltar una risa nerviosa pero supo contenerse muy bien.
-No te preocupes, Mugiwara-ya… te ayudaré a recordar… tengo bastante paciencia.
Dijo viéndole fugazmente con una extraña calidez en sus orbes grises, estuvo a punto de decirle algo más, pero una mano en su hombro lo detuvo.
-Creo que debes descansar, Trafalgar… Gracias por preocuparte por mi hijo…
Le dijo suavemente Dragon haciendo una suave presión en la zona, como dándole a entender que era suficiente y que debían descansar, ambos.
El cirujano se quedó en silencio viéndole por sobre el hombro con una seria expresion, suspiró pesadamente y decidió levantarse de su lugar. Observó por una última vez al rostro confundido de Luffy, estaba tan tentado a acariciarlo, abrazarlo… o besarlo, cualquiera de las anteriores era buena opción. Pero… el lenguaje corporal del menor dejaba en claro que eso no pasaría. Quizás hasta puede que lo golpearía si se acercaba de esa forma. Y no estaba en condiciones para recibir una paliza de parte de Luffy, ni físico ni emocionalmente.
-Te veo después, Mugiwara-ya.
Dicho esto salió sin mirar atrás de la habitación, dejando en paz al pobre chico.
Cuando Sabo salió de la habitación y cerró la puerta tras de sí miró al cirujano con una preocupada expresión en su rostro.
-Trafalgar… creo que no necesitas oírlo de mí, pero sabes que hay una alta probabilidad de que no recupere esos recuerdos…
-Los recuperará tarde o temprano, y pienso ayudarlo a ello… no me quedaré de brazos cruzados.
Fue lo único que respondió este sin mirar a ninguno de los dos para comenzar a encaminarse, a su habitación, siendo guiado ahora por la ayuda de Koala. Ya que tampoco era buena idea que el pobre de Law anduviera perdido por los pasillos buscando donde descansar.
Trafalgar ni si quiera se dignó a preguntar en donde estaban el resto de sus tripulantes, ya los vería en algún otro momento con la mente más despejada. Por ahora… necesitaba estar solo… por varias horas y descansar. Cuando llegó a su habitación se recostó sin decir palabra alguna, y se tapó procesando todo lo que acaba de pasar, al menos sabía que su nave estaba intacta, más la nave de los sombrero de paja.
Por eso habían terminado en ese estado, en primer lugar… habían ido a recuperar el barco de su aliado a manos de la marina, solo que no contaban con que les estaban esperando y estaban demasiado preparados. Por eso todo había salido tan mal, por un lado… aunque el objetivo se había cumplido al fin y al cabo. Recuperaron el SunnyGo, como le había prometido.
Law se recostó de lado en la camilla suspirando pesadamente como si el aire le pesará más de lo normal, cerró los ojos con fuerza y se cubrió con las sábanas hasta la cabeza. Sentía un fuerte nudo en la garganta y un inexplicable dolor en su pecho, sabía que Sabo tenía razón, cabía la posibilidad de que Luffy quizás nunca recordara nada… y que nunca más iba a ser posible poder sentir el calor de su piel, las caricias, las palabras bonitas que le decía, sus besos, sus momentos juntos. Nada de eso volvería a suceder. Las lágrimas salían en silencio de sus ojos cerrados, no recordaba haberse sentido tan mal en años… ya no estaba del todo seguro cuando fue la última vez que lloro de esa forma tan dolorosa y en silencio. Sentía que se le venía el mundo abajo, una vez más… como si no fuera suficiente por todo lo que había pasado a lo largo de su vida. Pareciera que el destino solo se empeñaba en hacerle sufrir, de una y mil maneras, porque siempre terminaba perdiendo a quienes amaba.
Y este caso no era la excepción.
Aunque esta vez, aunque doliera… estaba dispuesto a hacer de todo lo que estuviera a su alcance para poder ayudar a Luffy a recuperar su memoria, necesitaba tenerle a su lado. ¿Tanto lo amaba que no podía vivir sin él…? Así de mal estaba enamorado de ese chiquillo, se había vuelto más importante de lo que alguna vez creyó que podría ser.
El cirujano estuvo casi toda la noche llorando en silencio, sin nadie que pudiera consolarle, sin que un alma amiga estuviera ahí para él, cuando más lo necesitaba… ni se enteró cuando se quedó dormido en posición fetal debajo de las sábanas. Y cada vez las cosas se pondrían peor, sin saberlo. ¿Cómo iba a saberlo…? Nunca había pasado por una experiencia similar.
Las horas fueron pasando, horas que se volvieron días, días que se volvieron semanas, sus heridas físicas iban sanando, mientras que las emocionales solo iban cada vez en aumento. No había progreso, por más que lo intentara… cada vez que tenía oportunidad de estar a solas con el chico de goma, este encontraba la forma de escabullirse e irse con su tripulación a jugar. Como si nunca hubiera pasado nada entre ellos.
Jamás.
Hasta con Bepo se había hecho más cercano, ¿pero con el? No había caso… y la verdad ya no le quedaban muchas opciones… aunque su testarudo corazón quería seguir intentándolo una y otra vez.
Sin importar el daño que se provocaba a sí mismo al hacerlo.
No le importaba, porque era él a quien más quería… no iba a renunciar tan fácilmente. Aunque sentía que se le estaba acabando el tiempo… apesar de que Dragon había dicho que podían quedarse el tiempo que fuera necesario… Luffy ya estaba ansioso por seguir con su recorrido e ir por el One Piece. No lo culpaba… nunca fue de los que se quedaban quietos por mucho tiempo en un solo lugar. Los últimos días en ese lugar pasaron mucho más rápido de lo que a Trafalgar le hubiera gustado. La tripulación de Mugiwara estaban arreglando todas las cosas en su barco, estaban ya a nada de partir, al igual que sus propios Nakamas, estaban haciendo los últimos arreglos.
Law tragó saliva nervioso, se armó de valor y se acercó al capitán del SunnyGo.
-Mugiwara-ya… toma, esta es mi Vivre Card, por si necesitas buscarme alguna vez… somos aliados, después de todo.
Le dijo con un tono tranquilo observando al rostro del menor entregándole un pedazo de ese blanco papel.
-¡Ah, gracias, Torao!
Respondió con calma sonriendo como siempre solía hacerlo con todos sus amigos, tomando este y guardándolo en sus ropas, ya después le pediría a Nami que lo cosiera en su gorra o en algún otro lado para no perderlo.
"Torao… eso sí que no lo olvidas, ¿eh?" Pensó con ironía el pobre cirujano encogiéndose de hombros. Al final… apesar de haberle olvidado le había puesto el mismo apodo nuevamente… no sabía si eso sería algo bueno o malo.
-Si quieres contactarme por DenDenMushi puedes pedirle a Nico-ya que te ayude con eso.
-¡Si! Nos vemos, Torao.
Dicho esto salió corriendo a su nave agitando los brazos emocionado, sin mirar atrás, sin saber todo lo que pasaba por la mente y corazón del capitán de los Heart.
Law se iría después de que ellos partieran en su barco, no se atrevía a moverse de su lugar, sus ojos grises observaban en completo silencio como la nave de su ahora ex-amante se iba alejando, desde sus ojos en cámara lenta. Quería moverse, quería gritar, pero su mente y su cuerpo no le estaban respondiendo como él quería, o como esperaba. En el fondo sabía que era lo mejor… eran piratas después de todo… sabía que en algún punto todo eso se iba a acabar, solo… que nunca había pensando que sería tan pronto. Y de esa forma tan brusca. Sus ojos se cristalizaron sintiendo el nudo en su garganta, no podía llorar, no lo haría jamás frente a su tripulación, ni frente a nadie, no quería que lo vieran en ese estado… que lo vieran siendo débil. No podía permitirlo.
Cuando el SunnyGo ya no se pudo ver en ningún lado, sacó fuerzas de quién sabe dónde y se fue a meter a su submarino.
-Todo listo, Capitán.
Le informó Bepo con una pequeña sonrisa en su rostro, aunque tenía una mirada preocupada.
-Bien, Vámonos.
Fue lo único que salió de los labios del cirujano ingresando a su nave, había tratado de que su tono de voz se oyera calmado y tranquilo, pero estuvo muy seguro de que se había escuchado algo temblorosa. Apenas ingresó a su habitación, cerró la puerta apoyándose en esta cerrando sus ojos, posó una de sus manos cubriendo su rostro con la respiración algo irregular. Tendría que volver a leer sus tantos libros que tenía de medicina, para ver si algún detalle se le había escapado de la condición que sufría ahora el capitán de los Mugiwara. No le entraba en la cabeza que no hubiera podido hacer nada para hacerle recordar.
El Polar Tang no tardó en ponerse en marcha y así mismo lo hizo su capitán, no tenía tiempo que perder, tomando todos los libros que tenía en su estantería con respecto a medicina (los cuales eran la gran mayoría), sí tenía que perder el sueño por eso, lo haría.
Nuevamente pasaron semanas… se leyó todos los libros habidos y por haber, ninguno decía algo nuevo, todo era información que ya sabía y que había tratado de llevar a cabo, sin éxito alguno. Y sin ninguna noticia de Mugiwara, nada, ninguna llamada… eso solo significaba que seguía sin recordar nada. Ya comenzaba a desesperarse, y se le estaba notando, estaba bebiendo más de lo normal… Trafalgar no era alcohólico, pero últimamente tomaba mucho más vino y whisky de lo pensado, sus ojeras estaban mucho más marcadas, algunos de sus tripulantes se atrevían a decir también que había perdido algo de peso.
Sabían que su capitán estaba mal, y no podían hacer nada para ayudarlo… porque él no quería ayuda, cada vez que alguien trataba de sacarle el tema el cirujano desaparecía, o los dejaba hablando solos.
Después de todo, era SU problema, los demás no tenían porque cargar con eso.
Y así lidiaba con ello, bebiendo más de la cuenta, ahogando las penas, por que lo fue y nunca volvería a ser. Eso era lo que más le dolía aunque lo negara o tratara de convencerse de lo contrario. Tampoco era como si estuviera todos los días muerto de ebrio en su habitación, pero si estaba bebiendo bastante. Fue la gota que rebalsó el vaso cuando comenzó a fumar también, el nunca fumaba, jamás, o si lo hacía era una vez cada mil años, por decirlo de alguna manera. Quizás en el fondo lo hacía para calmar sus nervios y también para recordar a Cora-san, que era un gran apoyo para su herido corazón en ese momento.
-Capitán…
Le llamó preocupado Penguin desde el otro lado de la puerta de su habitación, empujó suavemente esta, nunca entraban sin la autorización de este primero, pero ya el olor a cigarrillo saliendo de la habitación de Law, era preocupante.
Observó el desastre que había en el lugar, la cama desordenada, varios libros tirados por todos lados, más las botellas de alcohol vacías. Lo único "ordenado" que había ahí, era el cenicero que estaba en el escritorio del capitán lleno de colillas de cigarro.
-¿Qué sucede…?
Pregunto con la voz áspera en un hilo de voz, sus ojos estaban rojos por haber llorado recientemente, tenía un cigarrillo en su mano derecha, y su mano izquierda estaba cubriendo estos momentáneamente, para que su compañero no le viera.
-Estamos preocupados por ti… ¿no haz considerado llamar a Mugiwara…?
-No serviría de nada…
Penguin tragó saliva notoriamente haciendo una ligera mueca de disgusto con sus labios.
-Entonces… ¿no crees que deberías buscar otro tipo de distracción?
Trafalgar no respondió nada, solo salió un suave suspiro de sus labios, acercó el cigarrillo a sus labios para poder inhalar el humo de estos, dejándolo por varios segundos en su sistema. Luego exhaló con toda la calma del mundo por la nariz, hasta había aprendido a hacer aquello de tanto fumar.
-Capitán…
-Pen… te preocupas demasiado, estoy bien.
Respondió enseguida, no quería admitir que su compañero, en verdad tenía razón, necesitaba algo en que mantener ocupado su cabeza.
El tema de Doflamingo ya había sido resuelto, solamente quedaba ir a por Kaidou, pero en estos precisos momentos… no estaba tan apurado en ir a ello… su mente estaba muy distraída pensando en algo mucho más importante que un Yonkou. Retiró muy lentamente su mano izquierda de su propio rostro para ver de reojo muy apenas a la figura de su segundo en el umbral de la puerta.
-Por favor, Law… déjanos ayudarte.
Una muy débil risa entre irónica y divertida escapó muy apenas de sus labios, cerró sus ojos teniendo un muy ligero tic en la comisura de su labio.
-Nadie puede ayudarme, tengo que hacerlo yo mismo…
Respondió casi de manera automática, volviendo a darle otra calada al cigarrillo.
-Pero te prometo esto… antes de que lo noten, volveré a ser yo mismo.
El mayor quiso averiguar a qué se refería exactamente con eso, pero se obligó a callarse la pregunta y asintió en silencio mordiéndose el labio inferior con cierta brusquedad, sintiéndose impotente al no poder hacer nada por su amigo y capitán.
-Como digas.
Sin esperar respuesta de este volvió a cerrar la puerta de la habitación del capitán de los Heart, lo único que se escuchó después fueron los suaves pasos de este alejándose.
Law exhaló el humo del cigarrillo y en su rostro se hizo ver una expresión de lo más dolida y frustrada, las lágrimas salieron rápidamente de sus orbes plateados, que estaban fijos mirando el techo de la habitación. Quería gritar, pero sentía que no tenía voz ni la fuerza para ello… se mordió el labio inferior bruscamente buscando acallar cualquier sonido que su llanto pudiera provocar. No quería seguir preocupando a sus compañeros, que bastante mal se debían sentir por no ser de ayuda, las lágrimas corrían sin control por su rostro, tenía su ceño fruncido, y ahogaba lo más que podía los sollozos.
Realmente no podía seguir así, no si quería terminar con sus objetivos… aunque solo por esta vez… se echaría a morir una vez más, sin molestar a nadie, ni pedir por ayuda, solamente sería él con su sufrimiento… que esperaba algún día fuera a terminar.
Aunque quizás era demasiado pedir.
Tal vez solo se acostumbraría a vivir con ese dolor en su pecho, como lo había hecho con tantas otras cosas.
N/A: Muchas gracias por llegar hasta aqui, cualquier comentario me sirve para mejorar :3
