- ¿Has terminado con todas tus tareas, Watanabe? - me pregunta la madre de Chika mientras se me acercaba a paso lento -.

- Así es, señora Takami... Los cuartos están limpios, las pisos relucientes y los ingredientes para la cena ya está lavados y organizados en la cocina -.

- Más vale que así sea - me responde indiferente a la vez que se aleja -. La tarde aún es joven ¿Piensas quedarte en la mansión, o saldrás nuevamente a la playa?

- Si no tiene más tareas para mi, sería un gusto poder salir a caminar por la arena... Sin embargo, usted tiene la última palabra - hablo mientras hacía una reverencia -.

- Mientras no interrumpas el paseo de mi hija por los jardines, haz lo que desees - luego de su indiferente respuesta, se fue -.

- *risita* Como ordene...

Luego de asegurarme de que ella se hubiese alejado lo suficiente de mi, salí discretamente a los jardines internos para poder llamar la atención de Chika. Luego de haber estado haciendo esto por un par de semanas, encontrarlas se había vuelto muy sencillo.

- Chika... Ya se fue *risita* - le decía desde tras un árbol cerca de la entrada -.

- E- ¿En verdad? Jeje~ Ok, ahora voy... - me responde mientras caminaba con sigilo hacia mi -.

Desde aquella tarde en la que finalmente pude hablar con ella, hemos estado charlando a escondidas las dos. Cuando la hora del paseo de Chika llegaba, yo le daba alguna mentira a su madre e iba a buscarla a los jardines. Cuando las dos nos asegurábamos que no nos viese nadie, nos íbamos a una de las salas en desuso de la mansión.

- Y... ¡Llegamos! - le digo mientras cerraba la puerta de nuestro escondite -.

- *risita* Esta vez logramos llegar incluso más rápido

- Nos estamos volviendo muy buenas en esto ¿No? Jeje~

- ¿Eh? *rubor* Su- Supongo que sí jaja

- Por cierto, hoy pude salir a la ciudad por un rato... Así que te traje algo

- ¿En verdad? - me pregunta con la curiosidad y emoción de un niño -. ¿Qué es?

- Es un libro... Mira *risita* - digo mientras le indicaba que se sentase en el suelo a mi lado -.

Ella era una chica asombrosa; muy educada y refinada, aunque en el fondo habían muchas cosas que le entristecían, más que nada debido a lo estricta que era su madre. Chika amaba leer, todo tipo de cosas; pero en especial, estaba enamorada de las novelas románticas. Sin embargo, su madre no le permitía leer ese tipo de libros, pues según ella todo lo que se contaba allí era falso y no hacía más que confundirla. Aún así, yo no estaba de acuerdo con ella para nada.

- E- es hermoso... ¿En verdad es para mi? - me pregunta emocionada con sus brillantes ojos fucsias -.

- Claro jaja. Como vi lo mucho que te gusta la novela que ya tenías, procuré buscar uno del mismo autor - digo mientras abría el libro en una página al azar -. ¿Quieres que lo leamos juntas?

- *rubor* S- si... *risita* Por favor...

Luego de ver lo feliz que estaba, no pude evitar devolverle una sonrisa. Sin querer perder el tiempo, me acerqué a ella hasta estar lo suficientemente cerca como para poder leer el libro. Luego de ver que Chika me asintió emocionada, comencé a leer.

- "Y en ese momento, la lluvia fuera de su hogar se había detenido. El silencio era abrumador, pero ella lo anhelaba tanto, que en lugar de ser agobiante, resultaba reconfortante al poder calmar sus nervios y los de su amado."

- "Sus respiros se escuchaban con claridad en el pequeño cuarto, y sus miradas se movían anhelantes por poder sentir el cariño del otro. El sentimiento era cruel, casi imperdonable. Saber que ambos estaban tan cerca pero que simplemente les sería imposible revelar su amor."

- "Era injusto, era nefasto. El cruel destino les había juntado solo para entender que jamás podrían ser felices los dos. La soledad era inmensa, aún cuando ambos estaban juntos... Aunque sea por unos instantes."

- "La pena carcomía sus sueños y sin poder contenerse por más tiempo, las lágrimas se desbordaron de sus ojos. Trató de callar el llanto en el regazo de su amado, pero sus quejidos eran más fuertes y finalmente comenzaron a resonar por la habitación."

- "El lo odia, lo detestaba. Ver como la mujer que amaba ahora se ahogaba en culpa y tristeza lo enfurecía y lastimaba a la vez. No lo podía comprender, una chica como ella no merecía ser tratada de ese modo por la vida."

Al leer aquella parte, regresé a ver de reojo a Chika. Sus ojos cristalinos habían comenzado a brillar con la luz del único ventanal de esta sala, mientras que pequeñas lágrimas estaban escapando de sus ojos. No lo comprendía, simplemente no me era posible entender porque, pero en ese momento me sentí increíblemente apenada. Era una pena distinta a la que sentía hace tiempo cuando consolaba a Mari. La que sentía ahora era amarga y cruda, me lastimaba.

- Chi- Chika...

Casi de forma instintiva, quité mi mano del libro y la puse en su mejilla, solo para poder secar las lágrimas de sus ojos. Lo hacía con cautela, casi como si fuesen caricias. Temía que mi tacto pudiese lastimar su piel de seda, y en su lugar la consolaba con una suavidad que ni siquiera imaginaba que pudiese tener. Al ver lo que hacía, ella regresó a verme sorprendida. Pero luego de unos segundos, solo dejó que el llanto la dominase.

- N- No llores... Chika *sollozo* - le rogaba mientras sentía la calidad de su piel -.

- Lo siento... *sollozo* E- es solo que a veces... Cu- cuando leo sola me pongo sentimental - me responde mientras se acurrucaba en mi pecho -.

- Pero ya no tienes porqué hacerlo... *sollozo* - digo mientras alzaba su rostro para que nuestros ojos pudiesen verse fijamente -. Ya no estás sola... *risita* Así que, no llores... Te lo ruego...

- Yo- You... - me responde mientras ponía sus manos en mis mejillas -.

De repente, el mundo se había ido. Aquel cuarto en el que estábamos las dos, se había esfumado para mi. No veía ni me importaba el tiempo, solo quería seguir perdida en los ojos de Chika. Era un sentimiento confuso, pero dulce como ningún otro. Quise decir su nombre, solo para confirmar que no estaba soñando despierta. Pero cuando quise hablar, el sonido de las campanas del gran reloj de la entrada de la mansión, hizo que volviese al mundo real.

- L- La hora de tu paseo terminó... - le digo aún un poco mareada por el sentimiento de antes -.

- Es cierto... - me contesta algo triste -. De- Debemos irnos, antes de que mi madre u otra de las sirvientas nos busque...

- *asiente* Vamos en silencio... No sería bueno llamar la atención de alguien...

Y así, ambas salimos con cuidado de aquel cuarto, luego de haber visto que nadie nos hubiese visto. De ese modo, Chika regresó al jardín interior para que no sospechase su madre y yo por otro lado me fui a caminar por la entrada para aparentar que apenas había llegado de la playa.

- ¿Qué fue todo eso? - me pregunto mientras jugueteaba con mis nerviosas manos -. *suspiro* Ma- más me vale controlarme en otra ocasión...

Estaba a punto de dirigirme hacia la cocina, cuando la madre de Chika me detuvo. Tenía la misma expresión fría de siempre y por la dirección en la que vino, había regresado de ver a su hija menor.

- ¿Cómo estuvo el paseo, Watanabe?

- Reconfortante señora Takami, le agradezco por haberme permitido salir... - le digo luego de hacer una reverencia -.

- Hmm... Una de mis sirvientas dijo que no te vio en la playa cuando salió a tirar la basura. ¿Qué ocurrió, Watanabe?

- ¿¡!? - escuchar sus palabras hizo que la sangre se me helase por unos segundos. Pero por suerte, tuve tiempo para pensar en una excusa -. Hoy me perdí en caminata y antes de darme cuenta me había alejado demasiado... Me disculpo por ello...

- ... - Al principio no dijo nada, solo se me quedó observando con seriedad antes de hablar -. Procura que no pase de nuevo. Ahora vete, estaré esperando a que la cena esté lista...

- Como ordene señora Takami... - y así, ella se fue -.

A pesar de haberme quedado sola, ahora estaba un poco preocupada. Mi exceso de seguridad casi había terminado en desastre. Debía comenzar a ser más precavida, mucho más, si lo que quería era hacer que Chika no esté triste de nuevo.