Disclaimer: Todos los personajes, así como lo que podáis reconocer pertenece a J.K. Rowling.
N/A: He vuelto a subir el capitulo ya que por error había subido mi borrador. Perdón a todos los que hayáis leído el anterior; Aquí viene el definitivo.
Flashback 48
Draco se había quedado rígido. Una arcada volvió a subirle por la garganta, había estado a punto de besar a su madre.
No tenemos tiempo que perder hijo- dijo Narcissa acercándose a la profecía -.
Draco seguía inmóvil, todo el cansancio de los tres días se le vino encima y se tambaleó hasta dejarse caer en la cama. El fuego interior que sentía por la poción de lujuria intentaba controlarlo, pero cerró los ojos fuertemente concentrándose en su mente en vez de su cuerpo.
Narcissa le miró de reojo y suspiró acercándose a él.
Vamos Draco, tenemos que sacar la profecía de esa cúpula, necesito tu ayuda. - le tendió la mano y el chico se levantó-
Comenzaron a lanzar hechizos contra la cúpula, pero no servía de nada; Seguía intacta.
Quizás es algo más complejo…- Narcissa intentaba aclararse la mente, pero el miedo a que les descubrieran no le dejaba pensar-Podríamos irnos sin ella…
No. No volveré a fallar; tenemos que cogerla. - Draco se acercó a la cúpula y la miró detenidamente. Recordó el día que encerraron a Hermione en las celdas y como Blaise abrió la puerta con su marca tenebrosa. Si, tenía que ser algo similar.
Acercó su marca a la cúpula, pero no pasó nada. La profecía vibró dentro ante la proximidad de Draco.
Prueba con tu sangre- Draco asintió lanzándose un diffindo y haciéndose un pequeño corte en la palma de la mano. Posó su mano en la cúpula y ésta empezó a resquebrajarse. Miró sonriendo a su madre que ya empezaba a perder el efecto de la poción multijugos; unos mechones de cabello rubio empezaban a asomar entre los rizos castaños.
¡Lo hicimos madre! - de repente la habitación empezó a llenarse de humo negro y carcajadas.
Rápido Draco, ¡Cógela!
Draco alargó la mano y cogió la esfera que vibraba ante su tacto. Su madre se abrazó a él y sacó el desiluminador.
Una luz blanca cegó a Bellatrix que acaba de aparecerse en la habitación, apuntó con la varita hacia lo que deberían ser Draco y Hermione, pero la sorpresa se reflejó en su cara cuando una luz se tragó a su sobrino y su hermana; Habían desaparecido delante de sus propios ojos. ¿Cómo lo habían hecho si era imposible desaparecerse en la mansión?
Voldemort apareció segundos después con los ojos inyectados en sangre seguido de Yaxley y Theo. La cúpula estaba totalmente destruida y no había ni rastro de la profecía ni de los jóvenes.
Bellatrix estaba arrodillada a sus pies, había dejado que se escapasen con la profecía y se merecía la muerte.
- ¿Dónde están? - la voz imponente de Voldemort hizo temblar a Theo-.
- Mi Lord…se han desaparecido, no se como lo han hecho…Narcissa se ha llevado a Draco…-Voldemort abrió los ojos con expresión de sorpresa, agarró su varita fuerte y apuntó a la mortifaga-.
Has resultado ser igual de inútil que los demás – escupió Voldemort- te han engañado en tu propia cara, ¡tú tenías que revisar a la chica! – Voldemort lanzó un hechizo Confringo y la cama quedó destruida, los restos de madera cayeron golpeando a Bellatrix que se protegía con los brazos. - ¿tan estúpida eres que no viste que estaban usando multijugos?
Mi Señor…por favor, era una poción muy potente…parecía la sangre sucia de verdad…- Bellatrix miró a su amo con clemencia, un ligero temblor se apoderó de su labio inferior; Yaxley y Theo miraban expectantes sin atreverse a decir palabra-.
Déjame pensar que haré contigo…mereces sufrir hasta morir- Voldemort rio mientras Bellatrix besaba sus pies-. ¡Aparta! - le dio una patada a la mortifaga que cayó en el suelo desplomada- pero me has servido muy bien durante todos estos años…- Bellatrix levantó la cabeza y sonrío tímidamente, el amo tendría clemencia con ella; se levantó del suelo y miró a Voldemort con gratitud- ¡Avada Kedavra!
La luz verde de la maldición dio en el pecho de la mortifaga haciendo que se desplomase como una marioneta sin hilos. Su rostro aún reflejaba un atisbo de la sonrisa que se había dibujado en su cara segundos antes. Los ojos oscuros de la mujer estaban vacíos, sin vida; Bellatrix Lestrange estaba muerta.
Theo miraba la escena sin mostrar expresión alguna. En su interior se regocijaba de alegría; Draco había escapado con la profecía y Bellatrix estaba muerta.
Todo estaba saliendo como se esperaba. Los mortifagos más letales irían cayendo uno a uno y ahí es cuando darían el golpe final.
-00-00-
Draco y Narcissa aterrizaron en el jardín del refugio. Andrómeda los vio llegar a través de la ventana del salón y salió corriendo en su búsqueda.
Ya estaba empezando a preocuparme- corrió a abrazarlos y los introdujo dentro de la casa-. Creí que no lo ibais a conseguir.
Ha sido complicado hermana- Narcissa se dejó caer en el sofá y se llevó la mano a la cabeza-
Traeré Té y os curare todas esas heridas…debéis de haber pasado un infierno.
Draco se dirigió a las escaleras. No quería té ni que le curasen, lo único que quería era enterrarse en los rizos de Hermione, besarla y quedarse dormido junto al calor de su cuerpo.
Andrómeda lo detuvo poniéndole una mano en el hombro como si le hubiese leído el pensamiento.
Ella no está
¿Cómo que no está? - miró a su madre buscando respuestas, pero ésta parecía tan sorprendida como su hijo-.
Kingsley vino a buscarla hace unas horas; Se la llevó junto a la Orden.
Draco apretó los puños. Había vuelto junto con sus amigos, a pesar de lo que él estaba haciendo por ella…
Es lo mejor hijo…ya has visto el peligro que corréis juntos. Con ellos estará más protegida…
¿Ella quería marcharse? - los ojos de Draco suplicaban a su Tía una respuesta que él ya sabía que no le daría -.
Ella estaba de acuerdo en que era lo mejor. – Andrómeda se acercó a su sobrino para consolarlo, pero éste la apartó bruscamente y salió del salón.
Ha hecho lo correcto- afirmó Narcissa- no te imaginas lo que llegaría a pasar si los cogen.
En ese momento entró Snape por la puerta y Narcissa corrió hacia él llorando.
Oh Severus…ha sido horrible, pensé que no lo conseguiríamos…- la mujer lloraba en el pecho de Snape que se mantenía totalmente rígido Sin saber que hacer-
Tranquila, ya estáis aquí – le dio unas palmaditas en la espalda y la apartó de él suavemente dejándola en el sillón- ahora es de vital importancia que pasemos a la segunda fase del plan. Draco y tú tenéis que iros.
Narcissa asintió mientras Andrómeda dejaba caer unas lágrimas. Ya sabía que llegaría este momento, pero se había reencontrado con su hermana hacia tan relativamente poco, que no quería dejarla marchar; Se había acostumbrado a volver a tener una pequeña familia y ahora se volvería a quedar sola con Teddy.
-00-00-
Hermione se encontraba en una habitación del número doce de Grimmauld Place que compartía con Luna. Después de un efusivo reencuentro donde todos la abrazaron y la Señora Weasley la atiborró con pastelitos y varias jarras de zumo de calabaza, se había retirado a la habitación alegando tener dolor de cabeza.
Lo que necesitaba era estar sola y llorar, llorar por la preocupación de saber si Draco regresaría con vida; llorar por si volvía y sentía que ella lo había abandonado y llorar porque no sabía cuando volverían a verse.
Luna entró en la habitación y se encontró a Hermione metida bajó las mantas hecha un ovillo. Se acercó a su amiga y le acarició el pelo; Hermione rompió a llorar de nuevo.
No estés triste Hermione…la distancia es al amor lo que el viento al fuego …apaga el pequeño, pero aviva el grande- Hermione miró a su amiga y sonrió con tristeza-.
Gracias Luna …aprecio tus palabras.
Estoy segura de que os volveréis a encontrar…un amor tan grande atraviesa la eternidad…tienes mucha suerte Hermione…has conseguido sentir amor y ser correspondida entre tanta incertidumbre y dolor…- Luna se quedó pensativa mirando por la ventana- deberías pensar en cosas bonitas, tienes la cabeza llena de torposoplos.
Luna… ¿Como sabes que es correspondido? – Hermione no estaba segura de haberle contado nada a Luna, el único que conocía un poco a historia era Theo-.
Oh, es fácil…- Luna miró sonriente a Hermione mientras se ponía el pijama-Nadie se arriesga de esa forma por una persona a la que no ama…
Luna se metió en su cama dejando a Hermione pensativa. Luna tenía una especialidad en hacerte sentir bien y al mismo tiempo dejarte un poco loca con sus ocurrencias. Hermione sabía que ella tenía razón, a pesar de todo, ese dolor que sentía era porque sentía un gran amor por Draco y el amor siempre vencía; de una forma u otra terminaba venciendo.
Esa noche soñó con la madre de Harry. La muestra más sincera de amor puro que ella conocía; Lily la llevaba de la mano por una calle irreconocible y le tocaba la barriga a Hermione.
-Pronto tú también tendrás que hacer un sacrificio por amor…pero yo no soy la que debería estar aquí contigo…tu destino será diferente.
La madre de Harry se desvaneció y apareció su propia madre cogiéndola de la mano y sonriendo.
Hermione despertó sobresaltada, se acarició la mano donde aún pudo sentir el calor que había dejado la mano de su madre.
Cuando despertó a la mañana siguiente Hermione no recordaba nada del sueño que había tenido. Luna no se encontraba en su cama y pensar en sus palabras hizo que se animara a salir de la cama y bajar a desayunar con sus amigos.
El murmullo y las risas que venían de la cocina la hicieron sonreír. Había tomado una buena decisión, necesitaba a sus amigos.
¡Mione! - la saludó Harry- siéntate aquí, estábamos recordando cuando encerraste a Rita Skeeter en un tarro- todos rieron al ver a Hermione con el ceño fruncido-.
Se lo merecía…la muy perra – Hermione sonrió a sus amigos-.
Eres toda una femme fattale- dijo Ginny mientras entraba por la cocina ante la sorpresa de todos-.
¡Ginny! - Hermione corrió a abrazarla-.
Hola a todos, ¿Me echabais en falta? – Dijo la pelirroja lanzando una mirada furtiva a Harry mientras se acercaba al oído de Hermione- creo que tienes muchas cosas contarme con cierto rubio-. Hermione se sonrojó y le dio un codazo a su amiga-.
¡Bueno ya estamos todos! – La señora Weasley acaba de entrar en la cocina- ahora que ya habéis desayunado os quiero a todos en los pisos de arriba, ¡vamos a adecentar el resto de esta casa! ¡Pronto tendremos visita!
Los chicos protestaron y salieron de la cocina a regañadientes; Hermione se había olvidado por un momento de su tristeza y subía las escaleras riendo y bromeando con sus amigos sin darle importancia a las últimas palabras de la Señora Weasley.
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