Disclaimer: Los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es CullensTwiMistress, yo solo traduzco con su permiso.


Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to CullensTwiMistress. I'm only translating with her permission.


Capítulo 21

Después de Acción de Gracias, mi relación con Edward pasa de estar al borde de algo increíble a ser absolutamente perfecta.

Encontramos un cierto ritmo en nuestras vidas. Jamás discutimos en verdad sobre nuestra situación, pero parece que lo que ocurrió en Acción de Gracias ha abierto las compuertas a la aceptación de lo que sea que estuviéramos haciendo.

Dejé de preguntar cuándo las cosas iban a ir mal y simplemente dejé que las cosas progresaran naturalmente. Parecía como si Edward también hubiera tenido la misma epifanía y lentamente hizo movimientos para hacer que las cosas sucedieran.

Lo que nos trae el presente.

Acabo de decirle a Ellie que Edward se mudaría con nosotras. Permanentemente. Me refiero a que necesita mudarse de su apartamento para finales de diciembre.

—¿Y estás de acuerdo con esto? —Creo que le he preguntado esto alrededor de un millón de veces, pero parece que Ellie me está sorprendiendo una vez más.

—Sí —resopla—. No es como si él no durmiera aquí ya todas las noches, mamá. No me importa. Él es bueno y te hace feliz. Es... más divertido estar contigo. Pareces más feliz de lo que estabas incluso el año pasado. Así que, sí, está bien, mamá, en serio.

—Él se mudará aquí mientras estás de vacaciones de Navidad, lo que quiere decir que no estarás en casa. ¿Eso también está bien? —Tomo un sorbo de mi café, agradecida de que siga tibio. Al diablos los nervios, pero necesitaba tener esta conversación seria con ella y no hay nada que diga "siéntate y escucha" como el café y pastelillos azucarados en la cafetería.

—Eso está bien. Solo no alteren mi habitación. Los niños no tienen permiso para entrar, y él es un niño. —Ella es firme en su tono y la manera en la que me habla, como si fuera mi igual, bueno, me hace sonreír.

Ella siempre pareció un alma vieja. Incluso de niña pequeña, ella tenía conversaciones largas existenciales sobre sus muñecas y de dónde vinieron. Recuerdo explicarle por qué sus muñecas Cabbage Patch tenían ese sello en el trasero, y ella simplemente había contestado que era porque todas estaban relacionadas, como hermanos y hermanas. Fue una respuesta dulce y pensada que salió de la boca de una niña de cinco años.

Sé que ella no es mi igual, y ella también. Ella escucha cuando le digo que no tiene permitido hacer ciertas cosas y yo escucho cuando ella quiere discutir sobre temas personales. Solo estoy agradecida de que ella no sea una de esas adolescentes impulsadas por hormonas que tienen rabietas y ataques de gritos.

Pero supongo, ya que ella solo tiene catorce años, que el tiempo lo dirá. Quizás una vez que lleguen los quince años desearé más días como estos. Quizás no. No lo sé.

Pero sí sé que ella se irá en una semana para ir a casa de Alec. Estoy nerviosa porque siento que estamos experimentando unos quince millones de cambios en un período de tiempo muy corto, y si soy honesta, no lidio muy bien con el cambio.

Supongo que hemos estado avanzando a los golpes en los últimos años y necesito seguir avanzando, pero maldita sea... sigue siendo mucho para asimilar.

—No vamos a alterar tu cuarto, cielo —le aseguro y le doy un apretón a su mano, mientras ella esparce su helado sobre su pastel.

—Sí, está bien. ¿Dónde va a guardar Edward todas sus cosas? Tiene muchas cosas. —Asiente; sus ojos muy abiertos mientras dice esto y me río porque sé a lo que se refiere.

Su casa es muy limpia y ordenada, pero detrás de las puertas de esos armarios, hay un montón de libros, DVDs, recuerdos y muchas cosas que solo serán duplicados de lo que tenemos. Esto es lo que pasa cuando fusionas dos personas independientes. Terminas con muchas cosas iguales, especialmente cuando compartes algunas preferencias como Edward y yo hacemos.

—Algunas cosas irán a Goodwill, otras cosas las guardaremos en el sótano. —Ella asiente en comprensión y aprobación, simplemente sabiendo que nuestro sótano está bastante vacío—. Por ahora, eso es todo lo que podemos hacer. Afortunadamente, él encontró a alguien que va a comprar algunos muebles, así que esos no los traerá. Solo espera una pequeña redecoración cuando regreses, eso es todo.

Me relajo un poco sabiendo que eso es todo. Es redecorar, reacomodar y hacer espacio para alguien más en nuestras vidas. Es una especie de metáfora para lo que hemos estado haciendo con nosotros mismos.

Así como yo me renové, aunque no me quedé con el cambio de apariencia, no he vuelto a usar la ropa holgada y el peinado desaliñado. Le he permitido a Edward ver quién soy de verdad, y más importante, le he dejado entrar; derribando esos malditos muros que parecen haberse construido a mi alrededor sin mi consentimiento.

Edward también ha pasado por muchas cosas y sé que ha dado grandes pasos al confiar completamente en mí. Mi pequeña crisis por la enfermedad de papá nos retrocedió varios pasos, sin embargo, sin ella, no hubiera podido racionalizar tenerlo en mi vida, lo que quiere decir que probablemente no lo hubiera apreciado tanto como lo hago.

—Papi dice que tiene todo tipo de planes. Quiere llevarme de paseo. Kate está... Kate está triste todo el tiempo. —Esta última parte la susurra. Sé que a Kate no le ha estado yendo muy bien últimamente. Algunos de los antidepresivos han tenido efectos secundarios bastante desagradables; Ellie dice que se ve rara. Ha aumentado de peso y se ve extremadamente cansada.

Me llena de tristeza, pero una parte de mí siente que es el karma. No me gusta pensarlo de esa manera, pero aun así no puedo evitarlo. Quiero decir, ella sin darse cuenta ayudó a destruir mi matrimonio, creo que solo es natural que sienta algún tipo de resentimiento residual.

—Lo sé, cielo. Solo recuerda de hacerle saber a tu padre si quieres regresar a casa antes. No hay vergüenza en hacerlo, y sabes que me encantaría que estuvieras aquí conmigo para Navidad. Pero entiendo que quieres ver a tu papá, y estoy de acuerdo con eso. —Tengo que tragar el nudo en mi garganta. La verdad es que, preferiría que se quede en casa, pero en situaciones como estas no podemos tener todo lo que queremos. Alec y yo tenemos un acuerdo, y tengo que apegarme a este, además sé que realmente la necesita ahora mismo.

Es así de simple.

Y me niego a hacer sentir culpable a mi hija para que se quede conmigo. Ella lo ama y entiendo que necesitan este tiempo juntos. Es un pequeño sacrificio de mi parte, y seré recompensada con varios meses de alivio donde ella se quedará en casa conmigo.

Ella pone los ojos en blanco.

—También preferiría estar aquí, pero extraño a papi y creo ayudará a Kate si estoy allí para hacer cosas con ella. Quiere llevarme de comprar, y por mucho que preferiría sacarme los ojos con una cuchara oxidada, lo haré por ella.

Me río y la rodeo con mis brazos, besando la parte superior de su cabeza.

—Eres la mejor hija que alguien podría tener, ¿sabes eso?

Ella asiente contra mi pecho.

—Sí, sí, mamá.

Y simplemente sé que está poniendo los ojos en blanco.

~ALLO~

El viaje al aeropuerto es largo. Especialmente porque no quiero dejar que se vaya. La extrañaré y la idea de que no la veré por casi dos semanas me está rompiendo el corazón.

Jamás he estado lejos de ella por tanto tiempo.

Recuerdo que ella tiene catorce años. Es una adolescente. Dejarla ir ahora es difícil, pero en unos años cuando ella aplique a la universidad y se vaya a vivir a cientos de kilómetros de distancia, será incluso peor.

Edward viene con nosotras para hacerme compañía en el regreso y sujeta mi mano durante todo el trayecto; ofreciéndome una fuerza silenciosa.

Le ayudo a Ellie con su tarjeta de embarque y hacemos fila para que revisen sus bolsos y hagan todo en el mostrador de boletería. Delegan a una asistente de vuelo para que cuide a Ellie ya que ella viaja sola y sigue siendo considerada una niña. Estoy agradecida por eso. Y me aseguro de que tenga su teléfono y dinero así puede al menos llamar cuando aterricen. Sin excusas.

Camino con ella todo el camino hasta la puerta de embarque y espero hasta que la llamen para abordar. La abrazo fuerte hasta que ella gime y me dice que me detenga.

Las lágrimas caen libremente mientras la observo a ella y a la asistente de vuelo alejarse y entrar en ese pasillo interminable que lleva hacia el avión.

Unos fuertes brazos me rodean y me anclan reconfortantemente mientras el avión despega. Lo miro elevarse y volar, hasta que se vuelve un pequeño punto en el cielo y entonces desaparece por completo.

Edward me sujeta fuerte contra su pecho mientras lloro hasta que ya no hay más lágrimas. Besa mi cabeza y me tranquiliza, frotando mi espalda.

Ella es fue y estoy sola. Esos son los sentimientos que me invaden. Estoy sola en un mar lleno de personas. Edward está aquí, pero me estoy desmoronando porque ella no lo está.

Él hace todo lo posible para mantenerme calmada, y estoy agradecida por eso. No estoy segura de que seguiría de pie si él no estuviera aquí conmigo.

Después de lo que parecen horas, pero realmente fueron solo quince o veinte minutos, mi cuerpo está entumecido, las lágrimas han disminuido, y creo que ya he llorado todo.

El rostro de Edward no muestra nada más que comprensión mientras besa mi frente y seca mis lágrimas con sus pulgares. Incluso me tiende un pañuelo para limpiarme la nariz. Es asqueroso pero reconfortante. Me gusta el confort, me tranquiliza por completo y estoy abrumada con todas estas emociones.

Siento un escalofrío mientras comienzo a asimilar los alrededores de nuevo. Estamos en un rincón lejos de los ojos curiosos. No me había dado cuenta de que siquiera nos habíamos movido. Las personas pasan a nuestro alrededor sin mirarnos dos veces. Supongo que las escenas como esta en un aeropuerto bullicioso en época festiva deben suceder más a menudo de lo que pensaba.

—¿Estás lista para ir a casa? —La voz de Edward es cálida, tranquilizadora.

Asiento con la cabeza y él toma mi mano en la suya. Así es como llama a mi casa y esto hace que mi corazón palpite una vez más, pero en el buen sentido.

~ALLO~

Despierto con el aroma a tocino flotando desde la cocina. Mi estómago gruñe con anticipación.

No cené anoche, optando por quedarme en la cama y simplemente asimilar todo. Ellie está creciendo rápidamente. Estoy feliz por todo lo que va a experimentar, pero estoy triste de que no pueda estar allí con ella. Estoy triste de que la vida que había planeado cuando ella era pequeña no sucederá. Que no pueda estar allí con ella y Alec. Pero entonces, no quiero estar allí con Alec.

Todo es tan complicado y parece que mi ataque de llanto termina cuando finalmente me doy cuenta que he seguido adelante... con Edward.

Y que tener la casa para nosotros solos tiene un lado positivo.

Anoche, Edward me abrazó y me contó historias sobre las veces que se fue cuando era niño. Cómo su madre solía mimarlo sin cesar. Me reí cuando me contó sobre la vez que pasó cuatro semanas en el campamento de verano y cómo su madre le había enviado un lote de galletas frescas cada dos días mientras se encontraba allí.

Él era un niño de mamá.

Lo amo y me aseguro de demostrarle con acciones lo mucho que lo amo y quiero que esté aquí. Hay muchos aspectos positivos en una casa vacía.

Y hoy es un gran día. Mañana es Nochebuena y nos lo estamos tomando con calma, pero hoy vamos a traer todas las cosas de él que podamos. De esta manera, podemos desempacar e instalarnos a medida que pasa el tiempo sin molestar las festividades de nadie.

Emmett, Rose y Alice viajaron a Phoenix ayer. Los padres de Emmett viven allí y era su turno de visitarlos. Como ellos habían pasado Acción de Gracias aquí, era justo ir allí por Navidad. Volverán para la cena de Año Nuevo en casa de mamá.

Mamá ha insistido en pasar una Navidad tranquila con solo papá y ella. Él se siente mejor y como Ellie y Alice no están, mamá siente que este año pueden tomarse un descanso y no preocuparse por nada. No puedo decir que los culpo, con todo lo que ha pasado en los últimos meses, se merecen un tiempo de tranquilidad. Y seamos honestos, la Navidad se trata de los niños, sin ellos allí, no hay mucho para celebrar.

Los padres de Edward están en un crucero y no estarán por aquí hasta Año Nuevo. Me pareció extraño, pero Esme me aseguró de que solo lo reservaron después de Acción de Gracias. Ella dijo que quería darnos tiempo juntos y se sintió segura de que Edward estaba en buenas manos conmigo.

Estoy bastante segura de que todos han conspirado para dejar que Edward y yo tengamos tiempo a solas y desnudos. Uno juraría que todos lo habían planificado juntos.

Eso o todo son ilusiones de mi parte.

Mi estómago gruñe de nuevo, recordándome que sigo en la cama, mientras Edward está en alguna parte abajo cocinando para mí.

Me coloco la bata, corro rápidamente al baño y me ducho; optando por no lavar mi cabello ya que usualmente requiere de mucho tiempo. Solo voy a terminar sudada y asquerosa en unas horas de todos modos.

Me visto apresuradamente, poniéndome un pantalón de chándal y una camiseta andrajosa. Realmente no tiene sentido en verme toda arreglada cuando Edward y varios trabajadores de mudanza van a vaciar su casa y las personas que compró sus muebles van a pasar a recogerlos. Estaré allí para servir como limpiadora. Prefiero limpiar el lugar y dejarlo impecable que cargar con grandes cajas.

Al bajar las escaleras, soy recompensada con una bonita vista en la cocina. Edward está emplatando nuestros huevos y untando mantequilla a la tostada.

—Hola, cariño. —Lo rodeo con mis brazos por detrás y presiono mi mejilla contra su espalda. Él huele tan bien, como el verano, suavizante de ropa lila y Edward. Me encanta.

Él gira en mis brazos y rodea mis hombros con los suyos, sujetándome en su abrazo hasta que mi vientre hace más sonidos vergonzosos.

—Supongo que mi plan de desayunar en la cama ha fracasado. —Su voz es burlona y dulce.

—Sí... Mi estómago me trajo hasta la comida. Parece tener una mente propia a veces. —Me encojo de hombros y tomo mi plato de la encimera. A él le gusta sus huevos estrellados mientras que a mí me gustan revueltos, es fácil saber cuál es el mío.

—Y bien, ¿te sientes mejor? —Él toma su plato y nos sentamos juntos en la isla de la cocina.

—Sí, lamento lo de ayer. No pensé que perdería la cabeza así. Estoy... Estoy feliz de que estés aquí, Edward. En serio, no puedo... agradecerte lo suficiente. —Mi sonrisa titubea brevemente, pero inhalo profundamente y me controlo.

Llevando un poco de comida a mi boca y gimiendo cuando los sabores llegan a mi boca es una gran distracción. Estos huevos son los mejores que he comido. Debo estar hambrienta si esto es lo que pasa por mi mente.

Él frota mi espalda tiernamente con su mano izquierda, mientras lleva un tenedor lleno de huevos a la boca.

Después de masticar y tragar, me abraza contra su costado y besa mi mejilla.

—Es por eso que estoy aquí, Bella.

Comemos nuestros huevos, tocino y tostadas, y terminamos el resto del desayuno sin demasiada fanfarria.

Esto es muy bonito, pero hay algo que falta. Ellie.

Su llamada anoche me aseguró que está bien. Está con su padre y están bien. No hubo problemas con el vuelo, y ella llegó allí sana y a salvo.

Y allí se va mi exageración.

Pero todavía extraño su presencia. Simplemente no es lo mismo.

~ALLO~

Seis horas más tarde, estoy lista para terminar con todo. Los compradores han recogido sus cosas. Los trabajadores de mudanza han cargado los objetos grandes así como las cajas en el camión, y la casa está vacía.

Afortunadamente, Edward no era demasiado cerdo.

Aparte del polvo donde las camas y los muebles se encontraban, los pisos no están tan mal.

Él no estaba mucho en casa para ensuciar la cocina y los electrodomésticos, así que una pasada rápida con un repasador dentro del refrigerador quita las pocas migas y varias gotas de jugo de naranja que parecían haberse cercado en el estante. El horno está impecable y Edward admite que no lo usó mucho. Le creo completamente. Él no cocina mucho, pero lo que prepara es bastante bueno.

Sin embargo, me aseguro de limpiar los baños a fondo, incluso si Edward no estuvo mucho en casa, de todos modos estos necesitan una buena limpieza.

Cuando llego a casa, Edward le está indicando a los trabajadores dónde necesita las cajas. Ellos han descargado todos los muebles grandes y, a pesar de todas mis reservas, sus cosas hacen que mis cosas se vean bien. Nuestros estilos se complementan y realmente funcionan. Esme me había dado algunos consejos y tenía razón. Nuestra sala se ve bonita. Un poco escasa ya que la mayoría de los accesorios están en cajas, pero aún así, puedo ver que todo va a estar bien.

Inhalo profundamente y exhalo lentamente, dejando que ese pensamiento se asimile.

Va a estar bien...

Los trabajadores llevan el resto de las cajas al sótano y Edward los acompaña hasta la puerta mientras yo inspecciono el resto de la casa.

Nuestra habitación ahora se ve como nuestra habitación. Ya no es mía. Añadir sus muebles a los míos, convirtiéndola en una mezcla ecléctica, une todo. Como la sala, ahora es nuestra.

Él besa mi cabeza y presiona su frente contra mi espalda, rodeando sus brazos fuertemente a mi alrededor.

—¿En qué piensas?

Sigo de pie en la puerta de nuestro cuarto y mirando hacia adentro.

—Pienso que esto es bueno. Muy bueno.

—¿Te molestaría ducharte conmigo y probar todo? —Su voz es baja, ronca, junto a mi oído.

Me derrito contra él.

—Hmm, no creo que pueda decir que no a una oferta tan buena.