"BELLA OBSESIÓN"
Por Light of Moon
NOTA DE LA AUTORA: Hola a todos, les agradezco muchísimo que sigan apoyando esta historia en su reedición en la que, prometo ser más constante con los episodios, actualmente estoy escribiendo tres historias de tres fandoms diferentes por lo que les pido su paciencia y comprensión.
En este episodio, podrán ver de lo que les hablé en episodios anteriores, al respecto de que esta historia es mayormente más adulta y con tintes más oscuros y serios, pero bueno, no spoileo más y espero que les guste. Ojalá puedan dejar un comentario, me gusta mucho conocer su opinión.
Agradezco a mi amiga Nelida Van Neil por betear esta historia y apoyarla de principio a fin.
¡Disfruten mucho!
[Summary]: Su vida de fama, de fortuna, de excesos; a temprana edad tenía lo que el mundo consideraba la panacea del éxito, ya que viniendo de una familia noble en donde el dinero nunca fue un problema, sumado a una belleza superior a la del resto y una brillante carrera de torero, lo tenía todo en su plena juventud y sin embargo, nunca fue suficiente, jamás estuvo conforme con la vida que se le había dado.
CAPÍTULO 2: TORMENTO
—Nena, no nos quedaremos de brazos cruzados. —Argumentó Ken Masters, para darle ánimos a su amiga. —Contrataremos al mejor abogado que el dinero pueda comprar para volver a refundir a esa maniático en la cárcel.
—Yo tengo muchos contactos, seguro que alguien podrá recomendarnos a un buen defensor que pueda rebatir todo lo que hizo el abogado de Vega. —Animó Fei Long a quien consideraba como una hermana menor.
Chun Li agradeció con un asentimiento y permaneció con ambas manos cruzadas sobre la barra del bar del lobby. Luego de que el juicio terminara, tanto ella como sus amigos se trasladaron a uno de los hoteles pertenecientes a la cadena de la familia Masters, luego de que Ken se ofreciera a hospedarlos a todos allí en las mejores habitaciones. Sin embargo, ni el lujo ni la belleza de Madrid podían animar a la joven; prácticamente, el crimen que le había arrebatado a su único pariente quedaba nuevamente impune y en ceros; ya que con Vega fuera de la ecuación toda la teoría del caso se había venido abajo y se quedaban sin ningún sospechoso, aunque para ella era evidente; su padre tenía marcas de los filos de las navajas pertenecientes a la garra del torero español, su modus operandi con las víctimas era el mismo. Y con su padre no había sido diferente; el maldito lo había envenenado para después divertirse con su agonía, dándole el golpe de gracia con su potente garra, como el psicópata que era.
Después de un rato más, Ken tuvo que retirarse debido a que tenía una videoconferencia con su padre al respecto de los negocios que tenían en la capital española y Fei Long tenía que ir a dormir temprano, ya que debido a su naciente y creciente carrera como actor de cine ahora a nivel mundial, debía tomar un vuelo a Moscú a la primera hora del día siguiente, ya que se encontraba filmando una película que tenía locaciones en el país ruso.
La mujer permanecía en la terraza, observando a la nada, con la única compañía de Guile, quien desde que estaban en el juzgado, se encontraba inusualmente callado.
—Quiero que me digas tu opinión. —Soltó sin más, llamando la atención del estadounidense.
El militar le dio una profunda calada a su cigarrillo y después sacó el humo por la boca lentamente. No era un hombre que se andaba por las ramas y sabía que Chun Li tampoco era tonta como para mentirle.
—Estoy tan desconcertado como tú por la liberación de Vega.
—Eso no me ayuda.
—Que te mienta tampoco. —Aseveró. —Sin embargo, quizás nos olvidamos de cosas al momento de investigar el asesinato de tu padre.
—¡No me digas que a ti también te convencieron los argumentos del abogado de ese infeliz! —Reclamó.
—No. Pero me hicieron dudar de nuestro planteamiento inicial. Al final del día, Vega no era Shadaloo, era sólo uno más.
—Mayor Bison está muerto, Sagat en la cárcel y Vega también lo estaba hasta hoy. —Describió la agente de Interpol, refiriéndose a los principales cabecillas de la organización criminal.
—Pero Balrog sigue prófugo y… —al decir lo último se interrumpió abruptamente, había hablado de más.
—¿Y…? ¿Qué significa eso, Guile? ¿Acaso sabes algo que yo ignoro?
El soldado se pasó una mano por el cabello con frustración, si la chica de ojos castaños usualmente era obstinada, con su actual estado de ánimo, era aún peor.
—Tenemos sospechas de que aún hay una célula activa de Shadaloo que está operando desde las sombras.
La mujer se puso de pie de manera inmediata.
—¡¿Qué?! —Alzó la voz una octava. —¿Cómo es posible que esos malditos sigan con vida? ¡Acabamos con ellos!
—Yo creía la mismo; sin embargo, llevo aproximadamente tres meses monitoreando actividad sospechosa en una zona rural de Tailandia…
—¿Por qué no me lo dijiste? Guile, sabes perfectamente que todo lo relativo a Shadaloo es competencia de Interpol no de la milicia estadounidense. Interpol tenía que investigarlo y yo merecía saberlo. —Expresó profundamente dolida de que uno de sus mejores amigos le hubiere ocultado algo tan importante.
—¡Porque sólo son sospechas Chun Li! —Respondió exasperado. —Esto ni siquiera está siendo investigado por la milicia, es una investigación hecha por mí, no quería contarle a nadie nada de esto porque al final, nunca estuve seguro de nada, ni siquiera ahora lo estoy. —Explicó. —¿Qué tal si me equivocaba o me estoy equivocando con esto y llego con información falsa ante Interpol y sobre todo contigo?
Chun Li bajó la cabeza, aún no lograba comprender todo lo que estaba escuchando.
—Continuaré con mi investigación y reuniré todas las pruebas necesarias para que, en caso de confirmar mis sospechas, podamos pulverizar a estos malditos de una buena vez. —Afirmó, cambiando su tono de voz a uno más condescendiente.
—Entiendo. —Afirmó, clavando su mirada café en los ojos azules de su amigo. —¿Cuándo empezamos?
—De ninguna manera. —Se negó inmediatamente. —No permitiré que te metas en esto.
—Deja de tratarme como a una niña. Soy una agente calificada de Interpol y también soy la luchadora más fuerte del mundo, merezco un poco de respeto y tu condescendencia me ofende. —Mencionó molesta.
—No es condescendencia, la última vez que estuviste involucrada en un caso así, casi mueres a manos de ese maldito torero español. —Dijo escupiendo las palabras.
—¡Vega me tomó con la guardia baja!
—Por la razón que sea, no estoy dispuesto a que vuelvas a ponerte en peligro. Me importas y no quiero que te metas en problemas, sabremos manejarlo.
—¿Es tu última palabra?
—No me obligues a hacer cosas que no quiero hacer, Chun Li. Soy capaz de romper todos los convenios de colaboración entre Interpol y el departamento militar de los Estados Unidos de Norteamérica con tal de mantenerte a salvo.
Por el tono de voz del militar, la castaña supo que el soldado no mentía ni exageraba en sus medidas radicales de protección.
—Está bien. Así será.
Y diciendo estas palabras, la agente de Interpol se retiró del bar y se fue directa a la habitación. Guile sabía perfectamente que en estos momentos, Chun Li lo odiaba, pero en nombre del amor fraterno que le profesaba a la más joven, era capaz de soportar eso y más; ella era noble y sabía que lo perdonaría aunque no fuera pronto. No podía poner en juego nuevamente la seguridad de quien consideraba como una hermana menor, ya que, si algo le sucedía, él no podría perdonárselo nunca.
Por otro lado, Chun Li llegó a la suite donde estaba hospedada sintiéndose profundamente frustrada, cabreada y dolida; Vega estaba libre, había una posibilidad de que Shadaloo continuara activa y el crimen del asesinato de su padre nuevamente estaba impune.
Se quitó la gabardina sin cuidado, el vestido y el resto de la ropa y zapatos y se metió a la tina de hidromasaje, necesitaba relajarse un poco. Sintió como poco a poco el agua caliente tocaba sus músculos doloridos; sin embargo, no era suficiente para tranquilizarla. Era tanta la rabia, la impotencia, cinco años le había tomado que lograran enjuiciar a un responsable por la muerte de su padre y tres años de condena eran pocos comparado con el sufrimiento de ocho años de ausencia de Dorai. Con la prematura muerte de su madre en la infancia, el fallecido policía de interpol era su única familia, su ejemplo a seguir, su orgullo. Y que se lo hubieran arrebatado de una manera tan violenta, tan cruel, la había marcado de por vida, era como una herida que no cerraba, un dolor que no cesaba, un fuego que no paraba de quemarla. ¿Cuántos años, tiempo, esfuerzo, no había invertido en tratar de buscar justicia? Su vida había girado alrededor de ese duelo y el buscar un consuelo al mismo y hoy por hoy, no tenía nada de eso, cayéndole encima el peso de todos los años que habían pasado.
Se abrazó a sí misma a la vez que volteó a mirar el reloj que descansaba en una de las paredes frontales, viendo que marcaba la media noche. Su teléfono el cual tenía sobre la mesita del lavabo comenzó a vibrar y observó que era una notificación de la aplicación del calendario, se trataba de una felicitación; hoy era el día de su cumpleaños.
Chun Li había cumplido treinta años de vida y entonces rompió a llorar.
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—La cena estará lista en unos momentos, señor. —Informó el mayordomo. —¿Gusta bajar a cenar al comedor o prefiere degustar sus alimentos en la habitación?
—No tengo hambre, Ramón. —Respondió mientras mantenía la mirada fija en el enorme espejo de cuerpo completo que yacía frente a él.
—Está bien, señor. Entonces me retiro. —Dijo con educación. —Que tenga buenas noches.
—Buenas noches.
—Señor. —Volvió a hablar antes de irse.
—¿Sí? —Dijo sin apartar la vista de su reflejo.
—Es bueno tenerlo de regreso.
Finalmente, Vega volteó el rostro y le respondió:
—Gracias, Ramón.
Diciendo esto, se quedó nuevamente a solas en la habitación de la enorme Mansión que era parte del ostentoso patrimonio de su familia.
Continuó mirando fijamente su reflejo, tal y como solía hacerlo en los tiempos de antaño, tratando de recordar cómo era su vida, antes del psicopower.
Su vida de fama, de fortuna, de excesos; a temprana edad tenía lo que el mundo consideraba la panacea del éxito, ya que viniendo de una familia noble en donde el dinero nunca fue un problema, sumado a una belleza superior a la del resto y una brillante carrera de torero, lo tenía todo a temprana edad y sin embargo, nunca fue suficiente, jamás estuvo conforme con la vida que se le había dado.
"Su madre permanecía rezando en la capilla de la propiedad, sosteniendo un rosario en la mano, hincada con devoción ante el crucifijo.
Él permaneció hincado a su lado, pensando que, si ayudaba a su madre en sus oraciones, posiblemente sus ruegos serían escuchados: "Dios siempre escucha la oración de los niños" decía ella, cada noche antes de dormir, cuando lo animaba a encomendar sus sueños a un ser superior y a los ángeles bajo su servicio.
Observaba el negruzco hematoma que comenzaba a formarse en el pómulo derecho del bello rostro de la condesa Marcela de la Cerna, luego de aquélla discusión con su marido. Después de la repentina muerte de su padre, su madre al ser una viuda en desgracia y con un hijo pequeño al cual mantener, era inconcebible que una mujer de su alcurnia administrara su propio dinero o peor aún, trabajara como cualquier otra y cargara con el estigma de madre soltera, por lo que su abuelo en la primera oportunidad que tuvo, la desposó con un comerciante el cual era un nuevo rico, quién era mucho mayor que ella y también era estéril, por lo cual, el matrimonio con la joven viuda se llevó a cabo mucho antes de que el fallecido padre de la criatura cumpliera su primer aniversario luctuoso; una unión bastante conveniente para ambas partes, el hombre tenía el poder económico para seguir solventando los enormes gastos de una familia aristócrata y la madre tenía la posición y el buen nombre. No obstante, pese al ganar-ganar de su unión, estos no siempre resultaban como se esperaban. Marcela de la Vega, al ser una mujer desposada a los diecisiete años y vuelta a casar a la edad de veintiuno con un hombre que le doblaba la edad, era normal que las inseguridades y demonios personales de su nuevo marido hicieran mella en la nueva unión conyugal. De una cabellera rubia impresionante, ojos bellos y facciones de muñeca, la hija de los condes de Albatera era una de las mujeres más bellas de toda España lo cual despertaba gran interés en los varones de la época y por supuesto, los celos de su tosco y nada agraciado esposo, quien siempre desencadenaba su furia sobre su mujer, para quien ya era usual recibir severos castigos físicos por parte de quien se suponía debía protegerla. Aunque últimamente, las palizas propinadas a Marcela de la Cerna no se debían al "amor" enfermizo de su cónyuge.
El pequeño, al haber heredado no solo la belleza sino el temperamento gentil y apacible de su madre, había desarrollado un carácter asustadizo debido a que en reiteradas ocasiones había sido testigo de las golpizas que su padrastro propinaba a su progenitora y que, el hombretón en afán de criar al niño bajo sus ideales, tenía fuertes discusiones con la condesa respecto a la educación de Fabio Antonio.
—Por favor, le ruego que tenga paciencia, sólo es un niño y es normal que tenga temores. —Pedía la rubia con el temor marcado en la voz.
—Gracias a ti, ese niño es un timorato que se asusta con cualquier cosa y no estoy dispuesto a tener a un marica bajo mi techo. —Rugía con crueldad el hombre.
—Pero sólo tiene seis años, le dan miedo los toros y la tauromaquia.
—¡Tonterías! Tiene que aprender a ser un hombre y a defenderse y no hay nada mejor que la fiesta brava para que deje de ser un miedoso.
—¡Por favor, por favor!
—¡Sólo le has enseñado a llorar y a rezar como cualquier damisela en peligro!
El niño, quién escuchaba todo estando escondido detrás de unos muebles, se encontraba aterrorizado de que el "hombre malo" como solía llamarle a su padrastro, maltratara nuevamente a su madre y en esta ocasión por su culpa. Su padrastro, un gran aficionado de la tauromaquia, soñaba en convertirlo en torero, pese al gran temor que le causaban esos animales, la violencia, la sangre… Su madre, quien siempre lo había educado bajo las ideas de que todas las criaturas merecían ser respetadas, no entendía cómo es que su padrastro quería convertirlo en alguien que se ganara la vida dañando a otros, gozando de la crueldad. Sin embargo y pese a su corta edad, comprendió que si no se hacía lo que ese mal tipo quería, las consecuencias serían malas, muy malas.
El podía tolerar los insultos que continuamente ese sujeto le propinaba, tales como llamarlo de manera constante "marica", "cobarde", "llorón", pero la brutalidad en contra de su indefensa madre, era algo que no estaba dispuesto a aceptar."
Miró una vez más su reflejo y observó la cicatriz que yacía en su rostro; desde el nacimiento de la ceja, hasta la mejilla, recordando cómo fue que esa marca había nacido.
"Tenía poco tiempo de haber ingresado a la prisión de máxima seguridad española, siendo trasladado con la población y obligado a vivir en una pequeña celda junto con otros dos compañeros. Acostumbrado a tener acceso a un sinfín de comodidades a lo largo de su vida, continuar como un reo dentro de una cárcel era de lo peor que le había sucedido. Y apenas empezaba.
Era usual entre las personas privadas de la libertad el averiguar e investigar la vida y sobretodo, antecedentes penales de los usuarios que allí habitaban, siendo de mayor interés aquellos que compurgaban condenas largas o sus casos eran mediáticos y, Vega al cumplir con ambos requisitos, había más expectación alrededor de su expediente criminal.
Se encontraba solo en una de las bancas más apartadas del centro penitenciario, después de haber terminado sus labores del día, tratando de pensar en qué era lo que había sucedido durante los últimos años para que hubiera venido a terminar en este sitio cuando de repente, un trío de tres matones se le acercaron con intenciones poco amistosas.
—¡Pero mira nada más qué tenemos aquí! —Dijo uno de ellos mirándolo con desdén.—¿Será verdad que esté niño bonito es el responsable de atentados terroristas y esos asesinatos múltiples?
—¡Cuidado! Se dice que asesinó a un agente entrenado de la Interpol. —Respondió el otro con sarcasmo.
—Por primera vez, creo que encarcelaron a un inocente. —Mencionó el tercero de ellos entre risas burlonas.
Haciendo caso omiso de las mofas, Vega volteó el rostro hacia otro lado; su abogado le había advertido desde que ingresó que no se metiera en problemas con los demás presos, ya que eso podría poner en riesgo su defensa. Además, pensó que no le merecía su atención un trío de masas feas y amorfas.
—De lo único que es culpable este sujeto es quizás de robar maquillaje del supermercado. —Mencionó uno mientras los otros dos estallaban en risas burlonas.
El rubio apretó los puños por lo bajo, tratando de contener sus ganas de atinar un golpe en la mandíbula de ese individuo para que se callara de una buena vez, sin embargo, pensó que no valía la pena.
—¿No dices nada? ¿No piensas defenderte por temor a estropearte las uñas, maricón?
—Es un maldito cobarde, va a ponerse a llorar. —Se burló el más alto del trío.
—Vamos muchachos, cuiden sus modales delante de la señorita.
En ese momento, sintió su sangre arder; de repente, al escuchar esos insultos misóginos y homofóbicos lo hizo rememorar la época en que vivía con su madre y su padrastro, en donde el marido de su progenitora lo insultaba de la misma manera cuando se negaba a asistir a las clases de tauromaquia.
A pesar de recordar poco y nada de su época como agente de Shadaloo, una furia abrumadora comenzó a invadir su mente y ya no pudo pensar más, sólo actuar.
No le quedaba duda de que ese trío de bravucones, además de feos, también eran tontos, pues no tenían ni idea a quién se estaban enfrentando.
Sin dar tiempo de reaccionar, el torero se lanzó sobre uno de los presidiarios y de un puñetazo lo lanzó contra una de las paredes, dejándolo inconsciente casi al instante.
Al ver esto, el de más estatura se le lanzó encima como si fuese un toro pero el rubio logró esquivarlo con maestría, logrando tomarlo por desprevenido y tumbándolo con una quebradora típica de sus movimientos de combate de lucha en jaula.
Ante tal escena, rápidamente varios varones se aglomeraron para ver la pelea en donde gritaban y alzaban los puños, mirando cómo se desempeña la misma. Vega atinó una patada que derribó a su adversario y luego se acercó a él para darle un puñetazo en la cara que lo dejara fuera de combate, cuando de repente, este sacó una navaja de su bolsillo haciéndole un corte profundo en el rostro…"
Miró nuevamente la cicatriz, pensando en lo duro que había sido afrontar el que su rostro al que consideraba perfecto, ahora tenía esa fea marca para siempre, la cual le recordaría esa riña, esas personas, esa época en la cárcel. Trataba de recordar lo que había pasado en Shadaloo y sólo tenía imágenes difusas y recuerdos borrosos que le provocaban jaquecas y, fuera de eso, sólo eran recuerdos en la penitenciaria y de su infancia tormentosa; no lograba recordar un sólo momento de su vida en donde hubiera sido realmente feliz.
Volvió a mirar su reflejo y al observar la cicatriz, a juego con las ojeras profundas bajo los ojos azules y la figura ligeramente más esbelta debido a su baja de peso, odio lo que vio en su imagen, sintiendo una profunda rabia, impotencia, de no haber podido hacer nada con su vida ni siquiera haber podido decidirla.
Lleno de rabia, le dio un puñetazo al espejo, destruyéndolo al instante y dejando un chorro de sangre escurriendo de su brazo.
Prefería mil veces seguir bajo el control mental del psicopower y no recordar nada a pensar todos los días en sus horribles días de tormento.
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SIGUIENTE EPISODIO: Reflexión
